En una época de conflictos humanos y sociales, existe una necesidad imperiosa de una mejora ética generalizada a nivel individual. Para llevarla a cabo es imprescindible que cada uno se ocupe por mejorar individualmente en lugar de intentar primero mejorar a los demás. La prevalencia de esta última opción se debe a que, si uno realiza una encuesta en la cual cada individuo opina sobre su propio comportamiento, seguramente la mayoría tendrá una buena o muy buena opinión de sí mismo, aun cuando los resultados observados en el conjunto parecen desmentir tal optimista opinión.
Si cada uno tiene una óptima opinión de sí mismo, está aceptando tácitamente que tiene poco, o nada, por mejorar y que por ello tiene la legítima opción de intentar mejorar al próximo según su propio criterio de vida. Además, puede culpar de todos los males al gobierno de turno, a la sociedad o a la humanidad toda ante los inconvenientes que se observan día a día.
Por lo general, el que toma como referencia a la ética bíblica, generalmente evita adoptar el "Amarás al prójimo como a ti mismo", sino que se atendrá al "No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti", ya que el "no hacer" implica una actitud ética neutral, mientras que lo necesario es hacer el bien de alguna forma.
Quienes adoptan la creencia generalizada en el relativismo moral, carecen de una referencia para la mejora ética que se necesita, ya que se orientan en forma instintiva en sus propios deseos u objetivos sin apenas tener presentes los efectos que tal actitud ha de provocar en los demás.
La mejor forma de intentar mejorar a los demás implica mejorar uno mismo y luego, a través del ejemplo, posiblemente logre alguna mejora en los demás.
A nivel grupal existe algo parecido en el sentido de priorizar los defectos del "enemigo" en lugar de intentar una mejora sectorial. Así, la existencia del socialismo parece consistir en la búsqueda de la destrucción del capitalismo, si bien en los últimos tiempos tal destrucción está orientada hacia la civilización occidental; un objetivo de mayor alcance todavía.
También el totalitarismo islámico parece no tener otra finalidad que la expansión mundial de su ideología, sin apenas tener presente los efectos que provocará en personas que se guían más por las leyes naturales y la tradición, y que no les será fácil abandonar tal referencia para aceptar una ideología que promueve la violencia como parte esencial de tal expansión.
Debido a que es posible hablar de la existencia de una actitud generalizada en los distintos grupos, puede advertirse que las personas más influenciables pronto adquieren la actitud del grupo al que adhieren. Esto se observa en el caso del comportamiento masificado en las hinchadas de fútbol. Juan José Sebreli escribió al respecto: “Esta estructura de la barra juvenil futbolística es análoga a la de la pandilla juvenil de los movimientos totalitarios: fidelidad al líder, adhesión al grupo hasta perder la propia individualidad, obediencia al ritual, agresividad hacia el adversario, total falta de sentido crítico, irracionalidad”.
“La agresividad hacia el contrario es en la barra un elemento tan necesario como la solidaridad entre sus miembros. La identificación negativa con el equipo contrario es el complemento de la identificación positiva con el propio, el odio la otra cara del amor. El carácter sadomasoquista del hincha se expresa por el lado masoquista como una necesidad de subordinación al líder de la barra que lo utiliza como instrumento pasivo, y por el lado sadista como necesidad de destrucción del adversario”.
“Cuanto más confuso es el sentimiento de identidad del hincha, más debe identificarse con signos exteriores y notorios –los colores del club, la camiseta, la insignia, el banderín y tanto más debe ser intolerante hasta la crueldad con el que ostenta los signos contrarios: tener la osadía de pertenecer a un cuadro distinto del suyo, es vivido como un ataque hacia él mismo, puesto que el club y él son una sola y misma persona”.
“La necesidad psicológica del exagerado conformismo y adaptación al endogrupo –el cuadro propio- exige el rechazo del exogrupo, los demás cuadros. La pasión futbolística es, por lo tanto, un impulso etnocéntrico elemental que concibe rígidamente al endogrupo –grupo humano primario, familia, barrio, barra- al que pertenece o con el cual se identifica como depositario de todas las virtudes, y al exogrupo –grupo al que no se pertenece- como representación de lo repudiable. Una de las formas que adopta el ataque al adversario es la burla colectiva del día lunes al hincha cuyo club perdió, por sus compañeros de trabajo o estudio” (De "Fútbol y masa"-Editorial Galerna-Buenos Aires 1981).
domingo, 8 de marzo de 2026
sábado, 7 de marzo de 2026
Acerca del conflicto en Irán
Entre los hechos llamativos del conflicto armado entre EEUU e Israel, por una parte, e Irán por la otra, aparece la actitud de Irán de atacar a sus países vecinos, ya que, por lo general, los países buscan aliados tanto en épocas de paz como en épocas de guerra.
Para entender esta actitud debe tenerse presente que también todo individuo yihadista muestra un comportamiento distinto del terrorista común. Ello se debe a que todo terrorista no islámico trata de cometer un atentado tratando de salvar su vida, mientras que el yihadista islámico busca en realidad morir en el atentado para ser considerado un héroe y así podrá entrar fácilmente en el paraíso prometido por Mahoma.
A continuación se transcribe en artículo que podrá aclarar la postura de Irán en el conflicto mencionado:
LOS LÍDERES IRANÍES INTENTAN SOBREVIVIR USANDO LA LLAMADA ESTRATEGIA DEL CAOS
Por Jon Gambrell y Jamey Keaten
Durante años, el gobierno teocrático de Irán advirtió que inundaría Oriente Medio con fuego de misiles y drones si sentía que su existencia estaba amenazada.
Eso es precisamente lo que está haciendo ahora la República Islámica.
Irán ha arrojado miles de drones y misiles balísticos desde que Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra el sábado y mataron al líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei. Ha respondido con ataques a Israel, bases militares estadounidenses y embajadas en la región, así como instalaciones energéticas en todo el golfo Pérsico. También se han registrado lanzamientos de misiles iraníes contra Turquía y drones dirigidos a territorio de Azerbaiyán.
La estrategia básica de Irán consiste en infundir temor sobre los peligros de una guerra que se amplía, con la esperanza de que los aliados de Estados Unidos ejerzan suficiente presión para detener su campaña. Un conflicto prolongado, junto con bajas estadounidenses e israelíes, también podría jugar a favor de Irán.
El problema es que la estrategia de “bombardear a los vecinos” también podría volverse en su contra.
INFUNDIR MIEDO
La principal prioridad de Irán es salir de la guerra con sus instituciones estatales intactas, afirmó Ellie Geranmayeh, subdirectora del programa de Oriente Medio y Norte de África del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores.
“Irán está elevando los costos de esta campaña militar estadounidense y regionalizándola desde el principio, tal como prometieron que harían si Estados Unidos los atacaba”, señaló.
Los líderes iraníes creen que, al causar bajas y perturbar la producción de energía para elevar los precios del petróleo y el gas, los aliados de Estados Unidos o una opinión pública inquieta en su país presionarán al presidente estadounidense, Donald Trump, para que dé marcha atrás. “Los iraníes apuestan básicamente a aguantar más que él, y a agotarlo a él y a sus aliados hasta el punto de que, en esencia, tengan una salida diplomática”, explicó Geranmayeh. Trump es impredecible, indicó, pero por ahora parece estar presionando por una “rendición incondicional a sus exigencias, en lugar de un acuerdo negociado”.
El jefe de la Casa Blanca dijo el lunes que sus cuatro objetivos eran destruir las capacidades de misiles de Irán, aniquilar su armada, impedir que obtenga un arma nuclear y garantizar que no pueda seguir apoyando a grupos armados aliados.
La respuesta iraní no ha perdonado a nadie en la región, ni siquiera a Omán, que medió la última ronda de conversaciones nucleares y durante décadas ha mantenido una relación estrecha con Irán después de que ayudara al difunto sultán Qaboos bin Said a sofocar una rebelión en la década de 1970.
La semana pasada, mientras Estados Unidos acumulaba buques de guerra en la región, el ministro de Relaciones Exteriores de Omán se apresuró a viajar a Washington en un último intento por mantener vivas las conversaciones nucleares.
Desde entonces, Omán ha sido arrastrado al conflicto. Un puerto omaní y barcos frente a su costa han sido atacados por misiles iraníes. El puerto omaní de Duqm ayudó al portaaviones USS Abraham Lincoln con la logística previa al despliegue.
Arabia Saudita, que mantiene una distensión con Teherán desde 2023, también quedó en la mira. Su refinería de Ras Tanura ha recibido ataques reiterados y la embajada de Estados Unidos en Riad fue alcanzada por drones, un momento embarazoso para el príncipe heredero, Mohammed bin Salman, que ha trabajado para cultivar una relación estrecha con Trump.
También Qatar y Emiratos Árabes Unidos tienen vínculos estrechos con Trump y han sufrido ataques reiterados.
LA ARITMÉTICA
A medida que la guerra continúa, entra en juego una sombría ecuación. Irán tiene un número finito de misiles y drones, al igual que los Estados árabes del Golfo, Estados Unidos e Israel tienen un número limitado de misiles interceptores capaces de derribar el fuego entrante. Del lado estadounidense e israelí, seguir atacando los misiles y sus lanzadores sigue siendo clave. Ambos países tuvieron que derribar misiles iraníes durante la guerra de junio y en múltiples ocasiones durante la guerra entre Israel y Hamás.
“En términos simples, estamos enfocados en disparar a todas las cosas que pueden dispararnos”, declaró el almirante Brad Cooper, jefe del Comando Central del ejército estadounidense.
Un importante funcionario occidental, que habló bajo condición de anonimato para tratar asuntos de inteligencia, indicó que Irán tiene misiles balísticos para varios días si continúa disparando al ritmo actual, pero podría reservar algunos para librar una campaña más larga. El ejército israelí afirma que el número de lanzamientos iraníes ha disminuido considerablemente en los últimos días como resultado de los ataques aéreos, aunque las sirenas de alerta siguen sonando constantemente en todo Israel.
BUMERAN
La estrategia de Irán de intentar amenazar la seguridad energética, abrir una brecha entre los Estados del Golfo y los países occidentales y elevar los costos está “volviéndose en su contra”, sostiene Hasan Alhasan, experto en Oriente Medio del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, con sede en Londres.
“Está llevando y empujando a los Estados del Golfo a alinearse más estrechamente con Estados Unidos”, afirmó. “Los Estados del Golfo no pueden simplemente quedarse de brazos cruzados y seguir absorbiendo ataques indefinidos contra su infraestructura crítica y contra civiles en ciudades del Golfo”, señaló Alhasan. Probablemente estén intentando tanto adquirir más armas para interceptar el fuego entrante como encontrar maneras de intermediar para poner fin a la guerra, agregó.
El ministro iraní de Relaciones Exteriores ha sugerido que las unidades militares de su país ahora están aisladas y actúan de manera independiente de cualquier control central del gobierno, una posible excusa para el fuego cada vez más errático de Irán. “Están actuando con base en instrucciones -ya sabe, instrucciones generales- que se les dieron con antelación”, dijo Abbas Araghchi a la cadena Al Jazeera.
(De www.laprensa.com.ar)
Para entender esta actitud debe tenerse presente que también todo individuo yihadista muestra un comportamiento distinto del terrorista común. Ello se debe a que todo terrorista no islámico trata de cometer un atentado tratando de salvar su vida, mientras que el yihadista islámico busca en realidad morir en el atentado para ser considerado un héroe y así podrá entrar fácilmente en el paraíso prometido por Mahoma.
A continuación se transcribe en artículo que podrá aclarar la postura de Irán en el conflicto mencionado:
LOS LÍDERES IRANÍES INTENTAN SOBREVIVIR USANDO LA LLAMADA ESTRATEGIA DEL CAOS
Por Jon Gambrell y Jamey Keaten
Durante años, el gobierno teocrático de Irán advirtió que inundaría Oriente Medio con fuego de misiles y drones si sentía que su existencia estaba amenazada.
Eso es precisamente lo que está haciendo ahora la República Islámica.
Irán ha arrojado miles de drones y misiles balísticos desde que Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra el sábado y mataron al líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei. Ha respondido con ataques a Israel, bases militares estadounidenses y embajadas en la región, así como instalaciones energéticas en todo el golfo Pérsico. También se han registrado lanzamientos de misiles iraníes contra Turquía y drones dirigidos a territorio de Azerbaiyán.
La estrategia básica de Irán consiste en infundir temor sobre los peligros de una guerra que se amplía, con la esperanza de que los aliados de Estados Unidos ejerzan suficiente presión para detener su campaña. Un conflicto prolongado, junto con bajas estadounidenses e israelíes, también podría jugar a favor de Irán.
El problema es que la estrategia de “bombardear a los vecinos” también podría volverse en su contra.
INFUNDIR MIEDO
La principal prioridad de Irán es salir de la guerra con sus instituciones estatales intactas, afirmó Ellie Geranmayeh, subdirectora del programa de Oriente Medio y Norte de África del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores.
“Irán está elevando los costos de esta campaña militar estadounidense y regionalizándola desde el principio, tal como prometieron que harían si Estados Unidos los atacaba”, señaló.
Los líderes iraníes creen que, al causar bajas y perturbar la producción de energía para elevar los precios del petróleo y el gas, los aliados de Estados Unidos o una opinión pública inquieta en su país presionarán al presidente estadounidense, Donald Trump, para que dé marcha atrás. “Los iraníes apuestan básicamente a aguantar más que él, y a agotarlo a él y a sus aliados hasta el punto de que, en esencia, tengan una salida diplomática”, explicó Geranmayeh. Trump es impredecible, indicó, pero por ahora parece estar presionando por una “rendición incondicional a sus exigencias, en lugar de un acuerdo negociado”.
El jefe de la Casa Blanca dijo el lunes que sus cuatro objetivos eran destruir las capacidades de misiles de Irán, aniquilar su armada, impedir que obtenga un arma nuclear y garantizar que no pueda seguir apoyando a grupos armados aliados.
La respuesta iraní no ha perdonado a nadie en la región, ni siquiera a Omán, que medió la última ronda de conversaciones nucleares y durante décadas ha mantenido una relación estrecha con Irán después de que ayudara al difunto sultán Qaboos bin Said a sofocar una rebelión en la década de 1970.
La semana pasada, mientras Estados Unidos acumulaba buques de guerra en la región, el ministro de Relaciones Exteriores de Omán se apresuró a viajar a Washington en un último intento por mantener vivas las conversaciones nucleares.
Desde entonces, Omán ha sido arrastrado al conflicto. Un puerto omaní y barcos frente a su costa han sido atacados por misiles iraníes. El puerto omaní de Duqm ayudó al portaaviones USS Abraham Lincoln con la logística previa al despliegue.
Arabia Saudita, que mantiene una distensión con Teherán desde 2023, también quedó en la mira. Su refinería de Ras Tanura ha recibido ataques reiterados y la embajada de Estados Unidos en Riad fue alcanzada por drones, un momento embarazoso para el príncipe heredero, Mohammed bin Salman, que ha trabajado para cultivar una relación estrecha con Trump.
También Qatar y Emiratos Árabes Unidos tienen vínculos estrechos con Trump y han sufrido ataques reiterados.
LA ARITMÉTICA
A medida que la guerra continúa, entra en juego una sombría ecuación. Irán tiene un número finito de misiles y drones, al igual que los Estados árabes del Golfo, Estados Unidos e Israel tienen un número limitado de misiles interceptores capaces de derribar el fuego entrante. Del lado estadounidense e israelí, seguir atacando los misiles y sus lanzadores sigue siendo clave. Ambos países tuvieron que derribar misiles iraníes durante la guerra de junio y en múltiples ocasiones durante la guerra entre Israel y Hamás.
“En términos simples, estamos enfocados en disparar a todas las cosas que pueden dispararnos”, declaró el almirante Brad Cooper, jefe del Comando Central del ejército estadounidense.
Un importante funcionario occidental, que habló bajo condición de anonimato para tratar asuntos de inteligencia, indicó que Irán tiene misiles balísticos para varios días si continúa disparando al ritmo actual, pero podría reservar algunos para librar una campaña más larga. El ejército israelí afirma que el número de lanzamientos iraníes ha disminuido considerablemente en los últimos días como resultado de los ataques aéreos, aunque las sirenas de alerta siguen sonando constantemente en todo Israel.
BUMERAN
La estrategia de Irán de intentar amenazar la seguridad energética, abrir una brecha entre los Estados del Golfo y los países occidentales y elevar los costos está “volviéndose en su contra”, sostiene Hasan Alhasan, experto en Oriente Medio del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, con sede en Londres.
“Está llevando y empujando a los Estados del Golfo a alinearse más estrechamente con Estados Unidos”, afirmó. “Los Estados del Golfo no pueden simplemente quedarse de brazos cruzados y seguir absorbiendo ataques indefinidos contra su infraestructura crítica y contra civiles en ciudades del Golfo”, señaló Alhasan. Probablemente estén intentando tanto adquirir más armas para interceptar el fuego entrante como encontrar maneras de intermediar para poner fin a la guerra, agregó.
El ministro iraní de Relaciones Exteriores ha sugerido que las unidades militares de su país ahora están aisladas y actúan de manera independiente de cualquier control central del gobierno, una posible excusa para el fuego cada vez más errático de Irán. “Están actuando con base en instrucciones -ya sabe, instrucciones generales- que se les dieron con antelación”, dijo Abbas Araghchi a la cadena Al Jazeera.
(De www.laprensa.com.ar)
viernes, 6 de marzo de 2026
miércoles, 4 de marzo de 2026
La destructiva Escuela de Frankfurt
A continuación se presenta un extracto de un video publicado en youtube, titulado "La Escuela de Frankfurt: Cómo 6 hombres cambiaron occidente para siempre". Se recomienda su reproducción:
Seis intelectuales marxistas se reúnen en 1923 en un instituto recién formado financiado con dinero de un millonario comunista. La función es comprender por qué la revolución proletaria fracasó en la mayoría de los países de Occidente y diseñar una estrategia alternativa para lograrlo.
Un siglo después dominan las universidades de todo el mundo Occidental. Controlan el lenguaje de los medios de comunicación, dictan las políticas culturales de los gobiernos y lo más importante determinan qué puedes decir sin ser cancelado.
¿Cómo lo lograron? No con revolución violenta. No tomaron el poder político, hicieron algo mucho más efectivo: capturaron la cultura. Lo hicieron con una estrategia tan precisa que hoy puedes rastrearla paso a paso, nombre por nombre, texto por texto. El wokismo es una de las consecuencias actuales de la ideología promovida.
Los seis intelectuales de Frankfurt que cambiaron Occidente para siempre y las ideas específicas que aportó cada uno, son los siguientes: Max Horkheimer, Theodor Adorno, Herbert Marcuse, Erich Fromm, Wilhelm Reich y Walter Benjamin.
Dejaron de hablar de economía, de proletariado y burguesía; en su lugar hicieron algo que Lenin nunca habría imaginado: fusionar Marx con Freud. Combinaron crítica económica con psicoanálisis, y llegaron a una conclusión revolucionaria: el capitalismo no sólo explota económicamente a la clase trabajadora, la domina culturalmente. La familia tradicional, la moral sexual, la religión, la educación, el arte; todas estas instituciones culturales funcionan como mecanismos de dominación psicológica que hacen que el trabajador acepte su explotación como natural.
Y acá está el giro que cambió todo. Si el problema es cultural, la solución debe ser también cultural. No se necesita una revolución económica violenta, se necesita una revolución cultural gradual. Se necesita capturar las instituciones culturales, universidades, medios, arte, educación, y desde ahí transformar la conciencia de Occidente.
Antonio Gramsci, marxista italiano, encarcelado por Mussolini, lo había visto primero. Llamó a esto «hegemonía cultural». La Escuela de Frankfurt convirtió la intuición de Gramsci en estrategia operativa. Pero había un problema. En 1933, Hitler sube al poder. El instituto se cierra. Los seis son judíos y deben abandonar Alemania, instalándose todos ellos en EEUU.
El instituto abre en Nueva York. amparado por la Universidad de Columbia. Horkheimer y Adorno refinan su arma más poderosa: la Teoría crítica. Es un método diseñado para criticar cada aspecto de la sociedad occidental sin proponer alternativa constructiva alguna ni posibles soluciones. Sólo señala opresión, dominación, injusticia, real o imaginada, observada en cada institución. Cada norma, cada tradición. Roger Scruton lo vio claro, no es filosofía, es destrucción disfrazada de análisis.
Horkheimer y Adorno publican «Dialéctica de la Ilustración». Esta es la base de todo lo que viene después. Su argumento central: la Ilustración, la razón, la ciencia, el progreso, no liberaron a la población, sino que la esclavizaron. La razón es una forma sofisticada de dominación. La ironía trágica es que estos refugiados de un totalitarismo consideran que la razón es totalitaria. Huyeron de un totalitarismo y dedicaron sus vidas a establecer uno de mayores alcances ya que crearon una ideología que destruiría la libertad occidental desde dentro.
Marcuse escribe «Eros y civilización» en el cual se fusiona a Marx y Freud de forma fundamental. Su argumento: la represión sexual es la base del capitalismo. La familia tradicional, la moral sexual cristiana, la monogamia, todo esto existe para reprimir los instintos naturales del ser humano y convertirlo en trabajador productivo obediente. Su solución: liberación sexual total. Destruir la familia, normalizar toda expresión sexual, sólo así el ser humano puede liberarse del capitalismo. Toda la liberación sexual de los años 60, la ideología de género actual y todo ataque a la familia tradicional, provienen de esta postura.
Erich Fromm aduce que el capitalismo produce una personalidad fascista. Cualquiera que defienda autoridad, jerarquía, tradición, es potencialmente fascista. Esta idea justifica el ataque permanente a toda estructura social tradicional. Wilhelm Reich, el más radical sexualmente, argumenta que el orgasmo es revolucionario, que la represión sexual causa fascismo, que la familia monógama es la célula del Estado fascista. Suena absurdo pero fue increíblemente influyente en la contracultura de los años 60.
Walter Benjamin se asocia al marxismo estético. Argumenta que el arte tradicional es elitista y debe destruirse. El arte debe ser reproducción masiva, política, activista. De aquí viene todo el arte contemporáneo basura que ves en museos y aquí está la jugada maestra: no atacaron al capitalismo directamente.
Marcuse no acude al proletariado para impulsar la revolución, sino a todas las minorías que se sienten oprimidas, en cualquier ámbito de la sociedad. Así, crean minorías oprimidas nuevas como las que provienen de la raza, género, sexo, y les enseñan a ver opresión en cada aspecto de la sociedad. Esta es la estrategia del wokismo actual. El victimismo es visto como una virtud.
Seis intelectuales marxistas se reúnen en 1923 en un instituto recién formado financiado con dinero de un millonario comunista. La función es comprender por qué la revolución proletaria fracasó en la mayoría de los países de Occidente y diseñar una estrategia alternativa para lograrlo.
Un siglo después dominan las universidades de todo el mundo Occidental. Controlan el lenguaje de los medios de comunicación, dictan las políticas culturales de los gobiernos y lo más importante determinan qué puedes decir sin ser cancelado.
¿Cómo lo lograron? No con revolución violenta. No tomaron el poder político, hicieron algo mucho más efectivo: capturaron la cultura. Lo hicieron con una estrategia tan precisa que hoy puedes rastrearla paso a paso, nombre por nombre, texto por texto. El wokismo es una de las consecuencias actuales de la ideología promovida.
Los seis intelectuales de Frankfurt que cambiaron Occidente para siempre y las ideas específicas que aportó cada uno, son los siguientes: Max Horkheimer, Theodor Adorno, Herbert Marcuse, Erich Fromm, Wilhelm Reich y Walter Benjamin.
Dejaron de hablar de economía, de proletariado y burguesía; en su lugar hicieron algo que Lenin nunca habría imaginado: fusionar Marx con Freud. Combinaron crítica económica con psicoanálisis, y llegaron a una conclusión revolucionaria: el capitalismo no sólo explota económicamente a la clase trabajadora, la domina culturalmente. La familia tradicional, la moral sexual, la religión, la educación, el arte; todas estas instituciones culturales funcionan como mecanismos de dominación psicológica que hacen que el trabajador acepte su explotación como natural.
Y acá está el giro que cambió todo. Si el problema es cultural, la solución debe ser también cultural. No se necesita una revolución económica violenta, se necesita una revolución cultural gradual. Se necesita capturar las instituciones culturales, universidades, medios, arte, educación, y desde ahí transformar la conciencia de Occidente.
Antonio Gramsci, marxista italiano, encarcelado por Mussolini, lo había visto primero. Llamó a esto «hegemonía cultural». La Escuela de Frankfurt convirtió la intuición de Gramsci en estrategia operativa. Pero había un problema. En 1933, Hitler sube al poder. El instituto se cierra. Los seis son judíos y deben abandonar Alemania, instalándose todos ellos en EEUU.
El instituto abre en Nueva York. amparado por la Universidad de Columbia. Horkheimer y Adorno refinan su arma más poderosa: la Teoría crítica. Es un método diseñado para criticar cada aspecto de la sociedad occidental sin proponer alternativa constructiva alguna ni posibles soluciones. Sólo señala opresión, dominación, injusticia, real o imaginada, observada en cada institución. Cada norma, cada tradición. Roger Scruton lo vio claro, no es filosofía, es destrucción disfrazada de análisis.
Horkheimer y Adorno publican «Dialéctica de la Ilustración». Esta es la base de todo lo que viene después. Su argumento central: la Ilustración, la razón, la ciencia, el progreso, no liberaron a la población, sino que la esclavizaron. La razón es una forma sofisticada de dominación. La ironía trágica es que estos refugiados de un totalitarismo consideran que la razón es totalitaria. Huyeron de un totalitarismo y dedicaron sus vidas a establecer uno de mayores alcances ya que crearon una ideología que destruiría la libertad occidental desde dentro.
Marcuse escribe «Eros y civilización» en el cual se fusiona a Marx y Freud de forma fundamental. Su argumento: la represión sexual es la base del capitalismo. La familia tradicional, la moral sexual cristiana, la monogamia, todo esto existe para reprimir los instintos naturales del ser humano y convertirlo en trabajador productivo obediente. Su solución: liberación sexual total. Destruir la familia, normalizar toda expresión sexual, sólo así el ser humano puede liberarse del capitalismo. Toda la liberación sexual de los años 60, la ideología de género actual y todo ataque a la familia tradicional, provienen de esta postura.
Erich Fromm aduce que el capitalismo produce una personalidad fascista. Cualquiera que defienda autoridad, jerarquía, tradición, es potencialmente fascista. Esta idea justifica el ataque permanente a toda estructura social tradicional. Wilhelm Reich, el más radical sexualmente, argumenta que el orgasmo es revolucionario, que la represión sexual causa fascismo, que la familia monógama es la célula del Estado fascista. Suena absurdo pero fue increíblemente influyente en la contracultura de los años 60.
Walter Benjamin se asocia al marxismo estético. Argumenta que el arte tradicional es elitista y debe destruirse. El arte debe ser reproducción masiva, política, activista. De aquí viene todo el arte contemporáneo basura que ves en museos y aquí está la jugada maestra: no atacaron al capitalismo directamente.
Marcuse no acude al proletariado para impulsar la revolución, sino a todas las minorías que se sienten oprimidas, en cualquier ámbito de la sociedad. Así, crean minorías oprimidas nuevas como las que provienen de la raza, género, sexo, y les enseñan a ver opresión en cada aspecto de la sociedad. Esta es la estrategia del wokismo actual. El victimismo es visto como una virtud.
martes, 3 de marzo de 2026
El espíritu de Occidente
Si tuviésemos que resumir en breves palabras lo que implica "el espíritu de Occidente", podríamos decir que se trata de una actitud generalizada por la cual se busca simultáneamente la libertad y la igualdad entre seres humanos. Así, si se intenta compartir penas y alegrías ajenas como propias, logramos la sensación de igualdad, ya que tanto el sufrimiento como la felicidad ajenos serán nuestros propios sufrimientos y nuestra propia felicidad. .
Si consideramos que la libertad, respecto de los demás seres humanos, implica no ser gobernados mental o materialmente por alguno de ellos, se deduce fácilmente que tal posible gobierno deja de tener sentido si previamente hemos adoptado la actitud que nos conduce a la igualdad, en el sentido indicado. Como la actitud por la cual tenemos la predisposición a compartir penas y alegrías ajenas no es otra cosa que el "Amarás al prójimo como a ti mismo", podemos materializar en la ética bíblica al "espíritu de Occidente".
Respecto del tema tratado, Jorge Luis García Venturini escribió: "Se debe especialmente a Arnold Toynbee la paternidad y la difusión de la expresión «Occidental y Cristiano» para designar a la civilización de la que formamos parte".
"Es indudable que, para hablar de manera genérica y por sobre las subdivisiones que se puedan hacer, en Oriente se vive hoy de acuerdo a pautas occidentales. Desde las doctrinas políticas y filosóficas hasta la arquitectura, las modas, las artes, la ciencia, la técnica, son todas manifestaciones occidentales, importadas de Occidente".
"He preferido la expresión «Espíritu de Occidente» a «Civilización Occidental y Cristiana» pues esta última da la sensación de algo más cerrado, con un área geográfica determinada. Eso fue así en un momento dado, pero ahora ya no. Por lo tanto estimo más adecuado hablar de «Espíritu de Occidente» para mencionar esa fuerza espiritual, esa inspiración que, si bien tiene por cuna y principal trayectoria el área conocida como occidental y cristiana, va más allá de sus naturales fronteras geográficas y culturales para poder encarnarse e inspirar áreas del Este, como también ha podido eclipsarse en áreas del Oeste".
"El espíritu de Occidente es una concepción del hombre con su libertad antropológica, su libertad psicológica, y su libertad cívico política. Todo esto está mucho más allá de la política. Espíritu de Occidente es también la creación científica -en Oriente jamás hubo ciencia, y la que ahora hay es producto de importación. La ciencia es una creación de Occidente, como lo es el uso de la razón y la ciudad de la ley. Es decir que la historia no es un hecho fatal como lo creían los antiguos orientales o como lo cree actualmente el marxismo a través de las leyes dialécticas. La historia es creación libre del hombre".
"La nuestra es la primera civilización que se caracteriza por constituir una sociedad abierta y plural desde el comienzo. Esa sociedad en cuyo seno, como decía Ortega y Gasset, se ha descubierto el derecho a disentir, a discrepar. Y al discrepar la sociedad se pluraliza. Yo puedo pensar de un modo diferente a la manera de pensar del príncipe de turno, cosa que no podía hacer un egipcio, que no podía hacer un chino, ni un japonés, respecto de su faraón o de sus emperadores" (Extractos de "¿De qué República hablamos?"-Revista Somos-Editorial Atlántica SA-Buenos Aires 1981).
Puede decirse que el espíritu de Occidente, materializado en una actitud definida, resulta independiente del grado de aceptación que pueda tener. Resulta evidente que en la actualidad tal espíritu tiende a ser rechazado en los países occidentales, como es el caso de Europa, continente que rechaza al cristianismo mientras se adhiere al Islam, que promueve una actitud totalmente opuesta al espíritu de Occidente.
Si consideramos que la libertad, respecto de los demás seres humanos, implica no ser gobernados mental o materialmente por alguno de ellos, se deduce fácilmente que tal posible gobierno deja de tener sentido si previamente hemos adoptado la actitud que nos conduce a la igualdad, en el sentido indicado. Como la actitud por la cual tenemos la predisposición a compartir penas y alegrías ajenas no es otra cosa que el "Amarás al prójimo como a ti mismo", podemos materializar en la ética bíblica al "espíritu de Occidente".
Respecto del tema tratado, Jorge Luis García Venturini escribió: "Se debe especialmente a Arnold Toynbee la paternidad y la difusión de la expresión «Occidental y Cristiano» para designar a la civilización de la que formamos parte".
"Es indudable que, para hablar de manera genérica y por sobre las subdivisiones que se puedan hacer, en Oriente se vive hoy de acuerdo a pautas occidentales. Desde las doctrinas políticas y filosóficas hasta la arquitectura, las modas, las artes, la ciencia, la técnica, son todas manifestaciones occidentales, importadas de Occidente".
"He preferido la expresión «Espíritu de Occidente» a «Civilización Occidental y Cristiana» pues esta última da la sensación de algo más cerrado, con un área geográfica determinada. Eso fue así en un momento dado, pero ahora ya no. Por lo tanto estimo más adecuado hablar de «Espíritu de Occidente» para mencionar esa fuerza espiritual, esa inspiración que, si bien tiene por cuna y principal trayectoria el área conocida como occidental y cristiana, va más allá de sus naturales fronteras geográficas y culturales para poder encarnarse e inspirar áreas del Este, como también ha podido eclipsarse en áreas del Oeste".
"El espíritu de Occidente es una concepción del hombre con su libertad antropológica, su libertad psicológica, y su libertad cívico política. Todo esto está mucho más allá de la política. Espíritu de Occidente es también la creación científica -en Oriente jamás hubo ciencia, y la que ahora hay es producto de importación. La ciencia es una creación de Occidente, como lo es el uso de la razón y la ciudad de la ley. Es decir que la historia no es un hecho fatal como lo creían los antiguos orientales o como lo cree actualmente el marxismo a través de las leyes dialécticas. La historia es creación libre del hombre".
"La nuestra es la primera civilización que se caracteriza por constituir una sociedad abierta y plural desde el comienzo. Esa sociedad en cuyo seno, como decía Ortega y Gasset, se ha descubierto el derecho a disentir, a discrepar. Y al discrepar la sociedad se pluraliza. Yo puedo pensar de un modo diferente a la manera de pensar del príncipe de turno, cosa que no podía hacer un egipcio, que no podía hacer un chino, ni un japonés, respecto de su faraón o de sus emperadores" (Extractos de "¿De qué República hablamos?"-Revista Somos-Editorial Atlántica SA-Buenos Aires 1981).
Puede decirse que el espíritu de Occidente, materializado en una actitud definida, resulta independiente del grado de aceptación que pueda tener. Resulta evidente que en la actualidad tal espíritu tiende a ser rechazado en los países occidentales, como es el caso de Europa, continente que rechaza al cristianismo mientras se adhiere al Islam, que promueve una actitud totalmente opuesta al espíritu de Occidente.
sábado, 28 de febrero de 2026
Aperturas al relativismo
La forma más eficaz para destruir una sociedad, o incluso a la humanidad, consiste en proclamar la validez conjunta del relativismo moral, del cognitivo y del cultural. Si no existe una moral objetiva, de validez planetaria, deberíamos dejar de lado toda una rama del conocimiento humano, como es la ética. De ahí que, al predominar este relativismo, las religiones bíblicas se asemejan a un alfil que se mueve por casillas blancas mientras que el final de la partida de ajedrez se realiza por casillas negras. Se establece una postura en la que "vale todo" mientras que no existe una orientación individual respecto de la actitud a adoptar frente al resto de la sociedad.
Si no existe una verdad objetiva, respecto a algún aspecto de la realidad, nadie debería molestarse por buscar tal verdad, permitiendo la entrada de charlatanes que desplazan en importancia a los científicos que describen las leyes naturales en forma eficaz. Un ejemplo de los efectos destructivos del relativismo cognitivo es la existencia de los seguidores de la "teoría" de la tierra plana, que posiblemente llegue a un 20% de la población, al menos según lo que puede observarse en las redes sociales de Internet.
El relativismo cultural, cuya eficacia destructiva se puede observar actualmente en una Europa multiculturalista, que acepta mayoritariamente una "religión" que promueve una guerra contra los infieles, incluso aceptando asesinatos, mientras rechaza, y hasta prohíbe, una religión que promueve compartir las penas y las alegrías ajenas como propias, tal la ética cristiana.
La entronización de los diversos relativismos se ha ido estableciendo a partir de filósofos que, amparados en la oscuridad de un palabrerío casi hueco, han ido instalando poco a poco la posibilidad de una aceptación generalizada de los relativismos mencionados. Puede decirse que los absolutismos son propuestos desde la modernidad mientras que los relativismos provienen de las reacciones contra dicha etapa civilizatoria.
Es deseable disponer de un terreno firme para poder construir un gran edificio; en forma similar, para la construcción del edificio de la ciencia, es deseable disponer de un marco firme y estable, tal el vislumbrado por el Iluminismo, o la Ilustración, movimiento intelectual y científico al cual se asocia la modernidad. Entre sus propuestas se destacan la confianza en la razón, el rechazo al mito, la investigación libre, el naturalismo, el cientificismo, el utilitarismo, el respeto por la tecnología, el universalismo, el individualismo y el modernismo junto a la confianza en el futuro, según la opinión de Mario Bunge (en “La relación entre la sociología y la filosofía”-Editorial EDAF SA-Madrid 2000). El desarrollo posterior de la ciencia fue promovido por la actitud modernista, sin embargo, a partir de mediados del siglo XX, aparece un rechazo a sus lineamientos básicos que consiste, principalmente, en el distanciamiento de los estudios sociales respecto de los conceptos iluministas, dando origen a lo que algunos autores denominan la posmodernidad.
Los tres campos de discusión se asocian principalmente a la ciencia, la ética y el arte, que admiten un carácter objetivo, desde el punto de vista de la modernidad, mientras que para la posmodernidad todos ellos resultan ser esencialmente subjetivos, de ahí la incompatibilidad de ambas visiones de la realidad. Juan José Sebreli expresó: "A los posmodernos yo los defino como premodernos, ya que atacan a la sociedad actual y reivindican sociedades anteriores".
"Por ejemplo, los ecologistas extremos reivindican una vuelta a la sociedad rural idílica, que es una utopía. Y en el plano filosófico, reivindican filosofías irracionalistas como las de Nietzsche o Heidegger. Los posmodernos se inspiran en una vieja tradición que empieza desde que surge la modernidad. Porque en realidad, siempre que surge una corriente, surge su corriente opuesta. Cuando surge la modernidad en Occidente, en el siglo XVIII, contemporáneamente surge la antimodernidad, que es el romanticismo".
"Por eso yo digo que la fuente del posmodernismo es el romanticismo, en contra del racionalismo de la sociedad industrial y de todo lo que significa la modernidad. Creo que la única manera de criticar las certezas equivocadas del racionalismo es mediante la razón. El posmodernismo reivindica creencias, intuiciones y formas de conocimiento que no son racionales".
"La ciencia moderna, tan combatida, es la que se plantea permanentemente la autocrítica; no veo que las sectas, los movimientos esotéricos y el ocultismo lo hagan. Con respecto a los pensadores posmodernos, creo que Michel Foucault y Jacques Derrida son enemigos de la razón. Foucault reivindica abiertamente el absurdo, la irracionalidad, basándose en pensadores que son muy antiguos, como Nietzsche. Es decir, no es que yo no crea qu no haya que superar la modernidad, pero los llamados posmodernos en realidad quieren volver atrás. Lo que hay que criticarle a la sociedad moderna es que no haya cumplido totalmente sus objetivos, y a veces que los haya traicionado" (De "Voces de la cultura argentina" de Cristina Mucci-El Ateneo-Buenos Aires 1997).
Roger Scruton describe la estrategia de Jacques Derrida, uno de los promotores del anti-occidentalismo: "Primero, identificar el blanco, que es la cultura occidental como tal, es decir, la suma total de los artefactos a través de los cuales la cristiandad formó y administró al mundo humano. Lo segundo, identificar una falla en esta cultura: la falla es el «logocentrismo», lo que significa dos cosas: privilegiar lo hablado sobre lo escrito, y, más importante, creer que el mundo es realmente como lo describen nuestros conceptos. Luego, minar esa falla hasta que todo lo que se construyó sobre ella se derrumbe" (De "Filosofía moderna"-Editorial Cuatro Vientos-Santiago de Chile 1999).
Los relativismos implican una debilidad social, incluso individual, que favorece el acceso al poder de los populismos y los totalitarismos. Así, Viktor Frankl estima que la ausencia de sentido de la vida es una de las principales causas de sufrimiento moral, por lo que la imposibilidad de buscar el bien, la verdad y la belleza, valores inexistentes para los relativistas, le niega al individuo desorientado la posibilidad de adaptarse al orden natural y a la sociedad. Incluso se llega así al extremo de aceptar los totalitarismos que ofrecen, aparentemente, sentidos de la vida en "gran diversidad y cantidad". Scruton escribió: "Uno de los hechos extraordinarios de las filosofías de la liberación es que no pueden decir nada coherente respecto de las metas. De hecho, hay una especie de risueño paradoxismo que acompaña sus afirmaciones de convicción. Ya sea si se expresan en el lenguaje abstracto de la Revolución Francesa, o en la visión contradictoria de un compromiso hacia algo cuyo valor no puede describirse, el resultado es el mismo: una especie de vacío, una lucha para destruir en nombre de «Nada»".
"No hay un solo partidario de la liberación que se haya preocupado de explicarnos en términos concretos en qué consiste su ideal: nos dicen que debemos liberarnos de la ley, de las instituciones y de los consejos, pero no del para qué hacerlo. La Voluntad General de Rousseau, el Pueblo de Robespierre, la comuna de Marx, el fascio de los anarquistas italianos, el groupe en fusion de Sartre: todos expresan la misma idea contradictoria sobre una sociedad libre, sin leyes ni instituciones, en la cual la gente se agrupa espontáneamente en glóbulos afirmadores-de-la-vida, a pesar de que hay siglos que prueban que los seres humanos no son capaces de lograrlo".
"La meta es una «sociedad sin obediencia», una «unidad en desobediencia» donde no se conocen el conflicto, la competencia y la subordinación. En la búsqueda de este fantasma contradictorio, los «liberadores» han ensayado derribar las instituciones actuales, desarraigar las relaciones entre la gente, destruir todo lo que sólo se negocia, compromete o semiconvence. En aras de una libertad trascendental que no puede alcanzarse, se cancela la verdadera referencia a lo trascendental que está presente en las formas humildes de la vida humana. Esta idolatrada libertad destruye las relaciones humanas al medir a los hombres con el estándar que no pueden alcanzar".
Si no existe una verdad objetiva, respecto a algún aspecto de la realidad, nadie debería molestarse por buscar tal verdad, permitiendo la entrada de charlatanes que desplazan en importancia a los científicos que describen las leyes naturales en forma eficaz. Un ejemplo de los efectos destructivos del relativismo cognitivo es la existencia de los seguidores de la "teoría" de la tierra plana, que posiblemente llegue a un 20% de la población, al menos según lo que puede observarse en las redes sociales de Internet.
El relativismo cultural, cuya eficacia destructiva se puede observar actualmente en una Europa multiculturalista, que acepta mayoritariamente una "religión" que promueve una guerra contra los infieles, incluso aceptando asesinatos, mientras rechaza, y hasta prohíbe, una religión que promueve compartir las penas y las alegrías ajenas como propias, tal la ética cristiana.
La entronización de los diversos relativismos se ha ido estableciendo a partir de filósofos que, amparados en la oscuridad de un palabrerío casi hueco, han ido instalando poco a poco la posibilidad de una aceptación generalizada de los relativismos mencionados. Puede decirse que los absolutismos son propuestos desde la modernidad mientras que los relativismos provienen de las reacciones contra dicha etapa civilizatoria.
Es deseable disponer de un terreno firme para poder construir un gran edificio; en forma similar, para la construcción del edificio de la ciencia, es deseable disponer de un marco firme y estable, tal el vislumbrado por el Iluminismo, o la Ilustración, movimiento intelectual y científico al cual se asocia la modernidad. Entre sus propuestas se destacan la confianza en la razón, el rechazo al mito, la investigación libre, el naturalismo, el cientificismo, el utilitarismo, el respeto por la tecnología, el universalismo, el individualismo y el modernismo junto a la confianza en el futuro, según la opinión de Mario Bunge (en “La relación entre la sociología y la filosofía”-Editorial EDAF SA-Madrid 2000). El desarrollo posterior de la ciencia fue promovido por la actitud modernista, sin embargo, a partir de mediados del siglo XX, aparece un rechazo a sus lineamientos básicos que consiste, principalmente, en el distanciamiento de los estudios sociales respecto de los conceptos iluministas, dando origen a lo que algunos autores denominan la posmodernidad.
Los tres campos de discusión se asocian principalmente a la ciencia, la ética y el arte, que admiten un carácter objetivo, desde el punto de vista de la modernidad, mientras que para la posmodernidad todos ellos resultan ser esencialmente subjetivos, de ahí la incompatibilidad de ambas visiones de la realidad. Juan José Sebreli expresó: "A los posmodernos yo los defino como premodernos, ya que atacan a la sociedad actual y reivindican sociedades anteriores".
"Por ejemplo, los ecologistas extremos reivindican una vuelta a la sociedad rural idílica, que es una utopía. Y en el plano filosófico, reivindican filosofías irracionalistas como las de Nietzsche o Heidegger. Los posmodernos se inspiran en una vieja tradición que empieza desde que surge la modernidad. Porque en realidad, siempre que surge una corriente, surge su corriente opuesta. Cuando surge la modernidad en Occidente, en el siglo XVIII, contemporáneamente surge la antimodernidad, que es el romanticismo".
"Por eso yo digo que la fuente del posmodernismo es el romanticismo, en contra del racionalismo de la sociedad industrial y de todo lo que significa la modernidad. Creo que la única manera de criticar las certezas equivocadas del racionalismo es mediante la razón. El posmodernismo reivindica creencias, intuiciones y formas de conocimiento que no son racionales".
"La ciencia moderna, tan combatida, es la que se plantea permanentemente la autocrítica; no veo que las sectas, los movimientos esotéricos y el ocultismo lo hagan. Con respecto a los pensadores posmodernos, creo que Michel Foucault y Jacques Derrida son enemigos de la razón. Foucault reivindica abiertamente el absurdo, la irracionalidad, basándose en pensadores que son muy antiguos, como Nietzsche. Es decir, no es que yo no crea qu no haya que superar la modernidad, pero los llamados posmodernos en realidad quieren volver atrás. Lo que hay que criticarle a la sociedad moderna es que no haya cumplido totalmente sus objetivos, y a veces que los haya traicionado" (De "Voces de la cultura argentina" de Cristina Mucci-El Ateneo-Buenos Aires 1997).
Roger Scruton describe la estrategia de Jacques Derrida, uno de los promotores del anti-occidentalismo: "Primero, identificar el blanco, que es la cultura occidental como tal, es decir, la suma total de los artefactos a través de los cuales la cristiandad formó y administró al mundo humano. Lo segundo, identificar una falla en esta cultura: la falla es el «logocentrismo», lo que significa dos cosas: privilegiar lo hablado sobre lo escrito, y, más importante, creer que el mundo es realmente como lo describen nuestros conceptos. Luego, minar esa falla hasta que todo lo que se construyó sobre ella se derrumbe" (De "Filosofía moderna"-Editorial Cuatro Vientos-Santiago de Chile 1999).
Los relativismos implican una debilidad social, incluso individual, que favorece el acceso al poder de los populismos y los totalitarismos. Así, Viktor Frankl estima que la ausencia de sentido de la vida es una de las principales causas de sufrimiento moral, por lo que la imposibilidad de buscar el bien, la verdad y la belleza, valores inexistentes para los relativistas, le niega al individuo desorientado la posibilidad de adaptarse al orden natural y a la sociedad. Incluso se llega así al extremo de aceptar los totalitarismos que ofrecen, aparentemente, sentidos de la vida en "gran diversidad y cantidad". Scruton escribió: "Uno de los hechos extraordinarios de las filosofías de la liberación es que no pueden decir nada coherente respecto de las metas. De hecho, hay una especie de risueño paradoxismo que acompaña sus afirmaciones de convicción. Ya sea si se expresan en el lenguaje abstracto de la Revolución Francesa, o en la visión contradictoria de un compromiso hacia algo cuyo valor no puede describirse, el resultado es el mismo: una especie de vacío, una lucha para destruir en nombre de «Nada»".
"No hay un solo partidario de la liberación que se haya preocupado de explicarnos en términos concretos en qué consiste su ideal: nos dicen que debemos liberarnos de la ley, de las instituciones y de los consejos, pero no del para qué hacerlo. La Voluntad General de Rousseau, el Pueblo de Robespierre, la comuna de Marx, el fascio de los anarquistas italianos, el groupe en fusion de Sartre: todos expresan la misma idea contradictoria sobre una sociedad libre, sin leyes ni instituciones, en la cual la gente se agrupa espontáneamente en glóbulos afirmadores-de-la-vida, a pesar de que hay siglos que prueban que los seres humanos no son capaces de lograrlo".
"La meta es una «sociedad sin obediencia», una «unidad en desobediencia» donde no se conocen el conflicto, la competencia y la subordinación. En la búsqueda de este fantasma contradictorio, los «liberadores» han ensayado derribar las instituciones actuales, desarraigar las relaciones entre la gente, destruir todo lo que sólo se negocia, compromete o semiconvence. En aras de una libertad trascendental que no puede alcanzarse, se cancela la verdadera referencia a lo trascendental que está presente en las formas humildes de la vida humana. Esta idolatrada libertad destruye las relaciones humanas al medir a los hombres con el estándar que no pueden alcanzar".
jueves, 26 de febrero de 2026
Principios occidentales modernos
En la actualidad, principalmente en Europa, existe un importante porcentaje de la población que considera oportuno relegar los principios occidentales para ser reemplazados por principios asociados al Islam. Aducen, entre otros aspectos, los graves acontecimientos ocurridos en el pasado europeo, como las dos Guerras Mundiales, por lo cual suponen que se justifica el renunciamiento a todo lo que se considera como "civilización occidental".
Esta actitud es similar a la de quienes descreen de la Biblia por cuanto han advertido serios defectos morales en personajes históricos del Antiguo Testamento, principalmente. No se tiene en cuenta que la misión de la Biblia es la conversión de pecadores en justos, por lo que la eficacia de la religión debe asociarse al éxito en este aspecto. Como se trata de libros escritos por diversos autores de distintas épocas, es natural la presencia de autores con atributos similares a personas comunes y corrientes. El cambio europeo actual apunta a adoptar una religión que apunta a la conversión de justos en pecadores, ya que, desde el punto de vista occidental, el terrorismo, el asesinato de infieles, la subestimación de las mujeres, la implantación forzada de un totalitarismo opresor, son acciones que pueden asociarse más al pecado que a la virtud.
En un reportaje de Cristina Mucci a Juan José Sebreli, la periodista inquiere: "Usted reivindica los principios occidentales modernos, se hayan o no implementado correctamente. Más allá de todos los horrores que han sucedido, los sigue considerando superiores a cualquier otro postulado o civilización".
Recibiendo como respuesta: "Por supuesto, porque estos horrores no son atribuibles a la modernidad en sí, sino a que se han violentado sus postulados. Le pongo un ejemplo: los derechos humanos. Para mí, son un valor indiscutible. ¿Quién inventó los derechos humanos? ¿Los orientales? Jamás. ¿Las civilizaciones precolombinas? No tenían la menor idea de qué se trataba. Los inventaron los occidentales; más aún, los ingleses y los franceses, dos pueblos muy concretos. Pero que tengan un origen concreto, no significa que valgan solamente para esas civilizaciones. Valen para el mundo. Y valen más allá del hecho de que quienes los crearon los hayan o no respetado".
"Porque usted podrá hablarme del avance colonial inglés, pero la forma en que se ha instrumentado no tiene nada que ver con los principios, que permanecen más allá de los abusos. Le pongo otro ejemplo. Yo creo absolutamente en la igualdad de los sexos. Los orientales no creen en la igualdad de los sexos, y los occidentales -aunque no la cumplan- fueron los primeros que levantaron la bandera de la igualdad entre los sexos. Entre los islámicos la mujer es inferior al varón, por lo tanto yo no puedo tolerar a la sociedad islámica, tengo que combatirla si es que creo que la igualdad de los sexos es un valor universal".
"El relativismo cultural que se ha impuesto en los últimos años tiene la apariencia de ser democrático. Pero es sólo una apariencia: si todo el mundo puede pensar lo que quiera y todos los valores son iguales, llegamos a aceptar injusticias muy grandes. Si yo admito que todo el mundo tiene derecho a sostener concepciones propias de su civilización, tengo que admitir, por ejemplo, que para determinadas sociedades la mujer debe seguir siendo inferior al varón".
"Yo no creo en eso. Quiero que se imponga la igualdad de los sexos, quiero que se impongan los derechos humanos, y eso es un invento de Occidente. No porque Occidente sea una raza superior, sino porque los principios surgieron allí por un cúmulo de circunstancias. Otro ejemplo: quemar vivas a las viudas era una tradición fundamental en el hinduismo, formaba parte de su esencia y sus tradiciones más ancestrales. Llega el gobierno inglés, y al que quema viudas lo mete preso".
"¿Usted a favor de quién está? Porque si respeto la cultura hindú, estoy a favor de seguir quemando viudas. El ejemplo todavía sirve para un caso todavía más actual: millones de mujeres en el África y el mundo islámico son mutiladas sexualmente. ¿Hay que aceptarlo porque está dentro de su religión? Usted podrá decirme que quienes invadieron esas culturas tampoco respetaron los derechos humanos. De acuerdo, pero que se cometan actos vandálicos no significa que la cultura occidental convalide esos actos".
"En cambio, las mutilaciones, y otras atrocidades, están convalidadas por las culturas donde se aplican. Esa es la diferencia. ¿Usted sabe por qué los españoles, que eran unos pocos, pudieron vencer a millones de indios? Simplemente porque hubo una cantidad de indígenas que se pusieron a favor del ejército español. El régimen azteca y el régimen inca eran tremendamente represivos. En los templos aztecas que hoy tanto se admiran se les sacaba el corazón a los adolescentes vivos. Esos eran los aztecas que hoy se reivindican. Yo no reivindico de ninguna manera una cultura que comete sacrificios humanos" (De "Voces de la cultura argentina" de Cristina Mucci-El Ateneo-Buenos Aires 1997).
Esta actitud es similar a la de quienes descreen de la Biblia por cuanto han advertido serios defectos morales en personajes históricos del Antiguo Testamento, principalmente. No se tiene en cuenta que la misión de la Biblia es la conversión de pecadores en justos, por lo que la eficacia de la religión debe asociarse al éxito en este aspecto. Como se trata de libros escritos por diversos autores de distintas épocas, es natural la presencia de autores con atributos similares a personas comunes y corrientes. El cambio europeo actual apunta a adoptar una religión que apunta a la conversión de justos en pecadores, ya que, desde el punto de vista occidental, el terrorismo, el asesinato de infieles, la subestimación de las mujeres, la implantación forzada de un totalitarismo opresor, son acciones que pueden asociarse más al pecado que a la virtud.
En un reportaje de Cristina Mucci a Juan José Sebreli, la periodista inquiere: "Usted reivindica los principios occidentales modernos, se hayan o no implementado correctamente. Más allá de todos los horrores que han sucedido, los sigue considerando superiores a cualquier otro postulado o civilización".
Recibiendo como respuesta: "Por supuesto, porque estos horrores no son atribuibles a la modernidad en sí, sino a que se han violentado sus postulados. Le pongo un ejemplo: los derechos humanos. Para mí, son un valor indiscutible. ¿Quién inventó los derechos humanos? ¿Los orientales? Jamás. ¿Las civilizaciones precolombinas? No tenían la menor idea de qué se trataba. Los inventaron los occidentales; más aún, los ingleses y los franceses, dos pueblos muy concretos. Pero que tengan un origen concreto, no significa que valgan solamente para esas civilizaciones. Valen para el mundo. Y valen más allá del hecho de que quienes los crearon los hayan o no respetado".
"Porque usted podrá hablarme del avance colonial inglés, pero la forma en que se ha instrumentado no tiene nada que ver con los principios, que permanecen más allá de los abusos. Le pongo otro ejemplo. Yo creo absolutamente en la igualdad de los sexos. Los orientales no creen en la igualdad de los sexos, y los occidentales -aunque no la cumplan- fueron los primeros que levantaron la bandera de la igualdad entre los sexos. Entre los islámicos la mujer es inferior al varón, por lo tanto yo no puedo tolerar a la sociedad islámica, tengo que combatirla si es que creo que la igualdad de los sexos es un valor universal".
"El relativismo cultural que se ha impuesto en los últimos años tiene la apariencia de ser democrático. Pero es sólo una apariencia: si todo el mundo puede pensar lo que quiera y todos los valores son iguales, llegamos a aceptar injusticias muy grandes. Si yo admito que todo el mundo tiene derecho a sostener concepciones propias de su civilización, tengo que admitir, por ejemplo, que para determinadas sociedades la mujer debe seguir siendo inferior al varón".
"Yo no creo en eso. Quiero que se imponga la igualdad de los sexos, quiero que se impongan los derechos humanos, y eso es un invento de Occidente. No porque Occidente sea una raza superior, sino porque los principios surgieron allí por un cúmulo de circunstancias. Otro ejemplo: quemar vivas a las viudas era una tradición fundamental en el hinduismo, formaba parte de su esencia y sus tradiciones más ancestrales. Llega el gobierno inglés, y al que quema viudas lo mete preso".
"¿Usted a favor de quién está? Porque si respeto la cultura hindú, estoy a favor de seguir quemando viudas. El ejemplo todavía sirve para un caso todavía más actual: millones de mujeres en el África y el mundo islámico son mutiladas sexualmente. ¿Hay que aceptarlo porque está dentro de su religión? Usted podrá decirme que quienes invadieron esas culturas tampoco respetaron los derechos humanos. De acuerdo, pero que se cometan actos vandálicos no significa que la cultura occidental convalide esos actos".
"En cambio, las mutilaciones, y otras atrocidades, están convalidadas por las culturas donde se aplican. Esa es la diferencia. ¿Usted sabe por qué los españoles, que eran unos pocos, pudieron vencer a millones de indios? Simplemente porque hubo una cantidad de indígenas que se pusieron a favor del ejército español. El régimen azteca y el régimen inca eran tremendamente represivos. En los templos aztecas que hoy tanto se admiran se les sacaba el corazón a los adolescentes vivos. Esos eran los aztecas que hoy se reivindican. Yo no reivindico de ninguna manera una cultura que comete sacrificios humanos" (De "Voces de la cultura argentina" de Cristina Mucci-El Ateneo-Buenos Aires 1997).
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- Ingeniero en Electrónica. Ex Docente de la Universidad de Mendoza, Universidad Nacional de Cuyo, Universidad Tecnológica Nacional, Universidad Católica.

