Respecto del mal existente en el mundo, a nivel individual, su descripción no parece ser demasiado compleja, ya que el mal consiste en adoptar una o varias de las tres actitudes básicas posibles (odio, egoísmo, indiferencia), mientras que la restante (amor) apunta hacia el bien. Sin embargo, el mal a nivel colectivo, o grupal, tiende a ser un fenómeno de mayor complejidad. Marcos Aguinis expresó: "Si uno se pone a repasar la historia del mundo, ve que primero el hombre mató y después fraguó el mandamiento de «No matarás»; que primero el hombre viola los derechos humanos y después crea las organizaciones para defenderlos. Es decir que el bien va corriendo como un coche de bomberos a apagar los incendios que provoca el mal, como que el mal tiene la iniciativa, el mal comienza y el bien trata de frenarlo" (De "Juego de opuestos" de Leonor Benedetto-Grupo Editorial Norma-Buenos Aires 2003).
En cuanto al mal colectivo, caracterizado por el gobierno mental y material de líderes de tipo totalitario, existe una satisfactoria descripción por parte de un sacerdote alemán que fue encarcelado y asesinado luego por los nazis. A continuación se transcriben fragmentos de un artículo publicado en Youtube:
POR QUÉ LA GENTE COMÚN DEFIENDE A TIRANOS
Acerca de Dietrich Bonhoeffer
"La estupidez es un enemigo más peligroso que la maldad"
Algo lo perturbaba más que la crueldad de los guardias. Veía cómo Alemania entera, médicos, profesores, pastores, gente educada, gente religiosa, gente que había ido a la universidad y leído libros, y criado hijos, había aplaudido a Hitler.
Y la pregunta que los obsesionaba no era cómo fue posible el mal, era cómo fue posible que gente buena lo aplaudiera. Esta distinción lo cambia todo. Bonhoeffer dijo esto: "Contra la maldad puedes luchar, puedes denunciarla, resistirla, encerrarla. La maldad tiene una lógica, quiere algo y porque quiere algo puedes anticiparla. Pero contra la estupidez no tienes defensa, porque la persona estúpida no es alguien con poca inteligencia, es alguien que ha renunciado a usar su juicio propio, alguien que ha entregado su capacidad de pensar a un líder, a un grupo, a un eslogan, a una ideología. Y una vez que eso ocurre, no puedes convencerla con hechos".
No puedes apelar a la razón porque ya no tiene razón propia, tiene la razón de otro. Y aquí viene algo que casi nadie explica cuando habla de Bonhoeffer. Él no estaba hablando de personas ignorantes. Decía explícitamente que la estupidez ocurre más en personas que acaban de adquirir poder social o que pertenecen a grupos con mucho poder colectivo. Cuanto más poderoso es tu grupo, más fácil es que dejes de pensar por ti mismo, porque el grupo te da identidad, te da seguridad, te da respuestas. Y pensar por tu cuenta de repente tiene un coste que antes no tenía; el rechazo de los tuyos.
El malvado actúa solo, necesita esconderse, necesita mentir, tiene límites. Pero el estúpido es instrumento de otros y lo peor, no sabe que lo es. Se siente convencido, se siente parte de algo grande. Se siente del lado correcto.
No fueron los monstruos quienes destruyeron Alemania. fueron millones de personas normales que entregaron su criterio a un movimiento y dejaron hacerse preguntas. No eran malvados, eran algo peor. Eran obedientes sin pensamiento propio.
Y ahora mira a tu alrededor. Gente que repite eslóganes sin saber de dónde vienen. Gente que comparte titulares sin leer el artículo. Gente que odia a personas que nunca ha conocido porque alguien les dijo que eran el enemigo. No son malas personas, son personas que han dejado de pensar por sí mismas y no lo saben. Ese es el problema. El estúpido nunca se reconoce, se siente informado, se siente despierto, se siente más listo que los demás y eso lo hace imposible de alcanzar. Entonces, ¿qué se hace?
Bonhoeffer tenía una respuesta y no era la que esperarías. Decía que la estupidez no se cura con educación, no se cura con información, no se cura con mejores argumentos. Porque el problema no es que la persona no sepa; el problema es que ha decidido, consciente o inconscientemente, que la aprobación de su grupo vale más que su propio criterio. Y eso sólo se rompe desde dentro con un acto de coraje, no de inteligencia, con el momento en que alguien decide que prefiere pensar solo a pensar acompañado pero sin pensar.
(Del canal de Youtube Psico-Stick).
En esta descripción aparece, como una de las causas del mal colectivo, la negligencia para pensar, dando sentido a la expresión de Wolfgang Goethe: "La negligencia y la disidencia producen en el mundo más males que el odio y la maldad".
También le da sentido al concepto de "la banalidad del mal", cuando Hannah Arendt describe a Adolf Eichmann como una "persona normal" que se somete obedientemente a las directivas de un líder perverso renunciando a toda responsabilidad individual.
También la descripción de Bonhoeffer coincide con Ortega y Gasset en cuanto a la peligrosidad del hombre masa, que actúa y piensa según lo que la mayoría piensa o hace, en forma independiente a su nivel intelectual o social.
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