Los vínculos sociales resultan ser bastante distintos ya sea que se trate de una sociedad democrática o bien de una "sociedad" totalitaria. Si consideramos, por una parte, los vínculos materiales o económicos, y por otra parte los vínculos emocionales o espirituales, podemos conformar el siguiente esquema:
En sociedades democráticas:
a) Vínculos materiales: intercambios libres y voluntarios en el mercado.
b) Vínculos emocionales: a través de la empatía emocional entre miembros de una familia, que se proyectan luego hacia toda la sociedad.
En sociedades totalitarias:
a) Vínculos materiales: entre el individuo y el Estado, e indirectamente con el resto de la sociedad (se elimina el mercado).
b) Vínculos emocionales: se busca anular la familia como la célula básica de la sociedad para facilitar el control ideológico por parte del Estado.
En la actualidad se advierte, en países de Occidente, la tendencia a eliminar la organización social basada en la familia tradicional (biológica o natural) para disolverla entre una gran variedad de "familias artificiales", como las constituidas por dos mujeres, o dos hombres, o por tríos u otras formas que a cualquiera se le pueda ocurrir.
Otra forma de apuntar hacia la destrucción familiar consiste en quitarle a los padres la responsabilidad y la posibilidad de orientar a sus hijos, labor que sería suplantada por el Estado otorgando "derechos" a los menores. Como ejemplo, y como algo representativo de esta tendencia, derecho a cambiar de sexo a edades tempranas sin el consentimiento paternal. Una vez otorgados tales derechos, legalmente, el Estado se encarga de orientar ideológicamente a los menores dirigiéndolos hacia el proceso totalitario que se está gestando.
Ya se observaba en el pasado, tanto en la ex Unión Soviética como en la China de Mao, la promoción de la delación de los padres por sus propios hijos, considerando casi como héroes a niños que delataban a sus padres por oponerse a directivas emanadas desde el Estado.
Bajo diversas formas, el Estado totalitario busca la existencia de una dependencia total y absoluta del individuo respecto de tal Estado, en una forma similar a la sumisión absoluta del creyente ante el Dios venerado. De ahí que los diversos totalitarismos (comunismo, nazismo, Islam) pueden ser considerados como "religiones paganas" que se oponen a la religión moral, como son las religiones bíblicas.
En los países totalitarios, la instauración del terror por parte del Estado tiende a limitar severamente la predisposición a todo vínculo social, por lo que aparece la atomización de individuos y la destrucción de la sociedad como tal, denominada erróneamente "socialismo". Hannah Arendt escribe al respecto: "La atomización de masas en la sociedad soviética fue lograda mediante el empleo hábil de las purgas repetidas que invariablemente preceden a la liquidación de grupos".
"Para destruir todos los lazos sociales y familiares, las purgas son realizadas de tal manera que amenazan con el mismo destino al acusado y a todas sus relaciones personales corrientes, desde los simples conocidos hasta sus más íntimos amigos y parientes. La consecuencia del simple e ingenioso sistema de «culpabilidad por asociación» es que, tan pronto como un hombre es acusado, sus antiguos amigos se transforman inmediatamente en sus más feroces enemigos; para salvar sus propias pieles proporcionan información voluntariamente y se apresuran a formular denuncias que corroboran las pruebas inexistentes contra él".
"Este, obviamente, es el único camino de probar que son así merecedores de confianza. Retrospectivamente, tratarán de demostrar que su conocimiento o amistad con el acusado era sólo un buen proyecto para espiarle y para revelarle como saboteador, como trotskysta, como espía extranjero o como fascista".
"Como el mérito se «estima en función de las denuncias de los más íntimos camaradas», es obvio que la precaución más elemental exige que uno evite todos los contactos íntimos si es posible -no para impedir el descubrimiento de los propios pensamientos secretos, sino más bien para eliminar, en el caso casi seguro de males futuros, a todas las personas que puedan tener no sólo un interés en denunciarle a uno, sino una irresistible necesidad de producir la ruina de uno simplemente porque se hallan en peligro sus propias vidas".
"En su último análisis, gracias al desarrollo de este sistema, hasta sus más lejanos y fantásticos extremos, los dirigentes bolcheviques lograron crear una sociedad atomizada e individualizada como nunca se había conocido antes y que difícilmente hubiera producido por sí misma acontecimientos o catástrofes" (De "Los orígenes del totalitarismo"-Aguilar-Buenos Aires 2010).
La disolución de los vínculos sociales son promovidos por los gobiernos totalitarios para obligar a todo individuo a depender totalmente del Estado, o de los perversos personajes que lo dirigen y que los diseñan. Hannah Arendt agrega: "Las condiciones para su desarrollo [del Estado totalitario] tienen que ser artificialmente creadas para hacer en definitiva posible la lealtad total, base psicológica de la dominación total. Sólo puede esperarse que semejante lealtad provenga del ser humano completamente aislado, quien, sin otros lazos sociales con la familia, los amigos, los camaradas o incluso los simples conocidos, deriva su sentido de tener un lugar en el mundo sólo de su pertenencia a un movimiento, de su afiliación al partido".
No todos los políticos socialistas aspiran a tanto poder, pero muchos de ellos llegan hasta donde la sociedad les permite. Ante una permisión ilimitada, seguramente que han de ser muchos los que convertirán la sociedad en un conjunto de individuos aislados emocionalmente y que ha de ser un conjunto que no podrá considerarse como una auténtica "sociedad humana".
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario