El mal en el mundo, asociado al sufrimiento humano, pone en duda algunas creencias básicas asociadas a las religiones monoteístas. Quizás la mayor controversia provenga de las posibles intervenciones de Dios en los acontecimientos humanos. Claude Tresmontant escribió: "El problema del mal es un problema clásico, técnico, que se enuncia de la siguiente manera: ¿Cómo se puede conciliar la idea de Dios propuesta por el judaísmo, el cristianismo y el islam, es decir, la idea de un Dios creador, trascendente al mundo, todopoderoso y bueno, con el hecho de la existencia del mal en el mundo?".
"Naturalmente, también se puede plantear de otra forma el problema del mal, dentro de un sistema de referencia distinto, como el monista por ejemplo; sin embargo, el hecho es que se ha venido planteando así desde hace veinte siglos, en contra del monoteísmo hebreo".
"Planteado en estos términos, el problema del mal pasa a ser insoluble. Tiene la reputación de ser insuperable. Desde hace veinte siglos es así un arma que lucha en contra del monoteísmo hebreo, judío, cristiano o musulmán" (De "Ciencias del universo y problemas metafísicos"-Editorial Herder SA-Barcelona 1978).
Cuando se habla acerca del sufrimiento humano, debe distinguirse entre el producido por los seres humanos, que resulta evitable, del sufrimiento producido como consecuencia de cataclismos naturales, inevitable en principio, si bien algunos de ellos previsibles. Puede decirse que el sufrimiento humano es una medida del grado de desadaptación del ser humano respecto del orden natural, debido al desconocimiento o bien a la ignorancia de las principales leyes de supervivencia con que nos ha provisto dicho orden.
Si tenemos presentes las diversas catástrofes sociales, como las ocurridas durante el siglo XX asociadas a los totalitarismos, surge el interrogaante acerca de por qué el Dios que interviene en los acontecimientos humanos no le envió alguna "enfermedad" a Mao, Stalin o a Hitler de manera que, de esa forma tan sencilla, hubiese evitado tanto sufrimiento en la humanidad. Todo parece indicar, no que Dios no se interesa por los seres humanos, sino que no interviene en los mismos y que el mundo sólo está regido por un conjunto de leyes naturales invariantes.
Ante esta evidencia, quienes defienden la hipótesis de la existencia del Dios vivo, que ampara con sus decisiones a la humanidad, incluyen lo sobrenatural, que contempla la posibilidad de compensaciones en un mundo paralelo. Tal posibilidad no puede afirmarse ni tampoco negarse, sólo hay que tener un poco de "paciencia" para ver lo que ocurre al final de nuestra vida. Albert Einstein, quien dijo "Mi Dios es el Dios de Spinoza", adopta la visión de un universo autoorganizado y se opone al universo teledirigido por un Dios personal. Albert Einstein escribió: “Cuanto más imbuido está un hombre de la ordenada regularidad de todos los acontecimientos, más firme se hace su convicción de que nada queda, por causas de diversa naturaleza, fuera de esta ordenada regularidad”.
“Sin duda, la doctrina de un Dios personal que se interpone en los acontecimientos naturales nunca podría ser refutada, en el real sentido de la palabra, por la ciencia, pues esta doctrina puede refugiarse siempre en dominios en que el conocimiento científico no ha puesto pie aún”.
“Pero estoy persuadido de que tal proceder por parte de los representantes de la religión no sólo sería indigno, sino también fatal. Pues una doctrina que no es capaz de sostenerse a la faz del día sino solamente en la oscuridad, necesariamente perderá su efecto sobre la humanidad, con incalculable daño para el progreso del hombre.” (De “De mis últimos años”-Aguilar SA de Ediciones-México 1969).
Por otra parte, Paul Tillich escribió: "Hace algunos años, Einstein pronunció una conferencia sobre «Ciencia y religión» que suscitó gran oposición entre las personas religiosas y los teólogos, ya que rechazaba la idea de un Dios personal. Si no se hubiera tratado de Einstein, el gran innovador de nuestras ideas acerca del mundo físico, sus argumentos, con toda probabilidad, no habrían provocado conmoción alguna porque no eran nuevos ni decisivos".
"Einstein atacó la idea de un Dios personal por estas cuatro razones: la idea no es esencial para la religión; es producto de supersticiones primitivas; es contradictoria en sí misma; está en abierta oposición con el enfoque científico del mundo". (De "Teología de la cultura y otros ensayos"-Amorrortu Editores SA-Buenos Aires 1974).
El principal medio que disponemos para evitar el sufrimiento humano es el desarrollo individual de la empatía emocional. Tal condición implica la predisposición a compartir penas y alegrías ajenas como propias, lo que constituye la esencia de la ética bíblica. Esta actitud a adoptar, constituida por el "Amarás al prójimo como a ti mismo", ha quedado relegada casi totalmente en las discusiones de tipo filosófico mantenidas por los teólogos. Incluso, para mantener vigente la idea de lo sobrenatural, han establecido una especie de "amor sobrenatural" rechazando en cierta forma a la empatía emocional, con la destrucción concreta de la ética bíblica, haciéndola totalmente ineficaz. Jacques Leclercq escribió: “La palabra Caridad significa el amor cristiano, comporta un grado superior a la simple palabra amor. La Caridad es el amor sobrenatural, el amor que la vida divina hace posible. La gracia hace radicalmente capaz de conocer a Dios, tal como es y de amarlo como merece: divinamente. La Caridad es tal amor” (De “Ensayos de moral católica” (I)-Ediciones Pax et Bonum-Buenos Aires 1953).
Podemos hacer una analogía con lo que sucede en la economía. Por una parte tenemos el intercambio directo de bienes entre las personas A y B, siendo éste el proceso básico de la economía de mercado. Tal intercambio requiere de la existencia previa de la voluntad de las partes de “ponerse en el lugar del otro” para que resulte un beneficio simultáneo de ambas. Este sería el caso de la postura deísta.
Por otra parte, tenemos la economía socialista en la que ya no existe el intercambio directo entre A y B, ya que A entrega su producción al Estado y luego el Estado la redistribuye para que llegue a B. No existe esta vez un vínculo directo y exclusivo entre ambas personas. Esto último se parece a la Caridad antes mencionada en el sentido de que primero se propone amar a Dios y luego a los hombres. Incluso en este caso se supone que el “premio”, por haber compartido las penas y las alegrías de nuestros semejantes, no surge en forma inmediata de ese sentimiento, sino que será Dios quien en el momento, o posteriormente, nos premiará por nuestra conducta.
Entonces puede caerse en un amor interesado en nuestro propio beneficio, como es el caso del que espera la vida eterna suponiendo que un Dios justiciero “anota en una libreta” todas nuestras acciones para retribuirnos al final de nuestra vida según haya sido nuestro comportamiento. El “amor sobrenatural” puede conducir a estos excesos.
viernes, 8 de mayo de 2026
miércoles, 6 de mayo de 2026
La ética y sus fundamentos
Históricamente se ha considerado que la ética proviene de la religión asociándola a directivas que provienen de un Dios que se revela a algunos enviados. Otra visión de la realidad nos sugiere que toda ética propuesta debe partir del conocimiento de las leyes naturales que rigen el comportamiento humano. Esta es la actitud del científico y también del adepto al deísmo o religión natural. Si toda ética propuesta debería tener una validez universal (o planetaria), debe necesariamente surgir de un previo conocimiento de dichas leyes. J. C. Colacilli de Muro escribió: "La legalidad natural es el conjunto de leyes ónticas [asociadas a lo observable] que estructuran el universo en general y cada cosa o hecho en particular. La legalidad natural es lo que hace que las cosas sean como son y los hechos sucedan como suceden. Por ello, cada hombre nace, vive y muere sin que su libertad pueda eludir el cumplimiento de estas etapas ni preverlas por sus propios medios".
"El amo Naturaleza es el más poderoso de nuestros amos. Mientras un ser humano acepta la vida que le ha sido impuesta, acepta, de hecho, la legalidad natural. Nacer, crecer, morir... son acontecimientos en la vida del hombre cuyo control escapa a la voluntad humana; son situaciones límites que la voluntad humana no puede evitar ni producir. Cuando tenemos consciencia de que estamos en el mundo, de que pertenecemos a una determinada sociedad, cultura o familia, comprobamos hasta qué punto estamos sometidos a una legalidad que se nos impone".
"La vida, pues, se nos da por compulsión; vivir es un hecho compelido; no somos libres de elegir dónde y cuándo habremos de nacer y, obviamente, de elegir entre ser hombres o no serlo. La legalidad natural nos somete y nos excede por todas partes. Rebelarnos contra esta legalidad podrá alterar nuestro desarrollo vital, podrá demorar o acelerar los procesos de autorrealización orgánica, podrá reducir la longevidad apresurando la muerte, pero en ningún caso esta rebelión nos liberará de ese poderoso amo Naturaleza".
"Es, la Naturaleza, el primero y último amo del hombre; por sus leyes, empieza y termina su humanidad; liberarse del amo Naturaleza sólo es posible mediante el suicidio, el cual, a su vez, sólo se logra de acuerdo con las leyes naturales que rigen el curso de la vida y de la muerte" (De "El hombre y sus amos"-EUDEBA-Buenos Aires 1981).
Una vez que tenemos presente la existencia de leyes naturales invariantes, debemos proceder a conocerlas, o a describirlas. Jaime Balmes escribió: "El pensar bien consiste, o en conocer la verdad, o en dirigir el entendimiento por el camino que conduce a ello. La verdad es la realidad de las cosas. Cuando las conocemos como son en sí, alcanzamos la verdad; de otra suerte caemos en error" (De "El criterio"-Editorial Difusión-Buenos Aires 1952).
La fe y la razón son los caminos que conducen a una ética natural, siendo la fe una creencia básica en que las leyes naturales conforman un orden natural benigno, y no una especie de trampa asociada a un caos esencial que impide toda forma de adaptación. La razón, por otra parte, es la que favorece cierta introspección que nos ha de permitir advertir las consecuencias de nuestras acciones en un mundo constituido por relaciones invariantes entre causas y efectos. J. C. Colacilli de Muro escribió: "Quien asume la responsabilidad de un acto no puede eludir, desde el punto de vista ético, las consecuencias de ese acto. Exigir libertad de acción o de expresión sin hacerse cargo de las derivaciones que el uso de la libertad trae aparejadas es una prueba de inmadurez o debilidad humanas, y quien así procede obliga a la sociedad a ejercer sobre él adecuados controles para evitar sus desatinos".
"En todo pacto social quien exige debe, por este mismo acto, conceder algo en cambio. Todo derecho tiene asociada una obligación, y pretender lo primero sin hacerse cargo de lo segundo es una actitud inmoral causante de enfrentamientos sociales, insatisfacciones personales e innecesarias violencias. Desde el punto de vista ético es tan importante la responsabilidad del que exige un derecho como la del que lo concede o lo niega; sobre ambos descansa la armonía social o su destrucción".
De todo esto se infiere que la principal ley natural que ha de conducir a una ética eficaz, ha de ser la que nos permite disponer de la empatía emocional, esto es, el atributo que nos permite llegar a la predisposición a compartir penas y alegrías ajenas como propias, siendo esta actitud el principal atributo disponible para satisfacer la supervivencia amplia de todo habitante del planeta.
"El amo Naturaleza es el más poderoso de nuestros amos. Mientras un ser humano acepta la vida que le ha sido impuesta, acepta, de hecho, la legalidad natural. Nacer, crecer, morir... son acontecimientos en la vida del hombre cuyo control escapa a la voluntad humana; son situaciones límites que la voluntad humana no puede evitar ni producir. Cuando tenemos consciencia de que estamos en el mundo, de que pertenecemos a una determinada sociedad, cultura o familia, comprobamos hasta qué punto estamos sometidos a una legalidad que se nos impone".
"La vida, pues, se nos da por compulsión; vivir es un hecho compelido; no somos libres de elegir dónde y cuándo habremos de nacer y, obviamente, de elegir entre ser hombres o no serlo. La legalidad natural nos somete y nos excede por todas partes. Rebelarnos contra esta legalidad podrá alterar nuestro desarrollo vital, podrá demorar o acelerar los procesos de autorrealización orgánica, podrá reducir la longevidad apresurando la muerte, pero en ningún caso esta rebelión nos liberará de ese poderoso amo Naturaleza".
"Es, la Naturaleza, el primero y último amo del hombre; por sus leyes, empieza y termina su humanidad; liberarse del amo Naturaleza sólo es posible mediante el suicidio, el cual, a su vez, sólo se logra de acuerdo con las leyes naturales que rigen el curso de la vida y de la muerte" (De "El hombre y sus amos"-EUDEBA-Buenos Aires 1981).
Una vez que tenemos presente la existencia de leyes naturales invariantes, debemos proceder a conocerlas, o a describirlas. Jaime Balmes escribió: "El pensar bien consiste, o en conocer la verdad, o en dirigir el entendimiento por el camino que conduce a ello. La verdad es la realidad de las cosas. Cuando las conocemos como son en sí, alcanzamos la verdad; de otra suerte caemos en error" (De "El criterio"-Editorial Difusión-Buenos Aires 1952).
La fe y la razón son los caminos que conducen a una ética natural, siendo la fe una creencia básica en que las leyes naturales conforman un orden natural benigno, y no una especie de trampa asociada a un caos esencial que impide toda forma de adaptación. La razón, por otra parte, es la que favorece cierta introspección que nos ha de permitir advertir las consecuencias de nuestras acciones en un mundo constituido por relaciones invariantes entre causas y efectos. J. C. Colacilli de Muro escribió: "Quien asume la responsabilidad de un acto no puede eludir, desde el punto de vista ético, las consecuencias de ese acto. Exigir libertad de acción o de expresión sin hacerse cargo de las derivaciones que el uso de la libertad trae aparejadas es una prueba de inmadurez o debilidad humanas, y quien así procede obliga a la sociedad a ejercer sobre él adecuados controles para evitar sus desatinos".
"En todo pacto social quien exige debe, por este mismo acto, conceder algo en cambio. Todo derecho tiene asociada una obligación, y pretender lo primero sin hacerse cargo de lo segundo es una actitud inmoral causante de enfrentamientos sociales, insatisfacciones personales e innecesarias violencias. Desde el punto de vista ético es tan importante la responsabilidad del que exige un derecho como la del que lo concede o lo niega; sobre ambos descansa la armonía social o su destrucción".
De todo esto se infiere que la principal ley natural que ha de conducir a una ética eficaz, ha de ser la que nos permite disponer de la empatía emocional, esto es, el atributo que nos permite llegar a la predisposición a compartir penas y alegrías ajenas como propias, siendo esta actitud el principal atributo disponible para satisfacer la supervivencia amplia de todo habitante del planeta.
lunes, 4 de mayo de 2026
Inmigración selectiva vs. Inmigración no selectiva
Respecto de la llegada de extranjeros a un país, existen dstintas posturas que pueden sintetizarse en las siguientes:
a) Debe rechazarse todo posible ingreso de extranjeros
b) Debe aceptarse el ingreso de extranjeros bajo ciertas condiciones
c) Debe aceptarse el ingreso de extranjeros sin ninguna selección previa
La primera opción se asocia a un nacionalismo extremo que resulta perjudicial tanto para el país receptor como para los posibles inmigrantes. Podemos ejemplificar tal mentalidad, esta vez en el ámbito del fútbol, cuando a principios del siglo XX, se produce una fractura en un club de fútbol de la ciudad de Milano, cuando un sector no acepta la posible incorporación de jugadores extranjeros, dando lugar al que luego se conoce como Associazione Calcio Milan, mientras que el otro sector, que se separa y acepta extranjeros, adopta el nombre de Football Club Internazionale Milano. Adviértase que el primero adopta el nombre sólo utilizado en Italia para el fútbol (calcio) mientras que el otro acepta el nombre internacional (football). Con el tiempo, el A.C. Milan acepta jugadores foráneos.
La mejor opción es la que favorece una inmigración selectiva, como la realizada por muchos países. Se rechaza el ingreso de gente con antecedentes penales o bien que carezca de aptitudes laborales, entre otros aspectos. En la actualidad, con cierta animadversión, se tiende a considerar a quienes aceptan la inmigración selectiva como si fuesen nacionalistas, que se oponen a la llegada de extranjeros, calificándoselos como fascistas, racistas, u otros calificativos peores.
Si un país ofrece la posibilidad de una entrada masiva, no selectiva, de 500.000 argentinos, desde la Argentina se recomendaría, a aquel otro país, hacer una previa selección, por cuanto, sin tal selección, seguramente irían unos 500 argentinos, por decir una cifra, que cometerían delitos, incluso asesinatos. Ello implica que la entrada de extranjeros, no selectiva, implica este tipo de riesgos, sin que por ello se caracterice como racistas a quienes recomiendan tal selección.
La tercera opción, la de la inmigración no selectiva, se está viendo actualmente en Europa, principalmente. Como se trata de la entrada masiva de inmigrantes musulmanes, los sectores de izquierda ven con buenos ojos cierto "reemplazo poblacional" que se quiere establecer en esos países. De esa forma se trata de reemplazar al hombre blanco, occidental, para que finalmente se cumpla el objetivo no logrado por los sectores socialistas, como lo es la destrucción material y cultural de lo que se conoce como civilización occidental.
Los inmigrantes musulmanes, en su mayoria, quieren imponer en Europa el totalitarismo islámico, que no difiere demasiado del nazismo en cuanto a la búsqueda de la eliminación de judíos, principalmente. También los cristianos corren ese peligro. Sin embargo, quien se opone a tal proceso destructivo es considerado como "racista", aun cuando el racismo anti-blancos es lo que predomina en estos casos.
A continuación se mencionan fragmentos de un artículo al respecto:
VER RACISMO EN TODOS LADOS
por Claudia Peiró
El racismo hacia los negros es genético en los blancos, sostienen. Aunque ya no haya leyes ni instituciones que releguen a los negros a la categoría de ciudadanos de segunda, el racismo opera de todos modos a través de categorías mentales inherentes al ser humano (blanco), aun cuando éste no sea consciente de ello o lo niegue abiertamente.
Acá no vale el pensamiento ni la acción: basta el color de piel (blanca) para catalogar como racista a una persona.
Ese es el postulado de la “biblia” del antirracismo, Fragilidad blanca. ¿Por qué es tan difícil para los blancos hablar sobre el racismo?, de Robin DiAngelo, una de las autoras de la “critical race theory” (teoría crítica de la raza) que da fundamento a este nuevo movimiento. Entre sus premisas podemos citar: “nadie es inocente de su raza” o “negar que uno es racista es la prueba de que uno lo es”. Frente a este pensamiento circular, tautológico, no hay escapatoria. Generosa, DiAngelo acude en nuestro auxilio y nos ofrece una solución: “Ser menos blanco, que significa ser menos opresivo, menos arrogante, menos seguro, menos defensivo, menos ignorante, más humilde”. Como ella, que también es blanca.
Hacer acto de contrición y aceptar que se es siempre privilegiado y por lo tanto culpable por el solo hecho de ser blanco, sin importar ideas ni condiciones de vida.
Es innegable que en todas las sociedades existen los prejuicios y que a veces éstos están exacerbados en ciertas personas, pero el nuevo antirracismo atribuye ese tipo de sentimientos y actitudes exclusivamente a los “blancos”.
El nuevo antirracismo, además de una militancia, es también un medio de vida para muchos, porque estas “teorías” dan sustento a una miríada de investigaciones, tesis, coloquios, cátedras... Cuanto más perspectiva de género y de raza, más recursos y visibilidad habrá para cualquier cosa que se haga.
(De www.infobae.com)
a) Debe rechazarse todo posible ingreso de extranjeros
b) Debe aceptarse el ingreso de extranjeros bajo ciertas condiciones
c) Debe aceptarse el ingreso de extranjeros sin ninguna selección previa
La primera opción se asocia a un nacionalismo extremo que resulta perjudicial tanto para el país receptor como para los posibles inmigrantes. Podemos ejemplificar tal mentalidad, esta vez en el ámbito del fútbol, cuando a principios del siglo XX, se produce una fractura en un club de fútbol de la ciudad de Milano, cuando un sector no acepta la posible incorporación de jugadores extranjeros, dando lugar al que luego se conoce como Associazione Calcio Milan, mientras que el otro sector, que se separa y acepta extranjeros, adopta el nombre de Football Club Internazionale Milano. Adviértase que el primero adopta el nombre sólo utilizado en Italia para el fútbol (calcio) mientras que el otro acepta el nombre internacional (football). Con el tiempo, el A.C. Milan acepta jugadores foráneos.
La mejor opción es la que favorece una inmigración selectiva, como la realizada por muchos países. Se rechaza el ingreso de gente con antecedentes penales o bien que carezca de aptitudes laborales, entre otros aspectos. En la actualidad, con cierta animadversión, se tiende a considerar a quienes aceptan la inmigración selectiva como si fuesen nacionalistas, que se oponen a la llegada de extranjeros, calificándoselos como fascistas, racistas, u otros calificativos peores.
Si un país ofrece la posibilidad de una entrada masiva, no selectiva, de 500.000 argentinos, desde la Argentina se recomendaría, a aquel otro país, hacer una previa selección, por cuanto, sin tal selección, seguramente irían unos 500 argentinos, por decir una cifra, que cometerían delitos, incluso asesinatos. Ello implica que la entrada de extranjeros, no selectiva, implica este tipo de riesgos, sin que por ello se caracterice como racistas a quienes recomiendan tal selección.
La tercera opción, la de la inmigración no selectiva, se está viendo actualmente en Europa, principalmente. Como se trata de la entrada masiva de inmigrantes musulmanes, los sectores de izquierda ven con buenos ojos cierto "reemplazo poblacional" que se quiere establecer en esos países. De esa forma se trata de reemplazar al hombre blanco, occidental, para que finalmente se cumpla el objetivo no logrado por los sectores socialistas, como lo es la destrucción material y cultural de lo que se conoce como civilización occidental.
Los inmigrantes musulmanes, en su mayoria, quieren imponer en Europa el totalitarismo islámico, que no difiere demasiado del nazismo en cuanto a la búsqueda de la eliminación de judíos, principalmente. También los cristianos corren ese peligro. Sin embargo, quien se opone a tal proceso destructivo es considerado como "racista", aun cuando el racismo anti-blancos es lo que predomina en estos casos.
A continuación se mencionan fragmentos de un artículo al respecto:
VER RACISMO EN TODOS LADOS
por Claudia Peiró
El racismo hacia los negros es genético en los blancos, sostienen. Aunque ya no haya leyes ni instituciones que releguen a los negros a la categoría de ciudadanos de segunda, el racismo opera de todos modos a través de categorías mentales inherentes al ser humano (blanco), aun cuando éste no sea consciente de ello o lo niegue abiertamente.
Acá no vale el pensamiento ni la acción: basta el color de piel (blanca) para catalogar como racista a una persona.
Ese es el postulado de la “biblia” del antirracismo, Fragilidad blanca. ¿Por qué es tan difícil para los blancos hablar sobre el racismo?, de Robin DiAngelo, una de las autoras de la “critical race theory” (teoría crítica de la raza) que da fundamento a este nuevo movimiento. Entre sus premisas podemos citar: “nadie es inocente de su raza” o “negar que uno es racista es la prueba de que uno lo es”. Frente a este pensamiento circular, tautológico, no hay escapatoria. Generosa, DiAngelo acude en nuestro auxilio y nos ofrece una solución: “Ser menos blanco, que significa ser menos opresivo, menos arrogante, menos seguro, menos defensivo, menos ignorante, más humilde”. Como ella, que también es blanca.
Hacer acto de contrición y aceptar que se es siempre privilegiado y por lo tanto culpable por el solo hecho de ser blanco, sin importar ideas ni condiciones de vida.
Es innegable que en todas las sociedades existen los prejuicios y que a veces éstos están exacerbados en ciertas personas, pero el nuevo antirracismo atribuye ese tipo de sentimientos y actitudes exclusivamente a los “blancos”.
El nuevo antirracismo, además de una militancia, es también un medio de vida para muchos, porque estas “teorías” dan sustento a una miríada de investigaciones, tesis, coloquios, cátedras... Cuanto más perspectiva de género y de raza, más recursos y visibilidad habrá para cualquier cosa que se haga.
(De www.infobae.com)
sábado, 2 de mayo de 2026
Cristianos perseguidos
Recientemente (2026), un soldado israelí destruye un símbolo cristiano en el Libano, mientras que otros soldados graban la escena mostrando cierta complicidad. Este lamentable hecho pone en evidencia que un sector de la sociedad israelí es anticristiana, ignorando que la ética bíblica resulta similar para judíos como para cristianos.
Esta contradicción puede entenderse considerando que en Israel existe un sector religioso, integrado principalmente por ortodoxos y ultra-ortodoxos, que priorizan la religión como factor de unión del judaísmo, mientras que otro sector de la población, los sionistas, priorizan el Estado y el nacionalismo expansivo sobre la religión, y de ahí las actitudes adversas hacia todo lo que no esté asociado al Estado de Israel.
Pero la verdadera persecución a los cristianos proviene del Islam, concretamente del Corán, mientras que León XIV, tanto como lo hacía el Papa anterior, confraterniza con jerarcas islámicos, como si nada malo ocurriera. Es un caso similar al de un judío que confraternizara con el propio Hitler como si nada malo éste hiciera.
A continuación se menciona un artículo al respecto:
HABÍA UNA VEZ...CRISTIANOS PERSEGUIDOS
Por Franco Ricoveri
El cristianismo es actualmente la religión más perseguida del mundo. Dos cifras: 1 de cada 7 vive hostilizado, unos 20 asesinados por día, la mayoría en manos de musulmanes.
Bueno, es lo que el mismo Cristo profetizó, así que lo asumimos. Pero también lo denunciamos. Las persecuciones a veces son sangrientas, otras implican marginaciones más o menos graves. De hecho, en un país más o menos cristiano como el nuestro, también pasa… Pregúntenle al Juez Alfredo López. Lo dejamos ahí. Y traemos tres historias. Sólo tres de millones. [Ahora se publica sólo la primera]
La primera es reciente. La citamos de “La Nueva Brújula Cotidiana”, un diario digital italiano y escribe su director, Riccardo Cascioli. Sí, sé que hay peores: los pobres nigerianos masacrados por “jihadistas”, los chinos encarcelados por el comunismo, los nicaragüenses… Quizás peores, pero todas, fruto del mismo odio a la Cruz. Las aldeas cristianas de la frontera libanesa hoy son sólo víctimas inocentes. Y el resultado es la desaparición dramática del cristianismo de todo Medio Oriente, Israel incluido. Claro que eso no se puede decir.
AQUI VA LA NOTA TEXTUAL:
“La estatua de Jesús destruida por soldados israelíes: Treinta días de prisión militar y expulsión del servicio de combate. Esta es la sanción impuesta por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) a los militares que aparecen en la foto que el 19 de abril dio la vuelta al mundo: el soldado que destrozó a martillazos una estatua de Jesús crucificado y su compañero que lo fotografió. El gesto tuvo lugar en la aldea cristiana de Debel, en el sur del Líbano, y provocó una condena generalizada a nivel internacional, así como una gran vergüenza para los mandos de las FDI y para el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien se declaró ´conmocionado y entristecido´ por lo ocurrido.
En un intento por reparar el grave daño a la imagen causado por el incidente, las FDI anunciaron que habían sustituido la estatua destruida por otra nueva y, en el comunicado difundido ayer, también declararon que ´el comportamiento de los soldados se apartó por completo de las órdenes y los valores de las FDI´, anunciando que otros seis militares presentes en el lugar serán sancionados posteriormente por no haber intervenido.
A pesar de que los altos mandos del ejército hayan expresado ´profundo pesar´ por lo ocurrido y hayan reiterado que las operaciones en el Líbano están dirigidas exclusivamente contra los terroristas de Hezbolá y no contra la población civil, hay muchos elementos que restan credibilidad a estas palabras; y hacen pensar, por el contrario, que las rápidas sanciones contra los responsables no han estado motivadas tanto por la profanación cometida, como por el hecho de que se haya hecho pública. De hecho, no se trata de un caso surgido de la nada. Basta recordar el homicidio, hace menos de un mes, del párroco de la aldea de Qlayaa, el padre Pierre al Rahi, asesinado por soldados israelíes cuando se dirigía a socorrer a las víctimas de un ataque israelí anterior.
Pero tampoco el caso del crucifijo derribado es un hecho aislado: ya se han producido otros incidentes similares en la zona, según lo informado a la BBC por el párroco de Debel, el padre Fadi Flaifel. Y no sólo eso: el Patriarca de Jerusalén de los Latinos, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, en un duro comunicado en el que define el acto cometido en Debel como ´una grave afrenta a la fe cristiana´, afirma que este ´se suma a otros episodios de profanación de símbolos cristianos por parte de soldados de las FDI en el sur del Líbano´.
De hecho, la dinámica de la profanación también lo confirma: no se trató del gesto de un solo soldado, sino de un grupo de soldados, que actuaron dando por sentada su impunidad hasta el punto de inmortalizar la escena con fotografías. Continúa el comunicado del cardenal Pizzaballa, publicado al término de la asamblea de ordinarios católicos de Tierra Santa: el suceso ´revela una preocupante laguna en la formación moral y humana, en la que incluso la más elemental reverencia por lo sagrado y por la dignidad de los demás se ha visto gravemente comprometida´. Por lo tanto, se imponen ´una acción disciplinaria inmediata y decisiva, un proceso creíble de responsabilización y garantías claras de que tal conducta no será ni tolerada ni repetida´.
¿Puede considerarse la sanción anunciada ayer por la noche una respuesta satisfactoria a esta petición? No del todo, si se compara con otras sanciones impuestas por las FDI a sus soldados en este periodo: precisamente la semana pasada, tres mujeres-soldado fueron sometidas a un consejo de guerra y se les redujo el sueldo en un tercio por presentarse en la base militar el día de su permiso con ropa demasiado escasa; y cuatro soldados fueron condenados a 15 días de prisión militar acusados de «ofensa a la religión y al judaísmo» por haber preparado un asado, aunque fuera en una zona reservada, durante el Shabat. Da más bien la impresión de que hay una hipersensibilidad hacia las prescripciones de la religión judía y menos atención hacia los fieles de otras religiones.
Por otra parte, tampoco el primer ministro Netanyahu puede ocultar su responsabilidad por lo que está sucediendo. Aunque Netanyahu siga presumiendo de que Israel es el único país de la región que garantiza la libertad religiosa a los cristianos, es un hecho que desde hace mucho tiempo -como hemos documentado en repetidas ocasiones en La Brújula- se multiplican las agresiones contra los cristianos en Israel, por no hablar de los ataques a las aldeas cristianas de Cisjordania por parte de los colonos, que a menudo actúan ante los ojos y con la complicidad de las FDI. Tampoco se puede olvidar el ataque del pasado mes de julio contra la parroquia católica de Gaza, que causó tres víctimas y dejó herido al párroco, don Gabriel Romanelli; ni el último incidente diplomático, cuando el Domingo de Ramos le tocó al cardenal Pizzaballa ser detenido y rechazado por los militares mientras se dirigía al Santo Sepulcro.
Hasta ahora, el primer ministro israelí, aunque ha intervenido para expresar su pesar por los incidentes, prometer investigaciones e intentar encontrar alguna solución improvisada, ha demostrado dejar amplia libertad de maniobra a los sectores más extremistas de su Gobierno y presentes en el país, con una tendencia a la radicalización que ha crecido considerablemente desde el 7 de octubre de 2023. Tanto es así que el Times of Israel ha escrito que ´Israel se está alejando de la tolerancia y los valores democráticos para acercarse al extremismo religioso y político´.
El caso de la estatua de Jesús destrozada a martillazos por un soldado es, por tanto, un episodio grave que no llega en absoluto de forma inesperada y que se explica por el contexto. Se necesita mucho más que una sanción disciplinaria a los soldados responsables -como si se tratara de un episodio aislado provocado por alguna manzana podrida- para sanear la situación.” (22-4-2026).
(De www.laprensa.com.ar)
Esta contradicción puede entenderse considerando que en Israel existe un sector religioso, integrado principalmente por ortodoxos y ultra-ortodoxos, que priorizan la religión como factor de unión del judaísmo, mientras que otro sector de la población, los sionistas, priorizan el Estado y el nacionalismo expansivo sobre la religión, y de ahí las actitudes adversas hacia todo lo que no esté asociado al Estado de Israel.
Pero la verdadera persecución a los cristianos proviene del Islam, concretamente del Corán, mientras que León XIV, tanto como lo hacía el Papa anterior, confraterniza con jerarcas islámicos, como si nada malo ocurriera. Es un caso similar al de un judío que confraternizara con el propio Hitler como si nada malo éste hiciera.
A continuación se menciona un artículo al respecto:
HABÍA UNA VEZ...CRISTIANOS PERSEGUIDOS
Por Franco Ricoveri
El cristianismo es actualmente la religión más perseguida del mundo. Dos cifras: 1 de cada 7 vive hostilizado, unos 20 asesinados por día, la mayoría en manos de musulmanes.
Bueno, es lo que el mismo Cristo profetizó, así que lo asumimos. Pero también lo denunciamos. Las persecuciones a veces son sangrientas, otras implican marginaciones más o menos graves. De hecho, en un país más o menos cristiano como el nuestro, también pasa… Pregúntenle al Juez Alfredo López. Lo dejamos ahí. Y traemos tres historias. Sólo tres de millones. [Ahora se publica sólo la primera]
La primera es reciente. La citamos de “La Nueva Brújula Cotidiana”, un diario digital italiano y escribe su director, Riccardo Cascioli. Sí, sé que hay peores: los pobres nigerianos masacrados por “jihadistas”, los chinos encarcelados por el comunismo, los nicaragüenses… Quizás peores, pero todas, fruto del mismo odio a la Cruz. Las aldeas cristianas de la frontera libanesa hoy son sólo víctimas inocentes. Y el resultado es la desaparición dramática del cristianismo de todo Medio Oriente, Israel incluido. Claro que eso no se puede decir.
AQUI VA LA NOTA TEXTUAL:
“La estatua de Jesús destruida por soldados israelíes: Treinta días de prisión militar y expulsión del servicio de combate. Esta es la sanción impuesta por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) a los militares que aparecen en la foto que el 19 de abril dio la vuelta al mundo: el soldado que destrozó a martillazos una estatua de Jesús crucificado y su compañero que lo fotografió. El gesto tuvo lugar en la aldea cristiana de Debel, en el sur del Líbano, y provocó una condena generalizada a nivel internacional, así como una gran vergüenza para los mandos de las FDI y para el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien se declaró ´conmocionado y entristecido´ por lo ocurrido.
En un intento por reparar el grave daño a la imagen causado por el incidente, las FDI anunciaron que habían sustituido la estatua destruida por otra nueva y, en el comunicado difundido ayer, también declararon que ´el comportamiento de los soldados se apartó por completo de las órdenes y los valores de las FDI´, anunciando que otros seis militares presentes en el lugar serán sancionados posteriormente por no haber intervenido.
A pesar de que los altos mandos del ejército hayan expresado ´profundo pesar´ por lo ocurrido y hayan reiterado que las operaciones en el Líbano están dirigidas exclusivamente contra los terroristas de Hezbolá y no contra la población civil, hay muchos elementos que restan credibilidad a estas palabras; y hacen pensar, por el contrario, que las rápidas sanciones contra los responsables no han estado motivadas tanto por la profanación cometida, como por el hecho de que se haya hecho pública. De hecho, no se trata de un caso surgido de la nada. Basta recordar el homicidio, hace menos de un mes, del párroco de la aldea de Qlayaa, el padre Pierre al Rahi, asesinado por soldados israelíes cuando se dirigía a socorrer a las víctimas de un ataque israelí anterior.
Pero tampoco el caso del crucifijo derribado es un hecho aislado: ya se han producido otros incidentes similares en la zona, según lo informado a la BBC por el párroco de Debel, el padre Fadi Flaifel. Y no sólo eso: el Patriarca de Jerusalén de los Latinos, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, en un duro comunicado en el que define el acto cometido en Debel como ´una grave afrenta a la fe cristiana´, afirma que este ´se suma a otros episodios de profanación de símbolos cristianos por parte de soldados de las FDI en el sur del Líbano´.
De hecho, la dinámica de la profanación también lo confirma: no se trató del gesto de un solo soldado, sino de un grupo de soldados, que actuaron dando por sentada su impunidad hasta el punto de inmortalizar la escena con fotografías. Continúa el comunicado del cardenal Pizzaballa, publicado al término de la asamblea de ordinarios católicos de Tierra Santa: el suceso ´revela una preocupante laguna en la formación moral y humana, en la que incluso la más elemental reverencia por lo sagrado y por la dignidad de los demás se ha visto gravemente comprometida´. Por lo tanto, se imponen ´una acción disciplinaria inmediata y decisiva, un proceso creíble de responsabilización y garantías claras de que tal conducta no será ni tolerada ni repetida´.
¿Puede considerarse la sanción anunciada ayer por la noche una respuesta satisfactoria a esta petición? No del todo, si se compara con otras sanciones impuestas por las FDI a sus soldados en este periodo: precisamente la semana pasada, tres mujeres-soldado fueron sometidas a un consejo de guerra y se les redujo el sueldo en un tercio por presentarse en la base militar el día de su permiso con ropa demasiado escasa; y cuatro soldados fueron condenados a 15 días de prisión militar acusados de «ofensa a la religión y al judaísmo» por haber preparado un asado, aunque fuera en una zona reservada, durante el Shabat. Da más bien la impresión de que hay una hipersensibilidad hacia las prescripciones de la religión judía y menos atención hacia los fieles de otras religiones.
Por otra parte, tampoco el primer ministro Netanyahu puede ocultar su responsabilidad por lo que está sucediendo. Aunque Netanyahu siga presumiendo de que Israel es el único país de la región que garantiza la libertad religiosa a los cristianos, es un hecho que desde hace mucho tiempo -como hemos documentado en repetidas ocasiones en La Brújula- se multiplican las agresiones contra los cristianos en Israel, por no hablar de los ataques a las aldeas cristianas de Cisjordania por parte de los colonos, que a menudo actúan ante los ojos y con la complicidad de las FDI. Tampoco se puede olvidar el ataque del pasado mes de julio contra la parroquia católica de Gaza, que causó tres víctimas y dejó herido al párroco, don Gabriel Romanelli; ni el último incidente diplomático, cuando el Domingo de Ramos le tocó al cardenal Pizzaballa ser detenido y rechazado por los militares mientras se dirigía al Santo Sepulcro.
Hasta ahora, el primer ministro israelí, aunque ha intervenido para expresar su pesar por los incidentes, prometer investigaciones e intentar encontrar alguna solución improvisada, ha demostrado dejar amplia libertad de maniobra a los sectores más extremistas de su Gobierno y presentes en el país, con una tendencia a la radicalización que ha crecido considerablemente desde el 7 de octubre de 2023. Tanto es así que el Times of Israel ha escrito que ´Israel se está alejando de la tolerancia y los valores democráticos para acercarse al extremismo religioso y político´.
El caso de la estatua de Jesús destrozada a martillazos por un soldado es, por tanto, un episodio grave que no llega en absoluto de forma inesperada y que se explica por el contexto. Se necesita mucho más que una sanción disciplinaria a los soldados responsables -como si se tratara de un episodio aislado provocado por alguna manzana podrida- para sanear la situación.” (22-4-2026).
(De www.laprensa.com.ar)
viernes, 1 de mayo de 2026
El panfleto como reacción a los totalitarismos
En los países gobernados por líderes totalitarios, la libertad de expresión queda reducida a un mínimo. Incluso los medios masivos de comunicación han sido silenciados por el gobierno quedando sólo el panfleto anónimo como único medio de expresar descontento o bien para hacer consciente a la población de la situación del país, de su presente y de su futuro. El anonimato se adopta ante una segura reacción gubernamental que detiene y encarcela a toda opositor al sistema.
En la etapa soviética, los panfletos que circulaban se conocían como samizdat (del ruso sam "uno mismo", e izdat, "publicación"), realizados con máquinas de escribir y papel carbónico, también reproducidos con mimeógrafos. Este proceso era prácticamente el único que permitía mantener la clandestinidad, ya que las reproducciones se hacían en varios lugares, a medida en que recibían alguna copia del panfleto.
En la etapa totalitaria en la Argentina, durante el peronismo de los años 40 y 50, cuando los pocos diarios y las pocas radios independientes se cuidaban de emitir información verdadera, que podía afectar la imagen del tirano, sólo quedaba la posibilidad del panfleto como medio de reacción. Este es el caso de Juan Carlos Goyeneche, uno de los escritores que realizaban escritos breves para su difusión clandestina. Tales escritos dejan de ser anónimos luego de la caída del gobierno totalitario.
A continuación se mencionan fragmentos de tres "Cartas abiertas del Pueblo Argentino al general Perón", del mencionado autor, distribuidas durante el año 1955:
CARTAS ABIERTAS
Hay momentos cruciales en que es mejor de una vez por todas poner las cartas boca arriba sobre la mesa. ¿No te parece que ya es hora de que hablemos claro? De lo contrario podrías creer que todavía continúas engañando. Pues bien: no engañas, ya no engañas a nadie. Y menos aún a este pueblo que con tanta falsedad invocas.
Porque tu gran recurso es la palabra Pueblo. Detrás de ella, ¡Cuánta miseria ocultas! Es la bandera que enarbolas en el mástil de tu astucia para distraer la atención de las mercancías averiadas que abarrotan tus bodegas.
El pueblo manda, dices. ¿Acaso el pueblo te ordena que estés rodeado de incompetentes y ladrones?
¿Te pide el Pueblo que arranques de los niños la fe en Dios, que dignifica, y la reemplaces por una adulación a tu persona que degrada y envilece?
¿Te pide el Pueblo que le quites jornales de unos salarios cada día más insuficientes para que tu efigie de ególatra se levante en mármol, en bronce, en oro, en arcos de triunfo y en monumentos gigantescos por todo el ámbito del país?
¿No crees que el Pueblo preferiría que el cemento empleado para ensalzar tu vanidad sirviera para hacer transitables las calles de la ciudad o para evitar que muchos caminos del país sean otras tantas "rutas de la muerte"?
¿No crees que si hubiera menos mármol en tus estatuas y menos dinero en tu cuenta particular en los Bancos de Suiza o de Nueva York podría haber más remedios en los hospitales?
¿Es quizás el Pueblo el que pide que periódicamente te organices atentados y complots, exponiendo la vida de pobres gentes para avivar un poco una popularidad que se extingue?
¿Acaso te pide el Pueblo que te dirijas como un "padre" a la juventud y corrompas a tus elegidas con dádivas fastuosas propias de las que hacen los gangsters a sus queridas, mientras sube la vida para el resto de la población, se multiplica el costo de los teléfonos y el precio de los transportes amenaza irse a las nubes?
No. Ese Pueblo que invocas como bandera no es el pueblo argentino. Es un pretexto para tu sensualidad, una falsa bandera de pirata.
El verdadero pueblo es el que no te permitirá que, después de haber sido engañado una vez oyéndote hablar de soberanía e independencia económica, lo vuelvas a engañar ahora con persecuciones clericales para disimular la entrega del patrimonio nacional, del petróleo, del subsuelo del país y de sus lugares estratégicos, con el fin de mantenerte unos días más sobre un sitial que ya consume la carcoma.
"Son los mismos adversarios de siempre", gritas intranquilo al oír estas razones. ¡Cuánto te equivocas!, si es que en realidad te equivocas...
No. No son los mismos. No son los de siempre. Ahora son todos aquellos que han descubierto tu mentira los que te rechazan. Es ese pueblo noble al que engañaste con palabras nobles. Son los obreros traicionados por una oligarquía sindical que goza de tu favor en la medida que aumenta su fortuna y sus vicios. Son los jóvenes que están dispuestos a demostrarte que su conciencia no se compra con autos o motonetas, ni su patriotismo se apaga con carne de prostíbulo.
En toda esa gente honrada del país que tantas veces creyó que eras sincero cuando hablabas de principios cristianos y de amor a una patria que hoy humillas. Son los hombres honrados que manifiestan con tristeza su desengaño porque has llevado lo más oscuro del hampa a tus diarios para que te canten loas y organicen la mentira como sistema. Son las mujeres honradas a las que has ofendido dándoles como representantes en el parlamento a mujerzuelas reclutadas en lupanares. Son los militares dignos que ven con vergüenza al más alto uniforma servir como pantalla de todas las bajezas. Es, en fin, todo el noble pueblo argentino trabajador y sufrido, honrado y leal, el que hoy te repudia.
El 1 de mayo de 1955 murió en la Plaza de Mayo tu sueño de eterna popularidad y de perpetuo halago de pobre criatura ensoberbecida. En esa ocasión el pueblo argentino hizo presente su rechazo con su frialdad, con su silencio y, sobre todo, con su ausencia.
No te equivoques, sin embargo, con los últimos aplausos que aún puedas encontrar provenientes del mundo irregular del resentimiento y la amargura. Allí se agrupan, para corear tus fraudes, los malos hijos que has enconado contra sus padres; los malos alumnos que has incitado contra sus maestros; los malos obreros que has comprado para que traicionaran a sus camaradas; los malos ciudadanos que participan de la voracidad de riqueza de los que te adulan; los malos militares que has enfrentado contra sus superiores.
¿y quién no ha presenciado con dolor a tu mujer moribunda convertida por ti en una trágica marioneta para aprovechar hasta lo último su popularidad? ¿Cómo explotaste, luego, durante días, su cadáver para hundirla más tarde en el olvido o sacarla a la luz cuando ello convenía a tus planes?
(De "Ensayos, artículos, discursos" de Juan Carlos Goyeneche-Ediciones Dictio-Buenos Aires 1976).
En la etapa soviética, los panfletos que circulaban se conocían como samizdat (del ruso sam "uno mismo", e izdat, "publicación"), realizados con máquinas de escribir y papel carbónico, también reproducidos con mimeógrafos. Este proceso era prácticamente el único que permitía mantener la clandestinidad, ya que las reproducciones se hacían en varios lugares, a medida en que recibían alguna copia del panfleto.
En la etapa totalitaria en la Argentina, durante el peronismo de los años 40 y 50, cuando los pocos diarios y las pocas radios independientes se cuidaban de emitir información verdadera, que podía afectar la imagen del tirano, sólo quedaba la posibilidad del panfleto como medio de reacción. Este es el caso de Juan Carlos Goyeneche, uno de los escritores que realizaban escritos breves para su difusión clandestina. Tales escritos dejan de ser anónimos luego de la caída del gobierno totalitario.
A continuación se mencionan fragmentos de tres "Cartas abiertas del Pueblo Argentino al general Perón", del mencionado autor, distribuidas durante el año 1955:
CARTAS ABIERTAS
Hay momentos cruciales en que es mejor de una vez por todas poner las cartas boca arriba sobre la mesa. ¿No te parece que ya es hora de que hablemos claro? De lo contrario podrías creer que todavía continúas engañando. Pues bien: no engañas, ya no engañas a nadie. Y menos aún a este pueblo que con tanta falsedad invocas.
Porque tu gran recurso es la palabra Pueblo. Detrás de ella, ¡Cuánta miseria ocultas! Es la bandera que enarbolas en el mástil de tu astucia para distraer la atención de las mercancías averiadas que abarrotan tus bodegas.
El pueblo manda, dices. ¿Acaso el pueblo te ordena que estés rodeado de incompetentes y ladrones?
¿Te pide el Pueblo que arranques de los niños la fe en Dios, que dignifica, y la reemplaces por una adulación a tu persona que degrada y envilece?
¿Te pide el Pueblo que le quites jornales de unos salarios cada día más insuficientes para que tu efigie de ególatra se levante en mármol, en bronce, en oro, en arcos de triunfo y en monumentos gigantescos por todo el ámbito del país?
¿No crees que el Pueblo preferiría que el cemento empleado para ensalzar tu vanidad sirviera para hacer transitables las calles de la ciudad o para evitar que muchos caminos del país sean otras tantas "rutas de la muerte"?
¿No crees que si hubiera menos mármol en tus estatuas y menos dinero en tu cuenta particular en los Bancos de Suiza o de Nueva York podría haber más remedios en los hospitales?
¿Es quizás el Pueblo el que pide que periódicamente te organices atentados y complots, exponiendo la vida de pobres gentes para avivar un poco una popularidad que se extingue?
¿Acaso te pide el Pueblo que te dirijas como un "padre" a la juventud y corrompas a tus elegidas con dádivas fastuosas propias de las que hacen los gangsters a sus queridas, mientras sube la vida para el resto de la población, se multiplica el costo de los teléfonos y el precio de los transportes amenaza irse a las nubes?
No. Ese Pueblo que invocas como bandera no es el pueblo argentino. Es un pretexto para tu sensualidad, una falsa bandera de pirata.
El verdadero pueblo es el que no te permitirá que, después de haber sido engañado una vez oyéndote hablar de soberanía e independencia económica, lo vuelvas a engañar ahora con persecuciones clericales para disimular la entrega del patrimonio nacional, del petróleo, del subsuelo del país y de sus lugares estratégicos, con el fin de mantenerte unos días más sobre un sitial que ya consume la carcoma.
"Son los mismos adversarios de siempre", gritas intranquilo al oír estas razones. ¡Cuánto te equivocas!, si es que en realidad te equivocas...
No. No son los mismos. No son los de siempre. Ahora son todos aquellos que han descubierto tu mentira los que te rechazan. Es ese pueblo noble al que engañaste con palabras nobles. Son los obreros traicionados por una oligarquía sindical que goza de tu favor en la medida que aumenta su fortuna y sus vicios. Son los jóvenes que están dispuestos a demostrarte que su conciencia no se compra con autos o motonetas, ni su patriotismo se apaga con carne de prostíbulo.
En toda esa gente honrada del país que tantas veces creyó que eras sincero cuando hablabas de principios cristianos y de amor a una patria que hoy humillas. Son los hombres honrados que manifiestan con tristeza su desengaño porque has llevado lo más oscuro del hampa a tus diarios para que te canten loas y organicen la mentira como sistema. Son las mujeres honradas a las que has ofendido dándoles como representantes en el parlamento a mujerzuelas reclutadas en lupanares. Son los militares dignos que ven con vergüenza al más alto uniforma servir como pantalla de todas las bajezas. Es, en fin, todo el noble pueblo argentino trabajador y sufrido, honrado y leal, el que hoy te repudia.
El 1 de mayo de 1955 murió en la Plaza de Mayo tu sueño de eterna popularidad y de perpetuo halago de pobre criatura ensoberbecida. En esa ocasión el pueblo argentino hizo presente su rechazo con su frialdad, con su silencio y, sobre todo, con su ausencia.
No te equivoques, sin embargo, con los últimos aplausos que aún puedas encontrar provenientes del mundo irregular del resentimiento y la amargura. Allí se agrupan, para corear tus fraudes, los malos hijos que has enconado contra sus padres; los malos alumnos que has incitado contra sus maestros; los malos obreros que has comprado para que traicionaran a sus camaradas; los malos ciudadanos que participan de la voracidad de riqueza de los que te adulan; los malos militares que has enfrentado contra sus superiores.
¿y quién no ha presenciado con dolor a tu mujer moribunda convertida por ti en una trágica marioneta para aprovechar hasta lo último su popularidad? ¿Cómo explotaste, luego, durante días, su cadáver para hundirla más tarde en el olvido o sacarla a la luz cuando ello convenía a tus planes?
(De "Ensayos, artículos, discursos" de Juan Carlos Goyeneche-Ediciones Dictio-Buenos Aires 1976).
miércoles, 29 de abril de 2026
Marx como profeta
Mientras que, para algunos sectores de la política, Marx estableció una "sociología científica", para otros sectores su labor se pareció más a la de un profeta religioso. En cuanto a su "cientificidad", es necesario resaltar que existe una ciencia compatible con la realidad y una ciencia incompatible, o errónea. De ahí que el carácter de "científica" que tenga una descripción social, no garantiza su veracidad. Así, por ejemplo, en la actualidad existen más de diez teorías físicas acerca de una posible unificación de la mecánica cuántica con la relatividad general. En el mejor de los casos, una de ellas estará acertada (vía experimentación) mientras que las restantes serán erróneas. Si bien todas ellas están realizadas con las exigencias de las ciencias exactas, varias pueden ser erróneas, o incompatibles con la realidad.
Para Marx, el pecado original de la sociedad está asociado a la explotación laboral, y pensaba que en ello radicaban los principales problemas sociales. Para solucionar los problemas existentes, promovió la expropiación y nacionalización de los medios de producción. Sin embargo, no advirtió que, al pertenecer todos esos medios al Estado, surgiría una mayor y acentuada explotación laboral, esta vez ejercida desde el Estado hacia los trabajadores, como ha ocurrido en todo socialismo real.
Marx no basaba sus teorías bajo una observación estricta de causas y efectos, sino que suponía conocer las leyes universales que regirían el destino de la humanidad. Admitía una especie de determinismo económico, o una predestinación, que habría de cumplirse indefectiblemente, y que los seres humanos sólo podríamos adelantar o atrasar ese destino prefijado. Thomas M. Simpson escribió: "El historicismo no es otra cosa que la precaria doctrina del Destino histórico ineluctable. De una manera que puede resultar apropiadamente irónica, Popper ilustra esta doctrina con el mito del pueblo elegido, que podemos resumir entres puntos:
a) Existe un plan de la Historia, establecido por Dios.
b) Existe un ejecutor del plan, que es el pueblo elegido.
c) Existen los conocedores del plan, que son los profetas.
"La formulación de Marx reemplaza el plan divino por un mecanismo causal específico (los cambios en la tecnología productiva) que determina el devenir histórico y la voluntad de sus ejecutores; el pueblo elegido es aquí el proletariado, y Marx es su profeta".
"Marx creía ser el conocedor privilegiado de los designios secretos de la Historia y profesaba una peculiar indiferencia acerca de los medios atroces que atribuía al Gran Demiurgo, porque creía en la bondad intrínseca de sus fines. Como conocedor privilegiado se identificó con la Historia y cayó, ingloriosamente seducido, en la exaltación romántica de la violencia, justificando así hechos históricos que no pueden resistir la evaluación moral. La miseria de la filosofía termina nada menos que con esta frase de George Sand: «El combate o la muerte, la lucha sangrienta o la nada»" (De "Dilemas del conocimiento histórico: argumentaciones y controversias" de Oscar Cornblit-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 1992).
Si bien el orden natural nos presiona con sus leyes hacia una posible adaptación plena, tal objetivo sólo se logrará si los seres humanos hacemos todo lo posible por alcanzar ese objetivo. De ahí que no existe un Destino prefijado de antemano. Un Determinismo estricto no parece compatible con la realidad que observamos.
En cuanto a la analogía establecida entre Marx y los profetas, todo parece indicar que no existe comparación posible, ya que los profetas de Israel adoptaban una especie de predicciones condicionales de la forma: Si el hombre se desvía de la voluntad de Dios, entonces ocurrirán cosas malas. Incluso la profecía de la Segunda Venida de Cristo no establece fecha alguna, como era de esperar.
Las profecías bíblicas son interpretadas generalmente como acciones emanadas de Dios cuando decide informar a la humanidad, a través de los profetas, acerca de la conducta que de ella espera, de donde surge la duda respecto del prolongado tiempo transcurrido entre la aparición de los distintos enviados. Aunque también es posible otra interpretación, como que las profecías surgen del hombre inspirado en Dios y que interpreta su aparente voluntad. Albert Nolan escribió: “La profecía no es una predicción, sino una advertencia o una promesa. El profeta advierte a Israel acerca del juicio de Dios y promete la salvación del mismo Dios… Tanto la advertencia como la promesa son condicionales. Dependen de la libre respuesta del pueblo de Israel. Si Israel no cambia, las consecuencias serán desastrosas; pero, si cambia, habrá abundancia de bendiciones. La finalidad práctica de una profecía consiste en persuadir al pueblo para que cambie o se arrepienta. Todo profeta llama a una conversión” (De “¿Quién es este hombre?”-Editorial Planeta-De Agostini SA-Barcelona 1995).
En la antigüedad no se aceptaba, como fundamento de la ética, otro que no fuera religioso, ya que se suponía que sólo estaban capacitados para ello los intermediarios que Dios elegía para expresar su voluntad respecto de la conducta que esperaba de los seres humanos. Previamente, los profetas de Israel advertían acerca de los efectos que podrían sobrevenir en el futuro si el pueblo no respondía a cierta ética básica. Santiago Kovadloff escribió: "Profetizar no significa adivinar lo venidero, sino inferir sus rasgos esenciales a partir de un conocimiento cabal de la actualidad".
"El profeta no es un visionario. Lo suyo es inferir, de las acciones presentes y pasadas, las consecuencias futuras. No proviene de las nubes su advertencia, ni cae en éxtasis para discernir qué sucederá. Extrae sus conclusiones de las conductas que observa. Es un analista político y no un buceador de las sombras. A la vez, es un teólogo incisivo y realista; articula como nadie el entramado histórico con el trascendental. Su figura es única en el mundo antiguo. Dotada de una actualidad desconcertante. No encontramos, entre los siglos IX y VI previos a Cristo, otra igualmente ganada por ese ideal de ley en el que se aúnan la justicia social, la perspicacia política y la austeridad moral en la gestión pública" (De "Locos de Dios"-Emecé-Buenos Aires 2018).
Si Marx no puede ser considerado como un científico, ni tampooco como un profeta, sólo queda considerarlo como un "hábil agitador de masas", tal la calificación de Ludwig von Mises.
Para Marx, el pecado original de la sociedad está asociado a la explotación laboral, y pensaba que en ello radicaban los principales problemas sociales. Para solucionar los problemas existentes, promovió la expropiación y nacionalización de los medios de producción. Sin embargo, no advirtió que, al pertenecer todos esos medios al Estado, surgiría una mayor y acentuada explotación laboral, esta vez ejercida desde el Estado hacia los trabajadores, como ha ocurrido en todo socialismo real.
Marx no basaba sus teorías bajo una observación estricta de causas y efectos, sino que suponía conocer las leyes universales que regirían el destino de la humanidad. Admitía una especie de determinismo económico, o una predestinación, que habría de cumplirse indefectiblemente, y que los seres humanos sólo podríamos adelantar o atrasar ese destino prefijado. Thomas M. Simpson escribió: "El historicismo no es otra cosa que la precaria doctrina del Destino histórico ineluctable. De una manera que puede resultar apropiadamente irónica, Popper ilustra esta doctrina con el mito del pueblo elegido, que podemos resumir entres puntos:
a) Existe un plan de la Historia, establecido por Dios.
b) Existe un ejecutor del plan, que es el pueblo elegido.
c) Existen los conocedores del plan, que son los profetas.
"La formulación de Marx reemplaza el plan divino por un mecanismo causal específico (los cambios en la tecnología productiva) que determina el devenir histórico y la voluntad de sus ejecutores; el pueblo elegido es aquí el proletariado, y Marx es su profeta".
"Marx creía ser el conocedor privilegiado de los designios secretos de la Historia y profesaba una peculiar indiferencia acerca de los medios atroces que atribuía al Gran Demiurgo, porque creía en la bondad intrínseca de sus fines. Como conocedor privilegiado se identificó con la Historia y cayó, ingloriosamente seducido, en la exaltación romántica de la violencia, justificando así hechos históricos que no pueden resistir la evaluación moral. La miseria de la filosofía termina nada menos que con esta frase de George Sand: «El combate o la muerte, la lucha sangrienta o la nada»" (De "Dilemas del conocimiento histórico: argumentaciones y controversias" de Oscar Cornblit-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 1992).
Si bien el orden natural nos presiona con sus leyes hacia una posible adaptación plena, tal objetivo sólo se logrará si los seres humanos hacemos todo lo posible por alcanzar ese objetivo. De ahí que no existe un Destino prefijado de antemano. Un Determinismo estricto no parece compatible con la realidad que observamos.
En cuanto a la analogía establecida entre Marx y los profetas, todo parece indicar que no existe comparación posible, ya que los profetas de Israel adoptaban una especie de predicciones condicionales de la forma: Si el hombre se desvía de la voluntad de Dios, entonces ocurrirán cosas malas. Incluso la profecía de la Segunda Venida de Cristo no establece fecha alguna, como era de esperar.
Las profecías bíblicas son interpretadas generalmente como acciones emanadas de Dios cuando decide informar a la humanidad, a través de los profetas, acerca de la conducta que de ella espera, de donde surge la duda respecto del prolongado tiempo transcurrido entre la aparición de los distintos enviados. Aunque también es posible otra interpretación, como que las profecías surgen del hombre inspirado en Dios y que interpreta su aparente voluntad. Albert Nolan escribió: “La profecía no es una predicción, sino una advertencia o una promesa. El profeta advierte a Israel acerca del juicio de Dios y promete la salvación del mismo Dios… Tanto la advertencia como la promesa son condicionales. Dependen de la libre respuesta del pueblo de Israel. Si Israel no cambia, las consecuencias serán desastrosas; pero, si cambia, habrá abundancia de bendiciones. La finalidad práctica de una profecía consiste en persuadir al pueblo para que cambie o se arrepienta. Todo profeta llama a una conversión” (De “¿Quién es este hombre?”-Editorial Planeta-De Agostini SA-Barcelona 1995).
En la antigüedad no se aceptaba, como fundamento de la ética, otro que no fuera religioso, ya que se suponía que sólo estaban capacitados para ello los intermediarios que Dios elegía para expresar su voluntad respecto de la conducta que esperaba de los seres humanos. Previamente, los profetas de Israel advertían acerca de los efectos que podrían sobrevenir en el futuro si el pueblo no respondía a cierta ética básica. Santiago Kovadloff escribió: "Profetizar no significa adivinar lo venidero, sino inferir sus rasgos esenciales a partir de un conocimiento cabal de la actualidad".
"El profeta no es un visionario. Lo suyo es inferir, de las acciones presentes y pasadas, las consecuencias futuras. No proviene de las nubes su advertencia, ni cae en éxtasis para discernir qué sucederá. Extrae sus conclusiones de las conductas que observa. Es un analista político y no un buceador de las sombras. A la vez, es un teólogo incisivo y realista; articula como nadie el entramado histórico con el trascendental. Su figura es única en el mundo antiguo. Dotada de una actualidad desconcertante. No encontramos, entre los siglos IX y VI previos a Cristo, otra igualmente ganada por ese ideal de ley en el que se aúnan la justicia social, la perspicacia política y la austeridad moral en la gestión pública" (De "Locos de Dios"-Emecé-Buenos Aires 2018).
Si Marx no puede ser considerado como un científico, ni tampooco como un profeta, sólo queda considerarlo como un "hábil agitador de masas", tal la calificación de Ludwig von Mises.
lunes, 27 de abril de 2026
La España medieval musulmana
Se atribuye al escritor Washington Irving de haber creado, en el siglo XIX, una imagen idílica de la España medieval, aduciendo que en esa época vivían, en total armonía, cristianos, judíos y musulmanes. Al ser creíble esta situación, se deduce posteriormente que fueron los católicos españoles quienen destruyeron semejante civilización, agregando una nueva "leyenda negra" a las ya atribuidas a España. Pierre Guichard escribió: "Los historiadores españoles han tendido frecuentemente a idealizar excesivamente la situación de «convivencia» entre musulmanes y cristianos impuesta por la historia de los habitantes de la península durante la Edad Media".
"Los cristianos desarrollaron, ignorando cualquier consideración religiosa, una reivindicación de la unidad política y territorial de la península que, en buena parte, dio fundamento ideológico a la Reconquista. Para los musulmanes andalusíes, por el contrario, la guerra santa que se hacía a los cristianos estaba justificada por los preceptos del Islam, sin encontrar en ningún momento fundamento en la concepción a priori de una posible o deseable unidad peninsular" (De "Historia de los españoles" de Bartolomé Bennassar-Editorial Crítica SA-Barcelona 1989).
La armonía entre cristianos, judíos y musulmanes sólo sería posible ante un rechazo del Corán por parte de los musulmanes, con lo que habrían de dejar de ser musulmanes. Versiones de historiadores indican que, efectivamente, los musulmanes invasores de España en la Edad Media aplicaron las directivas provenientes de dicho libro. Así, mientras que a los musulmanes se les cobraba un 10 % de impuestos sobre sus ganancias o patrimonios, a los "infieles" (judíos y cristianos) se les ofrecía la siguiente elección, inserta en el Corán: irse de España, o bien seguir siendo infiel y pagar 50 % de impuestos, o bien convertirse al Islam y así pagar sólo un 10 % de impuestos.
En épocas recientes, las mafias utilizaban un método similar, ya que cobraban a los diversos comerciantes una mensualidad para ser protegidos principalmente de los propios mafiosos, recibiendo acciones violentas en caso de no aceptar tal "protección". En la Edad Media española, los gobernantes musulmanes no se preocupaban demasiado por la conversión de los infieles, por cuanto ello limitaría la recaudación vía impuestos.
La situación de España en la actualidad no ha cambiado demasiado, ya que el actual gobierno socialista de Pedro Sánchez cobra elevados impuestos a los españoles, mientras que los "refugiados" musulmanes llegados principalmente del norte de África, prácticamente viven a expensas de los excesivos impuestos cobrados a los ciudadanos españoles. De ahí que España, como muchos otros países europeos, están requiriendo de una nueva Reconquista.
"Los cristianos desarrollaron, ignorando cualquier consideración religiosa, una reivindicación de la unidad política y territorial de la península que, en buena parte, dio fundamento ideológico a la Reconquista. Para los musulmanes andalusíes, por el contrario, la guerra santa que se hacía a los cristianos estaba justificada por los preceptos del Islam, sin encontrar en ningún momento fundamento en la concepción a priori de una posible o deseable unidad peninsular" (De "Historia de los españoles" de Bartolomé Bennassar-Editorial Crítica SA-Barcelona 1989).
La armonía entre cristianos, judíos y musulmanes sólo sería posible ante un rechazo del Corán por parte de los musulmanes, con lo que habrían de dejar de ser musulmanes. Versiones de historiadores indican que, efectivamente, los musulmanes invasores de España en la Edad Media aplicaron las directivas provenientes de dicho libro. Así, mientras que a los musulmanes se les cobraba un 10 % de impuestos sobre sus ganancias o patrimonios, a los "infieles" (judíos y cristianos) se les ofrecía la siguiente elección, inserta en el Corán: irse de España, o bien seguir siendo infiel y pagar 50 % de impuestos, o bien convertirse al Islam y así pagar sólo un 10 % de impuestos.
En épocas recientes, las mafias utilizaban un método similar, ya que cobraban a los diversos comerciantes una mensualidad para ser protegidos principalmente de los propios mafiosos, recibiendo acciones violentas en caso de no aceptar tal "protección". En la Edad Media española, los gobernantes musulmanes no se preocupaban demasiado por la conversión de los infieles, por cuanto ello limitaría la recaudación vía impuestos.
La situación de España en la actualidad no ha cambiado demasiado, ya que el actual gobierno socialista de Pedro Sánchez cobra elevados impuestos a los españoles, mientras que los "refugiados" musulmanes llegados principalmente del norte de África, prácticamente viven a expensas de los excesivos impuestos cobrados a los ciudadanos españoles. De ahí que España, como muchos otros países europeos, están requiriendo de una nueva Reconquista.
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