En su reciente viaje por Turquía y el Líbano, León XIV expresó: “El miedo al Islam en Europa está generado por quien rechaza la migración”. Al respecto, puede decirse que si alguien siente miedo en algunos países europeos se debe al aumento de la violencia y los asesinatos, como ocurre en Suecia, luego de la masiva inmigración de musulmanes. También puede sentir miedo un parisino cuando advierte que en su ciudad se cometen unos 120 ataques diarios con cuchillos. También puede sentir miedo el habitante de una ciudad europea en donde el terrorismo predicado en el Corán (yihad) ya ha actuado en otros momentos.
Los que proponen una inmigración controlada y selectiva, no son los que “generan miedo”, sino que son los propios musulmanes quienes lo generan. También el miedo ha de aumentar, seguramente, cuando algunos se enteren de que la autoridad máxima del catolicismo nada dice de la violencia islámica y de los proyectos totalitarios por invadir Europa, aun a costa de la pérdida de vida de numerosos cristianos, como parece ser el futuro que le espera a los países europeos.
Se dice que en Nigeria, en los últimos años, los musulmanes asesinaron a unos 50.000 cristianos, motivadas tales “hazañas” por las enseñanzas del Corán que promete premios en el más allá cuando se “derrama la sangre” de los infieles (cristianos y judíos). Pero León XIV parece ser indiferente a la cuestión mientras que se preocupa, no tanto por el avance islámico, sino por el avance del arrianismo. Esta secta herética (ante una visión católica) se preocupaba más por la difusión de la ética cristiana que por la divinidad de Cristo. De ahí que pareciera que la misión actual de la Iglesia consiste en priorizar el culto a la personalidad, o a la divinidad de Cristo, que la integridad, la seguridad y la felicidad de los seres humanos que pueblan este planeta. La universalidad del cristianismo ha de implicar una universalidad de la ética bíblica en lugar de una universalidad planetaria asociada a la creencia mencionada.
La Iglesia Católica persiste en su degradación total, ya que, recordemos, el papa Francisco I difundió la idea de que comunismo y cristianismo son similares, apoyando gobiernos totalitarios como el de Cuba y Venezuela. Esta vez, León XIV apoya casi explícitamente el avance del totalitarismo islámico no menos peligroso que el marxismo-leninismo.
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