martes, 13 de octubre de 2026

Estado de Bienestar y derechos sociales

El Estado de Bienestar, que caracteriza a la socialdemocracia, tiende a promover en todo integrante de la sociedad una renuencia a cumplir deberes por cuanto se lo ha acostumbrado a ser el depositario de derechos de todo tipo. Pero, por existir una limitada predisposición a cumplir deberes, con mayor necesidad los derechos deberán ser provistos por el Estado. Para cumplir con los derechos sociales, prometidos por los gobernantes, generalmente con fines electorales, tarde o temprano la crisis económica y social se presentará. Ello se debe a que los recursos económicos, necesarios para cubrir derechos, serán cada vez mayores, hasta entrar en situaciones de quiebra financiera.

Mediante un proceso acumulativo, cada vez es menor la predisposición de los ciudadanos hacia la cooperación social, ya que suponen que el cumplimiento de toda forma de cooperación "es obligación del Estado", que a su vez debe aumentar su intervención en la economía y en la vida cotidiana de la población. Respecto de la actitud del Estado paternalista, o de quienes lo dirigen, Arturo Damm Arnal escribió: "Tú no te preocupes que aquí estoy yo ¡que soy tu Estado de Bienestar!, para atender tus necesidades más apremiantes, ¡y hasta las que no lo sean tanto!, nada de lo cual es tu responsabilidad sino la mía. Déjalo en mis manos" (De "El punto sobre la i"-Unión Editorial SA-Madrid 2014).

Cuando un individuo no puede alcanzar metas económicas básicas, como disponer de casa propia o bien de un sueldo que le alcance para pagar un alquiler, nunca piensa que es la propia sociedad la que no ha sido capaz de establecer un nivel económico adecuado, por lo que culpa al Estado por no poder resolver sus problemas particulares. Pocas veces piensa en cumplir con sus deberes, ya que está mentalizado a recibir protección estatal. Tampoco piensa que el "bondadoso" Estado de Bienestar es también culpable de las limitaciones económicas de la sociedad, pero las protestas casi nunca van dirigidas hacia las intervenciones, sino a la falta de mayores intervenciones.

El ciudadano que piensa que tiene sólo derechos, tiende a actuar como un monarca exigente e intolerante ante la falta de respuesta a sus necesidades. Y tiende a destruir todo, sumándose a grupos violentos, como en el caso de las protestas en países europeos (también aprovechados por musulmanes y socialistas). Es el caso del niño caprichoso y exigente con sus padres que lo han mal acostumbrado.

Mientras que otros derechos existentes les son concedidos a todo ciudadano, sin perjudicar a otros, los derechos sociales se caracterizan por el hecho de que los recursos económicos logrados por el Estado son previamente extraídos, impuestos mediante, de la propia sociedad, o más precisamente, del sector productivo. Agustín Laje escribió: "El libro Ciudadanía y clase social de Thomas Marshall constituye un clásico en la materia. En este estudio de 1950, se muestra cómo la ciudadanía se ha definido en términos de derechos adquiridos, y de qué manera éstos han ido incrementándose acumulativamente entre los siglos XVIII Y XX. Marshall divide el periodo en tres etapas, que corresponden a los tres siglos que caen bajo su investigación: al siglo XVIII le corresponden los «derechos civiles», al XIX los «derechos políticos» y al XX los «derechos sociales». Cada nueva categoría supondría un progreso para el hombre".

"Por «derechos civiles» hay que entender «aquellos necesarios para la libertad individual de la persona, la libertad de palabra, pensamieno y fe, derecho a poseer propiedad y concluir contratos válidos, y el derecho a la justicia». Los «derechos políticos» son aquellos que «permiten participar en el ejercicio del poder político, como miembro de un organismo dotado de autoridad política o como elector de los miembros de tal organismo». Finalmente, los «derechos sociales» pretenden «significar toda la variedad desde el derecho a una medida de bienestar económico y seguridad material hasta compartir plenamente la herencia social y a llevar la vida de un ser civilizado según las pautas prevalecientes en la sociedad»".

"Como es evidente, hay una diferencia de naturaleza entre estos tres derechos y, sobre todo, entre los dos primeros y el tercero. En efecto, mientras los civiles se basan en una obligación de no agresión por parte de los demás (no iniciar la violencia contra otro por su fe, sus pensamientos u opiniones, no quitarle su propiedad, no irrespetar sus contratos) y los políticos se basan en una obligación de no impedir la participación electoral de los individuos por criterios arbitrarios (como la clase o el sexo), los derechos sociales obligan a los demás a ser proveedores de aquellos bienes y servicios que configuran el «bienestar» y la «civilización»".

"Los «derechos sociales» implican, de esta manera, un control de los individuos sobre la vida social, lo que en la práctica significa control político de las vidas ajenas. Hay toda la diferencia del mundo entre derechos que requieren de los otros no agresión y derechos que requieren agredir a los otros por medio del Estado para conseguir algo de ellos".

"Dado que el Estado se financia a través de la riqueza que producen los ciudadanos, todo agigantamiento estatal significa, en la práctica, incrementos tributarios y avances de la autoridad política sobre la propiedad privada de los ciudadanos" (De "Globalismo"-HarperEnfoque-Nashville 2024).

lunes, 12 de octubre de 2026

¿Renuncia obligada?

En una entrevista realizada al sacerdote Charles Murr, se desprende la información de que el Papa Benedicto XVI fue presionado a renunciar, aun cuando se haya dicho que tal decisión fue motivada por una cuestión de salud. Entre quienes lo presionaron aparece Robert Prevost, actual Papa León XIV, siendo su principal objetivo realizar cambios en la Iglesia orientados a establecer una postura política de izquierda, mientras que Benedicto XVI tenía una postura menos orientada a la política y más a la difusión del cristianismo.

Charles Murr, de nacionalidad estadounidense, emplea calificativos políticos según se emplean en su país de origen, que son distintos a los empleados en Europa y Latinoamérica. Así, cuando habla de sacerdotes y obispos "liberales", implica que son de izquierda, socialistas, afines al Partido Demócrata de EEUU. Sus rivales son los "conservadores", cercanos al Partido Republicano de ese país.

Cuando Murr menciona que "Cristo va a ganar...", implícitamente está manifestando que el cambio de la Iglesia es un cambio opositor al cristianismo original, a los Evangelios. Incluso León XIV recientemente habló de una "nueva interpretación" del cristianismo.

A continuación se menciona parte de una entrevista al mencionado sacerdote:

EL SACERDOTE CHARLES MURR ROMPE SU SILENCIO: "Obligaron al Papa Benedicto XVI a renunciar"

CHARLES MURR: Hoy, después de la renuncia del Papa Benedetto que fue forzado, forzado por hombres en el Vaticano a renunciar, empezaron a rehacer el episcopado en todo el mundo. Los nuevos obispos, los nuevos obispos todos liberales, todos liberales, y el último encargado de la Congregación de los obispos ¿quién era? Robert Prevost, de Chicago, el cardenal Prevost, que llegó a ser el Papa León XIV, el nuevo Papa.

Todos los obispos que el Vaticano está nombrando, todos, son liberales. Así es que hay un conflicto muy grande, una guerra que está pasando dentro de la Iglesia, que podía haber pasado bajo Pablo VI y Juan Pablo II, pero está pasando hoy.

En la mayoría de la mentalidad de los obispos liberales está cambiando la Iglesia desde dentro. ¿Cómo va a terminar? Yo solamente sé una cosa: Cristo va a ganar. Yo tengo su palabra. Él estará con la Iglesia hasta el fin de los tiempos. ¿Cómo va a ser la salvación de esta Iglesia que está en crisis? No lo sé, no lo sé, pero si sé que se va a remediar.

Eso se llama, creo que se llama fe. Y tengo fe en Cristo, que mi Cristo no es ningún mentiroso. Lo que él dijo se va a cumplir. Vivo en esa confianza aún cuando veo muchas cosas que están andando muy mal. Pero eso es comida para otro día.

PERIODISTA: ¿Pero cree que en el Vaticano hay malas intenciones de verdad o hay personas que están intentando hacer las cosas bien, sólo que puede que tengan un enfoque diferente?

CHARLES MURR: No, yo creo que malas intenciones de verdad. Sí, de verdad. Cuando forzaron la renuncia de un Papa, Papa Benedetto, para poner a un hombre como Bergoglio, Papa Francisco, y que ese hombre tenía una.... eso es cosa para otros libros. Pero las cosas que enseñó y las cosas que dijo y que hizo son inexplicables, inexplicables, lo dejamos así...

Ahora, que este Papa actual, discípulo de él, va a seguir la misma línea, cosa curiosa, cosa curiosa....

(De "X" de Pablo Hertfelder García-Conde)

domingo, 11 de octubre de 2026

El complejo de autoridad

Los seres humanos estamos gobernados por las omnipresentes leyes naturales de las cuales nadie escapa a su poder. De ahí que, en principio, no harían falta las leyes ni los gobiernos humanos, siempre y cuando nos adaptáramos a dichas leyes en una forma aceptable. Sin embargo, gran parte de la historia de la humanidad está conformada por líderes que gobiernan desatendiendo a tales leyes.

La aparición de influyentes líderes políticos y religiosos determinan, para bien o para mal, el porvenir de los pueblos y de la humanidad. No existe tal cosa como un "determinismo histórico" que prescinda de tales apariciones, como lo afirman algunos autores. Tampoco es posible saber de antemano cuál ha de ser la influencia de determinado sujeto que asoma a las puertas del poder social. John Gunther escribió: "Este libro ha sido escrito desde un punto de vista muy preciso: el papel de la persona en la Historia. Como dijo Bertrand Russell, jamás la Revolución rusa habría sido un hecho sin Lenin, y la Europa moderna se habría desarrollado de otra forma si Bismarck hubiese muerto a edad temprana" (De "Los pilotos de Europa"-Ediciones Chas-Santiago de Chile 1937).

En el mencionado libro se reproduce y se comenta un intento por establecer una especie de teoría respecto del proceso que conlleva a la formación de líderes políticos totalitarios, si bien resulta evidente la obsesión que los domina por ejercer un gobierno material y mental sobre sus pueblos e, incluso, sobre la humanidad, siendo tales personajes los principales factores que produjeron las mayores catástrofes sociales y humanitarias de la historia.

COMPLEJO DE AUTORIDAD

Por John Gunther

Todos los dictadores son seres anormales. Hay que aceptar este principio. Ningún hombre verdaderamente normal se empeñaría en dirigir dictatorialmente una nación, aunque la causa no fuera más que vanidad humana. Se observa, además, que la mayor parte de los dictadores son profundamente neurópatas. Kemal Ataturk, por ejemplo, llevaba una vida privada desordenada; Dollfuss tenía el complejo de los enanos; los furores de Pilsudski eran patológicos; Mussolini, megalómano: la guerra de Abisinia lo prueba. De todos, es Stalin el que parece más cerca del tipo humano normal, pero no hay que olvidar que fue criminal lanzador de bombas en su juventud.

El gran psiquiatra vienés Dr. Guillermo Stekel tiene una teoría que explica de un modo satisfactorio la neuropatía de los dictadores y la pasividad con la cual la mayor parte de la gente soporta la dictadura. Llama a eso el «complejo de autoridad».

El estudio comienza con la infancia del individuo. En todo niño, dice Stekel, hay una lucha entre sus propios instintos y las lecciones del mundo exterior. Por ejemplo, a los niños les gusta ser sucios, pero la educación les enseña la limpieza. La educación se esfuerza ante todo en modelar al niño en sentido contrario a sus instintos primitivos. La educación se lleva a cabo por medio de la autoridad, y la autoridad se convierte en el enemigo del niño, pues ella exige que renuncie a sus primeros instintos.

La primera autoridad es la de los padres. Si los padres son demasiado débiles y el hijo francamente indócil, otras autoridades entran en juego: la autoridad de los hermanos mayores; la autoridad de los profesores; en ciertos casos la autoridad de la ley, y por encima de todas, la autoridad de la religión. El arma suprema en manos de los adultos que ejercen autoridad en un niño es la frase: «Dios te castigará».

Desde 1914, más o menos, el complejo de autoridad tiende a relajarse. Es evidente que la familia ya no es el principio sagrado que existía en otros tiempos. «Los padres, dice Stekel, ya no estaban conformados según el modelo moral que proponían a sus hijos. Sucedió inevitablemente que los hijos se sublevaron ante esta injusticia. Los padres trataron estúpidamente de imponer a los hijos las leyes morales que ellos por su cuenta despreciaban, lo que no dejaba otra alternativa a los hijos que vengarse rechazando las prohibiciones paternales».

Sucedió lo mismo con los profesores. La escuela y la universidad perdieron su peso. La gran guerra minó la autoridad entre países, y la ley y el orden interior de las naciones sufrieron por contragolpe. Una oleada de crímenes sumergió al mundo y más particularmente a la América. Por otra parte, la religión ha retrocedido ante la ciencia moderna y ha cesado de ser un factor vital de autoridad. Por último, los jóvenes se preguntaron cómo seguir creyendo en un Dios que había permitido la guerra y la carnicería de millones de hombres. Fue así como el principio de autoridad cayó en descrédito y se derrumbó definitivamente el antiguo complejo de autoridad.

De todo esto resultó una oleada de dictadores. Los Hitlers y los Mussolinis fueron sobre todo los substitutos del principio paternal. La gente sufre bajo la autoridad, pero no puede pasarse sin ella bajo una forma u otra. Habiéndose sublevados los hijos contra los padres, los reemplazaron Hitler, Mussolini, Pilsudski, Alejandro de Yugoslavia, Dollfuss, Kemal Ataturk y Stalin. El hijo moderno, juzgando indignos a sus padres, buscó un jefe exterior. Así la esfera de autoridad se encuentra actualmente fuera del hogar.

CÓMO GOBIERNAN LOS DICTADORES

En el fondo, todo gobierno es una sutil mezcla de las fuerzas del temor y del amor. Los dictadores han puesto de relieve este principio. Alejandro de Yugoslavia trataba de seducir a los croatas rebeldes mientras los aplastaba. El pequeño Dollfuss mató a los socialistas a cañonazos, después de lo cual les pidió perdón. Hitler es adorado por muchos de sus partidarios.

¿Por qué los individuos no sufren bajo la autoridad del dictador como sufren bajo la autoridad paternal? La razón, según Stekel, es que la duda de los individuos respecto de la infabilidad del dictador, disminuye a medida que aumenta el número de la gente que lo sigue. Cuanto más numerosos son sus partidarios, tanto menos se impone la duda. Una «epidemia psíquica» de adoración se extiende por el país invadiendo toda la nación, que se prosterna a los pies del dictador.

«Además, dice Stekel, a medida que las gentes que siguen al dictador son más numerosas, la suma de sus mediocridades se convierte en superioridad. El pueblo se identifica con su jefe, y sus súbditos participan de su persona y de su autoridad: comparten su complejo de autoridad». Los alemanes, por ejemplo, dicen que no son ellos quienes combaten, sino Hitler por ellos. Mussolini, según muchos italianos, no desea el poder para sí mismo, sino para salvar a la Italia, es decir, a los italianos y, por lo tanto, a ellos. «La obediencia y la rebelión, el amor y el odio, concluyen por mezclarse, dice el Dr. Stekel, y el dictador se convierte en una especie de salvador».

En otro tiempo, los nuevos conductores del pueblo eran generalmente fundadores de religiones nuevas. Ahora, son hombres políticos. Muchos dictadores de hoy están celosos de la religión, pues temen la implacable autoridad de Dios. Por eso, muy a menudo, tratan de matar la religión, el principio rival, tratando de destruir la fe religiosa de su pueblo. Kemal Ataurk atacó al Islam; Stalin trató de desarraigar la Iglesia ortodoxa.

Los dictadores mismos son generalmente neurópatas, porque ellos también sufren la ley del complejo de autoridad, ellos también se han rebelado contra la autoridad en su infancia. Pero eran hombres superiores, sea por la inteligencia, sea por la voluntad, y después de una infancia desgraciada, habiendo triunfado su rebelión, se vengan de sus padres imponiendo su autoridad a los otros. Se convierten a su vez en padres, no de una familia, sino de una nación.

Casi todos los dictadores modernos [se refiere al siglo XX], con excepción de Alejandro de Yugoslavia, nacieron pobres. Mussolini y Stalin, pertenecen a familias completamente miserables. Dollfuss era también de origen humilde. Además, varios dictadores, como Hitler, tuvieron una infancia maltratada. Los dictadores compensan su penosa juventud buscando después la gloria y el poder; pero la gloria y el poder no siempre son suficientes para calmarlos. Por eso Hitler se refugia en la música; Mussolini, en la velocidad; Kemal Ataturk, en el libertinaje.

Stekel atribuye la gran facilidad con que los dictadores alcanzan el poder al hecho de que nosotros, la gente menuda, tenemos necesidad de lanzar sobre algo las responsabilidades de nuestras crisis y que las cosas más próximas, las más grandes, a las cuales podemos volvernos, son nuestras instituciones. Así las instituciones caen, abriendo paso a la dictadura. Los dictadores conservan el poder porque la fuerza armada forma parte de su sistema, y a nosotros, la gente menuda, nos gusta generalmente sentir temor. (De "Los pilotos de Europa").

viernes, 9 de octubre de 2026

Europa islámica ¿Teoría conspirativa?

En la actualidad resulta más que evidente que existe un proceso de islamización de Europa, junto a un debilitamiento del cristianismo, que puede ser atribuido a cierta intencionalidad de algunos sectores que apuntan hacia un reemplazo poblacional junto a un reemplazo cultural. Ante una pregunta ante este hecho, cierta IA responde que sólo se trata de una "teoría conspirativa de extrema derecha". Esta respuesta hace recordar el caso de las garrapatas, minúsculos parásitos que chupan la sangre de algunos perros mientras adormecen la zona afectada para seguir con su tarea.

Favorecer este proceso, o negarlo, implica cierta ignorancia o bien cierta perversidad. Este nuevo orden mundial tiene el apoyo casi explícito del actual jerarca de la Iglesia Católica, a quien nunca se le ha escuchado denunciar los asesinatos de cristianos, en el continente africano principalmente, en manos de musulmanes que responden a directivas emanadas del Corán. Enrique Rojas escribió: "El islamismo no es más que el fundamentalismo movilizado políticamente en torno a tres objetivos fundamentales. En primer lugar está el objetivo estratégico de la gran cruzada emprendida ya por Mahoma, a saber, la islamización del mundo, extendiendo la así llamada Casa del Islam (Dar al Islam) hasta absorber completamente ese mundo exterior llamado Casa de la Guerra (Dar al Harb), donde aún reina la ignorancia (yahiliyah) acerca del mensaje divino transmitido por Mahoma. En segundo lugar tenemos la islamización plena de las sociedades musulmanas, es decir, su sometimiento integral e irrestricto a la ley islámica, de acuerdo al arquetipo de la umma o "comunidad de los creyentes" instituida por Mahoma en Medina. Esta intención restauradora es la que hace del islamismo un fundamentalismo militante o, en sus variantes yihadistas, un fundamentalismo armado". (De liberalismo.org).

A continuación se menciona parte del contenido de un video publicado en YouTube:

EL PAPA Y EL ISLAM

Por Pilar Almagro

"El miedo al Islam en Europa está generado por quienes rechazan la migración" (León XIV). Esta es la frase exacta del Papa León XIV pronunciada en su rueda de prensa de regreso de Turquía y Líbano. Me parece que es una afirmación no sólo arriesgada, sino falsa. Yo, por ejemplo, si tengo miedo al Islam, mas no porque rechace la migración, yo misma soy emigrante. Pero al margen de mi opinión personal hoy vamos a analizar qué puede significar realmente esta declaración y por qué ha generado tanta tensión en Europa.

En primer lugar, ¿qué quiso decir el Papa León XIV? Parece que se sitúa en la línea tradicional del Vaticano posconcilio; diálogo interreligioso, respeto mutuo, convivencia pacífica. Pero su frase va más allá. Él está afirmando que el miedo europeo al Islam surge de quienes rechazan la migración, no de hechos reales ni de hechos históricos.

Por un lado es un mensaje moral, una advertencia contra gobernar desde el miedo. Fenomenal. Pero ese mensaje acusa a personas que están en contra de la migración en genérico, sin matices, sin diferenciar, por ejemplo, entre quienes están en conttra de un tipo de inmigración, la ilegal descontrolada. Y además parece estar en conflicto con la experiencia histórica y también con la realidad actual europea y mundial contra los cristianos.

¿Por qué este tema es tan sensible? Pero es que a lo largo de la historia, cada vez que el Islam ha entrado en un territorio, ha impuesto su sistema jurídico, político, religioso a sus anteriores habitantes, por las buenas o por las malas y para siempre.

Y es así porque es un sistema teocrático, totalitario y de conquista. Vamos a desmenuzar esta afirmación. Teocrático ¿por qué? Porque la autoridad política deriva directamente de Dios. La autoridad no proviene del pueblo, ni de una constitución civil, ni de un contrato social. Los gobernantes son considerados administradores de la voluntad divina. No existe separación formal entre religión y Estado. La ley religiosa es la ley civil y su ley es un sistema completo y obligatorio que regula contratos y comercio, familia, herencias y matrimonio, política y obediencia, economía, impuestos, normas penales, vestimenta, vida privada, guerra y relaciones internacionales y estatuto de minorías. Y esto es por definición teocracia. Cualquier ley humana está subordinada a la ley divina.

En segundo lugar, el Islam político contemporáneo es totalitario porque propone fusión absoluta entre religión y Estado, supremacía de la ley islámica sobre cualquier otra ley civil, ausencia de libertad religiosa, subordinación jurídica de la mujer, penalización de la apostasía, inexistencia de la separación de poderes y esto encaja plenamente con la definición de totalitarismo de Arendt y de Hayek.

"El totalitarismo es la dominación total, que aspira a organizar la sociedad entera conforme a una única ideología, eliminando la esponaneidad humana" ("Los orígenes del totalitarismo" Arendt, 1951).

Es más, los movimientos totalitarios son organizaciones de masas en permanente expansión. Según Arendt, el totalitarismo pretende la transformación de la naturaleza humana y es dinámico, con necesidad de crecimiento constante por su incapacidad de estabilizarse como régimen sin expandirse. Y así sucede en el nazismo, así sucede en el socialismo y en el islamismo.

Y por último, ¿por qué es expansivo de conquista? A diferencia del cristianismo u otras creencias que nacieron sin poder político, el Islam sí nació simultáneamente como comunidad religiosa, entidad política, sistema jurídico y estructura militar. Mahoma fue jefe religioso, jefe militar, gobernante y legislador, igual que sus sucesores. Y eso marca una diferencia esencial. Los hechos lo corroboran.

Desde el siglo VII al VIII, el Islam se expandió desde Arabia hasta Siria, Palestina, Egipto, Persia, el Magreb, España en el 711 y parte de Asia central. El objetivo de las conquistas territoriales legitimadas religiosamente, implica tratar de extender el orden islámico a territorios no musulmanes. La Escuela de Salamanca, que conoció directamente la expansión otomana, la amenaza del Mediterráneo, la caída de Constantinopla y la presencia musulmana en España, analizó este fenómeno sin romanticismos.

Francisco de Vitoria defendió que no debe tolerarse una ley que obliga a los hombres a renunciar a su libertad natural con amenaza de la guerra, pues esta ley sería injusta en sí misma. Describía precisamente las leyes que impusieron religión y dominio político mediante la guerra, un rasgo típico de las conquistas islámicas de su época que había estudiado. Domingo de Soto añadió:

"La República perece cuando la ley pretende abarcarlo todo y se impone por la espada" (De Iustitia et Iure).

Ambos sabían que el Islam no era sólo fe, sino un sistema jurídico y político expansivo incompatible con el derecho natural cristiano y europeo. Y existe un solo caso, uno en el que la conquista islámica se pudo revertir. Es el caso de España tras casi ocho siglos de lucha, la Reconquista.

Por eso cuando el Papa afirma que el miedo está generado por quienes rechazan la migración, muchos europeos lo vemos de otra manera. Tal vez sea memoria histórica acumulada, a la que se le suma la realidad actual. La tradición intelectual española de la Escuela de Salamanca tiene herramientas muy útiles para entender esta tensión. Francisco de Vitoria señaló que:

"Las sociedades deben ser gobernadas no por el miedo, sino por la razón prudente que discierne los peligros reales de los imaginados" (Relectio de Potestate Civili).

Esta frase explica la mitad del problema. El Papa invita a no gobernar desde el miedo. Correcto. Pero Vitoria recuerda que la prudencia exige distinguir entre temores irracionales y riesgos reales. Domingo de Soto añadió:

"No es prudente gobernar ignorando la naturaleza de los pueblos y leyes que entran en contacto, porque de esa ignorancia nacen los mayores peligros para la república" (De Iustitia et Iure)

Soto está completando el cuadro, no gobernar desde el miedo, sí, de acuerdo, pero tampoco gobernar desde la ingenuidad o la ceguera cultural. Y por último, vemos algunos riesgos y oporunidades del discurso papal.

Riesgos: que subestime desafíos reales de seguridad y supervivencia de la civilización occidental. Posible ingenuidad frente a culturas y sistemas jurídicos incompatibles y que aumente la distancia entre Iglesia y catolicismo.

Oportunidades: puede reducir tensiones y evitar islamofobia. Puede aumentar la diplomacia con países musulmanes o puede evitar o posponer un choque.

En fin, hemos analizado su frase "El miedo al Islam en Europa está generado por quienes rechazan la migración", que nos recuerda un principio moral importante, no gobernar desde el miedo, pero es que ha culpado a los europeos que rechazan la migración globalmente, sin matices y acaso ignorando la historia, la persecución actual contra cristianos y también la parte jurídica y política del Islam tradicional como proyecto integral de expansión y conquista. Así que ¿logrará el mensaje del Papa equilibrar convivencia y prudencia?

miércoles, 7 de octubre de 2026

Socialismo: ¿igualdad o uniformidad?

En el ámbito militar, en donde se usan uniformes, y quienes los usan sólo tienden a recibir órdenes, se habla de cierta "uniformidad" en lugar de cierta igualdad. Es por ello que es necesario distinguir, entre los modelos de sociedad propuestos, entre uniformidad e igualdad, reservando para este último caso la posibilidad de cierta autonomía o libertad individual. De ahí que surja, para el caso del socialismo real, la duda acerca de si la igualdad, tan promovida por los sectores de izquierda, se trata en realidad de una búsqueda de uniformidad.

Entre los autores que advierten la mencionada diferencia, se encuentra Alexander Solyenitsin, quien escribió: "El socialismo busca reducir la personalidad humana a sus niveles más primitivos y extinguir los aspectos más elevados, más complejos y «similares a Dios» de la individualidad humana. Y aun la igualdad misma, ese poderoso atractivo y gran promesa de los socialistas a través de los tiempos termina significando no la igualdad de derechos, de oportunidades y de condiciones externas sino igualdad qua identidad, la igualdad considerada como el movimiento de la variedad hacia la uniformidad" (Citado en "¿Será liberadora?" de Michael Novak-Sudamericana/Planeta SA Editores-Buenos Aires 1988).

Las sociedades denominadas como "socialismos" han existido a través de gran parte de la historia de la humanidad, no existiendo diferencias apreciables entre las mismas. Sin embargo, desde el marxismo se habla de un "socialismo científico" para distinguirlo de otros socialismos "no científicos". Sin embargo, una vez que se acepta la abolición de la propiedad privada, le seguirán efectos bastante similares en todos los casos. Debe tenerse presente que Marx crea la denominación mencionada con fines publicitarios, como es el caso de cierto vegetal consumido por pueblos primitivos y que luego sus atributos curativos son confirmados mediante un análisis científico, pero los efectos siguien siendo los mismos.

En realidad, el análisis marxista del desarrollo histórico de la humanidad, como una lucha de clases sociales, puede admitirse como una descripción que emplea el método científico, si bien sus conclusiones son erróneas. Es importante mencionar que no toda descripción científica ha de concluir con una compatibilidad entre descripción y realidad, ya que en el camino hacia el éxito existe, por lo general, una serie de fracasos previos. En cuanto al diseño de la sociedad comunista, ello queda fuera de la ciencia, cuya misión implica describir leyes naturales, siendo más bien una "ingeniería social" cuya validez se ha de medir según sus resultados concretos.

Es oportuno mencionar el caso de algunos socialismos del pasado, como es el caso del Imperio Inca. Como otros pueblos americanos, existentes desde antes de la llegada de los conquistadores europeos, constituian verdaderos socialismos. Por ello, no es de extrañar que las campañas difamatorias desplegadas desde la izquierda política, para denigrar tal llegada, se deban a que los europeos desarmaron varios socialismos existentes. Michael Novak escribió: "El Imperio Inca alcanzó mucha gloria a través de una perfecta organización burocrática de 12 millones de personas en la cual cada aspecto de la individualidad se subordinaba a los propósitos del Estado".

"La población estaba dividida en tres clases: la elite dirigente inca hereditaria, las masas de la población reclutadas para el trabajo y el servicio militar, y los esclavos estatales, la gente de los pueblos conquistados que trabajaban las tierras estatales y servían como sirvientes particulares de los incas".

"Todos los aspectos de cada vida inca eran controlados desde arriba. Todos se reportaban a alguien. La privacidad estaba prohibida. Para facilitar la supervisión, las puertas de las chozas de los campesinos debían permanecer abiertas aun durante las comidas. Toda la tierra y todos los utensilios pertenecían al Estado".

"La propiedad privada estaba prohibida. Cada persona recibía dos mantos, de color idéntico para todos los de una misma región. No se permitía ni el dinero ni el comercio. La iniciativa privada había sido totalmente eliminada, y la vida privada era regulada en sus más mínimos detalles. El casamiento se hacía por decreto oficial, en ocasiones programadas, entre esposos elegidos por los dirigentes incas".

"El Estado distribuia concubinas. Todos los años, niñas de ocho o nueve años de todo el imperio eran seleccionadas para una educación especial de cuatro años como «las elegidas». A los trece años esas niñas eran divididas por los incas en tres categorías, algunas para el servicio del culto al sol, la luna, las estrellas; algunas como esposas o concubinas adjudicadas a los miembros de la clase dirigente como signos de favor; algunas para los sacrificios humanos ofrecidos al cosmos".

"Los padres de las «elegidas» tenían prohibido por ley, con amenaza de castigo, mostrar cualquier signo de pesar. Todas las otras mujeres no casadas eran también asignadas como propiedad del Estado por los incas. (La condición de la mujer en tribus cercanas era mucho más elevada).

"El principio fundamental de la vida diaria era la uniformidad. Los ciudadanos vivían en casas idénticas en manzanas idénticas, llevaban la misma ropa, utilizaban los mismos utensilios, caminaban por las mismas rutas y trabajaban en los mismos edificios públicos. La sensación era la de una inmensa prisión. Cualquier cosa que perturbara el espíritu de estandarización era considerado peligroso y hostil. El nacimiento de gemelos o una roca con formas extrañas eran igualmente considerados como algo amenazante. Se pensaba que la diferencia era la manifestación del poder del mal".

"Ya que la ley del Estado regía todas las actividades, todos los crímenes eran crímenes contra el Estado y considerados como amenazas serias para el control social total".

Respecto de la facilidad con que los españoles lograron dominar a los incas, algunos autores señalan que la conquista tuvo tal facilidad debido al hábito de los incas de actuar sólo bajo órdenes recibidas desde la superioridad. Es un caso similar a lo que sucedía recientemente entre personas que vivían bajo regímenes comunistas. Novak agrega: "¿Cómo hicieron 200 españoles armados para vencer a un imperio espléndidamente armado de 12 millones de personas? Quizás, según la hipótesis de Shafarevich, lo que minó la voluntad inca fue un arraigado temor a los acontecimientos no planificados. A lo largo del Imperio Inca, los estudiosos actuales pueden percibir la atrofia de la iniciativa individual, la coercitiva costumbre de actuar sólo bajo órdenes, una apatía persistente. La eliminación de todo estímulo personal condujo a una indiferencia masiva, una indiferencia incluso de los niños respecto a la fe de sus padres, indiferencia ante la fe en el Estado. No había distinción entre lo «mío» y lo «tuyo», no se permitía afirmación personal alguna. Las raíces de la acción personal habían sido cercenadas".

A pesar de los inconvenientes presentados por este tipo de sociedad, en el Paraguay fue reeditada por los jesuitas. Incluso en el siglo XX, gran parte de la población mundial vivió bajo regímenes similares. El citado autor escribió: "Cien años más tarde, no muy lejos, los jesuita reclutaron un ejército entre los indios guaraníes del Paraguay para defender a estos últimos contra los mercaderes de esclavos provenientes de San Pablo. Los jesuitas lograron este propósito volviendo a establecer a los indios, cerca de 200.000, en «reducciones» comunales, sobre el modelo de los antiguos establecimientos incas de los cuales habían escuchado hablar. Entre 150 y 300 jesuitas, asignados de a dos para dirigir a los «ingenuos» indios en cada reducción, tomaban todas las decisiones de la vida diaria. Uno de los jesuitas rara vez aparecía, excepto en los servicios religiosos. El otro se encargaba de la vida secular".

martes, 6 de octubre de 2026

La fatal soberbia

Los conflictos sociales que advertimos en la actualidad, a lo largo y a lo ancho del planeta, se deben esencialmente a un estado de anomia colectiva. El desinterés por el cumplimiento de normas morales es la causa principal de tales conflictos. Si bien una descripción tan general puede no resultar efectiva en un primer momento, en la búsqueda de mejoras significativas debemos tenerla presente. Así como la anomia es considerada como causante de algunos suicidios a nivel individual, puede también considerarse como una causa importante de un parcial suicidio colectivo, al menos respecto de algunos atributos importantes de los seres humanos. Leemos al respecto: "El concepto de anomia fue introducido en la sociología por Emile Durkheim (1858-1917)".

"En la obra sobre el suicidio, la teoría de la anomia llega a ser dominante, y se introduce una posición más pesimista acerca de la posibilidad de integración en la sociedad moderna. El concepto de la anomia se trata esencialmente en conexión con el de suicidio anómico, que se presenta tanto en crisis económicas como en el apogeo de la coyuntura, considerado por Durkheim en términos sociológicos también como crisis, ya que las ambiciones exageradas, propias de la coyuntura, perturban, al igual que la repentina pobreza, el equilibrio del tipo medio de vida".

"De ahí resulta la idea de una regulación del comportamiento social por determinadas «ideas valorativas», de una parte, y de la otra una escala del progresivo relajamiento de dichas ideas directrices moral-sociales, que es idéntico a la anomia" (De "Sociología" de René König-Compañía General Fabril Editora SA-Buenos Aires 1963).

Friedrich A. Hayek, en su libro "La fatal arrogancia", alertaba acerca de la imposibilidad del manejo de información por parte de algunos individuos que pretenden crear un orden social artificial asociado a una economía planificada desde el Estado. Tal "arrogancia", que también puede calificarse como "soberbia", resulta aún más peligrosa cuando se trata de orientar, desde el Estado, a toda la sociedad, mediante ideas personales que están asociadas al siempre reinante relativismo moral.

El individuo de nuestra época, al menos el que predomina, parece ser alquien que busca la libertad sin responsabilidad, o bien busca poseer derechos sin atender a los deberes correspondientes. De ahí que la mayoría carezca de libertad y de derechos, por cuanto ambos objetivos no tienen los fundamentos necesarios para generarlos.

Los gobiernos mentales creados por algunos seres humanos para dirigir a otros, sin contemplar la existencia de leyes naturales, resulta ser el error principal y más antiguo que exista. No sería otra cosa que el "pecado original" de toda la humanidad. Respecto de la prohibición de Dios a Adán y a Eva acerca de "comer del árbol del conocimiento del bien y del mal", resulta ser una simbología que prohíbe a los seres humanos separarse de las leyes de Dios (leyes naturales) para actuar como si fueran dioses. Tal desobediencia puede ejemplificarse en los casos de Marx, Hitler y Mahoma, como los más influyentes promotores de totalitarismos.

Este es esencialmente el significado del "pecado original" que, desde luego, ha tenido variadas interpretaciones que no siempre han favorecido a los seres humanos. Si la única alternativa para nuestra supervivencia implica el descubrimiento y la descripción de leyes naturales y una posterior adaptación a las mismas, ya sea que consideremos que el universo esté bien o mal hecho, requiere la permanente prohibición de intentos humanos por establecer nuevos "diseños" de sociedades o de individuos, lo que se conoce como "ingeniería social". Louis de Wohl escribió: "Dios había pedido a sus hombres una prueba de fidelidad. En cambio ellos ofrecieron la prueba de su infidelidad. ¿Por qué? Porque un seductor les susurró: «Comed y seréis como Dios». Esa fue la gran tentación. Dios era el centro del hombre. Ahora el hombre tenía la oportunidad de convertirse a su vez en centro y echó mano de esa oportunidad. Y se convirtió en el centro, en el núcleo de sí mismo. Se hizo egocéntrico. Su propio insignificante Yo se convirtió en su dios y estaba dispuesto a sacrificar a este Yo todo lo demás. La caída fue el nacimiento del egoísmo".

"Hacia afuera parecía infidelidad, desobediencia. Pero el motivo fue la soberbia. Ahora ya no dependía de nadie y, por tanto, era «libre». Ahora era su propio legislador, y su propia ley era: Yo siempre el primero".

"El deseo de ser «como Dios», es decir de ser Dios, es en definitiva el único pecado que existe, pues todo lo que es pecado y delito y vicio parte de esta...única condición básica de que se es «libre» e «independiente», y que se puede hacer y dejar de hacer lo que se quiera" (De "Adán, Eva y el mono"-Ediciones Palabra SA-Madrid 1985).

Joseph S. Roucek, por otra parte, escribió: “El aporte decisivo de Cicerón fue, empero, su idea de la ley natural. Siguiendo a Platón en su aserto de que los principios del derecho y la justicia son eternos, y a los estoicos en su afirmación de que existe en la naturaleza una ley universal suprema, Cicerón estableció que cualquier ley sancionada por el hombre o costumbre practicada por el pueblo que no se ajuste a la ley natural, es ilegítima e inválida; y aunque el hombre puede ser forzado, por el poderío físico de que disponen sus gobernantes a acatar decretos que contravienen la naturaleza, no tiene la obligación moral de hacerlo. Cicerón estaba en radical discrepancia con Aristóteles y subrayaba la capacidad de raciocinio humano para conocer la ley natural. Básicamente, era un aristócrata, tanto por su temperamento como por su actividad práctica, y destacó de continuo la necesidad de que los ciudadanos eminentes ocuparan posiciones influyentes en la estructura política” (De “Antología del pensamiento político”-Editorial Fraterna SA-Buenos Aires 1984).

La actitud de la soberbia no es solamente considerada como el primero de los pecados capitales, sino que incluso los abarcaría a todos. Como todo pecado, o defecto moral, resulta ser una debilidad humana. Puede ser descripta como un complejo de superioridad que surge como una necesidad para compensar un previo complejo de inferioridad. La soberbia es un egoísmo extremo que genera en los demás una actitud de rechazo o de repugnancia.

Giovanni Papini realizó una síntesis respecto de la soberbia a través de un sermón imaginario dentro de una Iglesia, escribiendo al respecto:

Hermanos y hermanas. Vimos en los días precedentes cuál es la forma y gravedad de los siete pecados capitales o pecados mortales. Hoy deseo deciros una verdad que nadie ha dicho hasta ahora al pueblo cristiano. Quiero anunciar, en esta iglesia consagrada a Nuestra Señora de la Humildad, que en realidad de verdad esos siete pecados se reducen a uno solo: el pecado de la soberbia.

Considerad, por ejemplo, los modos y los motivos de la ira. Este horrible pecado no es más que un efecto y un escape de la soberbia. El hombre soberbio no tolera ser contrariado, se siente ofendido por cualquier contraste y hasta por la más justa reprensión; el hombre soberbio siempre quiere vencer y superar a quien considera inferior, y por esto se ve arrastrado a las injurias, a la cólera y la rabia.

Pensad en otro pecado igualmente odioso y maldito: la envidia. El soberbio no puede concebir que otro hombre tenga cualidades o fortunas de las que él carece; no puede soportar, a causa de su ilusión de que está sobre todos, que otros estén en sitios más elevados que el suyo, que sean más alabados y honrados, que sean más poderosos y ricos. Por lo tanto la envidia no es más que una consecuencia y manifestación de la soberbia.

También se manifiesta claramente la soberbia en el repugnante pecado de la lujuria. El lujurioso es el que quiere someter a su capricho y a su placer el mayor número posible de mujeres dóciles y complacientes. La mujer lujuriosa es la que quiere someter a su carne y a su vanidad al mayor número de hombres robados al derecho o al deseo de otras mujeres. El frenesí de la posesión carnal se funda en la ilusión de una dominación recíproca, o sea, en la «libido dominandi» que es, a su vez, el verdadero fundamento de la soberbia. Poseer quiere decir ser dueño, o sea, superior; ser amado significa ser preferido a los demás, es decir: ser considerado y adorado como criatura privilegiada. Y todo esto no es otra cosa que manifestación y satisfacción de ciega soberbia.

Ya es más difícil reconocer a la soberbia en el innoble pecado de la gula. Mas, como de costumbre, también en esto viene en nuestra ayuda la Sagrada Biblia. Cuando la serpiente, símbolo de la soberbia, quiso tentar a Eva, ¿a qué medio recurrió además de mentirosas promesas? Presentó a la mujer una fruta deseable a la vista y dulce para comer. Recordad también que en la última Cena Nuestro Señor ofreció pan mojado, es decir, el bocado preferido, al traidor, y esto después de haber dicho que Satanás, o sea, la soberbia, había entrado antes en Judas. Por lo tanto, los que ponen sus delicias en llenar el vientre más allá de lo que se precisa para saciar el hambre, están emparentados con los soberbios; en tal bestial proeza o manía buscan una prueba de su riqueza, de su capacidad o valer, de su arte de engullir y saborear, resumiendo, de su superioridad.

También la avaricia, hermanos míos, o la voracidad por el dinero y demás bienes terrenos, se halla estrechamente relacionada con el pecado de la soberbia. El hombre avaro desea hacer todo suyo y no ceder a los hermanos ni siquiera una parte mínima de su tesoro. Su sueño supremo consiste en llegar a ser el más rico de todos en medio de una turba de pobres, pues sabe que en nuestro mundo idiota y perverso el rico es respetado, es adulado, honrado, implorado y servido como un monarca. Para el avaro la riqueza es antes que nada un medio para saciar su avidez de dominio, su torpe vanidad, su loca soberbia.

Ahora no nos queda más que volver nuestra consideración hacia la vergonzosa pereza. Como bien lo pensáis, el perezoso es el ser humano que anhela o pretende vivir a costa del trabajo de los demás, como si tuviera un derecho natural al tributo de seres que le son inferiores, como si el trabajo fuera algo indigno de su orgullosa superioridad; perezoso es el que nada hace y nada emprende para mejorarse a sí mismo, para mejorar su alma y su condición, y en esto fácil es descubrir la implícita persuasión de que ya es perfecto, de que es mejor que quienes están a su alrededor, pero en esa su loca certeza notáis fácilmente la diabólica afirmación de la omnipresente soberbia.

Espero haber demostrado, aunque haya hablado brevemente, la verdad de mi aserto: hay un solo pecado en séptuple forma, el homicida y deicida pecado de la soberbia.

(De “El libro negro”-Editorial Mundo Moderno-Buenos Aires 1952).

domingo, 4 de octubre de 2026

Altruismo y socialismo

La palabra "altruismo" fue introducida por Auguste Comte en la sociología con las intenciones de oponerla a "egoísmo". Mientras que el egoísmo implica una actitud que apunta a beneficiarse uno mismo sin importar los demás, el altruismo implica una predisposición a beneficiar a los demás sin importar uno mismo. Tal conclusión deriva de la finalidad antes establecida. También el significado de la palabra "altruismo" resulta diferente al del amor al prójimo, ya que si fueran equivalentes, no hubiera sido necesario crear dicha palabra.

Herbert Spencer escribió al respecto: "Adopto de muy buen grado esta palabra que debemos a Comte. Recientemente un crítico que condenaba esta palabra, por ser de formación nueva, preguntaba por qué no nos contentábamos con las expresiones benévolo y bienhechor. Hay para esto una razón muy suficiente. Altruismo y altruista al presentar al espíritu, por su forma tanto como por su significación, las antítesis de egoísmo y de egoísta, comunican la idea de esta oposición muy rápidamente y con gran claridad, lo que no ocurre con benevolencia o beneficencia y sus derivados, porque no implican directamente la antítesis. Esta superioridad en la fuerza expresiva de la palabra facilita la comunicación de las ideas morales" (Citado en el "Vocabulario técnico y crítico de la Filosofía" de André Lalande-Librería El Ateneo Editorial-Buenos Aires 1967).

Así como al capitalismo algunas veces se le asocia, como actitud básica, el egoísmo, al socialismo se le asocia la actitud opuesta, es decir, el altruismo. Sin embargo, los intercambios comerciales bajo un sistema capitalista se basan en un beneficio simultáneo entre las partes actuantes, por lo cual no predomina el egoísmo si es que los intercambios se han de prolongar en el tiempo.

La frase que caracteriza al socialismo, debida a Louis Blanc, establece lo siguiente: "De cada uno según su capacidad, a cada uno según su necesidad". Justamente, para compensar el trabajo casi nulo del vago o del inepto, el trabajador debe producir pensando en la sociedad y no en sus propias ventajas o necesidades personales, ya que, como las necesidades básicas de las personas son similares, resulta necesaria la mencionada compensación. Mariano Grondona escribió: “De esta manera, los que rinden más pueden recibir menos si su necesidad es menor; a la inversa, los que rinden menos pueden recibir más si lo necesitan. Aquí, en esta norma de contenido ético, está la esencia del socialismo” (De “Las condiciones culturales del desarrollo económico”-Editorial Planeta Argentina SAIC-Buenos Aires 1999).

En el socialismo real, la sociedad es reemplazada por el Estado socialista, por lo cual todo individuo ha de trabajar con entusiasmo en beneficio del Estado, que habría de distribuir igualitariamente lo recibido de los trabajadores; igualitarismo que generalmente no se produce. Y por ello el Estado socialista promueve el altruismo, que en realidad resulta ser un simple pretexto para la explotación laboral, adornada con adjetivos virtuosos que la facilitan. Hilda Molina, médica cubana, escribe sobre su país: “Los bribones jefes de la región y de la provincia, integrantes de la elite de poder y también adictos al acoso sexual, se movían con prepotencia en sus jeeps soviéticos impartiendo órdenes y exigiéndonos a nosotros, sus esclavos, más productividad y mayores sacrificios. Una vez finalizada su cotidiana payasada, nos abandonaban a nuestra suerte y marchaban a sus hogares donde, sin que les temblaran las conciencias, comían y dormían cómodamente junto a sus familias”.

“Resulta absolutamente imposible lograr un mínimo de paz y de sosiego en un tormentoso ambiente de odio, de ese odio sempiterno que es precisamente la base de sustentación de los regimenes totalitarios” (De “Mi verdad”-Grupo Editorial Planeta SAIC-Buenos Aires 2010).

Sorprende que algunas personas, que se autodenominan cristianas, adhieran a las ideas marxistas junto a la "ética altruista", muy diferente de la ética bíblica, la cual promueve la predisposición a compartir penas y alegrías ajenas como propias. Nicolás Berdiaev escribió: “Se habla de altruismo cuando el amor se enfría y muere” (De “El sentido de la Creación”-Ediciones Lohlé SA-Buenos Aires 1978).

Mientras que la empatía emocional, atributo humano que da lugar al amor al prójimo, es parte de la naturaleza humana, el egoísmo implica una pobre o nula empatía, mientras que el altruísmo es algo ajeno a nuestra naturaleza humana. En realidad se trata de una forma artificial utilizada por los marxistas para ejercer solapadamente el proceso de explotación laboral. Sin embargo, muchos creen que la religión bíblica tiene poco fundamento en la realidad, mientras que el marxismo tendría un contacto mucho más efectivo.