jueves, 30 de julio de 2026

¿Hacia un colectivismo planetario?

Los colectivismos propuestos por los sistemas totalitarios, como el comunismo, son sociedades que en cierta forma se parecen a un hormiguero o a una colmena. Ante la absurda creencia que siempre los objetivos que busca y benefician a un individuo se oponen necesariamente a beneficiar al resto de la sociedad, se logra cierta justificación para establecer tal tipo de colectivismos.

En realidad, los colectivismos apuntan a unir a los seres humanos mediante vínculos materiales, como es el caso de los medios de producción, en lugar de buscarlos a través de la empatía emocional, como lo propone el cristianismo. Mientras que los vínculos materiales atan a las personas produciendo verdaderas cárceles colectivas, los vínculos emocionales mantienen vigentes las libertades individuales que conllevan a la formación de sociedades verdaderamente humanas.

Los colectivismos resultan ser sociedades artificiales, en el sentido de que son creaciones netamente humanas en las cuales se acentúa el gobierno del hombre sobre el hombre, partiendo de una desigualdad inicial que se mantiene en el tiempo. Por el contrario, las sociedades de individuos vinculados mediante la empatía emocional adoptan como base la principal ley natural que el orden natural ofrece para la supervivencia de la vida inteligente, como también de otros seres vivientes. De ahí aquella búsqueda del Reino de Dios, es decir, la búsqueda del gobierno de Dios sobre los hombres a través de las leyes naturales existentes.

Todo individuo que se rija por las leyes naturales en lugar de las leyes humanas, puede considerarse como alguien que se "autogobierna". De ahí que la ética bíblica, basada en la ley natural, permite tal tipo de autogobierno, que conduce a la libertad individual y colectiva. Debido a estos aspectos, el cristianismo es combatido en Europa por cuanto es la oposición a toda forma de colectivismo de tipo socialista o islámico.

Lamentablemente, la propia Iglesia Católica se ha hecho cómplice del proceso destructivo asociado a los gobiernos socialdemócratas europeos y al Islam. El aumento del porcentaje de musulmanes en Europa y la creciente inmigración no selectiva, apuntan a un reemplazo poblacional que avanza con bastante rapidez.

Mientras que la globalización económica apunta hacia la formación de un mercado mundial, se conoce como "globalismo" la formación de un gobierno con pretensiones planetarias, promovido principalmente por los sectores socialistas con el apoyo del Islam. Con el aumento de la población musulmana, serán en el futuro los partidos políticos islámicos los que triunfarán con el incondicional apoyo de sus adeptos y con una posible ruptura de la sociedad "socialismo-Islam".

Ello implica que, de continuar el proceso destructivo tal como en la actualidad se presenta, al cabo de algunos años, o decenas de años, será el Islam el totalitarismo y colectivismo triunfante, con un importante deterioro de lo que se considera como "civilización" por cuanto el Islam está lejos de ser una "religión de paz" siendo en realidad una ideología política con ambiciones de dominar e imponer sus reglas a toda la humanidad.

miércoles, 29 de julio de 2026

Thomas Sowell escribe acerca de la esclavitud

Entre las contradicciones que se advierten en las sociedades de este siglo XXI, en las cuales se busca aparentemente la paz y la igualdad entre los seres humanos, se combate simultáneamente al cristianismo, como ocurre principalmente en países europeos. Posiblemente no exista otra solución mejor que la que surge de una generalizada aceptación del "Amarás al prójimo como a ti mismo". Esta actitud o predisposición puede surgir también de la evidencia de que todos los seres humanos estamos regidos por iguales leyes naturales y ubicados en nuestro planeta por un proceso evolutivo que está sobre cualquiera de las decisiones y creencias humanas. Sólo nos queda la posibilidad de admitir la instancia superior, que son las leyes naturales surgidas de la voluntad de un Creador, o bien tales leyes por sí solas habrán de constituir tal instancia superior.

Por el contrario, en la actualidad predominan ideas y sugerencias que proponen ubicarse como miembro de algún grupo antagónico a otros grupos o sectores sociales, bajo la absurda creencia de que el orden natural no es otra cosa que un conjunto de leyes que favorecen un eterno conflicto entre opresores y oprimidos, quedando al ser humano la tarea de corregir tal supuesto "error" atribuido al propio orden natural.

A partir de hechos violentos de tipo racial, como los ocurridos en los EEUU algunos años atrás, se advierte la intención de promover mayores disturbios y violencia antes que buscar soluciones pacíficas. Incluso se puede decir que ha surgido, o intensificado, un nuevo racismo; y es el establecido contra los blancos. Se aduce que los blancos, en general, son esclavistas y racistas y que, por ello mismo, deben ser atacados de alguna forma, siempre bajo la idea de una infaltable lucha entre opresores y oprimidos.

Se olvida que un afroamericano fue elegido presidente de EEUU (Barack Obama) con el voto de muchos blancos, que la Guerra Civil del siglo XIX fue causada por el antagonismo entre promotores y abolicionistas de la esclavitud. Se olvida que en los EEUU viven millones de personas de muy distintos orígenes étnicos, por lo que no debería generalizarse como representativo de la actitud de los blancos el accionar irresponsable de algunos policías, de algunos jueces o de sectores minoritarios como el Ku-Klux-Klan.

Respecto de este tema, disponemos de la autorizada opinión del economista afro-americano Thomas Sowell, de quien se transcriben los siguientes párrafos:

ESCLAVITUD

Además de sus propios males en su propio tiempo, la esclavitud ha generado falacias que perduran hasta el día de hoy y provocan confusión en cuanto a muchos temas. El distinguido historiador Daniel J. Boorstin dijo algo que muchos estudiosos conocen muy bien y que, sin embargo, no es conocido por el público en general; señaló que, con la transportación masiva de cautivos africanos al hemisferio occidental, "por primera vez en la historia occidental el estatus de esclavo coincidió con una diferencia racial".

En épocas anteriores, durante siglos, europeos esclavizaron a otros europeos, asiáticos a otros asiáticos, y africanos a otros africanos. Sólo en la época moderna la riqueza y la tecnología permitieron organizar la transportación masiva de gente a través del océano, tanto en caso de esclavos como en el de inmigrantes libres. Los europeos no eran los únicos en transportar masas de seres humanos esclavizados de un continente a otro. Los piratas de la Costa de Berbería, en el norte de África, capturaron y esclavizaron entre 1500 y 1800 a un millón de europeos como mínimo; hubo más europeos convertidos en esclavos en el norte de África que africanos llevados como esclavos a los Estados Unidos y antes, a las colonias que más tarde formaron este país. Además, a los europeos se los continuó vendiendo y comprando en los mercados de esclavos del mundo islámico décadas después de la liberación de los negros en Estados Unidos.

De hecho, la esclavitud fue una institución universal en los países del mundo entero a lo largo de miles de años que registra la historia. Existen evidencias arqueológicas que indican que los seres humanos aprendieron a esclavizar a otros antes de haber aprendido a escribir. Una de las muchas falacias sobre la esclavitud, en concreto, es la que afirma que ésta se basa en principios raciales; se sostiene debido a la simple pero persuasiva práctica de concentrarse sólo en la esclavización de africanos por europeos, como si esto fuera algo esclusivo, y no sólo una parte de una tragedia humana mucho más grande, de carácter universal. El racismo nació de la esclavitud de africanos, sobre todo en Estados Unidos, pero la esclavitud precedió al racismo en miles de años. Europeos habían esclavizado a otros europeos siglos antes de que al primer africano se le hubiera traído como esclavo al hemisferio occidental.

Aunque la esclavitud se aceptara con facilidad como un hecho más en la vida en el mundo entero durante siglos y siglos, en ningún momento llegó a alcanzar una aceptación tan general como en Estados Unidos, país que se basaba sobre principios de igualdad con los que la esclavitud estaba en una contradicción obvia e irreconciliable. La esclavitud estuvo bajo ataques ideológicos a partir de la primera versión de la Declaración de Independencia y varios Estados norteños la prohibieron de inmediato en los primeros años después de independizarse. Incluso en el sur, la ideología de la libertad no dejó de producir su efecto: algunos de los colonos, al ganar su propia libertad de Inglaterra, liberaron por voluntad propia a decenas de miles de esclavos.

La mayoría de los esclavistas sureños, sin embargo, estaban decididos a retener a sus esclavos, para lo cual hubo que crear alguna defensa contra la ideología de la libertad y las omnipresentes críticas de la esclavitud que eran su corolario. Esa defensa fue el racismo. Una defensa así era innecesaria en sociedades no libres, tales como la de Brasil, que importó más esclavos que Estados Unidos pero no desarrolló niveles tan virulento de racismo como en los Estados del sur. Fuera de la civilización occidental no había necesidad alguna de defender la esclavitud, ya que las sociedades no occidentales no veían nada malo en ella. Tampoco en la civilización occidental anterior al siglo XVIII hubo necesidad alguna de defender la esclavitud.

El racismo llegó a ser la justificación de la esclavitud en una sociedad donde no podía justificarla de ninguna otra manera, y los siglos de racismo no se han desvanecido de golpe con la abolición de la esclavitud que lo había originado. Pero la dirección de su causalidad fue diametralmente opuesta a la que indican quienes tratan de presentar que la esclavización de africanos fue resultado del racismo. No obstante, el racismo se convirtió en uno de los duraderos legados de la esclavitud. En qué medida sigue perdurando y cuál es su intensidad el día de hoy es algo que se puede examinar y someter a debate. Pero muchas otras cosas que se consideran legados de la esclavitud sólo se pueden comprobar de manera empírica y no aceptarse como conclusiones previas.

CRIMINALIDAD Y VIOLENCIA

La historia de la criminalidad y violencia entre los negros contradice a muchas creencias difundidas acerca de sus causas. Pobreza, desempleo y discriminación racial se citan con frecuencia entre las causas principales de los brotes de violencia y criminalidad entre los negros. Muchos están convencidos de esto que no ven ninguna necesidad de examinar los hechos históricos.

La criminalidad entre los estadunidenses negros, al igual que entre los estadunidenses blancos, fue disminuyendo en los años anteriores a la década de los sesenta, con sus históricas leyes de derechos civiles y sus programas de Guerra a la pobreza. Pero fue durante la década de los sesenta cuando la tasa de criminalidad tanto entre los negros como entre los blancos comenzaron a dispararse, y fue después de la aprobación de las históricas leyes cuando los negros empezaron a protagonizar disturbios en las ciudades por todo el país.

Varios días después de la aprobación del Voting Rights Act de 1965, en Watts, un barrio de Los Angeles habitado por negros, estalló la primera de los cientos de disturbios que sacudirían las ciudades estadunidenses durante los cuatro años siguientes. Estos disturbios no se producían allí donde los negros todavía eran muy pobres o los más oprimidos, o sea en el sur. De hecho, las ciudades sureñas pocas veces sufrieron a causa de disturbios como los que sacudían a numerosas ciudades del norte y arrasaban con muchos de los barrios negros de esas ciudades. En los disturbios de Watts perecieron 34 personas, pero dos años más tarde, cuando los negros se amotinaron en Detroit, hubo 43 víctimas mortales.

Aunque Detroit fue el lugar de los disturbios más violentos entre todos los que sacudieron casi la totalidad de las ciudades norteñas durante la década de los sesenta, la tasa de pobreza entre la población negra de Detroit apenas llegaba a la mitad de la de los negros a nivel nacional, el número de negros que eran propietarios de sus viviendas era el más alto en el país, y su tasa de desempleo era de 3,4%, es decir, más baja que la de los blancos a nivel nacional. Detroit fue sacudido por disturbios masivos no porque fuese un área de desastre. Se convirtió en área de desastre económico después de esos disturbios, al igual que los barrios negros en muchas otras ciudades por todo el país. Por si fuera poco, en estas ciudades, los barrios sacudidos por los disturbios siguieron siendo zonas de desastre durante décadas, lo que ocasionaba que fuese muy difícil establecer allí cualquier tipo de negocio; esto, a su vez, reducía el acceso tanto a empleos como a lugares de compra, de modo que la clase media, tanto blanca como negra, optó por trasladarse a los suburbios.

Cualesquiera que fueran las causas de estas olas de disturbios, independientemente de si se tratara de factores históricos o de incidentes recientes, con toda evidencia no eran los factores que se han citado hasta lo infinito pero que no son más que falacias. Los peores disturbios de guetos ocurrieron en momentos y lugares precisos cuando y donde se emprendían más acciones para prevenirlos, tales como la promoción de políticas de bienestar social y restricción de la policía. Y a la inversa, los disturbios eran menos destructivos y a veces inexistentes en lugares y momentos en que los funcionarios daban muestras de un enfoque opuesto.

Como ya se ha señalado, las ciudades sureñas sufrieron mucho menos a causa de los disturbios. Entre las norteñas, Chicago fue una de las menos afectadas. Hasta 1967, allí no hubo disturbios. Al año siguiente, cuando los disturbios despertados por el asesinato de Martin Luther King ardían por todo el país, el alcalde de Chicago, Richard J. Daley, dio a su policía la orden de "disparar a matar", que dio origen a muchas críticas y debates públicos, pero la cantidad de muertes a causa de disturbios en Chicago fue apenas una fracción de las ocurridas en ciudades como Detroit, donde se emplearon expresiones más humanas y compasivas y donde las acciones de la policía fueron restringidas.

A nivel de la nación, la mayoría de los disturbios en los guetos urbanos ocurrieron durante la administración de Johnson; en cambio, en los ocho años de la administración de Reagan no hubo un solo disturbio urbano importante. Sin embargo, realidades tan innegables no hacen mella en las creencias en boga, ni entonces, ni ahora. Tanto los políticos como los activistas tienen un gran interés en insistir en falacias raciales, las cuales atribuyen los avances de los negros a políticos y activistas, y echan a otros la culpa de sus regresiones.

(Extractos de "Economía: verdades y mentiras"-Editorial Océano de México SA-México 2011)

martes, 28 de julio de 2026

San Martín se entrevista con aborígenes

En la segunda década del siglo XIX, cuando el general José de San Martín organiza el Ejército de Los Andes, pide entrevistarse con varios caciques pehuenches en el sur de la provincia de Mendoza. Era su idea pedir el apoyo de tales pueblos en vista a engañar a los españoles, que estaban en Chile, haciéndoles creer que iba a pasar con su ejército por el sur de Mendoza, cuando en realidad habría de hacerlo por el norte y por la provincia de San Juan.

De esa manera, con la información recibida por los españoles, habrían de reunir el grueso de su ejército en el sector sur, esperando a los invasores que habrían de atravesar la cordillera. El detalle importante es el siguiente: si los pehuenches se oponían al paso del Ejército de los Andes por sus tierras, de alguna manera los españoles habrían de enterarse y el plan original no tendría éxito.

Es interesante advertir que muchos aborígenes vivían sin conflictos en pleno siglo XIX, a pesar de las críticas acerca de una supuesta "limpieza étnica" atribuida a los colonizadores españoles. Aunque no siempre los colonizadores actuaron en favor de los aborígenes, como parece haber sido el caso de la explotación laboral socialista de los guaraníes por parte de los curas jesuítas, quienes fueron echados del noroeste argentino y sur paraguayo por orden de las autoridades españolas del siglo XVIII.

También existen difamaciones contra el general Julio A. Roca, quien enfrentó militarmente a ciertos grupos de aborígenes que se negaban a una vida pacífica o civilizada, ya que se dedicaban al robo y a atacar a los pobladores blancos, ocasionando, según los historiadores, unas 50.000 víctimas además de secuestros y otros actos delictivos.

Respecto del encuentro de San Martín con los caciques pehuenches, leemos: "Como parte de su inteligente labor en calidad de gobernador intendente de Cuyo, San Martín cultivó, apenas llegado, en 1814, buenas relaciones con los pehuenches que ocupaban las laderas orientales de la cordillera. Éstos se hallaban en paz desde que el comandante militar de Mendoza, José Francisco de Amigorena, firmara tratados de paz y los respetara escrupulosamente. De tanto en tanto, los caciques llegaban a esa ciudad, visitaban las autoridades y recibían consideraciones y regalos" (De "La guerra de la Frontera" de Miguel Ángel De Marco-Emecé Editores SA-Buenos Aires 2010).

En una carta dirigida al Director Supremo Juan Martín de Pueyrredon, San Martín escribe: "He creído del mayor interés tener un parlamento general con los indios pehuenches, con doble objeto, primero, el que si se verifica la expedición a Chile, me permitan el paso por sus tierras, y segundo, el que auxilien el ejército con ganados, caballada y demás que estén a sus alcances, a los precios o cambios que se estipularán; al efecto se hallan reunidos en el Fuerte de San Carlos el gobernador Necuñan y demás caciques, por lo que me veo en la necesidad de ponerme en marcha hacia aquel destino, quedando en el entretanto mandando el ejército el señor brigadier don Bernardo O´Higgins".

El historiador William Miller describe el encuentro: "El día señalado para el parlamento a las ocho de la mañana empezaron a entrar al fuerte cada cacique por separado con sus hombres de guerra, y las mujeres y niños a retaguardia. Los primeros con el pelo suelto, desnudos de medio cuerpo para arriba y pintados hombres y caballos de diferentes colores; es decir, en el estado en que se ponen para pelear con sus enemigos. Cada cacique y sus tropas debían ser precedidos -y esta es una prerrogativa que no perdonan jamás porque creen que es un honor que debe hacérseles- por una partida de caballería de cristianos, tirando tiros en su obsequio. Al llegar a la explanada, las mujeres y niños se separan a un lado, y empiezan a escaramucear al gran galope y otros a hacer bailar sus caballos de un modo sorprendente. El fuerte tiraba cada seis minutos un tiro de Cañón, lo que celebraban golpeándose la boca, y dando espantosos gritos; un cuarto de hora duraba esta especie de torneo, y retirándose donde se hallaban sus mujeres, se mantenían formados, volviéndose a comenzar la misma maniobra que la anterior por otra nueva tribu".

Miguel Ángel De Marco escribió: "Poco después, los caciques se trasladaron al campamentos del Plumerillo, verdadera forja de un ejército profesional como quería San Martín, para enfrentar a los españoles. Sentado en círculo con ellos les habría dicho, palabras más, palabras menos, que los convocaba para reiterarles que los realistas iban a pasar desde Chile con su ejército para matar a todos los indios y robarles a sus mujeres e hijos. Agregó que «como él también era indio», cosa que pudo afirmar por su tez olivácea, bronceada por toda una vida en campaña, iba a acabar con los godos que les habían robado las tierras de sus antepasados. Esa expresión la oyó de sus labios su fiel colaborador, el coronel Manuel Olazábal, quien la registró en sus Memorias".

"En aquellos momentos, el ejército realizaba ejercicios con su acostumbrado lucimiento, mientras la artillería hacía oír su bramido poderoso, «lo que excitó a los indios». San Martín les explicó que debía pasar por el sur pero que para ello necesitaba «la licencia de ustedes, que son los dueños del país». Esperaba que esa noticia llegase a oídos del presidente de la Capitanía General de Chile, Francisco Marcó del Pont, a fin de que debilitase sus tropas trasladando efectivos a esa zona con el objeto, bien difícil, de cubrir todos los pasos de los Andes frente a la incertidumbre de no saber por dónde iban a pasar las tropas libertadoras".

domingo, 26 de julio de 2026

El Facundo y la crítica de Alberdi

Entre las figuras argentinas del siglo XIX, que fueron conformando la nueva nación, encontramos a Domingo Faustino Sarmiento, promotor de la educación, y a Juan Bautista Alberdi, el constitucionalista. Ambos forjaron los cimientos de la Argentina aunque, sin embargo, entre ellos se despertó una agria enemistad y una enconada lucha verbal.

Se citan, a continuación, algunos escritos asociados a la opinión alberdiana acerca del "Facundo", uno de los libros de Sarmiento, siendo una especie de biografía de Facundo Quiroga, caudillo riojano:

LA RAZÓN DE MAQUIAVELO

El libro El Facundo es peligroso para los tutores argentinos de provincia. Es el manual del caudillo y del caudillaje, en que el autor desenvuelve y consagra la teoría del crimen político y social como medio de gobierno. Biografía de un caudillo cuya vida es un tejido de robos, de asesinatos, de violencias y atentados de todo género. El Facundo es un proceso criminal hecho a Quiroga, en efecto, pero es que el juez acaba por absolver al reo de lesa humanidad y de lesa patria, desde que le oye hablar de constitución; conclusión que no es sino la vieja inmoralidad enseñada por Maquiavelo, según la cual el fin justifica los medios.

La biografía que, como ejemplo, educa a sus lectores, educa antes que a ellos al biógrafo mismo, el más familiarizado con ese ejemplo y más expuesto a su contagio. Constituido Sarmiento en Plutarco de los caudillos y criminales políticos de su país, ha tomado de la moral de sus héroes más de lo que él piensa.

Así, el asesinato de Dorrego por Lavalle es un crimen, según él, que tiene su explicación y excusa en las necesidades fatales de la historia.

Otro tanto es que a sus ojos el asesinato de Quiroga por Rosas: la solución fatal de un conflicto, el desenlace doloroso de una situación difícil que estaba en la naturaleza de las cosas.

Confieso que la moral de un libro que tales máximas enseña, me inspira poca fe en el amor del autor a la libertad y mucha desconfianza a la moral política del que se educa en tales lecturas.

Constituido en el lugar de Lavalle o de Rosas, ¿qué dificultad tendría en ayudar a la naturaleza de las cosas a resolver el conflicto en que estuviera contrariada su ambición de él, o de algún discípulo suyo formado en su doctrina?

Para Sarmiento, el terror es un medio de gobierno, no sólo en Quiroga y en Rosas, sino en todo gobierno.

Es un sofisma grosero y peligroso, en un país nuevo. No ha sido el terror, repetimos, sino el tesoro, el instrumento con que Rosas se ha elevado, y se elevó Quiroga con el apoyo de Rosas; es decir, del dinero nacional, aglomerado en Buenos Aires.

El libro es pernicioso, como calumnia y sátira contra la República Argentina y su sociedad; y como manual de los caudillos y del caudillaje, está lleno de máximas inmorales y maquiavélicas, y de herejías contra la República Argentina, de que son muestras las siguientes:

"Y no hay que alucinarse: el terror es un medio de gobierno que produce mayores resultados que el patriotismo y la espontaneidad. La Rusia lo ejercita desde los tiempos de Iván y ha conquistado todos los pueblos bárbaros".

"El espíritu de la Pampa está allí (en la República Argentina) en todos los corazone; pues si solevantáis poco las solapas del frac con que el argentino se disfraza, hallaréis siempre el gaucho, más o menos civilizado, pero siempre gaucho".

"En Facundo Quiroga no veo un caudillo simplemente, sino una manifestación de la vida argentina tal como lo han hecho la colonización y las peculiaridades del terreno, a lo cual creo necesario consagrar una seria atención, porque sin esto la vida y los hechos de Facundo Quiroga son vulgaridades que no merecerían entrar sino episódicamente en el dominio de la historia. Facundo, expresión fiel de una manera de ser de su pueblo, de sus preocupaciones e instintos, siendo lo que fue, no por un accidente de su carácter, sino por accidentes inevitables y ajenos de su voluntad, es el personaje histórico más singular, más notable, que puede presentarse a la contemplación de los hombres que comprenden que un caudillo que encabeza un gran movimiento social no es más que el espejo en que se reflejan, en dimensiones colosales, las creencias, las necesidades, las preocupaciones y hábitos de una nación, en una época dada de su historia... Por esto no es necesario detenernos en los detalles de la vida interior argentina, para comprender su ideal, su personificación."

"Costumbres de este género requieren medios vigorosos de represión, y para reprimir desalmados, se necesitan jueces más desalmados aún. El juez naturalmente es algún famoso (bandido) de tiempo atrás a quien la edad y la familia han llevado a una vida ordenada".

(Extractos de "La barbarie histórica de Sarmiento" de Juan B. Alberdi-Ediciones Pampa y Cielo-Buenos Aires 1964).

sábado, 25 de julio de 2026

Opresores vs. Oprimidos

Por lo general, en distintas épocas y lugares es posible encontrar algunas ideas predominantes que caracterizan a la sociedad en cuestión. Así, durante la Edad Media europea, se admite el predominio de la Iglesia Católica y la creencia en un Dios que interviene en los acontecimientos humanos y que elige a quienes harán cumplir con su voluntad al resto de los mortales. Cuando las cosas no andaban bien, y sucedían plagas y enfermedades contagiosas, se decía que su ocurrencia se debía a castigos provenientes de Dios, que dejaba de ser "un padre amoroso", castigando a la humanidad por sus pecados. Siempre se buscaban justificaciones con tal de no renunciar a las ideas rectoras de la sociedad.

Más adelante encontramos a la lucha de clases como motor de la historia. Según esta visión, el proceso de la evolución biológica no conduciría a la formación de la vida inteligente y a la requerida adaptación al orden natural, como meta o finalidad implícita en dicho proceso, sino que habría una lucha impuesta por una supuesta ley natural que regiría a todas las sociedades humanas. Es muy fácil advertir que en las sociedades reales existen muchos de sus integrantes que no participan en ninguna lucha; las predominantes clases medias parecen escapar de tal simplista y absurda visión.

En tiempos recientes se ha podido constatar que la “lucha de clases” en realidad forma parte, junto a otros conflictos, de una lucha más general que es la lucha entre opresores y oprimidos. En realidad no existe ninguna ley natural que nos induzca a odiar a otros seres humanos, sintiéndonos opresores o bien sintiéndonos oprimidos, por lo que en realidad se trata de conductas sociales derivadas principalmente de defectos humanos de carácter moral. Si al menos predominara, sobre otras visiones, la propuesta evangélica que nos sugiere "amar al prójimo", nadie sería opresor ni nadie se sentiría oprimido, de ahí que tal dualidad de opresores-oprimidos no puede constituir una ley de la naturaleza, ya que excluye el principio de supervivencia constituido por la empatía emocional.

Si nos preguntamos cuál es la idea que está en vigencia en gran parte de los países de Occidente, predominando sobre otras ideas, puede decirse que se trata justamente de la mencionada dualidad. Cuando produce resultados negativos, se procede a ofrecer alternativas deconstruccionistas (o destructoras) orientadas a salvar las creencias previas sin interesarse por el sufrimiento o deterioro social o familiar. Así, quien esté convencido de la "gran ley" de opresores contra oprimidos, afirmará que en una familia, el hombre es el opresor y la mujer la oprimida. Como resultado, y para salvar la ideología, y no a la familia, se procede a establecer una campaña que apunta hacia la destrucción de la familia tradicional diluyéndola entre una gran cantidad de alternativas.

Existen individuos, dentro de la sociedad, que disponen de una capacidad natural para “fabricar” odio en grandes cantidades y necesitan de una justificación para mantener su actitud o predisposición. Y de ahí que ven opresores y oprimidos en todas partes, empezando por la dualidad empresario-empleado, siguiendo por hombre-mujer, nacional-extranjero, occidental-no occidental, creyente-ateo y así sucesivamente. El lema predominante parece ser: ama al oprimido y odia al opresor.

Puede decirse que la supuesta ley natural que sugiere que la humanidad evoluciona a través de correcciones de la dualidad opresores-oprimidos, ha sido una ampliación de la "ley de Marx", quien la aplicaba sólo a la economía, aduciendo que el empresario es el opresor y el empleado el oprimido. Horacio Rivara escribió: "Cuando Marx ya no pudo seguir viviendo a costillas del padre, se casó, y fue dilapidando la fortuna de su rica esposa. A medida que agotaba su patrimonio, comenzó a exprimir a su amigo Engels, un muchacho rico, pero culpógeno".

"Luego embarazó a la criada. Como hombre recto que era, defensor de los oprimidos, se hizo cargo...no, broma, acusó a su amigo Engels de ser el responsable y despidió a la chica".

"Ya no podía seguir sacando conejos de la galera, así que sacó una comadreja. Tomó la teoría de Rodbertus, un papanata que creía que el valor de las cosas está dado por la cantidad de trabajo que se le pone, y por ello todo empleador es un explotador, y se la apropió".

"Durante años, él y sus criminales seguidores, pregonaron la dialéctica del opresor-oprimido. El empleador era el opresor, el obrero el oprimido. Así que había que sabotear, o directamente liquidar al empresario. Peor aún, decidieron que ellos debían fijar los precios de todo".

"Sin precio, destruyeron la retroalimentación de la información en economía. Provocaron hambrunas, en Ucrania le costó la vida al 30% de la población, en Rusia al 20%, en China a 50 millones de personas. Además del hambre, llevaron la dictadura a gran parte del planeta".

"Sin embargo ganaron la Kulturkampf, la guerra cultural. Casi todos los intelectuales, los docentes y los artistas, por inseguridad, envidia, mera estupidez, fomentaban distintas formas de marxismo. El exito fue tan grande que la mayoria de la gente cree que existen los precios abusivos, o los precios justos, en un mercado libre".

"Hacia el año 2000 el pozo de agitar a los obreros se agotó. Al mismo tiempo grandes capitalistas (Blackrock, Vanguard, Fundación Ford, Fundación Rockefeller) se dieron cuenta que el marxismo, si bien es un pésimo sistema de producción económica, es una excelente forma de control social. China decidió mantener el sistema comunista de control social, pero con un sistema semicapitalista de producción".

"Así que se decidió controlar a la humanidad con un sistema combinado. Primero dividir hombres de mujeres, afirmando que el hombre es el opresor y la mujer la oprimida, y se lanzó el feminismo radical. Luego dividir heterosexuales de homosexuales, siendo los homosexuales los «oprimidos», según el relato de Agenda LGBT. Lo hicieron en una época donde a nadie ya le importaba lo que hiciera un vecino en su intimidad. Y lo llevan al extremo de considerar a los pedófilos una minoría «oprimida». Dividir a blancos de negros, siendo los negros los «oprimidos» (Black lives matter)". (De facebook).

jueves, 23 de julio de 2026

Inversión vs. Especulación

Es posible distinguir, en el sector emresarial, dos tipos extremos de empresarios, con una gradualidad entre tales extremos. En un caso existe el empresario para quien su empresa es considerada como una realización personal y trata por todos los medios de lograr su supervivencia a través de los años. Las ganancias logradas pasa a ser una consecuencia de fines personales y sociales. En el otro extremo tenemos empresarios que priorizan las ganancias y no tienen el menor problema de venderlas si ello les conviene monetariamente hablando. Poco o nada les interesa los beneficios que su empresa brinda a la sociedad, si bien el éxito empresarial está ligado a tales beneficios, aunque no sean prioritarios para tal tipo de empresario.

A gran parte de la sociedad no le atrae la idea de convertirse en empresarios. Sin embargo, en cuanto pueden formar con sus ahorros un pequeño capital, tienen la posibilidad de invertir en acciones de alguna empresa para, luego, recibir parte de las ganancias de esa empresa según el porcentaje de acciones poseídas. Y aquí también surge una división similar a la anterior. Existe el inversor que apuesta a determinada empresa y trata de mantener durante largo tiempo tales acciones en su poder. En el otro extremo tenemos al accionista que poco le importa la empresa de la cual posee acciones, y las ganancias esperadas las obtiene de vender las acciones cuando adquieren un valor superior al de la compra.

Si bien el proceso de las Bolsas de valores es criticado por la presencia tanto de inversores como de especuladores, el proceso en sí es altamente favorable para la economía, si bien es recomendable buscar ganancias ligadas a la producción en lugar de buscarlas en la especulación financiera, si bien no existe una división definida entre ambas posturas.

Debido a las fluctuaciones de la cotización de las acciones, el especulador trata de obtener elevadas ganancias en un breve tiempo comprando acciones a un precio, en momentos de suba, para venderlas a un precio superior, o bien vendiéndolas a un precio, en momentos de baja, para adquirirlas luego a un precio inferior.

El inversor, por el contrario, trata de mantener y proteger sus ahorros buscando alguna ganancia en el largo plazo. De ahí que, como se dijo, existe una línea difusa que separa especulación de inversión. Por ello se dice que una inversión es una especulación que ha salido mal. Quienes proponen eliminar la especulación bursátil, no advierten que simultáneamente buscan eliminar la inversión, con resultados peores aun que lo que se quiere subsanar.

En cuanto a las fuerzas que promueven las acciones bursátiles, José Poal Marcet escribió: “Dentro de la estructura mental de un individuo existen, entre otros, dos impulsos mentales antagónicos y destructores: el miedo y la codicia”. ”El miedo de los inversores tiene dos vertientes. El miedo de perder y el miedo de perdernos una buena ocasión de ganar dinero”. “La codicia es otro extremo de nuestra constitución emocional. Es el resultado de la combinación de mucha confianza y del deseo de conseguir mucho dinero en el espacio más corto de tiempo posible”.

La especulación despierta atracción en las personas en forma similar a cómo la ejerce el juego, pudiendo convertirse en un vicio. “¿Cómo se convierte uno en especulador? De una manera muy parecida a cómo una tímida muchacha de pueblo acaba ejerciendo el oficio más antiguo del mundo: se empieza por curiosidad, se sigue por pasión y se acaba haciendo por dinero. En la Bolsa se respira un ambiente muy singular que, a veces, actúa como una droga” (De “La bolsa y la vida”-Ediciones Granica SA-Barcelona 2003).

Entre los especuladores podemos encontrar a personajes famosos. El citado autor agrega: “La especulación ha sido la gimnasia cerebral de multitud de hombres, desde filósofos hasta artistas, y no hay nada de extraño ni de censurable. Cicerón, que opinaba que la especulación constituía el motor de la formación de capitales, consiguió reunir una considerable fortuna”. “Isaac Newton perdió mucho dinero en el derrumbamiento de las acciones de los Mares del Sur. Acabó prohibiéndole a la gente de su entorno que mencionase la palabra Bolsa delante de él”.

“Voltaire se pasaba las horas enteras con su amante hablando de las acciones de la Compañía de Lorena. Especuló con terrenos y grano, pero consiguió más fama como contrabandista de divisas”. “Beaumarchais y el escandaloso Casanovas, al igual que Balzac, fueron empedernidos bolsistas. Balzac necesitaba importantes sumas de dinero para mantener su nivel de vida, para conseguirlo escribía relatos, novelas y ensayos, pero como no le bastaba se hizo especulador bursátil. Con frecuencia intentaba extraer alguna confidencia o consejo al Barón de Rothschild. El economista David Ricardo y el filósofo Spinoza combinaban la especulación con sus actividades intelectuales”. “Lord Keynes, quizás el más importante economista del siglo XX, fue un hábil especulador. Al pie de su retrato el gobierno británico puso esta inscripción: «Lord John Maynard Keynes, el hombre que consiguió crear una fortuna sin trabajar»”. “Paul Gauguin, Richard Strauss, Ernest Hemingway y muchos otros personajes insignes empleaban parte de su precioso tiempo en el seguimiento de los mercados financieros”.

La crisis económica de 1929, fue principalmente una consecuencia de la especulación bursátil a nivel masivo, ya que se estima en unos 2 millones de norteamericanos, sobre una población de 115 millones, quienes la ejercieron. No sólo especulaban con sus propios ahorros, sino que pedían préstamos bancarios para comprar acciones y revenderlas, motivados por la ambición de volverse ricos mediante ese procedimiento, y no a través del trabajo. “Haciendo un compendio de obras de Schiller, Le Bon, Freud y Adler, podemos decir que algunas características de la multitud son: el contagio de las ideas, la irresponsabilidad, la alucinación colectiva, la impetuosidad, el triunfalismo, la sugestión y la inferioridad intelectual. En definitiva, la locura de las masas que arrasa todo lo que encuentra en sus deseos de hacerse ricos o en su pánico para evitar la miseria”. “Los felices años 20 encontraron en la Bolsa una especie de religión material que impregnaba el espíritu de la época”.

La especulación es diferente del juego, si bien se estima en dos tercios la cantidad de especuladores que termina perdiendo dinero. Edward Chancellor escribió: “El amor por el intercambio es una característica humana innata. También está profundamente arraigado el afán de adivinar el futuro. Juntos conforman el acto de la especulación financiera”. “El nombre que recibe la incertidumbre financiera es «riesgo». Los economistas diferencian juego y especulación diciendo que el juego implica la creación deliberada de nuevos riesgos en aras de la inversión, mientras que la especulación implica asumir los inevitables riesgos del proceso capitalista. En otras palabras, cuando un jugador apuesta a un caballo está creando un riesgo, mientras que el especulador que compra acciones sólo participa en la transferencia de un riesgo existente. Se considera que la especulación es más arriesgada que la inversión” (De “Sálvese quien pueda”-Ediciones Granica SA-Barcelona 2000).

Según lo anterior, unos pocos especuladores no generan riesgos adicionales a los ya existentes, mientras que una masiva cantidad de especuladores influye en el mercado bursátil presionando la llegada de una crisis. Se advierte, en los últimos años, un acentuado aumento de la especulación masiva, incluso financiada con créditos, conformando las condiciones ideales para futuras crisis. José Poal Marcet escribió: “La Bolsa nunca había sido tan popular. Todo el mundo está en la Bolsa a través de los Fondos de Inversión y/o de los Fondos de Pensiones”. “El descenso de los tipos de interés ha permitido una extraordinaria liberación de recursos financieros que ha propiciado el desarrollo espectacular del capitalismo financiero”. “Realmente hemos asistido a una Burbuja Financiera; situación en la que, temporalmente, los altos precios de las acciones están sostenidos fuertemente por el entusiasmo de los inversores, más que por la estimación del valor real”. “La tasa de ahorro baja drásticamente y el nivel de endeudamiento alcanza cotas nunca vistas”.

Se puede definir una crisis bursátil como la generación de burbujas financieras promovidas por la especulación masiva con la posterior caída de los valores de las acciones hasta niveles muy bajos. El citado autor describe las dos secuencias:

a) La burbuja se infla: “Existe la creencia de una nueva idea o concepto que ofrece ilimitadas ganancias y la posibilidad de hacerse rico. Existe en ese momento liquidez y pocas alternativas de inversión; el germen empieza su contagio. Una vez que la manía se va popularizando la idea tiene suficiente poder para que se extienda de una minoría a una mayoría que imita a los «líderes». Los precios empiezan a subir de niveles normales a niveles de mucha sobrevaloración. Los precios sobrevalorados son aceptados como «normales». Existe miedo de perderse esa «gran oportunidad». Comienzan a presentarse oportunidades parecidas (más empresas de «alta tecnología» por ejemplo). La banca ofrece créditos para participar en el «gran negocio». Se popularizan figuras «de culto» de ese gran éxito. La burbuja dura más de lo que se esperaba y, entonces, se la considera una tendencia sólida. Atmósfera de fiesta, ganancias fáciles y comienza a conocerse grandes y «malas prácticas» de algunos de los «ídolos» del sector”.

b) La burbuja “pincha”: “La subida de precios es muy intensa y eso facilita la oferta de nuevos activos del sector. Suele coincidir con una subida de los tipos de interés por exceso de demanda de créditos para invertir en esa «manía». Los precios empiezan a bajar y se colapsan. La espiral hacia abajo se va autoalimentado. Los fraudes y los asuntos «turbios» se empiezan a conocer y eso suele representar un punto de inflexión que colapsa los precios y hace caer la pirámide de deuda que se había creado para participar en el «gran negocio». A veces los gobiernos intentan intervenir para restablecer la confianza, pero casi siempre con poco éxito o éxito muy fugaz”.

En lugar de “trabajar y ahorrar”, como sugiere el “mandamiento capitalista”, se estila “pedir prestado y especular”, que poco o nada lo tiene en cuenta. Quienes asocian la especulación financiera con el capitalismo son quienes denominan “capitalismo” a todo lo que funciona mal, sin pensar en lo que dicen. Mientras que trabajar y ahorrar es compatible con la moral natural, arriesgar el dinero ajeno pretendiendo hacerse rico sin trabajar, es incompatible con dicha moral.

Cada vez que se produce una crisis bursátil, no faltan las críticas contra la economía de mercado augurando la pronta “caída del capitalismo”. Ello se debe a que tal sistema económico no funciona bien ante quienes buscan masivamente hacerse ricos sin trabajar y sin antes haber trabajado (por cuanto piden prestado para especular). Lo grave del capitalismo sería precisamente que funcionase bien aun con elevados porcentajes de especuladores. La eficacia de un sistema debe verificarse en base al siguiente criterio:

a) Funciona bien cuando la gente busca establecer intercambios de bienes y servicios que benefician a ambas partes.

b) Funciona mal cuando la gente busca establecer un beneficio propio no vinculado a la creación de bienes y servicios.

miércoles, 22 de julio de 2026

Ampliación del "mercado" de la discordia

Durante el Mundial de Fùtbol 2026 ha aparecido en Internet una apreciable cantidad de videos que promueven en forma bastante directa una actitud negativa ante una caracterización de la Argentina como un país y una sociedad racistas. En cierta forma están promoviendo una especie de "ampliación del mercado" de la discriminación y del odio entre sectores. Ahora, todo habitante del planeta no sólo podrá discriminar y odiar a sus anchas a los judíos, a los yankis, a los hombres blancos en general, sino tambièn a todos los argentinos.

Este proceso es un ejemplo de cómo se puede armar una campaña mundial difamando a una sociedad que tiene, por supuesto, varios defectos, pero posiblemente la Argentina sea uno de los países con menos racismo. Y esto se debe a un amplio mestizaje de razas o etnias que conllevan a una sociedad con pocos problemas de tipo discriminatorio.

En varias ocasiones se han hecho encuestas en las cuales se pregunta a cada participante si tendría inconveniente en tener como compañero de trabajo a un integrante de cierto grupo étnico. Luego se pregunta si tendría inconveniente en que fuera su vecino. Finalmente se pregunta si tendría inconveniente en que fuera parte de su familia. En general, los porcentajes de aceptaciòn bajan a medida que el vínculo se hace más cercano, por lo que el síntoma de racismo se debe observar en aquellas sociedades en que existen pocas mezclas, o mestizajes.

La campaña difamatoria de la sociedad argentina si inició con la "inocente" pregunta acerca de por qué no había afrodescendientes en el seleccionado de fùtbol argentino. En realidad, buscando actitudes racistas, debería preguntarse por qué hay tantas diferencias en otros seleccionados, poniendo en evidencia la inexistencia de mestizaje y una posible orientaciòn racista de tales sociedades.

A ningùn argentino nos hace sentir bien que se nos discrimine injustamente y se hagan encuestas en las cuales unos 20 millones de individuos aceptaban el pedido de expulsión de la Argentina del Campeonato Mundial de Fùttbol. Pero el daño mayor lo ha de recibir el individuo que ahora tiene la posibilidad de seguir odiando a una mayor cantidad de gente, por lo que los "inocentes" divulgadores del supuesto racismo argentino son cómplices de un proceso denigratorio de quienes tienen cierta predisposición a odiar masivamente a otros seres humanos, como es el caso de un actor norteamericano afrodescendiente que se dirigió a su grupo étnico instándolo a odiar a los "argentinos racistas".