domingo, 5 de abril de 2026

Zorros y erizos

Así como Henri Poincaré, en el ámbito de las matemáticas, distingue entre lógicos y geómetras, siendo los lógicos los que razonan en base a símbolos y los geómetras en base a imágenes, en el ámbito de las humanidades es posible distinguir entre los que razonan en base a ideas generales o creencias definidas, a partir de las cuales deducen todo conocimiento, en oposición a quienes carecen de esquemas simplificadores y se atienen a una realidad parcial, concreta y objetiva.

En pensamiento científico se conforma a través de generalizaciones que permiten "ascender" hasta unos pocos principios o axiomas, para luego "descender" hasta la descripción organizada de los demás fenómenos, ya sean que pertenezcan al mundo material o al mundo social. Así como Poincaré indicaba que las matematicas alcanzan su esplendor en base tanto a lógicos como a geómetras, es posible afirmar que las humanidades avanzan, cuando lo hacen, a partir tanto de "erizos" como de "zorros", calificación utilizada por Isaiah Berlín. Al respecto, Guillermo Belcore escribió: "Básicamente, hay dos clases de intelectuales: los erizos y los zorros. Los primeros son monistas; explican toda la realidad con un único sistema. Los segundos son pluralistas, escépticos, admiten los límites de la comprensión humana. El campeón de los erizos es Karl Marx, pero también Dante, Platón, Lucrecio, Pascal, Hegel, Dostoievski, Nietzsche y Proust pertenecen a esa categoría. Por el contrario, Heródoto, Montaigne, Erasmo, Moliere, Goethe, Balzac son zorros".

"El autor de tan elegante y precisa clasificación es un zorro de 50 kilates. Su nombre, Isaiah Berlin (1909–1997), «influyente filósofo británico e historiador de las ideas, reconocido como fundador de la historia intelectual moderna y defensor del liberalismo», según describe la Enciclopedia Británica".

"Berlin incluyó la antinomia en un genial estudio sobre la concepción de la historia de Lev Nikoláievich Tolstoi, publicado por primera vez en 1951 en una oscura revista de estudios eslavos y desde entonces reimpreso como ensayo, admirado por eruditos y público en general, y debatido hasta el tuétano en todos los centros de cultura occidentales. Es el libro que aquí venimos a recomendar".

"Usted se preguntará de dónde ha sacado Berlín la idea de esos dos animalitos. De un fragmento de un poema del griego Arquíloco (680 aC-645 aC) que dice así: «Un zorro sabe muchas cosas, pero el erizo sabe sólo una gran cosa». El verdadero significado del verso ha sido también motivo de intenso debate, incluso podría tener un matiz sexual (sería la respuesta de una dama que intentaba ser seducida hace unos 2.600 años)".

"Si bien la obra de Berlin es esencialmente literaria, el lector inteligente sacará conclusiones que pueden ser aplicadas a la arena ciudadana de nuestros días. Es otro valor del texto. Concluirá ese lector que, en términos políticos, los erizos son fanáticos cuyas ideas conducen al desastre económico y social. Los zorros son tolerantes, esclarecidos y humanistas en el sentido real del vocablo".

"Dios nos libre, pues, de los erizos de la política que ven las ideas como realidades". (De "Dios nos libre de los erizos" en www.laprensa.com.ar).

Como se dijo antes, si alguien parte de principios verificados en cuanto a su validez y efectividad, tanto en política como en economía, conduciendo a un "pensamiento único" (sujeto a revisiones y críticas), no resultará peligroso en sí. Por el contrario, el "pensamiento único" surgido de mentes totalitarias conducirá casi necesariamente a serios problemas sociales.

Jorge Luis Borges escribió también acerca de estos aspectos del conocimiento humano: "Observa Coleridge que todos los hombres nacen aristotélicos o platónicos. Los últimos intuyen que las ideas son realidades; los primeros, que son generalizaciones; para éstos, el lenguaje no es otra cosa que un sistema de símbolos arbitrarios; para aquéllos, es el mapa del universo. El platónico sabe que el universo es de algún modo un cosmos, un orden; ese orden, para el aristotélico, puede ser un error o una ficción de nuestro conocimiento parcial. A través de las latitudes y de las épocas, los dos antagonistas inmortales cambian de dialecto y de nombre”.

"Como es de suponer, tantos años multiplicaron hacia lo infinito las posiciones intermedias y los distingos; cabe, sin embargo, afirmar que para el realismo lo primordial eran los universales (Platón diría las ideas, las formas; nosotros, los conceptos abstractos) y para el nominalismo, los individuos. La historia de la filosofía, no es un vano museo de distracciones y de juegos verbales". (De "Nueva antología personal"-Emecé Editores SA-Buenos Aires 1968).

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