Las masivas inmigraciones de extranjeros que llegaban a la Argentina a finales del siglo XIX y durante el siglo XX, y la posterior mezcla entre las diversas etnias, fue un proceso exitoso por cuanto existía en la mente de todos la idea de una cultura nacional como una instancia superior que habría de permitir la conformación de una sociedad pacífica y pujante.
No todos los grupos tenían la misma predisposición para la mezcla étnica, pero ninguna de ellas intentó imponer sus ideas o creencias a las demás, sino a mantenerlas vivas sin que por ello surgieran conflictos entre las diversas comunidades, no sin ciertas fricciones iniciales, posiblemente.
Desde el punto de vista del proceso de la evolución cultural de la humanidad, se considera como avance cultural toda innovación que favorezca nuestra adaptación al orden natural. Esta tácita aceptación es la que permite la conformación de una cultura universal que se va estableciendo con los diversos aportes de todos los pueblos. Así, si consideramos que el conocimiento científico es el principal factor que promueve tal proceso de adaptación, se advierte que la ciencia experimental se va construyendo con el aporte de todos los pueblos.
El llamado "multiculturalismo", por el contrario, parte de la creencia en que el conjunto de atributos de un pueblo constituye una expresión cultural, sin advertir que algunos atributos poco o nada favorecerán al proceso de adaptación cultural al orden natural. Luego, se declara que no existen culturas superiores ni inferiores, como consecuencia de no valorarlas en función del citado proceso evolutivo. Finalmente se espera que los diversos pueblos convivan, aún sin mezclarse, en una comunidad multicultural en la cual ninguna debería integrarse con las demás, sino que podrían permanecer separadas ya que ninguna de ellas es mejor o peor que otras.
Es posible considerar al multiculturalismo europeo como una nueva utopía por el hecho de ignorar el proceso de adaptación cultural al orden natural y esperar que convivan en paz el zorro y las gallinas dentro del gallinero. El zorro simboliza al Islam, movimiento político expansivo y totalitario que rechaza tanto la amistad como la existencia de los individuos y pueblos "infieles". Las "gallinas" europeas, mientras tanto, son engañadas por el gallo mayor (los dirigentes de la Unión Europea) quien les asegura que tal proceso llegará a un final feliz.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario