La función esencial del arte radica en la transmisión de emociones. Sin embargo, las emocionesn pueden ser tanto positivas como negativas, especialmente cuando se lo utiliza para fines poco beneficiosos para la sociedad. De todo esto surge el interrogante acerca de si el arte influye en la sociedad en forma determinante o bien es la sociedad la que influye de esa forma en el arte. Como la literatura es considerada como una forma de arte, Mario Vargas Llosa opinaba al respecto: "Soy muchísimo más escéptico respecto a la literatura como un arma de combate histórico capaz de producir cambios en el contorno social y político inmediato".
"Por lo menos yo estoy convencido, ahora, de que la literatura no es un arma de combate, es decir, que si uno lo que quiere con la literatura es fundamentalmente modificar la historia va, de manera irremediable, a la frustración, al fracaso, al desencanto. Lo cual no quiere decir que crea que la literatura es un juego gratuito. No. tampoco creo que la literatura sea únicamente una terapia para las neurosis personales del escritor y de sus lectores".
"Otra vez no. Porque también la literatura, como el arte en general, influye en la vida. Pero no lo hace de tal forma que pueda ser previsible y determinable por el creador: se trata de una acción a veces muy indirecta, muy oblicua, y ademas completamente inesperada. La literatura no sólo influye formando ciertas conciencias sino que -es mi impresión actual- más que un factor de cambios en la historia y en el estado de cosas, es una consecuencia: resulta de cierto estado de cosas y no provoca cierto estado de cosas. Así, se escribe sobre determinados temas y de determinada manera no para que ocurran ciertas cosas sino porque ocurren ciertas cosas" (De "Memoria plural" de Danubio Torres Fierro-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 1986).
Mientras que el hombre necesita imperiosamente de la verdad, que es el objetivo a alcanzar por las distintas ramas de la ciencia, e incluso por la religión, necesita también vivir de los placeres que brindan las distintas actividades artísticas. Imaginemos que nos faltara la música, por ejemplo, y advertiremos que la vida sería bastante distinta. Mario Vargas Llosa escribió: “Si las novelas son ciertas o falsas importa a cierta gente tanto como que sean buenas o malas y muchos lectores, consciente o inconscientemente, hacen depender lo segundo de lo primero. Los inquisidores españoles, por ejemplo, prohibieron que se publicaran o importaran novelas en las colonias hispanoamericanas con el argumento de que esos libros disparatados y absurdos –es decir, mentirosos- podían ser perjudiciales para la salud espiritual de los indios”.
“En efecto, las novelas mienten –no pueden hacer otra cosa- pero ésa es sólo una parte de la historia. La otra es que, mintiendo, expresan una curiosa verdad, que sólo puede expresarse encubierta, disfrazada de lo que no es”.
“Los hombres no están contentos con su suerte y casi todos –ricos o pobres, geniales o mediocres, célebres u oscuros- quisieran una vida distinta de la que viven. Para aplacar –tramposamente- ese apetito nacieron las ficciones. Ellas se escriben y se leen para que los seres humanos tengan las vidas que no se resignan a no tener. En el embrión de toda novela bulle una inconformidad, late un deseo insatisfecho” (De “La verdad de las mentiras”-Alfaguara SA de Ediciones-Buenos Aires 2009).
De la misma manera en que el docente resulta ser el intermediario entre el alumno y quien crea el conocimiento, el escritor es el que mejor transmite los hechos políticos al gran público. Este ha sido el caso de los disidentes durante el régimen soviético, capaces de sintetizar en una novela toda una realidad vivida por los prisioneros en un campo de concentración. Vargas Llosa escribió: “Quien lee ahora, por vez primera, «Un día en la vida de Iván Denisovich» queda perplejo. ¿Es posible que este breve relato provocara, al aparecer, en 1962, semejante conmoción? Un cuarto de siglo después nadie ignora la realidad del Gulag y los genocidios de la era Stalin, que el propio Nikita Jruschov denunció en el XXII Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética. Pero en 1962, innumerables progresistas del mundo entero se resistían todavía a aceptar aquel brutal desmentido de la quimera del paraíso socialista. El discurso de Jruschov era negado, atribuido a maniobras del imperialismo y sus agentes. En estas circunstancias, A. Tvardovski, con autorización del propio Jruschov, publicó en «Novy Mir» el texto que daría a conocer al mundo a Alexandr Solzhenitsin y marcaría el inicio de su carrera literaria”.
“El relato es, desde el punto de vista formal, de un realismo riguroso que no se toma jamás la menor libertad respecto a la experiencia vivida, muy en línea de lo que fue siempre la gran tradición literaria rusa. Y está impregnado, además, como una novela de Tolstoi, de Dostoievski o de Gorki, de indignación moral por el sufrimiento que causa la injusticia humana. ¿Puede este sentimiento llamarse «socialista»? Sí, sin duda. Una actitud ética y solidaria del pobre y de la víctima, del que por una u otra razón queda al margen o atrás o derrotado en la vida, es la última bandera enhiesta de una doctrina que ha debido arriar, una tras otra, todas las demás, luego de comprobar que el colectivismo conducía a la dictadura en vez de a la libertad y el estatismo planificado y centralista traía, en lugar de progreso, estancamiento y miseria. Por esos extraños pases de prestidigitación que tiene a menudo la existencia, Alexandr Solzhenitsin, el más feroz impugnador del sistema que crearon Lenin y Stalin, podría ser, sí, el último escritor realista socialista”.
La sociedad colectivista quedó plasmada en “1984”, novela aparecida en 1949. Christiane Zschirnt escribió: “El Gran Hermano de Orwell es la autoridad del totalitarismo, que no puede ser vista pero que controla todo. Es el fantasma del control oculto, el espíritu del miedo omnipresente y el demonio de la policía secreta, que aparece a las cuatro de la madrugada en la puerta de la casa para llevarte a la cámara de torturas o al campo de trabajos forzados”.
“El gobierno controla a la población mediante vigilancia constante, la manipulación y el lavado de cerebro. Se habla el lenguaje propagandístico Newspeak («neolengua»), en el que los significados originarios devienen en su contrario o son embellecidos…”.
“El gobierno opera con ayuda de sus cuatro ministerios: el de la paz (que se ocupa de la guerra), el del amor (encargado de mantener la ley y el orden), el de la abundancia (competente para los asuntos de la arruinada economía) y el de la verdad (que se dedica a producir las noticias, el entretenimiento y el arte). El Estado espía a sus ciudadanos en todas partes, tergiversa la verdad y falsea la historia” (De “Libros. Todo lo que hay que leer”-Punto de Lectura SL-Madrid 2006).
Resulta llamativo que el propio Orwell, capaz de describir en detalles los defectos de los sistemas colectivistas, haya incluso intervenido en la Guerra Civil Española a favor del bando que habría de profundizar, en caso de vencer, un sistema similar al soviético. En realidad, se trata de una actitud bastante generalizada y que incluye prácticamente a todo el espectro político de izquierda, por cuanto promueve la estatización de los medios de producción y la concentración de poder en el Estado ante la ingenua suposición de que va a ser dirigido por “gente honesta”. En caso de acertar con la ilusión, se logrará un sistema carcelario y mediocre, mientras que en caso de caer en manos de algún dictador, conducirá a una catástrofe social como las ocurridas en varios países. Mario Vargas Llosa escribe al respecto: “El uso tendencioso que las fuerzas políticas conservadoras hicieron, durante la guerra fría, de las ficciones antitotalitarias de George Orwell –«Animal Farm» y «1984»- ha distorsionado la imagen de este escritor, al extremo de que muchos ignoran, hoy, que fue un severísimo crítico de la Unión Soviética y el comunismo, no en nombre del statu quo, sino de una revolución socialista que él creía compatible con la democracia y la libertad, y el único sistema capaz de dar a estos valores un contenido real y compartido por todos los miembros de la sociedad. Ignoran también, que el combatiente voluntario de la República española contra la sublevación franquista, al mismo tiempo que denunciaba los crímenes y la represión en el régimen de Stalin, era un crítico implacable del sistema capitalista y del imperialismo…”.
jueves, 21 de mayo de 2026
miércoles, 20 de mayo de 2026
Teólogos cristianos que proponen una ética mundial excluyendo la ética bíblica
Llama la atención que algunos teólogos cristianos proponen una ética mundial excluyendo a la ética bíblica de esa condición, es decir, porque no la consideran apta para esa función ya que proponen "alianzas" con otras visiones religiosas o filosóficas. En principio, no está mal poner en duda la efectividad que, por el momento, no cumple con los requisitos de universalidad esperados, si bien ello se debe principalmente al reemplazo de los mandamientos cristianos por mitos y misterios de difícil asimilación por parte del hombre común.
Debe tenerse presente que existen sólo cuatro actitudes o predisposiciones básicas que conforman nuestra personalidad. Así, si vemos a alguien que padece un accidente, podemos compartir ese sufrimiento debido a la existencia de la empatía emocional (amor), o bien podemos no sentir ninguna conmoción anímica por el hecho (egoísmo). Otros podrán alegrarse del sufrimiento ajeno (odio) y otros mostrarán una indiferencia permanente por lo que les sucede a los demás e incluso a ellos mismos. Luego, sólo una de estas cuatro actitudes es la que promueve la supervivencia plena a nivel individual y colectivo, por lo cual el "Amarás al prójimo como a ti mismo" resulta ser la única ética objetiva que responde a la exigencia de la validez universal (o planetaria) requerida para una mejora generalizada de toda sociedad humana.
Bajo el subtítulo de "Una teología de la paz concreta y constructiva", Hans Küng escribe: "Es urgente comenzar por una teología de la paz entre cristianos, judíos y musulmanes, no sólo para evitar todas las guerras frías y calientes (en el Próximo Oriente y en otras partes), sino también para acabar con toda clase de funesta autojustificación, intolerancia y competitividad" (De "Proyecto de una ética mundial"-Editorial Planeta-Agoatini SA-Barcelona 1994).
El citado autor parece desconocer que los seguidores de Mahoma poca predisposición tendrán para adoptar un mandamiento proveniente de "infieles", respecto de los cuales el Corán les induce incluso hasta provocarles la muerte. En la actualidad el "proyecto de una ética mundial" en Europa está destruyendo toda simbología y toda cultura cristiana para ser reemplazada por la ética islámica, que resulta completamnente alejada de la ética bíblica.
La única opción para encuadrar a los seres humanos dentro del proceso de adaptación cultural al orden natural, consiste en promover la empatía emocional dentro del marcco de la Psicología social, haciendo indistinguible la religión natural de la ciencia social experimental. Si bien no resulta una opción fácil de lograr, al menos ese es el único camino.
Otros teólogos y otros pensadores "cristianos", que desconfían de la eficacia de la ética bíblica, han propuesto nada menos que al marxismo como una vía concreta para solucionar la "cuestión social", lo cual resulta absurdo y peligroso para la seguridad de toda sociedad. Así, Pierre Teilhard de Chardin trata de compatibilizar (supuestamente) la religión cristiana con la ciencia experimental, lo que constituye, en nuestra época, una urgente necesidad. De la misma manera en que, en épocas pasadas, guiados por la creencia en una única verdad, se trató de buscar la compatibilidad de religión con filosofía, en la actualidad debe encontrarse la compatibilidad entre religión y ciencia, cuya primera consecuencia ha de ser el rechazo de las creencias incompatibles con la ley natural. Teilhard escribió: “Discutiendo, como científico, las perspectivas científicas, debo limitarme, y así lo haré estrictamente, al examen y a la disposición de las apariencias, es decir, a los «fenómenos». Preocupado por las ligazones y la sucesión que manifiestan estos fenómenos, no me ocuparé de sus cualidades profundas” (De “El fenómeno humano”-Taurus Ediciones SA-Madrid 1967).
En principio, tal postura poco o nada tiene que ver con el marxismo, con la “lucha de clases” como motor de la historia y con la violencia asociada al socialismo real. Sin embargo, Teilhard pretende incorporar en su esquema lo que “está de moda”, lo que parece constituir alternativas válidas para la orientación del ser humano. Admite tácitamente que Cristo no es el único camino a la verdad, ya que interpreta que existen otras alternativas válidas al “amarás al prójimo como a ti mismo”. Al respecto escribió: “A diferencia de las venerables cosmogonías asiáticas que acabo de eliminar, los panteísmos humanitarios representan a nuestro alrededor una forma muy joven de religión. Religión poco codificada o sin codificar (aparte del Marxismo). Religión sin Dios aparente, y sin revelación. Pero Religión en el verdadero sentido, si con esa palabra designamos la fe contagiosa en un Ideal al que hay que entregar la vida propia. A pesar de extremas diversidades de detalle, un número rápidamente creciente de nuestros contemporáneos está ya de acuerdo en reconocer que el interés supremo de la existencia consiste en dedicarse en cuerpo y alma al Progreso universal, y que éste se expresa a través de los desarrollos tangibles de la Humanidad. Desde hace mucho tiempo, el mundo no había asistido a semejante efecto de «conversión». Lo cual significa que, bajo formas variables (comunistas o nacionalistas, científicas o políticas, individuales o colectivas), vemos sin lugar a dudas que a nuestro alrededor nace y se constituye, desde hace un siglo, una nueva Fe: la Religión de la Evolución” (De “Yo me explico”-Taurus Ediciones SA-Madrid 1968).
Aquí parece aceptar sin inconvenientes a los nacionalismos; causas principales de las Guerras Mundiales. También al comunismo y a los colectivismos (generalmente totalitarios) que produjeron decenas de millones de víctimas. Al respecto agregó: “Comunismo, fascismo, nazismo, etc., todas estas corrientes mayores a donde vienen a confluir la multitud de los grupos deportivos, escolares, sociales, son con frecuencia condenados como un retorno a condiciones gregarias primitivas. Error. La vida no ha conocido, ni podía conocer nada comparable a estos movimientos en masa que, para producirse, exigen una napa homogénea de conciencia” (Citado en “Teilhard de Chardin o la Religión de la Evolución” de Julio Meinvielle-Ediciones Theoria SRL-Buenos Aires 1965).
Pareciera que tal visión evolucionista del mundo pretende compatibilizar ideologías de adaptación con falsas ideologías promotoras de violencia. Parece no distinguir entre el Bien y el Mal. La tibieza y la irresponsabilidad de su postura puede simbolizarse en la actitud de los “espíritus conciliadores” que razonan más o menos de la siguiente forma: Si para Cristo 2+2=4, y para Marx 2+2=5; entonces aceptamos como verdad que 2+2=4,5, y así quedamos todos contentos.
Teilhard está lejos de colocarse en una postura antagónica hacia la barbarie marxista-leninista aun cuando ya se conocían las catástrofes sociales ocurridas principalmente en la URSS y China. Pero el párrafo más inverosímil es el siguiente: “Como me gusta decir, la síntesis del «Dios» (cristiano) de lo alto y del «Dios» (marxista) de lo adelante, he aquí el solo Dios que podemos aquí en adelante adorar «en espíritu y verdad»” (Carta de mayo-junio de 1952) (Citado por J. Meinvielle).
En realidad, en lugar de buscar una compatibilidad entre cristianismo y ciencia, Teilhard busca compatibilizar cristianismo con marxismo. En lugar de representar a los máximos promotores del amor (Cristo) y del odio (Marx), en oposición, los representa como dos vectores desplazados un ángulo de 90º, y cuya resultante, a 45º, representa la síntesis esperada y promovida por Teilhard. Al respecto escribió: “En virtud de lo que acabo de decir, la figura adjunta representa simbólicamente el estado de tensión en que se halla al presente, más o menos conscientemente, instalado todo individuo humano a consecuencia de la aparición, en su propio corazón, junto a las tradicionales fuerzas ascensionales de adoración (Oy) [Eje vertical], una modernísima acción propulsiva (Ox) [Eje horizontal] ejercida sobre cada uno de nosotros por las recién nacidas fuerzas de trans-hominización. Para concretar más el problema, reduzcámoslos a sus términos más perfectos o más expresivos. Es decir, convengamos en que Oy representa simplemente la tendencia cristiana, y Ox representa simplemente la tendencia comunista o marxista, tal como cristianos y marxistas se expresan comúnmente en torno a nosotros, en este mismo momento”.
“Como un conflicto –y aun como un conflicto en apariencia irreductible- nos es forzoso responder. Aquí (siguiendo Oy) una Fe en Dios indiferente, si no hostil, a toda idea de una ultra-evolución de la especie humana. Allí (siguiendo Ox) una fe en el Mundo, formalmente negativa (al menos verbalmente) de todo Dios trascendente”.
“Tomada en sí sola, la fe en el Mundo no basta, pues, para mover la Tierra hacia delante. Pero tomada en sí sola, tampoco es seguro que la fe cristiana, en su antigua explicitación, baste todavía para levantar al Mundo hacia lo alto…Por definición, por principio, la función distintiva de la Iglesia es la de saber y poder cristianizar todo lo humano en el Hombre. Ahora bien, ¿qué puede acontecer (qué no está ya aconteciendo…) si, en el momento preciso, cuando en la «anima naturaliter christiana» empieza a surgir una componente tan viva como la conciencia de un «ultra-humano» terrestre, que la autoridad eclesiástica ignora, desdeña o incluso condena, sin siquiera llegar a comprenderla, la nueva aspiración?”.
“Oy y Ox, en lo alto y hacia delante: dos fuerzas religiosas, repito, que ahora ya se afrontan en el corazón de todos los hombres; dos fuerzas, acabamos de verlo, que se debilitan y marchitan si se aíslan; dos fuerzas, por consiguiente (y es lo que me falta por demostrar), que sólo esperan una cosa: no que hagamos una elección entre ambas, sino que hallemos el modo de combinarlas a la una con la otra” (Extractos de “El porvenir del hombre”-Taurus Ediciones SA-Madrid 1962).
Según Teilhard, el marxismo-leninismo, que produjo en el mundo unas cien millones de victimas al intentar imponer el socialismo, no debe desaparecer, sino que debemos “combinarlo” y compatibilizarlo con el cristianismo. Ésta parece ser la semilla que ha crecido dentro de la Iglesia hasta relegarla al lugar más denigrante en toda su historia, ya que la propia Iglesia de Cristo trata de asociarse a las fuerzas del Anti-Cristo.
Debe tenerse presente que existen sólo cuatro actitudes o predisposiciones básicas que conforman nuestra personalidad. Así, si vemos a alguien que padece un accidente, podemos compartir ese sufrimiento debido a la existencia de la empatía emocional (amor), o bien podemos no sentir ninguna conmoción anímica por el hecho (egoísmo). Otros podrán alegrarse del sufrimiento ajeno (odio) y otros mostrarán una indiferencia permanente por lo que les sucede a los demás e incluso a ellos mismos. Luego, sólo una de estas cuatro actitudes es la que promueve la supervivencia plena a nivel individual y colectivo, por lo cual el "Amarás al prójimo como a ti mismo" resulta ser la única ética objetiva que responde a la exigencia de la validez universal (o planetaria) requerida para una mejora generalizada de toda sociedad humana.
Bajo el subtítulo de "Una teología de la paz concreta y constructiva", Hans Küng escribe: "Es urgente comenzar por una teología de la paz entre cristianos, judíos y musulmanes, no sólo para evitar todas las guerras frías y calientes (en el Próximo Oriente y en otras partes), sino también para acabar con toda clase de funesta autojustificación, intolerancia y competitividad" (De "Proyecto de una ética mundial"-Editorial Planeta-Agoatini SA-Barcelona 1994).
El citado autor parece desconocer que los seguidores de Mahoma poca predisposición tendrán para adoptar un mandamiento proveniente de "infieles", respecto de los cuales el Corán les induce incluso hasta provocarles la muerte. En la actualidad el "proyecto de una ética mundial" en Europa está destruyendo toda simbología y toda cultura cristiana para ser reemplazada por la ética islámica, que resulta completamnente alejada de la ética bíblica.
La única opción para encuadrar a los seres humanos dentro del proceso de adaptación cultural al orden natural, consiste en promover la empatía emocional dentro del marcco de la Psicología social, haciendo indistinguible la religión natural de la ciencia social experimental. Si bien no resulta una opción fácil de lograr, al menos ese es el único camino.
Otros teólogos y otros pensadores "cristianos", que desconfían de la eficacia de la ética bíblica, han propuesto nada menos que al marxismo como una vía concreta para solucionar la "cuestión social", lo cual resulta absurdo y peligroso para la seguridad de toda sociedad. Así, Pierre Teilhard de Chardin trata de compatibilizar (supuestamente) la religión cristiana con la ciencia experimental, lo que constituye, en nuestra época, una urgente necesidad. De la misma manera en que, en épocas pasadas, guiados por la creencia en una única verdad, se trató de buscar la compatibilidad de religión con filosofía, en la actualidad debe encontrarse la compatibilidad entre religión y ciencia, cuya primera consecuencia ha de ser el rechazo de las creencias incompatibles con la ley natural. Teilhard escribió: “Discutiendo, como científico, las perspectivas científicas, debo limitarme, y así lo haré estrictamente, al examen y a la disposición de las apariencias, es decir, a los «fenómenos». Preocupado por las ligazones y la sucesión que manifiestan estos fenómenos, no me ocuparé de sus cualidades profundas” (De “El fenómeno humano”-Taurus Ediciones SA-Madrid 1967).
En principio, tal postura poco o nada tiene que ver con el marxismo, con la “lucha de clases” como motor de la historia y con la violencia asociada al socialismo real. Sin embargo, Teilhard pretende incorporar en su esquema lo que “está de moda”, lo que parece constituir alternativas válidas para la orientación del ser humano. Admite tácitamente que Cristo no es el único camino a la verdad, ya que interpreta que existen otras alternativas válidas al “amarás al prójimo como a ti mismo”. Al respecto escribió: “A diferencia de las venerables cosmogonías asiáticas que acabo de eliminar, los panteísmos humanitarios representan a nuestro alrededor una forma muy joven de religión. Religión poco codificada o sin codificar (aparte del Marxismo). Religión sin Dios aparente, y sin revelación. Pero Religión en el verdadero sentido, si con esa palabra designamos la fe contagiosa en un Ideal al que hay que entregar la vida propia. A pesar de extremas diversidades de detalle, un número rápidamente creciente de nuestros contemporáneos está ya de acuerdo en reconocer que el interés supremo de la existencia consiste en dedicarse en cuerpo y alma al Progreso universal, y que éste se expresa a través de los desarrollos tangibles de la Humanidad. Desde hace mucho tiempo, el mundo no había asistido a semejante efecto de «conversión». Lo cual significa que, bajo formas variables (comunistas o nacionalistas, científicas o políticas, individuales o colectivas), vemos sin lugar a dudas que a nuestro alrededor nace y se constituye, desde hace un siglo, una nueva Fe: la Religión de la Evolución” (De “Yo me explico”-Taurus Ediciones SA-Madrid 1968).
Aquí parece aceptar sin inconvenientes a los nacionalismos; causas principales de las Guerras Mundiales. También al comunismo y a los colectivismos (generalmente totalitarios) que produjeron decenas de millones de víctimas. Al respecto agregó: “Comunismo, fascismo, nazismo, etc., todas estas corrientes mayores a donde vienen a confluir la multitud de los grupos deportivos, escolares, sociales, son con frecuencia condenados como un retorno a condiciones gregarias primitivas. Error. La vida no ha conocido, ni podía conocer nada comparable a estos movimientos en masa que, para producirse, exigen una napa homogénea de conciencia” (Citado en “Teilhard de Chardin o la Religión de la Evolución” de Julio Meinvielle-Ediciones Theoria SRL-Buenos Aires 1965).
Pareciera que tal visión evolucionista del mundo pretende compatibilizar ideologías de adaptación con falsas ideologías promotoras de violencia. Parece no distinguir entre el Bien y el Mal. La tibieza y la irresponsabilidad de su postura puede simbolizarse en la actitud de los “espíritus conciliadores” que razonan más o menos de la siguiente forma: Si para Cristo 2+2=4, y para Marx 2+2=5; entonces aceptamos como verdad que 2+2=4,5, y así quedamos todos contentos.
Teilhard está lejos de colocarse en una postura antagónica hacia la barbarie marxista-leninista aun cuando ya se conocían las catástrofes sociales ocurridas principalmente en la URSS y China. Pero el párrafo más inverosímil es el siguiente: “Como me gusta decir, la síntesis del «Dios» (cristiano) de lo alto y del «Dios» (marxista) de lo adelante, he aquí el solo Dios que podemos aquí en adelante adorar «en espíritu y verdad»” (Carta de mayo-junio de 1952) (Citado por J. Meinvielle).
En realidad, en lugar de buscar una compatibilidad entre cristianismo y ciencia, Teilhard busca compatibilizar cristianismo con marxismo. En lugar de representar a los máximos promotores del amor (Cristo) y del odio (Marx), en oposición, los representa como dos vectores desplazados un ángulo de 90º, y cuya resultante, a 45º, representa la síntesis esperada y promovida por Teilhard. Al respecto escribió: “En virtud de lo que acabo de decir, la figura adjunta representa simbólicamente el estado de tensión en que se halla al presente, más o menos conscientemente, instalado todo individuo humano a consecuencia de la aparición, en su propio corazón, junto a las tradicionales fuerzas ascensionales de adoración (Oy) [Eje vertical], una modernísima acción propulsiva (Ox) [Eje horizontal] ejercida sobre cada uno de nosotros por las recién nacidas fuerzas de trans-hominización. Para concretar más el problema, reduzcámoslos a sus términos más perfectos o más expresivos. Es decir, convengamos en que Oy representa simplemente la tendencia cristiana, y Ox representa simplemente la tendencia comunista o marxista, tal como cristianos y marxistas se expresan comúnmente en torno a nosotros, en este mismo momento”.
“Como un conflicto –y aun como un conflicto en apariencia irreductible- nos es forzoso responder. Aquí (siguiendo Oy) una Fe en Dios indiferente, si no hostil, a toda idea de una ultra-evolución de la especie humana. Allí (siguiendo Ox) una fe en el Mundo, formalmente negativa (al menos verbalmente) de todo Dios trascendente”.
“Tomada en sí sola, la fe en el Mundo no basta, pues, para mover la Tierra hacia delante. Pero tomada en sí sola, tampoco es seguro que la fe cristiana, en su antigua explicitación, baste todavía para levantar al Mundo hacia lo alto…Por definición, por principio, la función distintiva de la Iglesia es la de saber y poder cristianizar todo lo humano en el Hombre. Ahora bien, ¿qué puede acontecer (qué no está ya aconteciendo…) si, en el momento preciso, cuando en la «anima naturaliter christiana» empieza a surgir una componente tan viva como la conciencia de un «ultra-humano» terrestre, que la autoridad eclesiástica ignora, desdeña o incluso condena, sin siquiera llegar a comprenderla, la nueva aspiración?”.
“Oy y Ox, en lo alto y hacia delante: dos fuerzas religiosas, repito, que ahora ya se afrontan en el corazón de todos los hombres; dos fuerzas, acabamos de verlo, que se debilitan y marchitan si se aíslan; dos fuerzas, por consiguiente (y es lo que me falta por demostrar), que sólo esperan una cosa: no que hagamos una elección entre ambas, sino que hallemos el modo de combinarlas a la una con la otra” (Extractos de “El porvenir del hombre”-Taurus Ediciones SA-Madrid 1962).
Según Teilhard, el marxismo-leninismo, que produjo en el mundo unas cien millones de victimas al intentar imponer el socialismo, no debe desaparecer, sino que debemos “combinarlo” y compatibilizarlo con el cristianismo. Ésta parece ser la semilla que ha crecido dentro de la Iglesia hasta relegarla al lugar más denigrante en toda su historia, ya que la propia Iglesia de Cristo trata de asociarse a las fuerzas del Anti-Cristo.
lunes, 18 de mayo de 2026
Se llegó en este blog a las 500.000 vistas
La cantidad de vistas de este blog llega, en este momento, a unas 500.000. Para llegar a este número se necesitó del aporte de cinco factores, de similar importancia. El primero es Google, la empresa que facilita este tipo de medio informativo; el segundo es el realizador del blog, el tercero es el "coautor involuntario" constituido por los autores de libros y artículos citados en cada nota, mientras que el cuarto es el lector que estimula con sus lecturas la continuidad del trabajo intelectual realizado. En el quinto lugar puede mencionarse a las librerías y a los vendedores de libros usados, que permiten disponer de una buena "memoria artificial", económicamente accesible.
domingo, 17 de mayo de 2026
El sufrimiento como alejamiento de la ley natural
Tanto la existencia de la ley natural como los efectos de desconocerla, o de incumplirla una vez conocida, aparecen en los escritos de Marco Tulio Cicerón, quien escribió al respecto: “El universo entero ha sido sometido a un solo amo, a un solo rey supremo, al Dios todopoderoso que ha concebido, meditado y sancionado esta ley. Desconocerla es huirse a si mismo, renegar de su naturaleza y por ello mismo padecer los castigos más crueles aunque escapara a los suplicios impuestos por los hombres”.
Algunos siglos más tarde, en una reunión de obispos cristianos reunidos por el emperador Constantino, dirimen en el Concilio de Nicea la cuestión acerca de la "semejanza substancial" o bien de la "igualdad substancial" de Cristo respecto de Dios. En una elección triunfan ampliamente los que optan por la segunda alternativa, en contra de los seguidores de Arrio, considerado hereje por negar la naturaleza divina de Jesucristo.
Quizá se éste el inicio de una actitud por la cual el cumplimiento de los mandamientos bíblicos pasa a segundo plano por cuanto sus aparentes seguidores, en lugar de predicar lo que Cristo dijo a los hombres, predican lo que los hombres dicen sobre Cristo. En lugar de adoptar la ley natural como referencia para establecer una religión de validez universal, o católica, preguntándose respecto de la nueva religión: ¿Es compatible con las leyes naturales? ¿Qué efectos produce en quienes cumplen con los mandamientos?, optan por promover una idolatría que se parece más a un nuevo paganismo que a la religión moral.
Es oportuno mencionar que Arrio nunca negó la prioridad que adoptó el propio Cristo, cuando expresó respecto de sus dos mandamientos (amor a Dios y al prójimo): "En estos dos mandamientos se cumple toda la ley y las exigencias de los profetas". En cambio, los obispos que negaban que Cristo fuese el intermediario entre Dios y los hombres, considerándoselo como el mismísimo Dios, abrieron la posibilidad de ubicarse ellos mismos como intermediarios entre Dios y los hombres, en lugar de aceptar ser divulgadores de la ética bíblica recién sintetizada.
La única referencia común a todos los seres humanos son las leyes naturales, o leyes de Dios, de ahí que la "igualdad" antes mencionada impide toda posible universalidad del cristianismo. Quienes opinan lo contrario, tienen la posibilidad de seguir insistiendo con su postura y así esperar que algún día el resto de la humanidad adopte su creencia básica. Por el momento ello parece imposible. Mientras tanto, en épocas en que resulta imperiosa la necesidad de una mejora ética generalizada, los Evangelios siguen siendo predicados bajo cierta interpretación que impide incluso que haya acuerdos entre las distintas iglesias cristianas.
Generalmente se advierte que el orden natural "exige" a los seres humanos el máximo de esfuerzo mental para resolver los problemas que amenazan la supervivencia plena de la humanidad. De ahí que si Cristo es el mismísimo Dios, poco mérito le queda a los hombres, por cuanto pareciera que en ese caso el orden natural "cambia de parecer". La ignorancia plena del significado de la ley natural, al ser reemplazada por la "creencia en la divinidad de Cristo", aseguraría la "vida eterna" de los creyentes, por lo que poco o nada se interesan por la enorme cantidad de seres humanos que sufren diariamente por estar completamente desadaptados a las leyes naturales y a la ética bíblica.
Quienes coincidimos con el "hereje" Arrio, somos descalificados por un sector de la sociedad, que incluso mira con buenos ojos cuando el anterior Papa Bergoglio predicaba, no el cristianismo, sino el peronismo y el marxismo, y también mira con buenos ojos al Papa Prevost (León XIV) cuando promueve lazos amistosos con jerarcas islámicos que siguen manteniendo las directivas del Corán en el cual se sugiere evitar todo acercamiento a los "infieles". Incluso Prevost se desinteresa por la cuantiosa matanza de cristianos por parte de los seguidores de Mahoma. Todo parece indicar que Arrio estaba mucho más cerca de Cristo que los actuales "católicos marxistas" y que los "católicos islámicos".
Algunos siglos más tarde, en una reunión de obispos cristianos reunidos por el emperador Constantino, dirimen en el Concilio de Nicea la cuestión acerca de la "semejanza substancial" o bien de la "igualdad substancial" de Cristo respecto de Dios. En una elección triunfan ampliamente los que optan por la segunda alternativa, en contra de los seguidores de Arrio, considerado hereje por negar la naturaleza divina de Jesucristo.
Quizá se éste el inicio de una actitud por la cual el cumplimiento de los mandamientos bíblicos pasa a segundo plano por cuanto sus aparentes seguidores, en lugar de predicar lo que Cristo dijo a los hombres, predican lo que los hombres dicen sobre Cristo. En lugar de adoptar la ley natural como referencia para establecer una religión de validez universal, o católica, preguntándose respecto de la nueva religión: ¿Es compatible con las leyes naturales? ¿Qué efectos produce en quienes cumplen con los mandamientos?, optan por promover una idolatría que se parece más a un nuevo paganismo que a la religión moral.
Es oportuno mencionar que Arrio nunca negó la prioridad que adoptó el propio Cristo, cuando expresó respecto de sus dos mandamientos (amor a Dios y al prójimo): "En estos dos mandamientos se cumple toda la ley y las exigencias de los profetas". En cambio, los obispos que negaban que Cristo fuese el intermediario entre Dios y los hombres, considerándoselo como el mismísimo Dios, abrieron la posibilidad de ubicarse ellos mismos como intermediarios entre Dios y los hombres, en lugar de aceptar ser divulgadores de la ética bíblica recién sintetizada.
La única referencia común a todos los seres humanos son las leyes naturales, o leyes de Dios, de ahí que la "igualdad" antes mencionada impide toda posible universalidad del cristianismo. Quienes opinan lo contrario, tienen la posibilidad de seguir insistiendo con su postura y así esperar que algún día el resto de la humanidad adopte su creencia básica. Por el momento ello parece imposible. Mientras tanto, en épocas en que resulta imperiosa la necesidad de una mejora ética generalizada, los Evangelios siguen siendo predicados bajo cierta interpretación que impide incluso que haya acuerdos entre las distintas iglesias cristianas.
Generalmente se advierte que el orden natural "exige" a los seres humanos el máximo de esfuerzo mental para resolver los problemas que amenazan la supervivencia plena de la humanidad. De ahí que si Cristo es el mismísimo Dios, poco mérito le queda a los hombres, por cuanto pareciera que en ese caso el orden natural "cambia de parecer". La ignorancia plena del significado de la ley natural, al ser reemplazada por la "creencia en la divinidad de Cristo", aseguraría la "vida eterna" de los creyentes, por lo que poco o nada se interesan por la enorme cantidad de seres humanos que sufren diariamente por estar completamente desadaptados a las leyes naturales y a la ética bíblica.
Quienes coincidimos con el "hereje" Arrio, somos descalificados por un sector de la sociedad, que incluso mira con buenos ojos cuando el anterior Papa Bergoglio predicaba, no el cristianismo, sino el peronismo y el marxismo, y también mira con buenos ojos al Papa Prevost (León XIV) cuando promueve lazos amistosos con jerarcas islámicos que siguen manteniendo las directivas del Corán en el cual se sugiere evitar todo acercamiento a los "infieles". Incluso Prevost se desinteresa por la cuantiosa matanza de cristianos por parte de los seguidores de Mahoma. Todo parece indicar que Arrio estaba mucho más cerca de Cristo que los actuales "católicos marxistas" y que los "católicos islámicos".
sábado, 16 de mayo de 2026
¿Puede un cristiano promover un totalitarismo?
Teniendo presente el significado de la ética bíblica, puede decirse que no existe algo más opuesto a dicha ética que los diversos totalitarismos que han existido, existen y existirán. Los totalitarismos más conocidos son el fascismo, nazismo, comunismo o socialismo, islam, peronismo, etc. La palabra "totalitarismo" puede asociarse a un gobierno central que promueve "todo en el Estado", ejerciendo un control y gobierno mental y material sobre todos y cada uno de los integrantes de la sociedad.
A diferencia de todo gobierno del hombre sobre el hombre, la ética cristiana promueve el gobierno de Dios sobre todo ser humano, esto es, el promovido Reino de Dios. Tal gobierno ha de ser ejercido a través de las leyes naturales que gobiernan todo lo existente, especialmente las leyes naturales que nos gobiernan a nosotros mismos. Luego, toda ley humana ha de ser compatible, o no contraria, a dichas leyes naturales.
El ser humano, como ser social, se une al resto de la humanidad a través de aspectos afectivos, como la empatía emocional, lo que implica compartir penas y alegrías ajenas como propias. Los diversos totalitarismos proponen uniones parciales, es decir, unión de los adeptos al líder totalitario para odiar y combatir a los de otra raza, otra clase social, otra religión, etc. El vínculo de unión más aceptado es el de los medios de producción propuesto por el marxismo, algo que conduce a una esclavitud inevitable ya que los seres humanos en realidad quedan "atados" a otros por medio de tales vínculos.
En los últimos años, la propia Iglesia Católica se ha escindido de tal forma que pueden encontrarse "católicos cristianos", por una parte, y "católicos marxistas", por otra parte. Estos últimos consideran que la "cuestión social" debería solucionarse a través de la propuesta marxista, considerando casi explícitamente la invalidez de aquella expresión de Cristo, que sugiere la prioridad a adoptar: "Primeramente buscad el Reino de Dios y su justicia que lo demás se os dará por añadidiura".
El papa Francisco (Jorge Bergoglio) llegó al extremo de decir que "Son los comunistas los que piensan como los cristianos", promoviendo, además, con su fraternal vínculo con líderes totalitarios, un alejamiento masivo del cristianismo hacia el marxismo-leninismo, o al menos promoviendo la aceptación de una ideología que, durante el siglo XX, produjo entre 4 y 5 veces más asesinatos que los producidos por los nazis.
El totalitarismo con mayor visibilidad en la actualidad es el Islam. Recordemos que desde el Corán se promueve el rechazo de todos los "infieles"; rechazo que incluso abarca al asesinato. Se estima que en el mundo mueren asesinados 20 cristianos al día por quienes cumplen fielmente las enseñanzas del Corán. Sin embargo, el Papa actual, León XIV, recientemente ha condecorado a un funcionario iraní a pesar de los asesinatos cometidos por el gobierno de Irán contra su propio pueblo, y a pesar de los asesinatos de cristianos producidos por musulmanes en todo el mundo.
Puede decirse que, tanto Bergoglio como Prevost, son "católicos totalitarios", postura incompatible con la ética propuesta en los Evangelios. A continuación se transcribe un artículo en el cual se hace una crítica a la distinción vaticana a un funcionario iraní. Si bien puede decirse que tal distinción es algo protocolar, también puede hacerse una comparación con los individuos "obedientes" a un totalitarismo y que son el sustento material e ideológico de la expansión de dichos movimientos.
EL VATICANO OTORGÓ SU MÁXIMA DISTINCIÓN AL EMBAJADOR DE IRÁN Y DESATÓ UNA FUERTE POLÉMICA INTERNACIONAL
El reconocimiento otorgado al embajador Mohammad Hossein Mokhtari desató el repudio de activistas que calificaron el gesto como una "ceguera moral" tras las recientes masacres ejecutadas por el régimen iraní.
La Santa Sede se encuentra en el centro de una controversia diplomática luego de otorgar la Gran Cruz de la Orden Pontificia de Pío IX a Mohammad Hossein Mokhtari, embajador de Irán ante el Vaticano. Autorizada por un diploma firmado por el secretario de Estado, cardenal Pietro Parolin, generó una reacción de rechazo entre activistas de derechos humanos y sectores políticos, quienes la consideran una ofensa hacia las víctimas de la represión del régimen teocrático.
Algunas organizaciones de activistas denunciaron que el reconocimiento llega meses después de las protestas de enero en Irán, donde se estima que decenas de miles de ciudadanos fueron víctimas de masacres y ejecuciones.
Diversos portavoces calificaron la distinción como un "insulto vergonzoso" y una muestra de "ceguera moral".
La distinción de la Orden Pian concedida a Mokhtari en un momento de máxima tensión por la represión en Irán
Por su parte, los medios oficiales de Teherán capitalizaron el anuncio interpretándolo como una señal de respaldo a sus políticas de paz y como un gesto político del Papa frente a las posturas beligerantes de Estados Unidos.
La Embajada de Estados Unidos ante la Santa Sede intervino para aclarar que la condecoración no representa un apoyo político, sino que responde a un protocolo habitual otorgado a todos los embajadores luego de cumplir dos años de servicio, un honor que también han recibido diplomáticos estadounidenses en el pasado.
A la par, la distinción amenaza con reavivar las tensiones entre el Vaticano y Donald Trump, quien recientemente acusó al pontífice de poner en peligro a los católicos por su postura ante el programa nuclear iraní.
El Vaticano insiste en que se trata de un gesto protocolar por sus dos años de servicio
La encrucijada estalló cuando el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, atacó frontalmente al pontífice, exigiéndole “concentrarse en ser un gran papa, no un político”, luego de que León XIV emitiera mensajes a favor de la paz en Medio Oriente y cuestionara la intervención militar en Venezuela. Ante el ataque, el Papa mantuvo su postura con firmeza al asegurar: “Seguiré adelante con lo que considero que es la misión de la Iglesia en el mundo”.
A través de su red Truth Social, el mandatario norteamericano calificó al líder religioso de “débil con el crimen y terrible en política exterior”, acusándolo además de favorecer a “la izquierda radical”. En un mensaje cargado de hostilidad, Trump manifestó: “No quiero un Papa que piense que está bien que Irán tenga un arma nuclear. No quiero un papa que considere terrible que Estados Unidos haya atacado a Venezuela”.
De hecho, el presidente justificó sus acciones militares bajo el argumento de que está haciendo “exactamente aquello para lo que fui elegido”, marcando un fuerte contraste con la visión humanitaria de la Santa Sede.
Pero, el enojo del jefe de Estado llegó al plano personal cuando señaló que León XIV debería “estar agradecido” de su nacionalidad estadounidense y lamentó que no tuviera la misma visión que su hermano, Louis Martin Prevost, un veterano de la Marina. “Él lo entiende, y León no”, se quejó Trump en sus redes sociales.
El presidente de Estados Unidos acusó al pontífice de ser “débil” y actuar como un “político”.
Mientras el mandatario utilizaba imágenes de inteligencia artificial para compararse con figuras mesiánicas, el Papa eligió el inicio de su gira por Argelia para responder: “Las cosas que yo digo no tienen por qué ser entendidas como un ataque a nadie. El mensaje del evangelio es muy claro: ‘bienaventurados los que construyen la paz’”.
Henrik Rehbinder sobre el cruce entre Trump y el Papa: “Es una disputa inusual que lo está perjudicando”
Para diferenciarse de la lógica del mandatario, León XIV aclaró que la Iglesia no se ocupa de la política internacional con la misma perspectiva que él pueda tener. El pontífice aseguró no tener “miedo” respecto de las represalias que pueda tomar la Casa Blanca y ratificó que no dejará de “proclamar el mensaje del Evangelio” ni de invitar a las personas a buscar puentes de reconciliación.
En su cierre, fue tajante al señalar que “equiparar mi mensaje con lo que el presidente ha intentado hacer aquí es no comprender en qué consiste el mensaje del Evangelio”.
MV / ds (De www.perfil.com)
A diferencia de todo gobierno del hombre sobre el hombre, la ética cristiana promueve el gobierno de Dios sobre todo ser humano, esto es, el promovido Reino de Dios. Tal gobierno ha de ser ejercido a través de las leyes naturales que gobiernan todo lo existente, especialmente las leyes naturales que nos gobiernan a nosotros mismos. Luego, toda ley humana ha de ser compatible, o no contraria, a dichas leyes naturales.
El ser humano, como ser social, se une al resto de la humanidad a través de aspectos afectivos, como la empatía emocional, lo que implica compartir penas y alegrías ajenas como propias. Los diversos totalitarismos proponen uniones parciales, es decir, unión de los adeptos al líder totalitario para odiar y combatir a los de otra raza, otra clase social, otra religión, etc. El vínculo de unión más aceptado es el de los medios de producción propuesto por el marxismo, algo que conduce a una esclavitud inevitable ya que los seres humanos en realidad quedan "atados" a otros por medio de tales vínculos.
En los últimos años, la propia Iglesia Católica se ha escindido de tal forma que pueden encontrarse "católicos cristianos", por una parte, y "católicos marxistas", por otra parte. Estos últimos consideran que la "cuestión social" debería solucionarse a través de la propuesta marxista, considerando casi explícitamente la invalidez de aquella expresión de Cristo, que sugiere la prioridad a adoptar: "Primeramente buscad el Reino de Dios y su justicia que lo demás se os dará por añadidiura".
El papa Francisco (Jorge Bergoglio) llegó al extremo de decir que "Son los comunistas los que piensan como los cristianos", promoviendo, además, con su fraternal vínculo con líderes totalitarios, un alejamiento masivo del cristianismo hacia el marxismo-leninismo, o al menos promoviendo la aceptación de una ideología que, durante el siglo XX, produjo entre 4 y 5 veces más asesinatos que los producidos por los nazis.
El totalitarismo con mayor visibilidad en la actualidad es el Islam. Recordemos que desde el Corán se promueve el rechazo de todos los "infieles"; rechazo que incluso abarca al asesinato. Se estima que en el mundo mueren asesinados 20 cristianos al día por quienes cumplen fielmente las enseñanzas del Corán. Sin embargo, el Papa actual, León XIV, recientemente ha condecorado a un funcionario iraní a pesar de los asesinatos cometidos por el gobierno de Irán contra su propio pueblo, y a pesar de los asesinatos de cristianos producidos por musulmanes en todo el mundo.
Puede decirse que, tanto Bergoglio como Prevost, son "católicos totalitarios", postura incompatible con la ética propuesta en los Evangelios. A continuación se transcribe un artículo en el cual se hace una crítica a la distinción vaticana a un funcionario iraní. Si bien puede decirse que tal distinción es algo protocolar, también puede hacerse una comparación con los individuos "obedientes" a un totalitarismo y que son el sustento material e ideológico de la expansión de dichos movimientos.
EL VATICANO OTORGÓ SU MÁXIMA DISTINCIÓN AL EMBAJADOR DE IRÁN Y DESATÓ UNA FUERTE POLÉMICA INTERNACIONAL
El reconocimiento otorgado al embajador Mohammad Hossein Mokhtari desató el repudio de activistas que calificaron el gesto como una "ceguera moral" tras las recientes masacres ejecutadas por el régimen iraní.
La Santa Sede se encuentra en el centro de una controversia diplomática luego de otorgar la Gran Cruz de la Orden Pontificia de Pío IX a Mohammad Hossein Mokhtari, embajador de Irán ante el Vaticano. Autorizada por un diploma firmado por el secretario de Estado, cardenal Pietro Parolin, generó una reacción de rechazo entre activistas de derechos humanos y sectores políticos, quienes la consideran una ofensa hacia las víctimas de la represión del régimen teocrático.
Algunas organizaciones de activistas denunciaron que el reconocimiento llega meses después de las protestas de enero en Irán, donde se estima que decenas de miles de ciudadanos fueron víctimas de masacres y ejecuciones.
Diversos portavoces calificaron la distinción como un "insulto vergonzoso" y una muestra de "ceguera moral".
La distinción de la Orden Pian concedida a Mokhtari en un momento de máxima tensión por la represión en Irán
Por su parte, los medios oficiales de Teherán capitalizaron el anuncio interpretándolo como una señal de respaldo a sus políticas de paz y como un gesto político del Papa frente a las posturas beligerantes de Estados Unidos.
La Embajada de Estados Unidos ante la Santa Sede intervino para aclarar que la condecoración no representa un apoyo político, sino que responde a un protocolo habitual otorgado a todos los embajadores luego de cumplir dos años de servicio, un honor que también han recibido diplomáticos estadounidenses en el pasado.
A la par, la distinción amenaza con reavivar las tensiones entre el Vaticano y Donald Trump, quien recientemente acusó al pontífice de poner en peligro a los católicos por su postura ante el programa nuclear iraní.
El Vaticano insiste en que se trata de un gesto protocolar por sus dos años de servicio
La encrucijada estalló cuando el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, atacó frontalmente al pontífice, exigiéndole “concentrarse en ser un gran papa, no un político”, luego de que León XIV emitiera mensajes a favor de la paz en Medio Oriente y cuestionara la intervención militar en Venezuela. Ante el ataque, el Papa mantuvo su postura con firmeza al asegurar: “Seguiré adelante con lo que considero que es la misión de la Iglesia en el mundo”.
A través de su red Truth Social, el mandatario norteamericano calificó al líder religioso de “débil con el crimen y terrible en política exterior”, acusándolo además de favorecer a “la izquierda radical”. En un mensaje cargado de hostilidad, Trump manifestó: “No quiero un Papa que piense que está bien que Irán tenga un arma nuclear. No quiero un papa que considere terrible que Estados Unidos haya atacado a Venezuela”.
De hecho, el presidente justificó sus acciones militares bajo el argumento de que está haciendo “exactamente aquello para lo que fui elegido”, marcando un fuerte contraste con la visión humanitaria de la Santa Sede.
Pero, el enojo del jefe de Estado llegó al plano personal cuando señaló que León XIV debería “estar agradecido” de su nacionalidad estadounidense y lamentó que no tuviera la misma visión que su hermano, Louis Martin Prevost, un veterano de la Marina. “Él lo entiende, y León no”, se quejó Trump en sus redes sociales.
El presidente de Estados Unidos acusó al pontífice de ser “débil” y actuar como un “político”.
Mientras el mandatario utilizaba imágenes de inteligencia artificial para compararse con figuras mesiánicas, el Papa eligió el inicio de su gira por Argelia para responder: “Las cosas que yo digo no tienen por qué ser entendidas como un ataque a nadie. El mensaje del evangelio es muy claro: ‘bienaventurados los que construyen la paz’”.
Henrik Rehbinder sobre el cruce entre Trump y el Papa: “Es una disputa inusual que lo está perjudicando”
Para diferenciarse de la lógica del mandatario, León XIV aclaró que la Iglesia no se ocupa de la política internacional con la misma perspectiva que él pueda tener. El pontífice aseguró no tener “miedo” respecto de las represalias que pueda tomar la Casa Blanca y ratificó que no dejará de “proclamar el mensaje del Evangelio” ni de invitar a las personas a buscar puentes de reconciliación.
En su cierre, fue tajante al señalar que “equiparar mi mensaje con lo que el presidente ha intentado hacer aquí es no comprender en qué consiste el mensaje del Evangelio”.
MV / ds (De www.perfil.com)
viernes, 15 de mayo de 2026
El mal colectivo
Respecto del mal existente en el mundo, a nivel individual, su descripción no parece ser demasiado compleja, ya que el mal consiste en adoptar una o varias de las tres actitudes básicas posibles (odio, egoísmo, indiferencia), mientras que la restante (amor) apunta hacia el bien. Sin embargo, el mal a nivel colectivo, o grupal, tiende a ser un fenómeno de mayor complejidad. Marcos Aguinis expresó: "Si uno se pone a repasar la historia del mundo, ve que primero el hombre mató y después fraguó el mandamiento de «No matarás»; que primero el hombre viola los derechos humanos y después crea las organizaciones para defenderlos. Es decir que el bien va corriendo como un coche de bomberos a apagar los incendios que provoca el mal, como que el mal tiene la iniciativa, el mal comienza y el bien trata de frenarlo" (De "Juego de opuestos" de Leonor Benedetto-Grupo Editorial Norma-Buenos Aires 2003).
En cuanto al mal colectivo, caracterizado por el gobierno mental y material de líderes de tipo totalitario, existe una satisfactoria descripción por parte de un sacerdote alemán que fue encarcelado y asesinado luego por los nazis. A continuación se transcriben fragmentos de un artículo publicado en Youtube:
POR QUÉ LA GENTE COMÚN DEFIENDE A TIRANOS
Acerca de Dietrich Bonhoeffer
"La estupidez es un enemigo más peligroso que la maldad"
Algo lo perturbaba más que la crueldad de los guardias. Veía cómo Alemania entera, médicos, profesores, pastores, gente educada, gente religiosa, gente que había ido a la universidad y leído libros, y criado hijos, había aplaudido a Hitler.
Y la pregunta que los obsesionaba no era cómo fue posible el mal, era cómo fue posible que gente buena lo aplaudiera. Esta distinción lo cambia todo. Bonhoeffer dijo esto: "Contra la maldad puedes luchar, puedes denunciarla, resistirla, encerrarla. La maldad tiene una lógica, quiere algo y porque quiere algo puedes anticiparla. Pero contra la estupidez no tienes defensa, porque la persona estúpida no es alguien con poca inteligencia, es alguien que ha renunciado a usar su juicio propio, alguien que ha entregado su capacidad de pensar a un líder, a un grupo, a un eslogan, a una ideología. Y una vez que eso ocurre, no puedes convencerla con hechos".
No puedes apelar a la razón porque ya no tiene razón propia, tiene la razón de otro. Y aquí viene algo que casi nadie explica cuando habla de Bonhoeffer. Él no estaba hablando de personas ignorantes. Decía explícitamente que la estupidez ocurre más en personas que acaban de adquirir poder social o que pertenecen a grupos con mucho poder colectivo. Cuanto más poderoso es tu grupo, más fácil es que dejes de pensar por ti mismo, porque el grupo te da identidad, te da seguridad, te da respuestas. Y pensar por tu cuenta de repente tiene un coste que antes no tenía; el rechazo de los tuyos.
El malvado actúa solo, necesita esconderse, necesita mentir, tiene límites. Pero el estúpido es instrumento de otros y lo peor, no sabe que lo es. Se siente convencido, se siente parte de algo grande. Se siente del lado correcto.
No fueron los monstruos quienes destruyeron Alemania. fueron millones de personas normales que entregaron su criterio a un movimiento y dejaron hacerse preguntas. No eran malvados, eran algo peor. Eran obedientes sin pensamiento propio.
Y ahora mira a tu alrededor. Gente que repite eslóganes sin saber de dónde vienen. Gente que comparte titulares sin leer el artículo. Gente que odia a personas que nunca ha conocido porque alguien les dijo que eran el enemigo. No son malas personas, son personas que han dejado de pensar por sí mismas y no lo saben. Ese es el problema. El estúpido nunca se reconoce, se siente informado, se siente despierto, se siente más listo que los demás y eso lo hace imposible de alcanzar. Entonces, ¿qué se hace?
Bonhoeffer tenía una respuesta y no era la que esperarías. Decía que la estupidez no se cura con educación, no se cura con información, no se cura con mejores argumentos. Porque el problema no es que la persona no sepa; el problema es que ha decidido, consciente o inconscientemente, que la aprobación de su grupo vale más que su propio criterio. Y eso sólo se rompe desde dentro con un acto de coraje, no de inteligencia, con el momento en que alguien decide que prefiere pensar solo a pensar acompañado pero sin pensar.
(Del canal de Youtube Psico-Stick).
En esta descripción aparece, como una de las causas del mal colectivo, la negligencia para pensar, dando sentido a la expresión de Wolfgang Goethe: "La negligencia y la disidencia producen en el mundo más males que el odio y la maldad".
También le da sentido al concepto de "la banalidad del mal", cuando Hannah Arendt describe a Adolf Eichmann como una "persona normal" que se somete obedientemente a las directivas de un líder perverso renunciando a toda responsabilidad individual.
También la descripción de Bonhoeffer coincide con Ortega y Gasset en cuanto a la peligrosidad del hombre masa, que actúa y piensa según lo que la mayoría piensa o hace, en forma independiente a su nivel intelectual o social.
En cuanto al mal colectivo, caracterizado por el gobierno mental y material de líderes de tipo totalitario, existe una satisfactoria descripción por parte de un sacerdote alemán que fue encarcelado y asesinado luego por los nazis. A continuación se transcriben fragmentos de un artículo publicado en Youtube:
POR QUÉ LA GENTE COMÚN DEFIENDE A TIRANOS
Acerca de Dietrich Bonhoeffer
"La estupidez es un enemigo más peligroso que la maldad"
Algo lo perturbaba más que la crueldad de los guardias. Veía cómo Alemania entera, médicos, profesores, pastores, gente educada, gente religiosa, gente que había ido a la universidad y leído libros, y criado hijos, había aplaudido a Hitler.
Y la pregunta que los obsesionaba no era cómo fue posible el mal, era cómo fue posible que gente buena lo aplaudiera. Esta distinción lo cambia todo. Bonhoeffer dijo esto: "Contra la maldad puedes luchar, puedes denunciarla, resistirla, encerrarla. La maldad tiene una lógica, quiere algo y porque quiere algo puedes anticiparla. Pero contra la estupidez no tienes defensa, porque la persona estúpida no es alguien con poca inteligencia, es alguien que ha renunciado a usar su juicio propio, alguien que ha entregado su capacidad de pensar a un líder, a un grupo, a un eslogan, a una ideología. Y una vez que eso ocurre, no puedes convencerla con hechos".
No puedes apelar a la razón porque ya no tiene razón propia, tiene la razón de otro. Y aquí viene algo que casi nadie explica cuando habla de Bonhoeffer. Él no estaba hablando de personas ignorantes. Decía explícitamente que la estupidez ocurre más en personas que acaban de adquirir poder social o que pertenecen a grupos con mucho poder colectivo. Cuanto más poderoso es tu grupo, más fácil es que dejes de pensar por ti mismo, porque el grupo te da identidad, te da seguridad, te da respuestas. Y pensar por tu cuenta de repente tiene un coste que antes no tenía; el rechazo de los tuyos.
El malvado actúa solo, necesita esconderse, necesita mentir, tiene límites. Pero el estúpido es instrumento de otros y lo peor, no sabe que lo es. Se siente convencido, se siente parte de algo grande. Se siente del lado correcto.
No fueron los monstruos quienes destruyeron Alemania. fueron millones de personas normales que entregaron su criterio a un movimiento y dejaron hacerse preguntas. No eran malvados, eran algo peor. Eran obedientes sin pensamiento propio.
Y ahora mira a tu alrededor. Gente que repite eslóganes sin saber de dónde vienen. Gente que comparte titulares sin leer el artículo. Gente que odia a personas que nunca ha conocido porque alguien les dijo que eran el enemigo. No son malas personas, son personas que han dejado de pensar por sí mismas y no lo saben. Ese es el problema. El estúpido nunca se reconoce, se siente informado, se siente despierto, se siente más listo que los demás y eso lo hace imposible de alcanzar. Entonces, ¿qué se hace?
Bonhoeffer tenía una respuesta y no era la que esperarías. Decía que la estupidez no se cura con educación, no se cura con información, no se cura con mejores argumentos. Porque el problema no es que la persona no sepa; el problema es que ha decidido, consciente o inconscientemente, que la aprobación de su grupo vale más que su propio criterio. Y eso sólo se rompe desde dentro con un acto de coraje, no de inteligencia, con el momento en que alguien decide que prefiere pensar solo a pensar acompañado pero sin pensar.
(Del canal de Youtube Psico-Stick).
En esta descripción aparece, como una de las causas del mal colectivo, la negligencia para pensar, dando sentido a la expresión de Wolfgang Goethe: "La negligencia y la disidencia producen en el mundo más males que el odio y la maldad".
También le da sentido al concepto de "la banalidad del mal", cuando Hannah Arendt describe a Adolf Eichmann como una "persona normal" que se somete obedientemente a las directivas de un líder perverso renunciando a toda responsabilidad individual.
También la descripción de Bonhoeffer coincide con Ortega y Gasset en cuanto a la peligrosidad del hombre masa, que actúa y piensa según lo que la mayoría piensa o hace, en forma independiente a su nivel intelectual o social.
miércoles, 13 de mayo de 2026
El sacrílego Joan Manuel Serrat
El cantante catalán Joan Manuel Serrat se jactaba, en lugar de mostrar o al menos fingir cierto arrepentimiento, de haber participado de joven en una película en la cual aparece "bailando" con los restos óseos de una monja fallecida (quizás asesinada) bastante tiempo atrás. La película se titulaba "La ciutat cremada" y este hecho puede consultarse en youtube bajo el título: "El día que Joan Manuel Serrat bailó con las momias de unas monjas exhumadas"..
Debe tenerse presente que, durante la Guerra Civil española, el sector republicano, comunista, asesinó a unos 8.000 sacerdotes y monjas, por el sólo hecho de ser cristianos. Sólo "personas" con un intenso odio a todo lo que sea cristiano puede vanagloriarse de semejante salvajismo. El odio infinito hacia una religión que promueve el bien de todos, nunca se separa de la burla infinita de quienes promueven el satanismo socialista..
En marzo de 2026, la Universidad Nacional de Cuyo (UNC), de Mendoza, condecoró con un doctorado honoris causa al mencionado cantante, olvidando que tal institución no pertenece a ningún partido político socialista, sino a toda la sociedad y que nunca debió descender de tal manera al premiar a semejante personaje, habiendo tantas personas normales que jamás utilizarían su popularidad para difundir ideologías políticas reñidas con un mínimo de decencia y humanidad. Incluso se advierte una desacreditación de todo honoris causa entregado en el pasado o a entregar en el futuro por tal institución.
Debemos recordar que los socialistas asesinaron entre 4 y 5 veces la cantidad eliminada por los nazis y que su mayor peligrosidad se debe a que utilizan el disfraz de las "buenas intenciones", mientras que los nazis mostraban sus terribles proyectos en forma casi directa. Si la UNC concediera un doctorado honoris causa a un nazi, seguramente que habría una gran oposición, en contraste con la adhesión generalizada ante la concesión a un promotor de algo peor.
El sacrílego socialista fue distinguido "en reconocimiento por la defensa de la libertad, la diversidad cultural y su compromiso social convirtiéndolo en un referente ético y artístico". Ello implica que la propia UNC se hace cómplice del sacrílego que, con su actitud y falta de arrepentimientoi, avala el salvajismo socialista puesto en juego durante la mencionada Guerra Civil.
Debe tenerse presente que, durante la Guerra Civil española, el sector republicano, comunista, asesinó a unos 8.000 sacerdotes y monjas, por el sólo hecho de ser cristianos. Sólo "personas" con un intenso odio a todo lo que sea cristiano puede vanagloriarse de semejante salvajismo. El odio infinito hacia una religión que promueve el bien de todos, nunca se separa de la burla infinita de quienes promueven el satanismo socialista..
En marzo de 2026, la Universidad Nacional de Cuyo (UNC), de Mendoza, condecoró con un doctorado honoris causa al mencionado cantante, olvidando que tal institución no pertenece a ningún partido político socialista, sino a toda la sociedad y que nunca debió descender de tal manera al premiar a semejante personaje, habiendo tantas personas normales que jamás utilizarían su popularidad para difundir ideologías políticas reñidas con un mínimo de decencia y humanidad. Incluso se advierte una desacreditación de todo honoris causa entregado en el pasado o a entregar en el futuro por tal institución.
Debemos recordar que los socialistas asesinaron entre 4 y 5 veces la cantidad eliminada por los nazis y que su mayor peligrosidad se debe a que utilizan el disfraz de las "buenas intenciones", mientras que los nazis mostraban sus terribles proyectos en forma casi directa. Si la UNC concediera un doctorado honoris causa a un nazi, seguramente que habría una gran oposición, en contraste con la adhesión generalizada ante la concesión a un promotor de algo peor.
El sacrílego socialista fue distinguido "en reconocimiento por la defensa de la libertad, la diversidad cultural y su compromiso social convirtiéndolo en un referente ético y artístico". Ello implica que la propia UNC se hace cómplice del sacrílego que, con su actitud y falta de arrepentimientoi, avala el salvajismo socialista puesto en juego durante la mencionada Guerra Civil.
domingo, 10 de mayo de 2026
Feminismo vs. Pseudofeminismo
Puede decirse que el feminismo es la tendencia social que tiene como misión promover la igualdad entre hombres y mujeres a fin de reducir el predominio exagerado del hombre, como ocurre en ciertas sociedades. En ningún momento se trata de promover conflictos entre hombres y mujeres, como es el caso de grupos que, por ello, pueden considerarse como "pseudofeministas". Ello implica que usurpan luchas sociales como luchas políticas, o bien para poder encauzar cierto odio hacia un sector importante de la humanidad.
Los primeros indicios del surgimiento de posturas feministas aparecen durante el siglo XVIII. J. Marie Goulemot y M. Launay escribieron: “Todas las libertades son importantes. Pero los grandes escritores nos han acostumbrado a poner en primer lugar la libertad de pensamiento y de expresión. Si en la vida cotidiana aquellos a quienes se ha calificado de «inferiores» aspiran también a una mayor libertad, ¿es raro que la palabra haya despertado también aspiraciones en una mitad del género humano –nos referimos a las mujeres- hasta entonces sometida a la otra mitad? Fue precisamente en el siglo de las Luces donde brotaron las primeras reivindicaciones de lo que en el siglo siguiente se llamará «feminismo». Habrá que esperar al siglo XX para ver perfilarse el derecho de igualdad de la mujer y el hombre” (De “El siglo de las Luces”-Ediciones Guadarrama-Madrid 1969).
Cuando a Marcos Aguinis le preguntan acerca del vínculo entre hombres y mujeres, responde: "Ésta es una historia vinculada al desarrollo de la cultura que ha tomado este sello como consecuencia de las organizaciones que se fueron armando hace unos cinco o seis mil años, cuando se estableció el patriarcado y se comenzó a realizar una distribución de tareas. El hombre, por su mayor desarrollo muscular, era el que se encargaba de salir de la cueva y cazar a los animales y traer comida al hogar, donde la mujer estaba encargada de los hijos que tenía que criar y de preservar el fuego".
"La mujer quedó convertida en una inválida que solamente estaba destinada a tareas muy pequeñas. Incluso, bajo la supervisión permanente del hombre, la mujer pasa de la mano del padre a la mano del marido y por ahí a las manos del hijo, como si fuera una criatura inválida, y esto es sostenido actualmente por los grupos ortodoxos fundamentalistas, que afirman que esa marginación a la que está sometida la mujer está vinculada al amor que se le tiene y al cuidado que existe para protegerlas, como si no pudiesen defenderse solas". (De "Juego de opuestos" de Leonor Benedetto-Grupo Editorial Norma-Buenos Aires 2003).
Mientras que el feminismo auténtico observa con preocupación el relego de las mujeres en los países musulmanes, los movimientos pseudofeministas, por el contrario, aliados a la izquierda política y al islam, callan con un silenco cómplice ante tal aberración social. Sólo se encargan de sembrar el odio tendiendo a separar hombres y mujeres en países de Occidente.
El pseudofeminismo se basa principalmente en la visión negativa de los hombres, visión que puede asociarse al siguiente escrito de Giovanni Papini: “A las mujeres los hombres les han regalado piedras, perlas, rentas; para ellas han construido casas, conquistado reinos, escrito volúmenes de cantos. Las han halagado e injuriado, han lamido el polvo donde se posarán sus pies, han llorado lágrimas de ansiedad y de celos, han matado a hombres y se han matado. Pero no han hecho nada por hacerlas distintas. Las han visto siempre como cuerpos para ser gozados, como siervas para explotar, como vientres para fecundar, como ídolos para incensar, como propiedades que otros envidian o acechan. Nunca como almas inmortales, como hermanas necesitadas de luz y ayuda. Si el hombre –invirtiendo las palabras del Apóstol- fue el arrepentimiento de Dios, la mujer debería ser el vergonzoso remordimiento del hombre” (De “Informe sobre los hombres”-Emecé Editores SA-Buenos Aires 1979).
La igualdad tan ansiada entre hombres y mujeres ya viene "resuelta" teóricamente en el "Amarás al prójimo como a ti mismo". Sin embargo, en la actualidad se advierte un rechazo generalizado contra el cristianismo y un auge sorprendente del Islam, especialmente en Europa, en donde, a éste, las pseudofeministas apoyan, a pesar del existente y excesivo predominio del hombre musulmán.
La instauración de “teorías feministas”, que se oponen a la ciencia experimental, constituye otra forma de mantener y de crear nuevos conflictos que se suman a los ya existentes. Mario Bunge escribió al respecto: “Nuestro último ejemplo de contaminación ideológica de los estudios sociales será la «teoría feminista» de moda. Ésta no debe confundirse con el feminismo, un movimiento social progresista sin ataduras filosóficas determinadas. Tampoco hay que confundir el feminismo académico con el estudio científico (sociológico, en particular) de la cuestión femenina, en especial los problemas de los roles y la discriminación sexuales”.
“La «teoría feminista» es una ideología con pretensiones filosóficas que ataca la ciencia «oficial» alegando (pero por supuesto sin probarlo) que es inherentemente «androcéntrica»(o «falocéntrica»). Peor, inadvertidamente ha refritado el irracionalismo inherente a la contrailustración. No le importan las pruebas de verdad porque rechaza la idea misma de verdad objetiva; y afirma que la razón, la cuantificación y la objetividad son condenables rasgos masculinos”.
“Por otra parte, exagera las diferencias sexuales y ve la dominación masculina prácticamente en todas partes. Así, Harding sostiene que sería «ilustrativo y honesto» llamar «manual newtoniano del estupro» las leyes newtonianas del movimiento. La víctima de la violación sería la naturaleza, que por supuesto es femenina. Por otra parte, la ciencia básica sería indistinguible de la tecnología, y la búsqueda del conocimiento, sólo un disfraz de la lucha por el poder”.
“Las «teóricas feministas» nos piden que creamos que la filosofía, la matemática, la ciencia y la tecnología han estado hasta ahora «cargadas de género» y que, además, son herramientas de la dominación masculina. Desde luego, no ofrecen prueba alguna a favor de su tesis, presumiblemente porque la preocupación por la verdad objetiva es androcéntrica. Tampoco proponen una vislumbre de las ideas y métodos que caracterizan, digamos, las reglas de inferencia femeninas o la mecánica celeste femenina, en contraste con las generalmente aceptadas. Naturalmente, es mucho más fácil discutir «paradigmas masculinos» imaginarios y desestimar lo que uno no entiende, que construir la autodenominada ciencia sucesora, un sustituto presuntamente superior de la única ciencia que tenemos –y que las mujeres cultivan cada vez más-. En resumen, la ciencia femenina es tan inexistente como la ciencia aria; lo que pasa por tal es sólo una superchería académica. Lo mismo la filosofía feminista: la genuina filosofía es tan asexuada como la matemática y la ciencia auténticas” (De “Las ciencias sociales en discusión”-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 1999).
Los primeros indicios del surgimiento de posturas feministas aparecen durante el siglo XVIII. J. Marie Goulemot y M. Launay escribieron: “Todas las libertades son importantes. Pero los grandes escritores nos han acostumbrado a poner en primer lugar la libertad de pensamiento y de expresión. Si en la vida cotidiana aquellos a quienes se ha calificado de «inferiores» aspiran también a una mayor libertad, ¿es raro que la palabra haya despertado también aspiraciones en una mitad del género humano –nos referimos a las mujeres- hasta entonces sometida a la otra mitad? Fue precisamente en el siglo de las Luces donde brotaron las primeras reivindicaciones de lo que en el siglo siguiente se llamará «feminismo». Habrá que esperar al siglo XX para ver perfilarse el derecho de igualdad de la mujer y el hombre” (De “El siglo de las Luces”-Ediciones Guadarrama-Madrid 1969).
Cuando a Marcos Aguinis le preguntan acerca del vínculo entre hombres y mujeres, responde: "Ésta es una historia vinculada al desarrollo de la cultura que ha tomado este sello como consecuencia de las organizaciones que se fueron armando hace unos cinco o seis mil años, cuando se estableció el patriarcado y se comenzó a realizar una distribución de tareas. El hombre, por su mayor desarrollo muscular, era el que se encargaba de salir de la cueva y cazar a los animales y traer comida al hogar, donde la mujer estaba encargada de los hijos que tenía que criar y de preservar el fuego".
"La mujer quedó convertida en una inválida que solamente estaba destinada a tareas muy pequeñas. Incluso, bajo la supervisión permanente del hombre, la mujer pasa de la mano del padre a la mano del marido y por ahí a las manos del hijo, como si fuera una criatura inválida, y esto es sostenido actualmente por los grupos ortodoxos fundamentalistas, que afirman que esa marginación a la que está sometida la mujer está vinculada al amor que se le tiene y al cuidado que existe para protegerlas, como si no pudiesen defenderse solas". (De "Juego de opuestos" de Leonor Benedetto-Grupo Editorial Norma-Buenos Aires 2003).
Mientras que el feminismo auténtico observa con preocupación el relego de las mujeres en los países musulmanes, los movimientos pseudofeministas, por el contrario, aliados a la izquierda política y al islam, callan con un silenco cómplice ante tal aberración social. Sólo se encargan de sembrar el odio tendiendo a separar hombres y mujeres en países de Occidente.
El pseudofeminismo se basa principalmente en la visión negativa de los hombres, visión que puede asociarse al siguiente escrito de Giovanni Papini: “A las mujeres los hombres les han regalado piedras, perlas, rentas; para ellas han construido casas, conquistado reinos, escrito volúmenes de cantos. Las han halagado e injuriado, han lamido el polvo donde se posarán sus pies, han llorado lágrimas de ansiedad y de celos, han matado a hombres y se han matado. Pero no han hecho nada por hacerlas distintas. Las han visto siempre como cuerpos para ser gozados, como siervas para explotar, como vientres para fecundar, como ídolos para incensar, como propiedades que otros envidian o acechan. Nunca como almas inmortales, como hermanas necesitadas de luz y ayuda. Si el hombre –invirtiendo las palabras del Apóstol- fue el arrepentimiento de Dios, la mujer debería ser el vergonzoso remordimiento del hombre” (De “Informe sobre los hombres”-Emecé Editores SA-Buenos Aires 1979).
La igualdad tan ansiada entre hombres y mujeres ya viene "resuelta" teóricamente en el "Amarás al prójimo como a ti mismo". Sin embargo, en la actualidad se advierte un rechazo generalizado contra el cristianismo y un auge sorprendente del Islam, especialmente en Europa, en donde, a éste, las pseudofeministas apoyan, a pesar del existente y excesivo predominio del hombre musulmán.
La instauración de “teorías feministas”, que se oponen a la ciencia experimental, constituye otra forma de mantener y de crear nuevos conflictos que se suman a los ya existentes. Mario Bunge escribió al respecto: “Nuestro último ejemplo de contaminación ideológica de los estudios sociales será la «teoría feminista» de moda. Ésta no debe confundirse con el feminismo, un movimiento social progresista sin ataduras filosóficas determinadas. Tampoco hay que confundir el feminismo académico con el estudio científico (sociológico, en particular) de la cuestión femenina, en especial los problemas de los roles y la discriminación sexuales”.
“La «teoría feminista» es una ideología con pretensiones filosóficas que ataca la ciencia «oficial» alegando (pero por supuesto sin probarlo) que es inherentemente «androcéntrica»(o «falocéntrica»). Peor, inadvertidamente ha refritado el irracionalismo inherente a la contrailustración. No le importan las pruebas de verdad porque rechaza la idea misma de verdad objetiva; y afirma que la razón, la cuantificación y la objetividad son condenables rasgos masculinos”.
“Por otra parte, exagera las diferencias sexuales y ve la dominación masculina prácticamente en todas partes. Así, Harding sostiene que sería «ilustrativo y honesto» llamar «manual newtoniano del estupro» las leyes newtonianas del movimiento. La víctima de la violación sería la naturaleza, que por supuesto es femenina. Por otra parte, la ciencia básica sería indistinguible de la tecnología, y la búsqueda del conocimiento, sólo un disfraz de la lucha por el poder”.
“Las «teóricas feministas» nos piden que creamos que la filosofía, la matemática, la ciencia y la tecnología han estado hasta ahora «cargadas de género» y que, además, son herramientas de la dominación masculina. Desde luego, no ofrecen prueba alguna a favor de su tesis, presumiblemente porque la preocupación por la verdad objetiva es androcéntrica. Tampoco proponen una vislumbre de las ideas y métodos que caracterizan, digamos, las reglas de inferencia femeninas o la mecánica celeste femenina, en contraste con las generalmente aceptadas. Naturalmente, es mucho más fácil discutir «paradigmas masculinos» imaginarios y desestimar lo que uno no entiende, que construir la autodenominada ciencia sucesora, un sustituto presuntamente superior de la única ciencia que tenemos –y que las mujeres cultivan cada vez más-. En resumen, la ciencia femenina es tan inexistente como la ciencia aria; lo que pasa por tal es sólo una superchería académica. Lo mismo la filosofía feminista: la genuina filosofía es tan asexuada como la matemática y la ciencia auténticas” (De “Las ciencias sociales en discusión”-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 1999).
sábado, 9 de mayo de 2026
¿Es posible una integración cultural musulmana en Europa?
La palabra Islam se asocia a "sumisión", a Alá" (Dios), pero, como se considera que el Corán es la palabra de Alá dictada a Mahoma, la sumisión mencionada implica también una sumisión a Mahoma, incluso adoptado como referencia a imitar por sus seguidores. Luego, la expansión mundial del Islam no es otra cosa que la expansión de la personalidad de Mahoma, predicada o impuesta a la fuerza, a todo habitante del planeta.
Al ser considerado el Islam como una "religión de paz", debe aclararse que se trataría de una paz condicional, es decir, habría paz luego de imponer en todas partes a la sharia, o ética islámica. Al menos eso suponen los musulmanes. Por el contrario, al participar Mahoma en unos 63 combates con armas, para imponer su "religión", todo imitador del profeta se ha de convertir en un personaje violento, al menos desde el punto de vista de la psicología elemental. Mauricio Rojas escribió: "Para el islam una sociedad no regida por la ley islámica o sharia es, en principio, inaceptable. También lo es la democracia, ya que ésta se basa en la plena soberanía popular, mientras que en el islam la soberanía siempre recae, en último término, en Alá, y los hombres deben limitarse a reconocerla y aplicarla. Los musulmanes pueden tolerar, por razones de hecho, el vivir en sociedades secularizadas y democráticas, pero nunca pueden dejar de aspirar, sin faltar a su fe, a crear una sociedad plenamente islamizada. Esto no implica, sin embargo, que todos deban ser musulmanes, pudiendo existir otras fes monoteístas en calidad minorías protegidas, siempre que se sometan a la ley islámica" (De liberalismo.org).
La última frase de la cita anterior: "pudiendo existir otras fes.....siempre que se sometan a la ley islámica" hace recordar aquella expresión de Henry Ford dirigida a los clientes del su modelo T: "Usted puede elegir cualquier color, siempre que sea negro".
Podemos sintetizar en dos mensajes representativos del Corán la actitud que promueve entre sus seguidores: "Mata a los infieles ahí donde los encuentres" (2.191). "Los musulmanes no deben tener a los infieles como amigos".
Estas expresiones son "suavisadas" para consumo de los sectores occidentales, dándoles un carácter condicional, como si sólo fuesen reacciones ante alguna agresión previa. Pero el auténtico musulmán las adopta junto con el ejemplo del propio Mahoma cuando atacaba a los infieles de su época con una espada en sus manos.
En cuanto a la supuesta integración cultural de los musulmanes en Europa, sólo parece posible cuando los ciudadanos europeos adopten una postura de sumisión ante el invasor islámico, que en muchos casos no tiene otra intención que vivir a costa del trabajo ajeno mientras impone su "religión" violenta en esos países. Mientras que los europeos de antaño colonizaban países de otros continentes, los europeos actuales promueven su propia colonización abriendo de par en par las puertas de Europa a los colonizadores musulmanes. Algo poco comprensible.
Se menciona a continuación un artículo al respecto:
¿QUÉ ENSEÑA EL CORÁN SOBRE LAS DECAPITACIONES DE LOS "INFIELES"
'Questioning Islam' es el libro que expone las posiciones extremas de la religión. Su autor, Peter Townsend, explica que el escrito justifica cortar las cabezas de los infieles.
Peter Townsend dedicó gran parte de su vida a estudiar las religiones. Pero hubo algo que lo empujó a escribir sobre una en especial, el islam.
Townsend quería mostrarle al mundo cómo los musulmanes, siguiendo las enseñanzas del Corán veían y calificaban a los "no creyentes", a "los infieles".
Para ello, el autor de Questioning Islam (Cuestionando el islam) dedicó su estudio a enumerar detalladamente aquellos pasajes del libro sagrado musulmán a describir lo que el profeta Mahoma les legó a los seguidores de Alá. Hasta concluye que el Corán justifica las decapitaciones, tal como hacen los terroristas del Estado Islámico.
Townsend también dio una aproximación de lo que es el islam en su posterior y más corta obra Arabic for Unbelievers, palabras que todo no musulmán debería conocer, pero en Questioning Islam puede verse claramente las enseñanzas extremas.
El Corán está dividido en suras, cada uno de los cuales se divide a su vez en versículos. Townsend halla que en la sura 8 (Al Anfal), verso 13, está la justificación de las decapitaciones de aquellos considerados infieles: "Cuando tu Señor reveló a los ángeles lo siguiente: 'Estoy con vosotros; dad firmeza a quienes creen. Yo infundiré el terror en los corazones de aquellos que no han creído, golpeadles, pues en la parte superior de sus cuellos, y golpeadles en la yema de sus dedos'". En este capítulo se hace la profecía de que Alá daría a los musulmanes una gran victoria y que los bienes y posesiones de sus enemigos caerían en sus manos.
Según Townsend, ése es uno de los puntos más reveladores del Corán respecto a las decapitaciones. Sin embargo, el autor no se detiene sólo allí y explica otros pasajes "violentos" que encuentra en las suras. En la número siete, versículo 167 llama "simios despreciables" a quienes se "rebelaron insolentemente contra lo que les había sido prohibido".
La sura 8, 55 y 56 es más explícita en cuanto el desprecio de los "infieles": "...rechazaron los signos de su Señor, por lo que los destruimos por sus pecados y ahogamos a las gentes del Faraón porque todos eran transgresores", y continúa: "En verdad, ante Alá, las peores de las criaturas son los ingratos, y no creerán".
Townsend continúa y ejemplifica con la sura 17, 19: "A quien desea la presente vida, nos apresuraremos a darle en ella lo que deseamos -para aquello que nos plazca-; luego le asignamos el Infierno; en él se quemará, condenado y rechazado". El libro detalla y enumera aquellos capítulos violentos del Corán, y el autor trata de desmitificar que se trata de una religión cien por cien pacífica, aunque millones de sus seguidores lo sean.
(De www.infobae.com.ar)
Al ser considerado el Islam como una "religión de paz", debe aclararse que se trataría de una paz condicional, es decir, habría paz luego de imponer en todas partes a la sharia, o ética islámica. Al menos eso suponen los musulmanes. Por el contrario, al participar Mahoma en unos 63 combates con armas, para imponer su "religión", todo imitador del profeta se ha de convertir en un personaje violento, al menos desde el punto de vista de la psicología elemental. Mauricio Rojas escribió: "Para el islam una sociedad no regida por la ley islámica o sharia es, en principio, inaceptable. También lo es la democracia, ya que ésta se basa en la plena soberanía popular, mientras que en el islam la soberanía siempre recae, en último término, en Alá, y los hombres deben limitarse a reconocerla y aplicarla. Los musulmanes pueden tolerar, por razones de hecho, el vivir en sociedades secularizadas y democráticas, pero nunca pueden dejar de aspirar, sin faltar a su fe, a crear una sociedad plenamente islamizada. Esto no implica, sin embargo, que todos deban ser musulmanes, pudiendo existir otras fes monoteístas en calidad minorías protegidas, siempre que se sometan a la ley islámica" (De liberalismo.org).
La última frase de la cita anterior: "pudiendo existir otras fes.....siempre que se sometan a la ley islámica" hace recordar aquella expresión de Henry Ford dirigida a los clientes del su modelo T: "Usted puede elegir cualquier color, siempre que sea negro".
Podemos sintetizar en dos mensajes representativos del Corán la actitud que promueve entre sus seguidores: "Mata a los infieles ahí donde los encuentres" (2.191). "Los musulmanes no deben tener a los infieles como amigos".
Estas expresiones son "suavisadas" para consumo de los sectores occidentales, dándoles un carácter condicional, como si sólo fuesen reacciones ante alguna agresión previa. Pero el auténtico musulmán las adopta junto con el ejemplo del propio Mahoma cuando atacaba a los infieles de su época con una espada en sus manos.
En cuanto a la supuesta integración cultural de los musulmanes en Europa, sólo parece posible cuando los ciudadanos europeos adopten una postura de sumisión ante el invasor islámico, que en muchos casos no tiene otra intención que vivir a costa del trabajo ajeno mientras impone su "religión" violenta en esos países. Mientras que los europeos de antaño colonizaban países de otros continentes, los europeos actuales promueven su propia colonización abriendo de par en par las puertas de Europa a los colonizadores musulmanes. Algo poco comprensible.
Se menciona a continuación un artículo al respecto:
¿QUÉ ENSEÑA EL CORÁN SOBRE LAS DECAPITACIONES DE LOS "INFIELES"
'Questioning Islam' es el libro que expone las posiciones extremas de la religión. Su autor, Peter Townsend, explica que el escrito justifica cortar las cabezas de los infieles.
Peter Townsend dedicó gran parte de su vida a estudiar las religiones. Pero hubo algo que lo empujó a escribir sobre una en especial, el islam.
Townsend quería mostrarle al mundo cómo los musulmanes, siguiendo las enseñanzas del Corán veían y calificaban a los "no creyentes", a "los infieles".
Para ello, el autor de Questioning Islam (Cuestionando el islam) dedicó su estudio a enumerar detalladamente aquellos pasajes del libro sagrado musulmán a describir lo que el profeta Mahoma les legó a los seguidores de Alá. Hasta concluye que el Corán justifica las decapitaciones, tal como hacen los terroristas del Estado Islámico.
Townsend también dio una aproximación de lo que es el islam en su posterior y más corta obra Arabic for Unbelievers, palabras que todo no musulmán debería conocer, pero en Questioning Islam puede verse claramente las enseñanzas extremas.
El Corán está dividido en suras, cada uno de los cuales se divide a su vez en versículos. Townsend halla que en la sura 8 (Al Anfal), verso 13, está la justificación de las decapitaciones de aquellos considerados infieles: "Cuando tu Señor reveló a los ángeles lo siguiente: 'Estoy con vosotros; dad firmeza a quienes creen. Yo infundiré el terror en los corazones de aquellos que no han creído, golpeadles, pues en la parte superior de sus cuellos, y golpeadles en la yema de sus dedos'". En este capítulo se hace la profecía de que Alá daría a los musulmanes una gran victoria y que los bienes y posesiones de sus enemigos caerían en sus manos.
Según Townsend, ése es uno de los puntos más reveladores del Corán respecto a las decapitaciones. Sin embargo, el autor no se detiene sólo allí y explica otros pasajes "violentos" que encuentra en las suras. En la número siete, versículo 167 llama "simios despreciables" a quienes se "rebelaron insolentemente contra lo que les había sido prohibido".
La sura 8, 55 y 56 es más explícita en cuanto el desprecio de los "infieles": "...rechazaron los signos de su Señor, por lo que los destruimos por sus pecados y ahogamos a las gentes del Faraón porque todos eran transgresores", y continúa: "En verdad, ante Alá, las peores de las criaturas son los ingratos, y no creerán".
Townsend continúa y ejemplifica con la sura 17, 19: "A quien desea la presente vida, nos apresuraremos a darle en ella lo que deseamos -para aquello que nos plazca-; luego le asignamos el Infierno; en él se quemará, condenado y rechazado". El libro detalla y enumera aquellos capítulos violentos del Corán, y el autor trata de desmitificar que se trata de una religión cien por cien pacífica, aunque millones de sus seguidores lo sean.
(De www.infobae.com.ar)
viernes, 8 de mayo de 2026
El problema del mal
El mal en el mundo, asociado al sufrimiento humano, pone en duda algunas creencias básicas asociadas a las religiones monoteístas. Quizás la mayor controversia provenga de las posibles intervenciones de Dios en los acontecimientos humanos. Claude Tresmontant escribió: "El problema del mal es un problema clásico, técnico, que se enuncia de la siguiente manera: ¿Cómo se puede conciliar la idea de Dios propuesta por el judaísmo, el cristianismo y el islam, es decir, la idea de un Dios creador, trascendente al mundo, todopoderoso y bueno, con el hecho de la existencia del mal en el mundo?".
"Naturalmente, también se puede plantear de otra forma el problema del mal, dentro de un sistema de referencia distinto, como el monista por ejemplo; sin embargo, el hecho es que se ha venido planteando así desde hace veinte siglos, en contra del monoteísmo hebreo".
"Planteado en estos términos, el problema del mal pasa a ser insoluble. Tiene la reputación de ser insuperable. Desde hace veinte siglos es así un arma que lucha en contra del monoteísmo hebreo, judío, cristiano o musulmán" (De "Ciencias del universo y problemas metafísicos"-Editorial Herder SA-Barcelona 1978).
Cuando se habla acerca del sufrimiento humano, debe distinguirse entre el producido por los seres humanos, que resulta evitable, del sufrimiento producido como consecuencia de cataclismos naturales, inevitable en principio, si bien algunos de ellos previsibles. Puede decirse que el sufrimiento humano es una medida del grado de desadaptación del ser humano respecto del orden natural, debido al desconocimiento o bien a la ignorancia de las principales leyes de supervivencia con que nos ha provisto dicho orden.
Si tenemos presentes las diversas catástrofes sociales, como las ocurridas durante el siglo XX asociadas a los totalitarismos, surge el interrogaante acerca de por qué el Dios que interviene en los acontecimientos humanos no le envió alguna "enfermedad" a Mao, Stalin o a Hitler de manera que, de esa forma tan sencilla, hubiese evitado tanto sufrimiento en la humanidad. Todo parece indicar, no que Dios no se interesa por los seres humanos, sino que no interviene en los mismos y que el mundo sólo está regido por un conjunto de leyes naturales invariantes.
Ante esta evidencia, quienes defienden la hipótesis de la existencia del Dios vivo, que ampara con sus decisiones a la humanidad, incluyen lo sobrenatural, que contempla la posibilidad de compensaciones en un mundo paralelo. Tal posibilidad no puede afirmarse ni tampoco negarse, sólo hay que tener un poco de "paciencia" para ver lo que ocurre al final de nuestra vida. Albert Einstein, quien dijo "Mi Dios es el Dios de Spinoza", adopta la visión de un universo autoorganizado y se opone al universo teledirigido por un Dios personal. Albert Einstein escribió: “Cuanto más imbuido está un hombre de la ordenada regularidad de todos los acontecimientos, más firme se hace su convicción de que nada queda, por causas de diversa naturaleza, fuera de esta ordenada regularidad”.
“Sin duda, la doctrina de un Dios personal que se interpone en los acontecimientos naturales nunca podría ser refutada, en el real sentido de la palabra, por la ciencia, pues esta doctrina puede refugiarse siempre en dominios en que el conocimiento científico no ha puesto pie aún”.
“Pero estoy persuadido de que tal proceder por parte de los representantes de la religión no sólo sería indigno, sino también fatal. Pues una doctrina que no es capaz de sostenerse a la faz del día sino solamente en la oscuridad, necesariamente perderá su efecto sobre la humanidad, con incalculable daño para el progreso del hombre.” (De “De mis últimos años”-Aguilar SA de Ediciones-México 1969).
Por otra parte, Paul Tillich escribió: "Hace algunos años, Einstein pronunció una conferencia sobre «Ciencia y religión» que suscitó gran oposición entre las personas religiosas y los teólogos, ya que rechazaba la idea de un Dios personal. Si no se hubiera tratado de Einstein, el gran innovador de nuestras ideas acerca del mundo físico, sus argumentos, con toda probabilidad, no habrían provocado conmoción alguna porque no eran nuevos ni decisivos".
"Einstein atacó la idea de un Dios personal por estas cuatro razones: la idea no es esencial para la religión; es producto de supersticiones primitivas; es contradictoria en sí misma; está en abierta oposición con el enfoque científico del mundo". (De "Teología de la cultura y otros ensayos"-Amorrortu Editores SA-Buenos Aires 1974).
El principal medio que disponemos para evitar el sufrimiento humano es el desarrollo individual de la empatía emocional. Tal condición implica la predisposición a compartir penas y alegrías ajenas como propias, lo que constituye la esencia de la ética bíblica. Esta actitud a adoptar, constituida por el "Amarás al prójimo como a ti mismo", ha quedado relegada casi totalmente en las discusiones de tipo filosófico mantenidas por los teólogos. Incluso, para mantener vigente la idea de lo sobrenatural, han establecido una especie de "amor sobrenatural" rechazando en cierta forma a la empatía emocional, con la destrucción concreta de la ética bíblica, haciéndola totalmente ineficaz. Jacques Leclercq escribió: “La palabra Caridad significa el amor cristiano, comporta un grado superior a la simple palabra amor. La Caridad es el amor sobrenatural, el amor que la vida divina hace posible. La gracia hace radicalmente capaz de conocer a Dios, tal como es y de amarlo como merece: divinamente. La Caridad es tal amor” (De “Ensayos de moral católica” (I)-Ediciones Pax et Bonum-Buenos Aires 1953).
Podemos hacer una analogía con lo que sucede en la economía. Por una parte tenemos el intercambio directo de bienes entre las personas A y B, siendo éste el proceso básico de la economía de mercado. Tal intercambio requiere de la existencia previa de la voluntad de las partes de “ponerse en el lugar del otro” para que resulte un beneficio simultáneo de ambas. Este sería el caso de la postura deísta.
Por otra parte, tenemos la economía socialista en la que ya no existe el intercambio directo entre A y B, ya que A entrega su producción al Estado y luego el Estado la redistribuye para que llegue a B. No existe esta vez un vínculo directo y exclusivo entre ambas personas. Esto último se parece a la Caridad antes mencionada en el sentido de que primero se propone amar a Dios y luego a los hombres. Incluso en este caso se supone que el “premio”, por haber compartido las penas y las alegrías de nuestros semejantes, no surge en forma inmediata de ese sentimiento, sino que será Dios quien en el momento, o posteriormente, nos premiará por nuestra conducta.
Entonces puede caerse en un amor interesado en nuestro propio beneficio, como es el caso del que espera la vida eterna suponiendo que un Dios justiciero “anota en una libreta” todas nuestras acciones para retribuirnos al final de nuestra vida según haya sido nuestro comportamiento. El “amor sobrenatural” puede conducir a estos excesos.
"Naturalmente, también se puede plantear de otra forma el problema del mal, dentro de un sistema de referencia distinto, como el monista por ejemplo; sin embargo, el hecho es que se ha venido planteando así desde hace veinte siglos, en contra del monoteísmo hebreo".
"Planteado en estos términos, el problema del mal pasa a ser insoluble. Tiene la reputación de ser insuperable. Desde hace veinte siglos es así un arma que lucha en contra del monoteísmo hebreo, judío, cristiano o musulmán" (De "Ciencias del universo y problemas metafísicos"-Editorial Herder SA-Barcelona 1978).
Cuando se habla acerca del sufrimiento humano, debe distinguirse entre el producido por los seres humanos, que resulta evitable, del sufrimiento producido como consecuencia de cataclismos naturales, inevitable en principio, si bien algunos de ellos previsibles. Puede decirse que el sufrimiento humano es una medida del grado de desadaptación del ser humano respecto del orden natural, debido al desconocimiento o bien a la ignorancia de las principales leyes de supervivencia con que nos ha provisto dicho orden.
Si tenemos presentes las diversas catástrofes sociales, como las ocurridas durante el siglo XX asociadas a los totalitarismos, surge el interrogaante acerca de por qué el Dios que interviene en los acontecimientos humanos no le envió alguna "enfermedad" a Mao, Stalin o a Hitler de manera que, de esa forma tan sencilla, hubiese evitado tanto sufrimiento en la humanidad. Todo parece indicar, no que Dios no se interesa por los seres humanos, sino que no interviene en los mismos y que el mundo sólo está regido por un conjunto de leyes naturales invariantes.
Ante esta evidencia, quienes defienden la hipótesis de la existencia del Dios vivo, que ampara con sus decisiones a la humanidad, incluyen lo sobrenatural, que contempla la posibilidad de compensaciones en un mundo paralelo. Tal posibilidad no puede afirmarse ni tampoco negarse, sólo hay que tener un poco de "paciencia" para ver lo que ocurre al final de nuestra vida. Albert Einstein, quien dijo "Mi Dios es el Dios de Spinoza", adopta la visión de un universo autoorganizado y se opone al universo teledirigido por un Dios personal. Albert Einstein escribió: “Cuanto más imbuido está un hombre de la ordenada regularidad de todos los acontecimientos, más firme se hace su convicción de que nada queda, por causas de diversa naturaleza, fuera de esta ordenada regularidad”.
“Sin duda, la doctrina de un Dios personal que se interpone en los acontecimientos naturales nunca podría ser refutada, en el real sentido de la palabra, por la ciencia, pues esta doctrina puede refugiarse siempre en dominios en que el conocimiento científico no ha puesto pie aún”.
“Pero estoy persuadido de que tal proceder por parte de los representantes de la religión no sólo sería indigno, sino también fatal. Pues una doctrina que no es capaz de sostenerse a la faz del día sino solamente en la oscuridad, necesariamente perderá su efecto sobre la humanidad, con incalculable daño para el progreso del hombre.” (De “De mis últimos años”-Aguilar SA de Ediciones-México 1969).
Por otra parte, Paul Tillich escribió: "Hace algunos años, Einstein pronunció una conferencia sobre «Ciencia y religión» que suscitó gran oposición entre las personas religiosas y los teólogos, ya que rechazaba la idea de un Dios personal. Si no se hubiera tratado de Einstein, el gran innovador de nuestras ideas acerca del mundo físico, sus argumentos, con toda probabilidad, no habrían provocado conmoción alguna porque no eran nuevos ni decisivos".
"Einstein atacó la idea de un Dios personal por estas cuatro razones: la idea no es esencial para la religión; es producto de supersticiones primitivas; es contradictoria en sí misma; está en abierta oposición con el enfoque científico del mundo". (De "Teología de la cultura y otros ensayos"-Amorrortu Editores SA-Buenos Aires 1974).
El principal medio que disponemos para evitar el sufrimiento humano es el desarrollo individual de la empatía emocional. Tal condición implica la predisposición a compartir penas y alegrías ajenas como propias, lo que constituye la esencia de la ética bíblica. Esta actitud a adoptar, constituida por el "Amarás al prójimo como a ti mismo", ha quedado relegada casi totalmente en las discusiones de tipo filosófico mantenidas por los teólogos. Incluso, para mantener vigente la idea de lo sobrenatural, han establecido una especie de "amor sobrenatural" rechazando en cierta forma a la empatía emocional, con la destrucción concreta de la ética bíblica, haciéndola totalmente ineficaz. Jacques Leclercq escribió: “La palabra Caridad significa el amor cristiano, comporta un grado superior a la simple palabra amor. La Caridad es el amor sobrenatural, el amor que la vida divina hace posible. La gracia hace radicalmente capaz de conocer a Dios, tal como es y de amarlo como merece: divinamente. La Caridad es tal amor” (De “Ensayos de moral católica” (I)-Ediciones Pax et Bonum-Buenos Aires 1953).
Podemos hacer una analogía con lo que sucede en la economía. Por una parte tenemos el intercambio directo de bienes entre las personas A y B, siendo éste el proceso básico de la economía de mercado. Tal intercambio requiere de la existencia previa de la voluntad de las partes de “ponerse en el lugar del otro” para que resulte un beneficio simultáneo de ambas. Este sería el caso de la postura deísta.
Por otra parte, tenemos la economía socialista en la que ya no existe el intercambio directo entre A y B, ya que A entrega su producción al Estado y luego el Estado la redistribuye para que llegue a B. No existe esta vez un vínculo directo y exclusivo entre ambas personas. Esto último se parece a la Caridad antes mencionada en el sentido de que primero se propone amar a Dios y luego a los hombres. Incluso en este caso se supone que el “premio”, por haber compartido las penas y las alegrías de nuestros semejantes, no surge en forma inmediata de ese sentimiento, sino que será Dios quien en el momento, o posteriormente, nos premiará por nuestra conducta.
Entonces puede caerse en un amor interesado en nuestro propio beneficio, como es el caso del que espera la vida eterna suponiendo que un Dios justiciero “anota en una libreta” todas nuestras acciones para retribuirnos al final de nuestra vida según haya sido nuestro comportamiento. El “amor sobrenatural” puede conducir a estos excesos.
miércoles, 6 de mayo de 2026
La ética y sus fundamentos
Históricamente se ha considerado que la ética proviene de la religión asociándola a directivas que provienen de un Dios que se revela a algunos enviados. Otra visión de la realidad nos sugiere que toda ética propuesta debe partir del conocimiento de las leyes naturales que rigen el comportamiento humano. Esta es la actitud del científico y también del adepto al deísmo o religión natural. Si toda ética propuesta debería tener una validez universal (o planetaria), debe necesariamente surgir de un previo conocimiento de dichas leyes. J. C. Colacilli de Muro escribió: "La legalidad natural es el conjunto de leyes ónticas [asociadas a lo observable] que estructuran el universo en general y cada cosa o hecho en particular. La legalidad natural es lo que hace que las cosas sean como son y los hechos sucedan como suceden. Por ello, cada hombre nace, vive y muere sin que su libertad pueda eludir el cumplimiento de estas etapas ni preverlas por sus propios medios".
"El amo Naturaleza es el más poderoso de nuestros amos. Mientras un ser humano acepta la vida que le ha sido impuesta, acepta, de hecho, la legalidad natural. Nacer, crecer, morir... son acontecimientos en la vida del hombre cuyo control escapa a la voluntad humana; son situaciones límites que la voluntad humana no puede evitar ni producir. Cuando tenemos consciencia de que estamos en el mundo, de que pertenecemos a una determinada sociedad, cultura o familia, comprobamos hasta qué punto estamos sometidos a una legalidad que se nos impone".
"La vida, pues, se nos da por compulsión; vivir es un hecho compelido; no somos libres de elegir dónde y cuándo habremos de nacer y, obviamente, de elegir entre ser hombres o no serlo. La legalidad natural nos somete y nos excede por todas partes. Rebelarnos contra esta legalidad podrá alterar nuestro desarrollo vital, podrá demorar o acelerar los procesos de autorrealización orgánica, podrá reducir la longevidad apresurando la muerte, pero en ningún caso esta rebelión nos liberará de ese poderoso amo Naturaleza".
"Es, la Naturaleza, el primero y último amo del hombre; por sus leyes, empieza y termina su humanidad; liberarse del amo Naturaleza sólo es posible mediante el suicidio, el cual, a su vez, sólo se logra de acuerdo con las leyes naturales que rigen el curso de la vida y de la muerte" (De "El hombre y sus amos"-EUDEBA-Buenos Aires 1981).
Una vez que tenemos presente la existencia de leyes naturales invariantes, debemos proceder a conocerlas, o a describirlas. Jaime Balmes escribió: "El pensar bien consiste, o en conocer la verdad, o en dirigir el entendimiento por el camino que conduce a ello. La verdad es la realidad de las cosas. Cuando las conocemos como son en sí, alcanzamos la verdad; de otra suerte caemos en error" (De "El criterio"-Editorial Difusión-Buenos Aires 1952).
La fe y la razón son los caminos que conducen a una ética natural, siendo la fe una creencia básica en que las leyes naturales conforman un orden natural benigno, y no una especie de trampa asociada a un caos esencial que impide toda forma de adaptación. La razón, por otra parte, es la que favorece cierta introspección que nos ha de permitir advertir las consecuencias de nuestras acciones en un mundo constituido por relaciones invariantes entre causas y efectos. J. C. Colacilli de Muro escribió: "Quien asume la responsabilidad de un acto no puede eludir, desde el punto de vista ético, las consecuencias de ese acto. Exigir libertad de acción o de expresión sin hacerse cargo de las derivaciones que el uso de la libertad trae aparejadas es una prueba de inmadurez o debilidad humanas, y quien así procede obliga a la sociedad a ejercer sobre él adecuados controles para evitar sus desatinos".
"En todo pacto social quien exige debe, por este mismo acto, conceder algo en cambio. Todo derecho tiene asociada una obligación, y pretender lo primero sin hacerse cargo de lo segundo es una actitud inmoral causante de enfrentamientos sociales, insatisfacciones personales e innecesarias violencias. Desde el punto de vista ético es tan importante la responsabilidad del que exige un derecho como la del que lo concede o lo niega; sobre ambos descansa la armonía social o su destrucción".
De todo esto se infiere que la principal ley natural que ha de conducir a una ética eficaz, ha de ser la que nos permite disponer de la empatía emocional, esto es, el atributo que nos permite llegar a la predisposición a compartir penas y alegrías ajenas como propias, siendo esta actitud el principal atributo disponible para satisfacer la supervivencia amplia de todo habitante del planeta.
"El amo Naturaleza es el más poderoso de nuestros amos. Mientras un ser humano acepta la vida que le ha sido impuesta, acepta, de hecho, la legalidad natural. Nacer, crecer, morir... son acontecimientos en la vida del hombre cuyo control escapa a la voluntad humana; son situaciones límites que la voluntad humana no puede evitar ni producir. Cuando tenemos consciencia de que estamos en el mundo, de que pertenecemos a una determinada sociedad, cultura o familia, comprobamos hasta qué punto estamos sometidos a una legalidad que se nos impone".
"La vida, pues, se nos da por compulsión; vivir es un hecho compelido; no somos libres de elegir dónde y cuándo habremos de nacer y, obviamente, de elegir entre ser hombres o no serlo. La legalidad natural nos somete y nos excede por todas partes. Rebelarnos contra esta legalidad podrá alterar nuestro desarrollo vital, podrá demorar o acelerar los procesos de autorrealización orgánica, podrá reducir la longevidad apresurando la muerte, pero en ningún caso esta rebelión nos liberará de ese poderoso amo Naturaleza".
"Es, la Naturaleza, el primero y último amo del hombre; por sus leyes, empieza y termina su humanidad; liberarse del amo Naturaleza sólo es posible mediante el suicidio, el cual, a su vez, sólo se logra de acuerdo con las leyes naturales que rigen el curso de la vida y de la muerte" (De "El hombre y sus amos"-EUDEBA-Buenos Aires 1981).
Una vez que tenemos presente la existencia de leyes naturales invariantes, debemos proceder a conocerlas, o a describirlas. Jaime Balmes escribió: "El pensar bien consiste, o en conocer la verdad, o en dirigir el entendimiento por el camino que conduce a ello. La verdad es la realidad de las cosas. Cuando las conocemos como son en sí, alcanzamos la verdad; de otra suerte caemos en error" (De "El criterio"-Editorial Difusión-Buenos Aires 1952).
La fe y la razón son los caminos que conducen a una ética natural, siendo la fe una creencia básica en que las leyes naturales conforman un orden natural benigno, y no una especie de trampa asociada a un caos esencial que impide toda forma de adaptación. La razón, por otra parte, es la que favorece cierta introspección que nos ha de permitir advertir las consecuencias de nuestras acciones en un mundo constituido por relaciones invariantes entre causas y efectos. J. C. Colacilli de Muro escribió: "Quien asume la responsabilidad de un acto no puede eludir, desde el punto de vista ético, las consecuencias de ese acto. Exigir libertad de acción o de expresión sin hacerse cargo de las derivaciones que el uso de la libertad trae aparejadas es una prueba de inmadurez o debilidad humanas, y quien así procede obliga a la sociedad a ejercer sobre él adecuados controles para evitar sus desatinos".
"En todo pacto social quien exige debe, por este mismo acto, conceder algo en cambio. Todo derecho tiene asociada una obligación, y pretender lo primero sin hacerse cargo de lo segundo es una actitud inmoral causante de enfrentamientos sociales, insatisfacciones personales e innecesarias violencias. Desde el punto de vista ético es tan importante la responsabilidad del que exige un derecho como la del que lo concede o lo niega; sobre ambos descansa la armonía social o su destrucción".
De todo esto se infiere que la principal ley natural que ha de conducir a una ética eficaz, ha de ser la que nos permite disponer de la empatía emocional, esto es, el atributo que nos permite llegar a la predisposición a compartir penas y alegrías ajenas como propias, siendo esta actitud el principal atributo disponible para satisfacer la supervivencia amplia de todo habitante del planeta.
lunes, 4 de mayo de 2026
Inmigración selectiva vs. Inmigración no selectiva
Respecto de la llegada de extranjeros a un país, existen dstintas posturas que pueden sintetizarse en las siguientes:
a) Debe rechazarse todo posible ingreso de extranjeros
b) Debe aceptarse el ingreso de extranjeros bajo ciertas condiciones
c) Debe aceptarse el ingreso de extranjeros sin ninguna selección previa
La primera opción se asocia a un nacionalismo extremo que resulta perjudicial tanto para el país receptor como para los posibles inmigrantes. Podemos ejemplificar tal mentalidad, esta vez en el ámbito del fútbol, cuando a principios del siglo XX, se produce una fractura en un club de fútbol de la ciudad de Milano, cuando un sector no acepta la posible incorporación de jugadores extranjeros, dando lugar al que luego se conoce como Associazione Calcio Milan, mientras que el otro sector, que se separa y acepta extranjeros, adopta el nombre de Football Club Internazionale Milano. Adviértase que el primero adopta el nombre sólo utilizado en Italia para el fútbol (calcio) mientras que el otro acepta el nombre internacional (football). Con el tiempo, el A.C. Milan acepta jugadores foráneos.
La mejor opción es la que favorece una inmigración selectiva, como la realizada por muchos países. Se rechaza el ingreso de gente con antecedentes penales o bien que carezca de aptitudes laborales, entre otros aspectos. En la actualidad, con cierta animadversión, se tiende a considerar a quienes aceptan la inmigración selectiva como si fuesen nacionalistas, que se oponen a la llegada de extranjeros, calificándoselos como fascistas, racistas, u otros calificativos peores.
Si un país ofrece la posibilidad de una entrada masiva, no selectiva, de 500.000 argentinos, desde la Argentina se recomendaría, a aquel otro país, hacer una previa selección, por cuanto, sin tal selección, seguramente irían unos 500 argentinos, por decir una cifra, que cometerían delitos, incluso asesinatos. Ello implica que la entrada de extranjeros, no selectiva, implica este tipo de riesgos, sin que por ello se caracterice como racistas a quienes recomiendan tal selección.
La tercera opción, la de la inmigración no selectiva, se está viendo actualmente en Europa, principalmente. Como se trata de la entrada masiva de inmigrantes musulmanes, los sectores de izquierda ven con buenos ojos cierto "reemplazo poblacional" que se quiere establecer en esos países. De esa forma se trata de reemplazar al hombre blanco, occidental, para que finalmente se cumpla el objetivo no logrado por los sectores socialistas, como lo es la destrucción material y cultural de lo que se conoce como civilización occidental.
Los inmigrantes musulmanes, en su mayoria, quieren imponer en Europa el totalitarismo islámico, que no difiere demasiado del nazismo en cuanto a la búsqueda de la eliminación de judíos, principalmente. También los cristianos corren ese peligro. Sin embargo, quien se opone a tal proceso destructivo es considerado como "racista", aun cuando el racismo anti-blancos es lo que predomina en estos casos.
A continuación se mencionan fragmentos de un artículo al respecto:
VER RACISMO EN TODOS LADOS
por Claudia Peiró
El racismo hacia los negros es genético en los blancos, sostienen. Aunque ya no haya leyes ni instituciones que releguen a los negros a la categoría de ciudadanos de segunda, el racismo opera de todos modos a través de categorías mentales inherentes al ser humano (blanco), aun cuando éste no sea consciente de ello o lo niegue abiertamente.
Acá no vale el pensamiento ni la acción: basta el color de piel (blanca) para catalogar como racista a una persona.
Ese es el postulado de la “biblia” del antirracismo, Fragilidad blanca. ¿Por qué es tan difícil para los blancos hablar sobre el racismo?, de Robin DiAngelo, una de las autoras de la “critical race theory” (teoría crítica de la raza) que da fundamento a este nuevo movimiento. Entre sus premisas podemos citar: “nadie es inocente de su raza” o “negar que uno es racista es la prueba de que uno lo es”. Frente a este pensamiento circular, tautológico, no hay escapatoria. Generosa, DiAngelo acude en nuestro auxilio y nos ofrece una solución: “Ser menos blanco, que significa ser menos opresivo, menos arrogante, menos seguro, menos defensivo, menos ignorante, más humilde”. Como ella, que también es blanca.
Hacer acto de contrición y aceptar que se es siempre privilegiado y por lo tanto culpable por el solo hecho de ser blanco, sin importar ideas ni condiciones de vida.
Es innegable que en todas las sociedades existen los prejuicios y que a veces éstos están exacerbados en ciertas personas, pero el nuevo antirracismo atribuye ese tipo de sentimientos y actitudes exclusivamente a los “blancos”.
El nuevo antirracismo, además de una militancia, es también un medio de vida para muchos, porque estas “teorías” dan sustento a una miríada de investigaciones, tesis, coloquios, cátedras... Cuanto más perspectiva de género y de raza, más recursos y visibilidad habrá para cualquier cosa que se haga.
(De www.infobae.com)
a) Debe rechazarse todo posible ingreso de extranjeros
b) Debe aceptarse el ingreso de extranjeros bajo ciertas condiciones
c) Debe aceptarse el ingreso de extranjeros sin ninguna selección previa
La primera opción se asocia a un nacionalismo extremo que resulta perjudicial tanto para el país receptor como para los posibles inmigrantes. Podemos ejemplificar tal mentalidad, esta vez en el ámbito del fútbol, cuando a principios del siglo XX, se produce una fractura en un club de fútbol de la ciudad de Milano, cuando un sector no acepta la posible incorporación de jugadores extranjeros, dando lugar al que luego se conoce como Associazione Calcio Milan, mientras que el otro sector, que se separa y acepta extranjeros, adopta el nombre de Football Club Internazionale Milano. Adviértase que el primero adopta el nombre sólo utilizado en Italia para el fútbol (calcio) mientras que el otro acepta el nombre internacional (football). Con el tiempo, el A.C. Milan acepta jugadores foráneos.
La mejor opción es la que favorece una inmigración selectiva, como la realizada por muchos países. Se rechaza el ingreso de gente con antecedentes penales o bien que carezca de aptitudes laborales, entre otros aspectos. En la actualidad, con cierta animadversión, se tiende a considerar a quienes aceptan la inmigración selectiva como si fuesen nacionalistas, que se oponen a la llegada de extranjeros, calificándoselos como fascistas, racistas, u otros calificativos peores.
Si un país ofrece la posibilidad de una entrada masiva, no selectiva, de 500.000 argentinos, desde la Argentina se recomendaría, a aquel otro país, hacer una previa selección, por cuanto, sin tal selección, seguramente irían unos 500 argentinos, por decir una cifra, que cometerían delitos, incluso asesinatos. Ello implica que la entrada de extranjeros, no selectiva, implica este tipo de riesgos, sin que por ello se caracterice como racistas a quienes recomiendan tal selección.
La tercera opción, la de la inmigración no selectiva, se está viendo actualmente en Europa, principalmente. Como se trata de la entrada masiva de inmigrantes musulmanes, los sectores de izquierda ven con buenos ojos cierto "reemplazo poblacional" que se quiere establecer en esos países. De esa forma se trata de reemplazar al hombre blanco, occidental, para que finalmente se cumpla el objetivo no logrado por los sectores socialistas, como lo es la destrucción material y cultural de lo que se conoce como civilización occidental.
Los inmigrantes musulmanes, en su mayoria, quieren imponer en Europa el totalitarismo islámico, que no difiere demasiado del nazismo en cuanto a la búsqueda de la eliminación de judíos, principalmente. También los cristianos corren ese peligro. Sin embargo, quien se opone a tal proceso destructivo es considerado como "racista", aun cuando el racismo anti-blancos es lo que predomina en estos casos.
A continuación se mencionan fragmentos de un artículo al respecto:
VER RACISMO EN TODOS LADOS
por Claudia Peiró
El racismo hacia los negros es genético en los blancos, sostienen. Aunque ya no haya leyes ni instituciones que releguen a los negros a la categoría de ciudadanos de segunda, el racismo opera de todos modos a través de categorías mentales inherentes al ser humano (blanco), aun cuando éste no sea consciente de ello o lo niegue abiertamente.
Acá no vale el pensamiento ni la acción: basta el color de piel (blanca) para catalogar como racista a una persona.
Ese es el postulado de la “biblia” del antirracismo, Fragilidad blanca. ¿Por qué es tan difícil para los blancos hablar sobre el racismo?, de Robin DiAngelo, una de las autoras de la “critical race theory” (teoría crítica de la raza) que da fundamento a este nuevo movimiento. Entre sus premisas podemos citar: “nadie es inocente de su raza” o “negar que uno es racista es la prueba de que uno lo es”. Frente a este pensamiento circular, tautológico, no hay escapatoria. Generosa, DiAngelo acude en nuestro auxilio y nos ofrece una solución: “Ser menos blanco, que significa ser menos opresivo, menos arrogante, menos seguro, menos defensivo, menos ignorante, más humilde”. Como ella, que también es blanca.
Hacer acto de contrición y aceptar que se es siempre privilegiado y por lo tanto culpable por el solo hecho de ser blanco, sin importar ideas ni condiciones de vida.
Es innegable que en todas las sociedades existen los prejuicios y que a veces éstos están exacerbados en ciertas personas, pero el nuevo antirracismo atribuye ese tipo de sentimientos y actitudes exclusivamente a los “blancos”.
El nuevo antirracismo, además de una militancia, es también un medio de vida para muchos, porque estas “teorías” dan sustento a una miríada de investigaciones, tesis, coloquios, cátedras... Cuanto más perspectiva de género y de raza, más recursos y visibilidad habrá para cualquier cosa que se haga.
(De www.infobae.com)
sábado, 2 de mayo de 2026
Cristianos perseguidos
Recientemente (2026), un soldado israelí destruye un símbolo cristiano en el Libano, mientras que otros soldados graban la escena mostrando cierta complicidad. Este lamentable hecho pone en evidencia que un sector de la sociedad israelí es anticristiana, ignorando que la ética bíblica resulta similar para judíos como para cristianos.
Esta contradicción puede entenderse considerando que en Israel existe un sector religioso, integrado principalmente por ortodoxos y ultra-ortodoxos, que priorizan la religión como factor de unión del judaísmo, mientras que otro sector de la población, los sionistas, priorizan el Estado y el nacionalismo expansivo sobre la religión, y de ahí las actitudes adversas hacia todo lo que no esté asociado al Estado de Israel.
Pero la verdadera persecución a los cristianos proviene del Islam, concretamente del Corán, mientras que León XIV, tanto como lo hacía el Papa anterior, confraterniza con jerarcas islámicos, como si nada malo ocurriera. Es un caso similar al de un judío que confraternizara con el propio Hitler como si nada malo éste hiciera.
A continuación se menciona un artículo al respecto:
HABÍA UNA VEZ...CRISTIANOS PERSEGUIDOS
Por Franco Ricoveri
El cristianismo es actualmente la religión más perseguida del mundo. Dos cifras: 1 de cada 7 vive hostilizado, unos 20 asesinados por día, la mayoría en manos de musulmanes.
Bueno, es lo que el mismo Cristo profetizó, así que lo asumimos. Pero también lo denunciamos. Las persecuciones a veces son sangrientas, otras implican marginaciones más o menos graves. De hecho, en un país más o menos cristiano como el nuestro, también pasa… Pregúntenle al Juez Alfredo López. Lo dejamos ahí. Y traemos tres historias. Sólo tres de millones. [Ahora se publica sólo la primera]
La primera es reciente. La citamos de “La Nueva Brújula Cotidiana”, un diario digital italiano y escribe su director, Riccardo Cascioli. Sí, sé que hay peores: los pobres nigerianos masacrados por “jihadistas”, los chinos encarcelados por el comunismo, los nicaragüenses… Quizás peores, pero todas, fruto del mismo odio a la Cruz. Las aldeas cristianas de la frontera libanesa hoy son sólo víctimas inocentes. Y el resultado es la desaparición dramática del cristianismo de todo Medio Oriente, Israel incluido. Claro que eso no se puede decir.
AQUI VA LA NOTA TEXTUAL:
“La estatua de Jesús destruida por soldados israelíes: Treinta días de prisión militar y expulsión del servicio de combate. Esta es la sanción impuesta por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) a los militares que aparecen en la foto que el 19 de abril dio la vuelta al mundo: el soldado que destrozó a martillazos una estatua de Jesús crucificado y su compañero que lo fotografió. El gesto tuvo lugar en la aldea cristiana de Debel, en el sur del Líbano, y provocó una condena generalizada a nivel internacional, así como una gran vergüenza para los mandos de las FDI y para el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien se declaró ´conmocionado y entristecido´ por lo ocurrido.
En un intento por reparar el grave daño a la imagen causado por el incidente, las FDI anunciaron que habían sustituido la estatua destruida por otra nueva y, en el comunicado difundido ayer, también declararon que ´el comportamiento de los soldados se apartó por completo de las órdenes y los valores de las FDI´, anunciando que otros seis militares presentes en el lugar serán sancionados posteriormente por no haber intervenido.
A pesar de que los altos mandos del ejército hayan expresado ´profundo pesar´ por lo ocurrido y hayan reiterado que las operaciones en el Líbano están dirigidas exclusivamente contra los terroristas de Hezbolá y no contra la población civil, hay muchos elementos que restan credibilidad a estas palabras; y hacen pensar, por el contrario, que las rápidas sanciones contra los responsables no han estado motivadas tanto por la profanación cometida, como por el hecho de que se haya hecho pública. De hecho, no se trata de un caso surgido de la nada. Basta recordar el homicidio, hace menos de un mes, del párroco de la aldea de Qlayaa, el padre Pierre al Rahi, asesinado por soldados israelíes cuando se dirigía a socorrer a las víctimas de un ataque israelí anterior.
Pero tampoco el caso del crucifijo derribado es un hecho aislado: ya se han producido otros incidentes similares en la zona, según lo informado a la BBC por el párroco de Debel, el padre Fadi Flaifel. Y no sólo eso: el Patriarca de Jerusalén de los Latinos, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, en un duro comunicado en el que define el acto cometido en Debel como ´una grave afrenta a la fe cristiana´, afirma que este ´se suma a otros episodios de profanación de símbolos cristianos por parte de soldados de las FDI en el sur del Líbano´.
De hecho, la dinámica de la profanación también lo confirma: no se trató del gesto de un solo soldado, sino de un grupo de soldados, que actuaron dando por sentada su impunidad hasta el punto de inmortalizar la escena con fotografías. Continúa el comunicado del cardenal Pizzaballa, publicado al término de la asamblea de ordinarios católicos de Tierra Santa: el suceso ´revela una preocupante laguna en la formación moral y humana, en la que incluso la más elemental reverencia por lo sagrado y por la dignidad de los demás se ha visto gravemente comprometida´. Por lo tanto, se imponen ´una acción disciplinaria inmediata y decisiva, un proceso creíble de responsabilización y garantías claras de que tal conducta no será ni tolerada ni repetida´.
¿Puede considerarse la sanción anunciada ayer por la noche una respuesta satisfactoria a esta petición? No del todo, si se compara con otras sanciones impuestas por las FDI a sus soldados en este periodo: precisamente la semana pasada, tres mujeres-soldado fueron sometidas a un consejo de guerra y se les redujo el sueldo en un tercio por presentarse en la base militar el día de su permiso con ropa demasiado escasa; y cuatro soldados fueron condenados a 15 días de prisión militar acusados de «ofensa a la religión y al judaísmo» por haber preparado un asado, aunque fuera en una zona reservada, durante el Shabat. Da más bien la impresión de que hay una hipersensibilidad hacia las prescripciones de la religión judía y menos atención hacia los fieles de otras religiones.
Por otra parte, tampoco el primer ministro Netanyahu puede ocultar su responsabilidad por lo que está sucediendo. Aunque Netanyahu siga presumiendo de que Israel es el único país de la región que garantiza la libertad religiosa a los cristianos, es un hecho que desde hace mucho tiempo -como hemos documentado en repetidas ocasiones en La Brújula- se multiplican las agresiones contra los cristianos en Israel, por no hablar de los ataques a las aldeas cristianas de Cisjordania por parte de los colonos, que a menudo actúan ante los ojos y con la complicidad de las FDI. Tampoco se puede olvidar el ataque del pasado mes de julio contra la parroquia católica de Gaza, que causó tres víctimas y dejó herido al párroco, don Gabriel Romanelli; ni el último incidente diplomático, cuando el Domingo de Ramos le tocó al cardenal Pizzaballa ser detenido y rechazado por los militares mientras se dirigía al Santo Sepulcro.
Hasta ahora, el primer ministro israelí, aunque ha intervenido para expresar su pesar por los incidentes, prometer investigaciones e intentar encontrar alguna solución improvisada, ha demostrado dejar amplia libertad de maniobra a los sectores más extremistas de su Gobierno y presentes en el país, con una tendencia a la radicalización que ha crecido considerablemente desde el 7 de octubre de 2023. Tanto es así que el Times of Israel ha escrito que ´Israel se está alejando de la tolerancia y los valores democráticos para acercarse al extremismo religioso y político´.
El caso de la estatua de Jesús destrozada a martillazos por un soldado es, por tanto, un episodio grave que no llega en absoluto de forma inesperada y que se explica por el contexto. Se necesita mucho más que una sanción disciplinaria a los soldados responsables -como si se tratara de un episodio aislado provocado por alguna manzana podrida- para sanear la situación.” (22-4-2026).
(De www.laprensa.com.ar)
Esta contradicción puede entenderse considerando que en Israel existe un sector religioso, integrado principalmente por ortodoxos y ultra-ortodoxos, que priorizan la religión como factor de unión del judaísmo, mientras que otro sector de la población, los sionistas, priorizan el Estado y el nacionalismo expansivo sobre la religión, y de ahí las actitudes adversas hacia todo lo que no esté asociado al Estado de Israel.
Pero la verdadera persecución a los cristianos proviene del Islam, concretamente del Corán, mientras que León XIV, tanto como lo hacía el Papa anterior, confraterniza con jerarcas islámicos, como si nada malo ocurriera. Es un caso similar al de un judío que confraternizara con el propio Hitler como si nada malo éste hiciera.
A continuación se menciona un artículo al respecto:
HABÍA UNA VEZ...CRISTIANOS PERSEGUIDOS
Por Franco Ricoveri
El cristianismo es actualmente la religión más perseguida del mundo. Dos cifras: 1 de cada 7 vive hostilizado, unos 20 asesinados por día, la mayoría en manos de musulmanes.
Bueno, es lo que el mismo Cristo profetizó, así que lo asumimos. Pero también lo denunciamos. Las persecuciones a veces son sangrientas, otras implican marginaciones más o menos graves. De hecho, en un país más o menos cristiano como el nuestro, también pasa… Pregúntenle al Juez Alfredo López. Lo dejamos ahí. Y traemos tres historias. Sólo tres de millones. [Ahora se publica sólo la primera]
La primera es reciente. La citamos de “La Nueva Brújula Cotidiana”, un diario digital italiano y escribe su director, Riccardo Cascioli. Sí, sé que hay peores: los pobres nigerianos masacrados por “jihadistas”, los chinos encarcelados por el comunismo, los nicaragüenses… Quizás peores, pero todas, fruto del mismo odio a la Cruz. Las aldeas cristianas de la frontera libanesa hoy son sólo víctimas inocentes. Y el resultado es la desaparición dramática del cristianismo de todo Medio Oriente, Israel incluido. Claro que eso no se puede decir.
AQUI VA LA NOTA TEXTUAL:
“La estatua de Jesús destruida por soldados israelíes: Treinta días de prisión militar y expulsión del servicio de combate. Esta es la sanción impuesta por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) a los militares que aparecen en la foto que el 19 de abril dio la vuelta al mundo: el soldado que destrozó a martillazos una estatua de Jesús crucificado y su compañero que lo fotografió. El gesto tuvo lugar en la aldea cristiana de Debel, en el sur del Líbano, y provocó una condena generalizada a nivel internacional, así como una gran vergüenza para los mandos de las FDI y para el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien se declaró ´conmocionado y entristecido´ por lo ocurrido.
En un intento por reparar el grave daño a la imagen causado por el incidente, las FDI anunciaron que habían sustituido la estatua destruida por otra nueva y, en el comunicado difundido ayer, también declararon que ´el comportamiento de los soldados se apartó por completo de las órdenes y los valores de las FDI´, anunciando que otros seis militares presentes en el lugar serán sancionados posteriormente por no haber intervenido.
A pesar de que los altos mandos del ejército hayan expresado ´profundo pesar´ por lo ocurrido y hayan reiterado que las operaciones en el Líbano están dirigidas exclusivamente contra los terroristas de Hezbolá y no contra la población civil, hay muchos elementos que restan credibilidad a estas palabras; y hacen pensar, por el contrario, que las rápidas sanciones contra los responsables no han estado motivadas tanto por la profanación cometida, como por el hecho de que se haya hecho pública. De hecho, no se trata de un caso surgido de la nada. Basta recordar el homicidio, hace menos de un mes, del párroco de la aldea de Qlayaa, el padre Pierre al Rahi, asesinado por soldados israelíes cuando se dirigía a socorrer a las víctimas de un ataque israelí anterior.
Pero tampoco el caso del crucifijo derribado es un hecho aislado: ya se han producido otros incidentes similares en la zona, según lo informado a la BBC por el párroco de Debel, el padre Fadi Flaifel. Y no sólo eso: el Patriarca de Jerusalén de los Latinos, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, en un duro comunicado en el que define el acto cometido en Debel como ´una grave afrenta a la fe cristiana´, afirma que este ´se suma a otros episodios de profanación de símbolos cristianos por parte de soldados de las FDI en el sur del Líbano´.
De hecho, la dinámica de la profanación también lo confirma: no se trató del gesto de un solo soldado, sino de un grupo de soldados, que actuaron dando por sentada su impunidad hasta el punto de inmortalizar la escena con fotografías. Continúa el comunicado del cardenal Pizzaballa, publicado al término de la asamblea de ordinarios católicos de Tierra Santa: el suceso ´revela una preocupante laguna en la formación moral y humana, en la que incluso la más elemental reverencia por lo sagrado y por la dignidad de los demás se ha visto gravemente comprometida´. Por lo tanto, se imponen ´una acción disciplinaria inmediata y decisiva, un proceso creíble de responsabilización y garantías claras de que tal conducta no será ni tolerada ni repetida´.
¿Puede considerarse la sanción anunciada ayer por la noche una respuesta satisfactoria a esta petición? No del todo, si se compara con otras sanciones impuestas por las FDI a sus soldados en este periodo: precisamente la semana pasada, tres mujeres-soldado fueron sometidas a un consejo de guerra y se les redujo el sueldo en un tercio por presentarse en la base militar el día de su permiso con ropa demasiado escasa; y cuatro soldados fueron condenados a 15 días de prisión militar acusados de «ofensa a la religión y al judaísmo» por haber preparado un asado, aunque fuera en una zona reservada, durante el Shabat. Da más bien la impresión de que hay una hipersensibilidad hacia las prescripciones de la religión judía y menos atención hacia los fieles de otras religiones.
Por otra parte, tampoco el primer ministro Netanyahu puede ocultar su responsabilidad por lo que está sucediendo. Aunque Netanyahu siga presumiendo de que Israel es el único país de la región que garantiza la libertad religiosa a los cristianos, es un hecho que desde hace mucho tiempo -como hemos documentado en repetidas ocasiones en La Brújula- se multiplican las agresiones contra los cristianos en Israel, por no hablar de los ataques a las aldeas cristianas de Cisjordania por parte de los colonos, que a menudo actúan ante los ojos y con la complicidad de las FDI. Tampoco se puede olvidar el ataque del pasado mes de julio contra la parroquia católica de Gaza, que causó tres víctimas y dejó herido al párroco, don Gabriel Romanelli; ni el último incidente diplomático, cuando el Domingo de Ramos le tocó al cardenal Pizzaballa ser detenido y rechazado por los militares mientras se dirigía al Santo Sepulcro.
Hasta ahora, el primer ministro israelí, aunque ha intervenido para expresar su pesar por los incidentes, prometer investigaciones e intentar encontrar alguna solución improvisada, ha demostrado dejar amplia libertad de maniobra a los sectores más extremistas de su Gobierno y presentes en el país, con una tendencia a la radicalización que ha crecido considerablemente desde el 7 de octubre de 2023. Tanto es así que el Times of Israel ha escrito que ´Israel se está alejando de la tolerancia y los valores democráticos para acercarse al extremismo religioso y político´.
El caso de la estatua de Jesús destrozada a martillazos por un soldado es, por tanto, un episodio grave que no llega en absoluto de forma inesperada y que se explica por el contexto. Se necesita mucho más que una sanción disciplinaria a los soldados responsables -como si se tratara de un episodio aislado provocado por alguna manzana podrida- para sanear la situación.” (22-4-2026).
(De www.laprensa.com.ar)
viernes, 1 de mayo de 2026
El panfleto como reacción a los totalitarismos
En los países gobernados por líderes totalitarios, la libertad de expresión queda reducida a un mínimo. Incluso los medios masivos de comunicación han sido silenciados por el gobierno quedando sólo el panfleto anónimo como único medio de expresar descontento o bien para hacer consciente a la población de la situación del país, de su presente y de su futuro. El anonimato se adopta ante una segura reacción gubernamental que detiene y encarcela a toda opositor al sistema.
En la etapa soviética, los panfletos que circulaban se conocían como samizdat (del ruso sam "uno mismo", e izdat, "publicación"), realizados con máquinas de escribir y papel carbónico, también reproducidos con mimeógrafos. Este proceso era prácticamente el único que permitía mantener la clandestinidad, ya que las reproducciones se hacían en varios lugares, a medida en que recibían alguna copia del panfleto.
En la etapa totalitaria en la Argentina, durante el peronismo de los años 40 y 50, cuando los pocos diarios y las pocas radios independientes se cuidaban de emitir información verdadera, que podía afectar la imagen del tirano, sólo quedaba la posibilidad del panfleto como medio de reacción. Este es el caso de Juan Carlos Goyeneche, uno de los escritores que realizaban escritos breves para su difusión clandestina. Tales escritos dejan de ser anónimos luego de la caída del gobierno totalitario.
A continuación se mencionan fragmentos de tres "Cartas abiertas del Pueblo Argentino al general Perón", del mencionado autor, distribuidas durante el año 1955:
CARTAS ABIERTAS
Hay momentos cruciales en que es mejor de una vez por todas poner las cartas boca arriba sobre la mesa. ¿No te parece que ya es hora de que hablemos claro? De lo contrario podrías creer que todavía continúas engañando. Pues bien: no engañas, ya no engañas a nadie. Y menos aún a este pueblo que con tanta falsedad invocas.
Porque tu gran recurso es la palabra Pueblo. Detrás de ella, ¡Cuánta miseria ocultas! Es la bandera que enarbolas en el mástil de tu astucia para distraer la atención de las mercancías averiadas que abarrotan tus bodegas.
El pueblo manda, dices. ¿Acaso el pueblo te ordena que estés rodeado de incompetentes y ladrones?
¿Te pide el Pueblo que arranques de los niños la fe en Dios, que dignifica, y la reemplaces por una adulación a tu persona que degrada y envilece?
¿Te pide el Pueblo que le quites jornales de unos salarios cada día más insuficientes para que tu efigie de ególatra se levante en mármol, en bronce, en oro, en arcos de triunfo y en monumentos gigantescos por todo el ámbito del país?
¿No crees que el Pueblo preferiría que el cemento empleado para ensalzar tu vanidad sirviera para hacer transitables las calles de la ciudad o para evitar que muchos caminos del país sean otras tantas "rutas de la muerte"?
¿No crees que si hubiera menos mármol en tus estatuas y menos dinero en tu cuenta particular en los Bancos de Suiza o de Nueva York podría haber más remedios en los hospitales?
¿Es quizás el Pueblo el que pide que periódicamente te organices atentados y complots, exponiendo la vida de pobres gentes para avivar un poco una popularidad que se extingue?
¿Acaso te pide el Pueblo que te dirijas como un "padre" a la juventud y corrompas a tus elegidas con dádivas fastuosas propias de las que hacen los gangsters a sus queridas, mientras sube la vida para el resto de la población, se multiplica el costo de los teléfonos y el precio de los transportes amenaza irse a las nubes?
No. Ese Pueblo que invocas como bandera no es el pueblo argentino. Es un pretexto para tu sensualidad, una falsa bandera de pirata.
El verdadero pueblo es el que no te permitirá que, después de haber sido engañado una vez oyéndote hablar de soberanía e independencia económica, lo vuelvas a engañar ahora con persecuciones clericales para disimular la entrega del patrimonio nacional, del petróleo, del subsuelo del país y de sus lugares estratégicos, con el fin de mantenerte unos días más sobre un sitial que ya consume la carcoma.
"Son los mismos adversarios de siempre", gritas intranquilo al oír estas razones. ¡Cuánto te equivocas!, si es que en realidad te equivocas...
No. No son los mismos. No son los de siempre. Ahora son todos aquellos que han descubierto tu mentira los que te rechazan. Es ese pueblo noble al que engañaste con palabras nobles. Son los obreros traicionados por una oligarquía sindical que goza de tu favor en la medida que aumenta su fortuna y sus vicios. Son los jóvenes que están dispuestos a demostrarte que su conciencia no se compra con autos o motonetas, ni su patriotismo se apaga con carne de prostíbulo.
En toda esa gente honrada del país que tantas veces creyó que eras sincero cuando hablabas de principios cristianos y de amor a una patria que hoy humillas. Son los hombres honrados que manifiestan con tristeza su desengaño porque has llevado lo más oscuro del hampa a tus diarios para que te canten loas y organicen la mentira como sistema. Son las mujeres honradas a las que has ofendido dándoles como representantes en el parlamento a mujerzuelas reclutadas en lupanares. Son los militares dignos que ven con vergüenza al más alto uniforma servir como pantalla de todas las bajezas. Es, en fin, todo el noble pueblo argentino trabajador y sufrido, honrado y leal, el que hoy te repudia.
El 1 de mayo de 1955 murió en la Plaza de Mayo tu sueño de eterna popularidad y de perpetuo halago de pobre criatura ensoberbecida. En esa ocasión el pueblo argentino hizo presente su rechazo con su frialdad, con su silencio y, sobre todo, con su ausencia.
No te equivoques, sin embargo, con los últimos aplausos que aún puedas encontrar provenientes del mundo irregular del resentimiento y la amargura. Allí se agrupan, para corear tus fraudes, los malos hijos que has enconado contra sus padres; los malos alumnos que has incitado contra sus maestros; los malos obreros que has comprado para que traicionaran a sus camaradas; los malos ciudadanos que participan de la voracidad de riqueza de los que te adulan; los malos militares que has enfrentado contra sus superiores.
¿y quién no ha presenciado con dolor a tu mujer moribunda convertida por ti en una trágica marioneta para aprovechar hasta lo último su popularidad? ¿Cómo explotaste, luego, durante días, su cadáver para hundirla más tarde en el olvido o sacarla a la luz cuando ello convenía a tus planes?
(De "Ensayos, artículos, discursos" de Juan Carlos Goyeneche-Ediciones Dictio-Buenos Aires 1976).
En la etapa soviética, los panfletos que circulaban se conocían como samizdat (del ruso sam "uno mismo", e izdat, "publicación"), realizados con máquinas de escribir y papel carbónico, también reproducidos con mimeógrafos. Este proceso era prácticamente el único que permitía mantener la clandestinidad, ya que las reproducciones se hacían en varios lugares, a medida en que recibían alguna copia del panfleto.
En la etapa totalitaria en la Argentina, durante el peronismo de los años 40 y 50, cuando los pocos diarios y las pocas radios independientes se cuidaban de emitir información verdadera, que podía afectar la imagen del tirano, sólo quedaba la posibilidad del panfleto como medio de reacción. Este es el caso de Juan Carlos Goyeneche, uno de los escritores que realizaban escritos breves para su difusión clandestina. Tales escritos dejan de ser anónimos luego de la caída del gobierno totalitario.
A continuación se mencionan fragmentos de tres "Cartas abiertas del Pueblo Argentino al general Perón", del mencionado autor, distribuidas durante el año 1955:
CARTAS ABIERTAS
Hay momentos cruciales en que es mejor de una vez por todas poner las cartas boca arriba sobre la mesa. ¿No te parece que ya es hora de que hablemos claro? De lo contrario podrías creer que todavía continúas engañando. Pues bien: no engañas, ya no engañas a nadie. Y menos aún a este pueblo que con tanta falsedad invocas.
Porque tu gran recurso es la palabra Pueblo. Detrás de ella, ¡Cuánta miseria ocultas! Es la bandera que enarbolas en el mástil de tu astucia para distraer la atención de las mercancías averiadas que abarrotan tus bodegas.
El pueblo manda, dices. ¿Acaso el pueblo te ordena que estés rodeado de incompetentes y ladrones?
¿Te pide el Pueblo que arranques de los niños la fe en Dios, que dignifica, y la reemplaces por una adulación a tu persona que degrada y envilece?
¿Te pide el Pueblo que le quites jornales de unos salarios cada día más insuficientes para que tu efigie de ególatra se levante en mármol, en bronce, en oro, en arcos de triunfo y en monumentos gigantescos por todo el ámbito del país?
¿No crees que el Pueblo preferiría que el cemento empleado para ensalzar tu vanidad sirviera para hacer transitables las calles de la ciudad o para evitar que muchos caminos del país sean otras tantas "rutas de la muerte"?
¿No crees que si hubiera menos mármol en tus estatuas y menos dinero en tu cuenta particular en los Bancos de Suiza o de Nueva York podría haber más remedios en los hospitales?
¿Es quizás el Pueblo el que pide que periódicamente te organices atentados y complots, exponiendo la vida de pobres gentes para avivar un poco una popularidad que se extingue?
¿Acaso te pide el Pueblo que te dirijas como un "padre" a la juventud y corrompas a tus elegidas con dádivas fastuosas propias de las que hacen los gangsters a sus queridas, mientras sube la vida para el resto de la población, se multiplica el costo de los teléfonos y el precio de los transportes amenaza irse a las nubes?
No. Ese Pueblo que invocas como bandera no es el pueblo argentino. Es un pretexto para tu sensualidad, una falsa bandera de pirata.
El verdadero pueblo es el que no te permitirá que, después de haber sido engañado una vez oyéndote hablar de soberanía e independencia económica, lo vuelvas a engañar ahora con persecuciones clericales para disimular la entrega del patrimonio nacional, del petróleo, del subsuelo del país y de sus lugares estratégicos, con el fin de mantenerte unos días más sobre un sitial que ya consume la carcoma.
"Son los mismos adversarios de siempre", gritas intranquilo al oír estas razones. ¡Cuánto te equivocas!, si es que en realidad te equivocas...
No. No son los mismos. No son los de siempre. Ahora son todos aquellos que han descubierto tu mentira los que te rechazan. Es ese pueblo noble al que engañaste con palabras nobles. Son los obreros traicionados por una oligarquía sindical que goza de tu favor en la medida que aumenta su fortuna y sus vicios. Son los jóvenes que están dispuestos a demostrarte que su conciencia no se compra con autos o motonetas, ni su patriotismo se apaga con carne de prostíbulo.
En toda esa gente honrada del país que tantas veces creyó que eras sincero cuando hablabas de principios cristianos y de amor a una patria que hoy humillas. Son los hombres honrados que manifiestan con tristeza su desengaño porque has llevado lo más oscuro del hampa a tus diarios para que te canten loas y organicen la mentira como sistema. Son las mujeres honradas a las que has ofendido dándoles como representantes en el parlamento a mujerzuelas reclutadas en lupanares. Son los militares dignos que ven con vergüenza al más alto uniforma servir como pantalla de todas las bajezas. Es, en fin, todo el noble pueblo argentino trabajador y sufrido, honrado y leal, el que hoy te repudia.
El 1 de mayo de 1955 murió en la Plaza de Mayo tu sueño de eterna popularidad y de perpetuo halago de pobre criatura ensoberbecida. En esa ocasión el pueblo argentino hizo presente su rechazo con su frialdad, con su silencio y, sobre todo, con su ausencia.
No te equivoques, sin embargo, con los últimos aplausos que aún puedas encontrar provenientes del mundo irregular del resentimiento y la amargura. Allí se agrupan, para corear tus fraudes, los malos hijos que has enconado contra sus padres; los malos alumnos que has incitado contra sus maestros; los malos obreros que has comprado para que traicionaran a sus camaradas; los malos ciudadanos que participan de la voracidad de riqueza de los que te adulan; los malos militares que has enfrentado contra sus superiores.
¿y quién no ha presenciado con dolor a tu mujer moribunda convertida por ti en una trágica marioneta para aprovechar hasta lo último su popularidad? ¿Cómo explotaste, luego, durante días, su cadáver para hundirla más tarde en el olvido o sacarla a la luz cuando ello convenía a tus planes?
(De "Ensayos, artículos, discursos" de Juan Carlos Goyeneche-Ediciones Dictio-Buenos Aires 1976).
miércoles, 29 de abril de 2026
Marx como profeta
Mientras que, para algunos sectores de la política, Marx estableció una "sociología científica", para otros sectores su labor se pareció más a la de un profeta religioso. En cuanto a su "cientificidad", es necesario resaltar que existe una ciencia compatible con la realidad y una ciencia incompatible, o errónea. De ahí que el carácter de "científica" que tenga una descripción social, no garantiza su veracidad. Así, por ejemplo, en la actualidad existen más de diez teorías físicas acerca de una posible unificación de la mecánica cuántica con la relatividad general. En el mejor de los casos, una de ellas estará acertada (vía experimentación) mientras que las restantes serán erróneas. Si bien todas ellas están realizadas con las exigencias de las ciencias exactas, varias pueden ser erróneas, o incompatibles con la realidad.
Para Marx, el pecado original de la sociedad está asociado a la explotación laboral, y pensaba que en ello radicaban los principales problemas sociales. Para solucionar los problemas existentes, promovió la expropiación y nacionalización de los medios de producción. Sin embargo, no advirtió que, al pertenecer todos esos medios al Estado, surgiría una mayor y acentuada explotación laboral, esta vez ejercida desde el Estado hacia los trabajadores, como ha ocurrido en todo socialismo real.
Marx no basaba sus teorías bajo una observación estricta de causas y efectos, sino que suponía conocer las leyes universales que regirían el destino de la humanidad. Admitía una especie de determinismo económico, o una predestinación, que habría de cumplirse indefectiblemente, y que los seres humanos sólo podríamos adelantar o atrasar ese destino prefijado. Thomas M. Simpson escribió: "El historicismo no es otra cosa que la precaria doctrina del Destino histórico ineluctable. De una manera que puede resultar apropiadamente irónica, Popper ilustra esta doctrina con el mito del pueblo elegido, que podemos resumir entres puntos:
a) Existe un plan de la Historia, establecido por Dios.
b) Existe un ejecutor del plan, que es el pueblo elegido.
c) Existen los conocedores del plan, que son los profetas.
"La formulación de Marx reemplaza el plan divino por un mecanismo causal específico (los cambios en la tecnología productiva) que determina el devenir histórico y la voluntad de sus ejecutores; el pueblo elegido es aquí el proletariado, y Marx es su profeta".
"Marx creía ser el conocedor privilegiado de los designios secretos de la Historia y profesaba una peculiar indiferencia acerca de los medios atroces que atribuía al Gran Demiurgo, porque creía en la bondad intrínseca de sus fines. Como conocedor privilegiado se identificó con la Historia y cayó, ingloriosamente seducido, en la exaltación romántica de la violencia, justificando así hechos históricos que no pueden resistir la evaluación moral. La miseria de la filosofía termina nada menos que con esta frase de George Sand: «El combate o la muerte, la lucha sangrienta o la nada»" (De "Dilemas del conocimiento histórico: argumentaciones y controversias" de Oscar Cornblit-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 1992).
Si bien el orden natural nos presiona con sus leyes hacia una posible adaptación plena, tal objetivo sólo se logrará si los seres humanos hacemos todo lo posible por alcanzar ese objetivo. De ahí que no existe un Destino prefijado de antemano. Un Determinismo estricto no parece compatible con la realidad que observamos.
En cuanto a la analogía establecida entre Marx y los profetas, todo parece indicar que no existe comparación posible, ya que los profetas de Israel adoptaban una especie de predicciones condicionales de la forma: Si el hombre se desvía de la voluntad de Dios, entonces ocurrirán cosas malas. Incluso la profecía de la Segunda Venida de Cristo no establece fecha alguna, como era de esperar.
Las profecías bíblicas son interpretadas generalmente como acciones emanadas de Dios cuando decide informar a la humanidad, a través de los profetas, acerca de la conducta que de ella espera, de donde surge la duda respecto del prolongado tiempo transcurrido entre la aparición de los distintos enviados. Aunque también es posible otra interpretación, como que las profecías surgen del hombre inspirado en Dios y que interpreta su aparente voluntad. Albert Nolan escribió: “La profecía no es una predicción, sino una advertencia o una promesa. El profeta advierte a Israel acerca del juicio de Dios y promete la salvación del mismo Dios… Tanto la advertencia como la promesa son condicionales. Dependen de la libre respuesta del pueblo de Israel. Si Israel no cambia, las consecuencias serán desastrosas; pero, si cambia, habrá abundancia de bendiciones. La finalidad práctica de una profecía consiste en persuadir al pueblo para que cambie o se arrepienta. Todo profeta llama a una conversión” (De “¿Quién es este hombre?”-Editorial Planeta-De Agostini SA-Barcelona 1995).
En la antigüedad no se aceptaba, como fundamento de la ética, otro que no fuera religioso, ya que se suponía que sólo estaban capacitados para ello los intermediarios que Dios elegía para expresar su voluntad respecto de la conducta que esperaba de los seres humanos. Previamente, los profetas de Israel advertían acerca de los efectos que podrían sobrevenir en el futuro si el pueblo no respondía a cierta ética básica. Santiago Kovadloff escribió: "Profetizar no significa adivinar lo venidero, sino inferir sus rasgos esenciales a partir de un conocimiento cabal de la actualidad".
"El profeta no es un visionario. Lo suyo es inferir, de las acciones presentes y pasadas, las consecuencias futuras. No proviene de las nubes su advertencia, ni cae en éxtasis para discernir qué sucederá. Extrae sus conclusiones de las conductas que observa. Es un analista político y no un buceador de las sombras. A la vez, es un teólogo incisivo y realista; articula como nadie el entramado histórico con el trascendental. Su figura es única en el mundo antiguo. Dotada de una actualidad desconcertante. No encontramos, entre los siglos IX y VI previos a Cristo, otra igualmente ganada por ese ideal de ley en el que se aúnan la justicia social, la perspicacia política y la austeridad moral en la gestión pública" (De "Locos de Dios"-Emecé-Buenos Aires 2018).
Si Marx no puede ser considerado como un científico, ni tampooco como un profeta, sólo queda considerarlo como un "hábil agitador de masas", tal la calificación de Ludwig von Mises.
Para Marx, el pecado original de la sociedad está asociado a la explotación laboral, y pensaba que en ello radicaban los principales problemas sociales. Para solucionar los problemas existentes, promovió la expropiación y nacionalización de los medios de producción. Sin embargo, no advirtió que, al pertenecer todos esos medios al Estado, surgiría una mayor y acentuada explotación laboral, esta vez ejercida desde el Estado hacia los trabajadores, como ha ocurrido en todo socialismo real.
Marx no basaba sus teorías bajo una observación estricta de causas y efectos, sino que suponía conocer las leyes universales que regirían el destino de la humanidad. Admitía una especie de determinismo económico, o una predestinación, que habría de cumplirse indefectiblemente, y que los seres humanos sólo podríamos adelantar o atrasar ese destino prefijado. Thomas M. Simpson escribió: "El historicismo no es otra cosa que la precaria doctrina del Destino histórico ineluctable. De una manera que puede resultar apropiadamente irónica, Popper ilustra esta doctrina con el mito del pueblo elegido, que podemos resumir entres puntos:
a) Existe un plan de la Historia, establecido por Dios.
b) Existe un ejecutor del plan, que es el pueblo elegido.
c) Existen los conocedores del plan, que son los profetas.
"La formulación de Marx reemplaza el plan divino por un mecanismo causal específico (los cambios en la tecnología productiva) que determina el devenir histórico y la voluntad de sus ejecutores; el pueblo elegido es aquí el proletariado, y Marx es su profeta".
"Marx creía ser el conocedor privilegiado de los designios secretos de la Historia y profesaba una peculiar indiferencia acerca de los medios atroces que atribuía al Gran Demiurgo, porque creía en la bondad intrínseca de sus fines. Como conocedor privilegiado se identificó con la Historia y cayó, ingloriosamente seducido, en la exaltación romántica de la violencia, justificando así hechos históricos que no pueden resistir la evaluación moral. La miseria de la filosofía termina nada menos que con esta frase de George Sand: «El combate o la muerte, la lucha sangrienta o la nada»" (De "Dilemas del conocimiento histórico: argumentaciones y controversias" de Oscar Cornblit-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 1992).
Si bien el orden natural nos presiona con sus leyes hacia una posible adaptación plena, tal objetivo sólo se logrará si los seres humanos hacemos todo lo posible por alcanzar ese objetivo. De ahí que no existe un Destino prefijado de antemano. Un Determinismo estricto no parece compatible con la realidad que observamos.
En cuanto a la analogía establecida entre Marx y los profetas, todo parece indicar que no existe comparación posible, ya que los profetas de Israel adoptaban una especie de predicciones condicionales de la forma: Si el hombre se desvía de la voluntad de Dios, entonces ocurrirán cosas malas. Incluso la profecía de la Segunda Venida de Cristo no establece fecha alguna, como era de esperar.
Las profecías bíblicas son interpretadas generalmente como acciones emanadas de Dios cuando decide informar a la humanidad, a través de los profetas, acerca de la conducta que de ella espera, de donde surge la duda respecto del prolongado tiempo transcurrido entre la aparición de los distintos enviados. Aunque también es posible otra interpretación, como que las profecías surgen del hombre inspirado en Dios y que interpreta su aparente voluntad. Albert Nolan escribió: “La profecía no es una predicción, sino una advertencia o una promesa. El profeta advierte a Israel acerca del juicio de Dios y promete la salvación del mismo Dios… Tanto la advertencia como la promesa son condicionales. Dependen de la libre respuesta del pueblo de Israel. Si Israel no cambia, las consecuencias serán desastrosas; pero, si cambia, habrá abundancia de bendiciones. La finalidad práctica de una profecía consiste en persuadir al pueblo para que cambie o se arrepienta. Todo profeta llama a una conversión” (De “¿Quién es este hombre?”-Editorial Planeta-De Agostini SA-Barcelona 1995).
En la antigüedad no se aceptaba, como fundamento de la ética, otro que no fuera religioso, ya que se suponía que sólo estaban capacitados para ello los intermediarios que Dios elegía para expresar su voluntad respecto de la conducta que esperaba de los seres humanos. Previamente, los profetas de Israel advertían acerca de los efectos que podrían sobrevenir en el futuro si el pueblo no respondía a cierta ética básica. Santiago Kovadloff escribió: "Profetizar no significa adivinar lo venidero, sino inferir sus rasgos esenciales a partir de un conocimiento cabal de la actualidad".
"El profeta no es un visionario. Lo suyo es inferir, de las acciones presentes y pasadas, las consecuencias futuras. No proviene de las nubes su advertencia, ni cae en éxtasis para discernir qué sucederá. Extrae sus conclusiones de las conductas que observa. Es un analista político y no un buceador de las sombras. A la vez, es un teólogo incisivo y realista; articula como nadie el entramado histórico con el trascendental. Su figura es única en el mundo antiguo. Dotada de una actualidad desconcertante. No encontramos, entre los siglos IX y VI previos a Cristo, otra igualmente ganada por ese ideal de ley en el que se aúnan la justicia social, la perspicacia política y la austeridad moral en la gestión pública" (De "Locos de Dios"-Emecé-Buenos Aires 2018).
Si Marx no puede ser considerado como un científico, ni tampooco como un profeta, sólo queda considerarlo como un "hábil agitador de masas", tal la calificación de Ludwig von Mises.
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