lunes, 9 de marzo de 2026

Sociología fundamentada en la psicología

Una de las ideas aceptadas por muchos sociólogos es aquella que indica que "el todo es distinto a la suma de sus partes", que podría interpretarse como que la actitud del grupo es independiente de las actitudes de sus integrantes. De ahí la indiferencia advertida en varios libros de sociología respecto de las predisposiciones individuales sintetizadas en la actitud característica, que define la personalidad individual.

Algunos de ellos advierten, sin embargo, que existe un vínculo estrecho entre las actitudes individuales y las del grupo. En caso de que un grupo esté constituido por personas poco influenciables y que carezca de líderes carismáticos, la actitud del grupo sería cercana al "promedio" de las actitudes individuales. Por el contrario, con personas influenciables y con líderes influyentes, la actitud grupal no habrá de ser demasiado distinta de la de su líder.

Al existir influencias entre individuo y sociedad, en ambos sentidos, algunos consideran de mayor importancia la influencia del medio social, que determinaría los comportamientos individuales. Sin embargo, no todos los individuos son tan influenciables como para llegar a ese extremo. Además, todo individuo posee atributos personales hereditarios que con preponderancia conforman su personalidad. Pitirim Sorokin escribió: "La escuela sociologista trata de explicar los fenómenos psíquicos por medio de las condiciones sociales. Hace de ello un derivativo de los procesos trasindividuales de interacción y circunstancias societales. La escuela psicológica, por el contrario, parte de las características psíquicas de un individuo, las toma como variables, y trata de interpretar los fenómenos sociales como su derivativo o manifestación" (De "Teorías sociológicas contemporáneas"-Editorial Depalma-Buenos Aires 1951).

Ampliando lo anterior, Alex Inkeles escribió: "El análisis sociológico adecuado de muchos problemas es imposible o se ve severamente limitado, a menos que se haga uso explícito de teorías y datos psicológicos juntos con teorías y datos sociológicos...De hecho, me atrevería a asegurar que son muy pocos los análisis sociológicos que se realizan sin utilizar una teoría psicológica por lo menos implícita. Parece evidente que al hacer explícita esta teoría y apoyarnos en datos psicológicos para discutir sistemáticamente problemas atinentes a la sociología, no hacemos otra cosa que aumentar los alcances y la eficiencia del análisis sociológico".

El error de no utilizar datos psicológicos en sociología se debió, en parte, al éxito de Emil Durkheim en su estudio del suicidio. Inkeles escribe al respecto: "El brillante análisis de Durkheim nos proporcionó un argumento tan definitivo y un modelo tan fuerte, que durante sesenta años aproximadamente no hubo avance alguno en la comprensión del fenómeno. Generaciones y generaciones de estudiantes, a quienes se les enseñó que debían tomar Le suicide como modelo de análisis sociológico, se formaron y luego salieron al mundo a dar batalla por el análisis sociológico «puro», es decir, no psicológico".

En cuanto al psicologismo en sociología, Inkeles agrega: "Clasificada por Sorokin como escuela «psicologista» de la sociología, simplemente reduce o traduce todos los fenómenos sociales a términos psicológicos; en su versión moderna, afirma que los únicos fenómenos o variables sociales «reales» son las personalidades, las psicologías individuales, de aquellos que componen cualquier grupo dado" (De "La sociología norteamericana contemporánea" de Talcott Parsons (Compilador)-Editorial Paidós SAICF-Buenos Aires 1969).

El fenómeno discriminatorio consiste esencialmente en asociar a cada integrante de un grupo social todos los atributos asignados previamente al conjunto. Por lo general, tratándose de seres humanos, casi nunca encontramos grupos cuya uniformidad permita establecer la generalización mencionada. En cambio, cuando se trata de animales, si bien entre ellos se encuentra cierta individualidad, es posible cierta generalización.

Entre los errores atribuidos al marxismo encontramos una metodología propia del siglo XIX mediante la cual los economistas de esa época casi siempre hacían referencia a las clases sociales y pocas veces a los individuos. Esta generalización, y también simplificación, se siguió empleando en el siglo siguiente, haciendo exclamar a Alexander Solyenitsin: "Ahí donde hace falta un bisturí, los marxistas utilizan un hacha".

No es de extrañar que el propio Lenin haya seguido con la metodología clasista. Al respecto, Massimo Salvadori escribió: "Educado en la filosofía antinominalista que Marx había heredado de Hegel, Lenin se ocupó exclusivamente de los grupos, nunca de los individuos; lo importante era el proletariado y no los proletarios; la burguesía, no los burgueses, etc. La despreocupación por lo individual que caracteriza la mentalidad de Lenin se ha convertido en uno de los rasgos fundamentales del movimiento comunista actual, junto con el corolario: quienquiera que pertenezca a un grupo malvado, debe necesariamente ser malvado" (De "Surgimiento del comunismo moderno"-Emecé Editores SA-Buenos Aires 1956).

domingo, 8 de marzo de 2026

Mirar defectos propios vs. Mirar defectos ajenos

En una época de conflictos humanos y sociales, existe una necesidad imperiosa de una mejora ética generalizada a nivel individual. Para llevarla a cabo es imprescindible que cada uno se ocupe por mejorar individualmente en lugar de intentar primero mejorar a los demás. La prevalencia de esta última opción se debe a que, si uno realiza una encuesta en la cual cada individuo opina sobre su propio comportamiento, seguramente la mayoría tendrá una buena o muy buena opinión de sí mismo, aun cuando los resultados observados en el conjunto parecen desmentir tal optimista opinión.

Si cada uno tiene una óptima opinión de sí mismo, está aceptando tácitamente que tiene poco, o nada, por mejorar y que por ello tiene la legítima opción de intentar mejorar al próximo según su propio criterio de vida. Además, puede culpar de todos los males al gobierno de turno, a la sociedad o a la humanidad toda ante los inconvenientes que se observan día a día.

Por lo general, el que toma como referencia a la ética bíblica, generalmente evita adoptar el "Amarás al prójimo como a ti mismo", sino que se atendrá al "No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti", ya que el "no hacer" implica una actitud ética neutral, mientras que lo necesario es hacer el bien de alguna forma.

Quienes adoptan la creencia generalizada en el relativismo moral, carecen de una referencia para la mejora ética que se necesita, ya que se orientan en forma instintiva en sus propios deseos u objetivos sin apenas tener presentes los efectos que tal actitud ha de provocar en los demás.

La mejor forma de intentar mejorar a los demás implica mejorar uno mismo y luego, a través del ejemplo, posiblemente logre alguna mejora en los demás.

A nivel grupal existe algo parecido en el sentido de priorizar los defectos del "enemigo" en lugar de intentar una mejora sectorial. Así, la existencia del socialismo parece consistir en la búsqueda de la destrucción del capitalismo, si bien en los últimos tiempos tal destrucción está orientada hacia la civilización occidental; un objetivo de mayor alcance todavía.

También el totalitarismo islámico parece no tener otra finalidad que la expansión mundial de su ideología, sin apenas tener presente los efectos que provocará en personas que se guían más por las leyes naturales y la tradición, y que no les será fácil abandonar tal referencia para aceptar una ideología que promueve la violencia como parte esencial de tal expansión.

Debido a que es posible hablar de la existencia de una actitud generalizada en los distintos grupos, puede advertirse que las personas más influenciables pronto adquieren la actitud del grupo al que adhieren. Esto se observa en el caso del comportamiento masificado en las hinchadas de fútbol. Juan José Sebreli escribió al respecto: “Esta estructura de la barra juvenil futbolística es análoga a la de la pandilla juvenil de los movimientos totalitarios: fidelidad al líder, adhesión al grupo hasta perder la propia individualidad, obediencia al ritual, agresividad hacia el adversario, total falta de sentido crítico, irracionalidad”.

“La agresividad hacia el contrario es en la barra un elemento tan necesario como la solidaridad entre sus miembros. La identificación negativa con el equipo contrario es el complemento de la identificación positiva con el propio, el odio la otra cara del amor. El carácter sadomasoquista del hincha se expresa por el lado masoquista como una necesidad de subordinación al líder de la barra que lo utiliza como instrumento pasivo, y por el lado sadista como necesidad de destrucción del adversario”.

“Cuanto más confuso es el sentimiento de identidad del hincha, más debe identificarse con signos exteriores y notorios –los colores del club, la camiseta, la insignia, el banderín y tanto más debe ser intolerante hasta la crueldad con el que ostenta los signos contrarios: tener la osadía de pertenecer a un cuadro distinto del suyo, es vivido como un ataque hacia él mismo, puesto que el club y él son una sola y misma persona”.

“La necesidad psicológica del exagerado conformismo y adaptación al endogrupo –el cuadro propio- exige el rechazo del exogrupo, los demás cuadros. La pasión futbolística es, por lo tanto, un impulso etnocéntrico elemental que concibe rígidamente al endogrupo –grupo humano primario, familia, barrio, barra- al que pertenece o con el cual se identifica como depositario de todas las virtudes, y al exogrupo –grupo al que no se pertenece- como representación de lo repudiable. Una de las formas que adopta el ataque al adversario es la burla colectiva del día lunes al hincha cuyo club perdió, por sus compañeros de trabajo o estudio” (De "Fútbol y masa"-Editorial Galerna-Buenos Aires 1981).

sábado, 7 de marzo de 2026

Acerca del conflicto en Irán

Entre los hechos llamativos del conflicto armado entre EEUU e Israel, por una parte, e Irán por la otra, aparece la actitud de Irán de atacar a sus países vecinos, ya que, por lo general, los países buscan aliados tanto en épocas de paz como en épocas de guerra.

Para entender esta actitud debe tenerse presente que también todo individuo yihadista muestra un comportamiento distinto del terrorista común. Ello se debe a que todo terrorista no islámico trata de cometer un atentado tratando de salvar su vida, mientras que el yihadista islámico busca en realidad morir en el atentado para ser considerado un héroe y así podrá entrar fácilmente en el paraíso prometido por Mahoma.

A continuación se transcribe en artículo que podrá aclarar la postura de Irán en el conflicto mencionado:

LOS LÍDERES IRANÍES INTENTAN SOBREVIVIR USANDO LA LLAMADA ESTRATEGIA DEL CAOS

Por Jon Gambrell y Jamey Keaten

Durante años, el gobierno teocrático de Irán advirtió que inundaría Oriente Medio con fuego de misiles y drones si sentía que su existencia estaba amenazada.

Eso es precisamente lo que está haciendo ahora la República Islámica.

Irán ha arrojado miles de drones y misiles balísticos desde que Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra el sábado y mataron al líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei. Ha respondido con ataques a Israel, bases militares estadounidenses y embajadas en la región, así como instalaciones energéticas en todo el golfo Pérsico. También se han registrado lanzamientos de misiles iraníes contra Turquía y drones dirigidos a territorio de Azerbaiyán.

La estrategia básica de Irán consiste en infundir temor sobre los peligros de una guerra que se amplía, con la esperanza de que los aliados de Estados Unidos ejerzan suficiente presión para detener su campaña. Un conflicto prolongado, junto con bajas estadounidenses e israelíes, también podría jugar a favor de Irán.

El problema es que la estrategia de “bombardear a los vecinos” también podría volverse en su contra.

INFUNDIR MIEDO

La principal prioridad de Irán es salir de la guerra con sus instituciones estatales intactas, afirmó Ellie Geranmayeh, subdirectora del programa de Oriente Medio y Norte de África del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores.

“Irán está elevando los costos de esta campaña militar estadounidense y regionalizándola desde el principio, tal como prometieron que harían si Estados Unidos los atacaba”, señaló.

Los líderes iraníes creen que, al causar bajas y perturbar la producción de energía para elevar los precios del petróleo y el gas, los aliados de Estados Unidos o una opinión pública inquieta en su país presionarán al presidente estadounidense, Donald Trump, para que dé marcha atrás. “Los iraníes apuestan básicamente a aguantar más que él, y a agotarlo a él y a sus aliados hasta el punto de que, en esencia, tengan una salida diplomática”, explicó Geranmayeh. Trump es impredecible, indicó, pero por ahora parece estar presionando por una “rendición incondicional a sus exigencias, en lugar de un acuerdo negociado”.

El jefe de la Casa Blanca dijo el lunes que sus cuatro objetivos eran destruir las capacidades de misiles de Irán, aniquilar su armada, impedir que obtenga un arma nuclear y garantizar que no pueda seguir apoyando a grupos armados aliados.

La respuesta iraní no ha perdonado a nadie en la región, ni siquiera a Omán, que medió la última ronda de conversaciones nucleares y durante décadas ha mantenido una relación estrecha con Irán después de que ayudara al difunto sultán Qaboos bin Said a sofocar una rebelión en la década de 1970.

La semana pasada, mientras Estados Unidos acumulaba buques de guerra en la región, el ministro de Relaciones Exteriores de Omán se apresuró a viajar a Washington en un último intento por mantener vivas las conversaciones nucleares.

Desde entonces, Omán ha sido arrastrado al conflicto. Un puerto omaní y barcos frente a su costa han sido atacados por misiles iraníes. El puerto omaní de Duqm ayudó al portaaviones USS Abraham Lincoln con la logística previa al despliegue.

Arabia Saudita, que mantiene una distensión con Teherán desde 2023, también quedó en la mira. Su refinería de Ras Tanura ha recibido ataques reiterados y la embajada de Estados Unidos en Riad fue alcanzada por drones, un momento embarazoso para el príncipe heredero, Mohammed bin Salman, que ha trabajado para cultivar una relación estrecha con Trump.

También Qatar y Emiratos Árabes Unidos tienen vínculos estrechos con Trump y han sufrido ataques reiterados.

LA ARITMÉTICA

A medida que la guerra continúa, entra en juego una sombría ecuación. Irán tiene un número finito de misiles y drones, al igual que los Estados árabes del Golfo, Estados Unidos e Israel tienen un número limitado de misiles interceptores capaces de derribar el fuego entrante. Del lado estadounidense e israelí, seguir atacando los misiles y sus lanzadores sigue siendo clave. Ambos países tuvieron que derribar misiles iraníes durante la guerra de junio y en múltiples ocasiones durante la guerra entre Israel y Hamás.

“En términos simples, estamos enfocados en disparar a todas las cosas que pueden dispararnos”, declaró el almirante Brad Cooper, jefe del Comando Central del ejército estadounidense.

Un importante funcionario occidental, que habló bajo condición de anonimato para tratar asuntos de inteligencia, indicó que Irán tiene misiles balísticos para varios días si continúa disparando al ritmo actual, pero podría reservar algunos para librar una campaña más larga. El ejército israelí afirma que el número de lanzamientos iraníes ha disminuido considerablemente en los últimos días como resultado de los ataques aéreos, aunque las sirenas de alerta siguen sonando constantemente en todo Israel.

BUMERAN

La estrategia de Irán de intentar amenazar la seguridad energética, abrir una brecha entre los Estados del Golfo y los países occidentales y elevar los costos está “volviéndose en su contra”, sostiene Hasan Alhasan, experto en Oriente Medio del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, con sede en Londres.

“Está llevando y empujando a los Estados del Golfo a alinearse más estrechamente con Estados Unidos”, afirmó. “Los Estados del Golfo no pueden simplemente quedarse de brazos cruzados y seguir absorbiendo ataques indefinidos contra su infraestructura crítica y contra civiles en ciudades del Golfo”, señaló Alhasan. Probablemente estén intentando tanto adquirir más armas para interceptar el fuego entrante como encontrar maneras de intermediar para poner fin a la guerra, agregó.

El ministro iraní de Relaciones Exteriores ha sugerido que las unidades militares de su país ahora están aisladas y actúan de manera independiente de cualquier control central del gobierno, una posible excusa para el fuego cada vez más errático de Irán. “Están actuando con base en instrucciones -ya sabe, instrucciones generales- que se les dieron con antelación”, dijo Abbas Araghchi a la cadena Al Jazeera.

(De www.laprensa.com.ar)

viernes, 6 de marzo de 2026

Jugando a ser Dios

Los gobiernos totalitarios se caracterizan por la tendencia de los gobernantes a entrometerse en la vida privada de sus gobernados no dejando casi ningún espacio para decisiones personales libres y ni siquiera para pensamientos alejados de lo que impone el Estado. En cambio, una dictadura o una tiranía pueden limitarse a gobernar desde el Estado sin llegar a tales extremos. El líder totalitario se entromete en los detalles que hacen a la vida cotidiana del ciudadano común, con el agravante de que sus seguidores tienden a ejercer por cuanta propia la misma intromisión que se les ha obligado a realizar como una forma de control social.Luigi Sturzo escribió: “La definición del totalitarismo fue dada por Mussolini en el año 1926: «Nada fuera o sobre el Estado, nada contra el Estado, todo dentro del Estado, todo para el Estado». La misma palabra ‘totalitarismo’ nació entonces, y se deriva del concepto fascista del Estado y la vida” (De “¿Subsistirá la democracia?”-Editorial Difusión SA-Buenos Aires 1947).

Debido a que todo lo existente está regido por leyes naturales, Cristo dijo: "Pues aun vuestros cabellos están todos contados", advirtiendo intuitivamente que las leyes de Dios abarcan todo lo existente. De ahí la posibilidad de que los líderes totalitarios, en cierta forma, apunten a someter y a controlar todo lo que piensa, dice o hace el ciudadano común. Mientras que las leyes naturales son benevolentes si podemos adaptarnos a ellas, el control total de un Estado totalitario tiende a imponer una esclavitud mental y material que afecta a todo desdichado que ha sido afectado por tal pérdida de libertad.

A pesar de los nefastos efectos producidos por los principales totalitarismos existentes, o que han existido, como es el caso del fascismo, nazismo, socialismo e Islam, es importante el porcentaje de adeptos a los mismos. Las principales causas de las masivas adhesiones se deben a la ignorancia de quienes poco se informan, o bien de cierta debilidad psicológica ante la prédica de estafadores o bien por cierta perversidad al imaginar que toda la sociedad, a la que odian, será sometida por tal o cual totalitarismo. Jean-François Revel expresó: “No me asombra el fracaso del socialismo. Lo que sí me sorprendió siempre es lo siguiente: ¿Por qué, si es tan evidente que el comunismo es un fracaso, hay tantos individuos de los países democráticos occidentales que quieren el totalitarismo? ¿Por qué el terrorismo que hubo en la Argentina, en Uruguay y en Perú, para imponer un tipo de régimen que cualquiera sabe que es más bárbaro que cualquier democracia por imperfecta que sea? Para resumirlo, mi pregunta de fondo es siempre la misma: ¿Por qué existe la tentación totalitaria?”.

“En realidad, lo que sucede es que en el hombre coexisten, a la vez, la inclinación a la democracia como la inclinación al totalitarismo. ¿Qué es, por lo tanto, la democracia? Un sistema capaz de crear instituciones que tornan imposible la manifestación de la tentación totalitaria. Se ha tenido éxito en desarrollar esas instituciones que establecen contrapesos de poder en las principales democracias occidentales que conocemos. Falta aún desarrollarlas en otros sectores del planeta que están sometidos al totalitarismo o que sufren su amenaza” (Entrevista en “Testimonios de nuestra época” de Germán Sopeña-Emecé Editores SA-Buenos Aires 1991).

Muchos consideran que es necesario el totalitarismo porque sirve para crear e imponer un orden social, mientras que la libertad asociada a las democracias implican una forma de caos. En este caso no se advierte que siempre están vigentes las leyes naturales, o leyes de Dios, y que, adaptándonos a ellas, evitamos toda forma de caos, además de sentirnos libres al no tener que responder a ninguna ley humana, como son las leyes impuestas por los líderes totalitarios. Las leyes democráticas, por el contrario, tienen presente y son compatibles con las leyes naturales.

Las democracias son relativamente recientes, ya que lo habitual implicaba alguna forma de gobierno autoritario. Aunque había diferencias por cuanto los totalitarismos del siglo XX avasallaron no sólo las libertades para la acción individual sino que incluso limitaron las libertades asociadas al pensamiento. Revel expresó: “En el magnífico libro de Octavio Paz sobre Sor Juana Inés de la Cruz hay una descripción del México colonial del siglo XVII donde se explica muy bien que el virrey español de aquel entonces tenía mucho menos poder que un presidente actual de México. Es cierto que aquél no era un sistema de elección democrática; pero también es cierto que los cabildos o las cortes judiciales eran verdaderos contrapesos al poder central. E incluso Francia de antes de la Revolución, la monarquía no era el poder absoluto que se ha caricaturizado después. Las cortes judiciales –denominadas Parlamentos- disponían de una autonomía muy grande. Fue justamente la independencia del Parlamento de Burdeos la que originó en Montesquieu su idea de la necesaria división de poderes. De allí tomó también Jefferson, el notable defensor norteamericano de la división de poderes, que era un gran lector de Montesquieu”.

“El totalitarismo del siglo XX no es una derivación de otros absolutismos conocidos en la Edad Media o la Edad Antigua. Por el contrario, es un sistema que abolió totalmente la sociedad civil, que quiere determinar hasta los mínimos detalles de la educación o la vida familiar y que, por lo tanto, retira toda autonomía a la sociedad y al individuo, algo que nunca llegó a producirse en siglos anteriores en tal magnitud”.

miércoles, 4 de marzo de 2026

La destructiva Escuela de Frankfurt

A continuación se presenta un extracto de un video publicado en youtube, titulado "La Escuela de Frankfurt: Cómo 6 hombres cambiaron occidente para siempre". Se recomienda su reproducción:

Seis intelectuales marxistas se reúnen en 1923 en un instituto recién formado financiado con dinero de un millonario comunista. La función es comprender por qué la revolución proletaria fracasó en la mayoría de los países de Occidente y diseñar una estrategia alternativa para lograrlo.

Un siglo después dominan las universidades de todo el mundo Occidental. Controlan el lenguaje de los medios de comunicación, dictan las políticas culturales de los gobiernos y lo más importante determinan qué puedes decir sin ser cancelado.

¿Cómo lo lograron? No con revolución violenta. No tomaron el poder político, hicieron algo mucho más efectivo: capturaron la cultura. Lo hicieron con una estrategia tan precisa que hoy puedes rastrearla paso a paso, nombre por nombre, texto por texto. El wokismo es una de las consecuencias actuales de la ideología promovida.

Los seis intelectuales de Frankfurt que cambiaron Occidente para siempre y las ideas específicas que aportó cada uno, son los siguientes: Max Horkheimer, Theodor Adorno, Herbert Marcuse, Erich Fromm, Wilhelm Reich y Walter Benjamin.

Dejaron de hablar de economía, de proletariado y burguesía; en su lugar hicieron algo que Lenin nunca habría imaginado: fusionar Marx con Freud. Combinaron crítica económica con psicoanálisis, y llegaron a una conclusión revolucionaria: el capitalismo no sólo explota económicamente a la clase trabajadora, la domina culturalmente. La familia tradicional, la moral sexual, la religión, la educación, el arte; todas estas instituciones culturales funcionan como mecanismos de dominación psicológica que hacen que el trabajador acepte su explotación como natural.

Y acá está el giro que cambió todo. Si el problema es cultural, la solución debe ser también cultural. No se necesita una revolución económica violenta, se necesita una revolución cultural gradual. Se necesita capturar las instituciones culturales, universidades, medios, arte, educación, y desde ahí transformar la conciencia de Occidente.

Antonio Gramsci, marxista italiano, encarcelado por Mussolini, lo había visto primero. Llamó a esto «hegemonía cultural». La Escuela de Frankfurt convirtió la intuición de Gramsci en estrategia operativa. Pero había un problema. En 1933, Hitler sube al poder. El instituto se cierra. Los seis son judíos y deben abandonar Alemania, instalándose todos ellos en EEUU.

El instituto abre en Nueva York. amparado por la Universidad de Columbia. Horkheimer y Adorno refinan su arma más poderosa: la Teoría crítica. Es un método diseñado para criticar cada aspecto de la sociedad occidental sin proponer alternativa constructiva alguna ni posibles soluciones. Sólo señala opresión, dominación, injusticia, real o imaginada, observada en cada institución. Cada norma, cada tradición. Roger Scruton lo vio claro, no es filosofía, es destrucción disfrazada de análisis.

Horkheimer y Adorno publican «Dialéctica de la Ilustración». Esta es la base de todo lo que viene después. Su argumento central: la Ilustración, la razón, la ciencia, el progreso, no liberaron a la población, sino que la esclavizaron. La razón es una forma sofisticada de dominación. La ironía trágica es que estos refugiados de un totalitarismo consideran que la razón es totalitaria. Huyeron de un totalitarismo y dedicaron sus vidas a establecer uno de mayores alcances ya que crearon una ideología que destruiría la libertad occidental desde dentro.

Marcuse escribe «Eros y civilización» en el cual se fusiona a Marx y Freud de forma fundamental. Su argumento: la represión sexual es la base del capitalismo. La familia tradicional, la moral sexual cristiana, la monogamia, todo esto existe para reprimir los instintos naturales del ser humano y convertirlo en trabajador productivo obediente. Su solución: liberación sexual total. Destruir la familia, normalizar toda expresión sexual, sólo así el ser humano puede liberarse del capitalismo. Toda la liberación sexual de los años 60, la ideología de género actual y todo ataque a la familia tradicional, provienen de esta postura.

Erich Fromm aduce que el capitalismo produce una personalidad fascista. Cualquiera que defienda autoridad, jerarquía, tradición, es potencialmente fascista. Esta idea justifica el ataque permanente a toda estructura social tradicional. Wilhelm Reich, el más radical sexualmente, argumenta que el orgasmo es revolucionario, que la represión sexual causa fascismo, que la familia monógama es la célula del Estado fascista. Suena absurdo pero fue increíblemente influyente en la contracultura de los años 60.

Walter Benjamin se asocia al marxismo estético. Argumenta que el arte tradicional es elitista y debe destruirse. El arte debe ser reproducción masiva, política, activista. De aquí viene todo el arte contemporáneo basura que ves en museos y aquí está la jugada maestra: no atacaron al capitalismo directamente.

Marcuse no acude al proletariado para impulsar la revolución, sino a todas las minorías que se sienten oprimidas, en cualquier ámbito de la sociedad. Así, crean minorías oprimidas nuevas como las que provienen de la raza, género, sexo, y les enseñan a ver opresión en cada aspecto de la sociedad. Esta es la estrategia del wokismo actual. El victimismo es visto como una virtud.

martes, 3 de marzo de 2026

El espíritu de Occidente

Si tuviésemos que resumir en breves palabras lo que implica "el espíritu de Occidente", podríamos decir que se trata de una actitud generalizada por la cual se busca simultáneamente la libertad y la igualdad entre seres humanos. Así, si se intenta compartir penas y alegrías ajenas como propias, logramos la sensación de igualdad, ya que tanto el sufrimiento como la felicidad ajenos serán nuestros propios sufrimientos y nuestra propia felicidad. .

Si consideramos que la libertad, respecto de los demás seres humanos, implica no ser gobernados mental o materialmente por alguno de ellos, se deduce fácilmente que tal posible gobierno deja de tener sentido si previamente hemos adoptado la actitud que nos conduce a la igualdad, en el sentido indicado. Como la actitud por la cual tenemos la predisposición a compartir penas y alegrías ajenas no es otra cosa que el "Amarás al prójimo como a ti mismo", podemos materializar en la ética bíblica al "espíritu de Occidente".

Respecto del tema tratado, Jorge Luis García Venturini escribió: "Se debe especialmente a Arnold Toynbee la paternidad y la difusión de la expresión «Occidental y Cristiano» para designar a la civilización de la que formamos parte".

"Es indudable que, para hablar de manera genérica y por sobre las subdivisiones que se puedan hacer, en Oriente se vive hoy de acuerdo a pautas occidentales. Desde las doctrinas políticas y filosóficas hasta la arquitectura, las modas, las artes, la ciencia, la técnica, son todas manifestaciones occidentales, importadas de Occidente".

"He preferido la expresión «Espíritu de Occidente» a «Civilización Occidental y Cristiana» pues esta última da la sensación de algo más cerrado, con un área geográfica determinada. Eso fue así en un momento dado, pero ahora ya no. Por lo tanto estimo más adecuado hablar de «Espíritu de Occidente» para mencionar esa fuerza espiritual, esa inspiración que, si bien tiene por cuna y principal trayectoria el área conocida como occidental y cristiana, va más allá de sus naturales fronteras geográficas y culturales para poder encarnarse e inspirar áreas del Este, como también ha podido eclipsarse en áreas del Oeste".

"El espíritu de Occidente es una concepción del hombre con su libertad antropológica, su libertad psicológica, y su libertad cívico política. Todo esto está mucho más allá de la política. Espíritu de Occidente es también la creación científica -en Oriente jamás hubo ciencia, y la que ahora hay es producto de importación. La ciencia es una creación de Occidente, como lo es el uso de la razón y la ciudad de la ley. Es decir que la historia no es un hecho fatal como lo creían los antiguos orientales o como lo cree actualmente el marxismo a través de las leyes dialécticas. La historia es creación libre del hombre".

"La nuestra es la primera civilización que se caracteriza por constituir una sociedad abierta y plural desde el comienzo. Esa sociedad en cuyo seno, como decía Ortega y Gasset, se ha descubierto el derecho a disentir, a discrepar. Y al discrepar la sociedad se pluraliza. Yo puedo pensar de un modo diferente a la manera de pensar del príncipe de turno, cosa que no podía hacer un egipcio, que no podía hacer un chino, ni un japonés, respecto de su faraón o de sus emperadores" (Extractos de "¿De qué República hablamos?"-Revista Somos-Editorial Atlántica SA-Buenos Aires 1981).

Puede decirse que el espíritu de Occidente, materializado en una actitud definida, resulta independiente del grado de aceptación que pueda tener. Resulta evidente que en la actualidad tal espíritu tiende a ser rechazado en los países occidentales, como es el caso de Europa, continente que rechaza al cristianismo mientras se adhiere al Islam, que promueve una actitud totalmente opuesta al espíritu de Occidente.

sábado, 28 de febrero de 2026

Aperturas al relativismo

La forma más eficaz para destruir una sociedad, o incluso a la humanidad, consiste en proclamar la validez conjunta del relativismo moral, del cognitivo y del cultural. Si no existe una moral objetiva, de validez planetaria, deberíamos dejar de lado toda una rama del conocimiento humano, como es la ética. De ahí que, al predominar este relativismo, las religiones bíblicas se asemejan a un alfil que se mueve por casillas blancas mientras que el final de la partida de ajedrez se realiza por casillas negras. Se establece una postura en la que "vale todo" mientras que no existe una orientación individual respecto de la actitud a adoptar frente al resto de la sociedad.

Si no existe una verdad objetiva, respecto a algún aspecto de la realidad, nadie debería molestarse por buscar tal verdad, permitiendo la entrada de charlatanes que desplazan en importancia a los científicos que describen las leyes naturales en forma eficaz. Un ejemplo de los efectos destructivos del relativismo cognitivo es la existencia de los seguidores de la "teoría" de la tierra plana, que posiblemente llegue a un 20% de la población, al menos según lo que puede observarse en las redes sociales de Internet.

El relativismo cultural, cuya eficacia destructiva se puede observar actualmente en una Europa multiculturalista, que acepta mayoritariamente una "religión" que promueve una guerra contra los infieles, incluso aceptando asesinatos, mientras rechaza, y hasta prohíbe, una religión que promueve compartir las penas y las alegrías ajenas como propias, tal la ética cristiana.

La entronización de los diversos relativismos se ha ido estableciendo a partir de filósofos que, amparados en la oscuridad de un palabrerío casi hueco, han ido instalando poco a poco la posibilidad de una aceptación generalizada de los relativismos mencionados. Puede decirse que los absolutismos son propuestos desde la modernidad mientras que los relativismos provienen de las reacciones contra dicha etapa civilizatoria.

Es deseable disponer de un terreno firme para poder construir un gran edificio; en forma similar, para la construcción del edificio de la ciencia, es deseable disponer de un marco firme y estable, tal el vislumbrado por el Iluminismo, o la Ilustración, movimiento intelectual y científico al cual se asocia la modernidad. Entre sus propuestas se destacan la confianza en la razón, el rechazo al mito, la investigación libre, el naturalismo, el cientificismo, el utilitarismo, el respeto por la tecnología, el universalismo, el individualismo y el modernismo junto a la confianza en el futuro, según la opinión de Mario Bunge (en “La relación entre la sociología y la filosofía”-Editorial EDAF SA-Madrid 2000). El desarrollo posterior de la ciencia fue promovido por la actitud modernista, sin embargo, a partir de mediados del siglo XX, aparece un rechazo a sus lineamientos básicos que consiste, principalmente, en el distanciamiento de los estudios sociales respecto de los conceptos iluministas, dando origen a lo que algunos autores denominan la posmodernidad.

Los tres campos de discusión se asocian principalmente a la ciencia, la ética y el arte, que admiten un carácter objetivo, desde el punto de vista de la modernidad, mientras que para la posmodernidad todos ellos resultan ser esencialmente subjetivos, de ahí la incompatibilidad de ambas visiones de la realidad. Juan José Sebreli expresó: "A los posmodernos yo los defino como premodernos, ya que atacan a la sociedad actual y reivindican sociedades anteriores".

"Por ejemplo, los ecologistas extremos reivindican una vuelta a la sociedad rural idílica, que es una utopía. Y en el plano filosófico, reivindican filosofías irracionalistas como las de Nietzsche o Heidegger. Los posmodernos se inspiran en una vieja tradición que empieza desde que surge la modernidad. Porque en realidad, siempre que surge una corriente, surge su corriente opuesta. Cuando surge la modernidad en Occidente, en el siglo XVIII, contemporáneamente surge la antimodernidad, que es el romanticismo".

"Por eso yo digo que la fuente del posmodernismo es el romanticismo, en contra del racionalismo de la sociedad industrial y de todo lo que significa la modernidad. Creo que la única manera de criticar las certezas equivocadas del racionalismo es mediante la razón. El posmodernismo reivindica creencias, intuiciones y formas de conocimiento que no son racionales".

"La ciencia moderna, tan combatida, es la que se plantea permanentemente la autocrítica; no veo que las sectas, los movimientos esotéricos y el ocultismo lo hagan. Con respecto a los pensadores posmodernos, creo que Michel Foucault y Jacques Derrida son enemigos de la razón. Foucault reivindica abiertamente el absurdo, la irracionalidad, basándose en pensadores que son muy antiguos, como Nietzsche. Es decir, no es que yo no crea qu no haya que superar la modernidad, pero los llamados posmodernos en realidad quieren volver atrás. Lo que hay que criticarle a la sociedad moderna es que no haya cumplido totalmente sus objetivos, y a veces que los haya traicionado" (De "Voces de la cultura argentina" de Cristina Mucci-El Ateneo-Buenos Aires 1997).

Roger Scruton describe la estrategia de Jacques Derrida, uno de los promotores del anti-occidentalismo: "Primero, identificar el blanco, que es la cultura occidental como tal, es decir, la suma total de los artefactos a través de los cuales la cristiandad formó y administró al mundo humano. Lo segundo, identificar una falla en esta cultura: la falla es el «logocentrismo», lo que significa dos cosas: privilegiar lo hablado sobre lo escrito, y, más importante, creer que el mundo es realmente como lo describen nuestros conceptos. Luego, minar esa falla hasta que todo lo que se construyó sobre ella se derrumbe" (De "Filosofía moderna"-Editorial Cuatro Vientos-Santiago de Chile 1999).

Los relativismos implican una debilidad social, incluso individual, que favorece el acceso al poder de los populismos y los totalitarismos. Así, Viktor Frankl estima que la ausencia de sentido de la vida es una de las principales causas de sufrimiento moral, por lo que la imposibilidad de buscar el bien, la verdad y la belleza, valores inexistentes para los relativistas, le niega al individuo desorientado la posibilidad de adaptarse al orden natural y a la sociedad. Incluso se llega así al extremo de aceptar los totalitarismos que ofrecen, aparentemente, sentidos de la vida en "gran diversidad y cantidad". Scruton escribió: "Uno de los hechos extraordinarios de las filosofías de la liberación es que no pueden decir nada coherente respecto de las metas. De hecho, hay una especie de risueño paradoxismo que acompaña sus afirmaciones de convicción. Ya sea si se expresan en el lenguaje abstracto de la Revolución Francesa, o en la visión contradictoria de un compromiso hacia algo cuyo valor no puede describirse, el resultado es el mismo: una especie de vacío, una lucha para destruir en nombre de «Nada»".

"No hay un solo partidario de la liberación que se haya preocupado de explicarnos en términos concretos en qué consiste su ideal: nos dicen que debemos liberarnos de la ley, de las instituciones y de los consejos, pero no del para qué hacerlo. La Voluntad General de Rousseau, el Pueblo de Robespierre, la comuna de Marx, el fascio de los anarquistas italianos, el groupe en fusion de Sartre: todos expresan la misma idea contradictoria sobre una sociedad libre, sin leyes ni instituciones, en la cual la gente se agrupa espontáneamente en glóbulos afirmadores-de-la-vida, a pesar de que hay siglos que prueban que los seres humanos no son capaces de lograrlo".

"La meta es una «sociedad sin obediencia», una «unidad en desobediencia» donde no se conocen el conflicto, la competencia y la subordinación. En la búsqueda de este fantasma contradictorio, los «liberadores» han ensayado derribar las instituciones actuales, desarraigar las relaciones entre la gente, destruir todo lo que sólo se negocia, compromete o semiconvence. En aras de una libertad trascendental que no puede alcanzarse, se cancela la verdadera referencia a lo trascendental que está presente en las formas humildes de la vida humana. Esta idolatrada libertad destruye las relaciones humanas al medir a los hombres con el estándar que no pueden alcanzar".