Mientras que la ciencia busca descripciones objetivas, de validez universal, en el ámbito social parecen predominar posturas destructivas que van en sentido contrario, intentando incluso reemplazar la verdad por la mentira. Puede decirse que la verdad implica la exacta descripción de un fenómeno, objeto o proceso. En ese caso ideal, el error o diferencia entre la descripcíón y lo descripto se ha reducido a un mínimo. Por lo general, en el ámbito de la ciencia, nunca se llega a esa situación, si bien en física, a través de la electrodinámica cuántica, la diferencia entre teoría y experimento implica, en una medición, una diferencia recién en el décimo lugar luego de la coma decimal.
Se escucha decir que la ciencia sólo logra resultados provisorios sujetos a revisión permanente, por lo cual se promueve una especie de desconfianza generalizada respecto de sus resultados. Sin embargo, debe aclararse que estos resultados provisorios sólo se asocian a investigaciones recientes, mientras que teorías verificadas tienen una validez fuera de discusión. Por ejemplo, la mecánica newtoniana y el electromagnetismo de Maxwell, dentro de sus límites de aplicación, tienen una validez que permanecerá invariable incluso en un futuro lejano. Rafael Bachiller escribió: "A veces la provisionalidad de la verdad científica es criticada duramente. Nos quejamos de que los científicos dicen un día que la mantequilla o los huevos son malos para la salud y al poco tiempo dicen lo contrario. Sin embargo, este escrutinio permanente de la verdad científica sólo debería considerare de manera positiva, pues refleja la dificultad y el esfuerzo del mundo de la ciencia para alcanzar el mayor acercamiento posible a la verdad. El científico no tiene ningún escrúpulo por reconocer que un estudio previo fue insuficiente y que debemos cambiar nuestras conclusiones a la vista de nuevos datos".
En cuanto a la posverdad, Rafael Bachiller escribió: "Estamos en plena era de la posverdad. Nos alertó en el año 2003 el escritor estadounidense Ralph Keyes en un libro de mucho impacto: La era de la posverdad: deshonestidad y decepción en la vida contemporánea. Desde entonces, el concepto ha ido ganando popularidad hasta que el Diccionario Oxford designó el término como «palabra del año» en 2016. A los científicos este término nos llena de perplejidad y asombro. Por lo que yo humildemente comprendo, la posverdad designa la disorsión de manera emocional de un hecho o de una prueba objetiva".
"Se trata, pues, de verdades a medias, falsas ideas o incluso puras mentiras que circulan de manera impune por nuestra sociedad. En términos políticos, la posverdad se refiere a ciertas interpretaciones emocionales de hechos que son proporcionadas por los políticos sin que sean contrastadas por nadie, ni denunciadas por parte del medio social que las tolera".
"Vemos, pues, cómo los científicos nos encontramos en plena época de lucha contra la posverdad. Resulta descorazonador que, en pleno fragor de la batalla, tras escoger «posverdad» como palabra del año 2016, el siempre acertado Diccionario Oxford declarase palabra del año 2017 a un término muy relacionado con el primero, fake news o falsas noticias, un fenómeno que dota de nuevas dimensiones a esta plaga de posverdad" (De "El universo improbable"-La esfera de los libros SL-Madrid 2019).
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