lunes, 28 de septiembre de 2026

Hayek vs. Aristóteles

Hace más de 2.000 años, Aristóteles emitía opiniones que, posteriormente, muchos las consideraron erróneas. Por el contrario, tanto en física, como en biología y en economía, fueron varios los pensadores posteriores que aceptaron tales errores como verdades inobjetables, y son éstos a quienes se los debe criticar y no tanto al pensador original. Debe tenerse presente que, al querer rebatir un error, se instala la necesidad de establecer una teoria exacta, o bien, más cercana a la realidad.

En cuanto a la opinión aristotélica respecto de la economía, cabe señalar que fue aceptada, al menos parcialmente, un milenio más tarde, por Santo Tomás de Aquino, y luego por la actual Iglesia Católica, prolongando errores adoptados mediante una fe intransigente que ha producido malos efectos en toda sociedad. Podemos sintetizar brevemente las principales posturas en economía:

a) Autoabastecimiento (Aristóteles)
b) Intercambios en el mercado
c) Abastecimiento al Estado y distribución posterior

En el primer caso tenemos una economía limitada a poblaciones pequeñas y rurales, totalmente inadecuada para poblaciones grandes asentadas en ciudades; no existen intercambios comerciales. En el segundo caso tenemos la economía con intercambios comerciales y propiedad privada, apta para la producción y el consumo tanto en pequeñas como en grandes poblaciones, conocida como "capitalismo" o "economía de mercado". Los productores A y B intercambian su producción sin intermediación estatal.

En el tercer caso tenemos la típica economía socialista, en la cual los productores A y B entregan sus bienes y servicios al Estado ("De cada uno según su capacidad..."), mientras que, luego, el Estado distribuirá igualitariamente, en teoría, la producción recibida ("...a cada uno según su necesidad").

Respecto de Aristóteles, Friedrich A. Hayek escribió: "Tal vez pueda ilustrarse un poco mejor lo poco que influyó la política deliberada del gobierno en la aparición de centros comerciales, especialmente en Atenas y más tarde en Corinto, y lo poco que se entendió cuál era la verdadera fuente de su prosperidad, si pensamos en la total incomprensión de Aristóteles del avanzado orden de mercado en que vivió".

"Aunque a veces se le cita como el primero de los economistas, lo que Aristóteles entendió por oikonomia era, en realidad, un intento de «orientar la actividad productiva de una unidad familiar o, a lo sumo, de una pequeña empresa o granja». Sólo desprecio le merecieron los codiciosos esfuerzos del mercado, cuyo estudio denominó chrematistika. Aun cuando la propia supervivencia de sus contemporáneos atenienses dependiera de la lejana importación de grano, el orden ideal nunca dejó de ser para él autarkos, es decir, autosuficiente".

"Puesto que, en su opinión, sólo son éticamentte admisibles los comportamientos orientados a facilitar algún beneficio a los demás, la visión aristotélica no dudó en recusar cualquier comportamiento que sólo beneficiara al propio actor. Ahora bien, proclamar que las cuestiones de tipo comercial debieran ser consideradas contrarias a la ética en modo alguno impidió que, a largo plazo, la propia existencia de la comunidad en que Aristóteles vivió dependiera del adecuado funcionamiento de un conjunto de mercados que ininterrumpidamente la abastecían de todo lo necesario. Porque, mucho antes de Aristóteles, la producción basada en el lucro que él consideraba «no acorde con la naturaleza» se había convertido ya en fundamento de un orden extenso capaz de desbordar el ámbito de las necesidades ya conocidas".

"Si los atenienses hubieran seguido los consejos de Aristóteles -basados en un total desconocimiento de la economía y de la evolución-, pronto se habría convertido su ciudad en una simple aldea, pues la concepción aristotélica implicaba la asunción de una ética sólo compatible con una comunidad estacionaria. Sus doctrinas, sin embargo, llegaron a dominar a todo el pensamiento filosófico y religioso de los dos siguientes milenios, aun cuando, pese a ello, acabase estableciéndose en el mundo occidental un modelo de sociedad dotado de una gran capacidad de expansión y dinamismo".

"Los efectos de la sistematización aristotélica de una ética del microorden fueron reforzados por la influencia que dicho filósofo ejerció sobre Santo Tomás de Aquino en el siglo XIII, la cual dio lugar a que, más tarde, tal línea de pensamiento llegara a convertirse, de hecho, en la doctrina oficial de la Iglesia. La animadversión hacia la práctica del comercio, que ha prevalecido tanto en la Iglesia de entonces como en la de ahora, su condena del cobro de intereses -que antaño se equiparó con la usura-, su defensa del precio justo y su displicente tratamiento del beneficio, son ideas impregnadas de pensamiento aristotélico" (De "La fatal arrogancia" de F.A.Hayek-Unión Editorial SA-Madrid 2020).

Para muchos católicos, la pobreza es una virtud moral, mientras que la riqueza es un defecto. Ello implica que una persona que poco o nada se ha preocupado por aprender una profesión o un oficio, y que por ello tiene una casi nula intención de producir algún bien o servicio que pueda servir a los demás, a través de un justo intercambio, es visto como "virtuoso" a pesar del egoísmo y la negligencia inherentes a su personalidad. Consideran a quien tiene la capacidad y la predisposición a producir bienes y servicios de utilidad social, como alguien que carece de la "virtud moral" del pobre. Tal postura favorece el estado de pobreza de muchas sociedades que presentan una alteración de los valores morales que son necesarios para la concreción de una sociedad exenta de problemas económicos.

Los intercambios comerciales que perduran en el tiempo, y que caracterizan a la "pecaminosa" economía de mercado, benefician a ambas partes intervinientes en cada intercambio, de lo contrario cesarían. La idea de un beneficio simultáneo resulta enteramente compatible con el "Amarás al prójimo como a ti mismo".

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