viernes, 14 de agosto de 2026

Religión: Antropomorfismo vs. Legalismo

Desde épocas remotas se ha asociado al universo un comienzo y un creador con atributos humanos, y también se imaginó la existencia de dioses especializados en el control de distintos sectores del universo. Con el transcurso del tiempo se advirtió la existencia de leyes naturales que regían todo lo existente, de ahí que se consideró a Dios como el creador de dichas leyes que a su vez dieron forma al universo. Marco Tulio Cicerón advertía a los hombres la necesidad de adaptarnos a dichas leyes, de las cuales escribió: “El universo entero ha sido sometido a un solo amo, a un solo rey supremo, al Dios todopoderoso que ha concebido, meditado y sancionado esta ley. Desconocerla es huirse a si mismo, renegar de su naturaleza y por ello mismo padecer los castigos más crueles aunque escapara a los suplicios impuestos por los hombres”.

Las dos principales formas de religión consideran, por una parte, a un Dios antropomorfo (con forma humana), y a un universo regido por leyes naturales invariantes, por otra parte. Al respecto, Daisaku Ikeda escribió: "Las tradiciones judeo-cristianas e islámica proponen un dios absoluto antropomórfico, última razón de todo el universo que de él depende, y que tiene la misma clase de emociones -agradables y desagradables- que los propios seres humanos. Como contraste, el budismo se basa en la creencia en una ley omnipresente, universal, abstracta y pura. La ley no recompensa ni castiga del mismo modo que el dios judeo-cristiano, pero los seres humanos son mejores y viven mejor si actúan de acuerdo con ella. Además, es accesible para todos por igual y no tiene los así llamados elegidos a los que favorece, ni tampoco una tierra prometida específica".

Luego, en respuesta a Bryan Wilson, escribió: "Si lo comprendo a usted bien, el meollo de su argumento es éste: Las religiones que evolucionan a partir de divinidades locales como Jehovah pueden llegar a incluir elementos de una ley universal y benevolente como la gracia de Dios. Y las religiones basadas en la ley pueden llegar a incluir elementos antropomórficos".

"Tengo plena consciencia de que Dios es un dios de misericordia así como de cólera y que luego envió a su hijo Jesucristo al mundo para la salvación del hombre. Sin embargo, la relación original entre Él y los creyentes estaba fundada en el miedo. Y aunque, como usted sugiere, la teología cristiana ha tratado de reinterpretar a Dios en términos de una ley o algo parecido, fundamentalmente está imbuido de elementos muy humanos de voluntad y emoción" (De "Los valores humanos en un mundo cambiante" de Daisaku Ikeda y Bryan Wilson-Emecé Editores SA-Buenos Aires 1993).

Estas dos posturas respecto de la naturaleza de Dios no son diferentes del teísmo y del deísmo, que pueden sintetizarse de la siguiente manera:

Teísmo: Universo = Dios + Leyes naturales

Deísmo: Universo = Dios = Leyes naturales

Así, el teísmo es el cristianismo con un Dios con forma humana que interviene en los acontecimientos humanos por medio de revelaciones y milagros, mientras que el deísmo, o religión natural, adopta una postura coincidente con la de Baruch de Spinoza identificando a Dios con el conjunto de leyes naturales que conforman el orden natural.

Desde el punto de vista científico, se admite que todo lo existente está regido por leyes naturales invariantes, de ahí que el deísmo resulta enteramente compatible con la ciencia experimental. Es por ello que a los seres humanos sólo nos queda la posibilidad de adaptarnos de la mejor manera posible a dicho orden, en forma independiente a si nos gusta o no su "voluntad" aparente, o si al orden lo consideramos como que está bien o mal hecho.

Una ley natural implica una relación invariante entre causas y efectos, o entre estímulos y respuestas. De ahí que, en el caso de los seres humanos, la ley natural más evidente es la actitud característica de las personas, como una relación entre estímulo y respuesta. La actitud es una predisposición a actuar de una forma determinada y es diferente en cada persona, incluso puede ir cambiando con el tiempo, mejorando o empeorando.

Si se considera que Dios actúa en forma similar a los seres humanos, entonces podemos asociarle cierta actitud característica, suponiendo que actúa de igual manera en iguales circunstancias. De ahí que estaría regido por una ley natural similar a la impuesta a los seres humanos, y por ello podemos advertir cierta equivalencia entre las dos maneras básicas de considerar a la deidad.

Así, tenemos a un Creador de todo lo existente a partir de la nada, o bien podemos considerar un universo sin un Creador, por lo cual se advierte que es tan ilógico un universo que surge de la nada como un universo sin un comienzo, o que siempre existió.

Si asociamos a la religión la misión de "unir a los adeptos", resulta ser esencialmente una ética, por lo cual los planteos de tipo filosófico deberíamos dejarlos de lado mientras que pensamos en lo único concreto que hay, que son las leyes naturales, especialmente aquellas que rigen a cada uno de los seres humanos. La religión, de esta manera, resulta ser la principal conductora del proceso de evolución cultural de la humanidad. Compatible con la ciencia, la religión natural permite promover la ética bíblica considerando que el amor al prójimo constituye el principal medio para la supervivencia individual como colectiva.

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