lunes, 20 de abril de 2026

Simone Weil y el desarraigo

"El desarraigo es la pérdida o ruptura de los vínculos afectivos, sociales o culturales con el lugar de origen, familia o comunidad. Genera una crisis de identidad caracterizada por nostalgia e inseguridad, a menudo causada por migración forzada, conflictos o cambios drásticos de entorno" (Google).

Se habla de desarraigo cuando se produce una migración forzada o no voluntaria, mientras que un buen porcentaje de emigrantes de un país se van buscando nuevos y mejores horizontes, si bien es posible que algunos de estos también sufran los mismos padecimientos que quienes se fueron contra su voluntad.

Entre quienes sufren desarraigo dentro de su propia tierra, puede mencionarse a los palestinos de Cisjordania (Sanmaria y Judea para el sector judío expansionista), que son presionados a abandonar su tierra y la de sus antepasados. Es oportuno reproducir parte de una entrevista realizada por un periodista israelí a un palestino de dicha zona. David Grossman escribió: "E.N., al que encontré en otra ocasión en Nablus, me dijo: «Ciertamente os odio. Quizá al principio, sólo me asustaba. Luego ya odié»".

"E.N., 30 años, habitante del campamento de Balata, ha pasado diez años de su vida en prisión (cárceles de Ascalón y Nafja) después de que se le encontrara culpable de pertenecer al Frente Popular para la Liberación Palestina («realmente no llevé a cabo acciones, sólo me enseñaron a disparar»). «Hasta que entré en la cárcel no sabía en absoluto que era palestino. Allí me enseñaron quien era. Ahora tengo opiniones. No creas a aquel que te diga que el palestino no os odia realmente. Entiende: el simple palestino no tiene un carácter fanático y violento, pero vosotros y los que viven bajo vuestro dominio les impulsan al odio. Mírame a mí, por ejemplo, me han quitado diez años de mi vida. A mi padre le expulsaron de Cisjordania en el 68. No había hecho nada, ni siquiera estaba a favor de la OLP, quizá incluso lo contrario; pero quisieron expulsar de aquí a todo aquel que tenía una opinión sobre algo, para que nos quedáramos totalmente sin cabecilla, incluso sin cabecillas que pensaran un poco a favor de ellos»".

"«A mi madre no le permitieron ir a verle durante seis años y a mí, después de la cárcel, no me permitieron construir una casa, ni salir de visita a Jordania, nada. Siempre dicen, ved qué progreso os hemos traído; pero olvidan que en veinte años todo ha progresado. Todo el mundo marca hacia adelante. De acuerdo, nos han ayudado un poco, pero no han querido darnos lo más importante. Cierto, avanzamos algo, pero vean cuánto han avanzado en ese tiempo. Nosotros nos hemos quedado muy por detrás y, si se observa, quizá vea que incluso estamos en situación relativamente peor que antes del 67»".

"«Luego van y dicen que con los jordanos nos fue mal. Quizás sí, pero los jordanos nos quitaron solamente nuestra identidad nacional, y vosotros todo. La identidad nacional y la identidad de cada uno de nosotros que os teme y depende de vosotros para su sustento. Todo nos lo quitaron, nos han convertido en muertos vivientes. A mí ¿qué me queda? Solamente el odio y los pensamientos sobre la siyassah (la política). También esto es lo que os habéis hecho mal, habéis convertido a toda persona de aquí, incluso al labrador más simple, en un político»" (De "El viento amarillo" de David Grossman-Aguilar SA de Ediciones-Madrid 1988).

En épocas de la Segunda Guerra Mundial, la escritora Simone Weil debe abandonar Francia ante la entrada de los nazis a ese país. El siguiente artículo trata acerca de lo expresado por la citada autora respecto del desarraigo:

SIMONE WEIL Y LO QUE LONDRES LE ENSEÑÓ SOBRE EL PERTENECER

Por Clara Huguet Millat

La capital británica jugó un papel imprescindible en una de las obras más relevantes de la autora, donde comprendió el verdadero significado de pertenecer.

En su exilio, Londres mostró a Simone Weil cómo el viaje no es sólo una evasión, sino una forma de comprender el mundo y de valorar lo que se deja atrás.

A veces el viaje reside en un mismo destino. No en esa necesidad de moverse hacia todas partes para descubrir nuevos lugares, sino en quedarse en uno solo y sentirse parte de él. No como una huida ni un consumo, sino para conocer ese lugar al que llamamos hogar y formar parte de él, para arraigarse. Esa es la mirada de Simone Weil, una filósofa francesa del siglo XX, pensadora radical y casi inclasificable, cuya vida estuvo marcada por la intensa búsqueda de verdad y justicia. Su obra gira en torno a la atención, el sufrimiento humano y la necesidad de vaciar el ego para abrirse al mundo.

Entre todas sus ideas surge la premisa fundamental de que el ser humano necesita arraigarse, no sólo a un lugar físico, sino a una historia, a una cultura y a unos vínculos que den sentido a su existencia. Para Weil, sin ese arraigo profundo, moral y espiritual, la vida se vuelve frágil, dispersa y, en última instancia, deshumanizada.

Es por eso que escribió Echar raíces -publicado en 1949 tras su muerte por su amigo Albert Camus- en un Londres que fue el refugio durante su exilio, en medio de una Europa devastada por la Segunda Guerra Mundial y una nostálgica Francia ocupada por los nazis.

En este libro, el arraigo aparece como una necesidad fundamental del alma, entendida no sólo como la pertenencia a un lugar, sino como la conexión viva con una comunidad, una tradición y una memoria compartida. Weil sostiene que sólo cuando una persona se siente parte de algo que la trasciende -un tejido cultural, histórico y moral- puede desarrollarse plenamente.

Weil llegó a Londres en 1942, en uno de los momentos más críticos de la guerra. La ciudad aún llevaba las cicatrices del Blitz, manchada de edificios derruidos, barrios enteros marcados por las bombas y una población que vivía entre la amenaza constante y una extraña forma de resistencia cotidiana. En ese contexto, la filósofa se integró en los servicios de Francia Libre, la resistencia francesa fundada en la capital británica por el general De Gaulle, donde participó en debates y proyectos destinados a imaginar la reconstrucción de su país tras la ocupación nazi. Sin embargo, su relación con ese entorno no fue simplemente política.

Fue precisamente esa distancia, no sólo geográfica, sino también emocional, la que permitió que en Londres se gestara una de sus obras más conocidas. En medio de esa vorágine en la que se encontraba el continente, Weil comprendió que la destrucción no era sólo material o institucional, sino también espiritual. En ese Londres vio millones de personas -incluida ella misma- que habían sido arrancadas de sus contextos, de sus tradiciones, de sus formas de vivir. En ese momento, la ciudad, con su mezcla de ruina y continuidad, le ofreció la imagen de un contraste decisivo: incluso bajo el asedio, persistía un tejido invisible de costumbres, memoria y pertenencia.

Desde Londres, Weil pudo pensar el arraigo no como un lujo, sino como una necesidad vital del alma humana. De esta forma, el libro nace como una respuesta al sentimiento de pertenencia visto desde la lejanía, cuando sólo desde lejos, al experimentar la pérdida de un lugar propio, la autora pudo comprender con mayor claridad lo que significa, verdaderamente, habitar el mundo. “El desarraigo es una de las enfermedades más peligrosas de las sociedades humanas”, escribía entre sus líneas.

En junio de 1949, Albert Camus presentó la obra de aquella mujer a la que admiraba en el Bulletin de La Nouvelle Revue Française, afirmando que es “uno de los libros más lúcidos, elevados y hermosos que se han escrito durante mucho tiempo sobre nuestra civilización” y tras la fascinación que le habían causado sus palabras, llegó a afirmar que parecía "imposible imaginar el renacimiento de Europa sin tomar en consideración las sugerencias esbozadas en ella por Simone Weil".

Salvando las distancias del contexto social y político, es probable que todos hayamos percibido estas sensaciones al estar lejos de nuestra tierra. Sólo cuando nos falta ese mar al que estamos acostumbrados, esas montañas que tomamos como patio particular o las calles que han forjado nuestra identidad, valoramos con plenitud todo lo que significan para nosotros, y la influencia que han tenido al forjar nuestro ser. Porque viajar no es sólo acumular puntos en el mapa, sino también conocer nuestro hogar, y entender por qué formamos parte de él y él forma parte de nosotros. (De nationalgeografic.com.es)

sábado, 18 de abril de 2026

Nuevos ataques a Occidente

Estando la cultura occidental fundamentada en la cultura greco-romana, bajo una ética judeo-cristiana, todo ataque a dicha cultura se ha materializado, en los últimos tiempos, en una ofensiva impulsada desde la Unión Soviética y también por el Islam, principalmente. Además de los ataques desde fuera de Occidente, resulta conveniente resaltar la existencia de líderes religiosos occidentales, cristianos principalmente, que adoptan posturas favorecedoras de la destrucción de su propia religión. Friedrich Hayek escribió al respecto: “Aquí no sólo se abandonan los principios de Adam Smith y de Hume, de Locke y de Milton. Aquí se abandonan las características más básicas de la civilización desarrollada por los griegos y los romanos y el Cristianismo, es decir, de la civilización occidental. Aquí no se renuncia sólo al liberalismo del siglo XVIII y del XIX, es decir, al liberalismo que completó dicha civilización".

"Aquí se renuncia al individualismo que gracias a Erasmo de Rótterdam, a Montaigne, a Cicerón, a Tácito, a Perícles, a Tucídides, heredó dicha civilización. El individualismo, el concepto de individualismo, que a través de las enseñanzas proporcionadas por los filósofos de la antigüedad clásica, del Cristianismo, del Renacimiento y de la Ilustración nos ha hecho tal y como somos. El socialismo se basa en el colectivismo. El colectivismo niega el individualismo. Y el que niega el individualismo niega la civilización occidental” (Citado en “La Fuerza de la Razón” de Oriana Fallaci-Editorial El Ateneo-Buenos Aires 2004).

Han aparecido recientemente fotos de Robert Prevost (León XIV) apoyando en su juventud un llamado a la paz, promovido por la Unión Soviética, cuando dicho imperio en expansión colocaba misiles y armas nucleares en Cuba. Desde los países occidentales, vía OTAN, establecían bases militares en países europeos para mantener el equilibrio armamentista y asegurar así una paz fundamentada en el temor mutuo; una solución fuera de lo ideal, pero solución provisoria para mantener la paz. Debe advertirse que "la paz" promovida por la URSS en Occidente estaba orientada a favorecer un desequilibrio militar a favor de ese imperio y en contra de Occidente. Los "pacifistas" pro-soviéticos, por lo general, nunca reclamaban contra el armamentismo soviético.

Si bien, con el paso de los años, muchos cambian de opinión sobre cuestiones ideológicas, pareciera que la actitud anti-occidental persistiera en Robert Prevost. En su reciente viaje por países africanos, no se menciona en medios periodísticos que haya expresado, mediante alguna declaración, un malestar por la matanza indiscriminada de cristianos en Nigeria en manos de musulmanes, si bien estos cumplen con mandatos del Corán, tal el hecho de permitir el asesinato de infieles, siendo que el Corán es considerado como una información que Dios le daba en forma directa a Mahoma. Respetuoso con la fe islámica, pero no con la integridad de los cristianos, Prevost ha preferido callar al respecto.

Incluso ha utilizado la palabra "comunión" (entre cristianos y musulmanes) para promover una posible vinculación entre ambos sectores. En cuanto a la palabra "comunión", leemos al respecto: "La comunión es la participación conjunta o unión compartida entre dos o más entes, basada en valores, creencias o acciones comunes. Etimológicamente viene del latín communio («compartir en común») y se asocia estrechamente con el concepto griego koinonía. En el ámbito religioso, representa la unión espiritual entre fieles y con Dios, culminando en la recepción de la Eucaristía".

Fiel a sus convicciones anti-occidentales, se conocen sus críticas a las acciones militares de EEUU e Israel, si bien nunca parece haberse pronunciado en contra del terrorismo impulsado por Irán, principalmente. Incluso sabiendo que tal país ha expresado la intención de "borrar del mapa" a Israel junto a sus pobladores, vía armamento nuclear.

Respecto a la invasión islámica en Europa, promovida por gobiernos socialistas, y por la cual todo símbolo cristiano "ofende" al invasor musulmán, se advierte una tendencia evidente y concreta hacia la destrucción y desaparición del cristianismo en Europa. Lo que llama la atención es que quien apoya una "comunión" entre cristianos y musulmanes, a la vez apoya una inmigración totalmente favorable a la desaparición del cristianismo en Europa.

jueves, 16 de abril de 2026

En busca de la unidad planetaria

Desde tiempos lejanos se viene buscando la unidad de los diversos pueblos que habitan el planeta. Estos intentos unificadores pueden agruparse en dos grupos principales; uno de ellos integrado por líderes o sectores en extremo ambiciosos que buscan el poder mundial sin apenas interesarse por los pueblos dominados. En este agrupamiento podemos encontrar una larga lista que va desde Alejandro Magno al Imperio Romano, al Islam, al Imperio británico, a los nazis y al Imperio Soviético, entre otros. No todos produjeron resultados negativos ya que, parcialmente, algunos favorecieron a los pueblos conquistados.

En el segundo grupo aparece el cristianismo medieval, que apuntaba hacia una unidad planetaria basada en la ética bíblica, si bien la Iglesia Católica en muchas ocasiones abandonó los elevados ideales para buscar un poder similar al de los restantes imperios expansivos y líderes ambiciosos sin límites. Mario Amadeo escribió: "La aparición del cristianismo es el hecho más importante de la historia. Esta afirmación no es sólo el fruto de una creencia religiosa: es también el resultado de una comprobación objetiva. En efecto, ningún acontecimiento histórico -guerra, revolución política, invento o descubrimiento- alteró de tal manera la mentalidad de los hombres como la difusión del mensaje cristiano".

"Demás está decir que las relaciones internacionales se vieron tan profundamente influidas por este hecho trascendental como las demás formas de vida social. La idea de la paternidad universal de Dios -ya no considerado como un creador impasible ni como un ídolo localista- engendró la idea consecuente de la fraternidad natural de los hombres, «hijos de un mismo Padre que está en los cielos». Ya no más exclusivismos fundados en la raza ni en el origen: «ni griegos, ni judíos, ni bárbaros, ni escitas». La idea ecuménica que la Roma de los Césares no había podido realizar adquiría un nuevo y más profundo sentido en la fe triunfante. Veremos en la Edad Media cumplirse el más poderoso intento de traducirla en instituciones del ordenamiento internacional".

"Los setecientos años que transcurren desde la caída de Roma hasta el reflorecimiento medieval son de preparación y espera. Tan sólo en el siglo XII resurge la vida cultural, hasta entonces encerrada en los muros de los monasterios. Y con ella, impregnada de sentido religioso, la idea romana de la unidad. El ecúmeno cristiano de la Edad Media tiene mucho de común con la universalidad imperial de Roma. Pero, al mismo tiempo, revela diferencias sustanciales. En primer lugar, no se funda en el primado de un solo pueblo superior, sino que parte de la igualdad de todos. En segundo lugar, no impone una misma forma de vida a todos los pueblos que abarca, sino que admite, aun teóricamente, su variedad".

"La «República Cristiana» no aspira a convertirse en universo. Intenta realizar el «pluriverso» por el respeto de los caracteres diferenciales y de las modalidades locales. Su fórmula de convivencia internacional podría sintetizarse así: en el espíritu, la unidad; en el cuerpo, la variedad" (De "Por una convivencia internaconal" de Mario Amadeo-Ediciones Cultura Hispánica-Madrid 1956).

En la actualidad tenemos dos ejemplos de religiones "no igualitarias", como son el Islam y el judaísmo. La primera, que intenta imponer sus principios "éticos" o culturales a todo el planeta, en realidad implica principios que en Occidente son mayoritariamente considerados como delitos. Por otra parte, el judaísmo sigue siendo una religión de validez sectorial que trata a los ajenos a sus creencias como extraños, que no se los debe respetar si habitan suelo históricamente judío, como es el caso de los palestinos de Cisjordania.

Si adoptamos la definición de religión como "la unión de los adeptos", llegaremos a la evidente conclusión que la religión será universal (o de validez planetaria) o no será religión. Es decir, tanto el Islam como el judaísmo no actúan como religiones, desde el punto de vista de la definición adoptada, o aceptada.

En la actualidad, el único camino hacia una posible unión de seres humanos y países, proviene de considerar a la ley natural como vínculo que une y que se comparte, que es la ley de Dios, y que resulta accesible al entendimiento y la observación. En este caso, el "Amarás al prójimo como a ti mismo", entendido como "compartirás las penas y las alegrías ajenas como propias", constituye el principio de entendimiento y unificación de la convulsionada humanidad del siglo XXI.

miércoles, 15 de abril de 2026

Acerca del narcisismo

Puede decirse que el narcisismo es una actitud que implica un egoísmo exagerado. Si imaginamos una "sociedad" en la que predomina netamente tal egoísmo, desaparecería toda cooperación social y todo vínculo emocional entre sus integrantes. De ahí que en lugar de ser una "sociedad" podría denominarse como un simple conjunto o conglomerado de seres humanos.

A lo largo de la historia se ha contemplado la figura de un líder político, militar o religioso caracterizado por la actitud narcisista, ignorando completamente la integridad y la felicidad de los pueblos dominados, que muchas veces son los encargados de subirlos al pedestal del gpbierno absoluto del hombre sobre el hombre. Marcos Aguinis expresó: "La psicopatía es una patología psicológica que consiste en un egoísmo y un narcisismo muy importantes. Ese narcisismo lleva a que uno no sienta culpa ni pena. El narcisista por lo general es una persona muy enamorada de sí misma, que tiene ambición de poder. Ese deseo lleva a que haga cosas que no son absolutamente correctas. Lo hace a pesar de todo, porque desea tener más poder. Aquí nos encontramos con la relación dialéctica entre el poder y la riqueza. El psicópata, por lo general, tiene ambas cosas, pero una sobre la otra".

"Mientras más poder tiene, no sólo quiere tener más, sino que necesita tener riqueza para conseguir más poder. Y cuando tiene más poder, necesita más riqueza. La mayor cantidad de riqueza le sirve para tener el poder. Uno suele preguntarse por qué si ya tienen tanta riqueza necesitan más. Es porque quiere tener más poder. Es algo que no tiene fin ni límites. Lo mismo sucede con el poder. A veces cabe preguntarse por qué quieren más, si ya son prácticamente emperadores. Es para tener más riqueza que les permita tener más poder" (De https://www.perfil.com/noticias).

Acerca del narcisismo, Ruth Schwarz escribió: "Cristopher Lasch analiza minuciosamente la relación que existe entre la creciente inseguridad en el mundo, su falta de perspectivas de futuro y la glorificación del narcisismo que, según él, subyace en la actualidad a toda la interacción social y se expresa en todos los productos de la cultura".

"Todos los valores de solidaridad, de cooperación sincera, de capacidad de competir con «espíritu deportivo» (sin deseo de aniquilar al rival), de lealtad en los vínculos de trabajo y afecto se han ido deteriorando progresivamente. Además, señala como un factor de extrema gravedad la «degradación de la continuidad humana» a través del deterioro de la calidad de la educación y del vínculo educativo de los padres con los hijos y el desprecio de la ancianidad, resultado de la idolatría de la juventud".

Si bien los síntomas mencionados son atribuidos a la sociedad norteamericana de algunas decenas de años atrás, en la actualidad el diagnóstico sigue teniendo validez, no sólo para los EEUU, sino para otros países occidentales. La citada autora agrega: "De este modo, se puede decir que todos los mandatos sociales que fundamentan al mundo del reconocimiento mutuo han ido cediendo su vigor a un aumento constante de las normas sociales que impulsan al individuo a la búsqueda del goce individual, de una concentración narcisística de sus propios deseos e impulsos".

"Lasch describe cómo el espíritu competitivo se ha ido degradando en los deportes, en una necesidad de triunfo a cualquier costo, al deseo no sólo de vencer al rival, sino de aniquilarlo, lo que se ejemplifica con la violencia creciente en el deporte. Lasch relaciona el culto del narcisismo con el deterioro profundo de las pautas comunitarias que se fundamentaban en una ética racional".

"La imposición forzada a la sociedad de los valores del mundo de la idolatría del poder como realidad casi exclusiva de la interrelación y de la comunicación humanas amenaza profundamente a la salud y al deseo de vivir. El paso del tiempo es cruel con el narcisista; destruye su omnipotencia, le va demostrando su vacío interior, la angustia de no encontrar en sí un significado a su existencia, porque ya no puede integrarla en una continuidad humana. Ello se traduce en una autoobservación angustiosa, en la necesidad de buscar estímulos artificiales para «sentirse vivo», y en el temor de perder tiempo, perder oportunidad, no poder realizarse" (De "Idolatría del poder o reconocimiento"-Grupo Editor Latinoamericano-Buenos Aires 1989).

martes, 14 de abril de 2026

Realidad vs. Ideología

Cuando existen conflictos entre sectores de la sociedad o entre países, los pacifistas más optimistas sugieren "dialogar". Sin embargo, el diálogo entre sectores en pugna no siempre produce buenos resultados por cuanto los acuerdos surgen cuando se parte de posturas compatibles con la realidad. No son compatibles con la realidad las posturas que surgen de la ignorancia, ya que una ignorancia parcial es propia de todos los habitantes del planeta, por cuanto el caudal de conocimientos adquiridos por las distintas generaciones excede ampliamente las posibilidades de comprensión insdividuales.

Por lo general, la persona ignorante tiende a hablar con seguridad absoluta e incluso a pontificar, creyendo poseer un conocimiento amplio de casi todos los temas que atañen a la vida social. Esta actitud contrasta con la del científico, por cuanto éste duda de poseer un conocimiento definitivo de aquellos aspectos sociales que, por su complejidad, dependen de una gran cantidad de causas.

La otra causa que impide diálogos fructíferos es la adhesión indeclinable a alguna ideología, ya sea de origen filosófico o religioso. Esta adhesión implica generalmente un reemplazo casi total de la realidad, con sus leyes naturales, por un conjunto de ideas poco compatibles con tales leyes. De ahí que sea imposible el diálogo entre un "realista" con un idiologizado, ni tampoco entre dos idiologizados, aún cuando se trate de partir de ideologías similares ya que por lo general surgirán interpretaciones personales de tales fuentes de creencias.

Es posible hablar de acuerdos ideológicos cuando se trata del hombre-masa que tiende a acatar todo lo que esté generalizado. Cuando se habla de “pensamiento único”, tendemos a pensar en un Fidel Castro, o en otros líderes totalitarios, que prohíben pensar de otra forma que no sea la admitida por el Estado; quien lo haga, o difunda ideas ajenas a la ortodoxia oficial, será pasible de algún tipo de sanción. Sin embargo, los marxistas emplean la expresión “pensamiento único” para asociarla a sectores liberales.

También existirán acuerdos cuando el diálogo se establece entre dos personas que observan una misma realidad y están desprovistos de previas ideologías, como es el caso de la mayor parte de los científicos, que están de acuerdo en el conocimiento verificado experimentalmente, si bien podrán no coincidir con las tendencias futuras de la investigación.

Se menciona un artículo al respecto:

LA POLÍTICA Y LOS CEREBROS DE IZQUIERDA Y DERECHA

Por Omar López Mato

¿Alguna vez usted sintió que, a pesar de hablar el mismo idioma, su interlocutor no lo entiende?

¿No le ha pasado que cuando usted habla de política cree que la otra persona, sobre todo si pertenece a una antípoda ideológica, está hablando en otra “frecuencia”?

¿Cuántas veces hemos desistido de un intercambio de opiniones con un opositor porque no creemos que nos vaya a comprender o porque debemos definir cada palabra, convirtiendo al diálogo en un dilema interminable?

¿Por qué pocas veces podemos tener un debate político fructífero? ¿Por qué los discursos son tan confrontativos? ¿Por qué nacemos y vivimos creyendo en las mismas consignas y “un buen día, como tantos, nos vamos bajo la tierra” sin haber entendido a los que no piensan como uno?

“Nuestro español bosteza” (decía Machado).
“¿Será de hambre, sueño o hastío?
¿Doctor, tendrá el estómago vacío?
El vacío está más bien en la cabeza.”

Y sí, es en el cerebro donde debemos buscar las diferencias.

¿Por qué pensamos distinto?

El tema se ha prestado a debate y a investigación. En 2022, la A-MARK Foundation revisó 36 trabajos que ahondan sobre la relación entre cerebro y política: 15 de ellos señalaban diferencias fisiológicas -es decir, en la estructura del cerebro-, mientras que otras 21 indicaban cambios psicológicos -es decir, diferentes conductas según su ideología-.

Muchos de estos estudios fueron realizados por norteamericanos. Esto merece una aclaración porque la terminología utilizada es diferente a los conceptos argentinos. El sistema político americano es un sistema esencialmente bipartidista, más fácil de analizar, y hay una larga tradición norteamericana de familias de demócratas y republicanos que corresponden a posicionamientos enfrentados a lo largo de décadas.

La palabra “conservador” se lo asocia a individuos inclinados a la derecha del espectro político; hasta allí es comprensible. El problema lo tenemos cuando los americanos hablan de “liberales”, que para ellos es equivalente de progresismo y comprende a parte de la izquierda del espectro político.

En Argentina, por “liberal” se entiende una parte del espectro de derecha, donde muchas veces se confunde con políticas conservadoras. Por tal razón, hablaremos de derecha o conservador y de izquierda o progresista.

LA MISMA IMAGEN, DISTINTA IDEOLOGÍA

Un estudio analizó la resonancia magnética de 928 individuos norteamericanos entre 19 y 26 años con similares niveles educativos. Este demostró, con bastante precisión estadística, que dos estructuras del cerebro eran significativamente diferentes, y esos cambios tenían un estrecho correlato con las inclinaciones ideológicas de los participantes.

Los conservadores presentaban un volumen aumentado de la amígdala cerebral. Esta estructura controla la percepción de las amenazas y la incertidumbre que despierta un supuesto peligro. Suelen ser individuos con más aversión a la pérdida y mayor necesidad de seguridad, con rechazo a todo lo que aumente su percepción de incertidumbre, inclinados a ideas conservadoras que mantengan el status quo.

También existía una relación entre el volumen de la materia gris de la circunvolución fusiforme derecha (una región del lóbulo temporal esencial en las funciones visuales y cognitivas) entre los que adhieren a ideas conservadoras en cuestiones económicas y sociales.

“Estas regiones se relacionan con el reconocimiento facial”. El solo recuerdo de la cara de un político hace que esta circunvolución fusiforme se active. En cambio, aquellos que se definen como progresistas o de izquierda tienen un mayor volumen de materia gris en la corteza cingulada anterior, área que está relacionada con una mayor tolerancia a la incertidumbre, asociada a la gestión de conflicto y la adaptación a nuevas situaciones. Este grupo tolera mejor la incertidumbre.

SUEÑOS POLÍTICOS

También se ha detectado que los conservadores aprenden mejor de los estímulos negativos y evitan el riesgo más que las personas en sus antípodas ideológicas. Aquellos que se definen como progresistas o de izquierda suelen ser más abiertos a nuevas ideas, mientras que los conservadores son más estructurados y tienden a estar mejor organizados.

Uno de los aspectos más curiosos de este estudio está relacionado con el sueño. Kelly Bulkeley, en la revista “Dreaming”, señaló que los conservadores tienden a dormir más profundamente, pero recuerdan menos su actividad onírica. Los progresistas suelen tener más pesadillas y su actividad onírica es más bizarra que la de los conservadores.

Los 36 estudios fueron conducidos en distintas universidades norteamericanas, donde es más frecuente el bipartidismo que en los países latinos y donde, generalmente, hay un corte más preciso entre la izquierda y la derecha (aunque últimamente esas diferencias se van diluyendo).

Un aspecto interesante para señalar sobre el compromiso biológico de las ideologías lo han mostrado los gemelos univitelinos (lo que podríamos llamar clones), que fueron separados en la infancia y criados en distintos hogares. Sin embargo, las inclinaciones políticas de los gemelos coincidían en el 75 % de los casos.

¿Pueden extrapolarse estos hallazgos a la política argentina o al confuso espectro político de los países latinos?
¿Puede esto proyectarse a un país que en 80 años aumentó su índice de pobreza del 4 % a casi el 40 %?
¿Pueden proyectarse estos patrones en un país que entró nueve veces en default con innumerables crisis económicas?

La incertidumbre es parte de nuestra historia. Los argentinos la vivimos a diario. En mi humilde opinión, creo que hay elementos válidos como para tomar algunos factores de estos estudios en cuenta. La amígdala es una estructura muy primitiva que nos advierte sobre los peligros que nos acechan. Y tiene todo el sentido que los conservadores sean más proclives a las reacciones amigdalinas y justifica su mayor volumen en estas personas.

Obviamente, hay dudas. ¿Es este número de estudiados significativo? A primera vista, aunque el número parezca reducido (928), es una muestra válida, más cuando se buscaron grupos diametralmente opuestos para facilitar la detección de diferencias. La realidad en política es mucho más compleja en la vida real.

¿Por qué heredamos nuestras inclinaciones políticas? ¿Tiene algún sentido evolutivo? ¿Estamos condicionados por nuestras estructuras anatómicas o estas se modifican de acuerdo con nuestras experiencias vitales?

¿Qué papel cumple el bombardeo mediático sobre nuestro cerebro? ¿Qué papel cumple la educación, el medio social en el que se ha desarrollado? ¿Hay una influencia epigenética?

¿Qué influencia tienen las amistades o los líderes de grupos? ¿Cómo afectan las hormonas nuestras inclinaciones políticas? Estas y muchas otras dudas nos asaltan cuando vemos estas variaciones anatómicas que parecen ir contra lo que nos gusta creer que tenemos: libre albedrío.

¿Somos esclavos de nuestros neurotransmisores y nuestras hormonas? La visión biologista de nuestras inclinaciones políticas probablemente no agote la realidad, pero agrega una perspectiva más objetiva y profunda a nuestra percepción de los acontecimientos… y quizás nos ayude a entender que hay diferencias que no se pueden zanjar.

(De www.laprensa.com.ar)

sábado, 11 de abril de 2026

La ética aristotélico-tomista

Con el objetivo de dar al cristianismo un fundamento adicional, más allá de una revelación que surgiría de Dios, Tomás de Aquino busca adaptar la filosofía aristotélica para fortalecer las prédicas cristianas. En realidad, puede hablarse de "ética" cuando se establece un mandamiento o una directiva concreta para orientar nuestra actitud característica hacia un sentido determinado. De ahí que no sea del todo adecuado hablar de una "ética aristotélico-tomista", sino de una ética bíblica con diversos fundamentos.

Es oportuno mencionar una síntesis orientadora establecida por Adriana Sesini:

"El eudemonismo racional, sostenido especialmente por Aristóteles, considera que el fin último del hombre debe ser la felicidad (eudaimonía en griego). Y la felicidad se logra mediante el perfeccionamiento de nuestra actividad más noble: la inteligencia, que en su forma más elevada puede llevar a la contemplación del más inteligible de los objetos, que es Dios".

"La moral tomista está basada en la concepción aristotélica, pero corregida y completada en muchos puntos por la ayuda de la Revelación Cristiana, a la que acude Santo Tomás. El Doctor Angélico se aparta de Aristóteles al demostrar:

1) que el fin moral del hombre no es simplemente un ideal, como decía Aristóteles, sino algo obligatorio, impuesto por el mismo Dios, creador y legislador de nuestra naturaleza.

2) que ese fin (de perfección y felicidad) debe ser accesible a todos y no a unos pocos privilegiados, para lo cual considera que no es realizable en la tierra sino en la otra vida.

3) sostiene finalmente que la perfección humana consiste en acercarse a Dios mediante la práctica de las virtudes humanas, pues si sólo lo fuera mediante el conocimiento, como sostiene Aristóteles, la felicidad sería independiente de la virtud, y podrían darse entonces casos de hombres de malas costumbres pero con un elevado entendimiento para concebir fácilmente lo divino y lograr así la felicidad, en tanto que otros buenos y honestos, pero sin cultura, no llegarían nunca a su fin último" (De "Nociones de Filosofía"-Editorial Librería La Nena-Buenos Aires 1963).

La ética cristiana, materializada principalmente en el "Amarás al prójimo como a ti mismo", interpretada como la empatía emocional por la cual hemos de compartir tristezas y alegrías ajenas como propias, no resulta tan compleja como para necesitar de una revelación divina. De ahí la posibilidad de que la religión moral surja desde los seres humanos y no de Dios.

Para Cristo, tal mandamiento, junto al que nos advierte de la existencia de un orden natureal asociado a la idea de Dios, constituyen el camino tanto hacia la felicidad como a la inmortalidad, si ella existiese. De esta manera se dejaría de renunciar a una felicidad "terrestre", como ha ocurrido en otras épocas, con la única esperanza de la vida eterna. El cumplimiento de los mandamientos hacen evidente la posibilidad de la felicidad en esta vida.

La simplicidad de los Evangelios hace a todos accesible la "voluntad" del orden natural, que apunta a nuestra plena supervivencia, mientras que las dificultades filosóficas que surgen de la intermediación de autores como Tomás de Aquino, alejan a gran parte de la sociedad en lugar de acercarnos a la ética bíblica.

viernes, 10 de abril de 2026

Acerca de la legislación laboral

Las "conquistas sociales" promovidas por el peronismo y, en general, todas las ventajas recibidas por un empleado, recaen en obligaciones a ser cumplidas por el empleador. De ahí que, a mayor seguridad social, menos predisposición para la contratación de empleados y mayor desocupación laboral. También las leyes laborales populistas generan una economía paralela, al margen de toda ley establecida por el Estado, que en el caso argentino implica casi un 50% de la economía nacional.

En la Argentina se ha llegado al extremo de que, a lo largo de los últimos 10 años, el aumento de los puestos de trabajo amparados por las leyes laborales, o "en blanco", es prácticamente nulo. De ahí el éxodo de los jóvenes hacia otros países, ya que advierten la imposibilidad cierta de lograr algún empleo. Incluso en una encuesta realizada algunos años atrás, según informaba el noticiero del Canal 7 de Mendoza, el 100% de los encuestados menores de 27 años, admitió el deseo de emigrar del país.

Tampoco el empleo marginal, o "en negro", ha aumentado significativamente, ya que todo empresario teme al juicio laboral, ya que la cantidad de delincuencia potencial puede estimarse en un 30% de la población (apreciación subjetiva y personal). Incluso en cierta encuesta realizada hace algunos años entre alumnos universitarios, el 42% de los encuestados afirmó, tranquilamente, que no tendría inconvenientes en robar al Estado en caso de que las condiciones les fueran propicias. Seguramente tampoco tendrían inconvenientes en robarle o perjudicar a alguien del sector privado.

Es oportuno mencionar las opiniones de una bailarina que también se dedica a la fabricación y venta de zapatos. Marixa Balli expresó: “Mantuve todo, pero el que se quiso autodespedir obviamente me hizo juicio. Lo hicieron en muchos locales, la gente quiere que la contrates para cagarte, para hacerte juicio. Por eso no hay laburo en Argentina, porque las leyes están muy mal”.

“Cada vez que ves un empleado, te preguntás cuánto te va a costar de juicio. Es patético. Acá es todo a favor para los chorros, para los delincuentes y para el empleado que viene a laburar un par de meses para cagarte”.

“Tuve una chica venezolana tuvo dos meses en blanco, se me fue 15 días de vacaciones, llegó y me hizo juicio. Los abogados se pusieron de acuerdo y me cagó completamente, como siempre. Ahora tengo un buen equipo de abogados”.

“Tengo buenos empleados, cuando me confundí, me confundí, pero di todo. Pasa que por un mango te matan, y llega diciembre y se vuelven locos, porque quieren plata. Es lamentable, decí que todos los días encuentro gente que quiere laburar” (De www.infobae.com).

Los juicios laborales, lo que se conoce como la “industria del juicio”, desalienta a las empresas a seguir creciendo y a seguir produciendo. Tampoco les ha de resultar atractivo el sabotaje generalizado por parte de los sindicalistas, quienes imponen los montos que deben ganar los empleados; las negativas empresariales generan el bloqueo sindical hasta llegar incluso al cierre de empresas.

La mentalidad antiempresarial, promovida tanto por el peronismo como por las tendencias socialistas, ha logrado que, en la Argentina, de cada 100 empresas que inician sus actividades, al cabo de 10 años sólo 2 de ellas sobreviva a la adversidad populista. Puede decirse que el desarrollo de un país se logra cuando el pueblo y el Estado favorecen la producción, mientras que el subdesarrollo implica lo opuesto.

En cuanto a los empresarios argentinos, puede decirse que padecen debilidades similares a los padecidos por quienes reciben del Estado medios económicos que les permiten vivir sin trabajar, ya que el limitado nivel logrado en muchos sectores de la producción se debe a que buscan el apoyo de los políticos para no tener la necesidad de competir en el mercado. Si se cierra el ingreso de productos del exterior, y además, se consiguen ventajas adicionales desde el Estado, no tienen necesidad de competir ni tampoco de mejorar sus productos y sus precios, siendo la circunstancia ideal para cobrar elevados precios por bienes y servicios de pobre calidad.

La búsqueda de la igualdad es el mejor pretexto para el avance y consolidación del populismo. William E. Simon escribió: “El igualitarista busca una igualdad colectiva, no igualdad de oportunidades sino de resultados. Desea tomar los beneficios que otros han ganado y repartirlos entre quienes no los ganaron. El sistema que busca crear es lo opuesto a la meritocracia. El que más logra, más castigado resulta; el que menos logra, más recibe. El igualitarismo es un ataque mortal contra el esfuerzo personal y la justicia. Su objetivo no es realzar los logros individuales sino nivelar a todos los hombres” (De “La hora de la verdad”-Emecé Editores SA-Buenos Aires 1980).

Se menciona un artículo al respecto:

HACE AÑOS DECIDIÓ OCCIDENTE, NO LA ARGENTINA

Por Pablo Francisco Arancedo

El nivel de discusiones entre nuestros actuales dirigentes políticos, sindicales y empresarios sobre la reforma laboral ha sido superficial y dogmático.

Cada bando utiliza sus antojadizos adjetivos para calificar la nueva ley. El oficialismo la calificó como “modernización laboral”, mientras que la oposición la ha tachado de “precarización laboral”. Son solo calificativos.

En el año 2001 China ingresó como miembro de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Una década antes había retomado sus actividades ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) e incorporó en su legislación el estándar internacional en regulación del trabajo y la seguridad social.

Nuestros sindicalistas no se quejaron ante la OIT por haber reconocido a países que no cumplen en forma efectiva la legislación laboral y previsional.

Por otra parte, a fines de los noventa y primera década del 2000, empresarios occidentales decidieron, para optimizar su producción y abaratar costos, mudar sus respectivas líneas de producción a China e India y demás países asiáticos.

Quienes tomaron esas decisiones cobraron sus bonos por productividad y se jubilaron, ricos. Los efectos de esas decisiones se verifican años mas tarde.

A los consumidores solo les interesa adquirir productos por precio y calidad, no se preguntan si en el país de fabricación se cumple o no el estándar mínimo de legislación laboral y previsional. ¿Quién se pega un tiro en el pie?

En el año 2025, asistimos impávidos a la guerra mundial comercial con aranceles a la importación entre Estados Unidos, China y Europa, entre otros. Esa guerra comercial tiene por finalidad la creación y preservación de la mayor cantidad de puestos de trabajo posible para la producción y consumo de los bienes.

La República Argentina aporta menos del 1% al comercio internacional. No existe.

LA ERA DE LA IA

En la era de la inteligencia artificial, que implica la automatización de procesos y el uso de la robótica, la mano de obra es más rápidamente reemplazada. Por ejemplo, las personas afectadas al servicio de vigilancia son reemplazadas, por cámaras de video vigilancia, alarmas y sensores, entre otros instrumentos.

Otro ejemplo, choferes de automotores son reemplazados por automotores autónomos en aquellas ciudades que, en la actualidad, tienen desplegada cobertura 5G. La pesadilla de los Moyano.

¿Qué discuten los dirigentes argentinos en materia laboral? Cuando esa discusión fue zanjada hace años por Occidente, no por Argentina, al haber incorporado a China e India al comercio internacional.

Discutan la ley laboral que quieran, pero eso no va a cambiar la realidad. El hecho que los 200 países compiten ofreciendo legislación más amigable, para favorecer la radicación de inversiones y creación formal de puestos de trabajo.

¿Que significa tener legislación más amigable?

Contestar el protocolo internacional “haciendo negocios” donde los interesados en realizar inversiones invariablemente preguntan:

1 - ¿Existe seguridad jurídica? ¿En caso de violación a la propiedad, al contrato etc, cual es la legislación y jurisdicción aplicable? ¿Quien es el juez?

2 - ¿Cual es la carga tributaria de la actividad Nación, provincia, municipalidad?

3 - ¿Cual es el costo derivado de la legislación laboral y previsional?

Con esas respuestas los inversores deciden invertir en países con legislación más amigable. Salvo que, por la naturaleza del negocio, sea inevitable hacerla en determinado país, por ejemplo petróleo, gas o minería, etc. Pero ello no será un bill de indemnidad, porque los costos de la operación y mantenimiento de la actividad más su flete y la tasa del riesgo país podrán hacerla inviable.

En regulación laboral, para que los empleadores tengan incentivo para crear empleo formal y, dejar de contratar empleo informal tiene que resultar más barato despedir. Puede resultar antipático escribirlo pero es la realidad, desafortunadamente.

Me gustaría vivir en un mundo sin muerte, enfermedades y sin desempleo, pero ese mundo no existe.

(De www.laprensa.com.ar)