domingo, 1 de febrero de 2026

Desde Gramsci a la Teoría crítica y al wokismo

El marxismo original describe a la sociedad capitalista como una organización social constituida por una infraestructura económica y una superestructura cultural. Se supone que tal superestructura cultural sirve para mantener vigente la infraestructura económica. Para cambiar este tipo de organización social, Marx cree que es necesario cambiar, vía revolucionaria, la infraestructura económica, o economía capitalista, reemplazádola por una economía socialista.

A partir de Antonio Gramsci, se supone que, para combatir y destruir la sociedad capitalista, debe primeramente prestarse atención a la superestructura cultural en lugar de intentar la revolución violenta para cambiar primeramente la infraestructura económica. Este es el proceso que prevalecerá en adelante con el objetivo siempre presente de destruir la sociedad capitalista o democrática.

La Teoría crítica, derivada de la Escuela de Frankfurt, se presenta como una continuidad de la postura de Gramsci. Finalmente, el proceso destructor se "perfecciona" mediante el denominado wokismo. En todos estos casos se observan solamente las limitaciones o los defectos visibles de las sociedades democráticas, pero se combate incluso hasta las bases de lo conocido como "cultura o civilización occidental", a la cual se acusa de promover todo tipo de dominaciones con las consiguientes exclusiones sociales.

En el ámbito de la sociología, toda nueva teoría que se presente debería intentar una mejora social que llegara a todos los integrantes de la sociedad. Sin embargo, la mayor parte de las teorías neomarxistas apuntan hacia una finalidad destructiva. George Ritzer escribió: "La mayor parte de la Teoría crítica ha fracasado totalmente en su intento de integrar teoría y práctica. De hecho, una de las críticas más famosas que se dirigen a la Teoría crítica es que adopta formas de expresión tan complejas que las masas no pueden acceder a ella. Además, comprometida con el estudio de la cultura y la superestructura, aborda una serie de cuestiones sumamente esotéricas y apenas se ocupa de las preocupaciones pragmáticas y cotidianas de la mayoría de las personas" (De "Teoría sociológica contemporánea"-McGraw Hill Interamericana de España SA-Madrid 1993).

Cuando se habla en forma positiva de las sociedades democráticas o de la cultura occidental, no implica que no se adviertan las serias deficiencias que se observan cotidianamente. Debe tenerse presente que la base ideológica greco-romana-judeo-cristiana requiere de una previa adaptación a nivel individual y, aún cuando se acepte plenamente dicha base cultural, si no se cumplen con los requisitos, o "mandamientos", inherentes a ella, las crisis y la decadencia vendrán en forma inevitable. De ahí que no debería abandonarse la base cultural occidental para ser reemplazada por alguna variante del marxismo o bien por el Islam.

La Teoría crítica tiende a combatir todo lo que sea "dominación", ya que observa "dominaciones" por todas partes, y a pesar de buscar la propia dominación mental sobre la mayor parte de la población del planeta. Ritzer escribió: "Se hizo evidente que la Unión Soviética, a pesar de su economía socialista, era una sociedad tan opresora, incluso en la era de la perestroika, como la sociedad capitalista. Como las dos sociedades tenían economías diferentes, los pensadores críticos debían buscar en otro lugar la principal fuente de la opresión, y comenzaron a buscarla en la cultura".

"A los aspectos de las preocupaciones de la Escuela de Frankfurt -la racionalidad, la industria de la cultura y la industria del conocimiento- pueden añadirse otros temas, de entre los que destaca el interés por la ideología. Los pensadores críticos entienden por ideología los sistemas de ideas producidos por las élites sociales que suelen ser falsos y cegadores. Todos estos aspectos específicos de la superestructura y la orientación que les dio la Escuela crítica pueden incluirse bajo el encabezamiento «crítica a la dominación»".

Mientras que Marx promovía la violencia revolucionaria en los proletarios del siglo XIX, con la esperanza de que de ellos surgiera la "mano de obra" revolucionaria, para los ideólogos de la Teoría crítica serán las universidades las que deberán cambiar las ideas y creencias de toda sociedad. Es oportuno señalar que los teóricos críticos se lamentaban que las universidades de algunas décadas atrás gozaran de cierta libertad intelectual, de ahí el trabajo de infiltración posterior. George Ritzer agrega: "La Escuela crítica también se interesa por lo que ella denomina la «industria del conocimiento», que hace referencia a las entidades relativas a la producción del conocimiento (por ejemplo, las universidades y los institutos de investigación), que han pasado a ser estructuras autónomas de nuestra sociedad. Su autonomía les ha permitido extender su mandato original. Se han convertido en estructuras opresoras interesadas en extender su influencia por toda la sociedad".

Puede decirse que, si antes las universidades eran "opresoras" ante los críticos, ahora se han convertido en "destructoras" de la sociedad, ya que todo lo que implique marxismo predica alguna forma de odio entre sectores, lo que impide la unión de seres humanos y la formación de una sociedad verdaderamente humana.

Sigue Ritzer: "El análisis crítico de Marx del capitalismo le llevó a confiar en el futuro; sin embargo, la postura que llegan a adoptar muchos teóricos críticos carece de esperanzas. Creen que los problemas del mundo moderno no son específicos del capitalismo, sino que son endémicos de un mundo racionalizado, incluyendo las sociedades socialistas. Ven el futuro, en términos weberianos, como una «jaula de hierro» llena de estructuras cada vez más racionales donde las posibilidades de escapar disminuyen a medida que pasa el tiempo".

"Una buena parte de la Teoría crítica (como el grueso de la teoría general de Marx) adopta la forma de análisis crítico. Aunque los teóricos críticos manifiestan también intereses positivos, una de las críticas fundamentales dirigida a la Teoría crítica es que ofrece más críticas que contribuciones positivas. Este permanente negativismo exaspera a muchos estudiosos que creen que la Teoría crítica tiene poco que ofrecer a la teoría sociológica".

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