domingo, 4 de octubre de 2026

Altruismo y socialismo

La palabra "altruismo" fue introducida por Auguste Comte en la sociología con las intenciones de oponerla a "egoísmo". Mientras que el egoísmo implica una actitud que apunta a beneficiarse uno mismo sin importar los demás, el altruismo implica una predisposición a beneficiar a los demás sin importar uno mismo. Tal conclusión deriva de la finalidad antes establecida. También el significado de la palabra "altruismo" resulta diferente al del amor al prójimo, ya que si fueran equivalentes, no hubiera sido necesario crear dicha palabra.

Herbert Spencer escribió al respecto: "Adopto de muy buen grado esta palabra que debemos a Comte. Recientemente un crítico que condenaba esta palabra, por ser de formación nueva, preguntaba por qué no nos contentábamos con las expresiones benévolo y bienhechor. Hay para esto una razón muy suficiente. Altruismo y altruista al presentar al espíritu, por su forma tanto como por su significación, las antítesis de egoísmo y de egoísta, comunican la idea de esta oposición muy rápidamente y con gran claridad, lo que no ocurre con benevolencia o beneficencia y sus derivados, porque no implican directamente la antítesis. Esta superioridad en la fuerza expresiva de la palabra facilita la comunicación de las ideas morales" (Citado en el "Vocabulario técnico y crítico de la Filosofía" de André Lalande-Librería El Ateneo Editorial-Buenos Aires 1967).

Así como al capitalismo algunas veces se le asocia, como actitud básica, el egoísmo, al socialismo se le asocia la actitud opuesta, es decir, el altruismo. Sin embargo, los intercambios comerciales bajo un sistema capitalista se basan en un beneficio simultáneo entre las partes actuantes, por lo cual no predomina el egoísmo si es que los intercambios se han de prolongar en el tiempo.

La frase que caracteriza al socialismo, debida a Louis Blanc, establece lo siguiente: "De cada uno según su capacidad, a cada uno según su necesidad". Justamente, para compensar el trabajo casi nulo del vago o del inepto, el trabajador debe producir pensando en la sociedad y no en sus propias ventajas o necesidades personales, ya que, como las necesidades básicas de las personas son similares, resulta necesaria la mencionada compensación. Mariano Grondona escribió: “De esta manera, los que rinden más pueden recibir menos si su necesidad es menor; a la inversa, los que rinden menos pueden recibir más si lo necesitan. Aquí, en esta norma de contenido ético, está la esencia del socialismo” (De “Las condiciones culturales del desarrollo económico”-Editorial Planeta Argentina SAIC-Buenos Aires 1999).

En el socialismo real, la sociedad es reemplazada por el Estado socialista, por lo cual todo individuo ha de trabajar con entusiasmo en beneficio del Estado, que habría de distribuir igualitariamente lo recibido de los trabajadores; igualitarismo que generalmente no se produce. Y por ello el Estado socialista promueve el altruismo, que en realidad resulta ser un simple pretexto para la explotación laboral, adornada con adjetivos virtuosos que la facilitan. Hilda Molina, médica cubana, escribe sobre su país: “Los bribones jefes de la región y de la provincia, integrantes de la elite de poder y también adictos al acoso sexual, se movían con prepotencia en sus jeeps soviéticos impartiendo órdenes y exigiéndonos a nosotros, sus esclavos, más productividad y mayores sacrificios. Una vez finalizada su cotidiana payasada, nos abandonaban a nuestra suerte y marchaban a sus hogares donde, sin que les temblaran las conciencias, comían y dormían cómodamente junto a sus familias”.

“Resulta absolutamente imposible lograr un mínimo de paz y de sosiego en un tormentoso ambiente de odio, de ese odio sempiterno que es precisamente la base de sustentación de los regimenes totalitarios” (De “Mi verdad”-Grupo Editorial Planeta SAIC-Buenos Aires 2010).

Sorprende que algunas personas, que se autodenominan cristianas, adhieran a las ideas marxistas junto a la "ética altruista", muy diferente de la ética bíblica, la cual promueve la predisposición a compartir penas y alegrías ajenas como propias. Nicolás Berdiaev escribió: “Se habla de altruismo cuando el amor se enfría y muere” (De “El sentido de la Creación”-Ediciones Lohlé SA-Buenos Aires 1978).

Mientras que la empatía emocional, atributo humano que da lugar al amor al prójimo, es parte de la naturaleza humana, el egoísmo implica una pobre o nula empatía, mientras que el altruísmo es algo ajeno a nuestra naturaleza humana. En realidad se trata de una forma artificial utilizada por los marxistas para ejercer solapadamente el proceso de explotación laboral. Sin embargo, muchos creen que la religión bíblica tiene poco fundamento en la realidad, mientras que el marxismo tendría un contacto mucho más efectivo.

No hay comentarios: