La búsqueda de unificaciones, ya sea en ciencia o en filosofía, no sólo apunta a la simplificación del conocimiento, sino también a satisfacer una necesidad práctica imprescindible para una mejora ética generalizada. De ahí que sea necesario establecer una especie de "teoría de las virtudes" que permita cierta introspección inmediata.
También es necesario establecer la unificación de los defectos, por cuanto todo proceso introspectivo está ligado al doble juego de aumentar nuestras virtudes como en disminuir nuestros defectos. Es el mismo proceso del enriquecimiento material, en el cual debemos intensificar nuestras ganancias y reducir nuestras pérdidas.
Toda virtud ha de ser un atributo contemplado desde una posible interacción social, esto es, resultará asociada a una actitud o predisposición concreta respecto de la alegría o el dolor ajenos. Tal predisposición podrá cambiar en el tiempo, tanto para mejor como para peor, según las diversas circunstancias sociales que se le presentarán a cada individuo.
Una teoría unificadora de la ética, como toda teoría compatible con la naturaleza humana, ha de tener en cuenta los aportes realizados en el pasado. En este caso, tales aportes se deberán principalmente a Sócrates, Cristo y Spinoza. Tales aportes conducirán hasta la Psicología social, o Psicología de las actitudes. La unificación mencionada implica principalmente la descripción de la actitud o predisposición hacia la cooperación social, materializada en la empatía emocional y por la cual intentamos compartir las penas y las alegrías ajenas como propias.
Para Sócrates, la felicidad estaba asociada principalmente con los aspectos emocionales e intelectuales, dejando de lado los aspectos asociados a las comodidades del cuerpo. Ya en épocas lejanas vislumbra la vinculación necesaria entre razonamiento y emoción, aspecto que será retomado por la actual neurociencia. Beatriz Collina escribió: "Para Sócrates, la felicidad no dependía ni de la satisfacción inmediata del placer ni de la posesión de riquezas o de cosas materiales en general. Ya en la época, cualquier concepción similar de la felicidad iba totalmente a contracorriente y resultaba difícilmente comprensible para el ciudadano medio".
"Razón y virtud eran concebidas como si estuviesen unidas indisolublemente. Por este motivo, para describir la ética socrática, se utiliza por lo general la expresión racionalismo moral. Sócrates, en efecto, concebía la virtud como ciencia, al considerar que el hombre sólo podría distinguir entre lo que está bien y lo que está mal a través de la razón y el conocimiento".
"Asumir tal punto de vista implicaba inevitablemente una serie de consecuencias. En primer lugar, hacía posible que Sócrates justificase el hecho que la virtud pudiese ser enseñada o aprendida. Si, en efecto, la virtud es conocimiento, entonces cualquiera que lo desee puede aproximarse a ella y cultivarla. La virtud ya no se concebía como un don divino reservado tan sólo a unos pocos hombres elegidos; al contrario, estaba potencialmente abierta a todos".
"En este sentido, la virtud de Sócrates es democrática. Además, la visión moral de Sócrates casaba a la perfección con su enfoque general sobre la reflexión filosófica: al igual que la verdad, también el bien y el mal tenían que ser definidos mediante un debate público y racional. La acción moral debía emanar del razonamiento y no basarse en códigos ya escritos o revelados".
"El racionalismo moral conllevaba una segunda consecuencia fundamental. Si el conocimiento conducía a la virtud (es decir, a la capacidad de distinguir el bien del mal y de optar consecuentemente por el primero), la ignorancia, por el contrario, llevaba al vicio" (De "Sócrates"-EMSE EDAPP SL-Buenos Aires 2016).
La unificación de las virtudes es una imperiosa necesidad por cuanto existe una gran cantidad de denominaciones para ciertos atributos humanos poco fáciles para darnos una idea concreta de lo que se trata. Lou Marinoff escribió: "La filosofía griega antigua, por ejemplo, ensalzaba las virtudes de la sabiduría, el coraje, la templanza y la justicia. Los confusianos respetaban las llamadas cinco virtudes: benevolencia, justicia, cortesía, sabiduría y fidelidad. Benjamín Franklin hizo una lista de trece virtudes: templanza, silencio, orden, determinación, frugalidad, diligencia, sinceridad, justicia, moderación, aseo, castidad, tranquilidad y humildad. Todas merecen ser observadas" (De "El filósofo interior" de Lou Marinoff y Daisaku Ikeda-Ediciones B SA-Barcelona 2014).
A manera de síntesis, puede decirse que en el bíblico "Amarás al prójimo como a ti mismo", interpretado como "compartirás las penas y las alegrías ajenas como propias", reside la predisposición que conduce a la aprehensión de todas las virtudes reconocidas por la mayor parte de los autores que escriben sobre cuestiones éticas.
sábado, 30 de mayo de 2026
viernes, 29 de mayo de 2026
Entrevista a Alain Aspect (Premio Nobel de Física)
Entrevista extraída de http://theconversation.com
ALAIN ASPECT: "NO CONOZCO NINGUNA AVENTURA EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD TAN EXTRAORDINARIA COMO EL SURGIMIENTO DE LA FÍSICA CUÁNTICA"
No es extraño que Alain Aspect hable de aventura. Podría decirse que el físico francés, premio Nobel en 2022, sigue entrelazado con las novelas de Julio Verne que leía en su juventud. Aspect es un protagonista destacado en esa gesta que narra con entusiasmo, la cuántica. Disparando fotones en su laboratorio, demostró el entrelazamiento, ese fenómeno al que Einstein se resistía y llamó “acción fantasmal a distancia”.
Con los experimentos de Aspect, la cuántica dejó de ser filosofía y se hizo ciencia. Además, allanó el camino para el desarrollo de la computación y la encriptación cuántica, base para la seguridad de las máquinas venideras que transformarán el mundo (más todavía). Recibió el premio Nobel de Física 40 años después de aquellos experimentos y acaba de publicar un libro que recoge lo aprendido en este tiempo. Se titula Si Einstein lo hubiera sabido (Editorial Debate).
La primera pregunta es consecuencia directa del título de su libro… ¿Einstein habría cambiado de opinión si hubiera conocido sus experimentos?
Me gusta pensar que quizá, como John Bell y yo mismo, habría aceptado la idea del entrelazamiento cuántico. Pero en muchos textos suyos muestra que para él el realismo era absolutamente esencial. Así que no creo que hubiera renunciado a esto. Después de pensar en ello durante 40 años y ser un gran admirador de Einstein, quizás mi cerebro es capaz de reproducir parte de su pensamiento, pero sería presuntuoso querer llegar a alguna conclusión de la que no quepa duda. Mi conjetura es que habría renunciado al localismo.
¿Realismo? ¿Localismo? Es el centro de tres décadas de debate entre Einstein y Niels Bohr, que se considera la mayor discusión intelectual del siglo pasado. ¿Es posible explicarlo en una respuesta?
Según Einstein, el mundo está compuesto por objetos con propiedades definidas, a lo que él llama realidad física. Además, los objetos sólo interactúan localmente (localismo). Para Einstein, la mecánica cuántica que describía Bohr era incompleta porque violaba el localismo o implicaba que no había realismo (las partículas no tenían propiedades fijas hasta medirse).
Bien, esta era la visión de Einstein. Algo que parece lógico, pero debemos renunciar a ella. A día de hoy se han realizado numerosos experimentos que muestran que la naturaleza es “no-local” o “no-real” en el sentido clásico.
¿Cuál habría sido su reacción ante el hecho de tener que renunciar a uno de los dos conceptos?
Mi conjetura es que habría renunciado a la localidad. El entrelazamiento cuántico es absolutamente increíble, pero el método científico nos permite hacer experimentos que lo demuestran. Por raro que parezca, así es el mundo.
El entrelazamiento es lo que usted demostró con sus experimentos y el comienzo de la cuántica como ciencia. ¿Cuál es esta propiedad tan extraordinaria?
Imagina que tienes una máquina que lanza monedas aleatoriamente a dos personas distintas (llamémosles Alice y Bob). Esas monedas son una metáfora de los fotones que yo usé en mis experimentos. Hasta que la moneda no llega a Alice, en el último momento, no tiene un valor definido, no sabemos si será cara o cruz. Cuando Alice mide su partícula, es decir, cuando coge la moneda y ve que es, por ejemplo, cara, el resultado de Bob se correlaciona inmediatamente, incluso a distancia. Es decir, también para Bob saldrá cara. Eso es lo que demostré en mi experimento de 1982, el que me llevó al Premio Nobel.
¿Usted fue el físico que demostró que Einstein estaba equivocado?
Quiero matizar esta respuesta. Mucha gente dice que Einstein era un genio de la relatividad, pero que en realidad no entendía la mecánica cuántica. Esto es absolutamente falso. La persona más importante en el desarrollo de la física cuántica hasta 1924 fue él. Quiero dejar esto claro. Y sí, hay una paradoja en el sentido de que yo demostré que Einstein estaba equivocado. Pero estaba equivocado en un punto, en la forma en la que él quería interpretar el entrelazamiento. Así que cuando la gente dice: “Ah, ya veo, usted es el hombre que demostró que Einstein estaba equivocado”, yo respondo: “¡Espera! Hay algo más importante, y es que Einstein fue quien anticipó que el entrelazamiento es algo tan extraordinario”.
¿Qué llevó a la cuántica? ¿Fue una crisis de la física clásica?
A principios del siglo pasado tenían datos que la física clásica no les permitía comprender. Por ejemplo, sabían que la materia está compuesta por cargas positivas y negativas que se atraen entre sí. Entonces, ¿por qué no colapsa sobre sí misma debido a este hecho?
Otro ejemplo: cuando se calienta la materia, emite luz. Pero no podían entender esa luz emitida utilizando la física clásica. Se tardó 25 años en desarrollar la física cuántica completa, entre 1900 y 1925, llegando finalmente a una teoría que describe ambos fenómenos.
Ahora bien, este fue sólo el primer paso para empezar a desarrollar una buena teoría. El segundo paso es más complejo: una teoría eficaz debe predecir fenómenos nuevos, no solo explicar los antiguos. Así que requería encontrar predicciones que nadie había comprobado nunca.
¿El entrelazamiento cuántico, por ejemplo?
Así es. El entrelazamiento estaba en las ecuaciones, pero nadie lo había observado directamente. La serie de experimentos que realicé, junto a los de John Clauser y Anton Zeilinger, demostraron que, por extraordinario que sea, es una característica real del mundo.
El método científico exige que las nuevas predicciones de una teoría sean corroboradas por el experimento. Sólo así podemos saber que se está en terreno seguro. Esto es lo que más me interesa explicar, como profesor, y lo que intento hacer en mi libro: la solidez del método científico.
¿Qué hace más extraordinaria la cuántica que avances como los de Galileo o Newton?
La física clásica supuso un gran esfuerzo: las revoluciones galileana y newtoniana son extraordinarias. Pero la mecánica cuántica es algo totalmente diferente. Describe objetos en un espacio abstracto. Cuando intentas representar la mecánica cuántica en nuestro espacio, el resultado es una locura. He leído mucho, muchos artículos científicos, y no puedo entender cómo llegaron a esa maravillosa teoría que es la física cuántica. ¡Aquellas personas eran genios! No conozco ninguna aventura en la historia de la humanidad tan extraordinaria como el surgimiento de la física cuántica.
Sé que usted es un mago aficionado y que hace trucos con cartas. ¿Lo utiliza para explicar física a sus alumnos?
No es nada pedagógico, sólo una afición. Cuando hago trucos de magia delante de mis compañeros o colegas, gente que ya sabe física, le pongo “palabras cuánticas”. Supongamos que hago un truco y parece que la carta salta del mazo a mi mano. Entonces digo: “Todos sabéis que esto es, por supuesto, el efecto túnel cuántico”. Pero nunca uso trucos de magia delante de mis alumnos, lo hago para entretener a mis amigos.
La ciencia no es magia. Como mago, no se me permite revelarles el truco. En ciencia ocurre exactamente lo contrario: hay que explicar el truco.
¿Y usted es de ese tipo de persona que quiere saber cuál es el truco?
Sí. Es la primera vez que pienso en esa comparación y me parece interesante. Cuando veo un espectáculo de magia la mayoría de las veces no entiendo lo que realmente está pasando. Sé que hay un truco y estoy satisfecho con eso. En física cuántica, hay quien observa el experimento, confirma los resultados y se conforma con eso. La actitud es que no hace falta preocuparse por “qué significa realmente” la mecánica cuántica; basta con usar sus ecuaciones para predecir resultados experimentales. Es la física que se conoce como el “cállate y calcula”, no trates de entender por qué. Pero yo quiero saber más allá del cálculo, quiero conocer el truco. El problema es que, cuando realmente intento descubrirlo, me encuentro con esta loca idea de la no localidad, que parece magia.
Hay quien asocia esa loca idea que menciona, el entrelazamiento cuántico, con la teletransportación o la telepatía. ¿Es esta una de las razones por las que la cuántica resulta tan atractiva para la sociedad?
Eso es una tontería. Hay tecnologías extraordinarias en camino que no son tan descabelladas como la telepatía o la teletransportación. Creo que la razón por la que la gente está entusiasmada con el desarrollo de las tecnologías cuánticas es por su impacto en la historia. La mecánica cuántica permitió la invención del transistor y, colocando muchos transistores en un chip, se obtiene un ordenador. También propició la invención del láser. Los ordenadores y los láseres han tenido un profundo impacto en la sociedad. Ahora bien, estamos ante algo totalmente nuevo. Existe la esperanza de que, utilizando el entrelazamiento y el hecho de que podemos manipular objetos cuánticos, se desarrollen nuevas aplicaciones tan extraordinarias como lo han sido los ordenadores con transistores.
Cuando hizo sus experimentos, ¿pensó que tendrían aplicación?
Justo después de hacer el experimento no tenía ni idea de que algún día habría aplicaciones. Para mí, todo había terminado. Había zanjado el debate entre Bohr y Einstein, y ya está. Después supe su importancia en el desarrollo de la criptografía cuántica, pero nunca imaginé en absoluto que pudiera llevarme al Premio Nobel.
¿En qué momento nos encontramos en el desarrollo de la computación cuántica?
¿Dónde estamos? Estamos en medio. Hay avances espectaculares: hace unos años ni siquiera se podía soñar que la gente fuera capaz de entrelazar cientos o, quizá, miles de cúbits, con una excelente fidelidad cuántica. Hay avances increíbles en el hardware, es decir, en el tipo de sistema que usamos: átomos neutros, iones, fotones, circuitos superconductores, etc. Cada rama ha progresado mucho, y nadie puede decir si una es mejor que la otra. Y esto es emocionante.
Hay que darse cuenta de que aún no tenemos el ordenador cuántico ideal que corrija los errores. Necesitamos trucos matemáticos para reconocer que hay un fallo y corregirlo. Esta es una tarea extremadamente difícil, pero progresa todo el tiempo.
Por ejemplo, Juan Ignacio Cirac, que es un teórico, está totalmente involucrado en el desarrollo de ecuaciones.
Por otro lado, cientos de matemáticos trabajan en cómo podemos utilizar de manera eficiente los ordenadores cuánticos, ya sea el que tenemos ahora o cuando tengamos uno ideal.
¿Podemos confiar en la seguridad de la criptografía cuántica?
La criptografía cuántica es diferente por naturaleza a la de la computación clásica. La seguridad del sistema que tenemos ahora se basa en la hipótesis de que tu adversario no es mucho más avanzado que tú, ya sea en computación o en matemáticas. En cambio, la criptografía cuántica se basa en las leyes fundamentales de la física. Por lo tanto, a menos que demostremos que es errónea, es absolutamente segura. Sea cual sea el nivel de tu adversario.
Entonces, ¿es una buena idea que los gobiernos y personas como yo invirtamos en la computación cuántica?
Los gobiernos no tienen otra opción. Si no invierten en la computación cuántica y esta resulta tan extraordinaria como creemos, estarán perdidos.
¿Y qué tiene que decir a la gente de a pie? ¿Qué hago con mis ahorros?
Esto se llama capital riesgo, así que está en tus manos.
Permítame terminar con una pequeña frivolidad. Sé que, entre otras muchas cosas, usted está interesado en cocinar un huevo perfecto, pero ¿qué es “un huevo perfecto”?
Bueno, es una tecnología: un huevo cocido a 64º C. Para cocinar un huevo a 64 grados centígrados necesitas un termostato, una máquina que mantenga el agua a esa temperatura. Pero lo importante no es sólo el huevo, sino lo que se pone encima. Yo pongo trufa, foie gras y cosas por el estilo. Esto es lo importante.
Esta entrevista se publicó originalmente en la Revista Telos de la Fundación Telefónica, y forma parte de un número monográfico dedicado a la física cuántica.
(De theconversation.com)
ALAIN ASPECT: "NO CONOZCO NINGUNA AVENTURA EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD TAN EXTRAORDINARIA COMO EL SURGIMIENTO DE LA FÍSICA CUÁNTICA"
No es extraño que Alain Aspect hable de aventura. Podría decirse que el físico francés, premio Nobel en 2022, sigue entrelazado con las novelas de Julio Verne que leía en su juventud. Aspect es un protagonista destacado en esa gesta que narra con entusiasmo, la cuántica. Disparando fotones en su laboratorio, demostró el entrelazamiento, ese fenómeno al que Einstein se resistía y llamó “acción fantasmal a distancia”.
Con los experimentos de Aspect, la cuántica dejó de ser filosofía y se hizo ciencia. Además, allanó el camino para el desarrollo de la computación y la encriptación cuántica, base para la seguridad de las máquinas venideras que transformarán el mundo (más todavía). Recibió el premio Nobel de Física 40 años después de aquellos experimentos y acaba de publicar un libro que recoge lo aprendido en este tiempo. Se titula Si Einstein lo hubiera sabido (Editorial Debate).
La primera pregunta es consecuencia directa del título de su libro… ¿Einstein habría cambiado de opinión si hubiera conocido sus experimentos?
Me gusta pensar que quizá, como John Bell y yo mismo, habría aceptado la idea del entrelazamiento cuántico. Pero en muchos textos suyos muestra que para él el realismo era absolutamente esencial. Así que no creo que hubiera renunciado a esto. Después de pensar en ello durante 40 años y ser un gran admirador de Einstein, quizás mi cerebro es capaz de reproducir parte de su pensamiento, pero sería presuntuoso querer llegar a alguna conclusión de la que no quepa duda. Mi conjetura es que habría renunciado al localismo.
¿Realismo? ¿Localismo? Es el centro de tres décadas de debate entre Einstein y Niels Bohr, que se considera la mayor discusión intelectual del siglo pasado. ¿Es posible explicarlo en una respuesta?
Según Einstein, el mundo está compuesto por objetos con propiedades definidas, a lo que él llama realidad física. Además, los objetos sólo interactúan localmente (localismo). Para Einstein, la mecánica cuántica que describía Bohr era incompleta porque violaba el localismo o implicaba que no había realismo (las partículas no tenían propiedades fijas hasta medirse).
Bien, esta era la visión de Einstein. Algo que parece lógico, pero debemos renunciar a ella. A día de hoy se han realizado numerosos experimentos que muestran que la naturaleza es “no-local” o “no-real” en el sentido clásico.
¿Cuál habría sido su reacción ante el hecho de tener que renunciar a uno de los dos conceptos?
Mi conjetura es que habría renunciado a la localidad. El entrelazamiento cuántico es absolutamente increíble, pero el método científico nos permite hacer experimentos que lo demuestran. Por raro que parezca, así es el mundo.
El entrelazamiento es lo que usted demostró con sus experimentos y el comienzo de la cuántica como ciencia. ¿Cuál es esta propiedad tan extraordinaria?
Imagina que tienes una máquina que lanza monedas aleatoriamente a dos personas distintas (llamémosles Alice y Bob). Esas monedas son una metáfora de los fotones que yo usé en mis experimentos. Hasta que la moneda no llega a Alice, en el último momento, no tiene un valor definido, no sabemos si será cara o cruz. Cuando Alice mide su partícula, es decir, cuando coge la moneda y ve que es, por ejemplo, cara, el resultado de Bob se correlaciona inmediatamente, incluso a distancia. Es decir, también para Bob saldrá cara. Eso es lo que demostré en mi experimento de 1982, el que me llevó al Premio Nobel.
¿Usted fue el físico que demostró que Einstein estaba equivocado?
Quiero matizar esta respuesta. Mucha gente dice que Einstein era un genio de la relatividad, pero que en realidad no entendía la mecánica cuántica. Esto es absolutamente falso. La persona más importante en el desarrollo de la física cuántica hasta 1924 fue él. Quiero dejar esto claro. Y sí, hay una paradoja en el sentido de que yo demostré que Einstein estaba equivocado. Pero estaba equivocado en un punto, en la forma en la que él quería interpretar el entrelazamiento. Así que cuando la gente dice: “Ah, ya veo, usted es el hombre que demostró que Einstein estaba equivocado”, yo respondo: “¡Espera! Hay algo más importante, y es que Einstein fue quien anticipó que el entrelazamiento es algo tan extraordinario”.
¿Qué llevó a la cuántica? ¿Fue una crisis de la física clásica?
A principios del siglo pasado tenían datos que la física clásica no les permitía comprender. Por ejemplo, sabían que la materia está compuesta por cargas positivas y negativas que se atraen entre sí. Entonces, ¿por qué no colapsa sobre sí misma debido a este hecho?
Otro ejemplo: cuando se calienta la materia, emite luz. Pero no podían entender esa luz emitida utilizando la física clásica. Se tardó 25 años en desarrollar la física cuántica completa, entre 1900 y 1925, llegando finalmente a una teoría que describe ambos fenómenos.
Ahora bien, este fue sólo el primer paso para empezar a desarrollar una buena teoría. El segundo paso es más complejo: una teoría eficaz debe predecir fenómenos nuevos, no solo explicar los antiguos. Así que requería encontrar predicciones que nadie había comprobado nunca.
¿El entrelazamiento cuántico, por ejemplo?
Así es. El entrelazamiento estaba en las ecuaciones, pero nadie lo había observado directamente. La serie de experimentos que realicé, junto a los de John Clauser y Anton Zeilinger, demostraron que, por extraordinario que sea, es una característica real del mundo.
El método científico exige que las nuevas predicciones de una teoría sean corroboradas por el experimento. Sólo así podemos saber que se está en terreno seguro. Esto es lo que más me interesa explicar, como profesor, y lo que intento hacer en mi libro: la solidez del método científico.
¿Qué hace más extraordinaria la cuántica que avances como los de Galileo o Newton?
La física clásica supuso un gran esfuerzo: las revoluciones galileana y newtoniana son extraordinarias. Pero la mecánica cuántica es algo totalmente diferente. Describe objetos en un espacio abstracto. Cuando intentas representar la mecánica cuántica en nuestro espacio, el resultado es una locura. He leído mucho, muchos artículos científicos, y no puedo entender cómo llegaron a esa maravillosa teoría que es la física cuántica. ¡Aquellas personas eran genios! No conozco ninguna aventura en la historia de la humanidad tan extraordinaria como el surgimiento de la física cuántica.
Sé que usted es un mago aficionado y que hace trucos con cartas. ¿Lo utiliza para explicar física a sus alumnos?
No es nada pedagógico, sólo una afición. Cuando hago trucos de magia delante de mis compañeros o colegas, gente que ya sabe física, le pongo “palabras cuánticas”. Supongamos que hago un truco y parece que la carta salta del mazo a mi mano. Entonces digo: “Todos sabéis que esto es, por supuesto, el efecto túnel cuántico”. Pero nunca uso trucos de magia delante de mis alumnos, lo hago para entretener a mis amigos.
La ciencia no es magia. Como mago, no se me permite revelarles el truco. En ciencia ocurre exactamente lo contrario: hay que explicar el truco.
¿Y usted es de ese tipo de persona que quiere saber cuál es el truco?
Sí. Es la primera vez que pienso en esa comparación y me parece interesante. Cuando veo un espectáculo de magia la mayoría de las veces no entiendo lo que realmente está pasando. Sé que hay un truco y estoy satisfecho con eso. En física cuántica, hay quien observa el experimento, confirma los resultados y se conforma con eso. La actitud es que no hace falta preocuparse por “qué significa realmente” la mecánica cuántica; basta con usar sus ecuaciones para predecir resultados experimentales. Es la física que se conoce como el “cállate y calcula”, no trates de entender por qué. Pero yo quiero saber más allá del cálculo, quiero conocer el truco. El problema es que, cuando realmente intento descubrirlo, me encuentro con esta loca idea de la no localidad, que parece magia.
Hay quien asocia esa loca idea que menciona, el entrelazamiento cuántico, con la teletransportación o la telepatía. ¿Es esta una de las razones por las que la cuántica resulta tan atractiva para la sociedad?
Eso es una tontería. Hay tecnologías extraordinarias en camino que no son tan descabelladas como la telepatía o la teletransportación. Creo que la razón por la que la gente está entusiasmada con el desarrollo de las tecnologías cuánticas es por su impacto en la historia. La mecánica cuántica permitió la invención del transistor y, colocando muchos transistores en un chip, se obtiene un ordenador. También propició la invención del láser. Los ordenadores y los láseres han tenido un profundo impacto en la sociedad. Ahora bien, estamos ante algo totalmente nuevo. Existe la esperanza de que, utilizando el entrelazamiento y el hecho de que podemos manipular objetos cuánticos, se desarrollen nuevas aplicaciones tan extraordinarias como lo han sido los ordenadores con transistores.
Cuando hizo sus experimentos, ¿pensó que tendrían aplicación?
Justo después de hacer el experimento no tenía ni idea de que algún día habría aplicaciones. Para mí, todo había terminado. Había zanjado el debate entre Bohr y Einstein, y ya está. Después supe su importancia en el desarrollo de la criptografía cuántica, pero nunca imaginé en absoluto que pudiera llevarme al Premio Nobel.
¿En qué momento nos encontramos en el desarrollo de la computación cuántica?
¿Dónde estamos? Estamos en medio. Hay avances espectaculares: hace unos años ni siquiera se podía soñar que la gente fuera capaz de entrelazar cientos o, quizá, miles de cúbits, con una excelente fidelidad cuántica. Hay avances increíbles en el hardware, es decir, en el tipo de sistema que usamos: átomos neutros, iones, fotones, circuitos superconductores, etc. Cada rama ha progresado mucho, y nadie puede decir si una es mejor que la otra. Y esto es emocionante.
Hay que darse cuenta de que aún no tenemos el ordenador cuántico ideal que corrija los errores. Necesitamos trucos matemáticos para reconocer que hay un fallo y corregirlo. Esta es una tarea extremadamente difícil, pero progresa todo el tiempo.
Por ejemplo, Juan Ignacio Cirac, que es un teórico, está totalmente involucrado en el desarrollo de ecuaciones.
Por otro lado, cientos de matemáticos trabajan en cómo podemos utilizar de manera eficiente los ordenadores cuánticos, ya sea el que tenemos ahora o cuando tengamos uno ideal.
¿Podemos confiar en la seguridad de la criptografía cuántica?
La criptografía cuántica es diferente por naturaleza a la de la computación clásica. La seguridad del sistema que tenemos ahora se basa en la hipótesis de que tu adversario no es mucho más avanzado que tú, ya sea en computación o en matemáticas. En cambio, la criptografía cuántica se basa en las leyes fundamentales de la física. Por lo tanto, a menos que demostremos que es errónea, es absolutamente segura. Sea cual sea el nivel de tu adversario.
Entonces, ¿es una buena idea que los gobiernos y personas como yo invirtamos en la computación cuántica?
Los gobiernos no tienen otra opción. Si no invierten en la computación cuántica y esta resulta tan extraordinaria como creemos, estarán perdidos.
¿Y qué tiene que decir a la gente de a pie? ¿Qué hago con mis ahorros?
Esto se llama capital riesgo, así que está en tus manos.
Permítame terminar con una pequeña frivolidad. Sé que, entre otras muchas cosas, usted está interesado en cocinar un huevo perfecto, pero ¿qué es “un huevo perfecto”?
Bueno, es una tecnología: un huevo cocido a 64º C. Para cocinar un huevo a 64 grados centígrados necesitas un termostato, una máquina que mantenga el agua a esa temperatura. Pero lo importante no es sólo el huevo, sino lo que se pone encima. Yo pongo trufa, foie gras y cosas por el estilo. Esto es lo importante.
Esta entrevista se publicó originalmente en la Revista Telos de la Fundación Telefónica, y forma parte de un número monográfico dedicado a la física cuántica.
(De theconversation.com)
jueves, 28 de mayo de 2026
Cruzada medieval entre cristianos
A lo largo de la historia del cristianismo se han producido conflictos entre cristianos debidos principalmente a divergencias surgidas por cuestiones que no aparecen en los Evangelios o bien porque no respetan la prioridad asociada al cumplimiento de los mandamientos éticos. Por ejemplo, si un sector asigna ciertos atributos de Dios de manera totalmente subjetiva, seguramente se enfrentará con otros sectores que a su vez le asignan atributos distintos. En estos casos, poco o nada les interesa a los integrantes de ambos sectores el comportamiento ético explicitado en los Evangelios.
Entre los casos más representativos de este tipo de conflictos aparece el que hubo entre católicos y cátaros. Así, durante el siglo XIII, en una zona del sur de Francia, conocida como el Languedoc, habitaba una secta cristiana conocida como los "cátaros". Considerada por la Iglesia Católica de la época como una herejía, inicia una campaña militar para asesinar a la gran mayoría de sus integrantes. Es la época y el lugar en donde se inicia el proceso conocido como la Inquisición.
Respecto a la ética imperante en el sector alejado de la Iglesia Católica, puede tenerse una idea considerando una sugerencia pronunciada por el Papa Inocencio III: "Vivid como los herejes, y, como ellos, sed pobres, castos y honrados".
Leemos respecto del conflicto: "Los cruzados se precipitan desde todos lados dando muerte a todos los que se encuentran en su camino, sin distinción de religión, sexo, edad ni condición. De cinco a seis mil personas, ancianos, mujeres y niños se refugian en la iglesia de Santa Magdalena, en donde, mientras se toca a rebato, los sacerdotes católicos enarbolan el crucifico, forman con su cuerpo una muralla ante la multitud. Ni piedad ni razón atemperan la resolución de los cruzados y, en ese día de verano claro y soleado, un torrente de sangre aplastado por los estallidos del incendio van a proclamar en el Languedoc el holocausto de Béziers y la muerte de veinte mil de sus hijos: la de todos sus habitantes sin que se escape uno solo" (De "Misterio y mensaje de los cátaros" de Jean Blum-Editorial EDAF SA-Madrid 1995).
Cuando los ejecutores de la masacre preguntan previamente acerca de cómo van a hacer para distinguir entre integrantes de la secta herética de quienes no pertenecen a ella, reciben como respuesta de un jerarca católico: "Matadlos a todos, que Dios reconocerá a los suyos".
Antes de tan terrible acontecimiento, hubo una prédica prolongada de sacerdotes como Domingo de Guzmán (luego Santo Domingo), hasta que perdió la paciencia expresando en el año 1208: "He suplicado, he llorado. Pero como se dice vulgarmente en España, allí donde no vale la bendición, prevalecerá el palo. Ahora incitaremos contra vosotros a los príncipes y prelados, y éstos, desgraciadamente, convocarán a las naciones y a los pueblos y muchos perecerán por la espada. Las torres serán destruidas, las murallas derruidas y vosotros seréis reducidos a la servidumbre. Es así como prevalecerá la fuerza allí donde la suavidad ha fracasado".
Si quisiéramos sintetizar al cristianismo respecto a sus normas de acción, podríamos sintetizarlo en dos principios básicos:
1- Considera la existencia de un orden natural constituido por leyes naturales invariantes a las cuales nos debemos adaptar ("Buscad el Reino de Dios y su justicia, que lo demás se os dará por añadidura"). De ahí que el Reino de Dios, o gobierno de Dios a través de sus leyes, se opone a todo gobierno, mental o material, del hombre sobre el hombre.
2- Busca la igualdad entre todos los seres humanos proponiendo adoptar la predisposición a compartir penas y alegrías ajenas como propias ("Amarás al prójimo como a ti mismo").
Una teocracia indirecta, en la cual existen intermediarios entre Dios, o el orden natural, y el resto, tiene el inconveniente de que fácilmente puede convertirse en un gobierno de hombres sobre hombres, o de intermediarios sobre el resto, que es lo que ha sucedido con Mahoma y sucedió principalmente con la Iglesia Católica medieval. Esto implicó elevar a Cristo de intermediario hacia Dios a Dios mismo, y así poder ocupar los sacerdotes la postura de intermediarios, en lugar de difusores del cristianismo.
De ahí que la mejor opción sea una teocracia directa, en la cual todo individuo tenga acceso a las leyes naturales que conforman nuestra personalidad individual, lo que esencialmente constituyen los Evangelios, si bien posteriormente se redujo tal teocracia directa a una teocracia indirecta con las falencias por todos conocidas.
Desde esta visión se podría interpretar al "pecado original" como una prohibición no cumplida por los hombres cuando tienden a reemplazar las leyes naturales (o leyes de Dios) como referencia, para ubicar en su reemplazo a criterios humanos alejados de dichas leyes. Por el contrario, al interpretar la prohibición del Antiguo Testamento, que dio lugar al "pecado original", como una cuestión de índole sexual y no como una cuestión intelectual o cognitiva, se sucedieron varios dogmas posteriores que reemplazaron la finalidad esencial de los Evangelios.
Volviendo a los cátaros, encontramos que se oponen al gobierno del hombre sobre el hombre que caracteriza al orden medieval. Leemos al respecto: "Hay que reconocer que los cátaros condenaban todo lo que constituye los resortes del feudalismo. Una de sus oraciones hace alusión al carácter satánico de la jerarquía vasallática y de toda sociedad basada en la subordinación forzada de un hombre a otro. El emperador ordena al rey, el rey al conde, el conde al caballero; cada uno se esfuerza por esclavizar a su prójimo" (Del libro "Los cátaros" de René Nelli-Ediciones Martínez Roca SA-Bercelona 1989).
El citado autor agrega: "La misma teoría echaba por tierra, en un plano muy diferente, uno de los fundamentos del feudalismo: el valor atribuido a la sangre, y la idea de que las virtudes y el derecho de dominar a los demás se transmiten de padre a hijo".
Respecto de la guerra, leemos: "También se rechazaba la noción de bellator, de guerrero, sobre la que se basa el sistema feudal. Dado que el catarismo condenaba la guerra, cuya única razón consistía en hacerla".
Aunque el mandamiento cristiano aludía al "prójimo", en la Edad Media europea la mujer ocupaba un lugar subalterno, error que intentaron corregir los cátaros. René Nelli escribe al respecto: "El matrimonio es también una especie de contrato que sólo adquiere su valor por el hecho de ser considerado como un sacramento. Y sólo pertenece al sistema feudal en la medida en que no es igualitario e implica la subordinación de la esposa al esposo. En la Edad Media, el marido era el «señor» de su mujer. ¿No era preciso que hasta el más humilde de los labradores dispusiese de alguien a quien poder dar órdenes?".
Entre los casos más representativos de este tipo de conflictos aparece el que hubo entre católicos y cátaros. Así, durante el siglo XIII, en una zona del sur de Francia, conocida como el Languedoc, habitaba una secta cristiana conocida como los "cátaros". Considerada por la Iglesia Católica de la época como una herejía, inicia una campaña militar para asesinar a la gran mayoría de sus integrantes. Es la época y el lugar en donde se inicia el proceso conocido como la Inquisición.
Respecto a la ética imperante en el sector alejado de la Iglesia Católica, puede tenerse una idea considerando una sugerencia pronunciada por el Papa Inocencio III: "Vivid como los herejes, y, como ellos, sed pobres, castos y honrados".
Leemos respecto del conflicto: "Los cruzados se precipitan desde todos lados dando muerte a todos los que se encuentran en su camino, sin distinción de religión, sexo, edad ni condición. De cinco a seis mil personas, ancianos, mujeres y niños se refugian en la iglesia de Santa Magdalena, en donde, mientras se toca a rebato, los sacerdotes católicos enarbolan el crucifico, forman con su cuerpo una muralla ante la multitud. Ni piedad ni razón atemperan la resolución de los cruzados y, en ese día de verano claro y soleado, un torrente de sangre aplastado por los estallidos del incendio van a proclamar en el Languedoc el holocausto de Béziers y la muerte de veinte mil de sus hijos: la de todos sus habitantes sin que se escape uno solo" (De "Misterio y mensaje de los cátaros" de Jean Blum-Editorial EDAF SA-Madrid 1995).
Cuando los ejecutores de la masacre preguntan previamente acerca de cómo van a hacer para distinguir entre integrantes de la secta herética de quienes no pertenecen a ella, reciben como respuesta de un jerarca católico: "Matadlos a todos, que Dios reconocerá a los suyos".
Antes de tan terrible acontecimiento, hubo una prédica prolongada de sacerdotes como Domingo de Guzmán (luego Santo Domingo), hasta que perdió la paciencia expresando en el año 1208: "He suplicado, he llorado. Pero como se dice vulgarmente en España, allí donde no vale la bendición, prevalecerá el palo. Ahora incitaremos contra vosotros a los príncipes y prelados, y éstos, desgraciadamente, convocarán a las naciones y a los pueblos y muchos perecerán por la espada. Las torres serán destruidas, las murallas derruidas y vosotros seréis reducidos a la servidumbre. Es así como prevalecerá la fuerza allí donde la suavidad ha fracasado".
Si quisiéramos sintetizar al cristianismo respecto a sus normas de acción, podríamos sintetizarlo en dos principios básicos:
1- Considera la existencia de un orden natural constituido por leyes naturales invariantes a las cuales nos debemos adaptar ("Buscad el Reino de Dios y su justicia, que lo demás se os dará por añadidura"). De ahí que el Reino de Dios, o gobierno de Dios a través de sus leyes, se opone a todo gobierno, mental o material, del hombre sobre el hombre.
2- Busca la igualdad entre todos los seres humanos proponiendo adoptar la predisposición a compartir penas y alegrías ajenas como propias ("Amarás al prójimo como a ti mismo").
Una teocracia indirecta, en la cual existen intermediarios entre Dios, o el orden natural, y el resto, tiene el inconveniente de que fácilmente puede convertirse en un gobierno de hombres sobre hombres, o de intermediarios sobre el resto, que es lo que ha sucedido con Mahoma y sucedió principalmente con la Iglesia Católica medieval. Esto implicó elevar a Cristo de intermediario hacia Dios a Dios mismo, y así poder ocupar los sacerdotes la postura de intermediarios, en lugar de difusores del cristianismo.
De ahí que la mejor opción sea una teocracia directa, en la cual todo individuo tenga acceso a las leyes naturales que conforman nuestra personalidad individual, lo que esencialmente constituyen los Evangelios, si bien posteriormente se redujo tal teocracia directa a una teocracia indirecta con las falencias por todos conocidas.
Desde esta visión se podría interpretar al "pecado original" como una prohibición no cumplida por los hombres cuando tienden a reemplazar las leyes naturales (o leyes de Dios) como referencia, para ubicar en su reemplazo a criterios humanos alejados de dichas leyes. Por el contrario, al interpretar la prohibición del Antiguo Testamento, que dio lugar al "pecado original", como una cuestión de índole sexual y no como una cuestión intelectual o cognitiva, se sucedieron varios dogmas posteriores que reemplazaron la finalidad esencial de los Evangelios.
Volviendo a los cátaros, encontramos que se oponen al gobierno del hombre sobre el hombre que caracteriza al orden medieval. Leemos al respecto: "Hay que reconocer que los cátaros condenaban todo lo que constituye los resortes del feudalismo. Una de sus oraciones hace alusión al carácter satánico de la jerarquía vasallática y de toda sociedad basada en la subordinación forzada de un hombre a otro. El emperador ordena al rey, el rey al conde, el conde al caballero; cada uno se esfuerza por esclavizar a su prójimo" (Del libro "Los cátaros" de René Nelli-Ediciones Martínez Roca SA-Bercelona 1989).
El citado autor agrega: "La misma teoría echaba por tierra, en un plano muy diferente, uno de los fundamentos del feudalismo: el valor atribuido a la sangre, y la idea de que las virtudes y el derecho de dominar a los demás se transmiten de padre a hijo".
Respecto de la guerra, leemos: "También se rechazaba la noción de bellator, de guerrero, sobre la que se basa el sistema feudal. Dado que el catarismo condenaba la guerra, cuya única razón consistía en hacerla".
Aunque el mandamiento cristiano aludía al "prójimo", en la Edad Media europea la mujer ocupaba un lugar subalterno, error que intentaron corregir los cátaros. René Nelli escribe al respecto: "El matrimonio es también una especie de contrato que sólo adquiere su valor por el hecho de ser considerado como un sacramento. Y sólo pertenece al sistema feudal en la medida en que no es igualitario e implica la subordinación de la esposa al esposo. En la Edad Media, el marido era el «señor» de su mujer. ¿No era preciso que hasta el más humilde de los labradores dispusiese de alguien a quien poder dar órdenes?".
miércoles, 27 de mayo de 2026
Cuando la economía hogareña se proyecta hacia la economía nacional
En la Argentina, como en otros países, existe un sector de la población que trata de vivir más allá de sus posibilidades reales, es decir, en lugar de vivir en función de los ingresos familiares mensuales, viven en función de un estilo de vida superior al que le posibilitan sus entradas monetarias por medio de endeudamiento y de no pagar luego esas deudas. A nivel nacional, y desde hace varias décadas atrás, los distintos gobiernos han optado por un criterio similar, esta vez agregando la posibilidad de emitir billetes y creando inflación. Para "asegurar" al pueblo un estilo de vida superior al que le posibilitan los medios reales, crearon infinidad de "puestos de trabajo" superfluos en el Estado, conduciendo a la nación a una decadencia profunda, incluso con fuerte oposición a quienes intentan revertir esa situación y esa mentalidad perversa.
Para colmo de males, existe una generalizada aversión a los empresarios, por lo que resulta fácil admitir que ello genera bastante pobreza por cuanto faltarán los medios adecuados, en cantidad y calidad, para la producción de riquezas. De ahí que tampoco existe en muchos jóvenes la predisposición a trabajar por cuenta propia o incluso para aprovechar su tiempo en estudiar o para perfeccionarse en algún oficio. Incluso un gran porcentaje de jóvenes priorizan la diversión y sólo parecen estar adaptados para los días feriados y las vacaciones. Mario Vargas Llosa escribió al respecto: “¿Qué cataclismo, plaga o maldición divina cayó sobre la Argentina que, en apenas medio siglo, trocó ese destino sobresaliente y promisorio en el embrollo actual? Ningún economista o politólogo está en condiciones de dar una respuesta cabal a este interrogante, porque, acaso, la explicación no sea estadísticamente cuantificable ni reductible a avatares o fórmulas políticas. La verdadera razón está detrás de todo eso, es una motivación recóndita, difusa, y tiene que ver más con una cierta predisposición anímica y psicológica que con doctrinas económicas o la lucha de los individuos y los partidos por el poder”.
“No es casual que el más notable de los creadores evadidos del mundo real de la literatura moderna haya nacido y escrito en la Argentina, país que, desde hace ya muchos lustros, no sólo en su vida literaria (cultora eximia del género fantástico), sino también social, económica y política manifiesta, como Borges, una notoria preferencia por la irrealidad y un rechazo despectivo por las sordideces y mezquindades del mundo real, por la vida posible”.
“Llevarla a la vida real, al terreno pedestre de lo práctico, sucumbir a la tentación de la irrealidad –de la utopía, del voluntarismo o del populismo- tiene las trágicas consecuencias que hoy padece uno de los países más ricos de la Tierra, que, por empeñarse su clase dirigente de vivir en la burbuja de un ensueño en vez de aceptar la pobre realidad, un día despertó «quebrado y fundido», como acaba de reconocer el flamante presidente Duhalde”.
“Dejarse acumular una deuda externa de 130 mil millones de dólares es vivir una ficción suicida. Lo es, también, prolongar y agravar una crisis fiscal indefinidamente, como si, enterrando la cabeza en el suelo tal cual hacen los avestruces, quedara uno protegido contra el huracán”.
“Tomar medidas enérgicas para reducir drásticamente la crisis fiscal, mediante un ajuste severo, porque ni la Argentina ni país alguno puede vivir ‘ad aeternum’ gastando (despilfarrando) más de lo que produce. Esto implica un alto coste, desde luego, pero es preferible admitir que no hay alternativa y pagarlo cuanto antes, pues más tarde será todavía más oneroso, sobre todo para los pobres. La sociedad resistirá mejor el sacrificio si se le dice la verdad que si se le sigue mintiendo, y pretendiendo que con analgésicos se puede combatir eficazmente un tumor cerebral. A éste hay que extirparlo cuanto antes o se corre el riesgo de que el enfermo muera” (De “Argentina: un país desperdiciado”-Varios autores-Taurus-Buenos Aires 2002).
Para colmo de males, se ha instalado en la sociedad la presunción que los pobres son todos virtuosos, de manera que se promueve como virtud cierta incapacidad para mantenerse por sus propios medios, mientras que los empresarios son considerados egoístas por cuanto no producen tanto cantidad de bienes y servicios como para compensar el trabajo deficitario, o la vagancia, de un importante porcentaje de la población. De ahí que la mentalidad generalizada impone un límite que no podrá eludirse aún con la imposición de los mejores sistemas políticos y económicos posibles. Carlos Mugica, sacerdote que afirmaba luchar contra la pobreza, al promover el anticapitalismo y el antiempresarismo, en realidad estaba promoviendo acentuar la pobreza. Además, mientras fingía promover una lucha pacífica, varios de sus seguidores optaron por la violencia armada. Mugica escribió: “Una sociedad en la que se realicen plenamente los valores cristianos, será una sociedad sin empresarios” (De “Una vida para el pueblo”-Pequén Ediciones-Buenos Aires 1984).
El colmo de la caradurez se evidencia en considerar como egoísta a quien no reparte el fruto de su trabajo, gratuitamente y no mediante el intercambio laboral, entre quienes poco o nada producen, mientras que no se consideran egoístas quienes pretenden vivir del trabajo ajeno vía Estado. Carlos Rodríguez Braun escribió: "La identificación entre lo público y la virtud es una pura falacia. Como afirmó Thomas Sowell: «Nunca entendí por qué es egoísta querer quedarte con el dinero que ganaste, y no es egoísta querer quedarte con el que ganaron otros»" (De www.elcato.org).
Son varios los autores que han tenido siempre presente que tanto lo político como lo económico, a nivel nacional, depende bastante de las ideas y actitudes predominantes en la población. Carlos S. Fayt escribió: "Lawrence Lowell, en 1923, acomete la empresa de penetrar en lo íntimo de las disposiciones individuales. En su libro Public Opinion in War and Peace, divide a los hombres respecto de la situación presente en: satisfechos e insatisfechos, y con relación de mejoras en: optimistas y pesimistas. La combinación de estos estados psicológicos o disposiciones individuales respecto del presente y del futuro, le permiten inferir que los satisfechos y optimistas, son liberales; los satisfechos y pesimistas, son conservadores; los insatisfechos y optimistas, son radicales (socialistas); y los insatisfechos y pesimistas, son reaccionarios" (De "Teoría de la Política"-Abeledo-Perrot-Buenos Aires 1966).
Puede decirse que el país no pudo (o no supo) recuperarse del peronismo, mientras que ahora pareciera poco probable poder recuperarse de los efectos del kirchnerismo. Ello se debe a que esta vez la trampa populista fue mejor diseñada. Al elevar la cantidad de empleados públicos mediante pseudo-empleos, llegando a un exceso estimado en 1.500.000; y al elevar en unos 3.500.000 la cantidad de jubilados, en su mayoría sin aportes previos y sin necesidades apremiantes (amas de casa), y al ser casi imposible, legalmente hablando, volver atrás, tenemos asegurado un importante déficit fiscal por varios años. Ya sea que se sustente por deuda externa o por impresión monetaria excesiva, la decadencia económica y social ha de continuar como también el aumento porcentual de la pobreza.
A esos gastos desmedidos e improductivos se suman los distintos subsidios estatales, planes sociales y demás, que alejan del trabajo a quienes están en condiciones de hacerlo. Al ser considerados “universales”, la ayuda estatal beneficia tanto al que la necesita como al que no. Rodolfo Terragno escribía al respecto: “Subsidios: 11 millones por hora. Eso es lo que le cuestan a los contribuyentes. Al año, son 95.000 millones. Benefician a los usuarios del transporte público y de otros servicios, como la electricidad y el gas. En muchos casos son regresivos, ya que favorecen a las zonas más prósperas del país o a sectores sociales de ingresos medianos o altos”.
“De todas maneras, han cumplido una función social, sobre todo cuando el país enfrentó una emergencia económica”. “Ahora, superada tal emergencia, se comprueba que, cuando se trata de subsidios, es muy fácil entrar y muy difícil de salir”. “Si se los quitara, las tarifas se duplicarían, triplicarían o quintuplicarían, según los casos, causando un estallido social. Si no se los quitara, habría un colapso fiscal” (De “Urgente llamado al país”-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 2011).
Mientras que de los subsidios es “difícil de salir”, de los empleos superfluos o improductivos, y de las jubilaciones innecesarias, resulta casi imposible. Para ello sería necesario que el gobierno de turno explicara la situación real del país, sin dejar tales explicaciones a cargo del sector kirchnerista, responsable directo de haber instalado una trampa tan eficaz que ni siquiera un hábil gobernante podrá evitar.
También José Ortega y Gasset advirtió, algunos decenios antes que Vargas Llosa, la inautenticidad mencionada. A. J. Pérez Amuchástegui escribió: “Observa el agudo filósofo [Ortega] que los argentinos están inmersos en un «futurismo concreto de cada cual», indicando con ello que «viven desde sus ilusiones como si ellas fuesen ya la realidad». En otras palabras, ese argentino cree ser algo que en realidad no es pero quiere ser. Quiere serlo con tanta intensidad, que termina convencido de que es, no más, lo que cree. Algo, sin embargo, desde algún rincón del subconsciente, le indica que en esa supuesta realidad de su ser sigue estando la realidad auténtica que no quiere ser. Y entonces aparece siempre «a la defensiva», como si el interlocutor pudiese descubrir esa realidad radical que él se ha propuesto anular. De allí la falta de autenticidad. De allí la aparente reserva. Y de allí la expresión del maestro español: «Detrás del gesto y la palabra no hay –parece-una realidad congruente y en continuidad con ellos»” (De “Mentalidades argentinas (1860-1930)”-EUDEBA-Buenos Aires 1984).
Una sociedad es un conjunto de individuos que tienen objetivos comunes, que han de beneficiar a todos. Cuando, por el contrario, la mayoría trata de vivir más allá de sus posibilidades, incluso a costa de los demás, a través del Estado, no puede decirse que dicho conjunto sea una sociedad o que constituya una nación, sino que constituye un conjunto desarticulado que debe luchar intensamente para mantener su integridad.
Para colmo de males, existe una generalizada aversión a los empresarios, por lo que resulta fácil admitir que ello genera bastante pobreza por cuanto faltarán los medios adecuados, en cantidad y calidad, para la producción de riquezas. De ahí que tampoco existe en muchos jóvenes la predisposición a trabajar por cuenta propia o incluso para aprovechar su tiempo en estudiar o para perfeccionarse en algún oficio. Incluso un gran porcentaje de jóvenes priorizan la diversión y sólo parecen estar adaptados para los días feriados y las vacaciones. Mario Vargas Llosa escribió al respecto: “¿Qué cataclismo, plaga o maldición divina cayó sobre la Argentina que, en apenas medio siglo, trocó ese destino sobresaliente y promisorio en el embrollo actual? Ningún economista o politólogo está en condiciones de dar una respuesta cabal a este interrogante, porque, acaso, la explicación no sea estadísticamente cuantificable ni reductible a avatares o fórmulas políticas. La verdadera razón está detrás de todo eso, es una motivación recóndita, difusa, y tiene que ver más con una cierta predisposición anímica y psicológica que con doctrinas económicas o la lucha de los individuos y los partidos por el poder”.
“No es casual que el más notable de los creadores evadidos del mundo real de la literatura moderna haya nacido y escrito en la Argentina, país que, desde hace ya muchos lustros, no sólo en su vida literaria (cultora eximia del género fantástico), sino también social, económica y política manifiesta, como Borges, una notoria preferencia por la irrealidad y un rechazo despectivo por las sordideces y mezquindades del mundo real, por la vida posible”.
“Llevarla a la vida real, al terreno pedestre de lo práctico, sucumbir a la tentación de la irrealidad –de la utopía, del voluntarismo o del populismo- tiene las trágicas consecuencias que hoy padece uno de los países más ricos de la Tierra, que, por empeñarse su clase dirigente de vivir en la burbuja de un ensueño en vez de aceptar la pobre realidad, un día despertó «quebrado y fundido», como acaba de reconocer el flamante presidente Duhalde”.
“Dejarse acumular una deuda externa de 130 mil millones de dólares es vivir una ficción suicida. Lo es, también, prolongar y agravar una crisis fiscal indefinidamente, como si, enterrando la cabeza en el suelo tal cual hacen los avestruces, quedara uno protegido contra el huracán”.
“Tomar medidas enérgicas para reducir drásticamente la crisis fiscal, mediante un ajuste severo, porque ni la Argentina ni país alguno puede vivir ‘ad aeternum’ gastando (despilfarrando) más de lo que produce. Esto implica un alto coste, desde luego, pero es preferible admitir que no hay alternativa y pagarlo cuanto antes, pues más tarde será todavía más oneroso, sobre todo para los pobres. La sociedad resistirá mejor el sacrificio si se le dice la verdad que si se le sigue mintiendo, y pretendiendo que con analgésicos se puede combatir eficazmente un tumor cerebral. A éste hay que extirparlo cuanto antes o se corre el riesgo de que el enfermo muera” (De “Argentina: un país desperdiciado”-Varios autores-Taurus-Buenos Aires 2002).
Para colmo de males, se ha instalado en la sociedad la presunción que los pobres son todos virtuosos, de manera que se promueve como virtud cierta incapacidad para mantenerse por sus propios medios, mientras que los empresarios son considerados egoístas por cuanto no producen tanto cantidad de bienes y servicios como para compensar el trabajo deficitario, o la vagancia, de un importante porcentaje de la población. De ahí que la mentalidad generalizada impone un límite que no podrá eludirse aún con la imposición de los mejores sistemas políticos y económicos posibles. Carlos Mugica, sacerdote que afirmaba luchar contra la pobreza, al promover el anticapitalismo y el antiempresarismo, en realidad estaba promoviendo acentuar la pobreza. Además, mientras fingía promover una lucha pacífica, varios de sus seguidores optaron por la violencia armada. Mugica escribió: “Una sociedad en la que se realicen plenamente los valores cristianos, será una sociedad sin empresarios” (De “Una vida para el pueblo”-Pequén Ediciones-Buenos Aires 1984).
El colmo de la caradurez se evidencia en considerar como egoísta a quien no reparte el fruto de su trabajo, gratuitamente y no mediante el intercambio laboral, entre quienes poco o nada producen, mientras que no se consideran egoístas quienes pretenden vivir del trabajo ajeno vía Estado. Carlos Rodríguez Braun escribió: "La identificación entre lo público y la virtud es una pura falacia. Como afirmó Thomas Sowell: «Nunca entendí por qué es egoísta querer quedarte con el dinero que ganaste, y no es egoísta querer quedarte con el que ganaron otros»" (De www.elcato.org).
Son varios los autores que han tenido siempre presente que tanto lo político como lo económico, a nivel nacional, depende bastante de las ideas y actitudes predominantes en la población. Carlos S. Fayt escribió: "Lawrence Lowell, en 1923, acomete la empresa de penetrar en lo íntimo de las disposiciones individuales. En su libro Public Opinion in War and Peace, divide a los hombres respecto de la situación presente en: satisfechos e insatisfechos, y con relación de mejoras en: optimistas y pesimistas. La combinación de estos estados psicológicos o disposiciones individuales respecto del presente y del futuro, le permiten inferir que los satisfechos y optimistas, son liberales; los satisfechos y pesimistas, son conservadores; los insatisfechos y optimistas, son radicales (socialistas); y los insatisfechos y pesimistas, son reaccionarios" (De "Teoría de la Política"-Abeledo-Perrot-Buenos Aires 1966).
Puede decirse que el país no pudo (o no supo) recuperarse del peronismo, mientras que ahora pareciera poco probable poder recuperarse de los efectos del kirchnerismo. Ello se debe a que esta vez la trampa populista fue mejor diseñada. Al elevar la cantidad de empleados públicos mediante pseudo-empleos, llegando a un exceso estimado en 1.500.000; y al elevar en unos 3.500.000 la cantidad de jubilados, en su mayoría sin aportes previos y sin necesidades apremiantes (amas de casa), y al ser casi imposible, legalmente hablando, volver atrás, tenemos asegurado un importante déficit fiscal por varios años. Ya sea que se sustente por deuda externa o por impresión monetaria excesiva, la decadencia económica y social ha de continuar como también el aumento porcentual de la pobreza.
A esos gastos desmedidos e improductivos se suman los distintos subsidios estatales, planes sociales y demás, que alejan del trabajo a quienes están en condiciones de hacerlo. Al ser considerados “universales”, la ayuda estatal beneficia tanto al que la necesita como al que no. Rodolfo Terragno escribía al respecto: “Subsidios: 11 millones por hora. Eso es lo que le cuestan a los contribuyentes. Al año, son 95.000 millones. Benefician a los usuarios del transporte público y de otros servicios, como la electricidad y el gas. En muchos casos son regresivos, ya que favorecen a las zonas más prósperas del país o a sectores sociales de ingresos medianos o altos”.
“De todas maneras, han cumplido una función social, sobre todo cuando el país enfrentó una emergencia económica”. “Ahora, superada tal emergencia, se comprueba que, cuando se trata de subsidios, es muy fácil entrar y muy difícil de salir”. “Si se los quitara, las tarifas se duplicarían, triplicarían o quintuplicarían, según los casos, causando un estallido social. Si no se los quitara, habría un colapso fiscal” (De “Urgente llamado al país”-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 2011).
Mientras que de los subsidios es “difícil de salir”, de los empleos superfluos o improductivos, y de las jubilaciones innecesarias, resulta casi imposible. Para ello sería necesario que el gobierno de turno explicara la situación real del país, sin dejar tales explicaciones a cargo del sector kirchnerista, responsable directo de haber instalado una trampa tan eficaz que ni siquiera un hábil gobernante podrá evitar.
También José Ortega y Gasset advirtió, algunos decenios antes que Vargas Llosa, la inautenticidad mencionada. A. J. Pérez Amuchástegui escribió: “Observa el agudo filósofo [Ortega] que los argentinos están inmersos en un «futurismo concreto de cada cual», indicando con ello que «viven desde sus ilusiones como si ellas fuesen ya la realidad». En otras palabras, ese argentino cree ser algo que en realidad no es pero quiere ser. Quiere serlo con tanta intensidad, que termina convencido de que es, no más, lo que cree. Algo, sin embargo, desde algún rincón del subconsciente, le indica que en esa supuesta realidad de su ser sigue estando la realidad auténtica que no quiere ser. Y entonces aparece siempre «a la defensiva», como si el interlocutor pudiese descubrir esa realidad radical que él se ha propuesto anular. De allí la falta de autenticidad. De allí la aparente reserva. Y de allí la expresión del maestro español: «Detrás del gesto y la palabra no hay –parece-una realidad congruente y en continuidad con ellos»” (De “Mentalidades argentinas (1860-1930)”-EUDEBA-Buenos Aires 1984).
Una sociedad es un conjunto de individuos que tienen objetivos comunes, que han de beneficiar a todos. Cuando, por el contrario, la mayoría trata de vivir más allá de sus posibilidades, incluso a costa de los demás, a través del Estado, no puede decirse que dicho conjunto sea una sociedad o que constituya una nación, sino que constituye un conjunto desarticulado que debe luchar intensamente para mantener su integridad.
lunes, 25 de mayo de 2026
Catolicismo y nacionalismo vs. Liberalismo
Quienes perdieron de vista el sentido universalista que debería predominar en todos los seres humanos, adoptando posturas nacionalistas, desinteresándose por los demás países, son los que hacen reclamos en contra los imperialismos y los colonialismos, que surgen justamente del nacionalismo que ellos mismos pregonan, aunque esta vez advertido en otros países. Walter Theimer define al nacionalismo de la siguiente manera: “Sentimiento nacional exagerado, estimación demasiado alta de los valores de la propia nación frente a otros pueblos, aplicación de criterios nacionales a cosas que deberían considerarse desde un punto de vista general y, además, el anhelo de imponer a otros la propia idiosincrasia, lengua o modo de expresión. El sentimiento nacional no es en sí todavía nacionalismo” (Del “Diccionario de Política Mundial”-Miguel A. Collia Editor-Buenos Aires 1958).
Los nacionalistas siempre han visto con malos ojos el comercio internacional, suponiendo que, en el mejor de los casos, con tal intercambio se beneficia el país extranjero junto con el propio. Aunque para un egoísta, lo peor implica favorecer al extranjero, por lo que prefiere que nadie se beneficie: “Muchas veces se ha señalado que el trazado de nuestra red ferroviaria –una proeza del liberalismo: 43.500 kilómetros de rieles, que superaban en extensión a los de toda la región juntos- había sido orientado hacia el puerto. Ese trazado –se dice- estaba destinado a extraer las riquezas del país en beneficio de la potencia imperial. Pero ¿es que acaso progresaron tanto como la Argentina, en términos económicos y sociales, los otros países de la región que carecían de ferrocarriles diagramados por «cipayos»?” (De “La Argentina acosada” de Emilio Perina-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 1996).
Los “defensores de la patria” ante la “dependencia económica”, asociada al comercio internacional, se basan en la idea errónea de que en todo intercambio alguien gana y alguien pierde, en vez de suponer que la mayor parte de los intercambios comerciales se realizan porque ambas partes salen favorecidas. Araceli Bellota escribió: “Jauretche y sus compañeros se van a levantar contra este modelo y consideran necesario revisar la historia para poder, entonces sí, tener un pensamiento nacional, que tenga que ver con la construcción de un país, que nos convenga a nosotros y no a los otros, en este caso a Inglaterra” (Citado en “Héroes de un país del Sur” de M. Ruiz Guiñazú-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 2011).
El nacionalismo católico pretende esencialmente restaurar la sociedad medieval en la que la Iglesia predomina sobre la política y la economía; de ahí la oposición a todas las demás tendencias sociales. David Rock escribió: “Como los contrarrevolucionarios europeos, los nacionalistas argentinos se consideraban la «proyección del pasado en el futuro» y pretendían reconstruir un gobierno conservador y autoritario, y restaurar el poder temporal de la Iglesia, particularmente en lo relativo a la educación. Se identificaban a través de la «fuerza de sus negaciones», dirigidas principalmente en contra del mundo moderno, al que reducían a un conjunto de abstracciones cosificadas: liberalismo e individualismo, democracia y capitalismo, socialismo, comunismo y «cosmopolitismo», judaísmo y masonería” (De “La Argentina autoritaria”-Ariel-Buenos Aires 1993).
El nacionalista católico, pareciendo desconocer los planteamientos del liberalismo, presupone que la democracia política tanto como la democracia económica resultan incompatibles con el cristianismo. Sin embargo, ambas democracias son formas organizativas eficaces, basadas en el requisito de partir de niveles éticos adecuados que requieren de la religión moral, entre otros medios culturales, para su pleno funcionamiento. Julio Meinvielle escribió: “La sociedad política medieval es un organismo rebosante de salud, porque era obra de la sociedad espiritual, que con sus dones del Cielo inspiraba y creaba desde dentro el orden normal de la vida humana”.
“Y con esto ya tendríamos lo suficiente para formular las leyes de la política humana, y por lo mismo verdadera, y puesta al servicio del hombre. Y ésta no sería individualista, ni liberal, ni democratista, como imaginó Rousseau; ni organicista, ni estatista, como han fingido los filósofos y juristas salidos de Hegel. Sería una política humana” (De “Concepción católica de la política”-Ediciones Theoria-Buenos Aires 1961).
Quienes consideran que la sociedad estratificada y jerárquica de la Edad Media es la mejor opción, se oponen férreamente al liberalismo por cuanto éste propone la movilidad social. En una sociedad democrática, el pobre puede llegar a rico y el rico puede hacerse pobre. Por el contrario, en sociedades basadas en el privilegio de clase, los méritos productivos no cuentan, sino que lo que cuenta es el carácter hereditario del poder y la riqueza.
Una figura representativa del nacionalismo argentino fue Manuel Gálvez. Al respecto, Juan José Sebreli escribió: “Entre los nacionalistas hay tantas diferencias que debe hablarse de nacionalismos en plural. Los tres padres fundadores, Leopoldo Lugones, Manuel Gálvez y Ricardo Rojas, diferían entre sí; el primero despreciaba a los otros dos y éstos recíprocamente a aquél”. “De los tres, Gálvez era el más típicamente nacionalista, casi un estereotipo. En una síntesis abarcadora –aunque no exenta de contradicciones- reunió en sí las características de todas las formas de nacionalismo posibles: fue católico, antiliberal, antiimperialista, hispanista, rosista, yrigoyenista, peronista, fascista y antisemita vergonzante” (De “Crítica de las ideas políticas argentinas”-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 2002).
El nacionalista antiliberal no sólo desconfía del comercio internacional, sino de la inmigración extranjera como posible “contaminante” de la nacionalidad. Ricardo Rojas escribió: “La República Argentina, desde los tiempos de la organización constitucional hasta nuestros días, se ha desenvuelto con la moral de las palabras de Flavio. Fueron las «Bases» de Alberdi el evangelio de tan peligrosa doctrina. El resobado tema gobernar es poblar, cien veces mentado por quienes no sabrían indicar la página donde lo aprendieron, se tornó absoluto al destacarse del texto originario y del sistema de ideas que lo limitaba. No fue todo error de Alberdi, la política de cosmopolitismo sin arraigo y de inmigración sin historia, que de semejante fórmula se generara. Fue sobre todo error de sus escribas, error de los que deformaron el pensar del maestro, quienes creyeron que para fundar un gran pueblo bastaba aglomerar una población numerosa. Pero ante las consecuencias que esa política antinacionalista ha comportado, y en presencia de circunstancias adversas que sus propios inspiradores no pudieron prever, llega oportuna la respuesta de Armiño, que opone a las grandezas venales el nombre de la patria y de sus dioses, las tradiciones en peligro, el espíritu de los tiempos y la tierra que cohesiona los hombres en comunidad nacional”.
Por otra parte, Roberto F. Giusti opina sobre Ricardo Rojas: “Quiere Rojas que el que aquí labra su fortuna y funda un hogar sea argentino, y no que pretenda convertir en colonia de su patria la patria que acoge, traicionando a ésta y traicionando a sus hijos”. “No comprendo, pues mis ojos nada ven de lo antedicho. El extranjero que aquí ha labrado, o no, su fortuna, si a los cinco años puede aún mirar con indiferencia al país, a los quince ya ha aprendido a amarlo y a desear fervientemente su prosperidad. Ese extranjero jamás ha pensado en convertir en colonia de su patria esta tierra, al menos que yo sepa”. “Se me ocurre que Ricardo Rojas debe haber frecuentado escasamente los hogares extranjeros, y entre ellos, los italianos” (De “El pensamiento de los nacionalistas”-Editorial El Ateneo-Buenos Aires 2010).
viernes, 22 de mayo de 2026
Acerca del periodismo político
En la actualidad se advierte en la Argentina un conflicto casi permanente entre el presidente Milei y gran parte del periodismo. Mientras que los periodistas claman por libertad de expresión olvidan que también esa libertad le atañe al propio presidente, cuando contesta críticas y descalificaciones que lo afectan de alguna manera. Gran parte de los medios informativos recibían apoyo financiero, de gobiernos anteriores, a cambio de cierta intermediación para promover votos favorables. Estos pagos, a través de publicidad estatal insustancial, fueron interrumpidos en la actualidad. Esta interrupción condujo a varios medios "periodísticos" a adoptar una postura adversa, y hasta destituyente, contra el gobierno de Milei.
Los medios periodísticos en rebeldía han perdido toda objetividad, incluso promoviendo en forma descarada cierta adhesión del oyente, o del televidente, en contra del gobierno actual. Jorge Lanata expresaba en una entrevista realizada en 2006: "Hay un dato importante: la pauta de publicidad de América [medio periodístico], cuando yo estaba en el aire -te doy cifras teóricas, porque no recuerdo de memoria-, era de 10. Cuando me fui, esa pauta empezó a ser de 40. Fue un giro extraordinario y muy llamativo. Bueno, imaginate a los tipos afrontando el siguiente dilema: ganarse un quilombo o aumentar su facturación en 20 o 30 millones" (De "Noticias del poder" de Jorge Halperín-Aguilar-Buenos Aires 2007).
La incidencia del periodismo comprado por los políticos a cargo del gobierno resultaba bastante influyente. Recordemos el principal afiche que llenaba ciudades previa elección entre Milei y Massa. Se trataba de una "propaganda" de la revista Noticias, de Editorial Perfil, en la que aparecía el rostro de Milei, por cierto nada favorable, con insinuaciones que se trataba de un desquiciado mental, peligroso para la sociedad (y peligroso para la entrada de dinero estatal a dicha editorial).
Pero la mayor influencia del "periodismo" comprado con dinero estatal, o público, fue el que hizo creer a la gente que "toda la deuda externa" nacional fue contraída con el FMI, y pagada por Néstor Kirchner, aunque sólo representara un pequeño porcentaje de la deuda total. También hicieron creer a la gente que la "deuda de Macri" no fue empleada para pagar deudas anteriores (ya que, se creyó, fue antes pagada por Kirchner), sino para ser repartida entre sus amigos. La deuda de Macri, que era un 12% del total de la deuda nacional, fue el principal motor de la campaña electoral kirchnerista que produjo su caída. Lanata expresaba: "Un ejemplo: si Kirchner decide pagar todo al FMI, que es el 10 por ciento del total de la deuda externa, y, al otro día Clarín titula «se pagó la deuda», le sirve mucho al Gobierno una relación así con los medios. Se instala la confusión: «Se pagó la deuda»...ya está, no hay nada más que discutir. Vos después podés decir que falta pagar la mayor parte de la deuda, que son otros 150 mil millones de dólares, pero ya es tarde. Lo otro quedó instalado".
Adviértase que, por algún tiempo, el diario Clarín y Kirchner eran "amigos". Luego llegó la ruptura. Lanata: "Esto no es una historia de amor, es una historia de plata".
Otras reflexiones de Lanata:
"Desde hace dos o tres años para acá [2006], dejó de haber programas de investigación política. Hay programas políticos, pero no de investigación. Si vos dividís los géneros en información, en opinión, hay programas de opinión pero no de información. ¿Por qué? Porque los programas de opinión no joden a nadie".
"Qué importa si vos decís una barbaridad o no. Nadie te va a tomar en serio. Es más, los estás legalizando en un punto, porque les estás dando chapa de pluralistas. Ahora, si vos hacés periodismo, periodismo puro, de «el ministro tal se robó tal cosa», y mostrás el papel, eso no va".
Respecto de Kirchner y Menem: "Los dos tienen un acercamiento animal al poder, en el sentido literal de la palabra. Buscan poder, sin analizar para quién, ni para qué, ni por qué. Acumulan poder, comen poder, son packmen que comen poder. En ese sentido trabajan igual".
"El periodismo es independiente, si no, no es periodismo. Si no somos periodistas, hacemos publicidad".
"Hoy [2006] están el 90 por ciento de los medios alineados con el gobierno".
Los medios periodísticos en rebeldía han perdido toda objetividad, incluso promoviendo en forma descarada cierta adhesión del oyente, o del televidente, en contra del gobierno actual. Jorge Lanata expresaba en una entrevista realizada en 2006: "Hay un dato importante: la pauta de publicidad de América [medio periodístico], cuando yo estaba en el aire -te doy cifras teóricas, porque no recuerdo de memoria-, era de 10. Cuando me fui, esa pauta empezó a ser de 40. Fue un giro extraordinario y muy llamativo. Bueno, imaginate a los tipos afrontando el siguiente dilema: ganarse un quilombo o aumentar su facturación en 20 o 30 millones" (De "Noticias del poder" de Jorge Halperín-Aguilar-Buenos Aires 2007).
La incidencia del periodismo comprado por los políticos a cargo del gobierno resultaba bastante influyente. Recordemos el principal afiche que llenaba ciudades previa elección entre Milei y Massa. Se trataba de una "propaganda" de la revista Noticias, de Editorial Perfil, en la que aparecía el rostro de Milei, por cierto nada favorable, con insinuaciones que se trataba de un desquiciado mental, peligroso para la sociedad (y peligroso para la entrada de dinero estatal a dicha editorial).
Pero la mayor influencia del "periodismo" comprado con dinero estatal, o público, fue el que hizo creer a la gente que "toda la deuda externa" nacional fue contraída con el FMI, y pagada por Néstor Kirchner, aunque sólo representara un pequeño porcentaje de la deuda total. También hicieron creer a la gente que la "deuda de Macri" no fue empleada para pagar deudas anteriores (ya que, se creyó, fue antes pagada por Kirchner), sino para ser repartida entre sus amigos. La deuda de Macri, que era un 12% del total de la deuda nacional, fue el principal motor de la campaña electoral kirchnerista que produjo su caída. Lanata expresaba: "Un ejemplo: si Kirchner decide pagar todo al FMI, que es el 10 por ciento del total de la deuda externa, y, al otro día Clarín titula «se pagó la deuda», le sirve mucho al Gobierno una relación así con los medios. Se instala la confusión: «Se pagó la deuda»...ya está, no hay nada más que discutir. Vos después podés decir que falta pagar la mayor parte de la deuda, que son otros 150 mil millones de dólares, pero ya es tarde. Lo otro quedó instalado".
Adviértase que, por algún tiempo, el diario Clarín y Kirchner eran "amigos". Luego llegó la ruptura. Lanata: "Esto no es una historia de amor, es una historia de plata".
Otras reflexiones de Lanata:
"Desde hace dos o tres años para acá [2006], dejó de haber programas de investigación política. Hay programas políticos, pero no de investigación. Si vos dividís los géneros en información, en opinión, hay programas de opinión pero no de información. ¿Por qué? Porque los programas de opinión no joden a nadie".
"Qué importa si vos decís una barbaridad o no. Nadie te va a tomar en serio. Es más, los estás legalizando en un punto, porque les estás dando chapa de pluralistas. Ahora, si vos hacés periodismo, periodismo puro, de «el ministro tal se robó tal cosa», y mostrás el papel, eso no va".
Respecto de Kirchner y Menem: "Los dos tienen un acercamiento animal al poder, en el sentido literal de la palabra. Buscan poder, sin analizar para quién, ni para qué, ni por qué. Acumulan poder, comen poder, son packmen que comen poder. En ese sentido trabajan igual".
"El periodismo es independiente, si no, no es periodismo. Si no somos periodistas, hacemos publicidad".
"Hoy [2006] están el 90 por ciento de los medios alineados con el gobierno".
jueves, 21 de mayo de 2026
De la novela a la realidad vs. De la realidad a la novela
La función esencial del arte radica en la transmisión de emociones. Sin embargo, las emocionesn pueden ser tanto positivas como negativas, especialmente cuando se lo utiliza para fines poco beneficiosos para la sociedad. De todo esto surge el interrogante acerca de si el arte influye en la sociedad en forma determinante o bien es la sociedad la que influye de esa forma en el arte. Como la literatura es considerada como una forma de arte, Mario Vargas Llosa opinaba al respecto: "Soy muchísimo más escéptico respecto a la literatura como un arma de combate histórico capaz de producir cambios en el contorno social y político inmediato".
"Por lo menos yo estoy convencido, ahora, de que la literatura no es un arma de combate, es decir, que si uno lo que quiere con la literatura es fundamentalmente modificar la historia va, de manera irremediable, a la frustración, al fracaso, al desencanto. Lo cual no quiere decir que crea que la literatura es un juego gratuito. No. tampoco creo que la literatura sea únicamente una terapia para las neurosis personales del escritor y de sus lectores".
"Otra vez no. Porque también la literatura, como el arte en general, influye en la vida. Pero no lo hace de tal forma que pueda ser previsible y determinable por el creador: se trata de una acción a veces muy indirecta, muy oblicua, y ademas completamente inesperada. La literatura no sólo influye formando ciertas conciencias sino que -es mi impresión actual- más que un factor de cambios en la historia y en el estado de cosas, es una consecuencia: resulta de cierto estado de cosas y no provoca cierto estado de cosas. Así, se escribe sobre determinados temas y de determinada manera no para que ocurran ciertas cosas sino porque ocurren ciertas cosas" (De "Memoria plural" de Danubio Torres Fierro-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 1986).
Mientras que el hombre necesita imperiosamente de la verdad, que es el objetivo a alcanzar por las distintas ramas de la ciencia, e incluso por la religión, necesita también vivir de los placeres que brindan las distintas actividades artísticas. Imaginemos que nos faltara la música, por ejemplo, y advertiremos que la vida sería bastante distinta. Mario Vargas Llosa escribió: “Si las novelas son ciertas o falsas importa a cierta gente tanto como que sean buenas o malas y muchos lectores, consciente o inconscientemente, hacen depender lo segundo de lo primero. Los inquisidores españoles, por ejemplo, prohibieron que se publicaran o importaran novelas en las colonias hispanoamericanas con el argumento de que esos libros disparatados y absurdos –es decir, mentirosos- podían ser perjudiciales para la salud espiritual de los indios”.
“En efecto, las novelas mienten –no pueden hacer otra cosa- pero ésa es sólo una parte de la historia. La otra es que, mintiendo, expresan una curiosa verdad, que sólo puede expresarse encubierta, disfrazada de lo que no es”.
“Los hombres no están contentos con su suerte y casi todos –ricos o pobres, geniales o mediocres, célebres u oscuros- quisieran una vida distinta de la que viven. Para aplacar –tramposamente- ese apetito nacieron las ficciones. Ellas se escriben y se leen para que los seres humanos tengan las vidas que no se resignan a no tener. En el embrión de toda novela bulle una inconformidad, late un deseo insatisfecho” (De “La verdad de las mentiras”-Alfaguara SA de Ediciones-Buenos Aires 2009).
De la misma manera en que el docente resulta ser el intermediario entre el alumno y quien crea el conocimiento, el escritor es el que mejor transmite los hechos políticos al gran público. Este ha sido el caso de los disidentes durante el régimen soviético, capaces de sintetizar en una novela toda una realidad vivida por los prisioneros en un campo de concentración. Vargas Llosa escribió: “Quien lee ahora, por vez primera, «Un día en la vida de Iván Denisovich» queda perplejo. ¿Es posible que este breve relato provocara, al aparecer, en 1962, semejante conmoción? Un cuarto de siglo después nadie ignora la realidad del Gulag y los genocidios de la era Stalin, que el propio Nikita Jruschov denunció en el XXII Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética. Pero en 1962, innumerables progresistas del mundo entero se resistían todavía a aceptar aquel brutal desmentido de la quimera del paraíso socialista. El discurso de Jruschov era negado, atribuido a maniobras del imperialismo y sus agentes. En estas circunstancias, A. Tvardovski, con autorización del propio Jruschov, publicó en «Novy Mir» el texto que daría a conocer al mundo a Alexandr Solzhenitsin y marcaría el inicio de su carrera literaria”.
“El relato es, desde el punto de vista formal, de un realismo riguroso que no se toma jamás la menor libertad respecto a la experiencia vivida, muy en línea de lo que fue siempre la gran tradición literaria rusa. Y está impregnado, además, como una novela de Tolstoi, de Dostoievski o de Gorki, de indignación moral por el sufrimiento que causa la injusticia humana. ¿Puede este sentimiento llamarse «socialista»? Sí, sin duda. Una actitud ética y solidaria del pobre y de la víctima, del que por una u otra razón queda al margen o atrás o derrotado en la vida, es la última bandera enhiesta de una doctrina que ha debido arriar, una tras otra, todas las demás, luego de comprobar que el colectivismo conducía a la dictadura en vez de a la libertad y el estatismo planificado y centralista traía, en lugar de progreso, estancamiento y miseria. Por esos extraños pases de prestidigitación que tiene a menudo la existencia, Alexandr Solzhenitsin, el más feroz impugnador del sistema que crearon Lenin y Stalin, podría ser, sí, el último escritor realista socialista”.
La sociedad colectivista quedó plasmada en “1984”, novela aparecida en 1949. Christiane Zschirnt escribió: “El Gran Hermano de Orwell es la autoridad del totalitarismo, que no puede ser vista pero que controla todo. Es el fantasma del control oculto, el espíritu del miedo omnipresente y el demonio de la policía secreta, que aparece a las cuatro de la madrugada en la puerta de la casa para llevarte a la cámara de torturas o al campo de trabajos forzados”.
“El gobierno controla a la población mediante vigilancia constante, la manipulación y el lavado de cerebro. Se habla el lenguaje propagandístico Newspeak («neolengua»), en el que los significados originarios devienen en su contrario o son embellecidos…”.
“El gobierno opera con ayuda de sus cuatro ministerios: el de la paz (que se ocupa de la guerra), el del amor (encargado de mantener la ley y el orden), el de la abundancia (competente para los asuntos de la arruinada economía) y el de la verdad (que se dedica a producir las noticias, el entretenimiento y el arte). El Estado espía a sus ciudadanos en todas partes, tergiversa la verdad y falsea la historia” (De “Libros. Todo lo que hay que leer”-Punto de Lectura SL-Madrid 2006).
Resulta llamativo que el propio Orwell, capaz de describir en detalles los defectos de los sistemas colectivistas, haya incluso intervenido en la Guerra Civil Española a favor del bando que habría de profundizar, en caso de vencer, un sistema similar al soviético. En realidad, se trata de una actitud bastante generalizada y que incluye prácticamente a todo el espectro político de izquierda, por cuanto promueve la estatización de los medios de producción y la concentración de poder en el Estado ante la ingenua suposición de que va a ser dirigido por “gente honesta”. En caso de acertar con la ilusión, se logrará un sistema carcelario y mediocre, mientras que en caso de caer en manos de algún dictador, conducirá a una catástrofe social como las ocurridas en varios países. Mario Vargas Llosa escribe al respecto: “El uso tendencioso que las fuerzas políticas conservadoras hicieron, durante la guerra fría, de las ficciones antitotalitarias de George Orwell –«Animal Farm» y «1984»- ha distorsionado la imagen de este escritor, al extremo de que muchos ignoran, hoy, que fue un severísimo crítico de la Unión Soviética y el comunismo, no en nombre del statu quo, sino de una revolución socialista que él creía compatible con la democracia y la libertad, y el único sistema capaz de dar a estos valores un contenido real y compartido por todos los miembros de la sociedad. Ignoran también, que el combatiente voluntario de la República española contra la sublevación franquista, al mismo tiempo que denunciaba los crímenes y la represión en el régimen de Stalin, era un crítico implacable del sistema capitalista y del imperialismo…”.
"Por lo menos yo estoy convencido, ahora, de que la literatura no es un arma de combate, es decir, que si uno lo que quiere con la literatura es fundamentalmente modificar la historia va, de manera irremediable, a la frustración, al fracaso, al desencanto. Lo cual no quiere decir que crea que la literatura es un juego gratuito. No. tampoco creo que la literatura sea únicamente una terapia para las neurosis personales del escritor y de sus lectores".
"Otra vez no. Porque también la literatura, como el arte en general, influye en la vida. Pero no lo hace de tal forma que pueda ser previsible y determinable por el creador: se trata de una acción a veces muy indirecta, muy oblicua, y ademas completamente inesperada. La literatura no sólo influye formando ciertas conciencias sino que -es mi impresión actual- más que un factor de cambios en la historia y en el estado de cosas, es una consecuencia: resulta de cierto estado de cosas y no provoca cierto estado de cosas. Así, se escribe sobre determinados temas y de determinada manera no para que ocurran ciertas cosas sino porque ocurren ciertas cosas" (De "Memoria plural" de Danubio Torres Fierro-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 1986).
Mientras que el hombre necesita imperiosamente de la verdad, que es el objetivo a alcanzar por las distintas ramas de la ciencia, e incluso por la religión, necesita también vivir de los placeres que brindan las distintas actividades artísticas. Imaginemos que nos faltara la música, por ejemplo, y advertiremos que la vida sería bastante distinta. Mario Vargas Llosa escribió: “Si las novelas son ciertas o falsas importa a cierta gente tanto como que sean buenas o malas y muchos lectores, consciente o inconscientemente, hacen depender lo segundo de lo primero. Los inquisidores españoles, por ejemplo, prohibieron que se publicaran o importaran novelas en las colonias hispanoamericanas con el argumento de que esos libros disparatados y absurdos –es decir, mentirosos- podían ser perjudiciales para la salud espiritual de los indios”.
“En efecto, las novelas mienten –no pueden hacer otra cosa- pero ésa es sólo una parte de la historia. La otra es que, mintiendo, expresan una curiosa verdad, que sólo puede expresarse encubierta, disfrazada de lo que no es”.
“Los hombres no están contentos con su suerte y casi todos –ricos o pobres, geniales o mediocres, célebres u oscuros- quisieran una vida distinta de la que viven. Para aplacar –tramposamente- ese apetito nacieron las ficciones. Ellas se escriben y se leen para que los seres humanos tengan las vidas que no se resignan a no tener. En el embrión de toda novela bulle una inconformidad, late un deseo insatisfecho” (De “La verdad de las mentiras”-Alfaguara SA de Ediciones-Buenos Aires 2009).
De la misma manera en que el docente resulta ser el intermediario entre el alumno y quien crea el conocimiento, el escritor es el que mejor transmite los hechos políticos al gran público. Este ha sido el caso de los disidentes durante el régimen soviético, capaces de sintetizar en una novela toda una realidad vivida por los prisioneros en un campo de concentración. Vargas Llosa escribió: “Quien lee ahora, por vez primera, «Un día en la vida de Iván Denisovich» queda perplejo. ¿Es posible que este breve relato provocara, al aparecer, en 1962, semejante conmoción? Un cuarto de siglo después nadie ignora la realidad del Gulag y los genocidios de la era Stalin, que el propio Nikita Jruschov denunció en el XXII Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética. Pero en 1962, innumerables progresistas del mundo entero se resistían todavía a aceptar aquel brutal desmentido de la quimera del paraíso socialista. El discurso de Jruschov era negado, atribuido a maniobras del imperialismo y sus agentes. En estas circunstancias, A. Tvardovski, con autorización del propio Jruschov, publicó en «Novy Mir» el texto que daría a conocer al mundo a Alexandr Solzhenitsin y marcaría el inicio de su carrera literaria”.
“El relato es, desde el punto de vista formal, de un realismo riguroso que no se toma jamás la menor libertad respecto a la experiencia vivida, muy en línea de lo que fue siempre la gran tradición literaria rusa. Y está impregnado, además, como una novela de Tolstoi, de Dostoievski o de Gorki, de indignación moral por el sufrimiento que causa la injusticia humana. ¿Puede este sentimiento llamarse «socialista»? Sí, sin duda. Una actitud ética y solidaria del pobre y de la víctima, del que por una u otra razón queda al margen o atrás o derrotado en la vida, es la última bandera enhiesta de una doctrina que ha debido arriar, una tras otra, todas las demás, luego de comprobar que el colectivismo conducía a la dictadura en vez de a la libertad y el estatismo planificado y centralista traía, en lugar de progreso, estancamiento y miseria. Por esos extraños pases de prestidigitación que tiene a menudo la existencia, Alexandr Solzhenitsin, el más feroz impugnador del sistema que crearon Lenin y Stalin, podría ser, sí, el último escritor realista socialista”.
La sociedad colectivista quedó plasmada en “1984”, novela aparecida en 1949. Christiane Zschirnt escribió: “El Gran Hermano de Orwell es la autoridad del totalitarismo, que no puede ser vista pero que controla todo. Es el fantasma del control oculto, el espíritu del miedo omnipresente y el demonio de la policía secreta, que aparece a las cuatro de la madrugada en la puerta de la casa para llevarte a la cámara de torturas o al campo de trabajos forzados”.
“El gobierno controla a la población mediante vigilancia constante, la manipulación y el lavado de cerebro. Se habla el lenguaje propagandístico Newspeak («neolengua»), en el que los significados originarios devienen en su contrario o son embellecidos…”.
“El gobierno opera con ayuda de sus cuatro ministerios: el de la paz (que se ocupa de la guerra), el del amor (encargado de mantener la ley y el orden), el de la abundancia (competente para los asuntos de la arruinada economía) y el de la verdad (que se dedica a producir las noticias, el entretenimiento y el arte). El Estado espía a sus ciudadanos en todas partes, tergiversa la verdad y falsea la historia” (De “Libros. Todo lo que hay que leer”-Punto de Lectura SL-Madrid 2006).
Resulta llamativo que el propio Orwell, capaz de describir en detalles los defectos de los sistemas colectivistas, haya incluso intervenido en la Guerra Civil Española a favor del bando que habría de profundizar, en caso de vencer, un sistema similar al soviético. En realidad, se trata de una actitud bastante generalizada y que incluye prácticamente a todo el espectro político de izquierda, por cuanto promueve la estatización de los medios de producción y la concentración de poder en el Estado ante la ingenua suposición de que va a ser dirigido por “gente honesta”. En caso de acertar con la ilusión, se logrará un sistema carcelario y mediocre, mientras que en caso de caer en manos de algún dictador, conducirá a una catástrofe social como las ocurridas en varios países. Mario Vargas Llosa escribe al respecto: “El uso tendencioso que las fuerzas políticas conservadoras hicieron, durante la guerra fría, de las ficciones antitotalitarias de George Orwell –«Animal Farm» y «1984»- ha distorsionado la imagen de este escritor, al extremo de que muchos ignoran, hoy, que fue un severísimo crítico de la Unión Soviética y el comunismo, no en nombre del statu quo, sino de una revolución socialista que él creía compatible con la democracia y la libertad, y el único sistema capaz de dar a estos valores un contenido real y compartido por todos los miembros de la sociedad. Ignoran también, que el combatiente voluntario de la República española contra la sublevación franquista, al mismo tiempo que denunciaba los crímenes y la represión en el régimen de Stalin, era un crítico implacable del sistema capitalista y del imperialismo…”.
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Datos personales
- Bdsp
- Ingeniero en Electrónica. Ex Docente de la Universidad de Mendoza, Universidad Nacional de Cuyo, Universidad Tecnológica Nacional, Universidad Católica.





