sábado, 24 de octubre de 2026

Tocqueville ante el Islam

La inscripción que aparece en la imagen adjunta puede traducirse como: "Las tendencias violentas del Corán son sorprendentes y yo no puedo comprender cómo algún hombre con sentido común podría no verlo".

Muchos también estamos sorprendidos acerca de cómo es posible que figuras importantes de la Iglesia, como León XIV, no adviertan el peligro inminente que para la civilización occidental y mundial presenta el Islam. Alexis de Tocqueville, buen obervador de las diversas sociedades del siglo XIX, conoció de cerca los efectos que producia el Corán en la Argelia de entonces. Como el contenido del libro mencionado no ha variado en lo más mínimo, la validez del análisis de Tocqueville mantiene actualmente su vigencia.

Al respecto leemos:

Las reflexiones de Alexis de Tocqueville sobre el islam se formaron principalmente durante sus lecturas detalladas del Corán (a partir de 1838) y sus viajes a la Argelia colonial francesa en 1841 y 1846, quedando plasmadas en sus notas y correspondencia (recopiladas en obras como "Sobre las religiones").

Principales ideas de Tocqueville sobre el islam

• Visión crítica y severa: Tocqueville consideraba que la religión musulmana mostraba una tendencia a fomentar la guerra y la obediencia ciega al Profeta, viéndola como un retroceso en comparación con los valores del cristianismo.

• Decadencia del mundo musulmán: Atribuía el estancamiento y la decadencia de las sociedades orientales a las características intrínsecas de su fe, en contraste con el dinamismo de la civilización europea.

• Falta de separación entre religión y política: Observaba que el islam no delimitaba claramente la esfera civil/política de la religiosa de la misma manera que el cristianismo occidental, lo que dificultaba el desarrollo de la libertad moderna y el autogobierno secular.

• Contexto colonial: Sus juicios estuvieron atravesados por su mirada eurocéntrica del siglo XIX y por la contradicción de presenciar la expansión de la dominación liberal de Francia en Argelia frente a la realidad de las poblaciones árabes y cabilas. (Modo IA)


Complementando la símtesis anterior, se menciona un artículo al respecto:

ALEXIS DE TOCQUEVILLE FRENTE AL ISLAM

Tras los infames atentados en Paris a inicios de año, los franceses corrieron a librerías y bibliotecas para conseguir un libro escrito en 1763: el "Tratado sobre la Intolerancia" de Voltaire. Uno debiera ser disculpado por pensar que -dado que los perpetradores habían sido musulmanes y las víctimas francesas- quizás quienes debían leer esa obra eran los musulmanes más que los franceses. Pero ya que estos últimos se han mostrado ávidos por los grandes pensadores clásicos que su cultura legó a la humanidad, una buena lectura complementaria sería "Notes sur le Coran et autres textes sur les religions" de Alexis de Tocqueville. La obra les permitirá conocer las impresiones poco complacientes acerca del Islam que albergó este notable escritor y político francés de mediados del siglo XIX. (Existe una traducción al español de Fernando Caro, comentada por Jean-Louis Benoît, editada en Madrid).

El contexto en que Tocqueville lee y toma notas sobre el Corán -1838 en adelante- es uno tal en que varios de sus colegas se declaran admiradores del Islam y en que no pocos académicos europeos (entre ellos muchos judíos) han comenzado a presentar una imagen benigna de esa fe oriental ante sus contemporáneos. Francia acaba de empezar la colonización de Argelia y Tocqueville realiza dos viajes allí, en 1841 y 1846, para conocer en profundidad la cultura y la religión que han entrado en contacto con la suya. Tras su lectura concluye, en palabras de Benoît, “que la religión de Mahoma no sólo tiene una insoportable propensión a multiplicar las llamadas a la guerra y la matanza de infieles, sino que además deja realmente poco espacio a la libertad”, que “históricamente, y por su naturaleza profunda, esta religión daba la espalda al futuro, al progreso y a la democracia”, y que el Islam, “al ir a contracorriente del desarrollo histórico y científico, está condenado por ello a la decadencia porque es incompatible con la democracia que representa el futuro inevitable de las sociedades modernas”.

Entre sus propias anotaciones surgidas de la lectura del Corán, Tocqueville observa la “magnífica recompensa para los que mueren empuñando las armas”, la “violencia del lenguaje de Mahoma principalmente dirigida contra judíos e infieles”, la “autorización y mandato de matar infieles”, la “santidad de la guerra santa, jaleada a la vez con energía y violencia”, y las cruentas condenas a quienes no sigan la fe musulmana: “Todos los infieles serán congregados en el infierno”, “los infieles tendrán las llamas por recompensa” y “el fuego es la morada eterna para los infieles”, entre otras muchas aseveraciones del tipo.

Su primera reacción ante el Corán quedó contenida en una carta enviada a su primo Luis de Kergorlay, en marzo de 1838: “La doctrina de que la fe salva, que el primero de los deberes religiosos es obedecer ciegamente al profeta, que la guerra santa es la primera de todas las buenas obras…, todas estas doctrinas cuyo resultado práctico es obvio, se hallan en cada página y casi en cada palabra del Corán”. Agrega: “Las tendencias violentas y sensuales del Corán chocan de tal modo a la vista que no concibo que escapen a un hombre con sentido común”. Y afirma: “Mahoma ha ejercido sobre la humanidad un poder inmenso que creo, en definitiva, ha sido más perjudicial que provechoso”.

Tocqueville se muestra sorprendido por la simpatía con que algunos de sus coetáneos ven al Islam. “Usted parece tener una cierta debilidad por el islamismo” le responde al conde Josef Arthur de Gobineau en 1843, quién le había confesado lamentar “no haber recurrido nunca a usted para que me pusiera, ceremoniosamente, el turbante en la cabeza, lo que, debo admitirlo, me hubiera halagado especialmente”. En 1855, Gobineau le envía una misiva a Tocqueville desde la embajada de Francia en Teherán, donde trabajaría por tres años, en la que dice que los iraníes son “unos pícaros que parecen nuestros primos y creo que pudiéramos decirnos con cierta justicia: en un futuro próximo seremos así”. Las simpatías pro-islámicas de Gobineau resultan llamativas a la luz de que él fue uno de los fundadores del racismo científico. Cómo sea, Tocqueville le responde: “Los turcos son unos torpes que la naturaleza parece haber destinado exclusivamente a ser engañados y derrotados por todo el mundo. Pero usted vive ahora en medio de una nación musulmana que, si hemos de creer a los viajeros, es inteligente, incluso refinada, ¿qué le arrastra desde hace siglos a esta inexorable decadencia?”.

Ya en 1844, Tocqueville había mencionado la decadencia del mundo islámico en una carta a su amigo Richard Monckton Milnes: “Únicamente me parece que, como Lamartine, usted ha regresado de Oriente un poco más musulmán de lo conveniente. No sé por qué hoy en día muchas mentes tan brillantes muestran esta tendencia. Por mi parte, en mi contacto con el islam he sentido… efectos totalmente opuestos. A medida que he conocido mejor esta religión, mejor he comprendido que sobre todo surge de ella la decadencia que afecta, cada vez más a nuestra vista, al mundo musulmán”.

Alexis de Tocqueville tuvo una virtud y gozó de un beneficio. Su virtud fue su mente privilegiada y un poder de observación desafectado de toda corrección política. Su beneficio fue haber vivido en una época en la que el pensamiento original todavía triunfaba por sobre las convenciones intelectuales reconfortantes y las ilusiones de moda. Tuvo también buena fortuna: el término islamofobia aún no había sido acuñado. De haber divulgado sus ideas sobre el Islam ciento setenta años más tarde, la casta progresista global -esos guardianes del bien pensar-, qué duda cabe, lo hubieran aniquilado. (De diariojudio.com)

¿Culpa nuestra o de "ellos"?

Como síntoma de "cómo somos los argentinos", puede mencionarse una evaluación internacional acerca de cuáles son los peores conductores de vehículos a nivel mundial, quedando cuartos detrás de India, Pakistán y Bangladesh, lugares sobrepoblados en donde poco o nada se respetan las reglamentaciones vigentes. Tanpoco en la Argentina se respetan las leyes vigentes, y no sólo las asociadas al tránsito vehicular.

La gravedad del problema no sólo reside en los 47.000 decesos en los últimos 10 años y unos 4.000 en 2025, ya que el egoísmo que está detrás de las conductas que los producen, aparece en todas las instancias de la vida social. Cuando alguien padece de un exceso de egoísmo al conducir un vehículo, ese egoísmo también será parte de su conducta en las demás instancias de su vida.

En lugar de advertir nuestros errores tratando de solucionarlos, en años pasados se decía, desde una propaganda política, que somos "un país con buena gente", lo que generalmente implica, mediante una deducción elemental, que otros países, con "gente mala", nos perjudican de alguna manera. Quizás no exista otro método más eficaz para el fracaso que culpar a los demás por nuestros propios errores. Tomás Bulat escribió: "Si la cuestión no es cómo somos sino cómo estamos, eso nos lleva a enfocarnos en buscar al o los culpables de nuestra situación actual. Tiene que haber una organización, un país, un grupo de corporaciones, algo o alguien que nos somete y nos impide estar como nos merecemos de acuerdo con lo que somos. Así, nada está mal en nosotros, excepto que no luchamos lo suficiente contra las fuerzas demoniacas que nos impiden estar mejor".

"Si en cambio ponemos el énfasis en cómo somos, entonces debemos concentrárnos básicamente en ver qué cosas hacemos mal y empezar a cambiarlas. Porque eso significa que el responsable no está afuera, no es otro que nosotros mismos. En este caso, no hay un gran pueblo destinado a ser grande sino una sociedad discreta con muchos defectos que corregir".

"En el primer caso, toda la fuerza debería concentrarse en pelear contra los enemigos externos que nos impiden estar mejor según los designios de nuestro destino de grandeza. La segunda hipótesis nos lleva por el camino que yo creo que es el correcto: el de la reflexión sobre cómo somos para -aceptación de la dura realidad mediante- poder ajustar lo que debemos corregir" (De "Estamos como somos"-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 2015).

El problema de las culpas ajenas también afecta a otros países de la región, siendo los intelectuales de izquierda los especialistas en sembrar el odio, a nivel colectivo, contra los supuestos culpables de las limitaciones de nuestros países. Así, Eduardo Galeano escribía al respecto: “La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder”.

“Es América Latina la región de las venas abiertas. Desde el descubrimiento hasta nuestros días todo se ha trasmutado siempre en capital europeo, o más tarde norteamericano, y como tal se ha acumulado y se acumula en los lejanos centros de poder”.

Lo anterior, que aparece en el libro “Las venas abiertas de América Latina”, se menciona en el “Manual del perfecto idiota latinoamericano” de Plinio A. Mendoza, Carlos A. Montaner y A. Vargas Llosa (Plaza & Janés Editores SA-Barcelona 1996), de donde se extraerán los comentarios que siguen. El titulo del Manual resulta un poco chocante, aunque los propios autores confiesan que alguna vez ellos mismos merecieron ese adjetivo, debido precisamente a desconocer aspectos evidentes de la realidad. En cuanto a las expresiones de Galeano, escriben: “A partir de esta espeluznante premisa antropomórfica no es difícil deducir el destino zoológico que nos espera a lo largo del libro: rapaces águilas americanas ferozmente carroñeras, pulpos multinacionales que acaparan nuestras riquezas, o ratas imperialistas cómplices de cualquier inmundicia”.

“La idea tan elemental y simple, tan evidente, de que la riqueza moderna sólo se crea en la buena gestión de las actividades empresariales no le ha pasado por la mente”.

Recordemos que uno de los postulados básicos del marxismo es la existencia de clases sociales cuyos integrantes son todos buenos, o todos malos, según de cuál clase se trate. De ahí que resulta natural suponer que hay países cuyos habitantes son predominantemente buenos y países en donde son predominantemente malos. En estos casos, los malos son los exitosos económicamente hablando y los buenos los menos exitosos. Los autores citados agregan: “Lo que unos tienen –supone-, siempre se lo han quitado a otros. No importa que la experiencia demuestre que lo que a todos conviene no es tener un vecino pobre y desesperanzado, sino todo lo contrario, porque del volumen de las transacciones comerciales y de la armonía internacional van a depender, no sólo nuestra propia salud económica, sino de la de nuestro vecino”.

“Nadie se especializa en perder. Todos (los que hacen bien su trabajo) se especializan en ganar. En 1945, de cada dólar que se exportaba en el mundo, 50 centavos eran norteamericanos; en 1995, de cada dólar que se exporta sólo 20 centavos corresponden a EEUU. Pero eso no quiere decir que algún chupóptero se ha instalado en una desprotegida arteria gringa y lo desangra, puesto que los estadounidenses son cada vez más prósperos, puesto que ha habido una expansión de la producción y del comercio internacional que nos ha beneficiado a todos y ha reducido (saludablemente) la importancia relativa de los EEUU”.

Eduardo Galeano escribió: “La región (América Latina) sigue trabajando de sirvienta. Continúa existiendo al servicio de las necesidades ajenas como fuente y reserva del petróleo y el hierro, el cobre y las carnes, las frutas y el café, las materias primas y los alimentos con destino a los países ricos, que ganan consumiéndolos mucho más de lo que América Latina gana produciéndolos”.

El trío de autores escribe al respecto: “Supongamos que los evangelios del señor Galeano se convierten en política oficial de América Latina y se cierran las exportaciones del petróleo mexicano o venezolano, los argentinos dejan de vender en el exterior carnes y trigo, los chilenos atesoran celosamente su cobre, los bolivianos su estaño, y colombianos y brasileros se niegan a negociar su café, mientras Ecuador y Honduras hacen lo mismo con el banano. ¿Qué sucede? Al resto del mundo, desde luego, muy poco, porque toda América Latina apenas realiza el 8% de las transacciones internacionales, pero para los países al sur de Río Grande la situación se tornaría gravísima. Millones de personas quedarían sin empleo, desaparecería casi totalmente la capacidad de importación de esas naciones y, al margen de la parálisis de los sistemas de salud por falta de medicinas, se produciría una terrible hambruna por la escasez de alimentos para los animales, fertilizantes para la tierra o repuestos para las máquinas de labranza”.

“Dado que América Latina importa más de lo que exporta, es el resto del planeta el que tiene su sistema circulatorio a merced del aguijón sanguinolento de los hispanoamericanos. De manera que sería posible montar un libro contravenoso en el que apasionadamente se acusara a los latinoamericanos de robarles las computadoras y los aviones a los gringos, los televisores y los automóviles a los japoneses, los productos químicos y las maquinarias a los alemanes y así hasta el infinito”.

jueves, 22 de octubre de 2026

Choques culturales e inercia mental

Los conflictos entre diferentes pueblos e idiosincracias se producen cuando existe, en una o en ambas partes, cierta predisposición negativa a establecer vínculos o adaptaciones respecto del otro sector. Incluso cuando no existe una predisposición negativa, no debe olvidarse la existencia de cierta inercia mental que impide cambios en pequeños periodos de tiempo. Al igual que en la física, puede decirse que la inercia es la propiedad que mide la oposición a establecer cambios.

Si bien es posible el cambio social, ha de existir cierta oposición a ese cambio, de lo contrario, las sociedades humanas serían bastante distintas a lo que son. Haciendo una analogía con el proceso del movimiento mecánico, puede decirse que al cambio lo produce una fuerza, mientras que la oposición al cambio la constituye la inercia, que es la tendencia a mantener el estado de movimiento actual, es decir, se opone al cambio promovido por dicha fuerza. El movimiento se produce cuando la fuerza supera a la oposición.

Como ejemplo de choque cultural puede mencionarse el encuentro entre los europeos que llegan en el siglo XVI al norte de América, y los pueblos aborígenes de esa zona, poco predispuestos a los cambios propuestos por los europeos. Mientras que los que llegan atravesando el Océano Atlántico le sugieren a los nativos dedicarse a la agricultura, y no sólo a la caza, éstos rechazan el cambio propuesto para mantener sus tradicionales medios de vida. Alexis de Tocqueville escribió al respecto: "Unas cuantas familias europeas, ocupando puntos muy alejados entre sí, acaban de expulsar definitivamente a los animales salvajes de todo el espacio intermedio que se extiende entre ellas".

"Los indios, que hasta entonces habían vivido en una especie de abundancia, apenas encuentran medios de subsistencia, y aún les resulta más difícil procurarse los objetos con que realizan el intercambio que necesitan. Espantarles la caza es como llevar la esterilidad a los campos de nuestros cultivadores. Pronto los medios de existencia les faltan por completo".

"No son, pues, propiamente hablando, los europeos, quienes echan del territorio a los indígenas de América: es el hambre; feliz distinción que escapó a los antiguos casuistas y que los doctores modernos han descubierto".

"Los indios de América del Norte no tenían más que dos caminos de salvación: la guerra o la civilización; en otras palabras, tenían que acabar con los europeos o convertirse en sus iguales" (De "La democracia en América"-Fundación Iberdrola-Madrid 2006).

En cuanto al rechazo a convertirse en agricultores, Tocqueville escribe: "Muchas veces se ha intentado civilizar a los indios sin quitarles sus costumbres vagabundas; los jesuitas trataron de hacerlo en Canadá, y los puritanos en Nueva Inglaterra. Ni unos ni otros consiguieron resultados duraderos. La civilización nacía en la choza e iba a morir en los bosques. El gran error de estos legisladores de los indios consistió en no comprender que, para llegar a civilizar a un pueblo, lo primero a conseguir es que se fije un lugar, cosa que sólo podría hacer cultivando el suelo; primeramente, pues, había que convertir a los indios en cultivadores".

"No sólo no poseen los indios esa condición indispensable para la civilización, sino que les resulta muy difícil adquirirla. Una vez que los hombres se han entregado a la vida ociosa y aventurera de los cazadores, sienten una repugnancia casi invencible por los trabajos continuos y regulares que exige el cultivo. Este hecho puede observarse en el seno mismo de nuestra sociedad, pero es aún mucho más visible en los pueblos cuyos hábitos cazadores se han convertido en una costumbre nacional".

"Los indios de América del Norte no sólo consideran el trabajo como un mal, sino como un deshonor, y su orgullo lucha contra la civilización casi tan obstinadamente como su pereza".

"No hay indio tan miserable que, bajo su choza de cortezas, no alimente una magnífica idea de su valor individual; considera que cuidar de sus negocios es una ocupación envilecedora; equipara al cultivador con el buey que traza el surco, y en cada una de nuestras artes no ve más que un trabajo de esclavos. No es que haya concebido una elevada idea del poder de los blancos y de la grandeza de su inteligencia, pero aunque admira el resultado de nuestros esfuerzos, desprecia los medios que nos lo han procurado, y aunque se somete a nuestro ascendiente, se sigue creyendo superior a nosotros".

"La caza y la guerra le parecen las dos únicas ocupaciones dignas de un hombre. El indio, hundido en la miseria de sus bosques, alimenta, pues, las mismas ideas, las mismas opiniones que el noble de la Edad Media en su castillo fortificado, y para acabar de parecérsele no le falta más que hacerse conquistador. Así, ¡cosa singular!, es en las selvas del Nuevo Mundo, y no entre los europeos que pueblan sus orillas, donde perviven los antiguos prejuicios de Europa".

Quienes, en la actualidad, les parece bien la llegada de inmigración no selectiva a Europa; inmigración en su mayoría con fines poco civilizados, consideran que los europeos que llegaron a América en el pasado no debieron haberlo hecho, por cuanto "destruyeron" varias culturas primitivas. Esta postura contradictoria es admitida parcialmente por los antropólogos que adhieren al relativismo cultural, por el cual se admite que no existe cultura superior u inferior a otra, sino que sólo son distintas, lo que favorece el actual multiculturalismo que avanza destructivamente sobre varios países europeos.

domingo, 18 de octubre de 2026

Alexis de Tocqueville ante el trabajo esclavo

Algunos autores comparan a Alexis de Tocqueville con Cristobal Colón, ya que, mientras que Colón permite que los europeos, principalmente, se enteren de la existencia de un nuevo continente, Tocqueville permite que conozcan el nuevo sistema político y social que se está estableciendo en el norte de tal continente.

Entre los aspectos que describe en La democracia en América, libro escrito en el siglo XIX, se destaca su observación acerca de las diferencias entre el trabajo libre y el trabajo esclavo. Mauricio Lebedinsky escribió: "Como a otros viajeros, le llamó la atención el régimen comunal de Estados Unidos, la participación de los habitantes en todos los aspectos de cada pueblo o ciudad, la cantidad de activistas, la manera de hacer justicia con jurados populares".

"Observó que en el norte era esencial el trabajo y en el sur el ocio, un mal derivado de mantener la esclavitud, que corrompe a todos (hay que recordar que sus observaciones corresponden a los años '30 del siglo XIX y la Guerra de Secesión del norte contra el sur tuvo lugar entre 1861 y 1865; recién entonces se abolió la esclavitud, aunque por mucho tiempo sólo formalmente)" (De "El secreto de los genios"-Capital Intelectual SA-Buenos Aires 2007).

Al respecto podemos leer:

El análisis de Alexis de Tocqueville sobre la esclavitud y las implicaciones económicas del trabajo esclavo frente al trabajo libre es uno de los apartados más agudos de su obra cumbre, "La democracia en América" (1835-1840). El autor aborda este fenómeno no sólo desde una perspectiva moral, sino principalmente a través de un enfoque sociológico y económico.

Los 3 argumentos de Tocqueville sobre el trabajo esclavo

Tocqueville utiliza la famosa comparación entre los Estados de Kentucky (esclavista) y Ohio (libre) —separados únicamente por un río— para demostrar el impacto real de este sistema económico:

• Inestabilidad y costo oculto: Sostiene que el trabajo esclavo es, paradójicamente, más caro a largo plazo. Mientras que el agricultor libre contrata mano de obra temporal sólo durante la siembra y la cosecha, el amo esclavista está obligado a mantener, alimentar y vestir a grandes poblaciones de trabajadores durante todo el año, incluso cuando su rendimiento no se requiere.

• Destrucción del valor del trabajo: En las sociedades esclavistas, el trabajo físico se asocia directamente con la sumisión y la degradación social. Esto provoca que los ciudadanos libres de esas regiones eviten el esfuerzo manual por considerarlo deshonroso, lo que frena la innovación, el comercio y el desarrollo industrial en comparación con los Estados del norte.

• La ausencia de salario: Tocqueville define la falta de remuneración monetaria como el «sello distintivo de la esclavitud». Al no existir la posibilidad de acumular propiedad ni de negociar un sueldo, se anula por completo el motor de la competencia y el deseo individual de progreso que define a las sociedades democráticas modernas. (Modo IA)

El trabajo esclavo se sigue manteniendo parcialmente, en especial en los países socialistas, ya que la eliminación de la propiedad privada, total o parcial, necesariamente forma una clase trabajadora y una clase dirigente. La clase dirigente, denominada a veces como "la nueva clase", es la que se comporta como los "dueños del Estado", ya que ejercen un control total sobre cada aspecto de la sociedad. Incluso convencen a muchos acerca de una futura "redistribución" de los bienes expropiados a los ricos, cuando en realidad tales bienes no van a ser distribuidos entre los engañados pobres, sino que serán parte del Estado socialista.

Varios son los líderes socialistas latinoamericanos que coinciden en que "Es conveniente mantener a muchos en la pobreza, pero con esperanza", ya que los pobres engañados son la base electoral de tales líderes.

Milovan Djilas escribió respecto de la clase dirigente yugoslava en la etapa comunista: “Si damos por supuesto que la calidad de miembro de esta burocracia o nueva clase propietaria, se basa en el uso de privilegios inherentes en la propiedad –en este caso de bienes materiales nacionalizados-, entonces la calidad de miembro de la nueva clase partidaria o burocracia política, se refleja en la obtención de bienes materiales y de privilegios mayor que la que la sociedad concedería normalmente para esas funciones”.

“En la práctica, el privilegio de propiedad de la nueva clase se manifiesta como un derecho exclusivo a que la burocracia política distribuya la renta nacional, fije salarios, dirija el desarrollo económico y disponga de la propiedad nacionalizada y la otra. Así es como se presenta ante el hombre corriente, quien considera al funcionario comunista como un hombre muy rico y que no tiene que trabajar”.

"Partiendo de la premisa de que sólo ellos conocen las leyes que gobiernan la sociedad, los comunistas llegan a la conclusión demasiado simple y anticientífica de que ese supuesto conocimiento les da el poder y el derecho exclusivo a modificar la sociedad y dirigir sus actividades. Éste es el error más importante de su sistema".

"La monarquía no tenía una idea tan elevada de sí misma como la que los comunistas tienen de sí mismos, ni era tan absoluta como ellos" (De "La nueva clase"-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 1957).

Milovan Djilas, quien llegó a desempeñar altos cargos jerárquicos en el comunismo yugoslavo, agrega: “En la Unión Soviética y otros países comunistas ha sucedido todo de una manera distinta de cómo pronosticaron sus dirigentes…Éstos esperaban que el Estado desapareciera rápidamente y se fortaleciera la democracia. Ha sucedido lo contrario. Esperaban un rápido mejoramiento del nivel de vida, y a este respecto apenas se ha producido cambio alguno, y en los países subyugados de la Europa oriental ese nivel incluso ha empeorado”.

“El monopolio que la nueva clase establece en nombre de la clase trabajadora sobre toda la sociedad es, ante todo, un monopolio sobre la clase trabajadora misma. Este monopolio es en primer término intelectual, sobre el llamado proletariado de avant-garde, y luego sobre todo el proletariado. Esta es la mayor decepción que puede causar la nueva clase, pero pone de manifiesto que su fuerza y su interés radican principalmente en la industria. Sin industria, la nueva clase no puede consolidar su posición o autoridad”.

“Los hijos de la clase obrera son los miembros más resueltos de la nueva clase. El destino de los esclavos ha consistido siempre en proporcionar a sus amos los representantes más inteligentes y capaces. En este caso ha nacido de la clase explotada una nueva clase explotadora y gobernante”.

Peter Drucker escribió respecto de los resultados del capitalismo considerando que llega realmente a lo que los socialistas sólo proponen como un logro lejano y, a veces, como un simple engaño: “En lugar del capitalista de la vieja escuela, en los países desarrollados son los fondos de pensiones los que, de forma creciente, controlan la provisión y asignación de dinero. En EEUU, en 1992, estos fondos reunían la mitad del capital en acciones de las empresas de mayor tamaño del país y controlaban casi el mismo porcentaje de la deuda fija de esas mismas empresas. Los propietarios beneficiarios de los fondos de pensiones son, por supuesto, los empleados del país”.

“Si el socialismo se define, como lo hizo Marx, como la propiedad de los medios de producción por parte de los trabajadores, entonces EEUU se ha convertido en el país más «socialista» que existe, al tiempo que sigue siendo también el más «capitalista». Los fondos de pensiones son gestionados por una nueva raza de capitalistas, los anónimos y desconocidos empleados asalariados, los analistas de inversiones de fondos de pensiones y los directores de cartera”.

Mientras que el marxismo se basa en el trabajo como el principal factor de la producción, algo desactualizado incluso en la época en que surgió, quedaría aún más desactualizado en el futuro. Peter Drucker agrega: “Pero hay algo igualmente importante: el recurso real que controla todo, el «factor de producción» absolutamente decisivo, ha dejado de ser el capital, o el suelo o la mano de obra; ahora es el saber. En lugar de capitalistas y proletarios, las clases de la sociedad poscapitalista son los trabajadores del saber y los trabajadores de los servicios” (De “La sociedad poscapitalista”-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 1993).

viernes, 16 de octubre de 2026

La situación en Francia

Ante los diversos conflictos existentes en distintos puntos del planeta, surge la necesidad de considerar la posibilidad de solucionarlos de alguna manera, si bien algunos de ellos parecen no tener solución posible. Este es el caso del conflicto entre Israel y sus vecinos musulmanes, ya que ambos bandos responden siempre con venganzas, lo que indica pocas posibilidades de solución.

En estos casos se advierte la importancia del "Ama a tu enemigo", que aparece en el Nuevo Testamento. Más que un llamado a "amar al que odias", por cierto algo contradictorio, sugiere cortar con las secuencias de venganzas, ya que, de lo contrario, se tiende a la destrucción, parcial o total, de ambos bandos.

En países europeos se advierte un serio conflicto entre nativos e inmigrantes, o entre sectores de los mismos. Así, la izquierda política ha inculcado en los niños y jóvenes europeos, a través de escuelas y universidades, que los europeos y los blancos, especialmente, conllevan cierta perversidad genética y que son los "opresores" de los demás sectores de una nación, o incluso del mundo entero. Luego, convencidos de esa culpabilidad, los nativos tienden a actuar en forma favorable a los sectores "oprimidos" que, en realidad, buscan destruirlos vía venganzas. Así, policías británicos creyeron en la palabra de un inmigrante que hirió de gravedad al joven Henry Nowak, británico de 18 años, en diciembre del 2025. El inmigrante agresor les dijo que había sido ofendido o atacado por el británico que yacía sangrando en el suelo. Para no parecer "racistas" o "fascistas", los policías se pusieron de parte del agresor y esposaron en el suelo al joven que sangraba y que murió poco después.

En el caso de Francia sucede algo similar; por una parte encontramos odio y venganza desde la izquierda política y el Islam, y miedo y culpa desde los nativos, por otra parte. El problema se acentúa por cuanto, al aumentar el porcentaje de musulmanes en Francia, algunos alcaldes musulmanes son elegidos por votación musulmana en forma independiente a sus virtudes o defectos. Así se vio el caso del alcalde de Saint-Denis, Bally Bagayoko, quien se asociaba a los violentos que quemaban bienes públicos, incluso afirmando que "La violencia, en un momento dado, puede ser legítima" considerada como una provocación a cometer delitos. Es cuestión de tiempo para que un musulman sea elegido presidente de Francia, por lo que es serio el peligro que correrán los nativos franceses para ese momento.

Es oportuno mencionar, parcialmente, una entrevista realizada en YouTube por Harry Sultan, siendo la entrevistada Thaïs d'Escufon, activista francesa que conoce de cerca el complejo proceso que vive su país. La mencionada activista sufrió un intento de violación, años atrás, por parte de un inmigrante africano. Luego, al ser entrevistada por el hecho, y por haber nombrado el origen del agresor, fue bloqueada de algunas redes sociales y pasible de sanciones penales por lo que en general tal denuncia se considera una forma de "racismo" y "discriminación", olvidando que toda persona de raza blanca es considerada "opresora" y "fascista" por naturaleza y que los inmigrantes son considerados siempre como los "oprimidos". De esa forma, desde la sociedad francesa se le da un importante estímulo a los inmigrantes para seguir delinquiendo en forme impune.

Respuestas de la activista:

Hemos tenido un problema de inmigración desde hace bastante tiempo, pero ahora la diferencia es que las personas que están causando caos y problemas son de segunda y tercera generación de inmigrantes. No son inmigrantes ilegales que llevan poco tiempo aquí, no son personas que hayan llegado recientemente, son como los hijos de inmigrantes o los nietos de inmigrantes anteriores y podrías pensar, bueno, como nacieron aquí y crecieron aquí, tal vez están asimilados, se integraron a Francia, no causan ningún problema, pero este es el tipo de momento en el que ves que esto no es cierto. De hecho, es todo lo contrario.

La generación anterior de inmigrantes causó menos problemas que los que causan ahora y parece que nos odian más que la generación anterior. Y debido, creo, a su cultura, al discurso de sus padres en casa, pero también, ya sabes, a esta propaganda de extrema izquierda anti-Francia en Francia. Todo esto y por supuesto su resentimiento hacia el colonialismo francés en sus países, porque la mayoría de esos inmigrantes son argelinos. Algunos vienen de Marruecos y de otros países de África, pero la mayoría de nuestros inmigrantes son de Argelia. Puedes ver en todas estas imágenes que estas personas que están rompiendo todo, golpeando a los maestros, quemando las escuelas, son muy jóvenes y eso da miedo porque a veces tienen incluso 14, 15 años y a veces también ves que estudiantes franceses nativos están en la multitud.

No son los inmigrantes los que se están asimilando a nuestra cultura. Son algunos franceses de origen los que se están asimilando a la de ellos. Con migración masiva no puedes tener integración masiva. La asimilación es un camino muy individual.

[Acerca del alcalde de Saint-Denis]. No podría darte un número exacto de estos alcaldes inmigrantes. Hay algunos, la mayoría de la extrema izquierda y aquí está el partido de La Francia Insumisa (LFI), que es muy radical y realmente tiene ese discurso, ya sabes, la culpa de Francia, como que los colonizamos, tenemos que sentirnos apenados, ellos son discriminados, ellos son las víctimas de nuestro racismo, racismo sistémico. Pero ya sabes el ejempolo definitivo de lo que pasa cuando tienes este tipo de discurso, porque en Saint-Denis eligieron a ese alcalde. Su nombre es Bally Bagayuco. Y él, en vez de calmar a todos simplemente se unió a ellos.

Parece estar feliz por todos estos disturbios y de hecho tuvimos bastantes problemas con él porque ayudó a los narcotraficantes de su distrito como de la ciudad que él gobierna. Él tampoco votó en contra de la mutilación genital de niñas pequeñas en su ciudad, como que él está ayudando activamente a esta cultura islámica. Sus votantes son de esa cultura y no puede ir frontalmente en contra de ellos. Así que es el tipo de ejemplo donde ves que él todavía está impregnado de estas creencias, estos valores y esta cultura.

Es muy simbólico porque Saint-Denis es la ciudad donde están enterrados nuestros reyes y ahora es una zona a la que no conviene entrar, como que es una ciudad cuya población ha sido reemplazada en gran medida, llena de inmigrantes y descendientes de inmigrantes. Y no es una simple coincidencia que ya no sea una zona muy turística, aunque está muy cerca de París y se quejan de ser pobres, de no recibir suficiente ayuda, pero en realidad Saint-Denis recibe 10 veces más apoyo financiero que el departamento de la Cruz, que es uno de los más pobres de Francia y está compuesto en su mayoría por franceses nativos. Así que este discurso es completamente falso.

Hemos hecho todo por ellos. Hemos construido nuevas escuelas. Siempre se reemplaza todo porque ellos lo rompen, lo queman y después se quejan de que no ayudamos y de que están siendo discriminados. Así que él realmente mantiene este discurso de odio hacia Francia y realmente es preocupante porque literalmente es un alcalde, pero está pidiendo una nueva Francia para reemplazar la antigua y básicamente es todo el discurso de la extrema izquierda.

(De YouTube: "Tenemos que escuchar esto sobre Francia ft. Thaïs d'Escufon" de Harry Sultan en Español)

miércoles, 14 de octubre de 2026

Europa ante su autodestrucción

Desde el punto de vista de sectores que suponen que nuestra humanidad se ha desarrollado en base a una lucha interminable entre opresores y oprimidos, y que el sector opresor implica a Occidente y la raza blanca, todo plan de lucha "reparadora" de la humanidad debe apuntar a destruir todo lo que provenga de Occidente y de la gente blanca, como la política, la economía, la organización familiar, la religión, etc. De ahí que el el cristianismo, la democracia y hasta la raza blanca, deberían desaparecer de alguna forma. Estas ideas le dan sentido a la actual crisis que vive Europa en particular, como Occidente en general.

La autodestrucción europea, y también occidental, implica una especie de "ingeniería social" mediante la cual se trata de limitar el posible crecimiento de individuos de raza blanca, lo que constituye una forma de racismo evidente. De ahí que se promueve la homosexualidad, la variedad de géneros, abortos, cambios de sexo, feminismo que promueve alejamientos y conflictos entre hombres y mujeres, recepción de denuncias de mujeres sin aporte de pruebas, etc. Mientras tanto, los musulmanes no tienen ninguna limitación para su aumento poblacional.

Mientras que la entrada a países europeos de gente no blanca está libre de trabas, a la intelectual holandesa Eva Vlaardingerbroek se le prohibió el ingreso al Reino Unido aduciendo que "su presencia no favorece al bien público" y que es una prohibición "sin derecho a apelar". Esta medida fue tomada por criticar al ex minisro Starmer en redes sociales, algo propio de los sistemas totalitarios.

Se transcribe a continuación parte de una conferencia, dictada en Hungría, por Eva Vlaardingerbroek:

Luego de la presentación, expresó:

Déjenme llevarlos a través de los últimos 7 días en Europa. Esta semana en Estocolmo tres ancianas de unos 70 años fueron apuñaladas a plena luz del día en las calles de esa ciudad. En Londres, cuatro personas fueron apuñaladas en un lapso de sólo 42 horas. En París cientos de inmigrantes afganos tomaron las calles para provocar disturbios. Y en Brigolo, también en Francia, otra Iglesia fue reducida a cenizas.

Y eso, damas y caballeros, son sólo algunos incidentes en apenas un par de días en nuestro hermoso continente. Pero todos sabemos que estos incidentes ya no son incidentes. Si algo es seguro, es que nosotros sabemos, y nuestros gobiernos también saben, que existe un vínculo entre la inmigración masiva y el crimen.

Nuestra nueva realidad en Europa consiste en violaciones, apuñalamientos, asesinatos, homicidios, tiroteos e incluso decapitaciones. Pero permítanme ser clara sobre algo: Esto no solía suceder antes. Este es un problema recién importado. Samuel Huntington predijo esto hace más de veinticinco años cuando escribió, y cito:

"En el nuevo mundo de la migración masiva, los conflictos más generalizados, importantes y peligrosos no serán entre las clases sociales. No serán entre los ricos y los pobres. Serán entre pueblos que pertenecen a diferentes entidades culturales. Las guerras tribales y los conflictos étnicos ocurrirán dentro de las civilizaciones".

Vaya, qué razón tenía. Y lo peor es que nosotros, como sociedad, parecemos habernos vuelto indiferentes a ello. Cuando otro chico o chica blanca muere a manos de un inmigrante, quizás sacudimos la cabeza, quizás soltamos un suspiro, tal vez hasta nos enfadamos por un minuto o dos, y luego seguimos con nuestras vidas. Ofrecemos pensamientos y oraciones a la familia, pero nada cambia nunca.

Damas y caballeros, ¿qué dice eso de nosotros? Esta es la señal. Esta es la respuesta de una sociedad que ya se ha rendido. Una sociedad que ya ha aceptado su derrota.

¿Pero es eso cierto? ¿Nos hemos rendido? ¿Realmente aceptamos la nueva realidad que nuestros líderes globalistas tienen pensada para nosotros? Sé una cosa con seguridad, y es que si nada cambia, si no empezamos a luchar seriamente por nuestro continente, por nuestra religión, por nuestros pueblos, nuestros países, entonces esta época en la que vivimos pasará a la historia como el momento en que las naciones occidentales ya no tuvieron que ser invadidas por ejércitos hostiles para ser conquistadas. Este periodo pasará a la historia como aquel en que el invasor fue invitado activamente por una elite corrupta. Y esta elite corrupta no sólo invitó al enemigo, sino que hizo que la población nativa pagara por ello también.

Cualquiera que tenga ojos puede verlo. La población europea blanca, cristiana y nativa está siendo reemplazada a un ritmo cada vez más acelerado. Permítanme respaldar esto con algunas estadísticas de mi país. Tomemos Ámsterdam, la capital. Ámsterdam consiste actualmente en un 56% de migrantes. La Haya, 58% de migrantes. Rotterdam, casi un 60% de migrantes. Y, por supuesto, la mayoría de estos inmigrantes provienen de países no cristianos, no occidentales, africanos y de Oriente medio. Conclusión: la población holandesa ya es minoría en la mayoría de nuestras ciudades. Pero sigamos adelante. Londres 54% de migrantes. De nuevo, conclusión: población nativa en minoría. Bruselas, no me sorprende, 70% de migrantes. Conclusión: población nativa superada por amplia mayoría.

Y otros europeos, por supuesto, seguirán el mismo camino pronto, si no lo han hecho ya. Así que voy a sacar la conclusión prohibida aquí. La teoría del gran reemplazo ya no es una teoría. Es una realidad, y lo interesante del reemplazo es que el sistema negará su existencia o, cuando la admiten, dicen que es bueno que la población europea nativa pronto deje de ser mayoría en su propio continente.

La vergüenza nacional holandesa y apodado el "papa del clima", Franz Timmermans, ya afirmó en 2015 que la diversidad es el destino de la humanidad. Y que Europa será diversa. Y, por supuesto, creo que todos sabemos a estas alturas qué quieren decir con la palabra diversidad. Significa menos gente blanca, menos de ustedes.

Imaginen esto en un país asiático o africano. Imaginen a sus líderes regocijándose por el hecho de que su gente pronto ya no será mayoría en su propio país. Absolutamente impensable, inimaginable. Entonces, ¿qué demonios les pasa a nuestros líderes? El sentimieno subyacente de lo que dicen es siempre el mismo. Nuestro sistema afirma que la gente blanca es malvada y que nuestra historia es fundamentalmente diferente a la de los demás. Consciente o inconscientemente, han absorbido las mentiras y los dogmas anti-blancos de la teoría crítica de la raza neomarxista.

Es por eso que los totalitarios en Bruselas intentan forzar a ustedes, el pueblo húngaro, una nación soberana, a aceptar inmigrantes a pesar de que la población y el gobierno han dicho que no. Pero no se equivoquen, la mayoría de los neerlandeses tampoco han pedido esto. Así como Bruselas obliga a Hungría a aceptar inmigrantes, están haciendo lo mismo ahora incluso en los pueblos más pequeños de los Países Bajos. Ninguna parte puede permanecer holandesa en el sentido tradicional de la palabra. Ninguna parte de Europa puede permanecer europea y no es difícil entender por qué. Si la vieja Europa todavía existe en ciertos lugares, la gente podrá comparar la nueva Europa con la antigua y preferirán la antigua.

Es por eso que los eurócratas odian tanto a Hungría. Y su mensaje es claro. Nuestro modo de vida, nuestra religión cristiana, nuestras naciones, tienen que desaparecer sin excepción. Su visión del futuro es una Europa libertina irreconocible donde cada ciudad se vuelve algo parecido a Bruselas. Fea, sucia, insegura, sin cohesión social, donde los edificios están constantemente en construcción y nunca terminan, y cuando lo hacen el resultado es más feo que al principio. ¿Y qué nos queda? Un estado de permanente aislamiento, confusión y desorientación. Señores y señoras, bienvenidos al nuevo orden mundial.

Entonces, ¿cuál es el antídoto? Una Europa cristiana fuerte de Estados nacionales soberanos. Es por eso que debemos rechazar rotundamente la mentira que el nacionalismo causa la guerra. No es el nacionalismo ni la soberanía nacional la causa de la guerra. Es el expansionismo.

(Fragmentos de YouTube: "Eva Vlaardingerbroek demand's re-migration to everse demographics change").

martes, 13 de octubre de 2026

Estado de Bienestar y derechos sociales

El Estado de Bienestar, que caracteriza a la socialdemocracia, tiende a promover en todo integrante de la sociedad una renuencia a cumplir deberes por cuanto se lo ha acostumbrado a ser el depositario de derechos de todo tipo. Pero, por existir una limitada predisposición a cumplir deberes, con mayor necesidad los derechos deberán ser provistos por el Estado. Para cumplir con los derechos sociales, prometidos por los gobernantes, generalmente con fines electorales, tarde o temprano la crisis económica y social se presentará. Ello se debe a que los recursos económicos, necesarios para cubrir derechos, serán cada vez mayores, hasta entrar en situaciones de quiebra financiera.

Mediante un proceso acumulativo, cada vez es menor la predisposición de los ciudadanos hacia la cooperación social, ya que suponen que el cumplimiento de toda forma de cooperación "es obligación del Estado", que a su vez debe aumentar su intervención en la economía y en la vida cotidiana de la población. Respecto de la actitud del Estado paternalista, o de quienes lo dirigen, Arturo Damm Arnal escribió: "Tú no te preocupes que aquí estoy yo ¡que soy tu Estado de Bienestar!, para atender tus necesidades más apremiantes, ¡y hasta las que no lo sean tanto!, nada de lo cual es tu responsabilidad sino la mía. Déjalo en mis manos" (De "El punto sobre la i"-Unión Editorial SA-Madrid 2014).

Cuando un individuo no puede alcanzar metas económicas básicas, como disponer de casa propia o bien de un sueldo que le alcance para pagar un alquiler, nunca piensa que es la propia sociedad la que no ha sido capaz de establecer un nivel económico adecuado, por lo que culpa al Estado por no poder resolver sus problemas particulares. Pocas veces piensa en cumplir con sus deberes, ya que está mentalizado a recibir protección estatal. Tampoco piensa que el "bondadoso" Estado de Bienestar es también culpable de las limitaciones económicas de la sociedad, pero las protestas casi nunca van dirigidas hacia las intervenciones, sino a la falta de mayores intervenciones.

El ciudadano que piensa que tiene sólo derechos, tiende a actuar como un monarca exigente e intolerante ante la falta de respuesta a sus necesidades. Y tiende a destruir todo, sumándose a grupos violentos, como en el caso de las protestas en países europeos (también aprovechados por musulmanes y socialistas). Es el caso del niño caprichoso y exigente con sus padres que lo han mal acostumbrado.

Mientras que otros derechos existentes les son concedidos a todo ciudadano, sin perjudicar a otros, los derechos sociales se caracterizan por el hecho de que los recursos económicos logrados por el Estado son previamente extraídos, impuestos mediante, de la propia sociedad, o más precisamente, del sector productivo. Agustín Laje escribió: "El libro Ciudadanía y clase social de Thomas Marshall constituye un clásico en la materia. En este estudio de 1950, se muestra cómo la ciudadanía se ha definido en términos de derechos adquiridos, y de qué manera éstos han ido incrementándose acumulativamente entre los siglos XVIII Y XX. Marshall divide el periodo en tres etapas, que corresponden a los tres siglos que caen bajo su investigación: al siglo XVIII le corresponden los «derechos civiles», al XIX los «derechos políticos» y al XX los «derechos sociales». Cada nueva categoría supondría un progreso para el hombre".

"Por «derechos civiles» hay que entender «aquellos necesarios para la libertad individual de la persona, la libertad de palabra, pensamieno y fe, derecho a poseer propiedad y concluir contratos válidos, y el derecho a la justicia». Los «derechos políticos» son aquellos que «permiten participar en el ejercicio del poder político, como miembro de un organismo dotado de autoridad política o como elector de los miembros de tal organismo». Finalmente, los «derechos sociales» pretenden «significar toda la variedad desde el derecho a una medida de bienestar económico y seguridad material hasta compartir plenamente la herencia social y a llevar la vida de un ser civilizado según las pautas prevalecientes en la sociedad»".

"Como es evidente, hay una diferencia de naturaleza entre estos tres derechos y, sobre todo, entre los dos primeros y el tercero. En efecto, mientras los civiles se basan en una obligación de no agresión por parte de los demás (no iniciar la violencia contra otro por su fe, sus pensamientos u opiniones, no quitarle su propiedad, no irrespetar sus contratos) y los políticos se basan en una obligación de no impedir la participación electoral de los individuos por criterios arbitrarios (como la clase o el sexo), los derechos sociales obligan a los demás a ser proveedores de aquellos bienes y servicios que configuran el «bienestar» y la «civilización»".

"Los «derechos sociales» implican, de esta manera, un control de los individuos sobre la vida social, lo que en la práctica significa control político de las vidas ajenas. Hay toda la diferencia del mundo entre derechos que requieren de los otros no agresión y derechos que requieren agredir a los otros por medio del Estado para conseguir algo de ellos".

"Dado que el Estado se financia a través de la riqueza que producen los ciudadanos, todo agigantamiento estatal significa, en la práctica, incrementos tributarios y avances de la autoridad política sobre la propiedad privada de los ciudadanos" (De "Globalismo"-HarperEnfoque-Nashville 2024).