domingo, 30 de agosto de 2026

La aparente superioridad moral

Entre los partidarios del socialismo podemos encontrar dos actitudes extremas. En el primer caso tenemos a quienes ven en el socialismo una manera de rebajar el poder económico de aquellos a quienes envidian, además de buscar la posibilidad de ocupar un alto cargo en un futuro gobierno de ese tipo. En el otro extremo, tenemos quienes, supuestamente, poseen una superioridad moral respecto de la sociedad, por cuanto tienen las mejores intenciones de ayudar a los pobres, pero no con dinero propio, sino repartiendo lo ajeno.

Respecto del primer grupo, Ludwig von Mises escribió: “No vale la pena hablar demasiado del resentimiento y de la envidiosa malevolencia. Está uno resentido cuando odia tanto que no le preocupa soportar daño personal grave con tal de que otro sufra también. Gran número de los enemigos del capitalismo saben perfectamente que su personal situación se perjudicaría bajo cualquier otro orden económico. Propugnan, sin embargo, la reforma, es decir, el socialismo, con pleno conocimiento de lo anterior, por suponer que los ricos, a quienes envidian, también, por su parte, padecerán” (De “Liberalismo” de Ludwig von Mises–Editorial Planeta-De Agostini SA–Barcelona 1994).

Respecto de los aparentes "bien intencionados", leemos: "Hay varias maneras de entender lo que resulta fundamental en la idea socialista. En el sentido más global, se puede decir que la idea del socialismo es la de un mundo que no tiene por principio organizador el interés privado. Como, por otra parte, se sabe que el interés privado no es, como se dice, el interés de todo el mundo, sino el de un pequeño grupo de individuos, eso equivale a decir que la idea del socialismo es la de un mundo que no está estructurado por el principio de la búsqueda del lucro máximo para el capital. Lo cual, según mi opinión, incluye dos cosas. La idea del socialismo, por un lado, es la idea de un mundo en que los bienes comunes que todo el mundo necesita para la subsistencia son como máximo la propiedad de la comunidad y con un uso que está en relación con el interés de la mayoría".

"En un mundo en que el agua, la tierra, los medios de producción, la educación, la salud, los transportes, las comunicaciones están, lo más que se puede, al servicio de la mayoría. Lo cual también quiere decir, y a pesar de todo la experiencia lo ha demostrado, la propiedad de la mayoría. Es un primer principio que se nos vuelve perceptible en contrario por lo que hemos conocido desde hace unos veinte o treinta años, es decir, por la manera con que todo lo que se consideraba como propiedad de la mayoría se fue privatizando del todo cada vez más y sometiendo a una lógica del lucro".

"La segunda cuestión que está en el centro del socialismo sería la idea de la asociación, es decir que lo que es común esté lo más posible administrado en formas que son las del ejercicio de un poder de cualquiera o de un poder de la mayoría. El socialismo define así un tejido social en el que tanto las formas de producción industrial como toda una serie de formas económicas y formas de vida que conciernen a la educación, a la salud, la comunicación, se administran en el mejor de los casos en forma asociativa y democrática. En la idea del socialismo de alguna manera está presente la idea de propiedad común de lo que es necesario para todos y, en segundo lugar, la idea de un ejercicio óptimo de una capacidad de cualquiera en formas asociativas" (De "El método de la igualdad" de Jacques Rancière-Ediciones Nueva Visión SAIC-Buenos Aires 2014).

En el escrito anterior está implícita la idea de "distribuir lo ajeno" en lugar de promover una activa y productiva participación individual en la economía de una sociedad. Además, la abolición de la propiedad privada implica necesariamente una excesiva concentración de poder en el Estado que, al ser dominado por un pequeño grupo de socialistas, o por un solo líder, establece las condiciones necesarias para una posible catástrofe social, como las ocurridas bajo los mandos de Mao, Stalin o Hitler. De ahí que la propuesta, supuestamente "bien intencionada", hace recordar aquella expresión que dice que "el camino del infierno está plagado de buenas intenciones". La "idea del socialismo" conduce, tarde o temprano, a situaciones como las que viven los cubanos y otras víctimas de tan nefasto sistema. El colmo del cinismo implica sostener que se tiene cierta "superioridad moral" cuando realmente se promueven situaciones negativas para la mayoría de la población.

En cuanto a la supuesta incompatibilidad de la búsqueda de ambiciones individuales con ventajas sociales, no hace falta tener una gran imaginación si tenemos en cuenta que alguien, que se hace rico plantando y vendiendo papas, por ejemplo, necesariamente ha debido beneficiar a la sociedad con su producción. El éxito empresarial, asociado a sus ganancias, es una medida de la capacidad de una empresa para cooperar con la sociedad.

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