Así como Henri Poincaré, en el ámbito de las matemáticas, distingue entre lógicos y geómetras, siendo los lógicos los que razonan en base a símbolos y los geómetras en base a imágenes, en el ámbito de las humanidades es posible distinguir entre los que razonan en base a ideas generales o creencias definidas, a partir de las cuales deducen todo conocimiento, en oposición a quienes carecen de esquemas simplificadores y se atienen a una realidad parcial, concreta y objetiva.
En pensamiento científico se conforma a través de generalizaciones que permiten "ascender" hasta unos pocos principios o axiomas, para luego "descender" hasta la descripción organizada de los demás fenómenos, ya sean que pertenezcan al mundo material o al mundo social. Así como Poincaré indicaba que las matematicas alcanzan su esplendor en base tanto a lógicos como a geómetras, es posible afirmar que las humanidades avanzan, cuando lo hacen, a partir tanto de "erizos" como de "zorros", calificación utilizada por Isaiah Berlín. Al respecto, Guillermo Belcore escribió: "Básicamente, hay dos clases de intelectuales: los erizos y los zorros. Los primeros son monistas; explican toda la realidad con un único sistema. Los segundos son pluralistas, escépticos, admiten los límites de la comprensión humana. El campeón de los erizos es Karl Marx, pero también Dante, Platón, Lucrecio, Pascal, Hegel, Dostoievski, Nietzsche y Proust pertenecen a esa categoría. Por el contrario, Heródoto, Montaigne, Erasmo, Moliere, Goethe, Balzac son zorros".
"El autor de tan elegante y precisa clasificación es un zorro de 50 kilates. Su nombre, Isaiah Berlin (1909–1997), «influyente filósofo británico e historiador de las ideas, reconocido como fundador de la historia intelectual moderna y defensor del liberalismo», según describe la Enciclopedia Británica".
"Berlin incluyó la antinomia en un genial estudio sobre la concepción de la historia de Lev Nikoláievich Tolstoi, publicado por primera vez en 1951 en una oscura revista de estudios eslavos y desde entonces reimpreso como ensayo, admirado por eruditos y público en general, y debatido hasta el tuétano en todos los centros de cultura occidentales. Es el libro que aquí venimos a recomendar".
"Usted se preguntará de dónde ha sacado Berlín la idea de esos dos animalitos. De un fragmento de un poema del griego Arquíloco (680 aC-645 aC) que dice así: «Un zorro sabe muchas cosas, pero el erizo sabe sólo una gran cosa». El verdadero significado del verso ha sido también motivo de intenso debate, incluso podría tener un matiz sexual (sería la respuesta de una dama que intentaba ser seducida hace unos 2.600 años)".
"Si bien la obra de Berlin es esencialmente literaria, el lector inteligente sacará conclusiones que pueden ser aplicadas a la arena ciudadana de nuestros días. Es otro valor del texto. Concluirá ese lector que, en términos políticos, los erizos son fanáticos cuyas ideas conducen al desastre económico y social. Los zorros son tolerantes, esclarecidos y humanistas en el sentido real del vocablo".
"Dios nos libre, pues, de los erizos de la política que ven las ideas como realidades". (De "Dios nos libre de los erizos" en www.laprensa.com.ar).
Como se dijo antes, si alguien parte de principios verificados en cuanto a su validez y efectividad, tanto en política como en economía, conduciendo a un "pensamiento único" (sujeto a revisiones y críticas), no resultará peligroso en sí. Por el contrario, el "pensamiento único" surgido de mentes totalitarias conducirá casi necesariamente a serios problemas sociales.
Jorge Luis Borges escribió también acerca de estos aspectos del conocimiento humano: "Observa Coleridge que todos los hombres nacen aristotélicos o platónicos. Los últimos intuyen que las ideas son realidades; los primeros, que son generalizaciones; para éstos, el lenguaje no es otra cosa que un sistema de símbolos arbitrarios; para aquéllos, es el mapa del universo. El platónico sabe que el universo es de algún modo un cosmos, un orden; ese orden, para el aristotélico, puede ser un error o una ficción de nuestro conocimiento parcial. A través de las latitudes y de las épocas, los dos antagonistas inmortales cambian de dialecto y de nombre”.
"Como es de suponer, tantos años multiplicaron hacia lo infinito las posiciones intermedias y los distingos; cabe, sin embargo, afirmar que para el realismo lo primordial eran los universales (Platón diría las ideas, las formas; nosotros, los conceptos abstractos) y para el nominalismo, los individuos. La historia de la filosofía, no es un vano museo de distracciones y de juegos verbales". (De "Nueva antología personal"-Emecé Editores SA-Buenos Aires 1968).
domingo, 5 de abril de 2026
viernes, 3 de abril de 2026
Rousseau y la voluntad general
Si los seres humanos intentamos revertir etapas de sufrimientos generalizados, o bien acentuar el proceso de adaptación cultural al orden natural, debemos tratar de interpretar la "voluntad aparente" de dicho orden. Como las leyes naturales, que rigen nuestras conductas individuales, no están escritas en ninguna parte, debemos indagar respecto de las mismas como un primer paso para encontrar cierta finalidad del orden natural y de la vida inteligente, ya que el conjunto de "reglas del juego" llevan implícita cierta finalidad aparente. Aun cuando el universo no tenga un sentido o una finalidad, tal como suponen varios pensadores, los seres humanos no tenemos otra alternativa que adaptarnos a las leyes naturales existentes, lo que de por sí conduce a cierta finalidad que el orden natural nos impone a todos los seres humanos.
Esta forma de mirar hacia lo alto ha sido reemplazada parcialmente por una propuesta que apunta a encontrar la "voluntad general" de los integrantes de la sociedad, que por ser una voluntad de las mayorías, implica una especie de "gobierno de las masas" establecido generalmente por líderes políticos capaces de dirigirlas mentalmente, con un llamado explícito a combatir a todo individuo que se oponga a acatar dicha "voluntad", tal el planteamiento establecido principalmente por Jean-Jacques Rousseau.
Suena un tanto absurdo que los seres humanos debemos tratar de comprender, no tanto el orden natural con sus leyes, sino la "voluntad general" del hombre-masa, caracterizado por pensar, creer y actuar imitando todo lo que esté generalizado, o bien acatando la voluntad de algún líder totalitario. Rousseau escribió: "La voluntad general es en cada individuo un acto puro de entendimiento que razona en el silencio de las pasiones sobre lo que el hombre puede exigir de su semejante, y lo que su semejante tiene derecho a exigir de él".
"La voluntad general es siempre recta y siempre tiende a la utilidad pública; pero no se sigue que las deliberaciones del pueblo tengan siempre la misma rectitud. Con frecuencia hay mucha diferencia entre la voluntad de todos y la voluntad general; esta sólo mira al interés común, la otra mira al interés privado, y no es más que una suma de voluntades particulares; pero quitad de estas mismas voluntades los más y los menos que se destruyen entre sí, y queda por suma de las diferencias la voluntad genertal" (Citado en "Rousseau" de Roberto R. Aramayo-EMSE EDAPP SL-Buenos Aires 2015).
Respecto del tema tratado, Bryan Magee escribió: "Según Rousseau, todos los integrantes de una sociedad deberían participar en la aprobación o modificación de una ley mediante una deliberación inicial y una votación final, tal como se hacía en la antigua Grecia o en su Suiza natal. De ese modo, se da voz y voto a lo que denomina «voluntad general», concebida como la expresión de lo que mejor se adecua a las necesidades del conjunto de la sociedad, que por otro lado no necesariamente tiene por qué coincidir con lo deseado por uno mismo (por ejemplo, cuando se exigen sacrificios o peligros)".
"En ese contexto, el pueblo puede delegar la puesta en práctica de esas leyes en la modalidad de gobierno que crea más conveniente (un monarca o un grupo de políticos o militares, por ejemplo), aunque en el fondo la modalidad elegida es secundaria ya que las leyes, al haberlas aprobado el conjunto del pueblo, afectan a todos en igualdad de condiciones y es del todo imposible sustraerse a sus efectos. No obstante Rousseau reconoce que el grueso de la población constituye una masa carente de disciplina, conocimientos y visión de futuro como para que pueda considerarse una fuente de leyes fiable, así que recurre a la figura del «legislador», una persona carismática, capaz de comprender las necesidades y la voluntad del pueblo, y de canalizarlas elaborando una serie de leyes de acuerdo con aquellas".
"La filosofía política de Rousseau ha ejercido una influencia enorme, empezando por los precedentes teóricos que sirvieron de base a la Revolución Francesa y que numerosos países de todo el mundo intentarían llevar a la práctica hasta finales del siglo XX. No obstante, su concepción de democracia es radicalmente diferente a la postulada por Locke, ya que Rousseau aboga por la imposición por la fuerza de la voluntad general en detrimento de la protección y defensa de las libertades individuales defendidas por el filósofo inglés".
"Según los postulados de Rousseau, el individuo no puede bajo ningún concepto desviarse de la voluntad general de manera que la noción de democracia es en todo momento compatible con la idea de la más absoluta ausencia de libertad individual. De este modo, nos encontramos por primera vez en la historia de la filosofía occidental con la formulación de algunos de los fundamentos sobre los que se asentarán los grandes movimientos totalitarios del siglo XX: el comunismo y el fascismo. Ambos, de hecho, sostienen que son sistemas democráticos y que cuentan con el apoyo del conjunto del pueblo, cuando en realidad lo que hacen es negar los derechos individuales. Al mismo tiempo, están dirigidos por una persona fuerte y carismática empeñada en socavar las bases del siatema democrático de tradición anglosajona basado en los principios de Locke" (De "Historia de la Filosofía"-Editorial La Isla SRL-Buenos Aires 1999).
Esta forma de mirar hacia lo alto ha sido reemplazada parcialmente por una propuesta que apunta a encontrar la "voluntad general" de los integrantes de la sociedad, que por ser una voluntad de las mayorías, implica una especie de "gobierno de las masas" establecido generalmente por líderes políticos capaces de dirigirlas mentalmente, con un llamado explícito a combatir a todo individuo que se oponga a acatar dicha "voluntad", tal el planteamiento establecido principalmente por Jean-Jacques Rousseau.
Suena un tanto absurdo que los seres humanos debemos tratar de comprender, no tanto el orden natural con sus leyes, sino la "voluntad general" del hombre-masa, caracterizado por pensar, creer y actuar imitando todo lo que esté generalizado, o bien acatando la voluntad de algún líder totalitario. Rousseau escribió: "La voluntad general es en cada individuo un acto puro de entendimiento que razona en el silencio de las pasiones sobre lo que el hombre puede exigir de su semejante, y lo que su semejante tiene derecho a exigir de él".
"La voluntad general es siempre recta y siempre tiende a la utilidad pública; pero no se sigue que las deliberaciones del pueblo tengan siempre la misma rectitud. Con frecuencia hay mucha diferencia entre la voluntad de todos y la voluntad general; esta sólo mira al interés común, la otra mira al interés privado, y no es más que una suma de voluntades particulares; pero quitad de estas mismas voluntades los más y los menos que se destruyen entre sí, y queda por suma de las diferencias la voluntad genertal" (Citado en "Rousseau" de Roberto R. Aramayo-EMSE EDAPP SL-Buenos Aires 2015).
Respecto del tema tratado, Bryan Magee escribió: "Según Rousseau, todos los integrantes de una sociedad deberían participar en la aprobación o modificación de una ley mediante una deliberación inicial y una votación final, tal como se hacía en la antigua Grecia o en su Suiza natal. De ese modo, se da voz y voto a lo que denomina «voluntad general», concebida como la expresión de lo que mejor se adecua a las necesidades del conjunto de la sociedad, que por otro lado no necesariamente tiene por qué coincidir con lo deseado por uno mismo (por ejemplo, cuando se exigen sacrificios o peligros)".
"En ese contexto, el pueblo puede delegar la puesta en práctica de esas leyes en la modalidad de gobierno que crea más conveniente (un monarca o un grupo de políticos o militares, por ejemplo), aunque en el fondo la modalidad elegida es secundaria ya que las leyes, al haberlas aprobado el conjunto del pueblo, afectan a todos en igualdad de condiciones y es del todo imposible sustraerse a sus efectos. No obstante Rousseau reconoce que el grueso de la población constituye una masa carente de disciplina, conocimientos y visión de futuro como para que pueda considerarse una fuente de leyes fiable, así que recurre a la figura del «legislador», una persona carismática, capaz de comprender las necesidades y la voluntad del pueblo, y de canalizarlas elaborando una serie de leyes de acuerdo con aquellas".
"La filosofía política de Rousseau ha ejercido una influencia enorme, empezando por los precedentes teóricos que sirvieron de base a la Revolución Francesa y que numerosos países de todo el mundo intentarían llevar a la práctica hasta finales del siglo XX. No obstante, su concepción de democracia es radicalmente diferente a la postulada por Locke, ya que Rousseau aboga por la imposición por la fuerza de la voluntad general en detrimento de la protección y defensa de las libertades individuales defendidas por el filósofo inglés".
"Según los postulados de Rousseau, el individuo no puede bajo ningún concepto desviarse de la voluntad general de manera que la noción de democracia es en todo momento compatible con la idea de la más absoluta ausencia de libertad individual. De este modo, nos encontramos por primera vez en la historia de la filosofía occidental con la formulación de algunos de los fundamentos sobre los que se asentarán los grandes movimientos totalitarios del siglo XX: el comunismo y el fascismo. Ambos, de hecho, sostienen que son sistemas democráticos y que cuentan con el apoyo del conjunto del pueblo, cuando en realidad lo que hacen es negar los derechos individuales. Al mismo tiempo, están dirigidos por una persona fuerte y carismática empeñada en socavar las bases del siatema democrático de tradición anglosajona basado en los principios de Locke" (De "Historia de la Filosofía"-Editorial La Isla SRL-Buenos Aires 1999).
jueves, 2 de abril de 2026
Equilibrio entre razón y emociones
En algunas épocas ha predominado la exaltación a la razón mientras que en otras ha ocurrido algo similar con las emociones, con la esperanza de que alguna vez contemplemos un equilibrio entre ambas. El proceso evolutivo nos ha provisto tanto del razonamiento como del aspecto emocional y es de esperar que alguna vez intentemos compatibilizar tales aspectos de nuestra naturaleza humana. Enrique Rojas escribió: "He observado que, así como en el siglo XVIII la razón fue alzaprimada por la Ilustración y el siglo XIX tuvo como reacción el Romanticismo, no se ha producido a lo largo de este siglo XX una interrelación entre ambos, dando la impresión que siguen direcciones paralelas, pero no convergentes".
"En el tablero de la psicología juegan al ajedrez los sentimientos y la razón, arbitrados por la cultura. El amor inteligente tiene tres notas básicas en su sinfonía: corazón, cabeza y espiritualidad, sin olvidar que lo cotidiano nunca es banal ni insignificante. El mejor amor se echa a perder si no se cuida a base de pequeños detalles" (De "El amor inteligente"-Editorial Planeta Argentina SAIC-Buenos Aires 1997).
Debido a que el amor al prójimo es la base de la ética cristiana, es de interés indagar si en el Nuevo Testamento aparece la confluencia entre razón y emociones o bien se trata de un llamado orientado sólo a la exaltación del aspecto emocional dirigido tanto a Dios como al prójimo. En la actualidad resulta evidente que la empatía emocional ha de estar orientada a los demás seres humanos luego de adquirir una visión del universo lograda mediante la razón. De ahí que lo emocional juega un papel tan importante como lo cognitivo, por lo cual, cuando Cristo propone "amar a Dios con toda la mente, con todas las fuerzas..." seguramente trataba de orientar o despertar en cada ser humano una actitud racional o cognitiva que habría de permitir, posteriormente, la puesta en marcha de la empatía emocional, la cual nos permitirá compartir las penas y las alegrías ajenas como propias.
Generalmente se considera a un Dios con atributos humanos, por lo cual se establece una especie de "empatía emocional" dirigida a un ser imaginario y perfecto, dejando un tanto de lado la empatía dirigida a seres humanos reales e imperfectos, por lo cual se convierte al cristianismo original en una especie de paganismo con una adhesión similar a la de un líder totalitario con el cual resulta mejor "llevarse bien", dejando de lado la ética bíblica del amor al prójimo, que es el objetivo principal a lograr por todo ser humano.
El aspecto antes considerado genera cierta ineficacia del cristianismo contemporáneo, ya que se asocia, como una virtud importante, un amor desmesurado por un ser perfecto e imaginario en lugar de asociar la virtud a la capacidad de amar a seres imperfectos y reales, como se dijo. Raimundo Lulio escribió: “«Dime, fatuo por amor, ¿qué cosa es maravilla?». Respondió «que amar más las cosas ausentes que las presentes, y amar más las cosas visibles corruptibles que las invisibles e incorruptibles»” (Del “Diccionario del Lenguaje Filosófico” de Paul Foulquié-Editorial Labor SA-Barcelona 1966).
Mientras que el teísmo propone incluir el amor al ser humano como parte del amor a Dios, el deísmo considera el amor a Dios como una actitud cognitiva, antes que afectiva, que resulta ser el medio necesario para establecer el amor al prójimo. De esta forma, el mandamiento del amor a Dios le brinda a todo individuo un sentido objetivo de la vida y que, bajo una perspectiva científica, implica adaptarse plenamente al orden natural bajo el proceso general de la adaptación cultural. Una vez que el hombre encuentra ese sentido, la aceptación del segundo mandamiento de Cristo (el del amor al prójimo), puede surgir con cierta naturalidad.
En realidad, el amor natural surge de muchas personas sin necesidad de que adopten posturas religiosas o filosóficas definidas, por lo que es oportuno recordar que Cristo vino por los pecadores, y no por los justos. De ahí que la conversión de los pecadores, que son quienes todavía no intentan cumplir con el mandamiento del amor al prójimo, puede surgir del convencimiento previo de la existencia de un orden natural exterior y anterior a la aparición del hombre. En cuanto a los justos, puede decirse que son aquellos individuos que difunden el amor desde las personas cercanas hasta llegar a abarcar toda la humanidad. Abraham Skorka expresó: “El amor es un círculo que se va abriendo, empieza con lo más íntimo, que es la pareja, y después sigue con el amor a los padres, a los hijos, al prójimo. Por medio de esa relación de amor con los demás se puede llegar realmente a Dios. Aquel que quiere «saltar» la relación del hombre e ir directamente a Dios, no llega a ningún lado. Creer en Dios, buscarlo y sentirlo debe conllevar necesariamente el amor al hombre para, a través del hombre, volver a cerrar el círculo y llegar a Dios” (De “Biblia. Diálogo viviente” de Jorge Mario Bergoglio-Grupo Editorial Planeta SAIC-Buenos Aires 2013).
En cuanto al bienestar espiritual derivado de su visión del mundo, Baruch de Spinoza escribió: “Después que la experiencia me hubo enseñado que todo lo que ocurre en la vida ordinaria es vano y fútil; después de haber visto que todo lo que para mí era objeto o motivo de temor no contenía nada bueno ni malo en sí, fuera de los efectos que ejercía sobre mi alma, me decidí finalmente a investigar si no habría algo que fuese un bien verdadero, posible de alcanzar y al cual sólo pudiera entregarse el alma una vez rechazadas todas las demás cosas; más aún, si no había algo cuyo descubrimiento y adquisición me diera el goce eterno de una alegría suprema y continua”.
“Me di cuenta que estaba expuesto a un grandísimo peligro y obligado a buscar, con todas mis fuerzas, un remedio aunque fuera inseguro, como el enfermo atacado de una enfermedad mortal y que prevé una muerte segura si no recurre a un remedio, se ve obligado a buscarlo con todas sus fuerzas aunque sea inseguro, pues constituye su única esperanza”.
“Me ha parecido que estos males provienen de poner totalmente la felicidad o la desdicha en una sola cosa, es decir, en la cualidad del objeto a que estamos ligados por amor. En efecto, lo que no es amado no engendra nunca disputas, ni produce tristeza cuando perece, ni envidia cuando otro lo posee, ni temor ni odio, en una palabra, conmoción alguna del alma. En cambio, sucede todo esto en el amor de las cosas perecederas, como lo son todas aquellas de que hemos hablado. Pero el amor por una cosa eterna e infinita alimenta el alma con una alegría singular y libre de toda tristeza; lo que hace que sea tan deseable y digno de ser buscado con todas nuestras fuerzas” (Del “Tratado de la reforma del entendimiento”-Editorial Tecnos SA-Madrid 1989).
En la visión de Spinoza, el "amor intelectual a Dios" no sólo resulta ser una actitud esencialmente cognitiva, asociada a la razón, sino también emocional. Así, Barrows Dunham sintetiza la actitud de Spinoza considerando que nuestra adaptación al orden natural, previo conocimiento de sus leyes, resulta ser el sentido del "amor intelectual a Dios", escribiendo al respecto: "Halló lo siguiente: el ser veraz con uno mismo, la aceptación del mundo real con todas sus leyes y fuerzas y la descripción de éstas con una precisión comprensiva. Este modo de vida, un ejercicio de la función social del pensador, poseería un valor ilimitado y eterno".
"Por lo tanto, esto dejaba ver que, en su totalidad, el universo podía ser objeto de emociones que se habían supuesto vinculadas exclusivamente a un Dios personal o a un Dios que era tres personas en una" (De "Hérores y Herejes"-Editorial Seix Barral SA-Barcelona 1969).
"En el tablero de la psicología juegan al ajedrez los sentimientos y la razón, arbitrados por la cultura. El amor inteligente tiene tres notas básicas en su sinfonía: corazón, cabeza y espiritualidad, sin olvidar que lo cotidiano nunca es banal ni insignificante. El mejor amor se echa a perder si no se cuida a base de pequeños detalles" (De "El amor inteligente"-Editorial Planeta Argentina SAIC-Buenos Aires 1997).
Debido a que el amor al prójimo es la base de la ética cristiana, es de interés indagar si en el Nuevo Testamento aparece la confluencia entre razón y emociones o bien se trata de un llamado orientado sólo a la exaltación del aspecto emocional dirigido tanto a Dios como al prójimo. En la actualidad resulta evidente que la empatía emocional ha de estar orientada a los demás seres humanos luego de adquirir una visión del universo lograda mediante la razón. De ahí que lo emocional juega un papel tan importante como lo cognitivo, por lo cual, cuando Cristo propone "amar a Dios con toda la mente, con todas las fuerzas..." seguramente trataba de orientar o despertar en cada ser humano una actitud racional o cognitiva que habría de permitir, posteriormente, la puesta en marcha de la empatía emocional, la cual nos permitirá compartir las penas y las alegrías ajenas como propias.
Generalmente se considera a un Dios con atributos humanos, por lo cual se establece una especie de "empatía emocional" dirigida a un ser imaginario y perfecto, dejando un tanto de lado la empatía dirigida a seres humanos reales e imperfectos, por lo cual se convierte al cristianismo original en una especie de paganismo con una adhesión similar a la de un líder totalitario con el cual resulta mejor "llevarse bien", dejando de lado la ética bíblica del amor al prójimo, que es el objetivo principal a lograr por todo ser humano.
El aspecto antes considerado genera cierta ineficacia del cristianismo contemporáneo, ya que se asocia, como una virtud importante, un amor desmesurado por un ser perfecto e imaginario en lugar de asociar la virtud a la capacidad de amar a seres imperfectos y reales, como se dijo. Raimundo Lulio escribió: “«Dime, fatuo por amor, ¿qué cosa es maravilla?». Respondió «que amar más las cosas ausentes que las presentes, y amar más las cosas visibles corruptibles que las invisibles e incorruptibles»” (Del “Diccionario del Lenguaje Filosófico” de Paul Foulquié-Editorial Labor SA-Barcelona 1966).
Mientras que el teísmo propone incluir el amor al ser humano como parte del amor a Dios, el deísmo considera el amor a Dios como una actitud cognitiva, antes que afectiva, que resulta ser el medio necesario para establecer el amor al prójimo. De esta forma, el mandamiento del amor a Dios le brinda a todo individuo un sentido objetivo de la vida y que, bajo una perspectiva científica, implica adaptarse plenamente al orden natural bajo el proceso general de la adaptación cultural. Una vez que el hombre encuentra ese sentido, la aceptación del segundo mandamiento de Cristo (el del amor al prójimo), puede surgir con cierta naturalidad.
En realidad, el amor natural surge de muchas personas sin necesidad de que adopten posturas religiosas o filosóficas definidas, por lo que es oportuno recordar que Cristo vino por los pecadores, y no por los justos. De ahí que la conversión de los pecadores, que son quienes todavía no intentan cumplir con el mandamiento del amor al prójimo, puede surgir del convencimiento previo de la existencia de un orden natural exterior y anterior a la aparición del hombre. En cuanto a los justos, puede decirse que son aquellos individuos que difunden el amor desde las personas cercanas hasta llegar a abarcar toda la humanidad. Abraham Skorka expresó: “El amor es un círculo que se va abriendo, empieza con lo más íntimo, que es la pareja, y después sigue con el amor a los padres, a los hijos, al prójimo. Por medio de esa relación de amor con los demás se puede llegar realmente a Dios. Aquel que quiere «saltar» la relación del hombre e ir directamente a Dios, no llega a ningún lado. Creer en Dios, buscarlo y sentirlo debe conllevar necesariamente el amor al hombre para, a través del hombre, volver a cerrar el círculo y llegar a Dios” (De “Biblia. Diálogo viviente” de Jorge Mario Bergoglio-Grupo Editorial Planeta SAIC-Buenos Aires 2013).
En cuanto al bienestar espiritual derivado de su visión del mundo, Baruch de Spinoza escribió: “Después que la experiencia me hubo enseñado que todo lo que ocurre en la vida ordinaria es vano y fútil; después de haber visto que todo lo que para mí era objeto o motivo de temor no contenía nada bueno ni malo en sí, fuera de los efectos que ejercía sobre mi alma, me decidí finalmente a investigar si no habría algo que fuese un bien verdadero, posible de alcanzar y al cual sólo pudiera entregarse el alma una vez rechazadas todas las demás cosas; más aún, si no había algo cuyo descubrimiento y adquisición me diera el goce eterno de una alegría suprema y continua”.
“Me di cuenta que estaba expuesto a un grandísimo peligro y obligado a buscar, con todas mis fuerzas, un remedio aunque fuera inseguro, como el enfermo atacado de una enfermedad mortal y que prevé una muerte segura si no recurre a un remedio, se ve obligado a buscarlo con todas sus fuerzas aunque sea inseguro, pues constituye su única esperanza”.
“Me ha parecido que estos males provienen de poner totalmente la felicidad o la desdicha en una sola cosa, es decir, en la cualidad del objeto a que estamos ligados por amor. En efecto, lo que no es amado no engendra nunca disputas, ni produce tristeza cuando perece, ni envidia cuando otro lo posee, ni temor ni odio, en una palabra, conmoción alguna del alma. En cambio, sucede todo esto en el amor de las cosas perecederas, como lo son todas aquellas de que hemos hablado. Pero el amor por una cosa eterna e infinita alimenta el alma con una alegría singular y libre de toda tristeza; lo que hace que sea tan deseable y digno de ser buscado con todas nuestras fuerzas” (Del “Tratado de la reforma del entendimiento”-Editorial Tecnos SA-Madrid 1989).
En la visión de Spinoza, el "amor intelectual a Dios" no sólo resulta ser una actitud esencialmente cognitiva, asociada a la razón, sino también emocional. Así, Barrows Dunham sintetiza la actitud de Spinoza considerando que nuestra adaptación al orden natural, previo conocimiento de sus leyes, resulta ser el sentido del "amor intelectual a Dios", escribiendo al respecto: "Halló lo siguiente: el ser veraz con uno mismo, la aceptación del mundo real con todas sus leyes y fuerzas y la descripción de éstas con una precisión comprensiva. Este modo de vida, un ejercicio de la función social del pensador, poseería un valor ilimitado y eterno".
"Por lo tanto, esto dejaba ver que, en su totalidad, el universo podía ser objeto de emociones que se habían supuesto vinculadas exclusivamente a un Dios personal o a un Dios que era tres personas en una" (De "Hérores y Herejes"-Editorial Seix Barral SA-Barcelona 1969).
domingo, 29 de marzo de 2026
Balance de los años 70
Puede decirse que el terrorismo implica acciones como el asesinato generalizado que puede abarcar tanto a culpables como a inocentes, asociando tales valoraciones a los propios terroristas. Así, cuando se coloca una bomba en un lugar público, cualquiera puede inferir que sus efectos destrurán vidas, culpables como inocentes, esta vez según una valoración a partir de otros puntos de vista.
Llama la atención que importantes porcentajes de la sociedad avalen alguna forma de terrorismo, aún sabiendo que la mayor parte de sus víctimas serán inocentes. Este es el caso de los adherentes y admiradores de ERP y Montoneros, quienes iniciaron la violencia de los años 70 previamente a ser formados ideológicamente por autores marxistas, ideología que impera en gran parte de las universidades del mundo y que incluso es promovida, bajo un disfraz cristiano, por sectores de la Iglesia Católica.
A continuación se menciona un artículo al respecto:
BALANCE DE MEDIO SIGLO: GANÓ LA GUERRILLA, NOMÁS
Por Daniel Zolezzi
Fue masiva la concentración en el aniversario número 50 del golpe de Estado que llevó al poder al último régimen militar. A medio siglo del golpe del 76, una verdad salta a la vista. Que, habiendo sido derrotada en las armas, la guerrilla, travestida ahora -ya en partidos, ora en “movimientos”- ha triunfado políticamente y lo festeja en Plaza de Mayo.
En los hechos, una parte ha sido condenada: las Fuerzas Armadas del Estado. Otra ha sido absuelta: la guerrilla que se alzó contra el Estado. Cuyos aburguesados dirigentes forman hoy parte de la clase política o integran el establishment empresarial. Que a esos círculos accedieran gracias a una fortuna habida por secuestros y asesinatos, no levanta en ellos la menor objeción.
MANIQUEISMO
Una maniquea interpretación del derecho ha determinado que iguales hechos constituyen crímenes imprescriptibles -si corrieron a cargo de las Fuerzas Armadas- o disculpables actos de la violencia, cuando los hubiera cometido la guerrilla.
En otras palabras: se les habrá ido la mano, pero eran buenos muchachos.
Y debe señalarse que muchos medios de comunicación les dan cabida para que relaten su actuar, cosa que, algunas veces, hacen con morboso lujo de detalles. Sin que a su jactancia se opongan otra cosa que un silencio que semeja un consentir.
Llegado este punto, conviene aclarar que quien escribe siempre estuvo en contra de dicho golpe de marzo del 76. Porque el decreto 261/75 autorizaba al Ejército a “aniquilar” a la guerrilla. Porque, no casualmente, el ERP -fraternal aliado de los Montoneros- acababa de sufrir un desastre en Monte Chingolo que afectaba seriamente su capacidad de fuego.
Porque, además, faltaba apenas un año para las elecciones presidenciales y, de perder el peronismo, es casi seguro que aquel radicalismo -liderado por Balbín y libre de las infecciones que luego lo afectaron- hubiera seguido aplicando las mismas normas que ordenaban aniquilar la guerrilla.
Dicho lo cual -y con la severa condena que nos merecen los excesos que cometió la represión irregular- seguimos con lo de hoy. Pues se nos pinta a la violencia guerrillera como si hubiera consistido en una resistencia popular contra gobiernos de facto. Y nada hubo de eso. Porque su idea era implantar el marxismo-leninismo. Y actuó con igual o mayor ferocidad durante el gobierno constitucional del 73/76. Así se comportó en Tucumán, Azul, Monte Chingolo, Formosa, Dirección de Sanidad, Villa María y otros cuarteles y reparticiones. Lo cual sucedía durante el peronismo y pese al enorme respaldo electoral del que gozaba.
DICTADURA MARXISTA
Lo que el marxismo vino a combatir es a la forma de República que establece nuestra Constitución. A la que procuraba reemplazar por su tiránica concepción del poder. Que, de triunfar, hubiera sido del mismo cuño de las que dictaduras que cubrieron media Europa, multiplicando los horrores del nazismo.
Era la guerra fría. Y la URSS prohijaba a los grupos armados que actuaron en su favor -y al mismo tiempo- en distintas partes del globo. Las Brigadas Rojas actuaban en Italia, Baader Meinhof lo hacia en Alemania y ETA en España sembraban el terror. Entretanto, Sendero Luminoso en Perú y las FARC en Colombia sembraban terror y comerciaban drogas.
La injerencia soviética se traslucía tras algún nombre tan folclórico como el de Montoneros. Ello, aunque se haya hecho lugar común llamar a ese grupo “peronismo de izquierda” y se ponga énfasis en recordar que algunos de sus miembros profesaran la religión católica. Sin que se pongan las cosas en su lugar. Porque que no es peronista quien asesina a verdaderos peronistas -como lo era Rucci- ni es católico quien abraza una ideología definida por el Papado como intrínsecamente perversa.
De paso, que bien se llevaba la guerrilla con el ministro Gelbard, hechura del PC, quien ocupaba la cartera de Economía. A quien Rucci planteaba seria oposición.
Más aún: se olvida, intencionalmente, el carácter elitista que tuvo la guerrilla. Universitarios de clases acomodadas asesinaban a dirigentes obreros como Rucci o Alonso, tildándolos de “traidores” a la clase obrera. Es decir, a una clase a la que ellos no pertenecían y cuyas necesidades no compartían. Elocuente esnobismo. Con igual actitud asesinaron cruelmente a humildes soldados conscriptos que, lejos de rendirse, defendieron sus cuarteles. Odio clasista guiaba a estos militantes autodenominados “clasistas”.
De los cuales, los que fueron detenidos o se refugiaron en el extranjero cobraron indemnizaciones millonarias. Mientras alguna pensión miserable se concede, en el mejor de los casos, a los soldados que los enfrentaron.
DEMONIOS ILUSTRADOS
Mucho podría agregarse. Pero es esencial dejar sentado que, en los años sesenta o setenta, nadie podía ignorar lo que se nos ofrecía bajo la envoltura de “socialismo nacional” o de marxismo a secas. Con mayor razón, si pertenecía, como la mayor parte de los guerrilleros, al sector universitario de la sociedad.
Porque ya hacía mucho que grandes espíritus, atraídos en su momento por la experiencia soviética, habían descubierto aquello en lo que consistía, repudiándola y desenmascarándola urbi et orbi. Que no eran de derecha, precisamente, sino de izquierda como André Malraux, George Orwell o Arthur Koestler. Presentes todos, valga acotarlo, en la guerra civil española, militando del lado republicano. Y combatientes del mismo, los dos primeros.
Nuestra guerrilla no podía ignorar ni su honestidad ni su advertencia, formulada décadas antes de los 70, del infierno que desataba el marxismo cuando llegaba al poder. La verdad no puede demorarse y la justicia no puede persistir en su desvío. Es cierto que hubo uniformados que actuaron mal y que en la guerrilla hubo quien, siendo muy joven, creyó en un relato cuyo fondo no estaba maduro para percibir que era perverso. Pero aquí la violencia que desató el marxismo-leninismo y sólo la purga el estamento al que legalmente le correspondía la defensa del Estado. (Dejo de lado a los apologistas de la corrupción que corrieron de Plaza de Mayo a San José 1111. Asquean y no hacen al fondo de lo que interesa).
Falsear la historia no es gratuito. La Argentina no puede sentarse sobre una ficción. Si es que quiere salir adelante, debe asumir las cosas como fueron y como son. Y actuar consecuentemente.
(De www.laprensa.com.ar)
Llama la atención que importantes porcentajes de la sociedad avalen alguna forma de terrorismo, aún sabiendo que la mayor parte de sus víctimas serán inocentes. Este es el caso de los adherentes y admiradores de ERP y Montoneros, quienes iniciaron la violencia de los años 70 previamente a ser formados ideológicamente por autores marxistas, ideología que impera en gran parte de las universidades del mundo y que incluso es promovida, bajo un disfraz cristiano, por sectores de la Iglesia Católica.
A continuación se menciona un artículo al respecto:
BALANCE DE MEDIO SIGLO: GANÓ LA GUERRILLA, NOMÁS
Por Daniel Zolezzi
Fue masiva la concentración en el aniversario número 50 del golpe de Estado que llevó al poder al último régimen militar. A medio siglo del golpe del 76, una verdad salta a la vista. Que, habiendo sido derrotada en las armas, la guerrilla, travestida ahora -ya en partidos, ora en “movimientos”- ha triunfado políticamente y lo festeja en Plaza de Mayo.
En los hechos, una parte ha sido condenada: las Fuerzas Armadas del Estado. Otra ha sido absuelta: la guerrilla que se alzó contra el Estado. Cuyos aburguesados dirigentes forman hoy parte de la clase política o integran el establishment empresarial. Que a esos círculos accedieran gracias a una fortuna habida por secuestros y asesinatos, no levanta en ellos la menor objeción.
MANIQUEISMO
Una maniquea interpretación del derecho ha determinado que iguales hechos constituyen crímenes imprescriptibles -si corrieron a cargo de las Fuerzas Armadas- o disculpables actos de la violencia, cuando los hubiera cometido la guerrilla.
En otras palabras: se les habrá ido la mano, pero eran buenos muchachos.
Y debe señalarse que muchos medios de comunicación les dan cabida para que relaten su actuar, cosa que, algunas veces, hacen con morboso lujo de detalles. Sin que a su jactancia se opongan otra cosa que un silencio que semeja un consentir.
Llegado este punto, conviene aclarar que quien escribe siempre estuvo en contra de dicho golpe de marzo del 76. Porque el decreto 261/75 autorizaba al Ejército a “aniquilar” a la guerrilla. Porque, no casualmente, el ERP -fraternal aliado de los Montoneros- acababa de sufrir un desastre en Monte Chingolo que afectaba seriamente su capacidad de fuego.
Porque, además, faltaba apenas un año para las elecciones presidenciales y, de perder el peronismo, es casi seguro que aquel radicalismo -liderado por Balbín y libre de las infecciones que luego lo afectaron- hubiera seguido aplicando las mismas normas que ordenaban aniquilar la guerrilla.
Dicho lo cual -y con la severa condena que nos merecen los excesos que cometió la represión irregular- seguimos con lo de hoy. Pues se nos pinta a la violencia guerrillera como si hubiera consistido en una resistencia popular contra gobiernos de facto. Y nada hubo de eso. Porque su idea era implantar el marxismo-leninismo. Y actuó con igual o mayor ferocidad durante el gobierno constitucional del 73/76. Así se comportó en Tucumán, Azul, Monte Chingolo, Formosa, Dirección de Sanidad, Villa María y otros cuarteles y reparticiones. Lo cual sucedía durante el peronismo y pese al enorme respaldo electoral del que gozaba.
DICTADURA MARXISTA
Lo que el marxismo vino a combatir es a la forma de República que establece nuestra Constitución. A la que procuraba reemplazar por su tiránica concepción del poder. Que, de triunfar, hubiera sido del mismo cuño de las que dictaduras que cubrieron media Europa, multiplicando los horrores del nazismo.
Era la guerra fría. Y la URSS prohijaba a los grupos armados que actuaron en su favor -y al mismo tiempo- en distintas partes del globo. Las Brigadas Rojas actuaban en Italia, Baader Meinhof lo hacia en Alemania y ETA en España sembraban el terror. Entretanto, Sendero Luminoso en Perú y las FARC en Colombia sembraban terror y comerciaban drogas.
La injerencia soviética se traslucía tras algún nombre tan folclórico como el de Montoneros. Ello, aunque se haya hecho lugar común llamar a ese grupo “peronismo de izquierda” y se ponga énfasis en recordar que algunos de sus miembros profesaran la religión católica. Sin que se pongan las cosas en su lugar. Porque que no es peronista quien asesina a verdaderos peronistas -como lo era Rucci- ni es católico quien abraza una ideología definida por el Papado como intrínsecamente perversa.
De paso, que bien se llevaba la guerrilla con el ministro Gelbard, hechura del PC, quien ocupaba la cartera de Economía. A quien Rucci planteaba seria oposición.
Más aún: se olvida, intencionalmente, el carácter elitista que tuvo la guerrilla. Universitarios de clases acomodadas asesinaban a dirigentes obreros como Rucci o Alonso, tildándolos de “traidores” a la clase obrera. Es decir, a una clase a la que ellos no pertenecían y cuyas necesidades no compartían. Elocuente esnobismo. Con igual actitud asesinaron cruelmente a humildes soldados conscriptos que, lejos de rendirse, defendieron sus cuarteles. Odio clasista guiaba a estos militantes autodenominados “clasistas”.
De los cuales, los que fueron detenidos o se refugiaron en el extranjero cobraron indemnizaciones millonarias. Mientras alguna pensión miserable se concede, en el mejor de los casos, a los soldados que los enfrentaron.
DEMONIOS ILUSTRADOS
Mucho podría agregarse. Pero es esencial dejar sentado que, en los años sesenta o setenta, nadie podía ignorar lo que se nos ofrecía bajo la envoltura de “socialismo nacional” o de marxismo a secas. Con mayor razón, si pertenecía, como la mayor parte de los guerrilleros, al sector universitario de la sociedad.
Porque ya hacía mucho que grandes espíritus, atraídos en su momento por la experiencia soviética, habían descubierto aquello en lo que consistía, repudiándola y desenmascarándola urbi et orbi. Que no eran de derecha, precisamente, sino de izquierda como André Malraux, George Orwell o Arthur Koestler. Presentes todos, valga acotarlo, en la guerra civil española, militando del lado republicano. Y combatientes del mismo, los dos primeros.
Nuestra guerrilla no podía ignorar ni su honestidad ni su advertencia, formulada décadas antes de los 70, del infierno que desataba el marxismo cuando llegaba al poder. La verdad no puede demorarse y la justicia no puede persistir en su desvío. Es cierto que hubo uniformados que actuaron mal y que en la guerrilla hubo quien, siendo muy joven, creyó en un relato cuyo fondo no estaba maduro para percibir que era perverso. Pero aquí la violencia que desató el marxismo-leninismo y sólo la purga el estamento al que legalmente le correspondía la defensa del Estado. (Dejo de lado a los apologistas de la corrupción que corrieron de Plaza de Mayo a San José 1111. Asquean y no hacen al fondo de lo que interesa).
Falsear la historia no es gratuito. La Argentina no puede sentarse sobre una ficción. Si es que quiere salir adelante, debe asumir las cosas como fueron y como son. Y actuar consecuentemente.
(De www.laprensa.com.ar)
sábado, 28 de marzo de 2026
Los escritores durante el primer peronismo
Los gobiernos totalitarios predisponen a la sociedad a estar a favor o en contra, ya que actúan como una fuerza efectiva que une a sus adherentes como si fuese una religión pagana, mientras que también une a sus detractores, que ven como un "amigo" a quien comparte una misma adversión o un mismo "enemigo". Así, la grieta social, o división social que se prolonga en el tiempo, se inicia en la Argentina de los años 40 con el arribo del peronismo al poder.
La grieta social, iniciada por el peronismo, se trata de un "cáncer social" que impide toda forma de progreso, ya que es común advertir que en la Argentina lo que hace un gobierno no peronista es luego desarmado por un gobierno peronista, y viceversa, ya que el criterio predominante no es la observancia de los efectos que producen las decisiones gubernamentales, sino que el criterio está orientado por hacer lo contrario a lo que hizo el gobierno del otro lado de la grieta social.
Los relatos de los inicios del peronismo son coincidentes y concuerdan con que se trató de un movimiento totalitario que accede al poder mediante el voto en elecciones libres. Si bien el acceso al poder resultó legítimo, la gestión fue poco o nada democrática. Oscar Hermes Villordo escribió: "A poco del comienzo de la solapada represión y pérdida de libertades individuales que tenían su contrapartida en la asfixiante propaganda del régimen, las nuevas autoridades municipales trasladan a Borges a su modesto cargo de inspector de aves. El episodio es sólo una muestra del trato que recibieron artistas e intelectuales por parte del peronismo".
"Sin embargo, la Sociedad Argentina de Escritores, SADE, elige a Borges presidente. Bioy Casares estará junto a él. Las conferencias en el local de la calle México 524 contaron, dada la época, con un oyente más, uniformado y generalmente sentado en las últimas filas del salón, donde bostezaba de aburrimiento o dormía. Se trataba del agente de parada u oficial de policía que estaba allí para informar, aunque no entendiera nada de lo que pasaba".
"La intranquilidad, nacida de la vigilancia, sin embargo, no era de aquellas que producen indiferencia, o al menos marcan un compás de espera en la atención, sino de las que inquietan porque detrás de ella se oculta el miedo, anunciador del peligro. Era una atmósfera inquietante por las consecuencias que podría traer y que los años posteriores a la acción de los escritores en la SADE se encargaron de confirmar".
"Buenos Aires vivía bajo el indiscernible aire que se respira en una dictadura que, aunque haya provocado persecusiones, cárcel, torturas y muertes no puede ser descripta en sus hechos reales sino en su atmósfera, precisamente. El ambiente creado trajo como consecuencia la unión de los escritores, produciendo la saludable paradoja de juntar a aquéllos que, por su natural individualismo e independencia, son reacios a toda asociación. Y esto, a la distancia, sin entrar a considerar otras cuestiones del momento histórico, permite afirmar que el acercamiento se debió a ideas nobles y valiosas, ya que, de lo contrario, la explicación resultaría difícil o imposible".
"Si no se han compartido esos momentos, no se podrá imaginar la exaltación que provocaba «combatir» a Perón desde la SADE, o desde La Prensa o La Nación, para no citar sino a una entidad y a dos diarios que en ese momento dejaron oír sus voces. Una alegría, un júbilo que hacía pensar románticamente en los proscriptos de Rosas (época del pasado argentino que escritores y políticos han elegido para comparar a la de Perón), embargaba a quienes participaban de las reuniones, iban a las conferencias o conversaban en privado. Se olvidaban diferencias en nombre de la cruzada y se escribían páginas de encendido patriotismo y, lo que es mejor, de buena literatura, como ésta de Borges, perteneciente a las palabras que dijo durante la comida de desagravio que se le ofreció en 1946, y que son un retrato del poder omnímodo de Perón y el peronismo: «Las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad más abominable por el hecho de que fomentan la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies líderes, vivas y mueras prefijados, muros exornados de nombres, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir estas tristes monotonías es uno de los muchos deberes del escritor»" (De "Genio y figura de Adolfo Bioy Casares" de Oscar Hermes Villordo-EUDEBA-Buenos Aires 1983).
La grieta social, iniciada por el peronismo, se trata de un "cáncer social" que impide toda forma de progreso, ya que es común advertir que en la Argentina lo que hace un gobierno no peronista es luego desarmado por un gobierno peronista, y viceversa, ya que el criterio predominante no es la observancia de los efectos que producen las decisiones gubernamentales, sino que el criterio está orientado por hacer lo contrario a lo que hizo el gobierno del otro lado de la grieta social.
Los relatos de los inicios del peronismo son coincidentes y concuerdan con que se trató de un movimiento totalitario que accede al poder mediante el voto en elecciones libres. Si bien el acceso al poder resultó legítimo, la gestión fue poco o nada democrática. Oscar Hermes Villordo escribió: "A poco del comienzo de la solapada represión y pérdida de libertades individuales que tenían su contrapartida en la asfixiante propaganda del régimen, las nuevas autoridades municipales trasladan a Borges a su modesto cargo de inspector de aves. El episodio es sólo una muestra del trato que recibieron artistas e intelectuales por parte del peronismo".
"Sin embargo, la Sociedad Argentina de Escritores, SADE, elige a Borges presidente. Bioy Casares estará junto a él. Las conferencias en el local de la calle México 524 contaron, dada la época, con un oyente más, uniformado y generalmente sentado en las últimas filas del salón, donde bostezaba de aburrimiento o dormía. Se trataba del agente de parada u oficial de policía que estaba allí para informar, aunque no entendiera nada de lo que pasaba".
"La intranquilidad, nacida de la vigilancia, sin embargo, no era de aquellas que producen indiferencia, o al menos marcan un compás de espera en la atención, sino de las que inquietan porque detrás de ella se oculta el miedo, anunciador del peligro. Era una atmósfera inquietante por las consecuencias que podría traer y que los años posteriores a la acción de los escritores en la SADE se encargaron de confirmar".
"Buenos Aires vivía bajo el indiscernible aire que se respira en una dictadura que, aunque haya provocado persecusiones, cárcel, torturas y muertes no puede ser descripta en sus hechos reales sino en su atmósfera, precisamente. El ambiente creado trajo como consecuencia la unión de los escritores, produciendo la saludable paradoja de juntar a aquéllos que, por su natural individualismo e independencia, son reacios a toda asociación. Y esto, a la distancia, sin entrar a considerar otras cuestiones del momento histórico, permite afirmar que el acercamiento se debió a ideas nobles y valiosas, ya que, de lo contrario, la explicación resultaría difícil o imposible".
"Si no se han compartido esos momentos, no se podrá imaginar la exaltación que provocaba «combatir» a Perón desde la SADE, o desde La Prensa o La Nación, para no citar sino a una entidad y a dos diarios que en ese momento dejaron oír sus voces. Una alegría, un júbilo que hacía pensar románticamente en los proscriptos de Rosas (época del pasado argentino que escritores y políticos han elegido para comparar a la de Perón), embargaba a quienes participaban de las reuniones, iban a las conferencias o conversaban en privado. Se olvidaban diferencias en nombre de la cruzada y se escribían páginas de encendido patriotismo y, lo que es mejor, de buena literatura, como ésta de Borges, perteneciente a las palabras que dijo durante la comida de desagravio que se le ofreció en 1946, y que son un retrato del poder omnímodo de Perón y el peronismo: «Las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad más abominable por el hecho de que fomentan la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies líderes, vivas y mueras prefijados, muros exornados de nombres, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir estas tristes monotonías es uno de los muchos deberes del escritor»" (De "Genio y figura de Adolfo Bioy Casares" de Oscar Hermes Villordo-EUDEBA-Buenos Aires 1983).
miércoles, 25 de marzo de 2026
Acerca de Dios y la ley natural
Partiendo de la idea de que los seres humanos hemos sido conformados "a imagen y semejanza de Dios", para confirmar que Dios tiene atributos humanos, se supone que todo individuo, incluso el mismo Dios, han de poseer una actitud característica definida, de tal manera que respondemos de igual manera ante estímulos o circunstancias similares. Tal respuesta típica puede variar en función del tiempo, ya que podemos mejorar o empeorar a través de distintas etapas de nuestra vida. Si le asociamos al Dios antropomorfo cierta actitud o respuesta característica, pensaremos que no cambia en el tiempo, de ahí que Cristo haya expresado que "Dios sabe que os hace falta antes que se lo pidáis".
En Psicología social se define la actitud característica como el vínculo entre respuesta y estímulo, simbolizada de la siguiente manera:
Actitud característica = Respuesta / Estímulo
Como una ley natural es considerada como un vinculo invariante entre causa y efecto, si consideramos al mencionado estímulo como causa y a la mencionada respuesta como efecto, encontramos que tal actitud equivale a una ley general a la que estamos sometidos y que incluso un Dios con atributos humanos debería también respetar. De todo esto se hace evidente que existe cierta compatibilidad entre el teísmo (que considera un Dios que interviene en los acontecimentos humanos) y el deísmo, o religión natural (que supone que todo lo existente está regido por leyes naturales no haciendo falta un Dios que las interrumpa o las viole).
Quienes se aferran a la idea de un Dios que responde a los pedidos humanos, tal como lo aceptan cristianos, judíos y musulmanes, parece que todavía no han advertido las catástrofes humanas producidas por las luchas religiosas y el calamitoso estado social y mental del planeta. Si en realidad buscamos una mejora generalizada de la humanidad, debemos admitir que la religión natural, o deísmo, es la "candidata" única que puede orientarnos hacia tal mejora.
Tanto las personas como las cosas, como se dijo, responden de igual manera en iguales circunstancias, de ahí que todo lo existente esté regido por alguna ley natural; tal la visión asociada a la ciencia experimental. Luego, resulta equivalente la postura de quien cree en un universo regido por leyes naturales invariantes a la postura de quien cree en un universo regido por un Dios que posee una actitud característica definida. Esta idea ya fue tenida en cuenta parcialmente por René Descartes. Al respecto, Franklin L. Baumer escribió: “Fuese lo que fuese, Dios seguía siendo, ante todo, «inmutable» para la mayoría en el siglo XVII. Desde luego, en la idea de plenitud hay una sugestión de que Dios actúa de maneras nuevas y distintas, de un Dios fecundo, que crea, generosamente, infinidad de seres y de mundos. Pero para todo el que tomara en serio el nuevo orden de la naturaleza, era esencial que Dios mismo no cambiara, como después querrían hacerle cambiar los hegelianos”.
“Descartes insistió en la «inmutabilidad de Dios», en sus Principios de filosofía. Sabemos, escribió Descartes, no sólo que Dios es «inamovible por naturaleza» sino que «actúa de una manera que nunca cambia». «Por el hecho de que Dios no está sujeto al cambio y que siempre actúa de la misma manera, podemos llegar al conocimiento de ciertas reglas a las que yo llamo las leyes de la naturaleza»”.
“Es obvia la conexión, en el cerebro de Descartes entran los dos, entre Dios y las leyes de la naturaleza. La inmutabilidad de Dios garantiza la confiabilidad de la naturaleza (considerada como obra de Dios), y por tanto, la certidumbre científica. Esta interconexión también era cierta para Spinoza y Leibniz, aun cuando tenían ideas distintas acerca de Dios y de su relación con la naturaleza. Hasta entonces, el hincapié seguía, claramente, en el ser de Dios, no en su devenir” (De “El pensamiento europeo moderno”-Fondo de Cultura Económica SA-México 1985).
Con respecto al coincidente conjunto de características atribuidas a Dios y al universo. Barrows Dunham escribió: “Con una mirada retrospectiva, podemos ver lo que los contemporáneos de Spinoza no pudieron ver: que el proceso había empezado cuatrocientos años antes, con los trabajos de los escolásticos, que trataron de fijar la doctrina cristiana en un lenguaje todo lo literal que podían dominar y que la propia doctrina podía permitir”.
“Los escolásticos acumularon en este trabajo una serie de definiciones del término «Dios» y, cuando todo acabó, abandonaron este término a medio camino entre la metáfora y la afirmación literal. Habían definido a Dios como un ser que no necesita de nada más para existir, o como un ser que posee todos los atributos posibles (es decir, todo lo que puede ser predicado de Dios), o como un ser cuya naturaleza implica la existencia”.
"Vamos a realizar ahora un sencillo experimento. Podemos preguntar, ¿cuál es el ser que no necesita de nada más para existir? Evidentemente, la respuesta es el universo. Y, ¿cuál es el ser cuya naturaleza implica su existencia? El universo, por supuesto. De este modo, el mensaje del escolasticismo estaba abierto a que se apoderara de él el más simple de los ardides lógicos, la equivalencia: Dios y el universo son idénticos. Tal fue la inferencia que sacó Spinoza del escolasticismo y de la filosofía judía, mediante el método cartesiano. La inferencia era válida sin duda y contenía además esa evidencia geométrica («dos cosas iguales a una tercera son iguales entre sí») que tanto admiraba el siglo XVII. Desde el momento en que los escolásticos describieron a Dios como a un ser perfecto, comenzaron su despersonalización; pero, dado el enorme poder que había tenido la tradición, causó una terrible impresión que Spinoza pusiera al descubierto el resultado. La verdad era que tal resultado había pasado inadvertido por completo para Descartes”.
“Ahora bien, todas las religiones occidentales, consideraban al panteísmo como herejía. El judaísmo necesita un Dios personal para dar solidez a la fe, el cristianismo necesita un Dios personal para dar legitimidad a la autoridad de la Iglesia y la religión mahometana necesita a Alá personal para justificar la misión profética de Mahoma. Así, pues, en las vicisitudes de la ideología, el hecho de que Dios fuera una persona se había convertido en algo enormemente importante para la unidad de la organización. Podría ser cierto (aunque, en realidad, impreciso) decir que los judíos tuvieron su ley, las Iglesias su autoridad y los mahometanos su profeta a partir del universo” (De “Héroes y Herejes”-Editorial Seix Barral SA-Barcelona 1965).
En Psicología social se define la actitud característica como el vínculo entre respuesta y estímulo, simbolizada de la siguiente manera:
Actitud característica = Respuesta / Estímulo
Como una ley natural es considerada como un vinculo invariante entre causa y efecto, si consideramos al mencionado estímulo como causa y a la mencionada respuesta como efecto, encontramos que tal actitud equivale a una ley general a la que estamos sometidos y que incluso un Dios con atributos humanos debería también respetar. De todo esto se hace evidente que existe cierta compatibilidad entre el teísmo (que considera un Dios que interviene en los acontecimentos humanos) y el deísmo, o religión natural (que supone que todo lo existente está regido por leyes naturales no haciendo falta un Dios que las interrumpa o las viole).
Quienes se aferran a la idea de un Dios que responde a los pedidos humanos, tal como lo aceptan cristianos, judíos y musulmanes, parece que todavía no han advertido las catástrofes humanas producidas por las luchas religiosas y el calamitoso estado social y mental del planeta. Si en realidad buscamos una mejora generalizada de la humanidad, debemos admitir que la religión natural, o deísmo, es la "candidata" única que puede orientarnos hacia tal mejora.
Tanto las personas como las cosas, como se dijo, responden de igual manera en iguales circunstancias, de ahí que todo lo existente esté regido por alguna ley natural; tal la visión asociada a la ciencia experimental. Luego, resulta equivalente la postura de quien cree en un universo regido por leyes naturales invariantes a la postura de quien cree en un universo regido por un Dios que posee una actitud característica definida. Esta idea ya fue tenida en cuenta parcialmente por René Descartes. Al respecto, Franklin L. Baumer escribió: “Fuese lo que fuese, Dios seguía siendo, ante todo, «inmutable» para la mayoría en el siglo XVII. Desde luego, en la idea de plenitud hay una sugestión de que Dios actúa de maneras nuevas y distintas, de un Dios fecundo, que crea, generosamente, infinidad de seres y de mundos. Pero para todo el que tomara en serio el nuevo orden de la naturaleza, era esencial que Dios mismo no cambiara, como después querrían hacerle cambiar los hegelianos”.
“Descartes insistió en la «inmutabilidad de Dios», en sus Principios de filosofía. Sabemos, escribió Descartes, no sólo que Dios es «inamovible por naturaleza» sino que «actúa de una manera que nunca cambia». «Por el hecho de que Dios no está sujeto al cambio y que siempre actúa de la misma manera, podemos llegar al conocimiento de ciertas reglas a las que yo llamo las leyes de la naturaleza»”.
“Es obvia la conexión, en el cerebro de Descartes entran los dos, entre Dios y las leyes de la naturaleza. La inmutabilidad de Dios garantiza la confiabilidad de la naturaleza (considerada como obra de Dios), y por tanto, la certidumbre científica. Esta interconexión también era cierta para Spinoza y Leibniz, aun cuando tenían ideas distintas acerca de Dios y de su relación con la naturaleza. Hasta entonces, el hincapié seguía, claramente, en el ser de Dios, no en su devenir” (De “El pensamiento europeo moderno”-Fondo de Cultura Económica SA-México 1985).
Con respecto al coincidente conjunto de características atribuidas a Dios y al universo. Barrows Dunham escribió: “Con una mirada retrospectiva, podemos ver lo que los contemporáneos de Spinoza no pudieron ver: que el proceso había empezado cuatrocientos años antes, con los trabajos de los escolásticos, que trataron de fijar la doctrina cristiana en un lenguaje todo lo literal que podían dominar y que la propia doctrina podía permitir”.
“Los escolásticos acumularon en este trabajo una serie de definiciones del término «Dios» y, cuando todo acabó, abandonaron este término a medio camino entre la metáfora y la afirmación literal. Habían definido a Dios como un ser que no necesita de nada más para existir, o como un ser que posee todos los atributos posibles (es decir, todo lo que puede ser predicado de Dios), o como un ser cuya naturaleza implica la existencia”.
"Vamos a realizar ahora un sencillo experimento. Podemos preguntar, ¿cuál es el ser que no necesita de nada más para existir? Evidentemente, la respuesta es el universo. Y, ¿cuál es el ser cuya naturaleza implica su existencia? El universo, por supuesto. De este modo, el mensaje del escolasticismo estaba abierto a que se apoderara de él el más simple de los ardides lógicos, la equivalencia: Dios y el universo son idénticos. Tal fue la inferencia que sacó Spinoza del escolasticismo y de la filosofía judía, mediante el método cartesiano. La inferencia era válida sin duda y contenía además esa evidencia geométrica («dos cosas iguales a una tercera son iguales entre sí») que tanto admiraba el siglo XVII. Desde el momento en que los escolásticos describieron a Dios como a un ser perfecto, comenzaron su despersonalización; pero, dado el enorme poder que había tenido la tradición, causó una terrible impresión que Spinoza pusiera al descubierto el resultado. La verdad era que tal resultado había pasado inadvertido por completo para Descartes”.
“Ahora bien, todas las religiones occidentales, consideraban al panteísmo como herejía. El judaísmo necesita un Dios personal para dar solidez a la fe, el cristianismo necesita un Dios personal para dar legitimidad a la autoridad de la Iglesia y la religión mahometana necesita a Alá personal para justificar la misión profética de Mahoma. Así, pues, en las vicisitudes de la ideología, el hecho de que Dios fuera una persona se había convertido en algo enormemente importante para la unidad de la organización. Podría ser cierto (aunque, en realidad, impreciso) decir que los judíos tuvieron su ley, las Iglesias su autoridad y los mahometanos su profeta a partir del universo” (De “Héroes y Herejes”-Editorial Seix Barral SA-Barcelona 1965).
martes, 24 de marzo de 2026
Manteniendo vigente la grieta social
Teniendo presente las versiones que emite la mayoría de los medios masivos de comunicación, en alusión al 24 de Marzo de 1976, se advierte una actitud que pareciera intentar mantener vigente la grieta social existente en el país. Lo que, a mediados del siglo XX, fue la grieta entre peronistas y antiperonistas, en la actualidad pasó a ser una grieta entre socialistas y democráticos.
Tales medios siguen considerando a los terroristas Montoneros y ERP como víctimas inocentes de la maldad militar, mientras que las víctimas inocentes asesinadas por Montoneros y ERP siguen siendo ignoradas como si nunca hubieran existido. Incluso no existen placas recordatorias de ciudadanos argentinos que cayeron bajo las infames balas de quienes quisieron instalar el socialismo cubano-soviético en este país.
Mientras los medios de comunicación sigan promoviendo una "memoria incompleta", seguirá vigente la grieta de quienes nos sentimos burlados ante una sociedad que acepta reivindicaciones de terroristas junto con cuantiosas indemnizaciones luego de iniciar una guerra con proyecciones que apuntaban a una "necesaria" matanza de 1 millón de posibles opositores al socialismo a implantar. Luego, la acción militar impidió la caída de la nación, si bien con métodos poco legales, según concuerdan distintos sectores.
A continuación se transcribe un artículo al respecto:
LOS DERECHOS HUMANOS DE UNA HISTORIA MAL CONTADA
Por María Zaldivar
La sociedad argentina recuerda un nuevo aniversario del golpe de Estado de 1976, una época signada por la violencia extrema. El terrorismo urbano y rural llevaba adelante el plan de hacerse del poder y, para tal fin, desarrolló miles de acciones que implicaron asesinatos, secuestros extorsivos, bombas callejeras y hasta llegaron a tomar el control de una porción del territorio nacional, en la provincia de Tucumán. Nadie estaba seguro. Si bien el blanco elegido eran las fuerzas del orden, la guerrilla argentina, financiada y entrenada en Cuba, recaudaba dinero capturando empresarios por los que exigía millonarios rescates, mientras sembraba el terror en la población civil en su conjunto. Hubo un promedio de un atentado subversivo cada 4 horas, esto es 6 por día durante una década. 21.700 entre 1969 y 1979 (1.500 homicidios, 1.800 secuestros, más de 5.000 atentados con bombas, tomas de pueblos, izamiento de banderas revolucionarias, miles de heridos, gente mutilada y propiedad privada destruida o ilegalmente apropiada).
Aquellos hechos siguen enfrentándonos por obra de la prédica marxista que distorsionó y envenenó la memoria. La guerra librada en el país para contrarrestar el ataque subversivo nunca fue correctamente explicada. Desde el retorno al sistema democrático de gobierno en 1983, mucho se ha intentado por echar luz sobre esos años, por buscar justicia y por contar lo sucedido. Sin embargo, que cuarenta años después el tema nos mantenga divididos indica que esa revisión no se hizo bien.
Alguna vez se alentó una cierta esperanza en el sentido de encaminarnos hacia una auténtica reconciliación, que no significa entregar banderas, olvidar acontecimientos y ni siquiera dejar de sufrir. Pero para seguir adelante es imprescindible asumir la historia completa y es lo que no se hizo durante las últimas décadas.
Cuando en 1975, las Fuerzas Armadas fueron encomendadas por el Gobierno constitucional peronista a “aniquilar el accionar subversivo”, el país estaba sumido en el terror y la incertidumbre por obra de grupos armados paramilitares extremadamente violentos. El tiempo transcurrido sirve para mirar con perspectiva los acontecimientos. Hoy se hace evidente que nunca se encaró un tratamiento pleno y auténtico de aquellos hechos.
Demandas parciales
Los movimientos de derechos humanos, que se multiplicaron en las últimas décadas, se enfocaron en demandas parciales. Desde entonces, sólo los grupos violentos que se armaron contra el Estado y el orden institucional tuvieron voz. Se escucharon sus reclamos, sus historias y su versión de nuestro pasado reciente con exclusividad. La narrativa los erigió en víctimas y, casi por defecto, a quienes los reprimieron, en victimarios.
Pero la realidad suele ser más compleja que la explicación binaria que se quiso dar a aquella década trágica. Nos hemos cansado de escuchar: “Justicia lenta no es justicia”. Pues verdad a medias tampoco es verdad. Que los terroristas se hayan reivindicado subiéndose al colectivo de las víctimas de la represión es una lectura sesgada y caprichosa de los hechos.
Ellos no son víctimas sino responsables del baño de sangre vivido en la Argentina. Ellos y sus defensores, abogados, organizaciones no gubernamentales y organismos de derechos humanos creados a su alrededor, cobraron millonarias indemnizaciones tras demandar al Estado argentino por sus supuestos padecimientos y por la necesidad, adujeron, de exiliarse en el exterior para salvar sus vidas. Paralelamente, se encargaron de invisibilizar los reclamos de las víctimas del terrorismo que sólo piden memoria de los caídos, verdad sobre los hechos y castigo a quienes perpetraron tales y tantos hechos aberrantes.
Sin embargo, el tiempo pasa y nada parece ordenarse. La política evita el tema y los políticos, con una cobardía vergonzosa, prefieren el silencio incómodo a la verdad histórica.
Del kirchnerismo no puede esperarse sino mala fe, pues ha sido y es una gestión signada por la mentira, la corrupción y el doble discurso y porque, además, muchos de aquellos guerrilleros que participaron entonces del ataque a las instituciones y se beneficiaron con el dinero mal habido que cobraron fungiendo en víctimas, hoy usufructúan cargos de envergadura al calor del Estado. Y si no ellos, padecemos a sus hijos en el gobierno. Pero en el resto del arco político había depositada una expectativa distinta que no sucedió. Y no podremos superar nunca nuestras diferencias mientras se siga consumiendo una versión falaz y recortada de nuestra historia reciente como es el hecho de que cualquier relato inicia en 1976 con el golpe militar, como si antes de esa fecha hubiera reinado la paz.
¿Qué tiene de memoria, de verdadero y de justo un acto que oculta a gremialistas, empresarios, militares y civiles que el terrorismo asesinó? ¿Hay muertos de primera y muertos de segunda? ¿Qué les decimos como sociedad a sus familiares o a los de los sindicalistas como José Ignacio Rucci, asesinado en 1973, a los del empresario italiano Oberdan Sallustro asesinado en 1972, a los de los militares Jorge Ibarzábal (secuestrado en enero de 1974 y asesinado diez meses después) y de Argentino del Valle Larrabure (secuestrado en 1974, torturado y asesinado en 1975)? ¿Cómo se cuenta la historia del juez Jorge Quiroga (asesinado en 1974) o la del profesor Carlos Sacheri, asesinado en1974 a la salida de misa frente a sus cinco pequeños hijos? ¿Son menos condenables los crímenes de la joven de 15 años Paula Lambruschini o del empresario Francisco Soldati y los de miles de víctimas de ese terrorismo que sin piedad sembró de sangre y muerte la historia del siglo XX?
¿Cómo se puede adherir a la mentira de una historia mal contada? ¿Cómo se construye concordia sobre la falsedad?
A las puertas de una elección presidencial, la Argentina aún arrastra viejos dramas sin resolver que siguen sangrando y que atraviesan a la sociedad en su conjunto. Necesitamos elevarnos de la mezquindad que ha sido la moneda corriente todas estas décadas y estar dispuestos a cargar la mochila de nuestra historia y de nuestros muertos con dignidad, con dolor pero con nobleza.
(De www.laprensa.com.ar)
Tales medios siguen considerando a los terroristas Montoneros y ERP como víctimas inocentes de la maldad militar, mientras que las víctimas inocentes asesinadas por Montoneros y ERP siguen siendo ignoradas como si nunca hubieran existido. Incluso no existen placas recordatorias de ciudadanos argentinos que cayeron bajo las infames balas de quienes quisieron instalar el socialismo cubano-soviético en este país.
Mientras los medios de comunicación sigan promoviendo una "memoria incompleta", seguirá vigente la grieta de quienes nos sentimos burlados ante una sociedad que acepta reivindicaciones de terroristas junto con cuantiosas indemnizaciones luego de iniciar una guerra con proyecciones que apuntaban a una "necesaria" matanza de 1 millón de posibles opositores al socialismo a implantar. Luego, la acción militar impidió la caída de la nación, si bien con métodos poco legales, según concuerdan distintos sectores.
A continuación se transcribe un artículo al respecto:
LOS DERECHOS HUMANOS DE UNA HISTORIA MAL CONTADA
Por María Zaldivar
La sociedad argentina recuerda un nuevo aniversario del golpe de Estado de 1976, una época signada por la violencia extrema. El terrorismo urbano y rural llevaba adelante el plan de hacerse del poder y, para tal fin, desarrolló miles de acciones que implicaron asesinatos, secuestros extorsivos, bombas callejeras y hasta llegaron a tomar el control de una porción del territorio nacional, en la provincia de Tucumán. Nadie estaba seguro. Si bien el blanco elegido eran las fuerzas del orden, la guerrilla argentina, financiada y entrenada en Cuba, recaudaba dinero capturando empresarios por los que exigía millonarios rescates, mientras sembraba el terror en la población civil en su conjunto. Hubo un promedio de un atentado subversivo cada 4 horas, esto es 6 por día durante una década. 21.700 entre 1969 y 1979 (1.500 homicidios, 1.800 secuestros, más de 5.000 atentados con bombas, tomas de pueblos, izamiento de banderas revolucionarias, miles de heridos, gente mutilada y propiedad privada destruida o ilegalmente apropiada).
Aquellos hechos siguen enfrentándonos por obra de la prédica marxista que distorsionó y envenenó la memoria. La guerra librada en el país para contrarrestar el ataque subversivo nunca fue correctamente explicada. Desde el retorno al sistema democrático de gobierno en 1983, mucho se ha intentado por echar luz sobre esos años, por buscar justicia y por contar lo sucedido. Sin embargo, que cuarenta años después el tema nos mantenga divididos indica que esa revisión no se hizo bien.
Alguna vez se alentó una cierta esperanza en el sentido de encaminarnos hacia una auténtica reconciliación, que no significa entregar banderas, olvidar acontecimientos y ni siquiera dejar de sufrir. Pero para seguir adelante es imprescindible asumir la historia completa y es lo que no se hizo durante las últimas décadas.
Cuando en 1975, las Fuerzas Armadas fueron encomendadas por el Gobierno constitucional peronista a “aniquilar el accionar subversivo”, el país estaba sumido en el terror y la incertidumbre por obra de grupos armados paramilitares extremadamente violentos. El tiempo transcurrido sirve para mirar con perspectiva los acontecimientos. Hoy se hace evidente que nunca se encaró un tratamiento pleno y auténtico de aquellos hechos.
Demandas parciales
Los movimientos de derechos humanos, que se multiplicaron en las últimas décadas, se enfocaron en demandas parciales. Desde entonces, sólo los grupos violentos que se armaron contra el Estado y el orden institucional tuvieron voz. Se escucharon sus reclamos, sus historias y su versión de nuestro pasado reciente con exclusividad. La narrativa los erigió en víctimas y, casi por defecto, a quienes los reprimieron, en victimarios.
Pero la realidad suele ser más compleja que la explicación binaria que se quiso dar a aquella década trágica. Nos hemos cansado de escuchar: “Justicia lenta no es justicia”. Pues verdad a medias tampoco es verdad. Que los terroristas se hayan reivindicado subiéndose al colectivo de las víctimas de la represión es una lectura sesgada y caprichosa de los hechos.
Ellos no son víctimas sino responsables del baño de sangre vivido en la Argentina. Ellos y sus defensores, abogados, organizaciones no gubernamentales y organismos de derechos humanos creados a su alrededor, cobraron millonarias indemnizaciones tras demandar al Estado argentino por sus supuestos padecimientos y por la necesidad, adujeron, de exiliarse en el exterior para salvar sus vidas. Paralelamente, se encargaron de invisibilizar los reclamos de las víctimas del terrorismo que sólo piden memoria de los caídos, verdad sobre los hechos y castigo a quienes perpetraron tales y tantos hechos aberrantes.
Sin embargo, el tiempo pasa y nada parece ordenarse. La política evita el tema y los políticos, con una cobardía vergonzosa, prefieren el silencio incómodo a la verdad histórica.
Del kirchnerismo no puede esperarse sino mala fe, pues ha sido y es una gestión signada por la mentira, la corrupción y el doble discurso y porque, además, muchos de aquellos guerrilleros que participaron entonces del ataque a las instituciones y se beneficiaron con el dinero mal habido que cobraron fungiendo en víctimas, hoy usufructúan cargos de envergadura al calor del Estado. Y si no ellos, padecemos a sus hijos en el gobierno. Pero en el resto del arco político había depositada una expectativa distinta que no sucedió. Y no podremos superar nunca nuestras diferencias mientras se siga consumiendo una versión falaz y recortada de nuestra historia reciente como es el hecho de que cualquier relato inicia en 1976 con el golpe militar, como si antes de esa fecha hubiera reinado la paz.
¿Qué tiene de memoria, de verdadero y de justo un acto que oculta a gremialistas, empresarios, militares y civiles que el terrorismo asesinó? ¿Hay muertos de primera y muertos de segunda? ¿Qué les decimos como sociedad a sus familiares o a los de los sindicalistas como José Ignacio Rucci, asesinado en 1973, a los del empresario italiano Oberdan Sallustro asesinado en 1972, a los de los militares Jorge Ibarzábal (secuestrado en enero de 1974 y asesinado diez meses después) y de Argentino del Valle Larrabure (secuestrado en 1974, torturado y asesinado en 1975)? ¿Cómo se cuenta la historia del juez Jorge Quiroga (asesinado en 1974) o la del profesor Carlos Sacheri, asesinado en1974 a la salida de misa frente a sus cinco pequeños hijos? ¿Son menos condenables los crímenes de la joven de 15 años Paula Lambruschini o del empresario Francisco Soldati y los de miles de víctimas de ese terrorismo que sin piedad sembró de sangre y muerte la historia del siglo XX?
¿Cómo se puede adherir a la mentira de una historia mal contada? ¿Cómo se construye concordia sobre la falsedad?
A las puertas de una elección presidencial, la Argentina aún arrastra viejos dramas sin resolver que siguen sangrando y que atraviesan a la sociedad en su conjunto. Necesitamos elevarnos de la mezquindad que ha sido la moneda corriente todas estas décadas y estar dispuestos a cargar la mochila de nuestra historia y de nuestros muertos con dignidad, con dolor pero con nobleza.
(De www.laprensa.com.ar)
Actitud socialista
Nuestra actitud predominante proviene de una previa visión que tengamos respecto del mundo en el cual estamos inmersos. En cuanto a lo que más incide en tal actitud, es posible que sea la opinión que tengamos de los seres humanos en general. Así, quien supone que el ser humano es perverso e indisciplinado, mayoritariamente, ha de promover la existencia de un Estado que limite severamente toda libertad individual, suponiendo que de esa forma se protegerá a cada individuo y a toda sociedad.
Esta postura pesimista es propia de los adherentes a los sistemas totalitarios. La realidad pareciera ser tal que la humanidad está compuesta tanto por personas buenas como malas. De ahí que es necesario establecer instituciones que permitan el libre desenvolvimiento de los buenos para facilitar, además, la posterior inserción de quienes están poco adaptados a la vida en sociedad.
Quienes suponen que es el Estado el que debe controlar y dirigir, mental y materialmente, a todo integrante de la sociedad, presupone que en realidad tal Estado ha de estar dirigido por seres humanos "especiales", dotados de virtudes y sabiduría de las que carece el ciudadano común, suponiendo que los seguidores de Marx son las personas indicadas por ser los conocedores de "la verdad revelada" de una vez y para siempre.
Los principales síntomas de la actitud del socialista son la burla y la envidia, lo que se conoce como el odio. Esta actitud es independiente del nivel intelectual y económico de las personas. Mediante la burla denota cierta alegría propia por el sufrimiento ajeno, mientras que con la envidia denota cierto sufrimiento propio ante el éxito ajeno. De ahí que el socialista sea esencialmente un ser antisocial, si bien trata por todos los medios en mostrarse como alguien solidario y con buenas intenciones.
Los procesos revolucionarios se parecen, en cierta forma, a la conformación de una bomba de fisión nuclear, la cual requiere llegar previamente a una "masa crítica", es decir, a cierta cantidad de material fisionable que permite la reacción en cadena posterior. Así, en la sociedad se necesita llegar a una "masa crítica" de adherentes al socialismo para un posterior acceso al poder vía elecciones democráticas. La analogía pierde algo de validez para el acceso al poder vía revoluciones armadas.
La "masa crítica" requiere de participantes tanto activos como inactivos. Nicolás Márquez escribió al respecto: "Por un lado encontramos lo que denominaremos el «progresista activo», que es el ideólogo, el militante consciente, portador de un objetivo concreto. Por el otro, encontramos al «progresista pasivo» (la inmensa mayoría de sus miembros) que son simples adherentes al discurso superficial del progresismo" (De "La mentira oficial"-Mar del Plata 2006).
El camino hacia el socialismo, según Márquez, es el siguiente: "La enmascarada finalidad de los «progresistas activos» consiste entonces en «destruir» la cultura, las instituciones y los valores tradicionales o naturales, no para generar un gigantesco escombro socio-cultural como un daño per se, sino para, sobre sus ruinas, edificar todo aquello que no se pudo efectuar por la vía armada y la coacción. En cambio, el «progresista pasivo» (probablemente bienintencionado) no tiene conocimiento sobre estas metas ulteriores, pero resulta involuntariamente funcional a sus retorcidos intereses escondidos por los «progresistas activos», que obran como verdaderos titiriteros. Para estos últimos, el objetivo de plazo inmediato es cambiar todos los paradigmas antedichos y a la postre, modificar las estructuras políticas".
Respecto de la hipocresía socialista, el citado autor escribió: "El «progresista pasivo» se muestra a favor del «amor libre» (siempre y cuando no lo practiquen su mujer y su hija) aplaudiendo efusivamente la novedad del «casamiento gay» (siempre que el contrayente no sea su hijo); en materia criminológica, el «garantismo» se considera «un avance de los derechos humanos» (hasta que le roban la casa e ipso facto peticiona la pena de muerte); mira con antipatía al sistema económico capitalista, pero cuando tiene que emigrar al extranjero en busca de prosperidad, ni se le ocurre escoger un país que no sea capitalista y así, se sirve y disfruta del confort y la tecnología occidental, aunque con entusiasmo repudie a la «sociedad de consumo»".
"Fustiga con virulencia a la Iglesia, hasta que padece una enfermedad o situación grave y se rodea de rosarios y estampas con santos de los más variopintos; en economía abomina del individualismo y pregona un «distribucionismo solidario», hasta que le retienen o confiscan sus depósitos en algún «corralito» bancario y en defensa de su patrimonio, no vacila en impulsar el derrocamiento de un gobierno al que votó y así, se divulgan inacabables declaraciones de principios nunca practicadas con el ejemplo personal, que ratifican la doble faz entre el discurso y el actuar concreto. En torno a este último ejemplo, un viejo chiste decía que «socialista es todo aquel que quiere repartir lo que no le pertenece»".
Esta postura pesimista es propia de los adherentes a los sistemas totalitarios. La realidad pareciera ser tal que la humanidad está compuesta tanto por personas buenas como malas. De ahí que es necesario establecer instituciones que permitan el libre desenvolvimiento de los buenos para facilitar, además, la posterior inserción de quienes están poco adaptados a la vida en sociedad.
Quienes suponen que es el Estado el que debe controlar y dirigir, mental y materialmente, a todo integrante de la sociedad, presupone que en realidad tal Estado ha de estar dirigido por seres humanos "especiales", dotados de virtudes y sabiduría de las que carece el ciudadano común, suponiendo que los seguidores de Marx son las personas indicadas por ser los conocedores de "la verdad revelada" de una vez y para siempre.
Los principales síntomas de la actitud del socialista son la burla y la envidia, lo que se conoce como el odio. Esta actitud es independiente del nivel intelectual y económico de las personas. Mediante la burla denota cierta alegría propia por el sufrimiento ajeno, mientras que con la envidia denota cierto sufrimiento propio ante el éxito ajeno. De ahí que el socialista sea esencialmente un ser antisocial, si bien trata por todos los medios en mostrarse como alguien solidario y con buenas intenciones.
Los procesos revolucionarios se parecen, en cierta forma, a la conformación de una bomba de fisión nuclear, la cual requiere llegar previamente a una "masa crítica", es decir, a cierta cantidad de material fisionable que permite la reacción en cadena posterior. Así, en la sociedad se necesita llegar a una "masa crítica" de adherentes al socialismo para un posterior acceso al poder vía elecciones democráticas. La analogía pierde algo de validez para el acceso al poder vía revoluciones armadas.
La "masa crítica" requiere de participantes tanto activos como inactivos. Nicolás Márquez escribió al respecto: "Por un lado encontramos lo que denominaremos el «progresista activo», que es el ideólogo, el militante consciente, portador de un objetivo concreto. Por el otro, encontramos al «progresista pasivo» (la inmensa mayoría de sus miembros) que son simples adherentes al discurso superficial del progresismo" (De "La mentira oficial"-Mar del Plata 2006).
El camino hacia el socialismo, según Márquez, es el siguiente: "La enmascarada finalidad de los «progresistas activos» consiste entonces en «destruir» la cultura, las instituciones y los valores tradicionales o naturales, no para generar un gigantesco escombro socio-cultural como un daño per se, sino para, sobre sus ruinas, edificar todo aquello que no se pudo efectuar por la vía armada y la coacción. En cambio, el «progresista pasivo» (probablemente bienintencionado) no tiene conocimiento sobre estas metas ulteriores, pero resulta involuntariamente funcional a sus retorcidos intereses escondidos por los «progresistas activos», que obran como verdaderos titiriteros. Para estos últimos, el objetivo de plazo inmediato es cambiar todos los paradigmas antedichos y a la postre, modificar las estructuras políticas".
Respecto de la hipocresía socialista, el citado autor escribió: "El «progresista pasivo» se muestra a favor del «amor libre» (siempre y cuando no lo practiquen su mujer y su hija) aplaudiendo efusivamente la novedad del «casamiento gay» (siempre que el contrayente no sea su hijo); en materia criminológica, el «garantismo» se considera «un avance de los derechos humanos» (hasta que le roban la casa e ipso facto peticiona la pena de muerte); mira con antipatía al sistema económico capitalista, pero cuando tiene que emigrar al extranjero en busca de prosperidad, ni se le ocurre escoger un país que no sea capitalista y así, se sirve y disfruta del confort y la tecnología occidental, aunque con entusiasmo repudie a la «sociedad de consumo»".
"Fustiga con virulencia a la Iglesia, hasta que padece una enfermedad o situación grave y se rodea de rosarios y estampas con santos de los más variopintos; en economía abomina del individualismo y pregona un «distribucionismo solidario», hasta que le retienen o confiscan sus depósitos en algún «corralito» bancario y en defensa de su patrimonio, no vacila en impulsar el derrocamiento de un gobierno al que votó y así, se divulgan inacabables declaraciones de principios nunca practicadas con el ejemplo personal, que ratifican la doble faz entre el discurso y el actuar concreto. En torno a este último ejemplo, un viejo chiste decía que «socialista es todo aquel que quiere repartir lo que no le pertenece»".
sábado, 21 de marzo de 2026
La concesión diabólica
En cuestiones comerciales se establecen pactos, o contratos, entre productores y vendedores, mediante los cuales un comercio adquiere el derecho a ser el único vendedor de un producto en cierto lugar, adquiriendo el carácter de "concesionario exclusivo". Esta exclusividad también se encuentra en cuestiones religiosas y políticas, ya que son muchos los que se consideran "concesionarios exclusivos" de una deidad adquiriendo con ello cierta libertad para actuar como tales con un peligro cierto para quienes se oponen a tal autodesignación.
En materia de política ocurre otro tanto, cuando, en lugar de una deidad, un individuo se autodenomina "concesionario exclusivo" de ciertas "fuerzas naturales" o "fuerzas históricas", con un peligro similar al anterior. Este ha sido el caso de los totalitarismos, caracterizándose sus seguidores por adherir a un relativismo moral extremo por el cual consideran legítimo el asesinato de miles o de millones de personas aduciendo estar motivados por una "buena finalidad", que no es otra cosa que adherir a la expresión maquiavélica por la cual "el (buen) fin justifica los (perversos) medios para lograrlo".
Los comunistas por lo general utilizan la violencia extrema contra sus opositores cuando llegan al poder, pero recurren a la promoción y divulgación de los "derechos humanos" en cuanto caen víctimas de quienes se defienden de sus ataques. Incluso protestan contra el imperialismo yanqui, mientras que adherían a la expansión mundial del Imperio Soviético. Florencio José Arnaudo escribió: “En el siglo XX se observa la progresiva y generalmente pacifica liberación de los grandes imperios coloniales. Entre las colonias británicas, francesas, italianas, holandesas, belgas y norteamericanas que han obtenido su total independencia en las últimas décadas, pueden citarse: Argelia, Birmania, Camboya, Camerúm, Ceilán, Chad, República del Congo, Chipre, Dahomey, Eritrea, Gabón, Ghana, Guinea, India, Indonesia, Israel, Costa de Marfil, Jordania, Laos, Líbano, Libia, República Malgache, Malasia, Mauritania, Marruecos, Nepal, Níger, Nigeria, Pakistán, Filipinas, República de Mali, Senegal, Somalia, Viet-Nam del Sur, Sudán, Siria, Togo, Túnez y Alto Volta” (De “La lucha ideológica”-EUDEBA-Buenos Aires 1981).
Mientras que los países europeos liberaban colonias, el Imperio soviético estaba en plena expansión. Arnaudo continúa: “No está demás señalar que en el mismo periodo entraron a formar parte de la URSS, en forma bastante poco espontánea: Armenia, Azerbaiján, Besarabia, Estonia, Georgia, Islas Buriles, Karelia, Letonia, Lituania, Polonia Oriental, Prusia Oriental, Rutenia Subcarpática, Sakhalin, Tannu Tuva y Ucrania. Últimamente las tropas soviéticas invadieron Afganistán. A esta serie hay que agregar aquellos países que bajo la apariencia de naciones independientes están sujetos al régimen colonial soviético: Alemania Oriental, Bulgaria, Checoslovaquia, Hungría, Polonia, Rumania y Viet-Nam. O aquellas que están sometidas al régimen chino: Camboya, Corea del Norte, Mongolia Exterior y Tibet. En África la acción revolucionaria marxista ha implantado gobiernos decididamente prosoviéticos en Angola y Etiopia. En América la serie se inicia con Cuba y la actividad revolucionaria en varios países es intensa”.
Entre los precursores de las prácticas totalitarias encontramos a Tomás de Torquemada, figura representativa de la Inquisición. Es oportuno aclarar que el número de víctimas de la Inquisición no ha sido comparable a los millones de víctimas provocadas por nazis y comunistas, si bien los adherentes a estos totalitarismos combaten ideológicamente al cristianismo con falsas cifras. Vicente Garrido escribió: "Una vez desbrozado el relato de la leyenda negra, parece que el número de ajusticiados por la hoguera se situó en torno a los 2.000, una cantidad más bien modesta en comparación con otros desmanes cometidos por la humanidad" (De "Tomás de Torquemada" de Juan Carlos Moreno-EMSE EDAPP SL-Barcelona 2022).
En cuanto a la metodología inquisitorial, Garrido escribió: "Defenderse de la acusación de ser un hereje o un servidor del diablo es complicado cuando hay informes, sospechas e incluso testigos que afirman haber presenciado la herejía (de hecho a este procedimiento de probar lo que uno no es se lo denomina la «prueba diabólica»). Torquemada no es más que un símbolo del modo de obrar que la Iglesia católica juzgó necesario con el fin de mantener, con mano de hierro, su dominio terrenal. En pos de ese objetivo se sirvió tanto de quienes buscaban satisfacer su ambición personal como de quienes creían firmemente que eran soldados de Dios en combate contra las fuerzas oscuras de la herejía. Tomás de Torquemada pertenecía a este segundo grupo".
"Hombre de costumbres sumamente austeras, no buscaba riquezas ni el poder eclesiástico. No estaba en su ánimo medrar mediante el terror, sino servir a Cristo. Por desgracia, esto no lo hacía menos peligroso: en ocasiones, el que se contenta con gozar de los bienes terrenales puede cambiar esas prácticas destructivas si sus intereses así lo aconsejan, pero el que se cree iluminado por una santa misión considera que su bien más preciado no es otro que haber sido elegido para llevarla a cabo. Es así que el desprecio de los oropeles valió al dominico el respeto de muchos de sus contemporáneos".
Esta descripción de Torquemada nos hace pensar en los yihadistas islámicos, que lamentablemente son muchos. También es conveniente mencionar que el padre de Torquemada era un judío converso, es decir, que se había convertido al cristianismo, aunque muchos de estos conversos lo hacían para no sufrir el destierro de la España del siglo XV. Según las creencias de la época, por Torquemada no circulaba una "buena sangre". Sin embargo, este inquisidor desconfiaba de los conversos mientras que a la vez evidenciaba cierto odio a los judíos.
Al respecto, Garrido escribe: "Ya he mencionado la «sagrada misión» como motor de la Inquisición que dirigió Torquemada. Pero no basta para explicar sus actos. Hace falta algo más, y es el odio, por más que negara ese sentimiento ante uno de los judíos principales de Castilla. Esa negación toma forma de un mecanismo de defensa conocido como proyección: cuando un individuo alberga actitudes reprensibles que juzga incompatibles con su autoconcepto, de modo inconsciente las niega en sí y las proyecta sobre quienes son objeto de su inquina. Y, ciertamente, es feroz el odio de Torquemada hacia los judíos y conversos (muy posiblemente para demostrar a todos que sus raíces talmúdicas no lo condicionaban en absoluto en su tarea de «martillo de herejes»), que por su carácter deicida y usurero son mucho más culpables que los mahometanos ante los ojos de Dios".
"El sadismo no estuvo entre los pecados de Torquemada. Nada hay en las biografías sobre el dominico, que nos haga pensar que se solazaba ante el sufrimiento que infligía por el mero placer de ver el dolor, lo que no es obstáculo para que sintiera la satisfacción derivada del «trabajo bien hecho», del cumplimiento de aquello que era su deber, que no era otra cosa que eliminar a los enemigos de Cristo".
Este último aspecto quizás pueda asociarse a la "banalidad del mal", concepto vinculado por Hannah Arendt con Adolf Eichmann, y por el cual una persona común puede convertirse en un monstruo cuando prioriza el cumplimiento del deber o el cumplimiento de una supuesta misión encomendada por Dios o por "las fuerzas de la historia".
En materia de política ocurre otro tanto, cuando, en lugar de una deidad, un individuo se autodenomina "concesionario exclusivo" de ciertas "fuerzas naturales" o "fuerzas históricas", con un peligro similar al anterior. Este ha sido el caso de los totalitarismos, caracterizándose sus seguidores por adherir a un relativismo moral extremo por el cual consideran legítimo el asesinato de miles o de millones de personas aduciendo estar motivados por una "buena finalidad", que no es otra cosa que adherir a la expresión maquiavélica por la cual "el (buen) fin justifica los (perversos) medios para lograrlo".
Los comunistas por lo general utilizan la violencia extrema contra sus opositores cuando llegan al poder, pero recurren a la promoción y divulgación de los "derechos humanos" en cuanto caen víctimas de quienes se defienden de sus ataques. Incluso protestan contra el imperialismo yanqui, mientras que adherían a la expansión mundial del Imperio Soviético. Florencio José Arnaudo escribió: “En el siglo XX se observa la progresiva y generalmente pacifica liberación de los grandes imperios coloniales. Entre las colonias británicas, francesas, italianas, holandesas, belgas y norteamericanas que han obtenido su total independencia en las últimas décadas, pueden citarse: Argelia, Birmania, Camboya, Camerúm, Ceilán, Chad, República del Congo, Chipre, Dahomey, Eritrea, Gabón, Ghana, Guinea, India, Indonesia, Israel, Costa de Marfil, Jordania, Laos, Líbano, Libia, República Malgache, Malasia, Mauritania, Marruecos, Nepal, Níger, Nigeria, Pakistán, Filipinas, República de Mali, Senegal, Somalia, Viet-Nam del Sur, Sudán, Siria, Togo, Túnez y Alto Volta” (De “La lucha ideológica”-EUDEBA-Buenos Aires 1981).
Mientras que los países europeos liberaban colonias, el Imperio soviético estaba en plena expansión. Arnaudo continúa: “No está demás señalar que en el mismo periodo entraron a formar parte de la URSS, en forma bastante poco espontánea: Armenia, Azerbaiján, Besarabia, Estonia, Georgia, Islas Buriles, Karelia, Letonia, Lituania, Polonia Oriental, Prusia Oriental, Rutenia Subcarpática, Sakhalin, Tannu Tuva y Ucrania. Últimamente las tropas soviéticas invadieron Afganistán. A esta serie hay que agregar aquellos países que bajo la apariencia de naciones independientes están sujetos al régimen colonial soviético: Alemania Oriental, Bulgaria, Checoslovaquia, Hungría, Polonia, Rumania y Viet-Nam. O aquellas que están sometidas al régimen chino: Camboya, Corea del Norte, Mongolia Exterior y Tibet. En África la acción revolucionaria marxista ha implantado gobiernos decididamente prosoviéticos en Angola y Etiopia. En América la serie se inicia con Cuba y la actividad revolucionaria en varios países es intensa”.
Entre los precursores de las prácticas totalitarias encontramos a Tomás de Torquemada, figura representativa de la Inquisición. Es oportuno aclarar que el número de víctimas de la Inquisición no ha sido comparable a los millones de víctimas provocadas por nazis y comunistas, si bien los adherentes a estos totalitarismos combaten ideológicamente al cristianismo con falsas cifras. Vicente Garrido escribió: "Una vez desbrozado el relato de la leyenda negra, parece que el número de ajusticiados por la hoguera se situó en torno a los 2.000, una cantidad más bien modesta en comparación con otros desmanes cometidos por la humanidad" (De "Tomás de Torquemada" de Juan Carlos Moreno-EMSE EDAPP SL-Barcelona 2022).
En cuanto a la metodología inquisitorial, Garrido escribió: "Defenderse de la acusación de ser un hereje o un servidor del diablo es complicado cuando hay informes, sospechas e incluso testigos que afirman haber presenciado la herejía (de hecho a este procedimiento de probar lo que uno no es se lo denomina la «prueba diabólica»). Torquemada no es más que un símbolo del modo de obrar que la Iglesia católica juzgó necesario con el fin de mantener, con mano de hierro, su dominio terrenal. En pos de ese objetivo se sirvió tanto de quienes buscaban satisfacer su ambición personal como de quienes creían firmemente que eran soldados de Dios en combate contra las fuerzas oscuras de la herejía. Tomás de Torquemada pertenecía a este segundo grupo".
"Hombre de costumbres sumamente austeras, no buscaba riquezas ni el poder eclesiástico. No estaba en su ánimo medrar mediante el terror, sino servir a Cristo. Por desgracia, esto no lo hacía menos peligroso: en ocasiones, el que se contenta con gozar de los bienes terrenales puede cambiar esas prácticas destructivas si sus intereses así lo aconsejan, pero el que se cree iluminado por una santa misión considera que su bien más preciado no es otro que haber sido elegido para llevarla a cabo. Es así que el desprecio de los oropeles valió al dominico el respeto de muchos de sus contemporáneos".
Esta descripción de Torquemada nos hace pensar en los yihadistas islámicos, que lamentablemente son muchos. También es conveniente mencionar que el padre de Torquemada era un judío converso, es decir, que se había convertido al cristianismo, aunque muchos de estos conversos lo hacían para no sufrir el destierro de la España del siglo XV. Según las creencias de la época, por Torquemada no circulaba una "buena sangre". Sin embargo, este inquisidor desconfiaba de los conversos mientras que a la vez evidenciaba cierto odio a los judíos.
Al respecto, Garrido escribe: "Ya he mencionado la «sagrada misión» como motor de la Inquisición que dirigió Torquemada. Pero no basta para explicar sus actos. Hace falta algo más, y es el odio, por más que negara ese sentimiento ante uno de los judíos principales de Castilla. Esa negación toma forma de un mecanismo de defensa conocido como proyección: cuando un individuo alberga actitudes reprensibles que juzga incompatibles con su autoconcepto, de modo inconsciente las niega en sí y las proyecta sobre quienes son objeto de su inquina. Y, ciertamente, es feroz el odio de Torquemada hacia los judíos y conversos (muy posiblemente para demostrar a todos que sus raíces talmúdicas no lo condicionaban en absoluto en su tarea de «martillo de herejes»), que por su carácter deicida y usurero son mucho más culpables que los mahometanos ante los ojos de Dios".
"El sadismo no estuvo entre los pecados de Torquemada. Nada hay en las biografías sobre el dominico, que nos haga pensar que se solazaba ante el sufrimiento que infligía por el mero placer de ver el dolor, lo que no es obstáculo para que sintiera la satisfacción derivada del «trabajo bien hecho», del cumplimiento de aquello que era su deber, que no era otra cosa que eliminar a los enemigos de Cristo".
Este último aspecto quizás pueda asociarse a la "banalidad del mal", concepto vinculado por Hannah Arendt con Adolf Eichmann, y por el cual una persona común puede convertirse en un monstruo cuando prioriza el cumplimiento del deber o el cumplimiento de una supuesta misión encomendada por Dios o por "las fuerzas de la historia".
viernes, 20 de marzo de 2026
Posibilidades de existencia de vida inteligente extraterrestre
El surgimiento de la vida inteligente parece haber sido un acontecimiento único, como algo muy poco probable, sòlo factible por lo extenso que es el universo y por el extenso tiempo transcurrido desde el origen del universo. Si surgiera vida en otra parte del universo, implicaría la posibilidad de que se trata de un fenómeno no tan improbable, sino factible a partir de las leyes naturales conocidas. (Y por conocer). Paul Davis escribiò: "Jacques Monod apuntò que todo en la naturaleza es el producto de dos factores fundamentales: azar y ley (o necesidad, como èl decidiò llamarla)".
Mientras que Monod expresa: "El universo no estaba preñado de la vida, ni la biosfera del hombre"; el tambièn Premio Nobel Christian de Duve le responde: "Usted està equivocado. Lo estaban". Es oportuno señalar que el azar no es sinònimo de caos, ya que existen las "leyes del azar" o leyes de probabilidad. Asì, si arrojamos monedas al aire varias veces, la predicciòn del comportamiento del conjunto puede ser previsto con cierta exactitud si el nùmero de tiradas es muy grande.
Mientras que algunos sugieren que la vida inteligente surgiò en la tierra como consecuencia de una intervenciòn divina, otros lo atribuyen al puro azar, mientras que el resto supone que fue una posibilidad inevitable teniendo presente las leyes naturales existentes. En caso de verificarse algùn dìa la existencia de vida inteligente extraterrestre, no parece ser una confirmaciòn de alguna de las posibilidades mencionadas.
Respecto de la existencia de civilizaciones extraterrestres, pueden distinguirse dos posturas extremas: la del aficionado que trata de convencer a los demás acerca de un acontecimiento excepcional todavía no verificado, por una parte, y la del científico que contempla tal posibilidad a la luz de los conocimientos adquiridos hasta el presente. J. D. Bernal escribió: “Hay dos futuros, el futuro del deseo y el futuro del destino, y la razón humana no ha aprendido nunca a separarlos”.
Se estima que el universo está constituido por unas cien mil millones de galaxias, cada una de ellas compuesta, a su vez, por unas cien mil millones de estrellas. Ante la existencia de tal diversidad estelar, sería un tanto sorprendente que fuésemos los únicos integrantes de una posible comunidad de seres inteligentes. En este caso, sentiríamos una desagradable sensación de soledad. De ahí que nos resulte atractiva la posibilidad de no ser los únicos. Sin embargo, la realidad de nuestro universo no depende de nuestros gustos ni de nuestros deseos. El físico Pascual Jordan escribió: “En relación con la pregunta sobre la existencia de fenómenos de vida extraterrestre y más todavía sobre la existencia de otras inteligencias, yo soy considerablemente más escéptico que la gran mayoría de los especialistas que han participado hasta la fecha en los debates sobre tales cuestiones….no creo en la existencia de base alguna para suponer la probabilidad de que haya seres inteligentes extraterrestres, en virtud de los conocimientos que hoy tenemos de las Ciencias Naturales”.
“Naturalmente, no es que niegue por principio la posibilidad de que exista vida orgánica en otros astros; y si en algún otro sistema planetario la vida orgánica se hubiese desarrollado hasta alcanzar un grado muy alto, existe también la posibilidad –que debe ser reconocida- de que haya surgido en tales lugares una inteligencia que podría ser similar o quizá superior a la humana”.
“En las conversaciones se tropieza una y otra vez con dos posturas bien comprensibles desde el punto de vista psicológico, pero erróneas desde un ángulo objetivo. La investigación moderna nos ha hecho sentir de manera opresiva la monstruosa magnitud del mundo estelar”. “¿No tendríamos que sentirnos sobrecogidos de angustia al pensar que el ser humano está solo en este gigantesco mundo de estrellas, que seamos los únicos seres vivientes en el Cosmos infinito?”. “¿No tendríamos que antojársenos el gigantesco mundo estelar una empresa de derroche incomprensible si la vida orgánica fuera sólo un fenómeno natural completamente raro y aislado de la inmensidad del Cosmos?” (De “¿Estamos solos en el Cosmos?”-Varios autores-Plaza & Janés SA Editores-Barcelona 1973).
Entre los científicos existe un gran porcentaje que admite la posibilidad de existencia de vida inteligente extraterrestre, mientras que simultáneamente niega que hayan llegado a nuestro planeta viajeros lejanos, como lo afirman los aficionados, y mucho menos con la frecuencia supuesta. Por ello promovieron la creación de organismos internacionales dedicados a emitir ondas de radio al espacio exterior con la esperanza de recibir alguna respuesta. Frank D. Drake escribió: “Quizá no haya nada tan excitante como el pensamiento en la posibilidad de un contacto con civilizaciones extraterrestres. Un contacto de tal naturaleza pondría por vez primera al género humano en comunicación con una forma de vida que se habría desarrollado con independencia absoluta de la nuestra y que, probablemente, habría producido individuos, técnica, historia, ideas políticas e ideales de belleza completamente distintos de los que conocemos en nuestro planeta. Si pudiésemos realizar este sueño, tendríamos una idea mucho más amplia, no sólo de un nuevo mundo, sino también de la situación del ser humano dentro de un sistema de lo posible y, asimismo, de la significación de nuestra vida como seres humanos. Hay un momento en nuestra vida en el que todos nos preguntamos por qué existimos. Y el conocimiento del desarrollo de otras civilizaciones podría procurar una respuesta a esta pregunta básica de nuestra existencia, aunque no hay duda de que la respuesta no sería totalmente satisfactoria” (De “¿Estamos solos en el Cosmos?”).
Es oportuno tener presente que la naturaleza exige del hombre el pleno desarrollo de sus potencialidades como un precio impuesto a nuestra supervivencia. En caso de producirse un intercambio de información con civilizaciones más avanzadas, se anularía la posibilidad creativa de los futuros genios de la humanidad, derogándose esta “ley tácita” que pareciera regir nuestro vínculo con el orden natural.
En reuniones interdisciplinarias celebradas algunas decenas de años atrás, científicos de la URSS y de EEUU, principalmente, evaluaron las probabilidades de existencia de civilizaciones extraterrestres. Tales conferencias se conocen como CETI (Communication with Extraterrestrial Intelligence). Como guía para las discusiones se utilizó la “fórmula de Drake”, en la que aparecen los distintos factores a tener en cuenta:
N = R* fp ne f1 fi fc L
En donde:
N: número de civilizaciones extraterrestres en nuestra galaxia.
R*: ritmo de formación estelar promediado para toda la vida de la galaxia (número de estrellas por año).
fp: fracción de estrellas con sistemas planetarios.
ne: promedio de planetas dentro de estos sistemas planetarios ecológicamente apropiados para la vida.
f1: fracción de esos planetas en los que tiene lugar realmente el origen de la vida.
fi: fracción de tales planetas en los que, tras aparecer la vida, nace la inteligencia de alguna forma.
fc: fracción de tales planetas en los cuales los seres inteligentes desarrollan una fase comunicativa.
L: vida media de esas civilizaciones técnicas.
Carl Sagan comenta la ecuación anterior: “El factor R* pertenece al dominio de la astrofísica, como también fp; ne está determinado en la frontera que separa la astronomía de la biología; f1 es en gran parte un tema de la química orgánica y la bioquímica; fi constituye un tema de la neurofisiología y la evolución de los organismos avanzados; fc es un tema de la antropología, arqueología e historia. Y el último término está situado en una zona muy nebulosa que predeciría el futuro de las sociedades: afecta a la psicología y a la psicopatología, a la historia, la política, la sociología y otros muchos campos. La confianza de los cálculos declina pronunciadamente de R* a L en la ecuación mencionada. Pero dejando aparte la posible bondad de nuestros cálculos sobre estos factores, es de notar el hecho de que exista un problema en sí que implique tan íntimamente unos temas que van desde la astrofísica y la biología molecular hasta la arqueología y la política. (De “Comunicación con inteligencias extraterrestres”-Editorial Planeta SA-Barcelona 1980).
En cuanto a quienes aducen haber sido testigos de la presencia de seres extraterrestres, se les puede preguntar acerca de la forma en que han podido viajar desde distancias enormes. Quien sostiene tal posibilidad, es el que debe convencer a los incrédulos, mediante argumentos y pruebas, acerca de la veracidad de sus afirmaciones. Se sabe que la estrella más cercana a nuestro sistema planetario solar, que dista a unos 4,2 años luz, no tiene planetas a su alrededor capaces de sostener alguna forma de vida, por lo que deberían proceder de lugares todavía más distantes. Tal distancia puede calcularse multiplicando la cantidad de segundos que hay en 4,2 años por 300.000 km, que es la distancia que viaja la luz en un segundo.
Según las leyes de la física, para llevar un móvil a velocidades cercanas a la de la luz, se requieren enormes cantidades de energía. ¿De dónde la obtienen los “platos voladores”? ¿Cómo hacen para evitar choques contra la materia estelar desperdigada en el trayecto? ¿Cómo hacen tales seres para aguantar las enormes presiones asociadas a la aceleración requerida para viajar a enormes velocidades? ¿Cuántas generaciones de extraterrestres se requieren para subsistir en las naves durante los largos años requeridos por el viaje? Y todo ello para venir a jugar a las escondidas….Los aficionados dirán entonces que los extraterrestres utilizan otras leyes naturales distintas a las conocidas por el hombre, por lo cual entraríamos en el mundo de la fantasía y del “todo vale”, y ya no tiene sentido establecer ninguna discusión al respecto.
Otro aspecto a tener en cuenta es la reducida probabilidad de existencia de vida en nuestro propio planeta, por lo cual, aun cuando existieran las condiciones adecuadas para la vida en otros planetas, su surgimiento habría de ser poco probable. Paul Davis escribió: “¿Qué es exactamente la vida?, me preguntaba yo. ¿Y cómo empezó? ¿Podría estar sucediendo algo raro dentro de los organismos vivos? Precisamente en esa época, mi director de tesis me dio (como ejercicio para relajarme) un curioso artículo del muy respetado físico Eugene Wigner. El artículo pretendía demostrar que un sistema físico no podía hacer una transición de un estado no vivo a un estado vivo sin contravenir las leyes de la física cuántica. ¡Ajá! Así que Wigner al menos pensaba que algo raro debió de haber ocurrido cuando la vida empezó”.
“La vida tal como la conocemos requiere cientos de miles de proteínas especializadas, por no mencionar los ácidos nucleicos. Las probabilidades en contra de producir precisamente las proteínas por puro azar son del orden de 10 (exp 40.000) contra 1. Esto es un 1 seguido de cuarenta mil ceros, cuya escritura completa necesitaría un capítulo entero de este libro. En comparación, sacar mil veces un palo completo en una partida de cartas es fácil. En un comentario famoso, el astrónomo británico Fred Hoyle comparó las probabilidades en contra del ensamblaje espontáneo de la vida con las probabilidades de que un tornado barra un depósito de chatarra y produzca un Boeing 747 listo para funcionar”. (De “El quinto milagro”-Editorial Televisa SA-México 2004).
Otro aspecto a tener en cuenta es que la vida elemental, surgida en la Tierra, y generadora de las demás formas de vida, apareció en un momento único. Pascual Jordan escribió: “El desarrollo de vida orgánica que ha tenido lugar en nuestro planeta es un fenómeno natural extremadamente raro, un fenómeno improbable en el Cosmos. Hechos, cuya consideración precisa exigiría un libro entero dan motivo a decir que una conjunción extremadamente improbable de innumerables circunstancias independientes entre sí ha contribuido en nuestro planeta, a través de tres mil millones de años como mínimo, a la creación de condiciones previas favorables para el desarrollo y mantenimiento de la vida orgánica”.
“El desarrollo de la vida no se ha producido … mediante repetidos comienzos a partir de la naturaleza inorgánica, sino que la Naturaleza ha conseguido sólo una vez dar el paso decisivo que condujo a la aparición de las primeras unidades de vida capaces de reproducirse”.
Mientras que Monod expresa: "El universo no estaba preñado de la vida, ni la biosfera del hombre"; el tambièn Premio Nobel Christian de Duve le responde: "Usted està equivocado. Lo estaban". Es oportuno señalar que el azar no es sinònimo de caos, ya que existen las "leyes del azar" o leyes de probabilidad. Asì, si arrojamos monedas al aire varias veces, la predicciòn del comportamiento del conjunto puede ser previsto con cierta exactitud si el nùmero de tiradas es muy grande.
Mientras que algunos sugieren que la vida inteligente surgiò en la tierra como consecuencia de una intervenciòn divina, otros lo atribuyen al puro azar, mientras que el resto supone que fue una posibilidad inevitable teniendo presente las leyes naturales existentes. En caso de verificarse algùn dìa la existencia de vida inteligente extraterrestre, no parece ser una confirmaciòn de alguna de las posibilidades mencionadas.
Respecto de la existencia de civilizaciones extraterrestres, pueden distinguirse dos posturas extremas: la del aficionado que trata de convencer a los demás acerca de un acontecimiento excepcional todavía no verificado, por una parte, y la del científico que contempla tal posibilidad a la luz de los conocimientos adquiridos hasta el presente. J. D. Bernal escribió: “Hay dos futuros, el futuro del deseo y el futuro del destino, y la razón humana no ha aprendido nunca a separarlos”.
Se estima que el universo está constituido por unas cien mil millones de galaxias, cada una de ellas compuesta, a su vez, por unas cien mil millones de estrellas. Ante la existencia de tal diversidad estelar, sería un tanto sorprendente que fuésemos los únicos integrantes de una posible comunidad de seres inteligentes. En este caso, sentiríamos una desagradable sensación de soledad. De ahí que nos resulte atractiva la posibilidad de no ser los únicos. Sin embargo, la realidad de nuestro universo no depende de nuestros gustos ni de nuestros deseos. El físico Pascual Jordan escribió: “En relación con la pregunta sobre la existencia de fenómenos de vida extraterrestre y más todavía sobre la existencia de otras inteligencias, yo soy considerablemente más escéptico que la gran mayoría de los especialistas que han participado hasta la fecha en los debates sobre tales cuestiones….no creo en la existencia de base alguna para suponer la probabilidad de que haya seres inteligentes extraterrestres, en virtud de los conocimientos que hoy tenemos de las Ciencias Naturales”.
“Naturalmente, no es que niegue por principio la posibilidad de que exista vida orgánica en otros astros; y si en algún otro sistema planetario la vida orgánica se hubiese desarrollado hasta alcanzar un grado muy alto, existe también la posibilidad –que debe ser reconocida- de que haya surgido en tales lugares una inteligencia que podría ser similar o quizá superior a la humana”.
“En las conversaciones se tropieza una y otra vez con dos posturas bien comprensibles desde el punto de vista psicológico, pero erróneas desde un ángulo objetivo. La investigación moderna nos ha hecho sentir de manera opresiva la monstruosa magnitud del mundo estelar”. “¿No tendríamos que sentirnos sobrecogidos de angustia al pensar que el ser humano está solo en este gigantesco mundo de estrellas, que seamos los únicos seres vivientes en el Cosmos infinito?”. “¿No tendríamos que antojársenos el gigantesco mundo estelar una empresa de derroche incomprensible si la vida orgánica fuera sólo un fenómeno natural completamente raro y aislado de la inmensidad del Cosmos?” (De “¿Estamos solos en el Cosmos?”-Varios autores-Plaza & Janés SA Editores-Barcelona 1973).
Entre los científicos existe un gran porcentaje que admite la posibilidad de existencia de vida inteligente extraterrestre, mientras que simultáneamente niega que hayan llegado a nuestro planeta viajeros lejanos, como lo afirman los aficionados, y mucho menos con la frecuencia supuesta. Por ello promovieron la creación de organismos internacionales dedicados a emitir ondas de radio al espacio exterior con la esperanza de recibir alguna respuesta. Frank D. Drake escribió: “Quizá no haya nada tan excitante como el pensamiento en la posibilidad de un contacto con civilizaciones extraterrestres. Un contacto de tal naturaleza pondría por vez primera al género humano en comunicación con una forma de vida que se habría desarrollado con independencia absoluta de la nuestra y que, probablemente, habría producido individuos, técnica, historia, ideas políticas e ideales de belleza completamente distintos de los que conocemos en nuestro planeta. Si pudiésemos realizar este sueño, tendríamos una idea mucho más amplia, no sólo de un nuevo mundo, sino también de la situación del ser humano dentro de un sistema de lo posible y, asimismo, de la significación de nuestra vida como seres humanos. Hay un momento en nuestra vida en el que todos nos preguntamos por qué existimos. Y el conocimiento del desarrollo de otras civilizaciones podría procurar una respuesta a esta pregunta básica de nuestra existencia, aunque no hay duda de que la respuesta no sería totalmente satisfactoria” (De “¿Estamos solos en el Cosmos?”).
Es oportuno tener presente que la naturaleza exige del hombre el pleno desarrollo de sus potencialidades como un precio impuesto a nuestra supervivencia. En caso de producirse un intercambio de información con civilizaciones más avanzadas, se anularía la posibilidad creativa de los futuros genios de la humanidad, derogándose esta “ley tácita” que pareciera regir nuestro vínculo con el orden natural.
En reuniones interdisciplinarias celebradas algunas decenas de años atrás, científicos de la URSS y de EEUU, principalmente, evaluaron las probabilidades de existencia de civilizaciones extraterrestres. Tales conferencias se conocen como CETI (Communication with Extraterrestrial Intelligence). Como guía para las discusiones se utilizó la “fórmula de Drake”, en la que aparecen los distintos factores a tener en cuenta:
N = R* fp ne f1 fi fc L
En donde:
N: número de civilizaciones extraterrestres en nuestra galaxia.
R*: ritmo de formación estelar promediado para toda la vida de la galaxia (número de estrellas por año).
fp: fracción de estrellas con sistemas planetarios.
ne: promedio de planetas dentro de estos sistemas planetarios ecológicamente apropiados para la vida.
f1: fracción de esos planetas en los que tiene lugar realmente el origen de la vida.
fi: fracción de tales planetas en los que, tras aparecer la vida, nace la inteligencia de alguna forma.
fc: fracción de tales planetas en los cuales los seres inteligentes desarrollan una fase comunicativa.
L: vida media de esas civilizaciones técnicas.
Carl Sagan comenta la ecuación anterior: “El factor R* pertenece al dominio de la astrofísica, como también fp; ne está determinado en la frontera que separa la astronomía de la biología; f1 es en gran parte un tema de la química orgánica y la bioquímica; fi constituye un tema de la neurofisiología y la evolución de los organismos avanzados; fc es un tema de la antropología, arqueología e historia. Y el último término está situado en una zona muy nebulosa que predeciría el futuro de las sociedades: afecta a la psicología y a la psicopatología, a la historia, la política, la sociología y otros muchos campos. La confianza de los cálculos declina pronunciadamente de R* a L en la ecuación mencionada. Pero dejando aparte la posible bondad de nuestros cálculos sobre estos factores, es de notar el hecho de que exista un problema en sí que implique tan íntimamente unos temas que van desde la astrofísica y la biología molecular hasta la arqueología y la política. (De “Comunicación con inteligencias extraterrestres”-Editorial Planeta SA-Barcelona 1980).
En cuanto a quienes aducen haber sido testigos de la presencia de seres extraterrestres, se les puede preguntar acerca de la forma en que han podido viajar desde distancias enormes. Quien sostiene tal posibilidad, es el que debe convencer a los incrédulos, mediante argumentos y pruebas, acerca de la veracidad de sus afirmaciones. Se sabe que la estrella más cercana a nuestro sistema planetario solar, que dista a unos 4,2 años luz, no tiene planetas a su alrededor capaces de sostener alguna forma de vida, por lo que deberían proceder de lugares todavía más distantes. Tal distancia puede calcularse multiplicando la cantidad de segundos que hay en 4,2 años por 300.000 km, que es la distancia que viaja la luz en un segundo.
Según las leyes de la física, para llevar un móvil a velocidades cercanas a la de la luz, se requieren enormes cantidades de energía. ¿De dónde la obtienen los “platos voladores”? ¿Cómo hacen para evitar choques contra la materia estelar desperdigada en el trayecto? ¿Cómo hacen tales seres para aguantar las enormes presiones asociadas a la aceleración requerida para viajar a enormes velocidades? ¿Cuántas generaciones de extraterrestres se requieren para subsistir en las naves durante los largos años requeridos por el viaje? Y todo ello para venir a jugar a las escondidas….Los aficionados dirán entonces que los extraterrestres utilizan otras leyes naturales distintas a las conocidas por el hombre, por lo cual entraríamos en el mundo de la fantasía y del “todo vale”, y ya no tiene sentido establecer ninguna discusión al respecto.
Otro aspecto a tener en cuenta es la reducida probabilidad de existencia de vida en nuestro propio planeta, por lo cual, aun cuando existieran las condiciones adecuadas para la vida en otros planetas, su surgimiento habría de ser poco probable. Paul Davis escribió: “¿Qué es exactamente la vida?, me preguntaba yo. ¿Y cómo empezó? ¿Podría estar sucediendo algo raro dentro de los organismos vivos? Precisamente en esa época, mi director de tesis me dio (como ejercicio para relajarme) un curioso artículo del muy respetado físico Eugene Wigner. El artículo pretendía demostrar que un sistema físico no podía hacer una transición de un estado no vivo a un estado vivo sin contravenir las leyes de la física cuántica. ¡Ajá! Así que Wigner al menos pensaba que algo raro debió de haber ocurrido cuando la vida empezó”.
“La vida tal como la conocemos requiere cientos de miles de proteínas especializadas, por no mencionar los ácidos nucleicos. Las probabilidades en contra de producir precisamente las proteínas por puro azar son del orden de 10 (exp 40.000) contra 1. Esto es un 1 seguido de cuarenta mil ceros, cuya escritura completa necesitaría un capítulo entero de este libro. En comparación, sacar mil veces un palo completo en una partida de cartas es fácil. En un comentario famoso, el astrónomo británico Fred Hoyle comparó las probabilidades en contra del ensamblaje espontáneo de la vida con las probabilidades de que un tornado barra un depósito de chatarra y produzca un Boeing 747 listo para funcionar”. (De “El quinto milagro”-Editorial Televisa SA-México 2004).
Otro aspecto a tener en cuenta es que la vida elemental, surgida en la Tierra, y generadora de las demás formas de vida, apareció en un momento único. Pascual Jordan escribió: “El desarrollo de vida orgánica que ha tenido lugar en nuestro planeta es un fenómeno natural extremadamente raro, un fenómeno improbable en el Cosmos. Hechos, cuya consideración precisa exigiría un libro entero dan motivo a decir que una conjunción extremadamente improbable de innumerables circunstancias independientes entre sí ha contribuido en nuestro planeta, a través de tres mil millones de años como mínimo, a la creación de condiciones previas favorables para el desarrollo y mantenimiento de la vida orgánica”.
“El desarrollo de la vida no se ha producido … mediante repetidos comienzos a partir de la naturaleza inorgánica, sino que la Naturaleza ha conseguido sólo una vez dar el paso decisivo que condujo a la aparición de las primeras unidades de vida capaces de reproducirse”.
jueves, 19 de marzo de 2026
La memoria selectiva
Es muy común en la gente dominada emocional y mentalmente por el odio, apoyar, aplaudir o ejecutar alguna forma de violencia contra el sector odiado. Resulta obvio que el sector agredido responderá, como una forma de protección, y hasta de venganza, con una violencia comparable o mayor. Luego, quien inicia el conflicto tiende a victimizarse para remarcar la "maldad" del adversario previamente agredido.
El sector dominado por el odio, jamás ha de reconocer culpabilidad alguna, y mucho menos se ha de arrepentir de los actos terroristas cometidos. Incluso proclamará a viva voz la defensa de los "derechos humanos", principalmente el derecho a la vida de los caídos de su sector. Como ejemplo de esta actitud lo tenemos en el caso de la guerrilla marxista de los años 70, que produjeron en la Argentina 1.094 asesinatos, 2.368 heridos, 756 secuestros extorsivos y 4.380 bombas.
En la actualidad, la mayor parte de los discursos en favor de la paz y de la democracia, se dirigen como mensajes para ser escuchados por las Fuerzas Armadas, por cuanto poco o nada cuentan las más de mil víctimas inocentes del terrorismo promovido por el Estado cubano-soviético. De ahí que sea una falsa expresión de deseos por cuanto no se dirigen al sector que comenzó con las acciones violentas, sino con el sector que respondió de la misma manera.
Para que el "Nunca más" se cumpla en forma definitiva deben dirigir sus proclamas democráticas a los ideólogos marxistas, incluida la Iglesia Católica, que parece haber olvidado sus raíces cristianas. Mientras la Iglesia siga encubriendo el terrorismo marxista, sigue siendo cómplice pasivo de la violencia que parece denunciar.
Se transcribe un artículo al respecto:
LA INDUSTRIA DE LA MEMORIA SELECTIVA
Por Mariangel Márquez
Cada 24 de marzo Argentina asiste a una liturgia política cuidadosamente guionada. Banderas, consignas repetidas hasta el cansancio, discursos cargados de indignación selectiva y una narrativa única que se presenta como verdad indiscutible. No es un ejercicio de memoria: es una ceremonia de propaganda.
Toda sociedad necesita recordar su pasado, pero la memoria colectiva puede adoptar dos formas muy distintas: puede ser una búsqueda honesta de comprensión histórica o puede convertirse en un instrumento de legitimación ideológica. Cuando la memoria deja de admitir preguntas y sólo permite repetir consignas, deja de ser memoria para transformarse en dogma.
Durante décadas se ha construido un relato oficial sobre los años setenta que funciona con la lógica de un guión infantil: villanos absolutos de un lado y víctimas puras del otro. En esa versión simplificada de la historia, la violencia comienza mágicamente el 24 de marzo de 1976, como si la Argentina previa hubiera sido una pacífica república alterada de pronto por una junta militar surgida del vacío. Pero la historia real es mucho menos cómoda.
Antes del golpe ya había bombas en restaurantes, secuestros de empresarios, asesinatos de militares, policías y civiles, ataques a cuarteles, extorsiones, tribunales revolucionarios clandestinos y organizaciones armadas que proclamaban sin pudor su objetivo de instaurar un régimen socialista por medio de la violencia. No eran grupos culturales ni militantes románticos: eran aparatos guerrilleros con estructura militar y estrategia insurreccional. Ese capítulo de la historia es sistemáticamente borrado por los profesionales de la memoria selectiva.
¿Por qué? Porque reconocerlo dinamita el mito fundacional sobre el que se edificó la industria política del 24 de marzo. Si se admite que existió una guerra revolucionaria, se cae la caricatura del país idílico agredido súbitamente por militares perversos. Y si se cae esa caricatura, también se derrumba el monopolio moral que ciertos sectores han construido durante décadas.
La dictadura cometió crímenes gravísimos. Nadie serio lo niega. El terrorismo de Estado, la represión ilegal y las desapariciones son hechos documentados y condenables. Pero convertir esa tragedia en un instrumento de manipulación histórica es otra forma de degradar la memoria. La memoria no debería ser un tribunal que juzga selectivamente el pasado según conveniencias ideológicas. Su función es comprender la complejidad de la historia, no reducirla a un relato moral cómodo para el presente.
Lo que resulta inaceptable es la operación intelectual que pretende borrar la violencia guerrillera de la ecuación histórica. Se habla de víctimas, pero sólo de algunas. Se exige memoria, pero sólo sobre una parte del pasado. Se reclama justicia, pero únicamente cuando la violencia proviene de un actor específico. Eso no es memoria. Es propaganda.
El 24 de marzo se ha transformado en una plataforma ideológica desde la cual se intenta fijar una interpretación obligatoria de la historia. Cualquier intento de cuestionarla es rápidamente etiquetado con epítetos automáticos: negacionista, reaccionario, apologista. La discusión histórica se reemplaza por la descalificación moral. Esa reacción revela algo evidente: el relato dominante no se sostiene bien cuando se lo somete al examen completo de los hechos. La historia de los años setenta no fue un cuento moral para escolares. Fue un conflicto político brutal donde distintos actores recurrieron a la violencia con objetivos incompatibles. Pretender que una parte de esa violencia nunca existió no es un error académico: es una decisión política. Y esa decisión ha permitido construir una cultura de la memoria que funciona más como un aparato de militancia que como una búsqueda honesta de verdad histórica.
Una sociedad madura no necesita relatos sagrados ni fechas convertidas en actos de fe ideológica. Necesita memoria completa. Memoria incómoda. Memoria que no dependa de quién empuñaba el arma para decidir si el hecho merece ser recordado. Porque cuando la memoria se convierte en un relato obligatorio, deja de servir a la verdad y empieza a servir al poder.
Mientras el 24 de marzo siga siendo utilizado como una herramienta de propaganda y no como un espacio de reflexión histórica integral, lo que se estará defendiendo no será la memoria: será el relato.
(De www.laprensa.com.ar)
El sector dominado por el odio, jamás ha de reconocer culpabilidad alguna, y mucho menos se ha de arrepentir de los actos terroristas cometidos. Incluso proclamará a viva voz la defensa de los "derechos humanos", principalmente el derecho a la vida de los caídos de su sector. Como ejemplo de esta actitud lo tenemos en el caso de la guerrilla marxista de los años 70, que produjeron en la Argentina 1.094 asesinatos, 2.368 heridos, 756 secuestros extorsivos y 4.380 bombas.
En la actualidad, la mayor parte de los discursos en favor de la paz y de la democracia, se dirigen como mensajes para ser escuchados por las Fuerzas Armadas, por cuanto poco o nada cuentan las más de mil víctimas inocentes del terrorismo promovido por el Estado cubano-soviético. De ahí que sea una falsa expresión de deseos por cuanto no se dirigen al sector que comenzó con las acciones violentas, sino con el sector que respondió de la misma manera.
Para que el "Nunca más" se cumpla en forma definitiva deben dirigir sus proclamas democráticas a los ideólogos marxistas, incluida la Iglesia Católica, que parece haber olvidado sus raíces cristianas. Mientras la Iglesia siga encubriendo el terrorismo marxista, sigue siendo cómplice pasivo de la violencia que parece denunciar.
Se transcribe un artículo al respecto:
LA INDUSTRIA DE LA MEMORIA SELECTIVA
Por Mariangel Márquez
Cada 24 de marzo Argentina asiste a una liturgia política cuidadosamente guionada. Banderas, consignas repetidas hasta el cansancio, discursos cargados de indignación selectiva y una narrativa única que se presenta como verdad indiscutible. No es un ejercicio de memoria: es una ceremonia de propaganda.
Toda sociedad necesita recordar su pasado, pero la memoria colectiva puede adoptar dos formas muy distintas: puede ser una búsqueda honesta de comprensión histórica o puede convertirse en un instrumento de legitimación ideológica. Cuando la memoria deja de admitir preguntas y sólo permite repetir consignas, deja de ser memoria para transformarse en dogma.
Durante décadas se ha construido un relato oficial sobre los años setenta que funciona con la lógica de un guión infantil: villanos absolutos de un lado y víctimas puras del otro. En esa versión simplificada de la historia, la violencia comienza mágicamente el 24 de marzo de 1976, como si la Argentina previa hubiera sido una pacífica república alterada de pronto por una junta militar surgida del vacío. Pero la historia real es mucho menos cómoda.
Antes del golpe ya había bombas en restaurantes, secuestros de empresarios, asesinatos de militares, policías y civiles, ataques a cuarteles, extorsiones, tribunales revolucionarios clandestinos y organizaciones armadas que proclamaban sin pudor su objetivo de instaurar un régimen socialista por medio de la violencia. No eran grupos culturales ni militantes románticos: eran aparatos guerrilleros con estructura militar y estrategia insurreccional. Ese capítulo de la historia es sistemáticamente borrado por los profesionales de la memoria selectiva.
¿Por qué? Porque reconocerlo dinamita el mito fundacional sobre el que se edificó la industria política del 24 de marzo. Si se admite que existió una guerra revolucionaria, se cae la caricatura del país idílico agredido súbitamente por militares perversos. Y si se cae esa caricatura, también se derrumba el monopolio moral que ciertos sectores han construido durante décadas.
La dictadura cometió crímenes gravísimos. Nadie serio lo niega. El terrorismo de Estado, la represión ilegal y las desapariciones son hechos documentados y condenables. Pero convertir esa tragedia en un instrumento de manipulación histórica es otra forma de degradar la memoria. La memoria no debería ser un tribunal que juzga selectivamente el pasado según conveniencias ideológicas. Su función es comprender la complejidad de la historia, no reducirla a un relato moral cómodo para el presente.
Lo que resulta inaceptable es la operación intelectual que pretende borrar la violencia guerrillera de la ecuación histórica. Se habla de víctimas, pero sólo de algunas. Se exige memoria, pero sólo sobre una parte del pasado. Se reclama justicia, pero únicamente cuando la violencia proviene de un actor específico. Eso no es memoria. Es propaganda.
El 24 de marzo se ha transformado en una plataforma ideológica desde la cual se intenta fijar una interpretación obligatoria de la historia. Cualquier intento de cuestionarla es rápidamente etiquetado con epítetos automáticos: negacionista, reaccionario, apologista. La discusión histórica se reemplaza por la descalificación moral. Esa reacción revela algo evidente: el relato dominante no se sostiene bien cuando se lo somete al examen completo de los hechos. La historia de los años setenta no fue un cuento moral para escolares. Fue un conflicto político brutal donde distintos actores recurrieron a la violencia con objetivos incompatibles. Pretender que una parte de esa violencia nunca existió no es un error académico: es una decisión política. Y esa decisión ha permitido construir una cultura de la memoria que funciona más como un aparato de militancia que como una búsqueda honesta de verdad histórica.
Una sociedad madura no necesita relatos sagrados ni fechas convertidas en actos de fe ideológica. Necesita memoria completa. Memoria incómoda. Memoria que no dependa de quién empuñaba el arma para decidir si el hecho merece ser recordado. Porque cuando la memoria se convierte en un relato obligatorio, deja de servir a la verdad y empieza a servir al poder.
Mientras el 24 de marzo siga siendo utilizado como una herramienta de propaganda y no como un espacio de reflexión histórica integral, lo que se estará defendiendo no será la memoria: será el relato.
(De www.laprensa.com.ar)
martes, 17 de marzo de 2026
El peronismo y sus mitos
El peronismo original, el de las primeras presidencias de Perón, fue un movimiento totalitario en cuanto a su gestión, si bien el acceso a la presidencia fue efectuado mediante un proceso electoral legítimo. De ahí que los periodistas, en general, para no perder seguidores peronistas, cuando hablan de "dictadura" nunca hacen referencia al peronismo.
Es interesante leer opiniones de escritores que vivieron de cerca todo el proceso peronista, como es el caso de Juan José Sebreli. De ahí que se transcribe un diálogo con Marcelo Gioffré acerca de los orígenes del peronismo:
SOBRE EL PERONISMO
Marcelo Gioffré (MG): El 8 de octubre de 1945, el día que Perón cumplió cincuenta años, el clima en el país estaba muy enrarecido, las facultades estaban tomadas y habían implantado el estado de sitio. Y unos días después, según contás en algún libro, sucedió algo increíble cuando estabas escuchando el radioteatro.
Juan José Sebreli (JJS): Sí, el radioteatro de Evita Duarte. para mí el mito de Eva empieza siendo el mito de las estrellas de los años cuarenta. El radioteatro se interrumpe para pasar la noticia de que Perón había sido llevado preso y la novela nunca más siguió. Quedó inconclusa. Era una novela de ciencia ficción y Evita encarnaba a una intrépida astronauta, así que los personajes quedaron anclados en Marte para siempre.
MG: A partir de entonces fue una semana en que todo el país quedó en una especie de suspenso. En esos días Perón le hizo una argucia a Farrell, le pidió que le permitiera hacer un discurso en el balcón de la Secretaría de Trabajo con el fin de despedirse. Farrell accedió, y en el medio del discurso Perón anunció un aumento general de sueldos. Fue una jugada muy provocativa.
JJS: Sí, y acá ya tenemos una pauta para desenmascarar un primer mito. El peronismo no nació el 17 de octubre de 1955, el peronismo nació el 4 de junio de 1943. A las diez de la mañana, para ser más precisos. La prueba está en que los peronistas, cuando nombran los golpes militares, nombran el del 30 y pasan al del 55, el del 43 no lo nombran. ¿Por qué? Porque el 43 muestra que el origen del peronismo fue un golpe de Estado, una dictadura militar fascista, antisemita, anticlerical y muy reaccionaria. Como vos sugerís, el 17 de octubre no se habría podido realizar si Perón no hubiera estado ya formando parte del Estado. Antes del 43 Perón no había tenido el menor contacto con un sindicalista, nunca. Lo tuvo después, gracias a su cargo de secretario de Trabajo.
MG: En esos días de octubre una de las salidas a la crisis que se barajaban, tal vez la tesis más elegante o conservadora, a la que adscribía por ejemplo Alfredo Palacios, era entregarle el poder a la Corte Suprema de Justicia. Los que se oponían a esa posibilidad eran los que estaban cerca de Perón. Incluso hubo un desprendimiento de esa idea, un plan B, que fue instrumentado a través del procurador general de la Nación, que consistió en pedirle a la Corte que armara un nuevo gabinete, pero como eran académicos, no políticos, tardaron mucho en decidirse y el conflcito con Perón fue escalando, de manera que se lo llevaron preso y el gabinete no estaba.
JJS: Acá ya tenemos otro de los mitos del peronismo. La idea de que los protagonistas, los hérores de esa supuesta epopeya fueron Perón y Evita. Perón y Evita no tuvieron ningún papel relevante. Perón estaba preso, primero en Martín García y después en el Hospital Militar. Evita no tenía ningún contacto ni con obreros ni con sindicalistas, nada. Estaba tratando de encontrar un abogado para que le presentara un habeas corpus. Lo que quería era irse del país. Perón, por otra parte, tampoco estaba entusiasmado. Al contrario, estaba desencantado, hay cartas que lo prueban. Quería irse a la Patagonia a cultivar la tierra o algo por el estilo. Y toda la intervención que Evita tuvo el 17 de octubre fue escuchar las noticias por la radio desde el departamento de su amiga, la actriz Pierina Dealessi, donde se había refugiado. En cambio, los que realmente hicieron el 17 de octubre son personajes que después fueron completamente raleados.
MG: Cipriano Reyes...
JJS: A Cipriano Reyes, dirigente del Sindicato de la Carne, lo primero que hizo Perón fue meterlo preso. Estuvo preso los diez años del gobierno peronista. Y el otro, Mercante -junto con su secretaria y amiga, Isabel Ernst-, que al poco tiempo también fue defenestrado.
MG: Perón, supuestamente enfermo, pasó -como decías vos- al Hospital Militar.
JJS: Por eso cuando él sale a hablar, a última hora, quedaba muy poca gente. Porque la gente había llegado desde las diez de la mañana.
MG: Perón sale a hablar a las once de la noche...
JJS: El tema de la plaza es otro mito. Hace un tiempo un grupo de bolivianos llegó a la plaza con el féretro de un albañil asesinado, para velarlo allí, y Hebe de Bonafini les gritó que se fueran, que la plaza era de ellas, como si los peronistas hubieran instaurado un ámbito sagrado. La Plaza de Mayo ha sido llenada por muchos. La primera vez que se llenó en un acto político fue, paradójicamente, con el golpe de 1930, el primero que sale al balcón es el dictador fascista José Féliz Uriburu, ante una multitud compuesta por estudiantes y clase media. Eduardo Lonardi la llenó con más gente que la que llevaba Perón en los últimos 17 de octubre anteriores al golpe. Videla y Galtieri llenaron también la plaza. E históricamente la movilización callejera de las masas tiene tradición mundial. La primera gran movilización que hubo en el siglo XX se hizo por una causa poco noble: fue en Berlín para la declaración de la Primera Guerra Mundial. La gente salió a la calle enloquecida de alegría y el káiser, que detestaba a las masas, quiso disolverla. Tuvieron que convencerlo para que no lo hiciera: era mejor dejar contenta a la gente que iba a la guerra.
MG: Algo interesante de ese 17 de octubre es que, según cuentan, Perón tenía la duda de si debía abalanzarse sobre el poder y que le dieran la presidencia en forma inmediata, ese día, o si debía esperar, preparar la campaña y ganar las elecciones. Optó por esta segunda vía.
JJS: Fue lo más inteligente.
MG: Replegando el zoom y ampliando el campo visual hacia el peronismo en general, sería interesante rastrear denominadores comunes en todas las experiencias peronistas de nuestra historia. En principio podría uno pensar en tres grandes procesos: el primero, el peronismo clásico del 43 al 55; el segundo Menem del 89 al 99; y el tercero, el kirchnerismo. Pero también hubo al menos tres situaciones intermedias a las que habría que prestarles atención: la resistencia peronista post 55 y los montoneros, que produjeron ese extraño blend de peronismo, marxismo y catolicismo; el gobierno del 73 al 76, que empezó con Cámpora y terminó con Isabel y López Rega; y el gobierno de Duhalde, que es la salida de la crisis del 2001. ¿Hay líneas que permiten hilvanar todo esto?
JJS: El peronismo ideológico, que es el régimen de un líder carismático en contacto con las masas, con una economía defensora de la industria nacional, antirrural y que tiene su enemigo principal en el imperialismo yanqui, estuvo vigente sólo hasta 1949 o 1950. Después esa ideología se mantuvo en las palabras, pero en la realidad hicieron todo lo contrario. ¿Por qué? Porque en ese momento empezó la crisis económica. La ideología inicial era el fascismo, el propio Perón lo dice, fue el único político que después de la Segunda Guerra Mundial siguió reivindicando el fascismo. Lo hizo en un reportaje de Félix Luna y en dos folletos, Latinoamérica ahora o nunca y La hora de los pueblos. Perón nunca pudo realizar un fascismo pleno porque las condiciones del mundo no se lo permitieron. El fascismo acababa de ser derrotado y estaba totalmente desprestigiado. Y porque la clase media argentina no era fascista. Es decir, él hizo todo lo que pudo: un semifascismo a la criolla. Pero a partir de 1950 la crisis lo obligó a cambiar y vino un periodo desarrollista. Del antiimperialismo pasó a un acercamiento a Estados Unidos. Es cuando vino Milton Eisenhower, hermano del presidente, y lo subió al balcón.
MG: ¿Participarías en la idea de que el primer lustro, del 45 al 50, se pareció más al kichnerismo, y el segundo lustro, del 50 al 55, más a Menem?
JJS: Sí, pero ubicados en contextos históricos distintos.
MG: En la búsqueda de denominadores comunes, algo que tal vez se mantuvo en los tres peronismos fue el antirruralismo que mencionabas, porque en el peronismo canónico se expresó con el IAPI, en el menemismo con la sobrevaluación del peso y en el kirchnerismo con las retenciones. En los tres hubo desprecio por el campo y subestimación de las exportacionesa.
JJS: Pero en el caso de Menem hay que hacer una salvedad: la convertibilidad pudo ser aprovechada por el campo para modernizarse y tecnificarse. El campo actual, pujante, con siembra directa, se hizo gracias a la convertibilidad. En cambio, cuando Perón en los cincuenta hizo el giro hacia el campo, que hizo una reunión en el teatro Colón con los ruralistas, ya era demasiado tarde.
MG: La siembra directa y el glifosato, que implica que se pueda sembrar directanente sobre rastrojos, fueron muy crirticados en su momento por los ecologistas, hubo muchas cartas de lectores en La Nación que sostenían que el uso de químicos podría traer cáncer, pero lo que ocultan todos estos críticos es que con la siembra directa se eliminó la labranza, un procedimiento que venía de siglos y que de a poco iba arruinando las tierras. Y arruinar la tierra es menos comida para la gente. Por eso, más allá de algún mínimo efecto no querido de los químicos, es una transformación revolucionaria que inicia la Argentina en los noventa, haciendo punta, y que después sigue Estados Unidos.
JJS: Por supuesto.
MG: Un factor institucional que valdría la pena analizar es si en todos los peronismos no hubo una desarticulación de los oganismos de control de legalidad. Manipulación con los miembros de la Corte Suprema, eliminación o colonización de auditorías y sindicaturas, copamiento de juzgados federales. Daría la impresión de que es una nota distintiva de los tres peronismos.
JJS: El autoritarismo como método caracteriza al populismo. Hay relación directa del líder con las masas y prescindencia de la mediación de las instituciones, sobre todo de los poderes Judicial y Legislativo, y de los partidos políticos. Es verdad, eso es común en todos. La diferencia es que en Perón eso llega a un grado de semidictadura plebiscitaria. De un plumazo expropió el diario La Prensa, que era el medio más importante de la época. En Menem, a pesar de la ampliación de la corte y otras intervenciones, no hubo autoritarismo, hubo libertad de prensa y se terminó con el militarismo. Y en el kirchnerismo, pese a los intentos de terminar con los medios independientes, por el momento se mantiene cierta libertad. Por ejemplo, nosotros podemos estar diciendo esto públicamente.
MG: Pero cuidado, Juan José, porque con el kircnerismo estamos a las puertas de que de los cinco canales de aire, tres sean oficialistas.
JJS: Pero si esta conversación hubiera sido en la época de Perón, nos estaba esperando la policía en la puerta y nos llevaba presos. Es verdad que las circunstancias son otras, la democracia está hoy mucho más extendida, incluso en casi toda Latinoamérica, y las noticias corren más rápido por el mundo, no se puede hacer cualquier cosa. Chávez hasta cierto punto es más democrático que Perón, en Venezuela la oposición todavía puede hacer manifestaciones multitudinarias. En la época de Perón eso era imposible porque la policía las disolvía inmediatamente.
MG: El kirchnerismo sería una versión light del peronismo.
JJS: No, una versión aggiornada.
MG: Otro tema interesante es el de los matices pintorescos de los líderes peronistas. Esto hace un poco a la posmodernidad, el tema del envase por sobre el contenido. En el caso de Perón, ni hablar: casado con Eva, una actriz, sus aventuras en motocicleta, las chicas de la UES; Menem, con las patillas, la Ferrari, Yuyito González deslizándose por Olivos, el casamiento con Bolocco; y el caso de Néstor Kirchner, respecto del cual vos dijiste en una nota de La Nación que era un líder populista frío, es más raro. Tengo la idea de que el pintoresquismo se lo presta la épica que urde alrededor de su falso pasado revolucionario.
JJS: Kirchner es lo más cercano a Perón. Pero empleando la frase de Marx, la historia se repite como una farsa. Los Kirchner quieren ser líderes carismáticos, quieren arrastrar a las masas, pero por ahora no lo logran. Hubo un ejemplo emblemático, las dos famosas manifestaciones simultáneas, la del campo y la de los kirchneristas: la del campo, que es supuestamente de la oligarquía, es decir de una minoría, concitó multitudes infinitamente superiores a las que Kirchner juntó en Plaza del Congreso. Eso revela que en un momento muy crítico tuvo escasa capacidad de convocatoria. Y además la composición de esa pequeña "multitud kirchnerista" es paradójica: una combinación de gente pagada con un grupito de universitarios de humanidades, que se han convertido en la apoyatura del sistema. Esto cambió a partir de los funerales de Néstor Kirchner, cuando el régimen mutó de un populismo frío, lo cual es una contradicción en los términos, a un típico populismo fervoroso.
MG: Se te atribuye una frase: "Si en 2011 gana Kirchner, hay que despedirse de la democracia". ¿Creés que la deriva sería tan grave?
JJS: Sí. Como decía Fernando Henrique Cardoso, con el tercer mandato ya no hay república, hay monarquía.
(De “Conversaciones irreverentes” de J.J. Sebreli y M. Gioffré-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 2018).
Es interesante leer opiniones de escritores que vivieron de cerca todo el proceso peronista, como es el caso de Juan José Sebreli. De ahí que se transcribe un diálogo con Marcelo Gioffré acerca de los orígenes del peronismo:
SOBRE EL PERONISMO
Marcelo Gioffré (MG): El 8 de octubre de 1945, el día que Perón cumplió cincuenta años, el clima en el país estaba muy enrarecido, las facultades estaban tomadas y habían implantado el estado de sitio. Y unos días después, según contás en algún libro, sucedió algo increíble cuando estabas escuchando el radioteatro.
Juan José Sebreli (JJS): Sí, el radioteatro de Evita Duarte. para mí el mito de Eva empieza siendo el mito de las estrellas de los años cuarenta. El radioteatro se interrumpe para pasar la noticia de que Perón había sido llevado preso y la novela nunca más siguió. Quedó inconclusa. Era una novela de ciencia ficción y Evita encarnaba a una intrépida astronauta, así que los personajes quedaron anclados en Marte para siempre.
MG: A partir de entonces fue una semana en que todo el país quedó en una especie de suspenso. En esos días Perón le hizo una argucia a Farrell, le pidió que le permitiera hacer un discurso en el balcón de la Secretaría de Trabajo con el fin de despedirse. Farrell accedió, y en el medio del discurso Perón anunció un aumento general de sueldos. Fue una jugada muy provocativa.
JJS: Sí, y acá ya tenemos una pauta para desenmascarar un primer mito. El peronismo no nació el 17 de octubre de 1955, el peronismo nació el 4 de junio de 1943. A las diez de la mañana, para ser más precisos. La prueba está en que los peronistas, cuando nombran los golpes militares, nombran el del 30 y pasan al del 55, el del 43 no lo nombran. ¿Por qué? Porque el 43 muestra que el origen del peronismo fue un golpe de Estado, una dictadura militar fascista, antisemita, anticlerical y muy reaccionaria. Como vos sugerís, el 17 de octubre no se habría podido realizar si Perón no hubiera estado ya formando parte del Estado. Antes del 43 Perón no había tenido el menor contacto con un sindicalista, nunca. Lo tuvo después, gracias a su cargo de secretario de Trabajo.
MG: En esos días de octubre una de las salidas a la crisis que se barajaban, tal vez la tesis más elegante o conservadora, a la que adscribía por ejemplo Alfredo Palacios, era entregarle el poder a la Corte Suprema de Justicia. Los que se oponían a esa posibilidad eran los que estaban cerca de Perón. Incluso hubo un desprendimiento de esa idea, un plan B, que fue instrumentado a través del procurador general de la Nación, que consistió en pedirle a la Corte que armara un nuevo gabinete, pero como eran académicos, no políticos, tardaron mucho en decidirse y el conflcito con Perón fue escalando, de manera que se lo llevaron preso y el gabinete no estaba.
JJS: Acá ya tenemos otro de los mitos del peronismo. La idea de que los protagonistas, los hérores de esa supuesta epopeya fueron Perón y Evita. Perón y Evita no tuvieron ningún papel relevante. Perón estaba preso, primero en Martín García y después en el Hospital Militar. Evita no tenía ningún contacto ni con obreros ni con sindicalistas, nada. Estaba tratando de encontrar un abogado para que le presentara un habeas corpus. Lo que quería era irse del país. Perón, por otra parte, tampoco estaba entusiasmado. Al contrario, estaba desencantado, hay cartas que lo prueban. Quería irse a la Patagonia a cultivar la tierra o algo por el estilo. Y toda la intervención que Evita tuvo el 17 de octubre fue escuchar las noticias por la radio desde el departamento de su amiga, la actriz Pierina Dealessi, donde se había refugiado. En cambio, los que realmente hicieron el 17 de octubre son personajes que después fueron completamente raleados.
MG: Cipriano Reyes...
JJS: A Cipriano Reyes, dirigente del Sindicato de la Carne, lo primero que hizo Perón fue meterlo preso. Estuvo preso los diez años del gobierno peronista. Y el otro, Mercante -junto con su secretaria y amiga, Isabel Ernst-, que al poco tiempo también fue defenestrado.
MG: Perón, supuestamente enfermo, pasó -como decías vos- al Hospital Militar.
JJS: Por eso cuando él sale a hablar, a última hora, quedaba muy poca gente. Porque la gente había llegado desde las diez de la mañana.
MG: Perón sale a hablar a las once de la noche...
JJS: El tema de la plaza es otro mito. Hace un tiempo un grupo de bolivianos llegó a la plaza con el féretro de un albañil asesinado, para velarlo allí, y Hebe de Bonafini les gritó que se fueran, que la plaza era de ellas, como si los peronistas hubieran instaurado un ámbito sagrado. La Plaza de Mayo ha sido llenada por muchos. La primera vez que se llenó en un acto político fue, paradójicamente, con el golpe de 1930, el primero que sale al balcón es el dictador fascista José Féliz Uriburu, ante una multitud compuesta por estudiantes y clase media. Eduardo Lonardi la llenó con más gente que la que llevaba Perón en los últimos 17 de octubre anteriores al golpe. Videla y Galtieri llenaron también la plaza. E históricamente la movilización callejera de las masas tiene tradición mundial. La primera gran movilización que hubo en el siglo XX se hizo por una causa poco noble: fue en Berlín para la declaración de la Primera Guerra Mundial. La gente salió a la calle enloquecida de alegría y el káiser, que detestaba a las masas, quiso disolverla. Tuvieron que convencerlo para que no lo hiciera: era mejor dejar contenta a la gente que iba a la guerra.
MG: Algo interesante de ese 17 de octubre es que, según cuentan, Perón tenía la duda de si debía abalanzarse sobre el poder y que le dieran la presidencia en forma inmediata, ese día, o si debía esperar, preparar la campaña y ganar las elecciones. Optó por esta segunda vía.
JJS: Fue lo más inteligente.
MG: Replegando el zoom y ampliando el campo visual hacia el peronismo en general, sería interesante rastrear denominadores comunes en todas las experiencias peronistas de nuestra historia. En principio podría uno pensar en tres grandes procesos: el primero, el peronismo clásico del 43 al 55; el segundo Menem del 89 al 99; y el tercero, el kirchnerismo. Pero también hubo al menos tres situaciones intermedias a las que habría que prestarles atención: la resistencia peronista post 55 y los montoneros, que produjeron ese extraño blend de peronismo, marxismo y catolicismo; el gobierno del 73 al 76, que empezó con Cámpora y terminó con Isabel y López Rega; y el gobierno de Duhalde, que es la salida de la crisis del 2001. ¿Hay líneas que permiten hilvanar todo esto?
JJS: El peronismo ideológico, que es el régimen de un líder carismático en contacto con las masas, con una economía defensora de la industria nacional, antirrural y que tiene su enemigo principal en el imperialismo yanqui, estuvo vigente sólo hasta 1949 o 1950. Después esa ideología se mantuvo en las palabras, pero en la realidad hicieron todo lo contrario. ¿Por qué? Porque en ese momento empezó la crisis económica. La ideología inicial era el fascismo, el propio Perón lo dice, fue el único político que después de la Segunda Guerra Mundial siguió reivindicando el fascismo. Lo hizo en un reportaje de Félix Luna y en dos folletos, Latinoamérica ahora o nunca y La hora de los pueblos. Perón nunca pudo realizar un fascismo pleno porque las condiciones del mundo no se lo permitieron. El fascismo acababa de ser derrotado y estaba totalmente desprestigiado. Y porque la clase media argentina no era fascista. Es decir, él hizo todo lo que pudo: un semifascismo a la criolla. Pero a partir de 1950 la crisis lo obligó a cambiar y vino un periodo desarrollista. Del antiimperialismo pasó a un acercamiento a Estados Unidos. Es cuando vino Milton Eisenhower, hermano del presidente, y lo subió al balcón.
MG: ¿Participarías en la idea de que el primer lustro, del 45 al 50, se pareció más al kichnerismo, y el segundo lustro, del 50 al 55, más a Menem?
JJS: Sí, pero ubicados en contextos históricos distintos.
MG: En la búsqueda de denominadores comunes, algo que tal vez se mantuvo en los tres peronismos fue el antirruralismo que mencionabas, porque en el peronismo canónico se expresó con el IAPI, en el menemismo con la sobrevaluación del peso y en el kirchnerismo con las retenciones. En los tres hubo desprecio por el campo y subestimación de las exportacionesa.
JJS: Pero en el caso de Menem hay que hacer una salvedad: la convertibilidad pudo ser aprovechada por el campo para modernizarse y tecnificarse. El campo actual, pujante, con siembra directa, se hizo gracias a la convertibilidad. En cambio, cuando Perón en los cincuenta hizo el giro hacia el campo, que hizo una reunión en el teatro Colón con los ruralistas, ya era demasiado tarde.
MG: La siembra directa y el glifosato, que implica que se pueda sembrar directanente sobre rastrojos, fueron muy crirticados en su momento por los ecologistas, hubo muchas cartas de lectores en La Nación que sostenían que el uso de químicos podría traer cáncer, pero lo que ocultan todos estos críticos es que con la siembra directa se eliminó la labranza, un procedimiento que venía de siglos y que de a poco iba arruinando las tierras. Y arruinar la tierra es menos comida para la gente. Por eso, más allá de algún mínimo efecto no querido de los químicos, es una transformación revolucionaria que inicia la Argentina en los noventa, haciendo punta, y que después sigue Estados Unidos.
JJS: Por supuesto.
MG: Un factor institucional que valdría la pena analizar es si en todos los peronismos no hubo una desarticulación de los oganismos de control de legalidad. Manipulación con los miembros de la Corte Suprema, eliminación o colonización de auditorías y sindicaturas, copamiento de juzgados federales. Daría la impresión de que es una nota distintiva de los tres peronismos.
JJS: El autoritarismo como método caracteriza al populismo. Hay relación directa del líder con las masas y prescindencia de la mediación de las instituciones, sobre todo de los poderes Judicial y Legislativo, y de los partidos políticos. Es verdad, eso es común en todos. La diferencia es que en Perón eso llega a un grado de semidictadura plebiscitaria. De un plumazo expropió el diario La Prensa, que era el medio más importante de la época. En Menem, a pesar de la ampliación de la corte y otras intervenciones, no hubo autoritarismo, hubo libertad de prensa y se terminó con el militarismo. Y en el kirchnerismo, pese a los intentos de terminar con los medios independientes, por el momento se mantiene cierta libertad. Por ejemplo, nosotros podemos estar diciendo esto públicamente.
MG: Pero cuidado, Juan José, porque con el kircnerismo estamos a las puertas de que de los cinco canales de aire, tres sean oficialistas.
JJS: Pero si esta conversación hubiera sido en la época de Perón, nos estaba esperando la policía en la puerta y nos llevaba presos. Es verdad que las circunstancias son otras, la democracia está hoy mucho más extendida, incluso en casi toda Latinoamérica, y las noticias corren más rápido por el mundo, no se puede hacer cualquier cosa. Chávez hasta cierto punto es más democrático que Perón, en Venezuela la oposición todavía puede hacer manifestaciones multitudinarias. En la época de Perón eso era imposible porque la policía las disolvía inmediatamente.
MG: El kirchnerismo sería una versión light del peronismo.
JJS: No, una versión aggiornada.
MG: Otro tema interesante es el de los matices pintorescos de los líderes peronistas. Esto hace un poco a la posmodernidad, el tema del envase por sobre el contenido. En el caso de Perón, ni hablar: casado con Eva, una actriz, sus aventuras en motocicleta, las chicas de la UES; Menem, con las patillas, la Ferrari, Yuyito González deslizándose por Olivos, el casamiento con Bolocco; y el caso de Néstor Kirchner, respecto del cual vos dijiste en una nota de La Nación que era un líder populista frío, es más raro. Tengo la idea de que el pintoresquismo se lo presta la épica que urde alrededor de su falso pasado revolucionario.
JJS: Kirchner es lo más cercano a Perón. Pero empleando la frase de Marx, la historia se repite como una farsa. Los Kirchner quieren ser líderes carismáticos, quieren arrastrar a las masas, pero por ahora no lo logran. Hubo un ejemplo emblemático, las dos famosas manifestaciones simultáneas, la del campo y la de los kirchneristas: la del campo, que es supuestamente de la oligarquía, es decir de una minoría, concitó multitudes infinitamente superiores a las que Kirchner juntó en Plaza del Congreso. Eso revela que en un momento muy crítico tuvo escasa capacidad de convocatoria. Y además la composición de esa pequeña "multitud kirchnerista" es paradójica: una combinación de gente pagada con un grupito de universitarios de humanidades, que se han convertido en la apoyatura del sistema. Esto cambió a partir de los funerales de Néstor Kirchner, cuando el régimen mutó de un populismo frío, lo cual es una contradicción en los términos, a un típico populismo fervoroso.
MG: Se te atribuye una frase: "Si en 2011 gana Kirchner, hay que despedirse de la democracia". ¿Creés que la deriva sería tan grave?
JJS: Sí. Como decía Fernando Henrique Cardoso, con el tercer mandato ya no hay república, hay monarquía.
(De “Conversaciones irreverentes” de J.J. Sebreli y M. Gioffré-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 2018).
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