jueves, 13 de marzo de 2025

Discurso moral y ayuda social

Desde los sectores de la izquierda política se proclama la "virtud social" vinculada con un Estado que prioriza el gasto social como su principal objetivo. Al considerar que la "redistribución de la riqueza" es una virtud política, se califica a los sectores liberales como carentes de "sensibilidad social", entre otros aspectos negativos. Con esta simple suposición se logra gran cantidad de votos y también se establece el punto de partida para la decadencia de toda una nación.

El ideal socialista implica la existencia de un Estado capaz de mantener a toda una población que es incapaz de mantenerse por sí misma. Las decisiones políticas tienden a establecer tal situación de dependencia. Carlos Alberto Montaner escribió al respecto: "Los defensores de la virtud del gasto social probablemente no se han percatado de que el objetivo que debe perseguir toda sociedad sana es tener la menor cantidad posible de gasto porque las personas y las familias son capaces de ganar decentemente su propio sustento sin tener que recurrir a la solidaridad colectiva o la compasión de ciertos grupos piadosos".

"Incluso, hasta es posible formular una regla general que establezca que la calidad de un sistema político y económico se mide en función inversa a la cantidad de gasto social que la sociedad requiere para subsistir razonablemente. A más gasto social, más inadecuado resulta el sistema. A menor gasto social requerido, más flexible y exitoso es ese modelo que permite y estimula la creación de riquezas y la responsabilidad de los individuos" (De "La libertad y sus enemigos"-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 2005).

Otro de los eslogan izquierdistas asegura que, bajo la economía de mercado, "los ricos se hacen cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres". En realidad, si una empresa resulta exitosa por producir bienes o servicios de alta calidad y a precios accesibles, el aumento de sus ganancias es una consecuencia inevitable y necesaria para continuar con su actividad productiva. Luego, si concurren al mercado varias de estas empresas, el bienestar económico de la sociedad quedará asegurado.

El éxito de las empresas eficientes se debe principalmente a que la población tiene suficientes medios económicos como para adquirir bienes y servicios que genera el sector productivo. Si fuera verdad "que los pobres son cada vez más pobres", las empresas venderían cada vez menos por cuanto habría una disminución paulatina del poder adquisitivo de la población, por lo que el eslogan izquierdista poco tiene que ver con la realidad. Montaner escribió al respecto: "Otra crítica moral, disfrazada de razonamiento técnico, es la que descalifica al mercado por sus innatas imperfecciones y porque supuestamente polariza la riqueza: el mercado, afirman los neopopulistas, hace a los ricos más ricos y a los pobres más pobres. En buena ley, quienes esto advierten no comprenden el mercado".

"Si por imperfección se entiende que ocurren periodos de crecimiento y periodos de contracción, por supuesto que es cierto, pero eso sólo prueba que el mercado es una dimensión cambiante, proteica, en la que millones de agentes, cada uno de ellos cargado de expectativas, van transformando la realidad económica".

"En todo caso, tras esa denuncia de «polarización» de los recursos que los neopopulistas lanzan contra los pretendidos liberales, se esconde una amarga censura moral contra el éxito económico. No es la pobreza de muchos lo que horroriza a los neopopulistas sino la riqueza de algunos. Los hiere que en pocos años alguien como Bill Gates acumule la mayor fortuna del planeta, pero no se percatan de que no es una riqueza arrebatada a otros, sino creada para su propio lucro y para el de millones de personas que de una u otra forma se han beneficiado del asombroso crecimiento de su compañía o de los productos puestos a disposición del mercado".

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