miércoles, 10 de junio de 2026

¿Hacia un "cristianismo-islámico" o "islamismo-cristiano" europeo?

El Papa León XIV apoya la implantación en Europa de una sociedad idílica en la cual existirá una coexistencia de paz y armonía entre cristianos y musulmanes, por lo que aparentemente renuncia a toda intención de promover el cristianismo de manera de oponerse a la expansión del Islam en países históricamente cristianos. Puede decirse también que renuncia a la vigencia plena de la ética bìblica aceptando tácitamente la implantaciòn de la "ética" islámica.

Llama la atención que, mientras se introducen en las leyes vaticanas severas penas al ingreso no autorizado a su territorio, desde el Vaticano se promueve la inmigración no selectiva en los paìses europeos. Además, León XIV sugiere renunciar parcialmente a los valores que dan identidad a los europeos, para favorecer la "comunión" con los musulmanes. Pero tales valores, los de Europa, son los valores cristianos. Luego, falta poco para que diga que, en nombre de la paz y la unidad islámica-cristiana, los cristianos deberían renunciar al cristianismo y "afiliarse" al Islam.

El actual Papa pone como ejemplo de situación de paz y armonía social entre cristianos, judíos y musulmanes, a la supuestamente existente situación reinante durante la invasión islámica en la España medieval, algo que niegan los historiadores por cuanto tal proceso fue justamente una invasión en la cual habían amos y siervos, tal como ahora apuntan los invasores islámicos en caso de que se siga aumentando el porcentaje de población islámica en Europa.

En su reciente viaje por Turquía y el Líbano, León XIV expresó: “El miedo al Islam en Europa está generado por quien rechaza la migración”. Al respecto, puede decirse que si alguien siente miedo en algunos países europeos se debe al aumento de la violencia y de los asesinatos, como ocurre en Suecia, luego de la masiva inmigración de musulmanes. También puede sentir miedo un parisino cuando advierte que en su ciudad se cometen unos 120 ataques diarios con cuchillos. También puede sentir miedo el habitante de una ciudad europea en donde el terrorismo predicado en el Corán (yihad) ya ha actuado en otros momentos.

León XIV se muestra como el continuador de la obra de Jorge Bergoglio, para quien también era factible la coexistencia pacífica mencionada aduciendo además que "todas las religiones son iguales" o ideas similares. Cuando Bergoglio promueve una especie de unión de religiones, no lo hace renunciando a la ideología marxista-leninista o a la ideología islámica, sino renunciando a la ética bíblica, para que nada separe al cristianismo de otras religiones, por lo que en realidad estaría promoviendo una especie de Reino planetario del Anticristo.

Mario Caponnetto y Miguel De Lorenzo escribieron: "En el caso de Francisco, la cosa es bien distinta. Francisco no se equivoca. Al contrario, no hay en él una falla en la prudencia política, sino un expreso designio revolucionario que nace de la ideología anticristiana que lo anima y que lo lleva a promover de modo directo el triunfo de la revolución anticristiana, que incluye la utopía de una religión universal que funde una fraternidad demasiado humana".

"Bien podemos sospechar de su clara adhesión al sincretismo religioso. Todas las religiones, declaró en Singapur, son iguales, son sólo caminos para llegar a Dios. Todas ellas, incluida la religión católica, fraternizan y se hacen una en la común búsqueda de un reino que es de este mundo. Estamos delante de un nuevo designio -no el de la salvación eterna que importa poco- sino otro que reúne y congrega las diferentes religiones en pos del confort mundial para la materialización de la paz y la fraternidad universales, es decir, la edificación de la Civitas Hominis en lugar de la Civitas Dei".

"Todas “hermanadas”; pero casualmente no tanto ya que sólo la religión católica es la que para “fraternizar” debe renunciar a la Verdad de que Cristo es el Único Salvador del hombre. Así las cosas, es ineludible preguntar ¿qué clase de amontonamiento sin verdad es este que propone Francisco? Fue esta situación la gran inquietud de Ratzinger: por eso escribió y repitió insistentemente que la crisis de la verdad es letal para la fe y es el problema más grave de nuestro tiempo".

"El pluralismo será el valor fundamental entre los valores de una sociedad caracterizada por la fragmentación y el politeísmo (incluido el ateísmo), por el cambio constante y la segura felicidad de “pastar libres en un potrero verde” que solía recordarnos Genta citando a Nietzsche" (De www.laprensa.com.ar).

La armonía entre cristianos y musulmanes ha de ser posible cuando se produzcan renuncias respecto de las diferencias existentes en ambas éticas. Como no parece factible que los musulmanes abandonen su religiòn, ya que sus vidas correrían peligro ante el castigo coránico que apunta a la muerte al desertor, serían los cristianos los que deberían renunciar a su religión para no correr el riesgo de ser asesinados por infieles. De ahí que el proceso de "paz y armonía" conduciría a una pérdida absoluta de libertad al iniciar los cristianos una vida nueva en una sociedad totalitaria.

Excluyendo las actitudes del fanático que afirma que su propia religión es la mejor y la verdadera, resulta evidente que todas las religiones son distintas y que su seguimiento ha de producir también distintos efectos. De ahí que, en un momento histórico determinado, una de ellas ha de estar más cerca de la verdad que otras y ha de producir mejores efectos que las demás. Cuando un sacerdote católico no está convencido que el cristianismo es la mejor religión, debe dejar los hábitos y dedicarse a otra cosa en lugar de aceptar el pluralismo cuya idea subyacente es que “todas las religiones son iguales” o que “cualquiera de ellas produce similares efectos”. Mons. Marcel Lefebvre escribió: “Dos esquemas habían sido elaborados antes del Concilio Vaticano II en la Comisión Central Preparatoria. Uno, intitulado «De la tolerancia religiosa», era sostenido por el cardenal Ottaviani. Era un texto muy bello, muy ceñido a la doctrina tradicional”.

“El otro estaba presentado por el cardenal Bea. Se intitulaba «De la libertad religiosa» y contenía, a mi parecer y al de un número no desdeñable de padres, afirmaciones insostenibles y hasta groseros errores con respecto a la Verdad y a la Iglesia eterna. Por ejemplo, mientras la Iglesia proclamó siempre que no había salvación fuera de Jesucristo, el esquema del cardenal Bea afirmaba que todo hombre, siguiendo simplemente a su conciencia, puede alcanzar su salvación eterna” (De “Sí y no”-Editorial Iction-Buenos Aires 1978).

Entre los errores atribuidos a Jorge Bergoglio, puede considerarse su opinión acerca de la "igualdad" de las religiones, por lo cual el camino hacia la felicidad y a la inmortalidad, si existiese, no radicaría en el necesario e irrenunciable cumplimiento del "Amarás al prójimo como a ti mismo", que no aparece en el Corán, contradiciendo al propio Cristo y a sus declaraciones que aparecen en los Evangelios.

Mientras que cristianos y romanos se unieron en el pasado, debido a que el estoicismo predominante en Roma era compatible con la ética bíblica, Islam y cristianismo son incompatibles, por lo que ee imposible lograr cierta fusión como lo es la unión entre el agua y el aceite.

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