miércoles, 20 de mayo de 2026

Teólogos cristianos que proponen una ética mundial excluyendo la ética bíblica

Llama la atención que algunos teólogos cristianos proponen una ética mundial excluyendo a la ética bíblica de esa condición, es decir, porque no la consideran apta para esa función ya que proponen "alianzas" con otras visiones religiosas o filosóficas. En principio, no está mal poner en duda la efectividad que, por el momento, no cumple con los requisitos de universalidad esperados, si bien ello se debe principalmente al reemplazo de los mandamientos cristianos por mitos y misterios de difícil asimilación por parte del hombre común.

Debe tenerse presente que existen sólo cuatro actitudes o predisposiciones básicas que conforman nuestra personalidad. Así, si vemos a alguien que padece un accidente, podemos compartir ese sufrimiento debido a la existencia de la empatía emocional (amor), o bien podemos no sentir ninguna conmoción anímica por el hecho (egoísmo). Otros podrán alegrarse del sufrimiento ajeno (odio) y otros mostrarán una indiferencia permanente por lo que les sucede a los demás e incluso a ellos mismos. Luego, sólo una de estas cuatro actitudes es la que promueve la supervivencia plena a nivel individual y colectivo, por lo cual el "Amarás al prójimo como a ti mismo" resulta ser la única ética objetiva que responde a la exigencia de la validez universal (o planetaria) requerida para una mejora generalizada de toda sociedad humana.

Bajo el subtítulo de "Una teología de la paz concreta y constructiva", Hans Küng escribe: "Es urgente comenzar por una teología de la paz entre cristianos, judíos y musulmanes, no sólo para evitar todas las guerras frías y calientes (en el Próximo Oriente y en otras partes), sino también para acabar con toda clase de funesta autojustificación, intolerancia y competitividad" (De "Proyecto de una ética mundial"-Editorial Planeta-Agoatini SA-Barcelona 1994).

El citado autor parece desconocer que los seguidores de Mahoma poca predisposición tendrán para adoptar un mandamiento proveniente de "infieles", respecto de los cuales el Corán les induce incluso hasta provocarles la muerte. En la actualidad el "proyecto de una ética mundial" en Europa está destruyendo toda simbología y toda cultura cristiana para ser reemplazada por la ética islámica, que resulta completamnente alejada de la ética bíblica.

La única opción para encuadrar a los seres humanos dentro del proceso de adaptación cultural al orden natural, consiste en promover la empatía emocional dentro del marcco de la Psicología social, haciendo indistinguible la religión natural de la ciencia social experimental. Si bien no resulta una opción fácil de lograr, al menos ese es el único camino.

Otros teólogos y otros pensadores "cristianos", que desconfían de la eficacia de la ética bíblica, han propuesto nada menos que al marxismo como una vía concreta para solucionar la "cuestión social", lo cual resulta absurdo y peligroso para la seguridad de toda sociedad. Así, Pierre Teilhard de Chardin trata de compatibilizar (supuestamente) la religión cristiana con la ciencia experimental, lo que constituye, en nuestra época, una urgente necesidad. De la misma manera en que, en épocas pasadas, guiados por la creencia en una única verdad, se trató de buscar la compatibilidad de religión con filosofía, en la actualidad debe encontrarse la compatibilidad entre religión y ciencia, cuya primera consecuencia ha de ser el rechazo de las creencias incompatibles con la ley natural. Teilhard escribió: “Discutiendo, como científico, las perspectivas científicas, debo limitarme, y así lo haré estrictamente, al examen y a la disposición de las apariencias, es decir, a los «fenómenos». Preocupado por las ligazones y la sucesión que manifiestan estos fenómenos, no me ocuparé de sus cualidades profundas” (De “El fenómeno humano”-Taurus Ediciones SA-Madrid 1967).

En principio, tal postura poco o nada tiene que ver con el marxismo, con la “lucha de clases” como motor de la historia y con la violencia asociada al socialismo real. Sin embargo, Teilhard pretende incorporar en su esquema lo que “está de moda”, lo que parece constituir alternativas válidas para la orientación del ser humano. Admite tácitamente que Cristo no es el único camino a la verdad, ya que interpreta que existen otras alternativas válidas al “amarás al prójimo como a ti mismo”. Al respecto escribió: “A diferencia de las venerables cosmogonías asiáticas que acabo de eliminar, los panteísmos humanitarios representan a nuestro alrededor una forma muy joven de religión. Religión poco codificada o sin codificar (aparte del Marxismo). Religión sin Dios aparente, y sin revelación. Pero Religión en el verdadero sentido, si con esa palabra designamos la fe contagiosa en un Ideal al que hay que entregar la vida propia. A pesar de extremas diversidades de detalle, un número rápidamente creciente de nuestros contemporáneos está ya de acuerdo en reconocer que el interés supremo de la existencia consiste en dedicarse en cuerpo y alma al Progreso universal, y que éste se expresa a través de los desarrollos tangibles de la Humanidad. Desde hace mucho tiempo, el mundo no había asistido a semejante efecto de «conversión». Lo cual significa que, bajo formas variables (comunistas o nacionalistas, científicas o políticas, individuales o colectivas), vemos sin lugar a dudas que a nuestro alrededor nace y se constituye, desde hace un siglo, una nueva Fe: la Religión de la Evolución” (De “Yo me explico”-Taurus Ediciones SA-Madrid 1968).

Aquí parece aceptar sin inconvenientes a los nacionalismos; causas principales de las Guerras Mundiales. También al comunismo y a los colectivismos (generalmente totalitarios) que produjeron decenas de millones de víctimas. Al respecto agregó: “Comunismo, fascismo, nazismo, etc., todas estas corrientes mayores a donde vienen a confluir la multitud de los grupos deportivos, escolares, sociales, son con frecuencia condenados como un retorno a condiciones gregarias primitivas. Error. La vida no ha conocido, ni podía conocer nada comparable a estos movimientos en masa que, para producirse, exigen una napa homogénea de conciencia” (Citado en “Teilhard de Chardin o la Religión de la Evolución” de Julio Meinvielle-Ediciones Theoria SRL-Buenos Aires 1965).

Pareciera que tal visión evolucionista del mundo pretende compatibilizar ideologías de adaptación con falsas ideologías promotoras de violencia. Parece no distinguir entre el Bien y el Mal. La tibieza y la irresponsabilidad de su postura puede simbolizarse en la actitud de los “espíritus conciliadores” que razonan más o menos de la siguiente forma: Si para Cristo 2+2=4, y para Marx 2+2=5; entonces aceptamos como verdad que 2+2=4,5, y así quedamos todos contentos.

Teilhard está lejos de colocarse en una postura antagónica hacia la barbarie marxista-leninista aun cuando ya se conocían las catástrofes sociales ocurridas principalmente en la URSS y China. Pero el párrafo más inverosímil es el siguiente: “Como me gusta decir, la síntesis del «Dios» (cristiano) de lo alto y del «Dios» (marxista) de lo adelante, he aquí el solo Dios que podemos aquí en adelante adorar «en espíritu y verdad»” (Carta de mayo-junio de 1952) (Citado por J. Meinvielle).

En realidad, en lugar de buscar una compatibilidad entre cristianismo y ciencia, Teilhard busca compatibilizar cristianismo con marxismo. En lugar de representar a los máximos promotores del amor (Cristo) y del odio (Marx), en oposición, los representa como dos vectores desplazados un ángulo de 90º, y cuya resultante, a 45º, representa la síntesis esperada y promovida por Teilhard. Al respecto escribió: “En virtud de lo que acabo de decir, la figura adjunta representa simbólicamente el estado de tensión en que se halla al presente, más o menos conscientemente, instalado todo individuo humano a consecuencia de la aparición, en su propio corazón, junto a las tradicionales fuerzas ascensionales de adoración (Oy) [Eje vertical], una modernísima acción propulsiva (Ox) [Eje horizontal] ejercida sobre cada uno de nosotros por las recién nacidas fuerzas de trans-hominización. Para concretar más el problema, reduzcámoslos a sus términos más perfectos o más expresivos. Es decir, convengamos en que Oy representa simplemente la tendencia cristiana, y Ox representa simplemente la tendencia comunista o marxista, tal como cristianos y marxistas se expresan comúnmente en torno a nosotros, en este mismo momento”.

“Como un conflicto –y aun como un conflicto en apariencia irreductible- nos es forzoso responder. Aquí (siguiendo Oy) una Fe en Dios indiferente, si no hostil, a toda idea de una ultra-evolución de la especie humana. Allí (siguiendo Ox) una fe en el Mundo, formalmente negativa (al menos verbalmente) de todo Dios trascendente”.

“Tomada en sí sola, la fe en el Mundo no basta, pues, para mover la Tierra hacia delante. Pero tomada en sí sola, tampoco es seguro que la fe cristiana, en su antigua explicitación, baste todavía para levantar al Mundo hacia lo alto…Por definición, por principio, la función distintiva de la Iglesia es la de saber y poder cristianizar todo lo humano en el Hombre. Ahora bien, ¿qué puede acontecer (qué no está ya aconteciendo…) si, en el momento preciso, cuando en la «anima naturaliter christiana» empieza a surgir una componente tan viva como la conciencia de un «ultra-humano» terrestre, que la autoridad eclesiástica ignora, desdeña o incluso condena, sin siquiera llegar a comprenderla, la nueva aspiración?”.

“Oy y Ox, en lo alto y hacia delante: dos fuerzas religiosas, repito, que ahora ya se afrontan en el corazón de todos los hombres; dos fuerzas, acabamos de verlo, que se debilitan y marchitan si se aíslan; dos fuerzas, por consiguiente (y es lo que me falta por demostrar), que sólo esperan una cosa: no que hagamos una elección entre ambas, sino que hallemos el modo de combinarlas a la una con la otra” (Extractos de “El porvenir del hombre”-Taurus Ediciones SA-Madrid 1962).

Según Teilhard, el marxismo-leninismo, que produjo en el mundo unas cien millones de victimas al intentar imponer el socialismo, no debe desaparecer, sino que debemos “combinarlo” y compatibilizarlo con el cristianismo. Ésta parece ser la semilla que ha crecido dentro de la Iglesia hasta relegarla al lugar más denigrante en toda su historia, ya que la propia Iglesia de Cristo trata de asociarse a las fuerzas del Anti-Cristo.

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