martes, 2 de junio de 2026

La adversidad que fortalece vs. La comodidad que debilita

Los casos más representativos que indican que la adversidad fortalece mientras que la comodidad debilita, los encontramos a nivel empresarial, ya que es frecuente observar casos en que el fundador de una empresa ha debido luchar contra innumerables adversidades para iniciar y mantener vigente un emprendimiento productivo. Sus hijos y sus nietos, por el contrario, al ser beneficiados hereditariamente con una situacion económica que les ha permitido vivir en la comodidad, la seguridad y hasta en el lujo, poco aptos han resultado para darle continuidad a tal emprendimiento. Por ello no resulta dificil advertir que tales descendientes, poco habituados al trabajo duro, terminan fundiendo la herencia recibida. Anaxágoras escribió: “Es grande trabajo el que cuesta juntar algunas riquezas, pero es mayor aun el que se necesita para conservarlas”.

Este proceso destructivo no sólo se advierte a nivel empresarial sino también en el caso de sociedades y países, como es el caso de aquellas naciones que disponen de suficientes riquezas naturales llegando a niveles de pobreza alarmantes. Por el contrario, países con pocas riquezas naturales, han podido mantener aceptables niveles económicos. Al respecto leemos: "Según escribe Toynbee, el «hundimiento de las civilizaciones no lo provocan fuerzas cósmicas que escapen al control humano», sino «la pérdida del equilibrio mental y moral» basado en los valores y la consiguiente conducta corrupta de sus líderes y sus elementos constituyentes" (De "El filósofo interior" de Lou Marinoff y Daisaku Ikeda-Ediciones B SA-Barcelona 2014).

Tanto en el caso de los individuos como en el de las naciones, es frecuente que las situaciones adversas promuevan su fortalecimiento, mientras que las situaciones favorables los perjudiquen. Ello se debe a que, en los casos de adversidad, el individuo tiene la necesidad de adaptarse rápidamente a las dificultades que la vida le presenta, por lo que se ve obligado a madurar en poco tiempo, y ello podrá favorecer su éxito posterior.

Es posible hablar de un "gran ciclo" en el cual una sociedad empieza en un estado de pobreza generalizada. Con el tiempo, debido a las circunstancias, logra un elevado nivel de vida. La comodidad se asocia a la debilidad hasta llegar nuevamente a una situación de pobreza, reiniciando otro ciclo ascendente.

Los diferentes resultados que produce el capitalismo, respecto del socialismo, se deben esencialmente a que el capitalismo genera una vida exigente a todo integrante de la sociedad, mientras que el socialismo genera la debilidad de quienes sólo han de cumplir órdenes y adaptarse a un plan estatal, anulándose sus capacidades respecto de todo proceso productivo.

La tendencia predominante en política consiste en establecer el Estado de Bienestar por el cual todo individuo debe ser protegido por el Estado aunque los recursos deban salir de la población misma. Y aquí se llega a una situación algo similar al de los “hijos de ricos” por cuanto se tiende a desfavorecer las aptitudes para el trabajo, la responsabilidad y el esfuerzo.

Hace algunos años, a algún político se le ocurrió la idea de promover el ingreso a Mendoza de inmigrantes rumanos que vivían, entonces, bajo un régimen comunista. En principio, como la Argentina es un país de inmigrantes, la idea pareció buena. Sin embargo, pudo observarse que tales grupos venían en realidad a pedir limosnas y a ser alimentados por los demás. En el centro de Mendoza, algunos hombres y mujeres, junto a sus hijos, permanecían quietos, como para no gastar energías, esperando recibir alguna moneda de quienes por ahí pasaban. Esto era un síntoma, seguramente, de haber vivido en una sociedad en que se acostumbraba a todo individuo a cumplir órdenes y a no tener responsabilidad alguna por su futuro y por el de los demás. Andrei Sajarov escribía respecto de la vida en la Unión Soviética: “Como muchos autores señalan, el pleno monopolio estatal conduce inevitablemente a la represión y al conformismo coercitivo, pues todo individuo depende por entero del Estado. En los periodos críticos de represión aparece el terror, y en las épocas más tranquilas reina la burocracia inepta, la uniformidad y la apatía” (De “Mi país y el mundo”-Editorial Noguer SA-Barcelona 1976).

Existen dos tipos de países a considerar respecto de la disponibilidad, o no, de recursos naturales. Los que los tienen, a veces descuidan su capacidad de supervivencia. Es un caso similar al del hijo del millonario que apenas se preocupa por aprender a ganarse la vida. Ya en el siglo XIX, Juan Bautista Alberdi advertía: “La América del Sud está ocupada por pueblos pobres que habitan suelo rico, al revés de la Europa, ocupada en su mayor parte por pueblos ricos que habitan suelo pobre”.

“La primera dificultad de Sud América para escapar de la pobreza es que ignora su condición económica. Con la persuasión de que es rica y por causa de esa persuasión, vive pobre, porque toma por riqueza lo que no es sino instrumento para producirla. Los pueblos de Sud América, en efecto, nos creemos ricos y gastamos como ricos lo ajeno y lo nuestro, sólo porque tenemos vastos territorios, dotados de clima y aptitudes, capaces de servir al trabajo del hombre para producir riqueza” (De “Estudios Económicos”-Librería La Facultad-Buenos Aires 1927).

Si se tienen muchos medios naturales, aparece entonces cierta apatía para potenciar los atributos personales, que constituyen el capital humano. Como los factores para lograr la riqueza son el capital material y el humano, al fallar este último, no se logran los resultados deseados. Guillermo Izquierdo Araya escribía a un amigo en la década de los 40: “En este país, el problema moral, es decir, el de la calidad intrínseca de los hombres, es el mayor problema argentino. Precisamente, como este país nada en la abundancia, y gran parte de su población se ha formado sobre la base de los inmigrantes que vienen a esta tierra generosa en busca de riqueza, se ha formado una población de un nivel moral muy bajo, como que ha crecido en el ambiente del mercantilismo utilitario y del interés inmediato. Esto se ha traducido en la política, siempre, en un desprecio absoluto por la moral” (Citado en “Nuestros vecinos justicialistas” de Alejandro Magnet-Editorial del Pacifico SA-Santiago de Chile 1953).

Incluso en épocas recientes ha surgido una especie de “ética argentina” por la cual, cuando un país pide dinero prestado y no lo devuelve, no se lo considera un estafador, sino que el “culpable” y el “malo” es el que pretende cobrar lo que prestó (más los intereses convenidos). Desde un punto de vista material, resulta ventajoso no pagar, pero entonces uno se convierte en un delincuente. Y si ni siquiera se reconoce esa realidad y se denigra al que quiere cobrar, podemos entonces decir que, como sociedad, estamos tocando fondo.

Por el contrario, los países que tienen una pobre “herencia natural”, es decir, poca extensión cultivable, pocos recursos energéticos, etc., se ven en la imperiosa necesidad de no equivocarse y de potenciar al máximo sus atributos personales a nivel individual. En otras palabras, si se tiene poca materia prima se debe potenciar el capital humano, tal el caso del Japón. Akio Morita, fundador de la empresa Sony, escribió: “No hay magia ni secreto que haga que una compañía japonesa tenga éxito, cuando se hagan muchas de las cosas correctas, y las deben hacer los directivos de la empresa; no las pueden hacer ni los banqueros ni los burócratas. La gloria y la némesis de la empresa nipona, el flujo vital de nuestro motor industrial es la buena y anticuada competencia. Es una clase rigurosa de competencia y, en ocasiones, es tan rigurosa que me preocupa que se la exporte a otros países. A los japoneses nos gusta competir, no sólo en los negocios sino también en la vida”.

“Es la intensa competencia dentro del país lo que hace que nuestras compañías tengan tanto espíritu de competencia en el exterior. En la rivalidad de los negocios –feroz como es- el acuerdo no escrito de competencia por parte del mercado no es para que una sola empresa vorazmente se quede con todo. Sin embargo, si una empresa se hunde, su competidor no la mantendrá a flote”. “Es en la competencia por ocupar un lugar en el mercado interno que esas empresas desarrollan la habilidad para competir en el exterior” (De “Made in Japan”-Emecé Editores SA-Bogotá 1987).

Las causas del subdesarrollo argentino podemos encontrarlas, en principio, en el error compartido con aquellos países que heredan un medio geográfico favorable y que luego descuidan su capital humano. Sin embargo, existen otras opiniones, por lo que podemos distinguir dos posturas extremas:

a) Disponemos de un medio geográfico muy favorable para el desarrollo económico
b) Pero nuestra ciudadanía descuida su nivel ético y cultural
c) Consecuencia: seguimos en el subdesarrollo por nuestra culpa

La postura socialista y peronista, por el contrario, sostiene:

a) Disponemos de un medio geográfico muy favorable para el desarrollo económico
b) Pero, como somos “un país con buena gente”, desde el exterior nos envidian y temen el pleno desarrollo de nuestro potencial humano, por lo que han acordado en no dejarnos crecer
c) Consecuencia: seguiremos en el subdesarrollo hasta que caiga el imperialismo yankee

Quienes promovemos, de alguna manera, la mejora del nivel cultural y ético de la sociedad, somos considerados como “colaboracionistas” del imperialismo yankee, o algo por el estilo. De todas maneras, aun cuando los ciudadanos de los EEUU fueran bastante peores de lo que se supone, el camino a emprender es el del mejoramiento individual y el de la eficacia productiva a través de la inversión y del trabajo.