domingo, 28 de junio de 2026

Cuando Mussolini ordenó fusilar a su yerno

En plena Segunda Guerra Mundial, un grupo de jerarcas fascistas deciden reemplazar a su líder, Benito Mussolini, disconformes con el rumbo al que sus decisiones imprimen a Italia. Es detenido en un lugar de montaña pero es liberado por militares alemanes nazis, aliados en ese momento de Italia. Entre los funcionarios disconformes se encuentra Galeazzo Ciano, casado con Edda, la hija mayor de Mussolini. Una vez recuperado el poder, Mussolini ordena el fusilamiento de quienes lo traicionaron, entre ellos su propio yerno.

Leemos al respecto: "Ciano...hacía pública ostentación, primero de su oposición a la guerra y, más tarde, de su decidida germanofobia". "Edda estaba ideológicamente alejada de su padre. Y este apartamiento se convirtió en aversión y en odio cuando Mussolini, acaso forzado por la presión alemana y concretamente por Ribbentrop, resolvió fusilar a Ciano".

"Se afirma que Edda hizo cuanto pudo por salvar a su marido; que celebró inútiles entrevistas con su padre". "Las súplicas de Edda y las de la madre de Ciano fueron vanas. El dictador hizo condenar al fusilamiento -«las cabezas de los acusados o las vuestras», parece que dijo al Presidente del Tribunal-, y fusiló por la espalda, como traidor, al padre de sus nietos. Uno de ellos, niño aún, al saber la noticia, se tiró de un balcón, con ánimo de suicidarse, y se rompió las piernas" (Del Prólogo del Traductor, Sumner Welles, del "Diario" del Conde Galeazzo Ciano-Los libros de nuestro tiempo-Barcelona 1947).

En cuanto al calificativo de "traidor" debe aclararse cuál es el referente de la traición, por cuanto no es lo mismo traicionar a Mussolini que traicionar a Italia, si bien no debe descartarse la posibilidad de ser traidor respecto de ambos. Desde la visión totalitaria, el Estado y sus leyes están por encima de las leyes naturales o leyes de Dios. De ahí que los líderes totalitarios se sienten como la personificación del Estado y al propio Estado como una instancia superior, de la misma manera en que Dios, o el orden natural, es considerada la instancia superior para las personas normales, o afines a las posturas democráticas.

En cuanto al autor del "Diario", Galeazzo Ciano, leemos: "Ciano es hoy uno de los hombres cuyo recuerdo es más despreciado en Italia, y este desprecio se ha acrecentado después de la publicación de su Diario".

"El descarado éxito de su carrera, desproporcionado a todas luces con sus méritos, la incoherencia de su actitud -antialemán, que concierta una alianza con los alemanes; contrario a la guerra, que termina declarándola, etc.[Fue Ministro de Relaciones Exteriores]-, han creado un estado casi de furor contra su memoria".

"Se recuerda su vanidad casi ilimitada de niño mimado, su rápida ascensión, su considerable fortuna, a la que se atribuyen orígenes inconfesables, sus amoríos y conquistas, que él no acostumbraba a ocultar caballerosamente, sus gestos imitando a su suegro y, en concreto, la incapacidad, por el temor de perder su posición privilegiada o por cobaría, de adoptar, en los momentos decisivos en que se jugaba el porvenir del país, una actitud gallarda frente a Mussolini, pues él, por quien el dictador sentía una paterna debilidad, era el único que podía adoptarla sin grave peligro personal".

"Su actitud, evidentemente, no está, ni con mucho, exenta de culpa. Cuando se ostentan cargos de tanta responsabilidad y tanto honor como el que él desempeñaba, hay que hacerlo afrontando todas las consecuencias. Era ministro para defender a su país de conformidad con los dictados de su conciencia. Si ésta le decía que la guerra era un error fatal, debía negarse a declararla o, en último caso, abandonar el ministerio".

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