En algunos pensadores pueden advertirse grandes aciertos junto a grandes errores, opacando éstos a los primeros. Este es el caso de Auguste Comte, fundador de la sociología, quien promovió la idea de considerar a todo lo existente como regido por leyes naturales invariantes, incluyendo a la sociedad y a todo individuo bajo esta forma regulatoria. Comte escribió: “El carácter fundamental de la filosofía positiva es el considerar todos los fenómenos como sujetos a leyes naturales invariables, cuyo descubrimiento preciso y cuya reducción al mínimo número posible son la finalidad de todos nuestros esfuerzos”.
“Sólo el estudio directo del mundo exterior ha podido producir y desarrollar la gran noción de las leyes de la naturaleza que, como consecuencia de su extensión gradual y continua a fenómenos cada vez menos regulares, ha tenido que ser finalmente aplicada incluso al estudio del hombre y de la sociedad, último término de su total generalización”.
"La verdadera libertad no es más que una sumisión racional a las leyes de la naturaleza".
"El progreso debe ser considerado simplemente como el desarrollo del orden; el orden de la naturaleza implica necesariamente el germen de todo progreso positivo. El progreso, pues es esencialmente idéntico al orden, y debe ser considerado como la manifestación del orden".
Orden y progreso es el lema de Brasil por lo cual ambas palabras aparecen en la bandera de ese país, siguiendo las ideas de Auguste Comte.
El gran error de Comte está asociado a su "diseño" de una nueva religión. Georg Ritzer escribió: “Teniendo en cuenta la exagerada concepción comtiana del positivismo, así como la posición que él mismo se atribuía en su sistema, no nos sorprende que en su obra tardía concibiera un grandioso plan para el futuro del mundo. Es en esa parte de su obra donde encontramos las ideas más ridículas y extravagantes”.
“Por ejemplo, sugería la creación de un nuevo calendario positivista de trece meses, cada uno dividido en veintiocho días. Estableció numerosas fiestas para reafirmar el positivismo y sus principios básicos y venerar a sus héroes seculares. Se propuso incluso crear nuevos templos positivistas. Especificó la cantidad de sacerdotes y vicarios que necesitaba cada templo […] Todas estas figuras religiosas debían despreocuparse de la cuestión material: ¡Su subsistencia correría a cuenta de los banqueros!”.
“Aunque no los consideraba como fuerzas revolucionarias, Comte finalmente asignó a algunos miembros de la clase alta, como los banqueros e industriales, papeles cruciales en la nueva sociedad positiva. Especificaba que Europa occidental tendría «dos mil banqueros, cien mil comerciantes, doscientos mil fabricantes y cuatrocientos mil agricultores»”.
“En lo que a otros temas se refiere, Comte animaba a la creación de una biblioteca positivista que incluyera cien libros (que él se ocupó de especificar). Desaconsejaba las lecturas adicionales porque obstaculizaban la meditación, lo que refleja también el aumento progresivo del antiintelectualismo de Comte” (De “Teoría Sociológica Clásica”-McGraw-Hill SA-Madrid 1993).
El aspecto que debe destacarse es la necesidad que advirtió Comte respecto de encontrar o promover una religión de validez universal, debido a los efectos negativos que a lo largo de la historia han provenido de las diversas religiones en conflicto. No advirtió que el cristianismo, desprovisto de los misterios e incoherencias lógicas, puede muy bien considerarse como una religión universal compatible con las leyes naturales que rigen todo lo existente. Pierre Manent escribió al respecto: "Hay que corregir el sistema económico y social al completarlo y coronarlo, no con una organización política antigua o nueva -en su opinión la política es arcaica, sino anárquica-, será con una religión nueva, válida para los espíritus formados en los métodos científicos. Por lo tanto habrá que corregir y completar el poder industrial y financiero con el poder espiritual de académicos, mujeres y proletarios; habrá que corregir y completar el egoísmo con altruismo" (De "Curso de Filosofía Política"-Fondo de Cultura Económica de Argentina SA-Buenos Aires 2003).
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