miércoles, 8 de abril de 2026

La religión como ideología

La ideología, como estudio o ciencia de las ideas, involucra tanto las ideologías compatibles con la realidad como las que no resultan compatibles. Marx y los marxistas, por el contrario, califican peyorativamente a todo lo que no sea la "ideología marxista". Como la información asociada a una religión está constituida también por ideas, se trata también de una ideología, en el sentido amplio. Sin embargo, una ideología religiosa debería apuntar principalmente a una mejora ética individual, en lugar de competir por el poder contra ideologías políticas o filosóficas. John Plamenatz escribió: "Los filósofos de la Ilustración atacaron a la Iglesia más que a la religión. Acusaron a los sacerdotes de tener intereses creados en el mantenimiento de la superstición y en la explotación de la credulidad. Pero pocos de ellos creían que fuera posible o deseable liberar a los incultos de la sujeción religiosa. Lo que querían, sobre todo, era la libertad de pensamiento para sí mismos y para las clases educadas para las que escribían".

"Querían, más que abolir la religión, evitar el abuso de ella por el clero. Estas maneras de pensar acerca de la religión persistieron a lo largo de los siglos XIX y XX, tanto entre los no creyentes como entre los creyentes. El anticlericalismo no ha estado nunca limitado a las personas que no tienen creencias".

Mientras que los marxistas suponen que el alimento para el cuerpo basta y sobra para satisfacer todas las necesidades humanas, ignoran que el sentido de la vida y la libertad individual son necesidades primarias o prioritarias, y que son ofrecidas principalmente por las religiones bíblicas. El citado autor escribió: "El hombre necesita la religión para darle un sentido a su lugar en el mundo, un sentido de su propia identidad, una idea de sí mismo que le satisfaga; porque, sin ella, él, que difiere de los demás animales en que es auto-consciente, es intolerable para sí mismo y busca escapar de sí. La religión satisface una necesidad esencial de una criatura que es objeto de pensamiento para sí mismo y por tanto está consciente de sí como ser finito en un mundo infinito".

"Si el hombre no puede ver ningún propósito y ninguna razón en el mundo aparte de los suyos propios, entonces, dado que se sabe que él es efímero, inconstante y frágil, se siente perdido, una mente finita en un universo sin mente, una débil luz en una oscura selva" (De "La ideología"-Fondo de Cultura Económica-México 1983).

El problema del sentido de la vida se "resuelve fácilmente", desde el marxismo, a través de la sociedad comunista en la cual el vinculo entre sus integrantes serán los medios de producción, que sirve también como pretexto para expropiar o nacionalizar tales medios. Tal vínculo de unión conduce a la humanidad a imitar a una colmena o a un hormiguero, se bien la idea todavía resulta atractiva para varios sectores de la sociedad.

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