El avance de las derechas y las izquierdas políticas en Europa, es un síntoma más de la tendencia europea a abandonar sus raíces culturales y religiosas para facilitar el predominio de ideologías netamente antioccidentales. Los inmigrantes que llegan a Europa, no vienen con ideas de adaptación a la cultura local, sino más bien vienen a imponer sus propias creencias e ideologías, como una especie de colonialismo mental, con la complacencia de sus futuros dominados.
A continuación se transcribe un artículo al respecto:
¿Y SI CARLOS MARTEL REVIVIERA?
Por Claudio Chaves
Los demócratas están de fiesta. Los defensores de las instituciones y de la República celebran el triunfo de la izquierda en Francia. ¡Ha caído la derecha! Que digo la derecha, la ultraderecha, que está dispuesta a llevarse todo por delante, afirma el periodismo mundial “bien intencionado”.
Los defensores de Maduro, de Ortega, de Diaz Canel, de Khamenei, de Hamas, de Hezbollah, de Palestina, del Foro de San Pablo, y de todas aquellas buenas razones que hacen que la vida sea una delicia, como el aborto, el multiculturalismo, el uso irrestricto de drogas, la ideología de género, los derechos por encima de las obligaciones y ainda mais saldrán por las noches a festejar el triunfo de la civilización occidental. Notre Dame ya no vale una misa. (Se debería investigar más qué causó su incendio).
La gente bien pensante, los intelectuales solubles, los predicadores de los derechos humanos y de la supremacía de las minorías étnicas, sexuales y religiosas por encima de la Nación, saldrán con chador, hiyab y burka a festejar el triunfo de la libertad y el derecho de rezarle al Dios que llama a la yihad, que premia a los asesinos nocturnos que ametrallan jóvenes cuando bailan y cantan, ponen bombas en terminales de trenes, acuchillan a transeúntes de piel nacarada, embisten con camiones a paseantes como si fueran bolos inanimados, molestan a las mujeres occidentales y modernas cuando pasan delante de bares donde los varones islámicos dilapidan su tiempo mientras los Estados los subsidian. Han ganado, hay jolgorio en sus filas. Tiemblan las columnas que construyeron a Occidente.
Los demócratas han perdido el rumbo, festejan al borde del acantilado. Creen poder contener a la izquierda que se retuerce en su seno.
La izquierda que invoca la justicia social, la República y la libertad se abraza a los peores regímenes que asuelan a Occidente. Las luces de la Revolución Francesa que alumbró un mundo más justo y humano se apaga de la mano de una mayoría que ya no recuerda que todo empezó con Lafayette y culminó con Saint Just y Robespierre. La alianza que acaba de ganar es antioccidental y antiliberal, si Macrón no reacciona a tiempo, los vencedores borrarán de los manuales de estudio, la epopeya de Poitiers.
(De www.laprensa.com.ar)
jueves, 11 de julio de 2024
martes, 9 de julio de 2024
Genio y figura de Jorge Luis Borges
Son pocas las descripciones de los aspectos personales de Borges que han sido emitidas por personas cercanas, como es el caso de su amiga personal Alicia Jurado. Se transcriben algunos párrafos del libro que le dedicara al conocido escritor:
Por Alicia Jurado
El carácter un poco polémico del librito se debe a que en la época de su publicación (1964) Borges estaba lejos de la fama mundial, lo conocía un círculo reducido de sus compatriotas y era unánimemente censurado por la crítica de izquierda, que abominaba de las élites intelectuales y de la literatura no comprometida con las ideas políticas (las de ellos, naturalmente). También lo atacaban los nacionalistas, de espíritu localista y xenófobo, admiradores de los tiranos del pasado y del presente, tanto los nuestros como los europeos.
Conocí a Borges en 1954. Desde aquel momento su imagen no se ha modificado sensiblemente para mí, pero sé que no es la única y dudo de que sea la definitiva. Antes de esa fecha, como lo ha demostrado de manera irrefutable Proust, existió una sucesión casi infinita de Borges retrospectivos; apenas entreveo algunos, en aquellos escritos juveniles de los que el último término de la serie renegó después.
No sólo en el tiempo se acumulan los Borges que debería historiar: también hubo un desdoblamiento inespacial que el mismo protagonista reconoce en una página titulada Borges y yo, donde deplora que el hombre de letras haya usurpado su personalidad íntima, sustituyendo el mito al ser humano. Esta usurpación era casi inevitable: Borges, escritor, con esa lucidez que casi da miedo, su lógica arrolladora y la asombrosa fuerza de su inteligencia, tenía que desplazar al apagado Borges de carne y hueso, a cuya existencia faltaron la acción y acaso la felicidad.
Sin demasiada melancolía, admite a menudo esa carencia: "En el decurso de una vida consagrada a las letras (y alguna vez) a la perplejidad metafísica"; "en el decurso de una vida consagrada menos a vivir que a leer"; la confesión famosa: "Vida y muerte han faltado a mi vida. De esa indigencia mi laborioso amor por estas minucias"; y, más recientemente: "Pocas cosas me han ocurrido y muchas he leído. Mejor dicho, pocas cosas me han ocurrido más dignas de memoria que el pensamiento de Schopenhauer o la música verbal de Inglaterra".
Cuando lo conocí, a raíz de haber escrito sobre sus cuentos en una efímera revista literaria, también me sorprendió el contraste entre el escritor que había imaginado y el que me presentaba la realidad. En un cuaderno en donde solía anotar los sucesos importantes de mi vida, que no fueron muchos, escribí entonces las frases que copio:
"Salí dos veces con Borges. La primera, tomé té en su casa; luego fuimos a Sur y estuvimos conversando con Victoria Ocampo, en su despacho. Yo me sentía como un chico a quien premian dejándolo sentarse a la mesa con los grandes. La segunda, tomamos té en el centro y seguimos a pie hasta la SADE".
"Borges es de una inteligencia deslumbrante, enmascarada por un aire tímido, de ademanes inseguros. Su erudición atrae, pero me parece frívolo detenerse en ella, ya sea para admirarla o para censurar su abuso. Lo primordial, lo que produce la impresión más intensa, es la inteligencia. Es la misma que muestra en los ensayos, la poesía y los cuentos con esa prodigalidad abrumadora. Conversando, dice siempre cosas interesantes. Me habló de Dante Gabriel Rossetti; me prestó un libro de Christmas Humphreys sobre el budismo".
Después, durante muchos años, nos vimos con frecuencia. Sin embargo, si alguien me preguntáse cómo es, creo que me resultaría dificilísimo dar una respuesta adecuada. La más veraz sería, tal vez la siguiente: Borges es un laberinto. Tratar de llegar a su intimidad es perderse en infinitos corredores que jamás conducen al centro. A cada rato, como un eterno retorno, nos encontramos con la poesía anglosajona o con la situación del país o con cualquiera de sus obsesiones en ese periodo; mientras tanto hablaremos, casi exclusivamente, de literatura.
Jamás hablaría de sí mismo, ni siquiera de su trabajo como escritor; tampoco del trabajo literario de sus amigos, cuyos libros no leía para evitarse la obligación de opinat sobre ellos. Jamás insinuaría una confidencia y se defendería, con un pánico casi infantil, de recibir alguna; jamás confesaría un sufrimiento suyo y también se negaría a admitir la realidad del sufrimiento ajeno.
No la insensibilidad, sino un pudor casi inconcebible lo cercaba y lo separaba del mundo. Podía ser muy ingenioso y sumamente divertido; uno de los recuerdos más felices que me llevaré de esta vida será el de reír a carcajadas, hasta las lágrimas, con Borges, dándonos cuerda recíproca en el desarrollo de alguna disparatada idea suya.
Podía apasionarse con opiniones políticas y manifestar adhesiones y antipatías firmes con respecto a ideas y a personas; podía entusiasmarse puerilmente con sucesos que lo alegraban, sentir terrores de adolescente en presentaciones ante el público que lo intimidaban e indignarse con violencia, como cualquier hombre, frente a nuestras vergüenzas nacionales; pero sería inútil indagar sus sentimientos íntimos, porque ninguna ostra cerraría con más fuerzas sus valvas protectoras. Todo lo que creo saber de él lo he adivinado; intentaré compartir con los lectores este discutible conocimiento.
El rasgo más característico de Borges fue la timidez, que, en su juventud, fue atroz y que después consiguió vencer en parte, por lo menos hasta el punto de hablar en público y dictar clases y conferencias. La primera de éstas, El idioma de los argentinos, fue leída por un amigo suyo -Manuel Rojas Silveyra- en el Instituto Popular de Conferencias de "La Prensa", en 1927; Borges pretextó su mala vista para no hacerlo personalmente y la escuchó desde el público, a punto de huir a cada momento, según confesó después.
Esa timidez, que llegaba hasta la descortesía, que le haría interrumpir una conversación con una frase ajena por completo a ella, con tal de no proseguir lo que juzgaba un interrogatorio indiscreto, o posponer indefinidamente una entrevista que presumía desagradable, sin rechazarla nunca abiertamente, es también, creo, el origen de su casi increíble modestia. Borges no soportaba que se hablase de él en su presencia y en esto era completamente sincero; no estaba fingiendo, cuando mostraba que las alabanzas le eran casi tan incómodas como los reproches.
A menudo le decía a su madre, que estaba justamente orgullosa de él y mencionaba sus éxitos: -No hables de mí. Ya sabes que es el tema que menos me gusta- Es imposible suponer que Borges subestimase su obra o que desconociera su propio talento; lo que sucede es que detestaba que lo pusieran en evidencia. A veces se escapaba haciendo una broma. Recuerdo que una mañana cruzábamos la plaza San Martín y se nos acercó una señora admiradora suya que lo había reconocido, y le prodigó interminables y efusivos elogios. Cuando se alejó, Borges, que durante ese discurso de retorcía como un chico atrapado en falta, sonrió de golpe. Estas personas están contratadas por mí, claro -dijo en seguida-. Hizo bien su papel ¿no?. Después de lo cual siguió caminando, mucho más tranquilo.
Se debe atribuir, seguramente, a la timidez esa no-vida, ese confesado predominio de la literatura sobre todas las actividades. En su conversación, cualquier cosa se transformaba en cita o en juicio literario; daba la curiosa sensación de que la realidad, para él, estuviese más en los libros que en "ese sueño presuroso", como llama en un poema a su vida.
Entre mis notas encuentro siempre frases como ésta: "El viernes estuve con Borges. Nos sentamos en la plaza San Martín, entre incontables novios, a discutir los hexámetros ingleses de Mathew Arnold". "Borges vino a comer conmigo. Se habló, junto a la chimenea, de filosofías orientales, se definió la inteligencia, se discutieron cuentos, se redescubrió un sistema binario de notación numérica". "Comí con Borges en la Emiliana. Habló de los malos versos que abundan en los clásicos (aquí, varios ejemplos de Lope y de Góngora) y de las metáforas políticas de un autor contemporáneo, que había empleado la expresión 'las estrellas se agremian'. Le sugerí que cada poeta toma sus imágenes del mundo circundante y que para Manrique 'qué se fizo el Rey Don Juan' es como para nosotros 'qué se fizo Hipólito Yrigoyen'; replicó que tal vez fuese así, pero que la larga familiaridad con la flecha, por ejemplo, la hace menos incómoda como metáfora que la ametralladora. Comparó unos hermosos versos de Meredith, construidos con palabras puramente anglosajonas, con la traducción de la Odisea de William Morris, que empleó con poco éxito el mismo procedimiento". Y así sucesivamente.
El resultado de este torrente literario es que, junto a Borges, se aprendía sin cesar; no sólo parecía haberlo leido casi todo, sino que cualquier comentario suyo era imprevisto e implicaba un enfoque original. Siempre me ha avergonzado un poco, al conversar con él, esa sensación de absorber cosas todo el tiempo sin entregar nada a mi vez, como un parásito -sin poder siquiera dejarle adivinar mi admiración, por miedo de disgustarlo. Le ayudaba enormemente su prodigiosa memoria: recordaba las fechas, las ediciones, los versícukos, de modo impresionante; al mismo tiempo olvidaba, o fingía olvidar, hechos que se le habían referido pocos días antes y de los que prefería no darse por notificado.
Otro de los encantos de su conversación era la lógica irreprochable con que exponía o discutía. He observado que son muy contadas las personas capaces de razonar en forma rigurosamente lógica de una manera sostenida; por eso es tan fatigoso seguir el pensamiento de casi todo el mundo. Borges procedía como un matemático; se podría estar en desacuerdo con las premisas, pero las conclusiones que derivaba de ellas seguían un proceso irrefutable. Debo agregar que empleaba el mismo método para discutir de mala fe, en broma pero aparentemente muy en serio, hasta exasperar a su contrincante.
Su desinterés en materia de dinero era poco común. Tal vez ocurriese que, fuera de los libros, codició muy pocas cosas; cuando le prohibieron leer, quizá tampoco codició los libros. Una vez ofrecieron pagarle una suma bastante alta por una conferencia y él pidió que se la rebajaran, porque le pareció excesiva. Del dinero se despreocupaba por completo; lo escondía entre las páginas de un libro que luego olvidaba en su biblioteca; lo regalaba; lo miraba con indiferencia; no hacía jamás un cálculo. Y sin embargo, no ha sido nunca un hombre rico.
También me ha llamado siempre la atención su casi total desdén por los placeres derivados de los sentidos. Es verdad que apreciaba muy imperfectamente las imágenes visuales, pero mostraba la misma indiferencia por las otras: los olores, los sabores, los sonidos no parecían significarle nada, a menos, quizá, que establecieran una asociación de ideas. Cierta vez escribió: "La vi también a ella, cuyo recuerdo aguarda en toda música" y le gustaba oír milongas, tangos, y algunas otras canciones por lo que representan o simbolizan, pero la música no le atraía en sí misma.
Una sola vez conseguí que me acompañara a un concierto; comprendí que se aburría y no se lo volví a proponer nunca. Con las artes plásticas sucedía algo parecido: la forma y el color no eran, en sí, motivos de deleite para él; el único arte que lo conmovía era el más abstracto: la literatura. No sé si este ascetismo natural explica en parte su dificultad para comprender la sensualidad ajena, que se traducía en un puritanismo bastante notable cuando juzgaba obras literarias.
He hablado de la timidez de Borges; esto no significa que le faltase firmeza en las cosas que de veras le importaban. Su conducta fue siempre de una sola línea, que alguien podrá juzgar equivocada pero que responde a una sincera convicción; de ella no lo ha movido nada ni nadie. Fue antinazi, anticomunista y antiperonista; es decir, enemigo de todo régimen totalitario. Durante la tiranía, ni aceptó sobornos ni se acobardó ante la persecusión; fue presidente de la Asociación Argentina de Escritores cuando eso significaba un riesgo, y ejemplo de coraje cívico a lo largo de la dictadura [de Perón].
Uno de los rasgos más simpáticos de Borges era que tenía un auténtico sentido del humor; es decir, no se limitaba a reírse de los demás sino que era capaz de percibir la comicidad de situaciones en que él mismo se veía perjudicado. A menudo contaba, con muchísima gracia, anécdotas en la que se ponía en ridículo. Recuerdo una; iba él caminando por su querido barrio Sur, en época de carnaval, admirando las casas bajas con patios y zaguanes y meditando sobre los encantos de la tradición, cuando recibió sobre la cabeza un balde de agua arrojado desde un balcón por un chiquillo tradicionalista; lo contó muy divertido, agregando que tenía bien merecido el baldazo por enternecerse con zonceras.
El estoicismo con que sobrellevó la pérdida de la vista es otra de sus cualidades admirables. No le oí nunca una queja; hablaba de ello como si fuera algo que le sucediese a otro, pero con menos compasión. Hace ya muchos años, recuerdo que al saludarme no me reconoció en seguida, en un almuerzo donde no sabía que yo estaba. Después salimos juntos y se disculpó, explicando lo poco que veía. "Que raro -le dije- que no me reconociera la voz. Muchas personas que no ven en absoluto reconocen las voces inmediatamente". "Será porque veo todavía -contestó- Cuando no vea nada también reconoceré las voces enseguida". Dijo esto con un tono tan diferente, que no me resultó imposible seguir hablando de otra cosa.
Mucho después, una noche en la Biblioteca Nacional, mientras consultábamos enciclopedias, contó con la mayor naturalidad, sin el más mínimo patetismo: "Caramba, anoche soñé que podía leer. Qué raro, veía las letras tan claras...". Yo lloré; jamás sabré si se dio cuenta porque de eso tampoco hablamos nunca.
Tiempo después, en el Poema de los dones, hablara de
Unos ojos sin luz, que sólo pueden
Leer en las bibliotecas de los sueños
Los insensatos párrafos que ceden
Las albas a su afán...
en el mismo tono pudoroso y estoico. Sólo en El hacedor, que describe las experiencias de otro, se permite un momento dramático:
"Gradualmente, el hermoso universo fue abandonándolo; una terca neblina le borró las líneas de la mano, la noche se despobló de estrellas, la tierra era insegura bajo sus pies. Todo se alejaba y se confundía. Cuando supo que se estaba quedando ciego, gritó". Ese grito, lanzado por Homero, me hará evitar para siempre una de las páginas más hermosas de Borges, porque me falta valor para oírlo.
Porque es preciso explicar ahora que este ser extrañísimo, terriblemente introvertido, bastante maniático, en muchos aspectos contradictorio y no pocas veces desconcertante, despertaba también un gran afecto. Al principio, su personalidad parecía algo borrosa; hablaba poco y, en una reunión donde no estaba a gusto, pasaba fácilmente sin ser notado. Parecía siempre inseguro, pesimista y, de algún modo, profundamente desvalido.
Debía ser esa la trampa que tendía a nuestra ternura; ese impulso que provocaba, de cuidarlo en la calle como a un niño, de preocuparnos porque no se apartase de su dieta o no se mojase los pies con la lluvia, estaba disfrazando la realidad inquietante que alentaba detrás de su apariencia inofensiva: la realidad de una inteligencia prodigiosa. Allí estaba, sin embargo, intacta, con toda su fuerza, segura de sí y firme como una roca; tan inconmovible, tan viril que, al percibirla, me preguntaba cómo era posible haber querido, momentos antes, correr delante de Borges quitándole los obstáculos del camino como una madre afanosa. Muchas veces, engañada por su dulzura y algún conmovedor rasgo infantil, lo miré con una especie de tierna superioridad maternal que sentimos las mujeres ante ciertos hombres aparentemente indefensos; poco después advertí, con alguna alarma, que era yo quien necesitaba de él; yo, quien estaba apoyada en la firmeza de su inteligencia como una niña que empieza a vivir.
He recorrido con Borges muchos lugares que prefería, o que consolaban su nostalgia... Hemos recorrido juntos las iglesias incendiadas por los peronistas, entre ángeles mutilados y tabernáculos vacíos, en silencio, compartiendo amargura. Hemos celebrado la revolución del 55 con una alegría que no olvidaremos nunca; hemos contemplado la Biblioteca Nacional, desde la calle México, la noche en que lo nombraron director y en que Borges, con un júbilo infantil, observaba las puertas cerradas del edificio...
(De "Genio y figura de Jorge Luis Borges" de Alicia Jurado-EUDEBA-Buenos Aires 1996).
Por Alicia Jurado
El carácter un poco polémico del librito se debe a que en la época de su publicación (1964) Borges estaba lejos de la fama mundial, lo conocía un círculo reducido de sus compatriotas y era unánimemente censurado por la crítica de izquierda, que abominaba de las élites intelectuales y de la literatura no comprometida con las ideas políticas (las de ellos, naturalmente). También lo atacaban los nacionalistas, de espíritu localista y xenófobo, admiradores de los tiranos del pasado y del presente, tanto los nuestros como los europeos.
Conocí a Borges en 1954. Desde aquel momento su imagen no se ha modificado sensiblemente para mí, pero sé que no es la única y dudo de que sea la definitiva. Antes de esa fecha, como lo ha demostrado de manera irrefutable Proust, existió una sucesión casi infinita de Borges retrospectivos; apenas entreveo algunos, en aquellos escritos juveniles de los que el último término de la serie renegó después.
No sólo en el tiempo se acumulan los Borges que debería historiar: también hubo un desdoblamiento inespacial que el mismo protagonista reconoce en una página titulada Borges y yo, donde deplora que el hombre de letras haya usurpado su personalidad íntima, sustituyendo el mito al ser humano. Esta usurpación era casi inevitable: Borges, escritor, con esa lucidez que casi da miedo, su lógica arrolladora y la asombrosa fuerza de su inteligencia, tenía que desplazar al apagado Borges de carne y hueso, a cuya existencia faltaron la acción y acaso la felicidad.
Sin demasiada melancolía, admite a menudo esa carencia: "En el decurso de una vida consagrada a las letras (y alguna vez) a la perplejidad metafísica"; "en el decurso de una vida consagrada menos a vivir que a leer"; la confesión famosa: "Vida y muerte han faltado a mi vida. De esa indigencia mi laborioso amor por estas minucias"; y, más recientemente: "Pocas cosas me han ocurrido y muchas he leído. Mejor dicho, pocas cosas me han ocurrido más dignas de memoria que el pensamiento de Schopenhauer o la música verbal de Inglaterra".
Cuando lo conocí, a raíz de haber escrito sobre sus cuentos en una efímera revista literaria, también me sorprendió el contraste entre el escritor que había imaginado y el que me presentaba la realidad. En un cuaderno en donde solía anotar los sucesos importantes de mi vida, que no fueron muchos, escribí entonces las frases que copio:
"Salí dos veces con Borges. La primera, tomé té en su casa; luego fuimos a Sur y estuvimos conversando con Victoria Ocampo, en su despacho. Yo me sentía como un chico a quien premian dejándolo sentarse a la mesa con los grandes. La segunda, tomamos té en el centro y seguimos a pie hasta la SADE".
"Borges es de una inteligencia deslumbrante, enmascarada por un aire tímido, de ademanes inseguros. Su erudición atrae, pero me parece frívolo detenerse en ella, ya sea para admirarla o para censurar su abuso. Lo primordial, lo que produce la impresión más intensa, es la inteligencia. Es la misma que muestra en los ensayos, la poesía y los cuentos con esa prodigalidad abrumadora. Conversando, dice siempre cosas interesantes. Me habló de Dante Gabriel Rossetti; me prestó un libro de Christmas Humphreys sobre el budismo".
Después, durante muchos años, nos vimos con frecuencia. Sin embargo, si alguien me preguntáse cómo es, creo que me resultaría dificilísimo dar una respuesta adecuada. La más veraz sería, tal vez la siguiente: Borges es un laberinto. Tratar de llegar a su intimidad es perderse en infinitos corredores que jamás conducen al centro. A cada rato, como un eterno retorno, nos encontramos con la poesía anglosajona o con la situación del país o con cualquiera de sus obsesiones en ese periodo; mientras tanto hablaremos, casi exclusivamente, de literatura.
Jamás hablaría de sí mismo, ni siquiera de su trabajo como escritor; tampoco del trabajo literario de sus amigos, cuyos libros no leía para evitarse la obligación de opinat sobre ellos. Jamás insinuaría una confidencia y se defendería, con un pánico casi infantil, de recibir alguna; jamás confesaría un sufrimiento suyo y también se negaría a admitir la realidad del sufrimiento ajeno.
No la insensibilidad, sino un pudor casi inconcebible lo cercaba y lo separaba del mundo. Podía ser muy ingenioso y sumamente divertido; uno de los recuerdos más felices que me llevaré de esta vida será el de reír a carcajadas, hasta las lágrimas, con Borges, dándonos cuerda recíproca en el desarrollo de alguna disparatada idea suya.
Podía apasionarse con opiniones políticas y manifestar adhesiones y antipatías firmes con respecto a ideas y a personas; podía entusiasmarse puerilmente con sucesos que lo alegraban, sentir terrores de adolescente en presentaciones ante el público que lo intimidaban e indignarse con violencia, como cualquier hombre, frente a nuestras vergüenzas nacionales; pero sería inútil indagar sus sentimientos íntimos, porque ninguna ostra cerraría con más fuerzas sus valvas protectoras. Todo lo que creo saber de él lo he adivinado; intentaré compartir con los lectores este discutible conocimiento.
El rasgo más característico de Borges fue la timidez, que, en su juventud, fue atroz y que después consiguió vencer en parte, por lo menos hasta el punto de hablar en público y dictar clases y conferencias. La primera de éstas, El idioma de los argentinos, fue leída por un amigo suyo -Manuel Rojas Silveyra- en el Instituto Popular de Conferencias de "La Prensa", en 1927; Borges pretextó su mala vista para no hacerlo personalmente y la escuchó desde el público, a punto de huir a cada momento, según confesó después.
Esa timidez, que llegaba hasta la descortesía, que le haría interrumpir una conversación con una frase ajena por completo a ella, con tal de no proseguir lo que juzgaba un interrogatorio indiscreto, o posponer indefinidamente una entrevista que presumía desagradable, sin rechazarla nunca abiertamente, es también, creo, el origen de su casi increíble modestia. Borges no soportaba que se hablase de él en su presencia y en esto era completamente sincero; no estaba fingiendo, cuando mostraba que las alabanzas le eran casi tan incómodas como los reproches.
A menudo le decía a su madre, que estaba justamente orgullosa de él y mencionaba sus éxitos: -No hables de mí. Ya sabes que es el tema que menos me gusta- Es imposible suponer que Borges subestimase su obra o que desconociera su propio talento; lo que sucede es que detestaba que lo pusieran en evidencia. A veces se escapaba haciendo una broma. Recuerdo que una mañana cruzábamos la plaza San Martín y se nos acercó una señora admiradora suya que lo había reconocido, y le prodigó interminables y efusivos elogios. Cuando se alejó, Borges, que durante ese discurso de retorcía como un chico atrapado en falta, sonrió de golpe. Estas personas están contratadas por mí, claro -dijo en seguida-. Hizo bien su papel ¿no?. Después de lo cual siguió caminando, mucho más tranquilo.
Se debe atribuir, seguramente, a la timidez esa no-vida, ese confesado predominio de la literatura sobre todas las actividades. En su conversación, cualquier cosa se transformaba en cita o en juicio literario; daba la curiosa sensación de que la realidad, para él, estuviese más en los libros que en "ese sueño presuroso", como llama en un poema a su vida.
Entre mis notas encuentro siempre frases como ésta: "El viernes estuve con Borges. Nos sentamos en la plaza San Martín, entre incontables novios, a discutir los hexámetros ingleses de Mathew Arnold". "Borges vino a comer conmigo. Se habló, junto a la chimenea, de filosofías orientales, se definió la inteligencia, se discutieron cuentos, se redescubrió un sistema binario de notación numérica". "Comí con Borges en la Emiliana. Habló de los malos versos que abundan en los clásicos (aquí, varios ejemplos de Lope y de Góngora) y de las metáforas políticas de un autor contemporáneo, que había empleado la expresión 'las estrellas se agremian'. Le sugerí que cada poeta toma sus imágenes del mundo circundante y que para Manrique 'qué se fizo el Rey Don Juan' es como para nosotros 'qué se fizo Hipólito Yrigoyen'; replicó que tal vez fuese así, pero que la larga familiaridad con la flecha, por ejemplo, la hace menos incómoda como metáfora que la ametralladora. Comparó unos hermosos versos de Meredith, construidos con palabras puramente anglosajonas, con la traducción de la Odisea de William Morris, que empleó con poco éxito el mismo procedimiento". Y así sucesivamente.
El resultado de este torrente literario es que, junto a Borges, se aprendía sin cesar; no sólo parecía haberlo leido casi todo, sino que cualquier comentario suyo era imprevisto e implicaba un enfoque original. Siempre me ha avergonzado un poco, al conversar con él, esa sensación de absorber cosas todo el tiempo sin entregar nada a mi vez, como un parásito -sin poder siquiera dejarle adivinar mi admiración, por miedo de disgustarlo. Le ayudaba enormemente su prodigiosa memoria: recordaba las fechas, las ediciones, los versícukos, de modo impresionante; al mismo tiempo olvidaba, o fingía olvidar, hechos que se le habían referido pocos días antes y de los que prefería no darse por notificado.
Otro de los encantos de su conversación era la lógica irreprochable con que exponía o discutía. He observado que son muy contadas las personas capaces de razonar en forma rigurosamente lógica de una manera sostenida; por eso es tan fatigoso seguir el pensamiento de casi todo el mundo. Borges procedía como un matemático; se podría estar en desacuerdo con las premisas, pero las conclusiones que derivaba de ellas seguían un proceso irrefutable. Debo agregar que empleaba el mismo método para discutir de mala fe, en broma pero aparentemente muy en serio, hasta exasperar a su contrincante.
Su desinterés en materia de dinero era poco común. Tal vez ocurriese que, fuera de los libros, codició muy pocas cosas; cuando le prohibieron leer, quizá tampoco codició los libros. Una vez ofrecieron pagarle una suma bastante alta por una conferencia y él pidió que se la rebajaran, porque le pareció excesiva. Del dinero se despreocupaba por completo; lo escondía entre las páginas de un libro que luego olvidaba en su biblioteca; lo regalaba; lo miraba con indiferencia; no hacía jamás un cálculo. Y sin embargo, no ha sido nunca un hombre rico.
También me ha llamado siempre la atención su casi total desdén por los placeres derivados de los sentidos. Es verdad que apreciaba muy imperfectamente las imágenes visuales, pero mostraba la misma indiferencia por las otras: los olores, los sabores, los sonidos no parecían significarle nada, a menos, quizá, que establecieran una asociación de ideas. Cierta vez escribió: "La vi también a ella, cuyo recuerdo aguarda en toda música" y le gustaba oír milongas, tangos, y algunas otras canciones por lo que representan o simbolizan, pero la música no le atraía en sí misma.
Una sola vez conseguí que me acompañara a un concierto; comprendí que se aburría y no se lo volví a proponer nunca. Con las artes plásticas sucedía algo parecido: la forma y el color no eran, en sí, motivos de deleite para él; el único arte que lo conmovía era el más abstracto: la literatura. No sé si este ascetismo natural explica en parte su dificultad para comprender la sensualidad ajena, que se traducía en un puritanismo bastante notable cuando juzgaba obras literarias.
He hablado de la timidez de Borges; esto no significa que le faltase firmeza en las cosas que de veras le importaban. Su conducta fue siempre de una sola línea, que alguien podrá juzgar equivocada pero que responde a una sincera convicción; de ella no lo ha movido nada ni nadie. Fue antinazi, anticomunista y antiperonista; es decir, enemigo de todo régimen totalitario. Durante la tiranía, ni aceptó sobornos ni se acobardó ante la persecusión; fue presidente de la Asociación Argentina de Escritores cuando eso significaba un riesgo, y ejemplo de coraje cívico a lo largo de la dictadura [de Perón].
Uno de los rasgos más simpáticos de Borges era que tenía un auténtico sentido del humor; es decir, no se limitaba a reírse de los demás sino que era capaz de percibir la comicidad de situaciones en que él mismo se veía perjudicado. A menudo contaba, con muchísima gracia, anécdotas en la que se ponía en ridículo. Recuerdo una; iba él caminando por su querido barrio Sur, en época de carnaval, admirando las casas bajas con patios y zaguanes y meditando sobre los encantos de la tradición, cuando recibió sobre la cabeza un balde de agua arrojado desde un balcón por un chiquillo tradicionalista; lo contó muy divertido, agregando que tenía bien merecido el baldazo por enternecerse con zonceras.
El estoicismo con que sobrellevó la pérdida de la vista es otra de sus cualidades admirables. No le oí nunca una queja; hablaba de ello como si fuera algo que le sucediese a otro, pero con menos compasión. Hace ya muchos años, recuerdo que al saludarme no me reconoció en seguida, en un almuerzo donde no sabía que yo estaba. Después salimos juntos y se disculpó, explicando lo poco que veía. "Que raro -le dije- que no me reconociera la voz. Muchas personas que no ven en absoluto reconocen las voces inmediatamente". "Será porque veo todavía -contestó- Cuando no vea nada también reconoceré las voces enseguida". Dijo esto con un tono tan diferente, que no me resultó imposible seguir hablando de otra cosa.
Mucho después, una noche en la Biblioteca Nacional, mientras consultábamos enciclopedias, contó con la mayor naturalidad, sin el más mínimo patetismo: "Caramba, anoche soñé que podía leer. Qué raro, veía las letras tan claras...". Yo lloré; jamás sabré si se dio cuenta porque de eso tampoco hablamos nunca.
Tiempo después, en el Poema de los dones, hablara de
Unos ojos sin luz, que sólo pueden
Leer en las bibliotecas de los sueños
Los insensatos párrafos que ceden
Las albas a su afán...
en el mismo tono pudoroso y estoico. Sólo en El hacedor, que describe las experiencias de otro, se permite un momento dramático:
"Gradualmente, el hermoso universo fue abandonándolo; una terca neblina le borró las líneas de la mano, la noche se despobló de estrellas, la tierra era insegura bajo sus pies. Todo se alejaba y se confundía. Cuando supo que se estaba quedando ciego, gritó". Ese grito, lanzado por Homero, me hará evitar para siempre una de las páginas más hermosas de Borges, porque me falta valor para oírlo.
Porque es preciso explicar ahora que este ser extrañísimo, terriblemente introvertido, bastante maniático, en muchos aspectos contradictorio y no pocas veces desconcertante, despertaba también un gran afecto. Al principio, su personalidad parecía algo borrosa; hablaba poco y, en una reunión donde no estaba a gusto, pasaba fácilmente sin ser notado. Parecía siempre inseguro, pesimista y, de algún modo, profundamente desvalido.
Debía ser esa la trampa que tendía a nuestra ternura; ese impulso que provocaba, de cuidarlo en la calle como a un niño, de preocuparnos porque no se apartase de su dieta o no se mojase los pies con la lluvia, estaba disfrazando la realidad inquietante que alentaba detrás de su apariencia inofensiva: la realidad de una inteligencia prodigiosa. Allí estaba, sin embargo, intacta, con toda su fuerza, segura de sí y firme como una roca; tan inconmovible, tan viril que, al percibirla, me preguntaba cómo era posible haber querido, momentos antes, correr delante de Borges quitándole los obstáculos del camino como una madre afanosa. Muchas veces, engañada por su dulzura y algún conmovedor rasgo infantil, lo miré con una especie de tierna superioridad maternal que sentimos las mujeres ante ciertos hombres aparentemente indefensos; poco después advertí, con alguna alarma, que era yo quien necesitaba de él; yo, quien estaba apoyada en la firmeza de su inteligencia como una niña que empieza a vivir.
He recorrido con Borges muchos lugares que prefería, o que consolaban su nostalgia... Hemos recorrido juntos las iglesias incendiadas por los peronistas, entre ángeles mutilados y tabernáculos vacíos, en silencio, compartiendo amargura. Hemos celebrado la revolución del 55 con una alegría que no olvidaremos nunca; hemos contemplado la Biblioteca Nacional, desde la calle México, la noche en que lo nombraron director y en que Borges, con un júbilo infantil, observaba las puertas cerradas del edificio...
(De "Genio y figura de Jorge Luis Borges" de Alicia Jurado-EUDEBA-Buenos Aires 1996).
domingo, 7 de julio de 2024
“Hace treinta años que en la Argentina se dejó de enseñar a leer y escribir”
Por Luciana Vázquez
Ana María Borzone: “Hace treinta años que en la Argentina se dejó de enseñar a leer y escribir”.
¿Por qué los chicos argentinos no aprenden a leer en primer grado? El Plan de Alfabetización lanzado por el Gobierno, ¿nueva oportunidad o más riesgos? Borzone hizo su análisis
Conversaciones de domingo
“Los chicos no aprenden a leer y escribir porque no les enseñan, porque se cambió la metodología”, dice. “El fracaso escolar actual no es un fracaso de los chicos; es un fracaso de la enseñanza”, plantea. “En la Argentina, hay una metodología de no enseñanza sistemática de la lectura y la escritura”, cuestiona. “El método global retrasa el aprendizaje. Por eso se dejó de lado”, precisa. “Hay que capacitar a los docentes en una metodología totalmente distinta. Se los ha estafado”, alerta. “Desde su descubrimiento en la década del ´50, la conciencia fonológica ya se sumó a los programas de enseñanza y en el mundo no se la discute”, afirma. “Una propuesta de enseñanza que está incidiendo sobre el desarrollo de un chico tiene que estar fundamentada en la ciencia. Si no, se le puede estar haciendo un daño irreversible”, advierte. “No hay ningún motivo para que todos los chicos no puedan aprender a leer y escribir en primer grado”, asegura. “Los chicos que aprenden a escribir con cursiva escriben mejores textos y más rápidamente que los que aprenden con imprenta”, explica. “En pocos meses, con una enseñanza sistemática, progresiva y adecuada, enseñando, no esperando que el chico descubra el alfabeto, en español es fácil aprender a leer y a escribir”, sostiene. “Los chicos tienen que aprender a leer y escribir en primer grado, como siempre fue el objetivo de nuestra escuela pública”, concluye.
La respetada especialista en alfabetización inicial Ana María Borzone estuvo en La Repregunta. Borzone lleva más de treinta años investigando los procesos lingüísticos y cognitivos implicados en los niños en el aprendizaje de la lectoescritura. Es profesora del Seminario Procesos de lectura y escritura, Cátedra Unesco, en la Universidad de Buenos Aires. Es doctora en Letras por la UBA e investigadora principal del Conicet. Es la autora del programa “Queremos aprender”, enfocado en la alfabetización en primer grado, adoptado por cuatro provincias.
¿Por qué la Argentina adoptó la metodología de alfabetización equivocada? ¿Por qué los chicos argentinos no aprenden a leer en primer grado? Plan de Alfabetización nacional, ¿nueva oportunidad o más riesgos? Borzone hizo su análisis.
Aquí, la entrevista completa.
¿Qué hace mal Argentina que los chicos no aprenden a leer y a escribir en primer grado?
-Los datos sobre niveles de lectura alcanzados en la escuela primaria son siempre alarmantes. En la Argentina, lo último que se supo es que los chicos de sexto grado, de acuerdo con las pruebas Aprender del año pasado, habían mostrado un empeoramiento respecto de la última evaluación de 2021. Y una de las hipótesis era que la pandemia había afectado a esos chicos que en 2020 estaban en tercer grado y avanzado el proceso, habían llegado a sexto grado. La cuestión es esta: la crisis de los aprendizajes, por ejemplo, del aprendizaje de la lectura y la escritura, ¿es en realidad una crisis de la enseñanza de la alfabetización? ¿Qué no está sucediendo en las aulas de la escuela primaria en esos primeros años clave que está trabando el desarrollo de la alfabetización?
-Es muy simple. Hace treinta años se dejó de enseñar a leer y escribir. Eso pasa si dejás de enseñar a escribir y postergás la enseñanza y le decís a los docentes que los chicos pueden aprender a leer y a escribir en algún momento. Eso es lo más grave, la estafa: han estafado a los docentes. ¿Qué significó eso? Que durante años venimos repitiendo lo mismo: los chicos no comprenden, los chicos no aprenden. Pero en realidad, los chicos no aprenden porque no les enseñan, porque se cambió la metodología. Es una metodología que está cuestionada y descartada ya desde la década del ´40 pero volvió con otros nombres. Es una metodología de la no enseñanza sistemática de la escritura. Había sido descartada en el mundo. En la Argentina se impuso a fines de la década del ´80 y se consolida en la década del ´90. A partir de eso, empezamos a tener el fracaso escolar actual. Pero no es un fracaso de los chicos; es un fracaso de la enseñanza. Esto tiene que quedar muy claro porque los padres están muy angustiados, y eso es un tema también que tenemos que tratar: cómo hoy la sociedad ha reaccionado después de años y años de que las evaluaciones nos dijeran que los chicos no aprenden. No aprenden porque no les enseñan. No puede ser que de pronto, en la Argentina, que siempre tuvo una educación y una enseñanza muy buena, los chicos dejaron de aprender. Si dejaron de aprender, es porque se dejó de enseñar.
Conciencia fonológica: ¿por qué los sistemas educativos exitosos adoptaron el método más efectivo y la Argentina, no?
-Me interesa ese punto. Hay docentes que están en las aulas haciendo su trabajo todos los días y la gran mayoría considera que está comprometido con enseñar. ¿Entonces qué es lo que no se está enseñando y qué sí es lo que se enseña, parece ser enseñar y no es enseñar? ¿Cómo se llaman esas dos metodologías contrapuestas, una más efectiva y otra?
-En realidad, la discusión metodológica se terminó en el mundo científico en 1967.
¿Qué pasó ese año?
-Ese año se hizo una investigación para saber cómo enseñar el sistema de escritura: que los chicos aprendan a leer y escribir palabras y a partir de ese aprendizaje, que también aprendan a escribir textos y a comprenderlos. Había una metodología que enseñaba en forma sistemática el sistema de escritura. Enseñaba las correspondencias sonido letra y enseñaba a decodificar, a escribir palabras. Implicaba mucha práctica de la mano, del trazado de la escritura y simultáneamente, había todo un trabajo con los textos.
-Es decir, ponía el foco en la conciencia fonológica y sumaba la lectura de textos más complejos.
-En 1967, la conciencia fonológica no se conocía. En realidad, lo que se enseñaba era la correspondencia de las letras y sonidos: el método fónico, que se oponía al método global.
El método global esperaba que el chico aprendiera las palabras de memoria. Pero nuestro sistema es alfabético, no es ideográfico como el chino: es decir, las letras representan los sonidos y que hay que enseñar esas correspondencias.
-Enseñar que una letra escrita tiene un valor de sonido.
-Nosotros tenemos las palabras habladas y sobre esas palabras habladas, proyectamos la escritura y las relaciones. En el método fónico, esas correspondencias se enseñaban en forma sistemática mientras que en el método global no se enseñaban. En 1967 se publica un trabajo de investigación hecho durante varios años en muchas escuelas de Estados Unidos y de Inglaterra para ver cuál era el impacto de cada una de estas metodologías. Lo que se observó es que este método global retrasaba el aprendizaje. Inclusive, se hicieron investigaciones que mostraron que ese retraso se observaba también en secundaria, se arrastraba, se generaba una bola de nieve. Lo que llamamos el efecto Mateo: cuanto menos se les enseña, menos aprenden y cada vez aprenden menos.
-La alfabetización, leer y escribir, es un cimiento cognitivo básico.
-Es la base, sino cómo vas a aprender otras disciplinas. Además, al aprender a leer y a escribir, aprendés vocabulario y aprendés contenidos.
-Y aprendés a pensar, a organizar el pensamiento.
-Cuando aprendés a leer y a escribir, aprendés a razonar. Entonces se observó que la metodología global producía retrasos en el aprendizaje y no era efectiva, y se dejó de lado.
-¿Por qué esa metodología vuelve con tanta intensidad a la Argentina y se instala dando batalla y casi desplazando a la otra aproximación?
-Da batalla porque después de la dictadura, se instala con un relato y un planteo ideológico y con una teoría que dice que enseñar a los niños es impedir que los niños descubran por sí mismos. Como la rueda y el fuego que ya están descubiertos, la escritura también ya está descubierta: no hay que volver a descubrirla. La humanidad evoluciona a partir de que las nuevas generaciones reciben los conocimientos que han desarrollado las generaciones anteriores. "Los chicos que aprenden a escribir con cursiva escriben mejores textos y más rápidamente que los que aprenden con imprenta"
-Quienes sostienen esta metodología global psicogenética argumentan que esa metodología se inscribe dentro de las conceptualizaciones de Piaget y el constructivismo, la idea de que en un entorno social enriquecido verbalmente con textos escritos y con oralidad, los alumnos pueden producir ese descubrimiento. ¿Qué grado de razonabilidad tiene la apoyatura en Piaget para el proceso de alfabetización?
-Miremos los resultados. Esa es la concepción que se instala a fines de la década del ́ 80 y que produce este gran desastre. Se toma una idea circular. La ciencia busca establecer relaciones de causa y efecto. Ese planteo no muestra cuál es la causa. Dentro de la psicogénesis, se dice que los chicos escriben en forma silábica porque tienen una hipótesis silábica que han construido. ¿Pero cómo evaluás la hipótesis silábica en forma independiente de la escritura? Es lo mismo que decir que llueve porque llueve. Desde el punto de vista teórico, es un planteo…
-Es débil.
-No: es erróneo porque no explica. No podemos decir llueve porque llueve, tenés fiebre porque tenés llueve. Cuando se empezaron a buscar las causas, surge la conciencia fonológica. Es un descubrimiento de un investigador soviético, (Deniil Borisovich) Elkonin en la década del ´50. Muestra que jugando con los sonidos y después introduciendo las letras, los chicos aprenden las correspondencias. Elkonin era un experto en juego. Quiso mejorar el método fónico, lo mejoró a través de la conciencia fonológica, que no es un método sino que es parte de una metodología mucho más amplia; es una pieza de un armado mucho más complejo.
-Quienes cuestionan esta pieza fonológica desde el lado de la psicogénesis plantean que es una intervención técnica que obstaculiza en los niños un desarrollo personal de descubrimiento. El señalamiento que usted hace es que ese argumento es completamente ideológico y acientífico.
-No tiene validez alguna. De hecho, en el mundo ya no se discute el método, ya se terminó la difusión. Siempre digo lo mismo: por qué a Cuba le fue tan bien, por qué siempre se destaca lo bien que aprenden los chicos.
-Tienen una metodología de alfabetización que exportan a otros países.
-¿Cómo terminaron los cubanos con el analfabetismo? Porque tomaron el programa de Elkonin, el programa soviético.
-Basado en la correspondencia de letras y sonidos.
-De sonido a letra: primero, el sonido. El método fónico le muestra la letra al chico y repite el sonido correspondiente a esa letra, le muestra elementos que empiezan con esa letra, pero siempre parte de la letra. En cambio, Elkonin da vuelta la dirección de ese aprendizaje: muestra el sonido, plantea juegos con sonidos y va introduciendo las letras. Una vez que los chicos ya tomaron conciencia, por eso se llama “conciencia fonológica”, de que esas palabras empiezan con ese sonido, de que ese sonido está en la palabra, al ver la letra lo asocian al sonido. Relacionan y asocian ese sonido con el que están jugando con la letra correspondiente. La alfabetización de Milei y la libertad de métodos. ¿Nueva oportunidad o más riesgos?
-Si el ministerio, o secretaría, de Educación nacional, si el Consejo Federal de Educación donde están representadas las provincias con sus ministros de Educación, porque sabemos que la educación y la decisión sobre los planes educativos y su puesta en práctica es provincial, llegaran a un consenso tal que a partir de 2025, en primer grado, se empezara a enseñar con esta metodología que incluye a la conciencia fonológica como pieza central, ¿cambiaría el nivel educativo, el nivel de aprendizaje de la lectura y de la escritura en la escuela primaria de manera tajante?
-Va a cambiar. Pero por supuesto que va a llevar tiempo porque hay que capacitar a los docentes en una metodología totalmente distinta.
-En los institutos de formación docente y en las universidades con profesorados, ¿no se enseña esta metodología basada en la conciencia fonológica?
-Excepto en algunas universidades, no se enseña esta metodología y no se enseñan los procesos de lectura en el marco de la psicología colaborativa y en el marco de las neurociencias. Hemos avanzado muchísimo, y es muy importante. Durante todos estos años después del descubrimiento de la conciencia fonológica que hace Elkonin, y que paralelamente hacen otros investigadores en Estados Unidos y en los países nórdicos, ya se sumó a los programas de enseñanza. Ya nadie habla de la conciencia fonológica: prácticamente, ya no se hacen investigaciones en ese tema porque ya está resuelto. Es un tema que está fuera de debate, ya está resuelto. Se trabaja desde jardín de infantes desarrollando conciencia fonológica, que son juegos con sonidos. Jugando los chicos aprenden las correspondencias.
-Entonces hay una decisión política de la que depende que la alfabetización ingrese al terreno de la evidencia científica. Una decisión política de los ministerios provinciales y también del nivel nacional en relación a la elección del método. Sin embargo, el Plan de Alfabetización Nacional plantea la libertad de métodos. ¿Es riesgosa esa idea de libertad de métodos?
-Por un lado, veamos la mitad del vaso lleno. Hace treinta años que peleo contra los molinos de viento. Desde 2016, se cambió la metodología de enseñanza en Mendoza, donde se implementó la propuesta que nosotros hemos elaborado, “Queremos aprender”. Es un programa de desarrollo integral para la alfabetización temprana. Eso significa que atendemos a todas las dimensiones del desarrollo infantil. Tenemos como eje fundamental el desarrollo del lenguaje oral, porque los chicos tienen que tener un vocabulario amplio, que cada vez es más reducido. Si los chicos no tienen un vocabulario amplio, si no dominan una sintaxis completa, si no tienen un dominio de los recursos lingüísticos, no pueden comprender los textos.
-”Queremos aprender” se implementó en 2016. Últimamente se sumaron las provincias de San Luis, Corrientes y Chubut. En Mendoza, donde ya han transcurrido unos cuantos años con ese método, ¿ha cambiado el nivel de la alfabetización por ese programa?
-Ya se ha evaluado y se ha observado el impacto que tiene. Por supuesto que va a llevar un tiempo. En Mendoza, ya se ven resultados. En San Luis y Corrientes comenzamos el año pasado con la capacitación pero los chicos recibieron los nuevos materiales, porque sin libros los chicos no pueden aprender, a mitad de año y sin embargo, se hizo una evaluación a fin de año, y los chicos ya escribían textos breves. Es decir, lo que hemos observado y se ha observado en el mundo con respecto a la enseñanza de la lectura y la escritura en español es que en pocos meses, con una enseñanza sistemática, progresiva y adecuada, enseñando, no esperando que el chico descubra el alfabeto, en español es fácil aprender a leer y a escribir. Hay razones ortográficas y fonéticas para que el español tenga esa ventaja. No hay ningún motivo para que todos los chicos no puedan aprender a leer y escribir en primer grado.
-Entonces la idea de libertad de métodos, ¿es un punto crítico y cuestionable del Plan de Alfabetización? Porque hay evidencia que indica que hay una metodología muy efectiva y la otra, no.
-Las provincias son independientes, tienen autonomía.
-Por eso: la política o la estructura política del país está condicionando la adopción de una metodología efectiva?
-No. Vamos a pensarlo de otra manera. Después de treinta años, es muy difícil el cambio y va a ser muy difícil ver resultados a corto plazo. Si te dedicás treinta años con una masa a destruir tu casa, vas a tener mucho trabajo para reconstruirla.
-Es decir que el dominio de esa aproximación fonológica por parte de los docentes va a llevar tiempo.
-Va a llevar tiempo. Tenemos que pensar que la casa está destruida y que hay que reconstruirla. Ésa es la mala noticia. La buena noticia es que el Consejo Federal se reúne con frecuencia. Es muy importante el trabajo que está haciendo el Consejo Federal. He estado hablando con José Thomas, que es el secretario del Consejo.
-Fue el ministro de Educación de Mendoza.
-Se está movilizando mucho. Se están reuniendo muchos los ministros de Educación, están comparando e intercambiando experiencias. Es decir, la mitad del vaso, la parte que veo llena, es que primero, después de la pandemia, hubo un movimiento muy importante de la sociedad con Padres Organizados y Argentinos por la Educación: la sociedad está reclamando que a sus hijos les enseñen a leer y a escribir. Y segundo, ese reclamo ha sido escuchado por el secretario de Educación, Carlos Torrendell, y también se está escuchando en el Consejo Federal. Esa es una buena noticia.
-Ahora, el otro tema que plantea el Plan de Alfabetización Nacional decidido en el Consejo Federal es el plazo de tres años para la alfabetización: llegado tercer grado, los alumnos de primaria deberían mostrar que han aprendido a leer y a escribir. ¿Es tarde tercer grado?
-El tema es el siguiente: lo que se va a pedir a las provincias es que evalúen a fin de primer grado para ver la efectividad de la metodología que están utilizando.
-¿No deberían evaluar a mitad de primer grado? Porque si es tan efectivo el método, como usted plantea, en unos meses los alumnos de primaria aprenden.
-Para mí, sí y esto tiene relación con la repitencia. ¿Qué se hace en el mundo para evitar la repitencia? A mitad de primer grado, con metodologías como la que nosotros hemos elaborado tomando los resultados de años de investigación para enseñar cómo expresarse, cómo relatar, cómo describir, cómo hablar, cómo utilizar el lenguaje y cómo aprender vocabulario. Además, estamos trabajando comprensión, producción oral y escrita de textos desde jardín. Para evitar la repitencia, se empieza a trabajar desde jardín. A mitad de primer grado, se hace una evaluación para ver cómo avanzaron los chicos. Se supone que si la intervención es intensiva y sistemática, sólo vas a tener, y esto lo muestran las investigaciones, un 15 por ciento de chicos con un poco de desfasaje. Con esos chicos, se trabaja más intensamente para que llegue a un 10 por ciento a fin de año y sólo tengas un 4 por ciento de chicos que no han alcanzado el mismo nivel.
-¿Se refiere a la repitencia no sólo de primer grado sino a lo largo del recorrido escolar? Porque la hipótesis es que si los chicos no aprenden a leer y escribir bien en ese primer año fundacional de la escuela primaria o en ese segundo año, eso es una bola de nieve que va a producir repitencia futura.
-Eso es el efecto Mateo. Pero también para que todos los chicos salgan de primer grado con un buen un buen nivel de desempeño y no repitan. Te mandé muestras de escritura.
"Los chicos tienen que aprender a leer y escribir en primer grado, como siempre fue el objetivo de nuestra escuela pública"
Letra cursiva. ¿Por qué es mejor para aprender a escribir que la imprenta? -Los vi: textos muy coherentes de alumnos de primer grado, además con una manuscrita también muy linda. ¿Es cursiva o imprenta? ¿Porque ese es un tema también?
-La cursiva es la letra para aprender a leer y escribir. A fin de primer grado, los chicos con nuestro método escriben textos con muy buena letra. Son textos coherentes, completos, con pocas faltas de ortografía, porque también enseñamos ese aspecto. Y también leen y comprenden textos.
-¿Por qué la cursiva y no la imprenta?
-Hemos estado haciendo investigación sobre el tipo y las investigaciones hechas sobre todo en el campo de las neurociencias, nos muestran que por un lado, cuando se compara el el aprendizaje de los chicos, en ningún lado se enseña la imprenta mayúscula. Sólo se enseña acá por razones ignotas para mí. Entonces, por un lado se compara el aprendizaje en imprenta minúscula y en cursiva. ¿Y qué es lo que se observa daa la misma cantidad e intensidad de práctica con una u otra letra? Que los chicos que aprenden con cursiva escriben mejores textos y más rápidamente. Y además, como la cursiva forma patrones motores de toda la palabra, es mejor la ortografía. También se observa la legibilidad de la letra, una letra muy linda y parejita porque la cursiva, a diferencia de la imprenta, es continua.
-Mi madre y mi padre, que hoy tendrían cerca de 90 años, tenían una letra hermosísima, una cursiva increíblemente bella y pareja. Las generaciones pasadas tenían mejor letra cursiva. ¿Eso tenía que ver con la metodología de enseñanza?
-Tenían mejor letra porque practicaban. La psicogénesis también abandonó la práctica.
-Es decir que el tema de la letra en sí no es un tema para el aprendizaje de la lectura y la escritura.
-No es un tema menor. Como la cursiva es continua y se forman patrones motores de las letras y la palabra, se mantiene mejor la ortografía. En los textos que observamos, se muestra que los chicos tienen control sobre los movimientos, y sobre la dirección y la extensión del movimiento. Porque el control del movimiento en la cursiva se da desde otras zonas cerebrales diferentes a las que controlan la imprenta. Con la letra de imprenta, los chicos no tienen buena forma, una es más grande que la otra…
-El impulso se corta en cada letra porque tiene que saltar para pasar a la letra siguiente.
-Hemos hecho un trabajo sobre este tema, a partir del cual capacitamos a los docentes. Una propuesta de enseñanza que está incidiendo sobre el desarrollo de un chico tiene que estar fundamentada en la ciencia. Si no, se le puede estar haciendo un daño irreversible.
-Un daño cognitivo que condiciona sus posibilidades de desarrollo.
-Un daño cognitivo. Si no domina la escritura, va a tener un problema para su desarrollo en todo sentido.
Lectura y escritura. ¿Pueden los chicos más pobres leer y escribir mejor que los chicos de sectores medios?
-Última cuestión. En la Argentina, los niveles de pobreza en la infancia y la adolescencia son muy altos: cerca del 60 por ciento. ¿Cuán efectiva es esta aproximación que usted plantea para el aprendizaje de la lectura y la escritura en el caso de niños que vienen con muy bajo capital cultural de sus casas y muy estresado, sin las posibilidades que tienen los chicos de otros sectores?
-Mi primera experiencia fue a fines de la década del ́ 80, cuando elaboré un programa basado en lo que se enseñaba en ese momento, llamado “Experiencias con el lenguaje”. Tenía muchos de los elementos que tiene nuestro programa hoy, y los programas en el mundo: mucho trabajo con la oralidad y con los textos, lectura diaria de distintos textos y lectura dialógica interactiva, enseñando estrategias de comprensión con ese material. Hice una experiencia en una sala de cinco años con chicos de una villa de emergencia, un sector muy vulnerable y muy vulnerado. Cuando evalué a esos chicos en dieciocho pruebas de distintas habilidades en todo tipo de lenguaje, daban todos ceros. Tenía grupos de nivel socioeconómico medio: la brecha con ellos era muy grande. A fin de año, esos chicos de cinco años escribían textos, no omitían letras, habían aprendido algunas reglas ortográficas y usaban puntos. Y los evalúe también el nivel de razonamiento causal: tenían un nivel de razonamiento causal de 11 años, mientras que los chicos de nivel socioeconómico medio alto, que tenían como grupo de comparación, tenían un nivel de razonamiento causal de cinco años. Eso muestra que una intervención muy fuerte e importante, con un docente muy comprometido es efectiva. Quiero hablar de los docentes. La semana pasada recibí grabaciones de docentes de San Luis con chicos de primer grado que ya ahora, a mitad de año, están leyendo oraciones. Docentes de Mendoza también me cuentan lo mismo. Hay mucho compromiso en la docencia. Cuando uno le enseña a los docentes, le da elementos y materiales, todos se comprometen. De ellos, de ese compromiso de los docentes, va a venir el cambio. La sociedad está pidiendo que los chicos aprendan a leer y a escribir. Tienen que aprender a leer y escribir en primer grado, como siempre fue el objetivo de nuestra escuela pública.
(De www.lanacion.com.ar)
Ana María Borzone: “Hace treinta años que en la Argentina se dejó de enseñar a leer y escribir”.
¿Por qué los chicos argentinos no aprenden a leer en primer grado? El Plan de Alfabetización lanzado por el Gobierno, ¿nueva oportunidad o más riesgos? Borzone hizo su análisis
Conversaciones de domingo
“Los chicos no aprenden a leer y escribir porque no les enseñan, porque se cambió la metodología”, dice. “El fracaso escolar actual no es un fracaso de los chicos; es un fracaso de la enseñanza”, plantea. “En la Argentina, hay una metodología de no enseñanza sistemática de la lectura y la escritura”, cuestiona. “El método global retrasa el aprendizaje. Por eso se dejó de lado”, precisa. “Hay que capacitar a los docentes en una metodología totalmente distinta. Se los ha estafado”, alerta. “Desde su descubrimiento en la década del ´50, la conciencia fonológica ya se sumó a los programas de enseñanza y en el mundo no se la discute”, afirma. “Una propuesta de enseñanza que está incidiendo sobre el desarrollo de un chico tiene que estar fundamentada en la ciencia. Si no, se le puede estar haciendo un daño irreversible”, advierte. “No hay ningún motivo para que todos los chicos no puedan aprender a leer y escribir en primer grado”, asegura. “Los chicos que aprenden a escribir con cursiva escriben mejores textos y más rápidamente que los que aprenden con imprenta”, explica. “En pocos meses, con una enseñanza sistemática, progresiva y adecuada, enseñando, no esperando que el chico descubra el alfabeto, en español es fácil aprender a leer y a escribir”, sostiene. “Los chicos tienen que aprender a leer y escribir en primer grado, como siempre fue el objetivo de nuestra escuela pública”, concluye.
La respetada especialista en alfabetización inicial Ana María Borzone estuvo en La Repregunta. Borzone lleva más de treinta años investigando los procesos lingüísticos y cognitivos implicados en los niños en el aprendizaje de la lectoescritura. Es profesora del Seminario Procesos de lectura y escritura, Cátedra Unesco, en la Universidad de Buenos Aires. Es doctora en Letras por la UBA e investigadora principal del Conicet. Es la autora del programa “Queremos aprender”, enfocado en la alfabetización en primer grado, adoptado por cuatro provincias.
¿Por qué la Argentina adoptó la metodología de alfabetización equivocada? ¿Por qué los chicos argentinos no aprenden a leer en primer grado? Plan de Alfabetización nacional, ¿nueva oportunidad o más riesgos? Borzone hizo su análisis.
Aquí, la entrevista completa.
¿Qué hace mal Argentina que los chicos no aprenden a leer y a escribir en primer grado?
-Los datos sobre niveles de lectura alcanzados en la escuela primaria son siempre alarmantes. En la Argentina, lo último que se supo es que los chicos de sexto grado, de acuerdo con las pruebas Aprender del año pasado, habían mostrado un empeoramiento respecto de la última evaluación de 2021. Y una de las hipótesis era que la pandemia había afectado a esos chicos que en 2020 estaban en tercer grado y avanzado el proceso, habían llegado a sexto grado. La cuestión es esta: la crisis de los aprendizajes, por ejemplo, del aprendizaje de la lectura y la escritura, ¿es en realidad una crisis de la enseñanza de la alfabetización? ¿Qué no está sucediendo en las aulas de la escuela primaria en esos primeros años clave que está trabando el desarrollo de la alfabetización?
-Es muy simple. Hace treinta años se dejó de enseñar a leer y escribir. Eso pasa si dejás de enseñar a escribir y postergás la enseñanza y le decís a los docentes que los chicos pueden aprender a leer y a escribir en algún momento. Eso es lo más grave, la estafa: han estafado a los docentes. ¿Qué significó eso? Que durante años venimos repitiendo lo mismo: los chicos no comprenden, los chicos no aprenden. Pero en realidad, los chicos no aprenden porque no les enseñan, porque se cambió la metodología. Es una metodología que está cuestionada y descartada ya desde la década del ´40 pero volvió con otros nombres. Es una metodología de la no enseñanza sistemática de la escritura. Había sido descartada en el mundo. En la Argentina se impuso a fines de la década del ´80 y se consolida en la década del ´90. A partir de eso, empezamos a tener el fracaso escolar actual. Pero no es un fracaso de los chicos; es un fracaso de la enseñanza. Esto tiene que quedar muy claro porque los padres están muy angustiados, y eso es un tema también que tenemos que tratar: cómo hoy la sociedad ha reaccionado después de años y años de que las evaluaciones nos dijeran que los chicos no aprenden. No aprenden porque no les enseñan. No puede ser que de pronto, en la Argentina, que siempre tuvo una educación y una enseñanza muy buena, los chicos dejaron de aprender. Si dejaron de aprender, es porque se dejó de enseñar.
Conciencia fonológica: ¿por qué los sistemas educativos exitosos adoptaron el método más efectivo y la Argentina, no?
-Me interesa ese punto. Hay docentes que están en las aulas haciendo su trabajo todos los días y la gran mayoría considera que está comprometido con enseñar. ¿Entonces qué es lo que no se está enseñando y qué sí es lo que se enseña, parece ser enseñar y no es enseñar? ¿Cómo se llaman esas dos metodologías contrapuestas, una más efectiva y otra?
-En realidad, la discusión metodológica se terminó en el mundo científico en 1967.
¿Qué pasó ese año?
-Ese año se hizo una investigación para saber cómo enseñar el sistema de escritura: que los chicos aprendan a leer y escribir palabras y a partir de ese aprendizaje, que también aprendan a escribir textos y a comprenderlos. Había una metodología que enseñaba en forma sistemática el sistema de escritura. Enseñaba las correspondencias sonido letra y enseñaba a decodificar, a escribir palabras. Implicaba mucha práctica de la mano, del trazado de la escritura y simultáneamente, había todo un trabajo con los textos.
-Es decir, ponía el foco en la conciencia fonológica y sumaba la lectura de textos más complejos.
-En 1967, la conciencia fonológica no se conocía. En realidad, lo que se enseñaba era la correspondencia de las letras y sonidos: el método fónico, que se oponía al método global.
El método global esperaba que el chico aprendiera las palabras de memoria. Pero nuestro sistema es alfabético, no es ideográfico como el chino: es decir, las letras representan los sonidos y que hay que enseñar esas correspondencias.
-Enseñar que una letra escrita tiene un valor de sonido.
-Nosotros tenemos las palabras habladas y sobre esas palabras habladas, proyectamos la escritura y las relaciones. En el método fónico, esas correspondencias se enseñaban en forma sistemática mientras que en el método global no se enseñaban. En 1967 se publica un trabajo de investigación hecho durante varios años en muchas escuelas de Estados Unidos y de Inglaterra para ver cuál era el impacto de cada una de estas metodologías. Lo que se observó es que este método global retrasaba el aprendizaje. Inclusive, se hicieron investigaciones que mostraron que ese retraso se observaba también en secundaria, se arrastraba, se generaba una bola de nieve. Lo que llamamos el efecto Mateo: cuanto menos se les enseña, menos aprenden y cada vez aprenden menos.
-La alfabetización, leer y escribir, es un cimiento cognitivo básico.
-Es la base, sino cómo vas a aprender otras disciplinas. Además, al aprender a leer y a escribir, aprendés vocabulario y aprendés contenidos.
-Y aprendés a pensar, a organizar el pensamiento.
-Cuando aprendés a leer y a escribir, aprendés a razonar. Entonces se observó que la metodología global producía retrasos en el aprendizaje y no era efectiva, y se dejó de lado.
-¿Por qué esa metodología vuelve con tanta intensidad a la Argentina y se instala dando batalla y casi desplazando a la otra aproximación?
-Da batalla porque después de la dictadura, se instala con un relato y un planteo ideológico y con una teoría que dice que enseñar a los niños es impedir que los niños descubran por sí mismos. Como la rueda y el fuego que ya están descubiertos, la escritura también ya está descubierta: no hay que volver a descubrirla. La humanidad evoluciona a partir de que las nuevas generaciones reciben los conocimientos que han desarrollado las generaciones anteriores. "Los chicos que aprenden a escribir con cursiva escriben mejores textos y más rápidamente que los que aprenden con imprenta"
-Quienes sostienen esta metodología global psicogenética argumentan que esa metodología se inscribe dentro de las conceptualizaciones de Piaget y el constructivismo, la idea de que en un entorno social enriquecido verbalmente con textos escritos y con oralidad, los alumnos pueden producir ese descubrimiento. ¿Qué grado de razonabilidad tiene la apoyatura en Piaget para el proceso de alfabetización?
-Miremos los resultados. Esa es la concepción que se instala a fines de la década del ́ 80 y que produce este gran desastre. Se toma una idea circular. La ciencia busca establecer relaciones de causa y efecto. Ese planteo no muestra cuál es la causa. Dentro de la psicogénesis, se dice que los chicos escriben en forma silábica porque tienen una hipótesis silábica que han construido. ¿Pero cómo evaluás la hipótesis silábica en forma independiente de la escritura? Es lo mismo que decir que llueve porque llueve. Desde el punto de vista teórico, es un planteo…
-Es débil.
-No: es erróneo porque no explica. No podemos decir llueve porque llueve, tenés fiebre porque tenés llueve. Cuando se empezaron a buscar las causas, surge la conciencia fonológica. Es un descubrimiento de un investigador soviético, (Deniil Borisovich) Elkonin en la década del ´50. Muestra que jugando con los sonidos y después introduciendo las letras, los chicos aprenden las correspondencias. Elkonin era un experto en juego. Quiso mejorar el método fónico, lo mejoró a través de la conciencia fonológica, que no es un método sino que es parte de una metodología mucho más amplia; es una pieza de un armado mucho más complejo.
-Quienes cuestionan esta pieza fonológica desde el lado de la psicogénesis plantean que es una intervención técnica que obstaculiza en los niños un desarrollo personal de descubrimiento. El señalamiento que usted hace es que ese argumento es completamente ideológico y acientífico.
-No tiene validez alguna. De hecho, en el mundo ya no se discute el método, ya se terminó la difusión. Siempre digo lo mismo: por qué a Cuba le fue tan bien, por qué siempre se destaca lo bien que aprenden los chicos.
-Tienen una metodología de alfabetización que exportan a otros países.
-¿Cómo terminaron los cubanos con el analfabetismo? Porque tomaron el programa de Elkonin, el programa soviético.
-Basado en la correspondencia de letras y sonidos.
-De sonido a letra: primero, el sonido. El método fónico le muestra la letra al chico y repite el sonido correspondiente a esa letra, le muestra elementos que empiezan con esa letra, pero siempre parte de la letra. En cambio, Elkonin da vuelta la dirección de ese aprendizaje: muestra el sonido, plantea juegos con sonidos y va introduciendo las letras. Una vez que los chicos ya tomaron conciencia, por eso se llama “conciencia fonológica”, de que esas palabras empiezan con ese sonido, de que ese sonido está en la palabra, al ver la letra lo asocian al sonido. Relacionan y asocian ese sonido con el que están jugando con la letra correspondiente. La alfabetización de Milei y la libertad de métodos. ¿Nueva oportunidad o más riesgos?
-Si el ministerio, o secretaría, de Educación nacional, si el Consejo Federal de Educación donde están representadas las provincias con sus ministros de Educación, porque sabemos que la educación y la decisión sobre los planes educativos y su puesta en práctica es provincial, llegaran a un consenso tal que a partir de 2025, en primer grado, se empezara a enseñar con esta metodología que incluye a la conciencia fonológica como pieza central, ¿cambiaría el nivel educativo, el nivel de aprendizaje de la lectura y de la escritura en la escuela primaria de manera tajante?
-Va a cambiar. Pero por supuesto que va a llevar tiempo porque hay que capacitar a los docentes en una metodología totalmente distinta.
-En los institutos de formación docente y en las universidades con profesorados, ¿no se enseña esta metodología basada en la conciencia fonológica?
-Excepto en algunas universidades, no se enseña esta metodología y no se enseñan los procesos de lectura en el marco de la psicología colaborativa y en el marco de las neurociencias. Hemos avanzado muchísimo, y es muy importante. Durante todos estos años después del descubrimiento de la conciencia fonológica que hace Elkonin, y que paralelamente hacen otros investigadores en Estados Unidos y en los países nórdicos, ya se sumó a los programas de enseñanza. Ya nadie habla de la conciencia fonológica: prácticamente, ya no se hacen investigaciones en ese tema porque ya está resuelto. Es un tema que está fuera de debate, ya está resuelto. Se trabaja desde jardín de infantes desarrollando conciencia fonológica, que son juegos con sonidos. Jugando los chicos aprenden las correspondencias.
-Entonces hay una decisión política de la que depende que la alfabetización ingrese al terreno de la evidencia científica. Una decisión política de los ministerios provinciales y también del nivel nacional en relación a la elección del método. Sin embargo, el Plan de Alfabetización Nacional plantea la libertad de métodos. ¿Es riesgosa esa idea de libertad de métodos?
-Por un lado, veamos la mitad del vaso lleno. Hace treinta años que peleo contra los molinos de viento. Desde 2016, se cambió la metodología de enseñanza en Mendoza, donde se implementó la propuesta que nosotros hemos elaborado, “Queremos aprender”. Es un programa de desarrollo integral para la alfabetización temprana. Eso significa que atendemos a todas las dimensiones del desarrollo infantil. Tenemos como eje fundamental el desarrollo del lenguaje oral, porque los chicos tienen que tener un vocabulario amplio, que cada vez es más reducido. Si los chicos no tienen un vocabulario amplio, si no dominan una sintaxis completa, si no tienen un dominio de los recursos lingüísticos, no pueden comprender los textos.
-”Queremos aprender” se implementó en 2016. Últimamente se sumaron las provincias de San Luis, Corrientes y Chubut. En Mendoza, donde ya han transcurrido unos cuantos años con ese método, ¿ha cambiado el nivel de la alfabetización por ese programa?
-Ya se ha evaluado y se ha observado el impacto que tiene. Por supuesto que va a llevar un tiempo. En Mendoza, ya se ven resultados. En San Luis y Corrientes comenzamos el año pasado con la capacitación pero los chicos recibieron los nuevos materiales, porque sin libros los chicos no pueden aprender, a mitad de año y sin embargo, se hizo una evaluación a fin de año, y los chicos ya escribían textos breves. Es decir, lo que hemos observado y se ha observado en el mundo con respecto a la enseñanza de la lectura y la escritura en español es que en pocos meses, con una enseñanza sistemática, progresiva y adecuada, enseñando, no esperando que el chico descubra el alfabeto, en español es fácil aprender a leer y a escribir. Hay razones ortográficas y fonéticas para que el español tenga esa ventaja. No hay ningún motivo para que todos los chicos no puedan aprender a leer y escribir en primer grado.
-Entonces la idea de libertad de métodos, ¿es un punto crítico y cuestionable del Plan de Alfabetización? Porque hay evidencia que indica que hay una metodología muy efectiva y la otra, no.
-Las provincias son independientes, tienen autonomía.
-Por eso: la política o la estructura política del país está condicionando la adopción de una metodología efectiva?
-No. Vamos a pensarlo de otra manera. Después de treinta años, es muy difícil el cambio y va a ser muy difícil ver resultados a corto plazo. Si te dedicás treinta años con una masa a destruir tu casa, vas a tener mucho trabajo para reconstruirla.
-Es decir que el dominio de esa aproximación fonológica por parte de los docentes va a llevar tiempo.
-Va a llevar tiempo. Tenemos que pensar que la casa está destruida y que hay que reconstruirla. Ésa es la mala noticia. La buena noticia es que el Consejo Federal se reúne con frecuencia. Es muy importante el trabajo que está haciendo el Consejo Federal. He estado hablando con José Thomas, que es el secretario del Consejo.
-Fue el ministro de Educación de Mendoza.
-Se está movilizando mucho. Se están reuniendo muchos los ministros de Educación, están comparando e intercambiando experiencias. Es decir, la mitad del vaso, la parte que veo llena, es que primero, después de la pandemia, hubo un movimiento muy importante de la sociedad con Padres Organizados y Argentinos por la Educación: la sociedad está reclamando que a sus hijos les enseñen a leer y a escribir. Y segundo, ese reclamo ha sido escuchado por el secretario de Educación, Carlos Torrendell, y también se está escuchando en el Consejo Federal. Esa es una buena noticia.
-Ahora, el otro tema que plantea el Plan de Alfabetización Nacional decidido en el Consejo Federal es el plazo de tres años para la alfabetización: llegado tercer grado, los alumnos de primaria deberían mostrar que han aprendido a leer y a escribir. ¿Es tarde tercer grado?
-El tema es el siguiente: lo que se va a pedir a las provincias es que evalúen a fin de primer grado para ver la efectividad de la metodología que están utilizando.
-¿No deberían evaluar a mitad de primer grado? Porque si es tan efectivo el método, como usted plantea, en unos meses los alumnos de primaria aprenden.
-Para mí, sí y esto tiene relación con la repitencia. ¿Qué se hace en el mundo para evitar la repitencia? A mitad de primer grado, con metodologías como la que nosotros hemos elaborado tomando los resultados de años de investigación para enseñar cómo expresarse, cómo relatar, cómo describir, cómo hablar, cómo utilizar el lenguaje y cómo aprender vocabulario. Además, estamos trabajando comprensión, producción oral y escrita de textos desde jardín. Para evitar la repitencia, se empieza a trabajar desde jardín. A mitad de primer grado, se hace una evaluación para ver cómo avanzaron los chicos. Se supone que si la intervención es intensiva y sistemática, sólo vas a tener, y esto lo muestran las investigaciones, un 15 por ciento de chicos con un poco de desfasaje. Con esos chicos, se trabaja más intensamente para que llegue a un 10 por ciento a fin de año y sólo tengas un 4 por ciento de chicos que no han alcanzado el mismo nivel.
-¿Se refiere a la repitencia no sólo de primer grado sino a lo largo del recorrido escolar? Porque la hipótesis es que si los chicos no aprenden a leer y escribir bien en ese primer año fundacional de la escuela primaria o en ese segundo año, eso es una bola de nieve que va a producir repitencia futura.
-Eso es el efecto Mateo. Pero también para que todos los chicos salgan de primer grado con un buen un buen nivel de desempeño y no repitan. Te mandé muestras de escritura.
"Los chicos tienen que aprender a leer y escribir en primer grado, como siempre fue el objetivo de nuestra escuela pública"
Letra cursiva. ¿Por qué es mejor para aprender a escribir que la imprenta? -Los vi: textos muy coherentes de alumnos de primer grado, además con una manuscrita también muy linda. ¿Es cursiva o imprenta? ¿Porque ese es un tema también?
-La cursiva es la letra para aprender a leer y escribir. A fin de primer grado, los chicos con nuestro método escriben textos con muy buena letra. Son textos coherentes, completos, con pocas faltas de ortografía, porque también enseñamos ese aspecto. Y también leen y comprenden textos.
-¿Por qué la cursiva y no la imprenta?
-Hemos estado haciendo investigación sobre el tipo y las investigaciones hechas sobre todo en el campo de las neurociencias, nos muestran que por un lado, cuando se compara el el aprendizaje de los chicos, en ningún lado se enseña la imprenta mayúscula. Sólo se enseña acá por razones ignotas para mí. Entonces, por un lado se compara el aprendizaje en imprenta minúscula y en cursiva. ¿Y qué es lo que se observa daa la misma cantidad e intensidad de práctica con una u otra letra? Que los chicos que aprenden con cursiva escriben mejores textos y más rápidamente. Y además, como la cursiva forma patrones motores de toda la palabra, es mejor la ortografía. También se observa la legibilidad de la letra, una letra muy linda y parejita porque la cursiva, a diferencia de la imprenta, es continua.
-Mi madre y mi padre, que hoy tendrían cerca de 90 años, tenían una letra hermosísima, una cursiva increíblemente bella y pareja. Las generaciones pasadas tenían mejor letra cursiva. ¿Eso tenía que ver con la metodología de enseñanza?
-Tenían mejor letra porque practicaban. La psicogénesis también abandonó la práctica.
-Es decir que el tema de la letra en sí no es un tema para el aprendizaje de la lectura y la escritura.
-No es un tema menor. Como la cursiva es continua y se forman patrones motores de las letras y la palabra, se mantiene mejor la ortografía. En los textos que observamos, se muestra que los chicos tienen control sobre los movimientos, y sobre la dirección y la extensión del movimiento. Porque el control del movimiento en la cursiva se da desde otras zonas cerebrales diferentes a las que controlan la imprenta. Con la letra de imprenta, los chicos no tienen buena forma, una es más grande que la otra…
-El impulso se corta en cada letra porque tiene que saltar para pasar a la letra siguiente.
-Hemos hecho un trabajo sobre este tema, a partir del cual capacitamos a los docentes. Una propuesta de enseñanza que está incidiendo sobre el desarrollo de un chico tiene que estar fundamentada en la ciencia. Si no, se le puede estar haciendo un daño irreversible.
-Un daño cognitivo que condiciona sus posibilidades de desarrollo.
-Un daño cognitivo. Si no domina la escritura, va a tener un problema para su desarrollo en todo sentido.
Lectura y escritura. ¿Pueden los chicos más pobres leer y escribir mejor que los chicos de sectores medios?
-Última cuestión. En la Argentina, los niveles de pobreza en la infancia y la adolescencia son muy altos: cerca del 60 por ciento. ¿Cuán efectiva es esta aproximación que usted plantea para el aprendizaje de la lectura y la escritura en el caso de niños que vienen con muy bajo capital cultural de sus casas y muy estresado, sin las posibilidades que tienen los chicos de otros sectores?
-Mi primera experiencia fue a fines de la década del ́ 80, cuando elaboré un programa basado en lo que se enseñaba en ese momento, llamado “Experiencias con el lenguaje”. Tenía muchos de los elementos que tiene nuestro programa hoy, y los programas en el mundo: mucho trabajo con la oralidad y con los textos, lectura diaria de distintos textos y lectura dialógica interactiva, enseñando estrategias de comprensión con ese material. Hice una experiencia en una sala de cinco años con chicos de una villa de emergencia, un sector muy vulnerable y muy vulnerado. Cuando evalué a esos chicos en dieciocho pruebas de distintas habilidades en todo tipo de lenguaje, daban todos ceros. Tenía grupos de nivel socioeconómico medio: la brecha con ellos era muy grande. A fin de año, esos chicos de cinco años escribían textos, no omitían letras, habían aprendido algunas reglas ortográficas y usaban puntos. Y los evalúe también el nivel de razonamiento causal: tenían un nivel de razonamiento causal de 11 años, mientras que los chicos de nivel socioeconómico medio alto, que tenían como grupo de comparación, tenían un nivel de razonamiento causal de cinco años. Eso muestra que una intervención muy fuerte e importante, con un docente muy comprometido es efectiva. Quiero hablar de los docentes. La semana pasada recibí grabaciones de docentes de San Luis con chicos de primer grado que ya ahora, a mitad de año, están leyendo oraciones. Docentes de Mendoza también me cuentan lo mismo. Hay mucho compromiso en la docencia. Cuando uno le enseña a los docentes, le da elementos y materiales, todos se comprometen. De ellos, de ese compromiso de los docentes, va a venir el cambio. La sociedad está pidiendo que los chicos aprendan a leer y a escribir. Tienen que aprender a leer y escribir en primer grado, como siempre fue el objetivo de nuestra escuela pública.
(De www.lanacion.com.ar)
sábado, 6 de julio de 2024
Argentina y los homenajes a sus terroristas
Mientras que en otros países se llega a homenajear a los terroristas que cometen actos criminales en contra de extranjeros, en la Argentina se rinden homenajes recordatorios a terroristas que atentaron contra la propia población, como fue el caso de los responsables por los atentados cometidos por Montoneros y ERP en los años 70.
El homenaje de mayor trascendencia implicó el cambio de nombre de la estación Entre Ríos, del subterráneo de Buenos Aires, por Rodolfo Walsh, durante la gestión gubernamental de la Capital Federal de Horacio Rodríguez Larreta, de un partido político poco ligado a la ultraizquierda.
Andrés Fernández Cendoya escribió en el Diario La Prensa:
El más sangriento atentado terrorista de los 70, fue perpetrado por Montoneros el 2 de Julio de 1976, en el salón comedor de la Superintendencia de Seguridad Federal. Planificado y ejecutado por la Conducción Nacional de la orga asesina, liderada por el terrorista Mario Firmenich (Comandante, NG Pepe) y los terroristas Marcelo Kurlat (Capitán, NG Monra) Secretario Militar, Rodolfo Walsh (Capitán, NG Esteban) y Horacio Verbitsky (Capitán, NG Perro) Responsables del Órgano de Inteligencia, por la mano del traidor infiltrado José Salgado (Miliciano, NG Pepe).
La bomba “vietnamita”, cumplió con su cometido asesino, matando arteramente a 23 desprevenidos comensales, con amputación traumática de miembros, quemaduras, heridas lacerantes y fracturas expuestas, provocadas por su carga de metralla metálica y potente onda expansiva.
Es deber de estricta justicia, rescatar del olvido político impuesto por los gobiernos K, la memoria de nuestras Víctimas del terrorismo. En tal sentido, una vez más, repudiamos que se haya impuesto el nombre del terrorista Walsh, a la estación de subte Entre Ríos y que se haya retirado del frente del edificio policial, la placa conmemorativa del trágico hecho, configurando una cobarde y vil claudicación.
La “batalla cultural” a librar por las nuevas autoridades, debe revertir el silencio y el ocultamiento impuesto a las Víctimas provocadas por las organizaciones terroristas que asolaron la Nación y la pasiva aceptación social alcanzada bajo el paraguas de funcionarios y organizaciones de DDHH, abiertamente filo terroristas. En igual sentido y urgentemente, deben adoptarse las acciones necesarias, para restituir la libertad de quiénes sufren hoy la saga de aquella guerra, cumpliendo injustas condenas o excesivas e ilegales prisiones preventivas, dictadas por jueces prevaricadores, que apartados del principio de legalidad, llevaron adelante, verdaderos “juicios revolucionarios”.
Para que la Libertad avance y se mantenga en el tiempo, la Historia Completa debe prevalecer sobre la memoria parcial e ideologizada y en el marco de una Nación pacificada, no hay margen para la existencia de Presos Políticos.
(De www.laprensa.com.ar)
ENTREVISTA DE LA NACIÓN
Ceferino Reato repasa detalles de la vida clandestina y revolucionaria del autor de “Operación Masacre”, señalado por propios y enemigos como el autor intelectual del ataque a la Superintendencia de Seguridad Federal.
Hoy, sábado 6 de julio, desde las 11 de la mañana, se realiza por tercer año consecutivo una manifestación en la estación del subte E “Rodolfo Walsh”. “Marchamos desde avenida Entre Ríos y avenida San Juan hasta la calle Moreno 1417, pidiendo justicia por las víctimas del terrorismo y exigiendo el cambio de nombre de la Estación “Rodolfo Walsh”, convoca la Asociación Civil Justicia y Concordia. Sostienen que Walsh es el ideólogo del atentado más sangriento de las agrupaciones guerrilleras argentinas. La protesta se da en marco del cumplimiento de los 48 años del atentado al comedor de la Superintendencia de Seguridad Federal de la Policía Federal que dejó un saldo de 23 muertos y 110 heridos. El autor material del fatídico ataque fue José María “Pepe” Salgado, un joven militante de Montoneros que trasladó y colocó la bomba. Pero el autor intelectual fue Rodolfo Walsh, quien, en el aparato de inteligencia de Montoneros, era conocido como “Esteban”.
El recorrido del periodista y escritor en los callejones de la clandestinidad fue relatado por diversas fuentes. En 2022, Ceferino Reato reunió muchos de esos testimonios en su libro, ‘Masacre en el comedor’. Reato repasa la historia previa al atentado y cuenta cómo fue la participación de Walsh en la gestación del ataque. En una entrevista con LA NACION, narra los principales hitos de la carrera del autor de Operación Masacre en la organización Montoneros y, en particular, cuál fue su “aporte” puntual al ataque terrorista del 2 de julio de 1976.
-Ceferino, ¿cómo se conocieron Walsh y “Pepe” Salgado?
-El encuentro ocurrió en el segundo trimestre de 1974, luego de una charla de Walsh organizada por el Centro de Estudiantes de la Facultad de Ingeniería. Salgado era estudiante de Ingeniería Electrónica. En Inteligencia había varios que provenían de Ingeniería y de Ciencias Exactas; eran lugares que Walsh, alias “Esteban”, frecuentaba, entiendo que para reclutar posibles colaboradores, según me explicó una fuente. Salgado sentía admiración por él. Como casi todos los jóvenes militantes, había quedado fascinado por Operación Masacre, el libro más conocido de Walsh.
-Y se generó un vínculo entre ambos.
-Esteban y Pepe tenían varios puntos en común. Uno de ellos era el gusto por el uso de los aparatos electrónicos para captar y grabar comunicaciones telefónicas. Walsh estaba al día con toda la tecnología que pudiera servir para la contrainteligencia. Era un minucioso investigador en esa área y en muchas ocasiones mandaba a comprar artilugios al exterior, que luego servirían para hacer escuchas.
-¿Cuándo se produce el ingreso de Rodolfo Walsh a Montoneros? ¿Fue su primera experiencia en guerrilla?
-Ingresó en abril de 1973. Llegó desde las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) junto a otros integrantes de un grupo que ya se había especializado en tareas de Inteligencia e Información.
-¿Cuáles fueron sus aportes inmediatos?
-Walsh y su grupo llegaron a Montoneros bien adiestrados en las escuchas de la red radioeléctrica de la Policía Federal.
-¿Cómo llegaron a poder escucharlas?
-Las descubrieron de casualidad. Hay distintas versiones acerca de cómo lo hicieron. Michael McCaughan, un autor irlandés que escribió un libro sobre él, dijo que en una noche en la que Walsh miraba una serie en el departamento de la calle Tucumán, en el microcentro porteño, que alquilaba con su pareja y compañera de sus últimos años, Lilia Ferreyra, el viejo televisor que tenían empezó a fallar y apareció una voz desconocida: estaban captando las frecuencias de radio de la policía. Walsh empezó a aplicar sus habilidades para descifrar códigos y le pidió a un pequeño grupo de amigos que lo ayudara a registrar todas las actividades policiales. “Rodolfo consiguió radios viejas. El departamento se llenó de aparatos y cables. En verano era insoportable, todo cerrado. Me iba a la calle para tomar aire”, contó Lilia Ferreyra a la periodista Gabriela Esquivada en el libro Noticias de los Montoneros.
Según Reato, “hacía ya tiempo que Walsh había dejado atrás su etapa de mero ‘intelectual comprometido’ con la revolución socialista, en la cual intentan congelarlo la mayoría de las numerosas biografías escritas sobre él, que cancelan o disimulan su activa participación en varias de las operaciones más relevantes decididas por la cúpula de Montoneros. Toda su intensa actividad apuntaba a tres objetivos: reunir información que podía ser útil en la lucha guerrillera, difundirla de una manera selectiva para eludir la censura de prensa e influir en la opinión pública, y confundir al enemigo”.
Por ejemplo, con la Agencia de Noticias Clandestina (ANCLA), cuya sigla ya buscaba confundir a los militares acerca de quiénes estaban detrás de esa agencia de noticias tan particular que, con un lenguaje periodístico neutro sobrio y preciso, difundía cables durante la dictadura con información de primera mano sobre temas picantes, como las peleas internas entre el Ejército, la Marina y la Aeronáutica. “Otra de sus criaturas, Cadena Informativa, fue realizada solo por él, a partir de diciembre de 1976, cuando se le ocurrió escribir informaciones cortas y militantes para denunciar la dictadura. Pensaba que una de las formas de combatir el temor paralizante era involucrar a muchos en la circulación de esas noticias, sin reuniones riesgosas, lejos de los lugares públicos. ‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando’, fue la pieza de marketing revolucionario que acompañaba esos textos.
-Tenía diversas responsabilidades.
-Según me contó un ex guerrillero que colaboró con Walsh, él no era el jefe, pero era el hombre de Inteligencia. No solo delegaba tareas, sino que iba él mismo a muchísimas reuniones para recoger información de primera mano porque tenía muchísimos contactos, de los más variados, en todos los ámbitos. Se movía en los círculos más diversos, desde la Iglesia Católica, los militares, la policía, la política y el sindicalismo... hasta los diplomáticos, periodistas, escritores, actores y artistas plásticos. Eran contactos de alto nivel.
-¿Por qué le decían “Esteban”?
-Según su hija Patricia, usaba ese nombre de guerra en honor a su papá, Miguel Esteban.
-Finalmente, involucra a Pepe Salgado. ¿Cuándo?
-Se incorporó como colaborador directo de Walsh en 1974. Salgado dejó de lado su carrera de Ingeniería Electrónica para convertirse rápidamente en uno de los principales recursos del grupo de guerrilleros infiltrados en la Policía Federal, el Ejército y la Armada. Es que, al poco tiempo, el 2 de julio de 1974, Salgado entró a la Policía Federal para cumplir con el Servicio Militar Obligatorio, que duraba un año. Tuvo tres meses de instrucción en la Escuela de Suboficiales y luego fue a la Dirección General de Antecedentes.
Para llegar ahí se necesitaba el respaldo de alguien importante, con peso en la Policía Federal. Resultaba un lugar muy cómodo para pasar la “colimba”; era un trabajo de oficina que permitía dormir en casa y hacer un horario corrido. Además, le quedaba a pocas cuadras de las aulas de Ingeniería. Fue el comisario mayor Alberto Torres, su vecino en Olivos y el mejor amigo de su padre, quien le hizo la “gauchada” de designarlo ahí.
Previsor, antes de presentarse a la Policía, Pepe Salgado se quitó un medallón con la imagen del Che Guevara y lo guardó en una caja, cerrada con llave. Se quedó solo con la cruz de San Francisco de Asís, seguro de que no levantaría ningún tipo de sospechas. Cuando Pepe Salgado cumplió el año del Servicio Militar Obligatorio, adquirió su propio nombre de guerra: Sergio. Y empezó a ser llamado así en el organigrama montonero. Sergio pidió al comisario mayor Torres que lo ayudara a quedarse en la Policía Federal. A Torres, que era mejor amigo de su papá, le extrañó la solicitud: pensaba que un joven tan capaz y dedicado podía aprovechar la buena situación económica de sus padres para apurar el ritmo de sus estudios y recibirse de Ingeniero Electrónico, su pasión desde chico. Pero Pepe lo convenció con el argumento de que le gustaría ganar su propio dinero en un trabajo que le resultaba cómodo y que, además, le permitía seguir estudiando en la sede de la Facultad, que estaba tan cerca del Departamento Central, a menos de veinte cuadras. Pensaba que podía ser muy útil en la Superintendencia de Comunicaciones. Y Esteban creía lo mismo. Así fue que Pepe Salgado (Sergio) logró quedarse en la Policía Federal ya como agente y con la placa 140.531 a partir del 14 de julio de 1975. Y allí estuvo hasta el 1º de julio de 1976, un día antes del atentado, cuando solicitó la baja.
Un ex montonero que también trabajó a las órdenes de “Esteban” y que participó de la voladura del comedor, recordó detalles de aquel día: “Un día, Rodolfo me dio una misión, que era muy delicada porque tenía que entrar uno de esos aparatos nada menos que al Departamento Central de la Policía Federal”...
“‘Este aparato capta las conversaciones entre teléfonos del mismo edificio’, me explicó. ‘Vas a entrar y vas a salir. Vas muy tranquilo y, cuando te paren en la guardia, decís que vas a verlo al agente Salgado. Te van a dejar pasar. Entrás, te llevan a la oficina de Salgado, le das el maletín y te vas. La verdad es que no tuve ningún problema. De la guardia me llevaron a la oficina donde estaba Salgado y le di el maletín”.
Ese mismo día, al mediodía, explotó la bomba, dejando un saldo de 23 muertos y 110 heridos.
-¿Qué pasó después del atentado con Salgado?
-El periodista Eugenio Méndez señaló que Pepe fue recogido por un automóvil y cambió de vehículo. En ese segundo auto, se encontró con Esteban, que le dijo: “El operativo salió perfecto”. Sin embargo Walsh estaba preocupado por el futuro de Salgado. Primero por su seguridad, para que no lo agarraran, pero también porque sentía un afecto paternal por él (Salgado tenía 21 años) y le preocupaba el impacto psicológico que le podía causar su responsabilidad en el asesinato de tantas personas.
José María Salgado fue capturado y llevado a la ESMA, donde estuvo hasta finales de mayo de 1977, cuando la marina lo entregó a la Policía Federal. A los pocos días, el jueves 2 de junio, apareció muerto luego de un tiroteo que habría tenido lugar en el barrio porteño de Caballito.
(De www.lanación.com.ar)
El homenaje de mayor trascendencia implicó el cambio de nombre de la estación Entre Ríos, del subterráneo de Buenos Aires, por Rodolfo Walsh, durante la gestión gubernamental de la Capital Federal de Horacio Rodríguez Larreta, de un partido político poco ligado a la ultraizquierda.
Andrés Fernández Cendoya escribió en el Diario La Prensa:
El más sangriento atentado terrorista de los 70, fue perpetrado por Montoneros el 2 de Julio de 1976, en el salón comedor de la Superintendencia de Seguridad Federal. Planificado y ejecutado por la Conducción Nacional de la orga asesina, liderada por el terrorista Mario Firmenich (Comandante, NG Pepe) y los terroristas Marcelo Kurlat (Capitán, NG Monra) Secretario Militar, Rodolfo Walsh (Capitán, NG Esteban) y Horacio Verbitsky (Capitán, NG Perro) Responsables del Órgano de Inteligencia, por la mano del traidor infiltrado José Salgado (Miliciano, NG Pepe).
La bomba “vietnamita”, cumplió con su cometido asesino, matando arteramente a 23 desprevenidos comensales, con amputación traumática de miembros, quemaduras, heridas lacerantes y fracturas expuestas, provocadas por su carga de metralla metálica y potente onda expansiva.
Es deber de estricta justicia, rescatar del olvido político impuesto por los gobiernos K, la memoria de nuestras Víctimas del terrorismo. En tal sentido, una vez más, repudiamos que se haya impuesto el nombre del terrorista Walsh, a la estación de subte Entre Ríos y que se haya retirado del frente del edificio policial, la placa conmemorativa del trágico hecho, configurando una cobarde y vil claudicación.
La “batalla cultural” a librar por las nuevas autoridades, debe revertir el silencio y el ocultamiento impuesto a las Víctimas provocadas por las organizaciones terroristas que asolaron la Nación y la pasiva aceptación social alcanzada bajo el paraguas de funcionarios y organizaciones de DDHH, abiertamente filo terroristas. En igual sentido y urgentemente, deben adoptarse las acciones necesarias, para restituir la libertad de quiénes sufren hoy la saga de aquella guerra, cumpliendo injustas condenas o excesivas e ilegales prisiones preventivas, dictadas por jueces prevaricadores, que apartados del principio de legalidad, llevaron adelante, verdaderos “juicios revolucionarios”.
Para que la Libertad avance y se mantenga en el tiempo, la Historia Completa debe prevalecer sobre la memoria parcial e ideologizada y en el marco de una Nación pacificada, no hay margen para la existencia de Presos Políticos.
(De www.laprensa.com.ar)
ENTREVISTA DE LA NACIÓN
Ceferino Reato repasa detalles de la vida clandestina y revolucionaria del autor de “Operación Masacre”, señalado por propios y enemigos como el autor intelectual del ataque a la Superintendencia de Seguridad Federal.
Hoy, sábado 6 de julio, desde las 11 de la mañana, se realiza por tercer año consecutivo una manifestación en la estación del subte E “Rodolfo Walsh”. “Marchamos desde avenida Entre Ríos y avenida San Juan hasta la calle Moreno 1417, pidiendo justicia por las víctimas del terrorismo y exigiendo el cambio de nombre de la Estación “Rodolfo Walsh”, convoca la Asociación Civil Justicia y Concordia. Sostienen que Walsh es el ideólogo del atentado más sangriento de las agrupaciones guerrilleras argentinas. La protesta se da en marco del cumplimiento de los 48 años del atentado al comedor de la Superintendencia de Seguridad Federal de la Policía Federal que dejó un saldo de 23 muertos y 110 heridos. El autor material del fatídico ataque fue José María “Pepe” Salgado, un joven militante de Montoneros que trasladó y colocó la bomba. Pero el autor intelectual fue Rodolfo Walsh, quien, en el aparato de inteligencia de Montoneros, era conocido como “Esteban”.
El recorrido del periodista y escritor en los callejones de la clandestinidad fue relatado por diversas fuentes. En 2022, Ceferino Reato reunió muchos de esos testimonios en su libro, ‘Masacre en el comedor’. Reato repasa la historia previa al atentado y cuenta cómo fue la participación de Walsh en la gestación del ataque. En una entrevista con LA NACION, narra los principales hitos de la carrera del autor de Operación Masacre en la organización Montoneros y, en particular, cuál fue su “aporte” puntual al ataque terrorista del 2 de julio de 1976.
-Ceferino, ¿cómo se conocieron Walsh y “Pepe” Salgado?
-El encuentro ocurrió en el segundo trimestre de 1974, luego de una charla de Walsh organizada por el Centro de Estudiantes de la Facultad de Ingeniería. Salgado era estudiante de Ingeniería Electrónica. En Inteligencia había varios que provenían de Ingeniería y de Ciencias Exactas; eran lugares que Walsh, alias “Esteban”, frecuentaba, entiendo que para reclutar posibles colaboradores, según me explicó una fuente. Salgado sentía admiración por él. Como casi todos los jóvenes militantes, había quedado fascinado por Operación Masacre, el libro más conocido de Walsh.
-Y se generó un vínculo entre ambos.
-Esteban y Pepe tenían varios puntos en común. Uno de ellos era el gusto por el uso de los aparatos electrónicos para captar y grabar comunicaciones telefónicas. Walsh estaba al día con toda la tecnología que pudiera servir para la contrainteligencia. Era un minucioso investigador en esa área y en muchas ocasiones mandaba a comprar artilugios al exterior, que luego servirían para hacer escuchas.
-¿Cuándo se produce el ingreso de Rodolfo Walsh a Montoneros? ¿Fue su primera experiencia en guerrilla?
-Ingresó en abril de 1973. Llegó desde las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) junto a otros integrantes de un grupo que ya se había especializado en tareas de Inteligencia e Información.
-¿Cuáles fueron sus aportes inmediatos?
-Walsh y su grupo llegaron a Montoneros bien adiestrados en las escuchas de la red radioeléctrica de la Policía Federal.
-¿Cómo llegaron a poder escucharlas?
-Las descubrieron de casualidad. Hay distintas versiones acerca de cómo lo hicieron. Michael McCaughan, un autor irlandés que escribió un libro sobre él, dijo que en una noche en la que Walsh miraba una serie en el departamento de la calle Tucumán, en el microcentro porteño, que alquilaba con su pareja y compañera de sus últimos años, Lilia Ferreyra, el viejo televisor que tenían empezó a fallar y apareció una voz desconocida: estaban captando las frecuencias de radio de la policía. Walsh empezó a aplicar sus habilidades para descifrar códigos y le pidió a un pequeño grupo de amigos que lo ayudara a registrar todas las actividades policiales. “Rodolfo consiguió radios viejas. El departamento se llenó de aparatos y cables. En verano era insoportable, todo cerrado. Me iba a la calle para tomar aire”, contó Lilia Ferreyra a la periodista Gabriela Esquivada en el libro Noticias de los Montoneros.
Según Reato, “hacía ya tiempo que Walsh había dejado atrás su etapa de mero ‘intelectual comprometido’ con la revolución socialista, en la cual intentan congelarlo la mayoría de las numerosas biografías escritas sobre él, que cancelan o disimulan su activa participación en varias de las operaciones más relevantes decididas por la cúpula de Montoneros. Toda su intensa actividad apuntaba a tres objetivos: reunir información que podía ser útil en la lucha guerrillera, difundirla de una manera selectiva para eludir la censura de prensa e influir en la opinión pública, y confundir al enemigo”.
Por ejemplo, con la Agencia de Noticias Clandestina (ANCLA), cuya sigla ya buscaba confundir a los militares acerca de quiénes estaban detrás de esa agencia de noticias tan particular que, con un lenguaje periodístico neutro sobrio y preciso, difundía cables durante la dictadura con información de primera mano sobre temas picantes, como las peleas internas entre el Ejército, la Marina y la Aeronáutica. “Otra de sus criaturas, Cadena Informativa, fue realizada solo por él, a partir de diciembre de 1976, cuando se le ocurrió escribir informaciones cortas y militantes para denunciar la dictadura. Pensaba que una de las formas de combatir el temor paralizante era involucrar a muchos en la circulación de esas noticias, sin reuniones riesgosas, lejos de los lugares públicos. ‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando’, fue la pieza de marketing revolucionario que acompañaba esos textos.
-Tenía diversas responsabilidades.
-Según me contó un ex guerrillero que colaboró con Walsh, él no era el jefe, pero era el hombre de Inteligencia. No solo delegaba tareas, sino que iba él mismo a muchísimas reuniones para recoger información de primera mano porque tenía muchísimos contactos, de los más variados, en todos los ámbitos. Se movía en los círculos más diversos, desde la Iglesia Católica, los militares, la policía, la política y el sindicalismo... hasta los diplomáticos, periodistas, escritores, actores y artistas plásticos. Eran contactos de alto nivel.
-¿Por qué le decían “Esteban”?
-Según su hija Patricia, usaba ese nombre de guerra en honor a su papá, Miguel Esteban.
-Finalmente, involucra a Pepe Salgado. ¿Cuándo?
-Se incorporó como colaborador directo de Walsh en 1974. Salgado dejó de lado su carrera de Ingeniería Electrónica para convertirse rápidamente en uno de los principales recursos del grupo de guerrilleros infiltrados en la Policía Federal, el Ejército y la Armada. Es que, al poco tiempo, el 2 de julio de 1974, Salgado entró a la Policía Federal para cumplir con el Servicio Militar Obligatorio, que duraba un año. Tuvo tres meses de instrucción en la Escuela de Suboficiales y luego fue a la Dirección General de Antecedentes.
Para llegar ahí se necesitaba el respaldo de alguien importante, con peso en la Policía Federal. Resultaba un lugar muy cómodo para pasar la “colimba”; era un trabajo de oficina que permitía dormir en casa y hacer un horario corrido. Además, le quedaba a pocas cuadras de las aulas de Ingeniería. Fue el comisario mayor Alberto Torres, su vecino en Olivos y el mejor amigo de su padre, quien le hizo la “gauchada” de designarlo ahí.
Previsor, antes de presentarse a la Policía, Pepe Salgado se quitó un medallón con la imagen del Che Guevara y lo guardó en una caja, cerrada con llave. Se quedó solo con la cruz de San Francisco de Asís, seguro de que no levantaría ningún tipo de sospechas. Cuando Pepe Salgado cumplió el año del Servicio Militar Obligatorio, adquirió su propio nombre de guerra: Sergio. Y empezó a ser llamado así en el organigrama montonero. Sergio pidió al comisario mayor Torres que lo ayudara a quedarse en la Policía Federal. A Torres, que era mejor amigo de su papá, le extrañó la solicitud: pensaba que un joven tan capaz y dedicado podía aprovechar la buena situación económica de sus padres para apurar el ritmo de sus estudios y recibirse de Ingeniero Electrónico, su pasión desde chico. Pero Pepe lo convenció con el argumento de que le gustaría ganar su propio dinero en un trabajo que le resultaba cómodo y que, además, le permitía seguir estudiando en la sede de la Facultad, que estaba tan cerca del Departamento Central, a menos de veinte cuadras. Pensaba que podía ser muy útil en la Superintendencia de Comunicaciones. Y Esteban creía lo mismo. Así fue que Pepe Salgado (Sergio) logró quedarse en la Policía Federal ya como agente y con la placa 140.531 a partir del 14 de julio de 1975. Y allí estuvo hasta el 1º de julio de 1976, un día antes del atentado, cuando solicitó la baja.
Un ex montonero que también trabajó a las órdenes de “Esteban” y que participó de la voladura del comedor, recordó detalles de aquel día: “Un día, Rodolfo me dio una misión, que era muy delicada porque tenía que entrar uno de esos aparatos nada menos que al Departamento Central de la Policía Federal”...
“‘Este aparato capta las conversaciones entre teléfonos del mismo edificio’, me explicó. ‘Vas a entrar y vas a salir. Vas muy tranquilo y, cuando te paren en la guardia, decís que vas a verlo al agente Salgado. Te van a dejar pasar. Entrás, te llevan a la oficina de Salgado, le das el maletín y te vas. La verdad es que no tuve ningún problema. De la guardia me llevaron a la oficina donde estaba Salgado y le di el maletín”.
Ese mismo día, al mediodía, explotó la bomba, dejando un saldo de 23 muertos y 110 heridos.
-¿Qué pasó después del atentado con Salgado?
-El periodista Eugenio Méndez señaló que Pepe fue recogido por un automóvil y cambió de vehículo. En ese segundo auto, se encontró con Esteban, que le dijo: “El operativo salió perfecto”. Sin embargo Walsh estaba preocupado por el futuro de Salgado. Primero por su seguridad, para que no lo agarraran, pero también porque sentía un afecto paternal por él (Salgado tenía 21 años) y le preocupaba el impacto psicológico que le podía causar su responsabilidad en el asesinato de tantas personas.
José María Salgado fue capturado y llevado a la ESMA, donde estuvo hasta finales de mayo de 1977, cuando la marina lo entregó a la Policía Federal. A los pocos días, el jueves 2 de junio, apareció muerto luego de un tiroteo que habría tenido lugar en el barrio porteño de Caballito.
(De www.lanación.com.ar)
Tradición medieval vs. Progreso material y científico
Algunos sectores católicos tienden a ver en la Edad Media europea una especie de culminación de la sociedad cristiana, o al menos una etapa que conducía hacia esa sociedad ideal. Observan, además, que dicho proceso fue detenido o limitado ante una desafortunada interrupción, como fue el caso del Renacimiento y de otros procesos un tanto alejados del ideal medieval. S. Serrano Poncela escribió: "El hombre medieval, dentro de sus imperfecciones políticas o técnicas, había conseguido una creencia a base de su fe en la vida apocatastásica, suficiente para dar equilibrio a su temporal estancia sobre la tierra. Renacimiento, Reforma y Revolución sustituyen aquel ideal de vida eterna ultraterrena por el ideal del progreso, la razón y la ciencia".
"Tres siglos han sido suficientes para que el hombre arrojado de su paraíso percibiera con claridad que el nuevo alojamiento terrenal no le satisfacía. Y sobrevinieron el dasaliento, el pesimismo y la crisis. Un grave y desolador descubrimiento del hombre contemporáneo, según Unamuno, es haber percibido que progresar en una dirección temporal y humana -el Progreso- está en contradicción con la finitud de la propia vida. Que sólo se progresa cuando el hombre acepta una finalidad intemporal y se dirige hacia ella penetrado de fe".
"No hay progreso sin finalidad final de vivir, es decir, sin inmortalidad del alma y creencia en Dios. El grito de Fausto: «¡Devuélveme el alma!», debe ser el del hombre contemporáneo, y no el grito de más ciencia, más progreso, más técnica, más saber" (De "El pensamiento de Unamuno"-Fondo de Cultura Económica-México 1953).
Si consideramos al cristianismo como una ética objetiva, que tiene presentes las leyes naturales que rigen nuestras conductas individuales, no parece existir una contradicción esencial entre religión, por una parte, y razón, ciencia y técnica, por otra parte. Los mandamientos bíblicos apuntan a fortalecer la moral individual y colectiva antes que renunciar a esta vida, o ubicarla en un lugar secundario a fin de priorizar una vida futura en el más allá.
La fe religiosa, como una confianza plena en quien sugiere normas de conducta precisas, tiene sentido sólo si se cumplen con tales normas o mandamientos. Y esto es posible realizarlo tanto en la época medieval como en épocas posteriores. Si en realidad no se les presta la atención debida, no es precisamente por culpa de la ciencia o de la técnica, sino de la escala de valores que predomina en determinada época. Por el contrario, no existe actividad diferente de la ciencia que pueda hacer plenamente conscientes a los seres humanos de la existencia de leyes naturales invariantes que rigen todo lo existente, y en cuya adaptación se encuentra el sentido que hemos de dar a nuestra vida.
Incluso la creencia religiosa por sí sola no es prioritaria en los Evangelios, sino que lo son los mandamientos bíblicos. Además, el cumplimiento de tales mandamientos éticos, adoptados desde otras religiones, o aún, sin una religion definida, responden eficazmente a la propuesta cristiana. Aquello de que "nadie accede al Reino de los Cielos" sino es a través de la aceptación de Cristo, en realidad implica que nadie accede sino es a través del cumplimiento de sus mandamientos, siendo la universalidad cristiana entendida como que también es válido el desarrollo de una ética natural aún cuando sea adquirida a través de otras filosofías o religiones, o bien en forma independiente.
En cuanto a la postura separatista entre religión y razón, adoptada por Miguel de Unamuno, Serrano Poncela agrega: "Por fortuna -píensa Unamuno-, los españoles están mejor preparados para llevar a cabo esta «cura» que permitirá la devolución, por parte del Mefistófeles racionalista, del alma perdida, porque a los españoles les ha preocupado más que a otros pueblos europeos el ganar su eternidad, a través de la catarsis religiosa, que ganar su humanidad a través del racionalismo lógico-ético".
"Esta actitud sabia y previsora, «que ha atravesado, a la fuerza, por el Renacimiento, la Reforma y la Revolución, aprendiendo, sí, de ellas, pero sin dejarse tocar el alma, conservando la herencia espiritual del medioevo», ha sido mal interpretado por Europa y su actitud crítica desdeñosa ha rebotado en España, aunque sin producir efecto en la intrahistoria. Sólo la superficie -lo temporal histórico- se afecta por el afán europeísta, regeneracionista, y clama por una puesta en forma dentro del mundo de valores de la cultura técnico científica".
"Frente a este grupo de españoles escandalizados, de epidermis europeizantes, lanza Unamuno su famoso grito de ¡qué inventen ellos!, queriendo significar con el mismo «ellos a la ciencia de que nos aprovecharemos; nosotros a lo nuestro». Es decir, dése a Europa la oportunidad que desea de hacer del hombre un perfecto animal humano mientras nosotros buscamos, por todos los medios que concede la desesperación, entender y salvar nuestra inmortalidad en Dios".
"Y aquí aparece el quijotismo como un intento de solución. Don Quijote es el símbolo expresivo de «una lucha entre lo que el mundo es, según la razón de la ciencia nos lo muestra, y lo que queremos que sea, según la fe de nuestra religión nos lo dice», y en esta lucha «está el secreto de eso que suele decirse de que somos, en el fondo, irreductibles a la cultura, es decir, que no nos resignamos a ella». En efecto, Don Quijote es una pura contradicción a la razón del mundo aparencial, fenoménico, sustituido por el mundo imaginario, esencial y nouménico que lleva dentro".
"Desde este punto de vista, las aventuras quijotescas son un constante progreso del ideal sobre lo real y un sometimiento evidente de la realidad a esta utopía dinámica".
"Tres siglos han sido suficientes para que el hombre arrojado de su paraíso percibiera con claridad que el nuevo alojamiento terrenal no le satisfacía. Y sobrevinieron el dasaliento, el pesimismo y la crisis. Un grave y desolador descubrimiento del hombre contemporáneo, según Unamuno, es haber percibido que progresar en una dirección temporal y humana -el Progreso- está en contradicción con la finitud de la propia vida. Que sólo se progresa cuando el hombre acepta una finalidad intemporal y se dirige hacia ella penetrado de fe".
"No hay progreso sin finalidad final de vivir, es decir, sin inmortalidad del alma y creencia en Dios. El grito de Fausto: «¡Devuélveme el alma!», debe ser el del hombre contemporáneo, y no el grito de más ciencia, más progreso, más técnica, más saber" (De "El pensamiento de Unamuno"-Fondo de Cultura Económica-México 1953).
Si consideramos al cristianismo como una ética objetiva, que tiene presentes las leyes naturales que rigen nuestras conductas individuales, no parece existir una contradicción esencial entre religión, por una parte, y razón, ciencia y técnica, por otra parte. Los mandamientos bíblicos apuntan a fortalecer la moral individual y colectiva antes que renunciar a esta vida, o ubicarla en un lugar secundario a fin de priorizar una vida futura en el más allá.
La fe religiosa, como una confianza plena en quien sugiere normas de conducta precisas, tiene sentido sólo si se cumplen con tales normas o mandamientos. Y esto es posible realizarlo tanto en la época medieval como en épocas posteriores. Si en realidad no se les presta la atención debida, no es precisamente por culpa de la ciencia o de la técnica, sino de la escala de valores que predomina en determinada época. Por el contrario, no existe actividad diferente de la ciencia que pueda hacer plenamente conscientes a los seres humanos de la existencia de leyes naturales invariantes que rigen todo lo existente, y en cuya adaptación se encuentra el sentido que hemos de dar a nuestra vida.
Incluso la creencia religiosa por sí sola no es prioritaria en los Evangelios, sino que lo son los mandamientos bíblicos. Además, el cumplimiento de tales mandamientos éticos, adoptados desde otras religiones, o aún, sin una religion definida, responden eficazmente a la propuesta cristiana. Aquello de que "nadie accede al Reino de los Cielos" sino es a través de la aceptación de Cristo, en realidad implica que nadie accede sino es a través del cumplimiento de sus mandamientos, siendo la universalidad cristiana entendida como que también es válido el desarrollo de una ética natural aún cuando sea adquirida a través de otras filosofías o religiones, o bien en forma independiente.
En cuanto a la postura separatista entre religión y razón, adoptada por Miguel de Unamuno, Serrano Poncela agrega: "Por fortuna -píensa Unamuno-, los españoles están mejor preparados para llevar a cabo esta «cura» que permitirá la devolución, por parte del Mefistófeles racionalista, del alma perdida, porque a los españoles les ha preocupado más que a otros pueblos europeos el ganar su eternidad, a través de la catarsis religiosa, que ganar su humanidad a través del racionalismo lógico-ético".
"Esta actitud sabia y previsora, «que ha atravesado, a la fuerza, por el Renacimiento, la Reforma y la Revolución, aprendiendo, sí, de ellas, pero sin dejarse tocar el alma, conservando la herencia espiritual del medioevo», ha sido mal interpretado por Europa y su actitud crítica desdeñosa ha rebotado en España, aunque sin producir efecto en la intrahistoria. Sólo la superficie -lo temporal histórico- se afecta por el afán europeísta, regeneracionista, y clama por una puesta en forma dentro del mundo de valores de la cultura técnico científica".
"Frente a este grupo de españoles escandalizados, de epidermis europeizantes, lanza Unamuno su famoso grito de ¡qué inventen ellos!, queriendo significar con el mismo «ellos a la ciencia de que nos aprovecharemos; nosotros a lo nuestro». Es decir, dése a Europa la oportunidad que desea de hacer del hombre un perfecto animal humano mientras nosotros buscamos, por todos los medios que concede la desesperación, entender y salvar nuestra inmortalidad en Dios".
"Y aquí aparece el quijotismo como un intento de solución. Don Quijote es el símbolo expresivo de «una lucha entre lo que el mundo es, según la razón de la ciencia nos lo muestra, y lo que queremos que sea, según la fe de nuestra religión nos lo dice», y en esta lucha «está el secreto de eso que suele decirse de que somos, en el fondo, irreductibles a la cultura, es decir, que no nos resignamos a ella». En efecto, Don Quijote es una pura contradicción a la razón del mundo aparencial, fenoménico, sustituido por el mundo imaginario, esencial y nouménico que lleva dentro".
"Desde este punto de vista, las aventuras quijotescas son un constante progreso del ideal sobre lo real y un sometimiento evidente de la realidad a esta utopía dinámica".
miércoles, 3 de julio de 2024
Acerca de la voluntad
En nuestra marcha por la vida, podemos distinguir un "freno" a nuestras acciones como también una "fuerza" que nos motiva para ir hacia adelante. En este caso se ha hecho una analogía con la marcha hacia adelante de un automóvil, considerando que la velocidad que podemos imprimirle depende bastante de la posibilidad de frenar en un tiempo breve a fin de evitar algún accidente. Si no se tiene en cuenta que a mayor velocidad, mayor será el tramo necesario para detener el vehículo, los riesgos serán grandes.
Mientras que el control racional de las emociones y el control emocional de la razón constituyen el freno de nuestras posibles acciones, la voluntad constituirá la fuerza que nos moverá hacia adelante. Pero esta fuerza, en realidad, surgirá luego de haber deseado o querido algo; incluso la palabra "voluntad" proviene de volo (querer). M. Guéroult escribió: "Una voluntad que obra sin razón, es decir, sin motivo, no es ya una voluntad: «no se puede querer sin motivo, porque querer es consentir a un motivo» (Malebranche)" (Del "Diccionario del Lenguaje Filosófico" de Paul Foulquié-Editorial Labor SA-Barcelona 1967).
El fisicoculturista Arnold Schwarzenegger acostumbraba preguntar a quienes asistían a su gimnasio cuánto de importante era para ellos lograr un físico desarrollado, considerando que si no era demasiado importante tal ambición, estarían poco motivados para llevar adelante el gran trabajo requerido para ese logro, renunciando a ello en un tiempo no muy prolongado.
Puede decirse que la "educación de la voluntad" consiste esencialmente en la capacidad de elección de metas importantes y accesibles, algo que conforma esencialmente el sentido de la vida. Una vez logrado este sentido, la fuerza de la voluntad aparecerá como una consecuencia directa de ese logro previo. Miguel Ángel Fuentes escribió: "Se suele decir que donde hay voluntad hay también un camino. Yo quisiera modificar esta frase, y me atrevería a afirmar que donde hay un objetivo, allí hay también una voluntad. En otras palabras, quien tiene bien claro un objetivo y aspira de verdad a alcanzarlo, nunca se quejará de que carece de fuerza de voluntad".
Tomás de Aquino escribió: "El objeto que mueve la voluntad es el bien conocido como conveniente, de donde se sigue que si se propone algún bien conocido como bueno, pero no como conveniente, no moverá la voluntad". Al respecto, Fuentes aclara: "«Conveniente» es más que «bueno»; «bueno» significa que es capaz de atraer la voluntad: pero «conveniente» implica que de hecho me atrae a mí, que lo veo ventajoso, útil, adecuado, oportuno y hasta necesario e impostergable" (De "¡Quiero!"-Ediciones del Verbo Encarnado-San Rafael, Mendoza 2012).
Las acciones humanas, con la intensidad suficiente como para favorecer la supervivencia individual y colectiva, dependen esencialmente de haber previamente adquirido un adecuado sentido de la vida, ya que la ausencia de sentido es la principal causa de los males existentes en toda sociedad. Existe un sentido de la vida común a todos los seres humanos y es el principio de adaptación al orden natural, entendido generalmente como la tendencia a responder a la voluntad del Dios Creador. Además, existirán los diversos sentidos de la vida adicionales, como son las elecciones personales acerca de la profesión, el oficio y las demás metas elegidas a nivel individual. Víktor Frankl escribió: "El interés principal del hombre es el de encontrar un sentido a la vida, razón por la cual el hombre está dispuesto incluso a sufrir a condición de que este sufrimiento tenga un sentido" (De "El hombre en busca de sentido"-Editorial Herder SA-Barcelona 1979).
En oposición a esta búsqueda de sentido aparece un hedonismo advertido en las sociedades actuales, que limita severamente las necesarias acciones humanas que facilitarán la supervivencia individual y colectiva. Enrique Rojas escribió acerca de la personalidad caprichosa: "Su perfil es el siguiente: no está dispuesto a renunciar a los deseos inmediatos, no tiene hábito para los esfuerzos concretos y frecuentes, lo quiere todo en el momento. No sabe negarse nada...El sujeto caprichoso es inmaduro, débil y posee una base deficitaria para cualquier trabajo serio que signifique fortaleza para poder vencer la resistencia de su desidia, apatía y dejadez" (De "La conquista de la voluntad") (Citado en "¡Quiero!").
Mientras que el control racional de las emociones y el control emocional de la razón constituyen el freno de nuestras posibles acciones, la voluntad constituirá la fuerza que nos moverá hacia adelante. Pero esta fuerza, en realidad, surgirá luego de haber deseado o querido algo; incluso la palabra "voluntad" proviene de volo (querer). M. Guéroult escribió: "Una voluntad que obra sin razón, es decir, sin motivo, no es ya una voluntad: «no se puede querer sin motivo, porque querer es consentir a un motivo» (Malebranche)" (Del "Diccionario del Lenguaje Filosófico" de Paul Foulquié-Editorial Labor SA-Barcelona 1967).
El fisicoculturista Arnold Schwarzenegger acostumbraba preguntar a quienes asistían a su gimnasio cuánto de importante era para ellos lograr un físico desarrollado, considerando que si no era demasiado importante tal ambición, estarían poco motivados para llevar adelante el gran trabajo requerido para ese logro, renunciando a ello en un tiempo no muy prolongado.
Puede decirse que la "educación de la voluntad" consiste esencialmente en la capacidad de elección de metas importantes y accesibles, algo que conforma esencialmente el sentido de la vida. Una vez logrado este sentido, la fuerza de la voluntad aparecerá como una consecuencia directa de ese logro previo. Miguel Ángel Fuentes escribió: "Se suele decir que donde hay voluntad hay también un camino. Yo quisiera modificar esta frase, y me atrevería a afirmar que donde hay un objetivo, allí hay también una voluntad. En otras palabras, quien tiene bien claro un objetivo y aspira de verdad a alcanzarlo, nunca se quejará de que carece de fuerza de voluntad".
Tomás de Aquino escribió: "El objeto que mueve la voluntad es el bien conocido como conveniente, de donde se sigue que si se propone algún bien conocido como bueno, pero no como conveniente, no moverá la voluntad". Al respecto, Fuentes aclara: "«Conveniente» es más que «bueno»; «bueno» significa que es capaz de atraer la voluntad: pero «conveniente» implica que de hecho me atrae a mí, que lo veo ventajoso, útil, adecuado, oportuno y hasta necesario e impostergable" (De "¡Quiero!"-Ediciones del Verbo Encarnado-San Rafael, Mendoza 2012).
Las acciones humanas, con la intensidad suficiente como para favorecer la supervivencia individual y colectiva, dependen esencialmente de haber previamente adquirido un adecuado sentido de la vida, ya que la ausencia de sentido es la principal causa de los males existentes en toda sociedad. Existe un sentido de la vida común a todos los seres humanos y es el principio de adaptación al orden natural, entendido generalmente como la tendencia a responder a la voluntad del Dios Creador. Además, existirán los diversos sentidos de la vida adicionales, como son las elecciones personales acerca de la profesión, el oficio y las demás metas elegidas a nivel individual. Víktor Frankl escribió: "El interés principal del hombre es el de encontrar un sentido a la vida, razón por la cual el hombre está dispuesto incluso a sufrir a condición de que este sufrimiento tenga un sentido" (De "El hombre en busca de sentido"-Editorial Herder SA-Barcelona 1979).
En oposición a esta búsqueda de sentido aparece un hedonismo advertido en las sociedades actuales, que limita severamente las necesarias acciones humanas que facilitarán la supervivencia individual y colectiva. Enrique Rojas escribió acerca de la personalidad caprichosa: "Su perfil es el siguiente: no está dispuesto a renunciar a los deseos inmediatos, no tiene hábito para los esfuerzos concretos y frecuentes, lo quiere todo en el momento. No sabe negarse nada...El sujeto caprichoso es inmaduro, débil y posee una base deficitaria para cualquier trabajo serio que signifique fortaleza para poder vencer la resistencia de su desidia, apatía y dejadez" (De "La conquista de la voluntad") (Citado en "¡Quiero!").
martes, 2 de julio de 2024
Argentina y la "justicia vengativa"
Por Carlos Oscar Wartjes
ECOS DE LOS SETENTA: POCOS SABEN
Pocos recuerdan unas palabras de Julián Marías publicadas en julio de 1992, y son ellas las que me entusiasmaron a que les contara sólo una pequeña parte de la tragedia que nos azota hace más de 50 años. Dicen así: “Todos saben -aunque muchos no lo quieran saber- el grave problema que corrió la Argentina, de convertirse en una gigantesca Cuba, regida desde muy lejos. Eso es lo que no se le ha perdonado, que lo evitara”.
Pocos saben, o no recuerdan, que Menem, a fin de contribuir a la pacificación nacional, dictó leyes de amnistía que, aprobadas por el Congreso, luego fueron derogadas por el mismo Congreso, pero sólo para los que combatieron al terrorismo. De modo que los terroristas quedaron libres de cualquier cargo y los que habían defendido la democracia fueron a la cárcel.
Pocos saben lo que es una guerra despiadada y oculta en la que ambas partes acuden a medios extremos para aniquilar al otro, mientras unos cumplen la orden de devolver la paz a la ciudadanía y otros buscan hacerse de un gobierno legítimamente constituido, para imponer un régimen comunista.
Pocos saben que la justicia en nuestro país se ejerce de dos maneras, juzgando o vengándose. Si no fuera así, no habría tantos corruptos libres.
Pocos saben que se abren nuevas causas, inclusive contra hombres que en muchos casos apenas contaban con la mayoría de edad y ostentaban las más bajas jerarquías. Será que el negocio de los derechos humanos que Macri prometió terminar en su campaña a la presidencia, aún continua.
Pocos saben que en una misma causa se involucró a dos oficiales y ocho cabos, como si todos, en un régimen militar, tuvieran la misma responsabilidad.
Pocos saben que estos vejámenes ni siquiera se cometieron en los juicios de Nüremberg y que en dichos juicios hubo menos de cien sentencias, o que en la guerra entre Serbia y Croacia no se llegaron a las 20 condenas. Pero el “orgullo político y judicial” de ciertos personajes es haber procesado a más de dos mil setecientos militares y civiles, de los cuales fallecieron más de 840.
Pocos saben que se violaron el Tratado de Roma, el de Costa Rica, la ley más benigna, el plazo razonable de juzgamiento, entre otros compromisos internacionales y principios del derecho.
Pocos saben que tenemos presos mayores de 90 años y que poco tiempo atrás falleció un preso de 100 años de edad.
Pocos saben que aún están presos funcionarios del Poder judicial y se los mantiene cautivos, sólo por haber sentenciado a terroristas. Tampoco saben que cuando a los terroristas les molestó la justicia, esos canallas no dudaron en asesinar a jueces como el doctor Quiroga y amedrentar a todos los integrantes del tribunal, varios de los cuales debieron emigrar.
Pocos saben que a los presos de lesa humanidad no les cabe la detención domiciliaria cuando cumplen los setenta años, aun cuando estén enfermos graves y los servicios carcelarios carezcan de la posibilidad de atención.
Pocos saben que existen presos comunes por delitos graves sin pulsera electrónica, pero pocos días atrás llegaron al domicilio de un preso de lesa humanidad de 86 años de edad para colocarle la pulsera, luego de casi 18 años de detención, en un acto de renovada humillación y venganza.
Pocos saben, o no quieren recordar, cómo llevaron al tribunal al fallecido comisario Patti, en camilla, con el suero colgando. Pero lo que pocos saben es que a un preso con cáncer diagnosticado, mayor de 75 años, hasta poco tiempo atrás lo llevaban al hospital esposado, le colocaban una esposa en la cabecera de la cama para dejarle el otro brazo libre a fin de poder inyectarle la quimio. Entendían que se podía escapar y el hombre se estaba muriendo.
En el Día de la Bandera falleció. No le hicieron estas canalladas ni a los asesinos seriales de la historia penal argentina.
Pocos saben que a las Fuerzas Armadas argentinas se les quitó la justicia militar, único caso en la historia. Eso si, cuando en un frente de guerra peligroso sucedió una muerte de un militar integrante de una misión de paz, por disparos entre enemigos, ningún funcionario penal corrió el riesgo de investigar lo ocurrido in situ y les bastó la prevención sumaria que preveía el Código de Justicia Militar. Todo eso, ante al asombro de los superiores militares extranjeros que se encontraban a cargo.
Pocos saben que ciudadanos que aportaron toda su vida deben ser mantenidos económicamente por familiares y amigos.
Pocos saben los dramas familiares y los sufrimientos de hijos, porque la mayoría de la sociedad de hoy no vivió aquella tragedia, pero mira al costado y disfruta de la democracia que estuvimos a punto de perder.
Pocos saben que hasta poco tiempo atrás se impidió que los hijos de militares presos pudieran ascender, simplemente por “portación de apellido”.
Pocos saben que, los que iniciaron la guerra, como eran jóvenes idealistas, no importaba que mataran niños e inocentes como consecuencia de sus ideales.
Pocos saben que, luego de esos crímenes, todos los argentinos, con nuestros impuestos, indemnizamos en forma exclusiva a los terroristas, y a algunos más, sólo para compensar sus frustraciones ideológicas.
EL MONUMENTO
Pocos saben que en el Monumento a la memoria sólo obran nombres de terroristas y también de arrepentidos, que ellos ejecutaron cuando quisieron desertar al ser testigos del horror de sus crímenes.
Pocos saben que la hermana del soldado Hermindo Luna, aquel que se resistió al asalto del Regimiento de Formosa, en su visita al monumento preguntó por qué no figuraba su hermano. No pudieron decirle la verdad.
Pocos saben que hubo presidentes que invitaron a visitantes extranjeros a rendirles homenaje a esos terroristas o acudir al Museo de la memoria parcial.
Pocos saben que Nicolás Rodríguez Peña escribió la siguiente reflexión: “¡Que fuimos crueles! Vaya con el cargo. Mientras tanto, ahí tienen ustedes una patria que no está en el compromiso de serlo. La salvamos como creíamos que debíamos salvarla. ¿Hubo otros medios? Nosotros no lo vimos, ni creímos que con esos medios fuéramos capaces de hacer lo que hicimos. Arrójennos la culpa al rostro y gocen los resultados. Nosotros seremos los verdugos. Sean ustedes los hombres libres”.
El autor es Contraalmirante de Infanteria de Marina (Retirado)
(De www.laprensa.com.ar)
ECOS DE LOS SETENTA: POCOS SABEN
Pocos recuerdan unas palabras de Julián Marías publicadas en julio de 1992, y son ellas las que me entusiasmaron a que les contara sólo una pequeña parte de la tragedia que nos azota hace más de 50 años. Dicen así: “Todos saben -aunque muchos no lo quieran saber- el grave problema que corrió la Argentina, de convertirse en una gigantesca Cuba, regida desde muy lejos. Eso es lo que no se le ha perdonado, que lo evitara”.
Pocos saben, o no recuerdan, que Menem, a fin de contribuir a la pacificación nacional, dictó leyes de amnistía que, aprobadas por el Congreso, luego fueron derogadas por el mismo Congreso, pero sólo para los que combatieron al terrorismo. De modo que los terroristas quedaron libres de cualquier cargo y los que habían defendido la democracia fueron a la cárcel.
Pocos saben lo que es una guerra despiadada y oculta en la que ambas partes acuden a medios extremos para aniquilar al otro, mientras unos cumplen la orden de devolver la paz a la ciudadanía y otros buscan hacerse de un gobierno legítimamente constituido, para imponer un régimen comunista.
Pocos saben que la justicia en nuestro país se ejerce de dos maneras, juzgando o vengándose. Si no fuera así, no habría tantos corruptos libres.
Pocos saben que se abren nuevas causas, inclusive contra hombres que en muchos casos apenas contaban con la mayoría de edad y ostentaban las más bajas jerarquías. Será que el negocio de los derechos humanos que Macri prometió terminar en su campaña a la presidencia, aún continua.
Pocos saben que en una misma causa se involucró a dos oficiales y ocho cabos, como si todos, en un régimen militar, tuvieran la misma responsabilidad.
Pocos saben que estos vejámenes ni siquiera se cometieron en los juicios de Nüremberg y que en dichos juicios hubo menos de cien sentencias, o que en la guerra entre Serbia y Croacia no se llegaron a las 20 condenas. Pero el “orgullo político y judicial” de ciertos personajes es haber procesado a más de dos mil setecientos militares y civiles, de los cuales fallecieron más de 840.
Pocos saben que se violaron el Tratado de Roma, el de Costa Rica, la ley más benigna, el plazo razonable de juzgamiento, entre otros compromisos internacionales y principios del derecho.
Pocos saben que tenemos presos mayores de 90 años y que poco tiempo atrás falleció un preso de 100 años de edad.
Pocos saben que aún están presos funcionarios del Poder judicial y se los mantiene cautivos, sólo por haber sentenciado a terroristas. Tampoco saben que cuando a los terroristas les molestó la justicia, esos canallas no dudaron en asesinar a jueces como el doctor Quiroga y amedrentar a todos los integrantes del tribunal, varios de los cuales debieron emigrar.
Pocos saben que a los presos de lesa humanidad no les cabe la detención domiciliaria cuando cumplen los setenta años, aun cuando estén enfermos graves y los servicios carcelarios carezcan de la posibilidad de atención.
Pocos saben que existen presos comunes por delitos graves sin pulsera electrónica, pero pocos días atrás llegaron al domicilio de un preso de lesa humanidad de 86 años de edad para colocarle la pulsera, luego de casi 18 años de detención, en un acto de renovada humillación y venganza.
Pocos saben, o no quieren recordar, cómo llevaron al tribunal al fallecido comisario Patti, en camilla, con el suero colgando. Pero lo que pocos saben es que a un preso con cáncer diagnosticado, mayor de 75 años, hasta poco tiempo atrás lo llevaban al hospital esposado, le colocaban una esposa en la cabecera de la cama para dejarle el otro brazo libre a fin de poder inyectarle la quimio. Entendían que se podía escapar y el hombre se estaba muriendo.
En el Día de la Bandera falleció. No le hicieron estas canalladas ni a los asesinos seriales de la historia penal argentina.
Pocos saben que a las Fuerzas Armadas argentinas se les quitó la justicia militar, único caso en la historia. Eso si, cuando en un frente de guerra peligroso sucedió una muerte de un militar integrante de una misión de paz, por disparos entre enemigos, ningún funcionario penal corrió el riesgo de investigar lo ocurrido in situ y les bastó la prevención sumaria que preveía el Código de Justicia Militar. Todo eso, ante al asombro de los superiores militares extranjeros que se encontraban a cargo.
Pocos saben que ciudadanos que aportaron toda su vida deben ser mantenidos económicamente por familiares y amigos.
Pocos saben los dramas familiares y los sufrimientos de hijos, porque la mayoría de la sociedad de hoy no vivió aquella tragedia, pero mira al costado y disfruta de la democracia que estuvimos a punto de perder.
Pocos saben que hasta poco tiempo atrás se impidió que los hijos de militares presos pudieran ascender, simplemente por “portación de apellido”.
Pocos saben que, los que iniciaron la guerra, como eran jóvenes idealistas, no importaba que mataran niños e inocentes como consecuencia de sus ideales.
Pocos saben que, luego de esos crímenes, todos los argentinos, con nuestros impuestos, indemnizamos en forma exclusiva a los terroristas, y a algunos más, sólo para compensar sus frustraciones ideológicas.
EL MONUMENTO
Pocos saben que en el Monumento a la memoria sólo obran nombres de terroristas y también de arrepentidos, que ellos ejecutaron cuando quisieron desertar al ser testigos del horror de sus crímenes.
Pocos saben que la hermana del soldado Hermindo Luna, aquel que se resistió al asalto del Regimiento de Formosa, en su visita al monumento preguntó por qué no figuraba su hermano. No pudieron decirle la verdad.
Pocos saben que hubo presidentes que invitaron a visitantes extranjeros a rendirles homenaje a esos terroristas o acudir al Museo de la memoria parcial.
Pocos saben que Nicolás Rodríguez Peña escribió la siguiente reflexión: “¡Que fuimos crueles! Vaya con el cargo. Mientras tanto, ahí tienen ustedes una patria que no está en el compromiso de serlo. La salvamos como creíamos que debíamos salvarla. ¿Hubo otros medios? Nosotros no lo vimos, ni creímos que con esos medios fuéramos capaces de hacer lo que hicimos. Arrójennos la culpa al rostro y gocen los resultados. Nosotros seremos los verdugos. Sean ustedes los hombres libres”.
El autor es Contraalmirante de Infanteria de Marina (Retirado)
(De www.laprensa.com.ar)
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