Es posible encontrar y describir una "secuencia virtuosa" que permita una plena adaptación cultural del ser humano al orden natural. El primer paso de tal secuencia estará constituido por cierta obligatoriedad de ser plenamente conscientes del lugar que ocupamos en el universo. Así, debemos tener presente que, al menos por lo que sabemos en la actualidad, somos la única vida inteligente existente en un cosmos con cien mil millones de estrellas por galaxia y con unas cien mil millones de galaxias en el universo. Sin una inteligencia que lo observe y que lo describa, sería el universo un derroche inmenso de complejidad, y sin un objetivo inherente a su existencia.
Una vez que seamos plenamente conscientes de ser una parte importante dentro de todo lo que existe, seguramente ha de surgir en cada uno de nosotros una especie de necesidad de no "desentonar" con ese orden natural. Ello conducirá a conquistar cierta dignidad propia de nuestra especie. De ahí que, al sentirnos partes integrantes de una comunidad de seres inteligentes, será posible mirar a todo ser humano como nuestro igual, regido por leyes naturales similares y ubicados en este universo con una finalidad común.
La actitud cognitiva señalada nos conduce a una postura moral, o emocional, por la cual asociamos a tal dignidad la capacidad de hacer el bien y evitar el mal, adoptando la predisposición a compartir como propias las alegrías y las tristezas de nuestros semejantes. Con ello hemos llegado a una ética natural que permitirá una mejora generalizada en caso de ser aceptada por la mayoría de las personas.
Podemos simbolizar la secuencia virtuosa mencionada, que conduce a una ética natural:
Consciencia -- Dignidad -- Igualdad -- Empatía emocional
Esta secuencia conduce a un resultado compatible con la ética bíblica; ética que ha sido desplazada y oscurecida por misterios y por dogmas de dificil aceptación para una mente racional. Ante los evidentes conflictos que aquejan a gran parte de los habitantes de nuestro planeta, sería necesaria una divulgación de esta sencilla posibilidad que se nos ofrece para llegar a vislumbrar un posible inicio de una etapa de rehabilitación moral.
En la actualidad, en la mayoría de los sociedades predomina una búsqueda casi interminable de derechos, sin apenas considerar que nuestra actitud, responsable y digna, se va construyendo adoptando como prioritarios ciertos deberes y obligaciones hacia los demás, lo que finalmente conducirá a la materialización efectiva de aquellos derechos anhelados. Simone Weil escribió: "La noción de obligación prima sobre la de derecho, que le es subordinada y relativa. Un derecho no es eficaz por sí mismo, sino únicamente por la obligación a que corresponde; el cumplimiento efectivo de un derecho proviene no de quien lo posee, sino de los otros hombres que se reconocen obligados hacia él. La obligación es eficaz desde que es reconocida. Una obligación que no fuera reconocida por nadie, no perdería nada de la plenitud de su ser. Un derecho que no es reconocido por nadie no es gran cosa" (De "Raíces del existir"-Editorial Sudamericana SA-Buenos Aires 2000).
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