jueves, 16 de julio de 2026

Ateísmo, relativismo y multiculturalismo

Si consideramos que todo lo existente está regido por leyes naturales invariantes, atribuyendo su realización al criterio de un Creador, o bien que tales leyes existen desde un pasado remoto, el ateísmo implica desconocer tales leyes, o bien conocerlas y no intentar adaptarse a las mismas, o bien intentar hacer lo contrario a tal posible adaptación. De ahí que, por ejemplo, suponer que el orden natural no condujo a la formación de hombres y mujeres, sino que los atributos que los caracterizan responden a una elección arbitraria por parte de los seres humanos, implica una forma inmediata de ateísmo.

Como una consecuencia de tal actitud, surgen los denominados relativismos, que por lo general se dan juntos en una misma persona, y son el relativismo moral, el cognitivo y el cultural. Leemos al respecto: "El relativismo cultural es una ideología político-social que defiende la validez y riqueza de todo sistema cultural y niega cualquier valoración de tipo universal y absolutista moral o ético. Sostiene que la diversidad de ideas y valores entre las distintas sociedades son irreductibles; no se puede juzgar un elemento cultural desde otra sociedad, lo único importante es que tenga sentido dentro de esa cultura. Todo lo que un grupo cultural apruebe o condene es considerado correcto dentro de esa cultura" (De santiagofuentes.wordpress.com).

Se advierte que en ningún momento aparece, para el relativista cultural, la simple pregunta de si acaso las denominadas "culturas" resultan compatibles, o no, con las leyes naturales que rigen nuestras conductas individuales. Al existir las leyes naturales estudiadas por la psicología, la psicología social y el resto de las ramas de las ciencias humanas y sociales, es posible determinar si una cultura o una civilización determinada resulta compatible con las conclusiones derivadas de las ciencias sociales, y de ahí una posible comparación entre las mismas, en oposición a la actitud del relativista cultural.

Cuando los países europeos consideran que no es posible establecer comparaciones entre diversas culturas, y que "vale" tanto la que sugiere "amar al prójimo como a uno mismo" como la que trata de imponer el criterio de "eliminar a los infieles", comienzan a alejarse de posturas civilizadas para entrar en otros estados diferentes. André Lalande escribió: "La civilización (opuesta al estado salvaje o a la barbarie) es el conjunto de los caracteres comunes a las civilizaciones consideradas como las más elevadas" (Del "Vocabulario técnico y crítico de la Filosofía"-Librería "El Ateneo" Editorial-Buenos Aires 1967).

El multiculturalismo europeo es en realidad un proceso con el cual se trata de suprimir todo rastro de cristianismo por cuanto toda simbologìa cristiana "ofende" a los musulmanes, que por cierto no aceptan el supuesto multiculturalismo, es decir, rechazan toda forma cultural que no sea la propia. Pero el problema esencial no radica en las diferencias, sino que gran parte de la "cultura islàmica" es considerada por el europeo comùn como simples delitos, tales como violaciones, robos, ataques con cuchillos hacia todo lo que no sea musulmàn. En definitiva, la izquierda gobernante europea reconoce todas las culturas, menos la asociada al cristianismo, y de ahì el apoyo evidente y el encubrimiento hacia todo delito provocado por musulmanes y africanos. La violencia promovida va en aumento a medida que pasan los meses y los años.

Como el multicultturalismo no exige, en principio, intregraciòn entre distintos grupos sociales, sino convivencia pacìfica entre los mismos, el resultado inmediato es la existencias de grupos distintos proclives a conflictos permanentes. Si se descarta la existencia de una instancia superior, como lo es la ley natural, se pierde toda posibilidad de entendimiento y se rechaza el ùnico vìnculo posible para una unificaciòn futura de la humanidad. La bùsqueda de una cultura universal, fortalecida con el aporte de todos los pueblos, se opone de raìz al caos y a la violencia favorecida y permitida por el denominado "multiculturalismo", que no es otra cosa que el verdadero ateìsmo elevado hasta niveles insoportables para quienes son marginados por no poseer la "cultura correcta". La izquierda polìtica trata de repetir el mismo engaño de los lìderes totalitarios, quienes, "generosamente", deseaban unir a la humanidad, pero bajo su propio mando.

miércoles, 15 de julio de 2026

Teologías simples vs. Teologías complejas

La palabra "teología" designa el "estudio de Dios"; estudio establecido generalmente para extraer conclusiones morales y para lograr un aceptable nivel ético en individuos y sociedades. Para ser la teología accesible a la mayoría de las personas, debería ser simple y breve, como es el caso de los Evangelios. Sin embargo, cuando se agrega cierta cantidad de dogmas, como en el caso del catolicismo, se pierde efectividad por cuanto se relega lo importante a un reducido nivel.

En cierta ocasión, en una clase dada a nivel universitario, en una facultad perteneciente a una Universidad católica, una alumna no tenía clara la existencia de los dos mandamientos de Cristo, ya que para ella, la palabra "mandamientos" la remitía a los de Moisés, siendo que los mandamientos de Cristo resultan más exigentes y tienen una generalidad bastante mayor. En esa facultad los alumnos tenían varias materias asociadas a la religión, y de ahí lo llamativo del caso.

En cuanto a las opiniones de algunos filósofos respecto de la religión, leemos: "Se puede afirmar con toda certeza -escribe David Hume- que todas las teologías populares, pero sobre todo la teología escolástica, poseen una especie de apetito de cosas absurdas y contradictorias: si no fueran más allá de la razón y del sentido común, sus doctrinas parecerían demasiado simples y familiares; hay que asombrar a los hombres, fingir el misterio, cubrirse de tinieblas; hay que dar a los devotos la ocasión tan anhelada de dejar someter su entendimiento rebelde; hay que crearse el mérito de creer en sofismas que ellos mismos son incapaces de entender" (De "Comunidad de los grandes espíritus" de M. P. Nicolas-Editorial Claridad SA-Buenos Aires 1947).

Por otra parte, Montesquieu escribió: "Los libros de teología son doblemente ininteligibles: por la materia de que tratan y por el modo de tratarla", mientras que Montaigne dijo: "El verdadero campo y el verdadero tema de la impostura son las cosas desconocidas. Antes que nada, porque en primer lugar su misma rareza les presta crédito, y luego, porque no hallándose a la altura de las conversaciones ordinarias, nos quitan los medios para refutarlas. Es mucho más fácil, afirma Platón, satisfacer ese propósito hablando de la naturaleza de los dioses que discurriendo acerca de la naturaleza humana, porque la ignorancia de los oyentes deja un amplio y hermoso campo y una libertad total para manejar una materia oculta. Ocurre así que nada se cree con más firmeza que lo que se conoce menos, ni hay gente más segura que los que nos narran fábulas...A los que agregaría con placer, si me atreviera, un cúmulo de gente que interpreta y comprueba ordinariamente los designios de Dios".

Nicolas agrega: "Es justo hacer notar que algunos de esos intérpretes de los designios de Dios, algunas de esas personas que nos narran fábulas, son seguramente gente de buena fe y proceden con buena fe. Convencidos de poseer verdades extrahumanas, se sienten en el deber de enunciarlas, desconociendo la evidencia de que se puede estar convencido y equivocarse totalmente. Ni aun quien muere por sus convicciones demuestra nada, fuera de que está extraordinariamente convencido; queda por examinar esa convicción. En junio de 1743, un jansenista de Utrecht se ahorcó, afirmando que resucitaría a los tres días: estaba seguramente convencido de ello".

"Convencido o no, quienquiera que tome la verdad a su modo, tendrá que responder de su conducta ante el espíritu científico que caracteriza una nueva época del mundo. A los ojos de los maestros de esta nueva época, que son los grandes pensadores, ni la preocupación de convertir, ni la de persuadir, ni la de perfeccionar, justifica más a nadie para sostener que sabe lo que no sabe".

"En el siglo XIX se levantó una voz que pronunció en público esta sentencia: «Quién por una razón cualquiera, aunque sea religiosa o moral, se permita la más ligera alteración de los hechos, es indigno de la ciencia» (Gastón París)".

Cuando se oscurece y se reemplaza lo básico y elemental, como es el cumplimiento de los mandamientos éticos, se llega al absurdo de suponer que la religión moral carece de incumbencia en la "cuestión social", hasta llegar a promover al marxismo para restaurar esa supuesta ausencia. Posiblemente no exista algo más asociado a la "cuestión social" que la ética bíblica, debido a que sugiere una actitud a adoptar frente a la vida y frente al resto de los seres humanos.

lunes, 13 de julio de 2026

¿Corrupción en el Mundial de Fútbol?

Especialmente en las redes sociales, y en otros medios masivos de comunicación, aparecen sospechas y acusaciones respecto de los resultados de los partidos en el Mundial de Fútbol 2026. En la mayoría de ellos se sostiene que la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociación) tiene preferencias por Argentina y por Messi, acomodando las cosas para que Argentina gane nuevamente el campeonato. En caso de que ello no ocurra, dirán entonces que estuvo acomodado para otro país. Quienes están "seguros" de esa trama, podrían muy bien ganar mucho dinero apostando por Argentina, si bien no parece que la convicción sea tan fuerte.

Suponiendo que el Campeonato Mundial tenga como único objetivo, para la FIFA, de ganar muchos millones de dólares, no parece factible que ese objetivo se logre reduciendo la legitimidad de los resultados y la credibilidad del campeonato en sí, y todo para favorecer a un país no tan importante en el contexto mundial. Desde el punto de vista económico, las cosas no cambiarían esencialmente si favoreciera a cualquier otro país o bien si no favoreciera a ninguno.

Las opiniones adversas hacia Messi y hacia la Argentina surgen esencialmente de los sectores de izquierda, incluso argentinos, siempre predispuestos a no reconocer éxitos ajenos, o bien surgen de países que tratan de justificar sus propias limitaciones deportivas aduciendo que los ganadores obtienen sus triunfos en forma deshonesta o amañada.

Para colmo de males, cada vez aparecen más videos que denuncian a la Argentina como un "país racista" por cuanto no hay afrodescendientes en el primer equipo. Incluso algunos hasta se aventuran a decir que los afrodescendientes fueron eliminados, sin aportar datos del lugar, la fecha y otros detalles de semejante acontecimiento, del cual nunca se ha hablado en este país.

En realidad, no existen tantos afrodescendientes por cuanto hubo una mezcla, o mestizaje, entre indios, negros, europeos y otros inmigrantes, que dieron lugar a la actual población argentina. La gran cantidad de argentinos con cabello negro y piel morena, proviene seguramente de algunos de sus antepasados aborígenes o negros, de los cuales heredaron genéticamente tales atributos. Por el contrario, los países verdaderamente racistas son los que no se mezclan, en donde podemos observar grupos étnicos separados desde bastante tiempo atrás y que no tienen ninguna predisposición a unirse a otros grupos distintos.

Para los sectores que rechazan los méritos futbolísticos y personales de Messi, se les puede decir que los videos asociados a las habilidades de dicho jugador, quedarán para siempre grabados en los medios masivos de comunicación y ellos "hablarán" por sí solos de tales méritos, para desgracia de sus fanáticos detractores.

sábado, 11 de julio de 2026

La visión apocalíptica

Las descripciones de acontecimientos del presente y del pasado pueden ser verdaderas o falsas, o parcialmente verdaderas o falsas, mientras que las visiones personales del futuro sólo pueden ser interpretadas como acertadas, o no, a medida que ese futuro se vuelve presente. Este es el caso de la visión de San Juan, o bien la profecía de San Juan, acerca del futuro de la humanidad, denominada Apocalipsis, que constituye el último libro del Nuevo Testamento.

Por lo general, se supone que todo lo considerado "apocalíptico" implica tragedias o catástrofes para la humanidad, mientras que en realidad se trata de una visión pesimista en cuanto a las acciones humanas y también optimista en el sentido de que admite un final feliz para una etapa negativa de la humanidad. Lo negativo han sido las Guerras Mundiales tanto como los actuales conflictos armados, y crisis sociales, que afectan a gran parte del planeta. Lo positivo queda materializado con la denomina Segunda Venida de Cristo, acontecimiento que considera la profecía establecida previamente por el propio Cristo. Alfredo Sáenz escribió: "Para muchos el Apocalipsis es un libro absolutamente enigmático y, por tanto, resulta inútil leerlo. Pero cuesta pensar que Dios haya legado a su Iglesia una revelación tan impresionante -Apocalipsis significa descubrimiento, develación- sabiendo que resultaría inaccesible al entendimiento de todos".

"La gloria del cielo, la Nueva Jerusalén, la visión beatífica, abren y cierran las visiones del Apocalipsis. No es, pues, como se atrevió a decir Borges, un libro de «amenazas atroces y de júbilos feroces». Señala Castellani que la esjatología cristiana se compone de dos elementos diversos: el fin catastrófico intrahistórico de la humanidad junto con el fin triunfal extrahistórico. Lo intrahistórico depende de la voluntad del hombre y las intervenciones metahistóricas provienen de Dios" (Del Prólogo de "El Apokalypsis de San Juan" de Leonardo Castellani-Ediciones Vórtice-Buenos Aires 2005).

Si bien, desde una postura teísta, como la del citado autor, se supone que Dios interviene en los acontecimientos humanos, desde la postura deísta, o religión natural, se supone que tanto los conflictos humanos, como su posible solución, dependen sólo de los seres humanos. No es fácil admitir que un Dios que puede intervenir en el mundo, observe el tremendo sufrimiento de gran parte de la humanidad y prolongue en el tiempo una solución que podría haber anticipado mucho antes. El universo está gobernado por leyes naturales invariantes y es el ser humano el que debe adaptarse a las mismas, por lo que el sufrimiento existente es un síntoma de nuestra desadaptación a dichas leyes.

Los milagros, o incluso las alianzas entre Dios y los hombres, a través de los profetas, implica interrupciones de la ley natural, lo que resulta poco convincente, ya que contradice la visión científica que acepta tácitamente la invariabilidad de la ley natural. El milagro, así definido, implica cierta contradicción entre la voluntad aparente de un Creador y una posterior interrupción o corrección de su obra. Incluso parece no existir algo tan poco religioso como pedirle a Dios que interrumpa sus leyes en lugar de intentar adaptarnos a las mismas. Voltaire escribió: “Aquel que no esté iluminado por la fe no puede ver en un milagro sino una contravención a las leyes eternas de la naturaleza. No le parece posible que Dios desordene su propia obra; sabe que todo está unido en el universo por cadenas que nada puede romper. Sabe que siendo Dios inmutable, sus leyes también lo son; y que ninguna rueda de la gran máquina puede detenerse sin que se descomponga toda la naturaleza”.

“Si el Ser eterno, que todo ha previsto, todo ordenado, que gobierna todo por leyes inmutables, se contraría a sí mismo trastornando todas sus leyes, esto no puede ser sino en beneficio de la naturaleza entera. Pero parece contradictorio suponer un caso en el que el creador y el dueño de todo el mundo pueda cambiar el orden del mundo para bien de éste, pues o bien ha previsto la pretendida necesidad que de ello tenía, o no la ha previsto. Si la ha previsto, ha puesto orden desde el comienzo, si no la ha previsto, ya no es Dios” (De "Milagros" en el “Ensayo sobre las costumbres y el espíritu de las naciones”-Librería Hachette SA-Buenos Aires 1959).

La idea de adaptación a la ley natural y al orden natural, ya viene expresada desde la antigüedad. Así, Marco Tulio Cicerón escribió respecto de la ley natural: “El universo entero ha sido sometido a un solo amo, a un solo rey supremo, al Dios todopoderoso que ha concebido, meditado y sancionado esta ley. Desconocerla es huirse a si mismo, renegar de su naturaleza y por ello mismo padecer los castigos más crueles aunque escapara a los suplicios impuestos por los hombres”.

Posiblemente los considerados "milagros" sean acontecimientos o fenómenos naturales con mínimas probabilidades de ocurrencia. De ahí que la concreción de la profecía de Cristo acerca de su Segunda Venida habría de ser un "milagro"; no en el sentido de interrupciones de las leyes naturales, como suponen quienes en forma de creencia inactiva esperan que todo "caiga del cielo". Sería un "milagro" si, a pesar de las creencias generalizadas de tipo teísta, aún así se produzca tal acontecimiento.

Mientras que, desde el deísmo, o religión natural, se prioriza toda información o ideología (como conjunto de ideas) de adaptación al orden natural que ayude a disminuir o eliminar el sufrimiento humano, desde la postura teísta, por el contrario, existe una férrea defensa de ideas que, por el momento, son poco efectivas para eliminar los conflictos humanos, o incluso lo favorecen en forma evidente.

En cuanto al contenido del Apocalipsis, resulta interesante asociarlo a la actualidad por cuanto pareciera ser una época coincidente con la descripción profética, tal el caso de las dos bestias que se ayudan entre sí, como la persecución de los cristianos, la decadencia del cristianisnmo y la entronización de sus enemigos dentro de la propia Iglesia Católica. En cuanto a las dos bestias opositoras, podemos asociarlas al marxismo y el islam, que coinciden en una lucha por eliminar en Occidente todo lo que sea cristiano, empezando por sus símbolos y tradiciones.

Esta tarea destructiva ha sido apoyada ideológicamente tanto por Jorge Bergoglio (Francisco) como por Robert Prevost (León XIV), ambos tratando de establecer vínculos con el marxismo y con el islam, a pesar de la matanza de cristianos en muchos países por musulmanes que encontraron en el Corán las directivas que apuntan a luchar y hasta eliminar a los infieles, especialmente judíos y cristianos. Alfredo Sáenz escribió: "Cristo es también el Guerrero, montado sobre el caballo blanco, que galopa con su túnica salpicada en la sangre de su martirio victorioso, seguido por los ejércitos de los cielos también en caballos blancos, y en cuyo muslo está grabado su nombre: Rey de Reyes y Señor de Señores".

"Frente a Él, el Dragón, el demonio, el abanderado de las fuerzas del mal. Aquel que al comienzo no trepidó en gritar Non Serviam, encabeza ahora la rebelión frontal y terminal, suscitando en la demanda a dos auxiliares: la Fiera del Mar, que será el dominador en el plano político (en la Escritura el mar es símbolo del orden temporal) y la Fiera de la Tierra, que llevará a cabo la falsificación del cristianismo (la tierra es el símbolo de la religión); ambas Fieras en estrecha conexión".

Al menos para muchos, todo esto es simbología. Sin embargo, existe también un gran porcentaje de cristianos que suponen que las imágenes de la visión apocalíptica serán reales, y que por ello deben permanecer, inacción mediante, en una contemplación que espera que sucedan hechos totalmente incompatibles con las leyes naturales, o leyes de Dios. Puede decirse que el ateísmo más eficaz implica rechazar las leyes que conforman todo lo existente, que son las leyes de Dios, aunque supongan ser sus adeptos.

La etapa futura de la humanidad, que favorecerá un resurgimiento generalizado, implicará una adaptación plena del ser humano respecto del orden natural. Como las leyes naturales son invariantes en el espacio y en el tiempo, se las puede asociar a la eternidad. De ahí que tal plena adaptación, de concretarse, pondrá a la humanidad cerca de lo eterno y del espíritu del Creador materializado en dicho orden.

miércoles, 8 de julio de 2026

La incidencia actual de la leyenda negra sobre España

La denominada "leyenda negra" sobre España, por la cual se denigra toda el proceso de colonización de América y se niegan los aspectos postivos, incide en la actualidad como una difamación del catolicismo y del cristianismo en general. Ello conlleva un inusitado apoyo al Islam con las intenciones de reemplazar en Europa a toda forma cultural asociada al cristianismo.

También la Edad Media europea, dominada por el cristianismo, ha sufrido una insistente descalificación sin apenas considerar los aspectos positivos, incluso tergiversando la invasión medieval islámica en España, proceso que ha sido, inversamente, exaltado mediante una dudosa aceptación del islamismo como una "religión de paz" cuando siempre ha sido una forma de totalitarismo similar al que se pretende instalar en la actualidad en gran parte del continente europeo.

Tanto la izquierda política como el Islam promueven una especie de "racismo anti-blancos" que se hace notar con los insistentes interrogantes acerca de por qué en el selecccionado argentino de fútbol no hay afrodescendientes, instalando sospechas infundadas de cierto racismo que en Argentina nunca existió. Todo lo que provenga del hombre-blanco se considera perverso hasta que se demuestre lo contrario.

Es llamativo el proceso destructor de todo lo que implique cristianismo por parte de los gobernantes europeos, incluso favoreciendo el oscurecimiento de toda simbología al respecto. En ese sentido, tratan de eliminar todo lo que "ofenda" a los musulmanes, quienes descartan totalmente toda religión que no sea la de Mahoma, que en realidad es un movimiento totalitario con pretensiones de convertirse en universal.

Sobre la colonización española en América quedan muchas obras que atestiguan los aspectos positivos de la conquista, si bien basta con el idioma y con la religión cristiana para justificar tales aspectos positivos. Se menciona un artículo al respecto:

DESMINTIENDO LA LEYENDA NEGRA

Acerca del trato dispensado a los indígenas.

Por Julio Borda

El Descubrimiento de América, sin duda el acontecimiento más grande de la historia de la humanidad después del nacimiento de Cristo, dio lugar a distintas versiones sobre el trato dispensado a los indígenas.

Tal vez la versión que tuvo más notoriedad fue la de Fray Bartolomé de las Casas, la que dio lugar a la llamada Leyenda Negra, versión difundida y maliciosamente deformada por Holanda, Francia e Inglaterra con el fin de desprestigiar la empresa gigantesca realizada por España.

DAÑO CULTURAL

Ese daño cultural influyó en muchos países para que a aquel relato malintencionado se lo tuviera como la verdad absoluta. Tan luego esas naciones, a las que nunca les importó la situación de los indios y a los que explotaron y humillaron cruelmente hasta esclavizarlos en la forma más perversa, utilizándolos como material descartable. Sin duda un proceder vil y de una maldad inaudita.

Por tal motivo el propósito de este trabajo es el de desmentir la miserable campaña llevada a cabo desde hace años por franceses, holandeses e ingleses.

PREOCUPACION REAL

La preocupación de los Reyes Católicos por la situación indígena fue constante, pues además de la Evangelización ordenada por Isabel para acercar a los indios al Cristianismo -lo que para ella era una prioridad- dispuso que los que se trasladaran al Nuevo Mundo, debían ocuparse también de brindarle a los nativos, salud y educación.

A las pruebas me remito: en noviembre de 1503 -es decir 11 años después del Descubrimiento- Nicolás de Ovando, gobernador de La Española fundó el hospital de San Nicolás de Bari, el primero del Nuevo Mundo, el que fue construido en Santo Domingo de Guzmán, Capital de La Española, actual República Dominicana.

El hospital contaba con tres naves: la central funcionaba como capilla y las restantes atendían a los enfermos, atendiéndose alrededor de 60 personas diarias.

Hasta De las Casas ponderó esa institución, pues decía que era un hospital muy bueno, a buen cuidado y recaudo; en ese nosocomio se atendían tanto a los españoles como a los indígenas. Es de señalar que este hospital fue construído por orden de los Reyes Católicos, quienes dispusieron "hacer en las poblaciones donde se viere que fuera más necesario casa para hospitales en que se acojan y curen los pobres, así de los cristianos como de los indios".

Santo Domingo contó con dos hospitales más: el de Pobres de San Andrés, y la leprosería de San Lázaro siendo el primero fundado en 1512 y destruido completamente en 1586 por el pirata Francis Drake quien también se encargó de destruir la leprosería, reduciéndola a escombros. La imagen de San Lázaro fue totalmente reducida a pedazos por los secuaces del pirata inglés.

Hernán Cortes también se encargó de fundar hospitales, siendo el primero fundado en 1521 en México y que se llamó El hospital de Jesús. Allí eran atendidos cerca de 400 enfermos anuales; Cortés lo fundó con el fin de que allí la atención fuera para españoles e indígenas.

Durante la epidemia de sarampión que en 1529 invadió Méjico, un cura Franciscano, Pedro de Gante, fundó en el año 1531 una enfermería para indios que se llamó Saint Joseph; pero al no ser suficiente para atender a tantos afectados, se le pidió autorización a Carlos V para la construcción de un nuevo hospital, y en marzo de 1553 se fundó el nuevo nosocomio al que se lo llamó Hospital Real de Naturales.

Es de señalar que ese hospital se fundó para atender exclusivamente a los indígenas, teniendo capacidad para la atención de cuatrocientos pacientes, llegando a tener hasta 600 camas.

Se cuenta que en dicha institución también se recibían a los indios de pocos recursos que llegaban a la ciudad de México y que no tenían dónde vivir ni dónde ser alimentados.

En el Alto Perú se llegaron a construir entre 1533 y 1792 alrededor de 59 hospitales, de los cuales 20 se ubicaron en Lima.

LA EDUCACION

En cuanto a la educación, ésta se inicia debido al trabajo de los misioneros católicos. A fines del siglo XVI en Méjico había 200 escuelas y la enseñanza pública era gratuita y obligatoria para todos: blancos, indios, mestizos, adultos, niños y niñas. También se llevaron indígenas a España para que estudiaran y regresaran a América como maestros.

Pedro de Gante, a quien se lo considera el primer maestro de América, fundó la escuela San José de Belén de los Naturales, escuela que albergó a alrededor de mil indios indígenas y en donde aprendían castellano, latín, pintura, escultura, bordado, música, carpintería, herrería y talabartería.

Uno de los más destacados pensadores que estudió en esa célebre escuela fue Diego Valdés, que era mestizo y fue el primer fraile franciscano que se ordenó en el Nuevo Mundo. Este clérigo hablaba castellano, latín, otomí, tarasco y náhuatl, siendo estos últimos idiomas indígenas.

Asimismo, el colegio de Santa Cruz de Tlartelolco fue el primer centro educativo para indígenas y fue fundado en 1536.

Todo esto echa por tierra aquella infamia conocida como la leyenda negra y que fuera difundida por las naciones mencionadas.

(De www.laprensa.com.ar)

lunes, 6 de julio de 2026

El atractivo intelectual

A la mayoría de las personas les interesa bastante mostrarse atractivos ante la mirada y la opinión de los demás. De ahí la importancia de las modas y del ejercicio físico, ya que apuntan a lograr una belleza estética o exterior. Sin embargo, existe también la que podríamos denominar "belleza interior", o moral, y también una "belleza intelectual", que son partes del atractivo personal de cada individuo.

Cuando en una persona se destaca sólo la belleza exterior, o bien alguna de las otras dos mencionadas, puede decirse que se ha producido cierto desequilibrio en cuanto a los valores perseguidos por ese individuo, o bien por gran parte de la sociedad.

Estos atractivos son, muchas veces, dejados de lado y sólo se admira la riqueza material y el poder asociado. Y esta admiración por la riqueza material implica que quien la encuentra ha de tener mayores ventajas para lograr un mayor atractivo estético. Por el contrario, la envidia orientada hacia los ricos sólo puede provenir de otros materialistas que no pudieron alcanzar el nivel de riqueza deseado.

Quienes persiguen los valores morales e intelectuales, que están al alcance de la mayoría de los integrantes de la sociedad, estarán exentos de envidia por cuanto valoran aspectos que no se adquieren con dinero. Puede hacerse una síntesis de los valores antes mencionados:

1- Ética (la búsqueda del Bien)
2- Intelectual (la búsqueda de la Verdad)
3- Estética (la búsqueda de la Belleza)

Lo emocional está asociado al aspecto ético, y constituye el valor más importantes del ser humano. Wolfgang Goethe, para resaltar la superioridad de los sentimientos respecto del intelecto, dijo: “Lo que yo sé, todos pueden saberlo, pero el corazón es sólo mío”. Por otra parte, el destacado filósofo y matemático René Descartes, justificando la superioridad de lo intelectual a lo estético, expresó: “He preferido la verdad a la belleza”.

Siendo la vida espiritual la que caracteriza nuestra esencia humana, la propia naturaleza nos brinda posibilidades a todos para llegar a ser personas íntegras, o para llegar muy cerca de ese ideal. Así, hay veces en que los aspectos afectivos e intelectuales crecen como compensación a una pobre valoración estética por parte del medio social. Tanto Blaise Pascal, como San Francisco de Asís, Baruch de Spinoza y Sören Kierkegaard, poseían una salud precaria, posiblemente tendrían poco atractivo estético y los cuatro vivieron alrededor de los cuarenta años, pero pasan los siglos y sus atractivas personalidades siguen despertando curiosidad. Dijo François Mauriac sobre Pascal: “…al cabo de tres siglos él aún está ahí, vivo, tomando parte en nuestras disputas. Hasta sus mínimos pensamientos nos confunden, entusiasman o incomodan, pero él es comprendido al momento, desde la primera palabra, mucho mejor que en su propio tiempo…”.

Si tuviésemos que elegir una edad óptima para detener el paso del tiempo, un deportista la elegiría entre 25 o 30 años, un científico entre 35 y 45 años, un filósofo quizás algo más, mientras que, quien basa su vida en sus vínculos sociales y afectivos, podrá elegir una edad mayor aún. De ahí que una valoración excesiva de la belleza física hará sentir poco feliz a quien posee una edad que excede a la óptima de su ideal. Lograr el desarrollo equilibrado de nuestras tres dimensiones equivale hacer más intensa nuestra propia vida.

En una época en que una gran parte de la humanidad padece algún tipo de sufrimiento, generalmente asociado a un débil o inexistente sentido de la vida, podemos encontrar un objetivo concreto en la tarea de construir una personalidad equilibrada buscando el Bien, la Verdad y la Belleza. En el camino que lleva a ese logro se podrá también ser útil al resto de la sociedad.

viernes, 3 de julio de 2026

Acerca de George Orwell

Por lo general, al compararse capitalismo con socialismo, se consideran los resultados económicos como evidencias respecto de ambos sistemas de producción. Sin embargo, existen otros aspectos de igual o mayor importancia, tales como la libertad individual y la posibilidad de establecer vínculos sociales, que implicarán el pleno desarrollo de la personalidad de cada ser humano.

Para llegar a establecer un sistema totalitario, el cual se parecerá más a una cárcel que a una asociación de individuos, sólo basta con eliminar la propiedad privada. Una vez que toda propiedad queda en manos de quienes dirigen el Estado, éstos podrán decidir a voluntad lo que se deberá comer, cómo se ha de vestir, en qué creer y demás aspectos de la vida humana.

Lo sorprendente del caso es el porcentaje de adeptos que los ideólogos marxistas lograron convencer para establecer este tipo de sociedad. Entre quienes se destacan respecto de advertir acerca de lo que les deparará el socialismo, encontramos a varios escritores, como es el caso de George Orwell. Como muchas veces ocurre, los diversos escritos acerca de economía y política, resultan poco convincentes para tener una idea precisa de aquel agrupamiento de seres humanos regidos desde el Estado. Por el contrario, una novela como "Rebelión en la granja" o bien como "1984", logran disponer de una imagen cercana a la realidad, que resulta accesible a todo ciudadano, en forma independiente de su nivel intelectual.

La sociedad colectivista quedó plasmada en “1984”, novela aparecida en 1949. Christiane Zschirnt escribió: “El Gran Hermano de Orwell es la autoridad del totalitarismo, que no puede ser vista pero que controla todo. Es el fantasma del control oculto, el espíritu del miedo omnipresente y el demonio de la policía secreta, que aparece a las cuatro de la madrugada en la puerta de la casa para llevarte a la cámara de torturas o al campo de trabajos forzados”.

“El gobierno controla a la población mediante vigilancia constante, la manipulación y el lavado de cerebro. Se habla el lenguaje propagandístico Newspeak («neolengua»), en el que los significados originarios devienen en su contrario o son embellecidos…”.

“El gobierno opera con ayuda de sus cuatro ministerios: el de la paz (que se ocupa de la guerra), el del amor (encargado de mantener la ley y el orden), el de la abundancia (competente para los asuntos de la arruinada economía) y el de la verdad (que se dedica a producir las noticias, el entretenimiento y el arte). El Estado espía a sus ciudadanos en todas partes, tergiversa la verdad y falsea la historia” (De “Libros. Todo lo que hay que leer”-Punto de Lectura SL-Madrid 2006).

En cuanto al autor de tales novelas, se menciona un artículo al respecto:

LA TOS DE GEORGE ORWELL

Por Omar López Mato

Nadie describió mejor al mundo que ahora nos toca vivir que George Orwell. Nadie como él predijo la sumisión de las masas a los medios de comunicación, al punto de que hoy solemos describir muchos de los fenómenos que vivimos como orwellianos.

Su nombre no era George Orwell, sino Eric Arthur Blair. Orwell era el nombre de un río donde él solía pescar. Le encantaba pescar. Eric había nacido en junio de 1903 en la India británica, más precisamente en Motihari. Su padre se desempeñaba como administrador del Ministerio del Opio en el gobierno colonial y uno de sus antepasados, Charles Blair, fue un poderoso productor de caña de azúcar en Jamaica, dueño de cientos de esclavos.

De jovencito, Eric vivió en Inglaterra con su madre; al padre lo veía raramente cuando visitaba a su familia por unos meses antes de volver a la India. Eric fue un alumno destacado que, gracias a su aplicación, obtuvo una beca para estudiar en Eton, el colegio más conocido de Inglaterra. Este privilegio le permitió adquirir una esmerada educación y relacionarse con quienes serían prominentes intelectuales británicos, como Cyril Connolly, que lo asistieron en su carrera literaria.

Como la familia no podía pagarle los estudios universitarios, Eric se enlistó en la policía colonial y sirvió a lo largo de cinco años en Birmania, tiempo suficiente para asquearse del imperialismo británico. Volvió a Inglaterra con una tos persistente y la intención de convertirse en escritor. Sin medios para mantenerse, vagó por las calles de Londres y después viajó a París. En ese tiempo conoció a la clase obrera, sus miserias y sus enfermedades, que describió en libros y artículos; sin embargo, nunca militó en un partido político, aunque la policía británica lo seguía de cerca por el tono crítico de sus textos.

Entonces se ganaba la vida dando clases o como vendedor de libros. De esa época son sus novelas: "Los días de Birmania", "Que no muera la aspidistra" (una planta originaria de China que usaban las clases acomodadas como adorno) y "Sin blanca en París y Londres".

Estos relatos autorreferenciales de marginales y descastados responden a una época en la que forjó su pensamiento crítico, que incluía un repudio visceral por todo tipo de tiranía.

En esos años se le diagnosticó una bronquiectasia (dilatación de los bronquios) que justificaba esa tos persistente y, además, después de ocho años de intentar tener un hijo con su esposa Eileen, decidieron adoptar.

Se supone que Orwell podía ser estéril por padecer una fibrosis quística que justificaba sus infecciones respiratorias (tuvo varias neumonías) y una afección del epidídimo que era responsable de su esterilidad.

En 1936 decidió unirse a las Brigadas Internacionales que peleaban para el bando republicano “porque alguien debe matar fascistas”. En esa lucha descarnada, no sÓlo entre republicanos y franquistas sino por diferencias ideológicas dentro del mismo bando, fue herido en el cuello, razón por la cual fue hospitalizado. Muy probablemente en España contrajo la tuberculosis, aunque las condiciones de vida que había llevado hasta entonces lo hacían proclive a infectarse por la microbacteria descrita por Koch.

Entonces la tuberculosis (TBC) se trataba con reposo, dieta y, llegado el caso, cirugía para colapsar las cavidades pulmonares que el germen ocasiona, pero Orwell fue, además, una de las primeras personas en ser tratado con antibióticos.

Orwell volvió a Inglaterra con una sátira feroz al estalinismo, Animal Farm, donde los cerdos organizan una rebelión contra los humanos para, con el tiempo, volverse bípedos y caer en los excesos que recriminaban a sus antiguos amos. Los revolucionarios, cuando se hacen del poder, suelen caer en las conductas que criticaban a sus enemigos.

Terminada la Guerra Civil Española, comenzó la Segunda Guerra Mundial, pero su delicado estado de salud no le permitió pelear en el frente como soldado británico; por tal razón, sirvió en la misma Inglaterra con un esmero que fue premiado con una condecoración.

En 1945 murió su esposa Eileen durante una cirugía. Desolado por la pérdida, estuvo un tiempo en Francia y Escocia, pero el clima y la precariedad en la que vivía resintieron su salud.

Comenzó a escribir 1984 casi invalidado por la evolución de la TBC. La mayor parte del libro la escribió en un sanatorio de Glasgow y después en el pueblo de Gloucestershire. Durante esas largas internaciones recibió el primer antibiótico para el tratamiento de la TBC, la estreptomicina.

Vale aclarar que entonces este antibiótico era raro, caro y, además, no se habían hecho los estudios para valorar su seguridad.

La fama de Orwell y sus amistades le permitieron entrar en un estudio piloto, pero tuvo mala suerte: una serie de efectos colaterales (reacciones alérgicas en la piel y mucosas) le impidieron continuar el tratamiento.

Pocos meses después pudo probar el nuevo antibiótico tuberculostático, el PAS, pero otra vez la intolerancia frenó el tratamiento. Su médico, el Dr. Joseph Dick, insistió en darle una nueva oportunidad a la estreptomicina, a lo que Orwell accedió, aunque con idéntico resultado.

Curiosamente, Orwell siguió fumando a lo largo de este tratamiento y durante los años que le faltaban vivir. Entonces era un hábito tan generalizado que nadie se molestaba en prohibirlo.

Por el fracaso de los antibióticos, probaron cirugía para colapsar las cavernas que la enfermedad producía en sus pulmones. El tratamiento fue tan doloroso que inspiró en el autor las escenas de tortura que aparecen en 1984 (nombre que surge de invertir 1948, el año de “la gran obsesión de Orwell”).

1984 tiene partes autobiográficas, incluyendo estos episodios hospitalarios. El texto es poderoso, pero está teñido por la falta de esperanza y el escepticismo, con un realismo adquirido a lo largo de años de convivir con la muerte y la miseria. Orwell confesó que la historia no hubiese sido tan descarnada de haber gozado de mejor salud.

1984 se vendió bien y, además, Orwell consiguió un puesto como locutor de la BBC, encargado de la sección del Lejano Oriente. Se iniciaba una nueva etapa de su vida, sin preocuparse por el dinero, y hasta una nueva conquista: la bella Sonia Brownell, la joven colaboradora de la revista Horizon que había aceptado casarse con el autor. La ceremonia se realizó en el hospital donde estaba internado. Sobre su pijama, Orwell se colocó un saco de terciopelo bordó.

La pareja pensaba pasar la luna de miel en Suiza y, a tal fin, había adquirido pasajes destinados a un sanatorio, pero que le permitiría pescar. A los pies de la cama, durante la ceremonia, había una caña…

El 20 de enero de 1950, George Orwell tuvo una hemorragia pulmonar masiva. La tuberculosis había ganado la batalla. Al final de una vida sin inclinaciones religiosas, pidió ser enterrado con funeral en una iglesia, servicio religioso y enterramiento en campo santo. Así se hizo en la iglesia protestante Christ Church y la familia Astor permitió que fuese enterrado en la bóveda familiar del cementerio de Todos los Santos, en Sutton Courtenay.

“Lo importante no es mantenerse vivo, sino mantenerse humano”, y Orwell fue profundamente humano.

(De www.laprensa.com.ar)