domingo, 29 de diciembre de 2024

Acerca de Domingo F. Sarmiento

Por lo general, existen diferencias importantes entre lo que un político dice y lo que en realidad hace; siempre lo que dice es mejor que lo que hace. En el caso de Domingo F. Sarmiento parece invertirse esta diferencia ya que, luego de descalificar a los gauchos, hace todo lo posible para que sus hijos tengan una educación aceptable, fundando escuelas y promoviendo las ventajas de la instrucción pública.

En oposición a Sarmiento, Perón alababa a las masas fanatizadas mientras las llenaba de odio y comenzaba con la larga decadencia económica, moral y social de la que todavía no podemos salir. Pero las masas reniegan de Sarmiento por lo que dijo mientras que alaban a Perón también por lo que éste dijo; lo que hicieron queda en un lugar secundario.

Se menciona un artículo acerca de Sarmiento:

SARMIENTO, LIBERAL PLEBEYO

Por Luis Diego Fernández

En septiembre de 1868 un maduro Domingo Faustino Sarmiento pronunció un discurso al arribar a Buenos Aires desde los Estados Unidos (donde había ocupado el cargo de Embajador designado por Bartolomé Mitre) siendo presidente electo, y señaló: “Después de una experiencia de treinta años en que he estado en la prensa, en el destierro, en el poder, se me han dicho tantas cosas que tengo una cáscara de hierro sobre mi cuerpo. Ya no me hieren los ataques de mis adversarios. Yo también he sido escritor y algunos escritos míos han abierto hondas heridas. En el fervor de la lucha de los partidos, en los momentos del combate, se esgrime como argumentos convincentes, todo lo que puede dañar, pero estos ataques no dañan al hombre honrado”.

La coraza, el cascarón o la matriz que no permiten la herida, que impiden; al final y al principio, el carozo ético, que pocos pueden exhibir con orgullo. Efectivamente, Sarmiento se especializó en descorazonar a sus enemigos y adversarios; más que su hábil, desaforada y lacerante pluma punzante, fue su resistencia, su reconversión, su colosal ambición personal que desactivaba a propios y ajenos en las reyertas que no temía afrontar con lucidez y grandilocuencia. En esta afirmación queda retratada su pluma de caudillo, su voz intemperante.

En el comienzo está el obstáculo, sin el cual es difícil que una personalidad inoxidable como la de Sarmiento emerja: sabido es que el sanjuanino no gozaba de ascendencia, padrinos, herencia, “aparatos” ni experiencia política o militar para obtener un lugar en el panorama intelectual y político porteño. Excluido de la enseñanza rivadaviana (a la que accedieron sus compañeros de la Generación del 37), Sarmiento supo conquistar su espacio con legitimidad a fuerza de escribir y publicar en la prensa.

Su afán polemista hay que verlo en el contexto: el periodismo en el siglo XIX muy lejos estaba de lo que hoy resulta, de su especificidad o pretendido profesionalismo. En aquel momento la práctica periodística se encontraba inserta con dos objetivos nítidos: ser una herramienta política e incluso partidaria, poniendo en evidencia una facciosidad clara, y, por otro lado, devenir un mecanismo de transmisión de ideas filosóficas, tal como podemos ver en el caso de El Federalista en los Estados Unidos (documento fundacional de la democracia norteamericana que suma ochenta y cinco artículos publicados en diarios de New York con la finalidad de apoyar la sanción de la constitución de Filadelfia).

Domingo Faustino Sarmiento fue un hombre con perfiles o aspectos necesarios de dar cuenta, y que en su acción periodística permiten ser vistos: su origen “pobrísimo”, según sus palabras, es la piedra fundacional. Modesto y provinciano, Sarmiento se inventó un pasado para poder insertarse en la aristocracia porteña. Self made man, constructor de sí, pragmático, de allí sus ídolos: Franklin y Lincoln.

Libertino sexual y dandi urbano que descree de la vida familiar, orgiasta y amante de mujeres libertarias. Masón y laico, agnóstico y deísta pero no anticlerical, como se cree. Una mente típica de la modernidad, proyecto que potenció y cuyo emblema innegociable siempre fue la libertad individual. Sarmiento es un hombre que merece más que nadie la expresión “se inventó a sí mismo”. Sus referentes locales fueron hombres vigorosos y con brío: José de San Martín, el General Paz y el cura Oro, quien lo educó y le enseñó sus rudimentos de lenguas clásicas.

Su combate con tinta en la prensa fue contra otra forma de vida, una batalla ética, en el fondo: una desgarradura contra sí mismo, pero más que nada, una forma de ganarse el pan. Alejarse del desierto, la incomunicación y la ignorancia de los comienzos. Su gran obra y aporte al país vienen de sus necesidades: educación, comunicaciones, modernización, cosmopolitismo, puerto, institucionalización. Todo lo que no tuvo de niño. Sarmiento encarnó, entonces, figuras polivalentes y complementarias que daban cuenta de un individuo indivisible: educador, periodista, político, padre, amante, dandi, loco, viajero, flaneur.

En el siglo XIX el escritor de prensa no era exactamente lo que podemos comprender hoy como un “periodista”, Sarmiento, en rigor, estaba urgido por una pasión política desbocada e imperiosa: indudablemente fue un hombre de prensa, donde desplegó la pluma visceral, pulsional, desafiante, corporal y aguda (llegando a escribir “dormido”). Esa escultura de sí desde la escritura y especialmente a partir del ágora de la prensa lo puede llevar a ser leído como uno de los primeros “periodistas militantes”.

El denominado “diarismo” lo colocó en espacios de combate implacable (que a veces, no pocas, lo dispusieron a “irse a las manos” y los tribunales). Firmando con seudónimos como Pinganilla, Fígaro y Figarillos, Sarmiento se compara con Larra, pero sobre todo la figura de Benjamín Franklin será la única catalizadora de su emulación. “Mi vida ha sido una lucha continua por la posición humilde desde donde principié”, afirma el cuyano en Mi defensa (1850). En otra ocasión señala en Recuerdos de provincia: “soy una planta destinada a crecer”.

Espíritu emprendedor, Sarmiento es descrito por Leopoldo Lugones de modo implacable: positivo, sensual e impetuoso, práctico y hedonista. En este sentido, la figura de Franklin o bien Franklincito, como osa presentarse a sí mismo, será un espectro recurrente de su construcción personal. Sarmiento elabora en Recuerdos de provincia una magnífica operación autobiográfica para hacerse un lugar en los sectores literarios, periodísticos y políticos porteños.

Este artificio de la subjetividad explora los límites y las posibilidades de un yo en clave montaigneana, allí donde Sarmiento alberga en su pensamiento tres corrientes que en sus intervenciones periodísticas se muestran como puntas de lanza: la Ilustración (Kant y Montesquieu), el romanticismo (Emerson y Rousseau), el positivismo (Taine, Herbert Spencer y Saint Simón). El mismo Facundo (1845) es la muestra del triple influjo y su matriz intelectual. En este sentido resulta claro que todos los modelos a los que aspiró Sarmiento fueron atravesados por constantes a la luz: autoinvención, superación y perseverancia. La bastardía intelectual y la exclusión del capital simbólico, obligó al cuyano a educarse a sí mismo y a jugar un rol central en la prensa desde sus comienzos.

El talento periodístico sarmientito explotó en su exilio en Chile. Desde Santiago y a través de El Mercurio y El Nacional (diario de propaganda liberal) azotó, golpeó y brilló. En ese marco debemos ver la producción de Facundo, del cual, según Adolfo Saldías, el propio Juan Manuel de Rosas señaló lo siguiente: “El libro del loco Sarmiento es de lo mejor que se ha escrito contra mí: así es como se ataca, señor; ya verá usted como nadie me defiende tan bien”. Carente de aparato documental, producto de la genialidad y subjetividad arbitraria de Sarmiento, Facundo también puede ser leído como producto de su pasión periodística. Bien señaló Natalio Botana: “en el siglo XIX las revoluciones las hace la prensa”. En ese sentido, el pulsar grafómano sarmientino fue deudor y fiel cumplidor de la sentencia.

La filosofía política de Sarmiento, los principios por los que aboga, ya despuntan desde sus artículos periodísticos, allí se ven sus obsesiones con marcada claridad: oscila entre un liberalismo conservador y uno progresista. Conjuga la búsqueda de orden y progreso de modo simultáneo. Según Sarmiento, los derechos individuales requieren educación pública para sacar a las masas del atraso, la ignorancia y el analfabetismo. A diferencia de Alberdi –que afirma la libertad y niega la igualdad-, Sarmiento, con Mitre, afirman del mismo modo la libertad y la igualdad expresada en las condiciones educativas igualitarias como principio.

El cuyano es feminista, así lo prueba un artículo publicado en El Mercurio de Santiago de Chile: “El grado de civilización de una nación se verifica por la posición social de las mujeres”. Y define a la mujer como “hombre de sexo femenino”. Sarmiento ama las ciudades cosmopolitas y portuarias desde las que escribe sus artículos –Buenos Aires, Valparaíso, New York, Montevideo-, contra el nacionalismo provinciano, ultramontano, aislacionista y católico que desprecia.

El pensamiento de Sarmiento, entonces, es una particular forma de encuentro del romanticismo, la Ilustración y el positivismo de fines del siglo XIX que luego se expandirá en las obras de José María Ramos Mejía, José Ingenieros o Carlos Octavio Bunge. El pensamiento sarmientino que podemos verificar en sus artículos tiene constantes que articulará en sus grandes obras: el par ontológico civilización-barbarie, cualquiera sea su acepción, articula en gran medida todo el pensamiento local en su analítica; pero también el concepto de “educar al soberano”, visto como moralización e independencia de los individuos respecto de los relatos míticos y caudillescos, mostrará su liberalismo más igualitarista, su laicismo total, su agnosticismo deísta, su cosmopolitismo. En algún sentido y con laxitud podríamos calificar a la visión política de Sarmiento como un liberalismo de izquierda.

Luego de su accidentada presidencia marcada por la Guerra de la Triple Alianza y con vectores claros –inmigración, ferrocarriles, educación pública y colonización agrícola-, Sarmiento clausura su influencia en la escena política local luego del divorcio político con Mitre y la asunción de Julio Argentino Roca. La federalización de Buenos Aires lo coloca al margen de la actividad pública. Allí es donde nuevamente reaparecerá por la pluma: crítico de la administración roquista desde El Censor (aunque la promulgación de la ley 1420 de educación pública, laica y obligatoria, termine ejecutando lo que siempre buscó).

Paralelamente dará a la luz Conflicto y armonía de razas en América (1883), su última gran obra, en algún sentido, su Facundo de madurez. Allí signará las causas del atraso argentino no en el desierto y la fisonomía del país, sino en el mestizaje y en cierto determinismo racial. Obra del ocaso, ambiciosa pero irregular (muy cuestionada), influida por el positivismo y el darwinismo, opera como el disparador de gran parte de los ensayos de “interpretación de la realidad nacional” que se verán en el siglo XX, desde Ezequiel Martínez Estrada a Héctor Álvarez Murena.

La acción periodística de Sarmiento es indisociable de su misión como educador. Juntas e irrevocables, ambas marcan la clave del proyecto integral. El Sarmiento periodista sabía que la prensa le sería una pieza capital y dramática para la construcción de su deseo y su plan de vida: hacerse un lugar en las letras y la política argentina viniendo de4sde el barro, la periferia y sin distinción. En su momento Juan Bautista Alberdi lo llamó el “Facundo de la prensa”, observación contundente en sus atributos y reminiscencias. Sarmiento no quiso ser un periodista profesional; vivió el periodismo apasionadamente como camino para lograr sus objetivos literarios y políticos. Sarmiento tuvo una visión utilitaria del periodismo (como de la vida; su pensamiento tenía rastros del liberalismo epicúreo de John Stuart Mill).

Sarmiento quiso ser, y fue, un descomunal escritor y un educador; su escritura exhibida en treinta y nueve diarios de Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, Francia y los Estados Unidos muestra esa pulsión: el desborde de un gran liberal plebeyo. Quizá el cuyano más que un “cagatintas” fue una rotativa que nunca se detuvo: destilaba a borbotones y desde cierta emocionalidad, por un territorio simbólico y un combate arduo. Fue victorioso, de allí el orgullo de todo aquel que viene de un pasado modesto.

(De “Libertinos plebeyos”-Galerna-Buenos Aires 2015).

sábado, 28 de diciembre de 2024

Malvinas: reportaje a militar británico

El antimilitarismo nacional, por parte de la izquierda política, se debe a la imperdonable acción de las Fuerzas Armadas al impedir la instauración del socialismo en suelo argentino. De ahí que durante la Guerra de Malvinas, la única forma que tenían los izquierdistas para colaborar con la derrota nacional, consistía en generar una serie interminable de rumores a fin de desalentar a las tropas o bien calumniar a todo el personal militar participante en la contienda.

Algunos de los rumores izquierdistas fueron aclarados por los propios militares británicos, tal como se muestra en la siguiente nota:

EL GENERAL BRITÁNICO QUE REBATE LAS FALACIAS

Por Nicolás Kasanzew

De los generales británicos que actuaron en la guerra de Malvinas, Julian Thompson es el único que sigue vivo. Jefe de la Tercera Brigada de Comandos de los Royal Marines durante el conflicto, después del mismo publicó su libro No picnic, donde brinda una visión del desempeño argentino bastante distinta a la fábula derrotista y desmalvinizadora que han estado ofreciendo los políticos y medios argentinos. Por eso me interesaba entrevistarlo. El contacto me lo facilitó el investigador argentino Alejandro Amendolara; Thompson accedió de inmediato a mi requerimiento.

RUMBO A GRAN BRETAÑA

Viajé especialmente a Londres con mi esposa, que también oficia de invalorable camarógrafa y editora, (aunque su profesión es otra) y después de una hora y media de tren desde Londres recalamos en la localidad de Romsey, donde reside ahora el ex jefe militar británico, en un coqueto barrio para adultos mayores.

En la entrevista, Thompson rebate varias de las falacias desmalvinizadoras que siguen circulando en la Argentina, verbigracia “los chicos de la guerra”, el hambre como si sólo hubiese sido privativo del Ejército argentino, la generalización de que teníamos mal armamento y mal equipamiento… Habla del mito de los gurcas degolladores, del coraje y capacidad de pilotos y soldados conscriptos argentinos, puntualiza errores británicos en la conducción del conflicto, y admite un error personal suyo durante la batalla de Darwin-Pradera del Ganso. Asimismo implícitamente reconoce que, antes de la muerte en ese encuentro del teniente coronel H. Jones (abatido por el soldado conscripto Oscar Ledesma), nuestras fuerzas habían detenido el avance británico. Al estar frente a un periodista argentino, claro está, no se abre del todo y repite algunas de las tesis de la propaganda inglesa. Por ejemplo, el número de bajas. Y si bien no niega que el portaaviones Invencible fue atacado por los Halcones, sostiene que este no fue impactado. Por otra parte, es curiosa la caracterización que cita de los pilotos argentinos como "playboys"...

LA ENTREVISTA

- Hasta los argentinos que no han leído su libro, probablemente han escuchado su título. ¿Por qué decidió llamarlo “No Picnic”?

- Porque cuando di mis órdenes a mis oficiales, antes de zarpar hacia el sur les dije: “¡Señores, esto no va a ser un picnic! Pero estoy seguro que vamos a ganar”.

- ¿Cree que las fuerzas argentinas fueron subestimadas?

- No permití que mi gente subestime a las fuerzas argentinas. Hubo un momento en que los políticos los estaban minimizando y denigrando. Y yo les dije, escuchen, estos tipos son buenos jugadores de rugby, son duros, no subestimes a tu enemigo nunca. Y no permití que los subestimen, ni con una palabra. Porque siempre es un gran error subestimar al enemigo.

- ¿Cómo describiría al soldado argentino?

- Yo diría que era un típico conscripto de la época. El ejército argentino, en esa época, estaba dividido en dos mitades. Estaban los profesionales, que eran los oficiales y suboficiales, y los conscriptos. Y el soldado argentino es perfectamente capaz de hacer un buen trabajo si está entrenado adecuadamente.

- ¿Usted diría que si el jefe es bueno, el soldado también lo es?

- Si, no hay malos soldados, sólo malos oficiales. Nuestros soldados y marinos estaban muy bien entrenados, y esa fue la diferencia. No eran mejores hombres, sólo mejor entrenados.

- En la Argentina se ha criticado la edad de los soldados, tenían 18 y 19 años. Sin embargo, la marina británica tenía soldados de 17 años. ¿Qué diría sobre este asunto de las edades?

- Es un mito, los soldados argentinos no eran más jóvenes que los míos, tuve hombres que salieron de Inglaterra con 16 años y cumplieron 17 años en el sur. Tenía por lo menos cuatro de ellos. O sea que nuestros muchachos tenían la misma edad. Donde tuvimos una ventaja, era en tener más soldados profesionales.

- Con respecto a los gurcas nepaleses: ¿entraron en combate en el frente? ¿O sirvieron otro propósito?

- Nunca llegaron a la primera línea, porque la guerra terminó demasiado temprano. Han sido usados por el ejército británico en todo el mundo, hemos tenido gurcas por años y años. Los tuvimos en Borneo, en Malasia, en muchos lugares. Y son buenos soldados. Tenían una reputación basada en el hecho que llevaban kukris, sus cuchillos especiales, pero todo lo demás que se dijo es un mito. No son así para nada. Sólo son hombres bien entrenados. Los gurcas se hubieran comportado de manera perfectamente adecuada si hubieran entrado en combate. Pero en esta guerra los gurcas no entraron en combate.

- Sin embargo, fueron usados como un factor psicológico.

- Bueno, nosotros no los usamos como factor psicológico, eso fue un factor psicológico autogenerado. Era: “Uh, los gurcas tienen cuchillos y son terribles!” Eso fue generado por ustedes, que agrandaron a los gurcas mostrándolos como demonios y gente malvada.

- ¿No fueron los británicos quienes difundían esa versión?

- No, no. ¿Por qué lo haríamos?

- Porque fue un factor, el miedo tiene los ojos grandes.

- Si, pero yo conozco a los gurcas, he servido con ellos por todo el mundo. Son tipos perfectamente normales.

LOS PILOTOS DE CAZA ARGENTINOS

- ¿Cómo describiría a los pilotos de caza argentinos?

- Valientes… muy valientes. El problema fue que la Fuerza Aérea Argentina no estaba entrenada para pelear sobre el mar. Y nuestra percepción era, -quizás nos equivocamos- que el Ejército y la Armada la miraban con recelos. Los veían como una suerte de playboys y con una mirada distinta sobre la vida. Incluso, tres semanas antes la Fuerza Aérea Argentina no sabía que iba a empezar la guerra. Porque el Ejército y la Armada se lo ocultaron. Se creó una situación donde un piloto argentino volaba un avión de caza monoplaza, desde el continente hasta Malvinas ida y vuelta, navegando usando un mapa. ¡OK! Sin ninguna otra ayuda de navegación, tenía que volar hasta ahí, ver el blanco, atacar y volver antes de que se acabe el combustible. Teníamos una gran admiración por ellos, eran personas muy valientes, los admiramos.

- Hay una controversia sobre el ataque al portaaviones Invencible. Los dos pilotos argentinos que sobrevivieron fueron interrogados por separado y dieron el mismo testimonio. También está el hecho de que el Invencible volvió algunos meses más tarde que la flota. ¿Qué diría sobre eso?

- Me atrevo a decirlo, los argentinos tenían una fijación con hundir al Invencible, pero de hecho, nunca fue hundido.

- Los pilotos no dicen que fue hundido, sino que le arrojaron sus bombas.

- Bueno, podrían haber tirado las bombas, pero no pego ni una.

- ¿Por qué entonces el portaaviones volvió al Reino Unido tan tarde?

- Porque lo mantuvieron ahí para comandar la flota en el sur, era el buque insignia. Es un mito. Ustedes no nos creen, pero nunca fue dañado.

- Si usted escuchara a los pilotos, les creería.

- Yo sé, porque vi al Invencible varias veces, nunca fue dañado.

- Pero el Príncipe Andrés, que estaba a bordo, dice que estaba jugando con el cubo mágico y tuvo que cubrirse de un ataque argentino.

- Sí, puede ser que lo hizo, no estoy sugiriendo que no atacaron, pero no le pegaron. El Invencible estaba actuando de señuelo, creo yo.

- Las cifras oficiales de las bajas británicas son 255 muertos y 700 heridos. ¿Cree que estos son los números precisos?

- Si, absolutamente. Porque teníamos un buen sistema para comprobar las bajas. Teníamos un puesto de registro ahí, que habíamos armado, que contaba cada una de las bajas. Cada hombre muerto era traído en una bolsa, el médico veía sus heridas, verificaba cómo murió y se producía un acta de defunción. Lo que nos asombró, fue que sus soldados no tenían placa de identidad.

- Bueno, algunos de ellos…

- Muchos no las tenían. Nosotros sí, cada hombre tenía dos y cuando moría, una la dejábamos en el cuerpo, la otra se cortaba y se entregaba al puesto de registro.

CALZADO, FUSILES Y PRADERA DE GANSO

- En su libro habla del calzado argentino.

- Si, sí, mucho mejor que el nuestro.

- ¿Por qué?

- Porque era cuero real. El nuestro fue diseñado para estar dando vueltas en un vehículo blindado y era un cuero falso. No era adecuado. No voy a decir que era de cartón, pero era inútil, mucha gente tenía sus propias botas. Yo tenía mis botas Greenlander, que había usado en Noruega, que mantuvieron mis pies protegidos y razonablemente secos. Pero muchos hombres tenían terribles problemas con sus botas, no servían para nada. Las botas de ustedes eran mucho mejores que las nuestras, eran de cuero de vaca. Hubo varios casos donde mis muchachos querían sacarle las botas a los que pensaban que eran un cadáver, y el cadáver se paró y se fue.

- ¿Entonces las botas eran un trofeo?

-Las botas eran buenas, muchos hombres usaban las botas argentinas. Si podían sacarle las botas a un cadáver lo hacían, si eran del tamaño correcto.

- ¿Y qué hay de los fusiles? ¿En algunos casos los nuestros eran mejores?

- Ustedes tenían FAL, que son fusiles automáticos. El nuestro era el mismo fusil, pero no disparaba en automático. Y algunos de nuestros soldados tenían metralletas, que eran inútiles, las tiraron y usaron fusiles argentinos.

- ¿El ataque sobre Darwin-Pradera del Ganso era necesario desde el punto de vista estratégico?

- No.

- ¿Por qué?

- Porque se había convertido en vuestro propio campamento de prisioneros de guerra. Ustedes se habían encerrado ahí. Yo no quería atacar Pradera del Ganso, quería hacer un movimiento para que ustedes piensen que veníamos desde el sur. Cuando en realidad no veníamos por la ruta sur, siempre íbamos a venir desde el norte. Mi brigada vino desde el norte.

- ¿Entonces, por qué finalmente atacó?

- Porque me dieron la orden.

- ¿Los políticos?

- Los políticos, porque ellos querían una victoria.

- ¿Entonces no les importaban las bajas?

- El jefe del Estado Mayor del Ejército estaba visitando al almirante Fieldhouse, que era comandante de la Task Force en su sede del comando en Northwood y le dijo a este: “Fieldhouse, necesita algo que levante la moral, entonces le voy a sugerir que ordene a Thompson que ataque Pradera del Ganso”. Y el otro le contesta, “usted no está hablando en serio”. Y él le dijo: “sí, estoy hablando en serio”.

- ¿Qué es lo que podría haber cambiado el curso de la guerra en contra de ustedes?

- El hundimiento de uno de nuestros portaaviones. Esa hubiese sido la clave, habría cambiado todo absolutamente.

- ¿Llevándolos a una derrota?

- Llevando a algún tipo de arreglo.

- ¿Sus soldados pasaban hambre?

- ¿Hambre? Oh, sí. El golpe más grande que nos dieron fue el hundimiento del Atlantic Conveyor porque se llevó al fondo 3 de 4 helicópteros Chinook y otros nueve helicópteros. Con lo cual teníamos sólo un Chinook volando, sin repuestos o manuales. Entonces, cuando las luces rojas se prendían en la cabina, tenían que decidir si iban a seguir volando o no. Eso significó que tendríamos que caminar. Recuerdo cuando estaba haciendo los planes finales para hacer avanzar mi brigada por aire a Monte Kent, se asomó un muchacho y dijo: “El Atlantic Conveyor fue hundido”. Y recuerdo una voz desde atrás: “Maldita sea, tendremos que caminar”. Y eso hicimos. Lo que significó eso fue que las raciones para los soldados tenían muy baja prioridad, lo importante era llevar municiones al frente y traer heridos a la retaguardia. Por eso, en muchas ocasiones, la gente no tenía comida por espacio de dos o tres días.

- ¿Tanto así?

- Si, dos o tres días. Cuando mis hombres entraron a Puerto Argentino, luego de la rendición, tuvieron una comida caliente que cocinaron usando raciones argentinas que encontraron en una casa. Las pusieron en una olla y prendieron un horno. Yo estaba en la casa con ellos. Fue la primera vez que comían en tres días.

- La guerra siempre es sinónimo de hambre…

- Si, lo es. Napoleón dijo que la primera cualidad de un soldado es tener fortaleza para poder soportar el cansancio y las dificultades, la valentía es recién la segunda cualidad.

TENIENTE CORONEL H. JONES

- A tantos años de la guerra, ¿hay un recuerdo en particular que quedó grabado en su mente?

- Si, cuando escuche “Rayo de Sol ha caído” y era el sobrenombre de un jefe: H. Jones había caído y yo lo había mandado ahí.

- Algunos dicen que fue culpa del propio Jones, jefe de los paracaidistas.

- No. Todo el asunto se había detenido y él decidió que necesitaba darle un impulso. Como jefe, decidió que iba a hacer. Nunca critico a un jefe por hacer eso, porque es la persona a cargo. El evaluó la situación, creo que tuvo razón, pero murió.

- Según algunos, fue imprudente.

- No, no lo creo. Creo que están hablando tonterías, cada jefe tiene que tomar su propia decisión. Como historiador militar, yo siempre le recuerdo a la gente que una división en particular, peleando en Normandía en la Segunda Guerra Mundial, en seis semanas perdió a 12 jefes. De un total de 12 batallones. O sea que murieron todos los jefes y la razón fue que la cosa no iba bien. Entonces tenían que ir para adelante todo el tiempo, un jefe tiene que avanzar para ver qué está pasando y ahí puede cometer un error. Todos cometemos errores. Quizás se adelantó demasiado, eso fue un error de juicio, pero no fue imprudente.

- ¿Se arrepiente de haberlo mandado?

- No me arrepiento de haberlo mandado. Me arrepiento de no haberlo apoyado mejor, porque me pidió más recursos y yo le dije que no los podía tener. Si yo hubiese permitido más recursos, quizás estaría vivo hoy. Lo que debería haber hecho, porque yo no quería hacer ese ataque, es tomar el mando del ataque yo mismo con otra unidad. Entonces tendría dos unidades para maniobrar. Y también debía hacer lo que él me pidió, mandarle armamento liviano y tanques livianos, que sí, los tenía. Y hubiesen tomado esa posición así nomás. Entonces, en un sentido, me culpo a mí mismo por su muerte. Porque no lo apoyé lo suficiente.

AMABLE Y FRIO

En la entrevista Thompson dijo algunas otras cosas, que las podría enunciar yo, que soy argentino y testigo. Pero no puedo ser la plataforma desde la cual las transmita él, un general enemigo. Así que las omito.

Durante el encuentro Thompson fue amable y frío al mismo tiempo. Antológicamente brit. No se interesó para nada en mi persona, no me preguntó nunca nada, pero me había ido a buscar a la estación de tren (manejaba su esposa, significativamente más jóven que él) y hasta nos invitó a almorzar en su departamento.

El general siempre toma en sus almuerzos una copa de Malbec mendocino y hace unos años visitó la Argentina sin ser reconocido por nadie. Aceptamos la invitación, pero en eso lo llama por teléfono el capitán del buque de asalto anfibio Fearless, Jeremy Larken, y Thompson le dice: "Acá me están entrevistando, pero deberían entrevistarte a ti". Me pasa el teléfono, hablo con este oficial, que también accede a darme una entrevista, pero pone como condición que teníamos que llegar a su pueblo del interior de Inglaterra antes de las 11 de la mañana del día siguiente, porque después partía.

Declinamos entonces quedarnos a almorzar -Thompson no se ofendió- y salimos disparados para Londres. La única manera de llegar a tiempo era con un tren bala, pero cuando nos enteramos del sideral precio de los pasajes, desistimos.

Ya habíamos reventado demasiado la tarjeta de crédito en esta aventura. Antes de la entrevista, Thompson, de casi 90 años, no se privó de piropear a mi esposa (se había salvado en Malvinas, pero estuvo a punto de morir ese día en Romsey, je...) y luego de terminada la misma estuvo hablando de sus viajes a Africa, sus libros de historia militar y las actividades de sus hijos.

Al volver a Londres quise adquirir un ejemplar original de “No Picnic” (el mío era la versión castellana, publicada en 1982 por Atlántida), pero resultó imposible. En todas las librerías me decían que estaba agotado desde hace mucho tiempo y no había sido reeditado. ¿Sería porque, en varios aspectos, es favorable al bando argentino?

(De www.laprensa.com.ar)

Neurociencia y ética objetiva: deducciones

Una ética objetiva, como toda construcción cognitiva, admite una estructura similar a la de un edificio, es decir, presenta cimientos (fundamentos) sobre los cuales se ha de construir el resto. El resto, en el caso de la ética, ha de ser el conjunto de deducciones que se han de derivar de los fundamentos, verificadas una a una tomando como referencia la propia realidad.

Los fundamentos de la ética natural, u objetiva, son los siguientes:

1- Existencia de las neuronas espejo como base de la empatía emocional y cognitiva.
2- Carácter biológico y objetivo del lenguaje gestual.
3- Existencia de la actitud característica (desde la Psicología social).

Al considerar la existencia de cuatro componentes emocionales de la actitud característica (amor, odio, egoísmo e indiferencia) se obtiene la ética natural mencionada, ya que promueve lo que conduce al bien (amor al prójimo, o empatía emocional) mientras que también describe lo que conduce al mal (odio, egoísmo e indiferencia).

Como esta ética natural constituye un fundamento adicional de las religiones bíblicas, puede considerarse como una unificación de las ciencias humanas y sociales con la religión moral, interpretando al cristianismo, además, como una religión natural. También ha de ser un primer paso para la unificación de religiones.

Al advertirse el carácter esencialmente biológico, antes que cultural, de los fundamentos adoptados, puede decirse que la respuesta individual ante tal ética, resulta ser un requisito impuesto por el propio orden natural, por lo cual su aceptación generalizada provendrá de los deseos individuales de sentirse auténticos seres humanos al responder afirmativamente ante dicho orden.

En cuanto al aspecto cognitivo, asociado al proceso de “prueba y error”, es importante adoptar una referencia concreta para evaluar los posibles errores, o diferencias, entre las propuestas cognitivas realizadas y la referencia. De ahí surgen, como posibles referencias, la propia realidad, lo que uno piensa, lo que piensa otro ser humano o lo que piensa la mayoría. De esta forma será posible concientizar a todo individuo que será la propia realidad, con sus leyes naturales, la que resulta conveniente adoptar como referencia, lo que resulta ser un requisito importante para dejar de lado toda masificación posible y toda dependencia mental respecto de otros seres humanos.

De tener difusión y aceptación la presente propuesta, se advierte que ello conducirá a una eficaz mejora ante los evidentes problemas que afligen a importantes sectores de la sociedad. La vigencia del “Amarás al prójimo como a ti mismo” conducirá a la verdadera igualdad entre seres humanos. Al poder compartir penas y alegrías ajenas como propias, quedará reducido a niveles insignificantes el gobierno mental y material del hombre sobre el hombre, lo que conducirá a la verdadera libertad. Ello implica que se dejarán de lado los distintos gobiernos humanos, al menos como prioritarios, para aceptar el gobierno directo del orden natural a través de sus leyes, lo que no es algo distinto al Reino de Dios promovido desde la Biblia.

miércoles, 25 de diciembre de 2024

Neurociencia y ética objetiva

Puede decirse que los descubrimientos realizados hasta el momento, en neurociencia, permiten establecer una ética natural, biológica y objetiva, de validez universal (o planetaria). Ello se debe a que la ética tiene como objetivo promover el bien y rechazar el mal, y ello se logra mediante la empatía emocional, ya que mediante ella tenemos la posibilidad de compartir las penas y las alegrías ajenas como propias, que es la actitud que favorece el bien y rechaza el mal. Federico Fros Campelo escribió: “En una versión cómica de Los hermanos Corso, que parodia una vieja novela de Alexandre Dumas, cada hermano podía sentir el placer y el sufrimiento del otro en carne propia. Si se enojaban entre ellos, no les convenía pegarse, porque el cachetazo terminaba doliéndole al que lo daba y no al que lo recibía”.

“En la vida real esto no pasa. Pero lo que sí sucede es que, de alguna manera, hay ocasiones en que la emoción de otra persona puede sentirse como la nuestra. Es el principio por el cual el teatro y el cine funcionan. ¿Cuántas veces te encontrás ansioso ante las desventuras de un personaje, o entusiasmado por su reencuentro romántico? Esto es lo que llamamos empatía: darte cuenta de lo que quiere y siente el otro, y recrearlo internamente” (De “Ciencia de las emociones”-Ediciones B Argentina SA-Buenos Aires 2013).

El descubrimiento de las neuronas espejo, que permiten la existencia de la empatía emocional, fue realizado en Italia, mediante los trabajos de Giacomo Rizzolatti, Vittorio Gallese, Leo Fogassi y Luciano Fadiga. En el libro antes mencionado leemos: “No hay registro exacto de cómo fue el momento clave. Pero la cosa más o menos sucedió de la siguiente manera: entra Gallese al laboratorio en un momento de descanso, cuando no había nadie, y se pone a hacer un par de cosas…Mientras un macaco lo mira en silencio, quietito. Debe haber sido mediodía, porque en una de sus idas y vueltas, Gallese manoteó un maní de los que había en un bol para premiar al monito. ¡Zap! Un pequeño ruido de estática salió del monitor conectado a los electrodos del animal”.

“Gallese se dio cuenta. ¿Y si no era una interferencia? ¿Si era una descarga real de alguna neurona? Volvió a agarrar otro maní para ver qué pasaba, mientras los ojos del macaquito sentado y tranquilo seguían posados en él. ¡Zap! Impresionante…¿Una neurona del control motor para agarrar un maní se activaba ante la percepción de otro agarrando un maní?”.

“¡Efectivamente! De eso se trataba. Tras muchos años de trabajo y una gran ola de experimentos con macacos y humanos (sin meternos electrodos a nosotros, sino con técnicas no invasivas), en la actualidad, sabemos que contamos con neuronas del control motor que disparan al ver otra persona realizando un movimiento que podemos hacer nosotros. Tenemos un subconjunto de neuronas que se activan si pateamos una pelota, como si vemos que alguien patea una pelota, e incluso ¡si pensamos en patear una pelota! Llamamos neuronas espejo a este subgrupo. Nuestros mecanismos de percepción y de acción están íntimamente ligados en nuestro cableado”.

Para poder interpretar las emociones de otras personas, de manera que nuestras propias neuronas espejo, en forma inconsciente, reaccionen, es necesario que los gestos, o el lenguaje gestual de los seres humanos, tengan también un origen biológico, y no provengan de costumbres o hábitos culturales. De esa manera se establecerá la conexión empática para constituir el principal proceso natural que apunta a la supervivencia y adaptación cultural al orden natural. Fros Campelo escribió al respecto: “La cara es una fuente de información riquísima acerca de las emociones, lo sabemos desde tiempos inmemoriales. Pero fue recién en 1872 que el famoso Charles Darwin publicó un libro La expresión de las emociones en el hombre y los animales”.

“Darwin fue uno de los primeros en afirmar formalmente que alrededor de todo el mundo, sin importar la cultura ni la tribu ni nada, la gente manifiesta en sus caras el mismo repertorio de gestos para las emociones más comunes de alegría, ira, asco, temor, sorpresa y tristeza. Esta afirmación no es para nada menor, teniendo en cuenta de quien viene. Significa que la expresión de las emociones no es algo adquirido culturalmente sino algo propio de nuestra especie”.

“De cualquier manera, la idea quedó hibernando como un oso. A su alrededor proliferó un invierno de psicólogos que sostenían que usamos nuestra cara condicionados por la cultura, debido a una serie de convenciones sociales aprendidas. La nieve duró hasta la década de 1960, cuando se hizo la primavera gracias al psicólogo norteamericano Paul Ekman. Él no pudo hacer caso omiso a su intuición: tenía que haber una serie de reglas comunes para nuestras expresiones faciales”.

“Ekman se zambulló de lleno en el asunto. Vino a la Argentina, a Brasil, visitó tribus de selvas asiáticas y fue a Japón, llevando consigo fotos de hombres y mujeres con expresiones características. Dondequiera que estuviese, la gente coincidía en el significado de esos gestos”.

Si, desde la Psicología Social tenemos en cuenta la existencia de una actitud o respuesta característica en toda persona, y que son sólo cuatro las componentes emocionales de dicha actitud (amor, odio, egoísmo e indiferencia) podemos establecer una ética natural que consiste en “elegir” y acentuar una de ellas, como es el caso del amor, que implica compartir las penas y las alegrías ajenas como propias (empatía emocional).

Ello implica que, a partir de las neuronas espejo, la objetividad del lenguaje gestual y la elección de una de las componentes emocionales de nuestra actitud característica, hemos arribado a una ética natural, biológica, objetiva y universal que justifica y fundamenta al “Amarás al prójimo como a ti mismo”, abriendo la posibilidad de que, a partir de las ciencias sociales pueda difundirse la relegada y olvidada ética bíblica. El antiguo mandamiento podrá entonces expresarse como: “Comparte las penas y las alegrías ajenas como propias”, como una sugerencia a adoptar tal predisposición.

Debido a que la Iglesia Católica, como las restantes iglesias cristianas, están “en otra cosa”, sería una buena idea impulsar desde los centros científicos esta ética natural para que, al ser conscientes las personas acerca de todo este proceso descrito, posiblemente se inicie una etapa de rearme moral para intentar una mejora generalizada en esos aspectos. Ello será posibilitado por la coincidencia con la ética bíblica, lo cual constituye una “prueba adicional” de la veracidad de tal propuesta.

DEDUCCIONES

Una ética objetiva, como toda construcción cognitiva, admite una estructura similar a la de un edificio, es decir, presenta cimientos (fundamentos) sobre los cuales se ha de construir el resto. El resto, en el caso de la ética, ha de ser el conjunto de deducciones que se han de derivar de los fundamentos, verificadas una a una tomando como referencia la propia realidad.

Los fundamentos de la ética natural, u objetiva, son los siguientes:

1- Existencia de las neuronas espejo como base de la empatía emocional y cognitiva.
2- Carácter biológico y objetivo del lenguaje gestual.
3- Existencia de la actitud característica (desde la Psicología social).

Al considerar la existencia de cuatro componentes emocionales de la actitud característica (amor, odio, egoísmo e indiferencia) se obtiene la ética natural mencionada, ya que promueve lo que conduce al bien (amor al prójimo, o empatía emocional) mientras que también describe lo que conduce al mal (odio, egoísmo e indiferencia).

Como esta ética natural constituye un fundamento adicional de las religiones bíblicas, puede considerarse como una unificación de las ciencias humanas y sociales con la religión moral, interpretando al cristianismo, además, como una religión natural. También ha de ser un primer paso para la unificación de religiones.

Al advertirse el carácter esencialmente biológico, antes que cultural, de los fundamentos adoptados, puede decirse que la respuesta individual ante tal ética, resulta ser un requisito impuesto por el propio orden natural, por lo cual su aceptación generalizada provendrá de los deseos individuales de sentirse auténticos seres humanos al responder afirmativamente ante dicho orden.

En cuanto al aspecto cognitivo, asociado al proceso de “prueba y error”, es importante adoptar una referencia concreta para evaluar los posibles errores, o diferencias, entre las propuestas cognitivas realizadas y la referencia. De ahí surgen, como posibles referencias, la propia realidad, lo que uno piensa, lo que piensa otro ser humano o lo que piensa la mayoría. De esta forma será posible concientizar a todo individuo que será la propia realidad, con sus leyes naturales, la que resulta conveniente adoptar como referencia, lo que resulta ser un requisito importante para dejar de lado toda masificación posible y toda dependencia mental respecto de otros seres humanos.

De tener difusión y aceptación la presente propuesta, se advierte que ello conducirá a una eficaz mejora ante los evidentes problemas que afligen a importantes sectores de la sociedad. La vigencia del “Amarás al prójimo como a ti mismo” conducirá a la verdadera igualdad entre seres humanos. Al poder compartir penas y alegrías ajenas como propias, quedará reducido a niveles insignificantes el gobierno mental y material del hombre sobre el hombre, lo que conducirá a la verdadera libertad. Ello implica que se dejarán de lado los distintos gobiernos humanos, al menos como prioritarios, para aceptar el gobierno directo del orden natural a través de sus leyes, lo que no es algo distinto al Reino de Dios promovido desde la Biblia.

Lenin, el inventor del totalitarismo

Si tuviésemos que asociar el significado de las "dos bestias" del Apocalipsis, que se unen durante algún tiempo, podríamos considerar al comunismo y al nazismo, ya que ambos totalitarismos asesinaron decenas de millones de personas inspirados en una "selección de clases sociales" el comunismo y una "selección de razas" el comunismo, coincidiendo ambos en muchos aspectos. Recordemos que en los inicios de la Segunda Guerra Mundial hubo un acuerdo entre Stalin y Hitler, que fue luego traicionado por este último.

Mientras que el fascismo de Mussolini fue una especie de derivación del socialismo, encontramos en algunos ideólogos nazis cierta admiración por Lenin, tal el caso de Joseph Goebbels, quien escribió: "Volvemos la mirada a Rusia porque ella será la primera en entrar con nosotros en el camino del socialismo, porque Rusia es nuestra aliada natural contra la seducción y la corrupción de Occidente...Sería una aberración buscar protección contra el bolchevismo en el Occidente capitalista...Estamos mucho más lejos del capitalismo occidental que del bolchevismo oriental".

"Nada es posible sin Rusia. Rusia es alfa y omega de toda política exterior consecuente".

"Las palabras de Stalin abren perspectivas totalmente nuevas. Pueden llevar la política de Alemania por nuevos caminos y probablemente determinarán la faz de Europa durante los treinta años próximos" (Del Prólogo de "Goebbels DIARIO"-Plaza & Janés SA Editores-Bogotá 1979).

Seguidamente se transcribe una entrevista acerca de Lenin:

EL LADO AÚN MÁS SINIESTRO DE LENIN, EL INVENTOR DEL RÉGIMEN DE TERROR QUE INSPIRÓ A NAZIS Y FASCISTAS

Por César Cervera

El historiador Stéphane Courtois firma la nueva biografía de una figura mitificada y, a la muerte de Stalin, apartada interesadamente por la propaganda soviética de los episodios más oscuros del comunismo.

Al acceder a la secretaría de la URSS, Nikita Jruschov tenía claro que para salvar el todo había que sacrificar una parte de la sangrienta historia comunista. Para oponer 'al gran Lenin' frente al 'malvado Stalin', la propaganda soviética inventó el 'Lenin bueno', de aire bondadoso y manos limpias de sangre, «el mesías de la revolución mundial en nombre de la igualdad y de la justicia», que jamás habría aprobado las sucesivas purgas de su sucesor.

La imagen positiva que hoy perdura de Lenin es aún deudora de este desligamiento imposible realizado tras la muerte de Stalin. Imposible porque, como recuerda el historiador francés Stéphane Courtois en su biografía Lenin, el inventor del totalitarismo, editada en España por la Esfera de los Libros, Vladimir Ílich Uliánov no sólo fue el ideólogo de una revolución violenta seguida de una represión interminable, sino el artífice de un régimen del terror que sirvió de modelo a socialistas, fascistas y nazis de todo pelaje.

El primer líder totalitario de la historia fue un hombre que desde los 25 años se dedicó únicamente a concebir y preparar la caída del régimen zarista. Su particular personalidad, «podría decirse que rara», es el punto de partida de la biografía donde el autor del Libro negro del comunismo se plantea desmentir los mitos que rodean a Lenin y que permiten a muchos políticos actuales invocar sus bondades impunemente.

—¿Considera usted que Lenin era un hombre culto y formado?

—Lenin nació en el seno de una familia rusa culta, su padre era inspector de escuela y pudo hacer estudios secundarios y superiores –lo que no era muy corriente en Rusia– donde siempre ocupó un primer lugar. Formado en la cultura educativa de la época, el latín y los clásicos rusos, y en la disciplina y el trabajo, manejaba perfectamente la retórica y poseía una cultura libresca muy alejada de la realidad del pueblo. Desde 1895, únicamente interpretó a Rusia a través de una interpretación marxista que nada tenía que ver con una realidad en la que los campesinos formaban entonces el 85% de la población. Esto explica en parte la ruina total de Rusia, de la que él fue responsable de 1918 a 1922.

—¿Cuándo se produjo su despertar revolucionario?

—El joven Lenin, alumno ejemplar dentro de una familia moderna e hijo de un personaje notable ennoblecido por el zar, estaba abocado a un gran futuro profesional y social. Ahora bien, desde muy joven optó por la revolución más radical. Todo por dos traumas psicológicos. Primero, a los 15 años, la muerte repentina de su padre de un ictus cerebral, muerte que dejó a la familia en una difícil situación económica. Luego, a los 17, la condena a muerte y el posterior ahorcamiento de su hermano mayor, Alexander, que mientras estudiaba en San Petersburgo siguió los pasos de los terroristas rusos y participó en un complot para asesinar al zar Alejandro III. A partir de entonces, Lenin fue rechazado socialmente como miembro de una familia regicida y se le cerró cualquier posibilidad de hacer una carrera brillante. Siente entonces un violento resentimiento contra el poder y la sociedad entera, y opta por una revolución radical que se verá legitimada por una teoría marxista a la rusa. Por esa razón, en julio de 1918, organizará, personalmente y en secreto, el asesinato de toda la familia imperial.

—¿Por qué sigue perdurando una imagen positiva de Lenin?

—Hay varias razones que lo explican. Por una parte, Lenin sólo estuvo en el poder de noviembre de 1917 a noviembre de 1922, fecha en la que ya no estaba en condiciones de dirigir nada. Durante dicho período, fue responsable de muchos crímenes, pero que estaban legitimados por la guerra civil y, sobre todo, que no se conocieron bien hasta que se abrieron los archivos después de 1991. En su capítulo del Libro negro del comunismo, Nicolas Werth fue el primero en demostrar que todas las iniciativas homicidas de aquel periodo emanaban directamente de Lenin. Por otra parte, éste, incluso antes de su muerte en 1924, disfrutó de un formidable culto que le presentaba como un santo, el mesías de la revolución mundial en nombre de la igualdad y de la justicia. Por último, cuando en 1956 Jruschov atacó violentamente a Stalin en su informe secreto, señalándole como el único responsable de los crímenes comunistas, tuvo al mismo tiempo que legitimar el régimen con la única figura presentable, Lenin, su fundador.

—¿Por qué el comunismo sigue resultando una opción atractiva para las clases populares en muchos rincones del mundo?

—No hay que exagerar. El prestigio y la atracción del comunismo de tipo leninista están ya bastante mermados. No se le ocurra ir a cantar sus excelencias a la Europa central y oriental porque se encontraría con serios problemas. Pero es verdad que la idea de justicia e igualdad social en la que se basaba la propaganda comunista sigue siendo todavía bastante atractiva, en particular en una época en la que las desigualdades se acentúan. Sin embargo, hay que señalar que los regímenes comunistas han mantenido a las poblaciones en una gran mediocridad económica, que los comunistas siempre han sido más iguales que los otros y que todo eso se ha pagado con el uso del terror de masas como método de gobierno, con todas las consecuencias que ello implica para la vida social: delación y miedo generalizados, fin del Estado de derecho, extinción de los valores democráticos y del respeto por la persona humana.

—En España, un vicepresidente y varios ministros no tienen problema a la hora de proclamarse como comunistas. ¿Cómo es posible que en una democracia sobrevivan herederos de un régimen totalitario de estas características?

—Esto nos remite a las consecuencias de toda la historia del siglo XIX y del XX. Por un lado, la victoria de la URSS sobre la Alemania nazi en 1945 permitió que el comunismo gozara de un formidable prestigio entre la izquierda, pero también entre la derecha, como por ejemplo en Francia entre los gaullistas, tras su lucha común en la Resistencia. Después de 1945 hay una hipermnesia de los crímenes del nazismo, cuidadosamente alimentada por los comunistas y, en cambio, una amnesia organizada de los crímenes comunistas, tenazmente ocultados hasta 1991. El ejemplo de la matanza de los oficiales polacos en Katyn en 1940 es un ejemplo excelente. Y, aún hoy en día, el poder ruso, que está liderado por un excoronel del KGB, hace todo lo que puede por ocultar los crímenes del periodo soviético. Por otra parte, en muchos países el movimiento comunista se ha unido a una fuerte tradición revolucionaria anterior considerada muy legítima por un sector de la sociedad: la Revolución francesa y la Comuna de París, la guerra civil española.

—¿Estos nuevos comunistas han renunciado a los métodos leninistas?

—La memoria gloriosa de esa tradición enmascara la memoria vergonzosa del comunismo y permite a los intelectuales y a los políticos, adeptos al primer régimen totalitario de la historia, utilizar los viejos métodos leninistas –agitación callejera, intimidaciones, provocaciones, propaganda engañosa, infiltración en las instituciones y organizaciones sociales, disciplina revolucionaria– y seguir soñando en una conquista antidemocrática del poder.

—¿Es compatible el leninismo con un sistema democrático?

—No. El comunismo de Lenin, pero también el de Stalin y Jruschov, Mao, Pol Pot, etc., es una visión totalmente utópica de la sociedad y del hombre nuevo. Esta utopía, por definición u-topos, el lugar que no existe –se opone de entrada a la realidad social, cultural, religiosa y política del país de que se trate. Por tanto, sólo se puede imponer mediante el terror de masas como forma de gobierno, añadiendo los tres monopolios: el del partido único, convertido en partido-Estado y del líder carismático, el de la ideología, merced a la censura de todos los medios de expresión –prensa, editoriales, enseñanza, medios de comunicación, etc.– y el monopolio del partido sobre todos los medios de producción y distribución de los bienes materiales –un excelente medio de presión cotidiana sobre las poblaciones. Aquí tenemos la definición del régimen totalitario inventado por Lenin entre 1917 y 1922.

—¿Falta conocer más los crímenes comunistas?

—Desde la caída del muro de Berlín y la de la URSS en 1989-1991 y la apertura, incluso parcial, de los archivos soviéticos que ha provocado una revolución documental, los historiadores rusos y extranjeros han avanzado de forma espectacular en este terreno. El libro negro del comunismo, dio en 1997 una primera síntesis mundial que se perfila todos los días, aunque Vladimir Putin haga todo lo que puede por detener dicho movimiento. En Europa central y oriental, cada vez se conocen mejor los nombres de los verdugos y los miembros de las policías políticas. También en Camboya se han llevado casos ante un tribunal internacional. Pero el poder chino mantiene totalmente cerrados sus archivos, incluso sobre un acontecimiento reciente como la matanza de la plaza de Tiannanmen, cuando los mayores crímenes –¡unos 60-70 millones de víctimas!– se cometieron bajo Mao.

—Usted recuerda que el régimen inventado por Lenin sirvió de modelo para fascistas y nazis. ¿Es equiparable comunismo y nazismo?

—Por supuesto, la estrategia y la táctica de conquista del poder que inauguró Lenin, y la posterior instalación del primer régimen totalitario, han sido copiadas inmediatamente en 1922-1934 por Mussolini que, no lo olvidemos, fue hasta 1914 uno de los líderes más radicales del socialismo italiano. Después Mussolini sirvió de modelo a Hitler. En cuanto a la comparación se impone al nivel de los tres monopolios: el partico único omnipotente, el líder carismático, la ideología del hombre nuevo (aunque una sea «de clase» y la otra «de raza») y el control de la sociedad –aún cuando Mussolini e Hitler se apoyaran sobre los capitalistas en lugar de destruirlos. Pero todos impusieron el terror de masas como método de gobierno. Además, la magnitud de los crímenes nazis se puede comparar con facilidad con la de los crímenes comunistas, tanto en cantidad como en métodos de ejecución mediante verdugos profesionales (NKVD, SS).

—Usted dice que Lenin «atacaba constantemente a sus rivales para instaurar una cultura de violencia y sumisión». ¿Percibes en los movimientos populistas actuales, VOX y Podemos en España, Trump en Estados Unidos, intentos similares?

—Sí, en sus escritos y sus discursos, Lenin siempre fue extremadamente agresivo con los que no estaban de acuerdo con él, desde los partidarios del régimen zarista hasta todos los socialistas rusos y europeos. Una vez en el poder, de esta agresividad pasó a la acción, con el exterminio puro y simple. Hoy en día, las cosas son diferentes. Es verdad que en Europa y en los Estados Unidos muchos grupos, movimientos y partidos mantienen discursos violentos, en mayor o menor medida, pero dentro de unas instituciones democráticas que, por el momento, siguen siendo sólidas. También hay que distinguir entre los grupos «endógenos» y los que se benefician de apoyos externos, en particular financieros –como todos los partidos comunistas que fueron apoyados económicamente por el Komintern y la URSS durante décadas–, sin los que no podrían sobrevivir.

—¿Le preocupa la situación al otro lado del charco?

—Es verdad que con Trump y el asalto al Capitolio, en el país más poderoso del mundo, donde las armas circulan masivamente y donde los odios están exacerbados, la situación es preocupante. Sobre todo, cuando suben o se fortalecen algunos poderes revolucionarios y/o totalitarios que refutan radicalmente los valores de democracia y el respeto a los seres humanos, como en China, en Rusia, en Irán o en Turquía. La Unión Europea sigue siendo por el momento un espacio donde esos valores están preservados y hay que defenderlos a cualquier precio.

(De www.abc.es)

domingo, 22 de diciembre de 2024

Schapire y el secuestro de Occidente

Por Andrés Gabrielli

Escritor y periodista, Alejo Schapire nació en Argentina y ahora reside en Francia. Su ensayo reciente -"El secuestro de Occidente"- tiene características de provocativo.

Como una ironía del destino, Alejo Schapire (Buenos Aires, 1973) podría escribir hoy: “Un fantasma recorre Occidente”. Esa amenaza espectral no es la que pergeñaron Marx y Engels sino la nueva izquierda, una vanguardia esclarecida y puritana que, en alianza con el islamismo y bajo la etiqueta woke, amenaza las bases de la sociedad abierta.

Ya no se trata de la vieja puja de pobres contra ricos, advierte Schapire. La avanzada progresista ha abandonado a la clase obrera para concentrar su fuerza y el poder cultural que ostenta en el tribalismo identitario.

“Un clero que, disfrazado de ‘diversidad’, utiliza métodos inquisitoriales para acallar la disidencia”, completa Juan Soto Ivars en la contratapa de El secuestro de Occidente.

Se trata de un provocativo ensayo que completa las ideas lanzadas en el anterior libro de Schapire, La traición progresista.

Desde París, una ciudad que siempre nos hace suspirar, donde vive desde 1995, en medio de un clima navideño, pero también de tensión social, Alejo comenta su trabajo en el programa La Conversación de Radio Nihuil.

-Hola, Alejo, ¿cómo está París?

-No lo romanticen. Está horrible (risas).

-¿Por qué?

-No sale el sol hace un mes, hace frío, no hay nieve... horrible.

-Aun así, vivís allí desde 1995. Llama la atención porque, años atrás, muchos de nuestros ídolos se iban a Francia: Piazzolla, Julio Cortázar, Atahualpa Yupanqui, etcétera. Y el flujo no para hasta hoy. ¿Cuál es el atractivo que sigue teniendo para nosotros?

-Supongo que es esa aura que durante muchos años tuvo París. Hoy no creo que esté tan justificado porque es más que nunca una ciudad museo y es extremadamente caro vivir aquí. Probablemente tenga que ver con una idea más que con una realidad.

-Fijate que, por esas curiosidades de agenda, venimos de entrevistar hace poco a Ariana Harvich, luego a su pareja, Edgardo Scott, un psicólogo que atiende ahí en París, y a Laura Alcoba. Todos residiendo por allí.

-Sí, los conozco a ellos. Supongo que ejerce como polo de atracción, para toda la gente que tiene alguna inquietud literaria, poder estar cerca de esos lugares de los que tanto ha leído en tantas novelas. Y bueno, sí que tiene un aura, una mística más allá de las realidades. Aparte, hay que decirlo. París es una ciudad lindísima y uno nunca se cansa de ella.

-En tu libro El secuestro de Occidente vas haciendo el diagnóstico de distintos lugares y realidades. En algún momento ponés el acento en tu país de residencia. Y llama mucho la atención que, tratándose de la cuna de la Revolución Francesa, del lema republicano “libertad, igual, fraternidad” y del Mayo Francés, esté hoy bajo una ola cultural autoritaria surgida desde la propia izquierda. Suena a contrasentido.

-Sí. Tiene que ver con todo un proceso en donde... bueno, ya la izquierda dejó de ser rebelde porque llegó al poder a través de la cultura, de las instituciones. Triunfó.

-¿Con qué consecuencias?

-Siguió una hegemonía cultural y logró imponer un punto de vista. Y los más jóvenes no lo recordarán, pero la censura era una prerrogativa de la derecha.

-Totalmente. Al menos en nuestro país.

-Y la ofensa era algo que hacía a la izquierda rebelde e irreverente. Hoy no podés decir eso. Lo escuchás de boca de gente que se dice progresista.

-¿Qué pasó, en líneas generales?

-Hubo un cambio que ocurrió no sólo en Francia. Es una cosa que, sobre todo, viene de Estados Unidos y se propagó desde las universidades más elitistas al resto del mundo.

-La tentación estalinista siempre ha germinado dentro de la izquierda, incluyendo al Che Guevara. Pero que haya atrapado a instituciones universitarias como Harvard o a medios como The New York Times o The Washington Post, cuyo credo ha sido abogar por la libertad, suena muy raro.

-Lo que pasa es que la libertad como valor ha perdido terreno. De hecho, la libertad de expresión es vista ya por muchos, sobre todo en los sectores más militantes de la izquierda, como una herramienta de la extrema derecha.

-¿Por qué? ¿En qué se fundamenta esa posición?

-Porque el derecho a no ser ofendido está puesto por encima del de la libertad de expresión. La cultura de la cancelación, donde se dice que hay que juzgar a los artistas y a sus obras a través de la moralidad de sus autores, es algo que vemos en la izquierda, no en la derecha, hoy.

-¿Cómo debemos encuadrarlo, entonces?

-Eso es todo un proceso de una hegemonía cultural desde el poder que pretende instaurar una manera de ver el mundo muy autoritario, porque están convencidos siempre que el fascista es el otro y que es necesario, para preservar la inclusión y la diversidad, que todo el mundo piense igual.

-Es muy llamativo todo eso porque estos procesos implican flujos y reflujos. Y ahora viene la contracara, la contrarrevolución, que vos vas describiendo muy bien. La contrarrevolución que tiene la cara de Donald Trump, de Orban o de Milei. Es decir, quedamos entre la espada y la pared.

-Sí. Es un movimiento pendular. Hay dos polos que tienen una característica común. Primero, son "iliberales". Es decir, descreen de todo lo que es el universalismo, de los grandes principios de la separación de poderes, del periodismo como algo noble. Piensan simplemente que está a sueldo de intereses espurios. Hay una animosidad hacia todo lo que son las instituciones.

-Sí, muy de manual.

-Y tienen en común otra cosa: que privilegian la cuestión tribal. Ese es un denominador común. Es decir, está la izquierda que juzga a la gente, ya no por lo que hace, sino por su color de piel o sexualidad, dividiendo el mundo entre buenos y malos, en función de su nacimiento, de si es víctima u opresor más allá de lo que haga, o simplemente porque no lo hace más que para perpetuar una injusticia. Esto lo tenemos, por un lado.

-¿Y por el otro, enfrente?

-Por el otro lado también tenemos a sectores tradicionalistas, religiosos, sobre todo. Lo vemos mucho en Europa del Este. Lo que pretenden es un revival de valores bastante reaccionarios, en el peor de los sentidos, porque, realmente, había que reaccionar ante esta embestida de eso que se ha dado en llamar el wokismo.

-¿Como ubicarse, entonces?

-El tema es que en el medio quedan quienes pensamos que la razón, la duda, el universalismo, la meritocracia, que son todos valores fundamentales de la sociedad abierta, deben ser defendidos; y estamos en medio de ese fuego cruzado de dos polos identitarios.

-Hay algo más paradójico, todavía. Uno pensaba, desde hace mucho, que un acto civilizatorio y de avanzada es el laicismo, por ejemplo. Entre otras cosas, con algo básico, como separar la Iglesia del Estado. Pero esta ola progresista va en sentido contrario. Defiende la enseñanza religiosa, sobre todo del Islam, además aceptan el velo y otras imposiciones sobre las mujeres.

-Sí. El Islam militante, el integrismo islámico, ha encontrado en la izquierda un caballo de Troya fabuloso.

-¿De qué manera?

-La izquierda, desde el wokismo, piensa que todos los colectivos de víctimas tienen que federarse contra el hombre blanco heterosexual de Occidente, que es el malo por definición. Y supone que en esta alianza es todo muy bonito, cuando en realidad los integristas islámicos piensan que son unos idiotas útiles los de la izquierda.

-O sea, apunta para otro lado.

-En realidad, piden la diversidad para poder avanzar con sus propios peones. No creen ni mucho menos en la diversidad sexual, en la libertad religiosa, ni nada de eso. Simplemente los usan a estos militantes de izquierda para avanzar gracias a su ingenuidad criminal.

-El Islam, muy inteligentemente, hizo algo que la izquierda nunca pudo hacer en el país. Quería inficionar al peronismo para colonizarlo desde dentro. Nunca lo logró. El Islam sí pudo llevarlo a cabo con la izquierda internacional. Curioso, ¿no?

-Cuando ves ahora la nueva remera del Che Guevara, es el pañuelo palestino, de gente que habla de Free Palestine. ¿Cómo sería esa Palestina libre? ¿Con qué libertad vivirían las mujeres, las minorías sexuales? ¿Con qué democracia? ¿Cuántas veces irían a votar y por qué candidatos? ¿Cómo les iría a estos militantes de los valores LGBT viviendo en Gaza cinco minutos? Bueno, hay toda una estupidez que tiene que ver también mucho con el autoodio.

-¿Cómo entendés el autoodio?

-Esa manera de abrazar al tipo que no te dejaría existir tiene mucho de autodetectación, autoflagelación, que es uno de los grandes discursos del wokismo. Es decir, Occidente representa todo lo malo y haríamos bien en desaparecer.

-Tu libro arranca con el conflicto palestino y vas extendiendo su mirada hacia otras problemáticas y lugares. Pero hay un nombre muy pesado que no figura en tu ensayo, pero que sí lo has puesto recientemente en tu cuenta de X: el Papa, alguien que también nos suele desorientar seguido. ¿Qué rol juega Francisco en todo esto?

-Francisco es el papa más amado por la gente que detesta a la Iglesia.

-¡Qué frase! ¡¿Cómo es eso?

-Si vos pensás que la Iglesia Católica puede resumirse en un largo crimen, que puede haber una Iglesia con un papa donde hable de todo menos de Dios y se vaya a abrazar con dictadores del Tercer Mundo como Maduro, y que cada vez que habla de política está del lado equivocado, bueno, Francisco es fantástico para esto.

-Tremendo embrollo, desde este punto de vista.

-Sería interesante averiguarlo, pero no sé cuántos fieles ha ganado la Iglesia Católica hablando exclusivamente para quienes la detestan y dejando en offside a los creyentes católicos permanentemente. Porque es un papa que parece que le interesa todo, menos su trabajo de pastor.

-Justo ahora que estamos en tiempo navideño, ¿cómo tomás eso del niño Jesús sobre una bandera palestina?

-Bueno... lo acaban de retirar, ¿no?

-Sí, rápidamente.

-En el Vaticano, unos palestinos cristianos, los pocos que quedan, le dieron un niño Jesús con la kufiya, que es el pañuelo palestino. ¿Y cuál es el mensaje? El mensaje es: hoy el niño Jesús sería un palestino.

-¿De qué manera interpretamos el gesto?

-Estamos ante un revisionismo absoluto en el que este papa está participando, donde Jesús, que era judío, vivió como judío y murió como judío, es representado como un palestino. Si un judío como Jesús estuviese hoy en Gaza, ¡lo estarían matando! Pero vivimos anacronismos y reescrituras de la historia, por gente interesada, por gente ignorante. Y lo curioso es que el Papa sea partícipe de estas aberraciones militantes de la izquierda radical woke.

-Esto trasciende la política y se inserta de lleno en la tradición cultural. Vos citás a un famoso ateo, Richard Dawkins, que dice: "Creo que somos culturalmente un país cristiano y me llamo a mí mismo un cristiano cultural. No soy un creyente, pero hay una distinción entre ser un cristiano creyente y uno cultural. Me gustan los himnos y los villancicos cristianos. Me siento en casa en el ethos cristiano".

-Una cosa muy llamativa, que se ve tanto en Francia como en España, es que muchísimos lugares que tradicionalmente ponen adornos navideños, empezaron como a sentirse culpables. Ya no hablan más de la Navidad y ponen simplemente un "felices fiestas" o algo ambiguo como para no indisponer a otras personas.

-Dawkins decía algo similar respecto de Londres. ¿Y por qué todo esto?

-Porque existe ese resabio en contra de la Iglesia, que tiene sus justificaciones, ¿no? Es decir, la Iglesia, durante siglos, trató de imponer su forma de ver el mundo a quienes no creían o eran de otras religiones y demás. Pero vemos hoy que esos mismos que tratan de licuar el carácter cristiano de la Navidad son los primeros en felicitar a los musulmanes por el Ramadán. Digamos, por un lado, piden que quiten los pesebres de lugares públicos y después son los primeros en felicitar a los musulmanes cada vez que hay una fiesta religiosa.

-Se bandearon para un solo lado.

-Es decir, se sienten culpables por sus propias raíces, pero son súper entusiastas con lo que les resulta exótico de la religión de los que ellos consideran oprimidos.

-En Europa ha habido muchas manifestaciones propalestinas, en todas las capitales en general, inclusive diversos enfrentamientos entre bandos opuestos. ¿Cómo ves la cuestión por allá, teniendo el conflicto mucho más cerca que nosotros?

-Hay varias cosas. Hoy mismo hay una manifestación propalestina en París, también en Londres. Y esto es periódico. Hay gente a la que no le importa para nada que Bashar al-Assad haya exterminado a quinientas mil personas, también musulmanes. Eso no les importa.

-¿Qué les importa?

-Existen varias cuestiones. El tema de la causa palestina se ha convertido en el denominador común entre la izquierda radical y los islamistas; y, aparte, entre los otros países musulmanes, porque es lo único que los une, pues en general se viven peleando y se odian entre ellos. Pero el tema de ese paisito que tiene el tamaño de la provincia de Tucumán, en una parte del mundo que ellos consideran que sólo puede haber musulmanes, aglutina a todo esto.

-Ese paisito, por supuesto, es Israel.

-Después está el hecho de que Francia, Alemania, Inglaterra, tienen poblaciones musulmanas muy importantes que han crecido. Les recuerdo que en 2023 el nombre más dado en Inglaterra y Gales fue Mohamed.

-Dato que no registrábamos.

-Esto no es una fantasía. Es una realidad demográfica. Y los políticos lo tienen que tener en cuenta porque pesa en las elecciones. De hecho, tanto Podemos en España, como la Francia Insumisa aquí en Francia o los laboristas en Inglaterra, abiertamente hacen un clientelismo con los sectores musulmanes. Y por eso son también abiertamente antiisraelíes. Yo diría que son más antiisraelíes que propalestinos.

-¿Cómo se desata ese nudo?

-Hay que agregar la historia complicada que tiene Francia con sus colonias árabes, con esa parte del mundo donde busca tener una influencia y existir frente a Estados Unidos. Busca ser el occidental intermediario. Pero en este momento Francia ni pincha ni corta porque se ha vuelto una potencia de mediana categoría.

-Hay otro fenómeno que nosotros vivimos en carne propia con Milei y que después se repitió con Trump. Vos lo reflejás en X cuando decís: "Vivimos en sociedades donde la población vota de una manera y los periodistas de otra". La cuestión involucra también a los escritores, los artistas, todos los intelectuales, que hicieron encendidas campañas en contra de Trump y de Milei, pero abiertamente la sociedad les dio la espalda.

-Hay un tema que tiene que ver con la sociología de los periodistas y los escritores. En la burbuja social y cultural en la que se mueven, se autoconvencen, se autorregulan, se autocensuran y nadie quiere decir algo que los pueda excluir. Y terminan convencidos de que eso que se repiten entre ellos es un sentido común compartido. Pero el día que hay elecciones se dan cuenta de que, en realidad, no.

-Nunca es triste la verdad...

-En realidad puede haber una mayoría silenciosa que no está representada en los medios, que tampoco se expresa demasiado porque está harta de que la traten de fascista, cuando lo único que quiere es libertad, que la dejen en paz y poder prosperar.

-¿Dos planos de la realidad, entonces?

-Y bueno, sí, hay un desfase, pero es un tema viejo. Muchos piensan que es necesario mostrar credenciales de izquierda, sobre todo cuando su obra realmente empieza a dejar de ser relevante. Eso es algo que he notado. A medida que la obra literaria de ciertos autores decae, aumenta su fervor militante por alguna causa.

-Otra paradoja. Teóricamente, los escritores embanderados en el ala progresista se supone que deben hacer base en la sociedad. Pero vos registrás claramente cómo la izquierda ha abandonado a los obreros en busca de otra clientela. Claro ejemplo: los trabajadores en Estados Unidos votaron a Trump.

-Eso tiene que ver con el hecho de que la izquierda, desde la caída del Muro de Berlín, ha abandonado a la clase obrera. Ya no es más su tema, su sujeto histórico. Ahora lo son el inmigrante y la minoría étnico-sexual. Ese es su centro.

-¿Quién vota a la izquierda, entonces?

-No es votada por los obreros, es votada por gente con estudios universitarios de lugares urbanos y estas minorías que dicen que son los únicos que van a velar por sus derechos. Entonces, ha cambiado completamente el discurso de la izquierda; ha cambiado su tema, que ya no es más la lucha de clases, sino más bien la lucha de razas.

-Curioso giro, por donde se lo mire.

-Ha habido toda una evolución del discurso de izquierda que ha dejado, sobre todo, al obrero blanco, al que culpabilizan permanentemente porque tiene masculinidad tóxica, porque es un supremacista blanco que goza de un sistema racista sistémico y que, aunque no haga nada liberadamente, es insidioso porque es invisible.

-¿Con qué resultado?

-Finalmente, esta gente se harta y notoriamente empezaron a sumarse otros grupos que no son los blancos. Los latinos varones votaron mayoritariamente por Trump en las elecciones de Estados Unidos.

-Hay otro tema muy polémico que se relaciona con la educación, el sexo y la intimidad de los chicos. En Argentina, hubo una revuelta encabezada por la vicepresidenta Villarruel, hoy adalid del conservadurismo. Más aun, como vos testimoniás, se ha cruzado una delicadísima línea roja, por ejemplo, en cuestiones identitarias con intervenciones quirúrgicas irreversibles a chicos de seis años diagnosticados de "disforia de género".

-Digamos que hay una trampa en todo lo que tiene que ver con lo que es la educación sexual. Por un lado, tenés a sectores muy conservadores que dicen no hay que hablarlo, guarda, es la familia la que tiene que ocuparse de eso.

-Eso es Villarruel, justamente.

-Claro. Y, por otro lado, tenés a los sectores progres que dicen que esta gente es muy peligrosa porque les está negando el conocimiento de su propio cuerpo a los chicos y los están haciendo ignorantes.

-¿Entonces?

-En realidad, la cuestión está en otra parte. El problema es que esa educación que tenés en muchas escuelas, tanto en Argentina como en Europa y en Estados Unidos, muchas veces está dada por militantes de colectivos LGBT que tienen ideas bastante "vanguardistas", por decirlo de algún modo, y que tratan a los chicos de fachos si expresan que tienen dudas acerca de que un varón pueda quedar embarazado.

-Una vara en extremo dura, ¿no?

-Después tenés discursos acerca de que los chicos no tienen que decidir tan pronto su sexualidad y que los alientan a tener visiones donde hay una fluidez y las cosas no son tan estructuradas, que todo es una construcción. Y ahí te estás metiendo con chicos que atraviesan momentos de indecisión típicos de esas edades y les estás mandando a militantes LGBT que podríamos decir que los adoctrinan.

-Un terreno, como decías, que resulta muy espinoso para los padres.

-En todo caso les dan una versión muy particular, que hasta hace muy poco era considerada marginal, como si fuese una gran verdad. Y evidentemente han hecho desastres con las terapias de reasignación de género, como lo llaman, es decir, con bloqueadores de pubertad, con operaciones incluso a menores.

-Ahí es donde se cruza la línea roja...

-Todos los países que han ido avanzando en estos temas, desde el punto de vista de las operaciones, han empezado a dar marcha atrás.

-¿Cómo cuáles?

-Los países de Europa del Norte, el Reino Unido, empezaron a darse cuenta de que esas operaciones y esas reasignaciones muchas veces estaban en manos de militantes que estaban en una suerte de cruzada, más allá de la ciencia, haciendo de los chicos conejillos de India. Y eso es realmente peligroso porque son esterilizaciones, son mutilaciones irreversibles. Muy preocupante.

-Ese es un punto clave. Si un chico, muy jovencito, después de su elección, decide dar marcha atrás, resulta imposible debido a esas intervenciones en su cuerpo.

-Hay cada vez más casos de chicos y chicas que dicen que, en un momento de confusión, se dejaron llevar por una palabra militante y le cagaron la vida, porque le sacaron los pechos, porque le sacaron el pene y le dijeron que iban a tener una vagina reconstruida; y finalmente se encuentran con que no están a gusto con ese cuerpo, con que en realidad cambiaron de opinión y ahora tienen que tomar medicamentos de por vida y ni siquiera pueden ir al baño correctamente.

-Suena fatídico. Hay otro punto, que se suma a la desorientación general en materia de educación en medio del entorno digital y la inteligencia artificial; y es que desde el progresismo se le ha bajado el pulgar a la meritocracia, como si fuera un mal terrible de la civilización.

-El tema con la meritocracia es el siguiente: si vos decís, como dice el wokismo, que el mundo se divide entre buenos y malos en función de su color de piel, no importa lo que vos hagas, porque vas a ser racista inconscientemente, porque la gente, en realidad, responde a determinismos. Lo que estás diciendo con eso es que la suerte está echada.

-Caso cerrado.

-Y para reequilibrar el mundo y la justicia, no hay que hacerlo a través del esfuerzo y del talento personal, porque esos son privilegios, privilegios blancos; y tenés que corregir los resultados, no las raíces del problema. Bueno, desde esa visión, la meritocracia es simplemente una fantasía burguesa que no existe. Así que la tenés que combatir.

-Mensaje de un oyente. Sergio dice que las religiones comienzan a desaparecer pues los jóvenes ya no creen en cuentos, no se ven en personas clavadas en cruces ni en dioses que castigan; eso ya es arcaico, la ciencia va a terminar ganando la disputa.

-Creo que la primera frase de mi libro señala que el wokismo es "la primera religión nacida en las universidades". ¿Y por qué digo esto? Porque se comporta como una religión. Una religión secular, es decir, sin dios; pero tiene sus dogmas, tiene sus tabúes, tiene sus herejes, tiene sus sacrificios, tiene sus chivos expiatorios, tiene un montón de rasgos.

-¿Por ejemplo?

-Por ejemplo, el no confrontar jamás los postulados con las pruebas empíricas. Es decir, jamás se somete a ver si eso que está afirmando de los estudios de género o de los estudios de algún tipo de minoría es real a partir de lo empírico. Entonces, yo creo que lo que hay es un reemplazo de la religión, no ausencia de religión. Es una religión que se maneja con otras palabras, pero que tiene resortes muy parecidos a otras religiones.

-Por último, hubo un posteo tuyo muy singular en X apenas François Bayrou fue designado primer ministro de Francia. Vos vez ahí cómo los presagios de Michel Houellebecq en su novela Sumisión se terminaron haciendo realidad. Cómo la realidad copia al arte.

-Es muy llamativo cómo esa novela anticipa cosas que, cuando salió hace unos diez años, todo el mundo decía que era algo disparatado, descabellado, que era una paranoia. Y hoy parece que sea menos de la ficción que de lo documental. Es gracioso, efectivamente, que este político, así, muy tibio, que en la novela aparece como llevado al poder por una Francia islamizada, termine como primer ministro.

(De www.diariouno.com.ar)

Los siete pecados capitales socialistas

Siete son los pecados capitales aceptados por la Iglesia, con validez para todos los seres humanos, siendo posible ampliarlos para ser aplicados a los socialistas en particular. Estos aparecen en el libro “¿Está Dios contra la economía?” de Jacques Paternot y Gabriel Veraldi (Editorial Planeta SA-Barcelona 1991).

Como las adhesiones políticas y económicas dependen esencialmente de cuestiones psicológicas, es posible que las descripciones realizadas en Europa, principalmente, hace unos treinta años atrás, sigan teniendo validez en otros países y en la actualidad.

A continuación se mencionan fragmentos de tales pecados capitales que aparecen en el citado libro:

1- Es un movimiento gnóstico. Siempre se encuentran dos polos principales de importancia relativa fluctuante: ortodoxia y gnosis. La gnosis afirma que posee un conocimiento superior, reservado a una minoría de iniciados, los cuales sabrán resolver todos los problemas cuando hayan tomado el poder.

2- El segundo pecado capital del socialismo consiste en la negación del pecado. Es un postulado necesario para quien desea quitar a los hombres libertad y dignidad con objeto de tener sobre ellos la omnipotencia casi divina que justifica la omnipotencia gnóstica.
Aquel que se atreva a emprender la institución del pueblo debe sentirse capaz de cambiar la naturaleza humana. Es necesario, en una palabra, que retire al hombre sus propias fuerzas para darle otras que le son extrañas.
Como ocurre frecuentemente en la gnosis socialista, el «hombre nuevo» perfectamente condicionado por el sistema omnisciente es una caricatura del hombre nuevo cristiano; de la misma manera que el lema fundamental «Arrasemos el pasado» es la inversa del «No he venido al mundo para abolir sino para dar plenitud».

3- El tercer pecado capital del socialismo consiste en que debe seguir creyendo que la economía es un juego de suma nula. Que «para dar a unos es necesario quitar a otros». A pesar de las revisiones a las que se han visto obligadas en este momento todas las variedades del socialismo, el sistema no puede realmente despojarse de esa concepción arcaica puesto que ella suministra los fundamentos morales del dirigismo en nombre del bien común.

4- Creencia en que la producción y la distribución de la riqueza son funciones independientes; por lo tanto, que ellas pueden ser organizadas separadamente y sin consecuencias recíprocas.

5- El quinto pecado socialista es el deseo de una sociedad igualitaria. Dado que en la parte inferior de la distribución de Galton las aptitudes humanas son naturalmente muy diversas y no es posible aumentar rápidamente y mucho la inteligencia, la energía, el carácter, el espíritu de decisión y de empresa, el gusto por el riesgo, la resistencia a las pruebas y a los fracasos, etc., el igualitarismo conduce a disminuir los rendimientos de la mitad superior.
Las consecuencias de esta demagogia son bien conocidas: los empresarios se desalientan, los «cerebros» se marchan.

6- El sexto pecado, verdaderamente capital, del socialismo es el que reposa necesariamente sobre la mentira. «La ideología –escribió Revel- es la principal fuente de descomposición de la información, porque necesita una mentira sistematizada, global y no sólo ocasional. Debe, para permanecer intacta, defenderse sin descanso contra el testimonio de los sentidos y de la inteligencia, contra la propia realidad. Esa lucha agotadora conduce a aumentar día tras día la dosis de mentira requerida para resistir las evidencias que resultan de lo real inexorable…Además, la practica con prisa y asiduidad; pero le agrega una mentira infinitamente más exigente, puesto que la ideología obliga a modificar sin cesar la imagen del mundo en función de la visión que del mismo se quiere tener».

7- Estos pecados, y otros que sería fastidioso empadronar, desembocan en un pecado verdaderamente imperdonable, «pecado contra el espíritu»: el acaparamiento destructor de la cultura.
La función que se atribuye es la crítica destructiva de los valores, de las reglas, de las costumbres, de las tradiciones de la sociedad «burguesa», «conservadora» y naturalmente «capitalista».

sábado, 21 de diciembre de 2024

Orígenes ideológicos del peronismo

Los fundamentos ideológicos de los diversos movimientos de tipo totalitario son una mezcla de disfraz para ocultar sus verdaderas intenciones y de ideas concretas para la acción, que se resguardan de ser conocidas por sus víctimas.

Por lo general consideran al pobre como un incapaz o un inválido. De esta forma justifican sus acciones protectoras, mientras eligen un enemigo respecto del cual ejercerán la protección. Se trata de ofrecer protección al pobre, al incapaz, al vago y al inválido, cuyas vidas, se supone, son amenazadas por los ricos, que por lo general constituyen el sector productivo de la sociedad.

Para profundizar el disfraz humanista, se asocia a los pobres la virtud y a los ricos el pecado. La exaltación de la pobreza, como camino a la virtud es lo que algunos denominan como “pobrismo”. De ahí que el peronismo se haya asociado, desde un principio, a sectores de la Iglesia Católica, principal promotora del pobrismo.

Cuando el pobrista siente lástima por el supuestamente inferior, y le da la ayuda material en forma de limosna, siente cumplir íntegramente con los mandamientos bíblicos, por lo cual, todo sistema económico que combata la pobreza en forma efectiva será rechazado por cuanto anulará toda posibilidad de dar la limosna cotidiana. En forma secreta perderá la forma de sentirse superior a muchos, tanto económicamente como moralmente. Quedando así lejos de la igualdad predicada en los Evangelios, en los cuales se sugiere compartir penas y alegrías ajenas como propias, quedando lo material supeditado a lo que ocurra a nivel emocional. Es decir, al revés de lo que predica la actual dirección de la Iglesia Católica.

Desde el peronismo también se limitó y hasta anuló la posibilidad de toda ayuda social, individual y voluntaria, ya que tal función pasó a ser monopolizada por la Fundación Eva Perón. Incluso la construcción de escuelas dependía de dicha Fundación, de manera que el pueblo argentino debía agradecer todo lo que recibía a la “protectora de los humildes”.

Finalmente se produce la ruptura del peronismo con la Iglesia, por una simple lucha por el poder, ya que Perón, como líder totalitario, requería “todo en el Estado” y absolutamente todo bajo su mando. Se llegó así a la quema de varios templos católicos de Buenos Aires y la vandalización previa de los mismos, mostrando en esas actitudes la influencia mental recibida luego de algunos años de tiranía partidaria.

Loris Zanatta ha descrito al peronismo en base a estos aspectos ideológicos en lugar de recurrir a lo político y a lo económico, como casi siempre se hace:

PERÓN (Y EVA)

EL RETORNO DE DIOS

Por Loris Zanatta

El primer “populismo jesuita” fue el peronismo. Fue también el padre de aquellos nacidos luego en otras partes, que en él se inspiraron, lo emularon, lo evocaron. En sus orígenes, el 4 de junio de 1943, hubo un golpe de Estado militar. De allí surgió un gobierno clerical-militar, un régimen de cruz y espada. El coronel Juan D. Perón supo sumarles a los trabajadores, formando la tríade Dios, Patria y pueblo, que salió vencedora en las elecciones de 1946.

Comprendió que el fascismo, que tanto admiraba, era mucho más que un régimen de orden; era una manera moderna de movilizar y organizar al pueblo, la vía revolucionaria para recrear, en la edad de las masas, la sociedad orgánica erosionada por el liberalismo político y económico. No se trataba de realizar el fascismo en la Argentina, en especial mientras los fascismos caían en Europa, sino de crear con los materiales locales el tipo de orden al cual el fascismo había dado vida en ultramar.

Como los jesuitas en las antiguas misiones, el Estado debía plasmar al pueblo, unirlo, moralizarlo, evangelizarlo. El peronismo quería “restaurar la argentinidad”, cuya esencia era “el más puro sentimiento cristiano”. Nación católica minada por la modernidad liberal, la Argentina debía reencontrar su grandeza e identidad volviendo a las fuentes: al Reino de Dios, al orden cristiano.

En aquel país en plena industrialización, urbano como pocos otros en el mundo, el pueblo eran los obreros. No sólo, pero sobre todo. Para conquistarlos y redimirlos, Perón utilizó a veces la zanahoria de generosos beneficios materiales y simbólicos, a veces el bastón contra los infieles. Ayudaba que el grueso del pueblo se hubiera urbanizado recientemente o inmigrado desde la Europa rural y católica.

El sentido del cambio fue explícito: el ejército católico restauraba el orden cristiano. “El liberalismo está sepultado”, se alegró Hernán Benítez, jesuita, ideólogo peronista. El Parlamento cerró sus batientes, los partidos fueron suspendidos, las escuelas depuradas, la prensa censurada, la Argentina liberal desaparecía. La ley de “enseñanza básica”, su gran orgullo, base de un sistema escolar envidiado en todas partes de la región, fue eliminada. “El dedo de Dios”: así el ministro llamó a la pluma con la que firmó el decreto. En su lugar regresó triunfal la doctrina católica: “el retorno de Cristo a las escuelas”, celebró la Iglesia. Era la reconquista. Toda traza de doctrina liberal, escribieron las revistas jesuitas, será borrada de los programas, la católica devendrá “inspiradora de toda acción educativa argentina”. Las escuelas de la Compañía de Jesús, anunciaron los militares, son “nuestros órganos educativos por excelencia”.

Los jesuitas guiaban el rescate. Para ellos, antiguos y feroces enemigos del liberalismo, era la hora de la revancha. Siempre el flanco de las autoridades militares, indicaban el camino. Defender la nación, señaló uno de ellos, es “defender la personalidad moral” de los “enemigos internos”. La identidad católica del país era cuestión de seguridad nacional. Benítez estaba en su casa en el Círculo Militar. Fue él quien elevó a Perón y su mujer Eva a Mesías, quien narró el nacimiento del peronismo como plan de Dios para salvar a la Argentina y transformarla en su instrumento para unir al mundo latino. La naturaleza del “nuevo orden” la aclaró otro jesuita, Enrique B. Pita: que nadie piense que la Iglesia prefiere la forma democrática; “el único orden democrático legítimo” es el orden “conforme a las leyes de Dios”.

Tal era el perímetro ideal dentro del cual nació el peronismo: el mito de la nación católica. El pueblo soberano no era el pueblo de la Constitución sino el pueblo de Dios: un pueblo moral y no político, eterno y no mutable, unánime y no plural; un organismo que custodiaba la “cultura” de la nación. En su nombre era legítimo ejercitar el monopolio del poder. ¿No era el pueblo elegido? ¿No encarnaba la superioridad moral de los “humildes”, indemnes a la contaminación liberal? Un crucifijo, una copia del Evangelio, tres banderas argentinas, un retrato de San Martín, El Libertador: tales fueron años después los obsequios de Eva Perón a la Asamblea Constituyente, los símbolos de una identidad de fuerza moral impuesta a las instituciones representativas.

(Extractos de “El populismo jesuita”-Edhasa-Buenos Aires 2021)