La función esencial del arte radica en la transmisión de emociones. Sin embargo, las emocionesn pueden ser tanto positivas como negativas, especialmente cuando se lo utiliza para fines poco beneficiosos para la sociedad. De todo esto surge el interrogante acerca de si el arte influye en la sociedad en forma determinante o bien es la sociedad la que influye de esa forma en el arte. Como la literatura es considerada como una forma de arte, Mario Vargas Llosa opinaba al respecto: "Soy muchísimo más escéptico respecto a la literatura como un arma de combate histórico capaz de producir cambios en el contorno social y político inmediato".
"Por lo menos yo estoy convencido, ahora, de que la literatura no es un arma de combate, es decir, que si uno lo que quiere con la literatura es fundamentalmente modificar la historia va, de manera irremediable, a la frustración, al fracaso, al desencanto. Lo cual no quiere decir que crea que la literatura es un juego gratuito. No. tampoco creo que la literatura sea únicamente una terapia para las neurosis personales del escritor y de sus lectores".
"Otra vez no. Porque también la literatura, como el arte en general, influye en la vida. Pero no lo hace de tal forma que pueda ser previsible y determinable por el creador: se trata de una acción a veces muy indirecta, muy oblicua, y ademas completamente inesperada. La literatura no sólo influye formando ciertas conciencias sino que -es mi impresión actual- más que un factor de cambios en la historia y en el estado de cosas, es una consecuencia: resulta de cierto estado de cosas y no provoca cierto estado de cosas. Así, se escribe sobre determinados temas y de determinada manera no para que ocurran ciertas cosas sino porque ocurren ciertas cosas" (De "Memoria plural" de Danubio Torres Fierro-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 1986).
Mientras que el hombre necesita imperiosamente de la verdad, que es el objetivo a alcanzar por las distintas ramas de la ciencia, e incluso por la religión, necesita también vivir de los placeres que brindan las distintas actividades artísticas. Imaginemos que nos faltara la música, por ejemplo, y advertiremos que la vida sería bastante distinta. Mario Vargas Llosa escribió: “Si las novelas son ciertas o falsas importa a cierta gente tanto como que sean buenas o malas y muchos lectores, consciente o inconscientemente, hacen depender lo segundo de lo primero. Los inquisidores españoles, por ejemplo, prohibieron que se publicaran o importaran novelas en las colonias hispanoamericanas con el argumento de que esos libros disparatados y absurdos –es decir, mentirosos- podían ser perjudiciales para la salud espiritual de los indios”.
“En efecto, las novelas mienten –no pueden hacer otra cosa- pero ésa es sólo una parte de la historia. La otra es que, mintiendo, expresan una curiosa verdad, que sólo puede expresarse encubierta, disfrazada de lo que no es”.
“Los hombres no están contentos con su suerte y casi todos –ricos o pobres, geniales o mediocres, célebres u oscuros- quisieran una vida distinta de la que viven. Para aplacar –tramposamente- ese apetito nacieron las ficciones. Ellas se escriben y se leen para que los seres humanos tengan las vidas que no se resignan a no tener. En el embrión de toda novela bulle una inconformidad, late un deseo insatisfecho” (De “La verdad de las mentiras”-Alfaguara SA de Ediciones-Buenos Aires 2009).
De la misma manera en que el docente resulta ser el intermediario entre el alumno y quien crea el conocimiento, el escritor es el que mejor transmite los hechos políticos al gran público. Este ha sido el caso de los disidentes durante el régimen soviético, capaces de sintetizar en una novela toda una realidad vivida por los prisioneros en un campo de concentración. Vargas Llosa escribió: “Quien lee ahora, por vez primera, «Un día en la vida de Iván Denisovich» queda perplejo. ¿Es posible que este breve relato provocara, al aparecer, en 1962, semejante conmoción? Un cuarto de siglo después nadie ignora la realidad del Gulag y los genocidios de la era Stalin, que el propio Nikita Jruschov denunció en el XXII Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética. Pero en 1962, innumerables progresistas del mundo entero se resistían todavía a aceptar aquel brutal desmentido de la quimera del paraíso socialista. El discurso de Jruschov era negado, atribuido a maniobras del imperialismo y sus agentes. En estas circunstancias, A. Tvardovski, con autorización del propio Jruschov, publicó en «Novy Mir» el texto que daría a conocer al mundo a Alexandr Solzhenitsin y marcaría el inicio de su carrera literaria”.
“El relato es, desde el punto de vista formal, de un realismo riguroso que no se toma jamás la menor libertad respecto a la experiencia vivida, muy en línea de lo que fue siempre la gran tradición literaria rusa. Y está impregnado, además, como una novela de Tolstoi, de Dostoievski o de Gorki, de indignación moral por el sufrimiento que causa la injusticia humana. ¿Puede este sentimiento llamarse «socialista»? Sí, sin duda. Una actitud ética y solidaria del pobre y de la víctima, del que por una u otra razón queda al margen o atrás o derrotado en la vida, es la última bandera enhiesta de una doctrina que ha debido arriar, una tras otra, todas las demás, luego de comprobar que el colectivismo conducía a la dictadura en vez de a la libertad y el estatismo planificado y centralista traía, en lugar de progreso, estancamiento y miseria. Por esos extraños pases de prestidigitación que tiene a menudo la existencia, Alexandr Solzhenitsin, el más feroz impugnador del sistema que crearon Lenin y Stalin, podría ser, sí, el último escritor realista socialista”.
La sociedad colectivista quedó plasmada en “1984”, novela aparecida en 1949. Christiane Zschirnt escribió: “El Gran Hermano de Orwell es la autoridad del totalitarismo, que no puede ser vista pero que controla todo. Es el fantasma del control oculto, el espíritu del miedo omnipresente y el demonio de la policía secreta, que aparece a las cuatro de la madrugada en la puerta de la casa para llevarte a la cámara de torturas o al campo de trabajos forzados”.
“El gobierno controla a la población mediante vigilancia constante, la manipulación y el lavado de cerebro. Se habla el lenguaje propagandístico Newspeak («neolengua»), en el que los significados originarios devienen en su contrario o son embellecidos…”.
“El gobierno opera con ayuda de sus cuatro ministerios: el de la paz (que se ocupa de la guerra), el del amor (encargado de mantener la ley y el orden), el de la abundancia (competente para los asuntos de la arruinada economía) y el de la verdad (que se dedica a producir las noticias, el entretenimiento y el arte). El Estado espía a sus ciudadanos en todas partes, tergiversa la verdad y falsea la historia” (De “Libros. Todo lo que hay que leer”-Punto de Lectura SL-Madrid 2006).
Resulta llamativo que el propio Orwell, capaz de describir en detalles los defectos de los sistemas colectivistas, haya incluso intervenido en la Guerra Civil Española a favor del bando que habría de profundizar, en caso de vencer, un sistema similar al soviético. En realidad, se trata de una actitud bastante generalizada y que incluye prácticamente a todo el espectro político de izquierda, por cuanto promueve la estatización de los medios de producción y la concentración de poder en el Estado ante la ingenua suposición de que va a ser dirigido por “gente honesta”. En caso de acertar con la ilusión, se logrará un sistema carcelario y mediocre, mientras que en caso de caer en manos de algún dictador, conducirá a una catástrofe social como las ocurridas en varios países. Mario Vargas Llosa escribe al respecto: “El uso tendencioso que las fuerzas políticas conservadoras hicieron, durante la guerra fría, de las ficciones antitotalitarias de George Orwell –«Animal Farm» y «1984»- ha distorsionado la imagen de este escritor, al extremo de que muchos ignoran, hoy, que fue un severísimo crítico de la Unión Soviética y el comunismo, no en nombre del statu quo, sino de una revolución socialista que él creía compatible con la democracia y la libertad, y el único sistema capaz de dar a estos valores un contenido real y compartido por todos los miembros de la sociedad. Ignoran también, que el combatiente voluntario de la República española contra la sublevación franquista, al mismo tiempo que denunciaba los crímenes y la represión en el régimen de Stalin, era un crítico implacable del sistema capitalista y del imperialismo…”.
jueves, 21 de mayo de 2026
miércoles, 20 de mayo de 2026
Teólogos cristianos que proponen una ética mundial excluyendo la ética bíblica
Llama la atención que algunos teólogos cristianos proponen una ética mundial excluyendo a la ética bíblica de esa condición, es decir, porque no la consideran apta para esa función ya que proponen "alianzas" con otras visiones religiosas o filosóficas. En principio, no está mal poner en duda la efectividad que, por el momento, no cumple con los requisitos de universalidad esperados, si bien ello se debe principalmente al reemplazo de los mandamientos cristianos por mitos y misterios de difícil asimilación por parte del hombre común.
Debe tenerse presente que existen sólo cuatro actitudes o predisposiciones básicas que conforman nuestra personalidad. Así, si vemos a alguien que padece un accidente, podemos compartir ese sufrimiento debido a la existencia de la empatía emocional (amor), o bien podemos no sentir ninguna conmoción anímica por el hecho (egoísmo). Otros podrán alegrarse del sufrimiento ajeno (odio) y otros mostrarán una indiferencia permanente por lo que les sucede a los demás e incluso a ellos mismos. Luego, sólo una de estas cuatro actitudes es la que promueve la supervivencia plena a nivel individual y colectivo, por lo cual el "Amarás al prójimo como a ti mismo" resulta ser la única ética objetiva que responde a la exigencia de la validez universal (o planetaria) requerida para una mejora generalizada de toda sociedad humana.
Bajo el subtítulo de "Una teología de la paz concreta y constructiva", Hans Küng escribe: "Es urgente comenzar por una teología de la paz entre cristianos, judíos y musulmanes, no sólo para evitar todas las guerras frías y calientes (en el Próximo Oriente y en otras partes), sino también para acabar con toda clase de funesta autojustificación, intolerancia y competitividad" (De "Proyecto de una ética mundial"-Editorial Planeta-Agoatini SA-Barcelona 1994).
El citado autor parece desconocer que los seguidores de Mahoma poca predisposición tendrán para adoptar un mandamiento proveniente de "infieles", respecto de los cuales el Corán les induce incluso hasta provocarles la muerte. En la actualidad el "proyecto de una ética mundial" en Europa está destruyendo toda simbología y toda cultura cristiana para ser reemplazada por la ética islámica, que resulta completamnente alejada de la ética bíblica.
La única opción para encuadrar a los seres humanos dentro del proceso de adaptación cultural al orden natural, consiste en promover la empatía emocional dentro del marcco de la Psicología social, haciendo indistinguible la religión natural de la ciencia social experimental. Si bien no resulta una opción fácil de lograr, al menos ese es el único camino.
Otros teólogos y otros pensadores "cristianos", que desconfían de la eficacia de la ética bíblica, han propuesto nada menos que al marxismo como una vía concreta para solucionar la "cuestión social", lo cual resulta absurdo y peligroso para la seguridad de toda sociedad. Así, Pierre Teilhard de Chardin trata de compatibilizar (supuestamente) la religión cristiana con la ciencia experimental, lo que constituye, en nuestra época, una urgente necesidad. De la misma manera en que, en épocas pasadas, guiados por la creencia en una única verdad, se trató de buscar la compatibilidad de religión con filosofía, en la actualidad debe encontrarse la compatibilidad entre religión y ciencia, cuya primera consecuencia ha de ser el rechazo de las creencias incompatibles con la ley natural. Teilhard escribió: “Discutiendo, como científico, las perspectivas científicas, debo limitarme, y así lo haré estrictamente, al examen y a la disposición de las apariencias, es decir, a los «fenómenos». Preocupado por las ligazones y la sucesión que manifiestan estos fenómenos, no me ocuparé de sus cualidades profundas” (De “El fenómeno humano”-Taurus Ediciones SA-Madrid 1967).
En principio, tal postura poco o nada tiene que ver con el marxismo, con la “lucha de clases” como motor de la historia y con la violencia asociada al socialismo real. Sin embargo, Teilhard pretende incorporar en su esquema lo que “está de moda”, lo que parece constituir alternativas válidas para la orientación del ser humano. Admite tácitamente que Cristo no es el único camino a la verdad, ya que interpreta que existen otras alternativas válidas al “amarás al prójimo como a ti mismo”. Al respecto escribió: “A diferencia de las venerables cosmogonías asiáticas que acabo de eliminar, los panteísmos humanitarios representan a nuestro alrededor una forma muy joven de religión. Religión poco codificada o sin codificar (aparte del Marxismo). Religión sin Dios aparente, y sin revelación. Pero Religión en el verdadero sentido, si con esa palabra designamos la fe contagiosa en un Ideal al que hay que entregar la vida propia. A pesar de extremas diversidades de detalle, un número rápidamente creciente de nuestros contemporáneos está ya de acuerdo en reconocer que el interés supremo de la existencia consiste en dedicarse en cuerpo y alma al Progreso universal, y que éste se expresa a través de los desarrollos tangibles de la Humanidad. Desde hace mucho tiempo, el mundo no había asistido a semejante efecto de «conversión». Lo cual significa que, bajo formas variables (comunistas o nacionalistas, científicas o políticas, individuales o colectivas), vemos sin lugar a dudas que a nuestro alrededor nace y se constituye, desde hace un siglo, una nueva Fe: la Religión de la Evolución” (De “Yo me explico”-Taurus Ediciones SA-Madrid 1968).
Aquí parece aceptar sin inconvenientes a los nacionalismos; causas principales de las Guerras Mundiales. También al comunismo y a los colectivismos (generalmente totalitarios) que produjeron decenas de millones de víctimas. Al respecto agregó: “Comunismo, fascismo, nazismo, etc., todas estas corrientes mayores a donde vienen a confluir la multitud de los grupos deportivos, escolares, sociales, son con frecuencia condenados como un retorno a condiciones gregarias primitivas. Error. La vida no ha conocido, ni podía conocer nada comparable a estos movimientos en masa que, para producirse, exigen una napa homogénea de conciencia” (Citado en “Teilhard de Chardin o la Religión de la Evolución” de Julio Meinvielle-Ediciones Theoria SRL-Buenos Aires 1965).
Pareciera que tal visión evolucionista del mundo pretende compatibilizar ideologías de adaptación con falsas ideologías promotoras de violencia. Parece no distinguir entre el Bien y el Mal. La tibieza y la irresponsabilidad de su postura puede simbolizarse en la actitud de los “espíritus conciliadores” que razonan más o menos de la siguiente forma: Si para Cristo 2+2=4, y para Marx 2+2=5; entonces aceptamos como verdad que 2+2=4,5, y así quedamos todos contentos.
Teilhard está lejos de colocarse en una postura antagónica hacia la barbarie marxista-leninista aun cuando ya se conocían las catástrofes sociales ocurridas principalmente en la URSS y China. Pero el párrafo más inverosímil es el siguiente: “Como me gusta decir, la síntesis del «Dios» (cristiano) de lo alto y del «Dios» (marxista) de lo adelante, he aquí el solo Dios que podemos aquí en adelante adorar «en espíritu y verdad»” (Carta de mayo-junio de 1952) (Citado por J. Meinvielle).
En realidad, en lugar de buscar una compatibilidad entre cristianismo y ciencia, Teilhard busca compatibilizar cristianismo con marxismo. En lugar de representar a los máximos promotores del amor (Cristo) y del odio (Marx), en oposición, los representa como dos vectores desplazados un ángulo de 90º, y cuya resultante, a 45º, representa la síntesis esperada y promovida por Teilhard. Al respecto escribió: “En virtud de lo que acabo de decir, la figura adjunta representa simbólicamente el estado de tensión en que se halla al presente, más o menos conscientemente, instalado todo individuo humano a consecuencia de la aparición, en su propio corazón, junto a las tradicionales fuerzas ascensionales de adoración (Oy) [Eje vertical], una modernísima acción propulsiva (Ox) [Eje horizontal] ejercida sobre cada uno de nosotros por las recién nacidas fuerzas de trans-hominización. Para concretar más el problema, reduzcámoslos a sus términos más perfectos o más expresivos. Es decir, convengamos en que Oy representa simplemente la tendencia cristiana, y Ox representa simplemente la tendencia comunista o marxista, tal como cristianos y marxistas se expresan comúnmente en torno a nosotros, en este mismo momento”.
“Como un conflicto –y aun como un conflicto en apariencia irreductible- nos es forzoso responder. Aquí (siguiendo Oy) una Fe en Dios indiferente, si no hostil, a toda idea de una ultra-evolución de la especie humana. Allí (siguiendo Ox) una fe en el Mundo, formalmente negativa (al menos verbalmente) de todo Dios trascendente”.
“Tomada en sí sola, la fe en el Mundo no basta, pues, para mover la Tierra hacia delante. Pero tomada en sí sola, tampoco es seguro que la fe cristiana, en su antigua explicitación, baste todavía para levantar al Mundo hacia lo alto…Por definición, por principio, la función distintiva de la Iglesia es la de saber y poder cristianizar todo lo humano en el Hombre. Ahora bien, ¿qué puede acontecer (qué no está ya aconteciendo…) si, en el momento preciso, cuando en la «anima naturaliter christiana» empieza a surgir una componente tan viva como la conciencia de un «ultra-humano» terrestre, que la autoridad eclesiástica ignora, desdeña o incluso condena, sin siquiera llegar a comprenderla, la nueva aspiración?”.
“Oy y Ox, en lo alto y hacia delante: dos fuerzas religiosas, repito, que ahora ya se afrontan en el corazón de todos los hombres; dos fuerzas, acabamos de verlo, que se debilitan y marchitan si se aíslan; dos fuerzas, por consiguiente (y es lo que me falta por demostrar), que sólo esperan una cosa: no que hagamos una elección entre ambas, sino que hallemos el modo de combinarlas a la una con la otra” (Extractos de “El porvenir del hombre”-Taurus Ediciones SA-Madrid 1962).
Según Teilhard, el marxismo-leninismo, que produjo en el mundo unas cien millones de victimas al intentar imponer el socialismo, no debe desaparecer, sino que debemos “combinarlo” y compatibilizarlo con el cristianismo. Ésta parece ser la semilla que ha crecido dentro de la Iglesia hasta relegarla al lugar más denigrante en toda su historia, ya que la propia Iglesia de Cristo trata de asociarse a las fuerzas del Anti-Cristo.
Debe tenerse presente que existen sólo cuatro actitudes o predisposiciones básicas que conforman nuestra personalidad. Así, si vemos a alguien que padece un accidente, podemos compartir ese sufrimiento debido a la existencia de la empatía emocional (amor), o bien podemos no sentir ninguna conmoción anímica por el hecho (egoísmo). Otros podrán alegrarse del sufrimiento ajeno (odio) y otros mostrarán una indiferencia permanente por lo que les sucede a los demás e incluso a ellos mismos. Luego, sólo una de estas cuatro actitudes es la que promueve la supervivencia plena a nivel individual y colectivo, por lo cual el "Amarás al prójimo como a ti mismo" resulta ser la única ética objetiva que responde a la exigencia de la validez universal (o planetaria) requerida para una mejora generalizada de toda sociedad humana.
Bajo el subtítulo de "Una teología de la paz concreta y constructiva", Hans Küng escribe: "Es urgente comenzar por una teología de la paz entre cristianos, judíos y musulmanes, no sólo para evitar todas las guerras frías y calientes (en el Próximo Oriente y en otras partes), sino también para acabar con toda clase de funesta autojustificación, intolerancia y competitividad" (De "Proyecto de una ética mundial"-Editorial Planeta-Agoatini SA-Barcelona 1994).
El citado autor parece desconocer que los seguidores de Mahoma poca predisposición tendrán para adoptar un mandamiento proveniente de "infieles", respecto de los cuales el Corán les induce incluso hasta provocarles la muerte. En la actualidad el "proyecto de una ética mundial" en Europa está destruyendo toda simbología y toda cultura cristiana para ser reemplazada por la ética islámica, que resulta completamnente alejada de la ética bíblica.
La única opción para encuadrar a los seres humanos dentro del proceso de adaptación cultural al orden natural, consiste en promover la empatía emocional dentro del marcco de la Psicología social, haciendo indistinguible la religión natural de la ciencia social experimental. Si bien no resulta una opción fácil de lograr, al menos ese es el único camino.
Otros teólogos y otros pensadores "cristianos", que desconfían de la eficacia de la ética bíblica, han propuesto nada menos que al marxismo como una vía concreta para solucionar la "cuestión social", lo cual resulta absurdo y peligroso para la seguridad de toda sociedad. Así, Pierre Teilhard de Chardin trata de compatibilizar (supuestamente) la religión cristiana con la ciencia experimental, lo que constituye, en nuestra época, una urgente necesidad. De la misma manera en que, en épocas pasadas, guiados por la creencia en una única verdad, se trató de buscar la compatibilidad de religión con filosofía, en la actualidad debe encontrarse la compatibilidad entre religión y ciencia, cuya primera consecuencia ha de ser el rechazo de las creencias incompatibles con la ley natural. Teilhard escribió: “Discutiendo, como científico, las perspectivas científicas, debo limitarme, y así lo haré estrictamente, al examen y a la disposición de las apariencias, es decir, a los «fenómenos». Preocupado por las ligazones y la sucesión que manifiestan estos fenómenos, no me ocuparé de sus cualidades profundas” (De “El fenómeno humano”-Taurus Ediciones SA-Madrid 1967).
En principio, tal postura poco o nada tiene que ver con el marxismo, con la “lucha de clases” como motor de la historia y con la violencia asociada al socialismo real. Sin embargo, Teilhard pretende incorporar en su esquema lo que “está de moda”, lo que parece constituir alternativas válidas para la orientación del ser humano. Admite tácitamente que Cristo no es el único camino a la verdad, ya que interpreta que existen otras alternativas válidas al “amarás al prójimo como a ti mismo”. Al respecto escribió: “A diferencia de las venerables cosmogonías asiáticas que acabo de eliminar, los panteísmos humanitarios representan a nuestro alrededor una forma muy joven de religión. Religión poco codificada o sin codificar (aparte del Marxismo). Religión sin Dios aparente, y sin revelación. Pero Religión en el verdadero sentido, si con esa palabra designamos la fe contagiosa en un Ideal al que hay que entregar la vida propia. A pesar de extremas diversidades de detalle, un número rápidamente creciente de nuestros contemporáneos está ya de acuerdo en reconocer que el interés supremo de la existencia consiste en dedicarse en cuerpo y alma al Progreso universal, y que éste se expresa a través de los desarrollos tangibles de la Humanidad. Desde hace mucho tiempo, el mundo no había asistido a semejante efecto de «conversión». Lo cual significa que, bajo formas variables (comunistas o nacionalistas, científicas o políticas, individuales o colectivas), vemos sin lugar a dudas que a nuestro alrededor nace y se constituye, desde hace un siglo, una nueva Fe: la Religión de la Evolución” (De “Yo me explico”-Taurus Ediciones SA-Madrid 1968).
Aquí parece aceptar sin inconvenientes a los nacionalismos; causas principales de las Guerras Mundiales. También al comunismo y a los colectivismos (generalmente totalitarios) que produjeron decenas de millones de víctimas. Al respecto agregó: “Comunismo, fascismo, nazismo, etc., todas estas corrientes mayores a donde vienen a confluir la multitud de los grupos deportivos, escolares, sociales, son con frecuencia condenados como un retorno a condiciones gregarias primitivas. Error. La vida no ha conocido, ni podía conocer nada comparable a estos movimientos en masa que, para producirse, exigen una napa homogénea de conciencia” (Citado en “Teilhard de Chardin o la Religión de la Evolución” de Julio Meinvielle-Ediciones Theoria SRL-Buenos Aires 1965).
Pareciera que tal visión evolucionista del mundo pretende compatibilizar ideologías de adaptación con falsas ideologías promotoras de violencia. Parece no distinguir entre el Bien y el Mal. La tibieza y la irresponsabilidad de su postura puede simbolizarse en la actitud de los “espíritus conciliadores” que razonan más o menos de la siguiente forma: Si para Cristo 2+2=4, y para Marx 2+2=5; entonces aceptamos como verdad que 2+2=4,5, y así quedamos todos contentos.
Teilhard está lejos de colocarse en una postura antagónica hacia la barbarie marxista-leninista aun cuando ya se conocían las catástrofes sociales ocurridas principalmente en la URSS y China. Pero el párrafo más inverosímil es el siguiente: “Como me gusta decir, la síntesis del «Dios» (cristiano) de lo alto y del «Dios» (marxista) de lo adelante, he aquí el solo Dios que podemos aquí en adelante adorar «en espíritu y verdad»” (Carta de mayo-junio de 1952) (Citado por J. Meinvielle).
En realidad, en lugar de buscar una compatibilidad entre cristianismo y ciencia, Teilhard busca compatibilizar cristianismo con marxismo. En lugar de representar a los máximos promotores del amor (Cristo) y del odio (Marx), en oposición, los representa como dos vectores desplazados un ángulo de 90º, y cuya resultante, a 45º, representa la síntesis esperada y promovida por Teilhard. Al respecto escribió: “En virtud de lo que acabo de decir, la figura adjunta representa simbólicamente el estado de tensión en que se halla al presente, más o menos conscientemente, instalado todo individuo humano a consecuencia de la aparición, en su propio corazón, junto a las tradicionales fuerzas ascensionales de adoración (Oy) [Eje vertical], una modernísima acción propulsiva (Ox) [Eje horizontal] ejercida sobre cada uno de nosotros por las recién nacidas fuerzas de trans-hominización. Para concretar más el problema, reduzcámoslos a sus términos más perfectos o más expresivos. Es decir, convengamos en que Oy representa simplemente la tendencia cristiana, y Ox representa simplemente la tendencia comunista o marxista, tal como cristianos y marxistas se expresan comúnmente en torno a nosotros, en este mismo momento”.
“Como un conflicto –y aun como un conflicto en apariencia irreductible- nos es forzoso responder. Aquí (siguiendo Oy) una Fe en Dios indiferente, si no hostil, a toda idea de una ultra-evolución de la especie humana. Allí (siguiendo Ox) una fe en el Mundo, formalmente negativa (al menos verbalmente) de todo Dios trascendente”.
“Tomada en sí sola, la fe en el Mundo no basta, pues, para mover la Tierra hacia delante. Pero tomada en sí sola, tampoco es seguro que la fe cristiana, en su antigua explicitación, baste todavía para levantar al Mundo hacia lo alto…Por definición, por principio, la función distintiva de la Iglesia es la de saber y poder cristianizar todo lo humano en el Hombre. Ahora bien, ¿qué puede acontecer (qué no está ya aconteciendo…) si, en el momento preciso, cuando en la «anima naturaliter christiana» empieza a surgir una componente tan viva como la conciencia de un «ultra-humano» terrestre, que la autoridad eclesiástica ignora, desdeña o incluso condena, sin siquiera llegar a comprenderla, la nueva aspiración?”.
“Oy y Ox, en lo alto y hacia delante: dos fuerzas religiosas, repito, que ahora ya se afrontan en el corazón de todos los hombres; dos fuerzas, acabamos de verlo, que se debilitan y marchitan si se aíslan; dos fuerzas, por consiguiente (y es lo que me falta por demostrar), que sólo esperan una cosa: no que hagamos una elección entre ambas, sino que hallemos el modo de combinarlas a la una con la otra” (Extractos de “El porvenir del hombre”-Taurus Ediciones SA-Madrid 1962).
Según Teilhard, el marxismo-leninismo, que produjo en el mundo unas cien millones de victimas al intentar imponer el socialismo, no debe desaparecer, sino que debemos “combinarlo” y compatibilizarlo con el cristianismo. Ésta parece ser la semilla que ha crecido dentro de la Iglesia hasta relegarla al lugar más denigrante en toda su historia, ya que la propia Iglesia de Cristo trata de asociarse a las fuerzas del Anti-Cristo.
lunes, 18 de mayo de 2026
Se llegó en este blog a las 500.000 vistas
La cantidad de vistas de este blog llega, en este momento, a unas 500.000. Para llegar a este número se necesitó del aporte de cinco factores, de similar importancia. El primero es Google, la empresa que facilita este tipo de medio informativo; el segundo es el realizador del blog, el tercero es el "coautor involuntario" constituido por los autores de libros y artículos citados en cada nota, mientras que el cuarto es el lector que estimula con sus lecturas la continuidad del trabajo intelectual realizado. En el quinto lugar puede mencionarse a las librerías y a los vendedores de libros usados, que permiten disponer de una buena "memoria artificial", económicamente accesible.
domingo, 17 de mayo de 2026
El sufrimiento como alejamiento de la ley natural
Tanto la existencia de la ley natural como los efectos de desconocerla, o de incumplirla una vez conocida, aparecen en los escritos de Marco Tulio Cicerón, quien escribió al respecto: “El universo entero ha sido sometido a un solo amo, a un solo rey supremo, al Dios todopoderoso que ha concebido, meditado y sancionado esta ley. Desconocerla es huirse a si mismo, renegar de su naturaleza y por ello mismo padecer los castigos más crueles aunque escapara a los suplicios impuestos por los hombres”.
Algunos siglos más tarde, en una reunión de obispos cristianos reunidos por el emperador Constantino, dirimen en el Concilio de Nicea la cuestión acerca de la "semejanza substancial" o bien de la "igualdad substancial" de Cristo respecto de Dios. En una elección triunfan ampliamente los que optan por la segunda alternativa, en contra de los seguidores de Arrio, considerado hereje por negar la naturaleza divina de Jesucristo.
Quizá se éste el inicio de una actitud por la cual el cumplimiento de los mandamientos bíblicos pasa a segundo plano por cuanto sus aparentes seguidores, en lugar de predicar lo que Cristo dijo a los hombres, predican lo que los hombres dicen sobre Cristo. En lugar de adoptar la ley natural como referencia para establecer una religión de validez universal, o católica, preguntándose respecto de la nueva religión: ¿Es compatible con las leyes naturales? ¿Qué efectos produce en quienes cumplen con los mandamientos?, optan por promover una idolatría que se parece más a un nuevo paganismo que a la religión moral.
Es oportuno mencionar que Arrio nunca negó la prioridad que adoptó el propio Cristo, cuando expresó respecto de sus dos mandamientos (amor a Dios y al prójimo): "En estos dos mandamientos se cumple toda la ley y las exigencias de los profetas". En cambio, los obispos que negaban que Cristo fuese el intermediario entre Dios y los hombres, considerándoselo como el mismísimo Dios, abrieron la posibilidad de ubicarse ellos mismos como intermediarios entre Dios y los hombres, en lugar de aceptar ser divulgadores de la ética bíblica recién sintetizada.
La única referencia común a todos los seres humanos son las leyes naturales, o leyes de Dios, de ahí que la "igualdad" antes mencionada impide toda posible universalidad del cristianismo. Quienes opinan lo contrario, tienen la posibilidad de seguir insistiendo con su postura y así esperar que algún día el resto de la humanidad adopte su creencia básica. Por el momento ello parece imposible. Mientras tanto, en épocas en que resulta imperiosa la necesidad de una mejora ética generalizada, los Evangelios siguen siendo predicados bajo cierta interpretación que impide incluso que haya acuerdos entre las distintas iglesias cristianas.
Generalmente se advierte que el orden natural "exige" a los seres humanos el máximo de esfuerzo mental para resolver los problemas que amenazan la supervivencia plena de la humanidad. De ahí que si Cristo es el mismísimo Dios, poco mérito le queda a los hombres, por cuanto pareciera que en ese caso el orden natural "cambia de parecer". La ignorancia plena del significado de la ley natural, al ser reemplazada por la "creencia en la divinidad de Cristo", aseguraría la "vida eterna" de los creyentes, por lo que poco o nada se interesan por la enorme cantidad de seres humanos que sufren diariamente por estar completamente desadaptados a las leyes naturales y a la ética bíblica.
Quienes coincidimos con el "hereje" Arrio, somos descalificados por un sector de la sociedad, que incluso mira con buenos ojos cuando el anterior Papa Bergoglio predicaba, no el cristianismo, sino el peronismo y el marxismo, y también mira con buenos ojos al Papa Prevost (León XIV) cuando promueve lazos amistosos con jerarcas islámicos que siguen manteniendo las directivas del Corán en el cual se sugiere evitar todo acercamiento a los "infieles". Incluso Prevost se desinteresa por la cuantiosa matanza de cristianos por parte de los seguidores de Mahoma. Todo parece indicar que Arrio estaba mucho más cerca de Cristo que los actuales "católicos marxistas" y que los "católicos islámicos".
Algunos siglos más tarde, en una reunión de obispos cristianos reunidos por el emperador Constantino, dirimen en el Concilio de Nicea la cuestión acerca de la "semejanza substancial" o bien de la "igualdad substancial" de Cristo respecto de Dios. En una elección triunfan ampliamente los que optan por la segunda alternativa, en contra de los seguidores de Arrio, considerado hereje por negar la naturaleza divina de Jesucristo.
Quizá se éste el inicio de una actitud por la cual el cumplimiento de los mandamientos bíblicos pasa a segundo plano por cuanto sus aparentes seguidores, en lugar de predicar lo que Cristo dijo a los hombres, predican lo que los hombres dicen sobre Cristo. En lugar de adoptar la ley natural como referencia para establecer una religión de validez universal, o católica, preguntándose respecto de la nueva religión: ¿Es compatible con las leyes naturales? ¿Qué efectos produce en quienes cumplen con los mandamientos?, optan por promover una idolatría que se parece más a un nuevo paganismo que a la religión moral.
Es oportuno mencionar que Arrio nunca negó la prioridad que adoptó el propio Cristo, cuando expresó respecto de sus dos mandamientos (amor a Dios y al prójimo): "En estos dos mandamientos se cumple toda la ley y las exigencias de los profetas". En cambio, los obispos que negaban que Cristo fuese el intermediario entre Dios y los hombres, considerándoselo como el mismísimo Dios, abrieron la posibilidad de ubicarse ellos mismos como intermediarios entre Dios y los hombres, en lugar de aceptar ser divulgadores de la ética bíblica recién sintetizada.
La única referencia común a todos los seres humanos son las leyes naturales, o leyes de Dios, de ahí que la "igualdad" antes mencionada impide toda posible universalidad del cristianismo. Quienes opinan lo contrario, tienen la posibilidad de seguir insistiendo con su postura y así esperar que algún día el resto de la humanidad adopte su creencia básica. Por el momento ello parece imposible. Mientras tanto, en épocas en que resulta imperiosa la necesidad de una mejora ética generalizada, los Evangelios siguen siendo predicados bajo cierta interpretación que impide incluso que haya acuerdos entre las distintas iglesias cristianas.
Generalmente se advierte que el orden natural "exige" a los seres humanos el máximo de esfuerzo mental para resolver los problemas que amenazan la supervivencia plena de la humanidad. De ahí que si Cristo es el mismísimo Dios, poco mérito le queda a los hombres, por cuanto pareciera que en ese caso el orden natural "cambia de parecer". La ignorancia plena del significado de la ley natural, al ser reemplazada por la "creencia en la divinidad de Cristo", aseguraría la "vida eterna" de los creyentes, por lo que poco o nada se interesan por la enorme cantidad de seres humanos que sufren diariamente por estar completamente desadaptados a las leyes naturales y a la ética bíblica.
Quienes coincidimos con el "hereje" Arrio, somos descalificados por un sector de la sociedad, que incluso mira con buenos ojos cuando el anterior Papa Bergoglio predicaba, no el cristianismo, sino el peronismo y el marxismo, y también mira con buenos ojos al Papa Prevost (León XIV) cuando promueve lazos amistosos con jerarcas islámicos que siguen manteniendo las directivas del Corán en el cual se sugiere evitar todo acercamiento a los "infieles". Incluso Prevost se desinteresa por la cuantiosa matanza de cristianos por parte de los seguidores de Mahoma. Todo parece indicar que Arrio estaba mucho más cerca de Cristo que los actuales "católicos marxistas" y que los "católicos islámicos".
sábado, 16 de mayo de 2026
¿Puede un cristiano promover un totalitarismo?
Teniendo presente el significado de la ética bíblica, puede decirse que no existe algo más opuesto a dicha ética que los diversos totalitarismos que han existido, existen y existirán. Los totalitarismos más conocidos son el fascismo, nazismo, comunismo o socialismo, islam, peronismo, etc. La palabra "totalitarismo" puede asociarse a un gobierno central que promueve "todo en el Estado", ejerciendo un control y gobierno mental y material sobre todos y cada uno de los integrantes de la sociedad.
A diferencia de todo gobierno del hombre sobre el hombre, la ética cristiana promueve el gobierno de Dios sobre todo ser humano, esto es, el promovido Reino de Dios. Tal gobierno ha de ser ejercido a través de las leyes naturales que gobiernan todo lo existente, especialmente las leyes naturales que nos gobiernan a nosotros mismos. Luego, toda ley humana ha de ser compatible, o no contraria, a dichas leyes naturales.
El ser humano, como ser social, se une al resto de la humanidad a través de aspectos afectivos, como la empatía emocional, lo que implica compartir penas y alegrías ajenas como propias. Los diversos totalitarismos proponen uniones parciales, es decir, unión de los adeptos al líder totalitario para odiar y combatir a los de otra raza, otra clase social, otra religión, etc. El vínculo de unión más aceptado es el de los medios de producción propuesto por el marxismo, algo que conduce a una esclavitud inevitable ya que los seres humanos en realidad quedan "atados" a otros por medio de tales vínculos.
En los últimos años, la propia Iglesia Católica se ha escindido de tal forma que pueden encontrarse "católicos cristianos", por una parte, y "católicos marxistas", por otra parte. Estos últimos consideran que la "cuestión social" debería solucionarse a través de la propuesta marxista, considerando casi explícitamente la invalidez de aquella expresión de Cristo, que sugiere la prioridad a adoptar: "Primeramente buscad el Reino de Dios y su justicia que lo demás se os dará por añadidiura".
El papa Francisco (Jorge Bergoglio) llegó al extremo de decir que "Son los comunistas los que piensan como los cristianos", promoviendo, además, con su fraternal vínculo con líderes totalitarios, un alejamiento masivo del cristianismo hacia el marxismo-leninismo, o al menos promoviendo la aceptación de una ideología que, durante el siglo XX, produjo entre 4 y 5 veces más asesinatos que los producidos por los nazis.
El totalitarismo con mayor visibilidad en la actualidad es el Islam. Recordemos que desde el Corán se promueve el rechazo de todos los "infieles"; rechazo que incluso abarca al asesinato. Se estima que en el mundo mueren asesinados 20 cristianos al día por quienes cumplen fielmente las enseñanzas del Corán. Sin embargo, el Papa actual, León XIV, recientemente ha condecorado a un funcionario iraní a pesar de los asesinatos cometidos por el gobierno de Irán contra su propio pueblo, y a pesar de los asesinatos de cristianos producidos por musulmanes en todo el mundo.
Puede decirse que, tanto Bergoglio como Prevost, son "católicos totalitarios", postura incompatible con la ética propuesta en los Evangelios. A continuación se transcribe un artículo en el cual se hace una crítica a la distinción vaticana a un funcionario iraní. Si bien puede decirse que tal distinción es algo protocolar, también puede hacerse una comparación con los individuos "obedientes" a un totalitarismo y que son el sustento material e ideológico de la expansión de dichos movimientos.
EL VATICANO OTORGÓ SU MÁXIMA DISTINCIÓN AL EMBAJADOR DE IRÁN Y DESATÓ UNA FUERTE POLÉMICA INTERNACIONAL
El reconocimiento otorgado al embajador Mohammad Hossein Mokhtari desató el repudio de activistas que calificaron el gesto como una "ceguera moral" tras las recientes masacres ejecutadas por el régimen iraní.
La Santa Sede se encuentra en el centro de una controversia diplomática luego de otorgar la Gran Cruz de la Orden Pontificia de Pío IX a Mohammad Hossein Mokhtari, embajador de Irán ante el Vaticano. Autorizada por un diploma firmado por el secretario de Estado, cardenal Pietro Parolin, generó una reacción de rechazo entre activistas de derechos humanos y sectores políticos, quienes la consideran una ofensa hacia las víctimas de la represión del régimen teocrático.
Algunas organizaciones de activistas denunciaron que el reconocimiento llega meses después de las protestas de enero en Irán, donde se estima que decenas de miles de ciudadanos fueron víctimas de masacres y ejecuciones.
Diversos portavoces calificaron la distinción como un "insulto vergonzoso" y una muestra de "ceguera moral".
La distinción de la Orden Pian concedida a Mokhtari en un momento de máxima tensión por la represión en Irán
Por su parte, los medios oficiales de Teherán capitalizaron el anuncio interpretándolo como una señal de respaldo a sus políticas de paz y como un gesto político del Papa frente a las posturas beligerantes de Estados Unidos.
La Embajada de Estados Unidos ante la Santa Sede intervino para aclarar que la condecoración no representa un apoyo político, sino que responde a un protocolo habitual otorgado a todos los embajadores luego de cumplir dos años de servicio, un honor que también han recibido diplomáticos estadounidenses en el pasado.
A la par, la distinción amenaza con reavivar las tensiones entre el Vaticano y Donald Trump, quien recientemente acusó al pontífice de poner en peligro a los católicos por su postura ante el programa nuclear iraní.
El Vaticano insiste en que se trata de un gesto protocolar por sus dos años de servicio
La encrucijada estalló cuando el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, atacó frontalmente al pontífice, exigiéndole “concentrarse en ser un gran papa, no un político”, luego de que León XIV emitiera mensajes a favor de la paz en Medio Oriente y cuestionara la intervención militar en Venezuela. Ante el ataque, el Papa mantuvo su postura con firmeza al asegurar: “Seguiré adelante con lo que considero que es la misión de la Iglesia en el mundo”.
A través de su red Truth Social, el mandatario norteamericano calificó al líder religioso de “débil con el crimen y terrible en política exterior”, acusándolo además de favorecer a “la izquierda radical”. En un mensaje cargado de hostilidad, Trump manifestó: “No quiero un Papa que piense que está bien que Irán tenga un arma nuclear. No quiero un papa que considere terrible que Estados Unidos haya atacado a Venezuela”.
De hecho, el presidente justificó sus acciones militares bajo el argumento de que está haciendo “exactamente aquello para lo que fui elegido”, marcando un fuerte contraste con la visión humanitaria de la Santa Sede.
Pero, el enojo del jefe de Estado llegó al plano personal cuando señaló que León XIV debería “estar agradecido” de su nacionalidad estadounidense y lamentó que no tuviera la misma visión que su hermano, Louis Martin Prevost, un veterano de la Marina. “Él lo entiende, y León no”, se quejó Trump en sus redes sociales.
El presidente de Estados Unidos acusó al pontífice de ser “débil” y actuar como un “político”.
Mientras el mandatario utilizaba imágenes de inteligencia artificial para compararse con figuras mesiánicas, el Papa eligió el inicio de su gira por Argelia para responder: “Las cosas que yo digo no tienen por qué ser entendidas como un ataque a nadie. El mensaje del evangelio es muy claro: ‘bienaventurados los que construyen la paz’”.
Henrik Rehbinder sobre el cruce entre Trump y el Papa: “Es una disputa inusual que lo está perjudicando”
Para diferenciarse de la lógica del mandatario, León XIV aclaró que la Iglesia no se ocupa de la política internacional con la misma perspectiva que él pueda tener. El pontífice aseguró no tener “miedo” respecto de las represalias que pueda tomar la Casa Blanca y ratificó que no dejará de “proclamar el mensaje del Evangelio” ni de invitar a las personas a buscar puentes de reconciliación.
En su cierre, fue tajante al señalar que “equiparar mi mensaje con lo que el presidente ha intentado hacer aquí es no comprender en qué consiste el mensaje del Evangelio”.
MV / ds (De www.perfil.com)
A diferencia de todo gobierno del hombre sobre el hombre, la ética cristiana promueve el gobierno de Dios sobre todo ser humano, esto es, el promovido Reino de Dios. Tal gobierno ha de ser ejercido a través de las leyes naturales que gobiernan todo lo existente, especialmente las leyes naturales que nos gobiernan a nosotros mismos. Luego, toda ley humana ha de ser compatible, o no contraria, a dichas leyes naturales.
El ser humano, como ser social, se une al resto de la humanidad a través de aspectos afectivos, como la empatía emocional, lo que implica compartir penas y alegrías ajenas como propias. Los diversos totalitarismos proponen uniones parciales, es decir, unión de los adeptos al líder totalitario para odiar y combatir a los de otra raza, otra clase social, otra religión, etc. El vínculo de unión más aceptado es el de los medios de producción propuesto por el marxismo, algo que conduce a una esclavitud inevitable ya que los seres humanos en realidad quedan "atados" a otros por medio de tales vínculos.
En los últimos años, la propia Iglesia Católica se ha escindido de tal forma que pueden encontrarse "católicos cristianos", por una parte, y "católicos marxistas", por otra parte. Estos últimos consideran que la "cuestión social" debería solucionarse a través de la propuesta marxista, considerando casi explícitamente la invalidez de aquella expresión de Cristo, que sugiere la prioridad a adoptar: "Primeramente buscad el Reino de Dios y su justicia que lo demás se os dará por añadidiura".
El papa Francisco (Jorge Bergoglio) llegó al extremo de decir que "Son los comunistas los que piensan como los cristianos", promoviendo, además, con su fraternal vínculo con líderes totalitarios, un alejamiento masivo del cristianismo hacia el marxismo-leninismo, o al menos promoviendo la aceptación de una ideología que, durante el siglo XX, produjo entre 4 y 5 veces más asesinatos que los producidos por los nazis.
El totalitarismo con mayor visibilidad en la actualidad es el Islam. Recordemos que desde el Corán se promueve el rechazo de todos los "infieles"; rechazo que incluso abarca al asesinato. Se estima que en el mundo mueren asesinados 20 cristianos al día por quienes cumplen fielmente las enseñanzas del Corán. Sin embargo, el Papa actual, León XIV, recientemente ha condecorado a un funcionario iraní a pesar de los asesinatos cometidos por el gobierno de Irán contra su propio pueblo, y a pesar de los asesinatos de cristianos producidos por musulmanes en todo el mundo.
Puede decirse que, tanto Bergoglio como Prevost, son "católicos totalitarios", postura incompatible con la ética propuesta en los Evangelios. A continuación se transcribe un artículo en el cual se hace una crítica a la distinción vaticana a un funcionario iraní. Si bien puede decirse que tal distinción es algo protocolar, también puede hacerse una comparación con los individuos "obedientes" a un totalitarismo y que son el sustento material e ideológico de la expansión de dichos movimientos.
EL VATICANO OTORGÓ SU MÁXIMA DISTINCIÓN AL EMBAJADOR DE IRÁN Y DESATÓ UNA FUERTE POLÉMICA INTERNACIONAL
El reconocimiento otorgado al embajador Mohammad Hossein Mokhtari desató el repudio de activistas que calificaron el gesto como una "ceguera moral" tras las recientes masacres ejecutadas por el régimen iraní.
La Santa Sede se encuentra en el centro de una controversia diplomática luego de otorgar la Gran Cruz de la Orden Pontificia de Pío IX a Mohammad Hossein Mokhtari, embajador de Irán ante el Vaticano. Autorizada por un diploma firmado por el secretario de Estado, cardenal Pietro Parolin, generó una reacción de rechazo entre activistas de derechos humanos y sectores políticos, quienes la consideran una ofensa hacia las víctimas de la represión del régimen teocrático.
Algunas organizaciones de activistas denunciaron que el reconocimiento llega meses después de las protestas de enero en Irán, donde se estima que decenas de miles de ciudadanos fueron víctimas de masacres y ejecuciones.
Diversos portavoces calificaron la distinción como un "insulto vergonzoso" y una muestra de "ceguera moral".
La distinción de la Orden Pian concedida a Mokhtari en un momento de máxima tensión por la represión en Irán
Por su parte, los medios oficiales de Teherán capitalizaron el anuncio interpretándolo como una señal de respaldo a sus políticas de paz y como un gesto político del Papa frente a las posturas beligerantes de Estados Unidos.
La Embajada de Estados Unidos ante la Santa Sede intervino para aclarar que la condecoración no representa un apoyo político, sino que responde a un protocolo habitual otorgado a todos los embajadores luego de cumplir dos años de servicio, un honor que también han recibido diplomáticos estadounidenses en el pasado.
A la par, la distinción amenaza con reavivar las tensiones entre el Vaticano y Donald Trump, quien recientemente acusó al pontífice de poner en peligro a los católicos por su postura ante el programa nuclear iraní.
El Vaticano insiste en que se trata de un gesto protocolar por sus dos años de servicio
La encrucijada estalló cuando el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, atacó frontalmente al pontífice, exigiéndole “concentrarse en ser un gran papa, no un político”, luego de que León XIV emitiera mensajes a favor de la paz en Medio Oriente y cuestionara la intervención militar en Venezuela. Ante el ataque, el Papa mantuvo su postura con firmeza al asegurar: “Seguiré adelante con lo que considero que es la misión de la Iglesia en el mundo”.
A través de su red Truth Social, el mandatario norteamericano calificó al líder religioso de “débil con el crimen y terrible en política exterior”, acusándolo además de favorecer a “la izquierda radical”. En un mensaje cargado de hostilidad, Trump manifestó: “No quiero un Papa que piense que está bien que Irán tenga un arma nuclear. No quiero un papa que considere terrible que Estados Unidos haya atacado a Venezuela”.
De hecho, el presidente justificó sus acciones militares bajo el argumento de que está haciendo “exactamente aquello para lo que fui elegido”, marcando un fuerte contraste con la visión humanitaria de la Santa Sede.
Pero, el enojo del jefe de Estado llegó al plano personal cuando señaló que León XIV debería “estar agradecido” de su nacionalidad estadounidense y lamentó que no tuviera la misma visión que su hermano, Louis Martin Prevost, un veterano de la Marina. “Él lo entiende, y León no”, se quejó Trump en sus redes sociales.
El presidente de Estados Unidos acusó al pontífice de ser “débil” y actuar como un “político”.
Mientras el mandatario utilizaba imágenes de inteligencia artificial para compararse con figuras mesiánicas, el Papa eligió el inicio de su gira por Argelia para responder: “Las cosas que yo digo no tienen por qué ser entendidas como un ataque a nadie. El mensaje del evangelio es muy claro: ‘bienaventurados los que construyen la paz’”.
Henrik Rehbinder sobre el cruce entre Trump y el Papa: “Es una disputa inusual que lo está perjudicando”
Para diferenciarse de la lógica del mandatario, León XIV aclaró que la Iglesia no se ocupa de la política internacional con la misma perspectiva que él pueda tener. El pontífice aseguró no tener “miedo” respecto de las represalias que pueda tomar la Casa Blanca y ratificó que no dejará de “proclamar el mensaje del Evangelio” ni de invitar a las personas a buscar puentes de reconciliación.
En su cierre, fue tajante al señalar que “equiparar mi mensaje con lo que el presidente ha intentado hacer aquí es no comprender en qué consiste el mensaje del Evangelio”.
MV / ds (De www.perfil.com)
viernes, 15 de mayo de 2026
El mal colectivo
Respecto del mal existente en el mundo, a nivel individual, su descripción no parece ser demasiado compleja, ya que el mal consiste en adoptar una o varias de las tres actitudes básicas posibles (odio, egoísmo, indiferencia), mientras que la restante (amor) apunta hacia el bien. Sin embargo, el mal a nivel colectivo, o grupal, tiende a ser un fenómeno de mayor complejidad. Marcos Aguinis expresó: "Si uno se pone a repasar la historia del mundo, ve que primero el hombre mató y después fraguó el mandamiento de «No matarás»; que primero el hombre viola los derechos humanos y después crea las organizaciones para defenderlos. Es decir que el bien va corriendo como un coche de bomberos a apagar los incendios que provoca el mal, como que el mal tiene la iniciativa, el mal comienza y el bien trata de frenarlo" (De "Juego de opuestos" de Leonor Benedetto-Grupo Editorial Norma-Buenos Aires 2003).
En cuanto al mal colectivo, caracterizado por el gobierno mental y material de líderes de tipo totalitario, existe una satisfactoria descripción por parte de un sacerdote alemán que fue encarcelado y asesinado luego por los nazis. A continuación se transcriben fragmentos de un artículo publicado en Youtube:
POR QUÉ LA GENTE COMÚN DEFIENDE A TIRANOS
Acerca de Dietrich Bonhoeffer
"La estupidez es un enemigo más peligroso que la maldad"
Algo lo perturbaba más que la crueldad de los guardias. Veía cómo Alemania entera, médicos, profesores, pastores, gente educada, gente religiosa, gente que había ido a la universidad y leído libros, y criado hijos, había aplaudido a Hitler.
Y la pregunta que los obsesionaba no era cómo fue posible el mal, era cómo fue posible que gente buena lo aplaudiera. Esta distinción lo cambia todo. Bonhoeffer dijo esto: "Contra la maldad puedes luchar, puedes denunciarla, resistirla, encerrarla. La maldad tiene una lógica, quiere algo y porque quiere algo puedes anticiparla. Pero contra la estupidez no tienes defensa, porque la persona estúpida no es alguien con poca inteligencia, es alguien que ha renunciado a usar su juicio propio, alguien que ha entregado su capacidad de pensar a un líder, a un grupo, a un eslogan, a una ideología. Y una vez que eso ocurre, no puedes convencerla con hechos".
No puedes apelar a la razón porque ya no tiene razón propia, tiene la razón de otro. Y aquí viene algo que casi nadie explica cuando habla de Bonhoeffer. Él no estaba hablando de personas ignorantes. Decía explícitamente que la estupidez ocurre más en personas que acaban de adquirir poder social o que pertenecen a grupos con mucho poder colectivo. Cuanto más poderoso es tu grupo, más fácil es que dejes de pensar por ti mismo, porque el grupo te da identidad, te da seguridad, te da respuestas. Y pensar por tu cuenta de repente tiene un coste que antes no tenía; el rechazo de los tuyos.
El malvado actúa solo, necesita esconderse, necesita mentir, tiene límites. Pero el estúpido es instrumento de otros y lo peor, no sabe que lo es. Se siente convencido, se siente parte de algo grande. Se siente del lado correcto.
No fueron los monstruos quienes destruyeron Alemania. fueron millones de personas normales que entregaron su criterio a un movimiento y dejaron hacerse preguntas. No eran malvados, eran algo peor. Eran obedientes sin pensamiento propio.
Y ahora mira a tu alrededor. Gente que repite eslóganes sin saber de dónde vienen. Gente que comparte titulares sin leer el artículo. Gente que odia a personas que nunca ha conocido porque alguien les dijo que eran el enemigo. No son malas personas, son personas que han dejado de pensar por sí mismas y no lo saben. Ese es el problema. El estúpido nunca se reconoce, se siente informado, se siente despierto, se siente más listo que los demás y eso lo hace imposible de alcanzar. Entonces, ¿qué se hace?
Bonhoeffer tenía una respuesta y no era la que esperarías. Decía que la estupidez no se cura con educación, no se cura con información, no se cura con mejores argumentos. Porque el problema no es que la persona no sepa; el problema es que ha decidido, consciente o inconscientemente, que la aprobación de su grupo vale más que su propio criterio. Y eso sólo se rompe desde dentro con un acto de coraje, no de inteligencia, con el momento en que alguien decide que prefiere pensar solo a pensar acompañado pero sin pensar.
(Del canal de Youtube Psico-Stick).
En esta descripción aparece, como una de las causas del mal colectivo, la negligencia para pensar, dando sentido a la expresión de Wolfgang Goethe: "La negligencia y la disidencia producen en el mundo más males que el odio y la maldad".
También le da sentido al concepto de "la banalidad del mal", cuando Hannah Arendt describe a Adolf Eichmann como una "persona normal" que se somete obedientemente a las directivas de un líder perverso renunciando a toda responsabilidad individual.
También la descripción de Bonhoeffer coincide con Ortega y Gasset en cuanto a la peligrosidad del hombre masa, que actúa y piensa según lo que la mayoría piensa o hace, en forma independiente a su nivel intelectual o social.
En cuanto al mal colectivo, caracterizado por el gobierno mental y material de líderes de tipo totalitario, existe una satisfactoria descripción por parte de un sacerdote alemán que fue encarcelado y asesinado luego por los nazis. A continuación se transcriben fragmentos de un artículo publicado en Youtube:
POR QUÉ LA GENTE COMÚN DEFIENDE A TIRANOS
Acerca de Dietrich Bonhoeffer
"La estupidez es un enemigo más peligroso que la maldad"
Algo lo perturbaba más que la crueldad de los guardias. Veía cómo Alemania entera, médicos, profesores, pastores, gente educada, gente religiosa, gente que había ido a la universidad y leído libros, y criado hijos, había aplaudido a Hitler.
Y la pregunta que los obsesionaba no era cómo fue posible el mal, era cómo fue posible que gente buena lo aplaudiera. Esta distinción lo cambia todo. Bonhoeffer dijo esto: "Contra la maldad puedes luchar, puedes denunciarla, resistirla, encerrarla. La maldad tiene una lógica, quiere algo y porque quiere algo puedes anticiparla. Pero contra la estupidez no tienes defensa, porque la persona estúpida no es alguien con poca inteligencia, es alguien que ha renunciado a usar su juicio propio, alguien que ha entregado su capacidad de pensar a un líder, a un grupo, a un eslogan, a una ideología. Y una vez que eso ocurre, no puedes convencerla con hechos".
No puedes apelar a la razón porque ya no tiene razón propia, tiene la razón de otro. Y aquí viene algo que casi nadie explica cuando habla de Bonhoeffer. Él no estaba hablando de personas ignorantes. Decía explícitamente que la estupidez ocurre más en personas que acaban de adquirir poder social o que pertenecen a grupos con mucho poder colectivo. Cuanto más poderoso es tu grupo, más fácil es que dejes de pensar por ti mismo, porque el grupo te da identidad, te da seguridad, te da respuestas. Y pensar por tu cuenta de repente tiene un coste que antes no tenía; el rechazo de los tuyos.
El malvado actúa solo, necesita esconderse, necesita mentir, tiene límites. Pero el estúpido es instrumento de otros y lo peor, no sabe que lo es. Se siente convencido, se siente parte de algo grande. Se siente del lado correcto.
No fueron los monstruos quienes destruyeron Alemania. fueron millones de personas normales que entregaron su criterio a un movimiento y dejaron hacerse preguntas. No eran malvados, eran algo peor. Eran obedientes sin pensamiento propio.
Y ahora mira a tu alrededor. Gente que repite eslóganes sin saber de dónde vienen. Gente que comparte titulares sin leer el artículo. Gente que odia a personas que nunca ha conocido porque alguien les dijo que eran el enemigo. No son malas personas, son personas que han dejado de pensar por sí mismas y no lo saben. Ese es el problema. El estúpido nunca se reconoce, se siente informado, se siente despierto, se siente más listo que los demás y eso lo hace imposible de alcanzar. Entonces, ¿qué se hace?
Bonhoeffer tenía una respuesta y no era la que esperarías. Decía que la estupidez no se cura con educación, no se cura con información, no se cura con mejores argumentos. Porque el problema no es que la persona no sepa; el problema es que ha decidido, consciente o inconscientemente, que la aprobación de su grupo vale más que su propio criterio. Y eso sólo se rompe desde dentro con un acto de coraje, no de inteligencia, con el momento en que alguien decide que prefiere pensar solo a pensar acompañado pero sin pensar.
(Del canal de Youtube Psico-Stick).
En esta descripción aparece, como una de las causas del mal colectivo, la negligencia para pensar, dando sentido a la expresión de Wolfgang Goethe: "La negligencia y la disidencia producen en el mundo más males que el odio y la maldad".
También le da sentido al concepto de "la banalidad del mal", cuando Hannah Arendt describe a Adolf Eichmann como una "persona normal" que se somete obedientemente a las directivas de un líder perverso renunciando a toda responsabilidad individual.
También la descripción de Bonhoeffer coincide con Ortega y Gasset en cuanto a la peligrosidad del hombre masa, que actúa y piensa según lo que la mayoría piensa o hace, en forma independiente a su nivel intelectual o social.
miércoles, 13 de mayo de 2026
El sacrílego Joan Manuel Serrat
El cantante catalán Joan Manuel Serrat se jactaba, en lugar de mostrar o al menos fingir cierto arrepentimiento, de haber participado de joven en una película en la cual aparece "bailando" con los restos óseos de una monja fallecida (quizás asesinada) bastante tiempo atrás. La película se titulaba "La ciutat cremada" y este hecho puede consultarse en youtube bajo el título: "El día que Joan Manuel Serrat bailó con las momias de unas monjas exhumadas"..
Debe tenerse presente que, durante la Guerra Civil española, el sector republicano, comunista, asesinó a unos 8.000 sacerdotes y monjas, por el sólo hecho de ser cristianos. Sólo "personas" con un intenso odio a todo lo que sea cristiano puede vanagloriarse de semejante salvajismo. El odio infinito hacia una religión que promueve el bien de todos, nunca se separa de la burla infinita de quienes promueven el satanismo socialista..
En marzo de 2026, la Universidad Nacional de Cuyo (UNC), de Mendoza, condecoró con un doctorado honoris causa al mencionado cantante, olvidando que tal institución no pertenece a ningún partido político socialista, sino a toda la sociedad y que nunca debió descender de tal manera al premiar a semejante personaje, habiendo tantas personas normales que jamás utilizarían su popularidad para difundir ideologías políticas reñidas con un mínimo de decencia y humanidad. Incluso se advierte una desacreditación de todo honoris causa entregado en el pasado o a entregar en el futuro por tal institución.
Debemos recordar que los socialistas asesinaron entre 4 y 5 veces la cantidad eliminada por los nazis y que su mayor peligrosidad se debe a que utilizan el disfraz de las "buenas intenciones", mientras que los nazis mostraban sus terribles proyectos en forma casi directa. Si la UNC concediera un doctorado honoris causa a un nazi, seguramente que habría una gran oposición, en contraste con la adhesión generalizada ante la concesión a un promotor de algo peor.
El sacrílego socialista fue distinguido "en reconocimiento por la defensa de la libertad, la diversidad cultural y su compromiso social convirtiéndolo en un referente ético y artístico". Ello implica que la propia UNC se hace cómplice del sacrílego que, con su actitud y falta de arrepentimientoi, avala el salvajismo socialista puesto en juego durante la mencionada Guerra Civil.
Debe tenerse presente que, durante la Guerra Civil española, el sector republicano, comunista, asesinó a unos 8.000 sacerdotes y monjas, por el sólo hecho de ser cristianos. Sólo "personas" con un intenso odio a todo lo que sea cristiano puede vanagloriarse de semejante salvajismo. El odio infinito hacia una religión que promueve el bien de todos, nunca se separa de la burla infinita de quienes promueven el satanismo socialista..
En marzo de 2026, la Universidad Nacional de Cuyo (UNC), de Mendoza, condecoró con un doctorado honoris causa al mencionado cantante, olvidando que tal institución no pertenece a ningún partido político socialista, sino a toda la sociedad y que nunca debió descender de tal manera al premiar a semejante personaje, habiendo tantas personas normales que jamás utilizarían su popularidad para difundir ideologías políticas reñidas con un mínimo de decencia y humanidad. Incluso se advierte una desacreditación de todo honoris causa entregado en el pasado o a entregar en el futuro por tal institución.
Debemos recordar que los socialistas asesinaron entre 4 y 5 veces la cantidad eliminada por los nazis y que su mayor peligrosidad se debe a que utilizan el disfraz de las "buenas intenciones", mientras que los nazis mostraban sus terribles proyectos en forma casi directa. Si la UNC concediera un doctorado honoris causa a un nazi, seguramente que habría una gran oposición, en contraste con la adhesión generalizada ante la concesión a un promotor de algo peor.
El sacrílego socialista fue distinguido "en reconocimiento por la defensa de la libertad, la diversidad cultural y su compromiso social convirtiéndolo en un referente ético y artístico". Ello implica que la propia UNC se hace cómplice del sacrílego que, con su actitud y falta de arrepentimientoi, avala el salvajismo socialista puesto en juego durante la mencionada Guerra Civil.
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