Las "conquistas sociales" promovidas por el peronismo y, en general, todas las ventajas recibidas por un empleado, recaen en obligaciones a ser cumplidas por el empleador. De ahí que, a mayor seguridad social, menos predisposición para la contratación de empleados y mayor desocupación laboral. También las leyes laborales populistas generan una economía paralela, al margen de toda ley establecida por el Estado, que en el caso argentino implica casi un 50% de la economía nacional.
En la Argentina se ha llegado al extremo de que, a lo largo de los últimos 10 años, el aumento de los puestos de trabajo amparados por las leyes laborales, o "en blanco", es prácticamente nulo. De ahí el éxodo de los jóvenes hacia otros países, ya que advierten la imposibilidad cierta de lograr algún empleo. Incluso en una encuesta realizada algunos años atrás, según informaba el noticiero del Canal 7 de Mendoza, el 100% de los encuestados menores de 27 años, admitió el deseo de emigrar del país.
Tampoco el empleo marginal, o "en negro", ha aumentado significativamente, ya que todo empresario teme al juicio laboral, ya que la cantidad de delincuencia potencial puede estimarse en un 30% de la población (apreciación subjetiva y personal). Incluso en cierta encuesta realizada hace algunos años entre alumnos universitarios, el 42% de los encuestados afirmó, tranquilamente, que no tendría inconvenientes en robar al Estado en caso de que las condiciones les fueran propicias. Seguramente tampoco tendrían inconvenientes en robarle o perjudicar a alguien del sector privado.
Es oportuno mencionar las opiniones de una bailarina que también se dedica a la fabricación y venta de zapatos. Marixa Balli expresó: “Mantuve todo, pero el que se quiso autodespedir obviamente me hizo juicio. Lo hicieron en muchos locales, la gente quiere que la contrates para cagarte, para hacerte juicio. Por eso no hay laburo en Argentina, porque las leyes están muy mal”.
“Cada vez que ves un empleado, te preguntás cuánto te va a costar de juicio. Es patético. Acá es todo a favor para los chorros, para los delincuentes y para el empleado que viene a laburar un par de meses para cagarte”.
“Tuve una chica venezolana tuvo dos meses en blanco, se me fue 15 días de vacaciones, llegó y me hizo juicio. Los abogados se pusieron de acuerdo y me cagó completamente, como siempre. Ahora tengo un buen equipo de abogados”.
“Tengo buenos empleados, cuando me confundí, me confundí, pero di todo. Pasa que por un mango te matan, y llega diciembre y se vuelven locos, porque quieren plata. Es lamentable, decí que todos los días encuentro gente que quiere laburar” (De www.infobae.com).
Los juicios laborales, lo que se conoce como la “industria del juicio”, desalienta a las empresas a seguir creciendo y a seguir produciendo. Tampoco les ha de resultar atractivo el sabotaje generalizado por parte de los sindicalistas, quienes imponen los montos que deben ganar los empleados; las negativas empresariales generan el bloqueo sindical hasta llegar incluso al cierre de empresas.
La mentalidad antiempresarial, promovida tanto por el peronismo como por las tendencias socialistas, ha logrado que, en la Argentina, de cada 100 empresas que inician sus actividades, al cabo de 10 años sólo 2 de ellas sobreviva a la adversidad populista. Puede decirse que el desarrollo de un país se logra cuando el pueblo y el Estado favorecen la producción, mientras que el subdesarrollo implica lo opuesto.
En cuanto a los empresarios argentinos, puede decirse que padecen debilidades similares a los padecidos por quienes reciben del Estado medios económicos que les permiten vivir sin trabajar, ya que el limitado nivel logrado en muchos sectores de la producción se debe a que buscan el apoyo de los políticos para no tener la necesidad de competir en el mercado. Si se cierra el ingreso de productos del exterior, y además, se consiguen ventajas adicionales desde el Estado, no tienen necesidad de competir ni tampoco de mejorar sus productos y sus precios, siendo la circunstancia ideal para cobrar elevados precios por bienes y servicios de pobre calidad.
La búsqueda de la igualdad es el mejor pretexto para el avance y consolidación del populismo. William E. Simon escribió: “El igualitarista busca una igualdad colectiva, no igualdad de oportunidades sino de resultados. Desea tomar los beneficios que otros han ganado y repartirlos entre quienes no los ganaron. El sistema que busca crear es lo opuesto a la meritocracia. El que más logra, más castigado resulta; el que menos logra, más recibe. El igualitarismo es un ataque mortal contra el esfuerzo personal y la justicia. Su objetivo no es realzar los logros individuales sino nivelar a todos los hombres” (De “La hora de la verdad”-Emecé Editores SA-Buenos Aires 1980).
Se menciona un artículo al respecto:
HACE AÑOS DECIDIÓ OCCIDENTE, NO LA ARGENTINA
Por Pablo Francisco Arancedo
El nivel de discusiones entre nuestros actuales dirigentes políticos, sindicales y empresarios sobre la reforma laboral ha sido superficial y dogmático.
Cada bando utiliza sus antojadizos adjetivos para calificar la nueva ley. El oficialismo la calificó como “modernización laboral”, mientras que la oposición la ha tachado de “precarización laboral”. Son solo calificativos.
En el año 2001 China ingresó como miembro de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Una década antes había retomado sus actividades ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) e incorporó en su legislación el estándar internacional en regulación del trabajo y la seguridad social.
Nuestros sindicalistas no se quejaron ante la OIT por haber reconocido a países que no cumplen en forma efectiva la legislación laboral y previsional.
Por otra parte, a fines de los noventa y primera década del 2000, empresarios occidentales decidieron, para optimizar su producción y abaratar costos, mudar sus respectivas líneas de producción a China e India y demás países asiáticos.
Quienes tomaron esas decisiones cobraron sus bonos por productividad y se jubilaron, ricos. Los efectos de esas decisiones se verifican años mas tarde.
A los consumidores solo les interesa adquirir productos por precio y calidad, no se preguntan si en el país de fabricación se cumple o no el estándar mínimo de legislación laboral y previsional. ¿Quién se pega un tiro en el pie?
En el año 2025, asistimos impávidos a la guerra mundial comercial con aranceles a la importación entre Estados Unidos, China y Europa, entre otros. Esa guerra comercial tiene por finalidad la creación y preservación de la mayor cantidad de puestos de trabajo posible para la producción y consumo de los bienes.
La República Argentina aporta menos del 1% al comercio internacional. No existe.
LA ERA DE LA IA
En la era de la inteligencia artificial, que implica la automatización de procesos y el uso de la robótica, la mano de obra es más rápidamente reemplazada. Por ejemplo, las personas afectadas al servicio de vigilancia son reemplazadas, por cámaras de video vigilancia, alarmas y sensores, entre otros instrumentos.
Otro ejemplo, choferes de automotores son reemplazados por automotores autónomos en aquellas ciudades que, en la actualidad, tienen desplegada cobertura 5G. La pesadilla de los Moyano.
¿Qué discuten los dirigentes argentinos en materia laboral? Cuando esa discusión fue zanjada hace años por Occidente, no por Argentina, al haber incorporado a China e India al comercio internacional.
Discutan la ley laboral que quieran, pero eso no va a cambiar la realidad. El hecho que los 200 países compiten ofreciendo legislación más amigable, para favorecer la radicación de inversiones y creación formal de puestos de trabajo.
¿Que significa tener legislación más amigable?
Contestar el protocolo internacional “haciendo negocios” donde los interesados en realizar inversiones invariablemente preguntan:
1 - ¿Existe seguridad jurídica? ¿En caso de violación a la propiedad, al contrato etc, cual es la legislación y jurisdicción aplicable? ¿Quien es el juez?
2 - ¿Cual es la carga tributaria de la actividad Nación, provincia, municipalidad?
3 - ¿Cual es el costo derivado de la legislación laboral y previsional?
Con esas respuestas los inversores deciden invertir en países con legislación más amigable. Salvo que, por la naturaleza del negocio, sea inevitable hacerla en determinado país, por ejemplo petróleo, gas o minería, etc. Pero ello no será un bill de indemnidad, porque los costos de la operación y mantenimiento de la actividad más su flete y la tasa del riesgo país podrán hacerla inviable.
En regulación laboral, para que los empleadores tengan incentivo para crear empleo formal y, dejar de contratar empleo informal tiene que resultar más barato despedir. Puede resultar antipático escribirlo pero es la realidad, desafortunadamente.
Me gustaría vivir en un mundo sin muerte, enfermedades y sin desempleo, pero ese mundo no existe.
(De www.laprensa.com.ar)
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