Mientras que, para algunos sectores de la política, Marx estableció una "sociología científica", para otros sectores su labor se pareció más a la de un profeta religioso. En cuanto a su "cientificidad", es necesario resaltar que existe una ciencia compatible con la realidad y una ciencia incompatible, o errónea. De ahí que el carácter de "científica" que tenga una descripción social, no garantiza su veracidad. Así, por ejemplo, en la actualidad existen más de diez teorías físicas acerca de una posible unificación de la mecánica cuántica con la relatividad general. En el mejor de los casos, una de ellas estará acertada (vía experimentación) mientras que las restantes serán erróneas. Si bien todas ellas están realizadas con las exigencias de las ciencias exactas, varias pueden ser erróneas, o incompatibles con la realidad.
Para Marx, el pecado original de la sociedad está asociado a la explotación laboral, y pensaba que en ello radicaban los principales problemas sociales. Para solucionar los problemas existentes, promovió la expropiación y nacionalización de los medios de producción. Sin embargo, no advirtió que, al pertenecer todos esos medios al Estado, surgiría una mayor y acentuada explotación laboral, esta vez ejercida desde el Estado hacia los trabajadores, como ha ocurrido en todo socialismo real.
Marx no basaba sus teorías bajo una observación estricta de causas y efectos, sino que suponía conocer las leyes universales que regirían el destino de la humanidad. Admitía una especie de determinismo económico, o una predestinación, que habría de cumplirse indefectiblemente, y que los seres humanos sólo podríamos adelantar o atrasar ese destino prefijado. Thomas M. Simpson escribió: "El historicismo no es otra cosa que la precaria doctrina del Destino histórico ineluctable. De una manera que puede resultar apropiadamente irónica, Popper ilustra esta doctrina con el mito del pueblo elegido, que podemos resumir entres puntos:
a) Existe un plan de la Historia, establecido por Dios.
b) Existe un ejecutor del plan, que es el pueblo elegido.
c) Existen los conocedores del plan, que son los profetas.
"La formulación de Marx reemplaza el plan divino por un mecanismo causal específico (los cambios en la tecnología productiva) que determina el devenir histórico y la voluntad de sus ejecutores; el pueblo elegido es aquí el proletariado, y Marx es su profeta".
"Marx creía ser el conocedor privilegiado de los designios secretos de la Historia y profesaba una peculiar indiferencia acerca de los medios atroces que atribuía al Gran Demiurgo, porque creía en la bondad intrínseca de sus fines. Como conocedor privilegiado se identificó con la Historia y cayó, ingloriosamente seducido, en la exaltación romántica de la violencia, justificando así hechos históricos que no pueden resistir la evaluación moral. La miseria de la filosofía termina nada menos que con esta frase de George Sand: «El combate o la muerte, la lucha sangrienta o la nada»" (De "Dilemas del conocimiento histórico: argumentaciones y controversias" de Oscar Cornblit-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 1992).
Si bien el orden natural nos presiona con sus leyes hacia una posible adaptación plena, tal objetivo sólo se logrará si los seres humanos hacemos todo lo posible por alcanzar ese objetivo. De ahí que no existe un Destino prefijado de antemano. Un Determinismo estricto no parece compatible con la realidad que observamos.
En cuanto a la analogía establecida entre Marx y los profetas, todo parece indicar que no existe comparación posible, ya que los profetas de Israel adoptaban una especie de predicciones condicionales de la forma: Si el hombre se desvía de la voluntad de Dios, entonces ocurrirán cosas malas. Incluso la profecía de la Segunda Venida de Cristo no establece fecha alguna, como era de esperar.
Las profecías bíblicas son interpretadas generalmente como acciones emanadas de Dios cuando decide informar a la humanidad, a través de los profetas, acerca de la conducta que de ella espera, de donde surge la duda respecto del prolongado tiempo transcurrido entre la aparición de los distintos enviados. Aunque también es posible otra interpretación, como que las profecías surgen del hombre inspirado en Dios y que interpreta su aparente voluntad. Albert Nolan escribió: “La profecía no es una predicción, sino una advertencia o una promesa. El profeta advierte a Israel acerca del juicio de Dios y promete la salvación del mismo Dios… Tanto la advertencia como la promesa son condicionales. Dependen de la libre respuesta del pueblo de Israel. Si Israel no cambia, las consecuencias serán desastrosas; pero, si cambia, habrá abundancia de bendiciones. La finalidad práctica de una profecía consiste en persuadir al pueblo para que cambie o se arrepienta. Todo profeta llama a una conversión” (De “¿Quién es este hombre?”-Editorial Planeta-De Agostini SA-Barcelona 1995).
En la antigüedad no se aceptaba, como fundamento de la ética, otro que no fuera religioso, ya que se suponía que sólo estaban capacitados para ello los intermediarios que Dios elegía para expresar su voluntad respecto de la conducta que esperaba de los seres humanos. Previamente, los profetas de Israel advertían acerca de los efectos que podrían sobrevenir en el futuro si el pueblo no respondía a cierta ética básica. Santiago Kovadloff escribió: "Profetizar no significa adivinar lo venidero, sino inferir sus rasgos esenciales a partir de un conocimiento cabal de la actualidad".
"El profeta no es un visionario. Lo suyo es inferir, de las acciones presentes y pasadas, las consecuencias futuras. No proviene de las nubes su advertencia, ni cae en éxtasis para discernir qué sucederá. Extrae sus conclusiones de las conductas que observa. Es un analista político y no un buceador de las sombras. A la vez, es un teólogo incisivo y realista; articula como nadie el entramado histórico con el trascendental. Su figura es única en el mundo antiguo. Dotada de una actualidad desconcertante. No encontramos, entre los siglos IX y VI previos a Cristo, otra igualmente ganada por ese ideal de ley en el que se aúnan la justicia social, la perspicacia política y la austeridad moral en la gestión pública" (De "Locos de Dios"-Emecé-Buenos Aires 2018).
Si Marx no puede ser considerado como un científico, ni tampooco como un profeta, sólo queda considerarlo como un "hábil agitador de masas", tal la calificación de Ludwig von Mises.
miércoles, 29 de abril de 2026
lunes, 27 de abril de 2026
La España medieval musulmana
Se atribuye al escritor Washington Irving de haber creado, en el siglo XIX, una imagen idílica de la España medieval, aduciendo que en esa época vivían, en total armonía, cristianos, judíos y musulmanes. Al ser creíble esta situación, se deduce posteriormente que fueron los católicos españoles quienen destruyeron semejante civilización, agregando una nueva "leyenda negra" a las ya atribuidas a España. Pierre Guichard escribió: "Los historiadores españoles han tendido frecuentemente a idealizar excesivamente la situación de «convivencia» entre musulmanes y cristianos impuesta por la historia de los habitantes de la península durante la Edad Media".
"Los cristianos desarrollaron, ignorando cualquier consideración religiosa, una reivindicación de la unidad política y territorial de la península que, en buena parte, dio fundamento ideológico a la Reconquista. Para los musulmanes andalusíes, por el contrario, la guerra santa que se hacía a los cristianos estaba justificada por los preceptos del Islam, sin encontrar en ningún momento fundamento en la concepción a priori de una posible o deseable unidad peninsular" (De "Historia de los españoles" de Bartolomé Bennassar-Editorial Crítica SA-Barcelona 1989).
La armonía entre cristianos, judíos y musulmanes sólo sería posible ante un rechazo del Corán por parte de los musulmanes, con lo que habrían de dejar de ser musulmanes. Versiones de historiadores indican que, efectivamente, los musulmanes invasores de España en la Edad Media aplicaron las directivas provenientes de dicho libro. Así, mientras que a los musulmanes se les cobraba un 10 % de impuestos sobre sus ganancias o patrimonios, a los "infieles" (judíos y cristianos) se les ofrecía la siguiente elección, inserta en el Corán: irse de España, o bien seguir siendo infiel y pagar 50 % de impuestos, o bien convertirse al Islam y así pagar sólo un 10 % de impuestos.
En épocas recientes, las mafias utilizaban un método similar, ya que cobraban a los diversos comerciantes una mensualidad para ser protegidos principalmente de los propios mafiosos, recibiendo acciones violentas en caso de no aceptar tal "protección". En la Edad Media española, los gobernantes musulmanes no se preocupaban demasiado por la conversión de los infieles, por cuanto ello limitaría la recaudación vía impuestos.
La situación de España en la actualidad no ha cambiado demasiado, ya que el actual gobierno socialista de Pedro Sánchez cobra elevados impuestos a los españoles, mientras que los "refugiados" musulmanes llegados principalmente del norte de África, prácticamente viven a expensas de los excesivos impuestos cobrados a los ciudadanos españoles. De ahí que España, como muchos otros países europeos, están requiriendo de una nueva Reconquista.
"Los cristianos desarrollaron, ignorando cualquier consideración religiosa, una reivindicación de la unidad política y territorial de la península que, en buena parte, dio fundamento ideológico a la Reconquista. Para los musulmanes andalusíes, por el contrario, la guerra santa que se hacía a los cristianos estaba justificada por los preceptos del Islam, sin encontrar en ningún momento fundamento en la concepción a priori de una posible o deseable unidad peninsular" (De "Historia de los españoles" de Bartolomé Bennassar-Editorial Crítica SA-Barcelona 1989).
La armonía entre cristianos, judíos y musulmanes sólo sería posible ante un rechazo del Corán por parte de los musulmanes, con lo que habrían de dejar de ser musulmanes. Versiones de historiadores indican que, efectivamente, los musulmanes invasores de España en la Edad Media aplicaron las directivas provenientes de dicho libro. Así, mientras que a los musulmanes se les cobraba un 10 % de impuestos sobre sus ganancias o patrimonios, a los "infieles" (judíos y cristianos) se les ofrecía la siguiente elección, inserta en el Corán: irse de España, o bien seguir siendo infiel y pagar 50 % de impuestos, o bien convertirse al Islam y así pagar sólo un 10 % de impuestos.
En épocas recientes, las mafias utilizaban un método similar, ya que cobraban a los diversos comerciantes una mensualidad para ser protegidos principalmente de los propios mafiosos, recibiendo acciones violentas en caso de no aceptar tal "protección". En la Edad Media española, los gobernantes musulmanes no se preocupaban demasiado por la conversión de los infieles, por cuanto ello limitaría la recaudación vía impuestos.
La situación de España en la actualidad no ha cambiado demasiado, ya que el actual gobierno socialista de Pedro Sánchez cobra elevados impuestos a los españoles, mientras que los "refugiados" musulmanes llegados principalmente del norte de África, prácticamente viven a expensas de los excesivos impuestos cobrados a los ciudadanos españoles. De ahí que España, como muchos otros países europeos, están requiriendo de una nueva Reconquista.
domingo, 26 de abril de 2026
La conquista del desierto
En forma similar en que existe una leyenda negra tanto de la Edad Media como de la colonización española de América, existe también una leyenda negra de la denominada "conquista del desierto"; proceso llevado a cabo en la Argentina durante el siglo XIX. Juan Bautista Alberdi escribió: "Entre el pasado y el presente hay una filiación tan estrecha que juzgar el pasado, no es otra cosa que ocuparse del presente. Si así no fuera, la historia no tendría interés ni objeto. Falsificad el sentido de la historia, y pervertís por el hecho toda la política. La falsa historia es origen de la falsa política" (Citado en "Historia argentina con drama y humor" de Salvador Ferla-Granica Editor SA-Buenos Aires 1974).
En varias ocasiones, la izquierda política en el poder ha derrumbado estatuas de personajes históricos que han contribuido al engrandecimiento del mundo o de su nación, como son los casos de Cristóbal Colon y del general Julio A. Roca, respectivamente. Gran parte de los aborígenes del centro y sur argentino vivían del robo, del rapto y del asesinato, impidiendo la conformación de un sistema republicano y de un país moderno, gozando en la actualidad, sin embargo, de una adhesión similar a la de los terroristas de izquierda de los años 70, ya que también vivían del robo, del rapto y del asesinato, esta vez intentando destruir al “sistema capitalista” para imponer el socialismo.
Quienes se opusieron tanto a los malones indígenas como al terrorismo de izquierda, son calumniados y denigrados, no sólo por los excesos o acciones ilegales (supuestos o verdaderos) que pudieron cometer, sino principalmente por defender la integridad de la nación y evitar la instauración de la barbarie como forma de vida. Ángel Rivera escribió: "En el último cuarto del siglo XIX, en la República Argentina no se ha resuelto aún el problema de los indios, que merodean ferozmente cerca de las principales ciudades. Un sesudo artículo de El Nacional, del 12 de abril de 1864, dice: «La República Argentina, que aspira a cruzar su vasto territorio con vías férreas, y alienta a los capitales extranjeros con su palabra y su acción, no tiene comercio porque es impotente para dominar unos cuantos centenares de pampas desorganizados. Ésta es una triste verdad, que en vano se ha de tratar de seguir ocultando. Periódicamente, la provincia de Buenos Aires sufre una invasión que disminuye sus riquezas y le arrebata algunos productores»”.
“«La industria que necesita un campo más vasto que el que actualmente ocupa, se detiene aterrorizada delante del desierto, porque sabe que más allá están la muerte y la ruina. No hay vapor que nos llegue del interior de los ríos sin que nos traiga la noticia de alguna invasión en las provincias de Santa Fe, Córdoba, San Luis, Mendoza o Salta. Y todos sabemos que esas invasiones, repetidas casi diariamente, y siempre impunes, no solamente importan una disminución de valores en los que la sufren, sino que importan la paralización del comercio con diez pueblos del interior, porque la inseguridad de los caminos impide el cambio entre los pueblos»”.
"Basta recorrer los periódicos de la época para comprender que el articulista no exagera. Abrimos, al azar, La República del 18 de noviembre de 1870, es decir, seis años después del editorial mencionado, y leemos: «Hace pocos días que los indios han invadido el río Quequén Salado, en la costa sur de la provincia, llevándose las siguientes haciendas; de don Francisco Gorozo, 1.500 vacas; de don Crisanto Farías, 1.500 vacas; de don Victorio de la Canal, 1.650 vacas; de don Rufino Canales, 700 vacas; de don Modesto Funes, 500 vacas; de don Juan Cabrera, 500 vacas; de don José Leguizamón, 700 vacas, yeguas y caballos»”.
"Pero los daños, desgraciadamente, no se limitan a la pérdida de ganado. El periódico, en efecto, trae a continuación la siguiente lista de muertos: «Don Modesto Funes, degollado y quemado; don Julián Oviedo, don N. Ferreyra, don Carmelo Ortiz, don Domingo González, un soldado y un sargento de la división de Pilliahuincó». Y un poquito más abajo sigue: «Se encontraban estas haciendas situadas al interior del río Quequén Salado, a siete leguas de los Tres Arroyos, donde está la división al mando de don Ciriaco Gómez, y son las mismas que no quisieron llevar los indios en el mes de junio, cuando de los Tres Arroyos robaron 55.000 vacas. Tomen nota de esto los señores diputados, que se ocupen de dar la Ley de Tierras, poniéndole contribución y precio enorme a una cosa que está en poder de los indios»”.
"Dos años después, en 1872, leemos en La Prensa del 21 de marzo: «Algunos estancieros del oeste están levantando un censo que les permita conocer justamente el número de cautivos que lleva Culfucurá. Algunos de ellos calculan ese número en más de 500 cautivos. En efecto, en 1857, los caciques Coliqueo y Raninqueo, con 700 indios, invadieron hasta los alrededores del Pergamino y sólo permanecieron algunas horas. Esta invasión llevó 40.000 vacas, 20.000 yeguas y 120 cautivos»”.
"Y en 1882, en la primera presidencia de Roca, volvemos a encontrar noticias de malones. La Prensa del jueves 8 de junio reproduce un parte del comisario de Lincoln, en el que, entre otras cosas, dice: «El día 30 del mes próximo pasado, como a las doce del día, tuve aviso que una partida de indios, en número de 50, más o menos, había penetrado en la sección 17ª., y en el acto armé a los soldados a mis órdenes y un número regular de vecinos, con los cuales me puse en campaña al obscurecer. A las 12 de la noche llegué al establecimiento del doctor don Manuel Romero, donde habían llegado los indios, llevándose a un niño cautivo y toda la caballada y hacienda yeguariza»”.
“«Pasé enseguida al establecimiento del doctor Cabral. Entre este establecimiento y el de Romero se había establecido últimamente una población, donde había seis individuos. Todos ellos habían sido asesinados. El cuadro que presentaban era horroroso. Los indios, después de haberlos atado, los desnudaron y les dieron de puñaladas, dejándolos por último de una manera tal, que da, respecto de los autores del hecho, la idea más acabada de la maldad abominable que los distingue. Todos los cadáveres fueron enterrados por el subcomisario. Del establecimiento habían llevado los indios todo lo que encontraron a mano y hacienda yeguariza»”.
"Sólo en los últimos años del siglo, los indios dejan de ser una amenaza, y entonces es posible criar vacas y sembrar trigo sin peligros. Porque hasta estas pacíficas tareas, causas de nuestro engrandecimiento material, eran verdaderas proezas en los tiempos heroicos de la patria". (De “Tiempos heroicos” de Ángel Rivera-Editorial Kapeluz SRL-Buenos Aires 1945).
La figura de Julio A. Roca es denigrada por los sectores de la izquierda política, casi tanto como a Nayib Bukele, presidente de El Salvador, el protector de la gente decente que antes caía asesinada por delincuentes que hoy están encerrados sin poder practicar el deporte de la "caza indiscriminada de seres humanos". Ello se debe a que lo que es bueno para una país o para una sociedad, resulta malo o contradictorio con la ideología marxista. De ahí que vanos serán los esfuerzos por intentar acuerdos, por cuanto un sector adopta la realidad como referencia mientras que el otro adopta una ideología poco compatible con la realidad.
En varias ocasiones, la izquierda política en el poder ha derrumbado estatuas de personajes históricos que han contribuido al engrandecimiento del mundo o de su nación, como son los casos de Cristóbal Colon y del general Julio A. Roca, respectivamente. Gran parte de los aborígenes del centro y sur argentino vivían del robo, del rapto y del asesinato, impidiendo la conformación de un sistema republicano y de un país moderno, gozando en la actualidad, sin embargo, de una adhesión similar a la de los terroristas de izquierda de los años 70, ya que también vivían del robo, del rapto y del asesinato, esta vez intentando destruir al “sistema capitalista” para imponer el socialismo.
Quienes se opusieron tanto a los malones indígenas como al terrorismo de izquierda, son calumniados y denigrados, no sólo por los excesos o acciones ilegales (supuestos o verdaderos) que pudieron cometer, sino principalmente por defender la integridad de la nación y evitar la instauración de la barbarie como forma de vida. Ángel Rivera escribió: "En el último cuarto del siglo XIX, en la República Argentina no se ha resuelto aún el problema de los indios, que merodean ferozmente cerca de las principales ciudades. Un sesudo artículo de El Nacional, del 12 de abril de 1864, dice: «La República Argentina, que aspira a cruzar su vasto territorio con vías férreas, y alienta a los capitales extranjeros con su palabra y su acción, no tiene comercio porque es impotente para dominar unos cuantos centenares de pampas desorganizados. Ésta es una triste verdad, que en vano se ha de tratar de seguir ocultando. Periódicamente, la provincia de Buenos Aires sufre una invasión que disminuye sus riquezas y le arrebata algunos productores»”.
“«La industria que necesita un campo más vasto que el que actualmente ocupa, se detiene aterrorizada delante del desierto, porque sabe que más allá están la muerte y la ruina. No hay vapor que nos llegue del interior de los ríos sin que nos traiga la noticia de alguna invasión en las provincias de Santa Fe, Córdoba, San Luis, Mendoza o Salta. Y todos sabemos que esas invasiones, repetidas casi diariamente, y siempre impunes, no solamente importan una disminución de valores en los que la sufren, sino que importan la paralización del comercio con diez pueblos del interior, porque la inseguridad de los caminos impide el cambio entre los pueblos»”.
"Basta recorrer los periódicos de la época para comprender que el articulista no exagera. Abrimos, al azar, La República del 18 de noviembre de 1870, es decir, seis años después del editorial mencionado, y leemos: «Hace pocos días que los indios han invadido el río Quequén Salado, en la costa sur de la provincia, llevándose las siguientes haciendas; de don Francisco Gorozo, 1.500 vacas; de don Crisanto Farías, 1.500 vacas; de don Victorio de la Canal, 1.650 vacas; de don Rufino Canales, 700 vacas; de don Modesto Funes, 500 vacas; de don Juan Cabrera, 500 vacas; de don José Leguizamón, 700 vacas, yeguas y caballos»”.
"Pero los daños, desgraciadamente, no se limitan a la pérdida de ganado. El periódico, en efecto, trae a continuación la siguiente lista de muertos: «Don Modesto Funes, degollado y quemado; don Julián Oviedo, don N. Ferreyra, don Carmelo Ortiz, don Domingo González, un soldado y un sargento de la división de Pilliahuincó». Y un poquito más abajo sigue: «Se encontraban estas haciendas situadas al interior del río Quequén Salado, a siete leguas de los Tres Arroyos, donde está la división al mando de don Ciriaco Gómez, y son las mismas que no quisieron llevar los indios en el mes de junio, cuando de los Tres Arroyos robaron 55.000 vacas. Tomen nota de esto los señores diputados, que se ocupen de dar la Ley de Tierras, poniéndole contribución y precio enorme a una cosa que está en poder de los indios»”.
"Dos años después, en 1872, leemos en La Prensa del 21 de marzo: «Algunos estancieros del oeste están levantando un censo que les permita conocer justamente el número de cautivos que lleva Culfucurá. Algunos de ellos calculan ese número en más de 500 cautivos. En efecto, en 1857, los caciques Coliqueo y Raninqueo, con 700 indios, invadieron hasta los alrededores del Pergamino y sólo permanecieron algunas horas. Esta invasión llevó 40.000 vacas, 20.000 yeguas y 120 cautivos»”.
"Y en 1882, en la primera presidencia de Roca, volvemos a encontrar noticias de malones. La Prensa del jueves 8 de junio reproduce un parte del comisario de Lincoln, en el que, entre otras cosas, dice: «El día 30 del mes próximo pasado, como a las doce del día, tuve aviso que una partida de indios, en número de 50, más o menos, había penetrado en la sección 17ª., y en el acto armé a los soldados a mis órdenes y un número regular de vecinos, con los cuales me puse en campaña al obscurecer. A las 12 de la noche llegué al establecimiento del doctor don Manuel Romero, donde habían llegado los indios, llevándose a un niño cautivo y toda la caballada y hacienda yeguariza»”.
“«Pasé enseguida al establecimiento del doctor Cabral. Entre este establecimiento y el de Romero se había establecido últimamente una población, donde había seis individuos. Todos ellos habían sido asesinados. El cuadro que presentaban era horroroso. Los indios, después de haberlos atado, los desnudaron y les dieron de puñaladas, dejándolos por último de una manera tal, que da, respecto de los autores del hecho, la idea más acabada de la maldad abominable que los distingue. Todos los cadáveres fueron enterrados por el subcomisario. Del establecimiento habían llevado los indios todo lo que encontraron a mano y hacienda yeguariza»”.
"Sólo en los últimos años del siglo, los indios dejan de ser una amenaza, y entonces es posible criar vacas y sembrar trigo sin peligros. Porque hasta estas pacíficas tareas, causas de nuestro engrandecimiento material, eran verdaderas proezas en los tiempos heroicos de la patria". (De “Tiempos heroicos” de Ángel Rivera-Editorial Kapeluz SRL-Buenos Aires 1945).
La figura de Julio A. Roca es denigrada por los sectores de la izquierda política, casi tanto como a Nayib Bukele, presidente de El Salvador, el protector de la gente decente que antes caía asesinada por delincuentes que hoy están encerrados sin poder practicar el deporte de la "caza indiscriminada de seres humanos". Ello se debe a que lo que es bueno para una país o para una sociedad, resulta malo o contradictorio con la ideología marxista. De ahí que vanos serán los esfuerzos por intentar acuerdos, por cuanto un sector adopta la realidad como referencia mientras que el otro adopta una ideología poco compatible con la realidad.
viernes, 24 de abril de 2026
Culpable hasta que demuestre lo contrario
Existen dos formas erróneas de razonar sobre los distintos grupos sociales, étnicos, religiosos o de cualquier otro orden. El primer error es la "generalización fácil". Con esa denominación podemos señalar al hecho de asociar atributos, buenos o malos, al 100 % de los integrantes de un grupo, cuando en realidad son muy pocos los casos en que ello resulta factible. Muchos razonamientos comienzan con "todos los yanquis", o "todos los judíos", sin tener presente que, en muchos casos, la generalización fácil está bastante lejos del 100 % mencionado.
También cuando sólo decimos "los argentinos", o "los musulmanes", queremos significar "todos los argentinos", o "todos los musulmanes", cuando en realidad resulta más adecuado decir "algunos argentinos" o "muchos argentinos" antes de atribuirles una caracterización determinada. En realidad, no se trata de expresar ideas "políticamente correctas" disfrazándolas adecuadamente, sino que esta última forma debería surgir luego de ser conscientes de que la generalización fácil resulta ser errónea e incluso injusta o agraviante.
La discriminación social proviene generalmente de la generalización fácil, como es el caso de los sicilianos que son caracterizados como "mafiosos" cuando en realidad muchos de ellos, justamente por padecer las tropelías del sector mafioso, son los principales opositores a dicha mafia. Lo lamentable del caso es que al resto de los foráneos no les resulta sencillo distinguir entre buenos o malos, optando por no arriesgarse. Este es el caso de algunos hoteleros italianos, del norte principalmente, que no querían alquilar habitaciones a algunos argentinos que portaban apellidos coincidentes con el apellido de los fundadores de algunas de las principales familias mafiosas de los EEUU. Esta vez no podría decirse que tales hoteleros eran "discriminadores", pasibles de alguna sanción, sino que actuaban temerosos ante la duda o ante la incapacidad de conocer a un desconocido apenas lo observa por primera vez.
Lo que predomina en la actualidad, en muchos países de Occidente, además de la generalización fácil, es la asignación de la culpabilidad de todos los males existentes a un grupo determinado, como es el caso del hombre blanco, lo que implica una forma acentuada de racismo, admitido como legítimo por la mayoría de la población. Tal discriminación generalizada puede expresarse así:
"Los hombres blancos son culpables de todos los males existentes, hasta que demuestren lo contrario".
Luego, se asocia al hombre blanco, occidental, creador principal de la ciencia experimental, de costumbres judeo-cristianas, promotor del liberalismo económico y político, etc., cierta perversidad intrínseca, asignándole adjetivos como explotador, racista, machista, fascista, imperialista, etc. Como dicho hombre occidental se supone culpable de todos los males existentes, posiblemente pueda entenderse por qué son atacadas todas las instituciones occidentales, como las religiones bíblicas, la ciencia experimental, la economía capitalista, etc.
La gravedad del caso es que tampoco se le permite "demostrar su inocencia" ante su culpabilidad previamente asignada, ya que las creencias opositoras provienen de grupos motivados por el odio, como son la mayor parte de la izquierda política y la mayor parte del Islam, principalmente.
Como ejemplo de esta mentalidad puede mencionarse la siguiente introducción a un libro: "Esta edición de Estúpidos hombres blancos, a diferencia de la primera, no se publica para América del Norte, el continente donde vive la amplia mayoría de los hombres penosamente estúpidos, vergonzosamente blancos y asquerosamente ricos".
Si bien existen defectos morales de todo tipo, esparcidos por todas partes, disponemos de dos formas extremas de limitarlos: la primera forma es la que contempla la posibilidad de una especie de autocastigo que se asigna a sí mismo el que se desvía de una existente, pero oculta, moral natural. Al contemplar esa posibilidad, toda crítica va asociada a la idea de disminuir ese autocastigo.
La segunda forma es la impulsada por quienes desconocen todo posible autocastigo, incluso asocian a los defectos morales un posible camino hacia un aceptable nivel de felicidad. Y de ahí surge la discriminación y la violencia extrema de los indignados ideologizados en contra del hombre blanco y de todo lo que implique "civilización occidental".
En este caso, existe una distorsión adicional ya que se ataca como "grave defecto humano" a la riqueza. Sin embargo, cuando alguien es capaz de producir bienes y servicios de utilidad para el resto de la sociedad, será cada vez más rico (en cuanto al nivel de capital logrado) en cuanto más y mejor sirva al prójimo.
También cuando sólo decimos "los argentinos", o "los musulmanes", queremos significar "todos los argentinos", o "todos los musulmanes", cuando en realidad resulta más adecuado decir "algunos argentinos" o "muchos argentinos" antes de atribuirles una caracterización determinada. En realidad, no se trata de expresar ideas "políticamente correctas" disfrazándolas adecuadamente, sino que esta última forma debería surgir luego de ser conscientes de que la generalización fácil resulta ser errónea e incluso injusta o agraviante.
La discriminación social proviene generalmente de la generalización fácil, como es el caso de los sicilianos que son caracterizados como "mafiosos" cuando en realidad muchos de ellos, justamente por padecer las tropelías del sector mafioso, son los principales opositores a dicha mafia. Lo lamentable del caso es que al resto de los foráneos no les resulta sencillo distinguir entre buenos o malos, optando por no arriesgarse. Este es el caso de algunos hoteleros italianos, del norte principalmente, que no querían alquilar habitaciones a algunos argentinos que portaban apellidos coincidentes con el apellido de los fundadores de algunas de las principales familias mafiosas de los EEUU. Esta vez no podría decirse que tales hoteleros eran "discriminadores", pasibles de alguna sanción, sino que actuaban temerosos ante la duda o ante la incapacidad de conocer a un desconocido apenas lo observa por primera vez.
Lo que predomina en la actualidad, en muchos países de Occidente, además de la generalización fácil, es la asignación de la culpabilidad de todos los males existentes a un grupo determinado, como es el caso del hombre blanco, lo que implica una forma acentuada de racismo, admitido como legítimo por la mayoría de la población. Tal discriminación generalizada puede expresarse así:
"Los hombres blancos son culpables de todos los males existentes, hasta que demuestren lo contrario".
Luego, se asocia al hombre blanco, occidental, creador principal de la ciencia experimental, de costumbres judeo-cristianas, promotor del liberalismo económico y político, etc., cierta perversidad intrínseca, asignándole adjetivos como explotador, racista, machista, fascista, imperialista, etc. Como dicho hombre occidental se supone culpable de todos los males existentes, posiblemente pueda entenderse por qué son atacadas todas las instituciones occidentales, como las religiones bíblicas, la ciencia experimental, la economía capitalista, etc.
La gravedad del caso es que tampoco se le permite "demostrar su inocencia" ante su culpabilidad previamente asignada, ya que las creencias opositoras provienen de grupos motivados por el odio, como son la mayor parte de la izquierda política y la mayor parte del Islam, principalmente.
Como ejemplo de esta mentalidad puede mencionarse la siguiente introducción a un libro: "Esta edición de Estúpidos hombres blancos, a diferencia de la primera, no se publica para América del Norte, el continente donde vive la amplia mayoría de los hombres penosamente estúpidos, vergonzosamente blancos y asquerosamente ricos".
Si bien existen defectos morales de todo tipo, esparcidos por todas partes, disponemos de dos formas extremas de limitarlos: la primera forma es la que contempla la posibilidad de una especie de autocastigo que se asigna a sí mismo el que se desvía de una existente, pero oculta, moral natural. Al contemplar esa posibilidad, toda crítica va asociada a la idea de disminuir ese autocastigo.
La segunda forma es la impulsada por quienes desconocen todo posible autocastigo, incluso asocian a los defectos morales un posible camino hacia un aceptable nivel de felicidad. Y de ahí surge la discriminación y la violencia extrema de los indignados ideologizados en contra del hombre blanco y de todo lo que implique "civilización occidental".
En este caso, existe una distorsión adicional ya que se ataca como "grave defecto humano" a la riqueza. Sin embargo, cuando alguien es capaz de producir bienes y servicios de utilidad para el resto de la sociedad, será cada vez más rico (en cuanto al nivel de capital logrado) en cuanto más y mejor sirva al prójimo.
jueves, 23 de abril de 2026
La vigilancia totalitaria
Los totalitarismos se distinguen de las dictaduras o de las tiranías, por promover una vigilancia y un control estricto respecto de lo que cada individuo hace, dice o piensa. Si bien pueden haber dictaduras o tiranías no totalitarias, no existen totalitarismos que no sean dictaduras o tiranías, si bien existe una transición gradual entre ambas formas de dirigir al Estado.
El totalitarismo que actualmente está en plena expansión, en países europeos, ya muestra algunos sîntomas típicos de todo totalitarismo. Así, en el Reino Unido se dan casos como el de una mujer que vive sola y tiene un perro. Pero, como vive en un barrio en donde también habitan muchos musulmanes, está siendo asediada y controlada por quienes la critican por no haberse casado y por tener un perro, ambas cosas mal vistas por los musulmanes.
El control y la vigilancia permanente del habitante común, ejercidos por quienes han adoptado al Islam, se manifiesta también en las "patrullas de la sharúa", es decir, vigilancia a cargo de grupos de islamistas que presionan a los "infieles" a vivir segûn las directivas del Corán. Como predomina la creencia generalizada de que el Corán fue dictado a Mahoma por el mismísimo Dios, o Alá, la peligrosidad de tal totalitarismo es extrema, y lo será todavía más en cuanto los islamistas sean mayoría.
El concepto de "sociedad" está asociado a la idea de seres humanos unidos bajo objetivos comunes. Pero, bajo los sistemas totalitarios, ello no es posible por cuanto un sector se erige en una especie de "gobernante" mental y material sobre el resto. De ahí que tal gobierno se hace efectivo con la colaboración de individuos delatores de quienes se oponen a dicho control social. Así, bajo el régimen totalitario de Perón, en la Argentina se promovió la delación en contra de los opositores al movimiento peronista. El escritor argentino Héctor Bianciotti, de la Academia Francesa, expresó en una entrevista: “Yo creo que estaba al mismo tiempo huyendo del campo y huyendo de la dictadura de Perón, que fue mucho más terrible de lo que la gente cree. No se ha sabido nunca en Europa lo que era la vida cotidiana durante la dictadura de Perón; algo simplemente atroz. Un pueblo convertido en policías los unos de los otros. En delatores” (Reportaje de la Revista “Gente”).
En Cuba, se les preguntaba a los escolares qué habían comido durante las fechas navideñas de manera de detectar la infracción o delito de haber festejado la Navidad aún cuando estaba prohibido por el Estado. En otras circunstancias, el Jefe de manzana tenía (o tiene) la obligación de delatar a sus familiares y vecinos, ante las autoridades estatales, acerca de algún ilícito bajo la pena correspondiente por no hacerlo. Hilda Molina escribió: “Es harto conocido que los regimenes comunistas totalitarios, so pretexto de edificar la sociedad perfecta, socavan las raíces mismas de la estructura y de los valores familiares, se afanan en disolver las familias, e intentan sustituir el amor filial, el amor fraternal…el amor familiar, por un culto ciego al Estado".
"Los cubanos, prisioneros y al mismo tiempo cómplices del régimen, fuimos testigos y actores conmocionados y atónitos del enfrentamiento entre padres e hijos, hermanos, esposos y demás familiares, por motivos políticos, ideológicos y hasta religiosos. Los verdugos del cariño, entronizados en el poder, transmutaron a los cubanos, proverbialmente devotos de sus familias, en partícipes de hechos tan atroces como delaciones, marginación, discriminación, calumnias, encarcelamientos y ejecución de sus seres queridos, sólo por no identificarse con el gobierno, por discrepar, por objeciones de conciencia o por no ocultar su fe” (De "Mi verdad"-Grupo Editorial Planeta SAIC-Buenos Aires 2010).
Los gobiernos totalitarios, al promover la delación entre sus súbditos, favorecen el aislamiento y la desconfianza entre ellos, ya que ven en cada individuo a un posible delator de sus actividades o a un posible difamador de su persona. En la URSS incluso se exaltaba, como ejemplo a adoptar, la figura del delator de sus propios padres. Vladimir Bukovski escribió: “Pavlik Morozov [fue un] adolescente ruso al que dieron muerte los campesinos durante la colectivización por haber denunciado a su padre. Pasó a ser el héroe epónimo de la delación, propuesto como ejemplo para toda la juventud soviética” (De “URSS: de la utopía al desastre”-Editorial Atlántida SA-Buenos Aires 1991).
El totalitarismo que actualmente está en plena expansión, en países europeos, ya muestra algunos sîntomas típicos de todo totalitarismo. Así, en el Reino Unido se dan casos como el de una mujer que vive sola y tiene un perro. Pero, como vive en un barrio en donde también habitan muchos musulmanes, está siendo asediada y controlada por quienes la critican por no haberse casado y por tener un perro, ambas cosas mal vistas por los musulmanes.
El control y la vigilancia permanente del habitante común, ejercidos por quienes han adoptado al Islam, se manifiesta también en las "patrullas de la sharúa", es decir, vigilancia a cargo de grupos de islamistas que presionan a los "infieles" a vivir segûn las directivas del Corán. Como predomina la creencia generalizada de que el Corán fue dictado a Mahoma por el mismísimo Dios, o Alá, la peligrosidad de tal totalitarismo es extrema, y lo será todavía más en cuanto los islamistas sean mayoría.
El concepto de "sociedad" está asociado a la idea de seres humanos unidos bajo objetivos comunes. Pero, bajo los sistemas totalitarios, ello no es posible por cuanto un sector se erige en una especie de "gobernante" mental y material sobre el resto. De ahí que tal gobierno se hace efectivo con la colaboración de individuos delatores de quienes se oponen a dicho control social. Así, bajo el régimen totalitario de Perón, en la Argentina se promovió la delación en contra de los opositores al movimiento peronista. El escritor argentino Héctor Bianciotti, de la Academia Francesa, expresó en una entrevista: “Yo creo que estaba al mismo tiempo huyendo del campo y huyendo de la dictadura de Perón, que fue mucho más terrible de lo que la gente cree. No se ha sabido nunca en Europa lo que era la vida cotidiana durante la dictadura de Perón; algo simplemente atroz. Un pueblo convertido en policías los unos de los otros. En delatores” (Reportaje de la Revista “Gente”).
En Cuba, se les preguntaba a los escolares qué habían comido durante las fechas navideñas de manera de detectar la infracción o delito de haber festejado la Navidad aún cuando estaba prohibido por el Estado. En otras circunstancias, el Jefe de manzana tenía (o tiene) la obligación de delatar a sus familiares y vecinos, ante las autoridades estatales, acerca de algún ilícito bajo la pena correspondiente por no hacerlo. Hilda Molina escribió: “Es harto conocido que los regimenes comunistas totalitarios, so pretexto de edificar la sociedad perfecta, socavan las raíces mismas de la estructura y de los valores familiares, se afanan en disolver las familias, e intentan sustituir el amor filial, el amor fraternal…el amor familiar, por un culto ciego al Estado".
"Los cubanos, prisioneros y al mismo tiempo cómplices del régimen, fuimos testigos y actores conmocionados y atónitos del enfrentamiento entre padres e hijos, hermanos, esposos y demás familiares, por motivos políticos, ideológicos y hasta religiosos. Los verdugos del cariño, entronizados en el poder, transmutaron a los cubanos, proverbialmente devotos de sus familias, en partícipes de hechos tan atroces como delaciones, marginación, discriminación, calumnias, encarcelamientos y ejecución de sus seres queridos, sólo por no identificarse con el gobierno, por discrepar, por objeciones de conciencia o por no ocultar su fe” (De "Mi verdad"-Grupo Editorial Planeta SAIC-Buenos Aires 2010).
Los gobiernos totalitarios, al promover la delación entre sus súbditos, favorecen el aislamiento y la desconfianza entre ellos, ya que ven en cada individuo a un posible delator de sus actividades o a un posible difamador de su persona. En la URSS incluso se exaltaba, como ejemplo a adoptar, la figura del delator de sus propios padres. Vladimir Bukovski escribió: “Pavlik Morozov [fue un] adolescente ruso al que dieron muerte los campesinos durante la colectivización por haber denunciado a su padre. Pasó a ser el héroe epónimo de la delación, propuesto como ejemplo para toda la juventud soviética” (De “URSS: de la utopía al desastre”-Editorial Atlántida SA-Buenos Aires 1991).
miércoles, 22 de abril de 2026
Consciencia y dignidad
Es posible encontrar y describir una "secuencia virtuosa" que permita una plena adaptación cultural del ser humano al orden natural. El primer paso de tal secuencia estará constituido por cierta obligatoriedad de ser plenamente conscientes del lugar que ocupamos en el universo. Así, debemos tener presente que, al menos por lo que sabemos en la actualidad, somos la única vida inteligente existente en un cosmos con cien mil millones de estrellas por galaxia y con unas cien mil millones de galaxias en el universo. Sin una inteligencia que lo observe y que lo describa, sería el universo un derroche inmenso de complejidad, y sin un objetivo inherente a su existencia.
Una vez que seamos plenamente conscientes de ser una parte importante dentro de todo lo que existe, seguramente ha de surgir en cada uno de nosotros una especie de necesidad de no "desentonar" con ese orden natural. Ello conducirá a conquistar cierta dignidad propia de nuestra especie. De ahí que, al sentirnos partes integrantes de una comunidad de seres inteligentes, será posible mirar a todo ser humano como nuestro igual, regido por leyes naturales similares y ubicados en este universo con una finalidad común.
La actitud cognitiva señalada nos conduce a una postura moral, o emocional, por la cual asociamos a tal dignidad la capacidad de hacer el bien y evitar el mal, adoptando la predisposición a compartir como propias las alegrías y las tristezas de nuestros semejantes. Con ello hemos llegado a una ética natural que permitirá una mejora generalizada en caso de ser aceptada por la mayoría de las personas.
Podemos simbolizar la secuencia virtuosa mencionada, que conduce a una ética natural:
Consciencia -- Dignidad -- Igualdad -- Empatía emocional
Esta secuencia conduce a un resultado compatible con la ética bíblica; ética que ha sido desplazada y oscurecida por misterios y por dogmas de dificil aceptación para una mente racional. Ante los evidentes conflictos que aquejan a gran parte de los habitantes de nuestro planeta, sería necesaria una divulgación de esta sencilla posibilidad que se nos ofrece para llegar a vislumbrar un posible inicio de una etapa de rehabilitación moral.
En la actualidad, en la mayoría de los sociedades predomina una búsqueda casi interminable de derechos, sin apenas considerar que nuestra actitud, responsable y digna, se va construyendo adoptando como prioritarios ciertos deberes y obligaciones hacia los demás, lo que finalmente conducirá a la materialización efectiva de aquellos derechos anhelados. Simone Weil escribió: "La noción de obligación prima sobre la de derecho, que le es subordinada y relativa. Un derecho no es eficaz por sí mismo, sino únicamente por la obligación a que corresponde; el cumplimiento efectivo de un derecho proviene no de quien lo posee, sino de los otros hombres que se reconocen obligados hacia él. La obligación es eficaz desde que es reconocida. Una obligación que no fuera reconocida por nadie, no perdería nada de la plenitud de su ser. Un derecho que no es reconocido por nadie no es gran cosa" (De "Raíces del existir"-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 2000).
Una vez que seamos plenamente conscientes de ser una parte importante dentro de todo lo que existe, seguramente ha de surgir en cada uno de nosotros una especie de necesidad de no "desentonar" con ese orden natural. Ello conducirá a conquistar cierta dignidad propia de nuestra especie. De ahí que, al sentirnos partes integrantes de una comunidad de seres inteligentes, será posible mirar a todo ser humano como nuestro igual, regido por leyes naturales similares y ubicados en este universo con una finalidad común.
La actitud cognitiva señalada nos conduce a una postura moral, o emocional, por la cual asociamos a tal dignidad la capacidad de hacer el bien y evitar el mal, adoptando la predisposición a compartir como propias las alegrías y las tristezas de nuestros semejantes. Con ello hemos llegado a una ética natural que permitirá una mejora generalizada en caso de ser aceptada por la mayoría de las personas.
Podemos simbolizar la secuencia virtuosa mencionada, que conduce a una ética natural:
Consciencia -- Dignidad -- Igualdad -- Empatía emocional
Esta secuencia conduce a un resultado compatible con la ética bíblica; ética que ha sido desplazada y oscurecida por misterios y por dogmas de dificil aceptación para una mente racional. Ante los evidentes conflictos que aquejan a gran parte de los habitantes de nuestro planeta, sería necesaria una divulgación de esta sencilla posibilidad que se nos ofrece para llegar a vislumbrar un posible inicio de una etapa de rehabilitación moral.
En la actualidad, en la mayoría de los sociedades predomina una búsqueda casi interminable de derechos, sin apenas considerar que nuestra actitud, responsable y digna, se va construyendo adoptando como prioritarios ciertos deberes y obligaciones hacia los demás, lo que finalmente conducirá a la materialización efectiva de aquellos derechos anhelados. Simone Weil escribió: "La noción de obligación prima sobre la de derecho, que le es subordinada y relativa. Un derecho no es eficaz por sí mismo, sino únicamente por la obligación a que corresponde; el cumplimiento efectivo de un derecho proviene no de quien lo posee, sino de los otros hombres que se reconocen obligados hacia él. La obligación es eficaz desde que es reconocida. Una obligación que no fuera reconocida por nadie, no perdería nada de la plenitud de su ser. Un derecho que no es reconocido por nadie no es gran cosa" (De "Raíces del existir"-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 2000).
lunes, 20 de abril de 2026
Simone Weil y el desarraigo
"El desarraigo es la pérdida o ruptura de los vínculos afectivos, sociales o culturales con el lugar de origen, familia o comunidad. Genera una crisis de identidad caracterizada por nostalgia e inseguridad, a menudo causada por migración forzada, conflictos o cambios drásticos de entorno" (Google).
Se habla de desarraigo cuando se produce una migración forzada o no voluntaria, mientras que un buen porcentaje de emigrantes de un país se van buscando nuevos y mejores horizontes, si bien es posible que algunos de estos también sufran los mismos padecimientos que quienes se fueron contra su voluntad.
Entre quienes sufren desarraigo dentro de su propia tierra, puede mencionarse a los palestinos de Cisjordania (Sanmaria y Judea para el sector judío expansionista), que son presionados a abandonar su tierra y la de sus antepasados. Es oportuno reproducir parte de una entrevista realizada por un periodista israelí a un palestino de dicha zona. David Grossman escribió: "E.N., al que encontré en otra ocasión en Nablus, me dijo: «Ciertamente os odio. Quizá al principio, sólo me asustaba. Luego ya odié»".
"E.N., 30 años, habitante del campamento de Balata, ha pasado diez años de su vida en prisión (cárceles de Ascalón y Nafja) después de que se le encontrara culpable de pertenecer al Frente Popular para la Liberación Palestina («realmente no llevé a cabo acciones, sólo me enseñaron a disparar»). «Hasta que entré en la cárcel no sabía en absoluto que era palestino. Allí me enseñaron quien era. Ahora tengo opiniones. No creas a aquel que te diga que el palestino no os odia realmente. Entiende: el simple palestino no tiene un carácter fanático y violento, pero vosotros y los que viven bajo vuestro dominio les impulsan al odio. Mírame a mí, por ejemplo, me han quitado diez años de mi vida. A mi padre le expulsaron de Cisjordania en el 68. No había hecho nada, ni siquiera estaba a favor de la OLP, quizá incluso lo contrario; pero quisieron expulsar de aquí a todo aquel que tenía una opinión sobre algo, para que nos quedáramos totalmente sin cabecilla, incluso sin cabecillas que pensaran un poco a favor de ellos»".
"«A mi madre no le permitieron ir a verle durante seis años y a mí, después de la cárcel, no me permitieron construir una casa, ni salir de visita a Jordania, nada. Siempre dicen, ved qué progreso os hemos traído; pero olvidan que en veinte años todo ha progresado. Todo el mundo marca hacia adelante. De acuerdo, nos han ayudado un poco, pero no han querido darnos lo más importante. Cierto, avanzamos algo, pero vean cuánto han avanzado en ese tiempo. Nosotros nos hemos quedado muy por detrás y, si se observa, quizá vea que incluso estamos en situación relativamente peor que antes del 67»".
"«Luego van y dicen que con los jordanos nos fue mal. Quizás sí, pero los jordanos nos quitaron solamente nuestra identidad nacional, y vosotros todo. La identidad nacional y la identidad de cada uno de nosotros que os teme y depende de vosotros para su sustento. Todo nos lo quitaron, nos han convertido en muertos vivientes. A mí ¿qué me queda? Solamente el odio y los pensamientos sobre la siyassah (la política). También esto es lo que os habéis hecho mal, habéis convertido a toda persona de aquí, incluso al labrador más simple, en un político»" (De "El viento amarillo" de David Grossman-Aguilar SA de Ediciones-Madrid 1988).
En épocas de la Segunda Guerra Mundial, la escritora Simone Weil debe abandonar Francia ante la entrada de los nazis a ese país. El siguiente artículo trata acerca de lo expresado por la citada autora respecto del desarraigo:
SIMONE WEIL Y LO QUE LONDRES LE ENSEÑÓ SOBRE EL PERTENECER
Por Clara Huguet Millat
La capital británica jugó un papel imprescindible en una de las obras más relevantes de la autora, donde comprendió el verdadero significado de pertenecer.
En su exilio, Londres mostró a Simone Weil cómo el viaje no es sólo una evasión, sino una forma de comprender el mundo y de valorar lo que se deja atrás.
A veces el viaje reside en un mismo destino. No en esa necesidad de moverse hacia todas partes para descubrir nuevos lugares, sino en quedarse en uno solo y sentirse parte de él. No como una huida ni un consumo, sino para conocer ese lugar al que llamamos hogar y formar parte de él, para arraigarse. Esa es la mirada de Simone Weil, una filósofa francesa del siglo XX, pensadora radical y casi inclasificable, cuya vida estuvo marcada por la intensa búsqueda de verdad y justicia. Su obra gira en torno a la atención, el sufrimiento humano y la necesidad de vaciar el ego para abrirse al mundo.
Entre todas sus ideas surge la premisa fundamental de que el ser humano necesita arraigarse, no sólo a un lugar físico, sino a una historia, a una cultura y a unos vínculos que den sentido a su existencia. Para Weil, sin ese arraigo profundo, moral y espiritual, la vida se vuelve frágil, dispersa y, en última instancia, deshumanizada.
Es por eso que escribió Echar raíces -publicado en 1949 tras su muerte por su amigo Albert Camus- en un Londres que fue el refugio durante su exilio, en medio de una Europa devastada por la Segunda Guerra Mundial y una nostálgica Francia ocupada por los nazis.
En este libro, el arraigo aparece como una necesidad fundamental del alma, entendida no sólo como la pertenencia a un lugar, sino como la conexión viva con una comunidad, una tradición y una memoria compartida. Weil sostiene que sólo cuando una persona se siente parte de algo que la trasciende -un tejido cultural, histórico y moral- puede desarrollarse plenamente.
Weil llegó a Londres en 1942, en uno de los momentos más críticos de la guerra. La ciudad aún llevaba las cicatrices del Blitz, manchada de edificios derruidos, barrios enteros marcados por las bombas y una población que vivía entre la amenaza constante y una extraña forma de resistencia cotidiana. En ese contexto, la filósofa se integró en los servicios de Francia Libre, la resistencia francesa fundada en la capital británica por el general De Gaulle, donde participó en debates y proyectos destinados a imaginar la reconstrucción de su país tras la ocupación nazi. Sin embargo, su relación con ese entorno no fue simplemente política.
Fue precisamente esa distancia, no sólo geográfica, sino también emocional, la que permitió que en Londres se gestara una de sus obras más conocidas. En medio de esa vorágine en la que se encontraba el continente, Weil comprendió que la destrucción no era sólo material o institucional, sino también espiritual. En ese Londres vio millones de personas -incluida ella misma- que habían sido arrancadas de sus contextos, de sus tradiciones, de sus formas de vivir. En ese momento, la ciudad, con su mezcla de ruina y continuidad, le ofreció la imagen de un contraste decisivo: incluso bajo el asedio, persistía un tejido invisible de costumbres, memoria y pertenencia.
Desde Londres, Weil pudo pensar el arraigo no como un lujo, sino como una necesidad vital del alma humana. De esta forma, el libro nace como una respuesta al sentimiento de pertenencia visto desde la lejanía, cuando sólo desde lejos, al experimentar la pérdida de un lugar propio, la autora pudo comprender con mayor claridad lo que significa, verdaderamente, habitar el mundo. “El desarraigo es una de las enfermedades más peligrosas de las sociedades humanas”, escribía entre sus líneas.
En junio de 1949, Albert Camus presentó la obra de aquella mujer a la que admiraba en el Bulletin de La Nouvelle Revue Française, afirmando que es “uno de los libros más lúcidos, elevados y hermosos que se han escrito durante mucho tiempo sobre nuestra civilización” y tras la fascinación que le habían causado sus palabras, llegó a afirmar que parecía "imposible imaginar el renacimiento de Europa sin tomar en consideración las sugerencias esbozadas en ella por Simone Weil".
Salvando las distancias del contexto social y político, es probable que todos hayamos percibido estas sensaciones al estar lejos de nuestra tierra. Sólo cuando nos falta ese mar al que estamos acostumbrados, esas montañas que tomamos como patio particular o las calles que han forjado nuestra identidad, valoramos con plenitud todo lo que significan para nosotros, y la influencia que han tenido al forjar nuestro ser. Porque viajar no es sólo acumular puntos en el mapa, sino también conocer nuestro hogar, y entender por qué formamos parte de él y él forma parte de nosotros. (De nationalgeografic.com.es)
Se habla de desarraigo cuando se produce una migración forzada o no voluntaria, mientras que un buen porcentaje de emigrantes de un país se van buscando nuevos y mejores horizontes, si bien es posible que algunos de estos también sufran los mismos padecimientos que quienes se fueron contra su voluntad.
Entre quienes sufren desarraigo dentro de su propia tierra, puede mencionarse a los palestinos de Cisjordania (Sanmaria y Judea para el sector judío expansionista), que son presionados a abandonar su tierra y la de sus antepasados. Es oportuno reproducir parte de una entrevista realizada por un periodista israelí a un palestino de dicha zona. David Grossman escribió: "E.N., al que encontré en otra ocasión en Nablus, me dijo: «Ciertamente os odio. Quizá al principio, sólo me asustaba. Luego ya odié»".
"E.N., 30 años, habitante del campamento de Balata, ha pasado diez años de su vida en prisión (cárceles de Ascalón y Nafja) después de que se le encontrara culpable de pertenecer al Frente Popular para la Liberación Palestina («realmente no llevé a cabo acciones, sólo me enseñaron a disparar»). «Hasta que entré en la cárcel no sabía en absoluto que era palestino. Allí me enseñaron quien era. Ahora tengo opiniones. No creas a aquel que te diga que el palestino no os odia realmente. Entiende: el simple palestino no tiene un carácter fanático y violento, pero vosotros y los que viven bajo vuestro dominio les impulsan al odio. Mírame a mí, por ejemplo, me han quitado diez años de mi vida. A mi padre le expulsaron de Cisjordania en el 68. No había hecho nada, ni siquiera estaba a favor de la OLP, quizá incluso lo contrario; pero quisieron expulsar de aquí a todo aquel que tenía una opinión sobre algo, para que nos quedáramos totalmente sin cabecilla, incluso sin cabecillas que pensaran un poco a favor de ellos»".
"«A mi madre no le permitieron ir a verle durante seis años y a mí, después de la cárcel, no me permitieron construir una casa, ni salir de visita a Jordania, nada. Siempre dicen, ved qué progreso os hemos traído; pero olvidan que en veinte años todo ha progresado. Todo el mundo marca hacia adelante. De acuerdo, nos han ayudado un poco, pero no han querido darnos lo más importante. Cierto, avanzamos algo, pero vean cuánto han avanzado en ese tiempo. Nosotros nos hemos quedado muy por detrás y, si se observa, quizá vea que incluso estamos en situación relativamente peor que antes del 67»".
"«Luego van y dicen que con los jordanos nos fue mal. Quizás sí, pero los jordanos nos quitaron solamente nuestra identidad nacional, y vosotros todo. La identidad nacional y la identidad de cada uno de nosotros que os teme y depende de vosotros para su sustento. Todo nos lo quitaron, nos han convertido en muertos vivientes. A mí ¿qué me queda? Solamente el odio y los pensamientos sobre la siyassah (la política). También esto es lo que os habéis hecho mal, habéis convertido a toda persona de aquí, incluso al labrador más simple, en un político»" (De "El viento amarillo" de David Grossman-Aguilar SA de Ediciones-Madrid 1988).
En épocas de la Segunda Guerra Mundial, la escritora Simone Weil debe abandonar Francia ante la entrada de los nazis a ese país. El siguiente artículo trata acerca de lo expresado por la citada autora respecto del desarraigo:
SIMONE WEIL Y LO QUE LONDRES LE ENSEÑÓ SOBRE EL PERTENECER
Por Clara Huguet Millat
La capital británica jugó un papel imprescindible en una de las obras más relevantes de la autora, donde comprendió el verdadero significado de pertenecer.
En su exilio, Londres mostró a Simone Weil cómo el viaje no es sólo una evasión, sino una forma de comprender el mundo y de valorar lo que se deja atrás.
A veces el viaje reside en un mismo destino. No en esa necesidad de moverse hacia todas partes para descubrir nuevos lugares, sino en quedarse en uno solo y sentirse parte de él. No como una huida ni un consumo, sino para conocer ese lugar al que llamamos hogar y formar parte de él, para arraigarse. Esa es la mirada de Simone Weil, una filósofa francesa del siglo XX, pensadora radical y casi inclasificable, cuya vida estuvo marcada por la intensa búsqueda de verdad y justicia. Su obra gira en torno a la atención, el sufrimiento humano y la necesidad de vaciar el ego para abrirse al mundo.
Entre todas sus ideas surge la premisa fundamental de que el ser humano necesita arraigarse, no sólo a un lugar físico, sino a una historia, a una cultura y a unos vínculos que den sentido a su existencia. Para Weil, sin ese arraigo profundo, moral y espiritual, la vida se vuelve frágil, dispersa y, en última instancia, deshumanizada.
Es por eso que escribió Echar raíces -publicado en 1949 tras su muerte por su amigo Albert Camus- en un Londres que fue el refugio durante su exilio, en medio de una Europa devastada por la Segunda Guerra Mundial y una nostálgica Francia ocupada por los nazis.
En este libro, el arraigo aparece como una necesidad fundamental del alma, entendida no sólo como la pertenencia a un lugar, sino como la conexión viva con una comunidad, una tradición y una memoria compartida. Weil sostiene que sólo cuando una persona se siente parte de algo que la trasciende -un tejido cultural, histórico y moral- puede desarrollarse plenamente.
Weil llegó a Londres en 1942, en uno de los momentos más críticos de la guerra. La ciudad aún llevaba las cicatrices del Blitz, manchada de edificios derruidos, barrios enteros marcados por las bombas y una población que vivía entre la amenaza constante y una extraña forma de resistencia cotidiana. En ese contexto, la filósofa se integró en los servicios de Francia Libre, la resistencia francesa fundada en la capital británica por el general De Gaulle, donde participó en debates y proyectos destinados a imaginar la reconstrucción de su país tras la ocupación nazi. Sin embargo, su relación con ese entorno no fue simplemente política.
Fue precisamente esa distancia, no sólo geográfica, sino también emocional, la que permitió que en Londres se gestara una de sus obras más conocidas. En medio de esa vorágine en la que se encontraba el continente, Weil comprendió que la destrucción no era sólo material o institucional, sino también espiritual. En ese Londres vio millones de personas -incluida ella misma- que habían sido arrancadas de sus contextos, de sus tradiciones, de sus formas de vivir. En ese momento, la ciudad, con su mezcla de ruina y continuidad, le ofreció la imagen de un contraste decisivo: incluso bajo el asedio, persistía un tejido invisible de costumbres, memoria y pertenencia.
Desde Londres, Weil pudo pensar el arraigo no como un lujo, sino como una necesidad vital del alma humana. De esta forma, el libro nace como una respuesta al sentimiento de pertenencia visto desde la lejanía, cuando sólo desde lejos, al experimentar la pérdida de un lugar propio, la autora pudo comprender con mayor claridad lo que significa, verdaderamente, habitar el mundo. “El desarraigo es una de las enfermedades más peligrosas de las sociedades humanas”, escribía entre sus líneas.
En junio de 1949, Albert Camus presentó la obra de aquella mujer a la que admiraba en el Bulletin de La Nouvelle Revue Française, afirmando que es “uno de los libros más lúcidos, elevados y hermosos que se han escrito durante mucho tiempo sobre nuestra civilización” y tras la fascinación que le habían causado sus palabras, llegó a afirmar que parecía "imposible imaginar el renacimiento de Europa sin tomar en consideración las sugerencias esbozadas en ella por Simone Weil".
Salvando las distancias del contexto social y político, es probable que todos hayamos percibido estas sensaciones al estar lejos de nuestra tierra. Sólo cuando nos falta ese mar al que estamos acostumbrados, esas montañas que tomamos como patio particular o las calles que han forjado nuestra identidad, valoramos con plenitud todo lo que significan para nosotros, y la influencia que han tenido al forjar nuestro ser. Porque viajar no es sólo acumular puntos en el mapa, sino también conocer nuestro hogar, y entender por qué formamos parte de él y él forma parte de nosotros. (De nationalgeografic.com.es)
sábado, 18 de abril de 2026
Nuevos ataques a Occidente
Estando la cultura occidental fundamentada en la cultura greco-romana, bajo una ética judeo-cristiana, todo ataque a dicha cultura se ha materializado, en los últimos tiempos, en una ofensiva impulsada desde la Unión Soviética y también por el Islam, principalmente. Además de los ataques desde fuera de Occidente, resulta conveniente resaltar la existencia de líderes religiosos occidentales, cristianos principalmente, que adoptan posturas favorecedoras de la destrucción de su propia religión. Friedrich Hayek escribió al respecto: “Aquí no sólo se abandonan los principios de Adam Smith y de Hume, de Locke y de Milton. Aquí se abandonan las características más básicas de la civilización desarrollada por los griegos y los romanos y el Cristianismo, es decir, de la civilización occidental. Aquí no se renuncia sólo al liberalismo del siglo XVIII y del XIX, es decir, al liberalismo que completó dicha civilización".
"Aquí se renuncia al individualismo que gracias a Erasmo de Rótterdam, a Montaigne, a Cicerón, a Tácito, a Perícles, a Tucídides, heredó dicha civilización. El individualismo, el concepto de individualismo, que a través de las enseñanzas proporcionadas por los filósofos de la antigüedad clásica, del Cristianismo, del Renacimiento y de la Ilustración nos ha hecho tal y como somos. El socialismo se basa en el colectivismo. El colectivismo niega el individualismo. Y el que niega el individualismo niega la civilización occidental” (Citado en “La Fuerza de la Razón” de Oriana Fallaci-Editorial El Ateneo-Buenos Aires 2004).
Han aparecido recientemente fotos de Robert Prevost (León XIV) apoyando en su juventud un llamado a la paz, promovido por la Unión Soviética, cuando dicho imperio en expansión colocaba misiles y armas nucleares en Cuba. Desde los países occidentales, vía OTAN, establecían bases militares en países europeos para mantener el equilibrio armamentista y asegurar así una paz fundamentada en el temor mutuo; una solución fuera de lo ideal, pero solución provisoria para mantener la paz. Debe advertirse que "la paz" promovida por la URSS en Occidente estaba orientada a favorecer un desequilibrio militar a favor de ese imperio y en contra de Occidente. Los "pacifistas" pro-soviéticos, por lo general, nunca reclamaban contra el armamentismo soviético.
Si bien, con el paso de los años, muchos cambian de opinión sobre cuestiones ideológicas, pareciera que la actitud anti-occidental persistiera en Robert Prevost. En su reciente viaje por países africanos, no se menciona en medios periodísticos que haya expresado, mediante alguna declaración, un malestar por la matanza indiscriminada de cristianos en Nigeria en manos de musulmanes, si bien estos cumplen con mandatos del Corán, tal el hecho de permitir el asesinato de infieles, siendo que el Corán es considerado como una información que Dios le daba en forma directa a Mahoma. Respetuoso con la fe islámica, pero no con la integridad de los cristianos, Prevost ha preferido callar al respecto.
Incluso ha utilizado la palabra "comunión" (entre cristianos y musulmanes) para promover una posible vinculación entre ambos sectores. En cuanto a la palabra "comunión", leemos al respecto: "La comunión es la participación conjunta o unión compartida entre dos o más entes, basada en valores, creencias o acciones comunes. Etimológicamente viene del latín communio («compartir en común») y se asocia estrechamente con el concepto griego koinonía. En el ámbito religioso, representa la unión espiritual entre fieles y con Dios, culminando en la recepción de la Eucaristía".
Fiel a sus convicciones anti-occidentales, se conocen sus críticas a las acciones militares de EEUU e Israel, si bien nunca parece haberse pronunciado en contra del terrorismo impulsado por Irán, principalmente. Incluso sabiendo que tal país ha expresado la intención de "borrar del mapa" a Israel junto a sus pobladores, vía armamento nuclear.
Respecto a la invasión islámica en Europa, promovida por gobiernos socialistas, y por la cual todo símbolo cristiano "ofende" al invasor musulmán, se advierte una tendencia evidente y concreta hacia la destrucción y desaparición del cristianismo en Europa. Lo que llama la atención es que quien apoya una "comunión" entre cristianos y musulmanes, a la vez apoya una inmigración totalmente favorable a la desaparición del cristianismo en Europa.
"Aquí se renuncia al individualismo que gracias a Erasmo de Rótterdam, a Montaigne, a Cicerón, a Tácito, a Perícles, a Tucídides, heredó dicha civilización. El individualismo, el concepto de individualismo, que a través de las enseñanzas proporcionadas por los filósofos de la antigüedad clásica, del Cristianismo, del Renacimiento y de la Ilustración nos ha hecho tal y como somos. El socialismo se basa en el colectivismo. El colectivismo niega el individualismo. Y el que niega el individualismo niega la civilización occidental” (Citado en “La Fuerza de la Razón” de Oriana Fallaci-Editorial El Ateneo-Buenos Aires 2004).
Han aparecido recientemente fotos de Robert Prevost (León XIV) apoyando en su juventud un llamado a la paz, promovido por la Unión Soviética, cuando dicho imperio en expansión colocaba misiles y armas nucleares en Cuba. Desde los países occidentales, vía OTAN, establecían bases militares en países europeos para mantener el equilibrio armamentista y asegurar así una paz fundamentada en el temor mutuo; una solución fuera de lo ideal, pero solución provisoria para mantener la paz. Debe advertirse que "la paz" promovida por la URSS en Occidente estaba orientada a favorecer un desequilibrio militar a favor de ese imperio y en contra de Occidente. Los "pacifistas" pro-soviéticos, por lo general, nunca reclamaban contra el armamentismo soviético.
Si bien, con el paso de los años, muchos cambian de opinión sobre cuestiones ideológicas, pareciera que la actitud anti-occidental persistiera en Robert Prevost. En su reciente viaje por países africanos, no se menciona en medios periodísticos que haya expresado, mediante alguna declaración, un malestar por la matanza indiscriminada de cristianos en Nigeria en manos de musulmanes, si bien estos cumplen con mandatos del Corán, tal el hecho de permitir el asesinato de infieles, siendo que el Corán es considerado como una información que Dios le daba en forma directa a Mahoma. Respetuoso con la fe islámica, pero no con la integridad de los cristianos, Prevost ha preferido callar al respecto.
Incluso ha utilizado la palabra "comunión" (entre cristianos y musulmanes) para promover una posible vinculación entre ambos sectores. En cuanto a la palabra "comunión", leemos al respecto: "La comunión es la participación conjunta o unión compartida entre dos o más entes, basada en valores, creencias o acciones comunes. Etimológicamente viene del latín communio («compartir en común») y se asocia estrechamente con el concepto griego koinonía. En el ámbito religioso, representa la unión espiritual entre fieles y con Dios, culminando en la recepción de la Eucaristía".
Fiel a sus convicciones anti-occidentales, se conocen sus críticas a las acciones militares de EEUU e Israel, si bien nunca parece haberse pronunciado en contra del terrorismo impulsado por Irán, principalmente. Incluso sabiendo que tal país ha expresado la intención de "borrar del mapa" a Israel junto a sus pobladores, vía armamento nuclear.
Respecto a la invasión islámica en Europa, promovida por gobiernos socialistas, y por la cual todo símbolo cristiano "ofende" al invasor musulmán, se advierte una tendencia evidente y concreta hacia la destrucción y desaparición del cristianismo en Europa. Lo que llama la atención es que quien apoya una "comunión" entre cristianos y musulmanes, a la vez apoya una inmigración totalmente favorable a la desaparición del cristianismo en Europa.
jueves, 16 de abril de 2026
En busca de la unidad planetaria
Desde tiempos lejanos se viene buscando la unidad de los diversos pueblos que habitan el planeta. Estos intentos unificadores pueden agruparse en dos grupos principales; uno de ellos integrado por líderes o sectores en extremo ambiciosos que buscan el poder mundial sin apenas interesarse por los pueblos dominados. En este agrupamiento podemos encontrar una larga lista que va desde Alejandro Magno al Imperio Romano, al Islam, al Imperio británico, a los nazis y al Imperio Soviético, entre otros. No todos produjeron resultados negativos ya que, parcialmente, algunos favorecieron a los pueblos conquistados.
En el segundo grupo aparece el cristianismo medieval, que apuntaba hacia una unidad planetaria basada en la ética bíblica, si bien la Iglesia Católica en muchas ocasiones abandonó los elevados ideales para buscar un poder similar al de los restantes imperios expansivos y líderes ambiciosos sin límites. Mario Amadeo escribió: "La aparición del cristianismo es el hecho más importante de la historia. Esta afirmación no es sólo el fruto de una creencia religiosa: es también el resultado de una comprobación objetiva. En efecto, ningún acontecimiento histórico -guerra, revolución política, invento o descubrimiento- alteró de tal manera la mentalidad de los hombres como la difusión del mensaje cristiano".
"Demás está decir que las relaciones internacionales se vieron tan profundamente influidas por este hecho trascendental como las demás formas de vida social. La idea de la paternidad universal de Dios -ya no considerado como un creador impasible ni como un ídolo localista- engendró la idea consecuente de la fraternidad natural de los hombres, «hijos de un mismo Padre que está en los cielos». Ya no más exclusivismos fundados en la raza ni en el origen: «ni griegos, ni judíos, ni bárbaros, ni escitas». La idea ecuménica que la Roma de los Césares no había podido realizar adquiría un nuevo y más profundo sentido en la fe triunfante. Veremos en la Edad Media cumplirse el más poderoso intento de traducirla en instituciones del ordenamiento internacional".
"Los setecientos años que transcurren desde la caída de Roma hasta el reflorecimiento medieval son de preparación y espera. Tan sólo en el siglo XII resurge la vida cultural, hasta entonces encerrada en los muros de los monasterios. Y con ella, impregnada de sentido religioso, la idea romana de la unidad. El ecúmeno cristiano de la Edad Media tiene mucho de común con la universalidad imperial de Roma. Pero, al mismo tiempo, revela diferencias sustanciales. En primer lugar, no se funda en el primado de un solo pueblo superior, sino que parte de la igualdad de todos. En segundo lugar, no impone una misma forma de vida a todos los pueblos que abarca, sino que admite, aun teóricamente, su variedad".
"La «República Cristiana» no aspira a convertirse en universo. Intenta realizar el «pluriverso» por el respeto de los caracteres diferenciales y de las modalidades locales. Su fórmula de convivencia internacional podría sintetizarse así: en el espíritu, la unidad; en el cuerpo, la variedad" (De "Por una convivencia internaconal" de Mario Amadeo-Ediciones Cultura Hispánica-Madrid 1956).
En la actualidad tenemos dos ejemplos de religiones "no igualitarias", como son el Islam y el judaísmo. La primera, que intenta imponer sus principios "éticos" o culturales a todo el planeta, en realidad implica principios que en Occidente son mayoritariamente considerados como delitos. Por otra parte, el judaísmo sigue siendo una religión de validez sectorial que trata a los ajenos a sus creencias como extraños, que no se los debe respetar si habitan suelo históricamente judío, como es el caso de los palestinos de Cisjordania.
Si adoptamos la definición de religión como "la unión de los adeptos", llegaremos a la evidente conclusión que la religión será universal (o de validez planetaria) o no será religión. Es decir, tanto el Islam como el judaísmo no actúan como religiones, desde el punto de vista de la definición adoptada, o aceptada.
En la actualidad, el único camino hacia una posible unión de seres humanos y países, proviene de considerar a la ley natural como vínculo que une y que se comparte, que es la ley de Dios, y que resulta accesible al entendimiento y la observación. En este caso, el "Amarás al prójimo como a ti mismo", entendido como "compartirás las penas y las alegrías ajenas como propias", constituye el principio de entendimiento y unificación de la convulsionada humanidad del siglo XXI.
En el segundo grupo aparece el cristianismo medieval, que apuntaba hacia una unidad planetaria basada en la ética bíblica, si bien la Iglesia Católica en muchas ocasiones abandonó los elevados ideales para buscar un poder similar al de los restantes imperios expansivos y líderes ambiciosos sin límites. Mario Amadeo escribió: "La aparición del cristianismo es el hecho más importante de la historia. Esta afirmación no es sólo el fruto de una creencia religiosa: es también el resultado de una comprobación objetiva. En efecto, ningún acontecimiento histórico -guerra, revolución política, invento o descubrimiento- alteró de tal manera la mentalidad de los hombres como la difusión del mensaje cristiano".
"Demás está decir que las relaciones internacionales se vieron tan profundamente influidas por este hecho trascendental como las demás formas de vida social. La idea de la paternidad universal de Dios -ya no considerado como un creador impasible ni como un ídolo localista- engendró la idea consecuente de la fraternidad natural de los hombres, «hijos de un mismo Padre que está en los cielos». Ya no más exclusivismos fundados en la raza ni en el origen: «ni griegos, ni judíos, ni bárbaros, ni escitas». La idea ecuménica que la Roma de los Césares no había podido realizar adquiría un nuevo y más profundo sentido en la fe triunfante. Veremos en la Edad Media cumplirse el más poderoso intento de traducirla en instituciones del ordenamiento internacional".
"Los setecientos años que transcurren desde la caída de Roma hasta el reflorecimiento medieval son de preparación y espera. Tan sólo en el siglo XII resurge la vida cultural, hasta entonces encerrada en los muros de los monasterios. Y con ella, impregnada de sentido religioso, la idea romana de la unidad. El ecúmeno cristiano de la Edad Media tiene mucho de común con la universalidad imperial de Roma. Pero, al mismo tiempo, revela diferencias sustanciales. En primer lugar, no se funda en el primado de un solo pueblo superior, sino que parte de la igualdad de todos. En segundo lugar, no impone una misma forma de vida a todos los pueblos que abarca, sino que admite, aun teóricamente, su variedad".
"La «República Cristiana» no aspira a convertirse en universo. Intenta realizar el «pluriverso» por el respeto de los caracteres diferenciales y de las modalidades locales. Su fórmula de convivencia internacional podría sintetizarse así: en el espíritu, la unidad; en el cuerpo, la variedad" (De "Por una convivencia internaconal" de Mario Amadeo-Ediciones Cultura Hispánica-Madrid 1956).
En la actualidad tenemos dos ejemplos de religiones "no igualitarias", como son el Islam y el judaísmo. La primera, que intenta imponer sus principios "éticos" o culturales a todo el planeta, en realidad implica principios que en Occidente son mayoritariamente considerados como delitos. Por otra parte, el judaísmo sigue siendo una religión de validez sectorial que trata a los ajenos a sus creencias como extraños, que no se los debe respetar si habitan suelo históricamente judío, como es el caso de los palestinos de Cisjordania.
Si adoptamos la definición de religión como "la unión de los adeptos", llegaremos a la evidente conclusión que la religión será universal (o de validez planetaria) o no será religión. Es decir, tanto el Islam como el judaísmo no actúan como religiones, desde el punto de vista de la definición adoptada, o aceptada.
En la actualidad, el único camino hacia una posible unión de seres humanos y países, proviene de considerar a la ley natural como vínculo que une y que se comparte, que es la ley de Dios, y que resulta accesible al entendimiento y la observación. En este caso, el "Amarás al prójimo como a ti mismo", entendido como "compartirás las penas y las alegrías ajenas como propias", constituye el principio de entendimiento y unificación de la convulsionada humanidad del siglo XXI.
miércoles, 15 de abril de 2026
Acerca del narcisismo
Puede decirse que el narcisismo es una actitud que implica un egoísmo exagerado. Si imaginamos una "sociedad" en la que predomina netamente tal egoísmo, desaparecería toda cooperación social y todo vínculo emocional entre sus integrantes. De ahí que en lugar de ser una "sociedad" podría denominarse como un simple conjunto o conglomerado de seres humanos.
A lo largo de la historia se ha contemplado la figura de un líder político, militar o religioso caracterizado por la actitud narcisista, ignorando completamente la integridad y la felicidad de los pueblos dominados, que muchas veces son los encargados de subirlos al pedestal del gpbierno absoluto del hombre sobre el hombre. Marcos Aguinis expresó: "La psicopatía es una patología psicológica que consiste en un egoísmo y un narcisismo muy importantes. Ese narcisismo lleva a que uno no sienta culpa ni pena. El narcisista por lo general es una persona muy enamorada de sí misma, que tiene ambición de poder. Ese deseo lleva a que haga cosas que no son absolutamente correctas. Lo hace a pesar de todo, porque desea tener más poder. Aquí nos encontramos con la relación dialéctica entre el poder y la riqueza. El psicópata, por lo general, tiene ambas cosas, pero una sobre la otra".
"Mientras más poder tiene, no sólo quiere tener más, sino que necesita tener riqueza para conseguir más poder. Y cuando tiene más poder, necesita más riqueza. La mayor cantidad de riqueza le sirve para tener el poder. Uno suele preguntarse por qué si ya tienen tanta riqueza necesitan más. Es porque quiere tener más poder. Es algo que no tiene fin ni límites. Lo mismo sucede con el poder. A veces cabe preguntarse por qué quieren más, si ya son prácticamente emperadores. Es para tener más riqueza que les permita tener más poder" (De https://www.perfil.com/noticias).
Acerca del narcisismo, Ruth Schwarz escribió: "Cristopher Lasch analiza minuciosamente la relación que existe entre la creciente inseguridad en el mundo, su falta de perspectivas de futuro y la glorificación del narcisismo que, según él, subyace en la actualidad a toda la interacción social y se expresa en todos los productos de la cultura".
"Todos los valores de solidaridad, de cooperación sincera, de capacidad de competir con «espíritu deportivo» (sin deseo de aniquilar al rival), de lealtad en los vínculos de trabajo y afecto se han ido deteriorando progresivamente. Además, señala como un factor de extrema gravedad la «degradación de la continuidad humana» a través del deterioro de la calidad de la educación y del vínculo educativo de los padres con los hijos y el desprecio de la ancianidad, resultado de la idolatría de la juventud".
Si bien los síntomas mencionados son atribuidos a la sociedad norteamericana de algunas decenas de años atrás, en la actualidad el diagnóstico sigue teniendo validez, no sólo para los EEUU, sino para otros países occidentales. La citada autora agrega: "De este modo, se puede decir que todos los mandatos sociales que fundamentan al mundo del reconocimiento mutuo han ido cediendo su vigor a un aumento constante de las normas sociales que impulsan al individuo a la búsqueda del goce individual, de una concentración narcisística de sus propios deseos e impulsos".
"Lasch describe cómo el espíritu competitivo se ha ido degradando en los deportes, en una necesidad de triunfo a cualquier costo, al deseo no sólo de vencer al rival, sino de aniquilarlo, lo que se ejemplifica con la violencia creciente en el deporte. Lasch relaciona el culto del narcisismo con el deterioro profundo de las pautas comunitarias que se fundamentaban en una ética racional".
"La imposición forzada a la sociedad de los valores del mundo de la idolatría del poder como realidad casi exclusiva de la interrelación y de la comunicación humanas amenaza profundamente a la salud y al deseo de vivir. El paso del tiempo es cruel con el narcisista; destruye su omnipotencia, le va demostrando su vacío interior, la angustia de no encontrar en sí un significado a su existencia, porque ya no puede integrarla en una continuidad humana. Ello se traduce en una autoobservación angustiosa, en la necesidad de buscar estímulos artificiales para «sentirse vivo», y en el temor de perder tiempo, perder oportunidad, no poder realizarse" (De "Idolatría del poder o reconocimiento"-Grupo Editor Latinoamericano-Buenos Aires 1989).
A lo largo de la historia se ha contemplado la figura de un líder político, militar o religioso caracterizado por la actitud narcisista, ignorando completamente la integridad y la felicidad de los pueblos dominados, que muchas veces son los encargados de subirlos al pedestal del gpbierno absoluto del hombre sobre el hombre. Marcos Aguinis expresó: "La psicopatía es una patología psicológica que consiste en un egoísmo y un narcisismo muy importantes. Ese narcisismo lleva a que uno no sienta culpa ni pena. El narcisista por lo general es una persona muy enamorada de sí misma, que tiene ambición de poder. Ese deseo lleva a que haga cosas que no son absolutamente correctas. Lo hace a pesar de todo, porque desea tener más poder. Aquí nos encontramos con la relación dialéctica entre el poder y la riqueza. El psicópata, por lo general, tiene ambas cosas, pero una sobre la otra".
"Mientras más poder tiene, no sólo quiere tener más, sino que necesita tener riqueza para conseguir más poder. Y cuando tiene más poder, necesita más riqueza. La mayor cantidad de riqueza le sirve para tener el poder. Uno suele preguntarse por qué si ya tienen tanta riqueza necesitan más. Es porque quiere tener más poder. Es algo que no tiene fin ni límites. Lo mismo sucede con el poder. A veces cabe preguntarse por qué quieren más, si ya son prácticamente emperadores. Es para tener más riqueza que les permita tener más poder" (De https://www.perfil.com/noticias).
Acerca del narcisismo, Ruth Schwarz escribió: "Cristopher Lasch analiza minuciosamente la relación que existe entre la creciente inseguridad en el mundo, su falta de perspectivas de futuro y la glorificación del narcisismo que, según él, subyace en la actualidad a toda la interacción social y se expresa en todos los productos de la cultura".
"Todos los valores de solidaridad, de cooperación sincera, de capacidad de competir con «espíritu deportivo» (sin deseo de aniquilar al rival), de lealtad en los vínculos de trabajo y afecto se han ido deteriorando progresivamente. Además, señala como un factor de extrema gravedad la «degradación de la continuidad humana» a través del deterioro de la calidad de la educación y del vínculo educativo de los padres con los hijos y el desprecio de la ancianidad, resultado de la idolatría de la juventud".
Si bien los síntomas mencionados son atribuidos a la sociedad norteamericana de algunas decenas de años atrás, en la actualidad el diagnóstico sigue teniendo validez, no sólo para los EEUU, sino para otros países occidentales. La citada autora agrega: "De este modo, se puede decir que todos los mandatos sociales que fundamentan al mundo del reconocimiento mutuo han ido cediendo su vigor a un aumento constante de las normas sociales que impulsan al individuo a la búsqueda del goce individual, de una concentración narcisística de sus propios deseos e impulsos".
"Lasch describe cómo el espíritu competitivo se ha ido degradando en los deportes, en una necesidad de triunfo a cualquier costo, al deseo no sólo de vencer al rival, sino de aniquilarlo, lo que se ejemplifica con la violencia creciente en el deporte. Lasch relaciona el culto del narcisismo con el deterioro profundo de las pautas comunitarias que se fundamentaban en una ética racional".
"La imposición forzada a la sociedad de los valores del mundo de la idolatría del poder como realidad casi exclusiva de la interrelación y de la comunicación humanas amenaza profundamente a la salud y al deseo de vivir. El paso del tiempo es cruel con el narcisista; destruye su omnipotencia, le va demostrando su vacío interior, la angustia de no encontrar en sí un significado a su existencia, porque ya no puede integrarla en una continuidad humana. Ello se traduce en una autoobservación angustiosa, en la necesidad de buscar estímulos artificiales para «sentirse vivo», y en el temor de perder tiempo, perder oportunidad, no poder realizarse" (De "Idolatría del poder o reconocimiento"-Grupo Editor Latinoamericano-Buenos Aires 1989).
martes, 14 de abril de 2026
Realidad vs. Ideología
Cuando existen conflictos entre sectores de la sociedad o entre países, los pacifistas más optimistas sugieren "dialogar". Sin embargo, el diálogo entre sectores en pugna no siempre produce buenos resultados por cuanto los acuerdos surgen cuando se parte de posturas compatibles con la realidad. No son compatibles con la realidad las posturas que surgen de la ignorancia, ya que una ignorancia parcial es propia de todos los habitantes del planeta, por cuanto el caudal de conocimientos adquiridos por las distintas generaciones excede ampliamente las posibilidades de comprensión insdividuales.
Por lo general, la persona ignorante tiende a hablar con seguridad absoluta e incluso a pontificar, creyendo poseer un conocimiento amplio de casi todos los temas que atañen a la vida social. Esta actitud contrasta con la del científico, por cuanto éste duda de poseer un conocimiento definitivo de aquellos aspectos sociales que, por su complejidad, dependen de una gran cantidad de causas.
La otra causa que impide diálogos fructíferos es la adhesión indeclinable a alguna ideología, ya sea de origen filosófico o religioso. Esta adhesión implica generalmente un reemplazo casi total de la realidad, con sus leyes naturales, por un conjunto de ideas poco compatibles con tales leyes. De ahí que sea imposible el diálogo entre un "realista" con un idiologizado, ni tampoco entre dos idiologizados, aún cuando se trate de partir de ideologías similares ya que por lo general surgirán interpretaciones personales de tales fuentes de creencias.
Es posible hablar de acuerdos ideológicos cuando se trata del hombre-masa que tiende a acatar todo lo que esté generalizado. Cuando se habla de “pensamiento único”, tendemos a pensar en un Fidel Castro, o en otros líderes totalitarios, que prohíben pensar de otra forma que no sea la admitida por el Estado; quien lo haga, o difunda ideas ajenas a la ortodoxia oficial, será pasible de algún tipo de sanción. Sin embargo, los marxistas emplean la expresión “pensamiento único” para asociarla a sectores liberales.
También existirán acuerdos cuando el diálogo se establece entre dos personas que observan una misma realidad y están desprovistos de previas ideologías, como es el caso de la mayor parte de los científicos, que están de acuerdo en el conocimiento verificado experimentalmente, si bien podrán no coincidir con las tendencias futuras de la investigación.
Se menciona un artículo al respecto:
LA POLÍTICA Y LOS CEREBROS DE IZQUIERDA Y DERECHA
Por Omar López Mato
¿Alguna vez usted sintió que, a pesar de hablar el mismo idioma, su interlocutor no lo entiende?
¿No le ha pasado que cuando usted habla de política cree que la otra persona, sobre todo si pertenece a una antípoda ideológica, está hablando en otra “frecuencia”?
¿Cuántas veces hemos desistido de un intercambio de opiniones con un opositor porque no creemos que nos vaya a comprender o porque debemos definir cada palabra, convirtiendo al diálogo en un dilema interminable?
¿Por qué pocas veces podemos tener un debate político fructífero? ¿Por qué los discursos son tan confrontativos? ¿Por qué nacemos y vivimos creyendo en las mismas consignas y “un buen día, como tantos, nos vamos bajo la tierra” sin haber entendido a los que no piensan como uno?
“Nuestro español bosteza” (decía Machado).
“¿Será de hambre, sueño o hastío?
¿Doctor, tendrá el estómago vacío?
El vacío está más bien en la cabeza.”
Y sí, es en el cerebro donde debemos buscar las diferencias.
¿Por qué pensamos distinto?
El tema se ha prestado a debate y a investigación. En 2022, la A-MARK Foundation revisó 36 trabajos que ahondan sobre la relación entre cerebro y política: 15 de ellos señalaban diferencias fisiológicas -es decir, en la estructura del cerebro-, mientras que otras 21 indicaban cambios psicológicos -es decir, diferentes conductas según su ideología-.
Muchos de estos estudios fueron realizados por norteamericanos. Esto merece una aclaración porque la terminología utilizada es diferente a los conceptos argentinos. El sistema político americano es un sistema esencialmente bipartidista, más fácil de analizar, y hay una larga tradición norteamericana de familias de demócratas y republicanos que corresponden a posicionamientos enfrentados a lo largo de décadas.
La palabra “conservador” se lo asocia a individuos inclinados a la derecha del espectro político; hasta allí es comprensible. El problema lo tenemos cuando los americanos hablan de “liberales”, que para ellos es equivalente de progresismo y comprende a parte de la izquierda del espectro político.
En Argentina, por “liberal” se entiende una parte del espectro de derecha, donde muchas veces se confunde con políticas conservadoras. Por tal razón, hablaremos de derecha o conservador y de izquierda o progresista.
LA MISMA IMAGEN, DISTINTA IDEOLOGÍA
Un estudio analizó la resonancia magnética de 928 individuos norteamericanos entre 19 y 26 años con similares niveles educativos. Este demostró, con bastante precisión estadística, que dos estructuras del cerebro eran significativamente diferentes, y esos cambios tenían un estrecho correlato con las inclinaciones ideológicas de los participantes.
Los conservadores presentaban un volumen aumentado de la amígdala cerebral. Esta estructura controla la percepción de las amenazas y la incertidumbre que despierta un supuesto peligro. Suelen ser individuos con más aversión a la pérdida y mayor necesidad de seguridad, con rechazo a todo lo que aumente su percepción de incertidumbre, inclinados a ideas conservadoras que mantengan el status quo.
También existía una relación entre el volumen de la materia gris de la circunvolución fusiforme derecha (una región del lóbulo temporal esencial en las funciones visuales y cognitivas) entre los que adhieren a ideas conservadoras en cuestiones económicas y sociales.
“Estas regiones se relacionan con el reconocimiento facial”. El solo recuerdo de la cara de un político hace que esta circunvolución fusiforme se active. En cambio, aquellos que se definen como progresistas o de izquierda tienen un mayor volumen de materia gris en la corteza cingulada anterior, área que está relacionada con una mayor tolerancia a la incertidumbre, asociada a la gestión de conflicto y la adaptación a nuevas situaciones. Este grupo tolera mejor la incertidumbre.
SUEÑOS POLÍTICOS
También se ha detectado que los conservadores aprenden mejor de los estímulos negativos y evitan el riesgo más que las personas en sus antípodas ideológicas. Aquellos que se definen como progresistas o de izquierda suelen ser más abiertos a nuevas ideas, mientras que los conservadores son más estructurados y tienden a estar mejor organizados.
Uno de los aspectos más curiosos de este estudio está relacionado con el sueño. Kelly Bulkeley, en la revista “Dreaming”, señaló que los conservadores tienden a dormir más profundamente, pero recuerdan menos su actividad onírica. Los progresistas suelen tener más pesadillas y su actividad onírica es más bizarra que la de los conservadores.
Los 36 estudios fueron conducidos en distintas universidades norteamericanas, donde es más frecuente el bipartidismo que en los países latinos y donde, generalmente, hay un corte más preciso entre la izquierda y la derecha (aunque últimamente esas diferencias se van diluyendo).
Un aspecto interesante para señalar sobre el compromiso biológico de las ideologías lo han mostrado los gemelos univitelinos (lo que podríamos llamar clones), que fueron separados en la infancia y criados en distintos hogares. Sin embargo, las inclinaciones políticas de los gemelos coincidían en el 75 % de los casos.
¿Pueden extrapolarse estos hallazgos a la política argentina o al confuso espectro político de los países latinos?
¿Puede esto proyectarse a un país que en 80 años aumentó su índice de pobreza del 4 % a casi el 40 %?
¿Pueden proyectarse estos patrones en un país que entró nueve veces en default con innumerables crisis económicas?
La incertidumbre es parte de nuestra historia. Los argentinos la vivimos a diario. En mi humilde opinión, creo que hay elementos válidos como para tomar algunos factores de estos estudios en cuenta. La amígdala es una estructura muy primitiva que nos advierte sobre los peligros que nos acechan. Y tiene todo el sentido que los conservadores sean más proclives a las reacciones amigdalinas y justifica su mayor volumen en estas personas.
Obviamente, hay dudas. ¿Es este número de estudiados significativo? A primera vista, aunque el número parezca reducido (928), es una muestra válida, más cuando se buscaron grupos diametralmente opuestos para facilitar la detección de diferencias. La realidad en política es mucho más compleja en la vida real.
¿Por qué heredamos nuestras inclinaciones políticas? ¿Tiene algún sentido evolutivo? ¿Estamos condicionados por nuestras estructuras anatómicas o estas se modifican de acuerdo con nuestras experiencias vitales?
¿Qué papel cumple el bombardeo mediático sobre nuestro cerebro? ¿Qué papel cumple la educación, el medio social en el que se ha desarrollado? ¿Hay una influencia epigenética?
¿Qué influencia tienen las amistades o los líderes de grupos? ¿Cómo afectan las hormonas nuestras inclinaciones políticas? Estas y muchas otras dudas nos asaltan cuando vemos estas variaciones anatómicas que parecen ir contra lo que nos gusta creer que tenemos: libre albedrío.
¿Somos esclavos de nuestros neurotransmisores y nuestras hormonas? La visión biologista de nuestras inclinaciones políticas probablemente no agote la realidad, pero agrega una perspectiva más objetiva y profunda a nuestra percepción de los acontecimientos… y quizás nos ayude a entender que hay diferencias que no se pueden zanjar.
(De www.laprensa.com.ar)
Por lo general, la persona ignorante tiende a hablar con seguridad absoluta e incluso a pontificar, creyendo poseer un conocimiento amplio de casi todos los temas que atañen a la vida social. Esta actitud contrasta con la del científico, por cuanto éste duda de poseer un conocimiento definitivo de aquellos aspectos sociales que, por su complejidad, dependen de una gran cantidad de causas.
La otra causa que impide diálogos fructíferos es la adhesión indeclinable a alguna ideología, ya sea de origen filosófico o religioso. Esta adhesión implica generalmente un reemplazo casi total de la realidad, con sus leyes naturales, por un conjunto de ideas poco compatibles con tales leyes. De ahí que sea imposible el diálogo entre un "realista" con un idiologizado, ni tampoco entre dos idiologizados, aún cuando se trate de partir de ideologías similares ya que por lo general surgirán interpretaciones personales de tales fuentes de creencias.
Es posible hablar de acuerdos ideológicos cuando se trata del hombre-masa que tiende a acatar todo lo que esté generalizado. Cuando se habla de “pensamiento único”, tendemos a pensar en un Fidel Castro, o en otros líderes totalitarios, que prohíben pensar de otra forma que no sea la admitida por el Estado; quien lo haga, o difunda ideas ajenas a la ortodoxia oficial, será pasible de algún tipo de sanción. Sin embargo, los marxistas emplean la expresión “pensamiento único” para asociarla a sectores liberales.
También existirán acuerdos cuando el diálogo se establece entre dos personas que observan una misma realidad y están desprovistos de previas ideologías, como es el caso de la mayor parte de los científicos, que están de acuerdo en el conocimiento verificado experimentalmente, si bien podrán no coincidir con las tendencias futuras de la investigación.
Se menciona un artículo al respecto:
LA POLÍTICA Y LOS CEREBROS DE IZQUIERDA Y DERECHA
Por Omar López Mato
¿Alguna vez usted sintió que, a pesar de hablar el mismo idioma, su interlocutor no lo entiende?
¿No le ha pasado que cuando usted habla de política cree que la otra persona, sobre todo si pertenece a una antípoda ideológica, está hablando en otra “frecuencia”?
¿Cuántas veces hemos desistido de un intercambio de opiniones con un opositor porque no creemos que nos vaya a comprender o porque debemos definir cada palabra, convirtiendo al diálogo en un dilema interminable?
¿Por qué pocas veces podemos tener un debate político fructífero? ¿Por qué los discursos son tan confrontativos? ¿Por qué nacemos y vivimos creyendo en las mismas consignas y “un buen día, como tantos, nos vamos bajo la tierra” sin haber entendido a los que no piensan como uno?
“Nuestro español bosteza” (decía Machado).
“¿Será de hambre, sueño o hastío?
¿Doctor, tendrá el estómago vacío?
El vacío está más bien en la cabeza.”
Y sí, es en el cerebro donde debemos buscar las diferencias.
¿Por qué pensamos distinto?
El tema se ha prestado a debate y a investigación. En 2022, la A-MARK Foundation revisó 36 trabajos que ahondan sobre la relación entre cerebro y política: 15 de ellos señalaban diferencias fisiológicas -es decir, en la estructura del cerebro-, mientras que otras 21 indicaban cambios psicológicos -es decir, diferentes conductas según su ideología-.
Muchos de estos estudios fueron realizados por norteamericanos. Esto merece una aclaración porque la terminología utilizada es diferente a los conceptos argentinos. El sistema político americano es un sistema esencialmente bipartidista, más fácil de analizar, y hay una larga tradición norteamericana de familias de demócratas y republicanos que corresponden a posicionamientos enfrentados a lo largo de décadas.
La palabra “conservador” se lo asocia a individuos inclinados a la derecha del espectro político; hasta allí es comprensible. El problema lo tenemos cuando los americanos hablan de “liberales”, que para ellos es equivalente de progresismo y comprende a parte de la izquierda del espectro político.
En Argentina, por “liberal” se entiende una parte del espectro de derecha, donde muchas veces se confunde con políticas conservadoras. Por tal razón, hablaremos de derecha o conservador y de izquierda o progresista.
LA MISMA IMAGEN, DISTINTA IDEOLOGÍA
Un estudio analizó la resonancia magnética de 928 individuos norteamericanos entre 19 y 26 años con similares niveles educativos. Este demostró, con bastante precisión estadística, que dos estructuras del cerebro eran significativamente diferentes, y esos cambios tenían un estrecho correlato con las inclinaciones ideológicas de los participantes.
Los conservadores presentaban un volumen aumentado de la amígdala cerebral. Esta estructura controla la percepción de las amenazas y la incertidumbre que despierta un supuesto peligro. Suelen ser individuos con más aversión a la pérdida y mayor necesidad de seguridad, con rechazo a todo lo que aumente su percepción de incertidumbre, inclinados a ideas conservadoras que mantengan el status quo.
También existía una relación entre el volumen de la materia gris de la circunvolución fusiforme derecha (una región del lóbulo temporal esencial en las funciones visuales y cognitivas) entre los que adhieren a ideas conservadoras en cuestiones económicas y sociales.
“Estas regiones se relacionan con el reconocimiento facial”. El solo recuerdo de la cara de un político hace que esta circunvolución fusiforme se active. En cambio, aquellos que se definen como progresistas o de izquierda tienen un mayor volumen de materia gris en la corteza cingulada anterior, área que está relacionada con una mayor tolerancia a la incertidumbre, asociada a la gestión de conflicto y la adaptación a nuevas situaciones. Este grupo tolera mejor la incertidumbre.
SUEÑOS POLÍTICOS
También se ha detectado que los conservadores aprenden mejor de los estímulos negativos y evitan el riesgo más que las personas en sus antípodas ideológicas. Aquellos que se definen como progresistas o de izquierda suelen ser más abiertos a nuevas ideas, mientras que los conservadores son más estructurados y tienden a estar mejor organizados.
Uno de los aspectos más curiosos de este estudio está relacionado con el sueño. Kelly Bulkeley, en la revista “Dreaming”, señaló que los conservadores tienden a dormir más profundamente, pero recuerdan menos su actividad onírica. Los progresistas suelen tener más pesadillas y su actividad onírica es más bizarra que la de los conservadores.
Los 36 estudios fueron conducidos en distintas universidades norteamericanas, donde es más frecuente el bipartidismo que en los países latinos y donde, generalmente, hay un corte más preciso entre la izquierda y la derecha (aunque últimamente esas diferencias se van diluyendo).
Un aspecto interesante para señalar sobre el compromiso biológico de las ideologías lo han mostrado los gemelos univitelinos (lo que podríamos llamar clones), que fueron separados en la infancia y criados en distintos hogares. Sin embargo, las inclinaciones políticas de los gemelos coincidían en el 75 % de los casos.
¿Pueden extrapolarse estos hallazgos a la política argentina o al confuso espectro político de los países latinos?
¿Puede esto proyectarse a un país que en 80 años aumentó su índice de pobreza del 4 % a casi el 40 %?
¿Pueden proyectarse estos patrones en un país que entró nueve veces en default con innumerables crisis económicas?
La incertidumbre es parte de nuestra historia. Los argentinos la vivimos a diario. En mi humilde opinión, creo que hay elementos válidos como para tomar algunos factores de estos estudios en cuenta. La amígdala es una estructura muy primitiva que nos advierte sobre los peligros que nos acechan. Y tiene todo el sentido que los conservadores sean más proclives a las reacciones amigdalinas y justifica su mayor volumen en estas personas.
Obviamente, hay dudas. ¿Es este número de estudiados significativo? A primera vista, aunque el número parezca reducido (928), es una muestra válida, más cuando se buscaron grupos diametralmente opuestos para facilitar la detección de diferencias. La realidad en política es mucho más compleja en la vida real.
¿Por qué heredamos nuestras inclinaciones políticas? ¿Tiene algún sentido evolutivo? ¿Estamos condicionados por nuestras estructuras anatómicas o estas se modifican de acuerdo con nuestras experiencias vitales?
¿Qué papel cumple el bombardeo mediático sobre nuestro cerebro? ¿Qué papel cumple la educación, el medio social en el que se ha desarrollado? ¿Hay una influencia epigenética?
¿Qué influencia tienen las amistades o los líderes de grupos? ¿Cómo afectan las hormonas nuestras inclinaciones políticas? Estas y muchas otras dudas nos asaltan cuando vemos estas variaciones anatómicas que parecen ir contra lo que nos gusta creer que tenemos: libre albedrío.
¿Somos esclavos de nuestros neurotransmisores y nuestras hormonas? La visión biologista de nuestras inclinaciones políticas probablemente no agote la realidad, pero agrega una perspectiva más objetiva y profunda a nuestra percepción de los acontecimientos… y quizás nos ayude a entender que hay diferencias que no se pueden zanjar.
(De www.laprensa.com.ar)
sábado, 11 de abril de 2026
La ética aristotélico-tomista
Con el objetivo de dar al cristianismo un fundamento adicional, más allá de una revelación que surgiría de Dios, Tomás de Aquino busca adaptar la filosofía aristotélica para fortalecer las prédicas cristianas. En realidad, puede hablarse de "ética" cuando se establece un mandamiento o una directiva concreta para orientar nuestra actitud característica hacia un sentido determinado. De ahí que no sea del todo adecuado hablar de una "ética aristotélico-tomista", sino de una ética bíblica con diversos fundamentos.
Es oportuno mencionar una síntesis orientadora establecida por Adriana Sesini:
"El eudemonismo racional, sostenido especialmente por Aristóteles, considera que el fin último del hombre debe ser la felicidad (eudaimonía en griego). Y la felicidad se logra mediante el perfeccionamiento de nuestra actividad más noble: la inteligencia, que en su forma más elevada puede llevar a la contemplación del más inteligible de los objetos, que es Dios".
"La moral tomista está basada en la concepción aristotélica, pero corregida y completada en muchos puntos por la ayuda de la Revelación Cristiana, a la que acude Santo Tomás. El Doctor Angélico se aparta de Aristóteles al demostrar:
1) que el fin moral del hombre no es simplemente un ideal, como decía Aristóteles, sino algo obligatorio, impuesto por el mismo Dios, creador y legislador de nuestra naturaleza.
2) que ese fin (de perfección y felicidad) debe ser accesible a todos y no a unos pocos privilegiados, para lo cual considera que no es realizable en la tierra sino en la otra vida.
3) sostiene finalmente que la perfección humana consiste en acercarse a Dios mediante la práctica de las virtudes humanas, pues si sólo lo fuera mediante el conocimiento, como sostiene Aristóteles, la felicidad sería independiente de la virtud, y podrían darse entonces casos de hombres de malas costumbres pero con un elevado entendimiento para concebir fácilmente lo divino y lograr así la felicidad, en tanto que otros buenos y honestos, pero sin cultura, no llegarían nunca a su fin último" (De "Nociones de Filosofía"-Editorial Librería La Nena-Buenos Aires 1963).
La ética cristiana, materializada principalmente en el "Amarás al prójimo como a ti mismo", interpretada como la empatía emocional por la cual hemos de compartir tristezas y alegrías ajenas como propias, no resulta tan compleja como para necesitar de una revelación divina. De ahí la posibilidad de que la religión moral surja desde los seres humanos y no de Dios.
Para Cristo, tal mandamiento, junto al que nos advierte de la existencia de un orden natureal asociado a la idea de Dios, constituyen el camino tanto hacia la felicidad como a la inmortalidad, si ella existiese. De esta manera se dejaría de renunciar a una felicidad "terrestre", como ha ocurrido en otras épocas, con la única esperanza de la vida eterna. El cumplimiento de los mandamientos hacen evidente la posibilidad de la felicidad en esta vida.
La simplicidad de los Evangelios hace a todos accesible la "voluntad" del orden natural, que apunta a nuestra plena supervivencia, mientras que las dificultades filosóficas que surgen de la intermediación de autores como Tomás de Aquino, alejan a gran parte de la sociedad en lugar de acercarnos a la ética bíblica.
Es oportuno mencionar una síntesis orientadora establecida por Adriana Sesini:
"El eudemonismo racional, sostenido especialmente por Aristóteles, considera que el fin último del hombre debe ser la felicidad (eudaimonía en griego). Y la felicidad se logra mediante el perfeccionamiento de nuestra actividad más noble: la inteligencia, que en su forma más elevada puede llevar a la contemplación del más inteligible de los objetos, que es Dios".
"La moral tomista está basada en la concepción aristotélica, pero corregida y completada en muchos puntos por la ayuda de la Revelación Cristiana, a la que acude Santo Tomás. El Doctor Angélico se aparta de Aristóteles al demostrar:
1) que el fin moral del hombre no es simplemente un ideal, como decía Aristóteles, sino algo obligatorio, impuesto por el mismo Dios, creador y legislador de nuestra naturaleza.
2) que ese fin (de perfección y felicidad) debe ser accesible a todos y no a unos pocos privilegiados, para lo cual considera que no es realizable en la tierra sino en la otra vida.
3) sostiene finalmente que la perfección humana consiste en acercarse a Dios mediante la práctica de las virtudes humanas, pues si sólo lo fuera mediante el conocimiento, como sostiene Aristóteles, la felicidad sería independiente de la virtud, y podrían darse entonces casos de hombres de malas costumbres pero con un elevado entendimiento para concebir fácilmente lo divino y lograr así la felicidad, en tanto que otros buenos y honestos, pero sin cultura, no llegarían nunca a su fin último" (De "Nociones de Filosofía"-Editorial Librería La Nena-Buenos Aires 1963).
La ética cristiana, materializada principalmente en el "Amarás al prójimo como a ti mismo", interpretada como la empatía emocional por la cual hemos de compartir tristezas y alegrías ajenas como propias, no resulta tan compleja como para necesitar de una revelación divina. De ahí la posibilidad de que la religión moral surja desde los seres humanos y no de Dios.
Para Cristo, tal mandamiento, junto al que nos advierte de la existencia de un orden natureal asociado a la idea de Dios, constituyen el camino tanto hacia la felicidad como a la inmortalidad, si ella existiese. De esta manera se dejaría de renunciar a una felicidad "terrestre", como ha ocurrido en otras épocas, con la única esperanza de la vida eterna. El cumplimiento de los mandamientos hacen evidente la posibilidad de la felicidad en esta vida.
La simplicidad de los Evangelios hace a todos accesible la "voluntad" del orden natural, que apunta a nuestra plena supervivencia, mientras que las dificultades filosóficas que surgen de la intermediación de autores como Tomás de Aquino, alejan a gran parte de la sociedad en lugar de acercarnos a la ética bíblica.
viernes, 10 de abril de 2026
Acerca de la legislación laboral
Las "conquistas sociales" promovidas por el peronismo y, en general, todas las ventajas recibidas por un empleado, recaen en obligaciones a ser cumplidas por el empleador. De ahí que, a mayor seguridad social, menos predisposición para la contratación de empleados y mayor desocupación laboral. También las leyes laborales populistas generan una economía paralela, al margen de toda ley establecida por el Estado, que en el caso argentino implica casi un 50% de la economía nacional.
En la Argentina se ha llegado al extremo de que, a lo largo de los últimos 10 años, el aumento de los puestos de trabajo amparados por las leyes laborales, o "en blanco", es prácticamente nulo. De ahí el éxodo de los jóvenes hacia otros países, ya que advierten la imposibilidad cierta de lograr algún empleo. Incluso en una encuesta realizada algunos años atrás, según informaba el noticiero del Canal 7 de Mendoza, el 100% de los encuestados menores de 27 años, admitió el deseo de emigrar del país.
Tampoco el empleo marginal, o "en negro", ha aumentado significativamente, ya que todo empresario teme al juicio laboral, ya que la cantidad de delincuencia potencial puede estimarse en un 30% de la población (apreciación subjetiva y personal). Incluso en cierta encuesta realizada hace algunos años entre alumnos universitarios, el 42% de los encuestados afirmó, tranquilamente, que no tendría inconvenientes en robar al Estado en caso de que las condiciones les fueran propicias. Seguramente tampoco tendrían inconvenientes en robarle o perjudicar a alguien del sector privado.
Es oportuno mencionar las opiniones de una bailarina que también se dedica a la fabricación y venta de zapatos. Marixa Balli expresó: “Mantuve todo, pero el que se quiso autodespedir obviamente me hizo juicio. Lo hicieron en muchos locales, la gente quiere que la contrates para cagarte, para hacerte juicio. Por eso no hay laburo en Argentina, porque las leyes están muy mal”.
“Cada vez que ves un empleado, te preguntás cuánto te va a costar de juicio. Es patético. Acá es todo a favor para los chorros, para los delincuentes y para el empleado que viene a laburar un par de meses para cagarte”.
“Tuve una chica venezolana tuvo dos meses en blanco, se me fue 15 días de vacaciones, llegó y me hizo juicio. Los abogados se pusieron de acuerdo y me cagó completamente, como siempre. Ahora tengo un buen equipo de abogados”.
“Tengo buenos empleados, cuando me confundí, me confundí, pero di todo. Pasa que por un mango te matan, y llega diciembre y se vuelven locos, porque quieren plata. Es lamentable, decí que todos los días encuentro gente que quiere laburar” (De www.infobae.com).
Los juicios laborales, lo que se conoce como la “industria del juicio”, desalienta a las empresas a seguir creciendo y a seguir produciendo. Tampoco les ha de resultar atractivo el sabotaje generalizado por parte de los sindicalistas, quienes imponen los montos que deben ganar los empleados; las negativas empresariales generan el bloqueo sindical hasta llegar incluso al cierre de empresas.
La mentalidad antiempresarial, promovida tanto por el peronismo como por las tendencias socialistas, ha logrado que, en la Argentina, de cada 100 empresas que inician sus actividades, al cabo de 10 años sólo 2 de ellas sobreviva a la adversidad populista. Puede decirse que el desarrollo de un país se logra cuando el pueblo y el Estado favorecen la producción, mientras que el subdesarrollo implica lo opuesto.
En cuanto a los empresarios argentinos, puede decirse que padecen debilidades similares a los padecidos por quienes reciben del Estado medios económicos que les permiten vivir sin trabajar, ya que el limitado nivel logrado en muchos sectores de la producción se debe a que buscan el apoyo de los políticos para no tener la necesidad de competir en el mercado. Si se cierra el ingreso de productos del exterior, y además, se consiguen ventajas adicionales desde el Estado, no tienen necesidad de competir ni tampoco de mejorar sus productos y sus precios, siendo la circunstancia ideal para cobrar elevados precios por bienes y servicios de pobre calidad.
La búsqueda de la igualdad es el mejor pretexto para el avance y consolidación del populismo. William E. Simon escribió: “El igualitarista busca una igualdad colectiva, no igualdad de oportunidades sino de resultados. Desea tomar los beneficios que otros han ganado y repartirlos entre quienes no los ganaron. El sistema que busca crear es lo opuesto a la meritocracia. El que más logra, más castigado resulta; el que menos logra, más recibe. El igualitarismo es un ataque mortal contra el esfuerzo personal y la justicia. Su objetivo no es realzar los logros individuales sino nivelar a todos los hombres” (De “La hora de la verdad”-Emecé Editores SA-Buenos Aires 1980).
Se menciona un artículo al respecto:
HACE AÑOS DECIDIÓ OCCIDENTE, NO LA ARGENTINA
Por Pablo Francisco Arancedo
El nivel de discusiones entre nuestros actuales dirigentes políticos, sindicales y empresarios sobre la reforma laboral ha sido superficial y dogmático.
Cada bando utiliza sus antojadizos adjetivos para calificar la nueva ley. El oficialismo la calificó como “modernización laboral”, mientras que la oposición la ha tachado de “precarización laboral”. Son solo calificativos.
En el año 2001 China ingresó como miembro de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Una década antes había retomado sus actividades ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) e incorporó en su legislación el estándar internacional en regulación del trabajo y la seguridad social.
Nuestros sindicalistas no se quejaron ante la OIT por haber reconocido a países que no cumplen en forma efectiva la legislación laboral y previsional.
Por otra parte, a fines de los noventa y primera década del 2000, empresarios occidentales decidieron, para optimizar su producción y abaratar costos, mudar sus respectivas líneas de producción a China e India y demás países asiáticos.
Quienes tomaron esas decisiones cobraron sus bonos por productividad y se jubilaron, ricos. Los efectos de esas decisiones se verifican años mas tarde.
A los consumidores solo les interesa adquirir productos por precio y calidad, no se preguntan si en el país de fabricación se cumple o no el estándar mínimo de legislación laboral y previsional. ¿Quién se pega un tiro en el pie?
En el año 2025, asistimos impávidos a la guerra mundial comercial con aranceles a la importación entre Estados Unidos, China y Europa, entre otros. Esa guerra comercial tiene por finalidad la creación y preservación de la mayor cantidad de puestos de trabajo posible para la producción y consumo de los bienes.
La República Argentina aporta menos del 1% al comercio internacional. No existe.
LA ERA DE LA IA
En la era de la inteligencia artificial, que implica la automatización de procesos y el uso de la robótica, la mano de obra es más rápidamente reemplazada. Por ejemplo, las personas afectadas al servicio de vigilancia son reemplazadas, por cámaras de video vigilancia, alarmas y sensores, entre otros instrumentos.
Otro ejemplo, choferes de automotores son reemplazados por automotores autónomos en aquellas ciudades que, en la actualidad, tienen desplegada cobertura 5G. La pesadilla de los Moyano.
¿Qué discuten los dirigentes argentinos en materia laboral? Cuando esa discusión fue zanjada hace años por Occidente, no por Argentina, al haber incorporado a China e India al comercio internacional.
Discutan la ley laboral que quieran, pero eso no va a cambiar la realidad. El hecho que los 200 países compiten ofreciendo legislación más amigable, para favorecer la radicación de inversiones y creación formal de puestos de trabajo.
¿Que significa tener legislación más amigable?
Contestar el protocolo internacional “haciendo negocios” donde los interesados en realizar inversiones invariablemente preguntan:
1 - ¿Existe seguridad jurídica? ¿En caso de violación a la propiedad, al contrato etc, cual es la legislación y jurisdicción aplicable? ¿Quien es el juez?
2 - ¿Cual es la carga tributaria de la actividad Nación, provincia, municipalidad?
3 - ¿Cual es el costo derivado de la legislación laboral y previsional?
Con esas respuestas los inversores deciden invertir en países con legislación más amigable. Salvo que, por la naturaleza del negocio, sea inevitable hacerla en determinado país, por ejemplo petróleo, gas o minería, etc. Pero ello no será un bill de indemnidad, porque los costos de la operación y mantenimiento de la actividad más su flete y la tasa del riesgo país podrán hacerla inviable.
En regulación laboral, para que los empleadores tengan incentivo para crear empleo formal y, dejar de contratar empleo informal tiene que resultar más barato despedir. Puede resultar antipático escribirlo pero es la realidad, desafortunadamente.
Me gustaría vivir en un mundo sin muerte, enfermedades y sin desempleo, pero ese mundo no existe.
(De www.laprensa.com.ar)
En la Argentina se ha llegado al extremo de que, a lo largo de los últimos 10 años, el aumento de los puestos de trabajo amparados por las leyes laborales, o "en blanco", es prácticamente nulo. De ahí el éxodo de los jóvenes hacia otros países, ya que advierten la imposibilidad cierta de lograr algún empleo. Incluso en una encuesta realizada algunos años atrás, según informaba el noticiero del Canal 7 de Mendoza, el 100% de los encuestados menores de 27 años, admitió el deseo de emigrar del país.
Tampoco el empleo marginal, o "en negro", ha aumentado significativamente, ya que todo empresario teme al juicio laboral, ya que la cantidad de delincuencia potencial puede estimarse en un 30% de la población (apreciación subjetiva y personal). Incluso en cierta encuesta realizada hace algunos años entre alumnos universitarios, el 42% de los encuestados afirmó, tranquilamente, que no tendría inconvenientes en robar al Estado en caso de que las condiciones les fueran propicias. Seguramente tampoco tendrían inconvenientes en robarle o perjudicar a alguien del sector privado.
Es oportuno mencionar las opiniones de una bailarina que también se dedica a la fabricación y venta de zapatos. Marixa Balli expresó: “Mantuve todo, pero el que se quiso autodespedir obviamente me hizo juicio. Lo hicieron en muchos locales, la gente quiere que la contrates para cagarte, para hacerte juicio. Por eso no hay laburo en Argentina, porque las leyes están muy mal”.
“Cada vez que ves un empleado, te preguntás cuánto te va a costar de juicio. Es patético. Acá es todo a favor para los chorros, para los delincuentes y para el empleado que viene a laburar un par de meses para cagarte”.
“Tuve una chica venezolana tuvo dos meses en blanco, se me fue 15 días de vacaciones, llegó y me hizo juicio. Los abogados se pusieron de acuerdo y me cagó completamente, como siempre. Ahora tengo un buen equipo de abogados”.
“Tengo buenos empleados, cuando me confundí, me confundí, pero di todo. Pasa que por un mango te matan, y llega diciembre y se vuelven locos, porque quieren plata. Es lamentable, decí que todos los días encuentro gente que quiere laburar” (De www.infobae.com).
Los juicios laborales, lo que se conoce como la “industria del juicio”, desalienta a las empresas a seguir creciendo y a seguir produciendo. Tampoco les ha de resultar atractivo el sabotaje generalizado por parte de los sindicalistas, quienes imponen los montos que deben ganar los empleados; las negativas empresariales generan el bloqueo sindical hasta llegar incluso al cierre de empresas.
La mentalidad antiempresarial, promovida tanto por el peronismo como por las tendencias socialistas, ha logrado que, en la Argentina, de cada 100 empresas que inician sus actividades, al cabo de 10 años sólo 2 de ellas sobreviva a la adversidad populista. Puede decirse que el desarrollo de un país se logra cuando el pueblo y el Estado favorecen la producción, mientras que el subdesarrollo implica lo opuesto.
En cuanto a los empresarios argentinos, puede decirse que padecen debilidades similares a los padecidos por quienes reciben del Estado medios económicos que les permiten vivir sin trabajar, ya que el limitado nivel logrado en muchos sectores de la producción se debe a que buscan el apoyo de los políticos para no tener la necesidad de competir en el mercado. Si se cierra el ingreso de productos del exterior, y además, se consiguen ventajas adicionales desde el Estado, no tienen necesidad de competir ni tampoco de mejorar sus productos y sus precios, siendo la circunstancia ideal para cobrar elevados precios por bienes y servicios de pobre calidad.
La búsqueda de la igualdad es el mejor pretexto para el avance y consolidación del populismo. William E. Simon escribió: “El igualitarista busca una igualdad colectiva, no igualdad de oportunidades sino de resultados. Desea tomar los beneficios que otros han ganado y repartirlos entre quienes no los ganaron. El sistema que busca crear es lo opuesto a la meritocracia. El que más logra, más castigado resulta; el que menos logra, más recibe. El igualitarismo es un ataque mortal contra el esfuerzo personal y la justicia. Su objetivo no es realzar los logros individuales sino nivelar a todos los hombres” (De “La hora de la verdad”-Emecé Editores SA-Buenos Aires 1980).
Se menciona un artículo al respecto:
HACE AÑOS DECIDIÓ OCCIDENTE, NO LA ARGENTINA
Por Pablo Francisco Arancedo
El nivel de discusiones entre nuestros actuales dirigentes políticos, sindicales y empresarios sobre la reforma laboral ha sido superficial y dogmático.
Cada bando utiliza sus antojadizos adjetivos para calificar la nueva ley. El oficialismo la calificó como “modernización laboral”, mientras que la oposición la ha tachado de “precarización laboral”. Son solo calificativos.
En el año 2001 China ingresó como miembro de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Una década antes había retomado sus actividades ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) e incorporó en su legislación el estándar internacional en regulación del trabajo y la seguridad social.
Nuestros sindicalistas no se quejaron ante la OIT por haber reconocido a países que no cumplen en forma efectiva la legislación laboral y previsional.
Por otra parte, a fines de los noventa y primera década del 2000, empresarios occidentales decidieron, para optimizar su producción y abaratar costos, mudar sus respectivas líneas de producción a China e India y demás países asiáticos.
Quienes tomaron esas decisiones cobraron sus bonos por productividad y se jubilaron, ricos. Los efectos de esas decisiones se verifican años mas tarde.
A los consumidores solo les interesa adquirir productos por precio y calidad, no se preguntan si en el país de fabricación se cumple o no el estándar mínimo de legislación laboral y previsional. ¿Quién se pega un tiro en el pie?
En el año 2025, asistimos impávidos a la guerra mundial comercial con aranceles a la importación entre Estados Unidos, China y Europa, entre otros. Esa guerra comercial tiene por finalidad la creación y preservación de la mayor cantidad de puestos de trabajo posible para la producción y consumo de los bienes.
La República Argentina aporta menos del 1% al comercio internacional. No existe.
LA ERA DE LA IA
En la era de la inteligencia artificial, que implica la automatización de procesos y el uso de la robótica, la mano de obra es más rápidamente reemplazada. Por ejemplo, las personas afectadas al servicio de vigilancia son reemplazadas, por cámaras de video vigilancia, alarmas y sensores, entre otros instrumentos.
Otro ejemplo, choferes de automotores son reemplazados por automotores autónomos en aquellas ciudades que, en la actualidad, tienen desplegada cobertura 5G. La pesadilla de los Moyano.
¿Qué discuten los dirigentes argentinos en materia laboral? Cuando esa discusión fue zanjada hace años por Occidente, no por Argentina, al haber incorporado a China e India al comercio internacional.
Discutan la ley laboral que quieran, pero eso no va a cambiar la realidad. El hecho que los 200 países compiten ofreciendo legislación más amigable, para favorecer la radicación de inversiones y creación formal de puestos de trabajo.
¿Que significa tener legislación más amigable?
Contestar el protocolo internacional “haciendo negocios” donde los interesados en realizar inversiones invariablemente preguntan:
1 - ¿Existe seguridad jurídica? ¿En caso de violación a la propiedad, al contrato etc, cual es la legislación y jurisdicción aplicable? ¿Quien es el juez?
2 - ¿Cual es la carga tributaria de la actividad Nación, provincia, municipalidad?
3 - ¿Cual es el costo derivado de la legislación laboral y previsional?
Con esas respuestas los inversores deciden invertir en países con legislación más amigable. Salvo que, por la naturaleza del negocio, sea inevitable hacerla en determinado país, por ejemplo petróleo, gas o minería, etc. Pero ello no será un bill de indemnidad, porque los costos de la operación y mantenimiento de la actividad más su flete y la tasa del riesgo país podrán hacerla inviable.
En regulación laboral, para que los empleadores tengan incentivo para crear empleo formal y, dejar de contratar empleo informal tiene que resultar más barato despedir. Puede resultar antipático escribirlo pero es la realidad, desafortunadamente.
Me gustaría vivir en un mundo sin muerte, enfermedades y sin desempleo, pero ese mundo no existe.
(De www.laprensa.com.ar)
miércoles, 8 de abril de 2026
La religión como ideología
La ideología, como estudio o ciencia de las ideas, involucra tanto las ideologías compatibles con la realidad como las que no resultan compatibles. Marx y los marxistas, por el contrario, califican peyorativamente a todo lo que no sea la "ideología marxista". Como la información asociada a una religión está constituida también por ideas, se trata también de una ideología, en el sentido amplio. Sin embargo, una ideología religiosa debería apuntar principalmente a una mejora ética individual, en lugar de competir por el poder contra ideologías políticas o filosóficas. John Plamenatz escribió: "Los filósofos de la Ilustración atacaron a la Iglesia más que a la religión. Acusaron a los sacerdotes de tener intereses creados en el mantenimiento de la superstición y en la explotación de la credulidad. Pero pocos de ellos creían que fuera posible o deseable liberar a los incultos de la sujeción religiosa. Lo que querían, sobre todo, era la libertad de pensamiento para sí mismos y para las clases educadas para las que escribían".
"Querían, más que abolir la religión, evitar el abuso de ella por el clero. Estas maneras de pensar acerca de la religión persistieron a lo largo de los siglos XIX y XX, tanto entre los no creyentes como entre los creyentes. El anticlericalismo no ha estado nunca limitado a las personas que no tienen creencias".
Mientras que los marxistas suponen que el alimento para el cuerpo basta y sobra para satisfacer todas las necesidades humanas, ignoran que el sentido de la vida y la libertad individual son necesidades primarias o prioritarias, y que son ofrecidas principalmente por las religiones bíblicas. El citado autor escribió: "El hombre necesita la religión para darle un sentido a su lugar en el mundo, un sentido de su propia identidad, una idea de sí mismo que le satisfaga; porque, sin ella, él, que difiere de los demás animales en que es auto-consciente, es intolerable para sí mismo y busca escapar de sí. La religión satisface una necesidad esencial de una criatura que es objeto de pensamiento para sí mismo y por tanto está consciente de sí como ser finito en un mundo infinito".
"Si el hombre no puede ver ningún propósito y ninguna razón en el mundo aparte de los suyos propios, entonces, dado que se sabe que él es efímero, inconstante y frágil, se siente perdido, una mente finita en un universo sin mente, una débil luz en una oscura selva" (De "La ideología"-Fondo de Cultura Económica-México 1983).
El problema del sentido de la vida se "resuelve fácilmente", desde el marxismo, a través de la sociedad comunista en la cual el vinculo entre sus integrantes serán los medios de producción, que sirve también como pretexto para expropiar o nacionalizar tales medios. Tal vínculo de unión conduce a la humanidad a imitar a una colmena o a un hormiguero, se bien la idea todavía resulta atractiva para varios sectores de la sociedad.
"Querían, más que abolir la religión, evitar el abuso de ella por el clero. Estas maneras de pensar acerca de la religión persistieron a lo largo de los siglos XIX y XX, tanto entre los no creyentes como entre los creyentes. El anticlericalismo no ha estado nunca limitado a las personas que no tienen creencias".
Mientras que los marxistas suponen que el alimento para el cuerpo basta y sobra para satisfacer todas las necesidades humanas, ignoran que el sentido de la vida y la libertad individual son necesidades primarias o prioritarias, y que son ofrecidas principalmente por las religiones bíblicas. El citado autor escribió: "El hombre necesita la religión para darle un sentido a su lugar en el mundo, un sentido de su propia identidad, una idea de sí mismo que le satisfaga; porque, sin ella, él, que difiere de los demás animales en que es auto-consciente, es intolerable para sí mismo y busca escapar de sí. La religión satisface una necesidad esencial de una criatura que es objeto de pensamiento para sí mismo y por tanto está consciente de sí como ser finito en un mundo infinito".
"Si el hombre no puede ver ningún propósito y ninguna razón en el mundo aparte de los suyos propios, entonces, dado que se sabe que él es efímero, inconstante y frágil, se siente perdido, una mente finita en un universo sin mente, una débil luz en una oscura selva" (De "La ideología"-Fondo de Cultura Económica-México 1983).
El problema del sentido de la vida se "resuelve fácilmente", desde el marxismo, a través de la sociedad comunista en la cual el vinculo entre sus integrantes serán los medios de producción, que sirve también como pretexto para expropiar o nacionalizar tales medios. Tal vínculo de unión conduce a la humanidad a imitar a una colmena o a un hormiguero, se bien la idea todavía resulta atractiva para varios sectores de la sociedad.
martes, 7 de abril de 2026
Evolución histórica de la actitud religiosa
Las diversas actitudes religiosas, predominantes en distintas sociedades, dependen tanto del lugar como de la época. La primera etapa estuvo constituida por el animismo, creencia en que todos los objetos existentes tienen atributos similares a los de los seres vivos. Clifford Geertz escribió: “La definición más concisa de religión es la siguiente: «la creencia en seres espirituales». La comprensión de la religión se vio reducida, pues, a la comprensión de la base de esa creencia en su nivel más primitivo”.
“La creencia en los espíritus surgió de un esfuerzo acrítico, pero racional, para explicar fenómenos empíricos tan misteriosos como la muerte, los sueños y la posesión. La noción de un alma separable del cuerpo hizo inteligibles tales fenómenos, que se interpretaron respectivamente como el abandono del alma, el errar del espíritu y la invasión de un cuerpo por un espíritu”.
“Tylor creía que la idea de la existencia de un alma se utilizó para explicar fenómenos naturales más y más remotos, y por tanto más y más abstrusos, hasta llegar a pensar que prácticamente todo árbol y toda roca estaban habitados por alguna especie de presencia sutil. De esta base animista, filosofía primigenia de toda la humanidad, se derivaron formas superiores más evolucionadas de la «creencia en seres espirituales», primero el politeísmo y más tarde el monoteísmo, depuradas por pensadores más avanzados a través de un proceso de análisis crítico” (De la “Enciclopedia Internacional de las Ciencias Sociales”-Aguilar SA de Ediciones-Madrid 1979).
Puede hacerse una síntesis de la secuencia de las actitudes religiosas, previendo “la religión del futuro”, posiblemente constituida por la religión natural:
a- Espíritus distribuidos (animismo)
b- Dioses especializados (politeísmo)
c- Dios único (monoteísmo)
d- Humanismo evolucionista (religión natural)
Algunos autores consideran que la visión primitiva del mundo permitía a todo individuo sentirse parte importante de lo que le tocaba vivir, sensación que se fue perdiendo con el tiempo, por lo que resultaría necesario “reencantar” nuevamente la realidad. Morris Berman escribió: “La visión del mundo que predominó en Occidente hasta la víspera de las Revolución Científica fue la de un mundo encantado. Las rocas, los árboles, los ríos y las nubes eran contemplados como algo maravilloso y con vida, y los seres humanos se sentían a sus anchas en este ambiente. En breve, el cosmos era un lugar de pertenencia, de correspondencia. Un miembro de este cosmos participaba directamente en su drama, no era un observador alienado. Su destino personal estaba ligado al del cosmos y es esta relación la que daba significado a su vida. Este tipo de conciencia –la que llamaremos «conciencia participativa»- involucra coalición o identificación con el ambiente, habla de una totalidad psíquica que hace mucho ha desaparecido de escena. La alquimia resultó ser en Occidente la última expresión de la conciencia participativa” (De “El reencantamiento del mundo”-CuatroVientos Editorial-Santiago de Chile 1987).
A la visión mencionada, consecuencia de opiniones subjetivas, se le opone la moderna visión científica de la realidad, que con una validez objetiva, permite también que el hombre “viva a sus anchas”, fascinado por los complejos fenómenos naturales que la humanidad ha ido descubriendo. Richard P. Feynman expresó: “Decía una vez un poeta: «El universo entero está en un vaso de vino». Probablemente nunca sabremos lo que quería decir, pues los poetas no escriben para ser comprendidos. Pero es cierto que si miramos un vaso de vino lo suficientemente cerca, vemos el universo entero. Ahí están las cosas de la física: el líquido que se arremolina y se evapora dependiendo del viento y del tiempo, las reflexiones en el vidrio, y nuestra imaginación agrega los átomos. El vidrio es un destilado de las rocas terrestres y en su composición vemos los secretos de la edad del universo y la evolución de las estrellas”.
“¿Qué extraño arreglo de elementos químicos hay en el vino? ¿Cómo llegaron a ser? Están los fermentos, las enzimas, los sustratos y los productos. Allí en el vino se encuentra la gran generalización: toda vida es fermentación. Nadie puede descubrir la química del vino sin descubrir, como lo hizo Louis Pasteur, la causa de muchas enfermedades”.
“¡Cuán vívido es el vino tinto que imprime su existencia dentro del conocimiento de quien lo observa! ¡Si nuestras pequeñas mentes, por alguna conveniencia, dividen este vaso de vino, este universo, en partes –física, biología, astronomía, psicología, etc.-, recuerden que la naturaleza no lo sabe! Así, reunamos todo de nuevo sin olvidar en última instancia para qué sirve. Dejemos que nos dé un placer final más: ¡bébanlo y olvídense de todo!” (De “Lecciones de Física” de R.P. Feynman, R.B. Leighton y M. Sands-Fondo Educativo Interamericano SA-California 1971).
Puede decirse que la visión científica de la realidad, que es natural y objetiva, puede hacer que el mundo nos resulte tan encantador, o más, que la visión animista de la realidad, que es subjetiva. De forma similar, las religiones politeístas y monoteístas tienden a considerar que todo lo existente está dividido entre lo natural y lo sobrenatural, predominando lo subjetivo. Por el contrario, la ciencia experimental, al describir las leyes naturales que rigen todo lo existente (las leyes de Dios), tiene la posibilidad de fundamentar una religión natural y objetiva. Julian Huxley escribió: “El concepto de Dios ha alcanzado los límites de su utilidad: no puede continuar evolucionando. Los poderes sobrenaturales fueron creados por el hombre para que llevasen la carga de la religión. Del difuso «maná» mágico a los espíritus personales; de los espíritus a los dioses; de los dioses a Dios –así, en líneas generales, ha ido la evolución”.
“Sin embargo –y esto es vital- el desvanecimiento de Dios no significa el fin de la religión. La desaparición de Dios es, en el sentido más estricto de la palabra, un proceso teológico; y mientras las teologías cambian, los impulsos religiosos que les dieron origen persisten”.
“La desaparición de Dios significa una refundición de la religión, y una refundición fundamental. Significa que el hombre tome sobre sus hombros la carga de responsabilidades finales que anteriormente había traspasado a Dios”.
“El derrumbe de la teología sobrenaturalista ha sido acompañado por el derrumbe, primero de las sanciones morales sobrenaturales y luego de todo fundamento absoluto para la moral. Esto también debe considerarse como un proceso que, en caso de continuidad de la civilización, es irreversible”.
El citado autor vislumbra que, en el futuro, será la psicología social la que podrá orientar al hombre siendo la rama científica central del humanismo evolucionista, denominación que Huxley atribuye a la religión del futuro. “Los hombres se darán cuenta de que el planeo económico y social no resuelve sus problemas en tanto que la ignorancia y la falta de control continúen respecto a sus propias mentes. La ciencia psicológica ocupará entonces el lugar que le corresponde, con la psicología social como rama dominante. Y esto significará una nueva comprensión de los fenómenos religiosos y nuevas posibilidades de integrarlos en la vida de la comunidad”.
“El resultado probable será que, en el Estado socializado, la relación entre religión y ciencia cesará gradualmente de ser una relación de choque y se convertirá en cooperativa. La ciencia será llamada a aconsejar qué manifestaciones del impulso religioso son intelectualmente permisibles y socialmente deseables, si este impulso ha de ser adecuadamente integrado en otras actividades humanas y uncido para participar en el arrastre del carro del destino del hombre a lo largo de la ruta del progreso” (De “El hombre está solo”-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 1947).
Si bien la religión natural surgió varios siglos atrás, cuando el conocimiento científico era un tanto rudimentario, nunca antes la humanidad tuvo la imperiosa necesidad de “unir a los adeptos” como en la actualidad. Los conflictos sociales y religiosos escapan a las posibilidades de las religiones vigentes, de ahí la importancia del planteo establecido por Julian Huxley, quien escribió: “La hipótesis sobrenatural, considerada como una reunión de la hipótesis teísta, de la hipótesis espiritual y de las diferentes consecuencias derivadas de ellas semeja haber llegado al límite de su utilidad como interpretación del universo y del destino humano y como base satisfactoria para la religión”.
“Una consecuencia casi universal y tal vez inevitable de la hipótesis teísta en sus formas desarrolladas es la suposición de la verdad absoluta. Una religión monoteísta casi invariablemente sostiene estar en posesión de la verdad absoluta sobre el destino humano; el hecho de que las religiones rivales afirmen criterios semejantes generalmente se supera afirmando que son «falsos» en tanto que únicamente la propia religión es «verdadera»”.
“Considero que los descubrimientos de la fisiología, la biología general y la psicología no sólo tornan posible sino que requieren una hipótesis naturalista, en la cual no hay lugar para lo sobrenatural y donde las fuerzas espirituales que funcionan en el universo se consideran como parte de la naturaleza, en la misma forma que las fuerzas materiales. Lo que es más, esas fuerzas espirituales son un producto particular de la actividad mental en el sentido amplio y las actividades mentales en general se consideran como poseedoras de una mayor importancia e intensidad en el curso del tiempo cósmico. Por lo tanto, nuestra hipótesis básica no es naturalista por oposición a lo sobrenatural, sino monista por oposición a lo dual y evolucionista por oposición a estática”.
“Otro postulado del pensamiento moderno es que la verdad no se revela de una vez por todas, sino que tiene que ser descubierta progresivamente. Esto en sí es un descubrimiento científico de primera magnitud. También es una consecuencia inevitable de nuestra hipótesis básica del naturalismo evolutivo, y el hecho de que la ciencia moderna ha determinado el descubrimiento progresivo de nuevas y mayores verdades confirma esa hipótesis” (De “Religión sin revelación”-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 1967).
Teniendo presente las tendencias básicas de cooperación y competencia, y la existencia de la actitud característica, con sus componentes afectivas y cognitivas, es posible fundamentar las prédicas cristianas desde el ámbito de la psicología social. Con ello se logra la tan ansiada unificación entre ciencia experimental y religión moral, pudiendo interpretarse al cristianismo como una religión natural. Esta propuesta puede resultar incompatible con la ortodoxia católica, aunque resulte compatible con las leyes naturales que son, en realidad, la instancia superior que debemos tomar como referencia.
“La creencia en los espíritus surgió de un esfuerzo acrítico, pero racional, para explicar fenómenos empíricos tan misteriosos como la muerte, los sueños y la posesión. La noción de un alma separable del cuerpo hizo inteligibles tales fenómenos, que se interpretaron respectivamente como el abandono del alma, el errar del espíritu y la invasión de un cuerpo por un espíritu”.
“Tylor creía que la idea de la existencia de un alma se utilizó para explicar fenómenos naturales más y más remotos, y por tanto más y más abstrusos, hasta llegar a pensar que prácticamente todo árbol y toda roca estaban habitados por alguna especie de presencia sutil. De esta base animista, filosofía primigenia de toda la humanidad, se derivaron formas superiores más evolucionadas de la «creencia en seres espirituales», primero el politeísmo y más tarde el monoteísmo, depuradas por pensadores más avanzados a través de un proceso de análisis crítico” (De la “Enciclopedia Internacional de las Ciencias Sociales”-Aguilar SA de Ediciones-Madrid 1979).
Puede hacerse una síntesis de la secuencia de las actitudes religiosas, previendo “la religión del futuro”, posiblemente constituida por la religión natural:
a- Espíritus distribuidos (animismo)
b- Dioses especializados (politeísmo)
c- Dios único (monoteísmo)
d- Humanismo evolucionista (religión natural)
Algunos autores consideran que la visión primitiva del mundo permitía a todo individuo sentirse parte importante de lo que le tocaba vivir, sensación que se fue perdiendo con el tiempo, por lo que resultaría necesario “reencantar” nuevamente la realidad. Morris Berman escribió: “La visión del mundo que predominó en Occidente hasta la víspera de las Revolución Científica fue la de un mundo encantado. Las rocas, los árboles, los ríos y las nubes eran contemplados como algo maravilloso y con vida, y los seres humanos se sentían a sus anchas en este ambiente. En breve, el cosmos era un lugar de pertenencia, de correspondencia. Un miembro de este cosmos participaba directamente en su drama, no era un observador alienado. Su destino personal estaba ligado al del cosmos y es esta relación la que daba significado a su vida. Este tipo de conciencia –la que llamaremos «conciencia participativa»- involucra coalición o identificación con el ambiente, habla de una totalidad psíquica que hace mucho ha desaparecido de escena. La alquimia resultó ser en Occidente la última expresión de la conciencia participativa” (De “El reencantamiento del mundo”-CuatroVientos Editorial-Santiago de Chile 1987).
A la visión mencionada, consecuencia de opiniones subjetivas, se le opone la moderna visión científica de la realidad, que con una validez objetiva, permite también que el hombre “viva a sus anchas”, fascinado por los complejos fenómenos naturales que la humanidad ha ido descubriendo. Richard P. Feynman expresó: “Decía una vez un poeta: «El universo entero está en un vaso de vino». Probablemente nunca sabremos lo que quería decir, pues los poetas no escriben para ser comprendidos. Pero es cierto que si miramos un vaso de vino lo suficientemente cerca, vemos el universo entero. Ahí están las cosas de la física: el líquido que se arremolina y se evapora dependiendo del viento y del tiempo, las reflexiones en el vidrio, y nuestra imaginación agrega los átomos. El vidrio es un destilado de las rocas terrestres y en su composición vemos los secretos de la edad del universo y la evolución de las estrellas”.
“¿Qué extraño arreglo de elementos químicos hay en el vino? ¿Cómo llegaron a ser? Están los fermentos, las enzimas, los sustratos y los productos. Allí en el vino se encuentra la gran generalización: toda vida es fermentación. Nadie puede descubrir la química del vino sin descubrir, como lo hizo Louis Pasteur, la causa de muchas enfermedades”.
“¡Cuán vívido es el vino tinto que imprime su existencia dentro del conocimiento de quien lo observa! ¡Si nuestras pequeñas mentes, por alguna conveniencia, dividen este vaso de vino, este universo, en partes –física, biología, astronomía, psicología, etc.-, recuerden que la naturaleza no lo sabe! Así, reunamos todo de nuevo sin olvidar en última instancia para qué sirve. Dejemos que nos dé un placer final más: ¡bébanlo y olvídense de todo!” (De “Lecciones de Física” de R.P. Feynman, R.B. Leighton y M. Sands-Fondo Educativo Interamericano SA-California 1971).
Puede decirse que la visión científica de la realidad, que es natural y objetiva, puede hacer que el mundo nos resulte tan encantador, o más, que la visión animista de la realidad, que es subjetiva. De forma similar, las religiones politeístas y monoteístas tienden a considerar que todo lo existente está dividido entre lo natural y lo sobrenatural, predominando lo subjetivo. Por el contrario, la ciencia experimental, al describir las leyes naturales que rigen todo lo existente (las leyes de Dios), tiene la posibilidad de fundamentar una religión natural y objetiva. Julian Huxley escribió: “El concepto de Dios ha alcanzado los límites de su utilidad: no puede continuar evolucionando. Los poderes sobrenaturales fueron creados por el hombre para que llevasen la carga de la religión. Del difuso «maná» mágico a los espíritus personales; de los espíritus a los dioses; de los dioses a Dios –así, en líneas generales, ha ido la evolución”.
“Sin embargo –y esto es vital- el desvanecimiento de Dios no significa el fin de la religión. La desaparición de Dios es, en el sentido más estricto de la palabra, un proceso teológico; y mientras las teologías cambian, los impulsos religiosos que les dieron origen persisten”.
“La desaparición de Dios significa una refundición de la religión, y una refundición fundamental. Significa que el hombre tome sobre sus hombros la carga de responsabilidades finales que anteriormente había traspasado a Dios”.
“El derrumbe de la teología sobrenaturalista ha sido acompañado por el derrumbe, primero de las sanciones morales sobrenaturales y luego de todo fundamento absoluto para la moral. Esto también debe considerarse como un proceso que, en caso de continuidad de la civilización, es irreversible”.
El citado autor vislumbra que, en el futuro, será la psicología social la que podrá orientar al hombre siendo la rama científica central del humanismo evolucionista, denominación que Huxley atribuye a la religión del futuro. “Los hombres se darán cuenta de que el planeo económico y social no resuelve sus problemas en tanto que la ignorancia y la falta de control continúen respecto a sus propias mentes. La ciencia psicológica ocupará entonces el lugar que le corresponde, con la psicología social como rama dominante. Y esto significará una nueva comprensión de los fenómenos religiosos y nuevas posibilidades de integrarlos en la vida de la comunidad”.
“El resultado probable será que, en el Estado socializado, la relación entre religión y ciencia cesará gradualmente de ser una relación de choque y se convertirá en cooperativa. La ciencia será llamada a aconsejar qué manifestaciones del impulso religioso son intelectualmente permisibles y socialmente deseables, si este impulso ha de ser adecuadamente integrado en otras actividades humanas y uncido para participar en el arrastre del carro del destino del hombre a lo largo de la ruta del progreso” (De “El hombre está solo”-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 1947).
Si bien la religión natural surgió varios siglos atrás, cuando el conocimiento científico era un tanto rudimentario, nunca antes la humanidad tuvo la imperiosa necesidad de “unir a los adeptos” como en la actualidad. Los conflictos sociales y religiosos escapan a las posibilidades de las religiones vigentes, de ahí la importancia del planteo establecido por Julian Huxley, quien escribió: “La hipótesis sobrenatural, considerada como una reunión de la hipótesis teísta, de la hipótesis espiritual y de las diferentes consecuencias derivadas de ellas semeja haber llegado al límite de su utilidad como interpretación del universo y del destino humano y como base satisfactoria para la religión”.
“Una consecuencia casi universal y tal vez inevitable de la hipótesis teísta en sus formas desarrolladas es la suposición de la verdad absoluta. Una religión monoteísta casi invariablemente sostiene estar en posesión de la verdad absoluta sobre el destino humano; el hecho de que las religiones rivales afirmen criterios semejantes generalmente se supera afirmando que son «falsos» en tanto que únicamente la propia religión es «verdadera»”.
“Considero que los descubrimientos de la fisiología, la biología general y la psicología no sólo tornan posible sino que requieren una hipótesis naturalista, en la cual no hay lugar para lo sobrenatural y donde las fuerzas espirituales que funcionan en el universo se consideran como parte de la naturaleza, en la misma forma que las fuerzas materiales. Lo que es más, esas fuerzas espirituales son un producto particular de la actividad mental en el sentido amplio y las actividades mentales en general se consideran como poseedoras de una mayor importancia e intensidad en el curso del tiempo cósmico. Por lo tanto, nuestra hipótesis básica no es naturalista por oposición a lo sobrenatural, sino monista por oposición a lo dual y evolucionista por oposición a estática”.
“Otro postulado del pensamiento moderno es que la verdad no se revela de una vez por todas, sino que tiene que ser descubierta progresivamente. Esto en sí es un descubrimiento científico de primera magnitud. También es una consecuencia inevitable de nuestra hipótesis básica del naturalismo evolutivo, y el hecho de que la ciencia moderna ha determinado el descubrimiento progresivo de nuevas y mayores verdades confirma esa hipótesis” (De “Religión sin revelación”-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 1967).
Teniendo presente las tendencias básicas de cooperación y competencia, y la existencia de la actitud característica, con sus componentes afectivas y cognitivas, es posible fundamentar las prédicas cristianas desde el ámbito de la psicología social. Con ello se logra la tan ansiada unificación entre ciencia experimental y religión moral, pudiendo interpretarse al cristianismo como una religión natural. Esta propuesta puede resultar incompatible con la ortodoxia católica, aunque resulte compatible con las leyes naturales que son, en realidad, la instancia superior que debemos tomar como referencia.
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