Debido a que el proceso de la evolución biológica actúa a través de periodos del orden de los millones de años, es un proceso detenido, al menos desde el punto de vista de los seres humanos. Queda a nuestro cargo, sin embargo, el proceso de la evolución cultural respecto del orden natural, por el cual intentamos lograr mayores niveles de adaptación, imprescindibles para una plena supervivencia.
La palabra “cultura” debería restringirse a un uso asociado al proceso de evolución cultural. Así, existe una sola cultura planetaria que se va conformando con los aportes de todos los pueblos. Sin embargo, en la actualidad se denomina “cultura” tanto a lo que favorece nuestra adaptación cultural como a lo que la desfavorece; algo que viene asociado al relativismo cultural. Luego, las distintas “culturas”, todas válidas según el criterio relativista, dan lugar a un multiculturalismo, como se pretende implantar en varios países de Europa.
Como cada pueblo, o cada sector de la sociedad, pretende mantener vigentes sus costumbres y tradiciones, se llega a la tendencia poco cultural a no adaptarse ni a incorporarse a toda “cultura” diferente, como es el caso de los inmigrantes musulmanes llegados a Europa. Incluso llegan con las intenciones de imponer su “cultura” a los habitantes del país receptor.
Siendo la ciencia y la tecnología los principales componentes de la cultura universal, se advierte que sólo tres científicos musulmanes obtuvieron premios Nobel. De ahí que, como muchas veces ocurre, las pretensiones de dominar o esclavizar mental y materialmente al resto de la humanidad resultan inversamente proporcionales a los aportes realizados a la cultura universal.
En un video de Internet se observa el caso de un adulto británico que ubica en su propia casa una bandera inglesa de San Jorge, que tiene una cruz. Luego aparece un joven de la misma nacionalidad y le sugiere sacar dicha bandera porque la cruz “ofende” a los inmigrantes musulmanes. Este “multiculturalismo” se entiende como que “todas las culturas son igualmente válidas y legítimas”, menos la cultura occidental y cristiana, que debería desaparecer para “no ofender” a los islámicos. Cuando alguien se ofende por mirar un símbolo de un sector ajeno, indica que el nivel de odio hacia el sector ajeno es de una magnitud apreciable.
En el caso del Islam, que predica la enemistad y la violencia entre creyentes e infieles, se advierte que no favorece al proceso adaptativo. Tampoco acepta el multiculturalismo por cuanto lo usa de la misma manera en que los movimientos totalitarios utilizan la democracia para arribar al poder para luego anularla. De ahí que podría denominarse como un “monoculturalismo”.
A continuación se transcriben fragmentos de un video aparecido en YouTube, que tiene por autora a Pilar Almagro:
A lo largo de la historia, cada vez que el Islam ha entrado en un territorio, ha impuesto su sistema jurídico, político, religioso, a sus anteriores habitantes, por las buenas o por las malas, y para siempre. Y es así porque es un sistema teocrático, totalitario y de conquista.
Teocrático porque la autoridad política deriva directamente de Dios. La autoridad no proviene del pueblo, ni de una constitución civil, ni de un contrato social. Los gobernantes son considerados administradores de la voluntad divina. No existe separación formal entre religión y Estado.
La ley religiosa es la ley civil y su ley es un sistema completo y obligatorio que regula contratos y comercio; familia, herencia y matrimonio; política y obediencia; economía; impuestos; normas penales; vestimenta, vida privada; guerra y relaciones internacionales y estatutos de minorías. Y esto es, por definición, teocracia. Cualquier ley humana está subordinada a la ley divina.
En segundo lugar, el Islam político contemporáneo es totalitario porque propone fusión absoluta entre religión y Estado. Supremacía de la ley islámica sobre cualquier otra ley civil, ausencia de libertad religiosa, subordinación jurídica de la mujer, penalización de la apostasía, inexistencia de la separación de poderes. Y esto encaja plenamente con la definición de totalitarismo de Arendt y Hayek.
“El totalitarismo es la dominación total que aspira a organizar la sociedad entera conforme a una única ideología, eliminando la espontaneidad humana”.
“Los movimientos totalitarios son organizaciones de masas en permanente expansión” (De Los orígenes del totalitarismo, Hanna Arendt, 1951).
Según Arendt, el totalitarismo pretende la transformación de la naturaleza humana y es dinámico, con necesidad de crecimiento constante por su incapacidad de estabilizarse como régimen sin expandirse. Así sucede en el nazismo. Así sucede en el socialismo y en el islamismo.
Y por último ¿por qué es expansivo de conquista? A diferencia del cristianismo u otras creencias que nacieron sin poder político, el Islam sí nació simultáneamente como comunidad religiosa, entidad política, sistema jurídico y estructura militar. Mahoma fue jefe religioso, jefe militar, gobernante y legislador, igual que sus sucesores.
Y esto marca una diferencia esencial. Los hechos lo corroboran. Desde el siglo VII al VIII el Islam se expandió desde Arabia hasta Siria, Palestina, Egipto, Persia, el Magreb, España en 711, y parte del Asia Central; el objetivo de las conquistas territoriales, legitimadas religiosamente. Se trata de extender el orden islámico a territorios no musulmanes.
La Escuela de Salamanca, que conoció directamente la expansión otomana, la amenaza del Mediterráneo, la Caída de Constantinopla y la presencia musulmana en España, analizó este fenómeno. Sin romanticismos.
Francisco de Vitoria defendió que no debe tolerarse una ley que obligue a los hombres a renunciar a su libertad natural con amenaza de la guerra, pues esta ley sería injusta en sí misma. Describía precisamente las leyes que impusieron religión y dominio político mediante guerra. Un rasgo típico de las conquistas islámicas de su época, que había estudiado Domingo de Soto añadió:
“La República perece cuando la ley pretende abarcarlo todo y se impone por la espada” (De Iustitia et Iure).
Ambos sabían que el Islam no es sólo fe sino un sistema jurídico y político expansivo, incompatible con el derecho natural cristiano y europeo. Y existe un solo caso, uno en que la conquista islámica se pudo revertir. Es el caso de España tras casi ocho siglos de lucha. La reconquista.
Por eso cuando el Papa afirma que el miedo está generado por quienes rechazan la migración, muchos europeos lo vemos de otra manera.
(Extractos de EL PAPA Y EL ISLAM. Pilar Almagro, en YouTube).
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