En la actualidad resulta más que evidente que existe un proceso de islamización de Europa, junto a un debilitamiento del cristianismo, que puede ser atribuido a cierta intencionalidad de algunos sectores que apuntan hacia un reemplazo poblacional junto a un reemplazo cultural. Ante una pregunta ante este hecho, cierta IA responde que sólo se trata de una "teoría conspirativa de extrema derecha". Esta respuesta hace recordar el caso de las garrapatas, minúsculos parásitos que chupan la sangre de algunos perros mientras adormecen la zona afectada para seguir con su tarea.
Favorecer este proceso, o negarlo, implica cierta ignorancia o bien cierta perversidad. Este nuevo orden mundial tiene el apoyo casi explícito del actual jerarca de la Iglesia Católica, a quien nunca se le ha escuchado denunciar los asesinatos de cristianos, en el continente africano principalmente, en manos de musulmanes que responden a directivas emanadas del Corán. Enrique Rojas escribió: "El islamismo no es más que el fundamentalismo movilizado políticamente en torno a tres objetivos fundamentales. En primer lugar está el objetivo estratégico de la gran cruzada emprendida ya por Mahoma, a saber, la islamización del mundo, extendiendo la así llamada Casa del Islam (Dar al Islam) hasta absorber completamente ese mundo exterior llamado Casa de la Guerra (Dar al Harb), donde aún reina la ignorancia (yahiliyah) acerca del mensaje divino transmitido por Mahoma. En segundo lugar tenemos la islamización plena de las sociedades musulmanas, es decir, su sometimiento integral e irrestricto a la ley islámica, de acuerdo al arquetipo de la umma o "comunidad de los creyentes" instituida por Mahoma en Medina. Esta intención restauradora es la que hace del islamismo un fundamentalismo militante o, en sus variantes yihadistas, un fundamentalismo armado". (De liberalismo.org).
A continuación se menciona parte del contenido de un video publicado en YouTube:
EL PAPA Y EL ISLAM
Por Pilar Almagro
"El miedo al Islam en Europa está generado por quienes rechazan la migración" (León XIV). Esta es la frase exacta del Papa León XIV pronunciada en su rueda de prensa de regreso de Turquía y Líbano. Me parece que es una afirmación no sólo arriesgada, sino falsa. Yo, por ejemplo, si tengo miedo al Islam, mas no porque rechace la migración, yo misma soy emigrante. Pero al margen de mi opinión personal hoy vamos a analizar qué puede significar realmente esta declaración y por qué ha generado tanta tensión en Europa.
En primer lugar, ¿qué quiso decir el Papa León XIV? Parece que se sitúa en la línea tradicional del Vaticano posconcilio; diálogo interreligioso, respeto mutuo, convivencia pacífica. Pero su frase va más allá. Él está afirmando que el miedo europeo al Islam surge de quienes rechazan la migración, no de hechos reales ni de hechos históricos.
Por un lado es un mensaje moral, una advertencia contra gobernar desde el miedo. Fenomenal. Pero ese mensaje acusa a personas que están en contra de la migración en genérico, sin matices, sin diferenciar, por ejemplo, entre quienes están en conttra de un tipo de inmigración, la ilegal descontrolada. Y además parece estar en conflicto con la experiencia histórica y también con la realidad actual europea y mundial contra los cristianos.
¿Por qué este tema es tan sensible? Pero es que a lo largo de la historia, cada vez que el Islam ha entrado en un territorio, ha impuesto su sistema jurídico, político, religioso a sus anteriores habitantes, por las buenas o por las malas y para siempre.
Y es así porque es un sistema teocrático, totalitario y de conquista. Vamos a desmenuzar esta afirmación. Teocrático ¿por qué? Porque la autoridad política deriva directamente de Dios. La autoridad no proviene del pueblo, ni de una constitución civil, ni de un contrato social. Los gobernantes son considerados administradores de la voluntad divina. No existe separación formal entre religión y Estado. La ley religiosa es la ley civil y su ley es un sistema completo y obligatorio que regula contratos y comercio, familia, herencias y matrimonio, política y obediencia, economía, impuestos, normas penales, vestimenta, vida privada, guerra y relaciones internacionales y estatuto de minorías. Y esto es por definición teocracia. Cualquier ley humana está subordinada a la ley divina.
En segundo lugar, el Islam político contemporáneo es totalitario porque propone fusión absoluta entre religión y Estado, supremacía de la ley islámica sobre cualquier otra ley civil, ausencia de libertad religiosa, subordinación jurídica de la mujer, penalización de la apostasía, inexistencia de la separación de poderes y esto encaja plenamente con la definición de totalitarismo de Arendt y de Hayek.
"El totalitarismo es la dominación total, que aspira a organizar la sociedad entera conforme a una única ideología, eliminando la esponaneidad humana" ("Los orígenes del totalitarismo" Arendt, 1951).
Es más, los movimientos totalitarios son organizaciones de masas en permanente expansión. Según Arendt, el totalitarismo pretende la transformación de la naturaleza humana y es dinámico, con necesidad de crecimiento constante por su incapacidad de estabilizarse como régimen sin expandirse. Y así sucede en el nazismo, así sucede en el socialismo y en el islamismo.
Y por último, ¿por qué es expansivo de conquista? A diferencia del cristianismo u otras creencias que nacieron sin poder político, el Islam sí nació simultáneamente como comunidad religiosa, entidad política, sistema jurídico y estructura militar. Mahoma fue jefe religioso, jefe militar, gobernante y legislador, igual que sus sucesores. Y eso marca una diferencia esencial. Los hechos lo corroboran.
Desde el siglo VII al VIII, el Islam se expandió desde Arabia hasta Siria, Palestina, Egipto, Persia, el Magreb, España en el 711 y parte de Asia central. El objetivo de las conquistas territoriales legitimadas religiosamente, implica tratar de extender el orden islámico a territorios no musulmanes. La Escuela de Salamanca, que conoció directamente la expansión otomana, la amenaza del Mediterráneo, la caída de Constantinopla y la presencia musulmana en España, analizó este fenómeno sin romanticismos.
Francisco de Vitoria defendió que no debe tolerarse una ley que obliga a los hombres a renunciar a su libertad natural con amenaza de la guerra, pues esta ley sería injusta en sí misma. Describía precisamente las leyes que impusieron religión y dominio político mediante la guerra, un rasgo típico de las conquistas islámicas de su época que había estudiado. Domingo de Soto añadió:
"La República perece cuando la ley pretende abarcarlo todo y se impone por la espada" (De Iustitia et Iure).
Ambos sabían que el Islam no era sólo fe, sino un sistema jurídico y político expansivo incompatible con el derecho natural cristiano y europeo. Y existe un solo caso, uno en el que la conquista islámica se pudo revertir. Es el caso de España tras casi ocho siglos de lucha, la Reconquista.
Por eso cuando el Papa afirma que el miedo está generado por quienes rechazan la migración, muchos europeos lo vemos de otra manera. Tal vez sea memoria histórica acumulada, a la que se le suma la realidad actual. La tradición intelectual española de la Escuela de Salamanca tiene herramientas muy útiles para entender esta tensión. Francisco de Vitoria señaló que:
"Las sociedades deben ser gobernadas no por el miedo, sino por la razón prudente que discierne los peligros reales de los imaginados" (Relectio de Potestate Civili).
Esta frase explica la mitad del problema. El Papa invita a no gobernar desde el miedo. Correcto. Pero Vitoria recuerda que la prudencia exige distinguir entre temores irracionales y riesgos reales. Domingo de Soto añadió:
"No es prudente gobernar ignorando la naturaleza de los pueblos y leyes que entran en contacto, porque de esa ignorancia nacen los mayores peligros para la república" (De Iustitia et Iure)
Soto está completando el cuadro, no gobernar desde el miedo, sí, de acuerdo, pero tampoco gobernar desde la ingenuidad o la ceguera cultural. Y por último, vemos algunos riesgos y oporunidades del discurso papal.
Riesgos: que subestime desafíos reales de seguridad y supervivencia de la civilización occidental. Posible ingenuidad frente a culturas y sistemas jurídicos incompatibles y que aumente la distancia entre Iglesia y catolicismo.
Oportunidades: puede reducir tensiones y evitar islamofobia. Puede aumentar la diplomacia con países musulmanes o puede evitar o posponer un choque.
En fin, hemos analizado su frase "El miedo al Islam en Europa está generado por quienes rechazan la migración", que nos recuerda un principio moral importante, no gobernar desde el miedo, pero es que ha culpado a los europeos que rechazan la migración globalmente, sin matices y acaso ignorando la historia, la persecución actual contra cristianos y también la parte jurídica y política del Islam tradicional como proyecto integral de expansión y conquista. Así que ¿logrará el mensaje del Papa equilibrar convivencia y prudencia?
viernes, 9 de octubre de 2026
miércoles, 7 de octubre de 2026
Socialismo: ¿igualdad o uniformidad?
En el ámbito militar, en donde se usan uniformes, y quienes los usan sólo tienden a recibir órdenes, se habla de cierta "uniformidad" en lugar de cierta igualdad. Es por ello que es necesario distinguir, entre los modelos de sociedad propuestos, entre uniformidad e igualdad, reservando para este último caso la posibilidad de cierta autonomía o libertad individual. De ahí que surja, para el caso del socialismo real, la duda acerca de si la igualdad, tan promovida por los sectores de izquierda, se trata en realidad de una búsqueda de uniformidad.
Entre los autores que advierten la mencionada diferencia, se encuentra Alexander Solyenitsin, quien escribió: "El socialismo busca reducir la personalidad humana a sus niveles más primitivos y extinguir los aspectos más elevados, más complejos y «similares a Dios» de la individualidad humana. Y aun la igualdad misma, ese poderoso atractivo y gran promesa de los socialistas a través de los tiempos termina significando no la igualdad de derechos, de oportunidades y de condiciones externas sino igualdad qua identidad, la igualdad considerada como el movimiento de la variedad hacia la uniformidad" (Citado en "¿Será liberadora?" de Michael Novak-Sudamericana/Planeta SA Editores-Buenos Aires 1988).
Las sociedades denominadas como "socialismos" han existido a través de gran parte de la historia de la humanidad, no existiendo diferencias apreciables entre las mismas. Sin embargo, desde el marxismo se habla de un "socialismo científico" para distinguirlo de otros socialismos "no científicos". Sin embargo, una vez que se acepta la abolición de la propiedad privada, le seguirán efectos bastante similares en todos los casos. Debe tenerse presente que Marx crea la denominación mencionada con fines publicitarios, como es el caso de cierto vegetal consumido por pueblos primitivos y que luego sus atributos curativos son confirmados mediante un análisis científico, pero los efectos siguien siendo los mismos.
En realidad, el análisis marxista del desarrollo histórico de la humanidad, como una lucha de clases sociales, puede admitirse como una descripción que emplea el método científico, si bien sus conclusiones son erróneas. Es importante mencionar que no toda descripción científica ha de concluir con una compatibilidad entre descripción y realidad, ya que en el camino hacia el éxito existe, por lo general, una serie de fracasos previos. En cuanto al diseño de la sociedad comunista, ello queda fuera de la ciencia, cuya misión implica describir leyes naturales, siendo más bien una "ingeniería social" cuya validez se ha de medir según sus resultados concretos.
Es oportuno mencionar el caso de algunos socialismos del pasado, como es el caso del Imperio Inca. Como otros pueblos americanos, existentes desde antes de la llegada de los conquistadores europeos, constituian verdaderos socialismos. Por ello, no es de extrañar que las campañas difamatorias desplegadas desde la izquierda política, para denigrar tal llegada, se deban a que los europeos desarmaron varios socialismos existentes. Michael Novak escribió: "El Imperio Inca alcanzó mucha gloria a través de una perfecta organización burocrática de 12 millones de personas en la cual cada aspecto de la individualidad se subordinaba a los propósitos del Estado".
"La población estaba dividida en tres clases: la elite dirigente inca hereditaria, las masas de la población reclutadas para el trabajo y el servicio militar, y los esclavos estatales, la gente de los pueblos conquistados que trabajaban las tierras estatales y servían como sirvientes particulares de los incas".
"Todos los aspectos de cada vida inca eran controlados desde arriba. Todos se reportaban a alguien. La privacidad estaba prohibida. Para facilitar la supervisión, las puertas de las chozas de los campesinos debían permanecer abiertas aun durante las comidas. Toda la tierra y todos los utensilios pertenecían al Estado".
"La propiedad privada estaba prohibida. Cada persona recibía dos mantos, de color idéntico para todos los de una misma región. No se permitía ni el dinero ni el comercio. La iniciativa privada había sido totalmente eliminada, y la vida privada era regulada en sus más mínimos detalles. El casamiento se hacía por decreto oficial, en ocasiones programadas, entre esposos elegidos por los dirigentes incas".
"El Estado distribuia concubinas. Todos los años, niñas de ocho o nueve años de todo el imperio eran seleccionadas para una educación especial de cuatro años como «las elegidas». A los trece años esas niñas eran divididas por los incas en tres categorías, algunas para el servicio del culto al sol, la luna, las estrellas; algunas como esposas o concubinas adjudicadas a los miembros de la clase dirigente como signos de favor; algunas para los sacrificios humanos ofrecidos al cosmos".
"Los padres de las «elegidas» tenían prohibido por ley, con amenaza de castigo, mostrar cualquier signo de pesar. Todas las otras mujeres no casadas eran también asignadas como propiedad del Estado por los incas. (La condición de la mujer en tribus cercanas era mucho más elevada).
"El principio fundamental de la vida diaria era la uniformidad. Los ciudadanos vivían en casas idénticas en manzanas idénticas, llevaban la misma ropa, utilizaban los mismos utensilios, caminaban por las mismas rutas y trabajaban en los mismos edificios públicos. La sensación era la de una inmensa prisión. Cualquier cosa que perturbara el espíritu de estandarización era considerado peligroso y hostil. El nacimiento de gemelos o una roca con formas extrañas eran igualmente considerados como algo amenazante. Se pensaba que la diferencia era la manifestación del poder del mal".
"Ya que la ley del Estado regía todas las actividades, todos los crímenes eran crímenes contra el Estado y considerados como amenazas serias para el control social total".
Respecto de la facilidad con que los españoles lograron dominar a los incas, algunos autores señalan que la conquista tuvo tal facilidad debido al hábito de los incas de actuar sólo bajo órdenes recibidas desde la superioridad. Es un caso similar a lo que sucedía recientemente entre personas que vivían bajo regímenes comunistas. Novak agrega: "¿Cómo hicieron 200 españoles armados para vencer a un imperio espléndidamente armado de 12 millones de personas? Quizás, según la hipótesis de Shafarevich, lo que minó la voluntad inca fue un arraigado temor a los acontecimientos no planificados. A lo largo del Imperio Inca, los estudiosos actuales pueden percibir la atrofia de la iniciativa individual, la coercitiva costumbre de actuar sólo bajo órdenes, una apatía persistente. La eliminación de todo estímulo personal condujo a una indiferencia masiva, una indiferencia incluso de los niños respecto a la fe de sus padres, indiferencia ante la fe en el Estado. No había distinción entre lo «mío» y lo «tuyo», no se permitía afirmación personal alguna. Las raíces de la acción personal habían sido cercenadas".
A pesar de los inconvenientes presentados por este tipo de sociedad, en el Paraguay fue reeditada por los jesuitas. Incluso en el siglo XX, gran parte de la población mundial vivió bajo regímenes similares. El citado autor escribió: "Cien años más tarde, no muy lejos, los jesuita reclutaron un ejército entre los indios guaraníes del Paraguay para defender a estos últimos contra los mercaderes de esclavos provenientes de San Pablo. Los jesuitas lograron este propósito volviendo a establecer a los indios, cerca de 200.000, en «reducciones» comunales, sobre el modelo de los antiguos establecimientos incas de los cuales habían escuchado hablar. Entre 150 y 300 jesuitas, asignados de a dos para dirigir a los «ingenuos» indios en cada reducción, tomaban todas las decisiones de la vida diaria. Uno de los jesuitas rara vez aparecía, excepto en los servicios religiosos. El otro se encargaba de la vida secular".
Entre los autores que advierten la mencionada diferencia, se encuentra Alexander Solyenitsin, quien escribió: "El socialismo busca reducir la personalidad humana a sus niveles más primitivos y extinguir los aspectos más elevados, más complejos y «similares a Dios» de la individualidad humana. Y aun la igualdad misma, ese poderoso atractivo y gran promesa de los socialistas a través de los tiempos termina significando no la igualdad de derechos, de oportunidades y de condiciones externas sino igualdad qua identidad, la igualdad considerada como el movimiento de la variedad hacia la uniformidad" (Citado en "¿Será liberadora?" de Michael Novak-Sudamericana/Planeta SA Editores-Buenos Aires 1988).
Las sociedades denominadas como "socialismos" han existido a través de gran parte de la historia de la humanidad, no existiendo diferencias apreciables entre las mismas. Sin embargo, desde el marxismo se habla de un "socialismo científico" para distinguirlo de otros socialismos "no científicos". Sin embargo, una vez que se acepta la abolición de la propiedad privada, le seguirán efectos bastante similares en todos los casos. Debe tenerse presente que Marx crea la denominación mencionada con fines publicitarios, como es el caso de cierto vegetal consumido por pueblos primitivos y que luego sus atributos curativos son confirmados mediante un análisis científico, pero los efectos siguien siendo los mismos.
En realidad, el análisis marxista del desarrollo histórico de la humanidad, como una lucha de clases sociales, puede admitirse como una descripción que emplea el método científico, si bien sus conclusiones son erróneas. Es importante mencionar que no toda descripción científica ha de concluir con una compatibilidad entre descripción y realidad, ya que en el camino hacia el éxito existe, por lo general, una serie de fracasos previos. En cuanto al diseño de la sociedad comunista, ello queda fuera de la ciencia, cuya misión implica describir leyes naturales, siendo más bien una "ingeniería social" cuya validez se ha de medir según sus resultados concretos.
Es oportuno mencionar el caso de algunos socialismos del pasado, como es el caso del Imperio Inca. Como otros pueblos americanos, existentes desde antes de la llegada de los conquistadores europeos, constituian verdaderos socialismos. Por ello, no es de extrañar que las campañas difamatorias desplegadas desde la izquierda política, para denigrar tal llegada, se deban a que los europeos desarmaron varios socialismos existentes. Michael Novak escribió: "El Imperio Inca alcanzó mucha gloria a través de una perfecta organización burocrática de 12 millones de personas en la cual cada aspecto de la individualidad se subordinaba a los propósitos del Estado".
"La población estaba dividida en tres clases: la elite dirigente inca hereditaria, las masas de la población reclutadas para el trabajo y el servicio militar, y los esclavos estatales, la gente de los pueblos conquistados que trabajaban las tierras estatales y servían como sirvientes particulares de los incas".
"Todos los aspectos de cada vida inca eran controlados desde arriba. Todos se reportaban a alguien. La privacidad estaba prohibida. Para facilitar la supervisión, las puertas de las chozas de los campesinos debían permanecer abiertas aun durante las comidas. Toda la tierra y todos los utensilios pertenecían al Estado".
"La propiedad privada estaba prohibida. Cada persona recibía dos mantos, de color idéntico para todos los de una misma región. No se permitía ni el dinero ni el comercio. La iniciativa privada había sido totalmente eliminada, y la vida privada era regulada en sus más mínimos detalles. El casamiento se hacía por decreto oficial, en ocasiones programadas, entre esposos elegidos por los dirigentes incas".
"El Estado distribuia concubinas. Todos los años, niñas de ocho o nueve años de todo el imperio eran seleccionadas para una educación especial de cuatro años como «las elegidas». A los trece años esas niñas eran divididas por los incas en tres categorías, algunas para el servicio del culto al sol, la luna, las estrellas; algunas como esposas o concubinas adjudicadas a los miembros de la clase dirigente como signos de favor; algunas para los sacrificios humanos ofrecidos al cosmos".
"Los padres de las «elegidas» tenían prohibido por ley, con amenaza de castigo, mostrar cualquier signo de pesar. Todas las otras mujeres no casadas eran también asignadas como propiedad del Estado por los incas. (La condición de la mujer en tribus cercanas era mucho más elevada).
"El principio fundamental de la vida diaria era la uniformidad. Los ciudadanos vivían en casas idénticas en manzanas idénticas, llevaban la misma ropa, utilizaban los mismos utensilios, caminaban por las mismas rutas y trabajaban en los mismos edificios públicos. La sensación era la de una inmensa prisión. Cualquier cosa que perturbara el espíritu de estandarización era considerado peligroso y hostil. El nacimiento de gemelos o una roca con formas extrañas eran igualmente considerados como algo amenazante. Se pensaba que la diferencia era la manifestación del poder del mal".
"Ya que la ley del Estado regía todas las actividades, todos los crímenes eran crímenes contra el Estado y considerados como amenazas serias para el control social total".
Respecto de la facilidad con que los españoles lograron dominar a los incas, algunos autores señalan que la conquista tuvo tal facilidad debido al hábito de los incas de actuar sólo bajo órdenes recibidas desde la superioridad. Es un caso similar a lo que sucedía recientemente entre personas que vivían bajo regímenes comunistas. Novak agrega: "¿Cómo hicieron 200 españoles armados para vencer a un imperio espléndidamente armado de 12 millones de personas? Quizás, según la hipótesis de Shafarevich, lo que minó la voluntad inca fue un arraigado temor a los acontecimientos no planificados. A lo largo del Imperio Inca, los estudiosos actuales pueden percibir la atrofia de la iniciativa individual, la coercitiva costumbre de actuar sólo bajo órdenes, una apatía persistente. La eliminación de todo estímulo personal condujo a una indiferencia masiva, una indiferencia incluso de los niños respecto a la fe de sus padres, indiferencia ante la fe en el Estado. No había distinción entre lo «mío» y lo «tuyo», no se permitía afirmación personal alguna. Las raíces de la acción personal habían sido cercenadas".
A pesar de los inconvenientes presentados por este tipo de sociedad, en el Paraguay fue reeditada por los jesuitas. Incluso en el siglo XX, gran parte de la población mundial vivió bajo regímenes similares. El citado autor escribió: "Cien años más tarde, no muy lejos, los jesuita reclutaron un ejército entre los indios guaraníes del Paraguay para defender a estos últimos contra los mercaderes de esclavos provenientes de San Pablo. Los jesuitas lograron este propósito volviendo a establecer a los indios, cerca de 200.000, en «reducciones» comunales, sobre el modelo de los antiguos establecimientos incas de los cuales habían escuchado hablar. Entre 150 y 300 jesuitas, asignados de a dos para dirigir a los «ingenuos» indios en cada reducción, tomaban todas las decisiones de la vida diaria. Uno de los jesuitas rara vez aparecía, excepto en los servicios religiosos. El otro se encargaba de la vida secular".
martes, 6 de octubre de 2026
La fatal soberbia
Los conflictos sociales que advertimos en la actualidad, a lo largo y a lo ancho del planeta, se deben esencialmente a un estado de anomia colectiva. El desinterés por el cumplimiento de normas morales es la causa principal de tales conflictos. Si bien una descripción tan general puede no resultar efectiva en un primer momento, en la búsqueda de mejoras significativas debemos tenerla presente. Así como la anomia es considerada como causante de algunos suicidios a nivel individual, puede también considerarse como una causa importante de un parcial suicidio colectivo, al menos respecto de algunos atributos importantes de los seres humanos. Leemos al respecto: "El concepto de anomia fue introducido en la sociología por Emile Durkheim (1858-1917)".
"En la obra sobre el suicidio, la teoría de la anomia llega a ser dominante, y se introduce una posición más pesimista acerca de la posibilidad de integración en la sociedad moderna. El concepto de la anomia se trata esencialmente en conexión con el de suicidio anómico, que se presenta tanto en crisis económicas como en el apogeo de la coyuntura, considerado por Durkheim en términos sociológicos también como crisis, ya que las ambiciones exageradas, propias de la coyuntura, perturban, al igual que la repentina pobreza, el equilibrio del tipo medio de vida".
"De ahí resulta la idea de una regulación del comportamiento social por determinadas «ideas valorativas», de una parte, y de la otra una escala del progresivo relajamiento de dichas ideas directrices moral-sociales, que es idéntico a la anomia" (De "Sociología" de René König-Compañía General Fabril Editora SA-Buenos Aires 1963).
Friedrich A. Hayek, en su libro "La fatal arrogancia", alertaba acerca de la imposibilidad del manejo de información por parte de algunos individuos que pretenden crear un orden social artificial asociado a una economía planificada desde el Estado. Tal "arrogancia", que también puede calificarse como "soberbia", resulta aún más peligrosa cuando se trata de orientar, desde el Estado, a toda la sociedad, mediante ideas personales que están asociadas al siempre reinante relativismo moral.
El individuo de nuestra época, al menos el que predomina, parece ser alquien que busca la libertad sin responsabilidad, o bien busca poseer derechos sin atender a los deberes correspondientes. De ahí que la mayoría carezca de libertad y de derechos, por cuanto ambos objetivos no tienen los fundamentos necesarios para generarlos.
Los gobiernos mentales creados por algunos seres humanos para dirigir a otros, sin contemplar la existencia de leyes naturales, resulta ser el error principal y más antiguo que exista. No sería otra cosa que el "pecado original" de toda la humanidad. Respecto de la prohibición de Dios a Adán y a Eva acerca de "comer del árbol del conocimiento del bien y del mal", resulta ser una simbología que prohíbe a los seres humanos separarse de las leyes de Dios (leyes naturales) para actuar como si fueran dioses. Tal desobediencia puede ejemplificarse en los casos de Marx, Hitler y Mahoma, como los más influyentes promotores de totalitarismos.
Este es esencialmente el significado del "pecado original" que, desde luego, ha tenido variadas interpretaciones que no siempre han favorecido a los seres humanos. Si la única alternativa para nuestra supervivencia implica el descubrimiento y la descripción de leyes naturales y una posterior adaptación a las mismas, ya sea que consideremos que el universo esté bien o mal hecho, requiere la permanente prohibición de intentos humanos por establecer nuevos "diseños" de sociedades o de individuos, lo que se conoce como "ingeniería social". Louis de Wohl escribió: "Dios había pedido a sus hombres una prueba de fidelidad. En cambio ellos ofrecieron la prueba de su infidelidad. ¿Por qué? Porque un seductor les susurró: «Comed y seréis como Dios». Esa fue la gran tentación. Dios era el centro del hombre. Ahora el hombre tenía la oportunidad de convertirse a su vez en centro y echó mano de esa oportunidad. Y se convirtió en el centro, en el núcleo de sí mismo. Se hizo egocéntrico. Su propio insignificante Yo se convirtió en su dios y estaba dispuesto a sacrificar a este Yo todo lo demás. La caída fue el nacimiento del egoísmo".
"Hacia afuera parecía infidelidad, desobediencia. Pero el motivo fue la soberbia. Ahora ya no dependía de nadie y, por tanto, era «libre». Ahora era su propio legislador, y su propia ley era: Yo siempre el primero".
"El deseo de ser «como Dios», es decir de ser Dios, es en definitiva el único pecado que existe, pues todo lo que es pecado y delito y vicio parte de esta...única condición básica de que se es «libre» e «independiente», y que se puede hacer y dejar de hacer lo que se quiera" (De "Adán, Eva y el mono"-Ediciones Palabra SA-Madrid 1985).
Joseph S. Roucek, por otra parte, escribió: “El aporte decisivo de Cicerón fue, empero, su idea de la ley natural. Siguiendo a Platón en su aserto de que los principios del derecho y la justicia son eternos, y a los estoicos en su afirmación de que existe en la naturaleza una ley universal suprema, Cicerón estableció que cualquier ley sancionada por el hombre o costumbre practicada por el pueblo que no se ajuste a la ley natural, es ilegítima e inválida; y aunque el hombre puede ser forzado, por el poderío físico de que disponen sus gobernantes a acatar decretos que contravienen la naturaleza, no tiene la obligación moral de hacerlo. Cicerón estaba en radical discrepancia con Aristóteles y subrayaba la capacidad de raciocinio humano para conocer la ley natural. Básicamente, era un aristócrata, tanto por su temperamento como por su actividad práctica, y destacó de continuo la necesidad de que los ciudadanos eminentes ocuparan posiciones influyentes en la estructura política” (De “Antología del pensamiento político”-Editorial Fraterna SA-Buenos Aires 1984).
La actitud de la soberbia no es solamente considerada como el primero de los pecados capitales, sino que incluso los abarcaría a todos. Como todo pecado, o defecto moral, resulta ser una debilidad humana. Puede ser descripta como un complejo de superioridad que surge como una necesidad para compensar un previo complejo de inferioridad. La soberbia es un egoísmo extremo que genera en los demás una actitud de rechazo o de repugnancia.
Giovanni Papini realizó una síntesis respecto de la soberbia a través de un sermón imaginario dentro de una Iglesia, escribiendo al respecto:
Hermanos y hermanas. Vimos en los días precedentes cuál es la forma y gravedad de los siete pecados capitales o pecados mortales. Hoy deseo deciros una verdad que nadie ha dicho hasta ahora al pueblo cristiano. Quiero anunciar, en esta iglesia consagrada a Nuestra Señora de la Humildad, que en realidad de verdad esos siete pecados se reducen a uno solo: el pecado de la soberbia.
Considerad, por ejemplo, los modos y los motivos de la ira. Este horrible pecado no es más que un efecto y un escape de la soberbia. El hombre soberbio no tolera ser contrariado, se siente ofendido por cualquier contraste y hasta por la más justa reprensión; el hombre soberbio siempre quiere vencer y superar a quien considera inferior, y por esto se ve arrastrado a las injurias, a la cólera y la rabia.
Pensad en otro pecado igualmente odioso y maldito: la envidia. El soberbio no puede concebir que otro hombre tenga cualidades o fortunas de las que él carece; no puede soportar, a causa de su ilusión de que está sobre todos, que otros estén en sitios más elevados que el suyo, que sean más alabados y honrados, que sean más poderosos y ricos. Por lo tanto la envidia no es más que una consecuencia y manifestación de la soberbia.
También se manifiesta claramente la soberbia en el repugnante pecado de la lujuria. El lujurioso es el que quiere someter a su capricho y a su placer el mayor número posible de mujeres dóciles y complacientes. La mujer lujuriosa es la que quiere someter a su carne y a su vanidad al mayor número de hombres robados al derecho o al deseo de otras mujeres. El frenesí de la posesión carnal se funda en la ilusión de una dominación recíproca, o sea, en la «libido dominandi» que es, a su vez, el verdadero fundamento de la soberbia. Poseer quiere decir ser dueño, o sea, superior; ser amado significa ser preferido a los demás, es decir: ser considerado y adorado como criatura privilegiada. Y todo esto no es otra cosa que manifestación y satisfacción de ciega soberbia.
Ya es más difícil reconocer a la soberbia en el innoble pecado de la gula. Mas, como de costumbre, también en esto viene en nuestra ayuda la Sagrada Biblia. Cuando la serpiente, símbolo de la soberbia, quiso tentar a Eva, ¿a qué medio recurrió además de mentirosas promesas? Presentó a la mujer una fruta deseable a la vista y dulce para comer. Recordad también que en la última Cena Nuestro Señor ofreció pan mojado, es decir, el bocado preferido, al traidor, y esto después de haber dicho que Satanás, o sea, la soberbia, había entrado antes en Judas. Por lo tanto, los que ponen sus delicias en llenar el vientre más allá de lo que se precisa para saciar el hambre, están emparentados con los soberbios; en tal bestial proeza o manía buscan una prueba de su riqueza, de su capacidad o valer, de su arte de engullir y saborear, resumiendo, de su superioridad.
También la avaricia, hermanos míos, o la voracidad por el dinero y demás bienes terrenos, se halla estrechamente relacionada con el pecado de la soberbia. El hombre avaro desea hacer todo suyo y no ceder a los hermanos ni siquiera una parte mínima de su tesoro. Su sueño supremo consiste en llegar a ser el más rico de todos en medio de una turba de pobres, pues sabe que en nuestro mundo idiota y perverso el rico es respetado, es adulado, honrado, implorado y servido como un monarca. Para el avaro la riqueza es antes que nada un medio para saciar su avidez de dominio, su torpe vanidad, su loca soberbia.
Ahora no nos queda más que volver nuestra consideración hacia la vergonzosa pereza. Como bien lo pensáis, el perezoso es el ser humano que anhela o pretende vivir a costa del trabajo de los demás, como si tuviera un derecho natural al tributo de seres que le son inferiores, como si el trabajo fuera algo indigno de su orgullosa superioridad; perezoso es el que nada hace y nada emprende para mejorarse a sí mismo, para mejorar su alma y su condición, y en esto fácil es descubrir la implícita persuasión de que ya es perfecto, de que es mejor que quienes están a su alrededor, pero en esa su loca certeza notáis fácilmente la diabólica afirmación de la omnipresente soberbia.
Espero haber demostrado, aunque haya hablado brevemente, la verdad de mi aserto: hay un solo pecado en séptuple forma, el homicida y deicida pecado de la soberbia.
(De “El libro negro”-Editorial Mundo Moderno-Buenos Aires 1952).
"En la obra sobre el suicidio, la teoría de la anomia llega a ser dominante, y se introduce una posición más pesimista acerca de la posibilidad de integración en la sociedad moderna. El concepto de la anomia se trata esencialmente en conexión con el de suicidio anómico, que se presenta tanto en crisis económicas como en el apogeo de la coyuntura, considerado por Durkheim en términos sociológicos también como crisis, ya que las ambiciones exageradas, propias de la coyuntura, perturban, al igual que la repentina pobreza, el equilibrio del tipo medio de vida".
"De ahí resulta la idea de una regulación del comportamiento social por determinadas «ideas valorativas», de una parte, y de la otra una escala del progresivo relajamiento de dichas ideas directrices moral-sociales, que es idéntico a la anomia" (De "Sociología" de René König-Compañía General Fabril Editora SA-Buenos Aires 1963).
Friedrich A. Hayek, en su libro "La fatal arrogancia", alertaba acerca de la imposibilidad del manejo de información por parte de algunos individuos que pretenden crear un orden social artificial asociado a una economía planificada desde el Estado. Tal "arrogancia", que también puede calificarse como "soberbia", resulta aún más peligrosa cuando se trata de orientar, desde el Estado, a toda la sociedad, mediante ideas personales que están asociadas al siempre reinante relativismo moral.
El individuo de nuestra época, al menos el que predomina, parece ser alquien que busca la libertad sin responsabilidad, o bien busca poseer derechos sin atender a los deberes correspondientes. De ahí que la mayoría carezca de libertad y de derechos, por cuanto ambos objetivos no tienen los fundamentos necesarios para generarlos.
Los gobiernos mentales creados por algunos seres humanos para dirigir a otros, sin contemplar la existencia de leyes naturales, resulta ser el error principal y más antiguo que exista. No sería otra cosa que el "pecado original" de toda la humanidad. Respecto de la prohibición de Dios a Adán y a Eva acerca de "comer del árbol del conocimiento del bien y del mal", resulta ser una simbología que prohíbe a los seres humanos separarse de las leyes de Dios (leyes naturales) para actuar como si fueran dioses. Tal desobediencia puede ejemplificarse en los casos de Marx, Hitler y Mahoma, como los más influyentes promotores de totalitarismos.
Este es esencialmente el significado del "pecado original" que, desde luego, ha tenido variadas interpretaciones que no siempre han favorecido a los seres humanos. Si la única alternativa para nuestra supervivencia implica el descubrimiento y la descripción de leyes naturales y una posterior adaptación a las mismas, ya sea que consideremos que el universo esté bien o mal hecho, requiere la permanente prohibición de intentos humanos por establecer nuevos "diseños" de sociedades o de individuos, lo que se conoce como "ingeniería social". Louis de Wohl escribió: "Dios había pedido a sus hombres una prueba de fidelidad. En cambio ellos ofrecieron la prueba de su infidelidad. ¿Por qué? Porque un seductor les susurró: «Comed y seréis como Dios». Esa fue la gran tentación. Dios era el centro del hombre. Ahora el hombre tenía la oportunidad de convertirse a su vez en centro y echó mano de esa oportunidad. Y se convirtió en el centro, en el núcleo de sí mismo. Se hizo egocéntrico. Su propio insignificante Yo se convirtió en su dios y estaba dispuesto a sacrificar a este Yo todo lo demás. La caída fue el nacimiento del egoísmo".
"Hacia afuera parecía infidelidad, desobediencia. Pero el motivo fue la soberbia. Ahora ya no dependía de nadie y, por tanto, era «libre». Ahora era su propio legislador, y su propia ley era: Yo siempre el primero".
"El deseo de ser «como Dios», es decir de ser Dios, es en definitiva el único pecado que existe, pues todo lo que es pecado y delito y vicio parte de esta...única condición básica de que se es «libre» e «independiente», y que se puede hacer y dejar de hacer lo que se quiera" (De "Adán, Eva y el mono"-Ediciones Palabra SA-Madrid 1985).
Joseph S. Roucek, por otra parte, escribió: “El aporte decisivo de Cicerón fue, empero, su idea de la ley natural. Siguiendo a Platón en su aserto de que los principios del derecho y la justicia son eternos, y a los estoicos en su afirmación de que existe en la naturaleza una ley universal suprema, Cicerón estableció que cualquier ley sancionada por el hombre o costumbre practicada por el pueblo que no se ajuste a la ley natural, es ilegítima e inválida; y aunque el hombre puede ser forzado, por el poderío físico de que disponen sus gobernantes a acatar decretos que contravienen la naturaleza, no tiene la obligación moral de hacerlo. Cicerón estaba en radical discrepancia con Aristóteles y subrayaba la capacidad de raciocinio humano para conocer la ley natural. Básicamente, era un aristócrata, tanto por su temperamento como por su actividad práctica, y destacó de continuo la necesidad de que los ciudadanos eminentes ocuparan posiciones influyentes en la estructura política” (De “Antología del pensamiento político”-Editorial Fraterna SA-Buenos Aires 1984).
La actitud de la soberbia no es solamente considerada como el primero de los pecados capitales, sino que incluso los abarcaría a todos. Como todo pecado, o defecto moral, resulta ser una debilidad humana. Puede ser descripta como un complejo de superioridad que surge como una necesidad para compensar un previo complejo de inferioridad. La soberbia es un egoísmo extremo que genera en los demás una actitud de rechazo o de repugnancia.
Giovanni Papini realizó una síntesis respecto de la soberbia a través de un sermón imaginario dentro de una Iglesia, escribiendo al respecto:
Hermanos y hermanas. Vimos en los días precedentes cuál es la forma y gravedad de los siete pecados capitales o pecados mortales. Hoy deseo deciros una verdad que nadie ha dicho hasta ahora al pueblo cristiano. Quiero anunciar, en esta iglesia consagrada a Nuestra Señora de la Humildad, que en realidad de verdad esos siete pecados se reducen a uno solo: el pecado de la soberbia.
Considerad, por ejemplo, los modos y los motivos de la ira. Este horrible pecado no es más que un efecto y un escape de la soberbia. El hombre soberbio no tolera ser contrariado, se siente ofendido por cualquier contraste y hasta por la más justa reprensión; el hombre soberbio siempre quiere vencer y superar a quien considera inferior, y por esto se ve arrastrado a las injurias, a la cólera y la rabia.
Pensad en otro pecado igualmente odioso y maldito: la envidia. El soberbio no puede concebir que otro hombre tenga cualidades o fortunas de las que él carece; no puede soportar, a causa de su ilusión de que está sobre todos, que otros estén en sitios más elevados que el suyo, que sean más alabados y honrados, que sean más poderosos y ricos. Por lo tanto la envidia no es más que una consecuencia y manifestación de la soberbia.
También se manifiesta claramente la soberbia en el repugnante pecado de la lujuria. El lujurioso es el que quiere someter a su capricho y a su placer el mayor número posible de mujeres dóciles y complacientes. La mujer lujuriosa es la que quiere someter a su carne y a su vanidad al mayor número de hombres robados al derecho o al deseo de otras mujeres. El frenesí de la posesión carnal se funda en la ilusión de una dominación recíproca, o sea, en la «libido dominandi» que es, a su vez, el verdadero fundamento de la soberbia. Poseer quiere decir ser dueño, o sea, superior; ser amado significa ser preferido a los demás, es decir: ser considerado y adorado como criatura privilegiada. Y todo esto no es otra cosa que manifestación y satisfacción de ciega soberbia.
Ya es más difícil reconocer a la soberbia en el innoble pecado de la gula. Mas, como de costumbre, también en esto viene en nuestra ayuda la Sagrada Biblia. Cuando la serpiente, símbolo de la soberbia, quiso tentar a Eva, ¿a qué medio recurrió además de mentirosas promesas? Presentó a la mujer una fruta deseable a la vista y dulce para comer. Recordad también que en la última Cena Nuestro Señor ofreció pan mojado, es decir, el bocado preferido, al traidor, y esto después de haber dicho que Satanás, o sea, la soberbia, había entrado antes en Judas. Por lo tanto, los que ponen sus delicias en llenar el vientre más allá de lo que se precisa para saciar el hambre, están emparentados con los soberbios; en tal bestial proeza o manía buscan una prueba de su riqueza, de su capacidad o valer, de su arte de engullir y saborear, resumiendo, de su superioridad.
También la avaricia, hermanos míos, o la voracidad por el dinero y demás bienes terrenos, se halla estrechamente relacionada con el pecado de la soberbia. El hombre avaro desea hacer todo suyo y no ceder a los hermanos ni siquiera una parte mínima de su tesoro. Su sueño supremo consiste en llegar a ser el más rico de todos en medio de una turba de pobres, pues sabe que en nuestro mundo idiota y perverso el rico es respetado, es adulado, honrado, implorado y servido como un monarca. Para el avaro la riqueza es antes que nada un medio para saciar su avidez de dominio, su torpe vanidad, su loca soberbia.
Ahora no nos queda más que volver nuestra consideración hacia la vergonzosa pereza. Como bien lo pensáis, el perezoso es el ser humano que anhela o pretende vivir a costa del trabajo de los demás, como si tuviera un derecho natural al tributo de seres que le son inferiores, como si el trabajo fuera algo indigno de su orgullosa superioridad; perezoso es el que nada hace y nada emprende para mejorarse a sí mismo, para mejorar su alma y su condición, y en esto fácil es descubrir la implícita persuasión de que ya es perfecto, de que es mejor que quienes están a su alrededor, pero en esa su loca certeza notáis fácilmente la diabólica afirmación de la omnipresente soberbia.
Espero haber demostrado, aunque haya hablado brevemente, la verdad de mi aserto: hay un solo pecado en séptuple forma, el homicida y deicida pecado de la soberbia.
(De “El libro negro”-Editorial Mundo Moderno-Buenos Aires 1952).
domingo, 4 de octubre de 2026
Altruismo y socialismo
La palabra "altruismo" fue introducida por Auguste Comte en la sociología con las intenciones de oponerla a "egoísmo". Mientras que el egoísmo implica una actitud que apunta a beneficiarse uno mismo sin importar los demás, el altruismo implica una predisposición a beneficiar a los demás sin importar uno mismo. Tal conclusión deriva de la finalidad antes establecida. También el significado de la palabra "altruismo" resulta diferente al del amor al prójimo, ya que si fueran equivalentes, no hubiera sido necesario crear dicha palabra.
Herbert Spencer escribió al respecto: "Adopto de muy buen grado esta palabra que debemos a Comte. Recientemente un crítico que condenaba esta palabra, por ser de formación nueva, preguntaba por qué no nos contentábamos con las expresiones benévolo y bienhechor. Hay para esto una razón muy suficiente. Altruismo y altruista al presentar al espíritu, por su forma tanto como por su significación, las antítesis de egoísmo y de egoísta, comunican la idea de esta oposición muy rápidamente y con gran claridad, lo que no ocurre con benevolencia o beneficencia y sus derivados, porque no implican directamente la antítesis. Esta superioridad en la fuerza expresiva de la palabra facilita la comunicación de las ideas morales" (Citado en el "Vocabulario técnico y crítico de la Filosofía" de André Lalande-Librería El Ateneo Editorial-Buenos Aires 1967).
Así como al capitalismo algunas veces se le asocia, como actitud básica, el egoísmo, al socialismo se le asocia la actitud opuesta, es decir, el altruismo. Sin embargo, los intercambios comerciales bajo un sistema capitalista se basan en un beneficio simultáneo entre las partes actuantes, por lo cual no predomina el egoísmo si es que los intercambios se han de prolongar en el tiempo.
La frase que caracteriza al socialismo, debida a Louis Blanc, establece lo siguiente: "De cada uno según su capacidad, a cada uno según su necesidad". Justamente, para compensar el trabajo casi nulo del vago o del inepto, el trabajador debe producir pensando en la sociedad y no en sus propias ventajas o necesidades personales, ya que, como las necesidades básicas de las personas son similares, resulta necesaria la mencionada compensación. Mariano Grondona escribió: “De esta manera, los que rinden más pueden recibir menos si su necesidad es menor; a la inversa, los que rinden menos pueden recibir más si lo necesitan. Aquí, en esta norma de contenido ético, está la esencia del socialismo” (De “Las condiciones culturales del desarrollo económico”-Editorial Planeta Argentina SAIC-Buenos Aires 1999).
En el socialismo real, la sociedad es reemplazada por el Estado socialista, por lo cual todo individuo ha de trabajar con entusiasmo en beneficio del Estado, que habría de distribuir igualitariamente lo recibido de los trabajadores; igualitarismo que generalmente no se produce. Y por ello el Estado socialista promueve el altruismo, que en realidad resulta ser un simple pretexto para la explotación laboral, adornada con adjetivos virtuosos que la facilitan. Hilda Molina, médica cubana, escribe sobre su país: “Los bribones jefes de la región y de la provincia, integrantes de la elite de poder y también adictos al acoso sexual, se movían con prepotencia en sus jeeps soviéticos impartiendo órdenes y exigiéndonos a nosotros, sus esclavos, más productividad y mayores sacrificios. Una vez finalizada su cotidiana payasada, nos abandonaban a nuestra suerte y marchaban a sus hogares donde, sin que les temblaran las conciencias, comían y dormían cómodamente junto a sus familias”.
“Resulta absolutamente imposible lograr un mínimo de paz y de sosiego en un tormentoso ambiente de odio, de ese odio sempiterno que es precisamente la base de sustentación de los regimenes totalitarios” (De “Mi verdad”-Grupo Editorial Planeta SAIC-Buenos Aires 2010).
Sorprende que algunas personas, que se autodenominan cristianas, adhieran a las ideas marxistas junto a la "ética altruista", muy diferente de la ética bíblica, la cual promueve la predisposición a compartir penas y alegrías ajenas como propias. Nicolás Berdiaev escribió: “Se habla de altruismo cuando el amor se enfría y muere” (De “El sentido de la Creación”-Ediciones Lohlé SA-Buenos Aires 1978).
Mientras que la empatía emocional, atributo humano que da lugar al amor al prójimo, es parte de la naturaleza humana, el egoísmo implica una pobre o nula empatía, mientras que el altruísmo es algo ajeno a nuestra naturaleza humana. En realidad se trata de una forma artificial utilizada por los marxistas para ejercer solapadamente el proceso de explotación laboral. Sin embargo, muchos creen que la religión bíblica tiene poco fundamento en la realidad, mientras que el marxismo tendría un contacto mucho más efectivo.
Herbert Spencer escribió al respecto: "Adopto de muy buen grado esta palabra que debemos a Comte. Recientemente un crítico que condenaba esta palabra, por ser de formación nueva, preguntaba por qué no nos contentábamos con las expresiones benévolo y bienhechor. Hay para esto una razón muy suficiente. Altruismo y altruista al presentar al espíritu, por su forma tanto como por su significación, las antítesis de egoísmo y de egoísta, comunican la idea de esta oposición muy rápidamente y con gran claridad, lo que no ocurre con benevolencia o beneficencia y sus derivados, porque no implican directamente la antítesis. Esta superioridad en la fuerza expresiva de la palabra facilita la comunicación de las ideas morales" (Citado en el "Vocabulario técnico y crítico de la Filosofía" de André Lalande-Librería El Ateneo Editorial-Buenos Aires 1967).
Así como al capitalismo algunas veces se le asocia, como actitud básica, el egoísmo, al socialismo se le asocia la actitud opuesta, es decir, el altruismo. Sin embargo, los intercambios comerciales bajo un sistema capitalista se basan en un beneficio simultáneo entre las partes actuantes, por lo cual no predomina el egoísmo si es que los intercambios se han de prolongar en el tiempo.
La frase que caracteriza al socialismo, debida a Louis Blanc, establece lo siguiente: "De cada uno según su capacidad, a cada uno según su necesidad". Justamente, para compensar el trabajo casi nulo del vago o del inepto, el trabajador debe producir pensando en la sociedad y no en sus propias ventajas o necesidades personales, ya que, como las necesidades básicas de las personas son similares, resulta necesaria la mencionada compensación. Mariano Grondona escribió: “De esta manera, los que rinden más pueden recibir menos si su necesidad es menor; a la inversa, los que rinden menos pueden recibir más si lo necesitan. Aquí, en esta norma de contenido ético, está la esencia del socialismo” (De “Las condiciones culturales del desarrollo económico”-Editorial Planeta Argentina SAIC-Buenos Aires 1999).
En el socialismo real, la sociedad es reemplazada por el Estado socialista, por lo cual todo individuo ha de trabajar con entusiasmo en beneficio del Estado, que habría de distribuir igualitariamente lo recibido de los trabajadores; igualitarismo que generalmente no se produce. Y por ello el Estado socialista promueve el altruismo, que en realidad resulta ser un simple pretexto para la explotación laboral, adornada con adjetivos virtuosos que la facilitan. Hilda Molina, médica cubana, escribe sobre su país: “Los bribones jefes de la región y de la provincia, integrantes de la elite de poder y también adictos al acoso sexual, se movían con prepotencia en sus jeeps soviéticos impartiendo órdenes y exigiéndonos a nosotros, sus esclavos, más productividad y mayores sacrificios. Una vez finalizada su cotidiana payasada, nos abandonaban a nuestra suerte y marchaban a sus hogares donde, sin que les temblaran las conciencias, comían y dormían cómodamente junto a sus familias”.
“Resulta absolutamente imposible lograr un mínimo de paz y de sosiego en un tormentoso ambiente de odio, de ese odio sempiterno que es precisamente la base de sustentación de los regimenes totalitarios” (De “Mi verdad”-Grupo Editorial Planeta SAIC-Buenos Aires 2010).
Sorprende que algunas personas, que se autodenominan cristianas, adhieran a las ideas marxistas junto a la "ética altruista", muy diferente de la ética bíblica, la cual promueve la predisposición a compartir penas y alegrías ajenas como propias. Nicolás Berdiaev escribió: “Se habla de altruismo cuando el amor se enfría y muere” (De “El sentido de la Creación”-Ediciones Lohlé SA-Buenos Aires 1978).
Mientras que la empatía emocional, atributo humano que da lugar al amor al prójimo, es parte de la naturaleza humana, el egoísmo implica una pobre o nula empatía, mientras que el altruísmo es algo ajeno a nuestra naturaleza humana. En realidad se trata de una forma artificial utilizada por los marxistas para ejercer solapadamente el proceso de explotación laboral. Sin embargo, muchos creen que la religión bíblica tiene poco fundamento en la realidad, mientras que el marxismo tendría un contacto mucho más efectivo.
Alquileres, el viejo problema
En la España de hoy ha reflotado el viejo problema de los alquileres de viviendas, cuyo precio resulta inaccesible para la mayoría de la gente. De ahí los reclamos por una intervención del Estado para solucionar el problema, aunque por lo general tal tipo de solución, como bajar los precios mediante leyes, tiende a empeorar las cosas. Así, entre las medidas anunciadas por el gobierno, aparece una prohibición, hasta 2030, de ejecutar juicios por desalojo contra inquilinos que no paguen el correspondiente alquiler, lo que ha provocado, casi de inmediato, una baja sensible en la cantidad de viviendas ofrecidas para alquilar.
Las leyes vigentes deben contemplar ventajas para las dos partes intervinientes, es decir, para propietarios y para inquilinos. Como los gobiernos de izquierda suponen que todas las culpas provienen de los propietarios, actúan en su contra, lo que empeora las cosas, ya que la disminución de la oferta de viviendas en alquiler tiende a elevar el precio de los alquileres, resultado opuesto al que se pretendía lograr en un principio.
Las masivas protestas de inquilinos están dirigidas contra los propietarios de viviendas en alquiler, es decir, protestan contra los que alguna vez contruyeron o compraron una vivienda para ese fin, en lugar de protestar contra el resto de la sociedad que no invirtió en ese negocio. De ahí que la solución habría de pasar por mayor construcción de viviendas para que así aumentara la oferta y disminuyeran los precios de los alquileres, ya que, aunque muchos la desconozcan, la ley de la oferta y la demanda sigue estando presente en toda época y en todo lugar.
Pero el problema insalvable que se advierte en España radica en los elevados costos de la construcción, especialmente por los impuestos y las regulaciones requeridos por el Estado, los que hacen inviable las nuevas contrucciones. Así, aparecen estudios de costos de viviendas cuyos alquileres futuros, en caso de realizarse, estarían por debajo de los costos de construcción.
Quienes aducen que habría de ser el propio Estado el que debería construir viviendas, no tienen presente que las pérdidas ya no serían para los empresarios privados, sino para toda la sociedad. Mientras no se realice una importante reducción del nivel de impuestos, las cosas no mejorarán. Y los elevados impuestos que se cobran en España, no están destinados para mejorar la vida de los españoles, sino para mantener a una enorme cantidad de inmigrantes que poco producen y que, para colmo, son usados para que, con sus votos, ayuden a mantener vigentes a los gobiernos de izquierda. Pero las masas no protestan contra tales gobiernos, sino contra los que construyen o compran viviendas para alquilar.
Se menciona un artículo al respecto:
PÉRFIDO RENTISTA
Por Carlos Rodríguez Braun
La explosión de demagogia de los socialistas de todos los partidos a cuenta del caso de Maricarmen ilustra cómo los males económicos provocados o agravados por el Estado activan el pensamiento único que culpa siempre a la libertad y nunca al intervencionismo.
El pasado mayo el llamado Sindicato de Inquilinas e Inquilinos ya convocó movilizaciones frente a los "ataques del rentismo" e incluso "la dictadura del rentismo". Es la vieja maniobra totalitaria que traslada la responsabilidad a las instituciones de la libertad, particularmente la propiedad privada. Dice este "sindicato", que recibe una amplia cobertura en los medios, cosas como: "Trabajamos la mayoría de los días para el casero", sustituto del capitalista explotador y extractor de plusvalía.
Identificado el culpable, la solución estaba clara ya entonces: "La vivienda nos cuesta la vida. Bajemos los precios. El 24 de mayo tomamos las calles". Es bonito eso de "bajemos los precios", como si fuera una decisión sencilla de una manifestación o una acampada en Sol. Los convocantes perciben que igual esto de la propiedad privada es un obstáculo, y por eso invitaron: "Se desobedecen las leyes injustas para conquistar derechos colectivos", sin que los derechos individuales cuenten para nada. El sindicato llamó a la desobediencia, interpretándola como "herramienta legítima", para no tolerar el "chantaje de ningún casero". Por si faltaba algo, definió el "modelo" presente –el que reconoce la propiedad privada, según la Constitución– como "racista, patriarcal y ecocida".
Se empieza con la keynesiana "eutanasia del rentista" y se termina con este pseudo sindicato que asegura: "Esta crisis ha sido provocada y sigue siendo sostenida por rentistas, inmobiliarias, fondos, bancos, empresas de alarmas y grandes conglomerados inmobiliarios, junto con gobiernos e instituciones que han favorecido este modelo con políticas que benefician la especulación", lo que exige acabar con la propiedad porque, evidentemente, "la vivienda no puede ser un negocio".
Que acabar con el negocio pueda tener alguna consecuencia nociva, y que una larga experiencia pruebe que el ataque a la propiedad es siempre el ataque a la libertad del pueblo y a su bienestar, es algo que no cruza las mentes progresistas. Mentes que, por cierto, eluden restricciones lógicas. Por un lado, culpan a la derecha de querer "enfrentarnos a inquilinos y propietarios", y tras este benéfico llamado a la convivencia, atacan a los caseros y aportan una pacífica consigna: "Expulsa un turista, recupera una vecina".
(De elcato.org)
Las leyes vigentes deben contemplar ventajas para las dos partes intervinientes, es decir, para propietarios y para inquilinos. Como los gobiernos de izquierda suponen que todas las culpas provienen de los propietarios, actúan en su contra, lo que empeora las cosas, ya que la disminución de la oferta de viviendas en alquiler tiende a elevar el precio de los alquileres, resultado opuesto al que se pretendía lograr en un principio.
Las masivas protestas de inquilinos están dirigidas contra los propietarios de viviendas en alquiler, es decir, protestan contra los que alguna vez contruyeron o compraron una vivienda para ese fin, en lugar de protestar contra el resto de la sociedad que no invirtió en ese negocio. De ahí que la solución habría de pasar por mayor construcción de viviendas para que así aumentara la oferta y disminuyeran los precios de los alquileres, ya que, aunque muchos la desconozcan, la ley de la oferta y la demanda sigue estando presente en toda época y en todo lugar.
Pero el problema insalvable que se advierte en España radica en los elevados costos de la construcción, especialmente por los impuestos y las regulaciones requeridos por el Estado, los que hacen inviable las nuevas contrucciones. Así, aparecen estudios de costos de viviendas cuyos alquileres futuros, en caso de realizarse, estarían por debajo de los costos de construcción.
Quienes aducen que habría de ser el propio Estado el que debería construir viviendas, no tienen presente que las pérdidas ya no serían para los empresarios privados, sino para toda la sociedad. Mientras no se realice una importante reducción del nivel de impuestos, las cosas no mejorarán. Y los elevados impuestos que se cobran en España, no están destinados para mejorar la vida de los españoles, sino para mantener a una enorme cantidad de inmigrantes que poco producen y que, para colmo, son usados para que, con sus votos, ayuden a mantener vigentes a los gobiernos de izquierda. Pero las masas no protestan contra tales gobiernos, sino contra los que construyen o compran viviendas para alquilar.
Se menciona un artículo al respecto:
PÉRFIDO RENTISTA
Por Carlos Rodríguez Braun
La explosión de demagogia de los socialistas de todos los partidos a cuenta del caso de Maricarmen ilustra cómo los males económicos provocados o agravados por el Estado activan el pensamiento único que culpa siempre a la libertad y nunca al intervencionismo.
El pasado mayo el llamado Sindicato de Inquilinas e Inquilinos ya convocó movilizaciones frente a los "ataques del rentismo" e incluso "la dictadura del rentismo". Es la vieja maniobra totalitaria que traslada la responsabilidad a las instituciones de la libertad, particularmente la propiedad privada. Dice este "sindicato", que recibe una amplia cobertura en los medios, cosas como: "Trabajamos la mayoría de los días para el casero", sustituto del capitalista explotador y extractor de plusvalía.
Identificado el culpable, la solución estaba clara ya entonces: "La vivienda nos cuesta la vida. Bajemos los precios. El 24 de mayo tomamos las calles". Es bonito eso de "bajemos los precios", como si fuera una decisión sencilla de una manifestación o una acampada en Sol. Los convocantes perciben que igual esto de la propiedad privada es un obstáculo, y por eso invitaron: "Se desobedecen las leyes injustas para conquistar derechos colectivos", sin que los derechos individuales cuenten para nada. El sindicato llamó a la desobediencia, interpretándola como "herramienta legítima", para no tolerar el "chantaje de ningún casero". Por si faltaba algo, definió el "modelo" presente –el que reconoce la propiedad privada, según la Constitución– como "racista, patriarcal y ecocida".
Se empieza con la keynesiana "eutanasia del rentista" y se termina con este pseudo sindicato que asegura: "Esta crisis ha sido provocada y sigue siendo sostenida por rentistas, inmobiliarias, fondos, bancos, empresas de alarmas y grandes conglomerados inmobiliarios, junto con gobiernos e instituciones que han favorecido este modelo con políticas que benefician la especulación", lo que exige acabar con la propiedad porque, evidentemente, "la vivienda no puede ser un negocio".
Que acabar con el negocio pueda tener alguna consecuencia nociva, y que una larga experiencia pruebe que el ataque a la propiedad es siempre el ataque a la libertad del pueblo y a su bienestar, es algo que no cruza las mentes progresistas. Mentes que, por cierto, eluden restricciones lógicas. Por un lado, culpan a la derecha de querer "enfrentarnos a inquilinos y propietarios", y tras este benéfico llamado a la convivencia, atacan a los caseros y aportan una pacífica consigna: "Expulsa un turista, recupera una vecina".
(De elcato.org)
sábado, 3 de octubre de 2026
El revés del Derecho
Por lo general, desde los sectores de izquierda, se aduce que "debido a un sistema injusto, el delincuente ha sido marginado previamente de la sociedad y que el delito es una justa venganza contra el medio social". Al promover la libertad de los delincuentes, se tiende a perjudicar tanto al agresor como a la víctima, o a las futuras víctimas. Desde las posturas democráticas, por el contrario, al promover sanciones y encierros de los delincuentes, se trata de beneficiar a ambas partes, protegiendo a las personas decentes e impidiendo que el delito sea adoptado como una forma de vida en el transgresor.
Recientemente, una jueza se opuso a la aplicación de la ley que considera la imputabilidad de menores desde los catorce años. Al respecto leemos:
La jueza porteña Laura Beatriz De Marinis argumenta que aplicar la persecución penal a menores de 16 años bajo el nuevo Régimen Penal Juvenil (Ley 27.801) constituye un "retroceso institucional" y una violación a los tratados internacionales de derechos humanos. Al declarar la inconstitucionalidad de la norma en un caso específico, la magistrada plasmó sus fundamentos centrales en el fallo:
Principio de no regresividad: Sostiene que someter a procesos penales a chicos de 14 años es una medida regresiva que va en contra del estándar que ya había fijado la derogada Ley 22.278 (que establecía el límite de punibilidad en los 16 años). Para la jueza, violar este principio choca directamente con las garantías consagradas en la Convención sobre los Derechos del Niño.
Rol protector del Estado vs. castigo: Afirma que el Estado "no puede castigar en la adolescencia el desamparo sufrido en la primera infancia". En su visión, las trayectorias de jóvenes vulnerables requieren una respuesta social urgente e integral basada en la educación, la contención y la salud, en lugar de recurrir como primera opción al castigo penal.
Aclaración sobre la impunidad: De Marinis aclaró explícitamente en su resolución que "no existe legislación, ni doctrina, ni jurisprudencia que avale el derecho a la impunidad". Lo que cuestiona no es el juzgamiento de los delitos en general, sino que las herramientas elegidas por la nueva ley vulneran el bloque constitucional de derechos humanos al desproteger las garantías del menor de edad.
Cabe destacar que su fallo se aplicó puntualmente para dictar el sobreseimiento de un adolescente de 14 años en una causa por tentativa de robo, por lo que no anula la vigencia general de la ley pero ha desatado fuertes apelaciones fiscales y duras críticas del arco político.¿Te interesa conocer los detalles de la apelación presentada por la fiscalía o las repercusiones políticas que generó esta medida? (De Google Modo IA)
La nueva ley, que considera la imputabilidad de menores desde los 14 años, contempla nueve instancias previas al encierro, por lo que la finalidad de la detención no es el castigo sino que apunta a desligar al menor del ambiente que favorece su inserción en una vida delictiva. De esa manera se trata de beneficiar al menor en lugar de perjudicarlo.
Es oportuno mencionar los efectos negativos que se producen en los menores cuando no se los detiene a tiempo en su accionar delictivo. Si bien la siguiente síntesis hace referencia al acoso o bullying, los efectos negativos serán similares en otras variantes de acciones antisociales:
María Antonia Osés escribió: "Efectos negativos sobre la salud psicológica y las relaciones sociales del niño que agrede. Se mencionan a continuación ejemplos de consecuencias sobre la salud física y psicológica del acosador:
Disminución de la empatía: el agresor no puede ponerse en el lugar de la víctima ni reconocer sus derechos.
Desinterés por las normas morales: no quiere comprender las normas morales establecidas o los límites impuestos por la institución. Con el tiempo deja de percibir lo que está bien o está mal.
Problemas escolares: el acosador baja el nivel de sus calificaciones y empeora la disciplina.
Ausentismo escolar: como al agresor le cuesta aceptar las normas de la institución, se ausenta mucho de sus actividades escolares.
Relaciones basadas en la violencia: cree que puede conseguir poder y liderazgo a través del ejercicio de la violencia. Por ello, tenderá a someter a los demás y a usar la agresividad para conseguir sus objetivos.
(Del "Diccionario Paidós de bullying y ciberbullying"-Editorial Paidós SAICF-Buenos Aires 2017).
Recientemente, una jueza se opuso a la aplicación de la ley que considera la imputabilidad de menores desde los catorce años. Al respecto leemos:
La jueza porteña Laura Beatriz De Marinis argumenta que aplicar la persecución penal a menores de 16 años bajo el nuevo Régimen Penal Juvenil (Ley 27.801) constituye un "retroceso institucional" y una violación a los tratados internacionales de derechos humanos. Al declarar la inconstitucionalidad de la norma en un caso específico, la magistrada plasmó sus fundamentos centrales en el fallo:
Principio de no regresividad: Sostiene que someter a procesos penales a chicos de 14 años es una medida regresiva que va en contra del estándar que ya había fijado la derogada Ley 22.278 (que establecía el límite de punibilidad en los 16 años). Para la jueza, violar este principio choca directamente con las garantías consagradas en la Convención sobre los Derechos del Niño.
Rol protector del Estado vs. castigo: Afirma que el Estado "no puede castigar en la adolescencia el desamparo sufrido en la primera infancia". En su visión, las trayectorias de jóvenes vulnerables requieren una respuesta social urgente e integral basada en la educación, la contención y la salud, en lugar de recurrir como primera opción al castigo penal.
Aclaración sobre la impunidad: De Marinis aclaró explícitamente en su resolución que "no existe legislación, ni doctrina, ni jurisprudencia que avale el derecho a la impunidad". Lo que cuestiona no es el juzgamiento de los delitos en general, sino que las herramientas elegidas por la nueva ley vulneran el bloque constitucional de derechos humanos al desproteger las garantías del menor de edad.
Cabe destacar que su fallo se aplicó puntualmente para dictar el sobreseimiento de un adolescente de 14 años en una causa por tentativa de robo, por lo que no anula la vigencia general de la ley pero ha desatado fuertes apelaciones fiscales y duras críticas del arco político.¿Te interesa conocer los detalles de la apelación presentada por la fiscalía o las repercusiones políticas que generó esta medida? (De Google Modo IA)
La nueva ley, que considera la imputabilidad de menores desde los 14 años, contempla nueve instancias previas al encierro, por lo que la finalidad de la detención no es el castigo sino que apunta a desligar al menor del ambiente que favorece su inserción en una vida delictiva. De esa manera se trata de beneficiar al menor en lugar de perjudicarlo.
Es oportuno mencionar los efectos negativos que se producen en los menores cuando no se los detiene a tiempo en su accionar delictivo. Si bien la siguiente síntesis hace referencia al acoso o bullying, los efectos negativos serán similares en otras variantes de acciones antisociales:
María Antonia Osés escribió: "Efectos negativos sobre la salud psicológica y las relaciones sociales del niño que agrede. Se mencionan a continuación ejemplos de consecuencias sobre la salud física y psicológica del acosador:
Disminución de la empatía: el agresor no puede ponerse en el lugar de la víctima ni reconocer sus derechos.
Desinterés por las normas morales: no quiere comprender las normas morales establecidas o los límites impuestos por la institución. Con el tiempo deja de percibir lo que está bien o está mal.
Problemas escolares: el acosador baja el nivel de sus calificaciones y empeora la disciplina.
Ausentismo escolar: como al agresor le cuesta aceptar las normas de la institución, se ausenta mucho de sus actividades escolares.
Relaciones basadas en la violencia: cree que puede conseguir poder y liderazgo a través del ejercicio de la violencia. Por ello, tenderá a someter a los demás y a usar la agresividad para conseguir sus objetivos.
(Del "Diccionario Paidós de bullying y ciberbullying"-Editorial Paidós SAICF-Buenos Aires 2017).
miércoles, 30 de septiembre de 2026
Teresa de Ávila y su época
Si consideramos que una religión debe "unir a los adeptos", advertimos que varias "religiones" no responden a ese objetivo. Por el contrario, al unir solamente a los integrantes de ciertos sectores de la sociedad, o de la humanidad, se crean las condiciones para el surgimiento de conflictos y divisiones entre tales sectores. De ahí que una auténtica religión debería promover la existencia de individuos que se sientan integrantes de la humanidad, como un solo sector, y no sólo de algún sector de la misma.
Una religión auténtica debe promover una actitud favorable a la cooperación social respecto de todo integrante de la especie humana, es decir, debe tener validez universal, tal el caso de las prédicas cristianas. Sin embargo, cuando la moral bíblica pasa a segundo término, siendo reemplazada por una serie de dogmas y de tradiciones que poco tienen que ver con las actitudes de los adeptos, la religión moral pierde su efectividad y se vuelve un factor más para las divisiones y los antagonismos. Juan Arias escribió: "Existe por parte de la gente un rechazo de fondo de las Iglesias, de todas, no sólo entre los agnósticos, sino también entre muchos creyentes abiertos al diálogo, como instituciones de poder que no sólo se han adueñado, ilícita e injustamente, de la esencia del primer vagido de las religiones -cuando los dioses aún comían flores y Moisés podía discutir de tú a tú con Yahvé, sin miedo y con devoción al mismo tiempo-, sino que han trastornado el significado más profundo de aquéllas en sus orígenes".
"Las religiones, de haber surgido para intentar aliviar el dolor de los hombres, se han convertido en verdugos de los mismos. Han acabado imponiendo, como caminos de salvación, increíbles iniciaciones al dolor y al sufrimiento, como método seguro para una salvación que en definitiva en nada interesa al hombre moderno, que con tanto esfuerzo, a veces hasta con sangre, ha conseguido su autonomía, al lograr la bendita separación entre Iglesia y Estado, entre religioso y profano. Quienes aún no lo han conseguido pagan hoy muy cara, a precio de fanatismos y de fundamentalismos, la intransigencia de una religión que se convierte en garrote y poder y que parece tener miedo de que los hombres sean felices".
"Me parece más creyente el ateo Voltaire cuando afirma con ironía: «He decidido ser feliz porque eso ayuda a mi salud». A su salud y a su espíritu, porque la felicidad, más que el dolor, perenece a la esencia de lo religioso y lo sagrado" (De "La felicidad invisible"-Maeva Ediciones-Madrid 2007).
El caso extremo lo constituye el Islam, que poco o nada tiene de "religión", en el sentido antes mencionado, ya que no se distingue de un movimiento político totalitario que constituye una gran amenaza contra toda forma de civilización, algo fácil de advertir observando la potencial y la real violencia que los seguidores de Mahoma adoptan frente a los considerados "infieles".
La religión moral, o bíblica, ha sufrido diversas distorsiones a lo largo de la historia, convirtiéndose a veces en un simple paganismo o bien en una "religión cognitiva" en donde el mérito reside en la "creencia" antes que en la moral. A manera de ejemplo acerca del conflicto entre católicos y judíos ocurrido en la España del siglo XVI, se mencionan aspectos asociados a la vida de la santa Teresa de Ávila, con antepasados judíos convertidos al catolicismo. Al respecto, Rosa Rossi escribió: "Teresa Sánchez de Ahumada nació en Ávila el 28 de marzo de 1515. La llamaron Teresa como su abuela materna, Teresa de las Cuevas. Era un nombre que no existía en el martirologio cristiano, es decir, no existía una santa que llevara el nombre de Teresa. De los dos apellidos, el primero era de su padre, Alonso Sánchez de Cepeda, y el segundo de su madre, Beatriz de Ahumada".
"Su familia no procedía de Ávila, es más, en Ávila era conocida como la familia de los «toledanos». El abuelo, Juan Sánchez, un rico y animoso comerciante en lanas y sedas, se había trasladado desde Toledo en los primeros años del siglo XVI".
"No era una decisión fácil para un comerciante emprendedor como el abuelo de Teresa. Toledo, con sus 90.000 habitantes, era una de las ciudades más importantes de la península ibérica. Ávila, en cambio, era una pequeña población situada a 1.100 metros de altitud en la meseta castellana, y con no más de 1.000 habitantes en tiempos de Teresa".
"¿Por qué, entonces, la familia Sánchez había realizado esta mudanza? En realidad, el abuelo se había visto obligado a ello, ya que en 1485 había sido procesado por la Inquisición de Toledo por «muchos y graves crímenes y delitos de herejía y apostasía», o sea, acusado de haber vuelto a la que fuera la religión de esos prósperos comerciantes y también de su propio padre: el judaísmo. Y por eso fue condenado a llevar durante siete viernes el sambenito -el tristemente famoso capuz amarillo- por las calles de Toledo".
"Así, todos supieron -amigos y enemigos, clientes y competidores- que don Juan Sánchez descendía de hebreos convertidos al cristianismo hacía poco tiempo, que era, por lo tanto, un cristiano nuevo, y que además la Inquisición lo consideraba un marrano, uno de aquellos «cerdos indecentes» -éste era en la lengua corriente el sentido de la palabra- que después de su conversión habían vuelto secretamente a su antigua religión. El sambenito, que se colgaba en la iglesia parroquial con el nombre del condenado, quedaba allí como signo de una pública infamia que caía sobre los hijos, sobre los hijos de los hijos, sobre los hijos de los hijos de los hijos: el tiempo del deshonor no tenía límites".
"Toda la familia, de este modo, había perdido la honra, la reputación construida no sobre la base de las virtudes de la persona sino sobre la opinión de los demás, sobre «lo que dice la gente», y que consistía, por encima de todo, en ser creído y considerado cristiano viejo. El bautismo -haber aceptado creer en el Cristo Redentor- no era suficiente para limpiar una sangre que la cultura dominante consideraba impura".
"Era menester seguir con precisión y minuciosidad todos los gestos de la nueva cultura: la sociedad circundante controlaba obsesivamente la vida de los conversos. La infracción más mínima podía convertirse en motivo para una denuncia anónima, con la acusación de haber vuelto a la religión de los padres. Acusación y delación secreta que suponían siempre una humillación, a menudo la confiscación de los bienes y, en algunos casos, la muerte".
"Fue entonces, para escapar de las consecuencias de aquella condena, cuando el emprendedor Juan Sánchez se mudó a Ávila, donde no volvería a encontrar a las personas que lo habían visto en aquella terrible procesión. Su casa de Toledo fue vendida a Garcilaso de la Vega, hombre noble, soldado y poeta, por 550.000 maravedíes" (De "Teresa de Ávila" de Rosa Rossi-Salvat Editores SA-Barcelona 1995).
En la actualidad, entre los cristianos, se considera como "virtud" la creencia en la divinidad de Cristo y de otros dogmas de la ortodoxia, en lugar de considerar como virtud moral el cumplimiento de los mandamientos bíblicos. A la vez, quien discuta o no acepte tal ortodoxia, aún cuando lleve una vida moralmente virtuosa, será mirado con cierta pena o desprecio por no "creer en Cristo", a pesar de atender muy bien sus directivas.
Una religión auténtica debe promover una actitud favorable a la cooperación social respecto de todo integrante de la especie humana, es decir, debe tener validez universal, tal el caso de las prédicas cristianas. Sin embargo, cuando la moral bíblica pasa a segundo término, siendo reemplazada por una serie de dogmas y de tradiciones que poco tienen que ver con las actitudes de los adeptos, la religión moral pierde su efectividad y se vuelve un factor más para las divisiones y los antagonismos. Juan Arias escribió: "Existe por parte de la gente un rechazo de fondo de las Iglesias, de todas, no sólo entre los agnósticos, sino también entre muchos creyentes abiertos al diálogo, como instituciones de poder que no sólo se han adueñado, ilícita e injustamente, de la esencia del primer vagido de las religiones -cuando los dioses aún comían flores y Moisés podía discutir de tú a tú con Yahvé, sin miedo y con devoción al mismo tiempo-, sino que han trastornado el significado más profundo de aquéllas en sus orígenes".
"Las religiones, de haber surgido para intentar aliviar el dolor de los hombres, se han convertido en verdugos de los mismos. Han acabado imponiendo, como caminos de salvación, increíbles iniciaciones al dolor y al sufrimiento, como método seguro para una salvación que en definitiva en nada interesa al hombre moderno, que con tanto esfuerzo, a veces hasta con sangre, ha conseguido su autonomía, al lograr la bendita separación entre Iglesia y Estado, entre religioso y profano. Quienes aún no lo han conseguido pagan hoy muy cara, a precio de fanatismos y de fundamentalismos, la intransigencia de una religión que se convierte en garrote y poder y que parece tener miedo de que los hombres sean felices".
"Me parece más creyente el ateo Voltaire cuando afirma con ironía: «He decidido ser feliz porque eso ayuda a mi salud». A su salud y a su espíritu, porque la felicidad, más que el dolor, perenece a la esencia de lo religioso y lo sagrado" (De "La felicidad invisible"-Maeva Ediciones-Madrid 2007).
El caso extremo lo constituye el Islam, que poco o nada tiene de "religión", en el sentido antes mencionado, ya que no se distingue de un movimiento político totalitario que constituye una gran amenaza contra toda forma de civilización, algo fácil de advertir observando la potencial y la real violencia que los seguidores de Mahoma adoptan frente a los considerados "infieles".
La religión moral, o bíblica, ha sufrido diversas distorsiones a lo largo de la historia, convirtiéndose a veces en un simple paganismo o bien en una "religión cognitiva" en donde el mérito reside en la "creencia" antes que en la moral. A manera de ejemplo acerca del conflicto entre católicos y judíos ocurrido en la España del siglo XVI, se mencionan aspectos asociados a la vida de la santa Teresa de Ávila, con antepasados judíos convertidos al catolicismo. Al respecto, Rosa Rossi escribió: "Teresa Sánchez de Ahumada nació en Ávila el 28 de marzo de 1515. La llamaron Teresa como su abuela materna, Teresa de las Cuevas. Era un nombre que no existía en el martirologio cristiano, es decir, no existía una santa que llevara el nombre de Teresa. De los dos apellidos, el primero era de su padre, Alonso Sánchez de Cepeda, y el segundo de su madre, Beatriz de Ahumada".
"Su familia no procedía de Ávila, es más, en Ávila era conocida como la familia de los «toledanos». El abuelo, Juan Sánchez, un rico y animoso comerciante en lanas y sedas, se había trasladado desde Toledo en los primeros años del siglo XVI".
"No era una decisión fácil para un comerciante emprendedor como el abuelo de Teresa. Toledo, con sus 90.000 habitantes, era una de las ciudades más importantes de la península ibérica. Ávila, en cambio, era una pequeña población situada a 1.100 metros de altitud en la meseta castellana, y con no más de 1.000 habitantes en tiempos de Teresa".
"¿Por qué, entonces, la familia Sánchez había realizado esta mudanza? En realidad, el abuelo se había visto obligado a ello, ya que en 1485 había sido procesado por la Inquisición de Toledo por «muchos y graves crímenes y delitos de herejía y apostasía», o sea, acusado de haber vuelto a la que fuera la religión de esos prósperos comerciantes y también de su propio padre: el judaísmo. Y por eso fue condenado a llevar durante siete viernes el sambenito -el tristemente famoso capuz amarillo- por las calles de Toledo".
"Así, todos supieron -amigos y enemigos, clientes y competidores- que don Juan Sánchez descendía de hebreos convertidos al cristianismo hacía poco tiempo, que era, por lo tanto, un cristiano nuevo, y que además la Inquisición lo consideraba un marrano, uno de aquellos «cerdos indecentes» -éste era en la lengua corriente el sentido de la palabra- que después de su conversión habían vuelto secretamente a su antigua religión. El sambenito, que se colgaba en la iglesia parroquial con el nombre del condenado, quedaba allí como signo de una pública infamia que caía sobre los hijos, sobre los hijos de los hijos, sobre los hijos de los hijos de los hijos: el tiempo del deshonor no tenía límites".
"Toda la familia, de este modo, había perdido la honra, la reputación construida no sobre la base de las virtudes de la persona sino sobre la opinión de los demás, sobre «lo que dice la gente», y que consistía, por encima de todo, en ser creído y considerado cristiano viejo. El bautismo -haber aceptado creer en el Cristo Redentor- no era suficiente para limpiar una sangre que la cultura dominante consideraba impura".
"Era menester seguir con precisión y minuciosidad todos los gestos de la nueva cultura: la sociedad circundante controlaba obsesivamente la vida de los conversos. La infracción más mínima podía convertirse en motivo para una denuncia anónima, con la acusación de haber vuelto a la religión de los padres. Acusación y delación secreta que suponían siempre una humillación, a menudo la confiscación de los bienes y, en algunos casos, la muerte".
"Fue entonces, para escapar de las consecuencias de aquella condena, cuando el emprendedor Juan Sánchez se mudó a Ávila, donde no volvería a encontrar a las personas que lo habían visto en aquella terrible procesión. Su casa de Toledo fue vendida a Garcilaso de la Vega, hombre noble, soldado y poeta, por 550.000 maravedíes" (De "Teresa de Ávila" de Rosa Rossi-Salvat Editores SA-Barcelona 1995).
En la actualidad, entre los cristianos, se considera como "virtud" la creencia en la divinidad de Cristo y de otros dogmas de la ortodoxia, en lugar de considerar como virtud moral el cumplimiento de los mandamientos bíblicos. A la vez, quien discuta o no acepte tal ortodoxia, aún cuando lleve una vida moralmente virtuosa, será mirado con cierta pena o desprecio por no "creer en Cristo", a pesar de atender muy bien sus directivas.
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