Históricamente se ha considerado que la ética proviene de la religión asociándola a directivas que provienen de un Dios que se revela a algunos enviados. Otra visión de la realidad nos sugiere que toda ética propuesta debe partir del conocimiento de las leyes naturales que rigen el comportamiento humano. Esta es la actitud del científico y también del adepto al deísmo o religión natural. Si toda ética propuesta debería tener una validez universal (o planetaria), debe necesariamente surgir de un previo conocimiento de dichas leyes. J. C. Colacilli de Muro escribió: "La legalidad natural es el conjunto de leyes ónticas [asociadas a lo observable] que estructuran el universo en general y cada cosa o hecho en particular. La legalidad natural es lo que hace que las cosas sean como son y los hechos sucedan como suceden. Por ello, cada hombre nace, vive y muere sin que su libertad pueda eludir el cumplimiento de estas etapas ni preverlas por sus propios medios".
"El amo Naturaleza es el más poderoso de nuestros amos. Mientras un ser humano acepta la vida que le ha sido impuesta, acepta, de hecho, la legalidad natural. Nacer, crecer, morir... son acontecimientos en la vida del hombre cuyo control escapa a la voluntad humana; son situaciones límites que la voluntad humana no puede evitar ni producir. Cuando tenemos consciencia de que estamos en el mundo, de que pertenecemos a una determinada sociedad, cultura o familia, comprobamos hasta qué punto estamos sometidos a una legalidad que se nos impone".
"La vida, pues, se nos da por compulsión; vivir es un hecho compelido; no somos libres de elegir dónde y cuándo habremos de nacer y, obviamente, de elegir entre ser hombres o no serlo. La legalidad natural nos somete y nos excede por todas partes. Rebelarnos contra esta legalidad podrá alterar nuestro desarrollo vital, podrá demorar o acelerar los procesos de autorrealización orgánica, podrá reducir la longevidad apresurando la muerte, pero en ningún caso esta rebelión nos liberará de ese poderoso amo Naturaleza".
"Es, la Naturaleza, el primero y último amo del hombre; por sus leyes, empieza y termina su humanidad; liberarse del amo Naturaleza sólo es posible mediante el suicidio, el cual, a su vez, sólo se logra de acuerdo con las leyes naturales que rigen el curso de la vida y de la muerte" (De "El hombre y sus amos"-EUDEBA-Buenos Aires 1981).
Una vez que tenemos presente la existencia de leyes naturales invariantes, debemos proceder a conocerlas, o a describirlas. Jaime Balmes escribió: "El pensar bien consiste, o en conocer la verdad, o en dirigir el entendimiento por el camino que conduce a ello. La verdad es la realidad de las cosas. Cuando las conocemos como son en sí, alcanzamos la verdad; de otra suerte caemos en error" (De "El criterio"-Editorial Difusión-Buenos Aires 1952).
La fe y la razón son los caminos que conducen a una ética natural, siendo la fe una creencia básica en que las leyes naturales conforman un orden natural benigno, y no una especie de trampa asociada a un caos esencial que impide toda forma de adaptación. La razón, por otra parte, es la que favorece cierta introspección que nos ha de permitir advertir las consecuencias de nuestras acciones en un mundo constituido por relaciones invariantes entre causas y efectos. J. C. Colacilli de Muro escribió: "Quien asume la responsabilidad de un acto no puede eludir, desde el punto de vista ético, las consecuencias de ese acto. Exigir libertad de acción o de expresión sin hacerse cargo de las derivaciones que el uso de la libertad trae aparejadas es una prueba de inmadurez o debilidad humanas, y quien así procede obliga a la sociedad a ejercer sobre él adecuados controles para evitar sus desatinos".
"En todo pacto social quien exige debe, por este mismo acto, conceder algo en cambio. Todo derecho tiene asociada una obligación, y pretender lo primero sin hacerse cargo de lo segundo es una actitud inmoral causante de enfrentamientos sociales, insatisfacciones personales e innecesarias violencias. Desde el punto de vista ético es tan importante la responsabilidad del que exige un derecho como la del que lo concede o lo niega; sobre ambos descansa la armonía social o su destrucción".
De todo esto se infiere que la principal ley natural que ha de conducir a una ética eficaz, ha de ser la que nos permite disponer de la empatía emocional, esto es, el atributo que nos permite llegar a la predisposición a compartir penas y alegrías ajenas como propias, siendo esta actitud el principal atributo disponible para satisfacer la supervivencia amplia de todo habitante del planeta.
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