En el socialismo real, siguiendo las directivas marxistas-leninistas, se apunta hacia un sistema totalitario caracterizado por un control que incluye los pensamientos y las creencias de todo individuo. De ahí que se trata de imponer una escala de valores compatibles con la ideología respectiva, en lugar de buscar ser compatible con la realidad regida por leyes naturales, ya que quien controla los valores, controla las decisiones y todo lo demás.
Debido a que las diversas religiones, a su vez, proponen o imponen una escala de valores que puede ser incompatible con el socialismo, las religiones pasan a ser enemigas de todo totalitarismo. Este fue el caso del peronismo y su lucha contra la Iglesia Católica; una lucha por el poder ideológico que incluso llegó al extremo de la quema y vandalización, en 1955, de varios templos de Buenos Aires en manos de las hordas peronistas. Con el tiempo, mediante hábiles planteos ideológicos, peronistas y marxistas lograron conquistar la mente de muchos religiosos que abandonaron las prédicas cristianas para colaborar con los totalitarismos.
Además de las religiones, ha sido el ámbito familiar el que se ha opuesto a la intromisión de las ideologías totalitarias, razón por la cual proliferan las tendencias al reemplazo de la organización familiar como célula básica de toda sociedad. Walter Block escribió: "¿Qué institución constituye el mayor enemigo para la libertad humana? Sólo puede haber una respuesta: el Estado en general, y su versión totalitaria en particular. Quizás no haya mejor ejemplo de un gobierno semejante que el de la URSS, y sus dictadores Lenin y Stalin (aunque la primacía en términos de cantidad total de inocentes asesinados podría pertenecer a la China de Mao). Nos preguntamos entonces, ¿qué instituciones fueron singularmente expuestas al oprobio por estos dos ilustres rusos? Sólo puede haber una respuesta: en primer lugar la religión, y en segundo la familia. No fue por accidente que los soviets promulgaran leyes que recompensaban a los niños para que entregaran a sus padres por actividades anticomunistas. Con seguridad, no hay mejor manera de disolver la familia que esta diabólica política. ¿Y cómo trataron a la religión? Preguntar esto es responderlo. La religión se convirtió en el enemigo público número uno, y sus practicantes fueron cruelmente perseguidos".
"¿Por qué meterse con la religión y la familia? Porque son estos los dos grandes competidores del Estado por la lealtad de la gente. Desde su propia perspectiva malvada, los comunistas estaban en lo cierto al fijar su atención en estas dos instituciones. Por lo tanto, todos los enemigos del Estado arrogante harían bien en abrazar religión y familia como sus amigos, tanto si ellos mismos son ateos como si no, tanto si son padres de familia como si no" (De www.mises.org.es).
Por otra parte, Nicolás Berdiaev escribió: “Que el comunismo se haya mostrado irreconciliablemente hostil con respecto a toda religión no puede ser una manifestación del azar; es un hecho que pertenece a la misma esencia de su concepción del mundo. La construcción comunista es un estatismo hasta el extremo, en el que el poder total, absoluto, exige la unificación obligatoria del pensamiento. Los comunistas han decretado la persecución contra todas las iglesias, sobre todo contra la Iglesia ortodoxa, en razón del papel histórico que ésta ha desempeñado”.
“Ateos militantes se han visto obligados a realizar una vasta propaganda antirreligiosa. Pero en realidad, si el comunismo se opone a toda religión, lo hace menos en nombre del sistema social que encarna que porque él mismo representa una religión. Pues quiere ser una religión capaz de reemplazar al cristianismo, pretende responder a las aspiraciones religiosas del alma humana, dar un sentido a la vida. El comunismo quiere ser universal, quiere dirigir toda la existencia y no solamente algunos de sus momentos”.
“Por eso era inevitable el conflicto que le debía enfrentar con las otras doctrinas religiosas. La intolerancia y el fanatismo ¿no tienen siempre a la religión como origen? Rara vez los suscitarán una doctrina científica o puramente intelectual. El comunismo es exclusivo porque es una creencia. Y en ello desempeñan un gran papel el temperamento religioso de los rusos, su psicología de cismáticos y de sectarios. Una posición de hostilidad declarada con respecto a toda religión se hallaba incluida claramente en la doctrina de Marx…” (De “Las fuentes y el sentido del comunismo ruso”-Editorial Losada SA-Buenos Aires 1939).
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