Para inventar una "leyenda negra", orientada hacia la descalificación de un proceso civilizatorio, o bien de un país cualquiera, sólo hace falta que alguien la exprese y la difunda, aún cuando tal leyenda tenga poca o ninguna vinculación con la realidad. Este es el caso de un artículo aparecido tiempo atrás en el Washington Post, tal el que aparece bajo el título: "¿Por qué no hay jugadores negros en la selección argentina?" cuya autoría se debe a Erika Denise Edwards.
Si bien el artículo mencionado pareciera no llevar intención alguna en crear una "leyenda negra" de racismo, varias son las personas que, a partir de tal título, imaginan un país racista que poco o nada concuerda con la realidad. Luego emiten sus visiones en los medios masivos de comunicación para ir conformando una "leyenda negra" anti-argentina. La respuesta inicial a tal cuestión se concreta diciendo que el porcentaje de afrodescendientes en la Argentina es bastante bajo y que por ello la cantidad de integrantes afrodescendientes en el seleccionado es el reflejo de ese porcentaje, que ha de ser similar en otras actividades de la sociedad argentina.
La cantidad de esclavos africanos traídos al país en la época colonial fue de unos 200.000, que con el tiempo se fueron mezclando con otras etnias, o bien emigrando a otros países. Los esclavos de esa época tenían derechos de protección establecidos por los gobernantes de España. Pero, desde 1810, en que comienza el proceso independentista, no se traen nuevos esclavos, mientras que en 1813 se declara la libertad de todos los hijos de esclavos que nacieran a partir de ese año.
Es oportuno mencionar el hecho de que, en Brasil, antes de la era de Pelé, se excluían del seleccioinado de fútbol a los afrodescendientes, si bien después fue corregido ese error, siendo tal tipo de discriminación todavía existente, pero en menor grado. Leemos al respecto: "En 1921, el presidente Pessoa sugirió que los jugadores negros no fuesen convocados para la Copa Sudamericana ya que deseaba que «la imagen de la selección proyectara lo mejor de la sociedad brasileña»" (De "Tiempo extra").
Algo similar nunca ocurrió en la Argentina, ya que en la década de 1920 hubo un integrante afrodescendiente en el seleccionado, llamado Alejandro de los Santos. En la década de los 40, Carlos Rufino Fariña fue otro negro convocado a la selección nacional. Más adelante en el tiempo, encontramos un afrodescendiente en los mundiales de 1958 y 1962, José Manuel Ramos Delgado, con un antepasado proveniente de Cabo Verde. En el mundial de 1978 encontramos en Héctor Baley un caso similar, con antepasados provenientes de Senegal.
Los casos mencionados reflejan un pobre porcentaje de negros y una mezcla paulatina entre diversas etnias, como es el caso de Ramos Delgado y Baley, lo que desmiente toda suposición negativa que sea utilizada para promover una "leyenda negra".
La tendencia a considerar como discriminador a todo grupo o integrante de raza o etnia blamca, conduce al nuevo racismo anti-blancos, aceptado con bastante generalidad. Incluso la peor discriminación es aquella en que se divide a la humanidad en buenos y malos, considerándose actualmente a los blancos como el sector "malo" de la humanidad.
Quienes suponen que en la Argentina existe un racismo contra los afrodescendientes, sólo deben preguntarle a algunos de ellos, si tienen la posibilidad, para recibir una información más precisa. Ello implica una manera más efectiva y decente que se tiene antes de emitir o repetir consignas de dudosa validez.
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