martes, 1 de septiembre de 2026

Aldous Huxley vs. George Orwell

Mientras que existe sólo un camino, o un camino mejor, para construir individuos y sociedades adaptadas al orden natural, existen diversas alternativas para alejarnos de dicho orden. El camino mejor es el de la empatía emocional, que, asociada a la ética cristiana, es atacada en la actualidad por las diversas alternativas destructoras.

Durante el siglo XX aparecen dos libros que vislumbran dos alternativas destructores posibles para el futuro de la humanidad, correspondiendo a la tradicional motivación de la "zanahoria" y del "garrote". En el primer caso tenemos al libro Un mundo Feliz, de Aldous Huxley, en el segundo caso tenemos al libro 1984 , de George Orwell. El primero sostiene que las sociedades futuras serán dominadas, hasta perder su libertad, dándoles a las masas lo que ellas encuentran satisfactorio. El segundo sostiene que serán dominadas por la fuerza, bajo la vigilancia permanente, como han sido los totalitarismos del siglo XX.

En ambos casos se supone que una minoría gobernante genera las situaciones indeseables para la sociedad, sin tener en cuenta que es la propia sociedad la que muchas veces elige y apoya masivamente al "verdugo" que las conducirá hacia la esclavitud y la servidumbre.

En la actualidad observamos una variante distinta, y es la que apunta a destruir la naturaleza humana empezando por los niños y los adolescentes que concurren a establecimientos educacionales. Así, mientras que antes existía el sexo y el género, indisolublemente unidos, es decir, lo biológico unido a lo cultural, en la actualidad se supone que no existe algo como la herencia biológica, sino que tanto lo masculino como lo femenino serían "construcciones sociales", y de ahí surgen conclusiones que confunden a las nuevas generaciones.

Antes se pensaba que el ser humano era un ser racional con emociones. Luego se pensó que era un ser emocional que razona. En la actualidad, con la nueva "educación sexual", se supone que resulta constituir un ser sexualizado, poco vinculado con lo emocional, y desprovisto de toda referencia biológica, aunque sometido a una referencia marxista; ideología que supone que todo ser humano depende esencialmente de la influencia cultural del medio y casi nada de su herencia genética.

A continuación se transcribe un artículo que describe el vínculo entre Huxley y Orwell:

LA CARTA DE HUXLEY A ORWELL: 1984 VS. UN MUNDO FELIZ

Comparaciones entre ambas historias acorde a Huxley

Por Ricardo Lugo

En el mundo de la literatura distópica, dos nombres resuenan con particular fuerza: Aldous Huxley y George Orwell. Ambos escritores británicos ofrecieron visiones inquietantes y proféticas del futuro en sus novelas más conocidas, "Un mundo feliz" (publicada en 1932) y "1984" (publicada en 1949), respectivamente. Menos conocido, sin embargo, es el hecho de que Huxley, fue maestro de francés de Orwell durante un breve período en Eton College, y al ver la publicación de su antiguo alumno, ‘1984’, le escribió una carta para felicitarlo y dar su opinión sobre el futuro distópico que ambos veían acercándose. Antes de analizarla aquí tienen la carta:

Estimado Sr. Orwell:

Fue muy amable de su parte decirle a sus editores que me enviaran una copia de su libro. Llegó mientras yo estaba en medio de un trabajo que requería mucha lectura y consulta de referencias; y dado que mi mala vista me obliga a racionar mi lectura, tuve que esperar mucho tiempo antes de poder embarcarme en 1984.

Estando de acuerdo con todo lo que los críticos han escrito sobre él, no necesito decirle, una vez más, cuán excelente y profundamente importante es el libro. ¿Puedo hablar en cambio de lo que trata el libro: la revolución final? Las primeras insinuaciones de una filosofía de la revolución final — la revolución que va más allá de la política y la economía, y que apunta a la subversión total de la psicología y la fisiología del individuo — se encuentran en el Marqués de Sade, quien se consideraba a sí mismo como el continuador, el consumador, de Robespierre y Babeuf. La filosofía de la minoría gobernante en 1984 es un sadismo que ha sido llevado a su conclusión lógica al ir más allá del sexo y negarlo. Si en realidad la política de la bota en la cara puede continuar indefinidamente, parece dudoso. Mi propia creencia es que la oligarquía gobernante encontrará formas menos arduas y derrochadoras de gobernar y de satisfacer su lujuria por el poder, y estas formas se parecerán a las que describí en Un mundo feliz. Recientemente he tenido la oportunidad de investigar la historia del magnetismo animal y el hipnotismo, y me ha impresionado mucho la forma en que, durante ciento cincuenta años, el mundo se ha negado a tomar en serio los descubrimientos de Mesmer, Braid, Esdaile y otros.

En parte debido al materialismo prevaleciente y en parte debido a la respetabilidad prevaleciente, los filósofos y hombres de ciencia del siglo XIX no estaban dispuestos a investigar los hechos más extraños de la psicología para que los hombres prácticos, como políticos, soldados y policías, los aplicaran en el campo del gobierno. Gracias a la ignorancia voluntaria de nuestros padres, la llegada de la revolución final se retrasó durante cinco o seis generaciones. Otro accidente afortunado fue la incapacidad de Freud para hipnotizar con éxito y su consiguiente menosprecio del hipnotismo. Esto retrasó la aplicación general del hipnotismo a la psiquiatría durante al menos cuarenta años. Pero ahora el psicoanálisis se está combinando con la hipnosis; y la hipnosis se ha vuelto fácil e indefinidamente extensible mediante el uso de barbitúricos, que inducen un estado hipnoide y sugestionable incluso en los sujetos más recalcitrantes.

Dentro de la próxima generación, creo que los gobernantes del mundo descubrirán que el condicionamiento infantil y la narco-hipnosis son más eficientes, como instrumentos de gobierno, que los garrotes y las prisiones, y que la lujuria por el poder puede satisfacerse completamente sugiriendo a las personas que amen su servidumbre tanto como golpeándolas y pateándolas para que obedezcan. En otras palabras, siento que la pesadilla de 1984 está destinada a modularse en la pesadilla de un mundo que se parece más al que imaginé en *Un mundo feliz. El cambio se producirá como resultado de una necesidad sentida de mayor eficiencia. Mientras tanto, por supuesto, puede haber una guerra biológica y atómica a gran escala, en cuyo caso tendremos pesadillas de otros tipos apenas imaginables.

Gracias una vez más por el libro.

Sinceramente suyo,

Aldous Huxley

Más allá de los elogios, Huxley sostiene que el sadismo en "1984", llevado a su conclusión lógica mediante la negación del sexo y la implementación de un control brutal, es una forma de gobierno insostenible a largo plazo. En contraste, Huxley considera que una oligarquía gobernante podría emplear métodos más eficientes y menos desgastantes para ejercer su dominio. En otras palabras, su visión distópica es superior a la de Orwell, o al menos, más acertada.

¿Tiene razón Huxley?

La comparación central en la carta radica en los métodos de control descritos en ambas obras. Orwell describe un estado totalitario que utiliza la violencia, el miedo y la represión para mantener el poder. En contraposición, Huxley sugiere que el futuro del control social se asemejará más a su visión, donde el control se logra a través del condicionamiento infantil y la narco-hipnosis, haciendo que las personas amen su servidumbre en lugar de ser forzadas a obedecer mediante la violencia. Como lector de ambas obras, me siento tentado a concordar con Huxley. Hay momentos en "1984" en los que claramente se percibe la opresión del gobierno. Rara vez se siente que “El Gran Hermano” esté produciendo algún beneficio para su sociedad. Mientras que Huxley ofrece a la población ciencia, avances, felicidad (manipulada por sustancias, por supuesto), orgías y otros beneficios. A través de los mismos, se logra controlar a la población más eficientemente.

¿Por qué concuerdo con Huxley? El criterio que personalmente utilizo para evaluar la calidad de una obra distópica, además de su estructura literaria, es su capacidad para mostrarnos un mundo totalmente nuevo y ficticio, que, sin embargo, resulta extrañamente similar al que habitamos. Y estas visiones distópicas de "1984" y "Un mundo feliz" han demostrado ser sorprendentemente proféticas en varios aspectos. Pienso que Orwell nos hace reflexionar sobre la vigilancia masiva y el control moderno de la información, la moderación de contenido, la recolección de datos, las fake news, la desinformación, las personas (y grupos políticos) sosteniendo dos ideas políticas conflictivas, los ataques de drones y las estrictas leyes de seguridad, todo en nombre de la protección del Estado. Mientras que Huxley nos invita a considerar la promoción y capitalización del placer, el consumo de drogas recreativas para mantener un balance emocional, la cultura del consumismo, el capitalismo como religión, las aplicaciones digitales para conseguir parejas sexuales, la manipulación genética, y los avances en la tecnología de selección de embriones Independientemente de tu opinión sobre estos elementos modernos de la política, concuerdo con Huxley que su método es más efectivo y gradual. Pero esta es la mera opinión de un lector. El futuro dirá qué enfoque prevalecerá.

(De bibliotecando.substack.com)

domingo, 30 de agosto de 2026

La aparente superioridad moral

Entre los partidarios del socialismo podemos encontrar dos actitudes extremas. En el primer caso tenemos a quienes ven en el socialismo una manera de rebajar el poder económico de aquellos a quienes envidian, además de buscar la posibilidad de ocupar un alto cargo en un futuro gobierno de ese tipo. En el otro extremo, tenemos quienes, supuestamente, poseen una superioridad moral respecto de la sociedad, por cuanto tienen las mejores intenciones de ayudar a los pobres, pero no con dinero propio, sino repartiendo lo ajeno.

Respecto del primer grupo, Ludwig von Mises escribió: “No vale la pena hablar demasiado del resentimiento y de la envidiosa malevolencia. Está uno resentido cuando odia tanto que no le preocupa soportar daño personal grave con tal de que otro sufra también. Gran número de los enemigos del capitalismo saben perfectamente que su personal situación se perjudicaría bajo cualquier otro orden económico. Propugnan, sin embargo, la reforma, es decir, el socialismo, con pleno conocimiento de lo anterior, por suponer que los ricos, a quienes envidian, también, por su parte, padecerán” (De “Liberalismo” de Ludwig von Mises–Editorial Planeta-De Agostini SA–Barcelona 1994).

Respecto de los aparentes "bien intencionados", leemos: "Hay varias maneras de entender lo que resulta fundamental en la idea socialista. En el sentido más global, se puede decir que la idea del socialismo es la de un mundo que no tiene por principio organizador el interés privado. Como, por otra parte, se sabe que el interés privado no es, como se dice, el interés de todo el mundo, sino el de un pequeño grupo de individuos, eso equivale a decir que la idea del socialismo es la de un mundo que no está estructurado por el principio de la búsqueda del lucro máximo para el capital. Lo cual, según mi opinión, incluye dos cosas. La idea del socialismo, por un lado, es la idea de un mundo en que los bienes comunes que todo el mundo necesita para la subsistencia son como máximo la propiedad de la comunidad y con un uso que está en relación con el interés de la mayoría".

"En un mundo en que el agua, la tierra, los medios de producción, la educación, la salud, los transportes, las comunicaciones están, lo más que se puede, al servicio de la mayoría. Lo cual también quiere decir, y a pesar de todo la experiencia lo ha demostrado, la propiedad de la mayoría. Es un primer principio que se nos vuelve perceptible en contrario por lo que hemos conocido desde hace unos veinte o treinta años, es decir, por la manera con que todo lo que se consideraba como propiedad de la mayoría se fue privatizando del todo cada vez más y sometiendo a una lógica del lucro".

"La segunda cuestión que está en el centro del socialismo sería la idea de la asociación, es decir que lo que es común esté lo más posible administrado en formas que son las del ejercicio de un poder de cualquiera o de un poder de la mayoría. El socialismo define así un tejido social en el que tanto las formas de producción industrial como toda una serie de formas económicas y formas de vida que conciernen a la educación, a la salud, la comunicación, se administran en el mejor de los casos en forma asociativa y democrática. En la idea del socialismo de alguna manera está presente la idea de propiedad común de lo que es necesario para todos y, en segundo lugar, la idea de un ejercicio óptimo de una capacidad de cualquiera en formas asociativas" (De "El método de la igualdad" de Jacques Rancière-Ediciones Nueva Visión SAIC-Buenos Aires 2014).

En el escrito anterior está implícita la idea de "distribuir lo ajeno" en lugar de promover una activa y productiva participación individual en la economía de una sociedad. Además, la abolición de la propiedad privada implica necesariamente una excesiva concentración de poder en el Estado que, al ser dominado por un pequeño grupo de socialistas, o por un solo líder, establece las condiciones necesarias para una posible catástrofe social, como las ocurridas bajo los mandos de Mao, Stalin o Hitler. De ahí que la propuesta, supuestamente "bien intencionada", hace recordar aquella expresión que dice que "el camino del infierno está plagado de buenas intenciones". La "idea del socialismo" conduce, tarde o temprano, a situaciones como las que viven los cubanos y otras víctimas de tan nefasto sistema. El colmo del cinismo implica sostener que se tiene cierta "superioridad moral" cuando realmente se promueven situaciones negativas para la mayoría de la población.

En cuanto a la supuesta incompatibilidad de la búsqueda de ambiciones individuales con ventajas sociales, no hace falta tener una gran imaginación si tenemos en cuenta que alguien, que se hace rico plantando y vendiendo papas, por ejemplo, necesariamente ha debido beneficiar a la sociedad con su producción. El éxito empresarial, asociado a sus ganancias, es una medida de la capacidad de una empresa para cooperar con la sociedad.

sábado, 29 de agosto de 2026

Ciencia vs. Pseudociencia

La ciencia es la actividad cognoscitiva del hombre por medio de la cual describe las diversas leyes naturales que, en conjunto, rigen todo lo existente. Organiza el conocimiento en forma axiomática y verifica sus resultados contrastándolos con la propia realidad. Tiene dos aplicaciones básicas: permite nuestra adaptación cultural al orden natural y brinda el conocimiento que le permite a la tecnología realizar su misión. Karl R. Popper escribió: “Ciertamente, sólo admitiré un sistema como empírico o científico si es capaz de ser contrastado con la experiencia. Un sistema empírico científico debe poder ser refutado por la experiencia” (Citado en “La lógica de la ciencia en la sociología” de W.L. Wallace-Alianza Editorial SA-Madrid 1976).

En la actualidad, mientras resulta evidente una generalizada decadencia cultural, social y moral, no resulta extraña la existencia de una actitud anticientífica en porcentajes importantes de la sociedad, a la vez que tales sectores apoyan posturas pseudocientíficas. Ese es el caso de los divulgadores de la "tierra plana", que se oponen a toda evidencia científica mientras que, a la vez, proponen "teorías" absurdas. En un sentido similar, pero bastante más perjudicial es el caso de los sectores "antivacunas". Rafael Bachiller escribió: "Nadie debería dudar hoy de que las vacunas constituyen la herramienta más eficaz para prevenir las infecciones. Sin embargo, ha sido preciso que los ministros de la Unión Europea hagan un llamamiento conjunto a los Estados miembros para que tomen medidas para revertir la desconfianza creciente que se viene desarrollando entre los ciudadanos hacia los programas de vacunación. De hecho, algunas enfermedades contagiosas, como la tuberculosis y el sarampión, están rebrotando y vuelven a representar un serio peligro por su capacidad para ocasionar un alto número de muertes".

"Las reticencias hacia las vacunas parecen proceder de un artículo publicado por el, hoy tristemente célebre, doctor Andrew Wakefield que en 1998 pretendía relacionar la vacuna trivalente vírica (sarampión, viruela y rubeola) con el autismo y que ocasionó un bulo que se extendió como la pólvora en los medios de comunicación. Los estudios posteriores desmintieron tal relación, el artículo original fue retirado, y el doctor Wakefield fue reconocido como un deshonesto irresponsable -a quien se prohibió volver a ejercer la medicina-. Pero, a pesar de todo ello, nada pudo impedir que se formasen asociaciones abogando por la libertad de vacunación, por el no intervencionismo del Estado en la salud individual, y que reconocían en Wakefield una especie de mesías antivacunas" (De "El universo improbable"-La esfera de los libros-Madrid 2019).

Puede decirse que el desprecio del científico respecto del pseudocientífico es bastante similar al que siente el pseudocientífico respecto de la ciencia en general. Seguramente que hay pseudocientíficos que, por medios fraudulentos tratan de mostrarse como científicos auténticos, que no descreen de la ciencia, pero la gravedad de la situación actual es, principalmente, el anticientificismo. El citado autor agrega: "La llegada del hombre a la Luna, la translación de la Tierra en torno al Sol, la evolución darwiniana, todos los logros científicos encuentran hoy sus grupos de incrédulos que consideran que esos hechos no son más que patrañas y que forman parte de conspiraciones que esconden intenciones ocultas. Estos desconfiados hacen de Internet un medio propicio para la amplificación y difusión de todas sus dudas y especulaciones".

"Junto con los incrédulos a la ciencia, se prodigan hoy los ciudadanos proclives a profesar fe en todo tipo de pseudociencia. Los adeptos a la parapsicología, la astrología, la magnetoterapia, la homeopatía, la criptozoología y un largo estcétera proclaman sin rubor sus principios dogmáticos sin poner a prueba ni demostrar sus explicaciones con los métodos bien establecidos de la ciencia y, por supuesto, sin intentar acceder a la deseable integración entre todas las ciencias a que aspiran los científicos".

"Naturalmente, a la hora de propagar estas falsedades, los impostores cuentan con grandes ventajas sobre los científicos que tratan de propagar su ciencia. Al no necesitar de sus difíciles y precisos experimentos que exige la ciencia actual, la impostura resulta muchísimo más barata; sus términos simplistas suelen ser mucho más fáciles de «explicar» que los difíciles conceptos de la ciencia y, nuevamente, Internet sirve de amplificador de todo tipo de fraudes que rápidamente pueden encontrar eco en todos los rincones del planeta".

A la humildad del sabio se opone la soberbia del ignorante, de ahí la actitud provocadora de los impostores. Rafael Bachiller escribe al respecto: "Cuando en un debate público se enfrenta a un impostor (por ejemplo, un astrólogo), el científico lleva siempre las de perder. Aunque aporte todo tipo de datos, de razonamientos rigurosos, y aunque invoque al método científico, nunca podrá doblegar una fe ciega e irracional. El defensor de una patraña siempre pretende que correspondería a la ciencia demostrar que su creencia no tiene fundamento. ¿No debería corresponder más bien al defensor de una pseudociencia el demostrar el fundamento de sus propuestas mediante técnicas contrastadas?".

viernes, 28 de agosto de 2026

Acerca de la posverdad

Mientras que la ciencia busca descripciones objetivas, de validez universal, en el ámbito social parecen predominar posturas destructivas que van en sentido contrario, intentando incluso reemplazar la verdad por la mentira. Puede decirse que la verdad implica la exacta descripción de un fenómeno, objeto o proceso. En ese caso ideal, el error o diferencia entre la descripcíón y lo descripto se ha reducido a un mínimo. Por lo general, en el ámbito de la ciencia, nunca se llega a esa situación, si bien en física, a través de la electrodinámica cuántica, la diferencia entre teoría y experimento implica, en una medición, una diferencia recién en el décimo lugar luego de la coma decimal.

Se escucha decir que la ciencia sólo logra resultados provisorios sujetos a revisión permanente, por lo cual se promueve una especie de desconfianza generalizada respecto de sus resultados. Sin embargo, debe aclararse que estos resultados provisorios sólo se asocian a investigaciones recientes, mientras que teorías verificadas tienen una validez fuera de discusión. Por ejemplo, la mecánica newtoniana y el electromagnetismo de Maxwell, dentro de sus límites de aplicación, tienen una validez que permanecerá invariable incluso en un futuro lejano. Rafael Bachiller escribió: "A veces la provisionalidad de la verdad científica es criticada duramente. Nos quejamos de que los científicos dicen un día que la mantequilla o los huevos son malos para la salud y al poco tiempo dicen lo contrario. Sin embargo, este escrutinio permanente de la verdad científica sólo debería considerare de manera positiva, pues refleja la dificultad y el esfuerzo del mundo de la ciencia para alcanzar el mayor acercamiento posible a la verdad. El científico no tiene ningún escrúpulo por reconocer que un estudio previo fue insuficiente y que debemos cambiar nuestras conclusiones a la vista de nuevos datos".

En cuanto a la posverdad, Rafael Bachiller escribió: "Estamos en plena era de la posverdad. Nos alertó en el año 2003 el escritor estadounidense Ralph Keyes en un libro de mucho impacto: La era de la posverdad: deshonestidad y decepción en la vida contemporánea. Desde entonces, el concepto ha ido ganando popularidad hasta que el Diccionario Oxford designó el término como «palabra del año» en 2016. A los científicos este término nos llena de perplejidad y asombro. Por lo que yo humildemente comprendo, la posverdad designa la disorsión de manera emocional de un hecho o de una prueba objetiva".

"Se trata, pues, de verdades a medias, falsas ideas o incluso puras mentiras que circulan de manera impune por nuestra sociedad. En términos políticos, la posverdad se refiere a ciertas interpretaciones emocionales de hechos que son proporcionadas por los políticos sin que sean contrastadas por nadie, ni denunciadas por parte del medio social que las tolera".

"Vemos, pues, cómo los científicos nos encontramos en plena época de lucha contra la posverdad. Resulta descorazonador que, en pleno fragor de la batalla, tras escoger «posverdad» como palabra del año 2016, el siempre acertado Diccionario Oxford declarase palabra del año 2017 a un término muy relacionado con el primero, fake news o falsas noticias, un fenómeno que dota de nuevas dimensiones a esta plaga de posverdad" (De "El universo improbable"-La esfera de los libros SL-Madrid 2019).

miércoles, 26 de agosto de 2026

Tendencias históricas en psicología

A lo largo de la historia de la psicología han aparecido distintos puntos de partida para la descripción del comportamiento humano, distinguiéndose las siguientes dos posturas básicas:

1- Dualidad cartesiana: el cuerpo y la mente son entidades separadas
2- Psicología para personas enfermas y psicología para personas sanas

Respecto de la primera condición, Antonio R. Damasio escribió: "Este es el error de Descartes: la separación abismal entre cuerpo y mente, entre la sustancia medible, dimensionada, mecánicamente operada e infinitamente divisible del cuerpo, por una parte, y la sustancia sin dimensiones, no mecánica e indivisible de la mente; la sugerencia de que un razonamiento, juicio moral y sufrimiento derivado de dolor físico o de alteración emocional pueden existir separados del cuerpo. Específicamente: la separación de las operaciones más refinadas de la mente de la estructura y operación de un organismo biológico" (De "El error de Descartes"-Editorial Andrés Bello-Santiago de Chile 1996).

Wilhelm Wundt fue el iniciador de la psicología científica, ya que previamente existían descripciones de tipo filosófico sin intentar alguna forma de verificación experimental, lo que no implica que todo lo no verificado debía ser erróneo. Al respecto, Miguel Martínez Miguelez escribió: "Wundt, fundador del primer laboratorio de psicología, fue considerado la figura más influyente de la psicología científica durante más de cuatro décadas. En aquellos años fue el representante de la llamada «corriente elementalista», según la cual todas las funciones de la mente podían analizarse reduciéndolas a determinados elementos específicos" (De "El paradigma emergente"-Editorial Gedisa SA-Barcelona 1993).

Durante inicios del siglo XX "el pensamiento psicológico estaba dominado por dos influyentes escuelas, el conductismo y el psicoanálisis, muy diferentes en cuanto a sus métodos e ideas sobre la conciencia, y, sin embargo, adscritas, en su esencia, al mismo modelo newtoniano de la realidad".

"De una manera particular, el conductismo representa el punto culminante del enfoque mecanicista en psicología. Basándose en un conocimiento detallado de la fisiología humana, los conductistas crearon una «psicología desprovista de mente», una versión más complicada de la máquina humana de La Mettrie. Los fenómenos mentales quedaban reducidos a modelos de comportamiento, y éste era el resultado de varios procesos fisiológicos regidos por las leyes de la física y la química. John Watson, fundador del conductismo, se hallaba muy influido por ciertas tendencias de las ciencias biológicas que se desarrollaron a fines del siglo XIX".

"Watson pretendía dar a la psicología la categoría de ciencia natural objetiva, y con este fin se apoyó lo más que pudo en la metodología y los principios de la mecánica newtoniana, el ejemplo más acabado de rigor y objetividad científica. Para lograr someter los experimentos psicológicos al criterio utilizado por los físicos, los psicólogos tenían que centrar su atención exclusivamente en los fenómenos que podían ser reconocidos y descritos por observaciones independientes".

"En su opinión, todo el concepto de conciencia que resultaba de la introspección tenía que ser excluido de la psicología, y todos los términos relacionados con este concepto, como «mente», «pensamiento» y «sentimiento» tenían que ser eliminados de la terminología psicológica" (De "El paradigma emergente").

El continuador del pensamiento de Watson fue B.F. Skinner. Martínez Miguelez escribe al respecto: "Aunque el título de la obra de Skinner se refiere explícitamente al comportamiento humano, los conceptos que en su libro se discuten se apoyan casi exclusivamente en experimentos de condicionamiento realizados con ratas y palomas".

En cuanto al psicoanálisis de Freud, puede decirse que parte de una visión típica de los médicos que apunta a solucionar problemas mentales de personas enfermas. Martínez Miguelez escribe: "El psicoanálisis, la otra escuela dominante de la psicología en el siglo XX, no tiene su origen en la psicología, sino en la psiquiatría, ciencia que en el siglo XIX ya se hallaba firmemente establecida como una rama de la medicina. En aquel entonces los psiquiatras estaban totalmente comprometidos con el modelo biomédico y dirigían todos sus esfuerzos a encontrar una causa orgánica para todos los trastornos mentales".

El giro hacia una psicología que apuntara a la descripción de personas sanas, y no sólo a las enfermas, está asociado a psicólogos como Abraham Maslow, Carl Rogers y Vikor Frankl, entre otros. Leemos en el libro antes citado: "Uno de los movimientos más vitales y entusiastas que surgió de la insatisfacción con la orientación mecanicista del pensamiento psicológico es la orientación de la Psicología Humanista, promovida especialmente por Abraham Maslow. Maslow se había formado en la escuela conductista y en ella trabajó profesionalmente durante cierto tiempo, «hasta que -son sus palabras- no la soporté más y la arrojé fuera de mí»".

"Maslow rechazó, igualmente, la concepción freudiana del hombre como ser dominado por sus bajos instintos y criticó a Freud porque sus teorías acerca del comportamiento las había obtenido del estudio de individuos neuróticos y psicóticos. En su opinión, las conclusiones basadas en la observación de los aspectos peores, en lugar de los mejores, de los seres humanos, tendrían como resultado inevitable una visión deformada de la naturaleza humana. «Freud nos ha proporcionado la mitad enferma de la psicología -escribió- y ahora tenemos que completarla con la mitad sana»".

Una alternativa interesante surge de la visión de la Psicología Social, o Psicología de las Actitudes, ya que, a partir de la definición de Actitud característica y de sus componentes emocionales y cognitivas, es posible acceder a una ética compatible con la ética bíblica. Se establece así una postura muy accesible al entendimiento que puede ayudar a resolver los serios problemas que afectan a la mayor parte de la humanidad; problemas derivados esencialmente de un alejamiento mental, a nivel individual, de las leyes naturales elementales que rigen a todos y a cada uno de los habitantes de este planeta.

martes, 25 de agosto de 2026

De Pablo y Fontevecchia hablan de la actualidad económica y política

JUAN CARLOS DE PABLO: "ES UNA FANTASÍA QUE MILEI ESTÁ LOCO O EMPASTILLADO"

Juan Carlos de Pablo analizó la evolución de la economía argentina, las perspectivas electorales de Javier Milei y el impacto que podrían tener Vaca Muerta y la minería en el futuro del país. También reflexionó sobre el rol de los economistas en la política, la importancia del equilibrio fiscal y la necesidad de “mirar los números, los hechos y la historia” para comprender una realidad económica cada vez más heterogénea.

En diálogo con Jorge Fontevecchia en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), el economista sostuvo que la probabilidad de reelección de Milei sigue siendo alta, aunque advirtió que “seguridad no hay”. Además, destacó el superávit comercial, defendió la acumulación de reservas y dejó una definición sobre el liderazgo político: “La cuestión nunca es si te equivocás, sino a qué velocidad corregís”.

Juan Carlos de Pablo es licenciado en Economía por la Universidad Católica Argentina y Máster en Economía por la Universidad de Harvard. Es profesor de la Universidad de San Andrés y Dr. Honoris Causa en EUMA. Es miembro titular de la Academia Nacional de Ciencias Económicas y autor de más de 50 libros. Es considerado como uno de los economistas más escuchados por el presidente Javier Milei.

Fontevecchia: Y yo tengo una misa, así como la misa que tienen algunos streamings. Mi misa es conversar cada dos meses aproximadamente con el gran profesor Juan Carlos de Pablo, que nos ayuda a levantar el optimismo sobre la perspectiva que tenemos de la economía. La última vez lo entrevistamos el 16 de junio. Ahí, Juan Carlos, nos dijiste que Milei tiene grandes posibilidades de ser reelecto. Me gustaría, a dos meses de aquello, una evaluación de cómo ves la evolución de la economía y cuánto la, no sé si llamarlo, el adelantamiento del año electoral la afecta. Te escuchamos con esa actitud con la que se va a misa.

De Pablo: Jorge, la economía, eso que llamamos la economía, es de una heterogeneidad total, entre sectores, entre regiones. Entonces, a uno le va mejor, al otro le va peor, etcétera. Ahora, por ejemplo, tomá el EMAE. El EMAE salió el otro día: primero, ves el promedio, 0,8% de aumento, y está para hacer una fiesta. Cuando vos desagregás, decís: sectores, hay crecimiento en tres. Entonces, esto de que tenés Vaca Muerta, litio y el resto de la economía es una exageración. Digo, hay una heterogeneidad. Del mismo modo, hay que decir que el 0,8% de aumento de los precios mayoristas tuvo que ver con la caída de casi 10% en el precio del petróleo. Si no hubiera sido así, hubiera sido como el resto de los precios: 1,7%, 1,8%, etcétera. ¿A dónde voy con esto? Hay exageraciones para un lado y para el otro. Las totalizaciones sirven para muy poquito. Con respecto a lo que dije hace dos meses, lo sigo reiterando: la probabilidad de que sea reelecto es alta. Ahora, seguridad no hay. Quiero decir, yo puedo entender que una persona diga: “Por las dudas, me preparo ante un gran negocio si es reelecto”. Bueno, está bien, porque el futuro siempre es incierto. Pero esto de que estamos 50 y 50, cosas por el estilo, no me parece. Desde el punto de vista de los que les gusta la política como tal, no les alcanzan 24 horas para ver si se juntan, si no se juntan, los candidatos. Para la toma de decisiones, esto se llama mediados de 2027, que es cuando tienen que anotar las alianzas y definir las candidaturas, y en octubre de 2027 vamos a elegir la mitad de Diputados, un tercio del Senado, algunos gobernadores, presidente y vice.

F: ¿Es injusta la opinión pública con la evaluación de la economía y la evolución de la economía del presidente Milei? ¿Creés que no alcanza?

D: Yo no la llamaría injusta y, además, tengo graves dudas de cómo se hacen esas encuestas, cosas por el estilo. Lo que te digo es lo siguiente: acá hay una multitud de situaciones. Yo camino por la calle y hablo con medio mundo, cosas por el estilo. Lo que vos ves es espíritu de lucha, lo cual, a nivel individual, me parece lo más razonable del mundo. Si después la gente se junta con los parientes o se junta en los cafés a criticar al Gobierno, bueno, está bien, puede ser, pero eso no quiere decir que no siga peleándola, porque es la vida misma.

F: Juan Carlos, con esa honestidad epistémica que tenés de decir que hay claros y oscuros, uno puede interpretar la baja de la inflación mayorista sin tener en cuenta que gran parte de eso tiene que ver con la caída del precio del petróleo; por lo tanto, hubiera sido 1,7%, 1,6%, como el resto. Y, al mismo tiempo, decir que sí hay datos macroeconómicos muy buenos. Con esa honestidad epistémica con la que contribuís en tu debate de la opinión pública, ¿también lo hacés con el Presidente? Sos la persona que más lo visitó. ¿Contribuís a ayudarlo a tener una mirada con claros y oscuros?

D: Vos sabés, mi querido amigo, que yo no hablo ni de lo que digo, ni de lo que escucho, ni de lo que veo en Olivos. Ahora, debería sorprenderte que no hablara de estas cosas con el Presidente, con la amistad que nos une.

F: Bueno, sin hablar de nada de lo que vos hablás, sino simplemente para caracterizar: hay una diferencia generacional entre vos y el Presidente, una enorme experiencia pasada bajo el puente, en tu caso. Es una relación de maestro con un exalumno. En todas esas visitas, ¿hay un deseo de apoyo emocional? ¿Es una amistad personal? ¿Cómo habría que caracterizarla?

D: Yo diría tío-sobrino. Él tiene 55 años, yo tengo 82. Hablamos como hablan los amigos, hablamos de las cosas más diversas, etcétera. Y es así. Entonces, no hay misterio. Yo no soy funcionario, yo no soy asesor del Presidente. Si yo fuera asesor del Presidente, no podría estar hablando con vos públicamente.

F: Exacto.

D: Entonces, yo hablo ahí y después hablo con vos como profesional, etcétera. Lo que sí digo, contra todas las cosas que estoy escuchando, es que no está loco. Es una pavada esto de que está loco, empastillado, todo ese tipo de cosas. Hay una fantasía realmente fenomenal. Eso es lo que quiero pinchar, en función simplemente de que nos vemos una vez por semana.

F: Bueno, gran aporte, Juan Carlos. Vayamos entonces al tema profesional. Hablaste también hace unas semanas del riesgo de una enfermedad holandesa, como un efecto secundario de algo positivo. Me gustaría que compartieras con nuestra audiencia el comentario, cuál es tu temor y cómo ves que se podría solucionar.

D: Tengo lo siguiente: el año pasado el superávit comercial fue de 11.000 millones de dólares. Vos le hubieras preguntado a cualquiera de los que hacen números: “¿Usted cuánto ve este año?”. Y te hubieran dicho 12, 13. Ponéle, vamos para 30, con exportaciones arriba de 100.000 millones, etcétera. Con lo cual, cuando alguien dice: “Bueno, si la economía creciera más rápido, habría más importación y menos superávit comercial”, chocolate por la noticia. Pero yo les digo a mis amigos, los que les gusta hacer los números: ponéle a las importaciones el número que vos quieras y todavía te va a quedar un superávit comercial fenomenal. Esto es una oportunidad que el Banco Central está aprovechando para comprar reservas. No es un cambio de criterio porque lo pensaron mejor, es aprovechar la oportunidad. Porque el planteo, donde se mezcla economía y política pensando en 2027, es muy sencillo. Dice: “Mirá, Milei sigue siendo amigo de Trump, pero si no lo precisamos el año que viene, mejor”, porque, entre otras cosas, no sabés cómo va a estar si es un pato rengo después de la elección del 3 de noviembre, digamos, cosas por el estilo. Entonces, tratemos de prepararnos. Es el punto que hizo Caputo en una conferencia de prensa hace algunas semanas. Dijo: “Si no necesitamos a Wall Street y no necesitamos a Trump, mejor”. Bueno, estamos preparándonos para eso.

F: ¿Y creés que se puede llegar a cruzar lo que normalmente son las turbulencias cambiarias en una elección?

D: No tenemos cómo saberlo. Lo que sí sabemos es lo siguiente: cuando Javier Milei dijo “socorro”, eliminando transitoriamente las retenciones a la exportación para algunos productos agropecuarios, los tenedores de granos vendieron. Y cuando le dijo al Tío Sam, vino y puso pin. Bueno, se está jugando a que para el año que viene, de repente, alguna vez no sabe si la va a precisar o no, pero por las dudas está armando defensas locales, no sea cosa que digas “socorro” y no estén en la misma condición.

F: Y te hago una pregunta típicamente económica. No sé si digo una blasfemia: ¿se puede hablar de cuál es el dólar de equilibrio y si un gobierno puede conseguir y afectar que tenga ese dólar de equilibrio? ¿Este dólar es de equilibrio o sería conveniente, finalmente, que cierto grado de turbulencias cambiarias llevaran el dólar más cerca del techo de la banda y los beneficios fueran, no sé si mayores o iguales, por lo menos no menores que los costos?

D: No confundamos aritmética con economía, querido Jorge.

F: A ver.

D: Cuando alguien me dice: “Hacemos una regla de tres con revenue y entonces te da no sé qué número”, eso es aritmética, esto no es economía. Acá vos no tenés una intervención directa; de hecho, tenés flotación. ¿Querés que te diga? Hace meses que el dólar no se acerca ni por casualidad a la banda superior y ya no me acuerdo cuánto es. Hoy me estaba riendo leyendo algunos diarios que dicen que el dólar “superó el techo”, y alguno, menos mal, usó techo entre comillas. Punto. Esto es oferta y demanda privada y vos todavía tenés un pedazo de la demanda por parte del Banco Central, que está aprovechando la oportunidad para recuperar ciertas reservas. Esto es muy importante. Por ahí nos está escuchando una persona que hoy, por razones X, necesita una devaluación con respecto a los chinos, cosas por el estilo, y entonces llega a decir: “Si el dólar hoy estuviera a 5.000 pesos, estos problemas yo no los tendría”. Respuesta: no sueñes. Segundo: si el dólar hoy estuviera a 5.000 pesos, no tendrías esos problemas, tendrías otros problemas. No hay nada gratis en economía, estimado. Pero lo que quiero decir es lo siguiente: hoy, en el horizonte que vos tenés, no tenés nada parecido a un salto devaluatorio, cosas por el estilo, que a los que están complicados les resuelva los problemas. Moraleja: no hay más remedio que enfrentar los problemas de manera directa. Algunos problemas tienen que ver con la parte interna de las empresas, otros tienen que ver con el Gobierno nacional, el Gobierno provincial, el Gobierno municipal, los jueces, los gremios y no sé cuánto. Y hay que ir a la fuente hoy. Tenés que ir a la fuente para ver qué hacer con tu realidad.

F: O sea, podríamos decir que, a partir de Vaca Muerta y la minería, la Argentina va a tener un dólar más bajo de manera permanente.

D: Como seguramente lo tuvo, perdón, en el último cuarto del siglo XIX, cuando aparecieron los ferrocarriles, los frigoríficos, cosas por el estilo, y evidentemente tuviste una oportunidad centrada mucho más en el Litoral. Entonces, uno dice: apareció esto. Algunos colegas míos dicen si es enfermedad holandesa o enfermedad japonesa. Saquemos la nomenclatura, vamos a la realidad. Vos lo que tenés hoy es un superávit comercial de una cuantía realmente fenomenal y entonces la discusión es qué hacemos con eso. Y yo lo que digo es: todo afectado debería hacer un buen diagnóstico, a ver qué es lo que está fuera de su control, más lo que tiene que hacer en su empresa, para ir a hablar con la autoridad o con quien sea que sea relevante.

F: Juan Carlos, vos decías la relación de tío-sobrino. Creo que también podrías plantear que tenés una relación de tío-sobrino con todos los economistas argentinos o con la mayoría de los economistas argentinos. Eso no solo es un tema cronológico, es también la cantidad de años influyendo en el debate público. No todo el mundo ha tenido la posibilidad de mantenerse a lo largo del tiempo siendo influyente en el debate público. En una mirada retrospectiva, ¿qué le dirías a tus colegas más jóvenes? La mayoría de ellos, de la edad de Javier Milei.

D: Básicamente: miren los números, miren los hechos, caminen por la calle, lean mucha historia. Mucha historia. Acostúmbrense a escuchar. Perdón, acostúmbrense a desagregar. Con los agregados tienen que estar los primeros diez minutos; después, desagreguen. Los modelos de certeza que aprendimos en la facultad sirven para entrenarnos, pero el mundo es incierto, el mundo es fluido. Así que estén, digamos así, alertas y no teman decir cosas desagradables si ustedes creen que, desde el punto de vista profesional, las tienen que decir. De la misma manera que vos querés curarte con un médico y querés que te diga las cosas como son. No un tipo que dice: “Pobrecito Jorgito”, rajá porque con ese tipo te vas a morir. Entonces, yo les digo a los alumnos: no es solamente técnica lo que les transmito, es el tema de galvanizarse desde el punto de vista profesional, porque los profesionales rara vez tenemos buenas noticias. ¿Cuándo fuiste al dentista y te dio una buena noticia? Nunca. ¿Por qué? Porque vas cuando te duele la muela. Con la economía es lo mismo. Eso se lo digo cariñosamente a todos mis colegas.

F: ¿Y te llama la atención, Juan Carlos, el crecimiento de la valoración pública de la profesión de economista? La enorme cantidad de candidatos a puestos importantes que se promueven para el año próximo son economistas. Obviamente está el Presidente, que es economista; el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Kicillof, que es economista; pero se agregan como candidato a gobernador en la provincia de Buenos Aires el economista Prat-Gay, como candidatos a presidentes Carlos Melconian, Hernán Lacunza. ¿Te hace reflexionar cuando ves tantos economistas que consideran que son los saberes adecuados para conducir los más altos cargos de las responsabilidades públicas?

D: No demasiado. Déjame citar acá a Arnold Harberger, que es un gran economista, arriba de 100 años tiene, que se pasó la vida estudiando políticas económicas, interactuando. Cuando le preguntaron cuál es la principal característica que tiene que tener un ministro de Economía, dijo: el coraje.

F: ¿Y la inteligencia?

D: Y la inteligencia, sí. La brillantez, no. La brillantez, no. Porque genera congresos interesantes, que desde el punto de vista práctico son irrelevantes. ¿A dónde voy? Mirá, si vos agarrás la historia, no solamente nacional sino internacional, y decís: “Estos fueron grandes presidentes”, y vas para atrás en su historia presente, yo me hubiera imaginado que estas iban a ser grandes presidencias. El argumento de cuántos libros leyó, cuánto sabe, es difícil. Moraleja: no tengo ningún problema con que sean economistas. Todos somos ignorantes en otras áreas, pero lo importante es que vos, cuando llegás ahí, tenés que entender que sos presidente. Javier Milei es presidente, que sea economista de profesión, interactúe con Caputo, con quien sea, pero el tipo labura de presidente y, bueno, eso se aprende.

F: Es muy interesante. Vos decís que para ser buen ministro de Economía hace falta coraje más que brillantez. Eso, para ser presidente, se potencia todavía.

D: Totalmente. Pero totalmente. Mirá, Henry Kissinger dice: “El líder, a diferencia del profeta, está tres pasos adelante de la población que lidera”. Esos tres pasos están en la prácticamente total oscuridad. Bueno, a vos te pagan para que pongas la pelota sobre la mesa cada cinco minutos, lo digo en latín porque soy un tipo fino, ¿entendés? Y te vas a equivocar. Obviamente, acá la cuestión nunca es si te equivocás, sino a qué velocidad corregís. Tomá la 125. El día que se publicó, ¿te acordás? La 125. Alguno habrá dicho: “Bueno, sí, puede ser que no”. Bueno, viste cómo siguió: siguió, insistieron, renunció Lousteau, después la llevaron al Congreso y desempató Cobos. Tres meses después, uno podría haber dicho: “Flaco, sacá el pie”. Cuando renunció Lousteau, se lleva la 125 a su casa y hablamos de otra manera. Entonces, acá por eso es importante la historia. Yo les digo a los pibes: mamen la historia. Cuando aparece la famosa destrucción creativa de Schumpeter, aparece un proceso nuevo, un producto nuevo. La pregunta es: ¿qué van a hacer los perdedores? ¿Cuál es la velocidad de reacción, etcétera? Bueno, la historia para eso es un manual.

F: Juan Carlos, uno de los temas recurrentes es que se acerca una elección, un gobierno peronista siempre es competitivo y se genera un período de tránsito entre las elecciones hasta llegar al balotaje. Durante ese tiempo hay inestabilidad porque se supone que el peronismo en el poder va a ser riesgoso financieramente. Dado que un 30% de la población es recurrentemente peronista, ¿le asignás posibilidades a la modernización de la perspectiva económica del peronismo para que deje de generar ese fantasma en aquellos que no son peronistas? La solución definitiva de la economía argentina es que haya cierto acuerdo en políticas básicas, como por ejemplo el equilibrio fiscal, que sean asumidas también por el peronismo. ¿Creés que eso es posible?

D: Desdoblemos la cuestión en dos partes.

F: Dale.

D: La primera es la campaña electoral, donde mejor que el candidato de la oposición hable, entre comillas, maravillas del equilibrio fiscal. Hay que ver si le creés o no. Después va a decir “sí, pero…”, cosas por el estilo. Pero, junto con eso, Jorge, está el tema de la sustancia. Cada candidato presidencial tiene que agarrar gente de lo suyo en cada una de las áreas y decir: “Che, muchachos, si tenemos la mala suerte de ganar, ¿me pueden decir qué carajo hacemos desde el 10 de diciembre de 2027?”. Este es un desafío profesional que un candidato presidencial se lo tiene que decir a los economistas, a los médicos, a los expertos en relaciones internacionales, ¿entendés? Entonces digo: la campaña electoral puede ser una fantasía donde, de repente, queda bien hablar de equilibrio fiscal, sujeto a no sé cuántas cosas. Hay que ver cómo se gana la elección o no. Pero, junto con eso, viene la cuestión de la sustancia por parte del tipo que, como me gusta decir, tiene la mala suerte de ganar, y verá.

F: ¿Cuál es tu opinión de Kicillof como economista, Juan Carlos?

D: Estimado, tendría que leer alguno de los trabajos de él para analizarte. Me han dicho que tengo que leer la tesis y, la verdad, en función de alguna cosa que le escuché como economista, la verdad que no tengo ganas. Pero hasta ahí. Pero él es político, es un gobernador, va a estar hablando políticamente, etcétera. Nunca hablé con él, ¿no? Así que no te puedo decir más nada que eso.

F: La tesis, si no recuerdo mal, es todo un planteo sobre Keynes.

D: Exactamente.

F: ¿Y tu opinión de Keynes?

D: ¿De quién? ¿De Keynes?

F: De Keynes, sí. La tuya.

D: Me llamó el otro día, hablamos media hora. Ya mismo te digo lo siguiente: es un típico caso, como Raúl Prebisch, nuestro compatriota, de un hombre de acción que utilizó o creó el análisis económico para entender lo que el tipo tenía que hacer. Agarrar lo que él dijo en algún momento, independientemente de las circunstancias, y aplicarlo, es una pavada total. Pero lo podés decir de cualquiera. Escuchame, hoy yo les podría decir a los alumnos: lean el Ensayo sobre el principio de la población de Malthus como historia, como cultura. El problema que tenemos hoy es la caída de la tasa de natalidad, no hay explosión demográfica, ¿entendés? La Teoría General fue escrita en circunstancias dramáticas en la década del 30. Hay que releerla, hay que reescribirla con ojos de hoy.

F: Juan Carlos, es un lujo hablar con vos. Muchas, muchas gracias y muchas gracias también por tu tiempo.

D: Un fuerte abrazo, estimado. Hasta cualquier momento.

F: Un gran abrazo.

LMM

lunes, 24 de agosto de 2026

Religión y felicidad

A partir de la aceptación de la ética bíblica, surge el interrogante acerca de si tal ética conduce a la felicidad o bien hacia la infelicidad. Si asociamos el "Amarás al prójimo como a ti mismo" a la actitud por la cual compartiremos las penas y las alegrías ajenas como propias, todo indica que resulta ser el camino a la felicidad; también a la vida eterna si es que tal vida existe. Sin embargo, resulta fácil advertir que son muchos los cristianos que asocian su religión con un camino de sacrificios y sufrimientos. En realidad, no depende de cada uno de nosotros decidir los efectos que seguirán luego de "amar al prójimo" como a uno mismo, ya que tales efectos vienen inscriptos en nuestra naturaleza humana.

Entre los motivos por los cuales se rechaza al cristianismo, encontramos la mencionada asociación de la ética bíblica al sacrificio y el dolor como camino al cielo. Puede decirse que tal postura delata el no cumplimiento de los mandamientos cristianos. De lo contrario, se habría advertido fácilmente que resultan eficaces para el logro de un elevado grado de felicidad. Si ayudar a alguien supone el "mérito" de haberse "sacrificado" haciendo el bien, ello indica que no existió el amor en grado suficiente, o que directamente no existió.

Es oportuno mencionar un escrito al respecto:

RELIGIÓN Y FELICIDAD

Por Juan Arias

Para poder entender la aparente paradoja del binomio felicidad-religión tenemos que olvidarnos por un momento de las Iglesias, donde suele predicarse el amor por el sacrificio y la necesidad del sufrimiento para hacerse partícipes del dolor de Cristo y volver a los orígenes de las religiones. En los albores de las religiones, nadie había osado afirmar lo que escribió el fundador del Opus Dei, Escrivá de Balaguer, el católico y hoy santo, canonizado por el difunto papa Wojtyla, amigo de la Obra: "Bendito sea el dolor; amado sea el dolor; santificado sea el dolor, glorificado sea el dolor" (Camino, 208).

No, los hombres que crearon las religiones no lo hicieron con fines masoquistas, para ser infelices, para amar el dolor. Lo hicieron, por el contrario, para que los hombres fueran más felices. El concepto de felicidad de entonces no debía de tener las sutilezas filosóficas y humanísticas de nuestra cultura moderna. Es evidente que no adoraban a sus dioses pidiéndoles, como Escrivá, más dolor y más sacrificio. Aquellos primeros seres humanos, pobladores de un planeta hostil, desconocedores aún de los misteriosos fenómenos del Cosmos, crearon sus dioses para que los defendieran de los peligros; para que los protegiesen de sus miedos; para que bendijeran sus cosechas; para que no perecieran sus hijos pequeños.

El concepto del dolor como parte de la religión nace sobre todo con el cristianismo plasmado por Pablo de Tarso, que elabora la primera teología de la Cruz, la primera teología de la redención, a través del rescate por medio de la crucifixión y muerte del profeta judío Jesús de Nazareth. El dolor y el sufrimiento comienzan a tener un lugar privilegiado entre los cristianos seguidores de Pablo hasta llegar a una especie de canonización del mismo. A partir de entonces, el cristianismo quedaría asociado al sufrimiento, más que a la felicidad.

¿Era esa también la teología de Jesús? Para empezar, Jesús no expuso a sus discípulos, ni a la Magdalena ni a Pedro y sus compañeros pescadores, ninguna teología; ni les pidió que fundaran Iglesia alguna. Jesús era un profeta viajero, sin casa propia, que iba por las aldeas de Galilea y por las ciudades de Judea y escandalizaba a todos, porque mientras su primo Juan Bautista pedía ayunos y penitencias, Jesús, al revés, los llevaba a bodas y banquetes; convertía el agua en vino y multiplicaba los panes, no les dejaba ayunar y hasta les permitía quebrantar el sábado, el día santo de los judíos, para que arrancaran espigas y comieran grano cuando tenían hambre.

Jesús no toleraba el dolor. «Curaba a todos», dicen los evangelistas. A la samaritana le ofrece un agua que quien la bebe «nunca volverá a tener sed». A Jesús no le gustaban las penitencias ni las privaciones. Solía decir que ya tendrían tiempo de sufrir. Como si dijera: la vida tiene ya bastante sufrimiento en sí misma para que vayamos a añadirle penitencias y ayunos de corte religioso.

A Jesús le gustaba repartir felicidad más que penas. Nunca pidió a nadie que se conformase con su suerte. Lo que pedía a la gente era que alzara los ojos y que, en medio de los dolores de la vida, más que a las tinieblas, mirara la luz.

(De "La felicidad invisible" de Juan Arias-Maeva Ediciones-Madrid 2007).