jueves, 30 de septiembre de 2021

Reflexiones de un diplomático argentino que vivió en Cuba

Por Pedro Cornelio von Eyken

Entre septiembre de 2006 y septiembre de 2009 cumplí funciones diplomáticas en la Embajada Argentina en Cuba. En mi carrera diplomática de treinta y siete años y ocho meses, desde 1983 hasta que me retiré del servicio activo en abril último, tuve, además de Cuba, dos puestos sucesivos en Alemania, donde asistí a la caída del Muro de Berlín y a la reunificación de ese país. También estuve dos años en Finlandia y finalicé mi carrera en el exterior como Embajador en Haití entre 2017 y 2019.

Cuando decidí hacer el doctorado en ciencias políticas en la Universidad Católica Argentina, en 2013, elegí mi experiencia profesional en Cuba. El tema de mi tesis fue `La Revolución Cubana cincuenta años después. Impacto de los factores externos e internos en la grave crisis económica y social de Cuba en 2009'. La defendí en abril último y con ese título puede hallarse en el repositorio de la UCA.

Volcar mi experiencia en la isla y agregarle el debido contenido académico me llevó seis años de trabajo. Con 448 páginas, la tesis era demasiado extensa. No podía obviar la parte metodológica de rigor que hoy requiere una investigación del máximo nivel académico y si quería dar a conocer mi hipótesis de trabajo a un público más amplio, debía resumirla bastante. El libro ya está listo para ser publicado y su extensión apenas superará las 100 páginas. Como la tesis, lo redacté ex profeso en primera persona para subrayar su carácter testimonial.

LAS RAZONES VERDADERAS

Parto de una hipótesis que podrá resultar atrevida para muchos, hasta políticamente incorrecta: sostengo que las verdaderas razones del fracaso económico y social de la Revolución Cubana, cuando cumplía cinco décadas en 2009 y actualizada hasta 2019, no son externas sino internas. No fueron el "bloqueo" estadounidense ni la caída de la Unión Soviética. Fueron las políticas económicas dirigistas, igualitaristas y contradictorias de Fidel Castro y su sucesor. Aquellos factores externos condicionaron y facilitaron la grave crisis, pero no fueron determinantes. La caída del campo socialista detonó esa grave situación en 1991 pero se fue gestando por la suma de decisiones económicas cubanas.

En filosofía política hay una famosa frase atribuida a Aristóteles, que fue discípulo de Platón durante veinte años y maestro de Alejandro Magno: `Soy amigo de Platón, pero más amigo de la verdad'. La búsqueda de la verdad es superior a la amistad de una persona. El realista Aristóteles abandonó parcialmente las enseñanzas del idealista Platón y mostró su preferencia por la verdad, aunque esa búsqueda implicara una ruptura con las ideas de su maestro. En el tema que nos ocupa, esa amistad por una persona puede trocarse por el apego a una ideología, en este caso, el marxismo-leninismo interpretado por Fidel Castro desde 1959. Fui formado en la escuela realista de la filosofía aristotélico-tomista y me he sentido siempre más inclinado al poder de lo fáctico que a las ataduras ideológicas. Prefiero la verdad de lo que fue, sus resultados tangibles, a lo que debió haber sido.

EL CASO DE CUBA

En el caso de Cuba, que recorrí entera mientras conversaba con cubanos de a pie, observé una situación que me llevó a reflexionar si la Revolución Cubana se había hecho para llegar a esos magros resultados que no han hecho más que empeorar desde 2009 y que explican las manifestaciones espontáneas iniciadas el 11 de julio pasado. La economía se halla estancada y la escasez de comida y medicamentos, aunque haya dinero para pagarlos, se torna desesperante día a día. Los gritos clamando libertad, que no escuchaba en mis tres años allí, han ido aumentando. Esas manifestaciones, severamente reprimidas por fuerzas policiales y parapoliciales, han proliferado y se han difundido dentro y fuera de la isla gracias a internet y las redes sociales, los nuevos enemigos internos del régimen. Ninguna persona sensata, dentro o fuera de Cuba, puede decir honestamente que ignora esa situación.

Fui testigo de una Revolución doblemente traicionada al pueblo cubano. La primera traición se extendió desde antes del 1° de enero de 1959 hasta diciembre de 1961, cuando Fidel Castro adscribió públicamente al marxismo-leninismo. Durante la lucha en la Sierra Maestra y en la etapa inicial del gobierno revolucionario, Castro prometió elecciones, libertades individuales y el regreso a la Constitución de 1940, negando enfáticamente el comunismo. La segunda traición tuvo lugar desde 1961 hasta 2009, ya que el marxismo-leninismo no mejoró las condiciones de vida de los cubanos respecto de 1958. La última vez que el pueblo cubano eligió libremente un gobierno entre varias opciones políticas fue el 3 de noviembre de 1958, con el triunfo del candidato oficialista Andrés Rivero Agüero, que debía gobernar entre 1959 y 1963. Nunca llegó a asumir. Tampoco se realizó nunca en Cuba un referéndum para votar por sí o por no la continuación del gobierno revolucionario. La opción de Fidel Castro era clara desde el principio: enemistarse con EE.UU. durante el contexto favorable de la Guerra Fría y aliarse con la URSS para eternizarse en el poder.

`CULPA DEL BLOQUEO'

Para el gobierno y los simpatizantes externos de la Revolución, atados a criterios ideológicos, todo es culpa del "bloqueo" norteamericano. Yo me dedico a rebatir esa falsedad con cifras y argumentos; prefiero denominarlo embargo y explico por qué. El único bloqueo de la isla es interno, determinado por la obsesión igualitarista de Fidel Castro y continuada por sus sucesores que se da de bruces con la realidad: el mozo de un restaurante u hotel destinados al turismo extranjero gana en propinas, en una semana, mucho más de lo que ganan un médico o un maestro de escuela en un mes. La negación del lucro como incentivo natural e innegable del progreso económico se debe al temor de la nomenklatura gobernante de perder el poder.

Igualmente, no apoyo el embargo por tres razones: A) Perjudica más al cubano promedio que a la clase dirigente; B) Cuba es un global trader que comercia con el resto del mundo y es apoyado por potencias extrarregionales enemigas de EE.UU.; y C) no sirvió a los objetivos estadounidenses que procuraban derrocar a Fidel Castro, torcer el curso de la Revolución o mejorar los derechos individuales.

En cinco décadas, a partir de la Reforma Agraria de 1959, Cuba pasó del latifundio privado al latifundio estatal. Hoy pueden verse miles de hectáreas improductivas. La isla debe importar el 80 % de los alimentos que consume. Y el embargo no es absoluto: en 2000 Estados Unidos exceptuó a los alimentos y medicinas, a tal punto que en 2008 el país del Norte vendió a la isla 710 millones de dólares en alimentos. El verdadero problema, que redundó en un descenso paulatino de esa cifra, es que EE.UU. exige a Cuba el pago al contado. La falta de efectivo y de crédito sí es consecuencia del embargo y de la orfandad de la isla respecto de los organismos mundiales de crédito. Lo saben nuestros exportadores.

DOS FACTORES IMPORTANTES

A lo largo de la tesis y del libro desarrollo otros dos factores importantes: primero, la obsesión de Fidel Castro de crearse un enemigo permanente con Estados Unidos, desde Dwight Eisenhower en 1959 hasta Barack Obama en 2016, a pesar de las manos extendidas por James Carter y Obama, quienes más hicieron por relanzar la relación bilateral. La guerra Fría terminó en 1991 pero no para Fidel Castro. Segundo, desarrollo una comparación entre los distintos caminos elegidos por Cuba y Vietnam a partir de la perestroika de Gorbachov. Ambos eran marxistas-leninistas en 1986 y siguen siéndolo, pero Vietnam inició ese año su Doi Moi (renovación). Se abrió el mercado y se conectó con Estados Unidos y el mundo, lo que condujo a una paulatina reducción de la pobreza, al regreso de Vietnam a los organismos mundiales de crédito, a que Clinton derogara el embargo comercial en 1994 -diecinueve años después de la caída de Saigón-, y a que Obama cancelara el embargo de armas en 2016. Fidel Castro, en cambio, desde 1991 rechazó de plano cualquier posibilidad de perestroika en Cuba.

Ensayó desde entonces una serie de medidas económicas sucesivas y contradictorias entre sí, abriéndose apenas al mercado para cerrarse enseguida cuando observaba que el país (y también el cuentapropismo, sinónimo de capitalismo) concedían bienestar al pueblo. Raúl Castro, a cargo del gobierno efectivo desde febrero de 2008 a 2018, no introdujo ninguna reforma estructural. Las diferencias entre ambos países, en septiembre de 2021, están a la vista.

(De www.laprensa.com.ar)

domingo, 26 de septiembre de 2021

Predicar el bien vs. Predicar el "no mal"

Toda ética propuesta debería divulgarse mediante la prédica del bien, tratando que predomine netamente sobre el mal. De ahí que la mayor parte del contenido de cada ética debería concentrarse en lo que genera el bien, dedicando menor atención a las causas del mal. De esa forma, se establecería la prédica de cierta información que ha de ser dirigida a todo integrante de la sociedad, sin excluir a nadie. Aún así, es posible que se advierta cierta debilidad de esta postura, por cuanto aparenta no combatir el mal en forma directa. Sin embargo, una convincente sugerencia de las ventajas del bien tiende a limitar simultáneamente el mal, en forma más efectiva que combatirlo en forma directa. Este es el caso del cristianismo.

Si el mal se considera como una ausencia del bien, la oposición al mal tendería a promover el bien, aunque en forma distinta a la anteriormente mencionada. Por lo general, el combate del mal viene asociado a una idea de justicia, pero también de castigo y venganza. Esta vez llega a ser excluyente, porque se atribuye el mal a un sector de la sociedad presuponiendo al resto exento de culpas. Este es el caso de los totalitarismos, ya que presuponen el mal como un atributo de ciertas clases sociales o bien de ciertas razas, sugiriendo combatirlas hasta hacerlas desaparecer.

La esencia de la prédica del "no mal", o de la "oposición al mal", implica tomar al mal como referencia para llegar al bien realizando todo lo contrario, es decir, no se toma como referencia las leyes naturales ni el orden natural, sino las supuestas "leyes" descubiertas por Marx y por Hitler en la creencia de que, destruyendo el mal (el capitalismo y los judíos, respectivamente) el bien surgirá en forma necesaria. Este fue el caso de la eliminación del dinero, el "estiercol del diablo" según Bergoglio. Alberto Falcionelli escribió: "La eliminación de los bancos y del dinero fue uno de los grandes caballos de batalla de Lenin antes de su llegada al poder y, por vías de consecuencia, en los primeros días del régimen bolchevique, durante los cuales se intentó, en el marco del Comunismo de Guerra, aplicar esa singular concepción de relaciones económicas".

"Resultados: al desaparecer todo tipo de transacción monetaria y al volver al sistema primigenio del trueque y del saqueo -bases fundamentales de las relaciones económicas entre ciudadanos rusos durante la fase aludida- la industria se paralizó incurablemente, el comercio desapareció, la agricultura redujo sus trabajos al mínimo exigido por la supervivencia del campesino, y los rusos empezaron a morirse de hambre por millones, aun cuando la Cheká se las arreglara para aumentar el número de raciones reduciendo el de los habitantes".

"Al descubrir, pues, esta imprevista, e insuperable, realidad, Lenin tuvo que «retroceder» hasta restaurar el capitalismo «en escala considerable» mediante la adopción del sistema conocido como Nueva Política Económica (NEP)" (De "El licenciado, el seminarista y el plomero"-Editorial La Mandragora-Buenos Aires 1961).

A pesar de los fracasos, la creencia en que la anulación del "mal" traerá como consecuencia inmediata el "bien" se mantiene en nuestros días. Esta vez bajo el "marxismo cultural", que, asociado a sectores del Islam, se propone borrar del mapa todo lo que esté asociado a lo que denominamos "civilización occidental" (cristianismo, capitalismo, derecho natural, etc.).

La destrucción del "mal" debe ser total, de ahí que se exageran las flaquezas del enemigo de manera que la difamación sea efectiva. Este es el caso de la idealización favorable a los pueblos originarios de América y de la demonización de los conquistadores españoles. Sin embargo, estudios históricos recientes señalan que Hernán Cortés recibió el apoyo de los pueblos sometidos por los aztecas a fin de eliminar el estado de opresión al que estaban sometidos. Claudia Peiró escribió: "La otra cara de la leyenda negra sobre la colonización de América por los españoles es la idealización del mundo precolombino, pintado como un Edén en el que los indígenas vivían en armonía entre sí y con la naturaleza. La grandeza de la cultura azteca, plasmada en sus monumentales construcciones, o el «socialismo» inca eran elementos de un relato que encubría un dominio implacable de esos imperios sobre otras etnias a las que sojuzgaban, explotaban, saqueaban y, en ciertos casos, devoraban. Literalmente".

“«Oí decir que le solían guisar (a Moctezuma) carnes de muchachos de poca edad... (...) mas sé que ciertamente desde que nuestro capitán [Hernán Cortés] le reprendió el sacrificio y comer de carne humana, que desde entonces mandó que no le guisasen tal manjar»”. Quien esto escribe es Bernal Díaz del Castillo, conquistador español, que en 1519 a las órdenes de Hernán Cortés participó de la expedición que puso fin al Imperio azteca".

"Un impacto en el presente de estas tergiversaciones del pasado fue la renuncia de España a conmemorar, en 2019, los 500 años de la conquista de México por Hernán Cortes; y en realidad, del nacimiento de México. En cambio, el presidente de ese país, Andrés Manuel López Obrador, eligió evocar este año los 5 siglos de la caída de Tenochtitlán, la capital azteca. Amén de su constante y absurda exigencia de que España y la Iglesia pidan perdón por la conquista y la colonización, cuando en realidad la nación mexicana surgió de ese proceso" (De www.infobae.com).

En gran parte de los países latinoamericanos se sigue envenenando la mente de los estudiantes con la prédica de la necesaria abolición del "mal", unificado en todo lo asociado a Occidente. La actualización de la "conquista española" adquiere la forma de la "teoría de la dependencia", a pesar de que uno de sus autores, Fernando H. Cardozo, haya reconocido el error básico de tal teoría. De ahí que la actitud generalizada de culpar a otros países por nuestras propias debilidades, aseguran a los países latinoamericanos un futuro negativo ante la férrea intención de no reconocer ninguna de sus debilidades.

Los marxistas, que maldicen cotidianamente al Imperialismo de EEUU, cuando llegan al poder para imponer el socialismo, y aún antes, se convierten en aliados reales y concretos del "mal", ya que promueven el éxodo de capitales y de gente capacitada que beneficiará a otros países, especialmente a EEUU.

miércoles, 22 de septiembre de 2021

El fundamento definitivo de las ciencias sociales

Tanto la religión, como la filosofía y las ciencias sociales, deberían adoptar, como fundamento, un principio básico que sirviera para orientar a todo ser humano hacia una vida plena de significado y evitar toda vida exenta de sentido. Los principios, o puntos de partida, de todo conjunto de ideas lógicamente coherente, son, en general, poco vistosos, de la misma forma en que lo son los cimientos de un gran edificio. Sin embargo, son los cimientos los que permiten construir un edificio que tenga suficiente estabilidad y así durar por mucho tiempo.

Por lo general, se aduce que las ciencias sociales deberían describir al ser humano tal cual es, adoptando una postura neutral acerca de lo que debe ser. Si suponemos que el científico social ha de ser un especialista, que tiene mayor conocimiento del ser humano que el no especialista, es indudable que ha de ser quien sugiera "lo que el ser humano debe ser" como una optimización de "lo que es". Nicholas S. Timasheff escribió: "El historiador muestra lo variable; el sociólogo señala lo constante y recurrente. La historia describe la multitud de combinaciones concretas en que se han encontrado los hombres interdependientes; la sociología descompone las diferentes combinaciones en sus relativamente pocos elementos básicos y formula las leyes que las gobiernan. El descubrimiento de esas leyes, o el enunciado de las relaciones necesarias e invariables entre un limitado número de elementos en que puede descomponerse la realidad social, es el verdadero objetivo de la sociología, equivalente a los objetivos de la física, la química, la biología y la psicología en sus campos respectivos" (De "La teoría sociológica"-Fondo de Cultura Económica-México 1961).

El principio adoptado como punto de partida deberá constituir un axioma que permita luego deducir la mayor parte de los aspectos inherentes al comportamiento humano, constituyendo de esa forma la base de un conocimiento organizado. Además, tal axioma deberá tener un carácter objetivo, preferentemente ha de ser observable y verificable por cualquier individuo que así lo requiera. Los principios subjetivos, de validez personal o sectorial, conducen muchas veces a conflictos y antagonismos entre sectores.

Se advierte que estamos buscando una teoría ética que oriente las actitudes individuales en un sentido determinado para llegar a establecer una sociedad, y una humanidad, en las que predomine la cooperación social dejando de lado toda forma de competencia egoísta. La palabra "predisposición" es la que mejor se adapta a la definición de "actitud". James W. Vander Zanden escribió: "Una actitud es una tendencia o predisposición adquirida y relativamente duradera a evaluar de determinado modo a una persona, suceso o situación y actuar en consonancia con dicha evaluación. Constituye, pues, una orientación social, o sea, una inclinación subyacente a responder a algo de manera favorable o desfavorable. En tal sentido, una actitud es un estado de ánimo" (Del "Manual de psicología social"-Editorial Paidós SAICF-Buenos Aires 1986).

El principio básico de toda ciencia experimental proviene de la existencia de leyes naturales invariantes que rigen todo lo existente. De ahí que el principio a adoptar como fundamento de las ciencias sociales ha de ser una ley natural invariante que rige toda conducta individual; este es el caso de la empatía emocional. Una definición general sería:

Empatía emocional es la respuesta emocional que en un individuo produce la presencia o la referencia de otra persona y de todo lo que a ella le suceda.

Si asociamos nuestras emociones a la tristeza y la alegría, la empatía emocional implica responder con tristeza o alegría a los estados de tristeza o alegría ajenas. Todas las posibilidades son las siguientes:

Empatía positiva: Compartir penas y alegrías ajenas como propias
Empatía neutra: Indiferencia ante las penas y las alegrías ajenas
Empatía negativa: Alegrarse por la tristeza ajena y entristecerse por su alegría

Las respuestas emocionales, actitudes o predisposiciones, son: el amor (empatía positiva), el egoísmo (empatía neutra) y el odio (empatía negativa). Por lo cual la optimización mencionada implica adoptar la actitud por la cual compartimos las penas y las alegrías ajenas como propias, que constituye esencialmente el bíblico "Amarás al prójimo como a ti mismo".

A partir de la empatía emocional es posible adoptar un principio descriptivo bajo el cual podremos "juzgar" los diversos comportamientos y actitudes personales de todas las personas, incluidos, por supuesto, cada uno de nosotros mismos.

martes, 21 de septiembre de 2021

Competencia sana vs. Competencia "enferma"

Las tendencias naturales, que orientan las conductas individuales, son la cooperación y la competencia. Se acepta, en general, que la cooperación es siempre buena, mientras que la competencia, por el contrario, es vista por muchos como algo malo. Sin embargo, se olvida que la competencia estimula las iniciativas creadoras favoreciendo a la sociedad en su conjunto. Quienes sostienen que no existe la "competencia sana" en cierta forma consideran que existe una falla en el proceso evolutivo, o que la competencia no favorecería a dicho proceso, proponiendo limitar o extirpar de la sociedad todo proceso competitivo.

El caso más evidente es la negación de la competencia económica en el mercado, lo que equivale a estimular la creación de monopolios, especialmente el gran monopolio estatal, al que apunta el socialismo. Demás está decir que tal sistema de planificación económica fracasó, por cuanto limita o niega toda forma de proyecto o de iniciativa individual, con la intención de proteger al envidioso del sufrimiento permanente que se inflinge a sí mismo.

Así como existe una sana competencia en el deporte, en la cual los rivales no son necesariamente enemigos, también es posible la existencia de una sana competencia en la economía y en otros ámbitos. En estos casos, cada individuo compite consigo mismo y evalúa su desempeño por comparación con los rivales. Por el contrario, cuando se busca el triunfo a toda costa, aún perjudicando al rival, o haciendo trampa, la competencia se desvirtúa y deja de ser "sana" para convertirse en "enferma".

Es oportuno mencionar la opinión de un biólogo que, pareciera, no está conforme con el proceso evolutivo que nos formó como seres humanos. Posiblemente ello se deba a que descarta la posibilidad de la existencia de una competencia sana a la cual podamos reconducir alguna vez a la competencia egoísta de tal manera que compitamos con los demás para cooperar de mejor forma que el resto. Humberto Maturana R. escribió: "La competencia no es ni puede ser sana porque se constituye en la negación del otro".

Si consideramos el caso de Messi y Cristiano Ronaldo, puede decirse que ambos se potenciaron gracias a la presencia del otro. No parece que hayan "negado" la existencia del otro, sino que la tuvieron presente para realizar todos los esfuerzos posibles para no ser vencidos por el rival con el resultado positivo para quienes pudimos verlos realizando sus espectaculares goles.

El biólogo citado agregó: "La sana competencia no existe. La competencia es un fenómeno cultural y humano y no constitutivo de lo biológico. Como fenómeno humano la competencia se constituye en la negación del otro. Observen las emociones involucradas en las competencias deportivas. En ellas no existe la sana convivencia porque la victoria de uno surge de la derrota del otro, y lo grave es que, bajo el discurso que valora la competencia como un bien social, uno no ve la emoción que constituye la praxis del competir, y que es la que constituye las acciones que niegan al otro" (De "Emociones y lenguaje en educación y política"-Hachette-Santiago de Chile 1992).

En cualquier actividad, el progreso individual se produce en base al proceso de prueba y error. La efectividad individual se pone a prueba, precisamente, por comparación o competencia con los demás. En dicho proceso se ha de perder en muchas ocasiones, pero es la única forma en que se han de corregir los errores. En las primeras etapas de la investigación espacial, en plena competencia entre EEUU y la URSS, se interpretaban los fracasos como verdaderos avances por cuanto enseñaban cuáles eran los errores cometidos.

En cuanto a la competencia en economía, Humberto Maturana R. agregó: "Recuerdo haber asistido a un curso de economía dictado en la Universidad Católica por un economista de la escuela de Chicago, pues quería entender a los economistas. Él centró su discurso en las leyes de la oferta y la demanda. Nos habló de los reemplazos de las importaciones por producciones locales y de las exportaciones en el libre mercado, destacando las bondades de la sana competencia, etcétera. Yo le pregunté si en el encuentro mercantil hay alguna diferencia cuando los que participan en él son amigos y se respetan, con respecto a cuando no lo son, no se conocen y no se respetan".

"Él no supo qué contestar. Por lo menos eso me reveló que era una pregunta que jamás se había hecho, porque quien se haga esa preguntan no puede sino trabajar para obtener una respuesta, pues se trata de una pregunta fundamental. No es lo mismo un encuentro con alguien que pertenece al mundo de uno y a quien uno respeta, que un encuentro con alguien que no pertenece al mundo de uno y que es para uno indiferente, aunque esto sea en la simple transacción mercantil que no parece tan obvia y tan clara. No es lo mismo porque las emociones involucradas son distintas.".

El citado autor parece no advertir que los empresarios compiten entre sí en su empeño por beneficiar a la mayor cantidad de consumidores. Si alguien domina el 50% del mercado de un determinado producto y un competidor sólo el 20%, significa que el primero vende productos de mejor calidad, o de igual calidad pero a menor precio. La competencia, en este caso, implica una competencia que favorece la cooperación social respecto de terceros.

Es también necesario advertir que se puede competir en ciertas actividades sin que ello signifique que el competidor sea necesariamente un enemigo, ya que sólo es un rival ocasional. Ello nos retrotrae al caso de los hermanos Milito; el delantero jugando en Racing y el defensor en Independiente, rivales dentro de la cancha pero, seguramente, aliados en su ambiente familiar.

domingo, 19 de septiembre de 2021

Greenpeace y el neopuritarismo alimenticio

EL NEOPURITARISMO ALIMENTICIO CONTRA LOS TOMATES ASESINOS

Por Karina Mariani

Corría el año 1971 cuando un grupo de activistas protestó contra unos ensayos atómicos que Estados Unidos realizaba en la costa de Alaska cobrando alta notoriedad. El grupo en cuestión descubrió que cuanto más espectacular y vistosa fuera la manifestación, más rápida y eficazmente llegaba a los medios y a los corazones sensibles y menos tenía que explicar las razones científicas de sus denuncias, así que se especializó en eso. Se cumplen en estos días 50 años de la fundación de la exitosa empresa de divulgación publicitaria: Greenpeace.

A lo largo de medio siglo, Greenpeace interceptó ilegalmente buques en aguas soberanas, atacó edificios privados y monumentos públicos, saboteó empresas, perjudicó el desarrollo de medicinas y alimentos destinados a luchar por el bienestar de millones de personas, destruyó el prestigio de compañías de todos los rubros, promovió el veganismo compulsivo, mancilló el patrimonio de la humanidad y utilizó la violencia para promocionarse. Y fue recontrasúper exitosa en sus acciones, digamos todo.

Para celebrar sus bodas de oro, Greenpeace se la agarró ahora con los tomates, una cosa modesta si la comparamos con haber estropeado las Líneas de Nazca, de siglos de antigüedad y patrimonio de la Humanidad, pero posiblemente con más poder de daño. Es recomendable no subestimar la capacidad de influencia del activismo ecologista, casi inexistente hace medio siglo, cuya ideología domina actualmente el discurso político y cultural y dicta normas industriales, escolares y legales en todo el mundo. Bueno, en todo el mundo no, en la parte del mundo donde rigen libertades y donde pueden disfrutar de los beneficios del sistema que buscan dinamitar.

DOGMA ANTIHUMANISTA

El dogma ecológico antihumanista, vale decir, el que considera a la especie humana una plaga que se debe reducir y mancillar para "salvar al planeta" se nutre de varios mitos. En el caso de los tomates abreva al mito de los alimentos naturales vs. venenosos.

El #TomateChallenge es una de las tantas pantallas utilizadas para desprestigiar la modificación genética de los alimentos, de suerte tal que los tomates son sólo la punta del iceberg de una política destinada a controlar el desarrollo de la investigación y la producción agrícola. Ya lo han hecho antes con otros rubros con lucrativos resultados: los demonizan, se erigen como garantes de la aplicación de normas verdes y pasan a gerenciar la supervisión del rubro colonizado.

Para empezar por algún lado, es necesario recordar que desde que el hombre es hombre no hizo otra cosa que modificar la naturaleza. Es lo que lo distingue sobre otras especies y lo que demuestra que no es posible encontrar algo virgen de modificación humana porque los humanos somos la esencia misma de la modificación. Hecho maravilloso dado que caso contrario no existiríamos y Greenpeace no tendría cómo cobrar sus cuotas.

Cuestión que desde que nuestros lejanos abuelos recolectaron semillas y las plantaron donde ellos pudieran controlarlas y cazaron animales y los usaron para algo (comerlos, vestirse, defenderse o hacer videos para facebook) el hombre viene modificando la naturaleza en su beneficio. La domesticación es manipulación genética, gracias a la cual los hombres, partiendo del lobo llegaron a los caniches toy teñidos de rosa y con botitas que viajan en las carteras de las estrellas, firmes defensoras del dogma ecológico. La modificación genética se hizo instintivamente mediante cruza y selección, dele que te dele, desde hace siglos, pero la aceleración del conocimiento científico hizo que esa cruza y selección permita manipular genes específicos que mejoraron la calidad de vida como nunca antes.

Así, los intereses del activismo ecologista pasaron del conservacionismo de especies al neopuritanismo alimenticio. Esta corriente creció con fuerza en todos los lugares en los que el hambre no es un problema y en cambio la demencial soberbia de la ingeniería social sí lo es. La ideología que se opone a los organismos genéticamente modificados (OGM) ha crecido exponencialmente en el siglo XXI, en paralelo con otras variantes del anticapitalismo identitario. Tiene sentido, dado que es más fácil asustar a alguien persuadiéndolo de que come veneno que diciéndole que quedan sólo 14 ejemplares de ambystoma mexicanum, bicho tan feo que difícilmente su desaparición provoque alguna alarma.

ANTIEVIDENCIAS

Este neopuritanismo alimenticio cree (este es el verbo más adecuado) que los transgénicos son malos para la salud y que dañan a la naturaleza, punto. Existe abundante evidencia y muy al alcance de la mano que demuestra que los OGM son seguros para personas y para el medioambiente, pero ¿a quién le importan las evidencias si tenemos las emociones?

El chef Damián Betular es el protagonista de la campaña #TomateChallenge, en la que asegura que los tomates que llegan a los hogares tienen "un gusto insípido y a agua y que no manchan la ropa porque tienen mucha agua" (no nos detendremos a analizar lo irrisorio de esa oración) y nos dice "enterate qué se ESCONDE detrás de esa fruta que parece perfecta".

Esta campaña es modélica del accionar comunicativo del activismo ecológico, que navega siempre debajo del radar de la evidencia y apunta al impacto sentimental. Greenpeace nos dice: ¡Ojo! que hay algo que se esconde, con mirar ya te das cuenta de que hay algo raro, eso que comemos es una amenaza, comentalo con tus amigos.

Apenas se largó la campaña, la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes salió a responder a las falacias de los antitomates, pero el poder de fuego de los datos frente al circo mediático de Greenpeace es nulo. Se ve que el chef contratado como escudo humano para apelar al miedo no estudió en su escuela de cocina ni la cantidad de variantes de tomates que existen cada una con su sabor particular, ni la influencia de los tiempos de maduración para determinar la concentración de azúcares, ni el tipo de suelo, ni ninguna otra cosa que pueda determinar el gusto de un tomate. Bueno, tampoco estudió que el agua es el componente mayoritario del tomate, no nos ensañemos.

CASO DEMENCIAL

El alarmismo antitransgénico viene causando estragos de los que nadie se hace cargo. El caso más demencial lo protagoniza el arroz dorado una variante creada en 1999 con genes modificados para producir un precursor de la vitamina A. Greenpeace encabezó una feroz campaña de demonización y oposición al arroz dorado que había sido desarrollado para erradicar la avitaminosis endémica de las regiones más pobres de Africa y el sudeste asiático.

El accionar de Greenpeace fue tan descarado y vil que más de un centenar de científicos, mayoritariamente premios Nobel firmaron un manifiesto contra la organización ecologista por su rechazo a los alimentos transgénicos. En el texto urgen a Greenpeace a "reconocer las conclusiones de las instituciones científicas competentes" y "abandonar su campaña contra los organismos modificados genéticamente en general y el arroz dorado en particular".

Recordaban que la Organización Mundial de la Salud calculaba que 250 millones de niños sufren una carencia de vitamina A que les produce ceguera y que 500.000 niños se quedan ciegos cada año por falta de vitamina A y la mitad de ellos muere en el año siguiente a la pérdida de la visión. También hacían hincapié en que la producción mundial de alimentos debía duplicarse en 2050 para satisfacer las necesidades de la creciente población mundial.

"Hacemos un llamamiento a los gobiernos del mundo para que rechacen la campaña de Greenpeace contra el arroz dorado, en particular, y contra los cultivos y alimentos mejorados mediante biotecnología en general", y continúan los científicos, "Hay que detener la oposición basada en emociones y dogmas, en contradicción con los datos. Los alimentos transgénicos son tan seguros como cualquier otro alimento, si no más. Nunca ha habido un solo caso confirmado de un efecto negativo en la salud de humanos o animales", concluían.

El Manifiesto titulado Support GMOs and Golden Rice apoyaba los beneficios de la biotecnología genética aplicada a las plantas cultivadas. Pero de nuevo, el Nobel de la manipulación informativa lo tiene Greenpeace y la campaña de desinformación ya estaba lanzada.

Una de las formas que tienen los activistas ecológicos para contrarrestar a quienes denuncian sus manejos, es explicar que todo informe o denuncia contrario a su accionar está financiado por tal o cual empresa. Vale decir que exponiendo al financista de un estudio científico ya no es necesario refutar dicho estudio. Así vienen escapando de la necesidad honrada de probar lo que dicen sus campañas. Recurren al: "lo pagan los productores, lo pagan las farmacéuticas, lo paga tal o cual y por eso ya no tiene sentido desmentirlo".

Bien, si es cuestión de calibrar el desprestigio dependiendo de quien lo financia, hemos de recordar que a las múltiples franquicias de Greenpeace la financian los conglomerados más ricos y con más intereses financieros y empresariales del planeta como la Turner Foundation, la Rockefeller Brothers Fund, BlackRock, JP Morgan, Bank of America, Citigroup, y varios etcéteras, sin mencionar el apoyo que reciben de los Estados a costa de los contribuyentes que no pueden elegir la dirección de su compulsiva beneficencia. Los gobiernos deberían tener prohibido hacer caridad con el dinero que no les pertenece, pero el mercado de la compraventa de prestigio es un monstruo grande y pisa fuerte.

ARMAGEDONICOS

Las campañas de Greenpeace son exitosas y en ellas se invierten cuantiosos fondos obtenidos del capitalismo moralista y también se invierte el prestigio de esos escudos humanos que son la cara de las mismas. El ecologismo armagedónico echa mano de artistas, periodistas y, lo más triste, niños. Ir contra sus dogmas es ponerse enfrente de esos mascarones cosa que sería muy cruel y por eso los usan para decirle al mundo lo que tienen que comer, que los hijos son una plaga, que bañarse es atentar contra la madre Tierra y que el planeta está por explotar en unos 12 años.

De los orígenes y de los fundadores de Greenpeace queda poco. Paul Watson se peleó con sus compañeros de ruta y fue expulsado. Bob Hunter nunca superó la pelea y dejó todo en manos de Patrick Moore. Moore abandonó la organización denunciando que la agenda del cambio climático estaba guiada por una política destinada a crear cargos y subsidios y sostuvo que "se abandonó la ciencia y la lógica en favor de la emoción y el sensacionalismo". John Coleman otro de los fundadores y creador de Weather Channel, sumado al premio Nobel en física, Ivar Giaever y a Patrick Moore, explicaron que la alarma climática era una tergiversación de estadísticas y que la acción del hombre no impactaba en dicho fenómeno.

Pero los hombres pasan y Greenpeace queda, actualmente cuentan con más de tres millones de socios. Medio siglo de existencia demuestra que como actividad política el ecologismo tiene mayor capacidad de intervención en los Estados, mayor influencia política y mayor poder de fuego mediático que cualquier otra vertiente colectivista. Son inmunes a los datos y al fracaso, como lo demuestran las decenas de predicciones apocalípticas que jamás se cumplen y que reemplazan puntualmente cada vez que resulta necesario.

Greenpeace ha demostrado que el miedo funciona mejor que cualquier otra pulsión, incluso que el resentimiento socialista, y las pruebas están a la vista. La amplia sucesión de mensajes alarmistas serán un fracaso en términos fácticos pero en el proceso asustan a las personas con un recurrente fin del mundo y de paso dejan dinero e influencia como ninguna otra manifestación empresarial o política. De ahí las acusaciones de "negacionismo" frente a quienes no están dispuestos a aceptar su "consenso".

La ingeniería genética aplicada a los alimentos produjo mejoras extraordinarias en la calidad de vida pero el movimiento antitransgénico se ha ensañado con los OGM como lo hiciera años atrás con otros productos o ramas de la industria. Proponen: "un sistema de producción sin residuos de agroquímicos ni cultivos modificados genéticamente", y además sugieren "acortar la cadena de comercialización para que los alimentos lleguen frescos, desde el campo hasta la mesa, con beneficios socioeconómicos y culturales, ya que valora y dialoga con la experiencia de productores locales y campesinos". Pareciera que el neopuritanismo alimenticio no tiene idea ni de distancias, ni de logística, ni de agricultura, ni de economía.

Hablan de la naturaleza como una deidad rencorosa que asegura nuestro bienestar siempre y cuando no la modifiquemos ni la importunemos con nuestra vida humana ponzoñosa. Lástima que lo que el #TomateChallenge no explica es cómo, con su obsoleta, vetusta y trasnochada propuesta, lograrían alimentar a 8 mil millones de bocas.

(De www.laprensa.com.ar)

viernes, 17 de septiembre de 2021

El delirio golpista de Cristina

Por Alfredo Leuco

Es cierto que hay que ser prudentes, porque Cristina puso las instituciones democráticas al borde del abismo. Pero también es verdad que para encontrar los mejores remedios, hay que hablar claro, sin eufemismos e identificar con la mayor precisión cual es la enfermedad. Y creo que hay que decirlo con todas las letras.

Cristina es golpista. Con sus delirios y venenos, finalmente se sacó la careta y está conspirando contra la continuidad de su propio gobierno. Es un suicidio político. De acá y de todas las tragedias autoritarias se sale siempre con más y mejor democracia.

Pero también hay que señalar con toda claridad el origen de esta situación destituyente. Se trata de un feroz enfrentamiento dentro del peronismo y que nos recuerda las peores épocas de la violencia criminal entre Montoneros y la Triple A, por suerte en esta ocasión, sin armas y sin sangre.

Pero hay que remontarse a esa época del horror y los cadáveres para encontrar algo semejante.

Hay que decirlo sin pelos en la lengua y sin temores como lo dijo la diputada Mariana Zuvic: “Dos dementes, en versión pimpinella, jugando con un país en llamas. Patético final”. Es cierto. Están bailando en la cubierta del Titanic.

El país se hunde rumbo a los 115 mil muertos, a la explosión de la pobreza y la desocupación y a la inseguridad galopante con narcos incluidos y estos irresponsables se tiran las culpas por la cabeza, en vivo y en directo y a cielo abierto.

No quiero hacer diagnósticos sobre el estado de la salud mental de Cristina, pero en su carta escribió 18 veces la palabra etcétera.

Una detrás de la otra. Un profesional de excelencia me dijo que en la siquiatría eso se llama “Perseveración” y que aparece en algunos trastornos de la personalidad que prefiero no nombrar para ser respetuoso. Pero cualquiera puede buscar en un diccionario médico lo que significa la palabra “perseveración”. Le recuerdo que fue el propio Alberto el que la calificó de “delirante y sicópata”.

Y como si esto fuera poco, pavotes engolados alimentados a millones de dólares por el kirchnerismo como Víctor Hugo Morales, dicen que el golpe de Estado lo quieren dar los medios de comunicación concentrados. ¿Se puede ser tan militonto?

Pero quiero seguir fundamentando sobre el peligro para las instituciones que es Cristina. Hace mucho tiempo que vengo diciendo que es la persona que más daño le hizo a la democracia y la que más daño le puede seguir haciendo. Por eso tuve que pagar algunos costos y fui víctima de ataques de todo tipo de parte de sus fanáticos. Pero lo creo firmemente. Y creo que mi responsabilidad ciudadana y periodística es denunciarlo con todas las letras para que no sea demasiado tarde para lágrimas.

Lo mismo pensé cuando grité a los cuatro vientos que Alberto era “menos de lo mismo”, que no era moderado y que fue el ejecutor de varias de las venganzas más crueles que le ordenó Néstor Kirchner en su momento.

Lo dije en la radio, en la tele y en un libro. Eso ocurría mientras muchos dirigentes hoy opositores y periodistas hoy independientes, compraron la mentira del “Alberto bueno y moderado” y me miraban como si yo fuera un loquito que alucinaba.

No lo digo por autobombo. Juro que a esta altura estoy más allá de esas cuestiones de vanidad. Pero esta actitud me hizo pelear con amigos que creían que yo exageraba y que Alberto era Charles De Gaulle. Hoy algunos lo reconocen y otros miran para otro lado. Está bien. No me quejo.

Pero Cristina hizo daños terribles de todo tipo. El más grave es de orden ético y moral. Muerto Néstor, ella se convirtió en la jefa del Cartel de los Pingüinos Millonarios que perpetraron el robo más grande de la historia democrática.

Todos se enriquecieron ilegalmente en forma colosal. Todo el mundo lo sabe y la justicia en algún momento se animará a probarlo en los tribunales. Sobran pruebas y confesiones.

Ella fue erosionando el valor del diálogo y los consensos en la democracia. Construyó enemigos, utilizó el conflicto y el odio como instrumento de gestión, potenció la grieta por mil.

Dijo “vamos por todo”, insultó incluso a sus mayordomos más fieles como Oscar Parrilli, le puso cara de asco y desprecio a su propia compañera derrotada como Tolosa Paz y se negó con capricho monárquico a entregar los atributos del poder a Mauricio Macri, que fue elegido presidente en forma democrática. Y a él también lo miró con repugnancia.

Para buscar su impunidad y la venganza, inventó este engendro de régimen vice presidencial donde ella eligió con un dedo al presidente y con la mano abierta lo llenó de cachetazos para que se ponga de rodillas. Se disfraza de nacional populista chavista pero la mueven sus inquinas personales.

Su capacidad de daño es monumental. Pero nunca había llegado a convertirse en golpista de su propio gobierno. Hicieron ensayos en Santa Cruz, pero esta vez la señora llegó demasiado lejos. Ella eligió a Alberto y ella lo quiere tomar de rehén y prisionero. Eso se llama tiranía. Cristinato. Dinastía K.

Y repito mi pregunta hasta el cansancio. ¿Cuál es el límite? ¿Va a empujar a Alberto hasta tirarlo por el precipicio de su renuncia?

¿Quiere que Alberto se haga el enfermo para poner en marcha la ley de acefalía y convertirse en presidenta por tercera vez? Un amigo dice que siempre piensa que Cristina va a hacer lo peor y que siempre se queda corto.

Su carta abierta es una extorsión antidemocrática y un ultimátum golpista. En cada párrafo ella dice yo soy una genia revolucionaria y Alberto es un boludo atómico.

Armó un plan sistemático para desestabilizar a su propio gobierno. Primero fue el “Cuervo” Larroque, después fue la diputada Fernanda Vallejos y anoche, la propia Cristina.

Todo fue diseñado por la Reina Cristina que parece seguir más a Nerón que a Perón. Quiere incendiar Roma y los argentinos lo tenemos que impedir. Juicio, castigo y condena para Cristina por todos los delitos que cometió.

Nunca más la corrupción de Estado. Nunca más el autoritarismo. Nunca más al golpismo. Nunca Más.

(De https://radiomitre.cienradios.com/editoriales/alfredo-leuco/el-delirio-golpista-de-cristina/)

Leibniz y la unidad entre católicos y protestantes

Quien se interesa por la religión, aspira secretamente a aportar ideas que permitan un acercamiento entre religiones, aunque tal objetivo parece imposible cuando uno advierte la obsecación de la mayoría de sus dirigentes. Ni siquiera tienen la mínima honestidad de reconocer las divisiones que provocan al conformar distintos subgrupos de la sociedad. Si se acepta la definición de religión como "la unión de los adeptos", se advierte que gran parte de las religiones sólo tienen el nombre de religión.

Ni siquiera resulta posible unificar las distintas ramas del cristianismo: católicos, protestantes y ortodoxos, por lo que resulta impensable la unión de cristianos con otras religiones. Y ello se debe principalmente a ignorar las leyes naturales, precisamente las leyes de Dios, en cuyo caso habría un vínculo de unión objetivo e, incluso, accesible a la observación. Pero para ello habría que aceptar previamente que la religión ha de tener como principal objetivo adaptar al ser humano al orden natural, en lugar de hacer pedidos a Dios para que intervenga, a través de milagros, para cambiar o destruir dicho orden.

Las religiones actuales funcionan al revés de lo que el sentido común indica, ya que, en lugar de intentar que el ser humano se adapte a las leyes de Dios, se invoca a Dios para que se adapte a los deseos y necesidades humanas. Bossuet escribió: "El Dios de Moisés puede hacer y deshacer como le place; da leyes a la naturaleza y las destruye cuando quiere...Sí, para hacerse conocer en la época en que la mayoría de los hombres lo habían olvidado, ha hecho milagros asombrosos y obligado a la naturaleza a salirse de sus leyes más constantes, ha continuado mostrando con ello que era su único dueño absoluto y que su voluntad es el único bien que conserva el orden del mundo" (Citado en "La crisis de la conciencia europea" de Paul Hazard-Ediciones Pegaso-Madrid 1952).

Tampoco faltan quienes se alejan de la sociedad aduciendo cierta espiritualidad a través de un supuesto "perfeccionamiento". En lugar de atribuir una posible perfección a la acción con gran influencia positiva en la sociedad, suponen que la "perfección" se logra estableciendo un vínculo afectivo con un ser perfecto e imaginario, en lugar de vincularse de esa forma con seres reales y con defectos. Jacques Leclercq escribió: "Los moralistas impulsan poco a la acción. Los tratados de moral no hablan, generalmente, de ella y si lo hacen es para decir que la acción aparta el espíritu de la perfección, que disipa, que materializa y que el sabio vive en espíritu" (De "Las grandes líneas de la filosofía moral"-Editorial Gredos SA-Madrid 1977).

Gottfried Leibniz, uno de los fundadores del cálculo infinitesimal y de la mecánica escalar, además de ser un reconocido filósofo, intentó unir a católicos y a protestantes, si bien, como era de esperar, no tuvo éxito. Ninguno de los jerarcas de ambos bandos habría de renunciar a sus creencias personales y a un puesto de mando y poder para facilitar una posible unión de cristianos. Emile Boutroux escribe sobre Leibniz: "Reanudar la tarea de Aristóteles, volver a encontrar la unidad y la armonía de las cosas, que el espíritu humano parece renunciar a captar, tal vez incluso a admitir, tal es el objeto que se propone Leibniz" (Citado en "La crisis de la conciencia europea").

Debido a los serios conflictos entre católicos y protestantes, varios son los pensadores que buscan la pacificación, siendo el luterano Leibniz uno de los más destacados. Establece intercambios epistolares con Bossuet, la figura más destacada del catolicismo a finales del siglo XVII. Como filósofo, Leibniz apela a la razón como guía para la unificación. Paul Hazard escribe: "Leibniz va más lejos que todos. Hacia la época en que se prepara y se ejecuta, en el Reino de Francia, la Revocación del Edicto de Nantes, insensible a las violencias pasajeras y convencido de que el espíritu de concordia es la verdad y la vida, reflexiona y compone la profesión de fe que se llama el Systema theologicum, de tono tan grave y tan hermoso: «Después de haber invocado el auxilio divino con largas y fervientes plegarias; dejando de lado, en cuanto es posible al hombre, todo espíritu de partido; meditando sobre las controversias religiosas como si llegara de un mundo nuevo; simple neófito, extraño a todas las comuniones, libre de todo compromiso, he llegado al fin, bien considerado todo, a los puntos que voy a exponer: he creído deber abrazarlos, porque la Sagrada Escritura, la autoridad de la piadosa antigüedad, la sana y recta razón misma y el testimonio cierto de los hechos, me parecen reunirse para inspirar su convicción a todo hombre exento de prejuicios...»".

"¿De qué convicción habla? Habiendo examinado no sólo los dogmas, la existencia de Dios, la creación del hombre y del mundo, el pecado original, los misterios, sino los puntos más debatidos en la práctica, los votos religiosos, las obras, las ceremonias, las imágenes, el culto de los santos, está convencido de que nada se opone a que católicos y protestantes se aproximen, se unan y, cediendo unos y otros acerca de algunas dificultades aparentes, restituyan la unidad de la fe".

"Véase cómo habla de las disciplinas romanas, de las mismas que excitan la cólera y el desprecio de sus correligionarios, los luteranos: «Confieso que las órdenes religiosas, las cofradías piadosas, las asociaciones santas y todas las demás instituciones de este género, han obtenido siempre de parte mía una admiración muy particular. Son como una milicia celestial que combate sobre la tierra, con tal de que se evite todo abuso y toda corrupción, que se las dirija según el espíritu y las reglas de los fundadores, y que el Sumo Pontífice las aplique a las necesidades de la Iglesia universal»".

Leibniz se adelanta a su tiempo buscando en las concidencias las bases para un acuerdo, aunque por un camino errado, ya que las coincidencias no pueden ser otras que aquello que es objetivo, observable y común a todos los seres humanos: la ley natural invariante. De ahí que la religión natural sea la única opción para la unión entre católicos y protestantes, y de las diversas religiones entre sí. Además, la ley natural que contempla la existencia de la empatía emocional, conduce a establecer una ética natural básica, a la que debe adherir toda religión (si busca en realidad "unir a los adeptos"). Mientras no se busque la unión por esa vía, se mantendrán los desacuerdos y los conflictos.

martes, 14 de septiembre de 2021

Fundamento de la ética ¿sólo religioso?

En la antigüedad no se aceptaba, como fundamento de la ética, otro que no fuera religioso, ya que se suponía que sólo estaban capacitados para ello los intermediarios que Dios elegía para expresar su voluntad respecto de la conducta que esperaba de los seres humanos. Previamente, los profetas de Israel advertían acerca de los efectos que podrían sobrevenir en el futuro si el pueblo no respondía a cierta ética básica. Santiago Kovadloff escribió: "Profetizar no significa adivinar lo venidero, sino inferir sus rasgos esenciales a partir de un conocimiento cabal de la actualidad".

"El profeta no es un visionario. Lo suyo es inferir, de las acciones presentes y pasadas, las consecuencias futuras. No proviene de las nubes su advertencia, ni cae en éxtasis para discernir qué sucederá. Extrae sus conclusiones de las conductas que observa. Es un analista político y no un buceador de las sombras. A la vez, es un teólogo incisivo y realista; articula como nadie el entramado histórico con el trascendental. Su figura es única en el mundo antiguo. Dotada de una actualidad desconcertante. No encontramos, entre los siglos IX y VI previos a Cristo, otra igualmente ganada por ese ideal de ley en el que se aúnan la justicia social, la perspicacia política y la austeridad moral en la gestión pública" (De "Locos de Dios"-Emecé-Buenos Aires 2018).

Los moralistas de la antigüedad, como los de toda época, se enfrentan con sociedades que desoyen sus advertencias, por cuanto todo proceso de masificación tiende a legitimar conductas generalizadas. El citado autor agrega: "Es sabido: a lo largo de casi tres siglos fueron muchos los profetas empeñados en sacudir el letargo moral de Israel. Aquí se los conjuga en una sola voz. Me fundo para hacerlo en la comunidad de propósito que compartieron. Del primero al último, esos judíos sucesivos hicieron oír un mismo reclamo. Las diferencias que hay entre ellos en términos de estilo, época y temperamento no afectan la sorprendente unidad de su mensaje. Por el contrario: la respaldan. Ella prueba dos cosas: el espesor del muro contra el que chocaron y la formidable constancia de la pasión con que lo embistieron. Su tenacidad incansable. La fortaleza de ese empeño, de esa resolución, sólo cayó con la concreción de lo que ellos pronosticaban y temían: la destrucción de Israel".

El proceso descripto por Kovadloff no difiere demasiado del que posteriormente emplearán los filósofos moralistas y los científicos sociales, ya que el método de observación de las conductas individuales, junto a sus consecuencias, permite advertir tanto lo que produce lo bueno y deseable, como lo malo e indeseable. La ética, propuesta por religiosos, filósofos o científicos, implica un reconocimiento de las actitudes que producen tanto el bien como el mal, para acentuar el bien y rechazar el mal.

Debe concluirse que no existe un fundamento religioso de la ética, excluyente de otros posibles fundamentos, ya que toda ética, compatible con las leyes naturales que rigen nuestras conductas individuales, se ha de establecer en base a la observación directa de las conductas mencionadas.

La superioridad de la ética cristiana, aducida por la Iglesia, no se debe a su origen sobrenatural, sino a su efectividad al ponerse en práctica. Ella consiste en la adopción de la actitud o predisposición afectiva basada en la empatía emocional. El amor al prójimo, como predisposición a compartir las penas y las alegrías ajenas como propias, aparece en alguna parte del Antiguo Testamento, siendo ubicado en un nivel prioritario en la ética cristiana.

La independencia de la ética, respecto de la religión, resulta imprescindible por cuanto no debe impedirse la posibilidad de ampliaciones o mejoras respecto del conocimiento de mayor importancia para todo ser humano, ya que, de la adopción de determinada ética, dependerá el nivel de felicidad que obtendrá en la vida.

Además de la independencia de los fundamentos de la ética respecto de la religión, existe también una independencia de la moral respecto de las creencias individuales. Paul Hazard escribió: "Si hay un hombre que haya afirmado, más clara y enérgicamente que todos sus predecesores, la independencia de la moral y la religión, es Pierre Bayle".

"Empezaba suavemente: los ateos no son peores que los idólatras, sea por la mente o por el corazón. Entonces, siguiendo la inclinación así establecida, insinuaba que los ateos no eran peores que los cristianos. Si se dijera a un hombre que llegara de otro mundo que existen gentes dotadas de razón y de buen sentido, temerosas de Dios, que creen que el Cielo recompensará sus méritos y que el infierno castigará sus vicios,el hombre del otro mundo esperaría verlas practicar las obras de misericordia, respetar al prójimo, perdonar las injurias, trabajar, en fin, por ganar una eternidad de dicha".

"¡Ay! no pasan así las cosas en realidad. Hay que rendirse a un hecho de experiencia que el espectáculo de la vida pone en una luz deslumbrante: entre lo que se cree y lo que se hace, es grande la diferencia. Los principios carecen de influencia sobre la acción: se es piadoso en palabras, impío en la conducta; se pretende adorar a Dios y no se obedece más que al interés, sólo se sigue a las pasiones; veo el bien y lo apruebo, pero hago el mal: el adagio no es nuevo" (De "La crisis de la conciencia europea"-Ediciones Pegaso-Madrid 1952).

domingo, 12 de septiembre de 2021

Vuelve el colectivismo en la cabeza de la Iglesia

Por Alberto Benegas Lynch (h)

EL RETORNO A LA LÍNEA DE SANTIAGO EL MAYOR

Originalmente hubo un problema serio en la Iglesia: la versión de Santiago el Mayor estaba colocándola al borde de la liquidación terrenal si no fuera por la vigorosa reacción de San Pablo. Así se lee por un lado, el mensaje central de Santiago: "Ahora bien, vosotros, ricos, llorad y dad alaridos por las desgracias que están para caer sobre vosotros". (Epístola de Santiago, 5: 1).

También en la Epístola de Santiago (2: 5-6): "Escuchen, hermanos muy queridos, ¿Acaso Dios no ha elegido a los pobres de este mundo para enriquecerlos en la fe y hacerlos herederos del Reino que ha prometido a los que aman? Y sin embargo, ¡ustedes desprecian al pobre! ¿No son acaso los ricos los que oprimen a ustedes y los hacen comparecer ante los tribunales?".

Más aun, la línea de Santiago expone la receta en cuanto a que "todos los creyentes vivían unidos y tenían todo en común; vendían sus posesiones y sus bienes y repartían el precio entre todos, según la necesidad de cada uno" (Los Hechos de los Apóstoles, 2:44/45).

Esto en la ciencia moderna se denomina "la tragedia de los comunes", es decir, lo que es de todos no es de nadie y los incentivos operan en dirección a la debacle. Y esto es precisamente lo que ocurrió en la iglesia primitiva paupérrima y como una carga insoportable para la Iglesia madre, de allí el mensaje contundente de Pablo de Tarso que afortunadamente predominó en cuanto a que "día y noche con fatiga y cansancio trabajamos para no ser una carga a ninguno de vosotros (...) Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma. Porque nos hemos enterado que hay entre vosotros algunos que viven desconcertados, sin trabajar nada, pero metiéndose en todo. A estos les mandamos y les exhortamos en el Señor Jesucristo a que trabajen con sosiego para comer su propio pan" (Segunda Epístola a los Tesalonicences, 3: 8/10, 11 y 12).

Sin la pretensión de una recopilación exhaustiva, a titulo de ejemplo a continuación hemos seleccionado pasajes de la tendencia inaugurada por Pablo que fue la que, como queda dicho, predominó al efecto de rescatar el espíritu cristiano, especialmente a partir de Constantino, aunque la Iglesia posconciliar, a partir de Medellín, Puebla, el tercermundismo, los desvíos de la llamada teología de la liberación y, más notoriamente, a partir de Francisco, ha vuelto en gran medida a la línea de Santiago que acabamos de resumir.

CONTRACORRIENTE

A contracorriente de estos desvíos, que vuelven a asomar con fuerza y en concordancia con los Mandamientos de No robar y No codiciar los bienes ajenos, que hacen referencia a la trascendencia de la propiedad privada, en Deuteronomio (viii-18): "Acuérdate que Yahveh tu Dios, es quien te da fuerza para que te proveas de riqueza". En 1 Timoteo (v-8): "Si alguno no provee para los que son suyos, y especialmente para los que son miembros de su casa, ha repudiado la fe y es peor que una persona sin fe".

En Mateo (v-3): "Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el reino de los cielos"", fustigando al que anteponga lo material al amor a Dios (amor a la Perfección), en otras palabras al que "no es rico a los ojos de Dios" (Lucas xii-21), lo cual aclara la Enciclopedia de la Biblia (con la dirección técnica de R. P. Sebastián Bartina y R. P. Alejandro Díaz Macho bajo la supervisión del Arzobispo de Barcelona): "Fuerzan a interpretar las bienaventuranzas de los pobres de espíritu, en sentido moral de renuncia y desprendimiento", y que la "clara fórmula de Mateo -bienaventurados los pobres de espíritu- da a entender que ricos o pobres, lo que han de hacer es despojarse interiormente de toda riqueza" (Tomo vi, págs. 240/241).

En Proverbios (11-18): "Quien confía en su riqueza, ese caerá". En Salmos (62-11) "a las riquezas, cuando aumenten, no apeguéis el corazón". Este es también el sentido de la parábola del joven rico (Marcos x, 24-25) ya que "nadie puede servir a dos señores" (Mateo vi-24) y en la parábola del viñatero se concluye: "¿Es que no puedo hacer con lo mío lo que quiero?" (Mateo, xx: 15).

En cuanto a los textos papales, aunque en no pocas ocasiones ambivalentes y contradictorios es de interés destacar a León XIII en Rerum Novarum en el siguiente pasaje: "Quede, pues, sentado que cuando se busca el modo de aliviar a los pueblos, lo que principalmente, y como fundamento de todo se ha de tener es esto: que se ha de guardar intacta la propiedad privada. Sea, pues, el primer principio y como base de todo que no hay más remedio que acomodarse a la condición humana; que en la sociedad civil no pueden todos ser iguales, los altos y los bajos. Afánense en verdad, los socialistas; pero vano es este afán, y contra la naturaleza misma de las cosas. Porque ha puesto en los hombres la naturaleza misma grandísimas y muchísimas desigualdades. No son iguales los talentos de todos, ni igual el ingenio, ni la salud ni la fuerza; y a la necesaria desigualdad de estas cosas le sigue espontáneamente la desigualdad en la fortuna, lo cual es por cierto conveniente a la utilidad, así de los particulares como de la comunidad; porque necesitan para su gobierno la vida común de facultades diversas y oficios diversos; y lo que a ejercitar otros oficios diversos principalmente mueve a los hombres, es la diversidad de la fortuna de cada uno".

SOCIALISMO RELIGIOSO

Por su parte Pio XI ha señalado en Quadragesimo Anno : "Socialismo religioso y socialismo cristiano son términos contradictorios; nadie puede al mismo tiempo ser buen católico y socialista verdadero". Y Juan Pablo II -el Papa de los pedidos de perdones por mayúsculas barrabasadas oficiales en la Iglesia y el formidable ecumenismo- ha puesto de manifiesto en Centesimus Annus: "Cuando una empresa da beneficios significa que los factores productivos han sido utilizados adecuadamente y que las correspondientes necesidades humanas han sido satisfechas debidamente (...) Si por capitalismo se entiende un sistema económico que reconoce el papel fundamental y positivo de la empresa, del mercado, de la propiedad privada y de la consiguiente responsabilidad para con los medios de producción, de la libre creatividad humana en el sector de la economía, la respuesta ciertamente es positiva".

Respecto al Papa Francisco, sin perjuicio de sus alabanzas a sacerdotes tercermundistas y sus reiteradas declaraciones en Cuba, Bolivia, Paraguay, Chile y en el Vaticano sobre lo males del capitalismo y las virtudes del intervencionismo de los aparatos estatales en las vidas y haciendas del prójimo, a título de ilustración decimos que en el segundo capítulo de Evangelii Gaudium se lee que la economía abierta "mata" y donde "todo entra dentro del juego de la competitividad", y "como consecuencia de esta situación, grandes masas de la población se ven excluidas y marginadas sin trabajo, sin horizontes, sin salida". También ha dicho que "el dinero es el estiércol del diablo" sin hacer referencia al reiteradamente corrupto banco en su jurisdicción que de modo insolente se lo ha denominado el banco de Dios, ni a las abundantes riquezas del Vaticano.

En verdad, las reflexiones del Papa resultan sorprendentes. En primer lugar y antes que nada, debe precisarse que el mundo está muy lejos de vivir sistemas de competencia y mercados abiertos sino que en menor o mayor medida ha adoptado las recetas del estatismo más extremo en cuyo contexto el Leviatán es cada vez más adiposo y cada vez atropella con mayor vehemencia los derechos de las personas a través de múltiples regulaciones absurdas, gastos y deudas públicas colosales, impuestos insoportables e interferencias gubernamentales cada vez más agresivas, todo lo cual no es siquiera mencionado por el Papa en su documento.

Si no somos racistas y nos damos cuenta que las causas no residen en el clima imperante ni en los recursos naturales (recordemos que Africa es el continente que exhibe la mayor dosis y que Japón es un cascote donde solo el veinte por ciento es habitable), podremos concluir que dichas tasas permiten incrementar salarios e ingresos en términos reales.

En resumen, los valores y principios de una sociedad abierta no matan, lo que aniquila es el estatismo de hace ya mucho tiempo. En este sentido, estimo de una peligrosidad inusual el consejo papal basado en una cita de San Juan Crisóstomo cuando escribe en el documento referido: "Animo a los expertos financieros y a los gobernantes de los países a considerar las palabras de un sabio de la antigüedad: «No compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles la vida. No son nuestros los bienes que tenemos, sino suyos». San Juan Crisóstomo, el antisemita rabioso que con el título de Adversus Judaeos escribió que los judíos "son bestias salvajes", que son "el domicilio del demonio" y que "las sinagogas son depósitos del mal" para quienes "no hay indulgencia ni perdón".

PENSAR COMO COMUNISTAS

Cuando le preguntaron al Papa Francisco si es comunista respondió que "son los comunistas los que piensan como los cristianos" (La Reppublica, noviembre 11 de 2016), lo cual subraya una vez más su simpatía original por el colectivismo impregnado de muy joven por la marxista doctora Esther Balestrino y luego por Monseñor Enrique Angelelli que celebraba misa bajo la insignia de los terroristas Montoneros. Es sumamente curioso que por un lado se condena la pobreza y, por otro, se hace alarde de pobrismo, con lo cual -como expresé mucho antes de este papado, cuando pronuncié el discurso inaugural en el congreso del Celam en Tegucigalpa, el 30 de junio de 1998 invitado por Monseñor Cristian Trecht Bañados- la Iglesia debería rechazar la mismísima caridad puesto que mitiga la pobreza del receptor y también dedicarse solo a los ricos pues los pobres ya estarían salvados.

Este lamentable derrumbe no es aceptado por los fanáticos de siempre que se niegan a ver una de los muy pocos temas con los que puede concordarse con el Papa actual y es su repetida manifestación en cuanto a que "los cortesanos son la lepra de la Iglesia". Afortunadamente hay obispos, sacerdotes y laicos que perciben este problema grave, es de esperar que se esté a tiempo de revertir la situación para no caer en lo que advertía el sacerdote polaco -doctor en teología, doctor en derecho y doctor en sociología- Miguel Poradowski en su libro El marxismo en la Iglesia: "No todos se dan cuenta hasta donde llega hoy día la nefasta influencia del marxismo en la Iglesia (...) tarde o temprano vamos a encontrarnos con una Iglesia ya marxistizada, es decir en una anti-Iglesia".

(De www.laprensa.com.ar)

viernes, 10 de septiembre de 2021

Oposición al éxito y búsqueda del fracaso

Mientras que el fracaso en el cumplimiento de algún objetivo se asocia al error, en la actualidad se observa una búsqueda consciente del fracaso, de lo que no funciona bien, especialmente en el ámbito de la política y de la economía. Esta sería la principal caracteristica de la mentalidad subdesarrollada. También es el caso del individuo que no busca el bien adoptando una actitud de cooperación social, sino que opta por una actitud competitiva y destructiva como guía para su vida.

En la Argentina se observa un predominante rechazo por el proceso iniciado en 1880, que permitió lograr en 1895 el mayor PBI mundial per capita, mientras se admira o se simpatiza con el régimen que, desde los años 40 del siglo XX, en adelante, marcó un continuo y sostenido descenso en esa variable económica, llegando en la actualidad a sumir en la pobreza o la indigencia a porcentajes mayores al 40% de la población.

Se critica al capitalista por ser alguien que "concentra riquezas en forma egoísta" sin advertir que el capital es la principal herramienta para la producción y que el nivel de sueldos y de empleos depende esencialmente del capital acumulado existente.

Los acuerdos entre posturas diferentes, en materia de política y economía, sólo pueden prosperar cuando apuntan a un mismo objetivo y sólo difieren en los medios para alcanzarlos. Por el contrario, cuando un sector busca el éxito y el otro el fracaso, las posibilidades de acuerdos son mínimas. Este es el caso del sistema económico que resultaría adecuado adoptar. Así, mientras sectores liberales proponían a la Economía Social de Mercado, la que produjo el "milagro alemán" luego de la Segunda Guerra Mundial, el peronismo se oponía a tal posibilidad; mientras unos veían a tal proceso como un éxito, otros lo miraban como un fracaso, el "fracaso" de reconstruir en poco tiempo una nación devastada por la guerra para convertirla en una próspera economía.

Mientras que la ética cristiana es vista como una guía personal exitosa, según los efectos producidos al ponerla en práctica, la visión marxista sugiere que tal ética ha sido promovida "para una mejor explotación laboral por parte de los burgueses y en contra del trabajador". En forma similar, los peronistas aducen, junto a los marxistas, que la economía de mercado ha sido promovida por los países imperialistas para favorecer la explotación de las colonias. Antonio F. Cafiero escribió: "Bien decía el economista alemán Federico List cuando procuraba advertir a los norteamericanos de las falacias implícitas en la dotrina liberal, al señalar que ésta busca «encubrir la verdadera política de Inglaterra mediante las razones y argumentos cosmopolitas inventados por Adam Smith»".

No parece que los alemanes, los italianos o los japoneses hayan reconstruido sus naciones, en la posguerra, con "falacias económicas", mientras que el peronismo, al simpatizar con fascistas y nazis y adoptar sus propuestas económicas y políticas, inició el proceso de decadencia que ha llevado a la nación a un estado deplorable. Cafiero destaca la "influencia negativa" de Wilhelm Röpke en la Argentina: "Como Röpke era asesor económico del ministro Ludwig Erhard, nombre asociado a la reconstrucción de la economía alemana, se aventuró la tesis de que las recetas ropkianas habrían de repetir en la Argentina el «milagro alemán». Para ello era menestar tan sólo un «gran cambio» en nuestra mentalidad embrutecida por largos años de «colectivismo». Había que instaurar una economía de «mercado libre», había que «planificar la competencia», volver a la «realidad económica». Una bien aceitada y costosa máquina propagandística repitió por todos los ámbitos del país estos «slogans»".

"Y mucha gente ingenua y de buena fe se sintió repentinamente deslumbrada por la nueva doctrina. Las ideas de Röpke, el «milagro alemán», hirieron la imaginación de muchos pequeños y medianos empresarios argentinos cuyas empresas habían podido nacer y desarrollarse gracias al proteccionismo estatal. Y pronto ya casi nadie osó discutir, en ciertos ambientes, la premisa de que la economía argentina estaba «arruinada» por el «intervencionismo» del Estado y que sólo podría volver a florecer si adoptábamos rápidamente las ideas de Röpke -traducidas al castellano y difundidas por sus epígonos nativos- y nos inspirábamos en el ejemplo alemán" (De "De la Economía social-justicialista al régimen liberal-capitalista"-EUDEBA-Buenos Aires 1974).

Si se adoptasen en nuestro país las ideas liberales, se verían reducidas las posibilidades de los políticos con ambiciones ilimitadas de poder y de dinero del pueblo a través del robo al Estado. De ahí la justificación de la opinión adversa sobre programas económicos exitosos. No está demás mencionar que al citado autor se lo recuerda, en Mendoza, tras su paso como Interventor a cargo del gobierno provincial, haber robado un piano de la gobernación y de haber hecho adquirir a la, entonces, bodega estatal Giol, gran cantidad de costosos tanques metálicos que nunca se usaron, seguramente porque no servían para el uso imaginado por el peronista Cafiero.

lunes, 6 de septiembre de 2021

El infierno en la tierra

Existen algunas ideas, siempre presentes en gran parte de la humanidad, que sirven para establecer las condiciones necesarias para la aparición de alguna forma de totalitarismo, siendo los principales el totalitarismo político y el totalitarismo teocrático, como el recientemente reinstalado en Afganistán. En el primer caso, la creencia básica para su instauración está asociada a la búsqueda de utopías; en el segundo caso la creencia básica es la existencia de un Dios personal, que interviene en los acontecimientos humanos y que requiere de intermediarios para hacer cumplir su voluntad sobre todos los seres humanos del planeta.

Por lo general, se afirma que las utopías son imprescindibles para mirar hacia adelante aunque no se las establezca concretamente. Sin embargo, como es el caso del socialismo, han servido también para instalar gobiernos mentales y materiales para ser impuestos a todo integrante de la sociedad, contra la voluntad de muchos, convirtiendo sus vidas en un permanente estado de terror y sufrimiento. De ahí que, para mirar hacia adelante, debemos intentar adaptarnos a las leyes naturales invariantes y eternas que rigen todo lo existente.

La idea del Dios interviniente en los acontecimientos humanos, que intenta gobernarnos a través de sus enviados, implica una teocracia indirecta que por lo general consiste en un gobierno humano, y no divino, como es el caso del terrorífico gobierno talibán, sustentado en interpretaciones del Corán, el que, al igual que otros Libros Sagrados, presenta una mezcla de mensajes de paz con mensajes de guerra y violencia. El apaciguamiento de este peligro latente habrá de establecerse con la evidencia de que la religión surge de seres humanos que miran a Dios, o al orden natural, en lugar de sostener que la religión surge de Dios; idea generadora de gran cantidad de conflictos a lo largo de la historia. Antonio Elorza escribió: "Los atentados que ha protagonizado al-Qaeda a lo largo de la última década reivindican un fundamento teórico rigurosamente ortodoxo en el Corán y son ejecutados en nombre de la causa de Alá" (De "Los dos mensajes del Islam"-Ediciones B SA-Barcelona 2008).

La palabra "totalitarismo" implica "todo en el Estado", si bien se interpreta como la intromisión del poder político o del poder religioso en la vida íntima y personal de cada integrante de la sociedad. Mientras que un dictador o un tirano ejerce su función sin llegar al control de tipo personal, no se ha llegado todavía al totalitarismo. Pero, en cuanto no se admite la oposición política o religiosa, ni tampoco la indiferencia, sino que surge la obligación de adherir al gobierno mental y material del líder político o del líder religioso, aparece el totalitarismo como el camino hacia la instauración del infierno sobre la tierra.

El infierno en la tierra se establece a través del temor, que pronto se convierte en terror, a ser denunciado como opositor por conocidos, amigos o familiares, ante el poder político o religioso, lo que conlleva a sufrir alguna forma de venganza ante la verdadera o supuesta disidencia. Ese temor o ese terror se traduce en una desconfianza ante los demás integrantes de la sociedad que se hace evidente en una incomunicación voluntaria con el resto, lo que implica destruir la esencia social de todo ser humano. De ahí que la palabra "socialismo" implica un totalitarismo disolvente de la sociedad, es decir, todo lo opuesto a lo que ese término sugiere.

Puede hacerse una síntesis del proceso totalitario considerando la existencia de un "director ideológico" que impone "su verdad" y la inmediata designación como "enemigo" de todo aquel que no acepte la propuesta ideológica. Entre los ejemplos podemos considerar:

a) Islam: Mahoma (Director ideológico) vs. Infieles (enemigos)
b) Inquisición: Interpretación bíblica vs. Herejes
c) Nazismo: Hitler vs. Razas inferiores
d) Socialismo: Marx, Lenin vs. Clases sociales incorrectas
e) Justicialismo: Perón vs. Oligarquía y clase media

Adviértase la prohibición bíblica de todo gobierno mental y material del hombre sobre el hombre, ya que tal gobierno se opone al gobierno de Dios sobre el hombre (o Reino de Dios) a través de la ley natural. También la libertad promovida por el liberalismo implica una limitación o "prohibición" de todo gobierno mental o material entre seres humanos.

viernes, 3 de septiembre de 2021

Economía popular vs. Economía populista

Por lo general, la economía propuesta por la izquierda política, va acompañada de un discurso netamente político, relegando aspectos estrictamente económicos. La propaganda que acompaña a las economías de tipo socialista, hace notar que se trata de una "economía popular" (en realidad, populista, o falsamente popular), ya que supone beneficiar a los sectores más humildes. Sin embargo, la esencia anti-mercado de esa propuesta genera lo contrario.

El proceso del mercado, despreciado por los socialistas, está constituido por las millones de decisiones cotidianas establecidas por los actores de la economía nacional. Como el socialista desconfía y desprecia a la gran mayoría de la población, mientras aduce poseer cierta superioridad intelectual y moral, propone la abolición del mercado, o bien su estricta regulación, pretendiendo suplantar esas millones de decisiones cotidianas. De ahí que el socialista propone una economía dirigida por una elite mientras rechaza lo verdaderamente popular, es decir, es partidario de una economía elitista mientras que afirma todo lo contrario en sus mensajes partidarios. Al igual que un vulgar estafador, debe encubrir sus intenciones bajo un manto de engaño y disimulo.

Mediante la propaganda partidaria habla de igualdad económica y de una inserción social del trabajador. Sin embargo, la dirección centralizada de la economía relega a todo trabajador a cumplir órdenes eximiéndolo de toda responsabilidad, lo que implica una forma efectiva de marginación social. Cuando la ayuda social llega incluso a quienes no trabajan, se los convierte en parásitos sociales anulándoseles toda capacidad de lucha por la vida. No existe mayor destrucción de capital humano que el establecido por la "redistribución socialista", al transferir recursos del sector productivo al sector parasitario.

Debido a las diversas habilidades y capacidades individuales, si se busca una optimización de la economía, se debe establecer un marco de libertad para el desarrollo de las potencialidades individuales. En esa optimización se ha de producir necesariamente una desigualdad económica, sólo perjudicial para los envidiosos. Se ha llegado al extremo de considerar como "desigualdad social" a la "desigualdad económica", al considerar prioritariamente los valores materiales relegando otro tipo de valores personales, como los morales, los intelectuales y los estéticos. Sólo existe una forma posible de igualdad económica, y es la igualdad en la pobreza. De ahí que las personas decentes, no envidiosas, prefieran una desigualdad en la riqueza antes que una igualdad en la pobreza.

La redistribución de lo que produce el sector productivo, bajo una confiscación parcial de ganancias y de capitales, tiende a limitar las inversiones y, por consiguiente, la cantidad de empleos y el nivel de producción. Incluso llegándose al extremo de que, tanto empresas como capitales y gente capacitada, emigren hacia países con economías de mercado. Mientras el socialista reniega cotidianamente del "imperialismo yanqui", al promover el éxodo del sector productivo hacia EEUU y otros países, es el principal promotor de la consolidación del imperio al que, supuestamente, se opone. A la vez, traiciona a su propio pueblo al debilitar al sector productivo.

En la Argentina kirchnerista se pueden observar, magnificados, todos los defectos producidos por la izquierda política. Entre sus creencias básicas se advierte la idea de que la oferta y la producción no se fortalecen con el trabajo, la inversión y el ahorro productivo, sino con la emisión monetaria para "llenarle el bolsillo" a la gente y así aumentar la demanda y, como consecuencia, la producción. El proceso inflacionario que le sigue, tiende a perjudicar seriamente a la gente de menores recursos, de donde se advierte que la "economía nacional y popular" genera serios perjuicios a quienes, aducen, protegen de la "voracidad" del sector productivo.

Como de costumbre, el gobierno populista culpa al empresariado y establece precios máximos, limita exportaciones de productos alimenticios, por lo que restringe la entrada de dólares y se deteriora un sector de la economía aun cuando la situación económica sea desastrosa. De ahí que la denominación corriente de "popular" deba ser en realidad entendida como "anti-popular". En los países serios, se advierte que un control de precios efectivo proviene de la libre competencia entre empresarios, ya que quien quiera cobrar precios excesivos, habrá de quedarse con pocos clientes y habrá de cerrar su comercio.

Respecto de la inflación, Hans F. Sennholz escribió: "Durante cientos de años, la emisión de cantidades excesivas de papel moneda por parte del Estado se llamo «inflación». Se consideraba que el alza de los precios de los bienes y servicios era el resultado inevitable de dichas emisiones y que tal aumento era una medida indicativa del grado de inflación monetaria existente en ese momento. Pero en medio de la confusión semántica imperante en nuestros días, ahora se denomina «inflación» al aumento de precios; y se dice que el emisor de moneda, el gobierno dispendioso que la causa, «combate la inflación»".

"¡Qué situación tan cómoda y rentable para funcionarios y políticos! Pueden gastar cuanto quieran, sin preocuparse mayormente de los déficit fiscales, que se financian mediante la emisión de nueva moneda. La terminología moderna responsabiliza del alza de los precios a cualquier persona que se atreva a aumentarlos, a la «codicia» de los empresarios y obreros, de los especuladores y de los extranjeros. Esta confusión causa estragos y pobreza en innumerables víctimas, que ven reducidos sus ingresos y destruidos sus ahorros. Empobrece a la «clase media», que ahorra para los momentos de apremio y para cuando llegue el momento de la jubilación" (De "Ideas sobre la libertad" N° 37-Centro de Estudios sobre la libertad-Buenos Aires 1979).

La inflación tiende a perjudicar con mayor dureza a los sectores más humildes, que son por lo general los que mayor predisposición tienen para votar a favor de los gobiernos populistas. De ahí la imperiosa necesidad de los políticos de culpar al sector empresarial por la elevación de los precios. El citado autor escribió: "Las clases sociales más pobres, que cuentan con magros recursos para la subsistencia, son las más afectadas por la depreciación monetaria. En especial, los pobres que viven con ingresos fijos, como pensiones, jubilaciones o beneficios sociales que se ajustan tardíamente con relación al alza de los precios; ellos pueden llegar a experimentar verdaderas privaciones, incluso hasta pasar hambre. Otros se ven en la necesidad de encontrar, si pueden, un empleo suplementario para compensar el poder adquisitivo cada vez menor. Cierta mano de obra no especializada que prefería el apoyo del Estado en vez de ganarse el propio sustento, se tiene que volcar nuevamente hacia los empleos productivos. Otros recurrirán al vicio y a la delincuencia para apuntalar sus ingresos declinantes".

Con inflación alta, prácticamente desaparece el crédito, debido a los elevados intereses existentes. De ahí la caída de la demanda y la producción. Adviértase, por otra parte, la ajustada descripción del proceso inflacionario, del citado autor, respecto del presente de la Argentina, a pesar de haber sido escrita hace más de 40 años en base a observaciones realizadas en otro país, lo que denota la invariabilidad de las leyes económicas y también de las leyes psicológicas aplicadas a los políticos irresponsables y a las masas engañadas por tales politicos.

Para colmo de males, existe un importante sector de la población que es absolutamente incondicional a todo lo que esté asociado al peronismo, apoyando cualquier decisión gubernamental en forma independiente de los efectos que produzca. Manuel Adorni escribió: "Festejan un 3% de inflación mensual, festejan que las grandes empresas multinacionales se van del país, festejan cada intento de estatización que pueda existir, festejan cada nuevo impuesto y cada amenaza pública por sobre la actividad privada, festejan cada cepo y prohibición. Festejan cada regulación y festejan cada plan social. Por desgracia, son promotores del pobrismo y el subdesarrollo, de la miseria y la decadencia, del pasado y del olvido. Argentina, un lugar que ya no puede más" (De www.infobae.com).

Los procesos inflacionarios son mantenidos por los gobiernos de tipo totalitario como pretexto para avanzar sobre las libertades individuales. Hans F. Sennholz escribió: "El peligro más grave para la producción y el bienestar reside en la intervención repentina del Estado. Al haber depreciado temerariamente la moneda hasta alcanzar una tasa compuesta por dos dígitos, el gobierno puede llegar a pretender legislar y regular las actividades económicas de la gente, imponiendo sorpresivamente controles de precios, salarios y alquileres, restricciones a las importaciones y exportaciones, gravando a la población con nuevos impuestos, o cometiendo cualquier otra locura con el fin de encontrar un paliativo para la sintomatología aguda de su propia política".