Puede decirse que el narcisismo es una actitud que implica un egoísmo exagerado. Si imaginamos una "sociedad" en la que predomina netamente tal egoísmo, desaparecería toda cooperación social y todo vínculo emocional entre sus integrantes. De ahí que en lugar de ser una "sociedad" podría denominarse como un simple conjunto o conglomerado de seres humanos.
A lo largo de la historia se ha contemplado la figura de un líder político, militar o religioso caracterizado por la actitud narcisista, ignorando completamente la integridad y la felicidad de los pueblos dominados, que muchas veces son los encargados de subirlos al pedestal del gpbierno absoluto del hombre sobre el hombre. Marcos Aguinis expresó: "La psicopatía es una patología psicológica que consiste en un egoísmo y un narcisismo muy importantes. Ese narcisismo lleva a que uno no sienta culpa ni pena. El narcisista por lo general es una persona muy enamorada de sí misma, que tiene ambición de poder. Ese deseo lleva a que haga cosas que no son absolutamente correctas. Lo hace a pesar de todo, porque desea tener más poder. Aquí nos encontramos con la relación dialéctica entre el poder y la riqueza. El psicópata, por lo general, tiene ambas cosas, pero una sobre la otra".
"Mientras más poder tiene, no sólo quiere tener más, sino que necesita tener riqueza para conseguir más poder. Y cuando tiene más poder, necesita más riqueza. La mayor cantidad de riqueza le sirve para tener el poder. Uno suele preguntarse por qué si ya tienen tanta riqueza necesitan más. Es porque quiere tener más poder. Es algo que no tiene fin ni límites. Lo mismo sucede con el poder. A veces cabe preguntarse por qué quieren más, si ya son prácticamente emperadores. Es para tener más riqueza que les permita tener más poder" (De https://www.perfil.com/noticias).
Acerca del narcisismo, Ruth Schwarz escribió: "Cristopher Lasch analiza minuciosamente la relación que existe entre la creciente inseguridad en el mundo, su falta de perspectivas de futuro y la glorificación del narcisismo que, según él, subyace en la actualidad a toda la interacción social y se expresa en todos los productos de la cultura".
"Todos los valores de solidaridad, de cooperación sincera, de capacidad de competir con «espíritu deportivo» (sin deseo de aniquilar al rival), de lealtad en los vínculos de trabajo y afecto se han ido deteriorando progresivamente. Además, señala como un factor de extrema gravedad la «degradación de la continuidad humana» a través del deterioro de la calidad de la educación y del vínculo educativo de los padres con los hijos y el desprecio de la ancianidad, resultado de la idolatría de la juventud".
Si bien los síntomas mencionados son atribuidos a la sociedad norteamericana de algunas decenas de años atrás, en la actualidad el diagnóstico sigue teniendo validez, no sólo para los EEUU, sino para otros países occidentales. La citada autora agrega: "De este modo, se puede decir que todos los mandatos sociales que fundamentan al mundo del reconocimiento mutuo han ido cediendo su vigor a un aumento constante de las normas sociales que impulsan al individuo a la búsqueda del goce individual, de una concentración narcisística de sus propios deseos e impulsos".
"Lasch describe cómo el espíritu competitivo se ha ido degradando en los deportes, en una necesidad de triunfo a cualquier costo, al deseo no sólo de vencer al rival, sino de aniquilarlo, lo que se ejemplifica con la violencia creciente en el deporte. Lasch relaciona el culto del narcisismo con el deterioro profundo de las pautas comunitarias que se fundamentaban en una ética racional".
"La imposición forzada a la sociedad de los valores del mundo de la idolatría del poder como realidad casi exclusiva de la interrelación y de la comunicación humanas amenaza profundamente a la salud y al deseo de vivir. El paso del tiempo es cruel con el narcisista; destruye su omnipotencia, le va demostrando su vacío interior, la angustia de no encontrar en sí un significado a su existencia, porque ya no puede integrarla en una continuidad humana. Ello se traduce en una autoobservación angustiosa, en la necesidad de buscar estímulos artificiales para «sentirse vivo», y en el temor de perder tiempo, perder oportunidad, no poder realizarse" (De "Idolatría del poder o reconocimiento"-Grupo Editor Latinoamericano-Buenos Aires 1989).
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