jueves, 16 de abril de 2026

En busca de la unidad planetaria

Desde tiempos lejanos se viene buscando la unidad de los diversos pueblos que habitan el planeta. Estos intentos unificadores pueden agruparse en dos grupos principales; uno de ellos integrado por líderes o sectores en extremo ambiciosos que buscan el poder mundial sin apenas interesarse por los pueblos dominados. En este agrupamiento podemos encontrar una larga lista que va desde Alejandro Magno al Imperio Romano, al Islam, al Imperio británico, a los nazis y al Imperio Soviético, entre otros. No todos produjeron resultados negativos ya que, parcialmente, algunos favorecieron a los pueblos conquistados.

En el segundo grupo aparece el cristianismo medieval, que apuntaba hacia una unidad planetaria basada en la ética bíblica, si bien la Iglesia Católica en muchas ocasiones abandonó los elevados ideales para buscar un poder similar al de los restantes imperios expansivos y líderes ambiciosos sin límites. Mario Amadeo escribió: "La aparición del cristianismo es el hecho más importante de la historia. Esta afirmación no es sólo el fruto de una creencia religiosa: es también el resultado de una comprobación objetiva. En efecto, ningún acontecimiento histórico -guerra, revolución política, invento o descubrimiento- alteró de tal manera la mentalidad de los hombres como la difusión del mensaje cristiano".

"Demás está decir que las relaciones internacionales se vieron tan profundamente influidas por este hecho trascendental como las demás formas de vida social. La idea de la paternidad universal de Dios -ya no considerado como un creador impasible ni como un ídolo localista- engendró la idea consecuente de la fraternidad natural de los hombres, «hijos de un mismo Padre que está en los cielos». Ya no más exclusivismos fundados en la raza ni en el origen: «ni griegos, ni judíos, ni bárbaros, ni escitas». La idea ecuménica que la Roma de los Césares no había podido realizar adquiría un nuevo y más profundo sentido en la fe triunfante. Veremos en la Edad Media cumplirse el más poderoso intento de traducirla en instituciones del ordenamiento internacional".

"Los setecientos años que transcurren desde la caída de Roma hasta el reflorecimiento medieval son de preparación y espera. Tan sólo en el siglo XII resurge la vida cultural, hasta entonces encerrada en los muros de los monasterios. Y con ella, impregnada de sentido religioso, la idea romana de la unidad. El ecúmeno cristiano de la Edad Media tiene mucho de común con la universalidad imperial de Roma. Pero, al mismo tiempo, revela diferencias sustanciales. En primer lugar, no se funda en el primado de un solo pueblo superior, sino que parte de la igualdad de todos. En segundo lugar, no impone una misma forma de vida a todos los pueblos que abarca, sino que admite, aun teóricamente, su variedad".

"La «República Cristiana» no aspira a convertirse en universo. Intenta realizar el «pluriverso» por el respeto de los caracteres diferenciales y de las modalidades locales. Su fórmula de convivencia internacional podría sintetizarse así: en el espíritu, la unidad; en el cuerpo, la variedad" (De "Por una convivencia internaconal" de Mario Amadeo-Ediciones Cultura Hispánica-Madrid 1956).

En la actualidad tenemos dos ejemplos de religiones "no igualitarias", como son el Islam y el judaísmo. La primera, que intenta imponer sus principios "éticos" o culturales a todo el planeta, en realidad implica principios que en Occidente son mayoritariamente considerados como delitos. Por otra parte, el judaísmo sigue siendo una religión de validez sectorial que trata a los ajenos a sus creencias como extraños, que no se los debe respetar si habitan suelo históricamente judío, como es el caso de los palestinos de Cisjordania.

Si adoptamos la definición de religión como "la unión de los adeptos", llegaremos a la evidente conclusión que la religión será universal (o de validez planetaria) o no será religión. Es decir, tanto el Islam como el judaísmo no actúan como religiones, desde el punto de vista de la definición adoptada, o aceptada.

En la actualidad, el único camino hacia una posible unión de seres humanos y países, proviene de considerar a la ley natural como vínculo que une y que se comparte, que es la ley de Dios, y que resulta accesible al entendimiento y la observación. En este caso, el "Amarás al prójimo como a ti mismo", entendido como "compartirás las penas y las alegrías ajenas como propias", constituye el principio de entendimiento y unificación de la convulsionada humanidad del siglo XXI.

miércoles, 15 de abril de 2026

Acerca del narcisismo

Puede decirse que el narcisismo es una actitud que implica un egoísmo exagerado. Si imaginamos una "sociedad" en la que predomina netamente tal egoísmo, desaparecería toda cooperación social y todo vínculo emocional entre sus integrantes. De ahí que en lugar de ser una "sociedad" podría denominarse como un simple conjunto o conglomerado de seres humanos.

A lo largo de la historia se ha contemplado la figura de un líder político, militar o religioso caracterizado por la actitud narcisista, ignorando completamente la integridad y la felicidad de los pueblos dominados, que muchas veces son los encargados de subirlos al pedestal del gpbierno absoluto del hombre sobre el hombre. Marcos Aguinis expresó: "La psicopatía es una patología psicológica que consiste en un egoísmo y un narcisismo muy importantes. Ese narcisismo lleva a que uno no sienta culpa ni pena. El narcisista por lo general es una persona muy enamorada de sí misma, que tiene ambición de poder. Ese deseo lleva a que haga cosas que no son absolutamente correctas. Lo hace a pesar de todo, porque desea tener más poder. Aquí nos encontramos con la relación dialéctica entre el poder y la riqueza. El psicópata, por lo general, tiene ambas cosas, pero una sobre la otra".

"Mientras más poder tiene, no sólo quiere tener más, sino que necesita tener riqueza para conseguir más poder. Y cuando tiene más poder, necesita más riqueza. La mayor cantidad de riqueza le sirve para tener el poder. Uno suele preguntarse por qué si ya tienen tanta riqueza necesitan más. Es porque quiere tener más poder. Es algo que no tiene fin ni límites. Lo mismo sucede con el poder. A veces cabe preguntarse por qué quieren más, si ya son prácticamente emperadores. Es para tener más riqueza que les permita tener más poder" (De https://www.perfil.com/noticias).

Acerca del narcisismo, Ruth Schwarz escribió: "Cristopher Lasch analiza minuciosamente la relación que existe entre la creciente inseguridad en el mundo, su falta de perspectivas de futuro y la glorificación del narcisismo que, según él, subyace en la actualidad a toda la interacción social y se expresa en todos los productos de la cultura".

"Todos los valores de solidaridad, de cooperación sincera, de capacidad de competir con «espíritu deportivo» (sin deseo de aniquilar al rival), de lealtad en los vínculos de trabajo y afecto se han ido deteriorando progresivamente. Además, señala como un factor de extrema gravedad la «degradación de la continuidad humana» a través del deterioro de la calidad de la educación y del vínculo educativo de los padres con los hijos y el desprecio de la ancianidad, resultado de la idolatría de la juventud".

Si bien los síntomas mencionados son atribuidos a la sociedad norteamericana de algunas decenas de años atrás, en la actualidad el diagnóstico sigue teniendo validez, no sólo para los EEUU, sino para otros países occidentales. La citada autora agrega: "De este modo, se puede decir que todos los mandatos sociales que fundamentan al mundo del reconocimiento mutuo han ido cediendo su vigor a un aumento constante de las normas sociales que impulsan al individuo a la búsqueda del goce individual, de una concentración narcisística de sus propios deseos e impulsos".

"Lasch describe cómo el espíritu competitivo se ha ido degradando en los deportes, en una necesidad de triunfo a cualquier costo, al deseo no sólo de vencer al rival, sino de aniquilarlo, lo que se ejemplifica con la violencia creciente en el deporte. Lasch relaciona el culto del narcisismo con el deterioro profundo de las pautas comunitarias que se fundamentaban en una ética racional".

"La imposición forzada a la sociedad de los valores del mundo de la idolatría del poder como realidad casi exclusiva de la interrelación y de la comunicación humanas amenaza profundamente a la salud y al deseo de vivir. El paso del tiempo es cruel con el narcisista; destruye su omnipotencia, le va demostrando su vacío interior, la angustia de no encontrar en sí un significado a su existencia, porque ya no puede integrarla en una continuidad humana. Ello se traduce en una autoobservación angustiosa, en la necesidad de buscar estímulos artificiales para «sentirse vivo», y en el temor de perder tiempo, perder oportunidad, no poder realizarse" (De "Idolatría del poder o reconocimiento"-Grupo Editor Latinoamericano-Buenos Aires 1989).

martes, 14 de abril de 2026

Realidad vs. Ideología

Cuando existen conflictos entre sectores de la sociedad o entre países, los pacifistas más optimistas sugieren "dialogar". Sin embargo, el diálogo entre sectores en pugna no siempre produce buenos resultados por cuanto los acuerdos surgen cuando se parte de posturas compatibles con la realidad. No son compatibles con la realidad las posturas que surgen de la ignorancia, ya que una ignorancia parcial es propia de todos los habitantes del planeta, por cuanto el caudal de conocimientos adquiridos por las distintas generaciones excede ampliamente las posibilidades de comprensión insdividuales.

Por lo general, la persona ignorante tiende a hablar con seguridad absoluta e incluso a pontificar, creyendo poseer un conocimiento amplio de casi todos los temas que atañen a la vida social. Esta actitud contrasta con la del científico, por cuanto éste duda de poseer un conocimiento definitivo de aquellos aspectos sociales que, por su complejidad, dependen de una gran cantidad de causas.

La otra causa que impide diálogos fructíferos es la adhesión indeclinable a alguna ideología, ya sea de origen filosófico o religioso. Esta adhesión implica generalmente un reemplazo casi total de la realidad, con sus leyes naturales, por un conjunto de ideas poco compatibles con tales leyes. De ahí que sea imposible el diálogo entre un "realista" con un idiologizado, ni tampoco entre dos idiologizados, aún cuando se trate de partir de ideologías similares ya que por lo general surgirán interpretaciones personales de tales fuentes de creencias.

Es posible hablar de acuerdos ideológicos cuando se trata del hombre-masa que tiende a acatar todo lo que esté generalizado. Cuando se habla de “pensamiento único”, tendemos a pensar en un Fidel Castro, o en otros líderes totalitarios, que prohíben pensar de otra forma que no sea la admitida por el Estado; quien lo haga, o difunda ideas ajenas a la ortodoxia oficial, será pasible de algún tipo de sanción. Sin embargo, los marxistas emplean la expresión “pensamiento único” para asociarla a sectores liberales.

También existirán acuerdos cuando el diálogo se establece entre dos personas que observan una misma realidad y están desprovistos de previas ideologías, como es el caso de la mayor parte de los científicos, que están de acuerdo en el conocimiento verificado experimentalmente, si bien podrán no coincidir con las tendencias futuras de la investigación.

Se menciona un artículo al respecto:

LA POLÍTICA Y LOS CEREBROS DE IZQUIERDA Y DERECHA

Por Omar López Mato

¿Alguna vez usted sintió que, a pesar de hablar el mismo idioma, su interlocutor no lo entiende?

¿No le ha pasado que cuando usted habla de política cree que la otra persona, sobre todo si pertenece a una antípoda ideológica, está hablando en otra “frecuencia”?

¿Cuántas veces hemos desistido de un intercambio de opiniones con un opositor porque no creemos que nos vaya a comprender o porque debemos definir cada palabra, convirtiendo al diálogo en un dilema interminable?

¿Por qué pocas veces podemos tener un debate político fructífero? ¿Por qué los discursos son tan confrontativos? ¿Por qué nacemos y vivimos creyendo en las mismas consignas y “un buen día, como tantos, nos vamos bajo la tierra” sin haber entendido a los que no piensan como uno?

“Nuestro español bosteza” (decía Machado).
“¿Será de hambre, sueño o hastío?
¿Doctor, tendrá el estómago vacío?
El vacío está más bien en la cabeza.”

Y sí, es en el cerebro donde debemos buscar las diferencias.

¿Por qué pensamos distinto?

El tema se ha prestado a debate y a investigación. En 2022, la A-MARK Foundation revisó 36 trabajos que ahondan sobre la relación entre cerebro y política: 15 de ellos señalaban diferencias fisiológicas -es decir, en la estructura del cerebro-, mientras que otras 21 indicaban cambios psicológicos -es decir, diferentes conductas según su ideología-.

Muchos de estos estudios fueron realizados por norteamericanos. Esto merece una aclaración porque la terminología utilizada es diferente a los conceptos argentinos. El sistema político americano es un sistema esencialmente bipartidista, más fácil de analizar, y hay una larga tradición norteamericana de familias de demócratas y republicanos que corresponden a posicionamientos enfrentados a lo largo de décadas.

La palabra “conservador” se lo asocia a individuos inclinados a la derecha del espectro político; hasta allí es comprensible. El problema lo tenemos cuando los americanos hablan de “liberales”, que para ellos es equivalente de progresismo y comprende a parte de la izquierda del espectro político.

En Argentina, por “liberal” se entiende una parte del espectro de derecha, donde muchas veces se confunde con políticas conservadoras. Por tal razón, hablaremos de derecha o conservador y de izquierda o progresista.

LA MISMA IMAGEN, DISTINTA IDEOLOGÍA

Un estudio analizó la resonancia magnética de 928 individuos norteamericanos entre 19 y 26 años con similares niveles educativos. Este demostró, con bastante precisión estadística, que dos estructuras del cerebro eran significativamente diferentes, y esos cambios tenían un estrecho correlato con las inclinaciones ideológicas de los participantes.

Los conservadores presentaban un volumen aumentado de la amígdala cerebral. Esta estructura controla la percepción de las amenazas y la incertidumbre que despierta un supuesto peligro. Suelen ser individuos con más aversión a la pérdida y mayor necesidad de seguridad, con rechazo a todo lo que aumente su percepción de incertidumbre, inclinados a ideas conservadoras que mantengan el status quo.

También existía una relación entre el volumen de la materia gris de la circunvolución fusiforme derecha (una región del lóbulo temporal esencial en las funciones visuales y cognitivas) entre los que adhieren a ideas conservadoras en cuestiones económicas y sociales.

“Estas regiones se relacionan con el reconocimiento facial”. El solo recuerdo de la cara de un político hace que esta circunvolución fusiforme se active. En cambio, aquellos que se definen como progresistas o de izquierda tienen un mayor volumen de materia gris en la corteza cingulada anterior, área que está relacionada con una mayor tolerancia a la incertidumbre, asociada a la gestión de conflicto y la adaptación a nuevas situaciones. Este grupo tolera mejor la incertidumbre.

SUEÑOS POLÍTICOS

También se ha detectado que los conservadores aprenden mejor de los estímulos negativos y evitan el riesgo más que las personas en sus antípodas ideológicas. Aquellos que se definen como progresistas o de izquierda suelen ser más abiertos a nuevas ideas, mientras que los conservadores son más estructurados y tienden a estar mejor organizados.

Uno de los aspectos más curiosos de este estudio está relacionado con el sueño. Kelly Bulkeley, en la revista “Dreaming”, señaló que los conservadores tienden a dormir más profundamente, pero recuerdan menos su actividad onírica. Los progresistas suelen tener más pesadillas y su actividad onírica es más bizarra que la de los conservadores.

Los 36 estudios fueron conducidos en distintas universidades norteamericanas, donde es más frecuente el bipartidismo que en los países latinos y donde, generalmente, hay un corte más preciso entre la izquierda y la derecha (aunque últimamente esas diferencias se van diluyendo).

Un aspecto interesante para señalar sobre el compromiso biológico de las ideologías lo han mostrado los gemelos univitelinos (lo que podríamos llamar clones), que fueron separados en la infancia y criados en distintos hogares. Sin embargo, las inclinaciones políticas de los gemelos coincidían en el 75 % de los casos.

¿Pueden extrapolarse estos hallazgos a la política argentina o al confuso espectro político de los países latinos?
¿Puede esto proyectarse a un país que en 80 años aumentó su índice de pobreza del 4 % a casi el 40 %?
¿Pueden proyectarse estos patrones en un país que entró nueve veces en default con innumerables crisis económicas?

La incertidumbre es parte de nuestra historia. Los argentinos la vivimos a diario. En mi humilde opinión, creo que hay elementos válidos como para tomar algunos factores de estos estudios en cuenta. La amígdala es una estructura muy primitiva que nos advierte sobre los peligros que nos acechan. Y tiene todo el sentido que los conservadores sean más proclives a las reacciones amigdalinas y justifica su mayor volumen en estas personas.

Obviamente, hay dudas. ¿Es este número de estudiados significativo? A primera vista, aunque el número parezca reducido (928), es una muestra válida, más cuando se buscaron grupos diametralmente opuestos para facilitar la detección de diferencias. La realidad en política es mucho más compleja en la vida real.

¿Por qué heredamos nuestras inclinaciones políticas? ¿Tiene algún sentido evolutivo? ¿Estamos condicionados por nuestras estructuras anatómicas o estas se modifican de acuerdo con nuestras experiencias vitales?

¿Qué papel cumple el bombardeo mediático sobre nuestro cerebro? ¿Qué papel cumple la educación, el medio social en el que se ha desarrollado? ¿Hay una influencia epigenética?

¿Qué influencia tienen las amistades o los líderes de grupos? ¿Cómo afectan las hormonas nuestras inclinaciones políticas? Estas y muchas otras dudas nos asaltan cuando vemos estas variaciones anatómicas que parecen ir contra lo que nos gusta creer que tenemos: libre albedrío.

¿Somos esclavos de nuestros neurotransmisores y nuestras hormonas? La visión biologista de nuestras inclinaciones políticas probablemente no agote la realidad, pero agrega una perspectiva más objetiva y profunda a nuestra percepción de los acontecimientos… y quizás nos ayude a entender que hay diferencias que no se pueden zanjar.

(De www.laprensa.com.ar)

sábado, 11 de abril de 2026

La ética aristotélico-tomista

Con el objetivo de dar al cristianismo un fundamento adicional, más allá de una revelación que surgiría de Dios, Tomás de Aquino busca adaptar la filosofía aristotélica para fortalecer las prédicas cristianas. En realidad, puede hablarse de "ética" cuando se establece un mandamiento o una directiva concreta para orientar nuestra actitud característica hacia un sentido determinado. De ahí que no sea del todo adecuado hablar de una "ética aristotélico-tomista", sino de una ética bíblica con diversos fundamentos.

Es oportuno mencionar una síntesis orientadora establecida por Adriana Sesini:

"El eudemonismo racional, sostenido especialmente por Aristóteles, considera que el fin último del hombre debe ser la felicidad (eudaimonía en griego). Y la felicidad se logra mediante el perfeccionamiento de nuestra actividad más noble: la inteligencia, que en su forma más elevada puede llevar a la contemplación del más inteligible de los objetos, que es Dios".

"La moral tomista está basada en la concepción aristotélica, pero corregida y completada en muchos puntos por la ayuda de la Revelación Cristiana, a la que acude Santo Tomás. El Doctor Angélico se aparta de Aristóteles al demostrar:

1) que el fin moral del hombre no es simplemente un ideal, como decía Aristóteles, sino algo obligatorio, impuesto por el mismo Dios, creador y legislador de nuestra naturaleza.

2) que ese fin (de perfección y felicidad) debe ser accesible a todos y no a unos pocos privilegiados, para lo cual considera que no es realizable en la tierra sino en la otra vida.

3) sostiene finalmente que la perfección humana consiste en acercarse a Dios mediante la práctica de las virtudes humanas, pues si sólo lo fuera mediante el conocimiento, como sostiene Aristóteles, la felicidad sería independiente de la virtud, y podrían darse entonces casos de hombres de malas costumbres pero con un elevado entendimiento para concebir fácilmente lo divino y lograr así la felicidad, en tanto que otros buenos y honestos, pero sin cultura, no llegarían nunca a su fin último" (De "Nociones de Filosofía"-Editorial Librería La Nena-Buenos Aires 1963).

La ética cristiana, materializada principalmente en el "Amarás al prójimo como a ti mismo", interpretada como la empatía emocional por la cual hemos de compartir tristezas y alegrías ajenas como propias, no resulta tan compleja como para necesitar de una revelación divina. De ahí la posibilidad de que la religión moral surja desde los seres humanos y no de Dios.

Para Cristo, tal mandamiento, junto al que nos advierte de la existencia de un orden natureal asociado a la idea de Dios, constituyen el camino tanto hacia la felicidad como a la inmortalidad, si ella existiese. De esta manera se dejaría de renunciar a una felicidad "terrestre", como ha ocurrido en otras épocas, con la única esperanza de la vida eterna. El cumplimiento de los mandamientos hacen evidente la posibilidad de la felicidad en esta vida.

La simplicidad de los Evangelios hace a todos accesible la "voluntad" del orden natural, que apunta a nuestra plena supervivencia, mientras que las dificultades filosóficas que surgen de la intermediación de autores como Tomás de Aquino, alejan a gran parte de la sociedad en lugar de acercarnos a la ética bíblica.

viernes, 10 de abril de 2026

Acerca de la legislación laboral

Las "conquistas sociales" promovidas por el peronismo y, en general, todas las ventajas recibidas por un empleado, recaen en obligaciones a ser cumplidas por el empleador. De ahí que, a mayor seguridad social, menos predisposición para la contratación de empleados y mayor desocupación laboral. También las leyes laborales populistas generan una economía paralela, al margen de toda ley establecida por el Estado, que en el caso argentino implica casi un 50% de la economía nacional.

En la Argentina se ha llegado al extremo de que, a lo largo de los últimos 10 años, el aumento de los puestos de trabajo amparados por las leyes laborales, o "en blanco", es prácticamente nulo. De ahí el éxodo de los jóvenes hacia otros países, ya que advierten la imposibilidad cierta de lograr algún empleo. Incluso en una encuesta realizada algunos años atrás, según informaba el noticiero del Canal 7 de Mendoza, el 100% de los encuestados menores de 27 años, admitió el deseo de emigrar del país.

Tampoco el empleo marginal, o "en negro", ha aumentado significativamente, ya que todo empresario teme al juicio laboral, ya que la cantidad de delincuencia potencial puede estimarse en un 30% de la población (apreciación subjetiva y personal). Incluso en cierta encuesta realizada hace algunos años entre alumnos universitarios, el 42% de los encuestados afirmó, tranquilamente, que no tendría inconvenientes en robar al Estado en caso de que las condiciones les fueran propicias. Seguramente tampoco tendrían inconvenientes en robarle o perjudicar a alguien del sector privado.

Es oportuno mencionar las opiniones de una bailarina que también se dedica a la fabricación y venta de zapatos. Marixa Balli expresó: “Mantuve todo, pero el que se quiso autodespedir obviamente me hizo juicio. Lo hicieron en muchos locales, la gente quiere que la contrates para cagarte, para hacerte juicio. Por eso no hay laburo en Argentina, porque las leyes están muy mal”.

“Cada vez que ves un empleado, te preguntás cuánto te va a costar de juicio. Es patético. Acá es todo a favor para los chorros, para los delincuentes y para el empleado que viene a laburar un par de meses para cagarte”.

“Tuve una chica venezolana tuvo dos meses en blanco, se me fue 15 días de vacaciones, llegó y me hizo juicio. Los abogados se pusieron de acuerdo y me cagó completamente, como siempre. Ahora tengo un buen equipo de abogados”.

“Tengo buenos empleados, cuando me confundí, me confundí, pero di todo. Pasa que por un mango te matan, y llega diciembre y se vuelven locos, porque quieren plata. Es lamentable, decí que todos los días encuentro gente que quiere laburar” (De www.infobae.com).

Los juicios laborales, lo que se conoce como la “industria del juicio”, desalienta a las empresas a seguir creciendo y a seguir produciendo. Tampoco les ha de resultar atractivo el sabotaje generalizado por parte de los sindicalistas, quienes imponen los montos que deben ganar los empleados; las negativas empresariales generan el bloqueo sindical hasta llegar incluso al cierre de empresas.

La mentalidad antiempresarial, promovida tanto por el peronismo como por las tendencias socialistas, ha logrado que, en la Argentina, de cada 100 empresas que inician sus actividades, al cabo de 10 años sólo 2 de ellas sobreviva a la adversidad populista. Puede decirse que el desarrollo de un país se logra cuando el pueblo y el Estado favorecen la producción, mientras que el subdesarrollo implica lo opuesto.

En cuanto a los empresarios argentinos, puede decirse que padecen debilidades similares a los padecidos por quienes reciben del Estado medios económicos que les permiten vivir sin trabajar, ya que el limitado nivel logrado en muchos sectores de la producción se debe a que buscan el apoyo de los políticos para no tener la necesidad de competir en el mercado. Si se cierra el ingreso de productos del exterior, y además, se consiguen ventajas adicionales desde el Estado, no tienen necesidad de competir ni tampoco de mejorar sus productos y sus precios, siendo la circunstancia ideal para cobrar elevados precios por bienes y servicios de pobre calidad.

La búsqueda de la igualdad es el mejor pretexto para el avance y consolidación del populismo. William E. Simon escribió: “El igualitarista busca una igualdad colectiva, no igualdad de oportunidades sino de resultados. Desea tomar los beneficios que otros han ganado y repartirlos entre quienes no los ganaron. El sistema que busca crear es lo opuesto a la meritocracia. El que más logra, más castigado resulta; el que menos logra, más recibe. El igualitarismo es un ataque mortal contra el esfuerzo personal y la justicia. Su objetivo no es realzar los logros individuales sino nivelar a todos los hombres” (De “La hora de la verdad”-Emecé Editores SA-Buenos Aires 1980).

Se menciona un artículo al respecto:

HACE AÑOS DECIDIÓ OCCIDENTE, NO LA ARGENTINA

Por Pablo Francisco Arancedo

El nivel de discusiones entre nuestros actuales dirigentes políticos, sindicales y empresarios sobre la reforma laboral ha sido superficial y dogmático.

Cada bando utiliza sus antojadizos adjetivos para calificar la nueva ley. El oficialismo la calificó como “modernización laboral”, mientras que la oposición la ha tachado de “precarización laboral”. Son solo calificativos.

En el año 2001 China ingresó como miembro de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Una década antes había retomado sus actividades ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) e incorporó en su legislación el estándar internacional en regulación del trabajo y la seguridad social.

Nuestros sindicalistas no se quejaron ante la OIT por haber reconocido a países que no cumplen en forma efectiva la legislación laboral y previsional.

Por otra parte, a fines de los noventa y primera década del 2000, empresarios occidentales decidieron, para optimizar su producción y abaratar costos, mudar sus respectivas líneas de producción a China e India y demás países asiáticos.

Quienes tomaron esas decisiones cobraron sus bonos por productividad y se jubilaron, ricos. Los efectos de esas decisiones se verifican años mas tarde.

A los consumidores solo les interesa adquirir productos por precio y calidad, no se preguntan si en el país de fabricación se cumple o no el estándar mínimo de legislación laboral y previsional. ¿Quién se pega un tiro en el pie?

En el año 2025, asistimos impávidos a la guerra mundial comercial con aranceles a la importación entre Estados Unidos, China y Europa, entre otros. Esa guerra comercial tiene por finalidad la creación y preservación de la mayor cantidad de puestos de trabajo posible para la producción y consumo de los bienes.

La República Argentina aporta menos del 1% al comercio internacional. No existe.

LA ERA DE LA IA

En la era de la inteligencia artificial, que implica la automatización de procesos y el uso de la robótica, la mano de obra es más rápidamente reemplazada. Por ejemplo, las personas afectadas al servicio de vigilancia son reemplazadas, por cámaras de video vigilancia, alarmas y sensores, entre otros instrumentos.

Otro ejemplo, choferes de automotores son reemplazados por automotores autónomos en aquellas ciudades que, en la actualidad, tienen desplegada cobertura 5G. La pesadilla de los Moyano.

¿Qué discuten los dirigentes argentinos en materia laboral? Cuando esa discusión fue zanjada hace años por Occidente, no por Argentina, al haber incorporado a China e India al comercio internacional.

Discutan la ley laboral que quieran, pero eso no va a cambiar la realidad. El hecho que los 200 países compiten ofreciendo legislación más amigable, para favorecer la radicación de inversiones y creación formal de puestos de trabajo.

¿Que significa tener legislación más amigable?

Contestar el protocolo internacional “haciendo negocios” donde los interesados en realizar inversiones invariablemente preguntan:

1 - ¿Existe seguridad jurídica? ¿En caso de violación a la propiedad, al contrato etc, cual es la legislación y jurisdicción aplicable? ¿Quien es el juez?

2 - ¿Cual es la carga tributaria de la actividad Nación, provincia, municipalidad?

3 - ¿Cual es el costo derivado de la legislación laboral y previsional?

Con esas respuestas los inversores deciden invertir en países con legislación más amigable. Salvo que, por la naturaleza del negocio, sea inevitable hacerla en determinado país, por ejemplo petróleo, gas o minería, etc. Pero ello no será un bill de indemnidad, porque los costos de la operación y mantenimiento de la actividad más su flete y la tasa del riesgo país podrán hacerla inviable.

En regulación laboral, para que los empleadores tengan incentivo para crear empleo formal y, dejar de contratar empleo informal tiene que resultar más barato despedir. Puede resultar antipático escribirlo pero es la realidad, desafortunadamente.

Me gustaría vivir en un mundo sin muerte, enfermedades y sin desempleo, pero ese mundo no existe.

(De www.laprensa.com.ar)

miércoles, 8 de abril de 2026

La religión como ideología

La ideología, como estudio o ciencia de las ideas, involucra tanto las ideologías compatibles con la realidad como las que no resultan compatibles. Marx y los marxistas, por el contrario, califican peyorativamente a todo lo que no sea la "ideología marxista". Como la información asociada a una religión está constituida también por ideas, se trata también de una ideología, en el sentido amplio. Sin embargo, una ideología religiosa debería apuntar principalmente a una mejora ética individual, en lugar de competir por el poder contra ideologías políticas o filosóficas. John Plamenatz escribió: "Los filósofos de la Ilustración atacaron a la Iglesia más que a la religión. Acusaron a los sacerdotes de tener intereses creados en el mantenimiento de la superstición y en la explotación de la credulidad. Pero pocos de ellos creían que fuera posible o deseable liberar a los incultos de la sujeción religiosa. Lo que querían, sobre todo, era la libertad de pensamiento para sí mismos y para las clases educadas para las que escribían".

"Querían, más que abolir la religión, evitar el abuso de ella por el clero. Estas maneras de pensar acerca de la religión persistieron a lo largo de los siglos XIX y XX, tanto entre los no creyentes como entre los creyentes. El anticlericalismo no ha estado nunca limitado a las personas que no tienen creencias".

Mientras que los marxistas suponen que el alimento para el cuerpo basta y sobra para satisfacer todas las necesidades humanas, ignoran que el sentido de la vida y la libertad individual son necesidades primarias o prioritarias, y que son ofrecidas principalmente por las religiones bíblicas. El citado autor escribió: "El hombre necesita la religión para darle un sentido a su lugar en el mundo, un sentido de su propia identidad, una idea de sí mismo que le satisfaga; porque, sin ella, él, que difiere de los demás animales en que es auto-consciente, es intolerable para sí mismo y busca escapar de sí. La religión satisface una necesidad esencial de una criatura que es objeto de pensamiento para sí mismo y por tanto está consciente de sí como ser finito en un mundo infinito".

"Si el hombre no puede ver ningún propósito y ninguna razón en el mundo aparte de los suyos propios, entonces, dado que se sabe que él es efímero, inconstante y frágil, se siente perdido, una mente finita en un universo sin mente, una débil luz en una oscura selva" (De "La ideología"-Fondo de Cultura Económica-México 1983).

El problema del sentido de la vida se "resuelve fácilmente", desde el marxismo, a través de la sociedad comunista en la cual el vinculo entre sus integrantes serán los medios de producción, que sirve también como pretexto para expropiar o nacionalizar tales medios. Tal vínculo de unión conduce a la humanidad a imitar a una colmena o a un hormiguero, se bien la idea todavía resulta atractiva para varios sectores de la sociedad.

martes, 7 de abril de 2026

Evolución histórica de la actitud religiosa

Las diversas actitudes religiosas, predominantes en distintas sociedades, dependen tanto del lugar como de la época. La primera etapa estuvo constituida por el animismo, creencia en que todos los objetos existentes tienen atributos similares a los de los seres vivos. Clifford Geertz escribió: “La definición más concisa de religión es la siguiente: «la creencia en seres espirituales». La comprensión de la religión se vio reducida, pues, a la comprensión de la base de esa creencia en su nivel más primitivo”.

“La creencia en los espíritus surgió de un esfuerzo acrítico, pero racional, para explicar fenómenos empíricos tan misteriosos como la muerte, los sueños y la posesión. La noción de un alma separable del cuerpo hizo inteligibles tales fenómenos, que se interpretaron respectivamente como el abandono del alma, el errar del espíritu y la invasión de un cuerpo por un espíritu”.

“Tylor creía que la idea de la existencia de un alma se utilizó para explicar fenómenos naturales más y más remotos, y por tanto más y más abstrusos, hasta llegar a pensar que prácticamente todo árbol y toda roca estaban habitados por alguna especie de presencia sutil. De esta base animista, filosofía primigenia de toda la humanidad, se derivaron formas superiores más evolucionadas de la «creencia en seres espirituales», primero el politeísmo y más tarde el monoteísmo, depuradas por pensadores más avanzados a través de un proceso de análisis crítico” (De la “Enciclopedia Internacional de las Ciencias Sociales”-Aguilar SA de Ediciones-Madrid 1979).

Puede hacerse una síntesis de la secuencia de las actitudes religiosas, previendo “la religión del futuro”, posiblemente constituida por la religión natural:

a- Espíritus distribuidos (animismo)
b- Dioses especializados (politeísmo)
c- Dios único (monoteísmo)
d- Humanismo evolucionista (religión natural)

Algunos autores consideran que la visión primitiva del mundo permitía a todo individuo sentirse parte importante de lo que le tocaba vivir, sensación que se fue perdiendo con el tiempo, por lo que resultaría necesario “reencantar” nuevamente la realidad. Morris Berman escribió: “La visión del mundo que predominó en Occidente hasta la víspera de las Revolución Científica fue la de un mundo encantado. Las rocas, los árboles, los ríos y las nubes eran contemplados como algo maravilloso y con vida, y los seres humanos se sentían a sus anchas en este ambiente. En breve, el cosmos era un lugar de pertenencia, de correspondencia. Un miembro de este cosmos participaba directamente en su drama, no era un observador alienado. Su destino personal estaba ligado al del cosmos y es esta relación la que daba significado a su vida. Este tipo de conciencia –la que llamaremos «conciencia participativa»- involucra coalición o identificación con el ambiente, habla de una totalidad psíquica que hace mucho ha desaparecido de escena. La alquimia resultó ser en Occidente la última expresión de la conciencia participativa” (De “El reencantamiento del mundo”-CuatroVientos Editorial-Santiago de Chile 1987).

A la visión mencionada, consecuencia de opiniones subjetivas, se le opone la moderna visión científica de la realidad, que con una validez objetiva, permite también que el hombre “viva a sus anchas”, fascinado por los complejos fenómenos naturales que la humanidad ha ido descubriendo. Richard P. Feynman expresó: “Decía una vez un poeta: «El universo entero está en un vaso de vino». Probablemente nunca sabremos lo que quería decir, pues los poetas no escriben para ser comprendidos. Pero es cierto que si miramos un vaso de vino lo suficientemente cerca, vemos el universo entero. Ahí están las cosas de la física: el líquido que se arremolina y se evapora dependiendo del viento y del tiempo, las reflexiones en el vidrio, y nuestra imaginación agrega los átomos. El vidrio es un destilado de las rocas terrestres y en su composición vemos los secretos de la edad del universo y la evolución de las estrellas”.

“¿Qué extraño arreglo de elementos químicos hay en el vino? ¿Cómo llegaron a ser? Están los fermentos, las enzimas, los sustratos y los productos. Allí en el vino se encuentra la gran generalización: toda vida es fermentación. Nadie puede descubrir la química del vino sin descubrir, como lo hizo Louis Pasteur, la causa de muchas enfermedades”.

“¡Cuán vívido es el vino tinto que imprime su existencia dentro del conocimiento de quien lo observa! ¡Si nuestras pequeñas mentes, por alguna conveniencia, dividen este vaso de vino, este universo, en partes –física, biología, astronomía, psicología, etc.-, recuerden que la naturaleza no lo sabe! Así, reunamos todo de nuevo sin olvidar en última instancia para qué sirve. Dejemos que nos dé un placer final más: ¡bébanlo y olvídense de todo!” (De “Lecciones de Física” de R.P. Feynman, R.B. Leighton y M. Sands-Fondo Educativo Interamericano SA-California 1971).

Puede decirse que la visión científica de la realidad, que es natural y objetiva, puede hacer que el mundo nos resulte tan encantador, o más, que la visión animista de la realidad, que es subjetiva. De forma similar, las religiones politeístas y monoteístas tienden a considerar que todo lo existente está dividido entre lo natural y lo sobrenatural, predominando lo subjetivo. Por el contrario, la ciencia experimental, al describir las leyes naturales que rigen todo lo existente (las leyes de Dios), tiene la posibilidad de fundamentar una religión natural y objetiva. Julian Huxley escribió: “El concepto de Dios ha alcanzado los límites de su utilidad: no puede continuar evolucionando. Los poderes sobrenaturales fueron creados por el hombre para que llevasen la carga de la religión. Del difuso «maná» mágico a los espíritus personales; de los espíritus a los dioses; de los dioses a Dios –así, en líneas generales, ha ido la evolución”.

“Sin embargo –y esto es vital- el desvanecimiento de Dios no significa el fin de la religión. La desaparición de Dios es, en el sentido más estricto de la palabra, un proceso teológico; y mientras las teologías cambian, los impulsos religiosos que les dieron origen persisten”.

“La desaparición de Dios significa una refundición de la religión, y una refundición fundamental. Significa que el hombre tome sobre sus hombros la carga de responsabilidades finales que anteriormente había traspasado a Dios”.

“El derrumbe de la teología sobrenaturalista ha sido acompañado por el derrumbe, primero de las sanciones morales sobrenaturales y luego de todo fundamento absoluto para la moral. Esto también debe considerarse como un proceso que, en caso de continuidad de la civilización, es irreversible”.

El citado autor vislumbra que, en el futuro, será la psicología social la que podrá orientar al hombre siendo la rama científica central del humanismo evolucionista, denominación que Huxley atribuye a la religión del futuro. “Los hombres se darán cuenta de que el planeo económico y social no resuelve sus problemas en tanto que la ignorancia y la falta de control continúen respecto a sus propias mentes. La ciencia psicológica ocupará entonces el lugar que le corresponde, con la psicología social como rama dominante. Y esto significará una nueva comprensión de los fenómenos religiosos y nuevas posibilidades de integrarlos en la vida de la comunidad”.

“El resultado probable será que, en el Estado socializado, la relación entre religión y ciencia cesará gradualmente de ser una relación de choque y se convertirá en cooperativa. La ciencia será llamada a aconsejar qué manifestaciones del impulso religioso son intelectualmente permisibles y socialmente deseables, si este impulso ha de ser adecuadamente integrado en otras actividades humanas y uncido para participar en el arrastre del carro del destino del hombre a lo largo de la ruta del progreso” (De “El hombre está solo”-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 1947).

Si bien la religión natural surgió varios siglos atrás, cuando el conocimiento científico era un tanto rudimentario, nunca antes la humanidad tuvo la imperiosa necesidad de “unir a los adeptos” como en la actualidad. Los conflictos sociales y religiosos escapan a las posibilidades de las religiones vigentes, de ahí la importancia del planteo establecido por Julian Huxley, quien escribió: “La hipótesis sobrenatural, considerada como una reunión de la hipótesis teísta, de la hipótesis espiritual y de las diferentes consecuencias derivadas de ellas semeja haber llegado al límite de su utilidad como interpretación del universo y del destino humano y como base satisfactoria para la religión”.

“Una consecuencia casi universal y tal vez inevitable de la hipótesis teísta en sus formas desarrolladas es la suposición de la verdad absoluta. Una religión monoteísta casi invariablemente sostiene estar en posesión de la verdad absoluta sobre el destino humano; el hecho de que las religiones rivales afirmen criterios semejantes generalmente se supera afirmando que son «falsos» en tanto que únicamente la propia religión es «verdadera»”.

“Considero que los descubrimientos de la fisiología, la biología general y la psicología no sólo tornan posible sino que requieren una hipótesis naturalista, en la cual no hay lugar para lo sobrenatural y donde las fuerzas espirituales que funcionan en el universo se consideran como parte de la naturaleza, en la misma forma que las fuerzas materiales. Lo que es más, esas fuerzas espirituales son un producto particular de la actividad mental en el sentido amplio y las actividades mentales en general se consideran como poseedoras de una mayor importancia e intensidad en el curso del tiempo cósmico. Por lo tanto, nuestra hipótesis básica no es naturalista por oposición a lo sobrenatural, sino monista por oposición a lo dual y evolucionista por oposición a estática”.

“Otro postulado del pensamiento moderno es que la verdad no se revela de una vez por todas, sino que tiene que ser descubierta progresivamente. Esto en sí es un descubrimiento científico de primera magnitud. También es una consecuencia inevitable de nuestra hipótesis básica del naturalismo evolutivo, y el hecho de que la ciencia moderna ha determinado el descubrimiento progresivo de nuevas y mayores verdades confirma esa hipótesis” (De “Religión sin revelación”-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 1967).

Teniendo presente las tendencias básicas de cooperación y competencia, y la existencia de la actitud característica, con sus componentes afectivas y cognitivas, es posible fundamentar las prédicas cristianas desde el ámbito de la psicología social. Con ello se logra la tan ansiada unificación entre ciencia experimental y religión moral, pudiendo interpretarse al cristianismo como una religión natural. Esta propuesta puede resultar incompatible con la ortodoxia católica, aunque resulte compatible con las leyes naturales que son, en realidad, la instancia superior que debemos tomar como referencia.