jueves, 11 de junio de 2026

Competencia en el proceso del mercado

Por lo general, los sectores socialistas asocian la palabra "capitalismo" a todo proceso económico no socialista, principalmente a aquellas economías con propiedad privada de los medios de producción. De esa manera, califican de "capitalistas" a economías de países pobres y subdesarrollados. De ahí que resulta oportuno advertir que el proceso del mercado, que es la esencia del capitalismo, requiere de la formación de condiciones que permitan la competencia empresarial, principalmente. Para ello resulta necesaria la existencia de un plantel numeroso de empresarios para que se establezca tal proceso. Cuando la cantidad de empresas es muy pequeña, no puede establecerse una economía de mercado ni tampoco puede hablarse de una economía capitalista.

Leemos al respecto: "El concepto de competencia es uno de los más difíciles de la Economía, pero también de los más importantes. Ni siquiera los economistas profesionales han sido capaces de trazar un límite exacto entre el comportamiento competidor y el comportamiento no competidor".

"Se supone que la competencia impone orden en todas las actividades de compra y venta. En otras palabras, cuando estudiamos la competencia, tenemos que dirigir nuestra atención a los mercados en que se compran y venden bienes y servicios".

"Cada economía doméstica y cada empresa actúa en muchos mercados, a veces como compradora, y otras veces como vendedora. Cada economía doméstica es una unidad compradora cuando adquiere los alimentos, vestidos y otros bienes y servicios que se consumen o usan en ella. Es una unidad vendedora cuando ofrece en los mercados de recursos su trabajo, su tierra u otros recursos naturales, o su capital. Cada empresa es una unidad compradora cuando adquiere los recursos -trabajo, tierra, capital y talento para dirigir- que usa en su producción de bienes y servicios. Es una unidad vendedora cuando ofrece en venta estos bienes y servicios".

"De esto se desprende con claridad que todo mercado es un asunto bilateral, que supone compradores y vendedores. Por tanto, para que en un mercado reine plena competencia, tiene que haberla en los dos lados. Esto es, tienen que competir los compradores entre sí y también entre sí los vendedores. Por ejemplo, en un mercado de trabajo en que reine la competencia, los trabajadores competirán por las colocaciones que haya, y los empresarios competirán por el trabajo ofrecido en ese mercado. Es un error creer que la competencia y lo contrario de ésta, el monopolio, sólo tienen que ver con el comportamiento de empresas como vendedoras de bienes" (De "Introducción a la Economía" de John Van Sickle y Benjamin A. Rogge-UTEHA-México 1959).

Bajo ciertas condiciones, el proceso del mercado resulta ser un sistema autorregulado en el cual la variabilidad de los precios actúan como señales para la toma de decisiones. Así, una elevación del precio de un artículo, indica un aumento de la demanda mientras que una disminución del precio indica una disminución de la demanda. Luego, industriales y comerciantes elevarán sus inversiones asociadas en el primer caso y las disminuirán en el segundo caso.

Toda mejora en la economía de una sociedad estará asociada a un aumento en la cantidad y calidad de sus empresarios, principalmente. De ahí que un país subdesarrollado por lo general es el que tiene un reducido plantel de empresarios y también una mentalidad generalizada antiempresarial, lo que materializa tal subdesarrollo.

Desde la izquierda política, por el contrario, se supone que desde el Estado se habrán de corregir "los fallos del mercado", que serían los causantes de los problemas económicos. Tales "correcciones" implicarán controles de precios, emisión monetaria excesiva, créditos surgidos de mecanismos bancarios no asociados a ahorros genuinos, etc. Se advierte que estas intervenciones tienden a destruir la información brindada por los cambios de demanda y oferta, tendiendo a destruir, antes que a corregir, al proceso aautorregulado. Álvaro C. Alsogaray escribió: "El mercado es un sistema de organización económica y social indisolublemente asociado a formas políticas y jurídicas consubstanciales con las libertades individuales, los derechos humanos y los metodos democráticos".

"Ese sistema no ha sido planeado ni inventado por nadie; es una resultante de la acción humana y ha surgido espontáneamente a través del ejercicio de ésta a lo largo de siglos. El mercado es el mejor mecanismo descubierto hasta ahora por el hombre para coordinar los esfuerzos individuales dentro de un orden social extenso, con vistas a satisfacer de la mejor manera posible las necesidades, aspiraciones y el bienestar de los seres humanos".

"Cabe aquí una aclaración acerca de qué entendemos por «orden extenso», aunque ello pudiera parecer innecesario ya que toda nuestra vida diaria se desarrolla dentro de un orden de esa clase. En los tiempos primitivos existían grupos humanos (tribus, clanes, ciudades y otros agrupamientos), que comprendían a un número relativamente pequeño de individuos, pero a medida que la especie humana y la civilización se fueron desarrollando, aparecieron conglomerados de millones de personas que se desconocían entre sí pero que debían actuar dentro de un orden determinado. A ese orden es a lo que llamamos «orden extenso», que difiere fundamentalmente del existente en las agrupaciones primitivas menores. Esa diferencia no radica solamente en el número de miembros que integran la comunidad, sino los métodos, instituciones y estructuras que van surgiendo dentro de ella".

"En las comunidades primitivas que abarcaban un escenario limitado, era posible establecer determinados objetivos aceptados por todos sus integrantes, y organizar la cooperación de estos bajo una dirección central ejercida por el jefe de la comunidad. El comportamiento individual estaba entonces regulado por una autoridad que basaba su acción en principios de altruismo y solidaridad. El sistema podía funcionar porque los líderes disponían de la información necesaria para obtener el máximo provecho de la acción de todos y cada uno de sus integrantes, y éstos a su vez estaban también en condiciones de acceder a dicho conocimiento y apreciar los beneficios que se derivaban de él, lo cual los llevaba a aceptar naturalmente las reglas que les eran impuestas".

"Pero muy distinta es la situación en los órdenes extensos. En ellos la información necesaria para el mejor empleo de los recursos de la comunidad y el desarrollo de ésta, se encuentran dispersos entre centenares de miles y aún millones de seres humanos, y nadie puede disponer completamente de esa información. Nadie puede tampoco dirigir en forma directa las actividades de los individuos al mejor aprovechamiento de dicha información. Señala Hayek al respecto: «En nuestras actividades económicas nada sabemos de las necesidades ajenas que nuestro esfuerzo productivo contribuirá a satisfacer, ni de los esfuerzos ajenos que acaban satisfaciendo nuestras propias necesidades. Casi todos ponemos nuestra aportación productiva al servicio de gentes que son para nosotros desconocidas, cuya existencia incluso ignoramos, mientras que buscamos satisfacer nuestros propios ciclos vitales en el consumo de bienes y servicios facilitados por gente que también desconocemos»" (De "El redescubrimiento del mercado"-Varios autores-Asociación de Bancos de la República Argentina-Buenos Aires 1992).

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