Puede considerarse como país desarrollado al que tiene una población en la que predomina la gente civilizada respecto de los sectores que pueden ser considerados bárbaros o salvajes. La gente civilizada es aquella en la que predomina una predisposición hacia la cooperación social, mientras que quienes no posean tal actitud, o incluso predisposiciones opuestas a las del hombre civilizado, se caracterizarán como bárbaros o salvajes. El predominio de estos sectores de la población conducirá a la situación de subdesarrollo.
Adviértase que por el momento no se ha tenido presente la situación geográfica de una nación, ya que existen países exitosos con geografías desfavorables para la economía y también países fracasados con medios geográficos favorables. De ahí que se considera al factor humano como la principal causa del desarrollo como del subdesarrollo. Algo simbolizado mediante el título de un libro de Lawrence E. Harrison: "El subdesarrollo está en la mente".
Por lo general, los países avanzan del subdesarrollo al desarrollo. Pero hay excepciones, como es el caso de la Argentina, que estaba en una situación de subdesarrollo en el siglo XIX, con luchas armadas asociadas a cierta barbarie o salvajismo, convirtiéndose en unos 50 años en un país desarrollado, con el predominio del sector civilizado. Sin embargo, durante el siglo XX aparece el peronismo, apoyado por sectores no muy civilizados, iniciando la decadencia hacia el subdesarrollo.
En la actualidad, observando los acontecimientos que se suceden en varios países europeos, se advierte un evidente retroceso que apunta hacia una caída hacia el subdesarrollo. La inmigración masiva, y no selectiva, que tiende a establecer un reemplazo poblacional futuro, resulta ser la principal causa del deterioro, además de una economía que tiende a que el Estado gaste más de lo que recibe, lo que en el largo plazo resulta ser un proceso autodestructivo.
Algunos autores distinguen entre el subdesarrollo absoluto y el subdesarrollo relativo. Así, si un país ha estado alguna vez entre las economías más prósperas del mundo, como la Argentina, ello indica que potencialmente estaríamos en condiciones de repetir tal situación, pero nuestro subdesarrollo relativo es importante por cuanto estamos bastante más abajo, en el lugar 47 entre 193 países (dato de 2023).
Supongamos que otro país puede potencialmente llegar a estar en el puesto 30, pero está en el lugar 35, ello significa que su subdesarrollo relativo es menor que en el caso argentino, ya que estamos en el lugar 47 pudiendo, potencialmente, estar entre los 10 primeros lugares entre los distintos países del mundo. Al respecto, Mariano Grondona escribió: "Según la tesis del economista Julio Olivera, la distinción aristotélica entre acto y potencia genera una visión no convencional del desarrollo".
"Decimos por ejemplo que la Argentina está más desarrollada que Etiopía. Esto es innegable por donde se lo mire, sea por el ingrediente democrático de nuestra vida política, por el alcance de estadísticas sociales como la mortalidad infantil y el enrolamiento en la educación primaria, o por cifras económicas como el producto anual por habitante. Pero esta visión parece simplista cuando se introduce la distinción aristotélica como lo hace Olivera".
"El grado de desarrollo de una Nación debiera medirse, según Olivera, no ya por el nivel que ha alcanzado sino por la proporción de su desarrollo potencial que ha actualizado. Si la Argentina tiene un producto por habitante de 6.050 dólares y Etiopía de sólo 110 dólares por habitante, la cuenta «simplista» sería que la Argentina es 55 veces más desarrollada que Etiopía. Pero si se tiene en cuenta la potencia de desarrollo de ambas naciones, se llega a otra conclusión".
"La Argentina es un país rico en recursos naturales y humanos que allá por los años veinte [del siglo XX] ya figuraba entre las diez primeras en el desarrollo mundial según el producto por habitante".
"Después, anduvo a la deriva por mucho tiempo: hoy [escrito en 1996] figura en el puesto 31 después de haber figurado aún más atrás antes de las tasas de crecimiento que obtuvo a partir de 1991. Etiopia, por su parte, es un país pobre y atrasado. Probablemente haya desarrollado una proporción igual o mayor que su potencia que la Argentina. Lo cual conduce a esta conclusión no convencional: que si el desarrollo ha de medirse por la proporción del desarrollo potencial que cada nación ha realizado, quizás Etiopía no sea menos sino más desarrollada que la Argentina".
"Si bien el análisis de Olivera es exclusivamente económico, su inquietante argumento podría extenderse a las aristas política y cultural del desarrollo. Estamos, al fin y al cabo, ante la parábola evangélica de los talentos: al que recibió más, se le va a exigir más. Si aquel que recibió cinco talentos devuelve seis, se ha portado peor que aquél que, habiendo recibido uno, devuelve dos. En términos absolutos, seis es más que dos. Pero en términos relativos, en relación entre lo que pudo ser y lo que es, en tanto el que devuelve seis talentos sólo hizo crecer su patrimonio en un veinte por ciento, el que devuelve dos lo hizo crecer en un cien por ciento" (De "Textos para pensar"-Varios autores-Editorial Perfil SA-Buenos Aires 1996).
Existe un relato popular por medio del cual se dice que Dios otorgó a la Argentina un extenso territorio, con riquezas de todo tipo. Ante la desigual repartición de riquezas recibidas por otros países, y ante las quejas expuestas, entonces Dios optó por compensar tal distribución, y en el territorio agraciado, puso a los argentinos.....
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario