Es muy común en la gente dominada emocional y mentalmente por el odio, apoyar, aplaudir o ejecutar alguna forma de violencia contra el sector odiado. Resulta obvio que el sector agredido responderá, como una forma de protección, y hasta de venganza, con una violencia comparable o mayor. Luego, quien inicia el conflicto tiende a victimizarse para remarcar la "maldad" del adversario previamente agredido.
El sector dominado por el odio, jamás ha de reconocer culpabilidad alguna, y mucho menos se ha de arrepentir de los actos terroristas cometidos. Incluso proclamará a viva voz la defensa de los "derechos humanos", principalmente el derecho a la vida de los caídos de su sector. Como ejemplo de esta actitud lo tenemos en el caso de la guerrilla marxista de los años 70, que produjeron en la Argentina 1.094 asesinatos, 2.368 heridos, 756 secuestros extorsivos y 4.380 bombas.
En la actualidad, la mayor parte de los discursos en favor de la paz y de la democracia, se dirigen como mensajes para ser escuchados por las Fuerzas Armadas, por cuanto poco o nada cuentan las más de mil víctimas inocentes del terrorismo promovido por el Estado cubano-soviético. De ahí que sea una falsa expresión de deseos por cuanto no se dirigen al sector que comenzó con las acciones violentas, sino con el sector que respondió de la misma manera.
Para que el "Nunca más" se cumpla en forma definitiva deben dirigir sus proclamas democráticas a los ideólogos marxistas, incluida la Iglesia Católica, que parece haber olvidado sus raíces cristianas. Mientras la Iglesia siga encubriendo el terrorismo marxista, sigue siendo cómplice pasivo de la violencia que parece denunciar.
Se transcribe un artículo al respecto:
LA INDUSTRIA DE LA MEMORIA SELECTIVA
Por Mariangel Márquez
Cada 24 de marzo Argentina asiste a una liturgia política cuidadosamente guionada. Banderas, consignas repetidas hasta el cansancio, discursos cargados de indignación selectiva y una narrativa única que se presenta como verdad indiscutible. No es un ejercicio de memoria: es una ceremonia de propaganda.
Toda sociedad necesita recordar su pasado, pero la memoria colectiva puede adoptar dos formas muy distintas: puede ser una búsqueda honesta de comprensión histórica o puede convertirse en un instrumento de legitimación ideológica. Cuando la memoria deja de admitir preguntas y sólo permite repetir consignas, deja de ser memoria para transformarse en dogma.
Durante décadas se ha construido un relato oficial sobre los años setenta que funciona con la lógica de un guión infantil: villanos absolutos de un lado y víctimas puras del otro. En esa versión simplificada de la historia, la violencia comienza mágicamente el 24 de marzo de 1976, como si la Argentina previa hubiera sido una pacífica república alterada de pronto por una junta militar surgida del vacío. Pero la historia real es mucho menos cómoda.
Antes del golpe ya había bombas en restaurantes, secuestros de empresarios, asesinatos de militares, policías y civiles, ataques a cuarteles, extorsiones, tribunales revolucionarios clandestinos y organizaciones armadas que proclamaban sin pudor su objetivo de instaurar un régimen socialista por medio de la violencia. No eran grupos culturales ni militantes románticos: eran aparatos guerrilleros con estructura militar y estrategia insurreccional. Ese capítulo de la historia es sistemáticamente borrado por los profesionales de la memoria selectiva.
¿Por qué? Porque reconocerlo dinamita el mito fundacional sobre el que se edificó la industria política del 24 de marzo. Si se admite que existió una guerra revolucionaria, se cae la caricatura del país idílico agredido súbitamente por militares perversos. Y si se cae esa caricatura, también se derrumba el monopolio moral que ciertos sectores han construido durante décadas.
La dictadura cometió crímenes gravísimos. Nadie serio lo niega. El terrorismo de Estado, la represión ilegal y las desapariciones son hechos documentados y condenables. Pero convertir esa tragedia en un instrumento de manipulación histórica es otra forma de degradar la memoria. La memoria no debería ser un tribunal que juzga selectivamente el pasado según conveniencias ideológicas. Su función es comprender la complejidad de la historia, no reducirla a un relato moral cómodo para el presente.
Lo que resulta inaceptable es la operación intelectual que pretende borrar la violencia guerrillera de la ecuación histórica. Se habla de víctimas, pero sólo de algunas. Se exige memoria, pero sólo sobre una parte del pasado. Se reclama justicia, pero únicamente cuando la violencia proviene de un actor específico. Eso no es memoria. Es propaganda.
El 24 de marzo se ha transformado en una plataforma ideológica desde la cual se intenta fijar una interpretación obligatoria de la historia. Cualquier intento de cuestionarla es rápidamente etiquetado con epítetos automáticos: negacionista, reaccionario, apologista. La discusión histórica se reemplaza por la descalificación moral. Esa reacción revela algo evidente: el relato dominante no se sostiene bien cuando se lo somete al examen completo de los hechos. La historia de los años setenta no fue un cuento moral para escolares. Fue un conflicto político brutal donde distintos actores recurrieron a la violencia con objetivos incompatibles. Pretender que una parte de esa violencia nunca existió no es un error académico: es una decisión política. Y esa decisión ha permitido construir una cultura de la memoria que funciona más como un aparato de militancia que como una búsqueda honesta de verdad histórica.
Una sociedad madura no necesita relatos sagrados ni fechas convertidas en actos de fe ideológica. Necesita memoria completa. Memoria incómoda. Memoria que no dependa de quién empuñaba el arma para decidir si el hecho merece ser recordado. Porque cuando la memoria se convierte en un relato obligatorio, deja de servir a la verdad y empieza a servir al poder.
Mientras el 24 de marzo siga siendo utilizado como una herramienta de propaganda y no como un espacio de reflexión histórica integral, lo que se estará defendiendo no será la memoria: será el relato.
(De www.laprensa.com.ar)
jueves, 19 de marzo de 2026
martes, 17 de marzo de 2026
El peronismo y sus mitos
El peronismo original, el de las primeras presidencias de Perón, fue un movimiento totalitario en cuanto a su gestión, si bien el acceso a la presidencia fue efectuado mediante un proceso electoral legítimo. De ahí que los periodistas, en general, para no perder seguidores peronistas, cuando hablan de "dictadura" nunca hacen referencia al peronismo.
Es interesante leer opiniones de escritores que vivieron de cerca todo el proceso peronista, como es el caso de Juan José Sebreli. De ahí que se transcribe un diálogo con Marcelo Gioffré acerca de los orígenes del peronismo:
SOBRE EL PERONISMO
Marcelo Gioffré (MG): El 8 de octubre de 1945, el día que Perón cumplió cincuenta años, el clima en el país estaba muy enrarecido, las facultades estaban tomadas y habían implantado el estado de sitio. Y unos días después, según contás en algún libro, sucedió algo increíble cuando estabas escuchando el radioteatro.
Juan José Sebreli (JJS): Sí, el radioteatro de Evita Duarte. para mí el mito de Eva empieza siendo el mito de las estrellas de los años cuarenta. El radioteatro se interrumpe para pasar la noticia de que Perón había sido llevado preso y la novela nunca más siguió. Quedó inconclusa. Era una novela de ciencia ficción y Evita encarnaba a una intrépida astronauta, así que los personajes quedaron anclados en Marte para siempre.
MG: A partir de entonces fue una semana en que todo el país quedó en una especie de suspenso. En esos días Perón le hizo una argucia a Farrell, le pidió que le permitiera hacer un discurso en el balcón de la Secretaría de Trabajo con el fin de despedirse. Farrell accedió, y en el medio del discurso Perón anunció un aumento general de sueldos. Fue una jugada muy provocativa.
JJS: Sí, y acá ya tenemos una pauta para desenmascarar un primer mito. El peronismo no nació el 17 de octubre de 1955, el peronismo nació el 4 de junio de 1943. A las diez de la mañana, para ser más precisos. La prueba está en que los peronistas, cuando nombran los golpes militares, nombran el del 30 y pasan al del 55, el del 43 no lo nombran. ¿Por qué? Porque el 43 muestra que el origen del peronismo fue un golpe de Estado, una dictadura militar fascista, antisemita, anticlerical y muy reaccionaria. Como vos sugerís, el 17 de octubre no se habría podido realizar si Perón no hubiera estado ya formando parte del Estado. Antes del 43 Perón no había tenido el menor contacto con un sindicalista, nunca. Lo tuvo después, gracias a su cargo de secretario de Trabajo.
MG: En esos días de octubre una de las salidas a la crisis que se barajaban, tal vez la tesis más elegante o conservadora, a la que adscribía por ejemplo Alfredo Palacios, era entregarle el poder a la Corte Suprema de Justicia. Los que se oponían a esa posibilidad eran los que estaban cerca de Perón. Incluso hubo un desprendimiento de esa idea, un plan B, que fue instrumentado a través del procurador general de la Nación, que consistió en pedirle a la Corte que armara un nuevo gabinete, pero como eran académicos, no políticos, tardaron mucho en decidirse y el conflcito con Perón fue escalando, de manera que se lo llevaron preso y el gabinete no estaba.
JJS: Acá ya tenemos otro de los mitos del peronismo. La idea de que los protagonistas, los hérores de esa supuesta epopeya fueron Perón y Evita. Perón y Evita no tuvieron ningún papel relevante. Perón estaba preso, primero en Martín García y después en el Hospital Militar. Evita no tenía ningún contacto ni con obreros ni con sindicalistas, nada. Estaba tratando de encontrar un abogado para que le presentara un habeas corpus. Lo que quería era irse del país. Perón, por otra parte, tampoco estaba entusiasmado. Al contrario, estaba desencantado, hay cartas que lo prueban. Quería irse a la Patagonia a cultivar la tierra o algo por el estilo. Y toda la intervención que Evita tuvo el 17 de octubre fue escuchar las noticias por la radio desde el departamento de su amiga, la actriz Pierina Dealessi, donde se había refugiado. En cambio, los que realmente hicieron el 17 de octubre son personajes que después fueron completamente raleados.
MG: Cipriano Reyes...
JJS: A Cipriano Reyes, dirigente del Sindicato de la Carne, lo primero que hizo Perón fue meterlo preso. Estuvo preso los diez años del gobierno peronista. Y el otro, Mercante -junto con su secretaria y amiga, Isabel Ernst-, que al poco tiempo también fue defenestrado.
MG: Perón, supuestamente enfermo, pasó -como decías vos- al Hospital Militar.
JJS: Por eso cuando él sale a hablar, a última hora, quedaba muy poca gente. Porque la gente había llegado desde las diez de la mañana.
MG: Perón sale a hablar a las once de la noche...
JJS: El tema de la plaza es otro mito. Hace un tiempo un grupo de bolivianos llegó a la plaza con el féretro de un albañil asesinado, para velarlo allí, y Hebe de Bonafini les gritó que se fueran, que la plaza era de ellas, como si los peronistas hubieran instaurado un ámbito sagrado. La Plaza de Mayo ha sido llenada por muchos. La primera vez que se llenó en un acto político fue, paradójicamente, con el golpe de 1930, el primero que sale al balcón es el dictador fascista José Féliz Uriburu, ante una multitud compuesta por estudiantes y clase media. Eduardo Lonardi la llenó con más gente que la que llevaba Perón en los últimos 17 de octubre anteriores al golpe. Videla y Galtieri llenaron también la plaza. E históricamente la movilización callejera de las masas tiene tradición mundial. La primera gran movilización que hubo en el siglo XX se hizo por una causa poco noble: fue en Berlín para la declaración de la Primera Guerra Mundial. La gente salió a la calle enloquecida de alegría y el káiser, que detestaba a las masas, quiso disolverla. Tuvieron que convencerlo para que no lo hiciera: era mejor dejar contenta a la gente que iba a la guerra.
MG: Algo interesante de ese 17 de octubre es que, según cuentan, Perón tenía la duda de si debía abalanzarse sobre el poder y que le dieran la presidencia en forma inmediata, ese día, o si debía esperar, preparar la campaña y ganar las elecciones. Optó por esta segunda vía.
JJS: Fue lo más inteligente.
MG: Replegando el zoom y ampliando el campo visual hacia el peronismo en general, sería interesante rastrear denominadores comunes en todas las experiencias peronistas de nuestra historia. En principio podría uno pensar en tres grandes procesos: el primero, el peronismo clásico del 43 al 55; el segundo Menem del 89 al 99; y el tercero, el kirchnerismo. Pero también hubo al menos tres situaciones intermedias a las que habría que prestarles atención: la resistencia peronista post 55 y los montoneros, que produjeron ese extraño blend de peronismo, marxismo y catolicismo; el gobierno del 73 al 76, que empezó con Cámpora y terminó con Isabel y López Rega; y el gobierno de Duhalde, que es la salida de la crisis del 2001. ¿Hay líneas que permiten hilvanar todo esto?
JJS: El peronismo ideológico, que es el régimen de un líder carismático en contacto con las masas, con una economía defensora de la industria nacional, antirrural y que tiene su enemigo principal en el imperialismo yanqui, estuvo vigente sólo hasta 1949 o 1950. Después esa ideología se mantuvo en las palabras, pero en la realidad hicieron todo lo contrario. ¿Por qué? Porque en ese momento empezó la crisis económica. La ideología inicial era el fascismo, el propio Perón lo dice, fue el único político que después de la Segunda Guerra Mundial siguió reivindicando el fascismo. Lo hizo en un reportaje de Félix Luna y en dos folletos, Latinoamérica ahora o nunca y La hora de los pueblos. Perón nunca pudo realizar un fascismo pleno porque las condiciones del mundo no se lo permitieron. El fascismo acababa de ser derrotado y estaba totalmente desprestigiado. Y porque la clase media argentina no era fascista. Es decir, él hizo todo lo que pudo: un semifascismo a la criolla. Pero a partir de 1950 la crisis lo obligó a cambiar y vino un periodo desarrollista. Del antiimperialismo pasó a un acercamiento a Estados Unidos. Es cuando vino Milton Eisenhower, hermano del presidente, y lo subió al balcón.
MG: ¿Participarías en la idea de que el primer lustro, del 45 al 50, se pareció más al kichnerismo, y el segundo lustro, del 50 al 55, más a Menem?
JJS: Sí, pero ubicados en contextos históricos distintos.
MG: En la búsqueda de denominadores comunes, algo que tal vez se mantuvo en los tres peronismos fue el antirruralismo que mencionabas, porque en el peronismo canónico se expresó con el IAPI, en el menemismo con la sobrevaluación del peso y en el kirchnerismo con las retenciones. En los tres hubo desprecio por el campo y subestimación de las exportacionesa.
JJS: Pero en el caso de Menem hay que hacer una salvedad: la convertibilidad pudo ser aprovechada por el campo para modernizarse y tecnificarse. El campo actual, pujante, con siembra directa, se hizo gracias a la convertibilidad. En cambio, cuando Perón en los cincuenta hizo el giro hacia el campo, que hizo una reunión en el teatro Colón con los ruralistas, ya era demasiado tarde.
MG: La siembra directa y el glifosato, que implica que se pueda sembrar directanente sobre rastrojos, fueron muy crirticados en su momento por los ecologistas, hubo muchas cartas de lectores en La Nación que sostenían que el uso de químicos podría traer cáncer, pero lo que ocultan todos estos críticos es que con la siembra directa se eliminó la labranza, un procedimiento que venía de siglos y que de a poco iba arruinando las tierras. Y arruinar la tierra es menos comida para la gente. Por eso, más allá de algún mínimo efecto no querido de los químicos, es una transformación revolucionaria que inicia la Argentina en los noventa, haciendo punta, y que después sigue Estados Unidos.
JJS: Por supuesto.
MG: Un factor institucional que valdría la pena analizar es si en todos los peronismos no hubo una desarticulación de los oganismos de control de legalidad. Manipulación con los miembros de la Corte Suprema, eliminación o colonización de auditorías y sindicaturas, copamiento de juzgados federales. Daría la impresión de que es una nota distintiva de los tres peronismos.
JJS: El autoritarismo como método caracteriza al populismo. Hay relación directa del líder con las masas y prescindencia de la mediación de las instituciones, sobre todo de los poderes Judicial y Legislativo, y de los partidos políticos. Es verdad, eso es común en todos. La diferencia es que en Perón eso llega a un grado de semidictadura plebiscitaria. De un plumazo expropió el diario La Prensa, que era el medio más importante de la época. En Menem, a pesar de la ampliación de la corte y otras intervenciones, no hubo autoritarismo, hubo libertad de prensa y se terminó con el militarismo. Y en el kirchnerismo, pese a los intentos de terminar con los medios independientes, por el momento se mantiene cierta libertad. Por ejemplo, nosotros podemos estar diciendo esto públicamente.
MG: Pero cuidado, Juan José, porque con el kircnerismo estamos a las puertas de que de los cinco canales de aire, tres sean oficialistas.
JJS: Pero si esta conversación hubiera sido en la época de Perón, nos estaba esperando la policía en la puerta y nos llevaba presos. Es verdad que las circunstancias son otras, la democracia está hoy mucho más extendida, incluso en casi toda Latinoamérica, y las noticias corren más rápido por el mundo, no se puede hacer cualquier cosa. Chávez hasta cierto punto es más democrático que Perón, en Venezuela la oposición todavía puede hacer manifestaciones multitudinarias. En la época de Perón eso era imposible porque la policía las disolvía inmediatamente.
MG: El kirchnerismo sería una versión light del peronismo.
JJS: No, una versión aggiornada.
MG: Otro tema interesante es el de los matices pintorescos de los líderes peronistas. Esto hace un poco a la posmodernidad, el tema del envase por sobre el contenido. En el caso de Perón, ni hablar: casado con Eva, una actriz, sus aventuras en motocicleta, las chicas de la UES; Menem, con las patillas, la Ferrari, Yuyito González deslizándose por Olivos, el casamiento con Bolocco; y el caso de Néstor Kirchner, respecto del cual vos dijiste en una nota de La Nación que era un líder populista frío, es más raro. Tengo la idea de que el pintoresquismo se lo presta la épica que urde alrededor de su falso pasado revolucionario.
JJS: Kirchner es lo más cercano a Perón. Pero empleando la frase de Marx, la historia se repite como una farsa. Los Kirchner quieren ser líderes carismáticos, quieren arrastrar a las masas, pero por ahora no lo logran. Hubo un ejemplo emblemático, las dos famosas manifestaciones simultáneas, la del campo y la de los kirchneristas: la del campo, que es supuestamente de la oligarquía, es decir de una minoría, concitó multitudes infinitamente superiores a las que Kirchner juntó en Plaza del Congreso. Eso revela que en un momento muy crítico tuvo escasa capacidad de convocatoria. Y además la composición de esa pequeña "multitud kirchnerista" es paradójica: una combinación de gente pagada con un grupito de universitarios de humanidades, que se han convertido en la apoyatura del sistema. Esto cambió a partir de los funerales de Néstor Kirchner, cuando el régimen mutó de un populismo frío, lo cual es una contradicción en los términos, a un típico populismo fervoroso.
MG: Se te atribuye una frase: "Si en 2011 gana Kirchner, hay que despedirse de la democracia". ¿Creés que la deriva sería tan grave?
JJS: Sí. Como decía Fernando Henrique Cardoso, con el tercer mandato ya no hay república, hay monarquía.
(De “Conversaciones irreverentes” de J.J. Sebreli y M. Gioffré-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 2018).
Es interesante leer opiniones de escritores que vivieron de cerca todo el proceso peronista, como es el caso de Juan José Sebreli. De ahí que se transcribe un diálogo con Marcelo Gioffré acerca de los orígenes del peronismo:
SOBRE EL PERONISMO
Marcelo Gioffré (MG): El 8 de octubre de 1945, el día que Perón cumplió cincuenta años, el clima en el país estaba muy enrarecido, las facultades estaban tomadas y habían implantado el estado de sitio. Y unos días después, según contás en algún libro, sucedió algo increíble cuando estabas escuchando el radioteatro.
Juan José Sebreli (JJS): Sí, el radioteatro de Evita Duarte. para mí el mito de Eva empieza siendo el mito de las estrellas de los años cuarenta. El radioteatro se interrumpe para pasar la noticia de que Perón había sido llevado preso y la novela nunca más siguió. Quedó inconclusa. Era una novela de ciencia ficción y Evita encarnaba a una intrépida astronauta, así que los personajes quedaron anclados en Marte para siempre.
MG: A partir de entonces fue una semana en que todo el país quedó en una especie de suspenso. En esos días Perón le hizo una argucia a Farrell, le pidió que le permitiera hacer un discurso en el balcón de la Secretaría de Trabajo con el fin de despedirse. Farrell accedió, y en el medio del discurso Perón anunció un aumento general de sueldos. Fue una jugada muy provocativa.
JJS: Sí, y acá ya tenemos una pauta para desenmascarar un primer mito. El peronismo no nació el 17 de octubre de 1955, el peronismo nació el 4 de junio de 1943. A las diez de la mañana, para ser más precisos. La prueba está en que los peronistas, cuando nombran los golpes militares, nombran el del 30 y pasan al del 55, el del 43 no lo nombran. ¿Por qué? Porque el 43 muestra que el origen del peronismo fue un golpe de Estado, una dictadura militar fascista, antisemita, anticlerical y muy reaccionaria. Como vos sugerís, el 17 de octubre no se habría podido realizar si Perón no hubiera estado ya formando parte del Estado. Antes del 43 Perón no había tenido el menor contacto con un sindicalista, nunca. Lo tuvo después, gracias a su cargo de secretario de Trabajo.
MG: En esos días de octubre una de las salidas a la crisis que se barajaban, tal vez la tesis más elegante o conservadora, a la que adscribía por ejemplo Alfredo Palacios, era entregarle el poder a la Corte Suprema de Justicia. Los que se oponían a esa posibilidad eran los que estaban cerca de Perón. Incluso hubo un desprendimiento de esa idea, un plan B, que fue instrumentado a través del procurador general de la Nación, que consistió en pedirle a la Corte que armara un nuevo gabinete, pero como eran académicos, no políticos, tardaron mucho en decidirse y el conflcito con Perón fue escalando, de manera que se lo llevaron preso y el gabinete no estaba.
JJS: Acá ya tenemos otro de los mitos del peronismo. La idea de que los protagonistas, los hérores de esa supuesta epopeya fueron Perón y Evita. Perón y Evita no tuvieron ningún papel relevante. Perón estaba preso, primero en Martín García y después en el Hospital Militar. Evita no tenía ningún contacto ni con obreros ni con sindicalistas, nada. Estaba tratando de encontrar un abogado para que le presentara un habeas corpus. Lo que quería era irse del país. Perón, por otra parte, tampoco estaba entusiasmado. Al contrario, estaba desencantado, hay cartas que lo prueban. Quería irse a la Patagonia a cultivar la tierra o algo por el estilo. Y toda la intervención que Evita tuvo el 17 de octubre fue escuchar las noticias por la radio desde el departamento de su amiga, la actriz Pierina Dealessi, donde se había refugiado. En cambio, los que realmente hicieron el 17 de octubre son personajes que después fueron completamente raleados.
MG: Cipriano Reyes...
JJS: A Cipriano Reyes, dirigente del Sindicato de la Carne, lo primero que hizo Perón fue meterlo preso. Estuvo preso los diez años del gobierno peronista. Y el otro, Mercante -junto con su secretaria y amiga, Isabel Ernst-, que al poco tiempo también fue defenestrado.
MG: Perón, supuestamente enfermo, pasó -como decías vos- al Hospital Militar.
JJS: Por eso cuando él sale a hablar, a última hora, quedaba muy poca gente. Porque la gente había llegado desde las diez de la mañana.
MG: Perón sale a hablar a las once de la noche...
JJS: El tema de la plaza es otro mito. Hace un tiempo un grupo de bolivianos llegó a la plaza con el féretro de un albañil asesinado, para velarlo allí, y Hebe de Bonafini les gritó que se fueran, que la plaza era de ellas, como si los peronistas hubieran instaurado un ámbito sagrado. La Plaza de Mayo ha sido llenada por muchos. La primera vez que se llenó en un acto político fue, paradójicamente, con el golpe de 1930, el primero que sale al balcón es el dictador fascista José Féliz Uriburu, ante una multitud compuesta por estudiantes y clase media. Eduardo Lonardi la llenó con más gente que la que llevaba Perón en los últimos 17 de octubre anteriores al golpe. Videla y Galtieri llenaron también la plaza. E históricamente la movilización callejera de las masas tiene tradición mundial. La primera gran movilización que hubo en el siglo XX se hizo por una causa poco noble: fue en Berlín para la declaración de la Primera Guerra Mundial. La gente salió a la calle enloquecida de alegría y el káiser, que detestaba a las masas, quiso disolverla. Tuvieron que convencerlo para que no lo hiciera: era mejor dejar contenta a la gente que iba a la guerra.
MG: Algo interesante de ese 17 de octubre es que, según cuentan, Perón tenía la duda de si debía abalanzarse sobre el poder y que le dieran la presidencia en forma inmediata, ese día, o si debía esperar, preparar la campaña y ganar las elecciones. Optó por esta segunda vía.
JJS: Fue lo más inteligente.
MG: Replegando el zoom y ampliando el campo visual hacia el peronismo en general, sería interesante rastrear denominadores comunes en todas las experiencias peronistas de nuestra historia. En principio podría uno pensar en tres grandes procesos: el primero, el peronismo clásico del 43 al 55; el segundo Menem del 89 al 99; y el tercero, el kirchnerismo. Pero también hubo al menos tres situaciones intermedias a las que habría que prestarles atención: la resistencia peronista post 55 y los montoneros, que produjeron ese extraño blend de peronismo, marxismo y catolicismo; el gobierno del 73 al 76, que empezó con Cámpora y terminó con Isabel y López Rega; y el gobierno de Duhalde, que es la salida de la crisis del 2001. ¿Hay líneas que permiten hilvanar todo esto?
JJS: El peronismo ideológico, que es el régimen de un líder carismático en contacto con las masas, con una economía defensora de la industria nacional, antirrural y que tiene su enemigo principal en el imperialismo yanqui, estuvo vigente sólo hasta 1949 o 1950. Después esa ideología se mantuvo en las palabras, pero en la realidad hicieron todo lo contrario. ¿Por qué? Porque en ese momento empezó la crisis económica. La ideología inicial era el fascismo, el propio Perón lo dice, fue el único político que después de la Segunda Guerra Mundial siguió reivindicando el fascismo. Lo hizo en un reportaje de Félix Luna y en dos folletos, Latinoamérica ahora o nunca y La hora de los pueblos. Perón nunca pudo realizar un fascismo pleno porque las condiciones del mundo no se lo permitieron. El fascismo acababa de ser derrotado y estaba totalmente desprestigiado. Y porque la clase media argentina no era fascista. Es decir, él hizo todo lo que pudo: un semifascismo a la criolla. Pero a partir de 1950 la crisis lo obligó a cambiar y vino un periodo desarrollista. Del antiimperialismo pasó a un acercamiento a Estados Unidos. Es cuando vino Milton Eisenhower, hermano del presidente, y lo subió al balcón.
MG: ¿Participarías en la idea de que el primer lustro, del 45 al 50, se pareció más al kichnerismo, y el segundo lustro, del 50 al 55, más a Menem?
JJS: Sí, pero ubicados en contextos históricos distintos.
MG: En la búsqueda de denominadores comunes, algo que tal vez se mantuvo en los tres peronismos fue el antirruralismo que mencionabas, porque en el peronismo canónico se expresó con el IAPI, en el menemismo con la sobrevaluación del peso y en el kirchnerismo con las retenciones. En los tres hubo desprecio por el campo y subestimación de las exportacionesa.
JJS: Pero en el caso de Menem hay que hacer una salvedad: la convertibilidad pudo ser aprovechada por el campo para modernizarse y tecnificarse. El campo actual, pujante, con siembra directa, se hizo gracias a la convertibilidad. En cambio, cuando Perón en los cincuenta hizo el giro hacia el campo, que hizo una reunión en el teatro Colón con los ruralistas, ya era demasiado tarde.
MG: La siembra directa y el glifosato, que implica que se pueda sembrar directanente sobre rastrojos, fueron muy crirticados en su momento por los ecologistas, hubo muchas cartas de lectores en La Nación que sostenían que el uso de químicos podría traer cáncer, pero lo que ocultan todos estos críticos es que con la siembra directa se eliminó la labranza, un procedimiento que venía de siglos y que de a poco iba arruinando las tierras. Y arruinar la tierra es menos comida para la gente. Por eso, más allá de algún mínimo efecto no querido de los químicos, es una transformación revolucionaria que inicia la Argentina en los noventa, haciendo punta, y que después sigue Estados Unidos.
JJS: Por supuesto.
MG: Un factor institucional que valdría la pena analizar es si en todos los peronismos no hubo una desarticulación de los oganismos de control de legalidad. Manipulación con los miembros de la Corte Suprema, eliminación o colonización de auditorías y sindicaturas, copamiento de juzgados federales. Daría la impresión de que es una nota distintiva de los tres peronismos.
JJS: El autoritarismo como método caracteriza al populismo. Hay relación directa del líder con las masas y prescindencia de la mediación de las instituciones, sobre todo de los poderes Judicial y Legislativo, y de los partidos políticos. Es verdad, eso es común en todos. La diferencia es que en Perón eso llega a un grado de semidictadura plebiscitaria. De un plumazo expropió el diario La Prensa, que era el medio más importante de la época. En Menem, a pesar de la ampliación de la corte y otras intervenciones, no hubo autoritarismo, hubo libertad de prensa y se terminó con el militarismo. Y en el kirchnerismo, pese a los intentos de terminar con los medios independientes, por el momento se mantiene cierta libertad. Por ejemplo, nosotros podemos estar diciendo esto públicamente.
MG: Pero cuidado, Juan José, porque con el kircnerismo estamos a las puertas de que de los cinco canales de aire, tres sean oficialistas.
JJS: Pero si esta conversación hubiera sido en la época de Perón, nos estaba esperando la policía en la puerta y nos llevaba presos. Es verdad que las circunstancias son otras, la democracia está hoy mucho más extendida, incluso en casi toda Latinoamérica, y las noticias corren más rápido por el mundo, no se puede hacer cualquier cosa. Chávez hasta cierto punto es más democrático que Perón, en Venezuela la oposición todavía puede hacer manifestaciones multitudinarias. En la época de Perón eso era imposible porque la policía las disolvía inmediatamente.
MG: El kirchnerismo sería una versión light del peronismo.
JJS: No, una versión aggiornada.
MG: Otro tema interesante es el de los matices pintorescos de los líderes peronistas. Esto hace un poco a la posmodernidad, el tema del envase por sobre el contenido. En el caso de Perón, ni hablar: casado con Eva, una actriz, sus aventuras en motocicleta, las chicas de la UES; Menem, con las patillas, la Ferrari, Yuyito González deslizándose por Olivos, el casamiento con Bolocco; y el caso de Néstor Kirchner, respecto del cual vos dijiste en una nota de La Nación que era un líder populista frío, es más raro. Tengo la idea de que el pintoresquismo se lo presta la épica que urde alrededor de su falso pasado revolucionario.
JJS: Kirchner es lo más cercano a Perón. Pero empleando la frase de Marx, la historia se repite como una farsa. Los Kirchner quieren ser líderes carismáticos, quieren arrastrar a las masas, pero por ahora no lo logran. Hubo un ejemplo emblemático, las dos famosas manifestaciones simultáneas, la del campo y la de los kirchneristas: la del campo, que es supuestamente de la oligarquía, es decir de una minoría, concitó multitudes infinitamente superiores a las que Kirchner juntó en Plaza del Congreso. Eso revela que en un momento muy crítico tuvo escasa capacidad de convocatoria. Y además la composición de esa pequeña "multitud kirchnerista" es paradójica: una combinación de gente pagada con un grupito de universitarios de humanidades, que se han convertido en la apoyatura del sistema. Esto cambió a partir de los funerales de Néstor Kirchner, cuando el régimen mutó de un populismo frío, lo cual es una contradicción en los términos, a un típico populismo fervoroso.
MG: Se te atribuye una frase: "Si en 2011 gana Kirchner, hay que despedirse de la democracia". ¿Creés que la deriva sería tan grave?
JJS: Sí. Como decía Fernando Henrique Cardoso, con el tercer mandato ya no hay república, hay monarquía.
(De “Conversaciones irreverentes” de J.J. Sebreli y M. Gioffré-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 2018).
lunes, 16 de marzo de 2026
El uso mutuo en política y la ruptura posterior
En muchas ocasiones se da el caso en que dos sectores de la sociedad, o instituciones en pugna por el poder, deciden asociarse en beneficio mutuo; al menos en apariencia, cuando en realidad se trata de un uso egoísta mutuo del otro sector, pacto que finalmente termina con una ruptura en la cual se advierten las intenciones motivadoras de un principio.
Este fue el caso del militarismo argentino y la Iglesia Católica en el siglo pasado, cuando ambos sectores, fascistas y antiliberales, confraternizan en la construcción de la "nación católica". El pacto se mantiene hasta la plena vigencia del peronismo. Sin embargo, cuando la Iglesia accede a cierto poder, y ante la negativa de Perón de compartir el poder total al que aspira, se produce la ruptura, incluso con el incendio y la vandalización de templos católicos por parte de los peronistas. Este conflicto acelera el proceso que termina con la destitución del líder totalitario.
Loris Zanatta hace referencia a la "historia de las relaciones entre la Iglesia Católica y el Ejército en la Argentina, entre 1930 y 1943. Es decir, a los años de la melancólica declinación de la hegemonía liberal y de la formación de un bloque político e ideológico antiliberal que giró alrededor de la Iglesia Católica y el Ejército, y amalgamado en el mito de la nación católica" (De "Perón y el mito de la Nación Católica"-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 1999).
Estando Perón en el exilio, se asocia a grupos terroristas como Montoneros. Ambos usan al otro para la conquista del poder para luego alejarse de los "socios" que los ayudaron. Es el mismo caso en que, luego de un robo perpetrado por una banda de delincuentes, uno de ellos liquida al resto para quedarse con el botín completo. Así, una vez que Perón accede al poder, vía elecciones en 1973, desde su gobierno sale la orden de "aniquilar" a sus antiguos socios.
En la Europa actual, existe un pacto tácito entre la izquierda política y el Islam. A los políticos de izquierda les interesa ganar elecciones y por ello abren las puertas a una masiva inmigración de musulmanes y africanos. Estos, agradecidos, votan por los izquierdistas. Sin embargo, ya están surgiendo, en países europeos, partidos políticos abiertamente islámicos. De ahí que en el futuro seguramente se habrá de romper el pacto tácito entre izquierdistas e islámicos, quedando en claro un falso acuerdo que sólo proviene de un común anhelo de destruir todo lo que implique cultura occidental.
Este fue el caso del militarismo argentino y la Iglesia Católica en el siglo pasado, cuando ambos sectores, fascistas y antiliberales, confraternizan en la construcción de la "nación católica". El pacto se mantiene hasta la plena vigencia del peronismo. Sin embargo, cuando la Iglesia accede a cierto poder, y ante la negativa de Perón de compartir el poder total al que aspira, se produce la ruptura, incluso con el incendio y la vandalización de templos católicos por parte de los peronistas. Este conflicto acelera el proceso que termina con la destitución del líder totalitario.
Loris Zanatta hace referencia a la "historia de las relaciones entre la Iglesia Católica y el Ejército en la Argentina, entre 1930 y 1943. Es decir, a los años de la melancólica declinación de la hegemonía liberal y de la formación de un bloque político e ideológico antiliberal que giró alrededor de la Iglesia Católica y el Ejército, y amalgamado en el mito de la nación católica" (De "Perón y el mito de la Nación Católica"-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 1999).
Estando Perón en el exilio, se asocia a grupos terroristas como Montoneros. Ambos usan al otro para la conquista del poder para luego alejarse de los "socios" que los ayudaron. Es el mismo caso en que, luego de un robo perpetrado por una banda de delincuentes, uno de ellos liquida al resto para quedarse con el botín completo. Así, una vez que Perón accede al poder, vía elecciones en 1973, desde su gobierno sale la orden de "aniquilar" a sus antiguos socios.
En la Europa actual, existe un pacto tácito entre la izquierda política y el Islam. A los políticos de izquierda les interesa ganar elecciones y por ello abren las puertas a una masiva inmigración de musulmanes y africanos. Estos, agradecidos, votan por los izquierdistas. Sin embargo, ya están surgiendo, en países europeos, partidos políticos abiertamente islámicos. De ahí que en el futuro seguramente se habrá de romper el pacto tácito entre izquierdistas e islámicos, quedando en claro un falso acuerdo que sólo proviene de un común anhelo de destruir todo lo que implique cultura occidental.
domingo, 15 de marzo de 2026
Acerca de la decadencia educativa
Las pruebas PISA (Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes) ponen en evidencia una pobre comprensión lectora de los estudiantes latinoamericanos. Algunos autores sostienen que ello se debe a que la educación en tales países se ha orientado hacia el adoctrinamiento ideológico en lugar del conocimiento favorable para la vida del estudiante. En cuanto al ranking surgido de las evaluaciones en 70 países, Brasil logró en cierto año el puesto 53, Argentina 58, México 55, Colombia 49, Perú 60 y Chile 43.
Se dice que todos adoptaron el sistema propuesto por Paulo Freire como base de sus sistemas educativos. El ataque al sistema tradicional se basa en afirmar que el alumno es pasivo, receptivo, que repite sin cuestionar, memoriza sin comprender. El sistema tradicional es autoritario, es jerárquico y es opresor. De ahí la necesidad de reemplazarlo o bien de destruirlo.
En un video de Youtube titulado "Paulo Freire. El pedagogo que destruyó la educación latinoamericana" (De La voz de Scruton), se dice que Freire no quiso que los estudianes leyeran mejor, nunca quiso que dominaran las matemáticas o que aprendieran historia con vigor. Quiso que fueran revolucionarios, y en eso tuvo un éxito rotundo, ya que elaboró un sistema diseñado para destruir la educación tradicional. Priorizó la ideología sobre los resultados. Estimaba que saber leer y escribir sin conciencia crítica era perpetuar la opresión.
Jorge Bosch escribió al respecto: "El amor tiene en Paulo Freire matices muy pecualiares: nos enteramos de que el radicalizado «tiene el deber, por una cuestión de amor, de raccionar con violencia a los que pretenden imponerle silencio». Puede aceptarse que, en ciertas situaciones, alguien reaccione con violencia ante los que pretenden imponerle silencio; pero confieso que, en este contexto, la frase «por una cuestión de amor» me resulta pintoresca".
"En una nota al pie de esa misma página el autor se explaya acerca de la violencia e incurre sin ninguna originalidad en la «teoría» que los terroristas de izquierda han elaborado sobre la violencia. Leemos: «Toda relación de dominación, de explotación, de opresión ya en sí es violencia. No importa que se haga a través de medios drásticos o no». Así se reencuentra el conocido slogan de los terroristas de izquierda: «La violencia de arriba engendra la violencia de abajo»".
"Pero, ¿qué es la violencia de arriba? Ya lo ha dicho Paulo Freire: la dominación, la explotacióbn, la opresión, aunque no se realicen por medios drásticos. La conclusión que se extrae de toda esta «pedagogía» es la siguiente: todo el que se considera explotado tiene derecho a radicalizarse y entonces, por una cuestión de amor, debe reaccionar con violencia. Ésta es una fórmula insurreccional que nada tiene que ver con la pedagogía, evidentemente. Es más bien contrapedagogía" (De “Cultura y contracultura”–Emecé Editores SA-Buenos Aires 1992).
Además de la falta de interés que los alumnos muestran respecto de la adquisición de conocimientos y de atributos éticos, posiblemente como consecuencia de la pobre valoración social de los mismos, se añade cierto criterio que tiende a ser dominante entre muchos educadores, y que hace que el resultado final del proceso educativo vaya decayendo año a año. Jorge Bosch escribió: “La contracultura alcanza su culminación en la contrapedagogía. Llamo así al conjunto de ideas que, en forma directa e indirecta, contribuyen al debilitamiento de la función que considero primordial en la pedagogía, que es la transmisión del saber, de la cultura y de los mecanismos que hacen posible su renovación, en un sentido que apunte a una mayor calidad de los productos y a una mayor elevación del espíritu”.
Para tener una idea acerca del criterio antes mencionado, se cita un informe emitido por especialistas de la UNESCO: “El hecho es que, con la óptica de la educación permanente y en el presente estado del saber humano, cada vez constituye un abuso mayor del término dar al enseñante el nombre de maestro, cualquiera que sea el sentido que se le dé a la palabra entre sus múltiples acepciones. Está claro que los enseñantes tienen cada vez menos como tarea única el inculcar conocimientos, y cada vez más el papel de despertar el pensamiento. El enseñante, al lado de sus tareas tradicionales, está llamado a convertirse cada día más en un consejero, un interlocutor; más bien la persona que ayuda a buscar en común los argumentos contradictorios, que la que posee las verdades prefabricadas; deberá dedicar más tiempo y energías a las actividades productivas y creadoras: interacción, discusión, comprensión y estímulo”.
Se estima que la cantidad de conocimientos aportados por las distintas ramas de la ciencia experimental se duplica cada diez años, por lo que existe la necesidad de enseñar mayor cantidad de información en un tiempo similar. De ahí que el educador debe transmitir un conocimiento básico (“ideas prefabricadas” para algunos) que se acrecienta rápidamente. Y ese conocimiento básico no ha de ser algo que se ha de debatir entre maestro y alumno buscando elementos contradictorios. Las actividades productivas y creativas se irán dando luego de que se haya adquirido un nivel de conocimientos básicos previos, pero no en las primeras etapas del aprendizaje. Jorge Bosch escribió: “Si se pretende con esto dejar en manos del alumno la selección de temas, métodos y vías de confirmación o refutación, esperando que llegue por sus propios medios a descubrir todo el saber científico acumulado durante dos mil años, desde el teorema de Pitágoras hasta las teorías modernas de la constitución de la materia y de la genética, entonces se producirá una decadencia generalizada en la transmisión de la cultura y en poco tiempo la humanidad volverá, en el mejor de los casos, a la beatífica armonía de la era pre-industrial, en las cuales las relaciones de dominación se hallaban sólidamente establecidas”.
La mayor parte de los contenidos de programas que se enseñan en las escuelas, proviene de los aportes de la ciencia experimental. De todos ellos, existe una parte importante que ha sido comprobada fehacientemente y que no es materia de discusión. Sin embargo, muchos suponen que en la ciencia cada nueva teoría “destruye” a las anteriores, lo que en realidad sucede pocas veces. Una nueva teoría reemplaza, o mejora, a una anterior, pero ésta sigue teniendo validez (si fue verificada en su oportunidad). Así, la mecánica de Newton sigue teniendo la validez que siempre tuvo a pesar de las correcciones relativistas y cuánticas que se le han hecho. La biología básica tampoco cambia aún cuando cada día aparezcan hallazgos novedosos. Tampoco la matemática básica ha cambiado desde hace siglos. Jorge Bosch escribió: “Me parece que una de las principales tareas del enseñante actual consiste en idear las formas adecuadas para transmitir una mayor y más compleja masa de información a una gran cantidad de gente. Este problema no se resuelve con animadores sonrientes y felices que «ayuden a buscar en común los argumentos contradictorios». Con el método de los animadores sonrientes la cantidad de información que se logrará transmitir será cada vez menor y la educación marchará hacia atrás”.
Debido a que predomina en la intelectualidad la búsqueda de la igualdad antes que la búsqueda de la libertad, de la justicia o de la cultura, en todas partes aparece el antagonismo entre dominantes y dominados, entre explotadores y explotados, etc., por lo que se estima necesario tratar de destruir cualquier tipo de vínculo social que se le parezca. De ahí que Jorge Bosch reelabora el artículo de la UNESCO antes citado tratando de interpretar su contenido bajo la perspectiva mencionada: “En la actualidad, la relación maestro-alumno es un caso particular de la relación dominante-dominado. El maestro ejerce su dominio comportándose en forma autoritaria, inculcando conocimientos y haciendo valer verdades prefabricadas. Hay que romper esta relación, para lo cual el proceso educativo debe centrarse en la interacción, la discusión, la comprensión y el estímulo; el maestro debe ser un consejero y un interlocutor, pero el alumno debe ser quien busque y encuentre el conocimiento”.
La práctica antiautoritaria, que trata de eliminar la “desigualdad” entre maestro y alumno, ha promovido el auge de los siguientes aspectos negativos en la educación:
a) Indisciplina: cada vez en más provincias se prohíbe el uso de amonestaciones, algo muy “autoritario”, lo que resulta ser un estímulo a la indisciplina.
b) Facilismo: el docente habla de “buscar en común elementos contradictorios”, de “no inculcar” conocimientos, de no transmitir “verdades prefabricadas”.
c) Desaliento al mérito y a la competencia: el buen alumno, el que se destaca, crea “desigualdades” y ello no ha de ser permitido.
d) Degradación de los contenidos: se utiliza el criterio de que, con hábitos de investigación, el alumno aprenderá cuando le haga falta. Pero sin conocimientos básicos previos, no puede investigar ni siquiera algo mínimo.
Se dice que todos adoptaron el sistema propuesto por Paulo Freire como base de sus sistemas educativos. El ataque al sistema tradicional se basa en afirmar que el alumno es pasivo, receptivo, que repite sin cuestionar, memoriza sin comprender. El sistema tradicional es autoritario, es jerárquico y es opresor. De ahí la necesidad de reemplazarlo o bien de destruirlo.
En un video de Youtube titulado "Paulo Freire. El pedagogo que destruyó la educación latinoamericana" (De La voz de Scruton), se dice que Freire no quiso que los estudianes leyeran mejor, nunca quiso que dominaran las matemáticas o que aprendieran historia con vigor. Quiso que fueran revolucionarios, y en eso tuvo un éxito rotundo, ya que elaboró un sistema diseñado para destruir la educación tradicional. Priorizó la ideología sobre los resultados. Estimaba que saber leer y escribir sin conciencia crítica era perpetuar la opresión.
Jorge Bosch escribió al respecto: "El amor tiene en Paulo Freire matices muy pecualiares: nos enteramos de que el radicalizado «tiene el deber, por una cuestión de amor, de raccionar con violencia a los que pretenden imponerle silencio». Puede aceptarse que, en ciertas situaciones, alguien reaccione con violencia ante los que pretenden imponerle silencio; pero confieso que, en este contexto, la frase «por una cuestión de amor» me resulta pintoresca".
"En una nota al pie de esa misma página el autor se explaya acerca de la violencia e incurre sin ninguna originalidad en la «teoría» que los terroristas de izquierda han elaborado sobre la violencia. Leemos: «Toda relación de dominación, de explotación, de opresión ya en sí es violencia. No importa que se haga a través de medios drásticos o no». Así se reencuentra el conocido slogan de los terroristas de izquierda: «La violencia de arriba engendra la violencia de abajo»".
"Pero, ¿qué es la violencia de arriba? Ya lo ha dicho Paulo Freire: la dominación, la explotacióbn, la opresión, aunque no se realicen por medios drásticos. La conclusión que se extrae de toda esta «pedagogía» es la siguiente: todo el que se considera explotado tiene derecho a radicalizarse y entonces, por una cuestión de amor, debe reaccionar con violencia. Ésta es una fórmula insurreccional que nada tiene que ver con la pedagogía, evidentemente. Es más bien contrapedagogía" (De “Cultura y contracultura”–Emecé Editores SA-Buenos Aires 1992).
Además de la falta de interés que los alumnos muestran respecto de la adquisición de conocimientos y de atributos éticos, posiblemente como consecuencia de la pobre valoración social de los mismos, se añade cierto criterio que tiende a ser dominante entre muchos educadores, y que hace que el resultado final del proceso educativo vaya decayendo año a año. Jorge Bosch escribió: “La contracultura alcanza su culminación en la contrapedagogía. Llamo así al conjunto de ideas que, en forma directa e indirecta, contribuyen al debilitamiento de la función que considero primordial en la pedagogía, que es la transmisión del saber, de la cultura y de los mecanismos que hacen posible su renovación, en un sentido que apunte a una mayor calidad de los productos y a una mayor elevación del espíritu”.
Para tener una idea acerca del criterio antes mencionado, se cita un informe emitido por especialistas de la UNESCO: “El hecho es que, con la óptica de la educación permanente y en el presente estado del saber humano, cada vez constituye un abuso mayor del término dar al enseñante el nombre de maestro, cualquiera que sea el sentido que se le dé a la palabra entre sus múltiples acepciones. Está claro que los enseñantes tienen cada vez menos como tarea única el inculcar conocimientos, y cada vez más el papel de despertar el pensamiento. El enseñante, al lado de sus tareas tradicionales, está llamado a convertirse cada día más en un consejero, un interlocutor; más bien la persona que ayuda a buscar en común los argumentos contradictorios, que la que posee las verdades prefabricadas; deberá dedicar más tiempo y energías a las actividades productivas y creadoras: interacción, discusión, comprensión y estímulo”.
Se estima que la cantidad de conocimientos aportados por las distintas ramas de la ciencia experimental se duplica cada diez años, por lo que existe la necesidad de enseñar mayor cantidad de información en un tiempo similar. De ahí que el educador debe transmitir un conocimiento básico (“ideas prefabricadas” para algunos) que se acrecienta rápidamente. Y ese conocimiento básico no ha de ser algo que se ha de debatir entre maestro y alumno buscando elementos contradictorios. Las actividades productivas y creativas se irán dando luego de que se haya adquirido un nivel de conocimientos básicos previos, pero no en las primeras etapas del aprendizaje. Jorge Bosch escribió: “Si se pretende con esto dejar en manos del alumno la selección de temas, métodos y vías de confirmación o refutación, esperando que llegue por sus propios medios a descubrir todo el saber científico acumulado durante dos mil años, desde el teorema de Pitágoras hasta las teorías modernas de la constitución de la materia y de la genética, entonces se producirá una decadencia generalizada en la transmisión de la cultura y en poco tiempo la humanidad volverá, en el mejor de los casos, a la beatífica armonía de la era pre-industrial, en las cuales las relaciones de dominación se hallaban sólidamente establecidas”.
La mayor parte de los contenidos de programas que se enseñan en las escuelas, proviene de los aportes de la ciencia experimental. De todos ellos, existe una parte importante que ha sido comprobada fehacientemente y que no es materia de discusión. Sin embargo, muchos suponen que en la ciencia cada nueva teoría “destruye” a las anteriores, lo que en realidad sucede pocas veces. Una nueva teoría reemplaza, o mejora, a una anterior, pero ésta sigue teniendo validez (si fue verificada en su oportunidad). Así, la mecánica de Newton sigue teniendo la validez que siempre tuvo a pesar de las correcciones relativistas y cuánticas que se le han hecho. La biología básica tampoco cambia aún cuando cada día aparezcan hallazgos novedosos. Tampoco la matemática básica ha cambiado desde hace siglos. Jorge Bosch escribió: “Me parece que una de las principales tareas del enseñante actual consiste en idear las formas adecuadas para transmitir una mayor y más compleja masa de información a una gran cantidad de gente. Este problema no se resuelve con animadores sonrientes y felices que «ayuden a buscar en común los argumentos contradictorios». Con el método de los animadores sonrientes la cantidad de información que se logrará transmitir será cada vez menor y la educación marchará hacia atrás”.
Debido a que predomina en la intelectualidad la búsqueda de la igualdad antes que la búsqueda de la libertad, de la justicia o de la cultura, en todas partes aparece el antagonismo entre dominantes y dominados, entre explotadores y explotados, etc., por lo que se estima necesario tratar de destruir cualquier tipo de vínculo social que se le parezca. De ahí que Jorge Bosch reelabora el artículo de la UNESCO antes citado tratando de interpretar su contenido bajo la perspectiva mencionada: “En la actualidad, la relación maestro-alumno es un caso particular de la relación dominante-dominado. El maestro ejerce su dominio comportándose en forma autoritaria, inculcando conocimientos y haciendo valer verdades prefabricadas. Hay que romper esta relación, para lo cual el proceso educativo debe centrarse en la interacción, la discusión, la comprensión y el estímulo; el maestro debe ser un consejero y un interlocutor, pero el alumno debe ser quien busque y encuentre el conocimiento”.
La práctica antiautoritaria, que trata de eliminar la “desigualdad” entre maestro y alumno, ha promovido el auge de los siguientes aspectos negativos en la educación:
a) Indisciplina: cada vez en más provincias se prohíbe el uso de amonestaciones, algo muy “autoritario”, lo que resulta ser un estímulo a la indisciplina.
b) Facilismo: el docente habla de “buscar en común elementos contradictorios”, de “no inculcar” conocimientos, de no transmitir “verdades prefabricadas”.
c) Desaliento al mérito y a la competencia: el buen alumno, el que se destaca, crea “desigualdades” y ello no ha de ser permitido.
d) Degradación de los contenidos: se utiliza el criterio de que, con hábitos de investigación, el alumno aprenderá cuando le haga falta. Pero sin conocimientos básicos previos, no puede investigar ni siquiera algo mínimo.
sábado, 14 de marzo de 2026
Limitaciones a la libertad de expresión
Debido al poder económico y a la influencia que pueden tener algunos medios de comunicación, varios politicos encuentran un justificativo para ejercer ciertos controles y limitaciones a la libertad de prensa, o a la libertad de expresión en general, lo que resulta a veces un pretexto para callar a toda crítica opositora. Marcelo Gioffré expresó: "En el tema de la libertad de expresión, el eje tradicional giraba en torno a una valla, una defensa que protege al individuo frente al Estado gigantesco. La prensa servía para detonar alarmas, para descubrir actos de corrupción, para mostrar lo que los oficialismos no quieren mostrar".
"En los últimos tiempos, sin embargo, en la Latinoamérica de Chávez, Correa, Evo Morales y Kirchner se ha modificado y hasta invertido este eje. Se sostiene que, como los medios son muy grandes, el Estado tiene derecho a interpelarlos, a intervenir con agresividad en la esfera pública y replicar las investigaciones periodísticas sobre corrupción o cualquier opinión que les resulte desagradable".
Por otra parte, Juan José Sebreli agrega: "Hablar sobre la supresión de la libertad de expresión en una dictadura es algo obvio, forma parte de su esencia. No hay dictadura con libertad de expresión, del mismo modo que no hay democracia sin libertad de expresión. El tema más difícil se plantea en la zona ambigua de estas semidemocracias, estos gobiernos que han florecido en América Latina, Venezuela en forma plena, el kirchnerismo más tímidamente en la Argentina".
"Tienen algunos elementos democráticos porque han surgido de elecciones con sufragio universal y representan a una mayoría o a una primera minoría, pero les faltan otros. El voto es un elemento necesario pero no suficiente. Y la libertad de expresión es justamente uno de esos elementos faltantes: se conculca abiertamente en Venezuela o se retacea en el kirchnerismo. No se suprimen, no se cierran los diarios, pero se usan otros resortes".
"En la época del primer peronismo, se usó el recurso de retacear el papel para confeccionar el diario. En aquella época el papel era importado y se compraba con divisas cuya distribución la hacía el Banco Central, que estaba en manos del gobierno. A tal punto llegaba la maquinación que los diarios opositores, La Prensa y La Nación, recibían sólo una mínima dosis de papel para que pudieran publicar quince páginaas con letra minúscula, mientras los diarios oficialistas, como Democracia, tenían cualquier cantidad. Eso era censura. Y al final terminaron por expropiar directamente La Prensa y dársela a la CGT" (De "Conversaciones irreverentes" de Juan José Sebreli y Marcelo Gioffré-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 2018).
En la actualidad, en algunos países europeos, se limitan las expresiones opositoras acusándoselas como "promotoras de odio", tal el caso de la reciente propuesta del presidente español, Pedro Sánchez, con el "Hodio", proceso que permitirá a su gobierno encarcelar a opositores si una opinión se considera, por parte del gobierno, como promotora de odio.
Si definimos al odio, siguiendo a Baruch de Spinoza. como la predisposición a alegrarnos del mal ajeno y a entristecernos por su alegría, actitudes que se evidencian con la burla y la envidia, resultan ser los síntomas emocionales que delatan la presencia de individuos que se identifican con el socialismo. Es fácil advertir que desde Marx en adelante, se promueve la "lucha de clases" junto con la promoción de la violencia contra sectores de la sociedad supuestamente "superiores" debido a un mayor nivel económico.
Cuando un socialista acusa a alguien de promover el odio, actúa como el delincuente que se adelanta a la persona decente a quien acusa de "delincuente", ya que no hay mejor defensa que un buen ataque, aunque esté lleno de falsedad.
El odio, como burla y envidia, son síntomas de una reconocida inferioridad, de ahí que no sea justamente el odio lo que caracteriza al demócrata que se opone al totalitario, sino que se trata de una mezcla de asco o repugnancia seguida, eso sí, de cierto temor. Ante los embates de gobiernos como el de España o del Reino Unido, el ciudadano común sólo puede sentir temor a ser enjuiciado y encarcelado por mínimos motivos, acusándoselo de sentir odio cuando en realidad siente repugnancia hacia las injusticias.
"En los últimos tiempos, sin embargo, en la Latinoamérica de Chávez, Correa, Evo Morales y Kirchner se ha modificado y hasta invertido este eje. Se sostiene que, como los medios son muy grandes, el Estado tiene derecho a interpelarlos, a intervenir con agresividad en la esfera pública y replicar las investigaciones periodísticas sobre corrupción o cualquier opinión que les resulte desagradable".
Por otra parte, Juan José Sebreli agrega: "Hablar sobre la supresión de la libertad de expresión en una dictadura es algo obvio, forma parte de su esencia. No hay dictadura con libertad de expresión, del mismo modo que no hay democracia sin libertad de expresión. El tema más difícil se plantea en la zona ambigua de estas semidemocracias, estos gobiernos que han florecido en América Latina, Venezuela en forma plena, el kirchnerismo más tímidamente en la Argentina".
"Tienen algunos elementos democráticos porque han surgido de elecciones con sufragio universal y representan a una mayoría o a una primera minoría, pero les faltan otros. El voto es un elemento necesario pero no suficiente. Y la libertad de expresión es justamente uno de esos elementos faltantes: se conculca abiertamente en Venezuela o se retacea en el kirchnerismo. No se suprimen, no se cierran los diarios, pero se usan otros resortes".
"En la época del primer peronismo, se usó el recurso de retacear el papel para confeccionar el diario. En aquella época el papel era importado y se compraba con divisas cuya distribución la hacía el Banco Central, que estaba en manos del gobierno. A tal punto llegaba la maquinación que los diarios opositores, La Prensa y La Nación, recibían sólo una mínima dosis de papel para que pudieran publicar quince páginaas con letra minúscula, mientras los diarios oficialistas, como Democracia, tenían cualquier cantidad. Eso era censura. Y al final terminaron por expropiar directamente La Prensa y dársela a la CGT" (De "Conversaciones irreverentes" de Juan José Sebreli y Marcelo Gioffré-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 2018).
En la actualidad, en algunos países europeos, se limitan las expresiones opositoras acusándoselas como "promotoras de odio", tal el caso de la reciente propuesta del presidente español, Pedro Sánchez, con el "Hodio", proceso que permitirá a su gobierno encarcelar a opositores si una opinión se considera, por parte del gobierno, como promotora de odio.
Si definimos al odio, siguiendo a Baruch de Spinoza. como la predisposición a alegrarnos del mal ajeno y a entristecernos por su alegría, actitudes que se evidencian con la burla y la envidia, resultan ser los síntomas emocionales que delatan la presencia de individuos que se identifican con el socialismo. Es fácil advertir que desde Marx en adelante, se promueve la "lucha de clases" junto con la promoción de la violencia contra sectores de la sociedad supuestamente "superiores" debido a un mayor nivel económico.
Cuando un socialista acusa a alguien de promover el odio, actúa como el delincuente que se adelanta a la persona decente a quien acusa de "delincuente", ya que no hay mejor defensa que un buen ataque, aunque esté lleno de falsedad.
El odio, como burla y envidia, son síntomas de una reconocida inferioridad, de ahí que no sea justamente el odio lo que caracteriza al demócrata que se opone al totalitario, sino que se trata de una mezcla de asco o repugnancia seguida, eso sí, de cierto temor. Ante los embates de gobiernos como el de España o del Reino Unido, el ciudadano común sólo puede sentir temor a ser enjuiciado y encarcelado por mínimos motivos, acusándoselo de sentir odio cuando en realidad siente repugnancia hacia las injusticias.
lunes, 9 de marzo de 2026
Sociología fundamentada en la psicología
Una de las ideas aceptadas por muchos sociólogos es aquella que indica que "el todo es distinto a la suma de sus partes", que podría interpretarse como que la actitud del grupo es independiente de las actitudes de sus integrantes. De ahí la indiferencia advertida en varios libros de sociología respecto de las predisposiciones individuales sintetizadas en la actitud característica, que define la personalidad individual.
Algunos de ellos advierten, sin embargo, que existe un vínculo estrecho entre las actitudes individuales y las del grupo. En caso de que un grupo esté constituido por personas poco influenciables y que carezca de líderes carismáticos, la actitud del grupo sería cercana al "promedio" de las actitudes individuales. Por el contrario, con personas influenciables y con líderes influyentes, la actitud grupal no habrá de ser demasiado distinta de la de su líder.
Al existir influencias entre individuo y sociedad, en ambos sentidos, algunos consideran de mayor importancia la influencia del medio social, que determinaría los comportamientos individuales. Sin embargo, no todos los individuos son tan influenciables como para llegar a ese extremo. Además, todo individuo posee atributos personales hereditarios que con preponderancia conforman su personalidad. Pitirim Sorokin escribió: "La escuela sociologista trata de explicar los fenómenos psíquicos por medio de las condiciones sociales. Hace de ello un derivativo de los procesos trasindividuales de interacción y circunstancias societales. La escuela psicológica, por el contrario, parte de las características psíquicas de un individuo, las toma como variables, y trata de interpretar los fenómenos sociales como su derivativo o manifestación" (De "Teorías sociológicas contemporáneas"-Editorial Depalma-Buenos Aires 1951).
Ampliando lo anterior, Alex Inkeles escribió: "El análisis sociológico adecuado de muchos problemas es imposible o se ve severamente limitado, a menos que se haga uso explícito de teorías y datos psicológicos juntos con teorías y datos sociológicos...De hecho, me atrevería a asegurar que son muy pocos los análisis sociológicos que se realizan sin utilizar una teoría psicológica por lo menos implícita. Parece evidente que al hacer explícita esta teoría y apoyarnos en datos psicológicos para discutir sistemáticamente problemas atinentes a la sociología, no hacemos otra cosa que aumentar los alcances y la eficiencia del análisis sociológico".
El error de no utilizar datos psicológicos en sociología se debió, en parte, al éxito de Emil Durkheim en su estudio del suicidio. Inkeles escribe al respecto: "El brillante análisis de Durkheim nos proporcionó un argumento tan definitivo y un modelo tan fuerte, que durante sesenta años aproximadamente no hubo avance alguno en la comprensión del fenómeno. Generaciones y generaciones de estudiantes, a quienes se les enseñó que debían tomar Le suicide como modelo de análisis sociológico, se formaron y luego salieron al mundo a dar batalla por el análisis sociológico «puro», es decir, no psicológico".
En cuanto al psicologismo en sociología, Inkeles agrega: "Clasificada por Sorokin como escuela «psicologista» de la sociología, simplemente reduce o traduce todos los fenómenos sociales a términos psicológicos; en su versión moderna, afirma que los únicos fenómenos o variables sociales «reales» son las personalidades, las psicologías individuales, de aquellos que componen cualquier grupo dado" (De "La sociología norteamericana contemporánea" de Talcott Parsons (Compilador)-Editorial Paidós SAICF-Buenos Aires 1969).
El fenómeno discriminatorio consiste esencialmente en asociar a cada integrante de un grupo social todos los atributos asignados previamente al conjunto. Por lo general, tratándose de seres humanos, casi nunca encontramos grupos cuya uniformidad permita establecer la generalización mencionada. En cambio, cuando se trata de animales, si bien entre ellos se encuentra cierta individualidad, es posible cierta generalización.
Entre los errores atribuidos al marxismo encontramos una metodología propia del siglo XIX mediante la cual los economistas de esa época casi siempre hacían referencia a las clases sociales y pocas veces a los individuos. Esta generalización, y también simplificación, se siguió empleando en el siglo siguiente, haciendo exclamar a Alexander Solyenitsin: "Ahí donde hace falta un bisturí, los marxistas utilizan un hacha".
No es de extrañar que el propio Lenin haya seguido con la metodología clasista. Al respecto, Massimo Salvadori escribió: "Educado en la filosofía antinominalista que Marx había heredado de Hegel, Lenin se ocupó exclusivamente de los grupos, nunca de los individuos; lo importante era el proletariado y no los proletarios; la burguesía, no los burgueses, etc. La despreocupación por lo individual que caracteriza la mentalidad de Lenin se ha convertido en uno de los rasgos fundamentales del movimiento comunista actual, junto con el corolario: quienquiera que pertenezca a un grupo malvado, debe necesariamente ser malvado" (De "Surgimiento del comunismo moderno"-Emecé Editores SA-Buenos Aires 1956).
Algunos de ellos advierten, sin embargo, que existe un vínculo estrecho entre las actitudes individuales y las del grupo. En caso de que un grupo esté constituido por personas poco influenciables y que carezca de líderes carismáticos, la actitud del grupo sería cercana al "promedio" de las actitudes individuales. Por el contrario, con personas influenciables y con líderes influyentes, la actitud grupal no habrá de ser demasiado distinta de la de su líder.
Al existir influencias entre individuo y sociedad, en ambos sentidos, algunos consideran de mayor importancia la influencia del medio social, que determinaría los comportamientos individuales. Sin embargo, no todos los individuos son tan influenciables como para llegar a ese extremo. Además, todo individuo posee atributos personales hereditarios que con preponderancia conforman su personalidad. Pitirim Sorokin escribió: "La escuela sociologista trata de explicar los fenómenos psíquicos por medio de las condiciones sociales. Hace de ello un derivativo de los procesos trasindividuales de interacción y circunstancias societales. La escuela psicológica, por el contrario, parte de las características psíquicas de un individuo, las toma como variables, y trata de interpretar los fenómenos sociales como su derivativo o manifestación" (De "Teorías sociológicas contemporáneas"-Editorial Depalma-Buenos Aires 1951).
Ampliando lo anterior, Alex Inkeles escribió: "El análisis sociológico adecuado de muchos problemas es imposible o se ve severamente limitado, a menos que se haga uso explícito de teorías y datos psicológicos juntos con teorías y datos sociológicos...De hecho, me atrevería a asegurar que son muy pocos los análisis sociológicos que se realizan sin utilizar una teoría psicológica por lo menos implícita. Parece evidente que al hacer explícita esta teoría y apoyarnos en datos psicológicos para discutir sistemáticamente problemas atinentes a la sociología, no hacemos otra cosa que aumentar los alcances y la eficiencia del análisis sociológico".
El error de no utilizar datos psicológicos en sociología se debió, en parte, al éxito de Emil Durkheim en su estudio del suicidio. Inkeles escribe al respecto: "El brillante análisis de Durkheim nos proporcionó un argumento tan definitivo y un modelo tan fuerte, que durante sesenta años aproximadamente no hubo avance alguno en la comprensión del fenómeno. Generaciones y generaciones de estudiantes, a quienes se les enseñó que debían tomar Le suicide como modelo de análisis sociológico, se formaron y luego salieron al mundo a dar batalla por el análisis sociológico «puro», es decir, no psicológico".
En cuanto al psicologismo en sociología, Inkeles agrega: "Clasificada por Sorokin como escuela «psicologista» de la sociología, simplemente reduce o traduce todos los fenómenos sociales a términos psicológicos; en su versión moderna, afirma que los únicos fenómenos o variables sociales «reales» son las personalidades, las psicologías individuales, de aquellos que componen cualquier grupo dado" (De "La sociología norteamericana contemporánea" de Talcott Parsons (Compilador)-Editorial Paidós SAICF-Buenos Aires 1969).
El fenómeno discriminatorio consiste esencialmente en asociar a cada integrante de un grupo social todos los atributos asignados previamente al conjunto. Por lo general, tratándose de seres humanos, casi nunca encontramos grupos cuya uniformidad permita establecer la generalización mencionada. En cambio, cuando se trata de animales, si bien entre ellos se encuentra cierta individualidad, es posible cierta generalización.
Entre los errores atribuidos al marxismo encontramos una metodología propia del siglo XIX mediante la cual los economistas de esa época casi siempre hacían referencia a las clases sociales y pocas veces a los individuos. Esta generalización, y también simplificación, se siguió empleando en el siglo siguiente, haciendo exclamar a Alexander Solyenitsin: "Ahí donde hace falta un bisturí, los marxistas utilizan un hacha".
No es de extrañar que el propio Lenin haya seguido con la metodología clasista. Al respecto, Massimo Salvadori escribió: "Educado en la filosofía antinominalista que Marx había heredado de Hegel, Lenin se ocupó exclusivamente de los grupos, nunca de los individuos; lo importante era el proletariado y no los proletarios; la burguesía, no los burgueses, etc. La despreocupación por lo individual que caracteriza la mentalidad de Lenin se ha convertido en uno de los rasgos fundamentales del movimiento comunista actual, junto con el corolario: quienquiera que pertenezca a un grupo malvado, debe necesariamente ser malvado" (De "Surgimiento del comunismo moderno"-Emecé Editores SA-Buenos Aires 1956).
domingo, 8 de marzo de 2026
Mirar defectos propios vs. Mirar defectos ajenos
En una época de conflictos humanos y sociales, existe una necesidad imperiosa de una mejora ética generalizada a nivel individual. Para llevarla a cabo es imprescindible que cada uno se ocupe por mejorar individualmente en lugar de intentar primero mejorar a los demás. La prevalencia de esta última opción se debe a que, si uno realiza una encuesta en la cual cada individuo opina sobre su propio comportamiento, seguramente la mayoría tendrá una buena o muy buena opinión de sí mismo, aun cuando los resultados observados en el conjunto parecen desmentir tal optimista opinión.
Si cada uno tiene una óptima opinión de sí mismo, está aceptando tácitamente que tiene poco, o nada, por mejorar y que por ello tiene la legítima opción de intentar mejorar al próximo según su propio criterio de vida. Además, puede culpar de todos los males al gobierno de turno, a la sociedad o a la humanidad toda ante los inconvenientes que se observan día a día.
Por lo general, el que toma como referencia a la ética bíblica, generalmente evita adoptar el "Amarás al prójimo como a ti mismo", sino que se atendrá al "No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti", ya que el "no hacer" implica una actitud ética neutral, mientras que lo necesario es hacer el bien de alguna forma.
Quienes adoptan la creencia generalizada en el relativismo moral, carecen de una referencia para la mejora ética que se necesita, ya que se orientan en forma instintiva en sus propios deseos u objetivos sin apenas tener presentes los efectos que tal actitud ha de provocar en los demás.
La mejor forma de intentar mejorar a los demás implica mejorar uno mismo y luego, a través del ejemplo, posiblemente logre alguna mejora en los demás.
A nivel grupal existe algo parecido en el sentido de priorizar los defectos del "enemigo" en lugar de intentar una mejora sectorial. Así, la existencia del socialismo parece consistir en la búsqueda de la destrucción del capitalismo, si bien en los últimos tiempos tal destrucción está orientada hacia la civilización occidental; un objetivo de mayor alcance todavía.
También el totalitarismo islámico parece no tener otra finalidad que la expansión mundial de su ideología, sin apenas tener presente los efectos que provocará en personas que se guían más por las leyes naturales y la tradición, y que no les será fácil abandonar tal referencia para aceptar una ideología que promueve la violencia como parte esencial de tal expansión.
Debido a que es posible hablar de la existencia de una actitud generalizada en los distintos grupos, puede advertirse que las personas más influenciables pronto adquieren la actitud del grupo al que adhieren. Esto se observa en el caso del comportamiento masificado en las hinchadas de fútbol. Juan José Sebreli escribió al respecto: “Esta estructura de la barra juvenil futbolística es análoga a la de la pandilla juvenil de los movimientos totalitarios: fidelidad al líder, adhesión al grupo hasta perder la propia individualidad, obediencia al ritual, agresividad hacia el adversario, total falta de sentido crítico, irracionalidad”.
“La agresividad hacia el contrario es en la barra un elemento tan necesario como la solidaridad entre sus miembros. La identificación negativa con el equipo contrario es el complemento de la identificación positiva con el propio, el odio la otra cara del amor. El carácter sadomasoquista del hincha se expresa por el lado masoquista como una necesidad de subordinación al líder de la barra que lo utiliza como instrumento pasivo, y por el lado sadista como necesidad de destrucción del adversario”.
“Cuanto más confuso es el sentimiento de identidad del hincha, más debe identificarse con signos exteriores y notorios –los colores del club, la camiseta, la insignia, el banderín y tanto más debe ser intolerante hasta la crueldad con el que ostenta los signos contrarios: tener la osadía de pertenecer a un cuadro distinto del suyo, es vivido como un ataque hacia él mismo, puesto que el club y él son una sola y misma persona”.
“La necesidad psicológica del exagerado conformismo y adaptación al endogrupo –el cuadro propio- exige el rechazo del exogrupo, los demás cuadros. La pasión futbolística es, por lo tanto, un impulso etnocéntrico elemental que concibe rígidamente al endogrupo –grupo humano primario, familia, barrio, barra- al que pertenece o con el cual se identifica como depositario de todas las virtudes, y al exogrupo –grupo al que no se pertenece- como representación de lo repudiable. Una de las formas que adopta el ataque al adversario es la burla colectiva del día lunes al hincha cuyo club perdió, por sus compañeros de trabajo o estudio” (De "Fútbol y masa"-Editorial Galerna-Buenos Aires 1981).
Si cada uno tiene una óptima opinión de sí mismo, está aceptando tácitamente que tiene poco, o nada, por mejorar y que por ello tiene la legítima opción de intentar mejorar al próximo según su propio criterio de vida. Además, puede culpar de todos los males al gobierno de turno, a la sociedad o a la humanidad toda ante los inconvenientes que se observan día a día.
Por lo general, el que toma como referencia a la ética bíblica, generalmente evita adoptar el "Amarás al prójimo como a ti mismo", sino que se atendrá al "No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti", ya que el "no hacer" implica una actitud ética neutral, mientras que lo necesario es hacer el bien de alguna forma.
Quienes adoptan la creencia generalizada en el relativismo moral, carecen de una referencia para la mejora ética que se necesita, ya que se orientan en forma instintiva en sus propios deseos u objetivos sin apenas tener presentes los efectos que tal actitud ha de provocar en los demás.
La mejor forma de intentar mejorar a los demás implica mejorar uno mismo y luego, a través del ejemplo, posiblemente logre alguna mejora en los demás.
A nivel grupal existe algo parecido en el sentido de priorizar los defectos del "enemigo" en lugar de intentar una mejora sectorial. Así, la existencia del socialismo parece consistir en la búsqueda de la destrucción del capitalismo, si bien en los últimos tiempos tal destrucción está orientada hacia la civilización occidental; un objetivo de mayor alcance todavía.
También el totalitarismo islámico parece no tener otra finalidad que la expansión mundial de su ideología, sin apenas tener presente los efectos que provocará en personas que se guían más por las leyes naturales y la tradición, y que no les será fácil abandonar tal referencia para aceptar una ideología que promueve la violencia como parte esencial de tal expansión.
Debido a que es posible hablar de la existencia de una actitud generalizada en los distintos grupos, puede advertirse que las personas más influenciables pronto adquieren la actitud del grupo al que adhieren. Esto se observa en el caso del comportamiento masificado en las hinchadas de fútbol. Juan José Sebreli escribió al respecto: “Esta estructura de la barra juvenil futbolística es análoga a la de la pandilla juvenil de los movimientos totalitarios: fidelidad al líder, adhesión al grupo hasta perder la propia individualidad, obediencia al ritual, agresividad hacia el adversario, total falta de sentido crítico, irracionalidad”.
“La agresividad hacia el contrario es en la barra un elemento tan necesario como la solidaridad entre sus miembros. La identificación negativa con el equipo contrario es el complemento de la identificación positiva con el propio, el odio la otra cara del amor. El carácter sadomasoquista del hincha se expresa por el lado masoquista como una necesidad de subordinación al líder de la barra que lo utiliza como instrumento pasivo, y por el lado sadista como necesidad de destrucción del adversario”.
“Cuanto más confuso es el sentimiento de identidad del hincha, más debe identificarse con signos exteriores y notorios –los colores del club, la camiseta, la insignia, el banderín y tanto más debe ser intolerante hasta la crueldad con el que ostenta los signos contrarios: tener la osadía de pertenecer a un cuadro distinto del suyo, es vivido como un ataque hacia él mismo, puesto que el club y él son una sola y misma persona”.
“La necesidad psicológica del exagerado conformismo y adaptación al endogrupo –el cuadro propio- exige el rechazo del exogrupo, los demás cuadros. La pasión futbolística es, por lo tanto, un impulso etnocéntrico elemental que concibe rígidamente al endogrupo –grupo humano primario, familia, barrio, barra- al que pertenece o con el cual se identifica como depositario de todas las virtudes, y al exogrupo –grupo al que no se pertenece- como representación de lo repudiable. Una de las formas que adopta el ataque al adversario es la burla colectiva del día lunes al hincha cuyo club perdió, por sus compañeros de trabajo o estudio” (De "Fútbol y masa"-Editorial Galerna-Buenos Aires 1981).
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