martes, 13 de enero de 2026

La neutralidad ética de León XIV

Se supone que un predicador cristiano debería estar a favor del bien y en contra del mal, defendiendo a la gente honesta y denunciando a los delincuentes y a los asesinos. Sin embargo, León XIV opta por la neutralidad ética en el caso de Irán, en donde los gobernantes islámicos responden con balas ante los reclamos de la población desarmada, provocando hasta ahora unos 2.000 muertos, según estimaciones.

Al respecto, León XIV escribió recientemente: "Mi pensamiento se dirige a lo que está sucediendo en estos días en Oriente Medio, en particular en Irán y en Siria, donde tensiones persistentes están provocando la muerte de muchas personas. Espero y rezo para que se cultiven con paciencia el diálogo y la paz, buscando el bien común de toda la sociedad".

Pareciera que el actual Papa desconoce los intentos islámicos iraníes por borrar del mapa a Israel y a todos los judíos, al mejor estilo nazi. Desconoce también la gran cantidad de asesinatos de cristianos en países africanos por parte de sectores islámicos. Sólo se atiene a aconsejar el "diálogo" entre sectores, en lugar de aconsejar y pedir a los violentos y asesinos que cesen en sus acciones. Lo que más desean los líderes totalitarios es el diálogo que les permita mantener en forma indefinida el poder.

El anterior Papa, Jorge Bergoglio, recomendaba "dialogar" cuando aparecían conflictos en países como Cuba o Venezuela, y también recomendaba "hacer lío" en países que todavía no caían bajo el socialismo. De ahí se observa cierta continuidad ideológica que favorece en realidad a los totalitarismos socialistas e islámicos, por lo cual la "neutralidad ética" termina convirtiéndose en una abierta promoción de gobiernos violentos y totalitarios.

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